El crotalon

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Notas
Obra digitalizada por la Universidad Complutense de Madrid perteneciente a la colección privada de Jaime Jaureguizar
Procedencia
Jaureguízar, Agustín
Colección de la edición
Colección de Protociencia-Ficción Mnemosine
Impresor
Sociedad de Bibliófilos Españoles
Lugar de publicación
Madrid
Idioma
Español
Europeana Type
TEXT
Europeana Data Provider
Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid
Derechos
Universidad Complutense de Madrid
Licencia de uso
CC BY-NC-ND 4.0
Fecha de creación
1871
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EL CROTALON
DE

CHRISTOPHORO GNOPHOSO.

IMPRENTA

Y

ES TEREOTIPIA

DE M.

RIVADENEYRA,

calle del Duque de Osuna, número 3.

EL CROTALON
DE

CHRISTOFHORO GNOFHOSO.
PUBLÍCALO

LA SOCIEDAD DE BIBLIÓFILOS ESPAÑOLES.

MADRID

MDCCCLXXI

A D V E R T E N C IA .

Inútiles cuantas investigaciones hemos hecho para averi­
guar el autor del notable libro que publica hoy por vez pri­
mera la Sociedad de Bibliófilos Españoles; inútiles también
las que á instancias nuestras han hecho personas tan compe­
tentes como los Sres. D. Pascual de Gayángos y D. José
Sancho Rayón, sólo debemos ocuparnos en esta Advertencia
de los manuscritos que nos han servido para esta edición.
El que posee el Sr. Gayángos es un tomo en 4.0, de dos­
cientas diez hojas de texto, y cinco que contienen la portada,
prólogo é índice, de letra gruesa de lo mejor del siglo x v i ;
escrito sobre hermoso papel blanco; de éste es de donde se
han sacado las copias que posee la Biblioteca Nacional y
otras, y el de que nos hemos valido, toda vez que al em­
pezar la impresión era el único manuscrito que se conocía;
ya muy adelantada ésta, encontramos otro en la biblioteca del
Ministerio de Fomento, procedente del de la del Marqués de
la Romana, que es un tomo también en 4.0, de cinco hojas
de preliminares y ciento setenta y dos de texto, escrito en
papel bastante malo y letra menuda, pero de la misma mano
que el del Sr. Gayángos; por cuya circunstancia, y por la
de las correcciones, adiciones y supresiones que resultan de
su confrontación, no vacilamos un momento en clasificar­
los, como borrador el de la Romana, y copia en limpio el otro,
que tiene más texto, si bien el autor omitió en la copia al-

VI

gunos párrafos muy interesantes, como el que se refiere al
Marqués del Guasto; hubiéramos querido poner estas varian­
tes al pié de la misma página adonde corresponden; pero no
habiendo sido posible, por estar ya muy adelantada la impre­
sión, se han puesto al final de la obra, donde podrá verlas
el lector.
En una obra, de la cual se ha encontrado el borrador y la
copia, no se ha tenido igual fortuna en cuanto á su autor;
pero este hecho tiene fácil explicación leyendo el Crotalon, es­
crito en Valladolid, en los últimos tiempos del reinado del Em­
perador y principios del de Felipe II ( su autor, que era lute­
rano, tuvo sumo cuidado de ocultar su nombre para que no
lo tratasen con el mismo rigor que á los otros desgraciados
protestantes españoles, entre cuyas mejores obras puede co­
locarse la que hasta hoy ha permanecido inédita, j
F.

del

V.

PROLOGO DEL AUCTOR
AL LECTOR CURIOSO.

Porque cualquiera persona en cuyas manos cayere este
nuestro trabajo (si por ventura fuere digno de ser de alguno
leydo) tenga entendida la intincion del auctor, sepa que por
ser enemigo de la ociosidad, por tener esperien^ia ser el 09Í0
causa de toda malicia; queriéndose ocupar en algo que fuesse
digno del tiempo que en ello se pudiesse consumir; pensó escreuir cosa que en apazible estilo pudiesse aprouechar. Y an­
sí imagino como debajo de vna corteja apazible y de algún
favor diesse á entender la malicia en que los hombres emplean
el día de oy su viuir. Porque en ningún tiempo se pueden más
á la verdad que en el presente verificar aquellas palabras que
escriuió Moysen en el genessi (1) : «Que toda carne mortal
tiene corrompida y errada la carrera y regla de su viuir.» T o ­
dos tuercen la ley de su obligación. Y porque tengo entendi­
do el común gusto de los hombres, que les aplaze mas leer
cosas del donayre; coplas, changonetas y sonetos de plaza:
antes que oyr cosas graues, principalmente si son hechas en
reprehensión, porque á ninguno aplaze que en sus flaquezas
le digan la verdad; por tanto procuré darles esta manera de
doctrinal abscondida y solapada debajo de faceras, fábulas,
nouelas y donayres : en los quales tomando sabor para leer
( 1 ) Nota al márgen : genes, cap. 6.

vengan á aprouecharse de aquello que quiere mi intincion.
Este estilo y orden tuuieron en sus obras muchos sabios an­
tiguos enderezados en este mismo fin; Como Ysopoy Catón,
Aulo gelio, Juan bocado, Juan pogio florentin; y otros mu­
chos que seria largo contar. Hasta Aristóteles, Plutarco, Pla­
tón ; y Cristo enseñó con parábolas y exemplos al pueblo y á
sus discípulos la doctrina celestial. El título de la obra es
Crotalon ( i ) : que es vocablo griego; que en castellano quiere
decir; ju ego de sonajas, o terreñ u ela s, conforme á la intincion
del auctor.
Contrahaze el estilo y inuenz¡on de Luciano, famoso orador
griego en el su gallo: donde hablando vn gallo con vn su amo
Zapatero llamado Mi’zilo reprehendió los v¡z¡os de su tiempo:
y en otros muchos libros y diálogos que escriuió. También
finge el auctor ser sueño imitando al mesmo Luziano que al
mesmo dialogo del gallo llama sueño. Y hazelo el auctor por­
que en esta su obra pretende escreuir de diuersidad de cosas y
sin orden : lo qual es proprio de sueño : porque cada vez que
despierta tornándose á dormir sueña cosas diversas de las que
antes soño. Y es de notar que por no ser traduzion a la letra,
ni al sentido le llama contrahecho : porque solamente se imita
el estilo. Llama a los libros o diversidad de diálogos, canto:
porque es lenguage de gallo cantar. O porque son todos he­
chos al canto del gallo en el postrero sueño a la mañana : don­
de el estomago hace la verdadera digestión : y entonces los va­
pores que suben al zerebro causan los sueños : y aquellos son
los que quedan después. En las transformaz¡ones de que en
diuersos estados de hombres y brutos se escriuen en el proce­
so del libro imita el auctor al heroico poeta Ouidioen su libro
del methamorphoseos : donde el poeta finge muchas transfor­
maciones de vestías, piedras y arboles en que son conuertidos
los malos en pago de sus v¡zios y peruerso viuir.
( i ) Nota al margen. Crotalon idem est que instrumentum musicum quo in deorum ceremoniis vtebant antiqui.

3

En el primero canto el auctor propone de lo que ha de tra­
tar en la presente obra : narrando el primer nacimiento del ga­
llo, y el suceso de su vida.
En el segundo canto el auctor imita a Plutarco en vn dia­
logo que hizo entre Ulixes y vn griego llamado grilo : el qual
auia cyr^es conuertido en puerco : y no quiso ser buelto a la
naturaleza de hombre, teniendo por mas felice el estado y
naturaleza de puerco. En esto el auctor quiere dar a entender
que quando los hombres están encenagados en los vicios : y
principalmente en el de la carne son muy peores que brutos.
Y avn ay muchas fieras que sin comparación los exceden en
el vso de la virtud.
En el tercero y quarto cantos el auctor trata vna mesma
materia : porque en ellos imita a Luciano en todos sus diálo­
gos : en los quales siempre muerde a los philosophos y hom­
bres religiosos de su tiempo.
Y en el quarto canto espresamente le imita en el libro que
hizo llamado Pseudomantis : en el qual descriue marauillosamente grandes tacañerias, embaymientos y engaños de vn fal­
so religioso llamado Alexandro: el qual en Macedonia (Trac¡a)
Bitinia y parte de la Asia fingió ser propheta de esculapio,
fingiendo dar respuestas ambiguas y industriosas para adquirir
con el vulgo crédito y moneda.
En el quinto, sexto y séptimo cantos el auctor debajo de
una graciosa historia imita la parabola que Cristo dixo por san
Lucas en el capitulo quinze del hijo prodigo. Alli se vera en
agraciado estilo vn vicioso mancebo en poder de malas mugeres, bueltas las espaldas a su honra, a los hombres y a dios,
disipar todos los doctes del alma que son los thesoros que de
su padre dios heredó, y verase también los hechizos, engaños
y encantamentos de que las malas mugeres usan por gozar
de sus lac¡uos deleites por satisfacer asóla su sensualidad.
En el octauo canto por auer el auctor hablado en los can­
tos precedentes de los religiosos, prosigue hablando de algunos
intereses que en daño de sus conciencias tienen mugeres que

4

en titulo de religión están en los monesterios dedicadas al cul­
to divino monjas. Y en la fabula de las ranas imita a Homero.
En el nono y décimo cantos el auctor imitando a Luciano
en el dialogo llamado Toxaris en el qual trata de la amistad.
El auctor trata de dos amigos fidelissimos, que en casos muy
arduos aprobaron bien su intincion. y en Roberto y Bea­
triz imita el auctor la fuerza que hizo la muger de Putifar a
Joseph.
En el honceno canto el auctor imitando a Luciano en el
libro que intitulo de luctus, habla de la superfluidad y vanidad
que entre los cristianos se acostumbra hazer en la muerte en­
tierro y sepultura, y descriuesse el entierro del marques de]
gasto Capitán general del Emperador en la ytalia : cosa muy
de notar.
En el duodécimo canto el auctor imitando a Luciano en el
dialogo que intituló Icaromenipo finge subir al cielo y descriue lo que alia vio acerca del aliento de dios, y orden y bienaufnturan^a de los angeles y santos, y de otras muchas cosas
que ayudamente se tratan del estado celestial,
En el devinto tercio canto prosiguiendo el auctor la subida
del cielo finge auer visto en los ayres la pena que se da a los
ingratos y hablando marauillosamente de la ingratitud cuenta
vn admirable acontecimiento digno de ser oydo en la materia.
En el décimo quarto canto el auctor concluye la subida del
cielo: y propone tratar la bajada del infierno declarando lo que
acerca del tuuieron los gentiles: y escriuieron sus historiado­
res y poetas.
En el décimo quinto y décimo sexto cantos imitando el auc­
tor á Luciano en el libro que intituló Necromanc¡a finge des­
cender al infierno, donde descriue las estancias, lugares y pe­
nas de los condenados.
En el décimo sexto canto el auctor en Rosider hija del Rey
de Syria descriue la ferocidad con que vna muger acomete
qualquiera cosa que le venga al pensamiento si es lisiada de
vn lasc¡uo interes. y concluye con el descendimiento del ¡n-

5

fiemo imitando a Luciano en los libros que varios diálogos in­
titulo.
En el décimo séptimo canto el auctor sueña auerse hallado
en vna missa nueua : en la qual descriue grandes aconteci­
mientos que comunmente en semejantes lugares suelen passar
entre sacerdotes.
En el décimo octauo canto el auctor sueña vn aconteci­
miento gracioso : por el qual muestra los grandes daños que
se siguen por faltar la verdad del mundo dentre los hombres.
En el décimo nono canto el auctor trata del trabajo y mi.
seria que ay en el palacio, y reprehende a aquellos que pudiendo ser señores viuiendo de algún offi^io se priban de su li­
bertad.
En el vigésimo y vltimo canto el auctor describe la muerte
del gallo.

CROTALON DE CRISTOPHORO
GNOPHOSO : e n e l q u a l s e c o n t r a h a z e

s ig u e s s e

EL

EL S U E Ñ O , O G A L L O D E L U C IA N O F A M O SO
O R A D O R G R IE G O

ARGUMENTO DEL PRIMER CANTO DEL GALLO.
En el primer canto que se sigue el auctor propone lo que ha de tratar en la presente
obra: narrando el primer nacimiento del gallo y el suceso de su vida.
D I A L O G O .----- I N T E R L O C U T O R E S .

MIDALO fapatero pobre, y vn GALLO suyo.

O líbreme Dios de gallo tan maldito y tan bozinglero. Dios te sea aduerso en tu deseado mantenimien­
to , pues con tu ronco y importuno bozear me quitas y
estorbas mi sabroso y bienauenturado sueño, holganza
tan apazible de todas las cosas.
Ayer en todo el dia no leuanté cabera trabajando con
el alesna y cerda : y avn con dificultad es passada la
media noche y ya me desasosiegas en mi dormir. Calla,
sino en verdad que te dé con esta horma en la cabeca;
que mas prouecho me haras en la olla quando amanez­
ca, que hazes ay bozeando.
G allo , —Marauíllome de tu ingratitud mi^ilo, pues

ami que tanto prouecho te hago en despertarte por ser
ya hora conveniente al trabajo, con tanta cólera me
maldizes y blasfemas. No era eso lo que ayer dezias re­
negando de la pobreza, sino que querías trabajar de
noche y de dia por auer alguna riqueza.
M icilo . — O Dios inmortal, ¿qué es esto que oyo?
¿El gallo habla? ¿Qué mal agüero o monstruoso pro­
digio es este ?
G allo . — ¿Y deso te escandalizas, y con tanta turbasion te marauillas, o micilo?
M icilo .— ¿Pues, como y no me tengo de maraui-

llar de vn tan prodigioso acontecimiento ? ¿Qué tengo
de pensar sino que algún demonio anda en tí ? Por lo
qual me conuiene que te corte la cabera, porque acaso
en algún tiempo no me hagas otra mas peligrosa ylusion. ¿Huyes? ¿Por qué no esperas?
G allo .—Ten paciencia micilo, y oye lo que te di­
ré : que te quiero mostrar quan poca razón tienes de
escandalizarte, y avn confio que después no te pessara
oyrme.
M icilo.—Hagora siendo gallo, dime ¿tu quién eres?
G allo . — ¿Nunca oyste dezir de aquel gran philosopho pithagoras, y de su famosa opinión que tenia?
M icilo.—Pocos c^pateros has visto tu entender con
filósofos. Ami alo menos, poco me vaga para entender
con ellos.
G allo .—Pues mira que este fué el hombre mas sa­
bio que huuo en su tiempo, y este afirmo y tuvo por
cierto que las almas después de criadas por Dios passauan de cuerpos en cuerpos. Probaua con gran efficacia
de argumentos : que en qualquiera tiempo que vn ani-

9

mal muere, está aparejado otro cuerpo en el vientre de
alguna hembra en dispusicion de recibir alma, y que a
este se passa el alma del que agora murió. De manera,
que puede ser que una mesma alma auiendo sido criada
de largo tiempo haya venido en infinitos cuerpos, y
que agora quinientos años huuiese sido rey, y después
vn miserable aguadero, y ansi en vn tiempo vn hom­
bre sabio, y en otro vn necio, y en otro rana, y en
otro asno, cauallo o puerco. ¿Nunca tu oyste dezir
esto?
M1911.0.— Por pierio, yo nunca oy cuentos ni músi­
cas mas agraciadas que aquellas que hazen entre si
quando en mucha priesa se encuentran las hormas y
charanbiles con el tranchete.
G a l l o .— Ansi parece ser eso. Porque la poca esperiencia que tienes de las cosas te es ocasión que agora te
escandalices de ver cosa tan común a los que leen.
M ig iL o .— Por cierto que me espantas de oyr lo que
dizes.
G a l l o . — Pues dime agora, de donde piensas que
les viene á muchos brutos animales hazer cosas tan agu­
das y tan ingeniosas que avn muy enseñados hombres
no bastaran hazerlas? ¿Qué has oydo dezir del elefante,
del tigre, lebrel y raposa? ¿Qué has visto hacer a vna
mona? ¿Qué se podría dezir de aqui a mañana? Ni
habra quien tanto te diga como yo si el tiempo nos
diesse a ello lu g a r, y tu tuuieses de oyrlo gana y algún
agradecimiento. Porque te hago saber que ha mas de
mil años que soy criado en el mundo, y después aca
he viuido en infinitas differencias de cuerpos, en cada
vno de los quales me han acontecido tanta diuersidadde

cuentos, que antes nos faltaría tiempo que me faltasse
a mi que dezir, y a ti que holgasses de oyr.
M icilo.— O mi buen gallo, que bienauenturado me
seria el señorío que tengo sobre ti, si me quisiesses
tanto agradar que con tu dulce y sabrosa lengua me
comunicasses alguna parte de los tus fortunosos acon­
tecimientos. Yo te prometo que en pago y galardón
de este inextimable seru^io y plazer te dé en amane­
ciendo la ración doblada, avnque sepa quitarlo de mi
mantenimiento.
G allo .— Pues por ser tuyo te soy obligado agradar,
y agora mas por ver el premio reluzir.
M icilo. — Pues, aguarda, encenderé candela y ponermehe a trabajar. Agora comienca, que oyente tienes
el mas obediente y atento que nunca a maestro oyo.

G allo .— O dioses y diosas, favoreced mi flaca y de­
leznable memoria.
M utilo. — ¿Qué dices? ¿Eres hereje ó gentil, como

llamas á los dioses y diosas?
G allo. — Pues, como y agora sabes que todos los
gallos somos franceses como el nombre nos lo dize, y
que los franceses hazemos deso poco caudal ? Principal­
mente después que hizo liga con los turcos nuestro Rey,
truxolos alli, y medio proffesamos su ley por la conuersacion. Pero de aqui adelante yo te prometo de ha­
blar contigo en toda religión.
M icilo . — Agora pues comienca, yo te ruego, y
has de contar desde el primero dia de tu ser.
G allo. — Ansi lo haré; tenme atención, yo te diré
cosas tantas y tan admirables que con ningún tiempo se
puedan medir, y sino fuese por tu mucha cordura no

las podrías creer. Dezirte he muchos acontecimientos de
grande admiración, verás los honbres conuertidos en
vestias, y las vestías conuertidas en honbres y con gran
facilidad. Oyras cautelas, astucias, industrias, agudecas, engaños, mentiras y tráfagos en que a la contina
enplean los honbres su natural, veras en conclusion
como en vn espejo lo que los honbres son de su natural
inclinación, por donde juzgaras la gran liberalidad y
misericordia de Dios.
M icilo . — Mira gallo bien, que pues yo me confio
de ti, no piensses agora con arrogancias y soberuia de
eloquentes palabras vurlar de mi contándome tan gran­
des mentiras que no se puedan creer, porque puesto
caso que todo me lo hagas con tu eloquencia muy cla­
ro y aparente, auenturas ganar poco interes mintiendo a
vn honbre tan bajo como yo, y hazer injuria a ese filo­
sofo pithagoras que dizes que en otro tiempo fuesse y
al respeto que todo honbre se deue asi. Porque el vir­
tuoso en el cometimiento de la poquedad no ha de te­
ner tanto temor a los que la verán, como a la verguenCa que deue auer de si.
G a l l o . — No me marauillo micilo que temas oy de
te confiar de mi que te diré verdad por auer visto una
tan gran cosa y tan no vsada ni oyda de ti como ver
vn gallo hablar. Pero mira bien que te obliga mucho,
sobre todo lo que has dicho, a me creer, considerar
que pues yo hable, y para ti que no es pequeña mues­
tra de deydad, a lo qual repugna el mentir; y ya quando no me quisieres considerar mas de gallo confia de
mi, que terne respecto al premio y galardón que me
has prometido dar en mi comer, porque no quiero que

me acontezca contigo oy lo que aconteció a aquel ambi­
cioso músico euangelista en esta ciudad. L o qual por te
hazer perder el temor quiero que oyas aqui. T u sabras
que aconteció en Castilla vna gran pestelencia, año de
1525 fue esta pestelencia, que en un año entero y mas
fue perseguido todo el Reyno de gran mortandad. De
manera que en ningún pueblo que fuesse de algunos
vezinos se sufria viuir, porque no se entendia sino en
enterrar muertos desde que amanecia hasta en gran
pieza de la noche que se recogian los honbres a descan­
sar. Era la enfermedad un genero de postema nacida
en las ingles, sobacos ó garganta, a la qual llamaban
landre. De la qual en siendo heridos sucedia vna terrible
calentura, y dentro de veynte y cuatro horas heria la
postema en el coracon y era cierta la muerte. Conuenia
huyr de conuersacion y compañia, porque era mal con­
tagioso, que luego se pegaua si auia ayuntamiento de
gentes, y ansi huyan los ricos que podían de los gran­
des pueblos a las pequeñas aldeas que menos gente y
congregación huuiesse. Y después se defendía la en­
trada de los que viniessen de fuera con temor que tra­
yendo consigo el mal corrompiesse y contaminasse el pue­
blo. Y ansi acontecía que el que no salia temprano de
la ciudad juntamente con sus alhajas y hazienda ; si aca­
so saliese algo tarde, quando ya estaua encendida la pes­
telencia andaua vagando por los campos porque no le
querían acoxer en parte alguna, por lo qual sucedia
morir por alli por mala prouision de hambre y miseria
corridos y desconsolados. Y lo que mas era de llorar,
que puestos en la necesidad los padres, huyan dellos los
hijos con la mayor crueldad del mundo, y por el seme-

jante huyan dellos los padres por escapar cada cual con
la vida. Y sucedía que por huyr los sacerdotes el peli­
gro de la pestelencia, no auia quien confesasse ni administrasse los sacramentos, de manera que todos morían
sin ellos, y en el entierro, o quedauan sin sepoltura, o
se echauan veynte personas en vna. Era, en suma, la
mas trabajada y miserable vida y infeliz que ninguna
lengua ni pluma puede escriuir ni encarecer. Teniasse
por conueniente medio, do quiera que los honbres estauan exercitarse en cosas de alegría y plazer, en huer­
tas, rios, fuentes, florestas, xardines, prados, juegos,
vayles y todo genero de regocijo; huyendo a la conti­
na con todas sus fuercas de qualquiera ocasión que los
pudiesse dar tristeza y pessar. Agora quiero te dezir
vna cossa notable que en esta nuestra ciudad passo; y
es que se tomo por ocupación y exer$icio salutífero y
muy conueniente para euitar la tristeza y ocasión del
mal hazer en todas las calles, passos, o lo que los anti­
guos llamaron palestras o estadios, y porque mejor me
entiendas digo que se hazian en todas las calles vnos
palenques que las cerrauan con vn seto de madera entretexida arboleda de flores, rosas y yeruas muy gra­
ciosas, quedando sola vna pequeña puerta por la qual
al principio de la calle pudiessen entrar, y otra puerta
al fin por donde pudiessen salir, y alli dentro se hazia
vn entoldado talamo, o teatro para que se sentassen los
juezes, y en cada calle auia vn juego particular dentro
de aquellos palenques o palestras. En vna calle auia lu­
cha, en otra esgrima, en otra danca y vayle; en otra
se jugauan virios, saltar, correr, tirar barra; y a todos
estos juegos y exer<p<pos hauia ricas joyas que se dauan

14

al que mejor se exercitasse por premio, y ansi todos
aquí venían a lleuar el palio, o premio ricamente ves­
tidos o disfrazados que agraciaría mucho a los mirado­
res y adornauan la fiesta y regocijo. En vna calle estaua hecho vn palenque de mucho mas rico, hermoso
y apazible aparato que en todas las otras. Estaua he­
cho vn seto con muchos géneros y diferencias de arbo­
les, flores y frutas, naranjos, camuessos, ciruelas, guin­
das, claveles, azucenas, alelíes, rosas, violetas, marauillas y jazmines, y todas las frutas colgauan de los
ramos. Auia a vna parte del palenque vn teatro rica­
mente entoldado, y en él auia vn estrado debajo de vn
dosel de brocado estauan sentados Apolo y Orfeo prin­
cipes de la música de bien contrahechos disfrazes. Tenia
el vno dellos en la mano vna bihuela, que dezian auer
sido aquella que huuyeron los insulanos de lesbos; que
yua por el mar haziendo con las olas muy triste música
por la muerte de su señor Orpheo quando le despedazá­
ronlas mujeres griegas, y cortada la cabeza juntamente
con la bihuela la echaron en el negro ponto, y las aguas
del mar la Herraron hasta lesbos, y los insulanos la pu­
sieron en Delphos en el templo de Apolo, y de alli la
truxieron los desta ciudad para esta fiesta y desafio. An­
si dezian estos juezes que la darían por premio y ga­
lardón al que mejor cantasse y tañiesse en vna bihuela,
por ser la mas estimada joya que en el mundo entre los
músicos se podia auer. En aquel tiempo estaua en esta
nuestra ciudad vn honbre muy ambicioso que se lla­
maba euangelista, el qual avnque era mancebo de edad
de treynta años y de buena dispusicion y rostro, pero
era muy mayor la presunción que de si tenia de passar

15

en todo a todos. Este después que obo andado todos
los palenques y palestras, y que en ninguno pudo auer
vitoria, ni en lucha, ni esgrima, ni en otro alguno de
aquellos exercicios, acordo de se vestir lo mas rico que
pudo ayudándose de ropas y joyas muy preciadas su­
yas y de sus amigos, y cargando de collares y cadenas
su cuello y onbros, y de muchos y muy estimados
anillos en los dedos, y procuro auer vna vihuela con
gran suma de dinero, la qual lleuaua las clauijas de
oro, y todo el mástil y tapa labrada de vn sarace de
piedras finas de inestimable valor, y eran las maderas
del cedro del monte libano, y del ébano fino de la in­
sula merde, juntamente con las costillas y cercos. T e­
nia por la tapa junto a la puente y lazo pintados a Apo­
lo y Orpheo con sus bihuelas en las manos de muy ad­
mirable official que la labro. Era la vihuela de tanto
valor que no auia precio en que se pudiesse estimar.
Este como entro en el teatro, fue de todos muy mira­
do , por el rico aparato y atauio que traya. Estaua todo
el teatro lleno de tapetes y estancias llenas de damas y
caualleros que auian venido a ver diffinir aquella pre­
ciosa joya en aquella fiesta posponiendo su salud y su
vida, y como mandaron los juezes que comentase a ta­
ñer esperando del que lleuaria la ventaja al mesmo
Apolo que resucitasse. En fin, el comento a tañer de
tal manera que ajuizio razonable que no fuese piedra
parecería no saber tocar las cuerdas mas que vn asno!
Y cuando vino a cantar todos se mouieron a escarnio y
risa visto que la canción era muy fria y cantada sin al­
gún arte, gracia, y donayre de la musica. Pues como
los juezes le oyeron cantar y tañer tan sin arte y orden

i6

esperando del el extremo de la música hiriéronle con
vn palo, y con mucho baldón fue traydo por el teatro
diciendole vn pregonero en alta voz grandes vituperios,
y fue mandado por los juezes estar vilissimamente sen­
tado en el suelo con mucha inominia a vista de todos
hasta que fue sentenciado e] juizio, y luego entro vn
mancebo de razonable dispusicion y edad, natural de
vna pequeña y baja aldea desta nuestra ciudad, pobre,
mal vestido y peor atauiado en cabello y apuesto. Este
traya en la mano una bihuela grosera y mal dolada de
pino y de otro palo común, sin polideza ni afeyte al­
guno. Tan grosero en su representación que a todos los
que estauan en el teatro mouio a risa y escarnio juz­
gando que este también pagaria con euangelista su
atreuimiento y temeridad, y puesto ante los juezes les
demando en alta voz le oyessen, y después de auer
oydo a aquellos dos tan señalados músicos en la vihue­
la Torres naruaez y macotera, tan nombrados en Es­
paña que admirablemente auian hecho su deuer y obli­
gación. Mandaron los juezes que tañese este pobre varon, que dixo auer por nombre tespin. El qual como
comenco a tañer hazia hablar las cuerdas con tanta ex­
celencia y melodía que lleuaua los honbres bobos, dor­
midos tras si; y a vna buelta de consonancia los despertaua como con vna vara. Tenia de voz vn tenor admi­
rable, el qual quando comenco a cantar no auiahonbre
que no saliesse de si, porque era la voz de admirable
fuerca, magestad y dulcor. Cantaba en vna ingeniosa
composición de metro castellano las batallas y vitoria
del Rey católico femando sobre el Reyno y ciudad de
granada, y aquellos razonamientos y auiso que paso

17

con aquel antiguo moro Auenamar, descripción de alixares, alcazary meschita. Los juezes dieron por terpin
la sentencia y vitoria, y le dieron la joya del premio y
trihunfo, y luego voluiendose el pregonero á Euangelista que estaua miserablemente sentado en tierra le dixo
en alta voz : ves aqui, o souerbio y ambicioso euangelista que te han aprouechado tus anillos, vihuela dora
da y ricos atauios, pues por causa dellos han aduertido
todos los miradores mas a tu temeridad, locura, ambi­
ción y negedad, quando por sola la aparenta de tus ri­
quezas pensaste ganar el premio, no sabiendo en la
verdad cantar ni tañer. Pues mentiste a ti y a todos
pensaste engañar seras infame para siempre jamas por
exemplo del mentir, lleuando el premio el pobre tespin como músico de verdad sin aparenta ni ficion. Esto
te he contado micilo porque me dixiste que con apara­
to de palabras no pensasse dezirte grandes mentiras, yo
digo que te prometo de no ser como este músico euangelista, que quiso ganar el premio y joya con solo el apa­
rato y aparencia de su hermosura y riqueza, con temor
que después no solamente me quites el comer que me
prometes por galardón, pero avn me des de palos, y
avn por mas te asegurar te hago juramento solemne al
gran poder de dios; y ,
M i ci lo . — Calla, calla gallo, óyeme, — dime, y no
me prometiste al principio que hablarias conmigo en
toda religión ?
G a l l o . — Pues en que falto de la promesa?
M i ci lo . — En que con tanta fuerca y behemencia
juras a dios.
G a l l o . — Pues no puedo jurar?
a

i8
M iqílo. — Vnos clérigos santos que andan en esta
villa nos dizen que no.
G allo . — Dexate desos santones. Opinión fue de
vnos herejes llamados Manicheos condenada por conci­
lio, que dezian : que en ninguna manera era licito ju­
rar. Pero a mi pareceme que es licito imitar a Dios,
pues el juro por si mesmo quando quiso hazer cierta la
promessa a habraan. Donde dize San Pablo que no
auia otro mayor por quien jurasse Dios, que lo jurara
como juro por si, y en la sagrada escriptura a cada
passo se hallan juramentos de profetas y santos que ju­
ran vibe Dios, y el mesmo San Pablo le jura con toda
su santidad, que dixo escriuiendo a los galatas. Si por
la gracia somos hijos de dios, luego juro adiós que so­
mos herederos, y hazia bien, porque ninguno jura sino
por el que mas ama, y por el que conoce ser mayor.
Ansi dize el refrán: quien bien le jura, bien le cree.
Pero dexado esto, yo te prometo contar cosas verda­
deras y de admiración con que sobrelleuando el trabajo
te deleyte y de plazer. Pues venido al principio de mi
ser tu sabras que como te he dicho yo fue aquel gran
filosofo Pythagoras samio hijo de Menesarra, honbre
rico y de gran negocio en la mercadería.
M191L0. — Espera gallo que ya me acuerdo, que
yo he oydo dezir dese sabio y santo filosofo, que en­
señó muchas buenas cosas a los de su tiempo. Agora,
pues, dime gallo porque via dexado de ser aquel filo­
sofo veniste a ser gallo, vn aue de tan poca estima y
valor?
G allo . — Primero que viniesse a ser gallo fue trans­
formado en otras diuersidades de animales y gentes,

*9

entre las quales he sido rana, y honbre bajo popular y
Rey.
MigiLO. — Y qué Rey fueste?
G allo . — Yo fue Sardanapalo Rey de los Medos
mucho antes que fuese Pithagoras.
MigiLO. —Agora me parece gallo que me comiencas
a encantar, o por mejor dezir a engañar, porque co­
miencas por vna cosa tan repugnante y tan lejos de ve­
risimilitud para poderla creer. Porque según yo te he
oydo y me acuerdo, ese filosofo pithagoras fue el mas
virtuoso hombre que huuo en su tiempo. El qual por
aprender los secretos de la tierra y del cielo se fue a
Egipto con aquellos sabios que alli auia en el templo
que entonces dezian Sacerdotes de Júpiter Amon que
vibian en las syrtes, y de alli se vino a visitar los ma­
gos a Babilonia, que era otro genero de sabios, y al fin
se voluio a la ytalia, donde llegado a la ciudad de Cro­
tón hallo que reinaua mucho alli la luxuria y el deleyte, y el suntuoso comer y beber, de lo qual los apartó
con su buena doctrina y exemplo. Este hizo admira­
bles leyes de templanza, modestia y castidad, en las qua­
les mando que ninguno comiesse carne, por apartarlos
de la luxuria, y desta manera bastó refrenarlos de los
vicios y también mandaua a sus discípulos que por cin­
co años no hablassen, porque conocía el buen sabio
quantos males vengan en el mundo por el hablar demassiado. Quan contrarias fueron estas dos cosas a las
costumbres y vida de Sardanapalo Rey de los Medos,
del qual he oydo cosas tan contrarias que me hazen
creer que finges por burlar de mi. Porque he oydo de­
zir que fue el mayor gloton y luxurioso que huuo en

20

sus tiempos, tanto que señalaua premios a los inuentores de guisados y comeres, y a los que de nueuole en­
señasen maneras de luxuriar, y ansi este infeliz sucpo
mando poner en su sepoltura estas palabras. Aqui yaze
Sardanapalo, Rey de Medos, hijo de Anazinclaro. Co­
me honbre, bebe y juega, y conociendo que eres mor­
tal satisfaz tu animo de los deley tes presentes, porque
después no hay de que puedas con alegría gozar. Que
ansi hize yo, y solo me queda que comi y harte este
mi apetito de luxuria y deleyte, y en fin todo se queda
aca, y yo resulto conuertido en poluo. Mira pues, o
gallo que manifiesta contrariedad ay entre estos dos por
donde ver yo que me estimes en poco pues tan clara­
mente propones cosa tan lexos de verisimilitud. O pa­
rece que descuydado en tu fingir manifiestes la vanidad
de tu fisión.
G allo . — O quan pertinaz estas micilo en tu incre­
dulidad, ya no se con que juramentos ó palabras te ase­
gure para que me quieras oyr. Quanto mas te admira­
rías si te dixesse, que fue yo también en vn tiempo
aquel Emperador Romano Heliogabalo, vn tan diso­
luto gloton y vicioso en su comer.
M kjilo . — O valame dios si verdad es lo que me
conto este dia passado este nuestro vezino Demophon,
que dixo que lo hauia leído en vn libro que dixo lla­
marse selua de varia legión. Por cierto si verdad es,
y no lo finge aquel auctor, argumento me es muy
claro de lo que presumo de ti, porque en el vi$io de
comer y beber y luxuriar excede avn a Sardanapalo
sin compararon.
G allo . —De pocas cosas te comienzas a admirar, ó

21

mi^ilo y de cosas fáciles de entender te comienzas a al­
terar, y mueues dubdas y objeciones que causan repunanqa y perplegidad en tu entendimiento. Lo qual
todo nace de la poca esperiencia que tienes de las cosas,
y principalmente procede en ti esa tu confusión de no
ser ocupado hasta aqui en la especulación de la filosofía,
donde se aprende y sabe la naturaleza de las cosas. Don­
de si tu te hubieras exercitado supieras la rayz porque
aborrecí el deley te y luxuria siendo pythagoras, y le
seguí avn con tanto estudio siendo Heliogabalo, o Sardanapalo. No te fatigues agora por saber el principio
de naturaleza por donde proceda esta variedad de in­
clinación, porque ni haze a tu proposito ni te haze
menester, ni nos deuemos agora en esto ocupar. Sola­
mente por te dar manera de fabor y gracia en el trabajar
pretendo que sepas como todo lo fue, y lo que en cada
estado passe, y conocerás como de sabios y necios, ri­
cos, pobres, reyes y filósofos, el mejor estado y mas
seguro de los bayuenes de fortuna tienes tu, y que en­
tre todos los honbres tu eres el mas feliz.
MiqiLo. — Que yo te parezco el mas bien auenturado
honbre de los que has visto o gallo? Por cierto yo pien­
so que burlas pues no veo en mi porque. Pero quiero
dexar de estorbar el discurso de tu admirable narración
con mis perplexos argumentos, y bástame gozar del
deleyte que espero recebir de tu gracioso cuento para
el passo de mi miserable vida sola y trabajada, que si
como tu dizes, otro mas misero y trabajado ay que yo
en el mundo respecto del qual yo me puedo dezir bienauenturado, yo concluyo que en el mundo no ay que
desear. Agora pues el tiempo se nos va comiencame a

22

contar desde que fueste pythagoras lo que passaste en
cada estado y naturaleza, porque necesariamente en
tanta diuersidad de formas y variedad de tiempos te
deuyeron de acontecer, y visto cosas y cuentos dignos
de oyr. Agora dexadas otras cosas muchas aparte yo
te ruego que me digas como te sucedió la muerte sien­
do Heliogabalo, y en que estado y forma sucediste
después, y de ay me contaras tu vida hasta la que agora
possees de gallo que lo deseo en particular oyr.
G allo . — Tu sabras, como ya dizes que oyste a
Demophon, que como yo fuesse tan vicioso y de tan
luxuriosa inclinación, siguió la muerte al mi muy mas
continuo vso de viuir. Porque de todos fue aborrecido
por mi sucio comer y luxuriar, y ansi vn dia acabando
en todo deleyte de comer y beber espléndidamente, me
retray a vna privada a purgar mi vientre que con gran­
de instancia me aquexo la gran repleción de yrle a baCiar. En el qual lugar entraron dos mis mas pribados
familiares, y por estar ya enhastiados de mis vicios y
vida sucia, con mano armada me comencaron a herir
hasta que me mataron, y después avn se me huvo de
dar mi conueniente sepoltura por cumplido galardón,
que me echaron el cuerpo en aquella privada donde es­
tuve abscondido mucho tiempo que no me hallaron,
hasta que fue a salir al Tibre entre las inmundicias y
suciedades que uienen por el común conducto de la
ciudad. Y ansi sabras, que dexando mi cuerpo caydo
alli, salida mi anima se fue a lancar en el vientre de
una fiera y muy valiente puerca que en los montes de
Armenia estaua preñada de seys lechones, y yo vine a
salir en el primero que parió.

23

M 1 9 1 L 0 . — O valame Dios; yo sueño lo que oyo?
Que de honbre veniste a ser puerco, tan sucio y tan
bruto animal ? No puedo disimular admiración quando
veo que tiene naturaleza formadas criaturas como tu
que en esperiencia y conocimiento lleua ventaja a mi
inhabilidad tan sin comparación. Ya me voy desenga­
ñando de mi ceguedad, y voy conociendo de tu mucho
saber lo poco que soy. Y ansi de oy mas me quiero so­
meter a tu disciplina, como veo que tiene tanta mues­
tra de deidad.
G allo . — Y este tienes miedo por caso de admira­
ción ? Pues menos podrías creer que aura alguno que
juntamente sea honbre y puerco, y avn pluguiesse a
dios no fuesse peor y mas vil. Que avn la naturaleza
del puerco no es la peor.
MiqiLO. — Pues como y puede auer algún animal
mas torpe y sucio que el?
G allo . — Pregúntaselo a Grilo, noble varón griego,
el qual boluiendo de la guerra de troya passando por
la ysla de Candía le conuertio la maga Cyrces en puer­
co, y después por ruego de Ulixes le quisiera boluer
honbre, y tanta ventaja hallo grilo en la naturaleza de
puerco, y tanta mejora y bondad que escogió quedarse
ansi, y menosprecio boluerse a su natural patria.
M 191LO . — Por cierto cosas me cuentas que avn a
los hombres de mucha esperiencia causassen admiración,
quanto mas a vn pobre capatero como yo.
G allo . — Pues porque no me tengas por mentiroso,
y que quiero ganar opinión contigo contándote fábulas,
sabras que esta historia auctorizo Plutarco el historia­
dor griego de mas auctoridad.

24

t

M i q i L O . — Pues, valame dios, que bondad hallo ese
grilo en la naturaleza de puerco, por la qual a nues­
tra naturaleza de hombre la prefirió.
G allo . — La que yo halle.
MiqiLO. — Eso deseo mucho saber de ti.
G allo . — A lo menos vna cosa trabajare mostrarte
como aquel que de ambas naturalezas por esperiengia
sabra dezir. Que comparada la vida y inclinación de
muchos hombres al común viuir de vn puerco, es mas
perfeto con gran ventaja en su natural. Principalmen­
te quando de vicios tiene el hombre ocupada la razón.
Y agora pues es venido el dia abre la tienda y yo me
passeare con mis gallinas por la casa y corral en el en­
tretanto que nos aparejas el manjar que emos de co­
mer. Y en el canto que se sigue veras claramente la
prueba de mi intincion.
M i ^ilo . — Sea ansi.

FIN DEL PRIMER CANTO DEL GALLO.

25

ARGUMENTO DEL SEGUNDO CANTO DEL GALLO.
En el segundo canto que se sigue, el auctor imita a plutarco en vn dialogo que hizo
entre Ulixes y vn griego llamado grilo; el qual auia Cyrjes conuertido en puerco. En
esto el auctor quiere dar a entender, que quando los hombres están encenagados en
los vicios y principalmente de la carne son muy peores que brutos, y avn ay muchas
fieras que sin compararon los exceden en el vso de la virtud.
G a l l o . — Ya parece mirilo que es hora conueniente
para comentar a vibir, dando gracias a dios que a teni­
do por bien de passar la noche sin nuestro peligro, y
traernos al dia para que con nuestra buena industria nos
podamos todos mantener.
M iqilo . — Bendito sea dios que ansi lo ha permiti­
do. Pero dime gallo, es esta tu primera canción? Por­
que holgaría de dormir vn poco mas hasta que cantes
segunda vez.
G a l l o . — No te engañes mirilo que ya cante a la
media noche como acostumbramos, y como estauas se­
pultado en la profundidad y dulzura del primer sueño,
no te bastaron despertar mis bozes, puesto caso que
trabaje por cantar lo mas templado y bien comedido
que pude por no te desordenar en tu suave dormir. Por
la fortaleza deste primer sueño creo yo que llamaron
los antiguos al dormir ymagen de la muerte, y por su
dulzura le dixeron los poetas, apazible holganza de los
dioses. Agora ya sera casi el dia, que no ay dos horas
de la noche por passar, despierta que yo quiero prosseguir en mi obligación.
M igiLo. — Pues dizes ser essa hora yo me quiero

leuantar al trabajo, porque proueyendo a nuestro re­
medio y hambre, oyrte me sera solaz. Agora di tu.
G allo . — En el canto passado quede de te mostrar
la bondad y sosiego de la vida de las fieras, y avn la
ventaja que en su natural hazen a los hombres. Esto
mostrare ser verdad en tanta manera que podría ser,
que si alguna dellas diessen libertad de quedar en su
ser, o venir a ser hombre como vos, escogería quedar
fiera, puerco, lobo o león antes que venir a ser hom­
bre, por ser entre todos los animales la especie mas tra­
bajada y infeliz. Mostrarte he el orden y concierto de
su vibir, tanto que te conuen^as afirmar ser en ellas ver­
dadero vso de razón, por lo qual las fieras sean dignas
de ser en mas tenidas, elegidas y estimadas que los hom­
bres.
MigiLO. — Parece gallo que con tu eloquen^ia y ma­
nera de dezir me quieres encantar, pues te profieres a
me mostrar vna cosa tan lexos de verdadera y natural
razón. Temo me que en eso te atreues a mi presumien­
do que fácilmente como a pobre capatero qualquiera
cosa me podras persuadir. Agora pues desengáñate de
oy mas que confiado de mi naturaleza yo me profiero
a te lo defender. Di que me plazera mucho oyr tus sophisticos argumentos.
G allo . — Por cierto yo espero que no te parezcan
sophisticos, sino muy en demostración. Principalmente
que no me podras negar que yo mejor que quantos ay
en el mundo lo sabré mostrar, pues de ambas natura­
lezas de fiera y de hombre tengo hecha esperiencia. Pues
agora pareceme a mi que el principio de mi prueba se
deue tomar de las virtudes, justicia, fortaleza, pruden-

27

C¡a, continencia y castidad, de las quales vista la per-

fecion con que las vsan y tratan las fieras conocerás cla­
ramente no ser manera de dezir lo que he propuesto,
mas que es muy aueriguada verdad. Y quanto a lo pri­
mero quiero que me digas; si huviesse dos tierras, la
vna de las quales sin ser arada, cabada ni sembrada, ni
labrada, por sola su bondad y generosidad de buena
naturaleza lleuasse todas las frutas, flores y miesses
muy en abundancia? Dime no loarías mas a esta tal
tierra, y la estimarlas y antepornias a otra, la qual por
ser montuosa y para solo pasto de cabras avn siendo
arada, muy rompida, cabada y labrada con dificultad
diesse fruto poco y miserable?
M i q i L O . — Por cierto avnque toda tierra que da fru­
to avnque trabajadamente es de estimar, de mucho
mas valor es aquella que sin ser cultivada, o aquella
que con menos trabajo nos comunica su fruto.
G allo . — Pues de aqui se puede sacar y colegir co­
mo de sentencia de prudente y cuerdo , que ay cosas que
se han de loar y aprobar por ser buenas, y otras por
muy mejores se han de abracar, amar y elegir. Pues
ansi de esta manera verdaderamente y con necesidad
me concederás que avnque el anima del hombre sea de
gran valor, el anima de la fiera es mucho mas; pues sin
ser rompida, labrada, arada ni cabada; quiero dezir,
sin ser enseñada en otras escuelas ni maestros que de su
mesma naturaleza es mas abil, presta y aparejada a pro­
ducir en abundancia el fruto de la virtud.
M i g i L O . — Pues dime agora tu gallo de qual virtud
se pudo nunca adornar el alma del bruto, porque pareze que contradize a la naturaleza de la misma virtud?

28

G allo . — Y eso me preguntas? Pues yo te probare
que la vsan mejor que el mas sabio varón, y porque lo
veas vengamos primero a la virtud de fortaleza de la
qual vosotros, y principalmente los españoles entre to­
das las naciones, os gloriáis y honrrais. Quan vfanos y
por quan gloriosos os teneis quando os oys nombrar
atreuidos saqueadores de ciudades, violadores de tem­
plos, destruidores de hermosos y sumptuosos edificios,
disipadores y abrasadores de fértiles campos y miesses?
Con los quales exer<^i(jios de engaños y cautelas aueis
adquirido falso titulo y renombre entre los de vuestro
tiempo de animosos y esforcados, y con semejantes
obras os aueis usurpado el nombre de virtud. Pero no
son ansi las contiendas de las fieras, porque si han de
pelear entre si o con vosotros muy sin engaños y caute­
las lo hazen abierta y claramente las veras pelear con sola
confianza de su esfuerco. Principalmente porque sus ba­
tallas no están subjetas a leyes que obliguen a pena al
que desamparare el campo en la pelea. Pero como por
sola su naturaleza temen ser vencidos trabajan quanto
pueden hasta bencer a su enemigo avn que no obligan el
cuerpo ni sus ánimos a subjecion ni vasallaje siendo ven­
cidas. Y ansi la vencida siendo herida cayda en el suelo
es tan grande su esfuerco que recoxe el animo en vna
pequeña parte de su cuerpo y hasta que es del todo
muerta resiste a su matador. No hay entre ellas los rue­
gos que le otorgue la vida; no suplicaciones, lagrimas
ni peticiones de misericordia; ni el rendirse al vencedor
confesándole la vitoria, como vosotros hazeis quando
os tiene el enemigo a sus pies amenacandoos degollar.
Nunca tu viste que vn león vencido sirua a otro león

29

vencedor, ni vn cauallo a otro, ni entre ellos ay temor
de quedar con renombre de cobardes. Qualesquiera fie­
ra que por engaños o cautelas fueron alguna vez presas
en lazos por los caladores, si de edad razonable son, an­
tes se dexaran de hambre y de sed morir que ser otra vez
presas y captiuas si en algún tiempo pudieran gozar de
la libertad. Aunque algunas vezes acontece que siendo
algunas presas siendo pequeñas se vienen a amansar con
regalos y apazibles tratamientos, y ansi acontece dárse­
les por largos tiempos en seruidumbre a los hombres.
Pero si son presas en su vejez o edad razonable antes
morirán que subjetarseles. De lo qual todo claramente
se muestra ser las fieras naturalmente nacidas para ser
fuertes y vsar de fortaleza, y que los hombres vsan
contra verdad de titulo de fuertes que ellos tienen usur­
pado diziendo que les venga de su naturaleza, y avn
esto fácilmente se vera si consideramos vn principio de
philosophia que es vniuersalmente verdadero; y es,
que lo que conuiene por naturaleza a vna especie conuiene a todos los indiuiduos y particulares igual y indi­
ferentemente. Como acontece que conuiene a los hom­
bres por su naturaleza la risa, por la qual a qualquiera
honbre en particular conuiene reyrse. Dime agora miCilo antes que passe adelante, si ay aqui alguna cosa
que me puedas negar?
MigiLo. — No porque veo por esperiencia que no
ay honbre en el mundo que no se rya y pueda reyr; y
solo el honbre propiamente se rye. Pero yo no se a que
proposito lo dizes.
Gallo. — Digolo porque pues esto es verdad, y ve­
mos que igualmente en las fieras en fortaleca y esfuer-

30

£o no diffieren machos y hembras, pues igualmente son
fuertes para se defender de sus enemigos, y para sufrir
los trabajos necesarios por defender sus hijos, o por
vuscar su mantenimiento, que claramente parece conuenirles de su naturaleza. Porque ansi hallaras de
la hembra tigre, que si a caso fue a vuscar de comer
para sus hijos que los tenia pequeños, y en el entretan­
to que se ausento de la cueua vinieron los cazadores y
se los lleuaron; diez y doze leguas sigue a su robador
y hallado haze con el tan cruda guerra que veynte honbres no se le igualaran en esfuerzo. Ni tampoco para
esto aguardan favorecerse de sus maridos, ni con lagri­
mas se les quexan contándoles su cuyta como hazen
vuestras hembras. Ya creo que habras oydo déla puer­
ca de Calidonia quantos trabajos y fatigas dio al fuerte
theseo con sus fuertes peleas. Que dire de aquel sphinge de phenigia y de la raposa telmesia? Que de aquella
famosa serpiente que con tanto esfuerzo peleo con
Apolo? También creo que tu abras visto muchas leo­
nas y osas mucho mas fuertes que los machos en su na­
turaleza. Y no se han como vuestras mugeres las quales quando vosotros estáis en lo mas peligroso de la guer­
ra están ellas muy descuidadas de vuestro peligro sen­
tadas al fuego, o en el regalo de sus camas y deleytes.
Como aquella Reyna Clithenestra, que mientra su ma­
rido Agamenón estaua en la guerra de troya gozaua
ella de los bessos y abracos de su adultero Egisto. De
manera que de lo que tengo dicho parece no ser ver­
dad, no ser natural la fortaleza a los hombres, porque
si ansi fuesse igualmente conuernia el esfuerzo a las
henbras de vuestra especie, y se hallaria como en los

machos como acontece en las fieras. Ansí que podemos
dezir, que los honbres no de su voluntad, mas forja­
dos de vuestras leyes y de vuestros principes y mayores
venis a exercitaros en esfuerzo, porque no osais yr con­
tra su mandado temiendo grandes penas. Y estando los
honbres en el peligro mas fragoso del mar, el que pri­
mero en la tenpestad se mueue no es para tomar el mas
pesado remo y trabajar doblado; pero cada qual pro­
cura yr primero por escoger el mas ligero y dexar para
los de la postre la mayor carga, y avn del todo la reusarian sino fuesse por miedo del castigo, o peligro en
que se ven. Y ansi este tal no se puede dezir esforjado,
ni este se puede gloriar ser doctado desta virtud, por­
que aquel que se defiende de su enemigo con miedo de
rejebir la muerte este tal no se deue dezir magnánimo
ni esforjado pero cobarde y temeroso. Desta manera
aconteje en vosotros llamar fortaleza lo que bien mira­
do con prudencia es verdadera cobardia. Y si vosotros
os halláis ser mas esfor jados que las fieras, porque
vuestros poetas y historiadores quando escriuen y de­
cantan vuestras hazañas y hechos en la guerra os com­
paran con los leones, tigres y onzas, y por gran cosa
dizen que igualastes en esfuerjo con ellos? Y por el
contrario nunca en las batallas de las fieras fueran en su
animo comparadas con algún hombre. Pero ansi como
aconteje que comparamos los ligeros con los vientos, y
a los hermosos con los angeles, queriendo hazer seme­
jantes los nuestros con las cosas que exceden sin alguna
medida ni tasa. Ansi pareje que desta manera compa­
ráis los honbres en vuestras historias en fortaleza con
las fieras como a cosas que exceden sin comparajion.

Y la causa desto es, porque como la fortaleza sea vna
virtud que consiste en el buen gouierno de las passiones y Ímpetus del animo, el qual mas sincero y per­
fecto se halla en las peleas que entre si tienen las fieras.
Porque los hombres turbada la razón con la yra y la
soberuia los ciega y desbarata tanto la colera que nin­
guna cosa hazen con libertad que merezca nombre de
virtud. Avn con todo esto quiero dezir que no teneis
porque os quexar de naturaleza porque no os diese
vñas, colmillos, conchas y otras armas naturales que
dio a las fieras para su defensa, pues que vn entendi­
miento de que os armo para defenderos de vuestros
enemigos le enbotais y entorpecéis por vuestra culpa y
negligencia.
M i ci lo . — O gallo quan admirable maestro me has
sido oy de Retorica, pues con tanta abundancia de
palabras has persuadido tu proposito avn en cosa tan
seca y estéril. Forcado me has a creer que hayas sido
en algún tiempo vno de los famosos philosophos que
obo en las escuelas de athenas.
G a l l o . — Pues mira micilo que por pensar yo que
querías redarguirme lo que tengo dicho con algunos ar­
gumentos, o con algún genero de contradicion no pasaua adelante en mi dezir. Y ya que veo que te vas
conuenciendo quiero que pasemos a otra virtud, y lue­
go quiero que tratemos de la castidad. En la qual te
mostrare que las fieras exceden a los hombres sin algu­
na comparación. Mucho se precian vuestras mugeres
tener de su parte por exemplo de castidad vna penelope, vna Lucrecia Porcia, Doña maria de Toledo, y
doña ysabel Reyna de Castilla; porque dezis que estas

33

menospreciauan sus vidas por no violar la virtud de su
castidad. Pues yo te mostrare muchas fieras castas mil
vezes mas que todas esas vuestras, y no quiero quecomeneemos por la castidad de la corneja, ni Croton ad­
mirables fieras en este caso, que después de sus mari­
dos muertos guardan la viudez no qualquiera tiempo,
pero nueue hedades de hombres sin ofender su castidad.
Por lo qual necesariamente me deues conceder ser es­
tas fieras nueue vezes mas castas que las vuestras mugeres que por exemplo teneis. Pero porque tienes en­
tendido de mi micilo que soy retorico quiero que pro­
cedamos en el discurso desta virtud según las leyes de
Retorica, porque por ellas espero vencerte con mas
facilidad. Y ansi primero veamos la difinicion desta
virtud continencia, y después decenderemos a sus infe­
riores especies. Suelen dezir los philosophos, que la vir­
tud de continencia es vna buena y cierta dispusicion y
regla de los deley tes, por la qual se desechan y huyen
los malos, vedados y superfluos y se faborecen y alle­
gan los necesarios y naturales en sus conuenientes tiem­
pos. Quanto a lo primero vosotros los hombres todos
los sentidos corporales corrompéis y deprabais con vues­
tros malos vsos y costumbres y inclinaciones, endereCandolossienpre a vuestro vicioso deley te y luxuria. Con
los ojos todas las cosas que veis enderecais para vues­
tra laciuia y cobdicia, lo qual nosotras las fieras no hazemos ansi. Porque quando yo era hombre me holgaua
y regocijaua con gran deley te viendo el oro, joyas y
piedras preciosas, a tanto que me andaua bobo y desbanecido vn dia tras vn Rey o principe si anduuiesse
vestido y adornado de jaezes y atauios de seda, oro,
3

34

purpura y hermosos colores. Pero agora, como lo hazen las otras fieras, no estimo yo en mas todo eso que
al lodo y a otras comunes piedras que ay por las pedre­
gosas y ásperas syerras y montañas. Y ansi quando yo
era puerco estimaua mucho mas sin compararon hallar
algún blando y húmido cieno, o piqina en que me refrescasse rebolcandome. Pues si venimos al sentido del
oler. Si consideramos aquellos olores suaues de gomas,
especias y pastillas de que andais siempre oliendo, re­
galando y afeminando vuestras personas. En tanta ma­
nera que ningún varón de vosotros viene a gozar de
su propia muger si primero no se vnta con vn^iones
delicadas y odoriferas, con las quales procuráis inqitar
y despertar en vosotros a venus. Y esto todo avn seria
sufridero en vuestras hembras por daros deley te vsar
de aquellos olores, labatorios, afeytes y vnturas; pero
lo que peor es que lo vsais vosotros los varones para
incitaros a luxuria. Pero nosotras las fieras no lo vsamos ansi, sino el lobo con la loba, y el león con la leo­
na, y ansi todos los machos con sus hembras en su ge­
nero y especie gozan de sus abramos y a^essos solamen­
te con los olores naturales y proprios que a sus cuerpos
dio su naturaleza sin admistion de otro alguno de fue­
ra. Quando mas ay, y con que ellas mas se deley tan es
al olor que producen de si los olorosos prados quando
en el tiempo de su brama, que es quando vsan sus bo­
das, están verdes y floridos y hermosos. Y ansi ningu­
na hembra de las nuestras tiene necesidad para sus ayun­
tamientos de afeytes ni vnturas para engañar y traer al
macho de su especie. Ni los machos tienen necesidad
de las persuadir con palabras, requiebros, cautelas ni

35

ofrecimientos. Pero todos ellos en su propio tiempo sin
engaños ni intereses hazen sus ayuntamientos atraydos
por naturaleza con las dispusiciones y concurso del
tiempo, con los quales son incitados y llamados a aque­
llo. Y ansi este tiempo siendo passado, y hechas sus
preñezes, todos se aseguran y mortiguan en su incentiuo deleyte, y hasta la buelta de aquel mesmo tiempo
ninguna hembra cobdicia ni consiente al macho, ni el
macho la acomete. Ningún otro interese se pretende en
las fieras sino el engendrar, y todo lo guiamos y orde­
namos como nuestra naturaleza lo dispone. Y añade á
esto que entre las fieras en ningún tiempo se cobdicia
ni soliqñta ni acomete hembra a hembra, ni macho con
macho en agesso carnal. Pero vosotros los hombres no
ansi, porque no os perdonáis vnos a otros; pero muger con muger, y hombre con hombre contra las leyes
de vuestra naturaleza, os juntáis, y en vuestros carna­
les aqessos os toman vuestros juezes cada dia. Ni por
esto temeis la pena, quanto quiera que sea cruel, por
satisfazer y cumplir vuestro deleyte y luxuria. En tan­
ta manera es esto aborrecido de las fieras, que si vn
gallo cometiese a^esso con otro gallo, avn que le faltasse gallina, con los picos y vñas le hariamos en breue
pedagos. Parece, mi^ilo, que te bas conuenciendo y ha­
ciéndote de mi sentencia, pues tanto callas sin me contradezir.
MiqiLo.— Es tan efficaz, gallo, tu persuasión, que
como con vna cadena me llevas tras tí sin poder re­
sistir.
G allo .— Dexemos de contar quantos varones han
tenido sus ayuntamientos con cabras, ouejas y perras; y

36

las mugeres que han effectuado su luxuria con gimios,
asnos, cabrones y perros: de los quales agessos se han
engendrado centauros, sphinges, minotauros y otros
admirables monstruos de prodigioso agüero. Pero las
fieras nunca vsaron ansi, como lo muestra por exemplo
la continencia de aquel famoso mendesio, cabrón egip­
cio, que siendo encerrado por muchas damas hermosas
para que holgase con ellas, ofreciéndosele desnudas de­
lante, las menosprecio, y quando se pudo soltar se fué
huyendo á la montaña á tener sus plazeres con las ca­
bras sus semejantes. Pues quanto ves que son mas in­
feriores en la castidad los honbres que las fieras, ansi
lo mesmo se podra dezir en todas las otras especies y
differencias desta virtud de continencia.— Pues en lo
que toca al apetito del comer es ansi, que los honbres
todas las cosas que comen y beben es por deleyte y
complacencia de la suauidad. Pero las fieras todo quan­
to gustan y comen es por necesidad y fin de se man­
tener. Y ansi los honbres se engendran en sus comidas
infinitos géneros y especies de enfermedades: porque
llenos vuestros cuerpos de excesiuos comeres, es nece­
sario que á la contina haya diuersidad de humores y
ventosidades: y que por el consiguiente se sigan las indispusiciones. A las fieras dio naturaleza á cada vna su
comida y manjar coueniente para su apetito; á los vnos
la yerua, á los otros rayzes y frutas; y algunos ay que
comen carne, como son los lobos y leones. Pero los
vnos no estorban ni vsurpan el manjar ni comida á los
otros, porque el león dexa la yerua á la oueja y el cieruo dexa su manjar al león. Pero el honbre no perdona
nada constreñido de su apetito, gula, tragazón y deley-

37

te. Todo lo gusta, come, traga y engulle; p a r e á n ­
dole que solo á el hizo naturaleza para tragar y disipar
todos los otros animales y cosas criadas. Quanto á lo
primero, come las carnes sin tener dellas necesidad
alguna que á ello le constriña, teniendo tantas buenas
plantas, frutas, rayzes y yeruas muy frescas, salutífe­
ras y olorosas. Y ansi no ay animal en el mundo que á
las manos puedan auer que los honbres no coman. Por
lo qual les es neí^esario que para auer de hartar su gula
tengan pelea y contienda con todos los animales del
mundo, y que todos se publiquen por sus enemigos. Y
ansi para satisfazer su vientre tragón á la contina tienen
guerra con las aues del cielo y con las fieras de la tier­
ra y con todos los pescados del mar; y á todos vuscan
como con industrias y artes los puedan ca?ar y prender,
y han venido á tanto extremo, que por se pregar no
perdonan ninguna criatura de su gusto acostumbran ya
a comer las venenosas serpientes, culebras, anguilas,
lampreas, que son de vna mesma especie; sapos, ranas,
que son de vn mesmo natural, y han hallado para tra­
garlo todo vnas maneras de guisados con ajos, espe­
cias, clauo, pimienta, y a^eyte en ollas y cazuelas, en
las quales hechos Yertos compuestos y mezclas se en­
gañan los desuenturados pensando que les han quitado
con aquellos asim ientos sus naturales ponzoñas y ve­
nenos, quedándoles avn tan gran parte que los vasta dar
la muerte antes que lo requiere su natural. ¿Pues qué
si dezimos de los animales y cosas que de su vescosidad y podridumbre produce la tierra; hongos, turmas,
setas, caracoles, galápagos, arañas, tortugas, ratones y
topos? Y para guisar y aparejar esto ¿quantos rnaes-

38

tros, libros, industrias y artes de cozina vsan y tienen
tan lexos del pensamiento de las fieras? Y después con
todo esto quéxanse los desventurados de su naturaleza,
diziendo que les dió cortas las vidas, y que les lleua
temprano la muerte. Y dizen que los médicos no en­
tienden la enfermedad, ni saben aplicar la medicina.
¡Bobos, necios! ¿Que culpa tiene su naturaleza si ellos
mesmos se corrompen y matan con tanta multitud de
venenosas comidas y manjares? Naturaleza todas las
cosas desea y procura conseruar hasta el periodo y
tiempo que al común les tiene puesto la vida, y para
esto les tiene enseñado ciertos remedios y medeginas
por si acaso por alguna ocasión heridos de algún con­
trario viniessen á enfermar. Pero es tanta la golosina,
gula y desorden en su comer y mantenimiento de los
honbres, que ya ni ay medicina que los cure, ni me­
dico que curarlos sepa, ni pueda. Porque ya las artes
naturales todas faltan para este tiempo: porque bastan
más corromper y quebrar de sus vidas con sus comidas
que puede remediar y soldar la philosophia y arte de
naturaleza. Pero las fieras no hazen ansi: porque si al
perro dió naturaleza que viba doze años y trecientos
á la corneja: y ansi de todas las otras fieras: si los hon­
bres no las matan, naturaleza las conserua, de manera
que todas mueran por pura vejez; porque á cada vna
tiene enseñada su propia medicina, y á cada vna se es
asi mesma médica. ¿Quien enseñó á los puercos quando
enferman yrse luego á los charcos á comer los cangrexos con que luego son sanos ? ¿ Quien enseñó al galápa­
go quando le ha mordido la víbora pacer el orégano y
acudir de si luego la ponzoña? ¿Quien enseñó á las

39

cabras montesas siendo heridas del calador comer de la
yerua llamada dítamo, y saltarle luego del cuerpo la
saeta? ¿y al cieruo en siendo herido yr huyendo á vuscar las fuentes de las aguas porque en vahándose son
sanos del veneno? y á los perros fatigados del dolor
de cabeqa, ¿quien los enseñó á yr al prado y pacer
yerua porque luego son sanos con ella? Naturaleza es
la maestra de todo esto para conseruarlos: en tanta
manera que no pueden morir sino por sola vejez, si la
guerra que les da vuestra gula insaciable gesasse. ¿ Pues
que sy hablassemos de las bebidas, los vinos de extra­
ñas prouin<¡:ias adobados con cocimientos de diuersidades de especias? Después de aquellas curiosas y arti­
ficiales bebidas de aloxa y cerueca, y sola la fiera man­
tenida en todo regalo y deleyte sana y buena con el
agua clara que naturaleza le da y le cria en las fuentes
perenales de la concauidad de la tierra. Pues aquellas
agudecas, industrias y viuezas que saben y vsan las
fieras que diras dellas? El perro al mandado de su se­
ñor salta y bayla y entra cien vezes por vn aro redon­
do que para ganar dineros le tiene empuesto y enseña­
do el peregrino. Los papagayos hablan vuestra mesma
lengua, tordos y cueruos. Los cauallos se ponen y baylan en los teatros y plazas públicas. ¿ Parécete que todo
esto no es más argumento de vso de razón que de fla­
queza que haya en su naturaleza? Por cierto no se
puede dezir otra cosa sino que todos estos dotes les
vengan del valor de su natural; en el qual con tanta
ventaja os exceden las fieras á los honbres. A lo qual
todo sino lo quisieres llamar vso de razón, buen juicio,
virtud de buen ingenio y prudencia : vista aquella faci-

4o

lidad con que son enseñadas en las mesmas artes y
agudegas que vosotros. En tanta manera que en las
fieras parezca verdaderamente que nos acordamos de lo
que por nuestra naturaleza sabemos quando nos lo
enseñan, lo que vosotros no aprendéis sin grande y
muy contino trabajo de vosotros mesmos, y de vues­
tros maestros. Pues si á esta ventaja no la quisieres lla­
mar vso de razón, con tal que la conozcas auerla en
las fieras, llamala como mas te plaziere. Yo á lo menos
téngola tan conogida, después que en cuerpos de fieras
entré, que me marauillo de la ceguedad en que mu­
chos de vuestros philósophos están; los quales con in­
finita diuersidad de argumentos persuaden entre vos­
otros á que creáis y tengáis por averiguado, que las fie­
ras sean muy mas inferiores en sus naturalezas que los
honbres; diziendo y afirmando que ellos solamente
vsan de razón; y que por el consiguiente á ellos solos
conuenga el exergigio de la virtud. Y ansi por esta
causa llaman á las fieras brutos. Añaden á esto afir­
mando que solos los honbres vsen de la verdadera li­
bertad ; siendo por experiencia tan claro el contrario.
Como vemos que las fieras á ningunas leyes tengan
subjegion ni miramiento, mas de las de su naturaleza;
porque por su buena inclinagion no tuuieron de mas
leyes negesidad. Pero vosotros los honbres por causa
de vuestra soberuia y ambigion, os subjetó vuestra na­
turaleza á tanta diuersidad de leyes, no solamente de
Dios y de vuestros pringipes y mayores: pero aueis os
subjetado al juizio y sentengia de vuestros vezinos
amigos y parientes. En tanta manera que sin su pareger no osais comer, ni beber, vestir, calgar, hablar ni

41

comunicar. Finalmente en todas vuestras obras soys
tan subjetos al parecer ageno, tan atentos aquella tira­
na palabra y manera de dezir (que dirán) que no pue­
do sino juzgar los honbres por el mas miserable ani­
mal y mas infeliz y descontento de todos los que en el
mundo son criados. Agora tu migilo si algo desto que
yo tengo alegado te parece contrario á la verdad argu­
ye y propon, que yo respondere si acaso no me faltasse
á mí el vso de la razón con que solia yo en otros tiem­
pos con euidente efficagia disputar.
M utilo. — O gallo quan admirado me tiene esa tu
eloquengia, con la qual tan efficazmente te has esforgado á me persuadir esa tu opinión. Que puedo dezir,
que nunca gallo cantó como tu oy. En tanta manera
me tienes contento que no creo que ay oy en el mundo
honbre mas rico que yo pues tan gran joya como á ti
poseo. Pero vna dificultad y dubda tengo en el alma
que resulta de lo que has persuadido hasta aqui; lo
qual deseo entender: como anima de fiera bruta pueda
ver y gozar de Dios ?
G allo . — Y agora sabes que las bestias se pueden
saluar? Ansi dizeel Rey Dauid. (i) Homines et jumenta
salbauis Domine. Dime que mas bruta vestia puede ser
que el honbre engenagado en vn vigió de la carne, o
auarigia, o soberuia, o yra, o en otro qualquiera peca­
do? Pues ansi teniendo Dauid á los tales por viles bru­
tos vestías ruega por ellos á Dios diziendo en su psalmo. yo, Señor os suplico que salueis honbres y vestías.
Y por tal vestia se tenia Dauid con ser Rey quando se
(i) Psalm. XXXV.

42

hallaua pecador quedezia ( i) Ut iumentum f actus sum
apud te. Yo señor soy vestía en vuestro acatamiento.
Y ansí quiero que entiendas que en todos mis cantos
pretendo mostrarte como por el viqdo son los honbres
conuertidos en brutos y en peores que fieras.
MiqiLO. — Dime agora yo te ruego gallo donde
aprendiste esta tu admirable manera de dezir? Porque
solamente me acuerdo auer oydo quando yo era niño
que fueste vn paje muy querido de Mars: y que te
tenia para que quando yua á dormir algunas noches
con Venus mujer de Vulcano le velasses la puerta que
ninguno le viesse: y le despertasses venida la mañana
porque el sol no le uiesse siendo salido: porque no
auisasse á Vulcano. Y dezian que el sol te echo vna
mañana vn gran sueño: de manera que los tomó jun­
tos y truxo alli á Vulcano: el qual los tomó como estauan en vna red y los presentó á Jupiter que les castigasse el adulterio.— Y Mars enojado de tu descuido
te conuirtió en gallo, y agora de puro miedo pensando
que avn estas velando al adultero de tu amo cantas or­
dinariamente antes que venga el dia y salga el sol.
G a l l o . — Todo eso es fabula y fingimiento de poe­
tas para ocupar sus versos: que también me han hecho
asesor de Mercurio: y los antiguos me dedicaron á
esculapio. Pero la verdad es que yo fue aquel philosopho Pythagoras : que fue vno de los mas facundos
que la grecia celebró, y principalmente es de tener por
aueriguado, que la mayor eloquenqda se adquiere de
la mucha esperiencia de las cosas: la qual he tenido
(i) Psalm. LXXII.

43

yo entre todos los que en el mundo son de mi edad.
M i q i L o . — Pues fueste Pythagoras ruegote me digas
algo de philosophos, de su vida y costumbres: porque
de aqui adelante teniendo tan buen p r e t o r como á
ti me pueda preciar de philosopho: y philosophe entre
los de mi ciudad y pueblo. Y muéstrame como tengo
de vsar de aquella presunción, aroganqia, y obstentagion, desden y sobrecejo con que los philosophos tra­
tan á los otros que tienen en la república estado de co­
munidad.
G a l l o . — De todo te dire. de sus vidas y costum­
bres. Pero porque se ofrecen otras cosas que dezir mas
á la memoria querría eso dexarlo para después. Pero
por no te desgraciar quiero te obedecer. Y ansi te
quiero dezir de vn poco de tiempo que fue clérigo: la
qual es profesión de clérigo cristiano: donde conjetu­
raras lo que en la vna y otra philosophia son los honbres el dia de oy. Y pues es venida la mañana abre la
tienda: y en el canto que se sigue te dire lo demas.

FIN DEL SEGUNDO CANTO DEL GALLO.

44

ARGUMENTO DEL TERCERO CANTO DEL GALLO.
En el tercero canto que se sigue el autor imita á Luciano en todos sus diálogos: en
los quales sienpre reprehende á los philosophos y Religiosos de su tiempo.

M igiLo. — Esme tan sabrosa tu música, o gallo que
durmiendo te sueño, y imagino que á oyrte me llamas.
Y ansi sonando tu canción tan suave muchas vezes me
despierto con deseo que mi sueño fuesse verdad o que
siendo sueño nunca yo despertasse. Por lo qual agora
avn no has tocado los primeros puntos de tu entona­
ción quando ya me tienes sin pereda muy despierto
con cobdicia de oyrte: por tanto prosigue en tu gra­
ciosa canción.
G allo . — Necesitado me tienes o micilo á te conplazer pues tanto te aplaze mi dezir. Y ansi yo procu­
rare con todas mis fuercas á obedecer tu mandado. Y
pues me pediste te dixesse algo del estado de los phi­
losophos, dexemos los antiguos gentiles que saber
dellos no hara á tu proposito, ni a mi intincion. Pero
pues en los cristianos han professado y sucedido en su
lugar los eclesiásticos por ser la mas incunbrada philosophia la euangelista: por tanto quiero hablar deste
proposito: y dezirte de un poco de tiempo que yo fue
vn clérigo muy rico.

M icilo.— ¿Y en que manera era esa riqueza?
G allo. — Serui a vn obispo desde mi niñez: y por­

que nunca me dio blanca en todo el tiempo que le

45

serui hizome clérigo harto sin pensarlo yo: porque yo
nunca estudie, ni lo desee ser.
M iqilo . — Tal clérigo serias tu después.
G a l l o . — La vida que despues time te lo mostrara
En fin procuróme pagar el obispo mi amo con media
dozena de beneffizios curados que me dio.
M191LO. — Por cierto esa no era paga: sino agrauio
y carga. ¿Pues dime podias los tu todos tener y
seruir ?
G a l l o . — No que descargauame yo : porque luego
hallaua quien me los tomaua frutos por pension.
M i ^ i l o . — Por Dios, que era ese buen disimular.
Para mi yo creo que si tu ordeñas la leche y tresquilas
la lana. Quiero dezir: que si tu gozas los esquilmos del
ganado tu te quedas el mesmo pastor. O me has de
confesar que los hurtas al que los ha de auer.
G a l l o . — Por Dios gran teologo eres. No querria
yo zapatero tan argutiuo como tu. A la fe pues sabete que passa eso comunmente el dia de oy. Y ansi yo
me lleue de seys beneffizios curados los frutos por pen­
sion cada año que montauan mas de trescientos mil
marauedises. Con esto sienpre después que mi amo
murió vibi en Valladolid vn pueblo tan sumptuoso en
Castilla, donde á la contina reside la corte real. Y tanbien concurren alli de todas differem^ias de gentes,
tierras y naciones por residir alli la Chan^illeria audien­
cia principal del reyno. Traya á la contina muy bien
tratada mi persona con gran aparato de muía y mocos.
Y con este fausto tenia cauida y conuersacion con todos
los perlados y señores, y por me entretener con todos
con vnos fingia negocios, y con otros procuraua tener

46

los verdaderos, propios, o agenos. En fin con todos
procuraua tener que dar y tomar, y ansí en esta manra
de vida passe mas de treynta años los mejores de mi
edad sobre otros treynta que en seruigio del obispo passe.
MiqiLO. — Por cierto no me pare£e esa vida: sino
morir.
G a l l o . — En este tiempo yo goze de muchas fies­
tas, de muchas galas: y inuen^iones. Era de tanta dama
querido, requerido y tenido quanto nunca galan corte­
sano lo fue. Porque demas de ser yo muy auentajado y
platico en la cortesania tenia mas, que era muy liberal.
MiqiLo. — Por gierto bien gastauas los dineros de
la iglesia: que dizen los predicadores que son hazienda
de los pobres.
G a l l o . — Pues dizen la verdad, que porque la hazien­
da de la iglesia es de los clérigos se dize ser de los po­
bres porque ellos no tienen ni han de tener otra heredad:
porque ellos sucedieron al tribu de leui: á los quales
no dio Dios otra posession.
MiqiLO. — Por cierto gallo mejor argumentas tu
que yo, y avn esa me parece grandissima razón para
que los señores seglares no deuan lleuar los diezmos de
la yglesia, pues ellos tienen sus mayorazgos y rentas
de que se mantener.
G a l l o . — Y avn otra mayor razón ay para eso, y
es. Que los diezmos fueron dados a los sacerdotes por­
que rueguen a Dios por el pueblo, y porque adminis­
tran los sacramentos. Y ansi pues los seglares no son
hábiles para los administrar queda por aueriguado que
no pueden lleuar los diezmos. Y ansi de todos los que
lleuaren serán obligados arestitugion.

47

MigiLO. — O valame Dios que praticos estáis en lo
que toca a la deffensa destos vuestros bienes y rentas
temporales, como mostráis estar llenos de vuestra ca­
nina cobdi^ia. Si la mytad de la cuenta hiziessedes de
las almas que teneis a vuestro cargo.
G allo . — Pues siempre es esa vuestra opinión, que
los seglares no querriades que ningún clérigo tuuiesse
nada, ni avn con que se mantener.
M i ^ ilo . — Pues que malo seria? Antes me parece
que les seria mejor, porque mas libremente podrían en­
tender en las cosas spirituales para que fueron ordena­
dos, sino se ocupassen en las temporales; y avn yo os
prometo que si el pueblo os viesse que haziades lo que
deuiades a vuestro estado que no solo no os lleuassen la
parte de los diezmos que dezis que os lleuan, pero que
os darían mucho mas. Y avn si bien miramos el papa,
cardenales, obispos, curas y todos los demas eclesiás­
ticos como hallas que tienen tierras, giudades y villas y
rentas sino desta manera? Porque los emperadores y re­
yes y principes passados vista su bondad les dauan quanto querían para se mantener. Y pues ansi lo tienen y
poseen, ya que los que agora son se lo quitassen por­
que lo han de defender con pleytos y mano armada co­
mo lo hazen? Que están llenos los consejos reales, au­
diencias y chancillerias de frayles y clérigos; de comen­
dadores y religiosos. Que ya no ay en estos públicos y
generales juizios otros pleytos en que entender sino de
eclesiásticos. Veamos si a Jesu Cristo en cuyo lugar están
le quitaran la capa estando en el mundo defendierala en
juizio o con mano armada?

48

G allo . — N o, pues avn la vida no defendió, que

antes la ofreció de su voluntad por los honbres.
MigiLO. — Pues por eso reniego yo de los clérigos y
eclesiásticos, porque todos quieren que los guarden sus
preuillegios y exenciones; ser tenidos honrados y esti­
mados de todos diziendo, que están en lugar de Jesu
Cristo para lo que les toca de su propria estima y en
opinión, y en el hazer los clérigos lo que son obligados,
que es en el recogimiento de sus personas y buena fa­
ma y santa ocupación; y en el menosprecio de las tem­
porales haziendas y posesiones no diffieren de los mas
crueles soldados que en los exercitos ay.
G allo . — Valame dios quan indignado estas contra
los eclesiásticos que los comparas con soldados muchos
de los quales son malos, peruersos y desuella caras.
M icilo . — Por cierto avn no estoy en dos dedos de
deziros que avn soys peores, porque soys mucho mas
perniciosos a toda la república cristiana con vuestro mal
exemplo.
G allo . — Por que?
M icilo . — Porque aquellos no han hecho profession
de ministros de dios como vosotros, ni les damos a ellos
de comer por tales como a vosotros, ni ay nadie que
los quiera ni deua imitar como a vosotros, y por tanto
con sus vidas no hazen tanto daño como vosotros hazeis. Pues dezidme teneis agora por cosa nueua, que
todo quanto los eclesiásticos poséis os lo dieron por
amor de dios ?
G allo . — Ansi es verdad.
M icilo . — Pues claro esta que todos los verdaderos

49

cristianos con tal condición poseemos estos bienes tem­
porales que estemos aparejados para dexarlos cada vez
que viéremos cumplir a la gloria y honra de Jesu Cris­
to y a su iglesia y al bien de su cristiandad.
G a l l o . — T u tienes razón.
MigiLO. — Pues quanto mas de veras lo debria hazer
el pontífice, el cardenal, el obispo y ansi todos los frayíes y en común toda la cleregia pues se lo dieron en li­
mosna, y lo profesan de particular profesión? Que a
ninguno dixo Cristo, si te demadanren en juizio la ca­
pa, da capa y sayo? Que si preguntamos al clérigo que
si dixo Cristo a el que no contendiesse en juizio sobre
estas cosas temporales diria, que no lo dixo sino al
frayle, y el frayle dize, que lo dixo a los obispos y
perlados que representan los apostóles, y estos dirán
que no lo dixo sino al papa que representa en la iglesia
su mesma diuina persona, y el pontifique dize que no
sabe que os dezis. Que a todos veo andar arrastrados
y desasosegados de audiencia en audiencia, de juizio en
juizio. Que ley sufre que vn guardián de San Francis­
co, o vn prior de Santo Domingo, o de San hieronimo
trayga seys y diez años pleyto en vna chanqfilleria sobre
sacar vna viña o vna miserable casa que dizen conuenirles por vn su frayle conuentual?
G a l l o . — Ese tal pleyto no le trae el prior ni el
guardián, sino la casa.
MigiLO. — No me digas gallo esas niñerías. Pues
quien paga al procurador y al letrado y escriuano, y al
que lo solicita? y avn como cosa a ellos natural el pleytear tienen todos estos oficiales perpetuamente asala­
riados. O dezidme, que llaman en el monesterio la ca4



sa? las paredes, piedras y texados? Dexadme que esas
cosas no son para entre niños, y lo que peor es y cosa
muy de risa : que de cada dia buscáis nueuos juezes.
Agora dezis que el Rey no es vuestro juez, agora le
queréis que os juzgue, y os sometéis a su tribunal. No
ay ley que os ligue ni Rey que os subjete; porque soys
gente sin Rey y sin ley. Que todo genero de animal
hasta las Ranas tienen Rey y le demandaron a dios: y
que vosotros los eclesiásticos queréis viuir libres y exen­
tos. Y ansi es necesario que quanto mas libres soys
seays mas peruersos, y ya quando os subjetais a alguno
dezis que ha de ser al pontifiqe solo; y a este queréis por
juez porque esta muy lexos y muy ocupado; y cometien­
do la causa vos eligereis juez que no os aya de matar.
G a l l o . — Tu dizes la verdad. Pero que quieres que
se haga en tales tiempos como estos en que estamos;
que si alguno el dia de oy es sufrido, manso y bueno
todos se le atreuen : cada vno piensa de tomarle la ca­
pa? y algunas vezes es qebar la malicia agena. Quiero
dezir : que es dar ocasión con tanta mansedumbre a
que cada vno se atreva a tomarle lo suyo; y aunque
sea eso virtud euangelica pero no se si la podria sienpre exegutar el hombre con prudenqia euangelica avnque mas fuesse obligado a ella.
MiqiLO. — Mira gallo si fuesse vn hombre que tie­
ne casa, hijos y muger y estado que mantener, si le tomassen lo suyo, lo que con justo titulo posee, no creo
que seria prudenqia euangelica dexarlo perder. Pero
tengo que este tal legítimamente lo puede cobrar; y si
puede por medios liqitos de justicia defenderlo. Pero
vn fraile, o perlado: y cualquiera sacerdote que es so-

lo : y no deue tener, ni tiene cuydado de mas que de
su persona, yo bien creo que seria obligado a exercitar
esta virtud euangelica.
G allo . — Por dios si los clérigos por ay huuiessen
de yr no habría hombre del mundo que no mofasse de­
dos , y todo el bulgo y pueblo los tuuiesse por escarnio
y Risa.
M i ^ ilo . — Por cierto mas obligados son todos los
eclesiásticos, pontífice, perlado, frayles y clérigos adiós,
que no a los honbres: y mas a los sabios que a los ne­
cios. Gentil cosa es que al pontífice, perlados frayles y
eclesiásticos dexen de hazer lo que deuen al seruicpo de
dios y bien de sus conciencias, y buen exemplo de sus
personas, y mejora de su República por lo que el vul­
go vano podría juzgar. Hagan ellos lo que deuen y
juzguen los necios lo que quisieren. Ansi juzgauan de
Dauid porque vaylaua delante del arca del testamento.
Ansi juzgauan de Jesu Cristo porque moria en la cruz.
Ansi juzgauan a los apostóles porque predicauan a Cris­
to. Ansi juzgauan agora a los que muy de veras quie­
ren ser cristianos menospreciando la vanidad del mun­
do : y siguiendo el camino de la verdad. Y quien ay
que pueda escusar los falsos juizios del bulgo? Antes
aquello se deue tener por muy bueno lo que el bulgo
condena por malo: y por el contrario, quereislo ber?
A la malicia llaman industria. A la auaricia y ambición
grandeza de animo. Y al maldiziente honbre de buena
conuersacion. Al engañador ingenioso. Al disimulador
y mentiroso y trafagador llaman gentil cortesano. Al
buen trampista llaman curial. Y por el contrario al bue­
no y verdadero llaman simple. Y al que con humildad

j
4
0

52

cristiana menosprecia esta uanidad del mundo y quiere
seguir a Jesu Cristo dizen que se torna loco. Y al que
reparte sus bienes con el que lo a menester por amor
de dios dizen que es prodigo. El que no anda en tráfa­
gos ni engaños para adquirir honrra y hazienda dizen
que no es para nada. El que menosprecia las injurias
por amor de Jesu Cristo dizen que es un apocado, y
que de covarde y honbre de poco animo lo haze. Y
finalmente conuertiendo las virtudes en vicios, y los vi­
cios en virtudes, a los Ruynes alauan y tienen por bienauenturados, y alos buenos y virtuosos vituperan 11amandólos pobres y desastrados. Y con todo esto no tienen mala vergüenza de usurpar el nombre de cristianos
no teniendo señal de serlo. Pues pareqete gallo que por
el vulgo ( que es la muchedumbre destos desuariados
que hazen lo semejante) juzguen mal de los eclesiásti­
cos menospreciando los bienes temporales y recoxan sus
espiritus en la imitación de su maestro Cristo dexen de
hazer lo que deuen? Por cierto miserable y desuenturado estado es ese que dizes que tuuiste, o gallo. Pero
dexado agora eso que después bolueras a tu proposito:
dime yo te ruego, pues todo lo sabes : quien fue yo an­
tes que fuesse micilo? Si tuue esas conuersiones que tu?
G allo. — Eso quiero yo para que me puedas pagar
el mal que as dicho de mi.
M icilo. — Que dizes entre dientes? Por que no me
hablas alto?
G allo. — Dezia que mucho holgare de te complazer en lo que me demandas: porque yo mejor que otro
alguno te sabré dello dar razón. Y ansi has de creer,
que todos pasamos en cuerpos como has oydo de mi.

53

Y ansi te digo que tu eras antes vna hormiga de la in­
dia que te mantenías de oro que acarreauas del centro
de la tierra.
M i^ ilo . —Pues desuenturado de mi quien me hizo
tan grande agrauio que me quitasse aquella vida tan
bienauenturada en la qual me mantenia de oro que me
truxo a esta vida y estado infeliz, que en esta pobreza
de hanbre me quiero finar?
G allo . — Tu auarigia grande e insaciable que a la
contina tuuiste te hizo que de aquel estado viniesses a
esta miseria, donde con hanbre pagas tu pecado. Por­
que antes auias sido aquel auaro mercader ricacho Menesarco deste pueblo.
MigiLO.— Oue Menesarco dizes? Es aquel merca­
der a quien Ueuaron la muger?

G allo . — Vergüenza tenia de te lo dezir. Ese mes-

mo fueste.

MigiLO. — Yo he oydo contar este acontecimiento de
diuersas maneras a mis vezinos : y por ser el caso mió
deseo saber agora la verdad: por tanto ruegote mucho
que me la cuentes.
G allo . — Pues me la demandas yo te la quiero de­
zir, que mejor que otro la se. Y ante todas cosas sa­
brás que tu culpa fue porque con todas tus fuercas to­
maste por interes saber si tu mujer te ponia el cuerno.
Lo qual no deuen hazer los honbres, querer saber ni es­
cudriñar en este caso mas de aquello que buenamente
se les ofreciere a saber.
M icilo . — Pues en verdad que en este caso avn
menos debrian los hombres saber de lo que a las vezes
se les trasluze y saben,

54

G allo . — Pues sabras que en este pueblo fue vn
hombre sacerdote rico y de gran renta : que por no le
infamar no dire su nombre. El qual como suele acon­
tecer en los semejantes siendo ricos y regalados, avnque ya casi a la vejez como no tuuiesse muger propria
compro vna donzella que supo que vendía vna mala
madre : en la qual ovo vna muy hermosa y graciosa
hija. A la qual amo como asi mesmo, como es propria
pasión de clérigos: y crióla en todo Regalo mientra
niña. Y quando la vio en edad razonable procuro de la
trasegar porque no supiesse a la madre. Y ansi la puso
en compañia de Religiosas y castas matronas que laimpusiessen en buenas costumbres : porque pareciesse a
las virtuosas y no tuuiesse los resabios de la madre que
vendió por precio la virginidad que era la mas valerosa
jova que tubo de naturaleza. Enseñóla a cantar y tañer
diuersas differencias de instrumentos de música : en lo
qual fue tan auentajada que cada vez que su angelical
boz exercitaua acompañada con vn suave instrumento
conuertia los hombres en piedra, o encantados los sacaua fuera de si, como leemos de la vihuela de Horpheo que a su sonido hazia vaylar las piedras de los
muros de Troya. En conclusion la donzella se hizo de
tan gran belleza, gracia y hermosura, en tanta manera
que no auia mancebo en nuestra ciudad por de alto li­
naje que fuesse que no la deseasse y requiriese auer por
muger. Y tus hados lo queriendo : vuscando su padre
vn honbre que en virtud y riquezas se le igualasse te
la ofreció a ti. Y tu avnque te pareció hermosa donze­
lla digna de ser deseada de todo el mundo: como no
fuesse menor tu cobdicia de auer riquezas que de auer

55

hermosura: por añadirte el buen clérigo la docte a tu
voluntad la acetaste. Y luego como fueron hechas las
bodas, como suele acontecer en los semejantes casa­
mientos que se hazen mas por interes mundano que por
dios: Satanas procuro reboluerte por castigar tu auarienta intención. Y ansi te puso vn gran pensamiento
de dezir que tu muger no te guardaua la fe prometida
en el matrimonio. Porque después de ser por su her­
mosura tan deseada de todos por fuerza te paremia que
deuia seguir la naturaleza y condición de su madre.
Después que passados algunos dias que se murió tu
suegro, con cuya muerte se augmento tu posession avnque no tu eontento porque de cada dia crecían mas tus
zelos y sospecha de la castidad de tu ginebra: la qual
con su canto, gracia y donayre humillaua el cielo. O
quantas vezes por tu sosiego quisieras mas ser casado
con vna negra de guinea que con la linda ginebra. Y
principalmente porque sucedió que satanas despertó la
soñolienta affi^ion que estaua adormida en vno de aque­
llos mancebos generoso y hijo dalgo de quien fue seruida ginebra antes que casasse. El qual con gran con­
tinuación torno a la requerir y passear la calle solicitán­
dole la casa y criados. Pero a ella poco la mouio por­
que ciertamente te amaua a t i : y tanbien porque ella
conozia el amor que la tenias y el cuydado en la guar­
dar. Pues como tu viniesses acaso a tener noticia de
la intincion del mancebo : porque tu demasiada sospe­
cha y zelos te lo descubrió : procuraste vuscar algún
medio por donde fuesses cierto de su fidelidad. Y ansi
tu diligencia y solicitud te truxo a las manos vna inge­
niosa y aguda muger gran sabia en las artes magica y

«
inuocaqion de demonios. La qual por tus dones se comouio a tus ruegos : y se otrezio a te dezir la verdad
de lo que en ginebra huuiesse. Y ansi comenqando por
sus artes y conjuros hallo solamente que a ti tu ginebra
tenia fe. Pero tu qiego de tu passion porfiauas que amaua mas a Liqinio (que ansi se llamaua el manqebo). Y
la maga avn por mas te asegurar vso contigo de vna
admirable prueba. Y fue que ella tenia vna copa que
obo del demonio por la fuerqa de sus encantamentos :
la qual auia sido hecha por mano de aquella gran ma­
ga morganda : la qual copa tenia tal hado : que estando
llena de vino si bevia honbre al qual su muger le era
herrada se le vertia el vino por los pechos y no beuia
gota. Y si su muger le era casta beuia hasta hartar sin
perder gota. De lo qual tu beuiste hasta el cabo sin que
gota se te derramase. Pero avn no te satisfaziendo desta prueba le demandaste que te mudasse en la persona
y figura del mancebo Liqinio que la querias acometer
con prueba que se qertificasse mas su bondad por tu se­
guro; y ansi fingiendo en tu casa que auias de caminar
qierta xornada de quinze dias de ausencia, la maga te
mudo en forma y persona de Liginio, y ella tomo la
figura de vn su paje. Y tomando en tu seno muy ricas
y graqiosas joyas que huviste de vn platero te fueste
para ginebra a tu casa la qual avnque estaua ocupada
en sus labores rodeada de sus donzellas, por ser saltea­
da de tu adultero deseo fue turbada toda su color y
agraqiado rostro. Y ansi con el posible desdeño y aspereqa procuro por aquella vez apartarte de si dándote
muestras de desesperación. Pero continuando algunas
vezes que para ello hallaste oportunidad te oyo con al5

guna pagiengia. Y vista tu importunidad y las joyas
que le ofregias : las quales bastan a quebrantar las dia­
mantinas peñas: bastaron en ella ablandar hasta mos­
trar algún plazer en te oyr. Y de alli con la continuagion de tus dadiuas y ruegos fue conuengida a te faboreger por del todo no te desesperar. Y ansi vn dia que
llorauas ante ella por mitigar tu passion comouida de
piedad te dixo. Yo efectuaría tu voluntad y demanda
Liginio si fuesse yo gierta que no lo supiesse nadie.
Fue en ti aquella palabra vn rayo del gielo del qual
sentiste tu alma traspasada. Y súbitamente corrio por
tus huesos, venas y nieruos vn yelo mortal que dexo
en tu garganta elada la voz que por gran pieza no podiste hablar.
Y quitando a la hora la maga el velo del encanto de
tu rostro y figura por tu importunidad como vio tu
ginebra que tu eras Menesarco su marido fue toda tur­
bada de verguenga : y quisiera antes ser mil vezes
muerta que auer caydo en tan grande afrenta. Y ansi
mirándote al rostro muy vergongosa solamente sospiraua y sollozaua conogiendo su culpa. Y tu cortado de
tu demasiada diligengia solamente le podiste responder
digiendo : De manera mi ginebra que venderías por
pregio mi honrra si hallasses comprador. Desde aquel
punto todo el amor que te tenia le conuertio en vene­
noso aborrecimiento. Con el qual no se pudiendo su­
frir, ni fiándose de ti, en viniendo la noche tomando
quantas joyas tenia lo mas secreto que pudo se sa­
lió de tu casa y se fue a buscar al verdadero Liginio
cuya figura le auias representado tu : con el qual hizo
verdaderos amores y liga contra ti por se satisfazer y



vengar de tu necedad. Y ansi se fueron juntos gozán­
dose por las tierras que mas seguras les fueron : y a ti
dexaron hasta oy pagado y cargado de tus sospechas y
zelos. E l qual veniste a tan gran estremo de afrenta y
congoja que en breue tiempo te vino la muerte : y fueste conuertido en hormiga y después en mÍ5Ílo venido
en tu pobreza y miseria, hecho castigo para ti y exemplo para otros.
M191L0. — Por ^ierto eso fue en mi bien empleado:

y ansi creo que de puro temor que tiene desde enton­
ces mi alma no me sufrido casarme. Agora prosigue yo
te ruego gallo en tu transformaren.
G a l l o . — Pues emos comentado a hablar de los philosophos deste tiempo luego tras este de quien emos tra­
tado hasta aqui te quiero mostrar de otro genero de
honbres en este estado : del qual yo por transformaron
participé. En cuyo pecho y vida veras vn admirable
modo de viu ir, sin orden, sin principio, sin medio y
sin fin. Sin cuenta passan su vida, su comer, su beuer,
su hablar y dormir. Sin dueño, sin señor, sin Rey.
Ansi naqen, ansi viuen, ansi mueren, que en ningún
tiempo piensan que ay otra cosa mas que na9er y mo­
rir. N i tienen cuenta con cielo, ni con tierra, con Dios^
ni con Sathanas. En conclusion es gente de quien se
pueden dezir justamente aquellas palabras del poeta
Homero : Que son inútil carga de la tierra. Estos son
los falsos philosophos que los antiguos pintauan con el
libro en la mano al reues. Y pues pare9e que es venido
el dia, en el canto que sigue se prosiguira.
FIN DEL TERCERO CANTO DEL GALLO,

59

ARGUMENTO DEL QUARTO CANTO DEL GALLO.
En el quarto canto que se sigue el auctor imita á Lujiano en el libro que hizo lla­
mado Pseudomantis. En el qual descriue marauillosamente las tacañerías y embaymientos y engaños de vn falso religioso llamado Alexandro, que en muchas partes del
mundo fingió ser propheta, dando respuestas ambiguas y industriosas para adquirir con
el vulgo crédito y moneda.

— En este canto te quiero mi^ilo mostrar
los engaños y perdición de los hombres holgacanes;
que bueltas las espaldas á Dios y a su vergüenza y con­
ciencia a vanderas desplegadas se van tras los vicios cevados de vn miserable precio y premio con título apo­
cado de limosna, por solo gozar debajo de aquellos sus
viles hábitos y costunbres de vna sucia y apocada li­
bertad. Oyras un genero vil de encantamento fingido;
porque no bastan los ingenios bajos y viles destas desuenturadas gentes mendigas a saber el verdadero encan­
tamento ni cosa que tenga título verdadero de saber :
no mas de porque su vilissima naturaleza no es para
comprehender cosa que tenga titulo de sciencia, es­
tudio y especulación. Son amancebados en el vicio y
ociosiodad y ansi puesto caso que no es de aprobar el
arte magica y encantar: digo que por su vileza se hazen indignos de la saber. Y vsando de la fingida es vis­
ta su ruyn intención: que no dexan de saber la verda­
dera por virtud. Y ansi sabras micilo que después de
lo passado vine a ser hijo de vn pobre labrador que
viuia en vna montaña vasallo de vn señor muy cobdiCioso que los fatigaua ordinariameente con infinitos peG

a l l o

.

6o

didos de pechos, alcaualas y censos y otras muchas
imposiqiones que la vna alcanzava a la contina al otro.
En tanta manera que solo el hydalgo se podia en aque­
lla tierra mantener que el labrador pechero era ne9esario morir de hanbre.
M19L10. — ¿Pues porque nó se yua tu padre á viuir
a otra tierra?
G allo . — Son tan acobardados para en eso los la­
bradores, que nunca se atreuen ahazer mudan9a de la
tierra donde na9en: porque vna legua de sus lugares
les pare9e que son las indias: y imaginan que ay alia
gentes que comen los honbres viuos. Y por tanto mue­
re cada vno en el pajar donde na9Ío avnque sea de
hambre. Y deste padre naqimos dos hijos varones, de
los quales yo fue el mayor llamado por nonbre Alexandro. Y como vimos tanta miseria como passavan con
el señor los labradores, pensauamos que si tomauamos
oficios que por entonqes nos libertassen se oluidaria
nuestra vileza: y nuestros hijos serian tenidos y estima­
dos por hydalgos y viuirian en libertad. Y ansi yo elegi ser sa9erdote, que es gente sin ley. y mi hermano
fue herrero que en aquella tierra son los herreros exen­
tos de los pedidos, pechos y velas del lugar donde siruen la ferreria. Y ansi yo demande Ü9en9Ía a mi padre
para aprender a leer: y avn se le hizo de mal porque
le seruia de guardar vnos patos, y ojear los pájaros
que no comiessen la simiente de vn linar: En conclu­
sión mi padre me encomendó por criado y mona9ino
de vn capellán que seruia vn beneffiqio tres leguas de
alli. O Dios omnipotente quien te dixera las bajezas y
poquedades deste honbre. Por 9Íerto si yo no huviera

6i

prometido dezirte de solo de mi y no de otros, yo te
dixera cosas de gran donayre. Pero quiero te hazer sa­
ber que ninguno dellos sabe mas leer que deletrear y
lo que escriuen asió de sacar por discreción. En ningu­
na cosa estos capellanes muestran ser auentajados, sino
en comer y beuer : en lo qual no guardan tienpo ni
medida ni razón. Con este estuue dos años que no me
enseñó sino á mal hazer, y maldezir, y mal pensar y
mal perseuerar. A leer me enseñó lo que el sabia que
era harto poco, y a escreuir vna letra que no parecía
sino que era arado el papel con pies de escarabajos. Ya
yo era buen moco de quinze años: y entendía que para
yo no ser tan asno como mi amo que deuia de sauer
algún latin. Y ansi me fue a Zamora a estudiar alguna
gramática: donde llegado me presenté ante el bachiller
y le dixe mi necesidad, y el me preguntó si traya libro:
y yo le mostré vn arte de gramática que auia hurtado
a mi amo, que fue de los de pastrana que auia mas de
mil años que se imprimió. Y el me mostró en el los nominatiuos que auia de estudiar.
M icilo. — ¿De que te mantenías?
G allo. — Dauame el bachiller los domingos vna
cédula suya para vn cura, o capellán de vna aldea co­
marcana el qual me daua el qetre del agua bendita los
domingos y andaua por todas las casas a la hora del co­
mer echando a todas agua : y en cada casa me davan vn
pedaco de pan, con los quales mendrugos me mante­
nía en el etudio toda la semana. Aqui estuue dos años :
en los quales aprendi declinaciones y conjugaciones :
genero, pretéritos y supinos. Y porque semejante honbres como yo luego nos en hastiamos de saber cosas

62

buenas, y porque nuestra intingion no es saber mas :
sino tener alguna notitpia de las cosas: y mostrar que
emos entendido en ello quando al tomar de las ordenes
nos quisieren examinar. Porque si nuestra intin^ion
fuesse saber algo perseuerariamos en el estudio. Pero
en ordenándonos comentamos a olvidar: y damonos
tan buena prisa que si llegamos a las ordenes necios,
dentro de vn mes somos confirmados asnos. Y ansi me
sali de Zamora donde estudiaua harto de mi espado. y
por estar ya enseñado a mendigar con el getre sabiame
como miel el pedir: y por tanto no me pude del todo
despegar dello. Y ansi acorde yrme por el mundo en
compañía de otros perdidos como yo que luego nos
hallamos vnos a otros. Y en esta compañía fue gran
tienpo Zarlo, o espinel: y alcance en esta arte de la
zarleria todo lo que se pudo alcanzar.
MiqiLO. — Nunca esa arte a mi notiqia llegó: de­
clárate me mas.
G allo . — Pues quiero descubrírtelo todo de Rayz.
Tu sabras que yo tenia la persona de estatura creqida
y andaua vestido en diuersas prouintias de diuersos
atauios: porque ninguno pudiesse con mala intin^ion
aferrar en mi. Pero mas á la contina traya vna vestidu­
ra de buriel algo leonado obscuro, honesta, larga y vn
manteo encima puesto a los pechos vn boton. Traya
la barua larga y espesa de grande autoridad. Otras vezes mudando las tierras mudaua el vestido : y con la
mesma barua vsaua de vn habito que en muchas prouin9Ías llaman vegirino: con vna saya y vn escapulario
de Religioso que hazia vida en soledad de la montaña;
vna cayada y vn Rosario largo, de vnas cuentas muy

63

gruesas en la mano, que cada vez que la vna cuenta caya
sobre la otra lo oyan todos quantos en vn templo estuuiessen Publiqué adiuinar lo que estaua por venir, hallar
los perdidos, reconciliar enamorados, descubrir los la­
drones, manifestar los tesoros, dar remedio fácil a los
enfermos: y avn resucitar los muertos. Y como de mi
los honbres tenían noticia venian luego postrados con
mucha humildad a me adorar y bessar los pies: y a me
ofrecerme todas sus haziendas llamándome todos propheta, discípulo y sieruo de Dios, y luego les ponia en
las manos vno versoss que en vna tabla yo traya escriptos con letras de oro sobre vn barniz negro; que dezian
en esta manera.
Muneribus decorare meum vatem atque ministrum
pre^ipio: nec opum mihi cura at maxima vatis.
Estos versos dezia yo auermelos enbiado Dios con
vn ángel del cielo; porque de su mandado fuesse yo
de todos honrrado y agradecido como ministro y sieruo
de su divina magestad. Halle por el reino de Portogal
y Castilla infinitos honbres y mugeres los quales avnque fuessen muy ricos y de los mas principales de su
república: pero eran tan tímidos supersticiosos que no
alcauan los ojos del suelo sin escrupulizar. Eran tan
fáciles en el crédito que con vn palo arrebuxado en
vnos trapos: o vn pergamino con vnos plomos, o se­
llos colgando en las manos de vn honbre desnudo y
descalco luego se arrojauan y humillauan al suelo: y
venian adorando y ofreciéndose a Dios sin se leuantar
de alli hasta que el prestigioso questor los leuantásse con
su propia mano, y ansi estos como me vian con aquella

,

64

mi santidad vulpina fagilmente se me rendían sin po­
der resistir. Venían a consultar en su cosas conmigo
todo lo que deuian, o querían hazer. y yo les dezia,
que lo consultaría con Dios, y que yo les respondería
su divina determinagion, y ansi a sus preguntas procuraua yo responder con gran miramiento porque no
fuesse tomado en palabras por falso y perdiesse el cré­
dito. Sienpre daua las respuestas dubdosas, o con diuersos entendimientos, sin nunca responder absoluta­
mente a su intingion. Como a vno que me pregunto;
que pregeptor daría a vn hijo suyo que le quería poner
al estudio de las letras. Respondi. Que le diesse por
pregeptores al Antonio de Nebrija y a Santo Thomas.
Dando a entender que le hiziesse estudiar aquellos dos
autores, el vno en la gramática y el otro en la theologia. y sugedió morirse el mochacho dentro de ocho
dias: y como sus amigos burlassen del padre porque
daua crédito a mis desuarios y juizios llamándolos fal­
sos respondió. Que muy bien hauia yo dicho: porque
sabiendo yo que se auia de morir, di a entender que
auia de tener por pregeptores aquellos alia. Y a otro
que auia de hazer vn camino y temiasse de vnos ene­
migos que tenia, que me preguntó si le estaua bien yr
aquel camino respondi. Que mas seguro se estaua en
su casa si le podía escusar. y caminó burlando de mi
juizio ; y sugedió que salieron sus enemigos y hizieronle mal. Después como aquel juizio se publicó me valió
muchos dineros a mi: porque desde alli adelante no
auian de hazer cosa que no la viniessen conmigo a con­
sultar pagándomelo bien. En fin en esta manera di mu-

65

chos y diuersos juizios que te quisiera agora contar,
sino fuera porque me queda mucho que dezir. Deziame yo ser Juan de voto a Dios.
MigiLO. — ¿Que honbre es esse?
G allo . — Este fingen los zarlos supersticiosos va­
gabundos que era vn capatero que estaua en la calle
de amargura en hierusalen, y que al tiempo que passauan a Cristo preso por aquella calle salió dando gol­
pes con vna horma sobre el tablero diziendo, vaya,
vaya el hijo de María, y que Cristo le auia respondi­
do: yo yré y tu quedaras para siempre jamas para
dar testimonio de mi. y para en fe desto mostraua
yo vna horma señalada en el braco que yo hazia con
Cierto artificio muy fácilmente que parecía estar natu­
ralmente emprendida alli: y a la contina traya vn com­
pañero del mesmo officio y perdición que fuesse mas
viejo que yo, porque descubriéndonos el vno al otro lo
que en secreto y confesión con las gentes tratauamos,
pareciendo vn dia el vno y otro dia el otro les mostrauamos tener specie de diuinacion y spiritu de propheCia, lo qual sienpre nosotros queríamos dar a entender.
Y haziamos selo fácilmente creer por variarnos cada
dia en la representación, y deziales yo que en viéndo­
me viejo me yua a vañar al rio xordan y luego boluia
de edad de treynta y tres años que era la edad en que
Cristo murió. Otras vezes dezia que era vn peregrino
de hierusalen, honbre de Dios, embiado por el para
declarar y absoluer los pecados que ay secretos en el
mundo que por verguenca los honbres no los osan des­
cubrir ni confessar a ningún confessor.
M icilo . — ¿Pues para que era eso?
5

66

G allo . — Porque luego en auiendoles hecho creer

que yo era qualquiera destos dos fácilmente los podía
aburrir a qualquiera cosa que los quisiesse sacar. Lue­
go como los tenia en este estado comencaua la zarleria
cantándoles el espinela, que es vn genero de diuinanca,
a manera de dezir la buenauentura. Es vna agudeza y
desemboltura de hablar, con la qual los que estamos
platicos en ello sacamos fácilmente qualesquier genero
de scollos (que son los pecados) que nunca por abo­
minables se confessaron a Sacerdote. Encomencando
yo a escantar con esta arte luego ellos se descubren.
M icilo . — Yo querria saber que genero de pecados
son los que se descubren a ti por esta arte, y no al sa­
cerdote ?
G allo . — Hallaua mugeres que tuuieron acessos
con sus padres, hijos y con muy cercanos parientes, y
vnas mugeres con otras con instrumentos hechos para
effectuar este vicio; y otras maneras que es vergüenca
de las dezir. y hallaua honbres que se me confessauan
auer cometido grandes incestos; y con brutos animales
que por no inficionar el ayre no te los quiero contar. Son
estos pecados tan abominables que de pura vergüenca
y miedo honbres ni mugeres no los osan fiar ni descu­
brir a sus curas ni confessores. y ansi acontece muchas
destas gentes necias morir sin nunca los confessar.
M icilo . — Pues de presumir es que muchos destos
honbres y mugeres pensando bastar confessarlos a ti se
quedaron sin nunca a sacerdote los confessar.
G allo .—Pues ese es vn daño que trae consigo esta
peruersa manera de viuir, el qual no es daño qualquie­
ra sino de gran caudal.

67

MigiLO.. — Querría saber de ti, que virtud, o fuer­

za tiene esa arte que se los hazeis vosotros confessar,
y que palabras les dezis?
G a l l o . — Fuerqa de virtud no es: pero antes indus­
tria de Sathanas. La manera de palabras era: que luego
les dezia yo que por auer aquella persona naqido en
vn dia de vna gran fiesta en ginco puntos de Mercurio
y otros 9Ínco de M ars; por esta causa su ventura
estaua en dos puntos de gran peligro, y que el vn punso era vibo, y el otro era muerto, y que este punto
vibo conuenia que se cortasse, porque era vn gran pe­
cado que nunca confessó, por el qual corría gran peli­
gro en la vida. En tanta manera que si no fuera por­
que Dios le quiso guardar por los ruegos del bienauenturado San Pedro, que era mucho su abogado
ante Dios:que muchas vezes le ha cometido el demo­
nio en grandes afrentas donde le quiso auer traydo a
la muerte, y que agora era enviado por Dios este su
peregrino de hierusalen y santo propheta. que soy vno
de los doze peregrinos que residen a la contina en el
santo sepulcro de hierusalen en lugar de los doze apos­
tóles de Cristo, y que yo soy su abogado San Pedro
que conuiene que el me le aya de descubrir y confessar
para que yo se le absuelua, y avn le pagare por el, y
asegurarle que no pensara ni peligrara por aquel peca­
do mas. Y ansi el luego me descubre su pecado por
graue y inorme que sea; y prostrado por el suelo llo­
rando me pide misericordia y remedio y le mande quanto yo quisiere que haga para ser absuelto que en todo
me obedecerá, y avn me dará quanto yo le pidiere y el
hubiere parasu necesidad.y ansi quando yo veo a la tal

68

persona tan obediente y rendida digola. Pues mira her­
mana que este pecado se ha de absoluer con tres signos
y tres cruces y tres psalmos y tres misas solenes: las
quales se han de dezir en el templo del Santo Sepulcro
de hierusalem. y que son misas de mucha costa y tra­
bajo ; porque las han de dezir tres cardenales y reuestirse con ellos al altar tres obispos; y hanlas de oficiar
tres patriarcas vestidos de pontifical, y han de arder
alli tres cirios a cada misa que pesse cada vno seys li­
bras de gera. y luego dize el tal penitente. Pues vos
mi padre y santo señor uays alia hazedlas dezir. y yo
al presente daré los dineros y limosna que pudiere y
boluiendo vos por aqui lo acabaré de pagar, y yo res­
pondo: que a mi me conuiene forqado estar en hierusalen la Semana Santa, y que en llegando se las haré
dezir. y ansi luego me da diez ducados, o seys, o quatro: y algunos me dan veynte y mas, o menos como
cada qual tiene, y yo la doy vna señal por la qual que­
do de boluer a la visitar dentro de vn año o dos sin
pensar a la mas ver. y otras vezes para autorizar
esta mi mala arte digoles: que yo le daré parte del
gran trabajo que tengo de regebir en el camino que
emos de hazer los escolares peregrinos de hierusalen
quando todos juntos vamos la Santa pasqua de Resurre^ion por el oleo y crisma a la torre de Babilonia: co­
mo lo tenemos por costunbre y promesa traerlo nos­
otros doze para la iglesia de Dios, lo qual se trae en
doze cauallos yendo nosotros a pie. Que van luego los
siete y quedan los 9Ínco aguardando, y aquellos siete
que uan lleuan siete ropas ricas y siete armas, con las
quales peleamos con siete gigantes que guardan el san-

69

to crisma y el oleo de noche y de dia. y como son mas
fuertes que nosotros dannos grandes palos y bofetadas,
hasta que vienen del gielo siete donzellas en siete
nuues y en su fabor siete estrellas; las quales pelean­
do con los gigantes los vengen y ansi las damos las
siete ropas, y nos cargan los cauallos del Santo crisma
y oleo y nos venimos con ello a hierusalen para que en
la Santa pascua de Resurregion se distribuya por toda
la cristiandad, y ansi por la misericordia de Dios nues­
tro señor por esta tu limosna te haré pargionera deste
trabajo que en este viaje tengo de lleuar por la iglesia
de Dios y demas desto porque quedes mas purgada
deste pecado me vaharé por ti en la fuente y rio xordan vna vez. Y con este fingimiento y embaymiento,
figiones y engaños las hazia tan obedientes a mi man­
dado, que después de auerme dado su hazienda si que­
ría tenia agesso con ella a medida de mi voluntad, y
ellas se pregiauan auer tenido agesso con el propheta.
disgipulo de Dios, honbre santo, sieruo de Jesu-Cristo,
peregrino de hierusalen. Y se tenían por muy dichosos
los mandos por auer querido yo ansi bendezir a su
muger; y ellas se piensan quedar benditas para siempre
jamas con semejantes bendigiones. En estas maldades
querria yo mucho que el mundo estuuiesse auisado, y
que no diesse lugar ninguno a se dexar engañar de se­
mejantes honbres malos pues todo esto es manifiesta
mentira y figion. Y se yo que al presente andan mu­
chos por el mundo, los quales tienen engañada la ma­
yor parte de les cristianos, y se debria procurar que los
juezes los vuscassen, y hallados los castigassen en las
vidas, porque es vna spegie de superstigion y hurto el



mas nefando que entre infieles nunca se vsó, ni se su­
frió. Y porque veas quanta es la desvergüenza y po­
quedad de los semejantes honbres te quiero contar vn
passo que passé, porque entiendas que los tales ningu­
na vellaqueria ni poquedad dexan de acometer ni executar. Sabras que vn dia yuamos tres compañeros del
offizio del zarlo y espinela: que andaríamos vuscando
nuestra ventura por el mundo. Y como llegamos acaso
en vna ziudad a la hora del comer, nos entramos en
vn bodegón, donde comimos y vebimos muy apasto
todos tres, y acordamos que se saliesse el vno a vuscar
Zierto menester, y como se tardasse algo fuele el otro
vuscar: y ansi me dexaron solo a mi por gran pieza de
tiempo, y dixome la bodegonera; hermano pagad, que
aguardáis? Respondi yo: aguardo aquellos compañeros
que fueron a vuscar zierta cosa para nuestra nezesidad.
y ella me dixo, pagad que por demas los esperáis: por
nezios los ternia si ellos boluiessen aca. y yo le pre­
gunté quanta costa estaua hecha para pagarla, y ella
contando á su voluntad y sin contradizion dixo que
quatro reales auiamos comido y bebido, y luego me
leuante de la mesa viniéndome para la puerta de casa
mostrando vuscar la bolsa para pagar, y dixela: señora
echadme en vna copa vna vez de vino que todo junto
lo pagaré: y diziendo esto nos fuemos llegando a vn
cuero de vino que sobre vna mesa tenia junto a vna
puerta, y la buena dueña, avnque no era menos curial
en semejantes maldades que yo, descuydose: y desato
luego el cuero echando la cuerda sobre el honbro por
tener con la vna mano el piezgo y con la otra la medi­
da. y comenzando ella a medir le tomé yo la cuerda



del honbro y fueme lo mas solapadamente que yo pude
por la calle adelante y avnque ella me llamaua yo no la
respondía: ni ella por no dexar el cuero desatado me
vio mas hasta oy. Cansado ya desta miserable y traba­
jada vida fueme a ordenar para clérigo.
MigiLo. — Con que letras te yuas al examen ?
G allo . — Con seys conejos y otras tantas perdiges
que lleué al prouisor, y ansi mascando vn euangelio
que me dio a leer : y declinando al reues vn nominatiuo me passo, y al escriuano que le dixo que no me
deuia de ordenar respondió : andad que es pobre y no
tiene de que viuir.
MigiLO. — Por gierto todo va ansi. Que yo conozco
clérigos tan necios y tan desuenturados que nos le fiaria la tauerna del lugar. No saben sino coger la pitanga
y andar, y si les preguntáis, donde vays tan apriesa?
Responde él con el mesmo desasosiego : a dezir misa.
Que no ay mas? Por vn miserable estipendio, que si
no fuessepor el no la diría.
G allo . — La cosa que mas lastimado me tiene el
coragon en las cosas de la cristiandad es esta : el poco
acatamiento que tienen estos capellanes en dezir misas.
Que de todas las nagiones del mundo no hay ninguna
que mas bienes aya regebido de su dios que los cristia­
nos : que de los otros no son dioses: no los pueden dar
nada; y con tantas mercedes como los ha hecho, que
avn asi mesmo se les dio; y no ay nagion en el mundo
que menos acatamiento tenga a su dios que los cristia­
nos: y por eso les da dios enfermedades, pestelengias,
hambres, guerras y herejes. Que en vn rincón de la
cristiandad ay todos estos malos y justamente los me’

72

recen. Oue como ellos tratan a dios ansí los trata a ellos
a osadas. Que vno que para tauernero no es suficiente
se haze sacerdote por ganar de comer : y también tie­
nen desto gran culpa los seglares, por el trato que an­
da de misas y varatos malos : que si esto no huuiesse
no se ordenarla tanto perdido y ocioso como se orde­
na con confianza desto. Escriuen los historiadores por
gran cosa, que vn papa ordeno tres sacerdotes y cinco
diáconos, y ocho subdiaconos. Y agora no ay obispo
de anillo que cada año no aya ordenado quinientos de­
sos ydiotas y mal comedidos asnos. Por eso determinó
la iglesia que los sacerdotes no se pudiessen ordenar si­
no en qvatro témporas: porque entonces ayunasse el
pueblo aquellos dias; y rogassen a dios que les diesse
buenos sacerdotes por yr en ello tanta parte del bien de
la república. Pues y crees tu que se haze esto alguna
vez? Yo confio que nunca le passa por pensamiento
mirar en esto a hombre de toda la cristiandad: ni avn
creo que nunca oyste esto hasta agora.
M icilo. — No por cierto.
G allo. — Pues sábete que es la verdad. Aueis de
rogar a dios que os de buenos sacerdotes: porque al­
gunos sacerdotes no os los dio dios sino el demonio : la
simonía y auaricia. Como a mi que en la verdad yo me
ordené por auaricia de tener de comer: y simoniacamente me dieron las ordenes por seys conejos y seys
perdices, y permítelo dios. 9$uia qualis populus talis es
sacerdos. Quiere dios daros ruynes sacerdotes por los
pecados del pueblo: porque qual es el pueblo tales son
los sacerdotes.
M icilo .— Por cierto que en quanto dizes has dicho

73

verdad, y que me he holgado mucho en oyrte. Boluamos pues a donde dexaste : porque quiero saber tu que
tal sacerdote heziste.
G a l l o . — Por cierto dese m esm ojaez: y avn peor
que todos los otros de que emos hablado. Luego como
fue sacerdote el primer año mostré gran santidad: y
certificóte que yo mudé muy poquito de mi vida passada : pero mostraua gran R eligión: y ansi viui dos
años aqui en esta v illa : y como me viessen la bondad
que yo representaua: que siempre andaua en compa­
ñía de vna trulla de clérigos santos que ha auido de
pocos tiempos en ella. Andando a la contina visitando
los hospitales y casas pobres, en compañiade vnas mugercillas andariegas, vagarosas, callejeras que no su­
fren estar vn momento en sus casas quedas : estas con
todo dessaosiego tratauan en la mesma santidad.
M19TL0. — M ayor santidad tuvieran estando en sus
casas en oración y recogimiento.
G a l l o . —-Destas teníamos nuestras ciertas grangerias, como camisas, pañizuelos de narizes: y la ropa
blanca labada cada semana: y algunas ollas y otros
guisadillos y regalos : y algunos vizcochos y rosqui­
llas : y como vian todos la bondad que representaua
hablóme vn letrado rico si queria enseñarle vnos niños
pequeños que tenia sus hijos.
M191LO. — Por cierto a cuerdo lobo encomendaua los
corderos : hydeputa y que Sócrates, Pythagoras, pla­
tón : y que les enseñauas?
G a l l o . — Lleuaualos y traylos del estudio y casa
del bachiller de la gramática.
M191L0. — Eso no era sino enseñarles el camino por

74

donde auian de yr y venir. De manera que 111090 de
ciego te pudieran llamar.
G a l l o . — Ansi es. Acompañaua también a su muger a qualquiera parte que quería salir, lleuauala de la
mano: y avn algunas vezes la rascaua en la palma. A qui
estuve dos años en esta casa y de aqui me fue a mi
tierra á seruir vn mayorazgo.
M 191L0.— Pues porque te saliste deste pueblo?
G a l l o . — Porque obo cierta sospecha en casa me
fue forjado s^Jir de alli.
M191L0.— Pues de que fue esa sospecha?
G a l l o . — Allégate aca y decirtelo he a la oreja.
M191LO. — En ese caso poco se puede fiar de todos
vosotros.
G a l l o . — De aqui me vine á viuir á vna muy bue­
na aldea y de buena comarca y de honbres muy ricos.
Ofrecíanme cada domingo mucho pan y vino : y quando moría algún feligrés toda la hazienda le comiamos
con mucho plazer en entierro y honras : teníamos
aquellos dias muy grandes papilorrios : que ansi se lla­
man entre los clérigos aquellas comidas que se dan en
los mortuorios.
M191L0.— O desdichados de hijos del difunto si al­
guno quedaua: que bien heredado le dexauades co­
miéndoselo todo.
G a l l o . — Gánenlo.
M191LO.— Pues y vosotros porque no lo ganauades
tan bien ?
G a l l o . — Pues yo a que lo auia de ganar? Aquel
era mi oficio.
M191L0. — H olgar.

75

G a l l o . — Pues y agora sabes, quod sacerdotium dicit ocium? Toda nuestra vida era holgar y holgar en
ociosidad sin tener ninguna buena ocupación. Porque
después que un capellán de aquellos ha dicho misa con
aquel descuydo que qualquier official entiende en su
offigio, y complido con el papilorrio, no auia mas que
yr a cazar. Por dios que estoy bien con la costumbre
que tienen los Sacerdotes de gregia, que todos trabajan
en particulares offigios: con los quales bien ocupados
ganan de comer para si y para sus hijos.
MigiLo. — Pues como y casados son?
G a l l o . ------ Eso es lo mejor que ellos tienen : por­
que de alli van mejor dispuestos al altar que los de aca.
M igiLo.— Pues porque no te ocupauas tu en leer
algún libro?
G a l l o . — Porque quando el honbre no es buen
lector no le es sabrosa la lectura. Y después desto no
podia acabar comigo a ocuparme ansi.
Mi gi LO. — Pues como te auias en el rezar?
G a l l o . — Como leya mal haziasseme gran trabajo
rezar maytines cada dia : principalmente a la mañana
que tardava tres horas en los rezar. Y yo quería dezir
misa en amaneciendo, porque a la contina me leuantaua con gran sed : y ansi por comer temprano dezia
misa rezando solo prima.
MigiLO. — Pues porque no rezauas maytines antes
que te acostasses?
G a l l o . — Porque sienpre me acostaua las noches con
mala dispusigion : y me caya dormido sobre la mesa:
y ansi por gouernarme mal en my comer y beber me
dio vn dolor de costado del qual en tres dias me acabé,

76

y luego mi alma fue lanzada en vn corpezuelo de vn
burro que estaua por nacer. Saly del vientre de mi ma­
dre saltando y respingando : el mas contento y vfano
que nunca se vio animal.
MigiLO. — Y asno fueste? Poco trabajó naturaleza
en te mudar. O desuenturado de ti : y en cuyo poder ?
G allo . — Por cierto desuenturado fue: que bien
pagué lo que holgué en el sacerdocio. Quisieron los mis
tristes hados que cayesse en manos de vn bestial recue­
ro andaluz que nunca hazia sino beodo renegar. O dios
inmortal que carga comienco agora. Aqui se me dio el
triste pago de mi merecer. Porque luego que fue de
edad para carga serui con la recua de ceuadero o fatero
de seys buenos machos que mi amo traya. Y lleuando
a la contina casi tanta carga como cada vno dellos cada
vez que se sentia cansado subia en mi tan grande como
yo: y queria que sienpre fuesse delante de todos: por
lo qual me daua tantos de palos que no podía mas lle­
nar. Nunca le parecía al desuenturado que yo merecía
el comer : y ansi sienpre entresacaua de todos los ma­
chos vna pobre ración con que me hazia perder el de­
seo. Y avn de paja no me queria hartar. Pero usaua yo
de vna cautela por me mantener : que luego en la no­
che como llegauamos a la posada me entraua en la ca­
ballerea y echauame luego en el suelo fingiendo que­
rer descansar : y como yo a la contina andaua con Ruyn
albarda y peor xaquima fácilmente rompía mis misera­
bles ataduras: y como echauan de comer a mis compa­
ñeros procuraua remediarme entre ellos; y avn algunos
dellos me dauan muy fuertes cozes defendiendo su pas­
to ; otros auia que teniendo piedad de mi me dexauan

77

comer. Pero ay de mi si aquel traydor de mi amo en­
traría en aquella sazón : haziamelo a palos gormar. A
la contina caminauamos en compañía de otros tragineros : porque ellos se acostumbrauan ansi por se ayudar
en necesidad y peligros que de cada dia se les ofrecen,
para cargar y descargar. Y ansi vna vez yuamos por
vn camino sobre auer llouido tres dias a Reo; y llega­
mos a vn allozar donde estaua vn grande atolladero por
causa de vnos grandes llamares de agua que en todo
tiempo auia alli; y el bellaco de mi amo por poder passar mejor subió sobre mi; y como yo no sabia el passo
y yua delante de todos atollé y cay. O desuenturado
de asno; vierasme cubierto de lodo y agua que no podía
sacar braco ni pie; y mi amo apeado en medio del bar­
ro palos y palo en mi. Por cierto mil vezes me qui­
siera alli ahogar; y avn te digo de verdad que otras
tantas vezes me quise matar si no fuera por no caer en
el pecado de desesperación.
M 19 1LO . — Pues deso que se te daua a ti?
G allo .— Tuuiera mas que pagar. Porque has de te­
ner por cierto que los trabajos que yo padecía en vn
estado o naturaleza era en penitencia de pecados que
cometía en otra. Pues sobre todo esto veras otra cosa
peor; que guiando tras mi vn mulo de aquellos que
lleuaua vna gran carga de aceyte, atolló junto a mi. Y
tanto tuuieron que entender en su remedio que me dexauan a mi ahogar; y el bellaco de mi amo no hazia
sino Renegar de dios. En fin entraron él y sus compa­
ñeros en medio del barro y rompiendo los lazos y so­
bre carga y avn cuero de seys arrobas que no se pudo
remediar; y ansi arrastrando sacaron el mulo fuera. Y

,

«
después boluieron por mi y a palos tirando por las ore­
jas y cola me huuieron de sacar. Nunca me pareció que
era yo inmortal sino alli, y pessauame mucho porque
en todas las especies de animales eu que viui me duraua
aquella tanto siendo la peor; y lloraua porque quando
yo fue clérigo, rana, o puerco no me perpetué; y vine
á viuir tanto en vn tan Ruyn natural. Después salidos
a tierra todos los duelos auian de caer sobre mi; porque
como el macho era vestía de valor, como le sintieron
algo fatigado, fue de voto de todos que me cargassen
vn rato el otro cuero que lleuaua el mulo y que le regalassen a el; poniendo entre si que llegando a la pri­
mera venta le tornarían a cargar; y yo como vi ser tal
su determinación; y que no podía apelar, porque para
ellos mesmos no me aprouechara suplicación; por tan­
to callé y sufrí y mal que me pessó le lleué hasta que
anocheció. Aqui es de llorar que si por malos de mis
pecados me detenia algo al pasar de vn lodo, o de al­
guna espereca, o por piedras, o por qualquiera otra
ocasión; cogia aquel bellaco vna vara que lleuaua de doze
palmos y vareauame tan cruelmente por barriga y an­
cas y por todo lo que la carga descubría que en todo mi
cuerpo no dexaua lugar con salud. Por cierto yo lle­
gué tal aquella noche al mesón que rogué con gran
afecto a dios que me acabasse el viuir. En llegando que
me descargaron me arrojé al suelo en la caualleriza que
ni tenia gana de comer, ni avn era yo tan bien pensado
que me sobrasse la qeuada. Pero basta que yo llegué
tal que no sabia parte de mi. Tenia quebrantadas las
piernas del cansancio; y herido todo el cuerpo magu­
llado a palos; y como me hallé tan miserable aborrecí7

79

me en tanta manera que estuue por desesperar. Y es­
tando ansi tan desuaratado con mi passion acorde ( que
no deuiera) de probar a me libertar, y huyendo yrme
a mis venturas. Pensando que a atertar a libertarme ganaua descanso para toda mi vida; y que a salirme mal
no podía ser mas que, o caer en manos de otro vil, o
en manos de mi amo que me tornasse a apalear, o en
poder de vn lobo que me comiesse. Y ninguna destas
cosas tenia por peor; y ansi como me determiné auiendo qenado los recueros y aparejado sus camas en que
se acostar; y sobre su cansanqio y vino comentaron a
dormir; y como tuue gran cuydado de ver todo lo que
passaua; lo mas seguro que pude sali por la puerta del
mesón; y como yo me vi en libertad, o dios soberano
quien podra encarecer el gozo en que se vio mi alma.
Luego me fue al mas correr la calle que mas a mano
tomé hasta salir del lugar; y por el camino que aterté
comiento con tanta furia a correr que no auia cauallo
que en ligereza se me pudiesse comparar. Que con
quanto cansado venia con el cuero de aceyte quando al
mesón llegué, me pareció quando de la posada sali que
en todo deleyte auia estado aquel mes; y quando yo
pensé que me auia alongado de mi amo cuatro leguas
por la gran furia con que en dos horas corrí; y como la
noche hazia obscura por el nublo que tenia el qielo;
echeme con gran seguro en vn prado a descansar y plu­
go a mis tristes hados que en el mesón se ofretiese oca­
sión como me hallaron menos en la caballeriza; y co­
mo mi amo fuesse auisado me procuró luego seguir;
porque avn no faltó quien me vió quando yo sali del
lugar, y el camino que lleué. Y como camino a toda

8o

furia quando amaneqio se hallo junto a mi. O valame
dios quando yo le v i, quisiera tener vn arma, o qualquier otro medio con que me matar. Pluguiera a dios
que luego me matara alli; y como me vio dixo : a don
traydor pensaste os me yr? A gora me lo pagareis; y
diziendo esto diome tantos de palos que no pensé mas
v iu ir; y puedes creer que digo la verdad que en algu­
na manera me alegre pensando que me acabaua ya es­
perando que con la muerte me sucedería mejor. Pero
no merecía yo tanto bien; y ansi me salió al reues.
porque quando vio que me auia bien castigado subió
en mi y corriendo como en vna posta me torno al lu­
gar con la posible furia; donde llegamos antes que los
compañeros pudiessen aparejar. Y ansi sin perder ellos
punto de xornada perdi yo la £ena y almuerzo y des­
canso ; porque luego en llegando cargando a todos y a
mi nos hizieron caminar.
M1911.0. — Por ^ierto mal te trataua ese honbre.
M ala gente deue de ser recueros.
G a l l o . — Por Dios mala quanto se puede encarecer.
Es el genero de honbres mas vil que en el mundo Dios
crió; la h ez, escoria y desecho de todos q uantos son.
N o tienen cuenta sino con beuer, y quanto hurtan, ga­
nan y trapasan no es sino para vino, y vino y mas vi­
no. N o parece su cuerpo sino vna cuba manantial. Es
gente que por su boca nunca professó ley, porque sino
es lo que el padrino respondió por ellos al baptismo
nunca de la ley de Cristo honbre dellos se acordó, ni
otro sacramento recibió. Porque toda su vida no en­
tiende sino andar con la requa; nunca paran quaresma
en su feligresía para se confessar. y si vienen después

Si

de quaresma a su pueblo y su cura les dize que se confiessen muestranle vnas gedulas de confession fingidas
y falsas hechas para cumplir. Con esto no les veras hazer cosa por donde entiendas de que ley son, porque
sus mas principales obras son beuer y renegar. Que
quaresma ni quatro témporas, ni visperas de Santos,
ni viernes no hazen difíerengia en el comer. Antes mo­
fan de los que en aquellos dias hazen alguna especifi­
cación. No quiero hablar desta ruyn gente mas, porque
avn mi lengua avnque de gallo tiene asco y empacho
de hablar de honbre tan peruerso y tan vil. Que si en
sus baxezas me quisiesse detener tienpo faltaría para
dezir. Pero pues tengo intincion de te contar de honbres mas altos: de los que tiene el vulgo por nobles y
los ^^bra con solenidad, no me quiero detener en
honbres tan suezes, porque me parece que del tienpo
que en los tales se gastasse se deuria restitución. En fin
quiero concluir con la miserable vida que me dió; que
ella fue tal que en ninguna manera lo pude sufrir, y
ansi viniendo vn dia de cordoua para salamanca con vn
cargo de aceyte, y yo traya también mi parte, y no la
menor, yo venia tan aborrido y tan desesperado que
propuse en mi determinación de tomar la muerte ofre­
cida la oportunidad, y ansi vna mañana bajando vn
portezuelo que dizen de la corchuela, decendiendo so­
bre el rio taxo a passar la puente del cardenal. Vi­
niendo por la ladera de la sierra parecese el rio de taxo
abajo que va por entre vnas peñas con mucho ruydo y braueza, que a todos quantos por alli passan po­
ne espanto. Luego como vi aquella ocasión pense arro­
jarme de alli al rio y acabar aquella vida de tanto tra6

82

bajo, hanbre y miseria contina, y ansi a vna buelta que
la sierra da en que descubre el rio vn gran peda£o por
razón de auer comido con la fuerza que por alli lleua vna
gran parte de la montaña esta vn despeñadero m uy
grande, que el que de alli cayere no puede parar hasta
el rio. Su9edio que yendo yo pensando en esto dio mi
amo vn palo a vn mulo que venia tras m i, y herido el
mulo con algún pauor trabajó por passar ante mi; y
con la furia y fuerza que lleuaua encontró con mi fla­
queza y faqilmente me hizo rodar a mi y a mis cueros
de aceyte. D e tal manera que yendo de peña en peña
hecho pedamos llegué al rio sin sentir el dolor que pade9en con la demasiada agua los que se ahogan, y ansi
acabé la mas misrable vida y mas penosa que en el
mundo jamas se pade9Íó. Con protesta9Íon que hize
mil vezes de ser bueno por no venir a otro tan gran
mal.
M 191L0.— Deseo tenia de verte salir de tan cruel
peniten9Ía. y heme holgado mucho en auerte oydo has­
ta aqui. ya pare9e que es venido el d ia , y avn pare9e
que ha mas de media hora que salió el sol. y porque
no perdamos la coyuntura de nuestro ganar de comer
calla y abriré la tienda que mucho a mi sabor has can­
tado oy. y a la noche yo velaré el rato que me he pa­
sado desta mañana sin trabajar, y oyrte he hasta que
te quieras dormir. A gora despierta tus gallinas y ve­
nios a comer.
G al l o . — Mira mÍ9Ílo no te engañes en eso comi­
go, porque yo antes despertare a la media noche y que­
dare sin dormir mas, que no velaré a la prima noche.
Pero yo haré vna cosa por te com plazer; que recogeré

«3

vn hora antes que anochezca mis gallinas, y aure dor­
mido un sueño bueno quando tu acabes de 9enar, y
despertándome tu yo velaré todo lo que querrás. Y al
sabor de la historia que yo cantaré trabajaras tu hasta
que te quieras dormir.
M191L0.— M uy bien dizes. hagase ansi. Quisiera
que me dixeras, como te huuiste cuando eras cura con
tus feligreses.
G a l l o .— Eso te dire yo de buena voluntad, y can­
tarte he otras muchas cosas muy gra9Íosas que confio
holgaras de oyr. Porque en el canto que se sigue te
contare de vn manqebo de animo generoso, 9Íego y
obstinado en los deseos y apetito de la carne. Encanta­
do y hechizado con el veleño y embaymiento de vna
maga mala muger. Ciego de la razón disipando el teso­
ro del buen natural que de su padre Dios heredó; has­
ta que por su divina misericordia me quiso alumbrar
para salir de tan gran confussion y vestialidad.
M 1 9 1 L 0 . — Pues por agora calla que llaman a la
puerta que deuen de venir a comprar.

FIN DEL QUARTO CANTO DEL GALLO.

84

ARGUMENTO DEL QUINTO CAN TO DEL GALLO.
En el quinto canto que se sigue el autor debajo de vna graciosa historia imita la pa­
rabola que Cristo dixo por san lucas en el capitulo quinze del hijo prodigo. V erse ha
en agraciado estilo vn vijioso m anjebo en poder de malas mugeres bueltas las espal­
das a su h onra, a los honbres y a D ios, disipar los doctes del a lm a , que son los thesoros que de su padre Dios heredó, y verasse tanbien los h ech izos, engaños y encan­
tamientos de que las malas mugeres vsan por gozar de sus lasjiuos deleytes por satisfazer a sola su sensualidad.

M191L0. — Por cierto pessado tienen los gallos el

primer sueño, pues con auerse entrado este gallo acostar
dos horas antes que anocheciese no ha mostrado des­
pertar.
G a l l o . — -No pienses migilo que avnque no canto
que duermo, porque yo despierto estoy aguardando a
que vengas de la cena al trabajo.
M191LO. — Pues porque no cantas que ya huuiera
yo venido?
G a l l o . — No canto porque avnque nosotros los ga­
llos somos músicos de nación tenemos esta ventaja a
los músicos de alia que nosotros tenemos tanto seso y
cordura en nuestro canto que con el buen orden de
nuestra música gouernais vuestras obras como con muy
cierto y reglado Relox. Pero vuestros músicos cantan
sin tienpo, orden y sazón, porque han de carecer de
seso para bien cantar. Cantamos a la media noche, y
esta no la es. y cantamos al alúa por dar loores a Dios
nuestro hazedor y criador.
M191L0. — Pues ante todas cosas te ruego me digas.

«5

Quando fueste capellán de aquel curazgo (que cura te
podemos llamar) como te sabias auer con tus ouejas?
Como sabias repastar tus feligreses? Como te auias en
su gouierno y confession? Porque no se quien tiene
mayor culpa, el cura proprio por encomendar su ga­
nado a vn honbre tan sin letras como tu, o tu en lo
aceptar.
G allo . — Que quieres que te diga a eso sino lo que
se puede presumir de mi ? En fin yo lo hazia como
todos los otros pastores mercenarios, que no tenemos
ojo ni cuenta sino al proprio interes y salario, obladas
y pitanzas de muertos, y quanto a las conciencias y
pecados, quanto quiera que fuessen graues no les dezia mas sino: no lo hagais otra vez. y esto avnque cien
vezes me viniessen lo mesmo a confessar. y avn esto
era quanto a los pecados claros, y que ninguna dificul­
tad tenían. Pero en otros pecados que requerían algún
consejo estudio y miramiento disimulaua con ellos,
porque no sabia yo mas en el juizio de aquellas causas
que sabia quando rodé por la montaña sobre taxo. En
fin en todo me auia como aquel mercenario que dize
Cristo en el euangelio, que quando ve venir el lobo a
su ganado huye y los desampara. Ansi en qualesquiera
necesidades y afrentas que al feligrés se le ofrecen me
tocaua poco a mi, y menos me daua por ello.
M icilo . — Dime sin en vna quaresma sabias que
algún feligrés estaua en algún pecado mortal, de algu­
na enemistad o amistad viciosa con alguna muger, que
hazias? No trabajauas por hazer a los vnos amigos, y
a los otros vuscar medios honestos y secretos como los
apartar del pecado ?

36

G allo . — Esos cuydados ninguna pena me dauan.

Proprios eran del proprio pastor : viniesse a verlos y
proueerlos. Comiasse el en cada vn año tresçientos du­
cados que valia el beneffiçio paseándose por la corte, y
auia yo de lleuar toda la carga por dos mil marauedis ?
No pareçe cosa justa.
M içilo . — Ay de las almas que lo padeçian. Ya me
pareçe que te auias obligado con aquella perdiçion; que
el cura su culpa pagara.
G allo . — Dexemos ya esto, y quiero te contar vn
aconteçimiento que passé en vn tienpo, en el qual jun­
tamente siéndote graçioso veras y conocerás la vanidad
desta vida, y el pago que dan sus viçios y deley tes. Y
tanbien veras el estado en que esta el muudo, y los
engaños y laçiuia de las peruersas y malas mugeres, y
el fin y daño que sacan los que a sus suçias conuersaçiones se dan. y viniendo al caso sabras, que en vn
tienpo fue yo vn muy apuesto y agraciado mançebo
cortesano y de buena conuersaçion, de natural criança
y contina residençia en la corte de nuestro Rey. Hijo
de vn valeroso señor de estado y casa real, y por no
me dar mas a conoçer, basta que porque haze al proçeso de mi historia te llego a dezir, que entre otros
preuillegios y gajes que estauan anexos a nuestra casa,
era vna conpañia de lanças de las que están en las
guardas del Reyno, que llaman honbres darmas de
guarniçion. Pues passa ansi que en el año del señor de
mil y quinientos y veynte y dos, quando los françeses
entraron en el Reyno de Nauarra con gran poder, por
tener ausente a nuestro principe, Rey y Señor se jun­
taron todos los grandes y señores de Castilla: guiando

*7

por gouernador y capitán general el condestable don
yñigo de velasco para yr en la defensa y amparo y
restitugion de aquel Reyno, porque se auian ya langado los frangeses hasta logroño. y ansi por ser ya mi
padre viejo y indispuesto me cometió y dio el poder
de su capitania con gedula y ligengia del Rey. y ansi
por los señores gouernadores fue mandado mouer,
mandé a mi Sota capitán y alférez que caminassen con
su estandarte siendo todos muy bien proueydos y bastegidos por nuestra reseña y alarde, y porque yo tenia
gierto negogio en logroño en que me conuenia detener
le mandé que guiassen, y por mi carta se presentassen
al Señor Capitán General, y yo quedé alli. y después
quando tube acabado el negogio parti con vn escudero
mió que a la contina le lleuaua para mi compañía y
seruigio en vn Rozin. y luego como comengamos a
caminar por nauarra fue auisado que las mugeres de
aquella tierra eran grandes hechizeras encantadoras, y
que tenian pacto y comunicagion con el demonio para
el effecto de su arte y encantamiento, y ansi me auisauan que me guardasse y viuiesse recatado, porque eran
poderosas en peruertir los honbres, y avn conuertirlos
en vestias y piedras si querian. y avn que en la verdad
en alguna manera me escandalizasse, holgué en ser
auisado, porque la mogedad como es regogijada regibe
pasatienpo con semejantes cosas, y tanbien porque yo
de mi cogeta fue afigionado a semejantes acontegimientos. Por tanto yua deseoso de encontrarme con alguna
que me encantasse. y avn yua de voluntad y pensa­
miento de trocar por alguna parte de aquella arte el fabor del pringipe y su capitania y caminando vna mon-

83

taña, yendo Reboluiendo estas cosas en mi pensamien­
to, al bajar de una montaña me apee por estender las
piernas, y tanbien porque descansasse algo mi cauallo,
que comentaba ya el sol a calentar, y ansi como fue
apeado tirándole de las orejas y estragándole el rostro
di la rienda a mi escudero palomades, que ansi se 11amaua, y mándele que caminasse ante mi. y en esto
bolui la cabeca atras y veo venir tras mi vn honbre en
vna vestia, el qual en su habito y trato luego que lle­
gó me pareció ser de la tierra; por lo qual y por hol­
gar yo mucho de la conuersacion le aguardé, y ansi lle­
gando a mi me saludo; y por el semejante se apeo pa­
ra bajar, y luego comencé a le preguntar por su tierra
y lugar, como en el camino suele acontecer, y el me
dixo que era de vna aldea pequeña que estaua vna le­
gua de alli: y yo trauajaua meterle en conuersacion
presumiendo del algún encogimiento, porque como
aquella tierra estuuiesse al presente en guerras tratan
con nosotros con algún recato no se nos osando confiar
Pero en la verdad aquel honbre no mostro mucha couardia, mas antes demasiada liberalidad. Tanto que de
sus hablas y razones fácilmente juzgaras ser otra cosa
que honbre, porque ansi con su habla me embelleñó
que casi no supe de mi. y ansi del Rey y de la Reyna}
y de la guerra de franceses y castellanos venimos a
hablar de la costumbre y bondad de la gente de la tier­
ra. y el ciertamente vino a hablar en ello de buena vo­
luntad. Comencomela a loar de fértil y viciosa, abun­
dante de todo lo necesario, y yo dixe. honbre honrrado
yo tengo entendido desta tierra todo el cumplimiento
entre todas las prouincias del mundo, y que la gente

89

es de buena habilidad y ingenio, y las mugeres veo
tanbien que son hermosas y de apuesta y agraciada re­
presentación. y ansi el me replicó, por cierto Señor
ansi es como sentís: y entre todas las otras cosas quie­
ro que sepáis que las mugeres, demas de su hermosu­
ra, son de admirable abilidad, en tanta manera que en
saber exceden a quantas en el mundo son. Entonces yo
le repliqué deseando saber de su sgiengia; importunán­
dole me dixesse algo en particular de su saber, y el me
respoadió en tanta abundancia que toda mi atención
lleuaua puesta en Jo que el dezia. Diziendo: señor
mandan el sol y obedece, a las estrellas fuercan en su
curso, y a la luna quitan y ponen su luz conforme a
su voluntad. Añublan los ayres, y hazen si quieren
que se huellen y paseen como la tierra. Al fuego ha­
zen que enfrie, y al agua que queme. Hazensse mogas
y en vn punto viejas, palo, piedra y vestía. Sy les con­
tenta vn honbre en su mano esta gozar del a su volun­
tad. y para tenerlos mas aparejados a este effecto los
conuierten en diuersos animales entorpeciéndoles los
sentidos y su buena naturaleza. Han podido tanto con
su arte que ellas mandan y los honbres obedecen, o les
cuesta la vida. Porque quieren vsar de mucha libertad
yendo de dia y de noche por caminos valles y sierras a
hazer sus encantos y a coxer sus yeruas y piedras, y
hazer sus tratos y conciertos. Lleuauame con esto tan
traspuesto en si que ningún acuerdo tenia de mi quando llegamos al lugar, y cabalgando en nuestras vestías
nos lancamos por el pueblo, y queriendo yo pasar ade­
lante me forcó con tanta importunidad y buena criaba
que quisiesse apearme en su posada, porque seruia a

Q3

vna dueña valerosa que acostumbra recebir semejantes
caualleros en su casa de buena voluntad, y como fuesse
llegada la hora del comer holgué de me apear. Saliónos
a recebir vna dueña de alta y buena dispusicion, la
qual avnque representaua alguna edad tenia ayre y
desenvoltura de moca. y en viendome se vino para mi
con vna voz y habla halagüeña, y muy de presto dis­
puso toda la casa y aparato con tanto seruic’io como si
fuera casa de vn principe o poderoso señor, y quando
miré por mi guia no la vi; porque entrando en casa se
me desapareció, y según parece por todo lo que passo
antes y después no puedo creer sino que aquella muger
tenia aquel demonio por familiar en habito y figura de
honbre. Porque según mostró en su habla, trato y conuersacion no creo otra cosa, sino que le tenia para enbiarle a caza de honbres quando para su apetito y re­
creación le daua la voluntad. Porque ansi me cazó a
mi como agora oyras. Luego como llegamos con mil
regalos y ofrecimientos dispuso la comida con grande
aparato, con toda diligencia y solicitud posible; en
toda abundancia de frutas, flores y manjares de mu­
cho gusto y sabor, y los vinos muy preciados en toda
suauidad: seruidos de diuersas dueñas y donzellas que
casi parecian diferentes con cada manjar. Tubome la
fiesta en mucho regocijo y pasatienpo en vna sala baja
que caya sobre vn huerto de frutas y de flores muy
suaues. ya me pareja que por poco me quedara alli,
sino fuera porque ansi como en sueño me acordé de mi
viaje y compañía, y consideré que corría gran peligro
mi honra si me descuydasse. y ansi sospirando me leuante en pie proponiendo yr con la posible furia a cun-

91

plir con la guerra y luego boluerme a gozar de aquel
parayso terrenal. Y ansí la maga por estar muy con­
tenta de mi buena dispusigion me propuso a quedarme
aquella noche allí; diziendo que ella no quería, ni te­
nia quanta prosperidad y aparato tenia sino para seruir
y hospedar semejantes caualleros. Pringipalmente por
auer sido su marido vn castellano de gran valor, al
qual amó sobre todas las cosas desta vida, y ansi no
podía faltar a los caualleros castellanos por representár­
sele qualquiera dellos aquellos sus primeros amores que
ella a la contina tenia ante sus ojos presente. Pero como
avn yo no auia perdido del todo mi juigio y vso de ra­
zón trabajé de agradegerle con palabras aconpañadas
de mucho cunplimiento y crianga la merged que me
hazia; con protestagion que acauada la guerra yo vernia con mas libertad a la seruir. No le pesso mucho a
la maga mi defensa como esperaua de la mañana satisfazerse de mi mucho a su voluntad, y ansi me dixo:
pues señor presupuesto que teneis conogido el deseo
que tengo de os seruir; y confiando que cunplireis la
palabra que me dais podréis hazer la que querréis, y
por mas os seruir os daré vn criado mió que os guie
quatro leguas de aqui donde os vayais a dormir con
mucho solaz. Porque tengo alli una valerosa sobrina
que tiene vn fuerte y hermoso castillo en vna muy deleytosa floresta que estará quatro leguas de aqui. lle­
gando esta noche alli, no perdiendo xornada para vues­
tro proposito, por ser mia la guia y por la gragia de
mi sobrina que tiene la mesma costunbre que yo en
hospedar semejantes caualleros, os hospedara, y alli
pasareis esta noche muy a vuestro contento y solaz, yo

92

le bessé las manos por tan gran merged, la qual agepté; y luego salió el viejo que me truxo alli cabalgando
en vn Rozin y despidiéndome de la buena dueña comengamos a caminar. Fuemos hablando en muchos
loores de su señora que nunca acauaua de la engrandeger. Pues dixo me: Señor agora vais a este castillo
donde vereys vna dongella que en hermosura y valor
exgede a quantas en el mundo ay y demandándole por
su nonbre, padres y calidad de estado me dixo el: Eso
haré yo señor de buena voluntad de os dezir, porque
después desta mi señora a quien yo agora siruo no creo
que ay en el mundo su ygual; y a quien con mejor vo­
luntad desee ni deua yo seruir por su gran valor, y ansi
os digo señor que esta donzella fue hija de vn señor
natural desta tierra del mejor linaje que en ella ay. el
qual se llamaua el gran varón, y por su hermosura y
linaje fue demandada de muchos caualleros de alta gui­
sa, ansi desta tierra como de frangía y castilla, y a
todos los menospregió proponiendo de no casar con
otro sino con el hijo de su Rey. y siendo tratadas entre
ellos palabras de matrimonio respondió el Rey de ña­
uar ra que tenia desposado su hijo con la segunda hija
del Rey de frangía, y que no podía faltarle la palabra.
Por lo qual sintiendo ella afrenta no auerle salido gierto su deseo, por ser dama de alta guisa propuso de
nunca se casar hasta oy. y ansi por auer en su linaje
dueñas muy hadadas que la hadaron, es ella la mas ha­
dada y sabia muger que en el mundo ay. En tanta ma­
nera que por ser tan sabia en las artes la llaman en esta
tierra la donzella Saxe hija del gran varón, y ansi ha­
blando en esto fuemos a entrar en vna muy hermosa y

93

agradada floresta de mucha y deleytable arboleda. Por
la qual hablando en esta y otras muchas cosas camina­
mos al parecer dos leguas hasta que casi se acabó el dia.
Y ansi casi media hora antes que se pusiesse el sol lle­
gamos a vn muy apazible valle donde paremia que se
augmentaua mas la floresta con muchos jazmines y muy
granosos naranjos que comunicauan en aquel tienpo
su oloroso azahar, y otras flores de suaue y apazible
olor. En el medio del qual valle se mostró vn fuerte y
hermoso castillo que mostraua ser el parayso terrenal.
Era edificado de muy altas y agraciadas torres de muy
labrada canteria. Era labrado de muy relumbrante
marmol y de jaspes muy finos, y del alabastro y otras
piedras de mucha estima; auia musayco y mucaraues
muy perfectos. Parecióme ser dentro de exceso sin com­
paración mas polido, pues de fuera auia en el tanta ex­
celencia. Y ansi fue que como llamamos a la puerta
del castillo y por el portero fue conocida mi guia fue­
ron abiertas las puertas con mucha liberalidad, y entra­
mos a vn ancho patio; del qual cada cuadro tenia seys
colunas de forma jónica de fino marmol, con sus arcos
de la mesma piedra, con vnas medallas entre arco y arco
que no les faltaua sino el alma para hablar. Eran las
imagines de pyramo y tisbe, de philis y Demophon;
de Cleopatra y Marco Antonio. Y ansi todas las demas
de los enamorados de la antigüedad, y antes que passe
adelante quiero que entiendas que esta donzella Saxe
de que aqui te contaré no era otra sino la vieja maga
que en el aldea al comer me hospedó. La qual como
le pareciesse que no se aprouechara de mi en su casa
tan a su plazer como aqui, tenia por sus artes y indus-

94

tria del demonio esta floresta y castillo y todo el serui9Í0 y aparato que oyras para holgar con quien quería
noches y dias como te contaré. Por el friso de los arcos
del patio yva gruesa cadena dorada que salía releuada en la cantería, y una letra que dezia. Quantos van
en derredor, son prisioneros de amor. Auia por todo el
torno Ricas ymagines y piedras del Oriente, y auia en
los corredores altos gruesas colunas enteras de diaman­
te, no se si verdadero o falso, pero o so ju zg a r que no
auia mas bella cosa en el mundo. Por lo alto de la casa
auia terrados de muy hermosos y agraciados edeficios,
por los quales andauan lindas y hermosas damas vesti­
das de verde y de otros amorosos colores, con guirnal­
das en las cabeqas de Rosas y flores, dancando a la suaue música de arpas y dulgaynas que les tañían sin pa­
recer quien. Bien puede qualquiera que aqui entre afir­
mar que fuesse aqui el parayso, o el lugar donde el
amor fue naqido: porque aqui ni entra, ni admiten en
esta compañia cosa que pueda entristecer, ni dar pasión.
N o se entiende aqui en otra cosa sino en juegos, plazeres, comeres , danqar, vaylar y motexar. Y otras vezes juntas damas y caualleros cantar música muy orde­
nada, que juzgaras estar aqui los angeles en contina
conuersacion y festiuidad. Nunca alli entro cana, arru­
g a , ni vejez; sino solamente juuentud de doze hasta
treynta años, que te sepa comunicar en todo deleyte y
plazer. En esta casa siempre es abril y mayo, porque
nunca en todo el año el suaue y templado calor y fres­
co les falta; porque aquella diosa lo dispone con su
arte a medida de su voluntad y necesidad. Acom pañanla aqui a la contina muy valerosas damas que ella

95

tiene en su compañía de su linaxe, y otras por amistad,
las quales atraen alli caualleros que vienen en seguida
de su valor. Estos hazen la corte mas ufana y gragiosa
que nunca en casa de Rey ni emperador tan adornada
de cortesanía se vio. Porque solamente se ocupan en
inuengiones de traxes, justas dangas y vayles. y otras
a la sonbra de muy apazibles arboles nouelan, mo­
tejan, rien con gran solaz; qual demanda questiones y
preguntas de amores; hazer sonetos, coplas, villangicos, y otras agudegas en que a la contina regiben plazer. Por lo alto y por los xardines, por gima de cho­
pos, fresnos, laureles y arrayanes, vuelan calandrias,
Sirgueros, canarios y Ruyseñores que con su música ha­
zen suaue melodía. Estando yo mirando toda esta her­
mosura y medio fuera de m i, se me pusieron delante
dos damas mas de diuina que de humana representación
porque tales paregian en su habito, modo y gesto; que
todas venían vestidas como de casa real. Trayan muy
ricos requemados, joyas y piedras muy finas; Rubies,
esmeraldas, diamantes, balajes, zafires, jagintos y de
otras infinito numero que no cuento. Estas puestas ante
mi con humilde y agragiado semblante, auiendoles yo
hecho la cortesía que a tales damas se les deuia, con
muy cortes razonamiento me ofregieron el hospedaje y
seruigio de aquella noche de parte de la señora del cas­
tillo. y yo auiendo ageptado la merged con hazimiento
de gragias, me dixeron estar me aguardando arriba, y
ansi dexando el cauallo a mi escudero me guiaron por
el escalera. Avn no auiamos acabado de subir quando
vimos a la bella Saxe que venia por el corredor, la qual
con aquella cortesía y semblante me regibió como si yo

96

fuera el Señor de todo el mundo, y ansí fue de toda
aquella y trihunfante y agraciada corte tan reueren^iado y acatado como si yo fuera todo el poder que los
auia de mandar. Era aquel palazo tan adornado y ex­
celente, y tan apuesta aquella juuenil compañía que
me pare9e que mi lengua la haze injuria en quererlo
todo pintar. Porque era ello todo de tanto aparato y
perfe^ion, y mi ingenio de tan poca eloquen^a que es
necesario que baje su hermosura y grande?a muy sin
compararon. Muchos abría a quien yo contasse esta
historia que por su poca esperien^ia les parecería ma­
nera de fingir. Pero esfuer9ome a te la pintar a ti mi9Ü0 lo mas en la verdad que puedo porque tengo en­
tendido de tu cordura que con tu buen crédito debajo
destas toscas y cortas palabras entenderás lo mucho que
quiero sinificar. Porque ciertamente era aquella corte
y compañía la mas rica, la mas hermosa, a g r ia d a y
generosa que en el mundo nunca fu e: ni lengua huma­
na con muy alta y adornada eloquen9Ía nunca podría
encare9er, ni pluma escreuir. Era toda de florida y bella
edad, y sola entre todas venia aquella mi bella diosa
relumbrando como el sol entre todas las estrellas, de
belleza estraña. Era su persona de miembros tan for­
mados quanto pudiera con la agude9a de su ingenio
pintar aquel famoso Apeles con su pitrel. Los cabellos
luengos, Rubios y encrespados; tranqados con vn cordon de oro que venia a hazer vna ingeniosa la9ada so­
bre el lado derecho de donde colgaua vn joyel de ines­
timable valor. Traya los carrillos muy colorados de
Rosas y jazmines, y la frente pare9Ía ser de vn liso
marfil; ancha, espa9Íosa, llana y conueniente, que el

97

sol hazia eclipsar con su resplandor. Debajo de dos
arcos de cejas negras como el fino azabache le están
baylando dos soles piadosos a alumbrar a los que mi­
ran, que pareja estar amor jugando con ellos y de alli
disparar tiros gentiles con que visiblemente va matando
a qualquier honbre que con ellos echa de ver. La nariz
pequeña y afilada en que naturaleza mostró su perfeCion. Muestrasse debajo de dos pequeños valles la chi­
ca boca de coral muy fino, y dentro della al abrir y
ferrar de vn labrio angelical se muestran dos hylos de
perlas orientales que trae por dientes. Aqui se forman ce­
lestiales palabras que bastan ablandar corazones de dia­
mante. Aqui se forma vn reyr tan suaue que a todos
fuerza a obedecer. Tenia el cuello redondo luengo y
sacado, y el pecho ancho, lleno y blanco como la nieue.
y a cada lado puesta en el vna mangana qual siendo
ella diosa pudiera poner en si para mostrar su hermo­
sura y perfecion. Todo lo demas que secreto está como
cuerdo puedes juzgar corresponder a lo que se mues­
tra de fuera en la mesma proporción. En fin en edad
de catorce años escogió la hermosura que naturaleza
en vna dama pudo dar. Pues visto lo mucho que te
he dicho de su beldad no te marauillaras miedo si te
digo que de enamorado de su belleza me perdi; y en­
cantado sali de mi, porque depositada en su mano mi
libertad me rendí a lo que de mi quisiere hazer.
M icilo . — Por cierto no me marauillo gallo si perdiessesel juicio por tan estremada hermosura pues a mi
me tiene encantado en solo te lo oyr.
G allo . — Pues andando asi como al lado me tomó
siguiéndonos toda aquella graciosa compañía me yua
7

98

ofreciendo con palabras de toda cortesanía á su subjecion : proponiendo nunca querer ni demandar libertad,
teniendo por aueriguado que todo el merecer del mun­
do no podía llegar a poseer joya de tan alto valor, y
avn juzgaua por bienauenturado al que residiendo solo
en su presencia se le diesse sola su gracia sin mas pe­
dir. Hablando en muy graciosos requiebros, favore­
ciéndome con unos ofrecimientos muy comedidos : vnas
vezes diziendo que por quien me enbiaua alli. Entra­
mos a vna gran sala adornada de muy sumtuosa y estraña tapicería: donde al cabo della estaua vn gran es­
trado : y en el medio dél vn poco más alto, que mostraua alguna differencia que se daua algo a sentir, es­
taua debajo de vn rico dosel de brocado hecho el asien­
to de la bella Saxe con muchos coxines : debajo del
qual junto consigo me metió, y luego fue lleno todo el
estrado de graciosas damas y caualleros : y comencando
mucha música de menestriles se comenqo un diuino
serao. Y después que todos aquellos galanes huuieron
dancado con sus damas muy a su contento y yo con la
mia danqé, entraron en la sala muchos pajes con muy
galanes libreas con hachas en sus manos que los guiaua
un maestresala que nos llamo a la cena, y leuantandose
todos aquellos caualleros, tomando cada qual por la
mano a su dama fuemos guiados por vna escalera que
decendia sobre un vergel. Donde estaua hecho un paseo
debajo de vnos corredores altos que cayan sobre la gran
huerta; el qual paseo era de largo de docientos pies.
Eran todas las colunas de verdadero jaspe puestas por
gentil y agraciado orden; todas cerradas de arriba a
bajo con muy entretexidos jazmines y rosales que dauan

99

en aquella pieza muy suaue olor, con el que lan9auan
de si muchos claueles y albahacas y naranjos que estauan cerca de alli. Estaua vna mesa puesta en el medio
de aquella pieza que era de largo £Íen p ie s: puestos los
manteles, sillas y aparato, y ansi como deípendimos a
lo bajo comentó a sonar grandissimo numero y differencia de música : de trompetas, cheremias, sacabuches
du^aynas, flautas, cornetas y otras muchas differen9Ías
de sonajas muy gra9Íosas y apazibles que adornauan
mucho la fiesta y engrande9Ían la magestad; y enchian
los cora9ones de mucha alegria y plazer. Ansi se sen­
taron todos aquellos caualleros y damas en la mesa vna
dama con un cauallero por su orden : y luego se comen90 la 9ena a seruir. la qual era tan sumptuosa y opu­
lenta de viandas y aparato de oro, plata, rique9a y seruicio que no ay ingenio que la pueda descreuir en par­
ticular.
M191LO. — Alguna parte della nos falta agora aqui.
G a l l o . — Fueron alli seruidos en oro y plata todos
los manjares que la tierra produ9e y los que el aire y el
mar crian, y los que ha inquirido por el mundo la ambÍ9Íon y gula de los hombres sin que la hambre ni ne­
cesidad lo requiriesse. Seruian a las manos en fuentes
de cristal agua Rosada y azahar y de angeles, y el vino
en perlas cabadas muy grandes, y no se contentauan alli
beuer uinos muy pre9Íados de Castilla; pero traido de
Candía y gre9Ía y de egipto. Eran las mesas de cedro
coxido del libano, y del 9Ípres oloroso asentadas sobre
peanas de marfil. Los estrados y sillas en que estauamos sentados al comer eran labradas a manera de tara9es de gemas y jaspes finos i los asientos y respal-

100

dares eran de brocado y de muy fino carmesi de tiro.
M 19 1L O . — O gallo que sabroso me es ese tu canto :
no me pare9e sino que poseo al presente el oro de aquel
rico midas y creso. Y que estoy asentado a las opulen­
tas mesas del emperador Eliogabalo. Querría que en
£Íen años no se me acabasse esta bienaventuranza en
que agora estoy. Mucho me entristece la miseria en que
pienso venir cuando amanezca.
G a l l o . — Todos aquellos caualleros entendían con
sus damas en mucho regocijo y palacio, en motejarse
y en discantar donayres y motes y sonetos de amores :
notándose vnos a otros de algunos granosos descuydos
en las leyes del amor. L a mi diosa puesta en mí su cora9on me sacaua con fabores y donayres á toda corte­
sanía. Cada uez que me miraua, agora fuese derecho,
agora al través, me encantaua y me conuertia todo en
si sacándome de mi natural. Sentime tan preso de su
gran valor que no pudiendo disimular le d ix e : O seño­
ra, no mas. Piedad, señora, que ya no sufre pa9Íen9Ía
que no me de a mer9ed. Como fueron acabadas Jas vian­
das. y abadas las mesas, cada qual se aparto con su da­
ma sobre tapetes y coxines de requemado de diuerso co­
lor. Donde en el entre tanto que se llegaua la hora del
dormir ordenaron un juego para su solaz. E l cual era:
que cada qual con su dama muy secreto y á la oreja le
preguntasse lo que mas se le antoje, y la primera y mas
principal ley del juego es : que infaliblemente se res­
ponda la verdad. Fue este juego gran ocasión y apare­
jo para que entre mi y mi diosa se declarasse nuestro
deseo y pena: porque yo le pregunté conjurándole con
las leyes del juego, me diga en quien tuuiese puesta su

IOI

fe. y ella muy de coraron me dixo, que en mi. Con la
qual confession se cerró el proceso estando ella segura
de mi voluntad y amor, y ansi concertamos que como
yo fuesse recogido en mi camara en el sosiego de la obs­
cura noche, ella se yria para mi. Con esta promesa y
fe se desbarató el juego de acuerdo de todos, y ansi
parecieron muchos pajes delante con hachas que con
su lumbre quitauan las tinieblas, y hazian de la noche
dia claro, y después que con confites, canelones, alcor­
zas y macapanes y buen vino hezimos todos colación:
hecha por todos vna general reuerencia, toda aquella
graciosa y excelente corte mostrando quererme acom­
pañar se despidió de mi. y hecho el deuido cunplimiento á la mi bella dama: dándonos con los ojos á enten­
der la palabra que quedaua entre nos, me guiaron las
dos damas que me metieron en el castillo hasta vna ca­
mara de entoldo y aparato celestial. Donde llegado
aquellas dos diosas con vn agraciado semblante se des­
pidieron de mi. Dexaronme vn escudero y vn paje de
guarda que me descalcó, y dexando vna vela encendi­
da en medio de la camara se fueron, y yo me deposite
en vna cama dispuesta á todo deley te y plazer: entre
vnos liencos que parecia auerlos hylado arañas con
todo primor. Olia la camara á muy suaues pastillas: y
la cama y ropa á agua de angeles y azahar, y quedan­
do yo solo puse mis sentidos y oreja atento todo á si mi
diosa venia. Por muy poco sonido que oya me alteraua
todo creyendo que ella fuesse. y como me hallasse en­
gañado no hazia sino enviar sospiros que la despertasen
y luego de nueuo me recogia con nueua atención mi­
diendo los passos que de su aposento al mió podía

102

auer. Consideraua cualquiera ocuparon que la podía
estorbar, leuantauame de la cama muy pasito y abria
la puerta: y miraua á todas partes si tenia algún meneo
o bullicio, o via alguna luz : y como no via cosa algu­
na con gran desconsuelo me boluia acostar. Deshaziame de zelos sospechando por mi poco merecer, si bur­
lándose de mi estaua en los bracos de otro amor, y es­
tando yo en esta congoja y fatiga estaua mi diosa apa­
rejándose para venir con la quietud de la noche : no
porque tiene negesidad de aguardar tiempo, pues con
echar en todos vn sueño profundo lo podia todo ase­
gurar. Pero por encaregerme á mi mas el precio de su
valor, y la estima que de su persona se deuia tener :
aguardaría haziendoseme vn poco ausente, estando sienpre por su gran poder y saber ante mi. y quando me
vi mas desesperado siento que con vn poco de rumor
entre la puerta y las cortinas me comienza pasito á lla­
mar. y yo como la o y : como suele acontecer si alguno
ha peleado gran rato en vn hondo piélago con las ma­
lezas que le querían ahogar: y ansi afanando sale asién­
dose a las espadañas y ramas de la orilla que no se
atreue ni se confia dellas porque se le rompen en las
manos: y con gran trabajo mete las uñas en el arena
por salir. Ansi como yo la oy á mi señora y mi diosa
salto de la cama sin sufrimiento alguno: y recogiendola en mis bracos me la comiengo á besar y abragar.
Ella venia desnuda en vna delgada camisa: cubiertos
sus delicados miembros con vna ropa sutil de gendal:
que como las rosas puestas en vn vidrio toda se trasluzia. Traya sus hermosos y dorados cabellos cogidos
con vn rico y gragioso garbín, y dexando la ropa de

103

acuestas, que avn para ello no me daua mi sufrimiento
lugar: nos fuemos en vno á la cama. No te quiero dezir
mas: sino que la lucha de Hercules y Anteo te pare­
ciera alli. Tan firmes estauamos aferrados como pue­
des imaginar de nuestro amor: que ninguna yedra que
á planta se abraca podía compararse a ambos á dos.
Venida la mañana la mi diosa se leuanto: y lo mas se­
creto que pudo se fue á su aposento, y luego con vn
su camarero me enbió vn vestido de Requemado en­
carnado con vnos golpes sobre vn tafetán azul, toma­
dos con vnas cintas y clauos de oro del mesmo color,
y quando yo sentí el palacit) estar de conuersacion me
leuanté y atauié: y salí á la gran sala donde hallé ves­
tida á la mi diosa de la mesma librea: que con amoro­
so donayre y semblante me recibió: á la qual siguien­
do todos aquellos cortesanos por saber que la hazian
mucho plazer. y ansí cada dia mudauamos ambos dos
y tres libreas de vna mesma diuisa y color á vna y
otra vsanqa de diuersidad de naciones y prouincias. y
luego todos nos fuemos a ver muy lindos y poderosos
estanques Riberas, bosques, jardines que auia en la
casa para entretenernos hasta que fue llegada la hora
del comer. La qual como fue llegada y el maestresala
nos fue a llamar boluimos a la gran sala: donde estaua
todo aparejado con la mesma sumptuosidad que la no­
che pasada, y ansi comencando la música comenco el
seruicio del comer, fuemos seruidos con la mesma magestad y aparato que alli estaua en costumbre, y des­
pués como fue acabado el yantar y se leuantaron las
mesas quedamos todos hablando con diuersas cosas, de
damas, de amores, de fiestas, justas y torneos. De la

104

qual venimos a hablar en la corte del Emperador Car­
los nuestro Rey y señor de Castilla. En la qual platica
me quise yo mostrar adelantándome entre todos por
engrandecer su estado y magestad, pues de mas de ser
yo su vasallo, por lleuar sus gajes era mi Señor. Lo
qual todos aquellos caualleros y damas oyeron con
atengion y voluntad, y algunos que de su corte tenian
noticia proseguian comigo en la prueba de mi intento
y como mi diosa me conoció tan puesto en aquel pro­
posito sin darme lugar a muchas palabras me dixo. Se­
ñor porque de nuestra corte y hospedaje vayas conten­
to; y porque ninguno deste parayso sale desgraciado,
quiero que sepas agora como en esta nuestra casa se
honra y se estima ese bienauenturado principe por Rey
y Señor. Porque nuestra progenie y decendencia tene­
mos por derecha linea de los Reyes de Castilla; y por
tales nos trataron los reyes catholicos don femando y
doña ysabel dignos de eternal memoria, y como fuesse
de tanto valor este nieto suyo por los buenos hados
que se juntaron en él esta casa sienpre le ha hecho gran
veneración, y ansi vna visabuela mia que fue en esta
tierra la mas sabia muger que nunca en ella nació en
las artes y buen hado se empleó mucho en saber los
sucesos deste valeroso y Ínclito principe, y ansi edificó
vna sala muy rica en esta casa, y todo lo que con sus
artes alcancó lo hizo en vna noche juntar alli. y porque
en ninguna cosa aquella visabuela mia mintió de quanto
alli hizo a sus familiares pintar conforme a lo que este
felicísimo principe pasara te lo mostraré hecho por muy
gran orden docientos años ha. Alli veras su buena for­
tuna y su buen hado de que fue hadado, por las gran-

des batallas que en tiempos aduenideros vencerá, y
gentes belicosas que traera a su subjegion. y diziendo
esto se lebantó de donde estaua sentada ; y con ella yo
y toda aquella corte de damas y caualleros que por el
semejante lo deseauan ver. y ansi nos fuemos todos
donde nos guió, que como con vna cadena nos lleuaua
tras si. y porque ya parece migilo que es tarde y tienes
gana de dormir; porque siento que es ya la media no­
che. quiero que por agora dexemos de cantar, y por­
que parece que nos desordenamos cantando a prima
noche nos boluamos a nuestra acostumbrada hora de
nuestra canción, que es quando el alúa quiere romper;
porque es mas conforme a nuestro natural, y ansi para
el canto que se sigue quedará lo demas.
M 19 1L 0 . — O gallo quan fuera de mi me has tenido
con esta tu sabrosa canción de comida y aparato sumptuoso, y nosotros no tenemos mas de quatro habas que
comer hoy. Solamente quisiera tener el cargo de lim­
piar aquella plata y oro que alli se ensugió; por gozar
alguna parte del deleyte que regiben estos ricos en lo
tratar. Ruegote que no me dexes de contar lo que en
el fin te sugedió. y agora vámonos a dormir.

FIN DEL Q U IN T O C A N T O DEL G A L L O .

loó

ARGUMENTO DEL SESTO CANTO DEL GALLO.
En el sesto canto que se sigue el auctor prosiguiendo la parabola del hijo prodigo,
descriue por industria admirable de vna pintura las Vitorias que el nuestro inuictisimo
Emperador Carlos quinto deste nonbre vuo en la prisión del Rey de françia en pauia.
y la que vuo en tunez. y en la batalla que dio a lansgraue y a Juan duque de Saxonia
y liga de herejes alemanes junto al rio Albis en Alemania.

G a l l o . — Si duermes mi^ilo despierta.
MigiLO. — Di gallo que despierto estoy; y con vo­

luntad de oyrte.
G a l l o . — Deseo mucho oy discantar aquella facunda
historia que alli descriuio aquel pintor. Porque era de
tanta excelencia, de tanto spiritu, y tanta magestad;
de tanta extrañeza el puesto y repuesto de quanto alli
pintó que no hay lengua que pueda llegar alia. Dezian
los antiguos que la scriptura era la rectorica sin lengua;
y de aquella pintura dixeran que era la eloquencia ha­
blada. Porque tanta ventaja me parece que lleuaua
aquella pintura a lo que demostenes, Tullio, Esquines,
y Tito liuio pudieran en aquel proposito orar, como lo
verdadero y real lleua differen$ia y ventaja a la sombra
y fisión. Veras alli los honbres vibos que no les laltaua
sino el spiritu y lengua con que hablar. Si con grande
affecto hasta agora he hablado por te conplazer, agora
en lo que dixere pretendo mi interes; que es descriuiendo la sumptuosidad de aquella casa y el gran saber de
aquella maga discantar el valor y magestad de Carlos
medio Dios; porque sepan oy los honbres que el gallo
gabe orar,

107

M iqilo . — Pues de mi confiado puedes estar que te
prestaré la deuida atención.
G allo . — Pues como al mouimiento de la mi bella
saxe toda aquella corte diuina se leuantó en pie; to­
mando yo por la mano a mi diosa nos fuemos a salir a
vn corredor; y en vn quarto del llegamos a unas gran­
des puertas que estauan cerradas, que mostrauan ser
del parayso terrenal. Eran todas, avnque grandes, del
hebano mareotico sin mezcla de otra madera; y tenia
toda la clabazon de plata; y no porque no fuesse alli
tan fácil el oro de auer, sino porque no es el oro metal
de tanta trabazón. Estauan por las puertas con grande
artificio entretexidas conchas de aquel preciado galápa­
go indio; y entresenbradas muchas esmeraldas que va­
riaban de color. Eran los vmbrales y portada del mar­
mol y marfil, jaspe y cornerina, y no solamente era
destas preciosas piedras lo que paremia por los remates
del edificio; pero avn auia tan grandes piezas que por
su grandeza tenían fuerza bastante para que cargasse
en ellas parte del edificio. La bella Saxe sacó vna llaue
de oro que mostró traerle siempre consigo; porque no
era aquella sala de confiar, por ser el secreto y vigor
de sus artes encanto y memoria, y como fueron las puer­
tas abiertas hizieron vn brauo ruydo que a todos nos
dio pabor. Pero al animo que nos dio nuestra diosa
todos con esfuerco entramos. Era tan sumptuoso aquel
edefigio como el templo mas rico que en el mundo fue.
Porque excedia sin comparación al que descriuen los
muy eloquentes historiadores de Diana en Effeso y de
Apolo en Delphos quando quieren mas encarecer su her­
mosura y sumptuosidad. No pienso que diría mucho

quando dixesse exgeder a los siete edificios que por ad­
mirables los llamaron los antiguos los siete milagros del
mundo. Era el techo de artesones de oro magigo, y de
mogaraues cargados de riquezas. Tenia las vigas meti­
das en grueso canto de oro: y el marmol, marfil, jas­
pe, oro, y plata no tenia solamente la sobrehaz y cu­
bierta del pregiado metal y obra rica : pero la coluna
era entera y magiga, que con su grosega y fortaleza
sustentaua el edificio, y ansi auia de pedazos de oro y
plata grandes piezas de aquellas entalladuras y moldu­
ras. Alli estaua la agata, no solo para ser vista, pero
para crecimiento de la obra, y la colorada sardo estaua
alli que a todo daua hermosura y fortaleza, y todo el
pabimento era enladrillado de cornerinas y turquesas y
jagintos. yua quatro palmos del suelo por la pared por
orla de la pintura vn musayco de piedras finas del
Oriente que desbaratauan todo juizio con su resplan­
dor. Diamantes, esmeraldas, Rubíes, Zafires, topagios
y carbuncos, y luego comengaua la pintura obra de gran
magestad. y ansi luego comengó la mi bella Saxe a mos­
trarnos toda aquella diuinada historia cada parte por si,
dándonosla a entender. Dixo veys alli ante todas cosas
como viendo el Rey de frangía frangisco las alteracio­
nes que en Castilla leuantaron las Comunidades por la
ausengia de su Rey: paregiendole que era tienpo conueniente en aquella disensión para tomar fagilmente el
Reyno de Nauarra, embió su exercito. El cual apode­
rado en la ciudad de Pamplona y en todas las villas y
castillos della han corrido hasta estella y puesto cerco
sobre la giudad de Logroño : la cual giudad como va­
lerosa se ha defendido con gran daño de franceses. Ago-

ra beys aquí como los gouernadores de Castilla auiendo
pacificado las disensiones del reyno, auiendo nueua del
estado en que al presente está el reyno de nauarra de­
terminan todos juntos con su poder venir a remediar
el daño hecho por franceses: y restituir el reyno a su
rey de Castilla que al presente estaua en flandes: lo
qual todo que veys ha docientos años que se pintó, y
quiero te agora señor mostrar lo que desta tu guerra
yuas agora sucederá. Ves aqui como sintiendo los fran­
ceses venir los gouernadores de Castilla leuantan el
Cerco de Logroño, y retiranse a la ciudad de Pamplona
por hazerse fuertes alli. Ves aqui como el Condestable
y todos los otros Señores de Castilla ordenadas sus ba­
tallas los siguen en el alcance a la mayor furia y ardid
que pueden, ansi ves aqui como los atajan el camino
antes que entren en la ciudad estando ya junto: donde el
miércoles que verna, que será quinze deste mes, todos
con animo y esfuerco de valerosos principes los aco­
meten diziendo, españa, españa, Santiago : y ansi veslos
aqui rotos y muertos mas de cinco mil franceses sin pe­
ligrar veynte personas de Castilla. Dexote de mostrar
las brauezas que estos capitanes en particular hicieron
aqui conforme a lo que se pintó : las quales no ay len­
gua que las pueda encarecer. Entonces le demande a
mi diosa licencia para me hallar alli: y ella me dixo:
no te hago señor pequeño seruicio en te detener: por­
que yo he alcancado por mi saber el peligro en que tu
persona auia de venir : y ansi proueyeron tus hados
que yo te aya de saluar aqui. No quieras mas buenauentura que poseerme ami. yo me le rendi por perpe­
tuo vasallo: y juré de nunca me reuelar a su imperio.

lio

y ansí luego prosiguió diziendo. Veys aqui como con
esta vitoria quedó desembaraqado de franceses todo el
reyno de nauarra: y los gouernadores se bueluen en
Castilla dejando por virrey deste reyno al conde de mi­
randa. E l qual va luego sobre el castillo de maya y le
combate con gran ardid : y le entra y mata aquanto
dentro están. Veys aqui como siendo Carlos auisado
por los de su reyno la necesidad que tienen de su ve­
nida y presencia : despedidos muchos y muy arduos
negocios que tenia en Alemania se embarca para venir
en españa en diez y ocho de Julio de mil y quinientos
y veinte y tres con gran pujan9a de armada. V eys aqui
como se uiene por ingalaterra por visitar al rey y reyna
su tia : de los quales será recibido con mucha alegria:
y le hazen muchas y muy solenes fiestas. Las quales
acabadas y despedidos de aquellos cristianissimos Reyes
se viene a españa aportando a la villa de laredo: donde
es recibido con plazer de los grandes del reyno que le
estarán alli aguardando. Veys aqui como viendo el Rey
francisco de frangía no auer salido con la empresa de
nauarra: y visto que el Rey de Castilla Carlos está ya
en su reyno : determina en el año de mil y quinientos
y veynte y quatro emprender vn acometimiento de ma­
yor interes. y fue que acuerda con todo su poder y
muy pujante exercito tomar el ducado de milan y te­
niendo gente de su valia dentro en la qiudad de milan
su mesma persona estando presente puso ^erco a la
9Íudad de pauia: en que al presente está por teniente
el nunca ven9Ído capitán Antonio de leyua con alguna
gente española y ytaliana que tiene para en su defensa.
Veys aqui como teniendo el rey de fr a ilía 9ercada esta

ciudad acuden a su defensa todos los capitanes y com­
pañías que el Rey de Castilla tiene en aquella sazón
por la ytalia y lombardia : y todos los pringipes y se­
ñores que están en su seruigio y liga. Viene aqui en
defensa Cario de la naya, o Charles de limoy que entonges estara por visorrey de ñapóles, y el marques de
pescara: y el illustrissimo duque de Borbon. y el duque
de traeto: y don femando de Alarcon: y pero antonio
conde de policastro. y avnque todos estos señores tie­
nen aqui sus capitanes y compañías en alguna cantidad
no es tanta como la tergia parte de la que el Rey de
frangia tiene en su campo. Pues como el exercito del
rey de castilla esta aqui seys meses en que alcanga todo
el inuierno padegiendo gran trabajo, y como el Rey de
frangia no haze ni acomete cosa de que le puedan en­
tender su determinación ; determinan los españoles darle
la batalla por acabar de partir esta porña. y veys aqui
como auiendo el marques de pescara a los diez y nueue
de hebrero del año de mil y quinientos y veynte y cinco
dado vn asalto en el campo de los frangeses por probar
su cuydado y resistencia; en el cual con dos mil espa­
ñoles acomete a diez mil, y sin perder diez honbres de
los suyos les mata mil y dogientos ; y les gana vn vestion con ocho piezas de artillería. Pues viendo esta fla­
queza acuerda el virrey con todos aquellos señores dar
la batalla al rey de frangia en el lugar donde está fortalegido. y ansi el viernes que son veynte y quatro dias
del mes de hebrero ; vn hora antes del dia trayendo to­
dos camisas sobre las armas que se conozcan en la ba­
talla ; dando alguna poca de gente con muchos atam­
bores y trompetas al arma por la puerta del hospital

1 12

de San lazaro donde están los fosos y vestiones de los
frangeses para estorbar que los imperiales entren en
pauia. y mientra estos hazen este ruydo, la otra gente
rompe con giertos ingenios y instrumentos por algunas
partes el muro del parco ; y dan aqui como veys en sus
enemigos. De todo esto es auisado el Rey de frangia
por secreto que se haze. y ansi manda la noche antes
que todos los mercaderes, y los que venden manteni­
mientos ; y otra gente inútil para la guerra salgan del
real por dexar esenta la plaza. Los quales luego se po­
nen entre el canpo y el tesin sobre pauia ; donde el Rey
tiene hecho vn puente para pasar las vituallas que vie­
nen de piamonte. De manera que quando los imperia­
les ponen en effecto su empresa ya el Rey de frangía
con todo su exercito está armado y puesto en orden de
batalla, y no se rompe tan presto el muro que no se
puedan muy bien conoger vnos a otros en la batalla sin
deuisa. El marques de pescara toma consigo setecientos
cauallos ligeros ; y otros tantos arcabuceros españoles, y
la gente de armas hecha dos partes lleua el virrey la auanguardia; y el duque de Borbon la batalla: y los otros
caualleros ligeros lleua el duque de traeto. El marques del
gasto lleua la infantería española, la ynfanteria ytaliana
y lancenequeneques se haze tres partes, la vna es cabo
el conde de guiasna ; y de la otra es cabo jorge cauallero aleman ; y del otro es cabo otro capitán de alema­
nes. y ves aqui como en el punto que el muro del par­
co es derribado y los imperiales llegan a la plaza los
suyzaros se hazen en contra de los alemanes y juntos
combaten muv hermosamente de las picas, y juega con
tanto espanto el artillería, que todo el campo mete a

XI 3

temor y braueza. y ansí cada quai lleno de yra vusca a
su enemigo : y reboluiendose todas las esquadras y ba­
tallas de gente de armas y cauallos ligeros, se ençiende
vna cruel y sangrienta batalla, y luego del castillo y
çiudad de pauia, por esta puerta que se dize de milan,
salen en fabor de españa quatro mil y quinientos in­
fantes con sus piezas de artillería y doçientos hombres
de armas, y treçientos cauallos ligeros. Los quales to­
dos dan en la gente ytaliana de los françeses, que está
en esta parte aposentada, la quai façilmente fue rota y
desbaratada. Aquí llega vn soberuio soldado, y sin catar
reuerençia al gran musiur de la palisa le echa vna pica
por la boca, que encontrándole con la lengua se la echa
juntamente con la vida por el colodrillo. Un arcabuzero español asesta a musiur el almirante que da bozes a
sus soldados que pasen adelante : y hallando la pelota
la boca abierta, sin hazer fealdad en dientes ni lengua
le passa a la otra parte, y cae muerto luego, yendo
Musiur de Albeñi con el braço alçado por herir con el
espada a vn prinçipe español, llega al mesmo tiempo
vn otro cauallero de españa y córtale el braço por el
ombro y juntamente cae el braço y su poseedor sin la
vida. Musiur buysi recogiéndose con vna herida casi
de muerte le alcançan otra que le acaba. El conde de
traeto arroja vna lança a Musiur de la tramuglia, que
dándole por çima la vedixa le coxe con la brida y cae
muerto el y su cauallo. El duque de Borbon hyere de
vna hacha de armas sobre la cabeça a Musiur el gran
escuir, que juntamente le echo los sesos y la vida fue­
ra. Un cauallero ytaliano, criado de la casa del marques
de pescara, da vna cuchillada sobre la zelada a Musiur
8

<•

de eliete y le saltó de la cabera: y acudiendo con otro
golpe antes que se guarde le abre hasta la nariz. Un
soldado español esgrimiendo con vn montante se en­
contró en la batalla con Musiur de Boys : y derrocan­
do de vna estocada el cauallo en cayendo en el suelo
corta al señor la cabera. Otro soldado de la mesma nagion, jugando con vna pica, pasa de vn bote por vn
lado al duque de fusolca que le salió el hierro al otro,
y luego da otro golpe al hermano del duque de loren
en los pechos que le derrueca del cauallo : y la furia de
otros cauallos quepassan le matan hollándole. También
este mismo hyere a Musiur de sciampaña, que venia
en compañia destos dos pringipes, y le haze igual y
compañero en la muerte. Veys aqui como el Rey de
frangía, viendo roto su campo piensa saluarse por el
puente del tesin; y otra mucha parte de su exercito
que ante él van huyendo con intingion de se saluar por
alli: los quales todos son muertos a manos de los ca­
uallos ligeros borgoñones, y muchos ahogados en el
rio; porque los mercaderes y tenderos que el dia antes
hazen salir del real, como ven en rota el canpo de
frangía, se pasan el rio y quiebran el puente por ase­
gurar que los españoles no los sigan y roben, y ansi
sugede, que yendo el Rey de frangía al puente por se
saluar, a cinco millas de donde la batalla se dio, le en­
cuentran en su cauallo quatro arcabuzeros españoles,
los quales, sin conocerle se le ponen delante, y le dizen
que se rinda, y no respondiendo el Rey, mas queriendo
passar adelante; vno de los arcabuzeros le da con el
arcabuz vn golpe en la cabega del cauallo de que el
cauallo cae en vn foso, como aqui le veys caydo. y

” 5

aesta sazón llega vn honbre de armas y dos cauallos
ligeros del marques de pescara: y como ven el cauallero ricamente atauiado y el collar de San miguel al cue­
llo quieren que los arcabuceros partan con ellos la pre­
sa; amenazándoles que donde no la partieren que les
mataran el prisionero. En esto llega vn criado de Musiur de Borbon : y como conoce al Rey de Francia va
al virrey que viene alli zerca y auisale el estado en que
está el Rey. y llegado el virrey haze sacar al Rey deuajo del cauallo : y demandándole si es el Rey de fran­
ca y a quien se rinde: Responde que aquel es el vir­
rey : que el es el Rey de franzia, y que se rinde al
Emperador, y veys aqui como luego le desarman que­
dando en calzas y jubón herido de dos pequeñas heri­
das vna en el rostro y otra en la mano: y ansi es lleuado a pauia y puesto en buena guarda y recado. Y el
virrey luego despacha al comendador peñalosa que lo
haga saber en España al Emperador. El qual es rezebido con aquella alegria y plazer que tal nueua y Vito­
ria mereze. En compañia del Rey de franzia son pre­
sos el que se dize ser Rey de nauarra; y Musiur el
gran maestre, y Memoransy; y el vastardo de Sauoya.
y el señor galeazo visconte. y el señor federico de Bozoli. y Musiur San polo, y Musiur de Orion, y el her­
mano del marques deSaluzo. y Musiur la valle, y Mu­
siur friande. y Musiur ambreconte. y Musiur caualero.
y Musiur la mota, y el thesorero del Rey. y Musiur
del escut. y otros muchos caualleros, prinzipes y grandes
de franzia que veys aqui juntos rendidos a prisión, cu­
yos nonbres seria largo contaros.
Y luego acabado de nos mostrar en aquella pintura

n6

esta vitoria y buenauentura del nuestro feliqissimo Car­
los prin5Ípe y Rey de españa nos passó a otro quartel:
donde no menos primor y perfe<¡:ion del arte estaua
pintada la imperial coronación y trihunfo Cesáreo que
hizo en Bolonia en el año de mil y quinientos y veynte
y nueue años. Syendo pontífice el papa Clemente sép­
timo. y tanbien el viaje que haze luego alli en alemana
por resistir al turco que viene con gran poder hasta
viena por destruir la cristiandad, y veys aqui todo su
campo y batallas puestas apunto; y como le haze re­
tirar.
Y como nos vuo mostrado en todo primor de la
pintura todas estas grandezas nos passó a otro paño
de la pared: y nos mostró la te je ra vitoria igual a
las passadas que vuo en el reyno de tunez diez años
después : que fue en el año de mil y quinientos y treynta y 9Í11CO. y ansi nos comen9Ó a dezir. Veys aqui co­
mo después que este bien auenturado principe huuiere
hecho vn admirable alarde de su gente y exerqñto en la
9Íudad de B a ld o n a sin dezir a ninguna donde va.
Veys aqui como vn miércoles nueue de Junio, estando
todo el campo a punto de guerra y partida como conuiene : auiendo los tres dias antes auisado, manda leuantar las velas : las quales son tre9Íentas en que va la
flor y prez de españa. y con gran música y bozeria
mueuen soltando mucha artillería del mar y tierra que
es cosa marauillosa de ver. Veys aqui como el sabado
siguiente a las seis de la mañana llega toda la armada
a la ysla de Cerdeña, donde hallan al marques del gas­
to que con su armada y compañía los está aguardando.
Tiene consigo ocho mil alemanes; y dos mil y quinientos

i

ii7

españoles de los viejos de ytalia. y siendo aqui regebidos con muy solene salua se rehacen de todo lo nece­
sario. y luego el lunes adelante, que son catorce del
mes, salen del puerto alas seys de la mañana con pros­
pero viento guardado el orden necesario, y el martes
alas nueue horas de la mañana llegan a la uista de la
goleta, que es en las riberas y costa de Túnez : puerto
y castillo inexpugnable. Pues tomada tierra avnque con
alguna resistencia de los enemigos; porque luego acu­
dieron al agua gran cantidad de moros, turcos y genizaros, a defenderles el puerto. Pero jugando desde los
navios muy poderosa artillería apartan los enemigos del
puerto, tanto, que todos aquellos principes y señores
sin peligro pueden saltar a tierra, y ansi todos recogi­
dos por aquellos campos con la mejor guarda y mira­
miento que pueden se aloxan hasta que todo el campo
es desenbarcado. Después que en dos dias enteros han
desembarcado armas y cauallos y aparejos manda el
emperador que todos se pongan apunto de guerra :
porque los moros los desasosiegan mucho que a la con­
tina están sobre ellos escaramucando. Veys aqui como
viene a bessar las manos del emperador Muley alhazen
Rey de Túnez : con trecientos de cauallo : y no se par­
te de aqui hasta que este nuestro dichoso caudillo le
mete y apodera en su ciudad. Veys aqui como se hazen trancheas, vestiones y terraplenes para conbatir la
goleta: en los quales tardan veynte y ocho dias. Veys
aquí muchas y muy quotidianas escaramucas y Reba­
tes que tienen los moros con los cristianos a vista de
su principe : donde cada qual se señala con gloria eter­
na de buena fama, Pues como es acabado este vestion

/

118

muy fuerte que aquí veys en contra deste castillo de la
goleta: manda el emperador que se ponga en orden de
batería, y ansi ponen en él treynta y seys piezas de ar­
tillería gruesa los mejores tiros de toda la armada: los
quales asestan a las dos torres principales del castillo,
y en los otros vestiones y trancheas ponen hasta quatroqúentos cañones gruesos y menudos : los quales ases­
tan a la fortaleza y galeras que tienen los moros en el
estaño de agua que viene de Túnez hasta la mar. Veys
aqui como estando todos apunto para dar la vateria
haze el Emperador vn admirable razonamiento a todos
sus capitanes y soldados, animándoles al acometimiento,
prometiéndoles grandes premios. Veys aqui como miér­
coles que serán catorce del mes de Julio, quando es
venida la mañana el Emperador manda que se comien­
ce la vateria por el mar y tierra. La qual es la mas
fuerte y mas contina y admirable que nunca se dio en
campo de griegos, Romanos ni Egi^ios. Porque den­
tro de quatro horas están desechos y hundidos por tier­
ra los muros, cercas y valuartes mas fuertes que tubo
la antigüedad. Todo es aqui en breue roto y horadado
que ya no tienen los moros con que se amparar, cubrir
ni defender, y les es necesario salir al canpo a pelear co­
mo están los de fuera. Veis aqui como a las dos horas
después de medio dia los soldados españoles enbian a
suplicar al Emperador les de licencia para entrar la
fuerca: porque ya no es menester gastar mas muni­
ción. ya comiencan los moros a salir al campo viendo
poca defensa en su fuerca : y los españoles los reciben
con gran animo y matándolos y hiriéndolos lancan ani­
mosamente en sus muros que ya están sin albergue ni

defensa, y tanta es la matança que en ellos hazen que
los fuerçan yr por el estaño adelante, donde se ahogan
infinitos dellos. Veys aqui como con grande alegría y
esfuerço ponen los españoles las valideras sobre los mu­
ros y fuerça auiendo muerto mas de treynta mil moros
que estauan en aquella defensa sin faltar diez cristianos.
Están tan animosos y esforçados estos soldados espa­
ñoles con esta vitoria, que sy en esta coyuntura los tomasse de aqui el Emperador serian bastantes para façilmente vençer los exercitos del turco y gran Can y
Sophi sy todos estos poderosos prinçipes y sus fuerças
se juntassen en vno. Porque aqui ganan la mas fuerte
y inexpugnable fuerça que en el mundo está en edifiçio. Ganan aqui treçientas piezas de artillería gruesa
de bronçe muy hermosa, y mucha muniçion de poluora y pelotas, flechas, lanças y otros infinitos géneros
de armas. Tomarse ha en esta vitoria la mejor armada
que nunca pagano perdió : porque están seteçientos nauios gruesos : y treynta y seys galeras : y la resta de
galeotas y fustas mas de çiento. De aqui parte luego el
Emperador otro dia adelante a dar combate a la çiudad
por dar fin a esta empresa. Y sucede que le sale al ca­
mino Baruarroja con çien mil combatientes por ressistirle la entrada : donde con muy poca dificultad fueron
todos desbaratados, y muerta infinita multitud dellos.
y veys aqui como viendo el mal suceso el Capitán Bar­
uarroja huye por se librar de las manos del Emperador
y se acogió ala çiudad de bona vn puerto de alli algo
vezino en las riberas de africa, y veys aqui como el
Emperador llegado a la çiudad de Túnez se le abren
las puertas sin resistençia : y le enbian las llaues con los

120

mas antiguos y principales de la ciudad ofreciéndosele
en su obediencia. Veys aqui como resulta desta vitoria
ser libres veynte mil cristianos que en diversos tiempos
auian sido captiuos por el mesmo Baruarroja : los quales todos estauan en el alcazaua de veynte años antes
presos. Veis aqui como hechos sus capítulos de con­
ciertos, parias y Rehenes entre el Emperador y Rey
de Túnez le pone en su poder la ciudad, dándole las
llaues, mando y Señorío como de su mano, y después
de auerlo todo pacificado se embarca para Sicilia: y de
alli para Sauoya por libertar lo que de aquel ducado
tiene vsurpado en aquella sazón el Rey de francia en
su hermana la duquesa.
Pasando mas adelante dice : veys aqui como prosi­
guiendo este bienauenturado principe en su buen hado
trabaja por juntar concilio en la ciudad de Trento en
Alemania: por dar remedio en los herrores lutheranos
que en aquella tierra estarán arraygados muy en daño
de la iglesia católica. Veys aqui como no podiendo tra­
tar por esta via los principes electores del imperio al
buen proposito determina lleuarlos por fuerca de ar­
mas. y ansi el año de mil y quinientos y quarenta y
siete, a veynte y quatro de Abril les da vna batalla de
grande ardid y esfuerco : trayendo ellos por capitanes
de su liga y confederación aquellos dos cabecas de su
principado lansgraue y Juan duque de Saxonia. a los
quales vence y prende junto al rio Albis en aquella ba­
talla que les da. En la qual mueren y son presos mu­
chos señores y principales de su compañia. y avnque
en los tiempos adelante viendo los principes alemanes
que las cosas del concilio se ordenan en su destruicion,

I 21

trabajan ser vengados por mano del duque Mauricio y
con fauor del Rey de frangia. Con el qual y de su liga
hazen vn exercito en el año de mil y quinientos y ginquenta y dos y vienen con fuerga determinada siendo
capitán el duque Maurigio por desuaratar el congilio
que esta en effecto en la giudad de trento : y también
procuran intentar prender al Emperador que esta sin
auiso alguno de su atreuimiento y desuerguenga. y
avnque esto verna ansi, pero veys aqui como plaze
adiós por ser buena la intingion y zelo deste bienauenturado pringipe y buen hado, como no tiene algún
effecto la dañada voluntad destos herrados heresiarcas.
Mas antes veys aqui como luego buelue todo a nuestro
buen pringipe en prosperidad, boluiendo a trihunfar
de sus enemigos. Porque sus vasallos y pringipes de
España la proueeran de gente y dinero en tanta abundangia que le sobren fuergas para todos y verna en fin
a proseguir su congilio : donde auida condenagion de sus
peruersos herrares se les dara el justo castigo que me-'
regen cabegas de tanta peruersidad. y después de largos
años effectuando en vn hijo suyo Don felipe sus gran­
des y cesáreos deseos yra a gozar con dios a la gloria.
Todas estas son xornadas en que se muestra admirable­
mente su buenauentura y hado, profetizado todo y diuinado dogientos años antes que cosa alguna destas su­
cedan : porque veys el saber desta mi abuela, y el va­
lor deste bienauenturado pringipe y Señor nuestro.
Y estando en esto vino el maestresala diziendo que
estaua la gena aparejada, y ansi todos engrandegiendo
el saber de la maga y el ingenio admirable de la pintu­
ra y la buenauentura y hado de nuestro principe nos

122

salimos de la sala admirados todos de la sumptuosidad
del edificio : la qual tornó mi diosa acerrar y acompa­
ñándola por nuestra guia nos venimos al lugar donde
a la gena soliamos conuenir, donde hallamos las mesas
puestas con el mesmo aparato y magestad que auia en
las pasadas, y ansi comentando la música se siruio con
aquella abundancia que se acostumbraría a hazer : la
qual tena duro hasta que anocheció, y como fue acaba­
da sentándose todas aquellas damas y caualleros en sus
propios asientos y altadas las mesas de en medio se re­
presentó vna comedia de amor con muchos y muy
agraciados entremeses, agudezas, inuenciones y donayres de grande injenio. Fue juzgada de todos aque­
llos caualleros y damas por la mas ingeniosa cosa que
nunca los humanos hayan visto en el arte de represen­
tación : porque después de tener en ella passos y auisos
admirables fue el ornato y aparato todo en gran cum­
plimiento. Todas aquellas damas recibieron gran de­
l e i t e y plazer con ella: porque notablemente fue hecha
para en su fabor, persuadiendo lleuar gran ventaja a
los hombres el natural de las mugeres. Eran los repre­
sentantes de tan admirable injenio que en todo se pa­
reciera ver el natural: y conuencido no pudieras contradezir su persuasion. En fin en aquella casa no se tratava
otra cosa sino donayres y plazer: y todo era deleyte
nuestro obrar y razonar, y como el mundo de su cogeta no tenga cosa que no cause hastio y enhado: y
todo no enoje y harte, aunque mas los mundanos y vi­
ciosos a el se den. En fin buelue su tiempo, y los deleytes hazen a su natural, y como el apetito es cosa que
se enhada y fastidia presto buelue la razón ase desen-

123

gañar por el favor y gracia de dios. Esto quiero que
veas como en mi paso, lo qual por ser ya venido el dia
dexemos para el canto que se seguirá.

FIN DEL SESTO CANTO DEL GALLO.

124

ARGUMENTO DEL SEPTIMO CANTO DEL GALLO.
En el séptimo canto que se sigue el autor concluyendo la parabola del hijo prodigo
finge lo que comunmente suele acontecer en los mancebos que aborridos de vn vi$io dan en metetse frayles. y en el fin del canto descriue vna famosa cortesana R a ­
mera.

— Despierta miqfilo, oye y ten atención, que
ya te quiero mostrar el fin, suceso y remate que suelen
tener todas las cosas desta vida. Como todos los delei­
tes y plazeres van a la contina a parar en el hondo pié­
lago del arrepentimiento, veras la poca dura que los
plazeres desta vida tienen, y como quando el hombre
buelue sobre si halla auer perdido mucho mas sin com­
paración que pudo ganar.
M i ^ i l o . — Di gallo que muy atento me tienes a tu
graciosa canqion.
G a l l o . — Pues viuiendo yo aqui en tanto deleyte,
tanto plazer, tan amado, tan seruido y tan contento:
que paremia que en el parayso no se podia el gozo y
alegria mas comunicar. De noche toda la pasaua abra­
cado con mi diosa; y de dia yuamonos a estanques,
Riberas de rios y muy agraciadas y suaues fuentes.
A bosques, xardines, huertos y vergeles; y todo gene­
ro de deleyte. A pasear y solazar en el entretanto
que se llegaua las horas del $enar y comer. Porque
para esto tenia por su arte en sus huertas y tierras gran­
des estanques y lagunas en las quales juntaua todos
quantos géneros de pescados ay en el mar. Delfines,
G

a l l o .

125

atunes, Rodaballos, salmones, lampreas, sábalos, tru­
chas, mulos marinos, congrios, marraxos, coralinos;
y otros infinitos géneros de pescados: los quales pues­
tos alli a punto echando los anzuelos, o redes los hazia
fácilmente caer para dar plazer a los amantes. Demas
desto tenia muy deleytosos vosques de laureles, Pal­
mas, cipreses, plátanos, arrayanes, cedros, naranjos y
frescos chopos y muy poderosos y sombrios nogales; y
otras especies de arboles de gran rama y ocupación.
Y todos estos estauan entretexidos y rodeados de rosas,
jazmines, azuzenas, yedras, lirios; y de otras muy
graciosas flores y olorosas que junto a vnos perenales
y viuas fuentes hazian vnas suaues cárceles y vnos deleytosos escrondrixos aparejados para encubrir qualquier
desmán que entre damas y caualleros hiziesse el amor.
Por aqui corrian muy mansos conejos, liebres, gamos,
ciemos: que con manos sin corrida los cacaua cada
cual. En estos plazeres y deley tes me tuvo ciego y en­
cantado esta maga vn mes o dos : no teniendo acuer­
do cuenta ni memoria de mi honrra y fe deuida a mi
principe y Señor. El tiempo perdido, mi viaje y com­
pañía : ni de la ocasión que me truxo alli. y ansi vn dia
entre otros (porque muchos dias, ni lo podia ni osaua
hazer) me bajé solo a vn jardín por me solazar con al­
guna libertad, y de alli guiado no se porque buen des­
tino que me dio : traspuesto fuera de mi, sin tener mi­
ramiento ni cuenta con la tierra, ni con el cielo* con el
sereno, nublo ni sol. El alma sola traspuesta en si mesma yua tracando en manera de eleuamiento y contem­
plación la ventaja que los deleytes del cielo tenían a los
de por aca. y ansi passé de aquel jardin a vn espeso y
/

126

cerrado vosque sin mirar por mi; y por vna angosta
senda caminé hasta llegar a vna apazible y deleitosa
fuente que con vn gracioso torrente yua haciendo vn
sonido por entre las piedras y yeruas que sacaua los
hombres de si. y con el descuydo que llegué alli me ar­
rimé a vn alto y fresco arrayan el cual como los miem­
bros descuidados y algo cansados derroque sobre el comenco a gemir, y como quien soñando que se ahoga,
o está en algún peligro despierta: ansi con gran turba­
ción bolui sobre mi. Pero tórneme a sosegar quando
consideré estar en tierra y casa donde todas las cosas
causan admiración; y el manjar en el plato acontece
hablar, y como sobre el arrayan mas el cuerpo cargué
tornó con habla humana ase quexar diziendo : tente
sobre ti no seas tan cruel, y yo como le oy que tan
claro habló leuantéme de sobre él. y él me dixo : no
temas ni te marauilles Señor, que en tierra estas donde
has visto cosas de mas espanto que verme hablar a mi.
y yo le dixe : deesa, o ninfa del voscaxe, o quien quie­
ra que tu seas, perdona mi mal comedimiento; que
bien creo que tienes entendido de mi que no he hecho
cosa por te ofender. Que la inorancia y poca esperiencia que tengo de ver espíritus humanos cubiertos de
cuerpos y cortecas de arboles me han hecho injuriar
con mis descuidados miembros tu diuinidad. Ansi los
buenos hados en plazer contino effectuen tu dichoso
querer; y las celestiales estrellas se humillen a tu vo­
luntad que me hables y comuniques tu humana b o z ;
y me digas si agora o en algún tiempo yo puedo con
algún benefficio purgar la ofensa que han hecho mis
miembros a tu diuino ser. Que yo juro por vida de mi

12 7

amiga aquella que morir me haze de no reusar trabajo
en que te pueda seruir. Declárame quien eres; y que
hazes aqui. Respondióme él. No soy señor yo deesa, ni
ninpha del vosque; no sé como me has tan presto des­
conocido que soy tu escudero palomades. Pero no me
marauillo que no me conozcas, pues tanto tiempo ha que
no te acuerdas de mi ni te conoces a ti. Como yo oy
que era mi escudero quedé confuso y sin ser. y ansi con
aquella mesma confusión me le fue abracar deseoso de
le tener con quien a solas razonar, como con el solia
yo tener otros tiempos en mi mas contina couersaCion. Pero ansi abracando ramas y hojas y troncos de
arrayan le dixe ; ¿que es esto mi palomades; quien te
encarceló ay? Respondióme, mira señor que esta tierra
donde estas los arboles que ves todos son como yo.
Tal costumbre tiene la señora que te tiene aqui; y to­
das las damas y dueñas que en su compañia están. Sa­
be que esta es vna maga encantadora treslado y trasumpto de Venus y otras rameras famosas de la anti­
güedad. Ni pienses que uvo otra Cyrces, ni morganda,
ni Medea; porque a todas estas excede en laduia y en­
gaños que en la arte magica se pueden saber. Esta es la
huéspeda que bajando la tierra nos hospedó; y con la
guia nos enbió a este castillo y vosque fingiendo nos
enbiar a su sobrina la donzella Saxe. Pero engañónos
que ella mesma es; que por gozar de tu mocedad y lo­
zana juuentud haze con sus artes que te parezca su
bejez tan hermosa y moca como agora está. Y ansi
como me dexaste en el patio quando entramos aqui fue
depositado en poder de otra vieja hechizera que con re­
galos quiso gozar de mi. y ansi la primera noche en-

pendida en su luxuria me descubrió todo este engaño
y su dañada y peruersa intinqñon; ciega y desuenturada
pensando que yo nunca della me auia de partir. No
pretenden estas maluadas sino hartar su la^iuia con los
hombres que pueden auer; y luego los dexan y vuscan
otros de quien de nueuo gozar, y hartas porque los
hombres no publiquen su torpeza por alia conuiertenlos en arboles y en cosas que ves por aqui. y para effectuar su peruersa suciedad tienen demonios ministros
que de cien leguas se los traen quando saben ser conuenientes para su mal proposito, y ansi viendome mi
encantadora desgraciado y descontento de sus corruptas
costumbres; y que andaua deseoso para te auisar tra­
bajaron por me apartar de ti. y avn porque no huyesse
me conuirtieron desuenturado en esta mata de arrayan
que aqui ves sin esperanza de salud, y ansi han hecho
a otros valerosos caualleros con los cuales ya con sus
artes y engaños satisficieron su suciedad; y después los
conuertieron en arboles aqui. Ves alli el que mandó la
casa de guevara conuertido en aquel ciprés, y aquel
nogal alto que está alli es el que mandó la casa de lemos después del de portogal. y aquel chopo hermoso
es el que gouernó la casa de cenete antes del de nasao.
Y aquel plátano que da alli tan gran sombra es uno de
los principales osorios. Aqui veras mendosas, pimenteles, Enrriques, manrriques, vélaseos, stuñigas y guzmanes; que después de largos años han quedado pe­
nitenciados por aqui. Buelue, buelue señor y abre los
ojos del entendimiento; acuérdate de tu nobleza y linaxe. Trabaja por te libertar; no pierdas tan gran oca­
sión. No bueluas alia; huye de aqui. Estuue por gran

129

pieza aqui confuso y embobado que no sabia que hablar
alo que me dezia mi escudero palomades. y como al
fin en mi bolui y con los ojos del entendimiento aduerti sobre mi, echeme de ver; y hallé que en mi habito
y natural era estrañado de mi ser. Hálleme todo affeminado sin parecer en mi ni semejanza de varón: lleno
de luxuria y de vi^io. Untado el rostro y las manos
con vnguentos, colores y a^eytes con que las rameras
se suelen adornar para atraer asi a la diuersidad de
amantes, principalmente si en la mesma vezindad ay
dos que la vna está con la otra en porfia. Traya vn de­
licado y polido vestido que a su modo y plazer me
auia texido la mi maga por mas se agradar, con muy
gentil aparato y labor. Lleuaua vn collar rico de muy
preciadas piedras del oriente y esmaltes que de ambos
ombros cuelga hasta el pecho, llenos de anillos los de­
dos ; y dos brazaletes en cada brazo que parecían axorcas de muger. Traya los cabellos encrespados y nillados
ruciados y vntados con aguas y a^eytes olorosos y muy
preciados. Traya el rostro muy amoroso y bello afeytado a semejanza de los mancebos que en valencia se
vsa y quieren festejar. En conclusión por el rostro,
semblante y dispusizion no huuiera hombre que me
conogiesse sino fuera por el nombre; tan trocado y mu­
dado tenia mi ser. Luego como mirándome me vital; y
de capitán fiero estimado me hallé conuertido en viciosa
y delicada muger, de vergüenza me quise morir; y se
me cayeron las hazes en el suelo sin osar leuantar los
ojos aun a mirar el sol; marchito, confuso y sin saber
que dezir. y en verdad te digo que fue tanta la ver­
güenza que de mi tenia; y el arrepentimiento y pessar
9

que en mi espiritu entró que mas quisiera estar so tier­
ra metido que ofrecerme a ojos de alguno que ansi me
podiera ver. Pensava donde yria; quien me acogería;
quien no se reyria y vurlaria de mi. Lastimauame mi
honrra perdida; mis amigos que me aborrecerían; mis
parientes que me huyrian. Comiengo en esto tan mise­
rable y cuytadamente a llorar, que en lagrimas me pensaua conuertir. Dezia o malditos y miseros placeres del
mundo, que pago tan desuenturado dais. O pluguiera
a dios que fuera yo a la guerra y mil vezes muriera yo
alia antes que auer yo quedado en este deleyte aca. Por­
que con la muerte vuiera hecho la xornada mucho a mi
honrra; y ansi quedando aca muero cien mil vezes de
muerte vil sin osar parecer. He faltado a mi, a mi
principe y señor. Por muchas vezes miré por el rede­
dor de aquella fuente por uer si auria alguna arma, o
instrumento de fuerza con que me poder matar; por­
que la mi maga de armas y de animo me pribó. y ansi
con esta cuyta me bolui al arrayan por preguntar al mi
compañero si auia dexado sus armas por alli; siquiera
por poder con ellas caminar; y por me defender si al­
guna de aquellas malas mugeres saliesse a mi. y como
junto a si me vio comentó a darme grandes vozes,
huye, huye señor, que ya aparejado el yantar anda la
tu maga muy cuydadosa a te vuscar; y si te halla aqui
sospechosa de tu fe tomará luego venganza cruel de ti.
Porque esto usan estas malauenturadas de mugeres por
mas que amen; si alguno las falta y hierra no fian del
hombre mas; y nunca se acauan de satisfacer; porque
sienpre quieren muy hartas de todos triunfar, y ansi
aleando mis faldas al rededor comencé con grande es-

fuerzo a correr cara donde sale el sol. yua huyendo,
sudando, cansado y caluroso boluiendo a cada passo el
rostro atras. Plugo a los mis bien auenturados hados
que auiendo corrido dos horas, aunque con gran fatiga
y dolor por aquel vosque espeso gerrado de asperega y
matorral. En fin, sali de la tierra de aquella mala muger; porque aqual quiera hombre que con efficaz vo­
luntad quiere huyr de los vigios le ayuda luego Dios,
y como fuera me vi humillado de rodillas, puestas las
manos al gielo, con animo verdadero demandé perdón
dando infinitas gragias a dios por tan soberana merged.
Senteme a vna fuente que vi alli; la qual aunque no
tenia al rededor aquella deleytosa sombra de aquellas
arboledas y rosas que estauan en el vosque de la encan­
tadora, me dio a mi mayor deley te y plazer, por ofre­
cérseme a mayor negesidad. y tomando con las manos
agua me comencé a labar el rostro, cabega y boca por
echar de las venas y huesos el calor inmenso que me
abrasaua. y ansi desnudándome de todas aquellas deli­
cadas ropas y atauios me ayree y refresqué, proponien­
do de en toda mi vida mas me las vestir. Arroxé por
aquel suelo collar, oro y joyas que saque de aquel babylon; paregiendome que ningún dia por mí pasó mas
bienauenturado que aquel en que ansi me vi muerto de
hambre y sed. Temía aquellos arreos y delicadegas no
me tornassen otra vez a encantar; paregiendo me tener
en si vn no sé que, que avn no me dexaua del todo
boluer en mi. y ansi lo mas pobre y sencillo que pude
comengé a caminar poniendo mil protestagiones y ju­
ras sobre mi de nunca yr donde hombre me pudiesse
conoger. yendo por aquellos caminos y soledad me de-

I 32

paro dios vn pastor que de pura piedad con-pan de
(¿enteno y agua de vn barril me mato hambre y sed. y
por acabar de echar de mi del todo aquellos embeleña­
dos vestidos hize trueque con algunos andrajos que el
me quiso dar. Pues con aquella pobre refeijion llegué
ya casi que anochecía a vn monesterio de frayles de
San Bernardo que estaua alli en vn gracioso y apazible
valle; donde apiadándome el portero lo mejor que pu­
de me albergue, y luego a la mañana trabajé con toda
afabilidad y sabor a los comunicar y conuersar, pare(jiendome a mi que de buena voluntad me quedaria
aqui si me quisiessen re^ebir. Pero como las guerras
acabauan en aquella sazón en aquella tierra; pareciendoles que yo vuiesse sido soldado y que por no ser
bueno venia yo ansi, no se osauan por algunos dias del
todo fiar, pero por pare^erme que aquel lugar y estado
era conueniente para mi proposito y necesidad, trabajé
con mucha humildad y bajeza a los asegurar continuan­
do en ellos mi seruicio quanto pude, y ansi passados
algunos dias, ya que se comengaron a fiar me obligué
á los seruir. Barriales las claustras y iglesias; y también
seruia al comer a la mesa de compaña porque luego no
pude mas. y después andando el tiempo pediles el ha­
bito. y como me vieron algo bien inclinado plugoles de
me le dar con intin^ion que fuesse para los seruir.
M191LO. — De manera que te obligarías por solano
de tu voluntad.
G a l l o . — Por cierto de mayor seruidumbre me libro
dios quando de poder de la maga me escapé. Que lo
que peor es que entrando los hombres alli luego se comien9an a peruertir. Que todos quantos en aquella or-

133

den ay todos entran ansí; y luego tienen pensamiento
y esperanza de uenir a mandar.
M utilo. — Buena intinqñon lleuais de seruir a dios.
G allo . — Pues que piensas? Todo es ansi quanto
en el mundo ay. Luego me dieron cargo de la limpie­
za del refitorio, compañero del refitolero.
MiqiLO. — Entonces holgarte yas mucho en gozar
de los relieues de todos los vasos de los frayles.
G allo . — Pues como yo aproué algunos años en
este offizio comenzaron me a ordenar. En fin, me hizieron de misa.
M izilo . — Grandes letras lleuauas.
G allo . — Lleuaua todas las que aquellos vsan entre
si. y luego comenzó a desemboluerme y enderezar la
cresta, y fue subiendo por sus grados, que quando vuo
vn año que fue de misa mejdieron la porteria; y a otro
año me dieron el cargo de zillerero.
M izilo. — Que offizio es ese?
G allo . — Proueer todo el mantenimiento de casa.
M izilo . — Gran offizio era ese gallo para te fartar.
a ossadas que no estuuiesses atado a nuestra pobre raZion.
G allo . — Entonces cobré yo en la casa muchos ami­
gos; y gané mucho crédito con todos de liberal; por­
que a ninguno negué nada de quanto pidiesse. Porque
siempre trabajé que a costa agena ninguno se quexasse
de mi. y ansi me hizieron prior.
M izilo . — Fuera de todas esas cosas; en lo que tocaua a la orden mucho trauajo se deue de tener.
G allo . — Antes te digo que no ay en el mundo es­
tado donde mas sin cuydado ni trabajo se goze lo bue-

134
no que el mundo tiene; si algo tiene que bueno se pue­
da dezir. Porque tres cosas que en el mundo se estiman
las tienen alli los frailes mejores que las gozan todos
los hombres. L a primera es el comer ordinario, la se­
gunda son los aposentos en que viuen. y la tercera es
el crédito y buena opinión. Porque a casa de qualquiera principe, o señor que vays todos, los hombres han
de quedar a la puerta aguardando para negociar; y el
frayle ha de entrar hasta la cama, y a ningún honbre
dará vn señor vna silla, ni le sentará a su mesa sino a
vn frayle quanto quiera que sea de todo el monesterio
el mas vil.
MiqiLO. — T u tienes razón, y ansi me marauillo co­
mo ay hombre cuerdo que no se meta frayle.
G al l o . — A l fin mis amigos me eligieron por
abbad.
M íqilo. — O como gozarías de aquel su buen beuer y com er; y de toda su bienauenturan9a. Pero dime
en que te ocupauas siendo abbad.
G al l o . — Era muy amigo de edificar, y ansi hize
dos arcos de piedra muy fuertes en la bodega; porque
estaua cada dia para se nos hundir, y porque un refitorio que teníamos bajo era frió hize otro alto de muy
ricos y hermosos artesones y molduras; y una sala muy
sumptuosa en que comiessen los huespedes.
M191LO. — Pues no tenias alguna recreación?
G al l o . — Para eso tenia la casa muchas casasen ri­
beras de p la zer; donde hauia muy poderosos cañales y
hazeñas.
M191L0. — Dime gallo con los ayunos tienen los
frayles mucho trabajo?

I 35

G a l l o . — Engañáis os; porque en ninguna orden
ay mas ayunos que vosotros los seglares teneis, sino el
auiento. y este ayuno es tal que siempre le deseamos
que venga; porque vn mes antes y aun dos tenemos de
recrearon para auerle de ayunar. Vámonos por las
granjas, riberas, deesas y huertos que para esto tiene
la orden muy granjeado y aderezado, y después venido
el auiento a ningún frayle nunca, mataron aunque no
le ayunasse. Que a todo esto dizen: tal por mi qual
por ti.
M igiL o.— El continuo coro de maytiñes y otras ho­
ras no daua pasión?
G a l l o . — El contino coro por passatiempo le te­
níamos y a los maytines con vn dolor de cabecea que se
fingiesse no van a ellos en vn mes : Que hombres son
como vosotros aca.
M ig iL o .— Por gierto eso es lo peor; y lo que mas
es de llorar. Pues si eso es ansi, que ellos son honbres
como yo de que tienen presungion ? De solo el habito
han de presumir?
G a l l o . — Calla migilo que muchos dellos pueden
presumir de mucha sanctidad y religión que en ellos ay.
Que en el mundo de todo ha de auer; que no puede
estar cosa en toda perfegion.
M191L0. — Espantado me tienes gallo con lo mucho
que has passado, lo mucho que has visto, y la mucha
esperiengia que tienes; y principalmente con esta tu
historia me has dado mucho plazer y admiragion. yo
te ruego no me dexes cosa por dezir. Dime agora en
que estado y naturaleza viniste después ?
G a l l o . — Quiero te dezir del que mas me acordare

136

conforme a mi memoria; porque como es la muestra
mas flaca que hay en el animal no te podre guardar or­
den en el decir. Fue monja, fue ximio, fue auestruz,
fue vn pobre Tim ón, fue vn perro, fue vn triste y mi­
serable sieruo esclauo: y fue vn rico mercader, fue ycaromenipo el que subió al cielo y vio alia a dios.
M igiLo. — Dese ycaromenipo he oydo dezir mucho,
y de ti deseo saber mas dél, porque mejor que ninguno
sabras dezir la verdad.
G a l lo . — Pues mira agora de quien quieres que te
diga, que en todo quiero te complazer.
MigiLO. — Aunque al presente vurles de mi o ingeniossissimo gallo con tu admirable y fingido canto te
ruego me digas : luego como te desnudaste del cuerpo
de frayle, de cuyo cuerpo te vestiste?
G allo . — El de una muy honrrada y reuerenda
monja; avnque vana como es el natural de todas las
otras.
M191L0.— O valame dios que conuenienqna tiene en­
tre si capitán, frayle y monja? De manera que fue
tienpo en el cual tu generosissimo gallo te atauiauas y
lauauas y vngias como muger; y tenias aquellas pesadunbres, purgaciones y miserias que tienen todas las
otras. Marauillome como pudiste subjetar aquella braueza y orgullo de animo con que regias la fiereza de
tus soldados, a la cobardía y flaqueza de la muger. y
no de qualquiera; pero de vna tan afeminada y pusi­
lánime como vna monja; que demas de su natural tie­
ne professada cobardía y paciencia.
G allo . — Y deso te marauillas? Antes te hago sa­
ber que, yo fue aquella famosa ramera Cleopatra egip-

i 37

Cia hermana de aquel baruaro Tholomeo que hizo cor­
tar la cabera al gran pompeo quando venado de Julio
Cesar en la farsalia se acogio á su ribera, y otro tiem­
po fue en Roma una cortesana llamada Julia aspassia
mantuana en tiempo del papa león décimo. Que en lo­
zanía y aparato excedía a las cortesanas de mi tiempo,
y ansi tuue debajo de mi dominio y subjecion a todos
quantos cortesanos auia en Roma desde el mas graue y
anciano cardenal, hasta el camarero de monseñor. Pues
como te marauillaras si bieras el brío y desdeño con
que solia yo a todos tratar. Pues que si te dixesse los
engaños, fingimientos y cautelas de que yo vsaua para
los atraer; y después quanto ingeniaría para los sacar la
moneda que era mi vltimo fin. Solamente querría que
el tienpo nos diesse lugar a te contar quando fue vna
ramera de Toledo en españa. Que te quisiera contar
las costumbres y vida desde que naci; y principalmente
como me vue con vn gentil mancebo mercader; y el
pago que le di.
M191L0. — O mi eloquentissimo gallo: que ya no
mi sieruo sino mi señor te puedo llamar, pues en tien­
po de tu buena fortuna no solamente zapateros miseros
como yo; pero tuuiste debajo de tu mando reyes y Ce­
sares de gran valor. Dime agora yo te ruego eso que
propones que con affecto te deseo oyr.
G a l l o . — Pues tu sabras que yo fue hija de vn po­
bre perayre en aquella ciudad de toledo; que ganaua
de comer pobremente con el trabajo contino de vnas
cardas y peynes; que ya sabes que se hazen en aquella
Ciudad muchos paños y bonetes, y mi madre por el
consiguiente viuia hylando lana; y otras vezes lauando

i 38

paños en casa de hombres ricos mercaderes y otros ciu­
dadanos.
M i qi lo . — Semejantes mugeres salen de tales pa­
dres : que pocas vezes se crian bagasas de padres no­
bles.
G a l l o . — Eramos vn hermano y yo pequeños, que
el auia doze años y yo diez; ni mi madre nunca tuvo
mas. y yo era mochacha bonica y de buen donayre; y
Ciertamente cobdi^iosa de parecer a todos bien, y ansi
como fue creciendo de cada dia mas me preqiaua de m i;
y me yua pegando a los hombres, y ansi avn en aque­
lla poca edad qualquiera que podía me daua vn alcan­
ce, o empellón, de qual que pellizco en el braco, o
trauarme de la oreja o de la barua. De manera que pa­
recía que todos trabajarían por me madurar, como
quien dize a pulgaradas, y yo me uine saboreando y
tascando en aquellos saynetes que me sabían como miel,
y ansi vn moco del cardenal fray francisco ximenez de
Cisneros, que viuia junto a nosotros me dio vnos zarcicos de plata y vnas calcas y semillas con que me co­
mencé a pulir y a pisar de puntillas. Alcaua la cofia
sobre las orejas; y traya la saya corta por mostrarlo
todo, y ansi comencé yo a gallear, andar y mirar con
donayre el cuello erguido, y ya no me dexaua hollar de
mi madre; que por qualquiera cosa que me dixesse la
hazia rostro rezongando a la contina y murmurando
entre dientes, y cuando me enojaua luego la amenacaua
con aquel cantar diziendo. Pues bien, para esta; que
agora veniran los soldados de la guerra, madre mia y
licuarme han. y ansi sucedió como yo queria. Que en
aquel tienpo determino el cardenal emprender la con-

139

quista de Oran en Africa; y haciendo gente todos me
conbidauan si queria yo yr alia, y acosáronme tanto
que me hizieron dezir que si. y ansi aquel mozo de casa
del cardenal dio noticia de mi a vn gentil honbre de
casa que era su amo que se llamaua francisco de Vaena
que yua por Capitán; el qual sobre cpertas conueniengias y capítulos que comigo firmó, y en mi ombligo
selló se encargó ele me lleuar. y porque era mochacha pareziole que yria yo en el habito de paje con me­
nos pesadumbre; y ansi me vistió muy gragiosamente
sayo y jubón de raso de colores y calcas con sus tafe­
tanes; y me puso en vna muy graciosa acanea, y como
la partida estuuo a punto dando cantoñada a mis pa­
dres me fue con él. Aqui te quisiera dezir cosas marauillosas que pasauan entre si los soldados; pero porque
avn abra tienpo y proposito quiero proseguir en lo que
comencé. Aqui supe yo mil auisos y donayres y genti­
lezas; las quales aprendí porque otras muchas mugeres
que yuan en la compañia las tratauan y hablauan con
el alférez, sargento y caporal; y con otros offiziales y
gentiles honbres delante de mi pensando que era yo
varón. En fin yo amaestrada deseaua boluer ya aca
para viuir por mi y tratar a mi plazer con mas liber­
tad ; porque no podía hablar todo lo que queria en
aquel habito que me vistió; que por ser zeloso el Ca­
pitán no me dexaua momento de junto a sy; y man­
dóme que sopeña de muerte a ninguno descubriesse ser
muger. Pues sucedió que en vna escaramuza que se
dio a los moros fue mal herido el capitán; y mandándo­
me quanto tenia murió, y por dudar el suzesso de la guer­
ra; y pensando que avnque los nuestros vujesszn vito-

14o

ria y diessen la giudad a saco mas tenia yo saqueado
que podía saquear, me determiné boluer a españa antes
que fuesse de algún soldado entendida, y ansi me con­
certé con un mercader que en vna carauela lleuaua de
España al real prouision que me vuiesse de passar. y
ansi cogido mi fato lo mas secretamente que pude me
passé; y con la mayor priesa que pude me bolui a mi
toledo : donde en llegando supe que mi padre era muer­
to. y como mi madre me vio me regibio con plazer;
porque vio que yo venia razonablemente proueyda:
que de mas de las ropas de seda muchas y muy buenas
que vue del Capitán traya yo dogientos ducados que
me dixo que tenia en una bolsa secreta al tienpo de su
muerte. De lo qual todo me vestí bien de todo genero
de ropas de dama al vso y tienpo muy gallardas y cos­
tosas; y por tener ojo a ganar con aquello mas. Hize
vasquiñas, saboyanas, verdugados, saltaenbarca, naza­
rena, Reboriños, faldrillas, briales, manteos; y otras
ropas de paseo de por casa de raso, de tafetán y de
chamelote, y quando lo tuue a punto nos fuemos todos
tres a Salamanca: que ya era mi hermano buen mogo
y de buena dispusigion. y en aquella giudad tomamos
una buena casa en la calle del prior. Donde llamándo­
me doña hieronima de Sandoual en dos meses que alli
estuue gané horros gien ducados entre estudiantes ge­
nerosos y caualleros naturales del pueblo, y como supe
que la corte era venida a Valladolid embié a mi herma­
no que en vna calle de conuersagion me tomasse vna
buena posada, y él me la alquiló de buen regebimiento
y cumplimiento en el barrio de San Miguel Donde como
llegamos fuemos regebidos de vna huéspeda honrrada

con buena voluntad. Aqui mi madre me recató mucho
de todos quantos auia en casa diciendo : que ella era
vna vibda de Salamanca muger de vn cauallero defunto; y que venia en un gran pleyto por sacar diez mil
ducados que auia de auer para mi dote de la legitima
de mi padre que tenia vsurpado vn tio mió que suce­
dió en el mayorazgo, y yo ansi me recogí y me escondí
con gran recatamiento que ninguno me pudiesse ver
sino en azecho y asalto, y ansi la huéspeda comento a
publicar que estaua alli vna linda donzella hija de vna
viuda de Salamanca muy rica y hermosa a marauilla:
procediendo con quantos hablaua en el cuento de mi
venida y estado, y también ayudó a lo publicar vna
mo^a que para nuestro seruicio tomamos, y yo en vna
ventana baja de vna sala que salía a la calle hize vna
muy graciosa y vistosa zelosia: por donde a la contina
azechaua mostrándome y escondiéndome: dando a en­
tender que a todos queria huyr y que ninguno me viesse. Con lo qual a todos quantos cortesanos passauan
daua ocasión que de mi estado y persona procurassen
saber, y algunas vezes parándome muy atauiada a la
ventana con mi mirar y aparato a las vezes haziendo
que queria huyr; y otras vezes queriéndome mostrar
fingiendo algunos descuydos, ponía a todos gran deseo
de me ver. Andaua ya gran multitud de seruidores,
caualleros y señores de salua embiando presentes y seruicios y ofrecimientos, y a todos mi madre despedia
diziendo que su hija era donzella; y que no eramos
mugeres de palacio y passatiempo, que se fuessen con
dios. Entre todos quantos en mi picaron se adelantó
mas vn mancebo mercader estrangero rico, gentil hom-

142

bre y de gran aparato : era en fin como le desearía yo.
Este mas que ninguno otro se arriscó a se me ofrecer:
trabajando todo lo posible porque yo le diesse audien­
cia. y como la moga me importunaua sobre muchos
mensajes, músicas y seruigios y contino pasearme la
puerta, alcangó de mi que yo le vuiesse de oyr. y so­
bre tiempos aplazados le falté mas de veynte vezes di­
ciendo : que mi madre no lo auia de sauer. y en el en­
tretanto ningún mensaje le regebia que no me lo paga­
ría con el doblo: que gamarro, saboyana, pieza de ter­
ciopelo, joyel, sortixa : de manera que ya que vna no­
che a la hora de maytines le vine a hablar por entre las
puertas de la calle sin le abrir me auia dado joyas de
mas de dogientos ducados. En aquella vez que alli le
hablé yo le dixe: que en la verdad yo era desposada
con un cauallero en Salamanca; y que esperaua agora
auer la sentengia de los diez mil ducados de mi dote;
y que aguardaua a mi esposo que auia de venir a me
uer: por lo qual le rogaua yo mucho que no me infamasse que daria ocasión de gran mal. y el pobre mangebo desesperado de salud lloraua y maldeciasse con
gran cuyta suplicándome puesto de Rodillas en el suelo
ante las puertas gerradas que le diesse ligengia como
vn dia se viesse delante de mi : que le paregia no de­
sear otra beatitud, y yo mostrándome algo piadosa; y
como por su gran importunidad le dixe. Señor no pen­
séis ni espereis de mi que por todos los tesoros del
mundo haría cosa que menoscauasse mi honrra y ho­
nestidad; pero eso que me pedís alcangadlo vos de mi
Señora que podría ser que lo haga yo. Con esta palabra
se consoló en tanta manera que paregio entonges de

143

muerto resucitar; porque entendió della dezirla yo con
alguna parte de affigion: sino que ser yo donzella y
niña me cansaua tener siempre aquel desden, y no me
atreuer a mas liberalidad, y ansi me despedí dexandole
a la puerta sollozando y sospirando; y sin alguna pena
ni cuydado me fue a dormir, y porque estuuiesse mi
madre auisada de lo que se deuia hazer le conté lo que
la noche passó. Luego por el dia proueyó mi seruidor
para mi casa todo lo que fue menester: enbiando a su­
plicar a mi madre le diesse licencia para la venir a vi­
sitar. y ella le enbio a dezir que viniesse; pero que
fuesse con tanto auiso y miramiento que no peligrase
nuestra honrra. y que antes ella le deseaua hablar por
aduertirle de lo que nos conuenia. y que ansi le encomendaua viniesse quando fuesse anochecido; y que la
huéspeda no lo sintiesse. y ansi él vino anocheciendo;
y entró con tanto recatamiento como si escalara la casa
del rey.
M i ^ilo. — Dime gallo porque te detenias tanto y
hazias tantos encarecimientos?
G allo . — Poco sabes deste menester. Todo esto que
yo hacia era para encenderle mas el apetito; para que
le supiesse mas el bocado de la mangana que le esperaua dar. Que avn mucho mas se le encarecí como veras.
Pues como mi madre le recibió se sentó en la sala con
el diziendole. señor, yo os he deseado hablar por pedi­
ros de merced que pues publicáis que teneis afficion a
mi hija doña maria no la hagais obras que sean su destruicion. Porque ya creo que señor sabréis; y sino quie­
ro os lo dezir, que yo fue muger de vn ualeroso cauallero de Salamanca de los mejores maldonados; del

144

qual me quedó vn hijo y esta hija que es la hembra de
mis ojos, y sabed que mi marido poseyó vn cuento de
renta mientra viuio; porque su padre dispuso en su tes­
tamento que la poseyesse él por su vida por ser ma­
yor; y que si al tiempo de su muerte fuesse viuo vn
otro hermano que era menor que sucediesse en él con
tal condigion que diesse a cada vno de los hijos que
quedassen al mayor ginco mil ducados; y sino se los
quisiesse dar que sugediesse en ello el hijo mayor ade­
lante en su linea, y ansi el hermano de mi marido se
ha metido en el mayorazgo y no quiere dar los diez
mil ducados que deue a mis dos hijos; y ansi ha dos
años que pleyteo con él donde espero la segunda sentengia que es final en esta causa que se dará antes de
diez dias. En cuya confianga yo desposé a mi hija con
vn cauallero muy pringipal de aquella giudad mandán­
dole los diez mil ducados en dote; porque mi hijo la
haze donagion de los suyos si yo le diesse agora quatrocientos ducados porque va a Rodas a tomar el ha­
bito de San Juan, y está todo el despacho hecho del
Rey y de su información. Agora señor hijo yo os he
querido hablar por dos cosas. Lo primero suplicaros
que os templéis en vuestro ruar; porque cada dia espe­
ramos al esposo de doña maria; y si él venido tomasse
sospecha de vos seria un siniestro que la echaredes a
perder, y lo segundo que os quiero suplicar es: queagais
esta buena obra a doña maria mi hija, pues todo es
para su remedio y bien, que nos prestéis estos quatrogientos ducados para con que enbiemos mi hijo de aqui:
que yo os haré vna cédula de os los pagar auida ago­
ra la sentengia y execugion. y en lo demas mi hija y yo

i45

estamos aquí para os lo seruir; que no será ella tan in­
grata que visto el bien que la hazeis no huelgue de os
hazer el plazer que querréis, y diziendo esto le tomó
mi madre por la mano y me le metió a vna camara
donde yo estaua con una vela rezando en vnas horas,
y la verdad que te diga estaua rogando al demonio
agertasse mi madre en su petición, y como la vi entrar
íingi algún súbito espanto; y mirando bien le regebí
con mi mesura; y él mostró querer bessarme el pie. y
auiendo algo hablado en cosas vniuersales de la corte,
del rey, de las damas y caualleros, traxes y galanes sa­
liéndose mi madre me dexó sola con él. El qual se fue
luego para mi trabajando por me bessar: pero yo me
defendí por gran pieza hasta que mi madre entró y le
sacó afuera diziendo que le quería hablar, y él se le
quexó mucho de mi desabrimiento y desamor jurando
que me daría toda su hazienda si le quisiesse complazer. Mira migilo si el detenerme como tu antes me re­
prendías si me aprouechó.
MigiLO. — Por gierto artifigial maestra estauas ya.
G allo. — Pues mira mi madre como acudió que

luego le dixo : Señor es niña y teme a su esposo, y
nunca en tal se vio. Ella me obedecerá si le mando que
se meta en vna cama con vos. Pues echándose a los
pies de mi madre le dixo : hazedlo vos Señora por las
plagas de dios que yo os daré quanto queráis, y an­
sí fueron luego entre si congertados; que el le daría
los quinientos ducados, y que mi madre le hiziesse la
gedula de se los pagar dentro de vn mes; y que ella
hiziesse que yo dormiesse vna noche con él, y ansi que­
dó que para la noche siguiente se truxiessen los dineros
IO

146

y hecha la cédula me diessen en Rehenes a mi, y ansi
en ese otro día entendimos en aparejar lo que se deuia
de hazer. Que pagamos la huéspeda y despedimos la
casa diciendo que en anocheciendo nos auiamos de yr,
y comprando mi hermano vn par de muías le auisamos
de todo lo que auia de hazer. Pues luego venida la no­
che vino el mercader a lo concertado que avn no se le
cocia el pan; y dio luego los quatrocientos ducados a
mi madre; la qual le hizo vna cédula de se los pagar
dentro de vn mes, y luego se aparejo la cena qual el
nouio la proueyó; la qual acabada con mucho contento
suyo nos metió mi madre en mi camara y cerró por
defuera; .y el se desnudó suplicándome que me acostasse con él. y yo dezia llorando con lagrimas que no
haría a mi esposo tan gran traición, y él se leuantó y
asiendo de mi se mostro enojado porfiando comigo, y
yo por ninguna fuerca le quise obedecer, pero lloraua
muy viuas lagrimas, y el tornando a requerirme por
bien; y yo ni por bien ni por mal, y ansi auiendo passado alguna parte de la noche en esta porfia oímos lla­
mar a la puertaMe la calle con furia sintiendo gran hue­
lla de caualgaduras, y era mi hermano que traya las
muías en que auiamos de partir, y entonces mostran­
do alteración dixele que estuuiesse atento, y estando
ansi hirió mi madre a la puerta de la camara con furia
y entrando dixo : ay hija que tu esposo es venido y pre­
guntando por ti sube por te ver, y diziendo esto to­
mamos ambas a mi seruidor, y ansi en camisa con vna
espada en la mano le hezimos salir por vna recamara a
vn corredor que para este caso auiamos quitado unas
tablas del suelo, y como él entró por alli con intincion

147

de se recoger hasta ver el suceso, al primer passo cayó
en vn corral; de donde no podía salir por estar cerrado
al rededor; y luego yo vestiendome de todos los vesti­
dos de mi galan, que me conocian ya porque en ellos
me crié; y despedidos de la huéspeda los vnos a los
otros no nos vimos mas hasta hoy. De aquí nos fuemos a Sevilla y a Valencia, donde hize lances de gran­
de admiración.
M utilo. — Espantado me tienes o gallo con tu osadia y atreuimiento con que acometias semejantes haza­
ñas. Que la flaqueza de ser mujer no te encogia el ani­
mo a tener temor al gran peligro en que ponías tu per­
sona ?
G allo . — Que dices migilo flaqueza y encogimien­
to de animo? Pues mas de veras te espantaras de mi
quando yo fue Cleopatra: si me vieras con quanto es­
tado y magestad me presente ante Julio Cesar quando
vino en Egipto en seguimiento de pompeo. Si vieras
vn vanquete que le hize alli para le ganar la voluntad, y
que si me vieras en vna batalla que di a Octauiano Ce­
sar junto al promontorio de leucadia; donde estuuo la
fortuna en punto de poner en mi poder a Roma. En la
qual mostré bien con mi ardid y desemboltura varonil
la voluntad y ánimo que tuue de vencer las vanderas
Romanas; y lleuar delante de mi triunfo el Cesar ven­
cido. Todo esto quiero dexar para otro tiempo en que
tengamos mas lugar; y agora quiero te dezir de quan­
do fue monja, lo qual por ser ya venido el dia en el
canto que se sigue proseguiré.
FIN DEL SEPTIMO CANTO DEL GALLO.

148

ARGUMENTO DEL OCTAVO CANTO DEL GALLO.
En el octavo canto que se sigue el auctor se finge auer sido monja, por notarles
algunos intereses que en daño de sus conjienjias tienen. Concluye con vna batalla de
Ranas en imitación de Homero.
G a l l o . — Si despertasse micilo holgaría entretenerle
en el trabajo gustando él de mi cantar; porque la po­
breza ciertamente nos fatiga tanto que con dificultad
nos podemos mantener, y no se si le soy ya algo odio­
so ; porque algunas mañanas le he despertado algo mas
temprano que el acostumbraua; por lo qual padecíamos
mucha mas hambre, y agora porque esta macilenta lo­
ba no nos acabe de tragar tomome por ocasión para
atraerle al trabajo contarle mi vida miserable; donde
parece que ha tomado hasta agora algún sabor, y ple­
ga a dios que no le enhade mi dezir; porque avnque
sea a costa de mi cabera quiera el trabajar y anbos ten­
gamos que comer.
M i c i l o . — Que dizes gallo; que hablas entre ti? No
me has prometido despertar cada mañana; y con tu
gracioso cantar ayudarme en mi trabajo contándome
tu vida?
/
G a l l o . — Y ansi lo quiero yo micilo hazer; que no
quiero yo por ninguna ocasión quebrantar la palabra
que te di.
M i c i l o . — Pues di que colgado estoy de tu habla y
gracioso cantar.
G a l l o . — Yo me proferí ayer de te dezir lo que

149

siendo monja passé, y solo quiero reseruar para mi de
que orden fue; porque no me saques por rastro. Pero
noramala se diga, quiero que sepas que este es el gene­
ro de gente mas vano y mas perdido y de menos seso
que en el mundo ay. No entra en cuento de los otros
estados y maneras de viuir; porque se precia mostrar
en su habla, trato, trage, y conuersagion ser vnica y
particular. Lo que sueñan de noche tienen por reuelagion de dios; y en despertando lo ponen por obra co­
mo si fuesse el principal pregepto de su ley. Dizense ser
orden de Religión: yo digo que es mas confusión; y si
algún orden tienen, es en el comer y dormir; y en lo
que toca a Religión, es todo ayre y liviandad tan lexos
de la Religión de Cristo como de Hierusalen. No sa­
ben ni entienden sino en mantener parlas a las redes y
y loqutorios. Su principal fundamento es hacerse de
los godos y negar su proprio y verdadero linaxe, y an­
sí luego que yo entre alli fue como las otras la mas pro­
fana v ambiciosa que nunca fue muger, y ansi porque
mi padre era algo pobre publiqué que mi madre auia
tenido amistad con vn cauallero de donde me auia auido a mi, y por desmentir la huella me mudé luego el
nombre; porque yo antes me llamaua marina como
muía falsa, y entrando en el monesterio me llamé Ber­
nardina que es nombre extraño, y trabajé quanto pu­
de por llamarme doña Bernardina, fingiendo la desgendengia y genealogía de mi prosapia y generación, y
para esto me favoregio mucho la abbadesa; que de
puro miedo de mi mala condición y desasosiego me
procuraua agradar. Acuerdóme que vn dia enbió vn
pariente mió a visitarme con un paje; y preguntándole
\

* 5°

la portera a quien buscaua respondió el mochacho, que
buscaua a Bernardina, y yo acaso estaua alli junto a la
puerta; y como le oy sali a él con aquella ansia que
tenia que todos me llamassen doña Bernardina y dixele.
O los diablos te lleuen rapaz que no te caue en esa bo­
ca vn don donde cabe vn pedazo de pan mayor que tu.
De lo qual di ocasión a todas quantas estauan alli que
se Riesen de mi vanidad.
M191LO. — Pues tu padre tenia antes don?
G a l l o . — Si tenia : pero teniale al fin del nombre.
M i ^ i l o . — Como es eso?
G a l l o . — Llamauasse francisco remendón. Ves alli
el don al cabo. Mi mayor ocupación era enbiar casi
cada dia a llamar los principales y mas honrrados del
pueblo vuscando ijegocios que tratar con ellos; y dilataualos por los entretener, y de alli venia a fingirme
pariente suyo por rodeos de conocimientos, o afinidad
de alguno de su linaxe. Desta manera con todos los linaxes de Castilla mostraua tener parte; con mendosas,
manriques, vlloas, cerda, varanes. El dia que yo no
tenia con quien librar a la red y loqutorio me tenia por
menos que muger, y si la abbadesa me negasse la li­
cencia me la yua a las tocas queriéndola mesar; y la
llamaua peor de su nombre. Dos dias en la semana enviaua por el conffesor para me confessar y consolar; y
desde que salíamos de comer hasta la noche nos estalla­
mos en el confesonario tratando de vidas ajenas; porque
no se mentaua monja que yo no tuuyesse cuenta con
ella. Otra vez me quexaua de la abbadesa que no me
quería dar ninguna consolación que estaua para me
desesperar, o hazer de mi vn hecho malo; y amena-

zauala con la visita. Acontecíame a mi vn mes no en­
trar en el coro a las horas fingiendo estar enferma de
xaqueca, que es enfermedad de señoras, y para fingir
este dolor hazia vnos géneros de birretes portogueses
afforrados en martas, o grana de florencia demandada
a mis seruidores, deuotos y familiares. Pues para sus­
tentar mis locuras y intereses leuanté vn bando en el
monesterio de los dos san Juanes euangelista y baptista,
y como yo tuue entendido que mis contrarias con quien
yo tenia mis confferengias y pundonores seguían al
euangelista, tomé yo con mis amigas el apellido y par­
cialidad del baptista; no mas de por contradezir. Que
de otra manera nunca tuue cuenta ni eché de uer qual
dellos m ereja mas, ni qual era mejor.
M icilo . — O gran vanidad. Quanto mejor fuera que
trabajaras por imitar a qualquiera dellos en virtud y
costumbres.
G allo . — Pues quando venia el dia de San Juan de
Junio, quanto era mi desasosiego y mi inquietud. Reboluia todo el pueblo vuscando la tapizeria para la
iglesia, claustras y refitorio. El hinojo, claueles, clauellinas, halelies, azuzenas y albahacas puestas en mil
maneras de vasijas de mucha curiosidad; y otras fres­
cas y odoríferas yeruas y flores, yuncos y espadañas.
Aparejaua las pastillas, moxquete, estoraque y menjui,
que truxiessen toda la casa en grande y suaue olor.
Traya aplazado el predicador de veynte leguas; y vn
año antes negociado, y la música vnica y peregrina
de muchos instrumentos de suaue y acordada melodia.
Negociaua las voces de cantores de todos los señores
y iglesias catedrales y colegiales quantas auia en la co-

152

marca. Después para todos estos aparejaua casas, ca­
mas y de comer. Vuscaua aues, pescados y frutas de
toda differengia, precio y estima. Un mes antes hazia
los mazapanes, vizcochos, rosquillas, alcorzas y confi­
turas. y avn mucho seuillo de manos y guantes adoba­
dos ; para dar a vnos y a otros conforme a la calidad y
libiandad de cada qual que interuenia en mi fiesta.
MigiLO. — Todo eso no se podia hazer sin gran cos­
ta. Dime de donde auias todo eso?
G a l l o . — Por auerlo grangeaua yo vn año antes los
amigos y seruidores por diuersas vias y maneras. Pro­
curando negocios, dares y tomares con todo genero de
honbres. De los vnos me aprouechaua para que me
diessen algo; y de los otros para que me vuscassen lo
que hazia a mi menester, y a otros quería para que me
lleuassen mis recados y mensajes con que buscaua y ad­
quiría lo demas. De manera que yo me empleaua tan
toda en este caso que nunca me faltaua cosa que hiziese al cumplimiento de mi voluntad.
M i g i L O . — O quan molida y quebrantada quedarías
passada la fiesta; y mas orgullosa, presuntuosa y profa­
na en auer cumplido con tu vano interes. O quan mi­
serable y desuenturada era esa tu ocupación, lo que es
mas de llorar.
G a l l o . — Las contrarias hazian otro tanto por nauidad dia de San Juan euangelista, que es el tercero
dia de la pasqua.
M utilo. — Parege que tenia el demonio vn censo
cada año sobre todas vosotras; la meytad pagado por
las vnas por nauidad; y la otra meytad a pagar por las
otras a San Juan de Junio. Que liuiandad tan grande

153

era la vuestra; que siendo ellos en el cielo tan yguales
y tan conformes, aya entre sus deuotas aca tanta des­
conformidad y disensión. Antes me parece que como
buenas y verdaderas religiosas deuiaredes preciaros ser
mas deuotas del Sancto quanto mas trabajauades en su
imitación. Las baptistas procurar exceder a las otras en
el ayuno contino, en el vestido poco; en la penitencia y
santidad, y las euangelistas procurar lleuarventaja alas
otras en el recogimiento, en la oración, en el amorque
tuuo a su maestro; en aquella virginidad Santa por la
qual le encomendó Cristo su madre virgen. Pero como
toda vuestra religión eran palabras y vanidad, ansi
vuestras obras eran profanas y de mundo : y ansi ellas
tenían tal premio y fin mundano. Porque si vosotras os
matais a chapinazos sobre qual de los dos San Juanes
fue mejor: y vosotras no teneis ni seguís punto de su
bondad seriades como son dos negras esclauas de dos
señoras que se matassen a puñadas sobre qual de sus
amas era mas hermosa; y ellas dos quedassen negras
como vn tizón. O como dos Romeros que muy ham­
brientos y miserables con gran enojo se matassen sobre
qual es el mas rico de esta giudad: y ellos quedassen
muertos de hambre sin que ninguno les de vn pan que
comer.
G allo . — De lo que yo sentí entonces desta gente
tengo por opinión; que naturaleza hizo este genero de
mugeres en el mundo por demas; y por esta causa las
echó en los monesterios como quien las arrima a vn
rincón; y como ellas se ven tan fuera de cuenta traba­
jan con estas industrias de Sathanas darse a entender;
y ansi el primer pensamiento que la monja concibe en-

J 54

trando en el monesterio es que le tienen vsurpado el
Reyno y que se le tienen por fuerca; y que por eso lo
metieron como en prisión alli, y seríale mas conueniente y prouechoso hazerse entender; que aquella es casa
de locos, donde fue langada porque esta sin seso desde
que nació; porque aca afuera no haga mal. Pues sabras
que yo fue enferma de vn jaratan de que en los pechos
fue herida, de que padecí mucha pasión hasta que la
muerte me lleuó. y luego mi alma fue lanzada en vn
cuerpo de vna Rana en el lago de genesareth que esta
en palestina. Donde por yr tan acostumbrada a parlar
no hazia sino cantar a la contina: principalmente quando quería llouer por dar plazer al labrador que lo tiene
por señal. En aquella vida viuia yo en algún contento
por la gran libertad de que gozamos todas alli. Tratauamos muy bien vn beninissimo rey que teníamos;
manteníamos el lago en toda paz y tranquilidad: avnque algo contra la condición que yo auia tenido aca:
pero la nueua naturaleza me mudó. No haziamos sino
salir a la orilla al sol y estendernos con mucho plazer,
y a su hora tornarnos a entrar en toda quietud, y como
en ningún estado en esta vida falte miseria, tentación y
trabajo : y creo que el demonio entiende en desasosegar
toda criatura que en el mundo ay. Ansi nos dio a nos­
otras vn desasosiego el mayor que se puede encarecer,
y sabras que como es cosa común, teníamos al rededor
de nuestro lago mucha copia de Ratones que se vienen
alli a viuir de los pueblos comarcanos en sus cuevas y
chozas, por viuir en mas seguridad; y estos por ser
gente de buena conuersacion hizieron con nosotras gran
vezindad: y nosotras los tratamos a la contina muy

*55

bien. Sucedió que vn dia quiso (que no deuiera) vn
hijo de su rey con algunos otros principales y vasallos
passar a la otra parte del lago a visitar ciertos parien­
tes, amigos y aliados que viuian alia. Y por ser muy
largo el lago tenia gran rodeo y trabajo y avn peligro
para pasar, y comunicando su voluntad vn dia con
Ciertas ranas del lago : ellas, o por enojo que tuuiessen
dellos, o por mala inclinación pensaron hazerles vn
gran daño y burla, y fue que ellas se les ofrecieron de
los passar sin lision, si fiándose dellas se subian sobre
sus lomos; que cada una dellas tomaria el suyo sobre
si y ansi nadando los pasarian a la otra parte, y que
por mas asegurar las atarían las colas dellos a las pier­
nas traseras de las ranas; porque si se deleznassen del
cuerpo no peligrassen en el agua. Ansi ellos confiados
de su buena oferta vinieron hasta vnos veynte de los
principales de su vasallaje quedando sus criados y fa­
miliares a la orilla mirando la lastimosa tragedia; y
quando las ranas tuuieron a los señores ratones en el
medio del lago ante los ojos de todos los que quedauan
a la orilla se van con ellos a lo hondo; y zapuzándose
muchas vezes en el agua los ahogaron todos : y luego
como fue auisado su Rey y los padres y parientes de
los otros vinieron al agua aver si acaso podrían reme­
diar aquel cruel acontecimiento, y como ni por ruegos,
ni por lagrimas, ni promesas, ni amenacas no pudieron
alcafar de nuestras ranas que no lleuassen aquel daño
a execucion dieron muy grandes vozes, llantos y alari­
dos, jurando por la grandeza del sol su padre; y por
las entrañas de su madre la tierra de vengar tan gran
traición y alebosia. Protestauan la injuria contra nues-

*

56

tro Rey paregiendoles que no podía ser tan grande
atreuimiento sino con su mandado y espreso fabor. y
como nuestro Rey oyó las vozes y pesquiso la causa;
y la supo salió de su palacio con algunas ranas pringipales que se hallaron con él. y por aplacar los ratones
mandó con gran diligengia se buscassen los malhecho­
res a do quiera que los pudiessen auer y los truxiessen
ante su magestad. y avnque todos no se pudieron auer
luego : en fin fueron presas alguna cantidad dellas: de
las cuales se tomo su confession por saber si algún se­
ñor particular les mandó hazer aquel daño, y como ellas
confessaron que de su proprio motu y maligia lo auian
hecho fueron condenadas a muerte, y avn se quiso dezir : que algunas de aquellas ranas que fueron presas
por ser hijas de personas señaladas fueron secretamente
sueltas y ausentadas: porque vntaron las manos a los
Juezes : y avn a los escriuanos en cuya mano dizen que
está mas gierto poderse hazer. y ansi escaparon las vi­
das del morir.
MrgiLO. — Pues dios las guardó viuan y hagalas dios
bien. Por gierto gran descuido es el que passa en el
mundo el dia de oy : que siendo vn offigio tan pringipal y caudaloso el del escriuano : y tan negesario que
esté en hombre de fidelidad para que todos viuan en
paz y quietud : consienten y permiten los pringipes
crear notarios y escriuanos hombres viles y de Ruynes
castas y suelo: los quales por pequeño interes peruierten el derecho y justigia del que la ha de auer. y sobre
todo los proueen de los offigios mas pringipales y de
mas peligro en su R eyno: como es de escriuanias, de
changellerias y consejos y regimientos y gouiernos de

157

su hazienda y república: lo qual no se auia de hazer
por ninguna manera pues en ello va tan gran interes y
peligro.
G allo. — Y ansi vn dia de mañana como salió el
sol fueron las condenadas sacadas a las riberas: y pre­
gonándolas vn pregonero a alta boz por alebosas, traydoras, hondadas las mandaua su Rey morir; y ansi
ante gran muchedumbre de Ranas que salieron del la­
go y muchos ratones que lo vinieron a ver fueron pu­
blicamente degolladas. Pero el Rey Ambrocos (que an­
si se llamaua el Rey de los ratones) y todos aquellos
señores estauan retraydos en sus cueuas muy tristes y
afligidos por la perdida de sus hijos, y ansi mandó su
rey llamar a cortes: y luego fueron juntos los de su
Consejo y grandes de su Reyno. Donde con gran en­
carecimiento les propuso la cruel traición que auian
cometido las ranas: y no en qualquiera de su reyno,
pero en su mesmo hijo y de los principales y caualleros
de su tierra. Por lo qual avnque pudieran disimular
qualquiera otra injuria por ser sus vezinas y aliadas;
pero que este caso por ser tan atroz en la persona real
y sucesor del Reyno no se sufría quedar sin castigo, y
ansi los ratones indignados por las lagrimas y encareci­
miento de su Rey se ofrecieron con sus personas y es­
tado salir luego al campo : y que no boluerian a sus
casas hasta satisfazer y vengar su principe Rey y se­
ñor o perder en el campo sus vidas. Y ansi el Rey les
mando que dentro de quinze dias todos saliessen al cam­
po acompañar su persona real y mandó luego avisar
con sus patentes, cartas y prouisiones a todos los rato­
nes vezinos al lago : que supiessen la injuria hecha a

•58

su rey : y que todos so pena de muerte saliessen a las
orillas y hiziessen el posible daño en las ranas que pudiessen auer. Luego todos aquellos señores se fueron a
sus tierras a parejar y venir con sus compañías al man­
dado de su rey. Porque esto tienen los ratones que son
muy obedientes a sus mayores; porque al que no lo es
le despedazan todos con los dientes; ni es menester
para el castigo del tal delito que venga particular pes­
quisidor ni executor de la corte : porque luego es tal de­
lincuente castigado entre ellos con muerte: y ansi no
se osa ninguno desmandar, ya nosotras las ranas de todo
esto eramos sabidoras : porque no faltaron algunos de
sus ratones que por tener con algunas de nosotras es­
trecha amistad se lo comunicassen. Principalmente todo
aquel tiempo que passó antes que se publicasse la
guerra: porque hasta entonces aun estauan en pie mu­
chas de las antiguas amistades que auia entre vnos y
otros en particular, y tanbien lo víamos por esperiencia
en nuestro daño: porque ningún dia auia que no pereciessen a la costa del lago muchas ranas muertas: por­
que los ratones se llegauan a ellas con disimulación y
con los dientes las hazian pedazos, y principalmente hazian esto vna compañia de malos soldados que de estrañas tierras el Rey auia traydo allí de vn su amigo y
aliado: gente muy belicosa y de grande animo, que
ninguna perdonauan que tomassen delante de si. ya los
daños eran tan grandes que se nos hazian que no se po­
dían disimular, y dentro de quinze dias parecieron an­
te nuestras riberas de genesareth mas de cien mil rato­
nes : en tanta manera que el campo cubrían. Vino alli
el Rey Ambrocos con gran magestad con todo el apa-

159

rato de tristeza y luto protestando de no yr de alli sin
vengar muy a su voluntad la muerte de su hijo, y ansi
mandó dar en el canpo vn muy brauo y sangriento pre­
gón. Traya vn fiero ratón por capitán general: al qual
llamauan lampardo el cruel: viejo y de maduro juizio
que toda su vida auia viuido en las hazeñas que están en
el rio Xordan y Eufrates. Traya debajo de su vandera
en nombre de Ambrocos su rey quarenta mil ratones
de grande esperiencia y valor. Venia alli Brachimis Rey
de los ratones que habitan la tierra de Samaria: el qual
traya treynta mil. Venia Aplopetes Rey de los ratones
que moran Nazareth, Belen y hierusalen: el qual traya
otros treynta mil y mas. Vinieron otros señores, prin­
cipes , vasallos y aliados del Rey Ambrocos que trayan
Cinco mil y a diez mil. De manera que en breue tiem­
po todo el campo se cubrió. Como nos vimos en tanta
necesidad y aprieto acudimos todos a nuestro Rey llo­
rando nuestra libertad perdida : al qual hallamos en la
mesma aflicion sin saber como se remediar.
M icilo . — Entonces gallo hallado auias oportunidad
para executar tu belicosa condición que tenias siendo
monja.
G allo . — Muchas mas fuercas y orgullo tenia yo
en el monesterio para reboluer. No auia en todo el lago
ninguna rana que no estuuiesse acobardada y como abscondida y encogida de temor, y ansi la nuestra reyna
mandó que todas las ranas sus subditas se juntassen que
se queria con ellas aconsejar. Las quales quando fueron
juntas nos propuso el aflito y miseria en que estauamos.
A algunas dellas pareció que seria bueno dexar aquella
ribera a los ratones y passarse a la contraria: donde les

i6o

pareja que no abría quien las dañasse. Pero como auia
allí ranas de todos los rededores y partes del lago dieron
fe que no auia donde huyr ni poder salir con libertad:
porque por todas partes estaua puesta gran multitud
de ratones a punto de guerra : los quales procurauan
dañar y matar en las ranas como las podían auer, no
dexando alguna a vida. De manera que como nosotras
vimos el ardid con que nuestros enemigos nos perse­
guían determinamos que seria bien salir al campo y
darles vna batalla: porque nos pare9Ío mejor morir,
que no infames y encerradas y sin libertad cada dia pa­
decer. Pero lo que mas nos aflijia era el faltarnos ar­
mas con que pelear. Porque esta ventaja tienen de su
naturaleza todos los animales: que a todos dio armas
naturales nacidas consigo para se defender de sus ene­
migos y de aquellos que los quisiessen dañar. A l león
dio vñas, esfuerzo y destreza. A la sierpe dio concha.
A las aues dio vñas y vuelo, y al cauallo herraduras y
dientes con que se defienda, y ansi al ratón dio^vñas y
dientes con que hyera. y a cada qual animal en su na­
turaleza armó, y a la rana por hazernos el animal mas
simple y miserable le dexó sin armas algunas con que
pudiesse defender de quien le procurasse dañar.
M191LO.— A mi me pareíje gallo que en todo eso
proueyó naturaleza con gran prudencia, porque como
quiso criar la rana simple y sin perjuizio y daño, ansi
lo crió sin enemigo que le dañasse. y porque alguna vez
se podía ofre9er que con furia la acometiesse otro al­
gún animal la proueyó de ligereza para nadar, y el sal­
to para huyr. Que culpa tiene naturaleza si vosotras
enrruynais la limpieza con que ella os crió?

z6 1

G allo. — Tu tienes mucha razón: porque en el

mundo no ay animal que no aya corrompido con su
maligia las leyes que su naturaleza le dio. y ansi por
vernos confusas en este caso sin poder alcangar a saber­
nos dar remedio. Acordóse que nos socorriessemos del
consejo y ayuda de giertos géneros de pescados que en
aquel lago andauan en nuestra compañia. y pringipalmente de unos grandes barbos que alli se criauan y a
estos nos fuemos contándoles nuestra miseria, y ellos
como es gente muy honrrada y bien inclinada y traba­
jan viuir sin perjuizio de nadie: que hasta oy no se
quexó dellos alguna nagion. Por esta causa paregioles
tan mal la traigion que nuestras ranas hicieron a los ra­
tones que casi con disimulagion se determinauan ver de
nosotras vengados los ratones. Pero ya por la estrecha
y antigua amistad que por la contina viuienda entre
nosotros auia nos estimauan por parientes y naturales,
y ansi se dolieron de nuestra negesidad: y se proferieron a nos faboreger con consejo y fuergas. y puestos en
esta determinación se leuantó vn baruo angiano y de
buen consejo y nobleza: y ante todos propuso ansi.
Honrrada gente, vezinas, amigas y parientas a mi pessa auer de seguir y faboreger en esta empresa parte tan
sin razón y justicia: pues vosotras aueis injuriado y
ofendido a vuestros amigos vezinos, amigos y comar­
canos tan sin os lo mereger. yo nunca pensé que vues­
tra simpleza tuuiera acometimiento de tanto doblez.
Ni sé quien os dió lengua ni alma para fingir, ni manos
para ansi dañar con tanto aleuoso engaño. Quien no se
fiara de vuestra flaqueza, pensando que vuestra humil­
dad seria tal como la mostráis? Quan justo fuera fauoii



I6 i

reçer antes en vuestro castigo que a vuestra defensa?
Pero de oy mas neçesitais nos a viuir con vosotras con
auiso. y por venirnos a demandar socorro : porque es la
ley de los nobles no le negar a quantos afligidos le pi­
den, es razón que se os dé. y ansi es mi pareçer que
ante todas cosas tratemos de os dar armas con que pe­
léis y os defendáis; porque çiertamente os tienen en
esto gran ventaja los ratones en dientes y vñas. Por lo
qual auiendolo mirado bien, es mi consejo; que hagais
capaçetes de las caxcaras de hueuos que se pudieren
auer, que muchas ay en este lago; que los pescadores
las echan por ceuo para nos pescar, y estas caxcaras
puestas en la cabeza os sera alguna defensa para las he­
ridas. y por lanças lleuareis unos yuncos que ay en esta
ribera, que tienen buenas puntas con que podáis herir;
que nosotros con nuestros dientes os los cortaremos
quantos tengáis neçesidad. y vosotras trabajad por os
hazer diestras con estos yuncos como podáis con des­
treza herir; aprended con la boca y manos como me­
jor os aprouecheis dellos. Saldréis al campo con estas
armas; y si os vieredes en aprieto recogeros eis al agua;
donde estaremos muchos de vuestros amigos a la costa
escondidos; y como ellos vengan con furia siguiendo
su vitoria caeran en nuestras manos ; y con nuestras co­
las y dientes el que en el agua entraren perderá la vida.
De todos fue aprouado el consejo del buen pez. y ansi
deshecha la consulta cada cual se fue a aprouechar de
lo que mas pudiesse auer. Las ranas todas nos dimos
a vuscar caxcara de hueuos por mandado de nuestra
Reina ; y los baruos a cortar yuncos. y avnqve se ha­
llaron alguna cantidad de caxcaras no fueron tantas que

163

pudiessen armar a todas ; por tanto se mandaron pri­
mero proueer los Señores y prinçipales ranas; y des­
pués fueron repartidas las armas por vanderas y com­
pañías. Pero ninguna fue sin lança, porque los baruos
proueyeron de gran copia de yuncos. y ansi proueydas
las vanderas y capitanías por aquellos Señores; conside­
rando la Reyna que en toda su comarca no auia mas
sabia rana que yo ni mas esperimentada en guerra y
disensiones ; porque del monesterio yua yo diestra por
la mucha costumbre en que estauamos a jugar de chapinazo y remesón por dame aca esa paja; prinçipalmente sobre quien soys vos, quando començauamos
a apurar los linajes. Ansi que por conoçerme mas in­
dustriada en las armas que a todas me rogó quisiesse
aceptar el offiçio de capitán general, y ansi ordenadas
las escuadras que cada vno acometiesse a su tiempo y
coyuntura; porque avn siendo mucha gente si va des­
ordenada va perdida. Quanto mas siendo nosotras po­
cas en conparaçion de los ratones era mas neçesario el
buen orden y conçierto. y ansi yo me tomé a Marfisa
marquesa de la costa de galilea que lleuaua veynte mil.
y a Marula duquesa de la costa de tibiriades que lleua­
ua otras veynte mil. y yo que de mi costa tomé otras
diez mil. Con estas cinquenta mil ranas las mejor ar­
madas que auia en la compañía salimos del agua al
canpo. Salimos vna mañana en saliendo el sol con gran
canta y grita. Quedaua nuestro Rey con otras veynte
mil ranas dentro en el lago pata socorrer en la necesi­
dad: y con otros muchos señores y principales del lago,
y esto porque las ranas en sus batallas y guerras no
consienten que sus reyes salgan al peligro hasta que no

164

se puede escusar: que sus capitanes y señores hazen
primeros acometimientos y rompimientos de la guerra,
y demas de la gente dicha estaua vna buena compañía
de çinco mil baruos todos escogidos y muy platicos en
la guerra: que se hallaron en las batallas que vuieron
los atunes en tiempo de lazaro de tormes con los otros
pescados. Estos trayan por su Capitán a Salafron du­
que de la costa de genesareth: baruo de grande esperiençia y ardid, ya de nuestra salida tenian notiçia los
ratones que no se les pudo esconder : y estauan a punto
para nos reçebir. y pensando nosotras ser ventaja aco­
meter arremetimos con grande esfuerço, grita y animo
cubiertas bien de nuestros yelmos puestas las puntas de
nuestras lanças en nuestros enemigos porque se lançassen por ellas, y ansi començamos con mucho compas
y orden a caminar para ellos. Venia en la delantera de
toda la compaña aquel fuerte lampardo su Capitán ge­
neral dando grandes saltos por el campo, que no pareçia sino que era este su dia. y yo con aquella sobra de
animo que se podia comparar con el de vn fuerte varon sali a él. y como él no era auisado de aquella nues­
tra arma vinose derecho por me dañar: pero como le
puse la punta del yunque y le piqué saltó afuera hasta
reconoçer bien el arma con que le heri. ya se juntaron
las haçes de la una parte y otra donde las nuestras mos­
traron tratar a los ratones mal, porque como ellos no
auian pensado que nosotras tuuieramos armas tomaron
algún temor : y ansi se comenzaron a detener, y en al­
guna manera se sentia de nuestra parte ventaja: porque
si les dieramos ocasión de nos temer no quisiéramos
mas. Pero de nueuo lampardo y Brachimis y Aplope-

tes tornaron a nos acometer: y como sintieron que
nuestras lanças y armas eran de ninguna fuerça ni va­
lor lançaronse por nosotras con gran façilidad. Matauan y despedaçauan quantas querían: en tanta manera
que no los podimos resistir su furia : y ansi fue neçesario recojer el exercito al lago, y los Ratones con aquel
animo que la vitoria les daua vinieron ase lançar por el
lago adelante : donde saliendo los baruos dieron en ellos
con tanta furia que hiriendo con las colas y dientes en
breue tiempo mataron y ahogaron mas de diez mil. y
quiso mi ventura que yo quedasse en la tierra por re­
cojer mi gente que venia huyendo desuaratada a lançarse sin orden al lago, y sucedió que como lampardo
me vido en el campo se vino para mi : y avnque yo le
reçebi con algún animo no me pudo negar mi natura­
leza de flaca rana y no exerçitada : por lo qual no le
pudiendo resistir se apoderó de mi. y tropellandome
con la furia que traya me hizo saltar el yelmo de la cabeça; y hinco con tanta furia los dientes y vñas en mi
que luego espiré, y ansi no supe en aquella batalla lo
que mas passó. Avnque sospecho que por grande que
fuesse el fauor de los baruos no quedarían los ratones
sin satisfazerse bastantemente.
M içilo. — Por çierto gran deseo me queda saber el
suçeso de la batalla: porque no puedo yo creer que
quedasse sin bastante satisfacion la justiçia de dios.
Cosa maravillosa es, que vn animal tan sin manos, sim­
ple y pusilánime tenga atreuimiento para ansi con tan­
to daño engañar. Vn animal tan callado, tan humilde,
tan sin alteraçion : de tanta religion y recogimiento aco­
meta vn tan atroz y nefando insulto, speçie tan califi-

cada de traición. Quien no fiara dellas? A quien no en­
gañaran con su aparenta simpleza? No en vano dizen:
que mas daño haze un rio manso, que vn hondo y fu­
rioso. Porque a la contina se vio por esperien^ia estar
la hondura y ciénago en el remanso y quietud del agua.
Pero sobre todo lo que me has contado gallo estoy es­
pantado quando considero quan estremado animal es la
muger. Tan presuntuoso, tan vanaglorioso, tan desaso­
segado, tan cobdi^ioso de estima, mando y veneraron
auiendo sido criado por dios para tanta bajeza y hu­
mildad: que poca diferencia y ventaja ay entre la rana
y este animal, y no vereis muger por miserable que sea
que no presuma de si ser merecedora y poderosa para
mandar y gouernar la monarchia del vniuerso; y que
es pequeño el mundo para lo mucho que tiene enten­
dido de si. Ciertamente tu tienes mucha razón en sus­
tentar hauer toda criatura corrompida la carrera y re­
gla de su viuir. Que hasta vna monja que está en vn
monesterio encerrada: auiendo proffessado la humildad
y menosprecio de los mandos y preheminencias y ven­
tajas con que el mundo faborece a sus mas incumbrados naturales, y auiendo prometido a dios y a la reli­
gión negarse a sí y a su proprio interes; y que solamen­
te hará la voluntad ajena y de su perlada y mayor, y
veys con cuanto estremo se sacude de su profession y
en alma y obras y pensamiento viue al reues. y porque
me parece que es specie de estremada vileza dezir mal
de mugeres quiero callar: porque los hombres honrrados antes las deuen defender por ser flaco animal. Vna
sola cosa no puedo dexar de dezir y encarecer, el estre­
mo que tienen en el amar y aborrecer. En el qual nin-

167

gun inconueniente ni estoruo se le pone delante para
dexar de effectuar su voluntad, y sino las obedecéis
y respondéis quando os llaman con igual amor bueluen
en tanto odio y ira que se arriscan al mayor peligro del
mundo por se satisfacer.
G allo . — Ay rni^lo que en mentarme ese proposito
me has lanzado vn espada por las entrañas: porque me
has acordado que por esa causa estuue en punto de
perder vn amigo el mayor y mas fiel que nunca tuuo
la antigüedad. Que si mi coraron sufriesse a te lo con­
tar marauillarte yas como acordándome dello no reuiento de passion.
M iqilo . — Gran deseo me pones gallo de te lo oyr.
y ansi te ruego que te esfuerces por amor de mi a me
lo contar: que según me lo has encarecido deue ser cosa
digna de saber.
G allo . — Pues avnque sea a costa de mis ojos y coracon yo te lo quiero contar por te obedecer. Cantarte
he vn amigo qual nunca otro como el se vió. En fin,
qual deuen los buenos amigos ser. y lo demas que a
este proposito acompañare en el canto que se sigue lo
oyras.
FIN DEL OCTAVO CANTO DEL GALLO.

i68

ARGUMENTO DEL NONO CANTO DEL GALLO.
En el nono canto que se sigue el auctor imitando a Luciano en el dialogo llamado
Toxaris : en el qual trata de la amistad. El auctor trata de dos amigos fidelissimos
que en casos muy arduos aprouaron bien su intincion. Enseñasse quales deuen ser los
buenos amigos.

G a l l o . — Estas ya despierto mit^ilo, que yo apunto

estoy para proseguir en lo que ayer quedé de te con­
tar? Porque avnque sea a costa de mis entrañas y me
dé algún dolor, oyras vna conformidad y fidelidad de
dos amigos Jos mayores y mas verdaderos que nunca
entre los hombres se vio. Una confianza y affi^ion que
dixeras viuir vna sola alma en dos. Vna casa, vna bol­
sa, vnos criados, vn spiritu sin parcialidad ni diuision.
M191L0. — Gran pieza de tiempo ha que estoy de­
seando que despiertes cobdicioso de te oyr. Agora di
tu que sin distraimiento alguno te oyre todo lo que quer­
rás.
G al l o . — Pues ante todas cosas te quiero hazer sa­
ber que siendo yo vn tiempo natural francés y de parís
llamado Alberto de Cleph: y siendo mancebo merca­
der tuue vn amigo natural de la mesma ciudad llama­
do Arnaoguillen. El mas verdadero y mas fiel que
nunca tuuo la antigüedad. Este fue casado en la villa
de Embers en el ducado de Brauante con vna donzella
llamada Beatriz deque: hija de honrrados padres, her­
mosa y de buen linaxe: la qual truxo consigo a viuir á
parís. Pues por auer sido grandes amigos en nuestra

169

niñez y juuentud no ceso nuestra amistad por ser A rnao casado : mas antes se augmento y creció mas. y an­
sí porque sepas a quanto llegó nuestra a filó n y amor
sabras: que por tener je r ta s cuentas viejas que conuenia desmarañarlas con tuertos mercaderes de londres
vuimos de yr alia, y aparejado nuestro flete y matalotaxe dimonos a la vela encomendándonos a dios, y yo
era hombre delicado y de flaca complexión, necesitado
al buen recogimiento, y a mirar bien por mi salud. Pe­
ro Arnao era hombre robusto, valiente, membrudo y
de muy fuerte natural, y luego como salimos del puer­
to a mar alta comencosseme a leuantar el estomago y á
bomitar con gran alteración y desasosiego de mi cuer­
po con gran desbanecimiento de cabega, y ansi sucedió
a esto que nos sobreuino luego vna tan fagrosa y es­
pantosa tempestad que parecía que el cielo con todas
sus fuercas nos queria destruir. O dios omnipotente que
en pensarlo se me espelucan y enherican agora las plu­
mas de mi cuerpo. Comencosse a obscurecer con gran­
des nublados el dia que a noche muy cerrada semejaua.
Bramaua el viento y el tempestuoso mar con espanto­
sos truenos y temerosos relámpagos : y mostrándose el
Cielo turbado con espesas pluuias nos tenia a todos des­
atinados. Los vientos soberuios nos cercauan de todas
partes : agora heriendo a popa, agora a proa, y otras vezes, lo que mas desespera al piloto, andauan rodeando
la ñaue hiriendo el costado con gran furia. Andauan
tan altas las olas que parecían muy altas montañas: que
con tan temerosa furia nos mojauan en lo mas escondido
del nauio como si anduuieramos a pie por medio del
mar. Cada vez que venían las olas a herir en el nauio

170

tragauamos mil vezes la muerte desesperados de salud.
Gritan los pilotos y grumetes, qual en popa, qual en
proa, qual en la gauia, qual en gouernalle, amarillos
con la muerte esperada, gritan mandando lo que se
puede hazer: pero con la brama del mar y vientos no
se pueden vnos a otros o y r: ni se haze lo que se man­
da. las velas lleua ya el mar hechas andraxos: y del
mastel y antena no ay pedaíjo de vn palmo, todo salto
en rachas : y muchos al caer fueron mal heridos en diuersas partes de su cuerpo. Sobreuino ya la noche que
hizo doblada la obscuridad : y por el consiguiente la
tempestad mas atroz y soberuia. Era tanto el estruendo
que sonaua en los cóncavos (pelos : y tantos los truenos
que de la parte del septentrional polo procedían que
pareja desconcertarse los exes de los nortes, y que el
<£Íelo se venia abajo, la naturaleza mesma por la parte
de la tierra temió otra vez la confusión del diluuio que
en tiempo de Noe passó: porque los elementos paremia
auer rompido su concordia y limites : y que boluia
aquella tempestuosa lluuia que en quarenta dias bastó
cubrir toda la haz de la tierra. Muchas vezes el toruellino de las olas nos subió tan altos que viamos desde
enísima tan gran despeñadero de mar quanto se ve es­
tando las aguas serenas desde las altas rocas de arme­
nia. Pero quando nos bajaua el curso al valle entre ola
y ola apenas se descubría el mastel sobre las ondas. De
manera que vnas vezes tocauamos con las velas en las
nubes: y otras con el rostro del nauio en el arena, y el
miedo era ya tanto que no sabia el maestro socorro al­
guno en su arte: ni sabia a qual ola se auenturasse, ni
de qual se asegurasse y guardasse. Porque en tal estado

I 7I

estauamos que la mesma discordia del mar nos socorría
para que no fuésemos a lo hondo : porque en trastor­
nando vna ola la nao por la vna parte, llegaua otra por
la contraria que expelía la parte vencida y la leuantaua.
De suerte que era forjado que qualquier viento que llegasse fuesse en fabor para enderezarla, ymagina que
confusión vuiesse alli con el gritar, amaynar y cruxir,
y matarse los vnos sin oyrse los otros por el grande es­
truendo y ruydo del mar y vientos : y sin verse por la
gran obscuridad que hazia en la noche. Pues estando el
Zielo y el mar en este estado que has oydo quiso mi
ventura: que como mi estomago fuesse indispuesto y
alterado por el turbado mar y su calidad bomitaua muy
amenudo de lo intimo de las entrañas. Suzedio que que­
riendo una vez con gran furia bomitar colgado algo al
borde sobre el agua por arroxar lejos : y espeliendo vna
ola el nauio me sacudió de si al mar. y avn quiso mi
ventura que por causa de mi mala dispusieron no estuuiese yo desnudo como estauan ya todos los otros a pun­
to para nadar si el nauio se anegasse y como yo cay en
el agua de cabera fue luego sumido a lo hondo: pero
ya casi sin alma la mesma alma me subió arriba, y ansi
llegando a lo alto comente a gritar y pedir socorro, y
como Arnao andaua vuscandome por el nauio y no me
hallo donde me auia dexado, miro al agua y plugo a
dios que me reconoció entre las ondas, y sin temer tem­
pestad, obscuridad y braueza de las olas saltó junto a
mi en el agua que ya estaua desnudo con los otros, y
luego animándome dixo : esfuérzate hermano Alberto,
no ayas miedo que aqui estoy yo que no perecerás
mientra la vida me acompañare, y como junto a mi lie-

*

72

go me leuantó con las manos trayendome al amor del
agua y al descanso de la ola. lleuauan nos los vientos
por el mar aca y alia sin poderlos resistir, y la ola fu­
riosa con Ímpetu admirable nos arreuataua y por fuerza
nos hazia apartar lexos el vno del otro. Pero luego
boluia Arnao a las bozes que yo le daua: y con fuergas de mas que hombre me tomaua: y con amorosas
palabras me esforgaua no le doliendo a él su propria
muerte tanto como verme a mi gercano a la mia. Procurauan del nauio echarnos tablas y maderos con intui­
ción de nos remediar; pero no nos podíamos aprouechar dellas por el gran viento que las arrebataua de
nuestras manos, y lo que mas nos desesperaua y augmentaua nuestra miseria, era que durase tanto la tem­
pestad. y avn paregia que sobre ser pasadas diez horas
de la noche comengaua. Piensa agora yo te ruego migilo si en el mundo se puede agora hallar vn tal amigo :
que en tan arduo caso, estando seguro en su nauio en lo
mas fragoso desta furiosa tempestad : viendo en seme­
jante negesidad su compañero tan cercano a la muerte :
con tanto peligro se arroje a la furia y fortuna del agua,
viento y ola : y a la obscuridad de la tempestuosa noche.
Pon yo te ruego ante tus ojos aquellos tan encaregidos
peligros, que no ay lengua que los pueda poner en el
estremo que tiene en la oportunidad la verdad, y mira
como despreciándolo todo Arnao y posponiéndolo so­
lamente estima saluar al compañero por tenerle tan fir­
me amor. En fin plugo a dios que trayendonos las olas
vadeando por el mar venimos a topar vn grueso ma­
dero que el agua traya sobre si de algún nauio que deuia auer dado al traues: y como se abrió arroxonos

173

aquel madero para nuestro socorro y remedio. Pues
ambos trabados a él con la fuerza que podimos, que ya
afloxaua algo la tempestad, trabajando Arnao ponerme
encima: las olas amorosas nos vuieron de poner en el
puerto ingles sin mas lision. Este acontecimiento te he
contado micilo porque veas si tengo rrazon de te enca­
recer tanto nuestra amistad : porque al principio te
propuse que eramos los mayores amigos que nunca el
mundo tuuo en si. Agora abras visto si tengo razón.
M icilo. — Por cierto gallo tu dizes gran verdad:
por que no se puede mayor prueua ofrecer.
Gallo. — Pues agora quiero proceder en mi intinCion : que es contarte el peligro que en nuestra amistad
se ofreció por ocasión de vna muger. Pues agora sa­
brás que vueltos en franca vuimos de yr a vna feria
de embers de Junio como soliamos a la contina yr y
Beatriz importunó a Arnao su marido que la lleuase
consigo por visitar a sus padres que después de las bo­
das no los vio; y ansi Arnao lo hizo por darle plazer.
Pues aparejado lo necesario para el camino salimos de
la ciudad de parís, y por ser yo tan obligado a Arnao
procuraua seruir a su muger todo lo que podía; pen­
sando en que le pudiesse yo a el pagar alguna parte de
lo que le deuia por obligación, y ansi procuraua en es­
ta xornada y en qualquiera cosa que se ofrecía ansi en
su dueño como en él, auerle con todas mis fuercas de
agradar y seruir. y ansi a él le pareja estar bien em­
pleado en mi el peligro en que por mi se vio. y como
el demonio siempre solicite ocasiones para sembrar dis­
cordias entre hermanos, que es la cosa que mas aborre­
ce dios. Parecióle que haria a su proposito si encendía

*74

el coraçon de Beatriz de laçiuo amor de mi. y ansi la
pobre muger alterada por Sathanas conçibio en su pe­
cho; que todo quanto yo hazia por respecto de laobligaçion que tenia a mi bondad ; concibió ella que lo ha­
zia yo lisiado de su amor; por lo quai pareçiendole deuer a noble piedad y gratitud responder con el mesmo
amor, y avn poniendo de su parte mucho mas de lo
que por balança se podia deuer; pensando incurrir en
gran falta a su nobleza y generosidad si mucho mas no
daba sin comparaçion. Ansi amó tanto que en todo el
camino y feria de Junio no sufría apartar su coraçon
vn punto de mi. v esto era con tanta passion que con
ninguna lengua ni juizio te lo puedo encarecer. Por­
que como algunas vezes le mostrasse tener la affiçion;
otras vezes como yo hiçiesse mis obras con el descuydo natural haziala desbaratar y afligir. O quantas
vezes conocí della tener la habla fuera de los dientes
para me manifestar su intinçion, y con los lauios tor­
narla a compremir por no se afrontar. Uuscaua lugares
conuenientes delante de su marido y padres ocasiones
que no se podian escusar para me abraçar, tocar y pal­
par por se consolar y satisfazer. Por los ojos y por el
ayre con sospiros, con el rostro y meneos del cuerpo
me enbiaua mensajeros de su pena. Pero yo disimulaua
pensando que cansándola se acabaría su pasión : y ello
no era ansi, pero cada dia creçia mas. yo reçebiagran­
dísima pena en verme puesto en tanto peligro ; y pensaua de cada dia como se podría remediar, y creyendo
que sola el ausencia podría ser mediçina, doliame apar­
tarme de la compañía de mi amigo Arnao. Por lo qual
muchas vezes llorando amargamente maldezia mi ven-

*75

tura y a Sathanas pues a tanto mal auia dado ocasión,
y estando pensando como me despediría como fue aca­
bada la feria acordó Arnao que nos boluiessemos a paris: y ansi mandó a toda furia aparejar, y estando todo
lo necesario a punto dixome que partiesse yo con su
dueña que el quería quedar a negoziar <perto contrato
que le faltaua : y que le fuésemos aguardando por el
camino que a la segunda xornada nos alcanzaría. Dios
sabe quanta pena me dio oyr aquel mandado: y me
pesaua no auer huydo antes, pensando que fuesse vrdimbre de Sathanas para me traer por fuerza a la oca­
sión de ofender, y por el contrario fue muy contenta
Beatriz pensando que se le aparejaua la oportunidad
forzosa que yo no podría huyr. y ansi disponiéndonos
Arnao todo lo nezesario tomando la mañana comenza­
mos nuestro camino, yua Beatriz muy alegre y regozijada lleuandome en su conuersazion. Dezia muchos donayres y gentilezas que el amor le enseñaua : debajo de
los quales quería que yo entendiesse lo que tenia en su
voluntad, no se atreuiendo a descubrirse del todo hasta
verse en lugar oportuno que no la corriese peligro de
afrenta : porque le parezia a ella que yo no respondía
a su intención como ella quisiera. Avnque algunas vezesjuzgaua mi couardia ser por que temía descubrir
mi traizion. y ansi ella se desenboluia algunas vezes de­
masiadamente por me hazer perder el temor, y sufriasse
pensando que aquella noche no se podría escusar sin
que a ojos cerrados se effectuasse la prueua de nuestra
voluntad, y ansi aquella xornada se cumplió con llegar
ya casi a la noche a vna villa buena que se llama Bruxelas, que es en el mesmo ducado de Brauante. Donde

176

llegados mandé que los motaos diessen buen recado a
las caualgaduras : y al huésped preuine que tuuiesse
bien de cenar, y parecióme ciertamente estar acorrala­
do : y que en ninguna manera podia huyr aquella opor­
tunidad y ocasión; porque cierto sentí de la dama que
estaua determinada de me acometer; de lo qual yo de­
mandé socorro a dios, y como fue aparejada la cena
venimos a cenar• lo qual se hizo con mucho rego­
cijo, abundancia y plazer. y como fue acabada la cena
quedamos sobre tabla hablando con el huésped y hués­
peda su muger en diversas cosas que se ofrecieron de
nuestra conuersacion. y como fue pasada alguna parte
de la noche dixe al huésped. Señor gran merced recebiré, que porque esta Señora que comigo traygo es
muger de vn grande amigo mió que me la fió, duerma
con vuestra muger, que yo dormiré con vos. Beatriz
mostró recebir en esto gran pena; pero calló esforcandose a la disimular, y el huésped respondió. Señor en
esta tierra no usamos fiar nuestras mugeres de ninguna
otra persona mas que de nosotros quanto quiera que
venga en abito de muger; porque en esta tierra sucedió
vn admirable caso en el qual vn hijo del señor deste
ducado de Brauante en abito de muger goco de la hija
del Rey de ingalaterra y la truxo por suya aqui. y co­
mo Beatriz vio que se le aparejaua vien su negocio,
aunque se le dilatasse algo importunó al huésped le
contasse aquella historia como aconteció. Lo qual no
me pessó a mi pensando si en el entretanto pudiese
amanecer, y importunado el huésped ansi comencó. Sa­
bréis señores que en este ducado de Brauante fue en vn
tiempo vn bienaventurado señor; el qual tuuo vna vir-

»77

tuosa y agraciada dueña por muger. Los quales siendo
algún tiempo casados y conformes en amor y voluntad
sin auer generación, y después por oraciones y ruegos
que hizieron a dios sucedió que vino la buena dueña a
se empreñar: y de un parto parió dos hijos, el vno varon y el otro hembra : los quales ambos en hermosura
no tenian en el mundo par. y ansi fueron los niños cria­
dos de sus padres con tanto regalo como era el amor
que los tenian. y como fueron de vn parto fueron los
mas semejantes que nunca criaturas nacieron; en tanta
manera que no auia hombre en el mundo que pudiesse
poner differen^ia entre dellos: ni los mesmos padres los
sauian dicernir; mas en todo tiempo se engañaron mien­
tras los criauan , que por solas las amas los venían a co­
nocer. y ansi acordaron de los llamar de vn nombre
por ser tan semejantes en el aspeto, rostro, cuerpo,
ay re y dispusicion. Llamaron al varón Julio y a la hija
Julieta. Fueron estremadamente amados de los padres
por ser tan lindos y tan deseados: y no tener mas. y
ansi yendo ya creciendo en edad razonable, conociendo
ya ellos mesmos su similitud vsauan para su pasatiem­
po de donayres y graciosos exercicLs por dar plazer a
sus padres, y ansi muchas vezes se mudauan los vesti­
dos tomando Julio el habito de Julieta; y Julieta el de
Julio; y representándose ante sus padres con vn donayre gracioso recibían plazer como con tanta gracia se
sentían vurlados por sus amados hijos, y ansi Julieta en
el habito que mas le plazia se yua muchas vezes a sola­
zar, agora por la ciudad, agora por el mar tomando
la compañía que mas le plazia. y vn dia entre otros
salió de su aposento atauiada de los'vestidos de su her12

i 78

mano Julio a toda gallardía y con su espada Reñida: y
pasando por la sala tomo dos escuderos que alli halló y
lanzóse por el mar en vn vergantin que para su solaz
estaua a la contina aparejado, y suzedio que esforzan­
dose el viento a su pesar fueron llevados por el mar
adelante sin poder resistir y como a los que dios quie­
re guardar ningún peligro les daña: avnque con gran
temor y tristeza fueron llegados vna pieza de la no­
che a la costa de ingalaterra; y lanzados por vn segu­
ro puerto sin saber donde estauan. y como sintieron la
bonanza y el seguro del puerto aunque no conocían la
tierra; llegándose lo mas que pudieron a la ribera de­
terminaron esperar alli el dia. y ansi como Julieta venia
triste y desgraziada y desuelada por causa de la des­
usada tempestad se echó luego debajo del tapete ador­
mir; y lo mesmo hizieron por la plaza del vergantin
los escuderos, y fue tan grande y de tanta grauedad su
sueño que siendo venida gran pieza del dia avn no des­
pertaron. y suzedio aquella mañana salir la infanta Me­
lisa hija del rey de ingalaterra a caza con sus monteros
por la ribera del mar. y como mirando acaso vio dentro
del agua el vergantin ricamente entoldado; y que no
parezia persona que viniese en él, mandó que saltasen
de su gente y viesen quien venia alli. y luego que fue
auisada por los que dentro saltaron que en la plaza del
vergantin estauan dos escuderos durmiendo; y que den­
tro en el tapete estaua el mas lindo y agraziado manZebo de edad de catorze años que en el mundó se po­
día hallar. Y cobdiziosa la infanta de lo ver mandó
echar la puerta en tierra; y apeándose de su palafrén
saltó dentro del vergantin. y como vio a Julieta dor-

»79

miendo con su espada ceñida juzgóla por varón y ansi
como la vio tan linda y hermosa en tan conueniente
edad fue luego presa de sus amores, y aguardando a
que despertasse por no la enojar estuuo por gran pieza
contemplando su belleza y hermosura, y como desper­
tó la saludó con gran dulzura preguntándola por su es­
tado y viaje. Julieta le dixo ser vn cauallero andante
que la fortuna del mar le auia echado alli. y que se te­
nia por bien acertado y venturoso si la podiesse en algo
seruir. Melisa ofreciéndosele mucho para su consuelo
la rogó saliese a tierra combidandola a la ca^a diciendo que por aquellas partes la auia mucha y muy buena
de diuersos animales, y ansi como reconoció Julieta el
valor de la dama; y por verse en su tierra holgó de la
complazer. y ansi le fue dado vn hermoso palafrén: en
el qual caualgando Julieta y Melisa en el suyo se metie­
ron con su compañia por la gran espesura de la mon­
taña a vuscar alguna ca^a. y como no se podia sufrirla
infanta Melisa por la herida de su llaga que la atormentauasin poderla sufrir, procuró quanto pudo alongarse
de su gente y monteros por probar su ventura, y quando con Julieta se vió sola entre vnos muy cerrados ma­
torrales la importunó se apeasen a solazar junto a vna
muy graciosa fuente que corría alli. y quando fueron
apeadas las dos graciosas damas comentó Melisa a ha­
blar a Julieta con gran piedad; y avnque con mucha
vergüenza y empacho le fue descubriendo poco a poco
su herida, y teniendo los ojos lanzados en el suelo sospirando de lo intimo del coraron; yéndose vn color y
viniéndosele otro le muestra perdérsele la vida si no la
socorre, y ansi como ya tiene por el gran fuego que la

i8o

abrasa descubierta la mayor parte de su dolor, q u e ­
riéndose aprouechar de la oportunidad se arriscó a tan­
to que abracando a Julieta la bessa en la boca con mu­
cho dulzor y suauidad. yendo pues el huésped muy
puesto en el proceso de su historia estaua Beatriz toda
trasladada en él pareciendole que todo aquel cuento era
profecía de lo que a ella le auia de suceder, y ansi co­
mo el huésped aqui llegó Beatriz con vn gran sospiro
me miro con ojos de piedad y el huésped promedio sin
echarlo de ver diziendo. Pues como Julieta por el su­
ceso tiene entendido que Melisa la tiene por varón; y
viendo que a su pasión no la puede dar remedio; es­
tando confusa y pensatiua que camino tomaría. Acordó
ser muy mejor descubrirle ser muger como ella antes
que ser tomada por cauallero ne<po y cobarde para se­
mejantes casos de amor, y dixo la verdad; porque cier­
to era cosa de cauallero afeminado reusar vna dama de
tanta gentileza que se ofre9e con tanta dulzura y bue­
na oportunidad, y asi con vn gentil y agradado modo
la auisa ser donzella como ella, contándola toda su
ventura y viaje padres y naturaleza. Pero como ya la
saeta de amor auia hecho en ella su cruel effecto, estaua
ya tan enseñoreado el fuego en su coraron que la abrasaua que le vino tarde el socorro y auiso que de su na­
turaleza le dio Julieta, y por esta causa no le pareció
menos hermoso el rostro de su amado, mas antes a mas
amarla se enciende; y entre si pensaua su gran dolor por
estar desesperada de remedio, y ansi reuentando toda en
lagrimas vañada por consolar algo su pena dezia palabras
que mouian a Julieta a gran lastima y piedad. Maldezia
su mal hado y ventura; pues qualquiera otro amor san-

/

i 8i

to o deshonesto podría tener alguna esperanga de buen
fin; y este no tiene sino sospiros y llorar con inmensa
fatiga. Decía llorando. Si te paregia amor que por estar
yo libre de tu saeta estaua muy ufana; y querías con al­
gún martirio subjetarme a tu vandera y señorío bastara
que fuera por la común manera de penar, que es la da­
ma por varón: porque entonges yo empleara mi coragon
por te seruir. Pero hasme herido de llaga muy contra
natural, pues nunca vna dama de otra se enamoró: ni
entre los animales que puede esperar una hembra de
otra en este caso de amor. Esto parege amor que has
hecho porque en mi penar sea a todos manifiesto tu
imperio. Porque avnque Semiramis se enamoró de su
hijo y Mirrha se enamoro de su padre; y Pasiphe del
toro: ninguno destos amores es tan loco como el mió:
pues avn se sufriera si tuuiera alguna esperanza de
effectuarse mi honestidad y deseo. Pero para mi locura
no abría dedalo que injeniasse dar algún remedio con­
tra lo que naturaleza tan firmemente apartó. Con estas
lamentaciones se aflige la gentil dama mesando sus do­
rados cabellos y amortiguando su bello rostro vuscando venganga de sí mesma por auer emprendido em­
presa sin esperanga de algún fin. y Julieta lo mejor que
podía se la consolaua auiendo gran piedad de su cuyta
y lagrimas que afligía su velleza. ya se ponía el sol y
se llegaua la noche; y como las damas no ayan vsado
dormir en la montaña ruega Melisa a Julieta se vaya
con ella á su giudad que estaua gerca: lo cual Julieta
aceptó por su consolagion. y ansi se fueron juntas a la
giudad: y entraron en el gran palacio donde muchas
damas y caualleros la salieron a regebir. y considerando

l82

Melisa que ningún prouecho regibe de tener a su Ju ­
lieta en habito de varón la uistio de muy ricos briales su­
yos. Porque gran hierro fuera no regibiendo prouecho
auenturarse al peligro de infamia que de alli se pudiera
seguir, y tanbien lo hizo, porque como en el vestido
de varón la dañó quiere ver si en el de mujer se puede
remediar y curar su dolencia, y ansi recogiéndose anbas
en su retrete lo mas presto que pudo la vistió muy ri­
cos requemados y joyeles con que ella se solia adornar,
y ansi la sacó a su padre a la gran sala diciendo ser
hija del duque de Brauante: y que la fortuna del mar la
auia traydo alli saliéndose por él a solazar, y ansi el
Rey encomendó mucho a su hija Melisa la festejasse
por la consolar y luego se despacharon mensajeros para
auisar al duque su padre, los duques fueron muy con­
solados porque auian estado en gran cuyta por la
perdida de su hija Julieta; y enbiaron a dezir al Rey
que en todo hiziesse a su voluntad. Aquella noche fue
Julieta muy festejada de damas y caualleros con vn so­
lemne sarao : donde Julieta dancó a contento del Rey
damas y caualleros: que todos la juzgauan por dama
de gran gallardía hermosura y valor, y sobre todas con­
tento a la infanta Melisa, y siendo llegada la hora de la
gena fueron seruidos con gran solemnidad de manjar,
música y aparato, la qual acabada Melisa combidó a
Julieta a dormir, y recogidas en su camara se acostaron
juntas en vna cama, pero con gran diferencia en el re­
poso de la noche. Porque Julieta duerme y Melisa sospira con el deseo que tiene de satisfazer su apetito, y
si acaso vn momento la venge el sueño es breue y con
turbadas imaginagiones. y luego sueña que el gielo la

ha concedido que Julieta sea vuelta varón, y como
acontece algún enfermo si de vna gran calentura cobdÍ9Íoso de agua se ha dormido con gran sed: en aquel
poquito de sueño se le parecen quantas fuentes en su
vida vido. Ansi estando el spiritu de Melisa deseoso
pare^iale que via lo que sueña; y ansi despertando no
se confia hasta que tienta con la mano y ve ser vanidad
su sueño, y con esta passion comienca la desdichada a
hazer votos de romerias a todas las partes de deuocion
porque el cielo vuiesse della piedad. Pero en vano se
aflige: que poco le aprouechan sus promesas y oracio­
nes por semejantes fines, y ansi pasó en esta congojosa
contienda algunos dias hasta que Julieta la importunaua que quiere boluer para sus padres: prometiéndola
que tomándola su licencia dellos boluera a la visitar lo
mas breue que ella pueda. Lo qual por no la desgra­
ciar se lo concedió la infanta, avnque con gran dificul­
tad y passion : confiando que Julieta cumplirá su pala­
bra que le da de boluer. Pues como fue aparejado todo
lo necesario para la partida la mesma Melisa le entoldó
el vergantin de sus colores y den isas lo mas ricamente
que pudo; y le dio muchas donas de briales y joyeles
de gran estima y valor, y como Julieta se despidió del
Rey y Reyna la acompañó Melisa hasta el mar. La
qual como alli fueron llegadas, llorando muy amarga­
mente la abraca y bessa suplicándola con gran cuyta
buelua si la desea que viua. y ansi Julieta haziendola
nueuas juras y promesas se lancó en el vergantin; y
leuantadas velas y continuando sus remos se cometió al
mar; el qual en prospero y breue tiempo se passó. Quedaua Melisa a la orilla del mar puestos los ojos y el al-

184

ma en las velas del nauio hasta que de vista se le per­
dieron; y muy triste y sospirando se boluio a su pala­
cio. Como Julieta llegó a sus riberas los padres la salie­
ron a re^ebir con grande alegria como si de muerta re­
sucitara: haciéndose muchas fiestas y alegrías en toda
su tierra. Muchas vezes contaua a sus padres la tem­
pestad y peligro en que en el mar se vio comouiendolos
a muchas lagrimas, y otras vezes les encarecía el buen
tratamiento que de la infanta Melisa auia recebido: su
grande hermosura, gracia, donayre y gran valor: dan­
do a entender ser digna entre todas las doncellas del
mundo ser amada y seruida del cauallero de mas alte­
za. y como Julio la oyo tantos loores de la infanta en­
cendió su coracon a emprender el seruicio de dama de
tan alta guisa. Dezia en su pecho: en que me podia
mejor emplear que estar en su acatamiento todos los
dias de mi vida, avnque yo no merezca colocarme en
su coracon. Pero a lo menos gloriarme he auer empren­
dido cosa que me haga entre caualleros de valor afa­
mar. y ansi con esta intincion muchas vezes estando
solo con su hermana Julieta la importunaua le contasse
muy por estenso y particular todo lo que auia passado
con Melisa, y por le complazer le conto, como dur­
miendo ella en el vergantin aquella mañana que a londres llegó la salteó la infanta Melisa; y como tenién­
dola por varón por lleuar el vestido y espada ceñida se
enamoró della. y tanto que junto a la fuente la abracó
y bessó dulcemente demandándola sus amores, y como
le fue forcado descubrirle ser mujer: por lo qualno po­
dia satisfacer a su deseo, y como no se satisfizo hasta
que la tuuo consigo en su cama muchas noches; y la

i 85

pena y lagrimas con que della se despidió prometién­
dole con muchas juras de la boluer a visitar, y luego
como su hermana Julieta contó a Julio su historia re­
su ltó en su coraron vna viua y gierta esperanza de
goQar los amores de Melisa por esta via: teniendo por
inposible auerla por otra manera, y ansi industriado
por amor tomó auiso, que con el uestido y joyas de su
hermana seria por el rostro tomado por ella. En fin sin
mas pensar auenturandose a qualquier suceso se deter­
minó tentar donde alcancaua su ventura, y ansi vn dia
demandó a Julieta le diesse el tapete que le dio Melisa
para el vergantin con la deuisa: porque se queria salir
a solazar, y vestido de vn rico brial que Melisa dio a
Julieta; y cogidos los cabellos con vn gracioso garbín:
adornado su rostro y cuello de muy ricas y hermosas
joyas y perlas de gran valor se lanceó a manera de sola­
zar por el mar. y quando se vio en él, mandó a los
que gouernauan guiassen para londres. y en breue y
con prospero tiempo llegó al puerto, y por las señas
conoto el lugar donde su señora Melisa cada dia venia
por esperar a su hermana Julieta, y como la compañia
de la infanta conoció la deuisa y orla del tapete que
lleuaua el vergantin corrian a Melisa por demandar las
albricias, y como Melisa le vio, engañada por el ros­
tro, le juzgó por Julieta recibiéndole con la posible ale­
gría: porque cierto se le representó Julio lo que mas
amaua su corazón, y ansi luego le aprieta entre sus bra­
cos, y mil vezes le bessa en la boca con mucha dulce­
ra nunca pensando de se satisfazer. Agora pues podéis
vosotros señores pensar si fue Julio passado con la
mesma saeta con que amor hirió a Melisa, y pensad en

186

quanta beatitud estava su anima quando en este estado
se vio. Metióle en vna camara secreta donde estando
solos con besos y abramos muy dulces se tornó de nueuo á satisfacer, y luego le haze traer vn vestido suyo
muy rico a marauilla que le auia labrado para se le dar
si viniesse a visitarla, o enbiarsele, y vistióle de nueuo
cogiéndole los cabellos con vna redecilla de oro: y ansi
todo lo demas del vestido, y atauio le dispuso en toda
gentileza y hermosura como mas agraciado le pareces se. y la boz que en alguna manera le podía diferenciar
trabajó Julio por excusarla todo lo que pudo, y luego
le lleuó a la gran sala: donde estauan sus padres y mu­
chas damas y caualleria: los quales todos la recibieron
con gran alegria. y todos le mirauan a Julio contentos
de su belleza, pensando que fuesse muger. y ansi con
semblante amoroso le hazian señas mostrándole desear
seruir y agradar. Pues siendo ya pasada alguna parte
de la noche en grandes fiestas; y después de ser acaba­
da la sumptuosa cena y gracioso sarao lleuó la infanta
Melisa consigo a Julio a dormir, y ansi siendo despo­
jados de todos sus paños despidiendo su compañía que­
daron solos en una cama ambos dos y sin luz. y como
Julio se vio solo y en aquel estado con su señora; y
que de su habla no tenia testigo le comencó ansi a dezir. No os marauilleis señora mia si tan presto bueluo
a os visitar aunque bien creo que pensastes nunca mas
me ver. Si este dia que por mi buenaventura os vi yo
pensara poder de vos gozar con plazer de ambos ados
yo me tuuiera por el mas bienandante cauallero del
mundo residir para siempre en vuestra presencia. Pero
por sentir en vos pena y no os poder satisfazer ni bas-

x 87

tar a os consolar determiné a me partir de vos : porque
gran pena da al muy sediento la fuente que tiene de­
lante si della por ninguna uia puede beuer. y podéis
señora ser muy cierta que no faltaua dolor en mi co­
raron : porque menos podía estar yo sin vos vn hora
que vos sin m i: porque de la mesma saeta nos hirió
amor a ambos ados. y ansi procuré de me partir de vos
con deseo de vuscar remedio que satisfiziesse a nuestra
llaga y contento. Por lo qual señora vos sabréis que yo
tengo vna abuela la muger mas hadada y mas sabia
que nunca en el mundo jamas se vio: que la tienen los
hombres en nuestra tierra por diosa, o ninfa tanto es
su poder y saber. Haze que el sol, estrellas, qñelos y
luna la obedezcan como yo os obedezco a vos. En con­
clusión, en la tierra, ayre y mar. haze lo que solo dios
puede hacer. A esta me fue con lagrimas que mouian
a gran compasión demandándola piedad: porque cierto
sino me remediara fácilmente pensara morir, y ella co~
mouida a lastima de Julieta dixome que demandara
qualquiera don. y yo contándole la causa de mi adición
la demandé que me conuertiesse varón por solo gozar
de vos y os complazer. y ella con aquella liberalidad
que a vna nieta tan cercana a la muerte se deuia tener
me lleuó a vn lago donde ella se vaña quando sus artes
quiere exentar, y alli comenzando a inuocar se zapuzó
en el lago tres vezes y ruciándome el rostro con el agua
encantada me vi vuelto en varón, y como tal me conoCÍ quedé muy contento y muy marauillado que criatu­
ra tuuiesse tan soberano poder. Agora pues señora mia,
pues por vuestro contento yo impetré este don veysme aqui subjeto a vuestro mandar: hazed de mi lo que

188

os pluguiere, pues yo no vine aqui a otra cosa sino por
os seruir y complazer. y ansi acabando Julio de la dezir esto hizo que con su mano toque, y vea y tiente, y
como acontece a alguno que deseando mucho vna cosa,
quanto mas la desea mas desespera de la alcanzar: y
si después la halla dubda si la posee: y mirándola y pal­
pándola avn no cree que la tiene. Ansi acontece a Me­
lisa : que avnque ve toca y tienta lo que tanto desea no
lo cree hasta que lo prueua. y ansi decía: si este es sue­
ño haga Dios que nunca yo despierte, y ansi se abra­
caron con besos de gran dulzura y amor, y gozándose
en gran suauidad con apazibles juegos passaron la no­
che hasta que amaneció. Esta su gloria estuuo secreta
mas de vn mes. y como entre poderosos no se sufre
auer secreto, entendieron que se les comencaua a des­
cubrir: por lo qual acordaron de se salir secretamente
y venirse en Brauante, por no caer en las manos del
Rey que con cruel muerte castigara a ambos dos. El
qual con mano armada vino a esta tierra por los auer;
y porque el duque los defendió hizo tanto daño y mal
en esta tierra que. Como el huésped llegaua aqui die­
ron a las puertas del mesón golpes con gran furia: y
como yo estaua tan deseoso que viniesse Arnao ar­
remetí a las puertas'jpor las abrir, y vile que se quería
apear. Regocijoseme el alma sin comparación y di gra­
cias a dios por hazerme tan gran merced. Sentí en Bea­
triz vna tristeza mortal porque c^rto aquella noche
esperaua ella hazer anatomía de mi coracon, por ver
que tenia en él. Luego dimos de cenar a Arnao y se
acostó con su muger. Otro dia de mañana partimos de
alli con mucho regocijo, avnque no mostraua Beatriz

189

tanto contento, paregiendole a ella que no se le auia
hecho a su voluntad. En esta manera fuemos conti­
nuando nuestras xornadas hasta llegar a paris: donde
llegados procuró Beatriz proseguir su intención, y ansi
en todos los lugares donde auia oportunidad y se podía
ofreger mostraua con todos los sentidos de su cuerpo
lo que sentia su coragon. y vn dia que se ofregio entrar
en casa y hallarla sola: como ya no podia disimular la
llaga que la atormentaua, engendido su rostro de vn
vergongoso color se determinó descubrir su pecho diziendo padeger por mi amor: que la hiziesse tanta gragia que no la dexasse mas penar, porque no tenia ya
fuergas para mas lo encubrir, y yo le respondí. Señora,
Arnao ha sido comigo tan liberal, que después de auer
arriscado en el mar su vida por mi me ha puesto toda
su hazienda y casa en poder: y mas dispongo yo della
que él. y sola su persona reseruó para sí. Como podría
yo hazer cosa tan nefanda y atroz faltando a mi leal­
tad? y ansi a muchas vezes que me dixo lo mesmo le
respondí estas palabras, y vna mañana sugedio que vis­
tiéndose Arnao para yr a negogiar la dexo en la cama,
y sin que ella lo sintiesse se entró Arnao en vn retrete
junto a la cama a vn seruidor que estaua a la contina
alli. y luego sugedio que entré yo preguntando por
Arnao: y como ella me oyó pensando que Arnao era
ya salido de casa me mandó con gran importunidad
llegar á sí. y como junto a su cama me tuuo apañóme
de la capa fuertemente y dixo: Alberto echate aquí no
me hagas mas penar, y yo dexandole la capa en las ma­
nos me retiré fuera no lo queriendo hazer; y luego me
sali de casa por no esperar mayor mal. y ella como se sin-

19 0

tio menospreciada comentó a llamar sus criados a gran­
des bozes diziendo que la defendiesen de Alberto que la
auia querido fo rja r; y que por muestras de la verdad
tenia la capa que le auia yo dexado en las manos y que
a las bozes auia yo echado a huyr. y añadió: llamadme
aqui a Arnao porque vea de quien fia su hazienda y
muger. A estas sus bozes salió Arnao del Retrete don­
de estaba y dixole. Calla Beatriz, que ya tengo visto
que corre él mas peligro contigo, que tu con él. y fue
tanta la afrenta y confusión que ella recibió de ver que
todo lo auia visto Arnao que luego alli delante de to­
dos sus criados y gente de su casa súbitamente murió,
y como el buen Arnao vio su desdicha, auer perdido
tan afrentosamente el amigo y la muger acordó lo mas
disimuladamente que pudo enterrar a ella y yrme a mi
a vuscar. y ansi de mi peregrinaje, y del suyo sabras
en el canto que se seguirá.

FIN

DEL

NONO

CAN TO

DEL

G ALLO .

i9i

ARGUMENTO DEL DÉCIMO CANTO DEL GALLO.
En el décimo canto que se sigue el auctor prosigue lo mucho que A rnao hizo por
cobrar a A lberto después que su muger se murió. En lo qual mostró bien el valor de
su amistad : y quales todos los amigos deuen ser.

G allo . — Despierta, o mi^ilo yo te ruego : porque
quiero oy entre los otros dias admirar con mi facundia
tu humana capacidad : quando veas por vn gallo admi­
rablemente mostrada la grande y incomparable fuerza
de la sancta y diuina amistad. Veras con quanta razón
dixeron los antiguos, que en este solo don y virtud,
os quiso dios hazer semejantes a sí. Exemplo admirable
nos dio, pues por esta se hizo él semejante a vos vis­
tiendo vn extra naturaleza y miserable ser.
MiqiLO. — Prosigue o generoso gallo, que no tengo
yo menos voluntad de te oyr que tu de dezir. y llamó­
te generoso y bienauenturado pues en algún tiempo
mereciste tener vn amigo de tanto valor.
G allo . — Pues sabras que luego como Arnao enter­
ró su Beatriz se salió de su patria y casa con intención
de no boluer hasta me hallar, y ansi le pareció que yo
me habría ydo para los amigos que teníamos en londres y ingalaterra para nuestras mercaderías; y ansi
partió derecho para alia: donde me vuscó con gran di­
ligencia. y dexemos a él que con todo el estudio y tra­
bajo posible me sale a vuscar; y quiero te dezir de lo
que sucedió en mi peregrinación, yo luego que de casa
de Arnao sali me fue sin parar momento en la ciudad

el mas solo, el mas miserable y aflito que nunca en el
mundo se vio. y acordándome de lo mucho que yo deuia a Arnao auiendo puesto la vida por mi; como fuesse llamado de su muger y le dixesse lo que ella fingió,
que yo la auia querido forjar, y como ella le muestre
la capa que en las manos le dexe, tan bastante indico
de mi culpa, que dirá? que pensará? que juzgará? que
será razón de dezir? Dirá luego O maluado, o sin fé;
esto te merecí yo, o este pago te mereció el peligro en
que yo me puse por tí ? En que entrañas sino fueran de
vn tigre cupiera tan gran ingratitud? Parece que vuscaste la especie de injuria en que mas me pudiste lasti­
mar por mostrar mas tu peruersa condición. Pues si su
nobleza y su gran valor instigado del buen destino que
anda siempre vnido con el estimulo de la verdad. Si
esta lumbre de Dios que nunca al virtuoso desamparó
me quisiesse en ausencia faboreyer, que alegara por
mi parte; que dira para me desculpar? O si yo estuuiesse presente; y por tenerme tan gran affi^ion desearle
oyr de mi alguna razón avnque fuesse fingida, que
color le podria yo dar quanto quiera que fuesse verda­
dera : o que fuerza ternia afirmando el contrario su mu­
ger? Que podrá concluir; sino vete infiel, ingrato vi­
lissimo no parezcas mas ante mi ? y ansi yo le digo ago­
ra; que no presuma de mi ser yo de coraron tan de
piedra que en mi vida parezca ante él. y ansi acabadas
estas razones enxugando algún tanto los ojos que yuan
llenos de lagrimas, que en ninguna manera las podia
contener, ni agotar, me apresuré al camino. Determiné
en mi intin^ion ofrecerme a los pe^es del mar si me
quisiesen comer. O rendirme de mi propria voluntad a

i93

cosarios turcos infieles que acabassen mi vida en perpe­
tua mazmorra, o prisión, y ansi yo me fue con la ma­
yor furia que pude hasta marsella; donde estauan a
punto ciertas galeras que hagia el Rey de francia de
armada para yr por el mar; en las quales me asenté
por sueldo, y como estuuo todo a punto; y nos dimos
a la vela, no vuimos salido del puerto ocho leguas quando vimos asomar vna grande armada: de la qual avnque luego no alcangamos a ver mas de seys fustas, yendonos juntando mas vimos hasta diez; y después mu­
chas mas. y quando venimos a reconocer la deuisa de
la nagion hallamos que eran turcos, y como nos vimos
tan cerrados de nuestros enemigos; y que ni podiamos,
ni era seguro, ni honroso huyr; avnque vimos que era
su flota doblada que la nuestra nos determinamos de­
fender. y ansi estando la vna flota a rostro de la otra;
y en distangia que a vn golpe de los remos se podian
juntar; leuantamos por el ayre de ambas partes tan
grande alarido que el tropel de los remos no sonauan
con la grita; ni las trompetas podiamos oyr ninguno
de la pelea, y a este tiempo como los remos hirieron a
vna las aguas con todas sus fuergas, ambas las flotas
se encontraron con gran furia rostro con rostro; y to­
dos acudimos a la popa por herir cada qual a su ene­
migo. y ansi comengó tan cruda la batalla que los tiros
cubrían el ayre : y los que cayan fuera de las galeras
cubrian el agua. Estauan vnas con otras tan trabadas
que no paregian las aguas por estar fuertemente aferra­
das con fuertes gauilanes de hierro y cadenas; de ma­
nera que todos podiamos ya pelear a pie quedo como
en campo llano. Estauamos tan apretados vnos con
13

194
otros que ni los remos podían aprouechar. Estaua el
mar cubierto de galeras que ningún tiro hería de lexos;
pero cada qual estaua en su galera ahinojado alcan9ando
a herir al enemigo avn con el espada. Era tanta la mor­
tandad de los vnos y de los otros que ya la sangre en
el mar hazia espuma: y las olas andauan cubiertas de
sangre quajada. y cayan tantos cuerpos entre las gale­
ras por el agua que nos hazian apartar avnque estauan
fuertemente aferradas; de manera que nos hazian per­
der muchos tiros, y muchos cuerpos que cayan al agua
medio muertos tornauan a sorber su sangre : y apañados
entre dos galeras los hazian pedaQos. y los tiros que
desmentían en va9Ío de las galeras quando llegauan al
agua herían cuerpos que avn no eran muertos, que con
su herida los acabauan de matar : porque todo el mar
estaua lleno de entrañas de hombres que los re9Íbiesen.
Aconte9Íeron alli cosas de oyr y de notar dignas : en
las quales se mostraua la fortuna a partes donde queria
espantosa y arriscada. Acae9Ío a vna fusta fran9esa;
que en9endidos en la pelea todos los que estauan en
ella se pusieron a vn borde dexando del todo va9Ío el
otro lado por donde no auia enemigos; y cargando alli
el peso se trastornó la fusta tomando debajo todos los
que yuan dentro que no tuuieron poder para estender
sus bra9os para nadar; y ansi todos p e d ie r o n en el
mar acorralados en agua 9errada. Su9edio también que
yendo nadando vn mancebo fra ile s por el mar; que
auiamos formado amistad poco auia el y yo; se encon­
traron dos fustas de rostro que cogiéndole en medio no
bastaron sus miembros ni huesos, tan molidos fueron,
a que no sonassen las fustas ambas vna con otra, por

quedar el hecho todo menudos y molido como sal. En
otra parte de la batalla se hundió vna galera francesa;
y viniendo los della todos nadando a socorrer a otra
compañera; con el agonía de escapar de la muerte alCauan los bracos asiéndose a ella para subir; y los de
dentro temiendo no se hundiessen todos si aquellos enfrauan los estoruauan que no llegassen. y los misera­
bles con el temor de las aguas echando mano de lo mas
alto que podían de la nao, cortauanles desde encima
los bracos por medio; y dexandolos ellos colgados de
la fusta que auian elegido para socorro cayan de sus
proprias manos; y como yuan sin bracos a manera de
troncos no se podían mas sufrir sobre las aguas que
luego eran sorbidos. Ya toda nuestra gente estaua sin
armas; que todos nuestros tiros auiamos arrojado; y
como el furor que trayamos nos daua armas; vno to­
ma el remo y rebuelue con el a su contrario; otro toma
vn pedaco de la galera y no le faltan fuercas para tirar­
lo; el otro trastorna los remadores para sacar vn vaneo
que poder arrojar. En fin las fustas que nos sostenian
deshaziamos para tener con que pelear, o con que nos
defender. Avn hasta aqui te he contado el peligro su­
fridero; pero avn el daño que nos hazia el fuego con
ninguna defensa se podía euadir ni huyr. Porque nos
tirauan los turcos hachos empegados con sufre, pez,
Cera y resina, que arrojauan de si gran fuego viuo. y
como llegauan a nuestras fustas luego ellas los recebian
y los alimentarían de su mesma pez de que estauan
nuestros nauios labrados y calafeteados, y ansi las lla­
mas eran tan fuertes y tan viuas que no bastauan las
aguas del mar a las vencer y apagar; mas antes yua en

lyb

pedacos ardiendo la fusta por el mar adelante con todo
furor. De manera que los que yuan nadando ya no se
podían socorrer de las tablas que yuan por el mar; por
visto que el fuego viuo que en ellas estaua encendido
los abrasaua escogían antes ahogarse en las crueles hon­
das, o a lo menos gozar lo que pudiesen de aquella mi­
serable vida con esperanza de poder de alguna manera
ser saluos antes que faboregerse del fuego que luego en
llegando a la tabla los abrasaua y consumía. Ya inclinaua a la clara la vitoria y nos lleuauan a todos de
corrida sin poderlos resistir : de manera que fue forja­
do rendirnos; porque ya avn no auia quien nos quisiesse dar la muerte; porque eran tantos nuestros enemigos
que todo su ardid era prendernos sin poder ellos peli­
grar. Y ansi como nos entraron fuemos todos puestos
en prisión, y dexado lo que de los otros fue de mi quie­
ro dezir; que fue puesto en vna cadena por el pescuezo
con otros diez; y puestas vnas esposas a las manos nos
metieron en la susota debajo de cubierta. Estauamos
tan juntos vnos con otros, y tan apretados que ningún
genero de ex er^ io humano auia lugar de poner en
effecto sin nos ofender. En fin en esta manera boluieron para su tierra con esta presa; y llegados a vna gran
fuerera de grecia en la morea fuemos todos sacados de
las galeras y metidos en prisión alli. Con aquella mesma dispusi^ion de hierros y miseria fuemos lanzados en
vna honda y horrible mazmorra y cárcel de vna húmi­
da y obscura torre; donde quando entramos fuemos
re£ebidos con gran alarido de otra gran multitud de
presos cristianos que de gran tiempo estauan alli. Era
aquel lugar de toda miseria que en breue tiempo se

*97

acabauan los hombres por la dispusigion del lugar; por­
que demas de otros daños grandes que tenia era grande
su humidad; porque estauan en dos, o tres lugares del
manaderos de agua para el seruigio de la fuerga. Tenía­
mos el cuerpo echado en la tierra, los pies metidos en
vna viga que cabían ginquenta personas; y el cuello en
la cadena; y ningún exergigio humano se auia de hazer
sino en el mesmo lugar. De manera que solo el inficio­
nado olor que de aquella cárcel salía era de tanta corrupgion que no auia juizio que en breue tiempo no le
bastasse corromper, sino al mió que huya la muerte de
mi. Ni yo nunca padeci en ningún tiempo muerte que
no fuesse de mejor suerte que aquella vil y miserable
vida que alli passé. No teníamos otra recreagion sino
sacarnos en algunos tiempos alguna cantidad de nos­
otros a trabajar en los edifigios y reparos de los muros
y fuergas de la ciudad, y ansi salíamos cargados de
hierros, siendo nuestro mas principal mantenimiento
solo pan de geuada, o centeno; y avn pluguiera a dios
que dello alguna vez nos pudiéramos de mediar. Esto
quiero que notes; que a la contina los maestros de las
obras escogían los mejores y mas dispuestos trabajado­
res. De manera que conuenia esforgarnos en la mayor
flaqueza nuestra a trabajar mas que lo sufrian nuestras
fuergas, por gozar de aquella miserable recreación. En
fin comprauamos con nuestros seruiles trabajos aquella
captiua libertad de algún dia que al trabajo nos que­
rían elegir. En esta vida, o por mejor dezir muerte,
passé dos años; que del infierno no auia otra differengia que la perpetuidad. Aquí auia vna sola esperanga
de salud; y era que quando se aparejaría armada, esco-

gia el capitán entre nosotros los de mejor dispusi^ion
para el remo; y aquellos salían que él señalaua, desnu­
dos y aherrojados a vn banco los ponían vn remo en
la mano; y los auisauan que remassen con cuydado; si­
no con vn pulpo, o anguilla que traya en la mano el ca­
pitán de la galera los ceñia por todo el cuerpo que los
hazia despertar al trabajo. Esta era la mas cierta ven­
tura en que nos podíamos libertar; porque yendo aqui
el suceso de la batalla era de nuestro bien, o mal oca­
sión; y ansi sucedió que por mandado del gran turco
aparejo vna gran flota Baruarroja para correr la calabria
y el Reyno de Sygilia; y quisieron los mis hados que
fuesse yo elegido con otros cristianos captiuos para vn
remo; donde fue puesto en aquella dispusitpon que los
otros, y ansi pasando el mar adriatico salió de genoua
Andrea doria capitán de las galeras del Emperador con
gran pujanza de armada; y dio en la flota turca con tan
gran ardid que en breue tiempo la desuarato echando
a lo hondo quatro galeras; y prendió dos en la vna de
las quales venia yo. y el cosario Baruarroja se acogio
con algunas que le pudieron seguir. Pues sucedió que
luego nos metieron con la presa en el puerto de genoua;
y como se publico la vitoria por la ciudad, todos quantos en Ja $iudad auia acudieron al agua a nos ver. Ago­
ra oye micplo y veras a lo que Dios ordena no podemos
huyr.
M 191L0 . — Dichoso gallo, di que muy atento te es­
toy.
G a l l o . — Pues como ya te dixe Arnao auia corrido
a londres y toda ingalaterra, Brauante, flandes, floren^ia, sena, venena, Roma, milan; y todo el Reyno de

r 99

Ñapóles y Lombardia vuscandome con la diligencia y
trabajo posible; y no me auiendo hallado en dos años
passados vino a genoua por ver si podría auer alguna
nueua de mi. y ansi sucedió llegar al puerto por ver
desembarcar la gente del armada; donde entre la otra
gente alcanzo a me ver y conocer; de lo qual recibió
no poca alegria su coraron, y auiendo concebido que
por causa del temor y empacho que del yo ternia por
ningunos regalos ni palabras se podría apoderar de mi,
ni yo me confiaría del; mas que en viendole echaría yo
a huyr, por tanto pensó lo que deuia de hazer para co­
brar el amigo tan deseado, y ansi con este auiso lo mas
diligentemente que pudo se fue al gouernador y justi­
cia de la ciudad haziendole saber; que en aquella gente
que venia en las galeras tomadas a Baruarroja auia co­
nocido vn hombre que auia adulterado con su muger.
y le mando que le pusiesse en prisiones hasta que del
hecho y verdad diesse bastante información: y fuesse
castigado el adultero conforme ajusticia y satisfecha su
honrra. y estando ansi, que el capitán me quería liber­
tar llegó la justicia muy acompañada de gente armada
por me prender, y como llegó con aquel tropel, ruydo
y armas que se suele acompañar; apañaron con gran fu­
ria de mi diziendo; sed preso, y yo respondí; porque?
Ellos me respondieron; alia os lo dirá el juez. Enton­
ces me pareció que no estaua cansada mi triste ventura
de me tentar; pero que comencaua desde aqui de nueuo
a me perseguir. Comencose a murmurar de entre la gente
que acompañaua la justicia, que yo yua preso por adul­
tero. Dezian todos quantos lo sabían mouidos a piedad;
o quanto te fuera mejor que vuieras muerto a manos

2^0

de turcos, antes que ser traydo a poder de tus enemigos.
O soberano dios, que no queda pecado sin castigo, y
quando yo esto oya dios sabe lo que mi anima sentia.
Pero quiero te dezir; que aunque siempre tuue con­
fianza que la verdad no podía faltar; yo quisiera ser
mil vezes muerto antes que venir a los ojos de Arnao.
Ni sabia como me defender; antes determiné dexarme
condenar porque el satisfiziesse su honrra, teniendo
por bien empleada la vida pues por él la tenia yo. y
ansi dezia yo hablando comigo; o si condenado por el
juez fuesse yo depositado en manos del burrea que me
cortasse la cabera sin yo ver a Arnao. Con esto me pu­
sieron en vna muy horrible carmel que tenia la ciudad;
en vn lugar muy fuerte y muy escondido que auia pa­
ra los malhechores que por inormes delitos eran conde­
nados a muerte, y alli me cargaron de hierros tenién­
dolo yo todo por consolación. Todos me mirauan con
los ojos y me señalauan con el dedo auiendo de mi pie­
dad : y aunque ellos tenian necesidad della, mi miseria
les hazia oluidar de sí. En esto passé aquella noche con
lo que auia passado del dia hasta que vino la mañana
siguiente: y llegó la hora que el gouernador y justicia
vino a visitar y proueer en los delitos de la cárcel, y
ansi en vna gran sala sentado en vn soberuio estrado y
teatro de gran magestad : delante de gran multitud de
gente que a demandar justicia alli se juntó : el gouer­
nador por la importunidad de Arnao mandó que me
truxiessen delante de sí. y luego fueron dos porteros en
cuyas manos me depositó el alcayde por mandado del
juez : y con vna gruesa cadena me presentaron en la
gran sala. Tenia yo de empacho hincados los ojos en

201

tierra que no los osaua algar por no mirar a Arnao : de
lo qual todos quantos presentes estauan juzgauan estar
culpado del delito que mi contrario y acusador me imponia. Y ansi mandando el gouernador a Arnao que
propusiesse la acusación ansi comengó. O bien auenturado monarca por cuya rectitud y equidad es manteni­
da de justigia y paz esta tan ilustre y resplandegiente
república : y no sin gran conocimiento y agradegimiento de todos los subditos. Por lo qual sauiendo yo esto
en dos años passados que vusco en ingalaterra, Brauante, flandes y por toda la Italia a este mi delinquente
me tengo por dichoso por hallarle debajo de su señoría
y jurisdigion : confiando por solo su prudentissimo juizio ser restituido en mi honrra y satisfecho en mi jus­
tigia y voluntad, y porque no es razón que te de pessadumbre con muchas palabras, ni impida a otros el
juizio te hago saber. Que este que aqui ves que se lla­
ma Alberto de Cleph. y hablando comigo el juez me
dixo : vos hermano llamáis os ansi? y yo respondí: El
mesmo soy yo. Boluio Arnao y dixo: El es o justissimo monarca: él es: y ninguna cosa de las que yo dixere puede negar. Pues este es vn hombre el mas in­
grato y oluidado del bien que nunca en el mundo na­
ció. Por lo qual solamente le pongo demanda de ser
ingrato por acusagion : y pido le des el castigo que merege su ingratitud, y por mas le conuenger para ansi:
que aunque las buenas obras no se deuen referir del ani­
mo liberal : porque sepas que no encarezco su deuda
sin gran razón digo que yo le amé del mas firme y
constante amor que jamas vn hombre a otro amó. y
porque veas que digo la verdad sabras : que vn dia por

202

^ierto negocio que nos conuenia partimos ambos de
franca para yr en ingalaterra : y estando en el mar nos
sobreuino vna tempestad la mas horrenda y atroz que a
nauegantes sucedió en el mar. En fin con la alteración
de las olas y soberuia de los cielos nos pareció a todos
que era buelto el dilubio de noe. Cayó él en el agua
por desgracia y indispusicion. y procurando cada qual
por su propria salud y remedio : en la mas obscura, y
espantosa noche que nunca se vio me eché al agua : y
peleando con las inuencibles olas le truxe al puerto de
salud. Sucede después desto que tengo yo vna muger
mo^a y hermosa (que nunca la vuiera de tener, porque
no me fuera tan mala ocasión) y esta enamorada de Al­
berto como yo lo soy : que della no es de marauillar;
pues yo le amo mas que a mi. y ella persiguiéndole por
sus amores la responde él; que en ninguna manera pue­
de ofender en la fe a Arnao. y siendo por ella muchas
vezes requerido vino a las manos con él queriéndole
forcar. y passa ansi que vna mañana yo me leuanté dexandola a ella en la cama; y por limpiar mi cuerpo me
lancé a vn retrete sin me ver ella. De manera que ella
pensó que yo era salido de casa a negociar, y sucedió
entrar por alli Alberto por saber de mi, y ella asegurada
que no la viera yo le hizo con importunidad llegar a la
cama donde estaua. y tomándole fuertemente por la ca­
pa le dixo. Duerme comigo que muero por ti. y Al­
berto respondió. Todas las cosas de su casa y hazienda
fió de mi Arnao, y sola a ti reseruo para sí : por tanto
señora no puedo hazer esa voluntad, y él luego se fue
que hasta oy no pareció, y como ella se sintió menos­
preciada, y que se yua Alberto huyendo dexandole la

203

capa en las manos comento á dar grandes vozes llamán­
dome a mi porque viesse yo de quien podía yo confiar,
y como del retrete salí, y cono^io que de todo auia yo
sido testigo, de empacho y afrenta enmudeció : y sú­
bitamente de ay a pequeño rato murió, y como tengo
hecha bastante esperienqia de quien me tengo de fiar:
pues mucho mas le deuo yo a él que él a mi sin com­
paración : pues si yo le guardé a él la vida, él a mí la
honrra que es mucho mas. Agora justissimo monarca
yo te demando que me condenes por su deudor y obli­
gado a que perpetuamente le aya yo a él de seruir: que
yo me constituyo por su perpetuo deudor, y si dixere,
que por auerlo yo dado la vida en la tempestad me haze gracia de la libertad. A lo menos necesitale, a que
por ese mesmo respeto me tenga en la vida compañía,
pues por su causa perdí la de mi muger. y diziendo
esto Arnao calló esperando la sentencia del juez. Pues
como yo entendi por la proposición de Arnao que auia
estado presente a lo que con su Beatriz passé : y que
yo no tenia necesidad de me desculpar : porque esto era
lo mas lastimado y encogido tenia mi coracon hasta
aqui. Luego alqé mi cabeca y lancé mis ojos en Arnao,
y con ellos le agradecí el reconocimiento que tenia de
mi fidelidad, y aguardé con mucha humildad y manse­
dumbre la sentencia del juez : esperando que sobre el
seguro que yo tenia de Arnao, y con el que él auia
mostrado de mi ningún daño me podía suceder y ansí
todos quantos al rededor estauan se alegraron mucho
quando oyeron a Arnao y entendieron del su buena intincion. y que no pretendía en su acusación sino asegu­
rarme para nuestra amistad : y que fuesse confirmada y

204

corroborada por sentencia de juez, y ansí todos con
gran rumor encarecían vnos con otros la amistad y fe
de Arnao : y se ofrecían por mi que no apelaría de nin­
gún mandado del juez pues me era notorio el seguro
de mi amigo Arnao. y haziendo callar el gouernador
la gente se boluio para mí y me dixo. Di tu Alberto
que dizes a esto que contra ti se propone? Es verdad?
Respondí yo. Señor todo quanto Arnao ha dicho todo
es conforme a verdad : y no auia otra cosa que yo pudiesse alegar para defensa de mi persona si alguna cul­
pa se me pudiera imponer sino lo que Arnao ha pro­
puesto : porque hasta agora no padecía yo otra confu­
sión sino no saber como le pudiera yo persuadir la ver­
dad. Lo qual de oy mas no tengo porque trabajar pues
Arnao estuuo presente a lo que passé con su muger.
Por lo qual tu señor puedes agora mandar que a mi no
me resta sino obedecer. Luego dixo el juez por cierto
yo estoy marauillado de tan admirable amistad; en tan­
ta manera que me parece que podéis quedar por exemplo de buenos amigos para los siglos venideros, y ansi
pues estáis conformes y ciertos ser en vosotros vna sola
y firme voluntad, justa cosa es según mi parecer que sea
puesto Alberto en su libertad, y mando por mi senten­
cia que le sea dado por compañero perpetuo de Arnao
en premio de su sancto y vnico amor, y ansi me fue­
ron luego quitados los hierros; y me vino Arnao a abra­
car dando gracias a Dios pues me auia podido auer,
con protestación de nunca me desemparar. y ansi nos
fuemos juntos a parís perseuerando siempre en nuestra
amistad; mientra la vida nos duró.
M icilo. — Por cierto gallo admirable amigo te fue

205

Arnao quando te libro del mar pospuesto el gran peli­
gro a que las soberuias hondas amena^auan. Pero mu­
cho mayor sin comparación me parece auerlo tu sido a
él, quando ofrecida la oportunidad de gozar de su gra­
ciosa muger, por guardarle su honrra con tanto peligro
de tu vida la huyste. Porque no ay animal tan indig­
nado y arriscado como la muger si es menospreciada
quando de su voluntad ofrece al varón su apetito y deleyte. y ansi conuierte todo su amor en verdadero odio
deseando mil muertes al que antes amó como a sí; como
hizo la muger de Putifar a Joseph.
G allo . — Ciertamente no teneis agora entre vos­
otros semejantes amigos en el mundo; porque agora
no ay quien tenga fe ni lealtad con otro sino por gran­
de interes proprio v avn con este se esfuerca hasta el
peligro; el qual como se ofrece buelue las espaldas, ya
no ay de quien se pueda fiar la vida, muger, honrra,
hazienda ni cosa que importe mucho menos.
M icilo . — No ay amigos sino para los plazeres,
combites, juegos, burlas, donayres y vicios. Pero sise
ofrece vna necesidad antes burlaran de vos, y os inju­
riarán que os sacaran della. Como me contauan este dia
pasado de vn Durango hombre muy agudo y indus­
trioso; que en la uniuersidad de alcala auia hecho vna
vurla a vn hieronimo su compañero de camara, que se
fio del ofreciéndose de le sacar de vna afrenta y metióle
en mayor, y fue que siendo ambos compañeros de ca­
mara y letras; sucedió que vn dia vinieron a uisitar a
hieronimo vnos parientes suyos de su tierra, y fue a
tiempo que el pobre mancebo no tenia dineros; como
acontece muchas vezes a los estudiantes; principalmen-

206

te si son passados algunos dias que no les vino el re­
cuero que les suele traer la prouision. Y porque los
quisiera combidar en su posada estaua el mas afrontado
y triste hombre del mundo. Y como Durango y su
compañero le pregunto la causa de su afli^ion como
doliéndose della; él le comencó a consolar y esfor9ar
prometiéndole el remedio, y ansi le dixo : no te aflixas
hieronimo por eso; antes ve esta noche al mesón y combidalos que vengan mañana a comer contigo que yo
proueere de los dineros ne9esarios entre mis amigos, y
el buen hieronimo confiándose de la palabra de su com­
pañero hizo lo que le mandó; y ansi los huespedes acep­
taron. y el dia siguiente se leuantó Durango sin algún
cuydado de lo prometido a hieronimo y se fue a su le9Íon; y no boluio a la possada hasta mediodía. Donde
halló renegando a hieronimo por el descuydo que auia
tenido; y él no respondió otra cosa sino que no auia
podido hallar dineros entre todos sus amigos; que el
auia hecho todo su poder, y estando ellos en esta porria llamaron a la puerta los combidados; de lo qual re9Íbio hieronimo gran turbación vuscando donde poder
huyr aquella afrenta, y luego acudió Durango por dar
conclusion a la vurla por entero diziendole que se lan9ase debajo de una cama que estaua allí, y que él los
despediría lo mejor que pudiesse cumpliendo con su
honrra. y ansi con la turbación que hieronimo tenia le
obedeció, y los huespedes subieron preguntando por
hieronimo. los quales Durango respondió. Señores el
deseó mucho combidaros a comer aunque no tenia di­
neros, pensando hallarlos en sus amigos, y auiendolos
vuscado, como no los halló de pura v e r g u e ta se ha

207

lancado debajo desta cama por no os ver. y ansi diziendo esto se llegó para la cama aleando la ropa que colgaua. y comentó a importunar con grandes vozes a
hieronimo que saliesse. y el pobre salió con la mayor
afrenta que nunca hombre recibió, lleno de pajas, Hue­
co, heno, pluma y tierra, y como fuesse la Risa de to­
dos tan grande, quiso de afrenta matar a Durango si
no le huyera. Por lo qual los huespedes le lleuaron
consigo a su mesón y enbiaron luego por de comer pa­
ra todos; y trabajaron por le sosegar quanto pudieron.
G a l l o . — Desos amigos ay el dia de o y ; que antes
mofarán y vurlarán de vos en vuestra neqesidad que
procurarán remediarla.
M191L0. — Por gierto tu dizes verdad, que en estos
tiempos no ay mejores amigos entre nosotros que estos;
mas antes muy peores. Agora te ruego me d igas: en
que sucediste después?
G a l l o . — Después te hago saber que vine a na9er
en la 9Íudad de mexico de vna india natural de la tier­
ra; en la qual me engendró un soldado de la compañía
de cortes marques del valle, y luego en na9Íendo me
su9edio morir.
M191L0. — Desdichado tueste en luego pade9er la
muerte, y tanbien por no go9ar de los tesoros y rique­
zas que vienen de alia.
G a l l o . — O MÍ9Ü0 quan engañado estas. De con­
traria opinión fueron los griegos: que fueron tenidos
por los mas sabios de aquellos tiempos; que dezian.
Que era mucho mejor, o nunca naqer, o en na9Íendo
morir, yo no sé porque te aplaqe mas el viuir; prin9Ípalmente vna vida tan miserable como la que tienes tu.

20$$

MiqiLO. — Yo no digo que es miseria el morir sino
por el dolor y pena grande que la muerte da. y ansi
tengo lastima de ti porque tantas vezes padeciste este
terrible dolor, y ansi deseaua saber de ti por ser tan
esperimentado en el m orir: en que esta su terribilidad.
Qverria que me dixesses, que ay en la muerte que te­
mer? Que cosa es? En que está? Quien la siente? Que
es en ella lo que da dolor?
G a l l o . — Mira micilo, que en muchas cosas te en­
gañas; y en esa mucho mas.
M 1 9 1 L 0 . — Pues que dizes: que la muerte no da
dolor?
G a l l o . — Eso mesmo digo: lo qual si atento estas
faqilmente te lo probaré, y porque es venido el dia dexalo para el canto que se siguirá.

FIN DEL DÉCIMO CANTO DEL GALLO.

209

ARGUMENTO DEL HONCENO CANTO DEL GALLO.
En el Honzeno canto que se sigue el auctor imitando a Luyiano en el libro que inti­
tuló de Luctu habla de la superfluidad y vanidad que entre los cristianos se vsa en la
muerte, entierro y sepoltura. Descriuese el entierro del marques del gasto Capitán
general del Emperador en la ytalia. cosa de muy de notar.

M ig iL o .— Y a estoy gallo a punto aguardando para
te oyr lo que me prometiste en el canto passado: por
tanto comienca tu a dezir, y yo a trabajar, y confia de
mi atención.
G allo . — Por cierto no tengo yo miqñlo menos vo­
luntad de te complazer que tu de oyr. y ansi porque
tengamos tiempo para todo vengamos a lo que me de­
mandaste ayer. Que me pediste te dixesse como hom­
bre esperimentado algo de la muerte, pues por esperiencia tanto puedo yo dezir. y ansi ante todas cosas
quiero que tengas por averiguado esta conclusión; que
en la muerte no hay que temer.
MigiLO. — Pues porque la huyen todos?
G allo . — Porque toda cosa criada se desea conseruar; y ansi procura resistir su corrucion.
M 1 9 1 L O . — Que no hay dolor en la muerte?
G allo . — N o en verdad. Quiero que lo veas claro,
y para esto quiero que sepas: que no es otra cosa
muerte, sino apartamiento del anima y cuerpo: el qual
se haze en un breue punto, que es como solemos dezir:
en vn abrir y cerrar de ojos. A v n es mucho menos lo
que los philosophos llaman instante: lo qual tu no pue14

210

des entender. Esto presupuesto quiero te preguntar;
quando piensas que la muerte puede dar dolor? No di­
ras que le da antes que el alma se aparte del cuerpo;
porque entonces la muerte no es; y lo que no es no
puede dar dolor. Pues tanpoco creo que diras que la
muerte da dolor después de apartada el alma del cuer­
po; porque entonces no ay subjeto que pueda el dolor
sentir; porque entoldes el cuerpo muerto no puede
sentir dolor; ni el alma apartada tiene ya porque se do­
ler. Pues muy menos diras que en aquel punto que se
aparta el alma del cuerpo se causa el gran dolor; por­
que en vn breue punto no se puede causar tan terrible
dolor, ni se puede mucho sentir, ni mucho puede pe­
nar. Quanto mas que esto que digo que es muerte, no
es otra cosa sino care9er del alma que es la vida, y ca­
recer (que los philosophos llaman pnbatpion) no es cosa
que tiene ser; es nada; pues lo que nada es y no tie­
ne ser como puede causar dolor? Ansi que claro está
si bien quieres mirar, que la muerte no tiene que te­
mer, pues solo se auia de temer el dolor; el qual ves
que no ay quien le pueda entonces causar, y ansi de
mí te se dezir, como aquel que habla bien por esperienqia, que nunca la muerte me dio dolor; ni nunca
la sentí. Pero con todo esto quiero que notes; que ay
dos maneras de muerte, vna es violenta; que estando
sano y bueno el hombre por fuerza o caso, o por vio­
lencia se la dan. Como si por justicia degollasen, o
ahorcassen vn hombre. Desta tal muerte bien se podra
dezir que el que la padece sienta algún dolor; porque
como el patente está sano y tenga todos los sentidos
sanos y enteros es ansi que al passar del cuchillo por la

211

garganta, o al apretar de la soga en aquel punto que
sale el alma por causa de la herida se le dé pena, y no
qualquiera pena; pero la mayor que en esta vida vn
hombre pueda padecer y sentir, pues es tan grande
que le basta matar. Pero ay otra manera de muerte que
llamamos natural; la qual viene al hombre por alguna
larga enfermedad y indispusicion, o por la vltima ve­
jez. Esta tal ciertamente no da dolor; porque como el
enfermo se va llegando a la muerte vansele sucesiva­
mente entorpeciendo los sentidos y mortificándosele;
de manera que quando viene a salirsele el alma ya no
ay sentido que pueda sentir la partida si algún dolor
pudiesse causar. Que de otra manera quien duda sino
que el honbre haria al tiempo del morir gestos, meneos
y visajes en que mostrase naturaleza que le diesse al­
guna pena y dolor la muerte. Mas antes has de creer
por verdad, que ansi como en las cosas que os perte­
necen y conuienen de parte de vuestra naturaleza no
se recibe pena ni trabajo al tiempo que las effetuais;
mas antes todos los animales nos holgamos y nos plaze
ponerlas en obra y exercicio; porque naturaleza nos
dio potencias y órganos y instrumentos con que sin
pesadumbre alguna las pudiésemos exercitar. Pues desta mesma manera como la muerte nos sea a todos na­
tural ; quiero decir, que nos conuiene de parte de nues­
tra naturaleza; porque todos los hombres y animales
nacieron con naturaleza obligada a morir, no se les
puede escusar. Ansi deues de presumir, y avn creer}
que la muerte natural no solamente no causa dolor,
pero avn consuela y recibe el alma gran plazer en se
libertar y salir desta cárcel del cuerpo y yr a viuir me-

21 *

jor vida. Porque la verdad este morir no es acabar sino
pasar desta vida á otra mejor, y de aqui viene a los
hombres todo su mal y dolor al tiempo del morir, por
carecer de fe con que deuen creer que esto es uerdad.
Porque aquellos verdaderos mártires bienauenturados
que con tanto regocijo se ofrecían a la muerte de don­
de piensas que les venia; sino que tenían por mas cier­
to lo que creyan por fe de los bienes que dios les pro­
mete, que los tormentos y muerte que vian presentes
aparejados para padecer. Que no ay cosa mas fácil quel
morir. Ni cosa de mas risa que veros hazer de la muer­
te caudal. Principalmente siendo cristianos que auiades
de demandarla, y venida tomarla con gran plazer.
M 19 1L0 . — Por cierto mucho me has consolado gallo
con las verdades que me has persuadido; y tanto que
estoy muy esforcado para cuando a dios pluguiere de me
lleuardesta uida; pues voy a viuir para siempre jamas.
G allo . — Pues si esto es ansi, que cosa es que vos­
otros siendo cristianos hagais tanta cuenta al tiempo de
vuestra muerte, de acumular y juntar todas vuestras
honrras para allí ? Avn ya quando estáis sanos y con
salud, que os procuréis honrrar no es gran maravilla;
porque estáis en el mundo; y habéis lo que de presen­
te se goza del. Pero al tiempo de la muerte, la rica sepoltura y la pompa funeral. Tanto luto, tanta cera,
tanto clérigo, tanta cruz, tanto tañer de campanas con
tanta solenidad. Tanto acompañamiento de tanto no­
ble guardado el tiempo y lugar que cada qual ha de
lleuar; con aquella pausa, orden, paso y grauedad co­
mo si os lleuase a bodas. Pues todo esto que es sino
memoria y honrra mundana? Que vean grandes apara-

213

tos; y lean grandes Rótulos: Aquí yaze sepultado.
Ecf. Que si vos sois mas rico que otro; y teniades me­
jor casa, bien consiento que tengáis mejor sepoltura.
Pero que gastéis en vuestra muerte grandes aparatos y
hagais rica sepoltura diziendo que es obra muy santa y
muy cristiana desengañaos, que mentis. Que antes es
cosa de gentilidad; que con sus estatuas querían dexar
memoria eterna. Hazeis gran honrra a vuestro cuerpo
en la muerte viendo que peligra el alma de vuestro
próximo por pobreza en la vida. Por dios migilo que
estoy espantado de ver las necedades y bovedades que
los hombres teneis y vsais en este caso, que no puedo
sino aueros lastima; porque he yo uisto muchas vezes
Reyrse destas cosas mucho los angeles y dios. O si vie­
ras en el año de mil y quinientos y cuarenta y seys
quando enterraron al marques del gasto'Capitán gene­
ral del Emperador en la ytalia; porque vn lunes honze
dias del mes de Abril que murió me hallé yo en milan;
quan de veras te Rieras alli. Estauan los Santos del
gielo que de Risa querían rebentar.
MigiLo.— Hazme agora tanto plazer que pues te
hallaste alli me cuentes algo de lo que passó.
G allo . — Temóme migilo que no acabaremos oy.
Porque dexada la braueza de lo que en el testamento
de su exgelengia se podía dezir de Reyr; menos te po­
dras contener en lo que toca a la pompa funeral que no
cabrá en diez pliegos de papel.
MigiLO. — Ruegote mucho que me digas algo de lo
que passó en el entierro; porque en lo del testamento
no te quiero fatigar.
G allo . — Yo te quiero complazer. En el nombre de

214

dios. Murió su excelencia al domingo ya casi a la noche;
y luego con la diligencia posible se dispuso lo necesario
que tocaua al aparato y lutos; que no quedó en toda
la ciudad oficial, ni en gran parte de la comarca, que
supiesse de sastrería, o de labrar cera, o carpintería
que no tuuiesse mucho en que entender toda aquella
noche del domingo y el lunes adelante hasta la hora de
las dos que el cuerpo de su excelencia salió del palacio
para la iglesia mayor. Primeramente yuan delante de
la clerecía quinientos niños de dos en d o s, vestidos de
luto con capirotes en la cabeca cada vno con vna ha­
cha encendida en la mano de cera blanca; con las ar­
mas de su excelencia cosidas en los pechos.
M i c i l o . — Quanto mejor fuera que aquella limosna
de vestido y hacha fuera secreta y cosida entre dios y
el coracon de su excelencia; y el mochacho se queda­
ra en casa; tuuiera en aquella hacha aquel dia y otros
quatro que comer.
G a l l o . — Después destos yuan ciento y diez cruzes
grandes de madera con cinco velas en cada vna hinca­
das en vnos clauos que estauan en las cruzes como se
acostumbra en milan en semejantes pompas funerales.
M i ci l o . — Deuian de lleuar tantas cruzes porque si
el diablo viene por el muerto mas huye de muchas que
de una.
G a l l o . — Seguia luego a las cruzes el reuerendo ca­
bildo de la iglesia mayor y toda la clerecia con cruzes
de plata de todas las perrochias con todos sus capella­
nes, clérigos, frayles y monjes de todas ordenes y re­
ligiones cada vno en su grado; con hachas de cera blan­
ca en las manos encendidas de dos en dos; que eran

215

mil y seysçientos. A la clereçia seguía la guarda de cauallos ligeros de su exçelençia a pie con lobas de luto
y capirotes en las cabeças; cada vno con su lança negra
y vna veleta de tafetán negro en cada vna con el hier­
ro en la mano arrastrando las lanças por tierra; con dos
trompetas que yuan delante con lobas de luto y capi­
rotes en las cabeças. Estos trompetas yuan a pie con
las trompetas echadas a las espaldas con vanderas ne­
gras con las armas de su exçelençia.
M i çi lo . — Estos bastaran defenderlo el cuerpo si
todos los diablos del infierno vinieran.
G a l l o . — Bastaran si todos fueran españoles. Des­
pués yua la casa de su exçelençia con hasta quatroçientas personas con lobas y capirotes en las cabeças cada
vno en su grado. Después yua la guarda de soldados
alemanes ; lleuaua cada vno vn manto hasta tierra de
luto, con collares encrespados ; y las alabardas negras
echadas al hombro; y con gorras grandes negras a la
alemana.
M i çi l o . — Agora digo mas de veras que le bastaran
defender avnque viniera Lucifer por Capitán.
G a l l o . — Tras estos venian seys atambores con los
mesmos mantos que los alemanes; y caperuzas a la es­
pañola de luto: cubiertos los atambores de velos ne­
gros puestos a las espaldas. Después destos yuan des
pajes a pie vestidos de terciopelo negro con las gorras
caidas sobre las espaldas. El de la mano derecha lleuaua
vna zelada cubierta de brocado rico de tres altos en la
mano: y el otro lleuaua vna pica negra al hombro caida sobre las espaldas. Cerca destos venian dos capita­
nes a pie con lobas de luto con faldas muy largas ras-

2IÓ

trando y capirotes en las cabecas. El de la mano dere­
cha lleuaua vna vandera de infantería de tafetán ama­
rillo con las armas imperiales, y el otro lleuaua vn es­
tandarte negro con las armas de su excelenciadoradas:
y en el campo vna cruz colorada a la borgoñona. Es­
tos lleuauan arrrastrandolas por tierra, que significaua
el cargo que primero auia tenido de su magestad de ge­
neral de la infantería. Cerca destos yua vna persona
muy honrada con una gran loba de luto y capirote en
la cabera, en vna muía guarnecida de luto hasta tierra:
lleuaua vna vara negra en la mano, como mayordomo
mayor de su excelencia. Después deste venian seys
trompetas a cauallo vestidos de negro con sus trompe­
tas a las espaldas y vanderas de tafetán negro con las
armas de su excelencia. Tras estos yua vn rey de ar­
mas borgoñon a cauallo con loba y capirote : y encima
vna sobre vista dorada con las armas imperiales : el
qual auia sido enviado de su magestad el mesmo dia
que falleció su excelencia con cartas, a darle cuenta de
los nueuos caualleros del tusón. A este seguian cinco
caualleros honrrados con lobas de luto y capirotes en
las cabecas a cauallo, cubiertos los cauallos de paño
negro hasta tierra que no se beyan sino los ojos : los
quales lleuauan los estandartes siguientes caydos sobre
las espaldas rastrando por tierra. El primero era vn es­
tandarte colorado con las armas de su excelencia, puestas
en vna asta negra. El segundo era de la mesina color,
pintada nuestra Señora con el niño en los bracos, y la
luna debajo desús pies. Este era señal de guión de gente
de armas. El tercero estandarte era blanco pintado dentro
el escudo de las armas del duque de milan, con vn agui-

217

la que abraçaua el escudo : en señal de gouierno del esta­
do de milan. El quarto lleuaua vna vandera quadrada pe­
queña : que es el guión que su exçelençia lleuaua delante
como general : y en el campo blanco délia pintado vn
mundo con los elementos apartados : y de la vna parte
nuestra Señora pintada con su hijo en los bracos : y de
la otra parte el ángel san Raphaël y Tobias, con vn le­
trero que dezia. Sic sita vigent. El quinto lleuaua un
estandarte amarillo con el aguila y armas imperiales
echado sobre las espaldas : que es la insinia de capitán
general del exercito de su magestad. Después destos
yuan ocho pajes vestidos de terçiopelo negro con gorras
caydas sobre las espaldas, çemdas las espadas a cauallo,
en cauallos cubiertos de terciopelo negro hasta tierra que
no se veyan sino los ojos. El primero lleuaua vna es­
pada dorada con vayna de brocado rico de tres altos
sobre el ombro : por señal que quando el Emperador
entró en Ñapóles venia delante del el marques como
gran camarlengo a quien toca aquella çerimonia y pre­
eminencias. El segundo lleuaua un escudo en el braço
izquierdo con las armas de su exçelençia de Relieues do­
rados en campo negro. El terçero lleuaua vna lança
negra en la mano derecha cayda sobre la espalda con
su yerro muy polido. El quarto lleuaua vn almete pues­
to en vn vaston negro cubierto de brocado rico de tres
altos en la mano derecha. El quinto lleuaua vn estoque
dorado con su vayna de brocado rico de tres altos caydo sobre la espalda derecha : y vnas espuelas doradas
vestidas en el braço derecho guarneçidas del mesmo
brocado. El sesto lleuaua vn vaston dorado en la mano
caydo sobre el hombro, pintadas las armas imperiales

218

en señal del cargo primero de general de la infantería.
El séptimo lleuaua otro bastón dorado con las armas del
ducado de milan abracadas con el aguila im perial: en
señal del gouierno del estado de milan. El otavo y ul­
timo lleuaua vn vaston cubierto de brocado rico de tres
altos : en señal de capitán general de ytalia. Seguia lue­
go vn mo$o de espuelas con vna loba de luto, hasta
tierra con capirote en la cabera: el qual lleuaua de dies­
tro vn cauallo guarnido de terciopelo negro con estri­
bos, freno y clauazon plateada: y sobre la silla vna
reata de terciopelo negro, y junto al cauallo doce mo­
cos de espuelas con lobas de luto rastrando y capirotes
en las cabecas: y el cauallerizo detras, venia después el
cuerpo de su excelencia puesto sobre vnas andas gran­
des, hechas a manera de vna gran cama cubierta de
brocado de plata de dos altos que colgaua cerca de vn
braco de cada lado de las andas. Del brocado estaua
pendiente vna gran vanda de terciopelo carm esí: de la
qual colgaua vn friso, ó guarnición de tafetán doble
carmesí con las armas de su excelencia doradas. Esta
cama, o andas lleuauan doce caualleros vestidos con lo­
bas de luto y capirote en las cabecas. y porque el trecho
es casi vna milla del monesterio a la iglesia mayor se
yuan mudando. El cuerpo de su excelencia yua vestido
con una túnica, o veste de raso blanco hasta en pies
ceñida : y encima de la túnica vn manto de grana colo­
rada con vnas bueltas afforradas de veros aleado sobre
los bracos. En la cabeea lleuaua vna barreta ducal afor­
rada en los mesmos veros con vn friso y corona de
principe. Lleuaua al cuello el collar rico del tusón : y al
lado vna espada dorada con su vayna de brocado rico

219

de tres altos. Este habito es según la orden del officio
del gran camarlengo del reino de ñapóles que su exce­
lencia tenia: y ha gran tiempo que esta en su yllustrisima casa. Lleuaua por cabecera vna almohada de ter­
ciopelo carmesí guarnecida de plata : y a la mano de­
recha sobre la cama, o andas lleuaua la Rosa sagrada
de oro que la santidad del papa Paulo le embio el año
de mil y quinientos y treynta y nueve por gran don y
publico favor : que es vn árbol de oro con veynta y dos
rosas.
M191LO. — Supiste que virtud tenia esa Rosa por­
que la lleuaua al lado en el entierro? Si era alguna in­
dulgencia que su Sanctidad le enbió para que no pudiesse yr al infierno avnque muriese en pecado mortal ?
G a l l o . — Eso se me olvido de preguntar. Cerca
de las dichas andas yuan veynte y cinco gentiles hom­
bres muy honrrados de su casa con lobas y capirotes
en la cabera : y vnas hachas grandes de cera negra en
las manos con las armas de su excelencia. Después yua
el señor marques de Pescara, primogénito de su exce­
lencia , con los señores don iñigo y don cesáreo de aualos sus hermanos : y el señor principe de Salmona : y
el señor don Aluaro de luna hijo del señor castellano
de milan, a quien el señor marques sustituyo en los
cargos que en este estado de ytalia tenia: por ser la
persona mas principal que aqui se halla. El por estar
enfermo enbió al señor don Aluaro su hijo en su lu­
gar. yuan alli los comisarios generales de su magestad:
y los gouernadores y alcaldes del estado : y los emba­
jadores de los potentados de ytalia que aqui se halla­
ron : y otros principes y señores que vinieron a honrrar

220

el enterramiento, yuan allí los señores del senado y ma­
gistrado : y los feudatarios del estado, marqueses, con­
des y caualleros, capitanes y gentiles hombres todos con
sus lobas de luto, rastrando y capirotes en las espal­
das. Toda la iglesia mayor estaua entoldada alrededor
de paño negro con las armas de su excelencia: y so­
bre los paños hachas blancas de cera muy juntas. Des­
pués en medio del cimborrio de la iglesia, antes de en­
trar en el coro estaua hecho vn grandissimo cadahalso o
monumento mayor y mas hermoso y de mayor artificio
que jamas se hiq:o a ningún principe en estas partes:
todo pintado de negro. El qual tenia entuma vna pirá­
mide llena de velones y hachas de cera blanca: y enci­
ma de cada lado, o haz del cadahalso auia ocho escudos
grandes con las armas de su excelencia: donde fue puesto
su cuerpo como venia en las andas, o lecho en que fue
traydo. Sobre el qual auia vn dosel muy grande de ter­
ciopelo negro. Al rededor del cadahalso auia infinitas
hachas: y en medio de la iglesia auia ocho grandes can­
deleras, que en España llaman blandones, hechos a mane­
ra de vasos antiguos. Eran de madera negros llenos de
hachas pendientes de lo alto de la iglesia iguales. Estos
candeleras con las otras hachas estauan en rededor de toda
la iglesia. Delante del cadahalso estaua hecho vn talamo
alto de tierra dos bracos, y en ancho setenta bracos.
De todas partes desde el cadahalso hasta el altar mayor
estauan asentados en derredor todos los señores princi­
pales que acompañaron el funeral hasta ser acabados
los ofigios. y todo el talamo era cubierto de paño ne­
gro, ansi lo alto como lo bajo donde estauan asentados
todos aquellos señores. El retablo del altar mayor es-

221

taua todo cubierto de terciopelo negro con su frontal:
con doze hachas muy grandes: y ansi mesmo los otros
altares privados que son muchos, con su cera conueniente. Dime, miedo, que juzgas desta honrra?
M icilo . — Pareeeme que el mundo le dio toda la
honrra que le pudo dar. y que aunque en la vida le
honrró bien, en la muerte le acumuló juntas todas las
honrras: ansi por los blasones de sus ditados y insinias
que alli yuan : como por la compañia y gasto que en su
muerte se le hizo.
G allo . — El dia siguiente se celebró misa solene en
el altar mayor y los officios por el anima, y en el medio
de la misa se dixo vna muy elegante oración en loor de
su excelencia: a la qual estuuieron presentes todos los
señores sobredichos que fueron para este auto combidados hasta que se acabaron todos los officios. y en los
altares y capillas que auia en la iglesia se dixeron hasta
quatrocientas misas recadas.
M icilo . — No vuo ay alguna misa del altar de San
Sebastian de la caridad de Valladolid que le sacara del
purgatorio ?
G allo . — Vn sacerdote enbió alli el pontifice con
todo su poder para le sacar.
M icilo . — Pues eso no bastó?
G allo . — Sí bastó : pero todas las otras misas se di­
xeron por magestad : las quales aprouecharon a todas
las animas del purgatorio por limosna de su excelencia.
Las hachas que se gastaron en acompañar el cuerpo y
en las honrras del dia siguiente llegaron a cinco mil.
M icilo . — Por cierto con tantas hachas bien aceri

222

tara vn hombre a media noche a yr al cielo si las obras
le ayudaron.
G al l o . — En verdad te digo : que sin perjudicar á
ningún principe y capitán general y gouernador de los
passados, no se acuerda ninguno de los que viuen : ni
se halla en ningún libro, auerse hecho en milan ni en el
mundo obsequias mas honrradas, concertadas y sun­
tuosas.
- M191LO. — Mucho deseo tengo de saber si con esto
fue al cielo su excelencia.
G al l o . — Pues cuerpo de my vida no auia de yr al
Cielo ? Buena honrra le auian hecho todas las glorias del
mundo si le vuieran solo pagado con las de acá. Alia le
vi yo en el cielo quando alia subi. La gente que de la
Ciudad y comarca vino y pareció por las calles a la en­
trada del cuerpo, y que esperaua en la iglesia passaron
de doscientas mil personas : las quales mostrauan infi­
nito sentimiento y dolor.
M icilo . — Bien se puede eso presumir: aunque era
común opinión ser honbre cruel : y que ansi mató mu­
chos capitanes, alférez y gentiles hombres haziendolos
degollar.
G al l o . — T odo eso y quanto en ese caso hizo fue
con justicia y por razón : porque muchas vezes por el
cargo que tenia conuenia que se hiziesse ansi por excu­
sar motines en el campo de su magestad. T odo esto ha
venido a proposito de tratar al principio de vuestra va­
nidad de que vsais en vuestros entierros. Que por nin­
guna cosa queréis caer en la cuenta, y cesar de tan
gran hierro: quanto quiera que os lo dizen quantos

22 $

cuerdos han escrito en la antigüedad y modernos. No
vi mayor desuario que por lleuar vuestro cuerpo en las
andas honrrado hasta la sepoltura dexeis a vuestro hijo
desheredado y negesitado : y a los pobres desnudos y
hambrientos en las camas. Gran locura es estar el cuer­
po hediendo en la sepoltura vn estado debajo de tierra
hecho manjar de gusanos: y estar muy vfano por te­
ner a cuestas vna lancha que pesa ginquenta quintales
dorada por engima. O estar encerrados en ricas capillas
con Rejas muy fuertes, como locos atados avn en la
muerte. Gran confusión es de los cristianos aquella pa­
labra de verdadera religión, que dixo Sócrates philosopho gentil. Siendo preguntado de sus amigos quando
beuia el veneno en la cargel: donde quería que le enterrassen, Respondió : echad este cuerpo en el campo,
y diziendole que le comerían las aues, Respondió : po­
nedle vn palo en la mano para oxearlas, y diziendole:
que siendo muerto no podría oxearlas respondió: pues
menos sentiré si me comieren. Donde quiera que quisieredes me podéis enterrar : que no ay cosa mas fácil,
ni en que menos vaya que en el sepulcro.

MigiLO. — Por cierto gallo tu tienes mucha razón
en quanto diges : porque en este caso demasiadamente
son dados los honbres a la vana aparengia y ambigion
y pompa de fuera sin hazer cuenta de lo del alma, que
es de lo que mas se deue hazer caudal.

G allo . — Pues quan de veras dirias eso migilo si

vuiesses subido al gielo y desgendido al infierno como
yo. y vuiesses visto la mofa y risa que pasan los santos
alia viendo el engaño en que están los mundanos aca
agerca desta ponpa de su morir y enterrar, y si viesses

224

el pesar que tienen los condenados en el infierno por la
vanidad de que se arrean en su morir. O que te podría
en este caso contar.
M ig iL o .— O mi celestial gallo, si pudiesse yo tanto
azerca de ti que me quisiesses por narración comunicar
esa tu bienaventuranza de que gomaste siendo Icaromenipo: y contarme lo mucho que viste alia. Si esto impetrasse de ti profierome de quedar yo oy sin comer
por darte doblada ragion.
G a l l o . — No puedo mizilo dexar de te complazer
en quanto me quisieres mandar, y ansi te quiero dezir
cosas que los hombres nunca vieron ni oyeron hasta
oy. Tienes necesidad de nueua atenzion : porque hasta
agora has oydo cosas de mi que tu las puedes auer vis­
to y experimentado como yo. Pero hablar del cielo, y
de los angeles, y del mesmo dios no es capaz honbre
mortal para le comprehehder mientra esta aqui, sin muy
particular preuillegio de dios, y porque la xornada es
grande y tengo flaca memoria dexame recolegir : que
si tu gusto está dispuesto como requiere la materia de
que hemos de tratar yo me profiero de hazerte bienauenturado hoy, de aquella bienauenturanza de que se
goza por el oyr. y pues el dia pareze ser venido aparé­
jate en tu tienda que mañana oyras lo demas.

FIN DEL ONCENO CANTO DEL GALLO.

ARGUMENTO DEL DUODECIMO CANTO DEL GALLO.

En el duodécimo canto que se sigue el auctor imitando a Luciano en el dialogo que
intituló Icaromenipo, finge subir al cielo, y descriue lo mucho que vio alia.

— Ayer te prometí midió de tratar oy ma­
teria no qualquiera ni vulgar. Pero la mas alta y mas
incumbrada que humano ingenio puede concebir. No
de la tierra ni de las cosas bajas y sueles de por aca:
mas de aquellas que por su estrañeza el juizio huma­
no no las basta a comprehender. Tengo de cantar oy
como siendo icaromenipo subi al cielo morada y habi­
tación propria de dios, oy tienes necesidad de nueuo
entendimiento y nueua atención : porque te tengo oy
de dezir cosas que ni nunca las vieron ojos, ni orejas
las oyeron, ni en entendimiento humano nunca pudo
caber lo que tiene alia dios aparejado para los que le
desean seruir. Despierta bien : rompe esos ojos del alma
y mirame aca que quiero dezir las cosas marauillosas
que en el cielo vi, oy, hablé y miré. La estancia, asien­
to, lugar de los Santos y de dios. Dezirte he ladispusicion, mouimiento, camino, distancia que tienen los
Cielos estrellas, nubes, luna y sol entre sí alia. Las quales si oydas no creyeres esto solo me será gloria a mi,
y señal de mi mayor felicidad : pues por mis ojos vi,
y con todos mis sentidos guste cosas tan altas que a to­
dos los hombres causan admiración, y passan a lo que
pueden creer.
G allo.

226

MrgiLO.— Yo te ruego mi gallo que oy con íntimo
affecto te esfuerces a me complazer: porque me tienes
suspenso de lo que has de hablar. Que aun si te plaze
dexaré el offigio por mostrarte la atención que te ten­
go, pues con los ojos ternia los sentidos y entendimien­
to todo en ti. Spegie me parecería ser de infidelidad si
vn hombre tan bajo y tan suez como yo no creyese a
vn hombre celestial y diuino como tu.
G allo. — No quiero midió que dexes de trabajar:
no demos ocasión a morir de hambre, pues todo se
puede hazer. Pringipalmente quando de ti tengo en­
tendido que cuelgas con tus orejas de my lengua, como
higieron los frangeses de la lengua de hércules ogmio
admirable orador. Agora pues óyeme y sabras que co­
mo yo considerasse en el mundo con gran cuydado to­
das las cosas que ay entre los mortales: y hallasse ser
todas dignas de risa, bajas y peregederas. Las riquezas,
los imperios, los offigios de República y mandos. Me­
nospreciando todo esto con gran deseo me esforgé a em­
plear mi entendimiento y affigion en aquellas cosas que
de su cogeta son buenas a la verdad, y ansi cobdigié
passar destas cosas tenebrosas y obscuras y volar hasta
la naturaleza y criador de todas, y a este deseo me mouio y encendió mas la consideración deste que los philosophos llaman mundo. Porque nunca pude en esta
vida hallar de que manera fuesse hecho : ni quien le
hizo : donde tuuo pringipio y fin. Después desto quan­
do en particular desgendia a le contemplar mucho mas
me causaua admiración y dubda. Quando via las es­
trellas ser arrojadas con gran furia por el gielo yr hu­
yendo. También deseaua saber que cosa fuesse el sol.

227

y sobre todo deseaua conocer los accidentes de la luna:
porque me parecían cosas increíbles y marauillosas : y
pensaua que algún secreto que no se podía declarar
causaua en ella tanta mudanza de especies, formas y fi­
guras. Aquella braueza con que el Rayo sale con aquel
resplandor tronido espantoso y rompimiento de nube,
y el agua, la nieue, el granito enbiado de lo alto. Pa­
recíanme ser todas estas cosas difíciles al entendimiento:
en tanta manera que por ninguna fuerca de nuestra na­
turaleza se podian por algún hombre compreender aca.
Pero con todo esto quise saber que era lo que destas co­
sas los nuestros philosophos sentían : porque oya dezir
a todos, que ellos enseñauan toda verdad. Tanbien reCebia gran confusión considerando aquella sublimidad
y alteca de los «cielos: principalmente del empíreo y de
su perpetuidad. El trono de dios; el asiento de los san­
tos; y la manera de su premiar y beatificación. El or­
den que ay en la muchedumbre de todos los coros an­
gelicales. Pues primero quise subjetarme a la di^iplina
destos nuestros maestros, los quales no poco están hin­
chados y presumptuosos con estos titulos. Diziendo que
enhastiados de las cosas de la tierra volan a alcanzar la
alteza de las cosas celestiales: lo qual no seria en ellos
poco de estimar si ello fuesse ansi. Pero quando en
aquellas comunes academias entré : y miré todos los
que en la manera de disputa y lición mostrauan ense­
ñar. Entre todos vi el habito y rostro muy particular
en algunos que sin preguntar lo conocieras auerse leuantado con el titulo de celestiales. Porque todos los
otros aunque platicauan profesión de saber, debajo de
vn vniuersal baptismo y fe trayan vn vestido no diffe-

228

rente del común. Pero estos otros mostrauan ser de vna
particular religión por estar vestidos de vn habito y
traxe particular: y avn entre ellos differian en el color,
y aunque en su presunción, arogancia, obstentacion,
desden y sobrecejo mostrassen ser los que yo vuscaua,
quise preguntar por me satisfazer. y ansi me llegué a
vno de aquellos que a aprender concurrían a lli: y a lo
que le pregunte me respondió señalándomelos con el
dedo : estos son maestros de la philosophia y theologia
natural y celestial, y ansi con el deseo que lleuaua de
saber con gran obediencia me deposité a su di^iplina:
proponiendo de no salir de su escuela hasta que vuiesse
satisfecho a mi dubda y confusión. O dios inmortal que
martirio passé alli : que comencando por vno de aque­
llos maestros según el orden que ellos tenían entre si a
cabo de vn año que me tenia quebrada la cabega con
solo difinir términos cathegorematicos y sincategorimaticos, análogos, absolutos y conotatiuos, solo me
hallé en vn laberinto de confusión. Quise adelante ver
si en el otro auria algo mas que gustar : y en todo vn
año nunca se acabó de enseñar vna demostración : ni
nunca colegí cosa que pudiesse entender. Consolauame
pensando que el tienpo, aunque no el arte, me traeria
a estado y preceptor que sin perdida de mas edad me
llegaría a mi fin. y ansi entré ya a oyr los principios de
la philosophia natural, y esto solo te quiero hazer sa­
ber : que a cabo de muchos dias solo me faltaua ser
libre de aquella necedad y ignoranca con que vine alli.
Porque fueron tantas las opiniones y diuersidad de no
sé que principios de naturaleza : insecables atomos : inumerables formas; diuersidad de materias; ydeas, pri-

229

meras y segundas intenciones; tantas questiones de va­
cuo y infinitos que quanto mas alli estaua mas me enboscaua en el laberinto de confusión, y esto solo entre
todas las otras cosas no podia sufrir; que como en nin­
guna cosa entre si ellos conueniessen, mas antes en to­
do se contradezian, y contra todo quanto affirmauan ar­
guian, pero con todo esto me mandauan que los creyesse dezir la verdad; y cada vno dellos me for^aua
persuadir y atraer con su razón.
M 191LO . — Cosa marauillosa me cuentas; que siendo
esos hombres tan santos y Religiosos y de conciencia
no sacassen en breue la suma de sus sciencias, y solo
aquello enseñassen que no se pudiesse contradezir. O a
lo menos que se enseñasse lo que en suma tuuiesse mas
verdad, dexados aparte tantos argumentos y questiones
tan impertinentes al proposito de lo que se pretende
saber.
G a l l o . — Pues en verdad mucho mas te Reyrias
micilo si los viesses con la arogancia y confianca que ha­
blan no tratando cosa de verdad, ni que tenga en si
sustancia ni ser. Porque como quiera que ellos huellan
esta tierra que nosotros hollamos; que en esto ninguna
ventaja nos llevan. Ni en el sentido del viso son mas
perspicaces que nosotros; mas antes ay muchos dellos
que casi están ciegos y torpes por la vejez. Y con todo
esto afirman ver y conocer los términos del cielo; y se
atreuen a medir el sol; y determinar la naturaleza de
la luna y todo lo que sobre ella está, y como si vuieran
decendido de las mesmas estrellas señalan su figura y
grandeza de cada qual. y ellos que puede ser que no
sepan quantas leguas ay de Valladolid a Cabecon, de-

terminan la distancia que ay de cielo a cielo; y quantos
cobdos ay del cielo de la luna al del sol. y ansí difinen
la altura del ayre; y la redondez de la tierra; y la pro­
fundidad del mar. y para estas sus vanidades pintan no
sé que circuios, triángulos y quadrangulos; y hacen
vnas figuras de Spheras con las quales sueñan medir el
ambitu y magnitud del cielo. y lo que es peor y mayor
señal de presunción y arogangia; que hablando de co­
sas tan ingertas como estas, y que tan lexos están de
la auerigua^ion; no hablan palabra ni la proponen de­
bajo de conjeturas, ni de maneras de dezir que mues­
tren dubdar. Pero con tanta certidumbre lo afirman y
bozean que no dan lugar a que otro alguno lo pueda
disputar ni contradezir. Pues si tratamos de lo alto del
Cielo tanto se atreuen los theologos deste tiempo a di­
finir las cosas reseruadas al pecho de dios como si cada
dia sobre el gouierno del mundo vniuersal comunicassen con él. Pues de la dispusieron y orden de alia nin­
guna cosa dizen que no quieren que sea aueriguada con­
clusion, o oráculo que de su mano escriuio dios como
las tablas que dio a Moysen. Pues como yo no pudiesse de la doctrina destos colegir algo que me sacasse
de mi ignorancia; mas antes sus opiniones y variedades
mas me confundían, dime a pensar que medio abria
para satisfazer a mi deseo; porque cierto de cada dia
mas me atormentaua. Como suele acontecer al natural
del hombre; que si alguna cosa se le antoja y en el al­
ma le encaxa, quanto mas le priban della mas el ape­
tito le solicita. Principalmente porque se me encaxó en
el alma que no podia alcancar satisfazion de mi deseo
aca en el mundo si no subia al c ^ 0 y a la comunica-

*3i

cion de los bienauenturados. y aunque en este pensa­
miento me reya de mi, el gran cuydado me mostró la
via como me sucedió. Porque viendome mi genio (di­
go el ángel de mi guarda) en tanto aflito; como uido
por piedad; y también por se gloriar entre todos los
otros genios auer impetrado de dios este preuillegio para
su clientulo. Ansi se fue a los pies de su magestad con
gran importunidad diziendo que no se leuantaria de alli
hasta que le otorgasse vn don, le pidió licencia para
me poder subir a los cielos y pudiesse gozar de todo lo
que ay alia, y como el mi genio era muy pribado suyo
se lo concedió; con tal que fuesse en vn breue termino
que no me quedasse alia, y ansi venido a mi, como
me halló en aquella agonía casi fuera de mi juizio, sin
exerqitar ningún sentido su officio me arrebató y voló
comigo por los ayres a Riba. O soberano dios por don­
de comencaré miedo lo mucho que se me ofrece dezir?
Quiero que ante todas cosas sepas : que desde el
punto que mi buen genio de la tierra me desapegó y
comencamos por los ayres a subir fue dotado de vna
agilidad, de vna ligereca con que fácilmente y sin
sentir pesadumbre volaua por donde quería sin que al­
guna cosa, ni elementos, ni cielo me lo estoruasse. fue
con esto dotado de vna perpicacidad y agudeza de en­
tendimiento y abilidad de sentidos que juzgaua estar
todos en su perfecion. Porque quanto quiera que muy
alto subíamos no dexaua de ver y oyr todas las cosas
tan en particular como si tuuiera en aquella distancia que
aca en el mundo estos sentidos acostumbran sentir.

M icilo . — Pues yo te ruego agora gallo porque mas
bien auenturada y apazible me sea tu narración, me

cuentes en particular lo que espero de ti saber, y es
que no sientas molestia en me notar aquellos secretos
que procediendo en tu peregrinación de la tierra, del
mar, de los ayres, cielos, luna y sol ; y de los otros
elementos pudiste entender y de lo alto especular.
G allo . — Por cierto micilo bien me dizes. Por lo
qual tu yendo comigo con atención si de algo me descuydare despertar me has; porque ninguna cosa reseruaré para mi por te complazer. Penetramos todos los
ayres y esphera del fuego sin alguna lision; y no para­
mos hasta el cielo de la luna; que es el cielo primero y
mas inferior; donde me asenté y comencé de alli a mi­
rar y contemplar todas las cosas, y lo primero que mi­
ré fue la tierra que me pareció muy pequeña; y muy
menor sin comparación que la luna. Mirela muy en
particular y holgué mucho en uer sus tres partes prin­
cipales Europa, Asia y Africa. La braueza del mar, los
deleitosos xardines, huertas, florestas y las fuentes, y
caudalosos rios que la riegan, con sus apazibles riberas.
Aquellas altas y brauas montañas y graciosos valles
que la dan tanto deleyte.
M icilo . — Dime gallo como llaman los philosophos
a la tierra rredonda pues vemos por la esperiencia ser
gibosa y por muchas partes prolongada por la muche­
dumbre de montañas que en ella ay ?
G allo . — No dubdes micilo ser redonda la tierra
considerada según su total y natural condición; puesto
caso que en algunas partes esté alterada con montañas
y bagios de valles; porque esto no la quita su redondez
natural, y ansi considera el proueymiento del Sumo hazedor que la fundo para el prouecho de los hombres.

233

Que viendo auer en diuersas partes diuersos naturales
y dispusiyiones de yernas, Rayzes y arboles necesarios
para la conserua^ion de los hombres para cuyo fin los
crio, dispuso las montañas altas para que alli con el de­
masiado calor y sequedad se crie vn genero de arboles
y frutas que no nacerían en los valles hondos y som­
bríos. y hizo los valles porque na^iessen alli otros gé­
neros de frutas, miesses y pastos por causa de la hume­
dad; los quales no nacerían en lo alto de la montaña.
Arriba en la montaña en vnas ay grandes mineros de
metales, maderas preciosas y especias odoriferas, yeruas saludables, y en otras fortissimas vestías y otros
animales de admirable fiereza. Abajo en el valle nacen
los panes, pastos abundantes y graciosos para los gana­
dos, y los vinos muy preciados, y otras muy graciosas
frutas y arboledas. Ves aqui como todo lo dispuso dios
conforme a la vtilidad del vniuerso como quien él es.
Esta quiso que fuesse inmobil como centro y medio del
vniuersal mundo que crió ; y hizo que elementos y fíelos
reboluyessen en torno della para la disponer mejor, y
después que en estas sus partes contemplé la tierra de­
fendí mas en particular á mirar la vida de los mortales; y
no solo en común, pero de particulares naciones y ciuda­
des, scithas, arabes, persas, indos, medos, partos, grie­
gos, germanos, y talos y hispanos, y después defendí a
sus costumbres leyes y viuiendas. Mire las ocupaciones
de todos, de los que nauegan, de los que van a la guerra,
de los que labran los campos, de los que litigan en las
audiencias forales, de las mugeres; y de todas las fieras
y animales; y finalmente de todo lo que esta sobre la
tierra, y no solamente alcance a ver lo que hazen en

234

publico; pero avn via muy claro lo que cada qual hazia en secreto. Via los muy vedados y peligrosos adul­
terios que se hazian en camaras y retretes de principes
y señores del mundo; los hurtos, homicidios, sacrile­
gios, incendios, tray(¿iones, robos y engaños que entre
hermanos y amigos passauan. De los quales si te vuiesse dezir en particular no abría lugar para lo que tengo
en intinqion. Las ligas, los monipodios, passiones por
proprios intereses. Las vsuras, cambios, tráfagos de
mercaderes y merchanes, trapasos de ferias y merca­
dos.
MiqiLO. — Gran plazer me harias gallo si me dixesses algo de lo mucho que viéndolo te deleytó.
G allo . — Es imposible que tantas cosas te cuente;
porque aun en mirar tanta variedad y muchedumbre
causaua confusión. Parecia aquello que cuenta hornero
del escudo encantado de Achiles; en el qual paremia la
diuersidad de las cosas del mundo. En vna parte parezia hazerse bodas, en otra pleytos y juizios, en otra los
templos y los que sacrificauan, en otra las batallas; y
en otra los plazeres y fiestas; y en otra los lloros de los
defuntos. Pues piensa agora si de presente viessemos
passar todo lo que aqui digo que cosa auria semejante
a esta confusión. No paremia otra cosa, sino como si
juntasses agora aqui con poderoso mando todos quantos mussicos de quantos instrumentos y bozes ay en el
mundo juntamente con quantos saben de vaylar y dan<¿ar. y en vn punto mandasses que juntos todos comenqassen su exer<¿i<¿io; y cada qual trabajasse por tañer y
cantar aquella canción que mas en su juizio estimasse
procurando con su boz, y instrumento sobrepujar al

235

que tiene mas cerca de sí. Piensa agora por mi amor
miedo que donosa seria esta vaylia y música si también
los dallantes comeneassen a hazer su vaylia.
M i ^ilo . — Por cierto en todo estremo seria confusa
y digna de Risa.
G allo . — Pues tal es la vida de los hombres sin or­
den ni concierto entre sí. Cada vno piensa, trata, ha­
bla y se exereita según se condition particular y pare­
cer mientra en el teatro deste mundo dura la represen­
tation desta farsa, y después de acabada (que se acaba
con la muerte) todas las cosas bueluen en silencio y
quietud; y todos desnudos de sus disfraces que se vis­
tieron para esta representation quedan iguales y seme­
jantes entre sí, porque acabó la comedia. Que mientra
estuuieron en el teatro todo quanto representaron era
vurla y Risa, y lo que mas me mouia a escarnio era
ver los grandes ánimos de principes y Reyes contender
entre sí y poner en campo grandes exer^itos; y auenturar al peligro de muerte gran multitud de gentes por
vna pequeña provincia, o por vn Rey no, o por vna ciu­
dad; que ay diez y seys estrellas en el cielo sin otras
muchas que ay de admirable cantidad; que cada vna de
ellas es ciento y siete vezes mayor que toda la tierra, y
toda junta la tierra es tan pequeña que si la mirassen de
aca abajo fixa en el cielo no la verian y escarnecerían de
sí mesmos viendo por tan poca cosa como entre sí con­
tienden. y lo que mas de llorar es, el poco cuydado y ar­
risco que ponen por ganar aquel Reyno celestial; vn Reyno tan grande que a vn solo punto del cielo corresponden
diez mil leguas de la tierra. No me parecía todo el Reyno
de nauarra vn passo de vn hombre pequeño. Alemaña

236

no vn pie. Pues en toda la isla de ingalaterra y en toda
frangía no paregia que auia que arar vn par de bueyes
vn dia entero, y ansi miraua que era lo que tanto haze
ensoberuezer a estos ricos del mundo, y marauillauame
porque ninguno posee tanta tierra como vn pequeño
atomo de los que los philosophos epicúreos imaginan;
que es la cosa mas pequeña que el hombre puede ver.
Pues quando bolui los ojos a la ytalia y eché de ver la
giudad de milan que no es tan grande como vna lente­
ja; consideré con lagrimas por quan poca cosa tanto
pringipe y tanto cristiano como en vn dia se puso a
riesgo. Pues que diré de Túnez y de Argel? Pues que
aun de toda la turquia? Pues toda la india de la nueua
españa y perú, y lo que nueuamente hasta salir al mar
del Sur se nauega no parege ser de dos dedos. Pues
que si trato de las minas del oro y plata y metales que
ay en el vniuerso? Por cierto todas ellas desde el gielo
no tienen cuerpo de vna hormiga.

MigiLO.— O bienauenturado tu gallo que de tan di­
chosa vista gozaste. Pero dime que te paregia desde lo
alto la muchedumbre de los hombres que andauan en
las giudades?
G allo . — Paregian vna gran multitud de hormigas

que tienen la cueba junto a vnos campos de mieses; que
todas andan en rebuelta y girculo, salir y entrar en la
cueua. y las que mas se fatigan con toda su diligengia
traen vn grano de mixo, ó cada vna medio grano de tri­
go; y con esta pobreza está cada qual muy vfana soberuia y contenta. Semejantes son los trabajos de los hom­
bres puestos en común rebuelta y girculo en audiengias,
en ferias, en debates y pleytos, nunca tener sosiego; y

237

en fin todo es por vn pobre y miserable mantenimien­
to. Como todo esto vue bien considerado dixe a mi ge­
nio que me lleuasse adelante; porque ya no me sufria,
mas anhelaua por entrar en el ^ielo empíreo y ver a
dios, y ansi mi guia me tomo y subimos passando por
el cielo de mercurio al de venus; y de alli passamos la
casa del sol hasta la de M ars; y de alli subimos al <¿ielo de Jú piter; y después fuemos al de Saturno y al fir­
mamento y cielo cristalino, y luego entramos en el $ielo empíreo casa real de dios.
M i^ilo. — Antes que passemos adelante gallo quer­
ría que me dixesses; estos elementos, (pielos, estrellas,
luna y sol de que naturaleza, de que masa son? De que
materia son aquellos cuerpos en sí, que lo deseo mucho
saber ?
G allo . — Esa es la mayor bobedad que vuestros
philosophos tienen aca; quedizen que todos esos cuerpos
Celestiales son compuestos de materia y forma, como
es cada vno de nos. y dizen muchos dellos que son
animados; lo qual es desuariar; porque no tienen ma­
teria ni composición. En sum a, sabras que todos ellos,
los elementos, puros, cielos, estrellas, luna y sol; no
son otra cosa sino vnos cuerpos simples que dios tiene
formados con su infinito saber, por instrumentos de la
administración y gouierno deste mundo inferior para el
cumplimiento de su necesidad. Estos no tienen compo­
sición ni admistion en sí; ni ay materia que se rebuelua
con ellos estando en su perfecion. y ansi te hago saber;
que los elementos simples y puros no los podéis los
hombres vsar, tratar, ni comunicar sino os los dan con
alguna admistion. El agua simple y pura no la podría-

238

des beber sino os la mezclasse naturaleza con otro ele­
mento para que la podáis palpar y gustar, y ansi se ha
de entender del fuego, ay re y tierra; que si no estuuiesen mezclados entre si no los podriamos comunicar. Pues
ansi como el puro elemento no tiene materia ni compo­
sición en sí, menos la tienen los cielos, estrellas, pla­
netas, luna y sol. Tuuo necesidad el mundo de luz en
el dia; y para esto formó dios el sol. Tuuo necesidad
de luz en la noche; y para esto formó luna y estrellas.
Tuuo necesidad de ayuda para la común nacencia y
generación de las cosas y conseruacion; y para esto dio
dios a los planetas, lunas, sol y otras estrellas y cielos vir­
tud que en lo ynferior puedan influir para esta necesi­
dad. y pasando por la región de Eolo Rey de los vien­
tos vimos vna gran multitud de almas colgadas por los
cabellos en el ay re atadas las manos atras; y muchos
cuervos graxos y milanos que uiuas las comian los coraCones y entre todas estaua con muy notable dolor vna
que con gran furia y crueldad la comian el coracon y
entrañas dos muy poderosos y hambrientos buytres. y
pregunte a mi genio, que gente era aquella. El qual
me respondió : que eran los ingratos que auian cum­
plido con sus amigos con el viento de palabras, pagán­
doles con engaño y muerte al tiempo de la necesidad,
y yo le importuné me dixesse quien fuesse aquella des­
dichada de alma que con tanto affan padecía entre todas
las otras, y él me respondió : que era Andronico hijo
del Rey de Ungria; el qual entre todos los hombres
del mundo fue mas ingrato a la velleza de Drusila hija
del Rey de Macedonia. y yo rogándole mucho que me
dixesse en que especie de ingratitud ofendió se sentó

por me complazer y ansí comengó. Tu sabras que el
Rey de Albania y morea hizo gran exergito contra el
Rey de lydia por cierta differengia que entre ellos auia
sobre vnas islas que auian juntos conquistado en el mar
egeo. y por tener el Rey de Ungria antigua liga y deuida amistad con el Rey de Albania le embió su hijo
Andronico con algún exergito que le faboregiesse, que
tenia ya su rreal asentado en la lydia. y vn dia casi al
puesto del sol saliendo Andronico del puerto de magedonia en vna galera ligera para hazer su xornada; por­
que ya adelante auia enbiado al Rey su gente yendo ya
a salir del puerto casi a mar alta vio que andaua por el
mar vn vergantin ricamente entoldado con la cubierta
de vn requemado sembrado de mucha pedrería; que
daua gran resplandor a los que andauan por el mar. y
como Andronico fue auisado del vergantin mandó a los
que yuan al Remo que se agercassen a él. y yéndose
mas acercando reconogieron mas su riqueza; y yr damas
de alta guisa allí, y asi Andronico como al vergantin lle­
gó por gozar de la presa mando aferrar; y luego saltó
en él, y con muy gallardo y cortes semblante se repre­
sentó ante las damas y quando entre ellas vio a la linda
Drusila que en el mundo no tenia par, que por fama
tenia ya notigia della; y supo que se era salida por alli
a solazar con sus damas sin cauallero alguno, se le hu­
milló con gran reuerengia ofregiendosele por su prisio­
nero. y como el era mangebo y gentil hombre y supo
ser hijo del Rey de Ungria que por las armas era caua­
llero de gran nombradia; ella se le rendio, quedando
congertados ambos que acabada aquella batalla donde
yua bolueria a su seruigio; y se trataría con su padre el

matrimonio que agora por palabras y muestra de volun­
tad delante de aquellas damas otorgaron entre sí; con­
fiando la donzella que su padre holgaría de lo que ella
vuiesse hecho; porque en el estremo la deseaua complazer. y ansi dándose paz con algún sentimiento de
sus corazones se apartaron; y siguiendo Andronico su
xornada, ella se boluio a su ciudad. Luego el dia si­
guiente vinieron a macedonia los mas valerosos y prin­
cipales del Reyno de irania enbiados por su Rey que
estauan en vn confin y comarcanos; los quales venían
a demandar al Rey de macedonia su hija Drusila por
muger para el hijo de su Rey y Señor, y lo que suce­
dió, porque ya creo que estas cansado de me oyr, y es
venido el dia, en el canto que se sigue te lo diré. Por
agora abre la tienda y comienca a vender.

FIN DEL DUODÈCIMO CANTO DEL GALLO.

241

ARGUMENTO
D E L D E C IM O T E R B IO C A N T O D E L G A L L O .
En el décimo terfio canto que se sigue el auctor prosiguiendo la subida del fíelo
descriue la pena que se da a los ingratos.

G allo . — O malaventurados ingratos aborrecidos de

dios que es suma gratitud : veo el pago que dios y el
mundo os da. Pues ayer te dezia micilo como Drusila
no auia acabado de dar su fe y palabra de matrimonio
a Andronico quando la demandó Raymundo hijo del
Rey de Tra?ia por muger. Pues agora sabras que ni
cobdigia de mas señorio y Reynos, ni de mas riquezas,
ni de mas poder la peruertio a que negasse lo prome­
tido a su amante. Mas antes de cada dia penaua mas
por e l: y le parecia auer mucho errado y ser digna de
gran pena por auerle dexado yr. y con esta firmeza y
intincion respondió a su padre descubriéndole el ma­
trimonio hecho al qual no podia faltar, y como el pa­
dre la amaua tanto despidió los embajadores diziendo
que al presente no auia oportunidad para el effecto de
su petición, y como el soberuio Rey de Tracia se
vio ansi menospreciado por ser el mas poderoso Rey
que auia en la Europa: y por ser su hijo Ray mun­
do muy agraciado principe y vnico heredero, y de
todas las princesas deseado por marido. Pero por la
gran ventaja y valor de la hermosura de Drusila la
demandó a su padre por muger : y quanto mas se la
16

242

negaron mas él se aficionó a ella, y ansi propuso con
gran ira de la conquistar por armas, de tal suerte que
quando ella no pudiesse ser vencida a lo menos perdiesse el reino : y necesitarla a hazerlo por fuerza. Aun­
que no con intingion de afrontar ni injuriar su valerosa
persona, y ansi luego se langó en el Reyno de magedonia con grande exergito quemando talando y destru­
yendo todo el estado, y la desdichada Drusila quando
vio a su padre y hermanos en tanta afligion llorando
maldezia su triste hado que á tal estado la auia traydo:
y no saber con que mas cumplir con ellos que con Ro­
garles la quitassen la vida pues ella era la ocasión y
causa de aquella tempestad, y por muchas veges se de­
termino a se la quitar ella a sí mesma, sino que temia
el estado miserable de la desesperación : y hazer pesar
a su querido y amado Andronico : porque confiaua dél
que la amaua. y ansi sugedio que en vna batalla cam­
pal que les dio Raymundo por la gran pujanga de esfuergo y exergito los vengió y mató al Rey de magedonia y dos hijos suyos. De lo qual la desdichada Dru­
sila se sintió muy afligida: y le fue forgado huyr del
enemigo y su furia : y recogerse en vn castillo que era
en el fin de su reino en los confines de Albania, que no
tenia ya mas que perder, y alli muy cubierta de luto y
miseria esperaua lo que della Raymundo quisiesse ha­
zer : teniendo por mejor y mas fagil perder su vida,
pues ya la estimaua por muerte, antes que perder al su
Andronico la fe. y estando ansi desconsolada, huérfana
y sola sin algún socorro, vino nueua al Reyno de Al­
bania que el Rey de Lydia hauia vengido en batalla a su
Rey : y tenia preso a Andronico hijo del Rey de Un-

243

gria. y como Drusila tenia toda su esperanga en el fin
de aquella batalla, pensando que como della saliesse
vitorioso el Rey de Albania vernia con Andronico en
su fabor: y que ambos bastarian para la restituir en su
Reyno. Como ya se vio la misera sin alguna esperanza
de Remedio no hazia sino llorar fatigándose amarga­
mente, maldiziendo su suerte desdichada, no sabiendo
a quien se acorrer. No tuuo la cuytada otra cosa de que
asir para el entrenimiento de su consolaron : sino con­
siderar la causa tan bastante que tenia porque llorar,
que le seria ocasión de morir, y ansi de acabar su do­
lor. y como Raymundo la importunaba acortándola de
cada dia mas los términos de su determinaron, ya co­
mo muger aborrida : teniendo por gierto que ningún
sugeso podria venir que peor fuese que venir en manos
de Raymundo siendo viuo su Andronico. Determinó
yr por el mundo a vuscar alguna manera como le livertar o morir en prisión con él. y ansi se vistió de los
vestidos de vno de sus hermanos, y cortándose los cabe­
llos redondos al vso de los varones de la tierra se armo
del arnés y sobre ueste de su hermano sin ser sentida,
ni comunicándolo con alguna persona, y vn dia antes
que amanegiesse se salió del castillo sin ser sentida de las
guardas de fuera: porque a las de dentro ella las ocupó
aquella noche como no la pudiessen sentir, y ansi con
la mayor furia que pudo caminó para el puerto : donde
hallo vna galera ligera que estaua de partida para la lydia: en la qual se fletó pagando el conueniente salario
al piloto, y con mucha bonanga y buen temporal hizo
su viage hasta llegar al puerto de su deseado fin. Consolauasse la desdichada en hollar la tierra que tenia en

244

prisión todo su bien, y quando llegó a la gran 9Íudad
donde residía el Rey teniasse por muy contenta quan­
do via aquellas torres altas en que pensaua estar secres­
tado su amor, y ansi a la mas alta y mas fuerte le dezia. O la mas bienauenturada estanca que en la tierra
ay : quien te hizo tan dichosa que mereciesses ser caxa
y buxeta en que estuuiesse guardado el precioso joyel
que adorna y conserua mi cora9on ? Quien te hizo vote
en que se en9errase conserua tan cordial? O si los ha­
dos me conuertiessen agora en piedra de tan feliz edifi9Í0, porque a mi contento gozasse de mi deseado bien,
y diziendo estas y semejantes lastimas llorando de sus
ojos se entró en la 9Íudad: y fuesse derecha al pala9Ío
y casa del Rey : y apeada de su cauallo se entró en la
sala real: donde hallando al Rey puesta de rodillas an­
te él le habló ansi. M uy alto y muy poderoso señor,
a la vuestra alteza plega saber como yo soy hijo del
Rey de Polonia: y deseo de exentarm e en las armas
para mere9er ser colocado en la nombradia de cauallero me ha hecho salir de mi tierra, y teniendo notÍ9Ía
que tan auentaj adámente se platican las armas en vues­
tra corte soy venido a os seruir. De manera que si mis
obras fueren de cauallero, ofre9Ída la oportunidad terneme por dichoso tomar la orden de caualleria de tan
valeroso principe como vos. y si en vuestro seruÍ9Ío me
re9ebis me haréis señor muy gran mer9ed. Estauan de­
lante la Reyna y su hija Sofrosina que era dama de
gran beldad : y el hijo del Rey. y como vieron a Drusila tan hermoso y apuesto donzel a todos contentó en
extremo, y les plazió su ofre9Ímiento : y a Sofrosina
mucho mas. y después que el Rey su padre le agrade-

245

gio su venida y buena voluntad, le ofregio todo aquel
aprouechamiento que en su casa y Reyno se le pudiesse dar. Sofrosina le demandó a su padre por su donzel
y cauallero: y su padre se le dio : y Drusila le fue a
bessar las manos por tan gran merced : Sofrosina estaua
muy vfana de tener en su seruigio vn tan apuesto y
hermoso donzel : porque giertamente ansi como en su
habito natural de muger era la mas hermosa donzella que
auia en el mundo: y con su beldad no auia cauallero que
la viesse que no la deseasse. Ansi por la mesma manera
en el habito de varón tenia aquella ventaja que toda
lengua puede encarecer: en tanta manera que no auia
dueña ni donzella que no deseasse gozar de su amor, y
ansi Sofrosina dezia muchas vezes entre si, que si fuesse a ella gierto que el su donzel era hijo del Rey de Po­
lonia, como él lo auia dicho, que se ternia por muy
contenta casar con é l: tan contenta estaua de su pos­
tura y beldad, y ansi en ninguna cosa podia Sofrosina
agradar a Drusila que no lo hiziesse de coragon. y vn
dia hablando delante de algunos caualleros y Reyna su
madre de la batalla y de la muerte del Rey de Albania,
vinieron a hablar de la prisión de Andronico hijo del
Rey de Ungria. y la Reyna dixo que giertamente seria
justigiado muy presto ; porque mató en la batalla vn
sobrino suyo hijo de su hermana : y que su madre no
se podia consolar por la muerte de su hijo sino con auer
Andronico de morir, y que para esto tenia ya la pala­
bra del Rey. y como Drusila esto oyó pensó perder la
vida de pesar, y con mucha disimulagion se puso a pen­
sar como podría livertar a su amante avnque ella muriesse por él. y ansi como Sofrosina se recogió a su

246

aposento pussose Drusila de rodillas ante ella suplican­
do la hiziesse vna merced : haziendola sauer en como
ella auia confuido gran piedad de Andronico por cer­
tificarle la Reyna su señora que auia de morir. Que le
suplicaua le diesse licencia para le visitar y consolar
porque en ninguna manera se podría sufrir a estar pre­
sente en la ciudad a le ver morir. Sofrosina como en­
tendió que en esto haría a Drusila gran plazer le dio
luego vn anillo muy preciado que ella traya en su dedo
y le dixo: que se fuesse con el al alcayde del castillo:
y le dixesse que se le dexasse ver y hablar. No te pue­
do encarecer el go^o que Drusila con el anillo lleuó. y
como llego al castillo y le mostro al alcayde y reconosio el anillo muy preciado de su señora Sofrosina: y
por lo que conocía de los fabores que daua al su donzel, luego le hizo franco el castillo y le dió las llaues:
y sin mas compañía ni guarda le dixo que entrasse en
la torre de la prisión. Como Andronico sintió abrir las
puertas temióse si era llegada la hora en que le auian
de justiciar: porque le pareció desusada aquella visita:
y estaua confuso pensando que podia ser. y avnque no
tenia mas prisiones que la fuerca de aquella torre afli­
gíale mucho Ja soledad: y el pensar la hora en que auia
de morir, y como Drusila entró en la prisión y recono­
ció al su amado Andronico aunque flaco y demudado
todo, se le fue a abracar y bessar en la boca que no se
podia contener, y como Andronico se sintió ansi acari­
ciar de vn mancebo en vn estado tan miserable como
aquel estaua confuso y turbado sospechoso que le 11orauan el punto de su muerte, y quando ya su Drusila
se le dio a conocer y boluió en sí no ay lengua que

247

pueda contar el plazer que tuuieron los dos. Luego le
contó por estenso como auia venido allí: y como per­
dió sus padres, hermanos y Reyno : y el estado en que
estaua en el fabor de Sofrosina : y la confianza y crédi­
to que se le daua en toda la ciudad : y como sauia cier­
to que auia de morir y muy breue sin poderlo ella re­
mediar por ser muger. y que por tanto conuenia que
luego tomando los hábitos que ella traya, que se los
dio Sofrosina, la dexasse en la prisión con los que el
tenia vestidos: y que él se fuesse a vuscar como la li­
bertar. En fin pareciendo bien a ambos aquel consejo:
y siendo auisado por Drusila de muchas cosas que con­
uenia hazer antes que saliesse de la ciudad : como se
auia de despedir de Sofrosina: y como auia de auer su
arnés; vestiéndose las ropas que ella lleuaua, y toman­
do el anillo, y cerrando las puertas de la torre se salió,
y dadas las llaues al alcayde con mucha disimulación
se fue al palacio sin que alguno le echasse de ver por
ser ya casi a la noche, y entrando a la gran sala hallo a
Sofrosina con sus padres y corte de caualleros en gran
conuersacion. y puesto de rodillas ante ella le dio el
anillo, y por no dar Sofrosina cuenta al Rey ni Reyna de ninguna cosa no le habló en ello mas: pensando
que estando solos sabría lo que con Andronico passó.
y Andronico sin mas detenimiento se fue al aposento
de Drusila conforme el auiso que le dio : y vestido su
arnés y subiendo en su cauallo se salió la puerta de la
Ciudad. Esperó Sofrosina aquella noche si parecía ante
ella el su donzel: y como no le vio, venida la mañana
le embio a vuscar : y como le dixeron que la noche an­
tes se auia ausentado de la ciudad pensó auerlo hecho

por piedad que tuuo de Andronico por no le ver mo­
rir. y ansi trauajaua Sofrosina porque se executasse la
muerte en Andronico diziendo que luego bolueria su
donzel como supiesse auerse hecho justicia, y ansi se
sufrió, y respondía al Rey y Reyna quando pregunta­
rían por el diziendo : que ella le embió vna xornada de
alli con vn recado. Andronico con la mayor priesa que
pudo caminando toda la noche se entró en el Reyno de
Armenia porque supo que tenia gran enemistad con el
Rey de Lydia. y le dixo ser vn cauallero de traída, que
auia recebido vn gran agrauio del Rey de L y d ia : que
le suplicaua le diesse su exercito: y que el le quería ser
su capitán que él le prometía darle el Reyno de Lydia
en su poder, y que solo quería en pago el despojo del
palacio real y prisioneros del castillo, y ansi con9ertados caminó Andronico para Lydia con el Rey de
Armenia y su exercito. y salido el Rey de Lydia al
campo con su exerqito le mató Andronico en vna ba­
talla y le entro en la qiudad. y tomó en su guarda el
palaqio del R e y : y se fue al castillo y abierta la prisión
sacó de alli a su Drusila con gran alegría y plazer de
am bos: y gran gozo de bessos y abramos, y descubrien­
do su estado y ventura a todos, vistió a Drusila de há­
bitos de dama que admiraua a todos su hermosura y
belleza, y poniendo en poder del Rey de armenia a la
Reyna de Lydia y todo el Reyno : y diziendo que que­
ría a Sofrosina para dársela por muger a vn hermano
suyo la embarcó juntamente con todo el tesoro del Rey.
Luego como entraron en el mar les vino vna tormenta
muy furiosa: por la qual después de dos dias aporta­
ron a vna ysla sola y desierta y sin habitaqion que es-

249

taua en el mar egeo. yua Sofrosina muy miserable y
cuytada llena de luto: y Andronico se la yua consolan­
do. y como era donzella y linda que no auia cumplido
católe años bastó entre aquellos regalos y lagrimas
mouer el coraron de Andronico con su hermosura y
belleza, y ansi como enhastiado de la su Drusila passó
todo su amor en Sofrosina : que ya si a Drusila hablaua
y comunicaría era con simulación, pero no por volun­
tad. y ansi fingiendo regalar a Sofrosina de piedad disimulaua su malicia encubierta : porque so color que la
lleuaua para su hermano la acarigiaua para si, pareCiendole no ser aquella joya para desechar, y ansi ar­
diendo su coracon con la llama que Sofrosina le causaua
sospiraua y lloraua disimulando su pena. Pues llegados
al puerto de la ysla, como Drusila llegó cansada de las
malas noches y dias del mar saltó luego en tierra ya
casi a la noche, no queriendo Sofrosina salir del nauio
por su desgracia. Auiendo cenado Drusila mandó sacar
al prado verde vn rico pavellon con vna cama: la qual
recibió aquella noche los desiguales coracones de An­
dronico y Drusila en vno. y como la engañada Drusila
con el cansancio se adurmió : y el infiel Andronico la
sintió dormida, poco a poco sin que le sintiesse delez­
nándose por la cama se leuantó junto a la media noche:
y tomándola todos sus vestidos la dexó sola y desnuda
en el lecho y se lanco en el nauio. y ansi mandó a los
marineros y gente que sin mas detenimiento leuantassen velas y partiessen de alli. y con tiempo de bonanca
y prospero viento vinieron en breue a tomar puerto en
el Reyno de macedonia, de algunas villas que avn estauan por Drusila: porque Raymundo era ydo a con-

250

quistar á Sicilia. La desdichada de Drusila como de su
sueño despertó comentó a vuscar por la cama su
amante; estendiendo por la vna parte las piernas, y por
la otra echando los bracos, y como no le halló como
furiosa y fuera de seso saltó del lecho desnuda en car­
nes; y sin sosiego alguno se fue a la ribera vuscando
el nauio; y como no le vio, presumiendo avn dormir
y ser sueño lo que via se comencó cruelmente a he­
rir por despertar, y ansi rasgando su hermoso rostro
que el sol obscurecía con su resplandor; y mesando sus
dorados cabellos corría a vna parte y a otra por la ri­
bera como adiuinando su mala fortuna. Daua grandes
vozes llamando su Andronico; pero no ay quien la res­
ponda por alli sino de pura piedad el echo que habita
y resuena por aquellas concauidades. En grandes alari­
dos y miseria passó la desdichada aquel rato hasta que
la mañana aclaró, y ansi como el alúa comencó a Ronper ronca de llorar, todo su rostro y delicados miem­
bros despedacados con las vñas tornó de nueuo a cor­
rer la ribera, y vio que a vna parte subía vn peñasco
muy alto sobre el mar, en que con gran Ímpetu batían
las olas, y alli sin algún temor se subió; y mirando lexos, agora porque viesse yr las velas hinchadas, o por­
que al deseo y ansia se le antojó, comenco a dar bozes
llamando a su Andronico hiriendo con furia las palmas,
y ansi cansada llena re dolor cayó en el suelo amorte­
cida; y después que de gran pieza boluio en si comen Co a dezir. Di ynfiel traydor, porque huyes de mi, que
ya me tenias vencida? Pues tanto te amaua esta desdi­
chada en que podia dañar tus deley tes? pues lleuas con­
tigo el alma, porque no lleuaste este cuerpo que tanta

251

fe te ha tenido? O pérfido Andronico este pago te me­
reció este mi coraron que tanto se empleó en t í ; que
huyendo de mí con tus nueuos amores me dexas aqui
hecha pasto de fieras? O amor quien será aquella desuenturada que sabiendo el premio que das a mi fe, no
quiera antes que amar ser comida de sierpes? De quien
me quexaré; de mi porque tan presto a ti Androni­
co me rendí desobedeciendo a mi padre y recusando
a Raymundo? O quexarme he de ti traydor fementi­
do que en pago desto me das este galardón? Juzgúe­
lo d ios; y pues mis obras fueron por la fe del matri­
monio que no se deue violar; pues la tuya es verda­
dera tray9Íon arrastrado seas en campo por mano de
tus enemigos. Quien contara el angustia, llanto, duelo,
querella y desauentura de tanta belleza y muger des­
dichada? yo me marauillo como el Qelo no se abrió de
piedad viendo desnudos aquellos tan delicados miem­
bros gloria de naturaleza desamparada de su amante,
hecha manjar y presa de fieras esperando su muerte fu­
tura. N o puedo dezir mas; porque me siento tal, que
de pena y dolor reuiento. Pues ansí con la gran ansia
que la atormentaua se tornó a desmayar en el medio de
vn prado teniendo por cabecera vna piedra, y porque
dios nunca desampara a los que con buena intin^ion
son fieles sucedió : que auiendo Raymundo conquista­
do el Reyno de Sicilia boluia vitorioso por el mar. y
aportando a aquella ysla, aunque desierta se apeó por
gozar del agua fresca, y andando con su arco y saetas
por la ribera solo por se solazar vio de lexos a Drusila
desnuda tendida en el suelo; y como la vio , aunque
luego le p a re jo ser fiera, quando reconoqio ser muger

252

vínose para ella; y como cerca llegó y halló ser Drusila enmudeció sin poder hablar, pensando si por huyr
del se auia desterrado aqui quando su padre le mató.
De lastima della comenqo a llorar, y ella boluiendo en
si se leuantó del suelo; y muy llena de vergüenza se
sentó en la piedra. Paremia alli sentada como solian los
antiguos pintar a Diana quando junto a la fuente está
echando agua a Antheon en el rostro. O como pintan
las tres deesas ante parís en el juicio de la mangana, y
quando trabaja encogiéndose cubrir el pecho y el
vientre descúbrese mas el costado. Era su blancura
que a la nieue vencía. Los ojos, pechos, mexillas, na­
riz, boca, hombros, garganta que Drusila mostraua se
podía anteponer a quantas naturaleza tiene formadas
hasta agora, y después descendiendo mas abajo por
aquellos miembros secretos que por su honestidad trabajaua en cubrir en el mundo no tenían en belleza pary como acauaua de llorar pareqia su rostro como sue­
le ser de primavera alguna vez el cielo, y como que­
dad sol acabando de llouer auiendo descombrado todo
el nublado de sobre la tierra, y ansi Raymundo captiuo
de su belleza le dixo: vos no soys mi señora Drusila?
Al qual ella respondió: yo soy la desdichada hija del
Rey de maqedonia. y luego alli le contó por estenso
todo lo que por Andronico su esposo passó. y como
viniéndose para su tierra la auia dexado sola alli como
ve. El se marauilló a tanta fe auer hombre que diesse
tan mal galardón, y le dixo: pues yo Señora soy vues­
tro fiel amante Raymundo de irania; y porque me menospreciastes me atreui a os enojar, yo tengo el vuestro
Reyno de maqedonia guardado para vos juntamente

*53

con mi coraron y quanto yo tengo está a vuestro man­
dar; yo quiero tomar la empresa de vuestra satisffa^ion.
y diziendo saltó al nauio y tomó vnas preciosas vesti­
duras; y solo sin alguna compañía se las boluió a ves­
tir. y truxola al nauio, donde dándole a comer algunas
conseruas la consoló, y dados a la vela la lleuó a la ciu­
dad de Constantinopla donde estaua su padre; el qual
como supo que traya a Drusila y mucho a su voluntad
recibió gran plazer, y luego Raymundo se dispuso ya
tomar la satisfazion de Andronico que se auia lanzado
en algunas villas del Reyno de macedonia por ser mari­
do de Drusila. y como no era avn conocido no se pudo
defender, que en breue Raymundo le venció. y como
le vuo a las manos le hizo atar los pies a la cola de su
caballo y heriendole fuertemente de las espuelas le truxo por el campo hasta que le despedazó todo el cuerpo,
y ansi le pusieron por la justicia de dios aqui al ayre
como le ves en pena de su ingratitud, y Raymundo en
plazer y contento de aquellos Reynos se casó con Dru­
sila; los quales dos se gozaron por muchos años en su
amor, y embiaron a Sofrosina para su madre a Lydia
con mucho plazer. y después el Rey de Armenia por
ruegos del Rey de traeca casó su hijo con Sofrosina y
vinieron todos en prosperidad.
M i^ ilo . — Por cierto gallo el cuento me ha sido de
gran piedad; y la pena es qual merece ese traydor.
Agora procede en tu peregrinación.
G allo . — Luego como subimos al ^ 1 ° empíreo,
que es el cielo superior, nos alumbró vna admirable
luz que alegró todo el espíritu con vn nueuo y parti­
cular plazer que no ay lengua ni entendimiento que se
sepa declarar. Era este cielo firme; que en ningún tiem-

po se mueue, ni puede mouer; porque fue criado para
eternal morada y palacio real de dios, y con él en el
principio de su crearon fueron alli criados vna innume­
rable muchedumbre de inteligencias, spiritus angélicos
como en lugar proprio y deputado para su estanca y a
ellos natural. Como es lugar natural el agua para los
pescados; y el ayre para las aues; y la tierra para los
animales, hombres y fieras. Este cielo es de imensa y
inestimable lu z; y de vna diuina claridad resplande­
ciente sobre humano entendimiento y capacidad. Pol­
lo qual se llama Em píreo, que quiere decir fuego; y no
porque sea de naturaleza y sustancia de fuego; sino
por el admirable resplandor y glorioso alumbramiento
que de sí emana y procede. Aquí está el lugar desti­
nado ante la constitución del mundo para silla y trono
de dios; y para todos los que han de Reynar en su diuino acatamiento. La qual luz quanto quiera que en si
sea clarissima y acutissima no la pueden sufrir los ojos
de nuestra mortalidad; como los ojos de la lechuza que
no pueden sufrir la luz y claridad del sol. Ni tampoco
esta luz bienauenturada alumbra fuera de aquel lugar.
En conclusión es tan admirable esta luz y claridad que
tiene a la luz del sol y luna, cielos y planetas ventaja
sin comparación. Es tanta y tan inestimable la ocupa­
ción en que se arrebata el alma a lli, que de ninguna cosa
que aca tenga, ni dexa se acuerda alia. Ni mas se acuer­
da de padre ni madre, parientes, amigos, hijos ni muger mas que si nunca los vuiera visto. Ni piensa, ni
mira, ni considera mal ni infortunio que les pueda aca
venir. Sino solo tiene cuenta y ocupación en aquel go­
zo inestimable que no se puede encarecer.
M ic il o . — O gallo que bienauenturada cosa es oyr-

*55

te. No me parege sino que lo veo todo ante mi. Pues
primero que llegues a dios y a dezirme el estado de su
magestad te ruego me digas la dispusigion del lugar.
G allo . — Eran vnos campos, vna llanura que los
ojos del alma no los puede alcanzar el fin. Eran canpos
y estauan cubiertos porque era casa real; donde el Rey
tiene todos sus cortesanos delante de sí. y mira bien
agora migilo, que en aquel lugar auia todas aquellas
cosas que en el mundo son de estima, y que en el mun­
do pueden causar magestad, deley te, hermosura, alegria y plazer; y otras muchas mas sin cuento ni fin.
Pero solo esto querría que con sola el alma entendiesses;
que todo aquello que alia ay es de mucha mas virtud,
exgelengia, fuerga, elegangia y resplandor que las que
en el mundo ay sin ninguna comparagion. Porque en
fin has de considerar que aquellas están en el gielo, nagieron en el gielo, adornan el gielo; y aun son de la
gelestial condigion para el seruigio y acatamiento de
dios, y ansi has de considerar con quanta ventaja deuen
a estas exceder. En tanta manera que puedes creer, o
presumir que aquello es lo verdadero y lo que tiene
viuo ser; y que es sombra lo de aca, o figion. O que lo
del gielo es natural; y lo del mundo es artifigial y con­
trahecho y sin algún valor. Como la ventaja que ay
de vn R ubi, o de vn diamante hecho en los hornos del
vidrio de Venecia, o cadahalso; que no ay cosa de me­
nos estima, y mira avn quanta ventaja le haze vn na­
tural diamante que fue nagido en las minas de aca; que
puesto en las manos de vn pringipe no se puede apregiar ni estimar. Auia por comunes piedras por el suelo
de aquellos palagios y praderías esmeraldas, jagintos,

256

Rubies, carbuncos, topacios, perlas, zafires, crisotoles
y diamantes, y por entre estas corrian muy graciosas y
perenales fuentes, que con su meneo hazian spiritual
contento que el alma solo lo puede sentir. Auia demas
destas piedras y gemas que conocemos aca otras infi­
nitas de admirable perfegion. y avn deues creer que por
ser nagidas alia qualquiera piedra que por alli estaua
gien mundos no la podrian pagar, tanta y tan admira­
ble era su virtud. Ansi con este mesmo presupuesto
puedes entender y considerar que era el oro de alli y
todo lo demas. Porque no es razón que me detenga en
te encareger la infinidad de cosas pregiosas y admira­
bles que auia alli. la multitud de arboles que a la con­
tina están con sus flores y frutas; y quanto mas sabro­
sas, dulces y suaues que nunca humana garganta gustó.
Aquella muchedumbre de yeruas y flores, que jazm i­
nes, olivetas, alelies, albahacas, rosas, azuzenas, clauellinas; ni otras flores de por aca dauan alli olor; porque
las pribauan otras muchas mas que auia, sin numero
por allí. En vn gran espagio que por entedimiento hu­
mano no se puede comprehender estaua hecho vn ad­
mirable teatro pregiosamente entoldado; del medio del
qual salia vn trono de diuina magestad. Auia tanto que
uer y entender en dios que al juizio y entendimiento
no le sobró punto ni momento de tiempo para poder
contemplar la manera del edifigio y su valor. Basta que
asi como quien en sueños se le representa vn inumerable cuento de cosas que en confuso las ve en particular;
ansi mientra razonavamos los miradores agerca del diuino
poder eché los ojos y alcangé á ju zgar ser aquel trono
de vna obra, de vna entalladura, de vn musayco, mo-

257

9araue y tare9e que la lengua humana le ha^'e gran baja,
ultraxe y injuria presumirlo comparar, tasar o juzgar.
Que aun presumo que a los bienauenturados spiritus
les esta secreto, reseruado solo a dios; porque no haze
a su bienauenturan^a auerlo de sauer. En este trono
estaua sentado dios; de cuyo rostro salia vn diuino res­
plandor, vna deidad que hazia aquel lugar de tanta
grandeza, magestad y admirable poder que a todosengendraua vn terrible espanto, reueren9Ía y pauor.
M191LO. — O gallo aqui me espanta donde estoy en
oyrtelo representar. Pero dime a que parte tenia el ros­
tro dios.
G a l l o . — M ira MÍ9Ü0 que en esto se muestra su
gran poder, magestad y valor; que en el 9Íelo no tiene
espaldas dios; porque a todas partes tiene su rostro en­
tero. y en ninguna parte del 9Íelo el bienauenturado
está que no vea rostro a rostro la cara a su magestad;
porque en este punto está toda su bienauenturan9a que
se resume en solo ver a dios, y es este previllegio de
tan alto primor que donde quiera que está el bienauen­
turado, aunque estuuiesse acaso en el infierno, ó en
purgatorio se le comunicaua en su visión dios, y en
ninguna parte estaría que entero no le tuuiesse ante sí.
M191LO. — Dime alia en el 9Íelo viades y oyades to ­
do lo que se hazia y dezia aca en el mundo?
G a l l o . — Después que los bienauenturados están en
el acatamiento de dios ni ven ni oyen lo que se dize y
haze aca sino en el mesmo dios; mirando a su diuina
magestad relucen las cosas a los santos en él.
M191LO. — Pues dime comunícales dios todo quanto
17

258

passa acá? Ve mi padre y mi madre lo que yo hago
agora aqui si están delante de Dios?
G a l l o . — Mira micilo que aunque te he dicho que
todo lo que los bienauenturados ven mirando á dios es :
no por eso has de entender que les comunica dios todas
las cossas que passan aca. Porque no les comunica sino
aquellas cosas de mas alegría y plazer y augmento de
su gloria: y no las cosas impertinentes que no les caussase gozo su comunicación. Porque no es razonable
cosa que comunique dios á tu padre que tu adulteras
aca, o reniegas y blasfemas de su poder y. magestad.
Pero alguna vez podrá ser que le comunique ser tu
bueno, limosnero, deuoto y trabajador. Quiero te dar
un exemplo porque mejor me puedas entender. Pon­
gamos por caso que estamos agora en vn gran templo: y
que en el altar mayor en el lugar que está el retablo estuviesse vn poderoso y grande espejo de vn subtil y fino
azero. El qual por su limpieza y polideza y perfecion
mostrasse a quien estuviesse junto a él todo cuanto pas­
sa y entra en la yglesia tan en particular que aun los
affectos del alma mostrasse de quantos entrassen alli.
Entonces sin mirar a los que están en el templo con
mirar al espejo verias todas quantas cosas alli passan
aunque se hiziessen en los rincones muy escondido. Pero
con esto pongamos que este espejo tuuiesse tal virtud,
que no te comunicasse otra cosa de todas quantas alli
passan sino las que te conueniesse saber. Como si dixessemos que te mostrasse los que entrassen alli a rezar,
a llorar sus pecados, a dar limosna y adorar a dios. Pero
no te mostrasse ni viesses en él al que entra a hurtar los

frontales : ni los que entran a murmurar de su próximo :
ni aun los que entran alli a tratar cambios y contratos
ylicitos y profanos: porque los tales no aprouechan
auerlos tu de saber. Pues desta manera deues entender
que es dios vn diuino espejo a los bienauenturados : que
todo lo que passa en el mundo reluze en su magestad:
pero solo aquello ve el bienauenturado que haze á su
mayor bien : y no lo demas. Pero alguna vez acontece
que es tanta la vanidad de las peticiones que suben a
dios de aca que muestra dios reyrse en las oyr : por ver
a los mundanos tan necios en su oragion. Unos le piden
que les dé vn Reyno, otros que se muera su padre para
heredarle. Otros suplican a dios que su muger le dexe
por heredero, otros que le dé venganca de su hermano,
y algunas vezes permite dios que redunde en su daño
la negia petición. Como vn dia que notablemente vimos
que se Reya dios, y mirando hallamos que era, porque
auia un mes que le importunaua vna mugerzilla casada
que le truxiesse un amigo suyo de la guerra : y la noche
que llegó los mató el marido juntos a ella y a él. De
aqui se puede colegir a quien se deue hacerJa oración :
y que se deue en ella pedir: porque no mueua en ella
a risa a dios. Que pues las cosas van por via de dios a
los santos: y en él ven los Santos lo que passa aca, será
cordura hazer la oración a dios.
MigiLo.— No es ligito hazer oragion a los Santos,
y pedirles merced ?
G allo . — Si licito es : porque me hallo muy pecador
con mil fealdades que no oso pareger ante dios. O como
haze oración la iglesia diciendo. Dios por los méritos
de tu santo N. nos haz dignos de tu gracia: y después

2Ó0

merezcamos tu gloria, y vosotros pensáis que os quiere
mas algún santo que Dios? No por cierto, ni que es
mas misericordioso : ni que ha mas compassion de vos
que dios? No por cierto. Pero pedislo a los santos por­
que nunca estáis para hablar con dios, y porque son
tales las cosas que pedis que aueis vergüenza de pedir­
las a dios : ni parecer con tales demandas ante él : y por
eso pedislas a ellos. Pues mirad que solo deueis de pedir
el fin y los medios para él. El fin es la bienauenturanca.
Esta sin tasa se ha de pedir. Pero aun muchos se enga­
ñan en esto: que no saben como la piden : Es vn hom­
bre vsurero, amancebado, homiciano, inuidioso y otros
mil vicios : y pide: Señor dadme la gloria. Por cierto
que es mucha razón que se Ria dios de vos : porque
pedis cosa que siendo vos tal no se os dará.
M icilo . — Pues como la tengo de pedir?
G a l l o . — Mejorando primero la vida: y después
dezid a dios ; Señor suplicos yo que resplandezca en mi
vuestra gloria. Porque en el bueno resplandece la glo­
ria de dios ; y siéndolo vos darse os ha. y pues en los
bienes eternos ay que saber como se han de pedir;
quanto mas en los medios, que son los bienes tempora­
les. Que no ansi atreguadamente los aueis de pedir que
se Ria dios de vos. Sino con medida ; si cumplen como
medios para vuestra saluacion. Que sabéis si os saluareis mejor con riqueza que con pobreza? O mejor con
salud que con enfermedad?
M i ci lo . — Pues es ansi gallo como tu dizes; que
ninguna cosa, ni petición va a los santos sino por via
de dios ; y él se la representa a ellos ; porque dize la
iglesia en la letanía? Sánete petre, ora pro nobis? Sánete

:6i
paule, ora pro nobis? Porque si yo deseasse mucho
alcanzar vna merced de vn señor, superfina cosa me
parecería escreuir a vn su criado vna carta para que me
fuesse buen tercero si supiesse yo cierto que la carta
auia de yr primero a las manos del señor que de su
pribado. Porque me ponía a peligro, que no teniendo
gana el señor de me la otorgar rasgasse la carta; y se me
dexasse de hazer la merced por solo no auer intercesor.
G a l l o .- — Pues mira que esta ventaja tiene este prin­
cipe celestial a todos los de la tierra ; que por solo ver
que hazeis tanto caudal de su criado y pribado ; y os
estimáis por indignos de hablar con su magestad tiene
por bien otorgarla petición, avn muchas vezes retenien­
do la carta en sí. Porque a dios bástale entender de vos
que soys deuoto y amigo de su santo que ama él. y ansi
por veros a vos en esta deuocion os otorga la merced ;
V poco va que comunique con el santo que os la otorgó
por amor d é l, o por sola su voluntad.
M icilo . — Por cierto gallo mucho me has satisfecho
a muchas cosas que deseaua saber hasta a q u i; y aun me
queda mucho mas. Deseo agora saber el asiento y orden
que los angeles y bienauenturados tienen en el cielo ; y
en que se conoce entre ellos la ventaja de su bienauenturanca. Ruegote mucho que no reuses ni huyas de
complazer a mi que tan ofrecido y obligado me tienes
a tu amistad. Pues de oy mas no Señor, sino amigo y
compañero, y aun dicipulo me puedes llamar.
G a l l o . — N o deseo micilo cosa más que auerte de
complacer ; pero pues el dia es venido quedese lo que
me pides para el canto que se siguirá.
FIN DEL DECIMO TER9IO CANTO DEL GALLO.

2Ò2

ARGUMENTO
DEL

D E C IM O

QUARTO

CANTO

DEL

GALLO.

En el dejimo quarto canto que se sigue el auctor concluye la subida del jielo : y
propone tratar la bajada del infierno declarando muchas cosas que ajerca del tuuieron
los gentiles historiadores y poetas antiguos.

M i q i l o . — Ya estoy esperando, o gracioso gallo y
Celestial menipo que con tu dulce y eloquente canto sa­
tisfagas mi spiritu tan deseoso de saber las cosas del
Qielo como de estar alia. Por lo qual te ruego no te sea
pesadumbre auer de satisfacer mi alma que tanto cuelga
de lo que la has oy de dezir.
G a l l o . — No puedo miQilo negar oy tu petición, y
ansi digo que si bien me acuerdo me pediste ayer te
dixesse el asiento y orden que los angeles y bienauenturados tienen en el cielo ; y en que se conoce alia entre
ellos la ventaja de su bienauenturanca. Para lo qual
deues entender que todo aquel lugar en que están ange­
les y santos ante dios está relumbrando de oro muy
marauilloso que excede sin comparación al de aca ; jun­
tamente con el resplandor inestimable que de su cogeta
da el cielo en que está, como te dixe en el canto passado. y este lugar está todo adornado de muy preciosas
margaritas conuenientes a semejante estancia. Están pues
todos aquellos moradores ocupados en ver a dios; del
qual como de vna fuente perenal procede y emana sumo
gozo y alegría la qual nunca los da hastio; pero mientra

263

mas della gozan mas la desean. En esto está su bienauenturanca y la ventaja conogela en sí cada qual en la
mas, o menos comunicaron en que se les da dios. Cada
vno está contento con ver a dios; y ninguno tiene
cuenta con la ventaja que otro le puede tener ; porque
alli ni ay delantera, ni lugar en que la preheminen^ia
se pueda conocer. N o ay asientos ni sillas; porque el
spiritu no retobe cansancio sentado ni en pie, ni ocupa
lugar, y do quiera que el bienauenturado está tiene de­
lante y a su lado y junto asy a dios ; y ninguno está
tan ?erca de si mesmo como está dios dél. De manera
que sillas, lugares, orden y preheminen9Ía del 9Íelo no
está en otra cosa sino en el pecho de dios, quanto a su
mayor o menor comunica9Íon. y todo lo demas que
vosotros en este caso por aca dezis es por via de metaphora, o manera de dezir, porque lo podáis mejor
entender en vuestra manera de hablar. En esta presen9Ía vniuersal de dios que te he dado a entender están en
coros los santos ante su magestad ; a los quales todo mi
ángel me guió por los ver. Estaua en lo mas 9ercano
(a lo que me pareció) al trono y acatamiento de dios la
madre benditissima del saluador rodeada de aquella
compañía de los viejos padres de la Religión cristiana,
doze apostóles y d¡9Ípulos de Cristo y euangelistas, ro­
deados de angeles que con gran música y melodia de
diuersos instrumentos y admirables bozes continúan sin
nunca 9esar gloria a dios. Siguen a estos grandes com­
pañas de mártires con palmas en las manos y vnas guir­
naldas de Roble 9elestial en las cauezas, que denotaua
su fortaleza con que sufrieron los martirios por Cristo.
Por el semejante estos estauan acompañados de la mesma

264

abundancia de música ; y embelesados y arrebatados en
la vision diuina. Estaua luego vna inumerable multitud
de confessores, pontífices, perlados, sacerdotes y reli­
giosos que en vidas honestas y recogidas acabaron y se
fueron a gozar de dios. En vn muy florido y ameno
prado de flores muy graciosas y de toda hermosura y
deleyte estaua vna gran compaña de damas; de las
quales demas de su veldad echauan de si vn tan admi­
rable resplandor que pribara todo juizio humano si de
beatitud no comunicara. Estas sentadas en torno en aque­
lla celestial verdura hazian gran cuenta de vna princi­
pal guia que las entonaua y ponía en vna música que
con altissimo orden loaua a dios. Tenian todas muy
graciosas guirnaldas en sus cabecas entretexidas rosas,
violetas, jazmines halhelies y de otro infinito genero de
flores nacidas alia que no se podían marchitar ni cor­
romper. Dellas tañían órganos, dellas clauicordios, monacordios, clauicimbanos y otras diuersas sonaxas acom­
pañadas con bozes de gran suauidad. Estas me dixo mi
angel que era la bienauenturada Santa Ursula con su
compañia de vírgenes; porque demas de sus honce mil
auia allí otro inumerable cuento dellas. Aqui conoci las
almas de mis padres y parientes, y de otras muchas
personas señaladas que yo aca conoci que dexo yo agora
de nombrar por no te ser importuno. A las cuales co­
noci por vna cierta manera de alumbramiento que por
su bondad dios me comunicó ; la qua! es vna manera de
conocerse los bienauenturados entre sí para su mayor
gozo y gloriosa comunicación. En esta alta y soberana
conuersacion que tengo contado estuue ocho dias por
preuillegio y don soberano de dios,

-

6 <;

— Por ^ierto gallo mucho me has dicho; y
tanto que humano pensamiento nunca tal concibió ; bien
parece que has estado alia; por lo qual bien te podre­
mos llamar celestial. Dime agora que deseo saber; alia
en el cielo ay noches y dias differentes entre sí ?
G a l l o . — No, pero después venido aca me saludauan mis amigos como ausente de tanto tiempo ; y por
la cuenta que hallé que contauan en el mes. Oue alia
todo es luz, claridad, alegría y plazer. No ay tinieblas,
obscuridad ni noche donde está dios que es luz y lumbre
eterna a los que viuen alia. En estos ocho dias vi, hablé
y comuniqué con todos mis parientes, amigos y cono­
cidos. y a todos los abracé con mucho plazer y alegria.
y me preguntaron por los parientes y amigos que tenían
aca ; y yo les dezia todo el bien dellos con que mas los
podía complazer y deleytar. y no era en mi mano dezirles cosa que los pudiesse entristecer ; aunque de nin­
guna cosa regibieran ellos turbación ya que se la dixera : porque alia están tan conformes con la voluntad de
dios que ninguna cosa que aca suceda los puede turbar,
porque tienen entendido que procede todo de dios :
porque en dios y ellos sola ay vna voluntad y querer.
MigiLo. — Dime agora gallo, que manera de habla
y lenguaje vsan alia?
G a l l o . — Mira miedo que los bienauenturados que
no tienen sus cuerpos alia no hablan lenguaje ni por
boz esterior : porque esta solo se puede hazer y formar
por miembros que como instrumentos dio naturaleza al
cuerpo para se dar a entender como lengua, dientes y
paladar. Pero las almas que no tienen cuerpo, cada
qual queriendo puede comunicar y manifestar sus con-

266

Caimientos sin lengua a quien le plaze, tan claros como
cada vno se puede asimesmo entender, y ansi Cristo y
la virgen María y San Juan euangeiista que tienen sus
cuerpos alia hablan con bozes como nosotros hablamos
aqui. y ansi será después del juizio vniuersal de todos
los buenos que tiene consigo dios, que hablaran como
agora nosotros quando después del juizio tuuieren sus
cuerpos alia. Pero en el entretanto con sola su alma se
pueden entender.
M191LO. — Dime mas que deseo saber : si esas almas
desos bienauenturados, si algún tiempo vienen aca?
G allo . — Quando yo subi alia muchas almas de
buenos subieron a gozar en cuya compañia entramos en
el cielo : pero al boluer ninguna vi que boluiesse aca:
porque creo que no seria cordura que siendo el alma del
defunto libertada de tan cruel carmel y mazmorra como
es la del mundo : poseyendo tanto deleyte y libertad
alia desee ni quiera boluer aca. Bien es de presumir :
que el demonio muchas vezes viene al mundo y haze
ylusiones y apariciones diziendo que es algún defunto
por infamarle, o por engañar a sus parientes.
M 1 9 1 L 0 . — Pues dime gallo: que dezian alia en el
Cielo de las bulas y indulgencias? Que casi quieren dezir
los theologos deste tiempo : que el Papa puede Robar
el purgatorio absolutamente.
G allo . — Dexemos esas cosas miedo : que no conuiene que se diga todo a ti. y sabe que otro lenguaje es
el que se trata aca differente del que passa alia. Que
muchas cosas tiene en el cielo dios y haze cuya verdad
y fin reserua para sí, porque quiere é l: y porque deue
ansi de conuenir para el suceso, orden y dispusicion

267

del mundo, y a la grandeza de su magestad, y nuestra
saluacpion. Por lo qual no deuen los hombres escudriñar
en las cosas la causa, fin y voluntad de dios: pero deuense en todo remitir a su infinito y eterno saber, y
principalmente en las cosas que determina y tiene la
iglesia y ley que profesas, no inquieras mas porque es
ocasión de herrar, y boluiendo al proceso de mi pere­
grinación sabras : que como vuimos andado todas
estancias y choros de angeles y santos me tomó el ángel
de mi guia por la mano y me dixo. vn gran don te
otorga dios como a señalado amigo suyo : el qual deues
estimar con las gracias que te ha hecho hasta aqui. y es
que te quiere comunicar vna visión de grandes y admi­
rables cosas que están por venir, y diziendo esto llega­
mos a vn templo de admirable magestad, el qual sobre
la puerta principal tenia vna letra que a quantos la
leyan mostraua a dezir. Este es el templo de prophecia
y diuinacion. Era por defuera adornado de toda hermo­
sura : edificado de jaspes muy claros, de ambar y veril
transparente mas que vidrio muy precioso. Era tan
admirable su resplandor que turuaua la vista, y como
entramos dentro y vi tanta magestad no me pude con­
tener sin me derrocar a los pies de mi ángel queriéndo­
le adorar, y él me leuantó diciendome : no hagas tal
cosa que soy criatura como tu. Leuantate y adora al
criador y hazedor de todo esto, que tan gran merced
te concedió. Era fundado y adornado por dentro este
diuino templo de muchas piedras preciosas: de zafires,
calcedonias, esmeraldas, jacintos, Rubíes, carbuncos,
topacios, perlas, crisotoles, diamantes, sardo y veril, y
luego se me representó en diuina misión todo el poder

:68

de la tierra quanto del oriente al poniente, medio dia y
septentrión se puede imaginar, y estando ansi atento
por ver lo que se me mostraua vi decendir de lo alto
de los montes Ripheos a las llanuras de traQa vna
grande y disforme vestia llena de cuernos y caberas.
Con cuyo siluo y veneno tenia corrompida y contami­
nada la mayor parte del mundo: Arabes, Egiqios,
Syros y persas: hasta trasiluania y Bohemia : teutóni­
cos, anglos y gálicos pueblos. Esta trae cabalgando
sobre sí vn monstruoso serpiente que la guia y ampara,
adornado de mil colores y nombres de gran soberuia. y
estos juntos son criados para examen, prueba y toque
de los verdaderos fieles y secares de dios, y será el es­
tado y señorío desta fiera mas estendido por causa de
las cobdiqias y disensiones y intereses de los principes
de la tierra : porque ocupados en ellos tiene mas lugar
sin auer quien le aya de resistir. Lleuaua este serpiente
en su cabera vna gran corona adornada de muchas pie­
dras preciosas: y vestido de purpura y de muy ricos
jaezes. y en la mano un ceptro imperial con el qual
amenaza subjetar todo el uniuerso. Lleuaua en vna di­
visa y estandarte vna letra de gran soberuia que dize.
Ego regno a gange vsque in omnes fines terre. Que
quiere dezir. Yo Reino de los rios ganges y indus hasta
los fines de la tierra. Lleuaua las manos y ropa teñidas
de sangre de fieles : y dauala a beuer en vasos de oro y
de plata a sus gentes por mas las encruelecer. Entonces
sonaron truenos, grandes terremotos y Relámpagos que
ponian gran temor y espanto: que pareja desolarse el
trono y templo y venir todo al suelo, y tan grande que
nunca los hombres vieron cosa de tan grande admira-

269

fion. y fue tanta que yo caí atónito y espantado a los
pies de mi ángel. El qual leuantandome por la mano
me dixo. Deque te espantas y te marauillas? Pues mira
con gran atención : que aunque este monstruo y vestía
tiene gran soberuia agora muy presto caerá, y no lo
acabó de dezir cuando mirando vi salir de las monta­
ñas espericas vn grande león coronado y de gran raagestad; que con su bramido juntó gran muchedumbre
de fieras generosas y brauas que están sobre la tierra;
las quales juntas vinieron contra el fiero serpiente resis­
tiendo su furia, y a otro bramido que el fuerte león dio
junto a los valles teutónicos todos los viejos fieles que
auia en la tierra; por cuya sentencia (aunque con algu­
na dilación) fue condenada la vestía y sus secafes a
muerte cruel, y ansi vi que a deshora dio vn terrible
trueno que toda la tierra tembló; y defendiendo de la
gran montaña vn espantoso y admirable fuego los abrasa
todos conuertiendoles en zeniza y pauesa. En tanta
manera que en breue tiempo ni pareció vestía ni secaz ;
ni aun rastro de auer sido alli. y ansi todo cumplido vi
defender de la alta montaña gran compaña de angeles
que cantando con gran melodía subieron a los f ielos al
león ; donde le coronó dios y le sentó para siempre
jamas junto así. y acabada la visión me mandó dios
llamar ante su tribunal y que propussiese la causa por­
que auia subido alia ; porque qualquiera cosa que yo
pidiesse se me haría la razonable satisfazion.
MifiLO. — Querría que antes que pasasses adelante
me declarasses esa tu visión o prophefia. Quien se en­
tiende por la vestia que defendió de aquellas montañas,
monstruo y león?

270

G allo . — La interpretation deste enigma no es para

t i : a los que toca se les dará. Vamos adelante que me
queda mucho por dezir. Como ante dios fue puesto me
humillé de Rodillas ante su tribunal y luego propuse
ansi. Sacra y divina magestad, omnipotente dios. Por­
que no ay quien no enmudezca viendo vuestra incom­
parable celsitud, querría señor demandaros de merced,
que de alguno de vuestros cortesanos mas acostumbra­
dos a hablar ante vuestra grandeza mandassedes leer
esta petition, la qual estendiendo la mano mostré, y
luego salió alli delante el euangelista San Juan, que creo
que lo tenia por officio; y ansi en alta boz comencé.
Sacra y diuina magestad, omnipotente dios. Vuestro
icaromenipo griego de nation ; la mas humilde criatura
que en el mundo teneis besso vuestro sacro tribunal y
suplico a vuestra divina magestad tenga por bien de
saber. En como el vuestro mundo esta en necesidad que
le remediéis mientra no tuuieredes por bien de le destruir
llegado el juizio vniuersal ; el tiempo del qual esta se­
gún nuestra fe reseruado a vuestro diuino saber. Soy
venido de parte de todos aquellos que en el mundo te­
nemos deseos de alcancar la vuestra alta sabiduría ; y
especular con nuestro miserable injenio los secretos incumbrados de nuestra naturaleza. Para lo qual sabra
vuestra magestad, que aunque de noche y de dia por
grandes cuentos de años no hagamos sino trauajar estu­
diando no se puede por ningún injenio quanto quiera
que sea perpicacpissimo alcanzar alguna parte por pe­
queña que sea en estas buenas letras, artes y ciencias.
Porque han salido agora en el mundo vn genero de
hombres somnoliento, dormilón, imaginativo, Rixoso,

271

vanaglorioso, lleno de ambición y soberuia. y estos con
gran presunción de sí hanse dotado de grandes títulos
de maestros philosofos y theologos diziendo; que ellos
solos saben y entienden en todas las sqien^ias y artes la
suma verdad; riéndose a la contina de todo cuanto
hablan, dizen, comunican, tratan, visten la otra gente
del común. Diziendo que todos deuanean y están locos
sino ellos solos que tienen y alcanzan la regla y verdad
del viuir. y venidos al enseñar de sus sqien^ias, antes
nos trabajan confundir que enseñar. Porque han inuentado vnos no se que géneros de setas y opiniones que
nos lancan en toda confusión. Unos se llaman Reales y
otros nominales. Quedexado aparte las niñerías y argu­
cias de sophismas, actos sincategorematicos, reglas de
instar, y absolutamente deueis señor mandar destruir ;
y que ellos y sus auctores no salgan mas a luz. En la
philosophia es verguenqa de dezir la diuersidad de prin­
cipios naturales que ponen; insecables atomos, innu­
merables formas, diuersidad de materias, ydeas. Tantas
questiones de vacuo y infinito que no están debajo de
numero con que se puedan contar. En la theologia ya no
ay sino Relaciones, segundas intenciones, entia rationis ;
verdaderas imaginaciones; en fin cosas que no tienen
ser. Es venido el negocio a tal estado que ya se glosa
y declara vuestra escriptura y ley según dos opiniones
nominal y Real, y según parece esta multiplicación de
cosas todo redunda en confusión de los injenios que a
estas buenas scienqias se dan. En lo qual creo que en­
tiende Sathanas por la perdición y daño del común. En
esto pues suplicamos a vuestra Sagrada magestad proueais que lucifer mande a Sathanas que sobresea y no

2 -;2

se entremeta en causar tan gran mal y los auctores
destas setas se prendan, y se les mande tener perpetuo
silencio: y que sus libros y scripturas en que están sus
barbaras opiniones las mandéis quemar y destruir que
no parezcan mas. y pedimos en todo se nos sea hecha en­
tera justicia. Para la qual imploramos el soberano poder
de vuestra diuina magestad.
Luego como la petición fue leída proueyo dios : que
yo y el mi ángel fuessemos por el infierno y notificassemos a luzifer lo hiciesse ansi como se pedia por mi.
y mando que se lleuasse luego de alli al mundo al con­
sejo de la inquisición y que lo cumpliessen y hiziessen
cumplir conforme como yo lo demandé. El qual aucto
luego escriuio san Juan en las espaldas de la peti­
ción : y la refrendó y rubricó de su mano como por
dios omnipotente fue proueydo. y luego abracando a
todos nuestros amigos, parientes y conocidos, despi­
diéndome de todos ellos nos salimos del cielo para nos
bajar : y quando nos fueron abiertas las puertas de los
cielos para salir hallamos junto a ellas infinita multi­
tud de almas que con grandes fueras y importuni­
dad nos estorbauan : que ellas por entrar no nos dexauan salir, hasta que vn ángel con gran poder, furia
y magestad las apartó de alli. y yo pregunté a mi
ángel que gente era aquella, que con tanto deseo y im­
portunidad hazian por entrar y no las abrian. y el me
respondió : que eran las almas de los que en el mundo
tienen toda la vida buenos deseos de hazer bien, hazer
obras de virtud, hazer penitencia y recogerse en lu­
gares santos y buenos con deseo de se saluar : y en toda
su vida no passan de alli: ni hazen mas que prometer

273

y mostrar que desean hazer mucho bien sin nunca co­
mentar, ni aun se aparejar a padecer. A estos tales dáti­
les la gloria en la mesma forma: porque los ponen a la
puerta del parayso con el mesmo deseo de entrar, y
aqui tienen la mayor pena que se puede imaginar : por­
que tanto quanto mucho desearon hazer bien sin nunca
lo comencar tanto mucho mas en infinito sin compara­
ción les atormenta el deseo de entrar sin nunca los
querer abrir, y en el tormento deste deseo prouee dios
de su gran justicia y poder : porque en esta manera los
quiere castigar para siempre jamas abrasándoles con el
fuego de la justicia diuina. Pues como del cielo salimos
lleuome mi ángel y guia por vn camino sin huella ni
sendero : y aun sin señal deauer pisado ni caminado por
él alguno, de que me marauillé. y pregúntele qual
fuesse la causa de aquella esterilidad, y respondióme :
que no se continuaría mucho después que Cristo passó
por alli quando resucitó, y la compaña de los santos
padres que entonces sacó del limbo. Aunque también
le passan los angeles que se bueluen al cielo dexando
después de la muerte sus clientulos y encomendados
alia. Repliquele yo : dime ángel, el purgatorio no está
a esta parte? Respondióme: si está: pero avn los que
de ay passan son tan pocos que no le bastan trillar ni
asenderar. Por cierto mucho deseo he tenido micilo de
llegar hasta aqui.
M icilo . — En verdad yo lo deseaua mucho mas por­
que espero que con tu injeniosa eloquencia me has de
hazer presente a cosas espantosas y de grande admira­
ción que deseamos aca los hombres saber. Espero de ti
que harás verdadera narración como de cierta esperieniS

*74

<jia: y no de cosas fabulosas y mentirosas que los poe­
tas y hombres prestigiosos acostumbran fingir por nos
lo mas encarecer.
G allo . — Mucho me obligas o mi^ilo a te complazer quando veo en ti la confianza que tienes dezirte yo
verdad, y ansi protesto por la deidad angelica que en
esta xornada me acompañó de no te contar cosa que
salga de lo que realmente vi y mi guia me mostró:
porque no me atreueré a hazer tan alto spiritu testigo
de falsedad y fisión. Contarte he el sitio y dispusiqon
del lugar: penas, tormentos, furias, carmeles, maz­
morras, fuego y atormentadores que a la contina ator­
mentan aili. En conclusion descriuirte he la suma y
puestos del estado infernal: con aquellas mesmas som­
bras, espantos, miedos, tristezas, gritos, lloros, llan­
tos y miserias que los condenados padecen allí: y tra­
bajaré por te lo pintar y proponer con tanta esaxeracion y orden de palabras que te haré las cosas tan
presentes aqui como las tuue yo estando alia. Pero
primero quiero que sepas que no ay alia aquel Pluton, Proserpina, AHaco y cancerbero: ni Minos, ni
Rhodamante juezes infernales. Ni las lagunas ni rios que
los poetas antiguos fingieron con su infidelidad: flegeton, co^iton, Sthigie y letheo. No los campos Eliseos
de deleyte diferentes de los de miseria. Ni la barca de
Acheronte passa las almas a la otra ribera. Ni ay para
que vestir los muertos aca porque no parezcan alia las
almas desnudas ante los juezes, como lo hazian aque­
llos antiguos : pues siempre que fueran a los sepulcros
hallarán sus defuntos vestidos como los enterraron. Ni
tampoco es menester poner a los muertos en la boca

275

aquella moneda que otros usaban poner, porque luego
los pasasse Acheron en su barca : pues era mejor que no
lleuando moneda no los pasara en ningún tiempo y se
boluieran para siempre aca. O que si las monedas que
algunos defuntos lleuauan no corrían ni las conocían
alia por ser de lexasprouingias : como acontece las mo­
nedas de vnos Reynos no valer en otros. Necesario
seria entonces no los passar: lo qual seria auentajado
partido a muchas que alli en el infierno vi. Todo esto
micilo cree que es mentira y ficion de fabulosos poetas
y historiadores de la falsa gentilidad : los quales con
sus dulces y apazibles versos han hecho creer a sus va­
nos secares y letores. Aunque quiero que sepas : que
esto que estos poetas fingieron no carece de misterio :
porque aunque todo fue ficion, dieron debajo de aque­
llas fábulas y poesías a entender gran parte de la verdad,
grandes y muy admirables secretos y misterios que en
el meollo y interior querían sentir. Con esto procurauan
introducir las virtudes y desterrar los vicios encarecien­
do y pintando los tormentos, penas, temores, espantos
que los malos y peruersos padecen en el infierno por
su maldad, y ansi dixeron ser el infierno en aquellas
partes de Sicilia por causa de aquel monte ardiente que
esta alli llamado Ethena: que por ser el fuego tan es­
pantoso y la syma tan horrenda les dio ocasión a fingir
que fuesse aquella vna puerta del infierno, y también
porque junto a este monte y syma dizen los historiado­
res que Pluton Rey de aquella tierra hurtó a proserpina hija de Ceres que siendo niña donzella andaua por
aquellos deleytosos prados a coxer flores. Ansi con es­
tos sus nombres y vocablos de lugares, Rios y lagunas

276

que fingían auer en el infierno significauan y dauan a en­
tender las penas, dolores y tormentos que se dan a las
almas por sus culpas alia. Ansí fingían que Acheron (que
significa priba^ion de gozo) passa las almas por aquella
laguna llamada stigie, que significa tristeza perpetua. En
esto dan a entender : que desde el punto que las almas
de los condenados entran en el infierno son pribadas de
gozo y consolación spiritual : y puestos en tristeza per­
petua. Este es el primero y principal atormentador de
aquel lugar: en contrario del estado felicissimo de la
gloria que es contina alegria y plazer. También fingen
que está adelante el rio flageton que significa ardor y
fuego : dando a entender el fuego perpetuo con que en­
trando en el infierno son atormentadas las almas por
instrumento y execucion de la justicia diuina. fingen
mas que adelanta esta el rio letheo, que significa olui­
do : al qual llegan a beuer todas las almas que entran
alia, diciendo que luego son pribadas de la memoria de
todas las cosas que le pueda dar consolaron. Y dizen
que todos estos rios van a parar en la gran laguna Co­
rtó n , que significa derribamiento perpetuo : dando a
entender la suma de la miseria de los malauenturados
que son perpetuamente derribados y atormentados; aun­
que principalmente significa el derribamiento de lossoberuios. Tanbien dizen que este varquero Acheron vuo
tres hijas en su muger la noche obscura y giega; las
quales se llaman Aletho, que significa inquietud, y thesifone, que significa vengadora de muerte, y Megera,
que significa odio cruel. Las quales tres hijas dizen que
son tres furias, o demonios infernales atormentadores
de los condenados. En esto quisieron dezir y dar a en-

tender la guerra que cada alma consigo tiene entrando
alli. y en estas tres hermanas se descriuen los males que
trae consigo la guerra : que son odio, vengança de muer­
te; y inquietud; que son tres cosas que a la con tina re­
siden en el alma que está en el infierno, y avn aca en el
mundo es la cosa de mas daño y mal. porque demas de
aquellos trabajos y miseria que consigo trae la guerra;
que por ser todos los hombres que la siguen y en ella
entienden el mas peruerso y bajo genero de hombres que
en el mundo ay : por tanto a la contina la siguen robos,
incendios, latroçinios, adulterios, incestos, sacrilegios,
juegos y continuas blasfemias; y demas del espanto que
causa en el soltar de las lombardas y artilleria, el Re­
linchar de los cauallos, la fiereza con que se acometen
los hombres con enemiga sed y deseo de se matar; de
manera que si en aquel encuentro mueren van perdidos
con luzifer. Demas de todos estos males que siguen la
guerra; ay otro mayor que es anexo a su natural que
es el desasosiego común. Que toda aquella prouinçia
donde al presente está la guerra tiene alterado los spiritus; que ni se vsan los offiçios, ni se exerçitan los sacrifiçios; çesan las labranças del campo, y los tratos de
la república; pierdese la honestidad y verguença. Acometense infinitas injurias y desafueros; y no es tiempo
de hazer a ninguno justiçia. En conclusion es la guerra
vna furia infernal que se lança en los coraçones huma­
nos que los priba de razón ; porque con razón y sin fu­
ria no se puede pelear. Esto quisieron entender y sig­
nificar algunos de aquellos antiguos en aquellas sus fiçiones; y todo lo demas es poético, fabuloso y fingido
para cumplir sus metros y poesias, y otros ritos gentil;-

eos como vestir los muertos; y ponerles monedas en la
boca; y ofrecerles viandas diziendo que las comen alia
en el infierno; todo esto es mentira y vanidad de gen­
tiles herrados por el demonio que los engañaua. y ansi
todo lo tiene reprobado la cristiana religión conforme a
la verdad que te contaré y oyrás; como yo lo vi si me
tienes atención, y porque el dia es venido dexemoslo
para el canto que se seguirá.

FIN DEL DECIMO QUARTO CANTO DEL GALLO.

ARGUMENTO
DEL D EC IM O Q U IN T O C A N T O DEL G A L L O .
En el décimo quinto canto que se sigue el auctor imitando a Luciano en el libro
que intitulo Necrorruncii finge decendir al infierno. Donde descriue las estancias, lu­
gares y penas de los condenados.

G allo . — Despierta migilo y tenme atención; y com

tarte he oy cosas que a toda oreja ponga espanto. No
cosas que oy fingidas por hombres que con arte lo acos­
tumbra hazer pero dezirte he aquellas que vi, comuni­
qué y con mis pies hollé; y vi a hombres padeger con
graue dolor.
M igiL O . — Di gallo, que atento me ternas.
G a l l o . — Faborezcame oy dios la memoria que no
me falte para dezir lo mucho que su magestad tiene
alli para muestra de su justicia y gran poder; porque
siquiera los malos por temor gesen de ofender. Pues
vinie-ndo al pringipio por no dexar cosa por dezir sa­
brás. Que desde lo alto del rielo ya descendiendo a la
tierra vimos vnas brauas y espantosas montañas en muy
grandes y ásperos desiertos, que según tuue cuenta con
las dispusigiones del sol, gielo y tierras, era la seca libya. En tierra de los garamantas; donde estaua aquel
antiguo oráculo de Júpiter Amon, la mesa del sol y
fuente de tántalo. Donde viuen los satyros, agipanes,
himatopodes, Plysos monstruosas figuras de hombres y
animales. Pues como aqui llegamos sin se nos abrir

28o

puerta ni ver abertura; sin que sierra ni montaña nos
hiziesse estorbo nos fuemos lanzando por aquellas altu­
ras y asperezas lugares oscuros y sombríos. Como acon­
tece si alguna vez vamos por vna montuosa deesa cer­
rada de altos y espesos castaños, Robles y encinas. Si
acontece caminar al puesto de vna nublosa luna; quando la obscura noche quita los colores a las cosas. En este
tiempo que a cada paso y sonido de los pies resuena y
retumba el solitario monte; y se espelucan y enherican
los cabellos, comencé a caminar en seguimiento de mi
guia. Estauan por aqui a las entradas gran multitud de
estancias y aposentos de furias y miserias, y porque el
mi ángel se me yua muy adelante sin parar a gran cor­
rida le rogué se parasse y me mostrasse en particular
todas aquellas moradas. Luego entramos en vnos pala­
cios hechos en la concauidad de aquella aspera peña,
lúgubres y de gran obscuridad. En lo mas hondo y re­
traído desta casa auiendo passado por muchas y muy
desbaratadas camaras y aposentos, y asomamos la cabeca a vn retrete, y a la parte de vn rincón, a la muy
quebrada y casi no visible lu z; como a claridad de vna
candela que desde que comencó a arder no se despabi­
ló y se quería ya apagar. Aqui vimos estar sentada a
vn rincón vna muy rota y desarrapada muger; esta era
el lloro y tristeza miserable. Estaua sentada en el suelo
puesto el cobdo sobre sus rodillas la mano debajo déla
barba y mexilla. Vimosla muy pensativa y miserable
por gran pieza sin se menear, y como al meneo de
nuestros pies miró alcancé a la ver vn rostro amarillo,
flaco y desgraciado. Los ojos hundidos y mexillas que
hazian mas larga la nariz, y de Rato en Rato daua vn

sospiro de lo hondo del coraron, con tanta fuerza y
afli^ion que paremia ser hecho artificial para solo ator­
mentar almas con las entristecer. Es este gemido de
tanta efficaqia que traspasa y hiere el alma entrando
alli; y con tanta fuerca que la trae cada momento a
punto de desesperación, y esta es la primera miseria que
atormenta y hiere las almas de los condenados, y es tan
gran mal que sin otro alguno bastaua vengar la justicia
de dios. Tiene tanta fuerca esta miserable mugeren los
que entran alli que avn contra nuestro preuillegio comenraua con nosotros a obrar y empecer. Pero el mi
ángel lo remedio con su deydad. y passando adelante vi­
mos en otro retrete donde estauan los miserables cuydados crueles verdugos de sus dueños; que nunca hazen
sino comer del alma donde están hasta la consumir, co­
mo gusano que roe al madero el coracon. Aqui moran
las tristes enfermedades; y la miserable y trabajosa ve­
jez toda arrugada, flaca, fea y de todos aborrecida.
Aqui habita el miedo enemigo de la sangre vital; que
luego la acorrala y de su presencia la haze huyr. Aqui
reside la hambre que fuerca a los hombres al mal; y la
torpe pobreza de crueles y espantosos aspetos anbas a
dos. Aqui se nos mostro el trabajo quebrantado moli­
do sin poderse tener. Vimos luego aqui al sueño primo
hermano de Antropos aquella cruel dueña; y la muer­
te mesma se nos mostró luego alli con vna guadaña en
la mano cobdiciosa de segar. Estauan luego adelante
las dos hermanas del desasosiego guerra y mortal dis­
cordia. Por aqui nos salieron á. recebir infinitos mons­
truos que estauan arroxados por alli; centauros, sphinges , satyros y chimeras. gorgones, harpías, sombras y

182

lernas, y estando ansí mirando todas estas miserables
furias, que era ciertamente cosa espantosa de ver sus
puestos y figuras monstruosas; sentimos venir vn gran
tropel y ruydo como que se auia soltado vnagran pressa que estuuiesse hecha de muchos dias de algún cau­
daloso bra^o de mar. Sonaua vna gran huella de pies,
murmuración de lenguas de diuersas naciones, y como
mas se nos yuan cercando entendíamos grandes blas­
femias de españoles, alemanes, franceses, ingleses y
ytalianos. y como sentimos que se nos yuan mas lle­
gando y que comencauan ya a entrar por donde nos­
otros estauamos me apañó mi ángel por el braco y me
apartó a vn rincón por darles lugar a passar; que ve­
nia tan gran multitud de almas que no se podian con­
tar; y quanto topauan lo lleuauan de tropel, y pregun­
tando que gente era aquella nos dixeron: que el Empe­
rador Carlos auia dado vna batalla campal al Duque de
Gueldres; en la qual le auia desbaratado el excreto y
preso al Duque, y que en ella auia muerto de ambas
las partes toda aquella gente que yua alli.
M i g i L O . — Pues como gallo todos fueron al infierno
quantos murieron en aquella batalla? Pues licita era
aquella guerra , a lo menos de parte del Emperador.
G a l l o . — Mira micilo que ya que esa guerra no
fuesse licita según ley euangelica, basta serlo de auctoridad eclesiástica para que se pueda entre principes cris­
tianos proseguir; porque con este titulo ayuda para
ellas con indulgencias su sanctidad. Pero mira que no
todos los que mueren en la guerra van al infierno por
morir en ella; ni por causa de ser injusta la guerra ; por­
que saber la verdad de su justicia no está á cuenta de

los soldados; sino de los principes que la mueuen; los
vnos por la dar; y los otros por se defender, y princi­
palmente si la mueue el supremo principe siempre se
presume ser justa. Pero sabe que los soldados que mue­
ren en la guerra van principalmente al infierno porque
en vniuersal los toma la muerte en pecados que los lleuan alia. En juegos, blasfemias, hurtos, ninguna guar­
da en los preceptos de la iglesia, ni Religión. Enemis­
tades, yras, enojos, passiones, luxurias Robos, sacrile­
gios y adulterios, y ansi duró este tropel de gente mas
de seys meses continos que no hazian a toda furia sino
entrar; porque dezian que entonces el Emperador pro­
siguió la guerra entrando por francia con gran mortan­
dad y rigor hasta llegar a una ciudad que llaman Tro­
ya muy principal en aquel Reyno. y por otra parte en­
fraila el Rey de ingalaterra con grande exercito deso­
lando a francia sin auer piedad de ninguna criatura que
en su poder pudiesse auer. Marauillado estaua yo pen­
sando donde podia caber tanta gente, y entrando ade­
lante vimos vna entrada a manera de puerta que pare­
cía differenciar el lugar. Ovamos dentro gran Ruydode
cadenas bozes, lagrimas, sospiros y sollozos que mostrauan gran miseria. Pregunté a mi ángel que lugar era
aquel. Respondióme ser el purgatorio donde se acaban
de purgar los buenos para subir después a gozar de
Dios, y tanbien yo alqé la cabeca y ley ser aquello ver­
dad en vna letra que estaua sobre la puerta, y por no
nos detener determinamos de passar adelante, y estan­
do en esto sucedió que llegaron donde estauamos vn
demonio y vn ángel que trayan vn alma; que según
parece el ángel era su guarda y el demonio era su acu-

284

sador; como cada vno de vosotros tiene en este mundo
mientras viuis. y como llegaron donde estauamos pa­
róse vn poco el su ángel con el mió como a preguntar­
le donde venia; el qual nos respondió que a traer este
su clientulo al purgatorio, que auia sesenta años que le
guardaua en el mundo, y en el entretanto arrebató el
demonio de aquella anima y corriendo por vn campo
adelante la lleuaua camino del infierno, y como el alma
conoto por la letra que le passaua del purgatorio co­
mentó a dar bozes a su ángel que la defendiesse. y ansi fue presto su ángel; y alcanzándolos tuuo recio della;
y conuenieron ante nosotros como en juizio. Dezia el
demonio que la auia de lleuar al infierno porque no auia
razón para la dexar en el purgatorio. Principalmente
porque la probó que la mayor parte de la vida auia sido
viciosa, comedor, gloton y disipador de hazienda y
tiempo; y distraydo de la ley de Dios; y a esto laconuencio a consentir. Pero por el contrario alegaron el
alma y su añgel por su parte ; que avnque todo esto fuesse verdad, pero que a la contina tubo cuenta con Dios
y con su conciencia confessando a los tiempos deuidos
sus pecados y haziendo penitencia dellos. y que ansi lo
auia hecho en el diceso y salida de la vida recibiendo
todos los sacramentos de la iglesia teniendo gran con­
fianza en la passion de Cristo con gran arrepentimiento
de sus culpas, y ansi fue concluido por mi ángel serles
perdonadas por dios; y que solo quedaua obligada a al­
guna pena temporal del purgatorio, y ansi la dexó allí,
y nosotros luego comenzamos a caminar por vnos cam­
pos llanos muy grandes quanto nuestros ojos y vista se
podia estender.

285

M iqilo . — Pues dime gallo no dizes que estaua todo
obscuro y en tinieblas? De donde teniades luz para ver?
G allo . — Obscuro es todo aquel lugar a solos los
condenados por la justicia de Dios; pero para los otros
prouee dios alli de luz, porque do quiera que esta el
jvsto tiene bastante claridad para perspicaqússimamente
ver. y desde lexos comencamos a oyr la grita y mise­
ria de las almas, el Ruydo de los hyerros y cadenas, los
golpes y furia de los atormentadores, el sonido y tas­
car del fuego, humo y centellas que de aquellos luga­
res de miseria salian. Era tan grande y tan temerosa
la desuentura de aquel lugar que mil vezes me arre­
pentí de venir alli; y quisiera dexar de presentar la
petición, sino que el ángel me esforzó y no me quiso
boluer. Ya se desparcian por aquellos campos (avnque
avn estauamos lexos del lugar de las penas) tantas cua­
drillas de demonios tan feos y de tanto espanto que avn
del preuillegio que lleuauamos no me osaua fiar te­
miendo si auia yo de quedar alli. y vna vez se llegó vn
demonio a me trauar, o dios inmortal en quanta confu­
sión me vi; que casi perdí el ser. Es tan sucia. tan con­
tagiosa, tan hidionda su conuersa^ion; y alalia de sí
tanta confusión y mal, que me parece que vna de las
principales penas y males de aquel lugar es su compa­
ñía y conuersacion. Porque ansi como en el cielo aque­
llas almas benditas de su naturaleza hasta el mesmo sue­
lo que hollamos, y el aire que corre por alli consuela,
alegra, aplaze y os anima y esfuerza para viuir en toda
suauidad. Ansi por el contrario en el infierno los demo­
nios de su natural, el lugar y todo lo que alli veys tie­
ne toda tisteza y desconsolación; y tanta que no la po-

i8 6

deis sufrir; porque todo está alli criado, enderezado y
puesto para tormento y castigo para satisfacer la justi­
cia de dios después que passó el pecador su ley.
M i ^ ilo . — No ay puerta que guarde estas almas
aquí ?
G allo . — No tienen necesidad de puerta: porque
para cada alma ay veynte mil demonios que no se les
pueden yr : ni nunca momento están sin las atormen­
tar. El vno las dexa y el otro las toma : de manera que
nunca cesan para siempre jamas : ni ellos se pueden
cansar, ni ellas morir, sino siempre padecer. Ansi lle­
gamos a vn rio admirable, espantoso y de gran caudal :
que corría con gran furia licor negro que aparecer y
juizio nuestro era pez y zufre. y este ardia vn fuego el
mas fuerte y efficaz que nunca se vio, o que dios crió.
Calentaua a gran distancia y avn a infinita a los conde­
nados a él sin le poder resistir ni sufrir sin mortal passion. Corría de oriente a poniente sin cesar. En este
auia inumerable cuento de almas que nunca faltan allí,
y pregunté al mi ángel que rio era aquel tan espan­
toso. y él me respondió : que era el que los antiguos
llamaron flegeton : en el qual entran todas las almas que
entran en el infierno; porque este es el fuego que tiene
fuerza en las almas por ser instrumento de la justicia
de dios. Este fuego las abrasa y quema do quiera que
están para siempre jamas. Ninguna alma puede passar
a delante sin entrar por el; porque no tiene puente nj
varea; y si el alma quisiesse volar la quemaría aquel
fuego las alas y caeria en él. Por las riberas deste rio
están infinitos coxixos, sierpes, culebras, coquodrillos,
áspides, escorpiones, alacranes, Emorrhois, Chersidros,

2S7

Chelidros, Cencris, Amodites, Cerastes, Scithalas, y la
seca dipsas. Anphisibena sierpe de dos cabegas, y natriz, y jáculos que con las alas bolán gran distancia.
Están aqui las sierpes phareas, porphiro, pester, seps, y
el basilisco. También están aqui dragones y otros pon­
zoñosos animales; porque si acaso acontece salirse alguna
alma del rio pensando respirar por la ribera con algún
alibio y consolaron luego son heridas destas venenosas
serpientes y coxixos que las hazen padecer doblado
tormento y mal. y ansi de algunos que salieron te quiero
contar su arrepentimiento. Aconteció salir a Ja ribera
delante de nosotros vn viejo capitán español que cono­
cimos tu y yo. El qual acertó a pisar vna dipsas sierpe
cruel; y ella buelta la cabera le picó; y luego en vn
momento se estendió por todo el la poncoña de vn
fuego que le Roya los tuétanos y vn calor que le cor­
rompía las entrañas, y aquella pestelengia le chupaua
el rededor del corazón y partes vitales; y le quemaua
el paladar y lengua con vna sed imensa y sin compara­
ción ; que en todo su ser no auia dexado punto de
humor que sudar, ni lagrima con que llorasse, que todo
se lo auia ya la poncoña resoluido. y ansi como furioso
corria por los campos a vuscar las lagunas que en las
entrañas le pedia el ardiente veneno. Pero avnque se
fuera al rio tanais, Rodano y al po ; y al nílo, indus,
Eufrates, danubio y xordan no le mataran todos estos
rios vn punto insensible de su ardiente sed. y ansi des­
esperado de hallar aguas se boluio a zapuzar en su rio
de donde salió. Pregunté que pecado auia causado tal
genero de tormento; y respondióme mi ángel ; que este
auia sido en el mundo el mas insaciable y vicioso bebe-

i88

dor de vino que nunca en el vniuerso se vio; y que por
tanto se atormentaua ansi. Dende a poco agertó a salir
a la ribera, otra alma; y vna sierpe pequeña llamada
seps le picó en la pantorrilla ; y avnque en picando saltó
a fuera, luego le abrió en torno de la picadura vna boca
que mostraua el hueso por donde auia sido la morde­
dura todo nadando en podre, y ansi se le rresoluio y der­
ritió la pantorrilla, morgillos y muslos destilando del
vientre vna podre negra, y reuentole la tela en que el
vientre y entestinos están y cayeron con las entrañas. En
fin las ataduras de los nieruos y contestura de los huesos
y el arca del pecho; y todo lo que esta abscondido en
derredor de las vitales partes, y toda la compostura del
hombre fue abierta de aquella peste ; y todo lo que ay
natural en el hombre se dexaua bien ver, que no pare­
mia sino vna muerte pintada, sino que miramos que con
estar todo deshecho y conuertido en podre nunca acabó
de morir; pero ansi fue tomado ante nosotros por vn
demonio y fue arroxado por los ayres en flegeton. Esta
me dixo mi ángel que era el alma de vna dueña muy
delicada y regalada que con vnturas curiosas y odorífe­
ras curaua su cuerpo y adelgagaua sus cueros, y que con
semejantes tormentos son fatigados los que en tales
exergigios se ocupan en el mundo para satisfager la lagiuia de su carne. Desde ay a poco salió del rio otra
alma que como escapada de vna prisión o tormento
muy brauo yua por el campo huyendo pensando poder­
se librar, y acaso le picó vna sierpe llamada pester; y
al momento paró y se le encendió el rostro como fuego
v se comengó toda a hinchar que en breue tiempo vino
a estar tan redonda que ningún miembro mostraua su

289

forma ni facion ; sino toda ella se hizo redonda como vna
pelota y mucho mayor de estatura que ella vino alli. y
por cima desta incha^on por todas partes le salían vnas
gotas de sudor de vna espuma dañada que la poncoña
le hacia votar, y ella estaua alia dentro zabullida en su
cuerpo que le tenia dentro del pellejo abscondida como
a caracol, y estaua dentro en sí herviendo como vna olla
de agua puesta a vn gran fuego ; ansi le hervia aquella
encendida ponzoña dentro en las entrañas, hasta que
subiendo en demasia la creciente de la inchazon, dando
vn gran sonido a manera de trueno reuentó; saliendole
aquella pestelengial podre por muchas partes con tan
fuerte hydiondez que por ninguna via se podía sufrir,
y luego llego vn demonio atormentador que la cogió
por vna pierna y la boluió por el ayre arrojar en el
medio del rio. Esta nos dixo aquel demonio ser el
alma de vn muy inchado y soberuio Juez, que con ti­
ranía trauajaua tropellar a todos en el mundo sin hazer
justicia pero a todos tropellaua haziendoles agrauio y
sin razón. A otra alma que yua huyendo del fuego y
prisión mordio vna serpiente llamada hemorrois en vn
braco. y luego súbitamente saltó del al suelo y quedó
toda el alma acreuillada de agujeros pequeños y muy
juntos por los quales la ponzoña le salia enbuelta en
sangre; de manera que por todos los poros le manaua
con gran continuación y las lagrimas que por los ojos
le salían era de aquella emponzoñada sangre; y por las
narizes y boca le salia vn grande arroyo sin nunca cesar.
Todas las venas se le abrieron y súbitamente se desan­
gró ; y con gemidos muy doloridos parecía morir sin
poder acabar, y ansi tomándola vn demonio sobre sus
19

290

espaldas se lanceó al fuego con él. Esta era vn alma de
un medico que en el mundo con gran descuydo sin es­
tudio ni consideración vsaua de la medicina por solo ad­
quirir honrra y riquezas: principalmente vsaua de la sangria con peligro de los pacientes sin miramiento alguno.
Luego fue mordida por vna serpiente llamada áspide
vna alma de vn solicito cambiador despierto y viuo para
atesorar; la qual en siendo mordida se adormeció de vn
profundo sueño y luego cayó en el suelo. Aun le pare­
cía a la desuenturada alma auer acertado en alguna suerte
que la pudiesse dar algún momento de descanso; pues
el punto que dormiesse podría no sentir, y ansi no pa­
decer. y aun juzgamos que le era buen trueque; pues
no auiendo dormido con sosiego en el mundo por adqui­
rir riquezas venia a dormir aqui. Pero engañóse; porque
llegó a ella vn demonio atormentador que a su pesar la
despertó; porque tanto quanto mas el veneno del áspide
la adormecía el demonio la despertaua con vn cruel agui­
jón de tres puntas de azero. En esto padeció la desuen­
turada alma por gran pieza el mas cruel y desgraciado
tormento que con ninguna lengua humana se puede enca­
recer ; porque con ningún genero de muerte ni tormento
se puede comparar. Estando pues mirando esta tragedia
cruel llegó al rio vna gran multitud de almas que querian passar; las quales todas venian hermosas, agracia­
das y bien dispuestas al parecer, y miré que cada vna
dellas lleuaua vn Ramillete en la mano qual de enzina,
qual de castaño, Roble y ciprés, yo pregunté a mi ángel
que compañía era aquella de almas que estaua alli; por­
que me pareció ser para el infierno de demasiado solaz.
El me respondió, que todas eran almas de mancebas de

clérigos; yo le pregunté, pues que significan aquellos
ramilletes que lleuan en las manos pues en ellas no de­
notan la virginidad, y el me respondió. Que desde la
primitiva iglesia auian sido las mancebas de los abbades muías del diablo para acarrear leña para atizar el
fuego del infierno; y que por ser entonces pogas aun­
que trayan grandes cargas no lo podían abastar, y agora
les mandauan que lleuasse cada vna vn solo ramillete
con el qual por ser tantas bastauan proueer con gran
ventaja lo que antes no se podía con mucho basteger. y
ansi las arrebataron sus demonios atormentadores y las
metieron en el rio flegeton. En fin mi ángel me tomó
por vn brago y fácilmente me passó de la otra parte de
la ribera : y plugo a dios que aunque era gran distangia
fue sin alguna lision. y gierto el mi ángel acertó a me
passar sin me lo dezir: porque presumo de mi que no
quisiera passar alia. Porque según lo que vimos antes
que passassemos paregiome que no me atreviera a pas­
sar; pero el mi ángel lo hizo bien. Púsome en vn gran
campo. O dios inmortal, que te diré? Por donde comengaré? Que vi? Que sentí? Mi ángel que me mostro?
Duermeste acaso migilo? Agora te ruego me prestes
tu atengion.
MrgiLO.— O gallo quan engañado estas comigo pues
me preguntas si duermo. Cosas me cuentas que aun
con ser picado del áspide vn puro flemático no podría
dormir. Despierto estoy y con grande atención. Porque
es tan grande el espanto y miedo que me han metido en
el cuerpo esas visiones, sierpes, demonios, penas, tor­
mentos que viste alli que si me viesses abrías de mi
piedad. Enherizados los cabellos, fria la sangre, sin

292

pulsos y sin pestañear. En fin estoy tal que de temor he
cesado del trabajo; por tanto di, que ansi te quiero oyr.
G allo . — Porque ya casi viene la mañana oye, que
solo proporne lo que adelante oyras. Parecióme como
en aquel campo me apeé vn poderoso y estendido real;
qual me acuerdo auerle visto por xerxes Rey de persas
en la Segunda expedÍ9Íon que hizo contra atenienses
después de muerto su padre Darío. En el qual exergito
juntó vn millón y t^ien mil hombres. En aquel dia que
xerxes se subió en vna alta montaña por ver su exercito
que estaua por vn gran llano tendido por chozas, R a ­
madas, tiendas y pabellones ; que a vna parte auia fue­
gos, a otra humos, a otra comian y bebian los hom­
bres ; y a otra se matauan. En fin espantado el mesmo
xerxes de ver tanta multitud lloró considerando que
dentro de c^ien años ninguno auia de quedar de aquella
multitud. Ansi me pareció migilo ser aquel campo del
infierno; donde auia vna inimaginable distancia; en la
qual vagaua inumerable cantidad de demonios y almas.
Auia vn Ruydo, una grita, vna confusión que no sé a
que te la pueda comparar; porque en el mundo nunca
tal se vio. Auia llamas, fuegos, humos, golpes de es­
pada, de segures y hachas. Sonido de grillos y cadenas;
lagrimas, lloros y bozes. O dios inmortal quando aqui
me v i, no sé con que palabras te lo pueda encarecer,
tanta era la confusión y espanto. En fin no me osaua
soltar vn momento de la mano del mi ángel; porque del
mesmo suelo que hollaua tenia temor. Auia horcas de
diuersas maneras en que estauan almas vnas colgadas
por los pies, otras por la cabera, otras por medio del
cuerpo, otras por los cabellos. Auia hoyas muy hondas

293

llenas de culebras, sierpes, lagartos, sapos, alacra­
nes, áspides; y otros animales ponzoñosos, donde los
demonios echauan grandes cantidades de almas. Otros
nadauan por rios y lagunas de pez, azufre y Resina
ardiendo sin se hundir, ni nunca poder llegar a la orilla,
y en otras lagunas de fuego eran echadas otras que en
cayendo se hundian sin mas las poder ver; lo qual prouenia de la grauedad de los pecados de parte de sus
circunstancias. En otros lugares se dauan tormentos muy
crueles de agua de toca, de garrote y cordel, y a otras
atormentauan leuantandolas atadas por las muñecas atras
y subidas con fuertes cordeles por carrillos y poleas en
lo alto, colgadas vnas grandes pessas de hierro de los
pies, y soltándolas con furia venian a caer sin llegar al
suelo. De manera que aquel gran peso las descoyuntaua
todos los miembros con grandissimo dolor. A otras hazian cabalgar en cauallos de alambre, que en lo huero
del cuerpo estauan llenos de fuego que los abrasaua
asta las entrañas ; que los hazia renegar de sus padres,
maldiziendolos juntamente con el dia en que fueron
engendrados y nacidos. Estauan infinitas almas de mugeres vagabundas luxuriosas y viciosas, atadas a unos
palos y trozos de arboles y altad as por demonios con
pulpos, anguillas y culebras hasta abrirles las entrañas
gimiendo miserablemente, almas de Rufianes, ladrones
y soldados atadas por los pies a fieros cauallos, potros
y yeguas sin rienda ninguna eran lleuadas arrastrando
con gran furia por montañas y sierras de grandes pedre­
gales y asperezas. A las almas de los blasfemos renega­
dores sacauan las lenguas por el colodrillo y luego alli

294

delante dellos se las picauan en vnos taxones con vnas
agudas segures y ansí se la hazian comer; y que las mascassen moliéndolas entre sus dientes con graue dolor.
Las almas de los vanos lisonjeros de principes y seño­
res ; y de truhanes y chocarreros las trayan los demonios
gran pieza por el ayre jugando con ellas a la pelota sin
dexarlas sosegar vn momento; y después las arrojauan
en lo mas hondo de aquellas ardientes lagunas. Estaua
tan admirado de ver tan espantosa tragedia y miseria
infernal que casi andaua fuera de mi. y ansi con vn descuydo notable que de mi mesmo no tenia acuerdo ni
atención me senté en vn trozo de vn árbol seco y cha­
muscado que estaua alli. y ansi como descargué mis
miembros como hombre algo cansado gimió el madero
mostrando que por mi causa auia rebebido aflijón, y
dixo tente sobre tí que harta miseria tengo yo. y como
lo oy espeluzaronseme los cabellos quedando robado el
calor natural, temiendo que algún demonio súbitamente
me quería sorber, y ansi apartándome afuera por me
purgar de alguna culpa si en mi vuiesse le dixe. Diosa,
o deydad infernal; quien quiera que tu seas perdona mi
ignorancia que por poco auiso he faltado a tu deuida
veneración. Dime yo te suplico quien seas que con
digna penitencia te satisfaré, y si eres alma miserable
habíame con seguridad, que yo no soy furia que a tu
miseria deseo añadir, y ella dando vn gemido de lo inti­
mo del coracon dixo. yo soy el alma de Rosicler de Sy~
ria; la mas infeliz y malhadada donzella que nunca en
el mundo fue; pues por amar a quien me engendró, me
fue a mi mesma tan cruel que peno aqui con acérrimo

295

dolor para siempre jamas. Mi ángel la importunó nos
dixesse la pena que padecía alli; y ella con gran fatiga
prosiguió, y porque el dia es ya venido en el canto y
mañana que se sigue oyras lo demas.

FIN DEL DE9IMO QUINTO CANTO DEL GALLO.

ARGUMENTO
DEL

D E C IM O

SESTO

CANTO

DEL

GALLO.

En el décimo sesto canto que se sigue el auctor en Rosicler hija del R ey de Syria
descriue la ferocidad con que vna muger acomete qualquiera cosa que le venga al pen­
samiento si es lisiada de vn lajiuo interes. y concluye con el dejendimiento del infierno
imitando a Luciano en los libros que de varios diálogos intituló.

G a l l o . — Que has miqilo que tales vozes das? Des­
pierta y sosiega tu cora9on que parece que estas alte­
rado.
M191LO.— O gallo en quanta congoja y adición me
vi; y de quanta misericordia has vsado comigo en me
despertar; porque soñaua que era lleuado por todos esos
lugares espantosos de penas y tormentos que propusiste
en el canto de ayer, y soñaua que por la gran actiuidad
y fuer9a que tiene aquel acérrimo y espantoso calor con
que abrasa el fuego infernal era imposible entrar alli
alguno sin se contaminar, ahumar, chamuscar o quemar,
y ansi en sueño me vi en vn gran campo tan rodeado
de llama que el Resuelgo me faltaua, que por vn mo­
mento que tardaras se me acabara el viuir.
G a l l o . — Pues oye agora y veras quanta differen9Ía ay de verlo a soñarlo; como de lo fingido, o som­
bra a lo verdadero y real, veras con quanta fa9Ílidad se
ofende dios mientra viuen los malos aqui; y con quanto rigor se satisfaze la suma justÍ9Ía después. Veras la
malÍ9Ía humana quan en el extremo se colocó en el se­
xo femenil, y los homÍ9Íanos y ^ e stu o so s en el rigor

que van a parar, y venidos pues donde dexamos el can­
to de ayer; si bien me acuerdo te dixe que por impor­
tunidad de mi ángel proponía Rosicler la pena que pa­
decía alli. y ansi la desdichada nos dixo. Sabréis que este
es el lugar donde son atormentadas las almas misera­
bles de los auarientos vsureros, cambiadores, renoueros, negociadores que a tuerto y a derecho no hazen
sino llegar gran suma de dineros para satisfazer su in­
saciable cobdicia. y cada dia son traydas aqui estas y
otras muchas almas de otros diuersos géneros de peca­
dores; las quales con gran tormento son aqui picadas
tan menudas como sal con vnas hachas y segures sobre
mi cuerpo como sobre vn taxon. Bien podéis pensar el
dolor que me hazen cada vez que hieren sobre mi. Di­
nos agora la causa de tanto mal, dixe yo; porque según
he oydo dezir, descansan los afligidos dando parte a
otros de su passion; principalmente si presumen que
en alguna manera los que se le oyeren sienten su mal.
Respondióme la desuenturada alma. Ay que a las in­
fernales almas es al reues; porque después que entra­
mos aqui, cada momento se nos ofrece a la memoria,
la culpa y causa de nuestra infelicidad con que nos
atormenta mas dios. Pero por os complazer yo, os lo
quiero dezir avnque augmenta las llagas y renuevasse
el dolor recontando la causa del mal. Pero el mal no
se puede augmentar a quien tiene el supremo que se
puede padecer como yo. Pues sabed que yo fue hija
de Narciso Rey de Damasco y de toda la Siria; prin­
cipalmente de aquella prospera y deleytosa prouincia
de capolitana; que ansi se llama por las diez ricas ciu­
dades y antiquísimas que en ella ay. Damasco phila-

298

delphea, Scitoplis, gadara, hypodron, pella, galasa,
gamala y Jope, yo era por marauilla en el estremo her­
mosa donzella y deseada de todos los poderosos prin­
cipes del mundo y a todos los menosprecié porque mis
tristes hados lo permitiendo y mi infeliz suerte lo ayu­
dando fue presa de amores de Narciso mi padre; que
en hermosura y dispusicion no auia en el mundo varón
de su par. y por serle yo vnica hija y heredera me amaua mas que así de amor paterno. Pero por mi desuenturada suerte todos quantos plazeres y regalos me hazia era para en daño y miseria mia; porque todos re­
dundaban en augmento de mi malicia. Agoraos quiero
contar hasta donde llegó mi desuentura. Sabréis que
por tener yo fama de tan graciosa donzella vino a la
corte de mi padre vn gracioso y ualiente cauallero hijo
del Rey de Scocia con voluntad de se casar comigo si
lo tuuiesse yo por bien; y trabajar por su esfuerco y
buenos hechos merecerme la voluntad. El qual como
me vio fue de fuertes cadenas preso, y encendido de
nueuo amor de mi; por lo qual procuró con todas sus
fuercas por me seruir y agradar exentándose en seña­
lados hechos en las armas, y ansi mi padre por enoblecer su corte y exentar su caualleria a la contina te­
nia justas y torneos echando vando por todas las tierras
del mundo que viniessen los caualleros andantes y de
nombradla a verse en las armas lo que valia cada qual.
y como Dares (que ansi se llamaua el principe de Scocia)
me seruia y pretendía ganarme por sus señalados he­
chos a la contina se auentajaua a todos quantos a la cor­
te y fiestas venían dando mucha honrra a mi padre y
ennobleciéndole y afamándole su casa por el mucho va-

79 q

lor de su persona. De manera que de mas de estar con­
tento mi padre de Dares, de mas de ser hijo del Rey
deSco^ia; por sus grandes hechos y ardid en las armas
deseaua que yo le quisiesse por marido y que fuesse co­
migo su sucesor. Pero como yo tenia puesto mi coraron
tan asentado en Narciso mi padre, los hechos de Dares
y su gentileza, ni ser hijo de Rey no me mouia la vo­
luntad a le estimar: antes me era ocasión de aborrecer­
le con coraje deseando que en las justas y torneos le suCediesse peor, y ansi muchas vezes le eché quadrillas de
caualleros y puestos doblados que le acometiessen con
furia para le auer de matar; y su buenauentura, ardid
y esfuerco hazia sobrepujar a todos en armas y valen­
tía : de manera que a la contina salia de la contienda
victorioso y vencedor, y en todo esto recebia mi padre
infinito pesar por verme tan desgraciada y tan desabri­
da con Dares : trabajando con palabras de me le enco­
mendar cada y quando se ofrecia la oportunidad en sala
ante caualleros quando se razonaua del suceso del tor­
neo, o justa de aquel dia. y yo tenia tan situado mi
amor en mi padre en tanta manera que quando me per­
suadía con palabras que faboreciesse a Dares me atormentaua cruelmente con mortal rauia, pensando que
procuraua echarme a otro por aborrecerme él. y teniame por desdichada y indigna de su amor pues a quien
tanto le amaua mostraua tan cruel estremo de ingrati­
tud. y ansi vn dia entre otros muchos concebí en mi
pecho tanta desesperación que sospirando con gran an­
sia de lo profundo del alma me sali de la sala de la
presencia de mi padre determinada de me matar, y cier­
tamente lo hiziera sino que mi padre sintiéndome alte-

rada se fue tras mi a mi aposento: y mostrando de
mi gran pesar me mando echar en vna cama donde con
bessos muy dulces por entoldes me dexó algo sosega­
do el coraron, y Dares con licencia de mi padre y fabor suyo mostraua quanto podia amarme y tenerme en
lo intimo de sus entrañas solicitándome a la contina con
los ojos, sospiros, alma y muestras que él mas podia:
y con sus cartas y criados manifestaua lo que dentro el
alma sentía, y quanto mas él lo publicaua tanto yo mas
le daua a entender el aborrecimiento y odio que le te­
nia. y el por me conuencer trabajaua a la contina mu­
cho mas haziendo a mi padre muchos seruigios de gran
afrenta y peligro: porque con el exer^ito de mi padre
dentro de vn año ganó a Silvia y a Caria y a Pamphylia, Zarzo y Comagena: y me lo dio todo a mi aña­
diéndolo al estado y señorío de mi padre. Pero todo
esto le aprouechó poco : porque pidiéndome a mi padre
me diesse por su muger le respondió que sabría mi vo­
luntad. y como mi padre me hablasse le respondí con
muchas lagrimas, que no me quería casar; y que si él
me for^aua como padre le asguraua que otro dia veria
el fin de mi vida, y como mi padre le declaró mi voluntad
a dares se le encaxó en el pensamiento que mi padre no
tenia voluntad de dármele por su muger : porque tenia
por cierto serle yo tan obediente hija que si el me lo
mandasse lo haria. y ansi sin mas esperar se despidió
jurando con gran solenidad de se satisfazer con gran
pessar y verguenca de mi padre, y ansi se fue en Scocia: y dentro de breue tiempo truxo gran exercito so­
bre la ciudad de Damasco y región de capolitana. y en
tanta manera nos conquistó que dexandole todo el Rey-

301

no nos fue forcado recogernos en la ciudad de Jope:
que sola nos auia de todo el señorío dexado. Aquí nos
puso en tanto aprieto y necesidad que no teníamos ya
que comer, ni esperanza de salud, y yo siempre perti­
naz en el odio y aborrecimiento que del auia concebi­
do. y mi padre llorando a la contina mi obstinación y
mal destino : como el amor paterno le constreñía pade­
cía por no me contradezir. y por verle tan amargamen­
te llorar su miseria y abatimiento me derroqué en vna
peruersa y obstinada determinación : asegurar a Dares
en su real y cortarle la cabeca. y ansi trabajé sosegar a
mi padre con palabras diziendo que yo le queria hazer
plazer y salir a Dares al real y dármele por muger: y
si me menospreciasse ofrecérmele por su sierua, o man­
ceba. y ansi venida la noche adorné mi cuerpo y rostro
de los mas preciosos paños y joyas que tenia: y con vna
sola criada de quien me confié me fue al real de Dares : y como llegué a las guardas y me conocieron me
recibieron con gran reuerencia : y con presteca lo hizieron saber a su señor teniendo por muy cierto que seria
muy alegre con tales nueuas. Porque desta conquista
no pretendía alcancar otra empresa ni interes mas que
auerme por muger a mi. y como Dares supo que yo estaua en su real se leuantó muy presto de vna silla donde
estaua razonando con sus capitanes y principales de su
exercito : y me salió a recebir a la puerta de su tienda y
pabellón acompañado de todos aquellos varones que estauan con él. y como a mi llegó me dixo. De manera se­
ñora que forcada has de tener piedad : ya yo no te la
deuo : y yo respondí: pues yo te la vengo a demandar
contra la dureca y obstinación de mi padre: porque sa-

302

hiendo que ya no tenemos en quien esperar: ya que él
por ser viejo tiene aborrecida la vida quiero la gozar yo.
Que esto por mi voluntad ya fuera muchos dias ha he­
cho : sino que las donzellas tenemos obligación a obede­
cer. Entonces todos aquellos caualleros y principes que
alli estauan como me vieron se espantaron de mi hermo­
sura, juzgando por dichoso a Dares si de tal donzella
era poseedor, y dezian entré si, que a qualquiera peligro
se podían los honbres arriscar por me auer. y con esto
se boluian a mi diziendo cuerdamente has hecho señora
pues ansi has comprado la vida con tu venida; porque
agora no te puede negar su fabor el nuestro principe,
y con esto rendido Dares de mi beldad me lauco en sus
retretes y secretas estancias donde se confirmó en su fe
con palabras que descubrían su afición. Pues con esperanca que tenia que esta noche tomara la posesión y
gozo de su tan deseado bien mandó aparejar sus pre­
ciados estrados: y mandó disponer con mucha abun­
dancia el comer y beuer y hizo vn sumptuoso combite
aquella noche a todos aquellos sus principes y capita­
nes. De manera que con aquel regocijo que todos te­
nían beuieron demasiado; y tanbien por cierta confeCion que yo lleuaua que con la beuida le mezclé se desuarató que se dormía en tanta manera que de sueño no
se podía contener, y ansi mandó que se fuessen todos a
su sosiego y nos dexassen solos sin pensamiento de mas
guerra, pues ya se le auia rendido la fuerca y homena­
jes. y ansi como yo le senti tan dormido y tan vencido
y fuera de juizio por el effecto del vino, y tan confia­
do de mi; ayudada de mi donzella (que solas auiamos
quedado con el) le tomé su espada de la cinta y le cor-

303

té con ella la cabeça. y como era el primer sueño en to­
dos los del real todas las guardas estauan dormidas y sin
cuydado por auer todos comunicado aquella noche el
vino en abundançia. Ansi lançando la cabeça de Dares
en vna caxa que alli hallamos dexando el vaso quedentro tenia, que era el que agoraua Dares, nos salimos
por medio del real sin que de ninguno fuessemos senti­
das; y nos fuemos para la nuestra çiudad de Jope.
Donde siendo reçebida de mi padre; y haziendole sa­
ber mi atreuimiento le pessó; y por ser ya se proueyo
a lo que se deuia hazer. Que luego se mandó poner a
punto toda la gente de la çiudad y fue puesta al muro
la cabeça de Dares en vna lança, y luego como amaneçio se dio con furia en el real que todos dormian sin
cuydado pensando que por mi estauan hechas paçes
perpetuas, y ansi en breue tiempo fueron todos los ca­
pitanes y prinçipales del exerçito puestos a cuchillo; y
la otra gente que despertó procuró con huyda ponerse
en saluo. Pues como mi padre tuuo destruydos sus ene­
migos y cobrado su Rey no quiso se aconsejar comi­
go que deuria de hazer. y como yo desdichada tenia
determinada mi maliçia ; y a la contina creçia en mi
peruersa obstinaçion sacauale de qualquiera determinaçion que conçibiesse de me casar, teniendo esperança
de effectuar con él mi inçestuosa voluntad, y ya no
dando lugar a mas dilaçion me determiné vna noche en
el mayor silençio; estando mi padre en su lecho sose­
gado y dormido; aseguradas las guardas de su persona
que le entraua a visitar como hija; entré a su lecho pen­
sando lançarme en él confiada que quando despertando
me hallasse con el abraçada holgaria con mi conuersa-

304

(pión, y ansi como junto a su cama me despojé de todos
mis paños; como comenge a andar con la ropa de la
cama para me lancar despertó con furia; y sospechando
estar en poder de sus enemigos tomó su espada; y an­
tes que yo tuuiese lugar de manifestármele me hirió tan
fieramente que me sacó la vida, y ansi en pena del effectuado homicidio y del deseado incesto fue trayda aqui
donde padezco la pena que aueis oydo para siempre ja­
mas. Quando acabo Rosicler su tragedia yo quede marauillado de ver tan hazañosos acometimientos en pe­
cho femenil, y luego vimos llegar gran compaña de de­
monios que trayan muchas almas atormentar en aquel
taxon. y preguntando que almas eran respondieron ser
Luthero, zuinglio, Osiander, Regio, Butzero, Rotenaclzer, Oeco, Lampadio, Phelipe melampto heresiarcas en Alemania; con otra gran compaña de sus se­
cuaces. Los quales fueron tomados por los demonios y
puestos sobre Rosicler; y con vnas hachas y segures
los picaron alli tan menudos como sal; y ellos siempre
doliéndose y gimiendo entre sí. y después de muy pi­
cados y molidos los echauan en vnas grandes calderas de
pez, azufre y resina que con gran furia heruian en gran­
des fuegos, y alli se tornauan a juntar con aquel coci­
miento; y asomauan por ^ima las caberas con gran do­
lor forqando a salir, y los demonios tenían en las manos
vnas ballestas de garrucho; y asestando a los herir al
soltar se sapuzauan en la pez feruiente. y algunos he­
ridos con graue dolor se quexauan y tornauan a salir
con las saetas lateadas por el rostro; y los demonios los
tornauan otra y otra vez a herir, y algunos salían que
de nueuo boluian al tormento en diuersas otras mane-

3o 5

ras; y ansi se procedía con ellos para siempre sin fin.
M iqilo. — Agora gallo muy marauillado estoy de
ver como se despedacauan estas almas pues los cuerpos
que podían ser despeda9ados estauan sepultados en Ale­
mania y las almas solas alli.
G al l o . — Pues ese es mayor género de tormento:
que el alma en el infierno padezca sola los mesmos tor­
mentos que el cuerpo pueda padecer; lo qual ordena
y haze la justÍ9 Ía de dios para su mayor punÍ9Íon. Pa­
sando adelante por estos espantosos y sombríos cam­
pos vimos infinitas estarcías de diuersos tormentos de
pontifi9es, cardenales, patriarcas, ar9obispos, obispos,
perlados, curas y Rectores eclesiásticos que auian passado en el mundo las vidas en herror y deleyte. En otros
miserables y apartados lugares auia gemidos y lloros de
Reyes, prin^pes y señores injustos y tiranos; vnos asa­
dos en parrillas, otros en asadores; y otros cruelmente
despeda9ados. Aquí vimos a aquel desasosegado fran9 Ísco frailes enemigo de la paz en contina guerra y
contienda, y llegúeme a él y dixele (porque alia en el
infierno no se tiene respeto a ninguno). O cristianissimo : aca estás? El me respondió con vn gran sospiro;
como lo ves Menipo. yo me marauillo; porque cristia­
no quiere dezir el que sigue a Cristo; y cristianissimo,
el que mas le sigue de todos. Pues si el que mas sigue
a Cristo está aca : quanto mas el que no le siguiere? y
él me respondió. O menipo : que alia en el mundo
compranse los títulos y buenos nonbres por dinero: y
después poseense con gran falsedad. Pluguiera a dios
que yo fuera el mas pobre hombre del mundo : y que
por algún infortunio yo perdiera todo mi Reyno y for­


306

9ado viniera a mendigar, antes que venir aqui. Luego
adelante vi aquel mi grande amigo Calidemes g rie g o :
al qual como llegué le dixe. A cá estas tu también Ca­
lidemes? y él me respondió: si Menipo como ves. yo
le d ix e : dime por mi amor la causa de tu muerte, y
el luego me comentó a dezir. ya sabes M enipo, que
yo tenia gran amistad y conuersacion con aquel gran
rico Theodoro natural de Corintho. A l qual serui v
obede9Í porque como el era viejo y rico, y sin herede­
ro auia prometido dexarme por sucesor, y como en
vna enfermedad hizo testamento deseaua que se muriesse : pero vino a conuale^er de lo que me pessó. y asi
concerteme con el paje que nos daua a beuer que le echasse en el vaso de su beuida vn veneno que le d i : y mandéle que se le diesse a beuer quando lo demandasse
prometiéndole hazerle heredero juntamente comigo, y
vn dia que comimos de banquete y festiuidad como de­
mandó a beber theodoro y dixo que me diessen luego
a m í: su 9 edio que tomó el paje por hierro el vaso mió
con que yo auia de beuer y diosele al viejo : y a mi
diome que beuiesse el que estaua aparejado con ve­
neno para el viejo, y luego como yo le beui, porque
con la sed beui las hezes del suelo no pensando que el
mo9o se podía engañar : y yo luego cai en el suelo
muerto : y el viejo viue agora muy alegre, y como yo
le oya este aconte9Ímiento rey me del su9eso como hazes agora tu. De lo qual Calidemes se afrontó y me di­
xo. Ansi ries y vurlas del amigo Menipo? yo le res­
pondí. O Calidemes, y ese acontecimiento es para no
reyr? Púdose nunca a hombre dar pago tan justo como
se dio a ti? Pero dime el viejo theodoro que dixo quan-

do te vio caer? El me respondió : marauillose quando
ansi súbito me vio m orir: pero quando del paje supo
el caso de hierro del vaso, también el se rio. yo le dixe : por qierto bien hizo : porque si aguardaras vn po­
co ello se viniera a hazer conforme a tu deseo : y ansi
pensando auentajarte atajastes el viuir y heredar, y es­
tando en esto luego llego a hablarme Chyron mi gran­
de amigo aquel que fue tenido por medio dios por su
gran saber. Al qual en llegando le abraqé marauillandome porque pensé que le dexaua viuo aca : y él me
dixo de que te marauillas Menipo? yo le dixe: de verte tan presto aca que no pensé que eras muerto. Dime
Chiron como fue tan súbita tu muerte? y él me res­
pondió. yo me maté porque tenia aborreqida la vida.
Dixele : mucho deseo tengo de saber que mal hallaste
en la vida pues solo tu aborreces lo que todos aman y
grangean. y él me respondió : pues esto has de saber
menipo: que aunque todo el popular vulgo tenga la
vida del mundo por muy buena yo no la tengo simple­
mente por tal : mas antes la tengo por variable y de
mucha miseria. Porque como yo tanto viuiesse en el
mundo vsando tanto tiempo de las mesmas cosas, del
sol, de la noche, del comer, del beuer, del dormir, del
desnudar, del vestir. Oyr cada dia las mesmas horas
del Relox por orden Reciproco, importunauan mis
orejas en tanta manera que ya la aborreqia. y enhastia­
do de tanta frequenqia por hallarme cansado me quise
acabar pensando venirme aca a descansar de tan incom­
portable trabajo. Porque en la verdad yo hallo que el
deleyte ni descanso no consiste en gozar perpetuamente
de las mesmas cosas; pero que conuiene en tiempos vsar

308

de la diuersidad y mudarla dellas. yo le respondí:
pues dime o sabio Chiron, sientes te mejorado en esta
vida que tienes en el infierno? El me respondió: avnque
no mejorado no me tengo por muy agrauiado Menipo
porque si aca recibe tormento y pena el alma no me
era menor tormento la importunidad que me daua el
cuerpo por la necesidad que tenia de Regalarle y so­
brellenarle alia, y esta ventaja ay aca; la igualdad en
que viuimos todos. Porque no ay pena a que se iguale
la obligaron que se tiene en el mundo a tenerse respe­
to entre sí los hombres. A los parientes, a los amigos,
a los vezinos, a los perlados, a los principes, reyes y
señores. En conclusión vniuersalmente vnos a otros.
Aca siempre estamos en vn ser libertados de aquellas
pesadumbres de alia, y yo le dixe. Mira Chiron pues
eres sabio no te contradigas en lo que vna vez dixeres,
porque es gran descuydo. Porque si tu dizes que dexaste el mundo porque te daua hastio vsar a la contina
de las mesmas cosas, mucho mas te enhastiarás aqui,
pues en las mesmas has de estar siempre jamas. Res­
pondióme : Ansi lo veo yo agora por esperiencia que
me engañé Menipo. Pero ya que quieres que haga? y
como le vi vencido por no le dar mas miseria con mi
importunidad le dixe. Solo esto quiero Chiron, que viuas contento con la suerte que posees; y en aquello
prestes paciencia que sin mayor mal euitar no se puede,
y ansi desapareció de ante mi aquella alma. Estauan
por alli religiosos apostatas, falsos prophetas y diuinadores, zarlos, questores; y otra gran trulla de gente per­
dida. Estauan letrados, abogados, juezes, escriuanos y
oficiales de audiencias y chancellerias. Vimos tanto que

3°9

no ay juizio que te lo baste descreuir en particular.
Basta que quanto yo puedo te se dezir que va tanta
differenqáa de lo oyr a lo ver, como de la aparenta a
la existencia; como de lo viuo a lo pintado; como de
la sombra a lo real. En fin quiero dezir, que con todas
las fuerzas humanas no se puede pintar con la lengua,
ni encareqer tanto el dolor y miseria que padecen alli
los condenados que en cantidad de una pequeña hormiga, o grano de mixo se pueda sentir por ningún en­
tendimiento quanto quiera que tenga la posible aten­
ción. Sé dezir, que quando me vuiere mucho fatiga­
do por dezir mas no auré dicho vna minima parte de
lo infinito que alli ay. y ansi vimos a deshora en vna
alta roca vn alto y muy fuerte castillo de doblado mu­
r o ; que con gran continuación ahumaua; donde nos
dixeron habitar Luzifer. y ansi guiamos para alia; frequentauan mucho los demonios entrar y salir; que no
pareja sino vna casa de chancelleria, ó de vniuersal
contratación. Porque era tanta la multitud y concurso
de demonios y almas que con gran dificultad podimos
romper. Entramos vnas puertas de fino diamante a un
gran patio; donde en el fin de vna gran distancia estaua vn gran trono que me pareció ser edificado del fuer­
te y inuiolable marmol, donde estaua sentado Luzifer.
Era vn gran demonio que en cantidad era muy mayor,
mas terrible, mas feo y mas espantoso que todos los
otros sin comparación. Tenia vn gran ceptro de oro en
la mano; y en la cabeca vna poderosa corona imperial,
y todos Je tenían gran obediencia. Pero tenia muy grue­
sas cadenas que con muy fuertes candados le atauan y
amarrauan en la fuerca de aquel marmol del teatro don-

de estaua sentado : que mostraua en ningún tiempo se
poder mouer de alli. Dizen que estos candados le echo
Cristo quando entró aqui por los santos padres al tiem­
po de su resurrección: y que entonces le limitó el po­
der : porque antes de la muerte de Cristo todo el vniuerso tenia vsurpado luzifer: y a todos los hombres
lleuaua al infierno para siempre jamas. Puestos alli an­
te el juez infernal auia tanta grita, tantas quexas, tan­
tas demandas que no sabia a qual oyr : porque es aquel
lugar natural viuienda de la confusión. Pero el luzifer
los mandó callar y dixeron unos demonios ancianos.
Señor ya sabéis como está este vuestro infierno muy
cargado de presos que ya en el no pueden cauer y la
mayor fatiga que tenemos es con la muchedumbre de
ricos cambiadores, vsureros, mercaderes, merchanes y
Renoueros, trapazeros que aca están que cada dia emos
de atormentar: tanto que ya no lo podemos cumplir.
Porque no ay genero de pecadores de que mas vengan
aca después que crió Dios el mundo. Que ya sabéis
que estos no se pueden saluar como Cristo lo autorizó
diziendo ser tan posible su saluaQon como es posible
entrar vn camello por el ojo de un aguja, que es harta
imposibilidad. De manera que por esta sentencia desde
que Dios crió el mundo hasta agora no viene otra gente
mas común aca. y principalmente como en este caso
de los ricos el mundo va de peor en peor de cada dia
vernan mas. Porque agora vemos por esperien^ia que
la cobdic^ia de los hombres es en el mundo de cada dia
mayor: y mayor sed por enriquezer. Porque agora se
casa vn mancebo ciudadano con mil ducados de dote:
y viste y adorna su muger con todos ellos, y luego to-

3ii

ma las mejores casas que ay en su pueblo con la meytad de qenso por se acreditar, y haziendo entender que
es rico con aquellas casas y familia, moqos y muías
luego se haze cambiador de ferias: y con esto come y
juega mejor, y no se ha de hallar la mercaderia sino en
su casa: porque fiado, o mohatrado, o cohechado, o
Relanzado él lo ha de tener por tener con todos que
entender, dar y tomar. El Rúan, la holanda, el angeo, la tapiqeria: y otras cosas quantas de mercaderia
son todas las ha de tener como quiera que a su casa
puedan venir. En fin por negociar, por trapazar, por
trampear todo lo ha de tener con cobdiqia que tiene
de ser rico; y ser estimado ante todos los otros. De
manera que hallareis vn hombre solo que no ay mer­
caderia que no trate con esta sola intingion; y ansi nin­
guno se escapa que no venga aca. y por yr el nego­
cio en esta manera puede venir tiempo que no poda­
mos cauer en el infierno; ni aya demonios que nos bas­
ten atormentar. Porque cada qual quanto quiera que
sea vilissimo xornalero se presume adelantarse a otros
enoblegiendose con negogios. Porque de cada dia se
augmentan las vsuras, los cambios, las merchanerias,
trampas, y engaños, trapazando ferias y alargándolas.
En fin señor es grande su cobdigia, en tanta manera
que han hallado y inventado maneras para se condenar
que nosotros no las podemos entender. Por lo qual se­
ñor deueis suplicar a Dios os ensanche el infierno, o
enbiadlos al mundo a purgar. Como Luzifer ouo bien
oydo este caso agerca del negogio de los desuenturados
ricos; considerando bien el hecho como conuenia pu­
blico vna sentencia por la qual en effecto mandó, que

todas las almas de los ricos que de quatro mil años a
esta parte estauan en el infierno fuessen lanzadas en cuer­
pos de asnos y saliessen al mundo a seruir hombres po­
bres. y luego por esta sentencia fueron tomadas por los
demonios infinito número de almas, y lleuadas por diuersas prouinqas del mundo. En la Asia a los indos,
hyberilios, hyrcanos, Batrianos, Phartos, Carmanios,
Persas, Medos, Babilones, Armenios, Sauromatas,
Masagetas, Capadores, Frigios, lydos, Syros y Ara­
bes. En Africa fueron lleuadas a los Egipsios, troglodi­
tas, garamantas, Ethiopes, Carthaginenses, Numidas,
y Masilienses. Y después en toda la Europa fueron lle­
uadas a los Scithas, Traces, getas, Macedones, Corinthos, Albanos, Sclauones, Rosios, Da^es, Ungaros,
Tudescos, germanos, Anglos, ytalos, galos y hispa­
nos. Y todas aquellas almas fueron lanzadas en cuerpos
de asnos y dadas en posession de pauperrissimos agua­
deros, azacanes, recueros, tragineros y xornaleros mi­
serables los quales todos con muchos palos y poco man­
tenimiento los atormentan con graue carga miseria y
dolor, y luego como Luzifer vuo despachado este ne­
gocio mirando por nosotros quiso proueer en nuestra
petición. La qual leyda la bessó y puso sobre su cabe­
ra: y mandó a Sathanas ansí la obedeciese como le era
mandado por dios, y como vuimos negociados despedimonos del Luzifer; y el mandó a Asmodel que era
vn demonio anciano y muy gran su pribado y familiar
que nos sacase del infierno sin rodeo alguno y nos pusiesse en el mundo donde residía entonces el consejo
real. Lo qual hizo con gran diligencia que al presente
residía en Valladolid. Y vn dia de mañana procuramos

3*3

presentar la petición en el consejo de la inquisición de
su magestad y vista por los del consejo nos respondie­
ron que se veria y proueeria lo necesario y que conueniesse. y andando por algunos de aquellos señores por
hablarlos en sus casas nos de^ian que era escusado es­
perar prouision; porque hallauan que si quitassen estas
superfluidades de las s^en^ias no se podría en el mun­
do conseruar; porque los sabios y maestros no ternian
que enseñar; y por el consiguiente no podrían ganar de
comer.
MiqiiLo. — Espantado estoy de ver quanto mejor
obedecen los diablos que los hombres.
G a l l o . — Pues como vimos que yua la cosa tan ala
larga lo dexamos de seguir, y el mi ángel como me vbo
guiado en toda esta xornada me dixo; Mira menipo
yo he hecho este camino por tu contemplación, por
quitarte de pena ; que bien sabia yo en lo que auia de
parar. Agora te quiero dezir la suma de mi intincion.
Sabe que el mejor y mas seguro estado de los hombres
en el mundo es de los ydiotas, sinples, populares que
passan la vida con prudencia. Por lo qual dexate de oy
mas gastar tienpo en la vana consideración de las cosas
altas y que suben de tu entendimiento, y dexa de in­
quirir con especulación los fines, principios y causas de
las cosas. Menosprecia y aborrece estos vanos y caute­
losos silogismos que no son otra cosa sino vurla y va­
nidad sin prouecho alguno como lo has visto por esperiencia en esta xornada y peregrinaje, y de aqui adelante
solamente sigue aquel genero de vida que te tenga en las
cosas que de presente possees lo mejor ordenado que a
las leyes de virtud puedas; y como sin demasiada cu-

314
riosidad ni solicitud en alegria y plazer puedas viuir
mas sosegado y contento, y ansí el mi ángel me dexó;
y yo desperté como de vn graue sueño muy profundo,
espantado de lo mucho que auia visto como te lo he
narrado por el orden que has oydo; y yo mejor he po­
dido.
MigiLO. — O gallo dios te agradezca el plazer y
honrra que me has hecho con tu felicísim a narración.
De oy mas no quiero, otro maestro, otro filosofo, ni
mas sabio consejero que a ti para passar el discurso de
la vida que me queda, y ruegote que no me dexes que
juntos passaremos aqui nuestra v id a; que según tengo
entendido por tu esperimentada narración es Ja mejor y
mas segura.
G allo. — Y o te he contado miqúlo hasta agora mi
dichosa y admirable peregrinación en la qual por su
espanto y terribilidad te he tenido suspenso y algo de­
sasosegado según me ha parecido ; por lo qual de oy
mas te quiero contar cosas graciosas y suabes, con que
en donayre y plazer passes mejor el trabajo del diaOfréceseme ; quiero te contar agora vn suabe y gracioso
conbite ; vna opulenta y admirable copiosidad de vna
missa nueua. En que siendo clérigo en vn tiempo me
hallé. Dezirte he tanto regocijo de aquellos clérigos,
tanto canto, tanto bayle, tanta alegria que no se puede
encarecer mas. y después dezirte he vna fragosa y ar­
riscada tragedia que calentando el vino las orejas de los
abbades sucedió. Confio que con esto soldaras el espan­
to en que te he puesto hasta aqui. Agora abre la tienda
que en el canto que se sigue lo proseguiré.
FIN DEL DE9IMO SEXTO CANTO DEL GALLO.

3*5

ARGUMENTO DEL DE9IMO SEPTIMO CANTO.
En el dejim o séptimo canto que se sigue el auctor sueña auerse hallado en vna missa
nueua : en la qual descriue grandes acontecimientos que comunmente en semejantes
lugares suelen passar.

M191LO. — Despierta gallo que parece ser hora para

que con tu promesa me restituyas en mi prístina alegria
porque el peregrino y nueuo pro^esso y manera de
dezir y a tu prodigiosa narración infernal me tiene tan
espantado que por ninguna contraria manera de dezir
pienso boluer en mi para oyr y hablar con mi primera
libertad, y es ansi; qve aunque por su admiración el
cuento mueue a atención contina hazesse mas estimar
quando se considera el crédito que se deue a tu ser por
auer sido celestial. Porque no parece ni se puede dezir
que solo me le has contado por darme deletacion ; como
hazen los fabulosos inuentores de mentiras en las mons­
truosas y prodigiosas narraciones que escriuen solo por
agradar y dar a los lectores ociosos con que puedan
entretener el tiempo, aunque sea con vana ocupación.
Porque me dizen que han sido muchos autores de se­
mejantes obras; como Cthesias y Jamblico; de los
quales el vno ha escripto cosas admirables de las
indias; y el otro del mar océano sin que ninguno dellos
huuiesse visto, ni en algún autor leydo cosa de las que
cada qual dellos escriuió. Pero fue tan grande su eloquencia y admirable manera de dezir que quanto quiera
que manifiestamente escriuan ficion por escreuir en aquel

3*6

estilo hizieron graciosa y estimada su obra. Dizen que
ha hauido otros que con ingenio espantoso han contado
de si grandes viajes y peregrinaciones, fiereza de vestías
y diuersidad de tierras y costumbres de hombres sin
auer ninguna cosa de las que descriuen en el mundo
y por la dulgura del dezir los han tenido en veneración.
Como aquel ingenioso poeta Homero escriuió de su
Ulixes auer visto animales, y monstruosos gigantes poliphemos con solo vn ojo en la frente que se tragauan
los hombres enteros y viuos; y esto sin los auer engen­
drado hasta oy naturaleza. Desto estoy bien seguro que
tu no imitas a estos en tu passada historia; porque no
es de presumir que infames los gelicolas como tu con tu
mentirosa narración. Por tanto despierta y prosigue que
yo te oyré. Cuéntame aquella sangrienta batalla, aquel
sugeso campal que ayer me prometiste dezir; pues de
tu promesa no te puedes escusar.
G a l l o . — Por gierto migilo mucho estoy arrepentido
en auerte propuesto esa sacrilega tragedia, pues en ello
hago ser publico el desorden y poca templanza con que
esta gente consagrada toma semejantes ayuntamien­
tos ; los quales les auian de ser vedados por sus perlados
y Jueces ; y a estos querría yo ser desto relactor porque
lo podrían remediar, antes que no a ti. Porque en con­
tártelo solo doy ocasión con mi lengua a que auiendo
tu plazer te Rias y mofes de aquella consagrada caterua
que esta en la tierra en lugar de la diuina magestad. De
manera que si yo me huuiere flaca y fríamente en el
persuadir y demostrar este acontecimiento corro peligro
en mi persona de tiuio orador, y quando por el contra­
rio en el encareger y esaxerar me mostrare eloquente

3*7

será para augmentar tu Risa y mofa, haziendo en infa­
mia de aquella religiosa gente. Por tanto mira mi^ilo si
es mas conueniente a hombre bien acostumbrado como
tu importunarme que te cuente semejantes aconteci­
mientos ; porque a mí me parece ser obligado a los
callar.
MigiLo.— O gallo quiero que sepas que quanto
mas niegas mi petición tanto mas aumentas en mi el
deseo de te lo oyr. Por lo qual procediendo en la cos­
tumbre de nuestra buena conuersacion y tu gracioso
dezir podras comencando luego ganar el tiempo que se
podría con la dilación perder.
G allo . — Agora pues ansi quieres y tanto me im­
portunas yo te quiero obedecer: pero con condición
que jures de no lo publicar fuera de aqui.
M icilo . — Agora comienca, que yo lo prometo que
no será mas publico por m i: ni seré causa que otro lo
sepa. Dime por orden todas las cosas: que fue el fun­
damento de la fiesta : y que personas fueron alli en el
conuite : y que passó en el suceso.
G allo . — Pues comencando por el principio sabras
que la causa fue vna missa nueua : porque Aristeneto
cambiador hombre rico tenia vn hijo que se llamaua
Zenon : hombre estudioso y sabio que no sé si le cono­
ciste. Este mancebo por tener ya edad conueniente para
elegir estado vino a cantar missa. y para esto el padre
de su parte combidó todos sus parientes, vezinos y ami­
gos, juntamente con sus mugeres. y el missa cantano
de su parte llamó a todos sus preceptores que auian sido
de las sciencias, gramática, lógica, philosophia y theologia. y después con estos combido a todos los curas y

3i*

benefficiados casi de esta 9'iudad que eran muchos : y
con estos auia dos religiosos de cada orden.
M utilo. — Y o nunca vi compañia de tanta san­
tidad.
G a l l o . — Pues viniendo al proceso de la historia
sabras; que el dia señalado que fue vn domingo prime­
ro de mayo, que es el mes mas apazible y gracioso del
año, conuenimos luego por la mañana todos los conuidados a casa de Aristeneto para acompañar a Zenon
hasta el templo, fuemos con gran solenidad de canción
de clérigos, y gran música de instrumentos, rabel, vi­
huela, salterio: y otras agraciadas sonajas que tañían
hombres que para semejantes autos se suelen alquilar.
Quando fue acabada aquella diuina celebración de la
missa, con el orador que con ingenio discantó el mérito
y grandeca de la dignidad: y ofrecimos todos al missa
cantano, boluimonos juntos con la mesma música a casa
de Aristeneto. Donde despedidos aquellos que solo
fueron combidados para el acompañamiento, se llegó
Aristeneto a la oreja y me dixo : que me quedasse a
comer alli con él. Dios sabe quanto me holgué ; porque
Cierto no sobraua en mi casa la ración ; principalmente
porque después que en el templo ofreci no fue mucho
lo que en la bolsa me quedó. Fuemos lancados todos a
vn gran palacio muy adornado y dispuesto para el conuite. En el qual auia dos messas a la larga de la sala,
la vna que yua a la vna pared, y otra por la otra. En
la frontera de la sala auia otra messa como cabecera de
las otras d o s; en la qual se sentó en el medio el missa
cantano tomando a su mano derecha a su padre Ariste­
neto; y a la otra mano estaua su padrino que era aquel

3*9

Cleodemo antiguo y honrrado varón que fue cura de
San Julián.
MigiLO.— O que monarcha y principe de sacerdo­
tes me has contado.

G allo . — A los lados ocupauan esta messa de la ca­

becera a la vna mano el guardián de San Francisco y
su compañero y a la otra el Prior de Santo Domingo
con su conpañero de gran autoridad. En la mesa de la
mano derecha se sentaron por orden los maestros y cle­
recía que fueron muchos en numero, y a la otra mano
se sentaron los casados cada qual con su muger. y
quando fuemos todos sentados luego se comencaron las
mesas a seruir con grande abundancia de frutas del
tiempo.
M icilo . — Pues entre los dos Perlados de San fran­
cisco y Santo domingo no huuo differencia sobre la mano
a que cada qual se auia de sentar.
G allo . — Mucho antes con ellos se consultó y diffinió. Entre los dos curas de Santisidro y San miguel
vbo vn poco de contienda; porque preferiendo Aristeneto en el asiento al de Santisidro al de San miguel por
ser mas viejo, se leuantó en pie el de San miguel porque
presumía de philosopho y dixo; si a ti Aristeneto te
parece que el cura de Santesidro se ha de preferir a mí,
engañaste ; y por no lo consentir me voy y os dexo libre
el combite. Porque avnque el sea viejo por dos razones
se me deue a mi la ventaja, pues dize Salomón que la
sciencia son canas en el hombre quanto quiera que sea
moco, y ansi tomó por la mano su mochacho y comenCÓ a fingir querer caminar, y luego el cura de santesidro
dixo; Nunca plega a Dios que por mi dexes de te holgar;

320

y apartándose afuera le hizo lugar en la delantera ; y él
se asentó atras.
M i^ilo. — Presto conuenieron esos dos por gozar.
G allo. — Y luego dixo Zenothemo maestro de la
gramática ser aquello exemplo de la figura Antiptosis ;
de lo qual tomaron todos ocasión para Reyr.
M i ^ilo. — Pues entre los casados no se ofreció cosa
que pudiesses notar?
G allo. — Los casados solamente tenían ojo y aten­
ción en aquellos hombres sabios, y Religiosos notándo­
los de ambiciosos, glotones y de poco sosiego, fingían­
se todos tener cuenta con el plato, pero mas la tenían
con lo que entre los clérigos passaua. Porque como todos
al principio comencamos a comer de aquellos sabrosos
y bien aparejados manjares ; todos mirauamos al cura
de San miguel que todo quanto delante le seruian lo
daua al mochacho que tenia tras sí, pensando que nin­
guno lo v ia ; y el mochacho lo echaua en vna talega. El
comía con insaciable agonia y lancaua en los pechos y
fatriquera medias limas y naranjas, y algunas guindas
que rodauan por la messa. Daua al mochacho piernas
de perdiz y de pato; pedacos de vaca y carnero; y
algunos suelos de pastel y pedacos de pan y torta. Diole
el pañizuelo, la copa en que beuia; hasta el cuchillo y
el salero le dio. Desto Reyan todos los casados y sus
mugeres, que les era muy gran pasatiempo. Estando
pues todos ocupados en esto con gran solaz y deley te;
porque ya auia llegado de mano en mano hasta la messa
de Aristeneto y missa cantano que muchos se Reyan
dello. Sucedió que entró por la puerta de la sala A lú ­
danlas cura de San nicholas sin ser llamado, y puesto

en medio de la sala el rostro a Zenon y a Aristeneto
dixo. Señores perdonadme que no vengo mas temprano
a vuestro plazer porque agora como sali a ofre9er en
mi iglesia me dixo vn feligrés mió que haziades esta
fiesta, y ansi luego me apresuré por acabar presto la
missa; que avn no me sufría a desnudarme la casulia
por venir a honrraros por ser yo tan vuestro amigo; que
los tales no emos de aguardar a ser combidados ; pero
sin ser llamados ser de los primeros.
M19ÍL0. — Por gierto cosa digna de Risa me cuen­
tas.
G a l l o . — Cada qual le comentó a dezir su donayre
dando a entender su desuerguen^a; pero el lo disimuló
por gozar del combite ; porque luego acudió Aristeneto
encare9Íendo su buena amistad y acusando su descuydo
y el de su hijo pues de combidarle se. auian olbidado.
y ansi le mandó dar vna silla y que se sentasse en aque­
llas mesas entre aquellos hombres reuerendos y honrrados. Añídanlas era vn man9ebo grande, membrudo,
Robusto y de grandes fu e ra s ; y ansi como le pusieron
delante la silla la arroxó lexos de sí que casi la quebró
y diera con ella al cura de Santspiritus y dixo; que las
dueñas y hombres regalados se auian de sentar a comer
en sy lia ; y no vn hombre 171090 y Robusto como é l ;
que por alli queria comer passeandosse ; que si acaso se
cansasse que él se sentaria en aquella tierra sobre su
capa. Respondióle Aristeneto; ansi sea pues te plaze.
Todo esto hazia Ahjidamas mostrando querer regoci­
jar la fiesta y dar plazer a los combidados pensando él
de si mesmo ser gra9Íoso fingiéndose loco y beodo, y
ansi Rodeaua en pie por todas las messas mirando por los

322

mejores manjares; como lo hazen los músicos chocarreros en los combites de fiestas. Ansí comia A^idamas
donde mas le plazia si via cossa que bien le pareqiesse ;
mezclándose con aquellos que seruian las copas y man­
jares. y como a las vezes se aprouechasse de las copas
que estauan llenas en la messa, a las vezes de las que
passauan hallauasse beber doblado; y ansi con el vino
comenqó a mas salir de sí. Dezia malicias y atreuimientos en todos los que en el combite estauan. Mofaua
de aquellas copas de plata, mesas sillas tapices y grande
aparato llamando a Aristeneto el grande Usurero; en­
grándela con malicia su grande ingenio y industria
pues por su buena solicitud prestando y cambiando auia
adquerido tan grande hazienda. y Aristeneto ya mohíno
y afrontado que lastimauan los donayres mandó a dos
criados suyos que le tomassen y echassen fuera de casa
y qerrassen las puertas porque mas no los afrontassc.
Pero como Alcidamas lo sintió apartóse a vn lado y con
vn vaneo que estaua vacio juró que le quebraria en la
cabeca del que llegasse. y ansi de consejo de todos fue
que agora le dexassen esperando tiempo mas oportuno
para hazer la pressa necesaria. Pero de cada momento
se fue empeorando: diziendo injurias a los fray les. y
después passando a los casados los afrontaua y vituperaua en sus mugeres. y ansi pensándolo remediar Aris­
teneto dándole muy bien a beber y que con esto le haría
su amigo: ansi mandó a vn criado suyo que tomasse
vna gran copa de vino añejo y muy puro se la diesse,
no pensando que fuera ocasión de mayor mal, como
fue. Pero tomando Alcidamas el vaso con ambas manos
porque era grande se boluio con él a la mesa de los ca-

323

sados: y en alta voz que todos con silengio le oyerou
hablando con la muger de Aristeneto madre del misa
cantano. Señora M agenta (que ansi se llamaua) yo
bebo a ti : y mira que has de beber otro tanto del baso
como yo bebiere : so pena que no lo beuiendo se arroxe
lo que quedare sobre ty. y aleando la copa beuio della
casi vn azumbre, y luego la mandó tornar a henchir: y
estendiendo el brago, la dio a Magengia, diziendola que
si no beuia incurreria en la pena puesta: y que la abra
de executar. y Magengia encogiéndose con gran verguenga, diziendo que no acostumbraua beuer, reusó el
brago con miedo que Algidamas no la afrontasse: y
temiendo lo mestno los combidados, trabajaron por le
apartar fuera : pero él juró por sus ordenes que sino
daua vn fiador que beuiesse por ella que se lo auia de
derramar a cuestas, y el cura de S. Miguel que alcangaua
buena parte deste menester se leuantó : y dando a en­
tender que lo hazia por defender a Ja señora huéspeda
y empedir que no la afrontasse Algidamas. Pues este se
leuantó de su lugar y saliendo en el medio de la sala
dixo a Algidamas : dame aca la copa que yo quiero
cumplir por la señora Magengia. y ansi tomando el
vaso en sus manos beuio vn terrible golpe, que a juizio
de todos igualó. Pero Algidamas que estaua ya sentado
en el suelo recostada la cabega sobre el brago derecho
dixo a grandes bozes : mostradme el vaso que quiero
ver si cumplió conforme a su obligagion. y leuantandose en pies todos los pechos desabrochados : y perdido el
bonete de la cabega: tomó el vaso en sus manos: y
afirmando conjuramento que no auia cumplido el fiador
amagó determinado de arroxar sobre Magengia lo que

324

en el vaso quedó. Pero el cura de S. Miguel p a re á n ­
dole que estaua obligado a responder saltó por 9Íma de
las mesas dexadas sus lobas y pantufos : y tomó por los
cabellos a Al^idamas y hizole por fuerza voluer para
sí. y Al^idamas hirió de vn tan fiero golpe con el
vaso al cura de S. Miguel que dándole en la frente hizo
vn arroyo de sangre y de vino mezclado que todos nos
pensamos anegar. Luego vierades las hazes de ambas
partes rebueltas: porque los vnos fabore9Íendo a AI9Ídamas, y los otros al cura de San Miguel que no auia
quien los pudiesse apartar. Porque contra A^idamas
se leuantaron Hermon cura de Santo Thomé : y Eucrito
cura de San Dionisio : y Eustochio cura de San martin,
porque a todos auia injuriado con sus donayres. y por
el contrario en fabor de Alpdamas por ser sus vezinos
y amigos viejos se leuantaron, el Sacristan de S. Miguel
y el cura de San Juan; y el cura de San Pedro; y el
cura de Santa Marina.
M191LO. — Que alli vino el cura de San Pedro? No
faltarían gargajos y importunidad con su vejez?
G a l l o . — Alli vino con asco y desgra9Ía de todos:
que en vna silla le truxieron porque estaua muy enfer­
mo. Reboluyeronse todos trabados por los cabellos que
no pare9Ía sino la pelea de los Andabatas. Digo de
aquellos que entran en el palenque a se matar sin po­
derse unos a otros ver. Andauan los xarros, los saleros,
las sillas y bancos arroxadas de vna parte a la otra tan
espesos como granÍ9o. En fin se leuantaron Aristeneto
y el padrino Cleodemo, y el prior y guardian : y en
conclusion todos aquellos maestros y sabios: y de la
otra parte los casados aunque estauan confusos de ver

325

lo que pasaua. Los quales todos metiéndose en el me­
dio los apartaron y pusieron en paz : y lleuaron luego
a curar al cura de San miguel : porque Al^idamas le
descalabró mal quando con la copa le dio. Luego Al^idamas se tendió en el suelo que paremia a Hercules
como le pintan los antiguos en el monte Pholo acaban­
do de pelear con aquella brauosa hydria sierpe famosa,
y muy sosegados igualadas las mesas se tornaron to­
dos a sentar, y luego Zenoteno maestro de la gramatica comentó a cantar una ensalada en romance y latin
que ne^esitaua a que las damas ferrasen las orejas : y
avn los ojos por no ver peruertida la grauedad de tanto
maestro. Pero como es costumbre en los tales lugares
en el proceso de la comida cantar los clérigos semejan­
tes donayres a su missa cantano, no parece que les hazia asco aquel lenguaje a sus paladares: y ansi a este
tono sy vno lo comen^aua su^io, el otro lo ensu^iaua
mas. y ansi acabando Zenothemo su canción prosiguió
el cura de Santisidro con toda su vejez un cantar que
no ay lengua tan desuergon9ada que fuera de alli le
pueda referir.
MigiLO. — Maldita sea costumbre tan mala y tan
corrupta y deshonesta : y tan indigna de bocas y len­
guas de hombres que han de mostrar la regla del buen
hablar y viuir. No se deurian en esto los perlados descuydar.
G a l l o . — En este tiempo auia en la sala mucha paz,
porque ya Algidamas se comentó a dorm ir: y por las
partes inferiores y superiores comení^ó a roncar con
gran furor. Entonces dixo el prior Salua res est. y de
consejo de todos fue que le atassen pies y manos por

326

poder passar su fiesta mas en paz. y ansi se leuantó Dionico maestro de Capilla de la iglesia mayor con otros
seys cantores que estauan alli : los quales todos puestos
en calcas y jubón le ataron con vn cuerda fuertemente
las manos y pies.
M i ^ i l o . — Nunca de cantores se pudo tan buen con­
sejo esperar.
G a l l o . — Ni por esto Alqidamas despertó. Dionico
con sus seys compañeros quedando ansi en medio de la
sala comentaron a cantar y baylar: cantauan cantares
del mesmo jaez y peor, y después telebraron la fiesta
de los matachines : hazian puestos y visajes tan desuergongados y sucios que avn acordándome agora es­
toy por bomitar. Porque vinieron los compañeros a po­
ner las bocas, rostros y manos en partes y lugares que
por reueren^ia del saterdogio de que eran todos seña­
lados no lo quiero dezir : y avn no me querria acordar:
Pues como estos acabaron su Su^ia y desautorigada
fiesta se fueron a sentar cada qual en su lugar : y pro­
tedio el comer y beuer, que avn no se auia dado fin.
MitiLO. — Dime por mi amor gallo : desto todo que
estos clérigos hazian, que sentian y hazian los casados?
G a l l o . — Todos dexauan de comer y mirauan en
los clérigos con grande atention. Las dueñas con sus
pañizuelos fingiendo limpiarse el sudor cubrian sus
rostros no queriendo de empacho ver aquellas sutias
maneras de festejar : porque avn viles joglares se desde­
ñarían tratarlas por no perder crédito con el auditorio.
Estando en esto que todos callauan entró vn mochacho
en medio de la sala : y saludando con el bonete en la
mano a Aristeneto en alta boz le dixo. Señor Aristene-

3*7

to mi amo Etemocles cura de Santo Eugenio me man­
dó que delante todos quantos están en este combite te
leyesse esta carta que te enbia : por tanto mira si me
das ligengia. Aunque Aristeneto pensó si seria bueno
tomar la carta al mochacho y después leerla. En fin de
consejo de todos aquellos varones graues que estauan a
los lados se le dio ligengia para la leer; y principalmen­
te porque todos la deseauamos oyr. y ansi el mocha­
cho en alta boz callando todos comentó.
CARTA DE ETEMOCLES A ARISTENETO.

Muy noble Aristeneto. Este tu Etemocles antiguo
capellán y padre de confesión, como a hijo muy que­
rido te embia a saludar, y no quiero que tengas pre­
sunción que por esto que te escriuo y a tal tiempo sea
yo muy cobdicioso de combites: porque mi vida passada, y de otras vezes que ya me has combidado ter­
nas entendida mi templada condigion. y también lo tie­
nen mucho antes bien conogido de mi otros muy mas
ricos que tu que de cada dia me convidan a sus genas
y comidas; y las reuso, porque sé bien los desmanes y
desbarates que en semejantes congregaciones y lugares
se suelen ofreger. Pero agora mueuome a te escreuir; por­
que como la afrenta me has hecho publica, y en ese lu­
gar donde estas, es mucha razón que publicamente y en
ese lugar donde estas me hayas de satisfazer. A todos
es notorio señor Aristeneto ser yo tu confesor desde
que agora diez años te quisiste morir. Que publico fue
en esta giudad que yo solo hallándote Vsurero publico
cambiador; porque no te negassen la sepoltura sagrada

328

como a tal te hize prestar caución, y pregonar publi­
camente que porque estauas en articulo de morir viniessen a tu casa todos quantos a tu hazienda por cam­
bios, o intereses vsurarios tuuiessen hazion y derecho;
que tu se lo querías restituir, y como este fuesse tan
famoso consejo y vnico para tu salud fue por todos deuulgado por consejo mió que era tu confessor. y des­
pués que tu tornaste a conuale^er fue infamado con
peligro y jatura de mi honrra por verte todos boluer a
cambiar, diziendo que tenia la culpa yo. y todo esto
sufrí y passé por conseruar tu buena amistad, y es pu­
blico que yo solo contra todo el común sustenté, que
en nombre y como criado de otro podías, vsurar no
vsurando por ti. y agora sobre todas estas injurias y
publica amistad has procurado en tu combite nueuos
amigos, de hombres que avnque mil vezes los des de
comer no auenturaran por ti sus congien^as como yo.
Sino pregunta al prior y guardián y a los otros letrados
y curas que tienes ay como te sabran sustentar; como
se puede sufrir, sin ser vsurero ser en ferias, ni avn en
la ^iudad cambiador? Pues bien sabes que esto yo lo
he defendido al perlado por ti. Pues acuérdate que tie­
nes tu publicado en esta ciudad; que tienes veinte mil
ducados por m i; diziendo tu a todos que confesándome
tu que los auias ganado con 9Ínquenta mil marauedis
que tu suegro en dote te dio, los poseías tu por solo no
te los mandar yo restituir; lo qual todo era injuriarme a
mi pues pare9ete que en todas estas cosas me das buen
pago de nuestra publica amistad? P á c e m e a mi que
no; porque en fin no han de pensar sino que en my ay
méritos de tu ingratitud, y por tanto te pido; que pues

publicamente me afrentas sin darte yo a ello causa, pu­
blicamente me hagas la satisfazion; y ante todos quantos
ay están en tu combite me bueluas en mi honrra; sino
de aqui protesto que ni ante Dios ni ante los hombres
en mi vida te lo perdonaré. Al mochacho mandé, que
aunque le des torta, o xarro de vino, o capón, o per­
diz, o pemil de tocino no lo tome, so pena que le daré
de cozes; y se lo haré boluer; porque no pienses satisfazer con tan pocas cosas tan grande injuria como me
has hecho. Ni tampoco te puedes escusar diziendo que te
oluidaste por auer mucho tiempo que no me viste; pues
ayer te hablé dos vezes; vna a tu puerta passando yo; y
otra en el templo de Santiago donde yo dixe missa y
tu la oyste. No alargo mas por no ser molesto con lar­
ga carta a los que procuras ser gracioso con tu combi­
te, del qual salgas tan prospero como yo satisfecho de
mi injuria. — V ale .
Como el mochacho ouo leydo la carta se la deman­
dó Aristeneto. y dixole : anda y di a tu señor Etemocles, que ansi lo haré como me lo embia a mandar, y
ansi se fue el mochacho quedando la carta en Aristene­
to; la qual le demandé que la deseaua ver porque a mi
pareger es la mas donosa que yo nunca vi. Comengaron todos a murmurar sobre la carta cada qual según su
injenio; los vnos dezian que era aguda, a lo menos los
amigos de Etemocles, y dezian que era muy sabiamen­
te escripta; que bien paregia ser de letrado. Los con­
trarios dezian que no era muy cuerda; y que era ma­
liciosa y acusauan a Etemocles de hombre gloton, y
dezian que la auia escripto como afrontado por no le

33°

auer combidado a la fiesta y comida. Estando todos
ocupados en esta diuersidad de juizios entro en la sala
vno de aquellos chocarreros que para semejantes trenas
y combites se suelen alquilar, disfrazado de joglar; y
con vn laúd en la mano entró con vn puesto tan gra­
noso que a todos hizo reyr. y con graziosa industria
comencó a dar a todos plazer. Representó ingeniosa­
mente la prozesion que hazen los portogueses el dia de
Corpus Cristi, y predicó el sermón que ellos suelen
predicar el dia que celebran la batalla del Aljuba Rota.
Después tañendo con su laúd comenzó en copla de re­
pente a motejar a todos quantos estauan en la mesa sin
perjudicar ni afrontar a ninguno, y Reyendo donayres
se comenzaron entre sí a alborotar en tanta manera que
dieron ocasión a que Alzidamas despertase de su pro­
fundo sueño, y como despertó y él se echó de ver ata­
do; y vio que el joglar se Reya con todos y todos con
él; dixo con vna boz horrenda lo que dixo aquel Syle­
ño; Soluiteme. y ansi el joglar dexando el laúd procu­
ró por le desatar, y como Alzidamas se vio desatado
tomó del laúd antes que el joglar le pudiesse tomar; y
dale tan gran golpe con él sobre la cabeza que bolandole
en infinitas piezas dio con el joglar en el suelo sin juizio ni acuerdo de sí. y con el mástil y trastes que le
quedó en la mano como vio que sus tres enemigos se
Reyan Ermon, Eucrito y Eustochio curas antiguos y
muy honrrados dio a cada vno su palo que a todos des­
calabró mal. y de aqui partió para la mesa prinzipal y
hirió al guardián y prior, y ya eran leuantados los ami­
gos de los heridos que se venian para Alzidamas a se
vengar; y de la otra parte el joglar que boluiendo en sí

tomo vn palo que halló a vn rincón; y haziendo cam­
po por entre todos viene rostro a rostro con Alúda­
nlas tirándose muy fuertes golpes ambos dos. Vieras
vn consagrado sacerdote cura dar y regebir palos de
vn joglar; cosa por cierto dina de lagrimas, y porque
todos estauan injuriados no auia quien entre ellos se
quisiesse meter, ni avn osasse tanta era la furia con
que se herían y andauan trauados. Vieras vna batalla
tan sangrienta y cruel como de la farsalia puedes ima­
ginar. Las mugeres y niños dando gritos echaron a
huyr a la calle : por lo qual alterado todo el pueblo
acudió a los socorrer. Despartidos todos hallamos que
estando trabados Algidamas con el joglar le auia rom­
pido la boca y descalabrado con el laúd : y que el jo­
glar auia dado a Algidamas con el palo vn gran golpe
que le descalabró mal. De manera que todos aquellos
curas fueron por el semejante heridos, qual en la cabeca, qual en el rostro : por lo qual fue negesario que
todos los lleuassen a sus posadas a los curar. Pues echa­
da toda aquella gente arriscada fuera de la sala se algaron las mesas y se tornaron los que quedaron a sosegar.
Pero como el diablo nunca sosiega de meter mal : y dar
ocasión a que sugeda siempre peor : sugedio que Cleodemo padrino boluiendo a la carta de Etimocles: por­
que sintió afrontado a Aristeneto : y avn a aquellos reli­
giosos que junto a sí tenia, dixo. Qué os parege señores
de las elegantes razones de Etemocles? Piensa que no
entendemos su intingion : y donde va a parar su eloquengia. Por gierto si Aristeneto le enbiasse agora vna
torta y vn xarro de vino con que le matasse el hambre yo
le asegurasse la amistad. En esto Zenotemides que era

cura de San Leandro que tenia la perrocha junto a la
de Santo Eugenio respondió por su vezino Etemocles,
y dixo por cierto Cleodemo, mal miras lo que dizes,
pues sabes bien que a Etemocles no le falta muy bien
de comer y beuer: y que no tiene necesidad de la ra­
ción de Aristeneto como tu. Dixo Aristeneto : señores
no Reñais, ni toméis passion que la carta venia elegan­
te y muy cuerdamente escripia y como de letrado : y
yo me conozco culpado, por lo que protesto purgar
mi pecado satisfaziendo a mi acreedor. Dixo Cleode­
mo; por cierto poca obligación tiene Zenotemides de
responder por Etimoclides, principalmente porque en
lo que yo he dicho ninguna injuria le hize pues de to­
dos es conocido Etimoclides bien de quantos aqui estan. y no me marauillo que responda por él pues am­
bos tienen hecho liga y monipodio en el trato de sus
feligreses; y ansi an jurado ambos a dos de no enterrar
a ninguno en su feligresia sin que primero le embien
prenda por el tañer y sacar la cruz, respondió Zenote­
mides; por ciento peor es lo que tu hazes Cleodemo
que los tienes en la cárcel hasta que te hayan de pa­
gar quexandote al juez, y diziendo esto se leuantó de
donde estaua sentado y se vino para él. y Cleodemo
tenia la copa en la mano que quería beuer; y dixole
Zenotemides; en esa arte es mas cierto Cleodemo que
morirás tu que no piloto en el mar. y como Cleodemo
tuuo a Zenotemides junto a sí le dio con la copa de vi­
no en el rostro que le enuistió todo del. y luego Zeno­
temides tomo a Cleodemo por la sobrepelliz y le truxo
al suelo y hizole dar con el rostro y cabeca en vn van­
eo de que mal le descalabró. En fin los frayles y misa

333

cantano y los demas los apartaron; y fue necesario que
Cleodemo se fuesse luego a su casa a curar; y también
Zenotemides se fue. Pues purgada la casa de todos
aquellos arriscados y belicosos capitanes porque todos
fueron de tres recuentros heridos y sacados del campo
como te he contado.
M i^ilo. — No supiste si el perlado los castigó ? Por­
que cierto en vn tan desuaratado acontecimiento auia
con grandes penas de proueer.
G allo. — Supe que ese otro dia los auia el vicario
lleuado a la cárcel a todos; y que se sentenció que nin­
guno auia incurrido en irrigularidad; porque se aueriguó ninguno estar en su juizio y libre poder. Pero en
fin a cada vno dellos condenó qual en seys ducados; y
a otros a diez para la camara del obispo que la tenia
necesidad de se trastejar.
M icilo. — O que cosa tan justa fue.
Gallo. — Pues quedando la otra gente ansi muy
confusos y embobecidos de ver en gente de tanto exemplo tanto desmán; todos los seglares se salieron cada
qual con su muger sin saludar al huésped ni ser senti­
dos de alguno. Luego Dionico maestro de capilla y to­
dos sus compañeros pensaron que hazer por boluer la
fiesta a su deuido lugar, y como fue echada la bendi
Cion y oración de la messa, llegosse Dionico al can­
tano con la mano llena de tizne de vna sartén y en­
tiznóle todo el rostro que no le quedó cosa blanca, y
como no tenia padrino le tomaron por fuerca y licuá­
ronle fuera de casa a la puerta donde estaua medio pue­
blo; y vistiéronle vn costal abierto por el suelo que se

334

acauaua de vaciar del harina, y salió Dionico a la calle
en alta voz diziendo : Ecce homo.
M191LO. — Propriamente lo pudo dezir.
G allo . — Pues ansi le subieron en vn asno y le lleuaron con gran denuesto por todo el lugar.
M kjilo. — Dime gallo en el entretanto que estas
cosas pasauan que pensauas tu ?
G allo . — En el entretanto que estas cosas se celebrauan pensaua yo otras muchas. Lo primero que consideraua era; que aquel nueuo vngido por sacerdote
representava al verdadero Cristo Sacerdote eterno se­
gún el orden de Melchisedech. y alli en aquel mal­
tratamiento se me representó todo el que Cristo pa­
deció por mi en sus vituperios, injurias y tormentos;
en tanta manera que no me pude contener sin llorar, y
doliame mucho porque era tanta la ceguedad de aque­
llos vanos sacerdotes que sin templanza alguna prose­
guían en aquella vanidad con tanta disolución, perdida
la magestad y reuerencia deuida a tan alta dignidad y
representación de nuestro dios, y para alguna consola­
ción mia pensé ser aquello como vexamen de doctor;
porque aquel nueuo sacerdote no se ensoberuesca por
ser de nueuo admitido a tan alta dignidad, y después
desto consideraua en todo lo que en la comida auia
precedido entre aquellos que tenian el titulo y preheminencia en la auctoridad y letras pensando que no ay
cosa mas preciosa en ellas que procurar el que las es­
tudia componer la vida con ellas.
M icílo. — Por ciert0 que
has admirado gallo
con tu horrenda historia, o por mejor dezir, atroz tra-

gedia. Quan común cosa es faltar los hombres de su
mayor obligation. Supliquemos a nuestro Señor los ha­
ga tan buenos que no herremos en los imitar; y merez­
can con su offigio impetrar gragia de nuestro Señor
para s í, y para nos. y auisemos de oy mas a todos los
perlados que pues en la iglesia son pastores deste ga­
nado no permitan que en los tales auctos y celebridades
de misas nueuas aya estos ayuntamientos, porque no
vengan a tanto desman.
G allo . — Ya migilo quiero dexar guerras y con­
tiendas, y heridas y muertes de hombres con las quales
te he escandalizado hasta aqui. y quiero que agora oyas
la mas alta y mas felicissima nauegagion que nunca a
hombres aconteció. Oyras vna admirable ventura que
te quiero contar; la qual juntamente con el prospero
suceso te dará tanto deley te que holgarás de lo oyr. y
pues es venido ya el dia abre la tienda que en el canto
que se sigue lo oyras.

FIN DEL DE5IMO SEPTIMO CANTO.

33 *

ARGUMENTO
DEL

D E Q IM O

OCTAUO

CANTO

DEL

GALLO.

En el de$imo octauo can to , o sueño que se sigue el auctor muestra los grandes da­
ños que se siguen por faltar la verdad del mundo de entre los hombres.

M191LO.— Pues por tu buena uentura gallo, o pithagoras, o como mas te quisieres llamar, de todas las
cosas tienes esperien^ia que en el í^ielo y en la tierra
pueden aconte9er deseo agora mucho de ti saber me de­
clares vna admirable duda que grauemente atormenta
mi spiritu sin poder hallar quien me satisfaga con bas­
tante respuesta. De donde prouiene en algunos vna in­
sanable cobdÍ9Ía de mentir en quanto hablan; en tanta
manera que a sí mesmos con sumo delevte se saborean,
como sepan que todo es vanidad quanto dizen; y con
suma effica9Ía tienen en aten9¡on los ánimos de los
oyentes?
G a l l o . — Muchas cosas son, o mÍ9Üo las que fuer9an algunas vezes los hombres a mentir. Como es en
los belicosos y hombres de guerra se tiene por ardid sa­
ber con mentira engañar al enemigo; como en esta arte
fue muy sagaz y industrioso Ulixes. y también lo vsan
los cobdÍ9Íosos de riquezas y honrras mundanas por
vender sus mercaderías, y auentajarse en sus contrata9Íones. Pero avnque todo esto sea ansi te ruego me di­
gas la ocasión que a saberlo te mueue ?
M191L0. — Todo eso se sufre que me has dicho por

337

ofrecerse en esos casos interes que a mentir les mueue.
Pero donde no se les ofrece interes de mas que saber
su apetito, de donde les viene la inclinación a tan ne­
fando y odioso vicio? Que ay hombres que en ninguna
cosa ponen masarte, cuydado y industria que en mentir
sin algún interes como al presente quiero contar. Bien
conoces a Demophon nuestro vezino.
Gallo. — Es este rico que está en nuestra vezindad?
M icilo. — Ese mesmo. Ya sabes que aura ocho dias
que se le murió su muger. Pues a esta causa por ser mi
vezino y amigo que siempre me combidó a sus cenas y
celebridades, quiseleyrla noche pasada a visitar y con­
solar en su viudez.
Gallo. — Mas propriamente dixeras, a le dar la
buena pro haga.
M icilo. — Pues auianme dicho que con el gran pe­
sar que tenia de la muerte de su muger estaua enfermo,
y ansi le halle en la cama muy afligido y llorando, y
como yo entré y le saludé me recibió con alguna libe­
ralidad mandándome sentar en vna silla que tenia cerca
de sí. y después que le vbe dicho aquellas palabras que
se suelen dezir en el común. Señor pessame de la muer­
te de vuestra muger y de vuestro mal; comencele a im­
portunar me dixesse que era la causa que de nueuo le
hazia verter lagrimas auiendo ya algunos dias que se le
auia muerto la muger. A lo qual me respondió, que no
se le ofrecia cosa que mas nueua le fuesse que auersele
muerto la muger, su compañera la que el tanto amaua
en esta vida que perpetuamente se deuia acordar della.
y dixome que estando aili en su cama solo la noche pas22

33 »

sada en consideración de su soledad y miseria y de su
amada feli^ia, que ansi se llamaua su muger: pessandole mucho por vna desgracia que le auia hecho poco
antes que murió, y es que rogándole que le renouasse
Ciertas joyas de oro que tenia y faldrillas hechas a otro
tiempo, no lo auia hecho, y que estando muy apessarado por no le auer complazido le apareció increpándole;
porque auiendole sido en todo muy complido y liberal,
auia sido muy corto en lo que tocaua a su honrra : por­
que en su entierro y obsequias no la auia acompañado
el cabildo mayor y cantores con música, y porque no
la auian tañido las campanas con solenidad, que llaman
en pino, y que la lleuaron al templo en vnas comunes
andas auiendola de lleuar en ataúd, y otras cosas dixo
del paño que las andas cubria si era de brocado o lu­
to, o seda. Lo qual todo pareciendome muy grandes
disparates y liuiandades me rey diziendo : que se consolasse mucho que buen remedio tenia tornando de nueuo a hazer las obsequias, y por parecerle que yo no lo
creya lo trabajó apoyar con grandes juramentos, y por­
que via que mientra él mas juraua menos lo creya yo
se leuantó en camisa de la cama y se abajó inclinado de
rodillas en el suelo señalándome con el dedo las señales
de sus pies que allí auia dexado y imprimido, y estaua
todo el suelo tan llano y tan igual que no se hallara vn
cabello de difterencia avnque tuuierades ojos de lince,
y ansi por me persuadir su sueño se tornó a la cama
donde sentado y mandándose encorporar con almoha­
das que le tuuiessen procedió en cosas tan monstruosas
y tan sin orden acerca de su sueño y visión, y en loor
de su mujer que no aura en el mundo tan vano juizio

339

que las crea: hasta que quebrada la cabera de sus va­
nidades me despide dél y me vine a acostar.
G allo . — Verdad es miqñlo que esas cosas que Demophon ay te contó no son de creer de razonable jui
zio : porque ya te dixe lo que ay en la verdad acerca de
las animas de los defuntos. Pero mira bien no incurras
tu en vn genero de incredulidad que tienen algunos
hombres; que ninguna cosa les dizen por fácil y común
que sea que la quieran creer; pero marauillandose de
todo se espantan y santiguan y todo dizen que es men­
tira y monstruosidad. Lo qual todo es argumento de
poca esperiencia y saber. Porque como no han visto
nada, ni han leydo nada qualquiera cosa que de nueuo
vean les parece ser hecha por arte de encantamento, o
embaymiento. y por el semejante, qualquiera cosa que
de nueuo oyan que les digan se encogen espantan y ad­
miran; y tienen por aueriguado que la fingen siendo
mentira por vurlar dellos y los engañar. Los sabios,
los que todo lo han visto, los que todo lo han leydo,
todo lo menosprecian, todo lo tienen en poco, y ansi
pasando adelante lo rien y mofan y tachan y reprehen­
den mostrando auer ellos visto mucho mas sin compa­
ración. Ansi agora tu considera que no es peor estremo, no creer nada, que creerlo todo, y piensa que en
ninguna cosa puede imaginar el entendimiento humano
que no pueda ser. y que marauilla es que todo lo que
puede ser, sea de hecho y acontezca. Pues ansi agora
yo micilo me temo si no quieres creer cosa de quantas
hasta agora te he dicho; y pienses y sospeches que to­
do ha sido mentira y fingido por te dar passatiempo. y
ansi creo que menos creerás vn admirable acontecimien-

34o

to que agora te quería contar; porque junto con lo que
hasta aquí te he contado excede en admiraron sin com­
pararon alguna a lo que Demophon tu vezino te per­
suadió auer visto.
MiqiLO. — Mira gallo, que entendido tengo que to­
das las cosas verdaderas que se dizen si bien se quieren
mirar muestran en sí vna verisimilitud que fuerzan al
entendimiento humano a las creer; porque luego reluze
en ellas aquella deidad de la verdad que tiene en sí. y
después desto tiene gran fuerca la auctoridad del que
las dize, en tanta manera que avn la mesma mentira es
tenida por verdad. Ansi que por todas estas razones
soy focado a que lo que tu dixeres te aya yo de creer;
por lo qual di yo te ruego, con seguridad y confianza
que ninguna cosa que tu dixeres dubdaré principalmen­
te que no ay marauilla alguna que me marauille des­
pués que vi a ti siendo gallo hablar nuestra lengua; por
lo qual me persuades a creer que tengas alguna deidad
de beatitud; y que por esta no podras mentir.
G a l l o . — Por cierto yo queria cesar, o micilo de mi
narración por auerla interrumpido con alguna señal de
dubda. Dexaras en verdad de gozar de la mas alta y
mas felicissima historia que nunca hasta agora ingeniosissimos historiadores han escrito; y principalmente por
narrártela yo que soy el que la passé. Pero por la se­
guridad que al crédito y fe me tienes dada quiero pro­
ceder; porque no quiero pribarte del gusto y deleyte
admirable que en oyrla gozarás, y veras después que la
ayas oydo de quanto sabor te pribaras si por ignorar
antes lo que era menos preciaras de lo oyr. y conocerás
quanto amigo te soy y buen apaniguado pues no esti-

34i

mando la injuria que me hazias con tu dubdar te co­
munico tan gran beatitud. Por tanto préstame atención
que oy veras quan elegante retorico soy. Tu sabras, que
en vn tiempo siendo mancebo y cobdi^ioso de ver,
vino nueua en Castilla que se auian ganado en las partes
occidentales aquellas grandes tierras de las indias, Me­
xico, nueua españa y perú que nueuamente ganó aquel
animoso marques del valle Cortes, y por satisfazer en
alguna manera el insaciable animo de mi deseo que tenia
de ver tierras y cosas nueuas determinóme de enbarcar,
y auenturarme a esta nauegaqion. y ansi en este mesmo
deseo me fue para la ciudad y ysla de Calix donde se
hazia el flete mas conueniente y natural. Donde llegando
hallé diez compañeros que con el mesmo afecto y vo­
luntad eran venidos alli. y como en aquella ciudad venian muchos de aquella nueua tierra y nos dezian cosas
de admiración crecíanos mas el apetito de caminar.
Dezian nos el natural de las gentes, las costumbres,
atauio, y dispusicion ; la diuersidad de los animales,
aues, frutas y mantenimientos y tierra. Era tan admi­
rable lo que nos dezian juntamente con lo que nos mostrauan los que de alia venían que no nos podíamos
sufrir, y ansi juntándonos veynte compañeros todos
mancebos y de vna edad hecho pato entre nosotros
inuiolable de nunca nos faltar; y celebradas las cerimonias de nuestra amistad con juramento solene fletamos
vn nauio vezcayno velero y ligero todos de bolsa
común, y con prospero tiempo partimos vn dia del
puerto encomendados a Dios, y ansi nos continuo
siete dias siguientes hasta que se nos descubrieron las
yslas fortunadas que llaman de Canaria. Donde tomado

34=

nuestro fresco después de vista la tierra con prospero
viento tornamos a salir de alli. y caminando por el mar
al tercero dia de nuestro camino dos horas salido el sol
haziendo claro y sereno el gielo dixeron los pilotos ver
vna ysla de la qual no tenian notizia, ni la podían cono^er de que estauan admirados y confusos por no se
saber determinar poniéndonos en gran temor, y ansi a
deshora admirauanse mas turbados de ver que la ysla
caminaua mas veniendo ella azia nosotros que caminauamos nosotros para ella. En fin en breue tiempo nos
venimos tanto juntando que venimos a conocer que
aquella que antes nos p a re ja ysla era vn fiero y terri­
ble animal. Conocemos /na vallena de grandeza increí­
ble ; que en sola la frente con vn pedaco del 9erro que
se nos descubria sobre las aguas del mar juzgauamos
auer quatro millas. Venia contra nosotros abierta la boca
soplando muy fiera y espantosamente que a diez millas
ha^ia retener el nauio con la furia de la ola que ella
arrojaua de sí ; de manera que viniendo ella de la parte
del poniente, y caminando nosotros con prospero leuante nos for^aua calmar, y avn boluer atras el camino.
Venia desde lexos espumando y turbando el mar con
gran alteraron, ya que estuuimos mas $erca que alcan­
zamos a verla mas en particular paregiansele los dientes
de terrible grandeza de hechura de grandes palas;
blancos como el fino marfil. Venimos adelante a juzgar
por la grandeza que se nos mostró sobre las aguas ser
de longura de dos mil leguas. Pues como nos vimos ya
en sus manos y que no le podiamos euadir comen^amonos a abrazar entre los compañeros, y a darnos las
manos con grandes lagrimas y alaridos : porque víamos

343

el fin de nuestra vida y compañia sin remedio alguno
estar en aquel punto, y ansi dando ella vn terrible empuxon y abriendo la boca nos tragó tan sin embarnizo
ni estorbo de dientes ni paladar: que sin tocar en parte
alguna con gauia, velas y xar^ia, munición y obras
muertas fuemos colados y sorbidos por la garganta de
aquel monstruoso pez sin lision alguna del nauio hasta
llegar a lo muy espacioso del estomago : donde auia
vnos campos en que cupieran otras veynte mil. y como
el nauio encalló quedamos espantados de tan admirable
suceso sin pensar que podía ser. y avnque luego estuuimos algo obscuros porque cerró el paladar para nos
tragar : pero después que nos tuuo dentro y se sosegó
traya abierta la boca de manera que por alli nos entraua
bastante luz. y con el ayre de su contino resolgar nos
entretenía el viuir a mucho descanso y plazer. Pareció­
me que ya que no quiso mi ventura que yo fuesse a las
indias por ver alia; que era conuenible comutacion,
pues fortuna nos forcaua en aquella cárcel a ver y
gustar de admirables cosas que te contaré, y mirando
alrededor vimos muy grandes y espaciosos campos de
frescas fuentes y arboledas de diuersas y muy suaues
flores y frutas, y ansi todos saltamos en tierra por gustar
y ver aquellas estancias tan admirables. Comencamos a
comer de aquellas frutas y a beuer de aquellas sabrosas
y delicadas aguas que nos fue muy suaue refecion.
Estauan por alli infinitos p ed áis de hombres, espinas
y huesos de pescados y otros enteros que nos empedian
el andar. Tablas y maderas de nauios, ancoras, gauias,
masteles, xarcia, munición y artillería, hombres y otros
muchos animales que tragaua por se mantener. Pero sa-

344

lidos adelante de aquella entrada a vn grande espacio
que alcancamos a ver mas de quinientas leguas desde
vn alto monte vimos grandes llanos y campos muy
fértiles, abundantes y hermosos. Auia muchas aues de
diuersos colores adornadas en sus plumas que eran de
granoso parecer. Auia agudas, garbas, papagayos ruyseñores, sirgueros; y otras especies y differenfias de
graciosas aues de mucha hermosura. Pues proueyendo
que algunos compañeros se quedassen a la guarda del
nauio; y dexandoles la necesaria prouision; la mayor
cantidad de nosotros fuemos de acuerdo que fuessemos
a descubrir la tierra por la reconocer. Discurriendo
pues por aquella deleytosa y fertilissima tierra al fin de
dos dias, casi al puesto del sol, defendiendo de vna alta
montaña a vn valle de mucha arboleda, llegamos a vn
rio que con mucha abundanfia y frequenfia corria vino
muy suabe ; tan hondo y tan caudaloso que por muchas
partes podian nauegar nauios muy gruesos. Del qual
comentamos a beuer y gustar; y algunos compañeros
se comentaron de la beuida a venfer; y se nos queda­
rían dormidos por alli que no los podíamos lleuar. Todas
las riberas de aquel suaue y grafioso rio estauan llenas
de muy grandes y fertilissimas fepas cargadas de muy
copiosas vides con sus pámpanos y rafirnos muy sabro­
sos y de gran gusto; de los quales comenfamos a cortar
y comer, y tenían algunas de aquellas fepas figura y
imagen de mugeres que hablando en nuestra lengua
natural nos combidauan con agraciadas palabras a comer
dellas prometiéndonos mucho dulfor. Pero a todos
aquellos que conuenfidos de sus ruegos y halagos lle­
garían a gustar de su fruto los dormian y prendian alli

34S

que tío eran libres para se mouer y las dexar; ni los
podíamos arrancar de alli. Destas de su frequente manar
destilaua vn continuo liquor que hazia yr el rio muy
caudaloso. Aqui en esta ribera hallamos vn padrón de
piedra de dos estados alto sobre la tierra; en el qual
estauan vnas letras griegas escripias que mostrauan ser
de gran antigüedad ; que dezian auer sido este el pere­
grinaje de Baco. Pasado este gracioso rio por algunas
partes que se podia vadear, y subida vna pequeña cuesta
que ponía differentia entre este valle detendimos a otro
no menos deleytoso y de gran sabor. De cuyo gusto y
dultor nos parecía beuer aquella beuida que dezian los
antiguos ser de los dioses por su grande y admirable
gusto; a la qual llamaron del netar y ambrosia. Este
tenia vna prodigiosa virtud de su naturaleza; que si
alguno escapado del rio de Baco pudiesse llegar a beuer
deste licor era marauillosamente consolado y sano de su
embriaguez ; v era restituido en su entero y primero
juizio; y avn mejorado sin comparation. Aqui beuimos
hasta hartar; y boluimos por los compañeros y qual a
braco, qual a cuestas y qual por su pie los truximos
alli, y sanos caminamos con mucho plazer. No lexos
desta suabe y salutífera ribera vimos salir humo; y mi­
rando mas con atention vimos que se descubrían vnas
caserias pobres y pajizas; de lo qual nos alegramos
mucho por ver si habitaua por alli alguna gente como
nosotros con que en aquella prisión y mazmorra nos
pudiessemos entender y consolar. Porque en la verdad
nos paretia ser aquello vna cosa fantaseada, o de sueño,
o que por el rasgo nos la descreuia algún ingenioso
pintor. Pues con esta agonia que por muchos dias nos

i

346

hazia andar sin comer ni beuer sin nos defatigar, lle­
gamos cerca de aquellas casas, y luego en la entrada
hallamos vna vieja de edad increible; porque en rostro,
meneo y color lo monstró ser ansi. Estaua sentada entre
dos muy perenales fuentes; de la vna de las quales manaua vn muv abundante caño de miel; y de la otra cor­
ría otro caño muy fértil, y grueso de leche muy crista­
lino. Las quales dos fuentes bajadas a vn vallico que
estaua junto alli se mezclauan y hazian ambos vn rio
caudal. Estaua la dueña anciana con vna vara en la
mano; con la qual con gran descuydo hería en la fuente
que tenia a su mano derecha que corría leche ; y a cada
golpe hazia vnas campanillas; las quales corriendo por
el arroyo adelante se hazian muy hermosos requesones,
nazulas, natas y quesos como ruedas de molino. Los
quales todos quando llegauan por el arroyo abajo donde
se mezclaua la fuente del miel se hazian de tanto gusto
y sabor que no se puede encarecer. Auia en este rio
peces de diuersas formas que tenian sabor del miel y
leche, y como nosotros la vimos espantamonos por pa­
recemos vna prodigiosa visión y ella por el semejante
en vernos como vista súbita y no acostumbrada separó.
Pues quando boluimos en nosotros, y con esfuerco co­
bramos el huelgo que con el espanto auiamos perdido,
la saludamos con mucha humildad, dubdosos si nos
entendiesse la nuestra lengua, y ella luego con apazible
semblante dando a entender que nos cono^ia por de vna
naturaleza nos correspondió con la mesma salutación, y
luego nos preguntó; dezid hijos qual ventura os ha
traydo en esta tierra; o qual hado, o suerte os encerró
en esta cárcel y mazmorra? A la qual respondi yo;

347

Señora no sabemos hasta agora dezir si nuestra buena,
o mala fortuna nos ha traydo aquí, que avn no emos
bien reconocido el bien o mal que en esta tierra ay.
Solo sabemos ser tragados en el mar por vn fiero y
espantoso pez ; donde lardados creemos que somos muer­
tos. y para esperienq:ia, o mas certidumbre desto nos
salimos por estos campos por ver quien habitaua por
aqui; y ha querido Dios que os encontrassemos; y es­
peramos quesera para nuestra consolación, pues vemos
no ser nosotros solos los encarcelados aquí. Agora querriamo', de ti Señora saber, quien eres : que hazes aqui?
Si eres nacida del mar: o si eres natural de la tierra
como nosotros? y si de alguna parte de diuinidad eres
comunicada profetizanos nuestra buena, o mala uentur a : porque preuenidos nos haga menor mal. Respondió
la buena dueña: ninguna cosa os diré hasta que en mi
casa entréis : porque veo que venís fatigados. Sentaros
eis y comeréis, que vna hija mia donzella hermosa que
aqui tengo os lo guisará y aparejará, y como eramos
todos mocos y nos hablo de hija doncella y de comer,
todos nos regocijamos en el coracon. y ansi entrando
la buena vieja en su casa dixo con vna boz algo alta
quanto bastaua su natural : hija sal aca apareja a esta
buena gente de comer. Luego como entramos y nos
sentamos en vnos poyos que estauan por allí salió vna
donzella de la mas bella hermosura y dispusicion que
nunca naturaleza humana crió. La qual avnque debajo
de paños y vestidos pobres y desarrapados representaría
Celestial dignidad: porque por los ojos, rostro, boca y
frente echaua vn resplandor que a mirarla no nos podiamos sufrir, porque nos hería con vnos rayos de mayor

343

fuerca que los del sol: que como tocauan el alma eramos
ansí como pauesa abrasados : y rendidos nos postramos a
la adorar. Pero ella haziendonos muestra con la mano con
vna diuina magestad nos apartaua de si. y mandandonos sentar con vna presta diligencia nos puso vbas y
otras frutas muchas y suabes; y de vnos muy sabrosos
pe^es; de que perdiendo el miedo que por la reuerenCÍa temamos a tan alta magestad comimos y beuimos
de vn precioso vino quanto nos fue menester, y después
que se leuantó la mesa; y la vieja nos vio sosegados
comencó a regocijarnos y a demandarnos le contassemos
nuestro camino y suceso, yo como vi que todos mis
conpañeros callauan y me dexauan la mano en el hablar
la conté muy por estenso nuestro deseo y cobdicia con
que viuiamos muchos años en la tierra; y nuestra junta
y conjuración, hasta el estado en que estauamos alli. y
después le dixe ; agora tu madre bienauenturada te su­
plicamos nos digas si es sueño esto que vemos? quien
soys vosotras? y como entrastes aqui? Con vna hala­
güeña humildad que de contentarnos mostraua tener
deseo dixo; O hijos y huespedes amados, todos parece
que tenemos la mesma fortuna, pues por juizio y vo­
luntad de Dios somos lancados aqui, avnque por diuersas ocasiones como oyreis. Sabed que yo soy la
bondad si la aueis oydo dezir por alia; que me crió dios
en la eternidad de su ser. y esta mi hija es la verdad
que yo engendré, hermosa, graciosa, apazible y afable;
parienta muy cercana del mesmo dios, de su cogeta a
ninguno desagrado, ni desabrió si primero me quisiesse
a mi. Embionos dios del cielo al mundo siendo nacidas
allá; y todos los que me recibian a mi no la podían a

349

ella deshechar; pero amada y querida la amauan, como
a sí. y ansí moramos entre los primeros hombres en las
casas de los principes y Reyes que con nosotras gouernauan y regian sus repúblicas en paz, quietud y pros­
peridad. Ni auia malicia, cobdigia, ni poquedad que a
engaño tuuiesse muestra. Andauamos muy regaladas,
sobrelleuadas y tenidas de los hombres; el que mas nos
podia hospedar y tenia en su casa se tenia por mas rico,
mas poderoso y mas valeroso. Andauamos vestidas y
adornadas de preciosas joyas y muy alto brocado. No
entrauamos en casa donde no nos diessen abundantemen­
te de comer y beuer; y pessauales porque no regibiamos
mas, tanto era su buen deseo de nos tener. Topauamos
cada dia a la riqueza y a la mentira por las calles pol­
los lodos arrastradas, baldonadas y escarnegidas; que
todos los hombres por nuestra deuocion y amistad gritauan y corrían y las echauan de su conuersagion y compañia como a enemigos de su contento y prosperidad.
De lo qual estas dos falsarias y malas compañeras regebian grande injuria y vituperio; y con rabia muy cani­
na vuscauan los medios posibles para se satisfazer.
Juntauanse cada dia en consulta ambas y echauanse a
pensar y tratar qualesquiera caminos faboregiendose
de muchos amigos que trayan entre los hombres en­
cubiertos y solapados que no osauan pareger de verguenga de nuestros amigos. Estas malditas bastaron en
tiempo a juntar gran parte de gentes que por industria
de vna dueña parienta suya que se llama la cobdigia los
persuadieron yr a descubrir aquellas tierras de las indias
donde vosotros dezis que yvades caminando, de donde
tanto tesoro salió. Estas se las enseñaron y guiaron ;

dándoles después industria ayuda y fabor como pudiessen en estas tierras traer grandes piezas y cargas de oro
y plata y joyas preciosas que de los de aquella tierra
estauan menospreciadas y holladas reconociendo su poco
valor. Estas peruersas dueñas los forcaron a aquel tra­
bajo teniendo por averiguado que estos tesoros les seria
bastante medio para entretener su opinión; y desarrai­
gar del común concebimiento nuestra amistad; con la
qual estauamos nosotras enseñoreadas en la mayor parte
de la gente hasta alli. y ansi fue, que como fueron
aquellos hombres que ellas embiaron en aquellas partes
y comencaron a embiar tesoros de grande admiración.
Luego comencaron todos a gustar y a poseer grandes
rentas y hazienda. y ansi andando estas falsas hermanas
con aquella parienta casi de casa en casa les hizieron a
todos entender que no auia otra nobleza, ni otra felici­
dad, ni otra bondad sino ser rico vn hombre; y que el
que no poseya en su casa a la riqueza era ruyn y vil.
y ansi se fueron todos corrompiendo y deprabando en
tanta manera que no se hablaua ni se trataua otra cosa
en particular ny en común, ya desdichadas de nosotras
no teníamos donde nos acoger ni de quien nos faborezer. Ninguno nos conocia, ni amparaua, ni receuia; y
ansi andauamos a sombra de texados aguardando a que
fuesse de noche para salir a reconocer amigos, no osando
salir de dia; porque nos auian auisado algunos que andauan estas dos traydoras vuscandonos con gran compañia
para nos afrontar do quiera que nos topassen; princi­
palmente si fuesse en lugar solo y sin testigos, y ansi
nosotras madre y hija nos filemos a quexar a los Seño­
res del Consejo real diziendo que estas falsarias se auian

35»

entremetido en la república muy en daño y corruptela
dellas. y porque a la sazón estauan consultando acerca
de remediar la gran carestía que auia en todas las cosas
del reyno; les mostramos con argumentos muy claros y
infalibles, ser la causa auernos echado todos de sí, la
bondad y verdad madre y hija; y auer estas peruersas
hermanas riqueza y mentira, y la cobdi^ia. las quales
si se remediauan y se echauan fuera, nos ofrecíamos y
obligauamos boluer todas las cosas a su primer valor y
antiguo, y que en otra manera verian como necesaria­
mente yrian las cosas de peor en peor, y nos quexamos
que nos amenacauan que nos auian de matar; porque
ansi eramos auisadas, que con sus amigos y aliados que
eran ya muchos nos andauan vuscando procurando de
nos auer. y los Señores del Consejo nos oyeron muy
bien y se apiadaron de nuestra fortuna, y nos manda­
ron dar carta de amparo; y que diessemos información
como aquellas nos andauan a vuscar para nos afrontar
y que harian justizia. y con esto nos salimos del Con­
sejo. y yendo por vna ronda pensando yr mas seguras
por no nos encontrar con nuestros enemigos, fuemos
espiadas y salteadas en medio de aquella ronda, y sa­
liendo a nosotras nos tomaron por los cabellos a ambas
y truxieron nos por el poluo y lodo gran rato arrastran­
do; y dieronnos todos quantos en su compañía lleuauan
muchas cozes, puñadas y bofetadas; que por ruyn se
tenia el que por lo menos no lleuaua en las manos vn
buen golpe de cabellos, o vn pedaco de la ropa que
vestíamos. En fin nos dexaron con pensamiento que no
podíamos mucho viuir. y ansi como de sus manos nos
vimos sueltas cogiendo nuestros andraxos : cubriéndonos

3 5*

lo mas honestamente que pudimos nos salimos de la
Ciudad no curando de informar ajusticias, temiéndonos
que en el entretanto que informauamos nos tornarían a
encontrar, y nos acabarían aquellas maluadas. y ansi
pensando que en aquellas tierras de indias nueuas quedauan sin aquellos tesoros, y las gentes eran simples y
nueuas en la religión que nos acogerian alia; embarca­
mos en vna nao. y agora parecenos que pues la tierra
no nos quiere sufrir nos ha tomado en sí el mar : y ha
echado esta vestia que tragándonos nos tenga presas
aqui rotas y despedazadas como veys. y marauillandonos todos deste acontecimiento las pregunté : como era
posible ser en tan breue tiempo desamparadas de sus
amigos: que en toda la ciudad ni en otros pueblos co­
marcanos no hallassen de quien se amparar y socorrer.
A lo qual la hija sospirando, como acordándose de la
fatiga y miseria en que en aquel tienpo se vio, dixo. O
huésped dichoso, si el coracon me sufriesse a te contar
en particular la prueua que de nuestros amigos hize,
admirarte has de uer las fuerzas que tuuieron aquellas
maluadas: temóme que acordándome de tan grande
injuria fenezca yo oy. Tu sabras que entre todos mis
amigos yo tenia vn sabio y anciano Juez; el qual en­
gañado por estas maluadas: y aborreciéndome a mi,
por augmentar en gran cantidad su hazienda torcía de
cada dia las leyes, peruertiendo todo el derecho canó­
nico y ceuil. y porque vn dia se lo dixe, dándome vn
empujón por me echar de sí me metió la vara por vn
ojo que casi me le sacó : y mi madre me le tornó a derecar. y porque a vn escriuano que escreuia ante él le
dixe que passaua el arancel me respondió : que si por

3 53

la tassa del arancel, en la paga de los derechos se huuiesse de seguir no ganaría para zapatos, ni para pan.
y porque le dixe : que porque interlineaua los contra­
tos, enojándose me tiró con la pluma vn tildón por
el rostro que me hizo esta señal que ves aqui que tardó
vn mes en se me sanar, y de alli me fue a casa de vn
mercader y demándele me diesse vn poco de paño que
me vestir : y el luego me lo puso en el mostrador : en
el qual avnque de mi naturaleza yo tenia ojos mas
perspicaces que de lin^e no le podía ver. y rogándole :
que me diesse vn poco de mas luz se enojó. Demándele
el precio rogándole que tuuiesse respecto a nuestra
amistad : y luego me mostró vn papel que con gran
juramento afirmó ser aquel el verdadero valor y coste
que le tenia : y que por nuestra amistad lo pagasse por
alli. y yo afirmé ser aquello lexos de mi. y porque no
me entendió esta palabra que le dixe me preguntó, que
dezia. Al qual yo repliqué : que aquel creya yo ser el
coste, cargando cada vara de aquel paño quantas galli­
nas y pasteles, vino, puterías y juegos y desordenes
auian hecho él y sus criados en la feria y por el camino
de yr y venir alia.
MigiLO. — Y lo mesmo es en todos quantos oficios
ay en la república; que no ay quien supla las costas
comer y beuer, juegos y puterias de los offigiales, en la
feria y do quiera que están; y halo de pagar el que dellos va a comprar.
G a l l o . — De lo qual recibió tanta injuria que to­
mando de vna vara con que media en la tienda me dio
vn palo en la cabera que me hirió mal. y después ten­
dida en el suelo me dio mas de mil; que si no me so23

354

corrieran las gentes que pasauan que me libraron de sus
manos me acabara la vida con su rauiosa furia, y que­
dó jurando que si me tomaua en algún lugar, o boluia
mas allí que me acabaria; y ansi yo nunca mas bolui
alia. De allí me lleuó mi madre a vn cirujano; al qual
rogó con gran piedad que me curasse y el le d ix o ; que
mirasse que le auia de pagar porque la cura seria larga
y tenia hijos y muger que mantener, y porque no te­
níamos que le dar me lo vntó mi madre con vn poco
de a 9 eyte rosado, y en dos dias se me sanó. Fue por
todos aquellos que hasta enton9es yo auia tenido en mi
familiaridad; y halle los tan mudados que ya casi no
los cono9Ía sino por el nombre; porque auia muchos
que yo tenia en mi amistad que eran armeros, malleros, langeros, especieros; y en otros géneros de offi^os
llanos y humildes contentos con poco que no se que­
rían apartar del regaco de mi madre, vnidos comigo;
los quales agora aquellas falsarias los tenían encantados,
locos, soberuios y muy fuera de sí; muy sublimados
en grandes riquezas de cambios y mercaderías; pues­
tos ya en grandes honrras de regimientos con hidalguías
fingidas y compuestas ocupados en exer9Í9Íos de caualleros en justas y juegos de cañas gastando con gran
prodigalidad la hazienda y sudor de los pobres misera­
bles. Estos en tanta manera se estrañaron de mí que no
los osé hablar; porque acaso ayrados no me hiriessen y
vituperassen como auian hecho los otros, y porque pare9e que los eclesiásticos auian de permane9er en la ver­
dadera religión y que me acogerían me fue a la iglesia
mayor donde concurren los sa9erdotes y d e r iv a ; donde
solia yo tener muchos amigos; y andando por ella a

355

vuscar clérigos no hallé sino grandes quadrillas de mo­
nas o ximios que me espantaron. Los quales con sus
roquetes, sobrepellices y capas de coro andauan pa­
seándose por alli; y otros cantando en el coro. Marauillauame, que vnos tan graciosos animalejos criados en
la montaña imitassen tan al natural todos los offigios y
exergiqios de sacerdotes a lo menos en lo esterior. y
viniendo a mirarlos debajo de aquellos vestidos y orna­
mentos benditos descubrían el vello, golosina, latroci­
nio, cocar y mofar, rusticidad y fiereza que tienen en
la montaña. Acordéme auer leydo de aquel Rey de
Egipto, de quien escriue Lugano; que quiso enseñar
a dancar vna gran quadrilla de ximios o monas; y pa­
ra esto los vistió todos de grana, y andando vn dia me­
tidos en el teatro en su danca con vn maestro de aquel
exercicio al qual los encomendó: se allegó a lo ver vn
philosopho que conocía bien el natural de aquel animalexo y echóles vnas nuezes en el medio del corro
donde andauan dancando. y los ximios como conocie­
ron ser nuezes fruta apropriada a su golosina, desam­
parando el teatro corro y maestro se dieron a tomar de
la fruta, y mordiendo y arañando a todos quantos en
el espetaculo estaban, rasgando sus vestidos echaron a
huyr a la montaña, y avn yo no lo pude creer que aque­
llos eran verdaderos ximios o monas si no me llegara a
vno que representó mas sanctidad y dignidad al qual
tentándole con la tenta en lo interior; rogándole que pues
era sacerdote y me pareja mas religioso, me dixesse
vna missa por mis defuntos; y pusele la pitanga en la
mano, y el muy hinchado me dió con el dinero en los
ojos diziendo. Que el no dezia missa en todo el año: y

3 56

que se mantenía él y vna gran familia que tenia de la
renta de su dignidad, y como yo le oy aquello no pude
disimular tan bárbaro genero de hypocresia y soberuia,
viendole que siendo mona representaua vna persona tan
digna y tan reuerenda en la iglesia de dios, que dezian
ser arcediano. Acordeme de aquel asno cumano : el
qual viéndose vn dia vestido de vna piel de león, que­
ría parecer león asombrando con grandes roznidos a
todos: hasta que vino vno de aquellos cumanos que
con vn gran leño nudoso le hirió tan fuertemente que le
desengañó haziendole entender que era asno y no león,
y ansi le abajó su soberuia y locura, y ansi yo no me
pude contener que no le dixesse : Pues señor el argedianazgo depone el sa^erdo^io que no podáis dezir missa? y él se enojó tanto que me conuino huyr de la igle­
sia porque ya miraua por sus criados que me hiriessen.
En estos y semejantes cuentos nos estuuimos gran par­
te del dia hasta que su madre le mandó que no pro9ediesse adelante porque reqebia dello mucha pena, y yo
enamorado della me ofrecí a su perpetuo seruigio pa­
c ié n d o m e que en el mundo no auia cosa mas perfeta
que desear, y ansi pensé si querria, por viuir en aque­
lla soledad y prisión dárseme por muger : pero no me
atreui hasta mirarlo mejor, y ansi nos salimos todos en
su compañia por aquellos campos, fuentes y pradeñas
por tomar solaz : porque eran aquellas estatuías llenas
de todo gusto y dcleyte. No auia por alli planta alguna
que no fuesse de dul9ura admirable por ser regadas
por aquellas dos fuentes de leche y miel. En esta conuersacion y compañia nos tuuieron muchos dias muy a
nuestro contento : y acordándonos de nuestros compa-

ñeros que dexamos en el nauio pensamos que seria bue­
no yrlos a vuscar y traerlos a aquella deleytosa estan­
cia, porque gozassen de tanta gloria, y ansi demandan­
do licencia a la madre y hija guiándonos como por se­
ñas al camino voluimos por los visitar, prometiendo
boluernos luego a su compañia. y ansi comencamos a
caminar : y passando aquellos dulces y sabrosos rios ve­
nimos al de bacho : el qual passando por los vados, ha­
llamos ya casi por moradores naturales a nuestros com­
pañeros casados con aquellas cepas que dixe estar por
aquellas riberas que tenían figura y natural de mugeres : de las quales no los podimos desapegar sin gran
dificultad y trabajo : porque los tenian ya cogidos con
grande afición. Pero con gran cuydado trabajamos des­
pegarlos de alli. y porque nos temimos no acertar a la
casa de la verdad acordamos probar a salir de aquella
prisión y cárcel : pensando que si saliésemos con ello
seria vna cosa admirable : y que temíamos mas que
contar que de las indias si alia fuéramos: ni de los siete
milagros del mundo, y ansi pense vna industria que
Ciertamente nos valió, y fue, que yo hize poner apun­
to de nauegar el nauio y compañeros : y hize luego em­
barcar todo lo necesario para caminar, y quando todo
estuuo a punto hezimos ingenios con que llegamos el
nauio hasta meterle por la garganta de la vallena. y co­
mo la juntamos al pecho que le ocupamos la entrada al
paladar nos lancamos todos en el nauio, y con fuertes
arpones, lancas, picas y alabardas comencamos a he­
rirla en la garganta, y como acontece a qualquiera de
nosotros si tiene en la garganta alguna espina que acaso
tragó de algún pez que le fatiga que comienca de toser

3^8

por la arrancar : ansi la vallena quanto mas la heriamos
mas se afligía con toser: y a cada tos nos echaua ginquenta leguas por la garganta adelante : porque cierto
nosotros la dauamos gran congoja y fatiga que no podía
sosegar, y tanto continuo su toser que nos lanceó por la
boca a fuera muy lexos de si sin algún daño ni lision. y
como escarmentada y temerosa del passado tormento y
pena huyó de nosotros pensando auer escapado de vn
gran mal. y ansi dando todos muchas gracias a dios
guiamos por boluer a nuestra españa deseosos de des­
engañar a todos que se ha ydo la verdad huyendo de la
tierra: por lo qual no te marauilles miqñlo sino te la
dixo tu vezino Demophon : y si no la vieres ni oyeres
en el mundo de oy mas.
M kjilo . — O soberano dios que me has contado oy?
Oue es posible gallo que está oy el mundo sin la ver­
dad?
G a l l o . — Como oyes me aconteció.
M i ^ i l o . — Por cierto cosa es de admiración : y me
parece que si el mundo está algún tiempo ansi en breue
se destruirá y se acabará de perder. Por tanto suplique­
mos con lagrimas de grande affeto a Dios nos quiera res
tituir en tan soberano bien de que somos pribados hasta
aqui. y agora pues es venido el dia dexa lo demas para
el canto que se siguirá.

FIN DEL DÉCIMO OCTAUO CANTO DEL GALLO.

359

ARGUMENTO
D EL D E C IM O N O N O C A N T O D E L G A L L O .
En el dejimo nono canto que se sigue el auctor trata del trabajo y miseria que ay en
el palacio y seruijio de los principes y señores, y reprehende a todos aquellos que te­
niendo alguna habilidad para algún offijio en que ocupar su vida, se privan de su
bienauenturada libertad que naturaleza les dio. y por viuir en vijios y profanidad se
subjetan al serui$io de algún Señor.

— Muchas son las cosas, o midió que en
breue te he narrado, en diuersos estados de la vida
acontecidas. Caydas y leuantamientos : yerros engaños
de todas las condiciones de los hombres : las quales co­
mo hombre esperimentado te lo he trabajado con pa­
labras pintar: tanto que en algunos acontecimientos te
ha parecido estar presente por te complazer y agradar:
y por hazer el trabajo de tu vida que con tu flaqueza
se pudiesse compadecer, y ya querria que me dixesses
que te parece de quanto te he mostrado quanto sea ver­
dad el tema de mi dezir : que tomé por fundamento
para te probar quanto esté corrompida la regla y orden
de vibir en los hombres y quan torcido vaya todo el
común. Deseo agora de ti saber: qual es el estado que
en el mundo te parece mas contento y mas feliz, y de
donde se podría dezir que mi thema, fundamento y
proposición tenga menos cabida : y de que no se pueda
de todo en todo verificar. Habla yo te ruego tu pare­
cer : porque si por falta de esperiencia te pareciere a ti
que de algún estado no se pueda con justa razón dezir
G allo.

vo trabajaré como bien esperimentado de te desenga­
ñar. y quiero que oy passemos en nuestra conuersacion
mostrándote que ya en el mundo no aya estado ni lu­
gar que no esté deprabado : y en que el honbre pueda
parar sin gran peligro y corroto de su vibir.
M 1 9 1 L O . — Por cierto gallo yo puedo con gran razón
gloriarme de mi felicidad : pues entre todos los morta­
les alcancé tenerte a ti en mi familiar conuersacion : lo
qual tengo por pronostico de mi futura beatitud. No
puedo sino engrandecer tu gran liberalidad : de la qual
has comigo vsado hasta aqui. y me admira tu esperienCia y gran saber: y principalmente aquella eloquenqia
con que tantas y tan diuersas cosas me has narrado; en
tanta manera que a todas me has hecho tan presente
como si passara por mi. H e visto muy bastantemente
la verdad de tu thema y proposición; en que propu­
siste probar todos los honbres tener engaño; y en nin­
gún estado auer rectitud. Preguntasme agora te diga;
que dubda o perplegidad ava en mi spiritu de que me
puedas satisfazer. Ciertamente te quiero confessar vn
pensamiento notable que tuue desde mi juuentud; y
agora no estoy libre dél. y es que siempre me admiró
el estado de los ricos y poderosos principes y señores
del mundo; no solamente estimándolos en mi coracon
a ellos por bienauenturados como a posehedores y se­
ñores de aquellas riquezas, aparatos y familias que po­
seen; pero aun me tuuiera por bienauenturado si co ­
mo ministro y criado de alguno de aquellos mereciera
yo frequentar su familiaridad, seruicio y conuersacion.
Porque aunque no estuuiera yo en el punto de la bien auenturanca que ellos tienen como poseedores y seño-

3fii

res; a lo menos me contentara si por criado y apani­
guado yo pudiera gozar de aquella poca felicidad y
contento que dan aquellos aparatos y riquezas a solo el
que los ve. y lo mesmo tengo agora en tanta manera
que si me faltasses a me entretener la vida miserable que
padezco me yria para alia; principalmente viendome
tan perseguido de pobreza que me parege muchas vezes, que vibir en ella no es vibir, pero muy miserable
morir; y me ternia por muy contento si la muerte me
quisiesse lleuar antes que passar en pobreza aca.
G allo . — Admirado me has, o migilo, quando auiendote mostrado hasta agora tanta diuersidad de cosas y
los grandes infortunios que esten anejos v como natu­
rales a todos los estados de los honbres, a solo el délos
ricos tienes inclinada la afigion; a los quales el trabajo
es tan natural, y mas me marauillo quando quexandote de tu estado feligissimo diges que por huyr de la
pobreza ternias por bien trocar tu libertad y nobleza de
señor en que agora estas por la seruidumbre y captiuerio a que se someten los que viben de salario y merced
de algún rico señor, yo condeno este tu deseo y pensasamiento por el mas herrado y miserable que en el mun­
do ay. y ansi confio que tu mesmo te juzgaras por tal
quando me acabes de ovr. Porque en la verdad ya en
otro tiempo fue desa tu opinión; y por esperiengia lo
gusté y me subjeté a esa miseria; y te hago saber por
el criador que acordarme agora de lo que en aquel es­
tado padegí se me vienen las lagrimas a los ojos, y de
tristeza se me aflixe el coragon, como de acordárseme
auerme visto en vna muy triste y profunda cargel; don­
de todos los dias y noches aherrojado en grandes pri-

36a

siones, en lo obscuro y muy hondo de vna torre, amar­
rado de garganta, manos y pies passé en lagrimas y do­
lor. ansi aborrezco acordarme de aquel tiempo que co­
mo sieruo subjeté a Señor mi libertad; que se me es­
pelucan los cabellos, y me tiemblan los miembros co­
mo si me acordasse agora de vna gran tempestad en que
en el golfo de ingalaterra, y otra que en el archipiélago
de gregia en otro tiempo passé. Ouando me acuerdo de
aquella contrariedad de los vientos que de todas partes
nos herian el nauio; el mastel y antena y las velas echa­
das al mar; ya sin remo ni gouernalle; ni juizio que lo
pudiesse regir. Vernos subir vna vez por vna ola que
por vna gran montaña de agua nos lleuaua a las estre­
llas; y después descendir a los abismos, y fácilmente
boluernos a cubrir de agua otra ola que venia por sobre
puente y plaza del nauio como si ya sorbido el caxco
nadáramos a pie por el mar. H ay; que no lo puedo
dezir sin sospiro; quando me acuerdo vernos yr con
toda la furia que los vientos nos podian lleuar a enuestir con el nauio en vna muy alta roca que pareqia
fuera del agua; y por comiseracion de dios incharse
tanto el mar, que cubierta la roca de agua fuemos lle­
nados por cima en gran cantidad sin alcancar a picar
el nauio en ella. Por lo qual, o micilo; porque no te
puedas quexar en algún tiempo de mi, que te fue mal
amigo y consejero; y que viendote inclinado a ese yer­
ro y opinión no aconsejé bien descubriéndote el daño
que después de tragado el ceno en el anzuelo está, y
teniendo la meluca en la boca para la tragar no te la
hago echar fuera antes que prendiendo la punta en tu
paladar bomites la sangre y vida con dolor. Antes que

363

vengas en este peligro te quiero amonestar como ami­
go, descubriéndote el veneno que en este miserable es­
tado de sieruo está abscondido porque en ningún tiem­
po te puedas quexar de mi. y si lo que yo te dixere no
fuere verdad si lo probar quisieres, entonges diras con
razón que soy el mas fabuloso mentiroso que en el
mundo ay; y no te fies otra vez de mi. y todo lo que
en este proposito dixere quiero dezir principalmente
por ti migilo por satisfager a tu perplegidad. y después
quiero que también entiendan por tí todos quantos en
el mundo son; los quales son dotados de naturaleza de
alguna habilidad para aprender, o que saben ya algún
arte mechanica; la qual tomada por offigio cotidiano,
trabajando a la contina se puedan mantener. O aquellos
que en alguna manera se les comunicó por su buen na­
tural alguna sgiengia, gramática, Rectorica, o philosophia. Estos tales meregian ser escupidos y negados de
su naturaleza si dexando el exergigio y ocupación destas
sus sgiengias y artes que para la conseruagion de su
bienauenturada libertad les dio; si repudiada y echada
de si se lancan en las casas de los principes y ricos hom­
bres a seruir por salario, pregio, xornal y merged. Con
solos aquellos no quiero al presente hablar que el vulgo
llama truhanes, chocarreros, que tienen por offigio li­
sonjear para sacar el pregio miserable. Oue estos tales
son locos, necios, bobos : y porque sé que en los tales
no ha de aprouechar mi amonestación dexarlos he, pues
naturaleza los dexó pribados del sumo bien, queesjuigio y razón con que pudiessen digernir la verdad, y
ansi pues ella los dexó por la luz y escoria de hombres
que crió, no la quiero con mi buen consejo al presente

364

repugnar ni contradezir, corrigiendo lo que ella a su
proposito formó, y también porque estos tales son tan
inútiles y tan sin habilidad que si les quitassemos por
alguna manera este su modo de vibir no restaua sino
abrirles el sepulcro en que los enterrar, y ansi ellos por
esta causa no les es alguna culpa, ni injuria si afronta­
dos y vituperados de sus señores sufren sin sentir con
tal que les paguen su vilissimo xornal y interes. Vi­
niendo pues al proposito de nuestra intingion, harto
pienso que haré oy micilo, si con mi eloquencia des­
truyere aquellas fuertes razones que tienen a ti y a los
semejantes secares peruertida y conuencida vuestra in­
tuición : porque necesariamente han de ser de doblada
efficacia las mias, pues a las vuestras tengo de echar de
la posession y fortaleza en que estauan señoreadas hasta
aqui; y de no mostrar ser flacas y de ningún valor : y
que de aqui adelante no tengáis los tales con que os escusar, encubrir y defender. Ouanto a lo primero dizes
tu micilo ser tan brauo enemigo la pobreza en el ani­
mo generoso, que por no le poder sufrir te quieres aco­
ger a los palacios y casas de los poderosos y ricos hom­
bres, en cuya seruidumbre te piensas enriquezer viuiendo por merced, precio, y xornal. Dizes esto miCilo?
M icilo . — Eso digo gallo ser ansi. y no solo yo,
pero quantos honbres en el mundo ay.
G a l lo . — Por cierto micilo ya que tienes aborrecida
la pobreza en tanta manera que mas querrias morir que
vibir en ella: yo no hallo quanto remedio os sea para
huyr della lancaros a la seruidumbre del palacio : ni me
fatigaría mucho en persuadir a los que esa vida seguís

365

por remedio de vuestra necesidad el valor y estima en
que la propria libertad se deue tener. Pero si yo veo
por esperienqia que el palaqio no es a los tales me­
nesterosos sino como vn jaraue, o flaca medicina que
da algún medico al enfermo por entretenerle en la vida
quedando sienpre el fuego y fuerqa de la enfermedad,
como podré yo aprobar vuestra opinión? Si sienpre con
el palacio queda la pobreza, sienpre la necesidad del
re^euir, siempre la ocasión del pedir y tomar? Si nada
ay entonces que se guarde, ninguna que sobre, ningu­
na que se reserue: pero todo lo que se da y que re­
cibe, todo es menester para el ordinario gasto : y avn
sienpre falta y nunca la necesidad se suple, por mejor
se deuria tener miqilo aueros quedado en vuestra po­
breza con esperanza que algún dia os alegrara la pros­
pera fortuna: que no auer venido a estado y causas en
que la pobreza se conserua y cria, y avn augmenta co­
mo es en la vida que por remedio escogéis. En verdad
que el que vibiendo en seruidumbre le parece huyr la
pobreza no puedo sino afirmar que grandemente a sí
mesmo se engaña, pues sienpre veo al tal menesteroso
y miserable y en neqesidad de pedir, y que le den.
M191LO. — Y o quiero gallo responder por mi y por
aquellos que la neqesidad los trae a este vibir : con los
quales comunicando muchas vezes con mucho gusto y
plazer me solian dezir los fundamentos y razones con
que apoyauan y defendían su opinión, que a muchos
oy dezir que seguían aquella vida del palaqio porque a
lo menos en ella no se temia la pobreza pues que con­
forme a la costumbre de otros muchos honbres trabajauan auer su cotidiano mantenimiento de su industria

366

y natural solicitud; porque ya venidos a la vejez, quando las fu e ra s faltan por flaqueza, o enfermedad espe­
ran tener alli en que se poder mantener.
G a l l o . — Pues veamos agora si esos dizen la ver­
dad. Mas antes me parece que con mucho mayor tra­
bajo ganan esos tales el mantenimiento que quantos en
el mundo son. Porque lo que alli se gana hase de al­
canzar con ruegos; lo qual es mas caro que todo el tra­
bajo, sudor y precio con que en el mundo se pueda
comprar. Quanto mas que avn quieren los Señores que
se trabaje y se sude el salario; y de cada dia se les aug­
mentan dos mil negocios y pleytos para el cumplimien­
to de los quales no basta al honbre la natural salud y
buena dispusicion para los poder solicitar; por lo qual
es necesario venir a enfermedad y flaqueza y quando
los señores los sienten que por su indispusieron no los
pueden seruir y abastar a sus negocios los despiden de
su seruizio y casa. De manera que claramente ves ser
engañados por ser esa razón, pues les acarreó el palacio
mas trabajo y por el consiguiente mas miseria y enfer­
medad que lleuan quando a él fueron.
M191LO. — Pues dime agora tu gallo; pues no te pa­
rece que los miseros como yo deuen desear aquella vida
por solo el deleyte y contentamiento que da vibir en
aquellas anchas y espaciosas casas habitación de dioses
y de sola persona real ? y mouidos y incitados de aque­
llas grandes esperanzas que prometen aquellos podero­
sos señores con su real y generosa conuersarion some­
ternos a su seruicio, por gozar solamente de aquellos
marauillosos tesoros, aparadores de oro y de plata, bagillas, tapetes y otras admirables riquezas que entretie-

367

nen al honbre en deleyte y contentamiento comiendo y
beuiendo en ellos casi en esperanza de los comer y tra­
gar?
G allo . — Esto es migilo lo verdadero que primero
se auia de dezir, que es causa principal que mueue a
los honbres semejantes a trocar su libertad por seruidumbre. Es la cobdigia y ambigion de solo gustar y
ver las cosas profanas, demasiadas y superfluas; y no
el yr a vuscar (como primero deziades) lo negesario y
conueniente al cumplimiento de vuestra necesidad; pues
eso mejor se hallara en vuestras chogas y proprias ca­
sas aunque pobres de tesoros, pero ricas por libertad,
y esas esperanzas que dezis que prometen los señores
con la conuersagion de su generosidad; digo que son
esperancas vanas, y de semejante condigion que las pro­
mesas con que el amante mangebo entretiene a su ami­
ga; que nunca le falta vna esperanza que la dar de al­
gún suceso, o herengia que le ha de venir; porque no
piensa poder conseruar la vanidad de su amor sino con
la vana esperanga de algún dia ha de tener grandes te­
soros que la dar. y ansi ambos dos confiados de aquella
vanidad llegan a la vejez mantenidos de solo el deleyte
que aquella vana esperanga les dió abiertas las bocas
hasta el morir, y se tienen estos por muy satisfechos
porque gozaron de vn contentamiento que les entretu­
bo el vibir, aunque con trabajo y miseria. Desta ma­
nera sean los que viben en el palagio. y avn es de mejor
condigion la esperanga de estos miseros amantes que la
de que se sustentan los que viben de salario y merged ;
porque aquellos permanegen en su libertad; y estos no.
Son como los compañeros de Ulises; que transforma-

368
dos por Cyr^es en puercos rebolcandose en el sucio pie­
rio estimauan en mas gozar de aquel presente deleyte y
miserable contentamiento que ser bueltos a su humano
natural.
MigiLO. — Y no te parece gallo, que es gran felici­
dad y cosa de grande estima y valor tener a la contina
comunicación y familiaridad con ylustres, generosos
principes y señores; aunque del palacio no se sacasse
otro bien ni otro prouecho, ni otro interes?
G a l l o . — H a. ha. ha.
M191LO. — Y de que te ries gallo?
G a l l o . — Porque oy cosa mas digna de Reyr. Por­
que yo no ternia por cosa mas vana que comunicar y
asistir al Rey mas principal que en el mundo ay si otro
interes no se sacasse de a lli: pues no me seria igual
trabajo en la vida que auer de guardar tanto tiempo
aquel respeto, aquel sosiego y asiento, miramiento y
seueridad que se deue tener ante la presencia y acata­
miento de la gran magestad del Rey. Agora pues emos
tratado de las causas que les traigan a estos a vibir en
tal vida: vengamos agora a tratar los trabajos, afrentas
y injurias que padecen para ser por los señores elegidos
en su seruicio: y para ser preferidos a otros que están
opuestos con el mesmo deseo al mesmo salario, y tanbien veremos lo que padecen en el proceso de aquella
miserable vid a : y a la fin en que acaben. Ouanto a lo
primero es necesario que si has de entrar a vibir con
algún señor que vn dia y otro vayas y vengas con gran
continuación su casa: y que nunca te apartes de sus
vmbrales y puerta, aunque te tengan por enojoso y
importuno: y aunque con el rostro y con el dedo te lo

369

den a entender: y aunque te den con la puerta en los
ojos no te has de enojar: mas antes has de disimular, y
conprar con dineros al portero porque se acuerde de tu
nonbre: y que al llegar a la puerta no le seas importu­
no. Demas desto es nes^esario que te vistas de nueuo
con mas suntuosidad y costa que lo sufren tus fuerzas
conforme a la dignidad del Señor que vas a seruir. Para
lo qual conuiene que, o vendas tu patrimonio, o te en­
peñes para delante pagar del serui^io si al presente no
tienes que vender, y con esto has de vestirte del color
y corte que sepas que mas vsa, o le aplaze a tu amo:
porque en cosa ninguna no discrepes ni passes su vo­
luntad. y también has de mirar que le acompañes con
gran cordura do quiera que fuere. Que mires si has de
yr adelante, o detras: en que lugar, o mano. Si has de
yr entre los principales, o con la trulla y comunidad
de familia por hazer pompa y aparato de gente, y con
todo esto has de sufrir con paciencia aunque passen
muchos dias sin que tu amo te quiera mirar a la cara,
ni echarte de ver. y si alguna vez fueres tan dichoso que
te quisiere mirar: si te llamare y dixere qualquiera cosa
que el quisiere, o se le viniere a la boca : entonces veras
te cubrir de vn gran sudor: y tomarte vna gran congoja
que se te ciegan los ojos de vna súbita turbación : prin­
cipalmente quando ves los que están al rededor que se
Ryen viendo tu perplegidad y que mudo no sabes que
dezir. En tanta manera que te acontece que pregun­
tándote el Señor; que hombre fue el Rey Tholomeo;
respondas tu; que fue hermano y marido de Cleopatra;
o otra cosa que va muy lexos de la intincion de tu
Señor, y a este enbaraco de naturaleza llaman los vir*4

37

°

tuosos que están delante, vergüenza, y los desuergongados dizen que es temor; y los maliciosos dizen que
es negedad y poca esperiengia. y tu miserable quando
has salido tan mal desta primera conuersagion de tu
señor quedas tan mohino y acobardado que de descon­
tento te aborreges. y después de auerte fatigado muchos
dias; y sin sueño auer passado muchas noches con cuydado de asentar y salir con tu intingion. y quando ya
has padegido mil tormentos y afligiones, injurias y
afrentas, y no por alcangar vn reyno en posesión, o
vna giudad; sino solamente vn pobre salario de ginco
mil marauedis. ya que algún buen hado te faboregio al
cabo de muchos dias vienen a informarse de tu habilidad,
persona y linaje, y esta pesquisa que de ti se haze no
pienses que le es pocavfaneza y presungion a tu Señor;
porque le es gran gloria que digan que se sirue de hom­
bres sabios y cuerdos, y avn te has de aparejar que han
de hazer examen y información de tu vida y costumbres.
O desuenturado de ti, que congojas te toman quando
piensas si por maligia de vn ruyn vezino que quiera
informar de ti vna ruin cosa, o que quando mogo passó
por ti alguna libiana flaqueza; y por no te ver auentajado, por enuidia de tus padres, o linaje informa mal;
por lo qual está en ventura ser desechado y excluido, y
también como acaso tengas algún oppositor que preten­
da lo que tu y te contradiga, es negesario que con toda
tu diligengia rodee todas las cabas y muros por donde
pueda contraminar y abatir tu fortaleza. Este tal ha de
examinarte la vida; y descubrirte lo que esté muy oculto
y soñoliento; y sabida alguna falta, o miseria ha de pro­
curar con toda su industria porque el Señor lo sepa. £)ue

37i

tengo por mayor el daño que resulta en tu persona saber
el Señor tu falta verdadera, o impuesta, que no el prouecho que podra resultar de seruirse de ti todos los dias
de su vida. Considera o miqñlo, al pobre ya viejo y
barbado traerle en examen su cordura, su linaje, costum­
bres y ser. Agora pues pongamos que todo te suceda
bien y conforme a tu voluntad. Mostraste tu saber,
cordura y discreción; y tus amigos, vezinos y parien­
tes todos te faborecieron y informaron de ti bien. El
Señor te recibió; la muger te aceptó; y al mayordomo
despensero y officiales y a toda la casa plugo con tu
venida. En fin venciste. O bienauenturado trihunfador
de vna gran vitoria; mereces ser coronado no de Roble
o arrayan como los otros en la olimpia; o que por ti se
ganó el Rey no de Ñapóles; opusiste sobre el muro la
vandera en la goleta. Razón es que recibas el premio y
corona igual a tus méritos, trabajos y fatigas. Que de
aqui adelante vibas descansado; comas y bebas sin trabajo
de la abundancia del Señor; y como suelen dezir, de oy
mas duermas a pierna tendida. Mas antes todo esto es
al reues. Porque de oy mas no has de sosegar a comer
ni a beber. No te ha de vagar, dormir ni pensar vn mo­
mento con ocio en tus propias cosas y necesidades; por­
que sienpre has de asistir a tu Señor, a tu Señora, hijos y
familia. Sienpre despierto, sienpre con cuydado, sienpre
solicito de agradar mas a tu Señor, y quando todo esto
huuieres hecho con gran cuydado, trabajo y solicitud
te podra dezir tu Señor que heziste lo que eras obliga­
do; que para esto te cogio por su salario y merced;
porque si mal siruieras te despidiera y no te pagara; por­
que él no te cogió para holgar. En fin mil cuydados,

37*

trabajos y passiones, desgracias y mohínas te suscederan
de cada dia en esta vida de palacio; las quales no sola­
mente no podrá sufrir vn libre y generoso coraron exerritado en alguna virtuosa ocupación, o estudio de buenas
letras; pero aun no es de sufrir de alguno que por pereza,
cobdÍ9Ía y ambición desee comunicar aquellas grandezas
y sumptuosidades agenas que de si no le dan algún interes
mas de verlas con admiración sin poderlas poseer. A go ra
quiero que consideres la manera que tienen estos Seño­
res para señalar el salario que te han de dar en cada
vn año por tu seruicio. Procura que sea a tiempo y a
coyuntura y con palabras y maneras que sea tan poco
que si puede le siruas de valde. ya después de algunos
dias que te tiene asegurado; y que a todos tus parientes
y amigos y a todo el pueblo has dado a entender que
le sirues ya; quando ya siente que te tiene metido en la
red; y muestras estar contento y hufano; y que te pre­
cias de le seruir. U n dia señalado después de comer
hazete llamar ante su muger y de algunos amigos iguales
a 61 en edad, auari^ia y condición, y estando sentado
en vna gran silla como en teatro, o tribunal; limpiándo­
se con vna paja los dientes hablando con gran seueridad
y grauedad te comienca a dezir. Bien has entendido
amigo mió la buena voluntad que emos tenido a tu
persona, pues teniéndote respeto te preferimos en nues­
tra compañía y sem ino a otros muchos que se nos ofre­
cieron y pudiéramos recebir. Desto pues has visto por
esperiencia la verdad no es menester agora referirlo aqui.
y ansi por el semejante tienes visto el tratamiento y
ventajas que en estos dias has tenido en nuestra casa y
familiaridad. Agora pues resta que tengas cuenta con

373

nuestra llaneza, poco fausto que conforme a la pobreza
de nuestra renta vibimos recogidos, humildes como
ciudadanos en ordinario común. De la mesma manera
querría que subjetasses el entendimiento a vibir con la
mesma humildad; y te contentasses con aquello poco
que por ti podemos hazer quanto a grandes salarios;
teniendo antes respeto al contentamiento que tu persona
terna de seruirme a mi, con nuestra buena condición,
trato y familiaridad; y tanbien con las mercedes, prouechos y fabores que andando el tienpo te podemos
hazer. Pero razón es que se te señale alguna cantidad
de salario y merced; y quiero que sea lo que te pare­
ciere a ti. Di lo que te parecerá; porque por poco no te
querría desgraciar. Esto todo que tu Señor te ha dicho
te parece tan gran llaneza y fabor que de valde estas
por leseruir; y ansi enmudeces vista su liberalidad, y
porque ve que no quieres dezir tu parecer soys concer­
tados que lo mande vno de aquellos que están alli vie­
jos, auarientos, semejantes y criados de la mocedad con
él. Luego el tercero te comienca a encarecer la buena
fortuna que has auido en alcancar a seruir tan valeroso
Señor. El qual por sus méritos y generosidad todos
quantos en la ciudad ay le desean seruir y tu te puedes
tener por glorioso pues todos quedan inuidiosos de­
seando tu mesmo bien, y pues los fabores y mercedes
que te puede cada dia hazer son bastantes para pagar
qualquiera semino sin alguna comparación. Porque
parezca que so color del salario se puede mandar: re­
cibe agora cinco mil maravedis en cada vn año con tu
ración, y no hagas caudal desto que en señal de acetarte
por criado te lo da para vnas calcas y vn jubón, con

374

protestación que no parará aquí: porque mas te recibe
a titulo de merced: debajo del qual te espera pagar, y
tu confuso sin poder hablar lo dexas ansi: arrepentido
mil vezes de auer venido a le seruir: pues pensaste a
trueque de tu libertad remediar con vn razonable sala­
rio toda tu pobreza y necesidades con las quales te
quedas como hasta aqui: y avn te ves en peligro que
te salgan mas. Sy dizes que te den mas, no te aprouechara: y dezirte han que tienes ojo a solo el interes : y
que no tienes confianza ni respeto al Señor, y avnque
ves claro tu daño no te osas despedir: porque todos
dirán que no tienes sosiego ni eres para sufrir y seruir
vn Señor, y si dixeres el poco salario que te daua inju­
riaste: porque dirán que no tenias mérito para mas.
Mira batalla tan miserable y tan infeliz. Que haras?
Necesitaste a mayor necesidad : pues por fuerca has de
seruir confiado solo de la vana esperanca de merced, y
la mayor es la que piensa el que te haze en se seruir de
t i : porque todos estos señores tienen por el principal
articulo de su fe : que los hizo tan valerosos su natura­
leza: tan altos, de tanta manificencia y generosidad
que el soberano poder les tienen vsurpado. Es tanta
su presunción que les parece que para solos ellos y para
sus hijos y decendientes es poco todo lo que en el
mundo ay : y que todos los otros honbres que en el
mundo viben son estiércol: y que les basta solo pan que
tengan que comer: y el sol que los quiera alumbrar: y
la tierra que los quiera tener sobre sí. y teniendo ellos
cinquenta cuentos de renta nos le parece vn marauedi:
y si hablan de vn clérigo que tiene vn venefficio que le
renta cien ducados, o mil santiguasse con admiración :

375

y preguntan a quien se lo dize, si aquel beneffkio tiene
pie de altar, que puede valer, y muy de veras tienen
por opinión que para ellos solos hizo naturaleza el
feysan, el francolín, el abutarda, gallina y perdiz y
todas las otras aues pregiadas : y tienen muy por gierto
que todo otro hombre es indigno de lo comer. Es en
conclusión tanta la soberuia y ambición destos que tienen
por muy averiguado que todo honbre les deue a ellos
salario por quererse dellos seruir. ya que has visto como
eligen los hombres a su proposito, oye agora como se
han contigo en el discurso de tu seruigio. Todas sus
promesas veras al reues : porque luego se van hartando
y enhadando de ti: y te van mostrando con su desgra­
cia y desabrimiento que no te quieren ver. y procuran
dártelo a entender en el mirar y hablar, y en todo el
tratamiento de tu persona. Dizen que veniste tarde al
palagio y que no sabes seruir y que no ay otro honbre
del palagio sino el que vino a él de su niñez. Si tiene
la mujer, o hija moga y hermosa, y tu eres mogo y
gentil hombre tiene de ti zelos : y vibe sobre auiso re­
catándose de ti: mirate a las manos, a los ojos, a los
pies. Mandan al mayordomo que te diga vn dia que no
entres en la sala y comunicagion del Señor, y otro dia
te dize que ya no comas en la mesa de arriba, que te
bajes abajo al tinelo a comer, y si porfías por no te in­
juriar mandan al paje que no te dé silla en que te asien­
tes. y tu tragas destas injurias dos mil por no dar al
vulgo mala opinión de ti. Quanta mohina y pesadumbre
regibes en verte ansi tratar? y ves la nobleza de tu li­
bertad trocada por vn vil salario y merged. Verte llamar
cada hora criado y sieruo de tu señor. Que sentirá tu

376

alma quando te vieres tratar como a mas vil sclauo que
dineros costo? Que criado y sieruo te han de llamar?
y no te puedes consolar con otra cosa sino con que no
naciste sclauo, y que cada dia te puedes libertar si qui­
sieres, sino que no lo osas hazer porque ya elegiste por
uida el seruir. y quando ya el mundo y tu mal hado te
ven ya desabrido y medio desesperado, o por manera
de piedad, o por te entretener y prendarte para mayor
dolor date vn qevo muy delicado vna dieta cordial como
a honbre que está para morir, y suqede que se van los
Señores vn dia a holgar a vna huerta, o romería. Man­
dan aparejar la litera en que vaya la Señora: y auisan
a toda la gente que esté a punto que han todos de caualgar. y quando está a cauallo el Señor y la Señora
está en la litera mándate la Señora a gran priesa llamar.
Que sentirá tu alma quando llega el paje con aquel
fabor? Estas en tu cauallo enjaezado a toda gallardia y
cortesanía: y luego partes con vna braua furia por ver
que te manda tu Señora. Y ella haziendose toda peda­
mos de delicadeza y magestad te comienza a dezir; Mi­
cho ven aca; mira que me hagas vna grazia vn sobera­
no seruicio y plazer. Haslo de hazer con buena volun­
tad; porque tengo entendido de tu buena dilijenzia y
buena inclinazion que a ti solo puedo encomendar vna
cosa que yo tanto amo, y de ti solo se puede fiar. Bien
has visto quanto yo amo a la mi armenica perrica graziosa; está la miserable preñada y muy cercana al parto,
por lo qual no podré sufrir que ella se quede aca. No la
oso confiar destos mal comedidos criados que avn de mi
persona no tienen cuydado, quanto menos se presume
que teman de la perrilla avnque saben que la amo como

377

a mi? Ruegote mucho que la traygas en tus manos
delante de ti con el mayor sosiego que pudieres lleuar,
porque la cuytada no regiba algún daño en su preñez,
y luego el buen migilo regibe la perrilla encomendada
a su cargo de lleuar. porque casi lloraua su Señora por
se la encomendar, que nunca a las tales se les ofrege
fabor que suba de aqui. Que cosa tan de reyr será ver
vn escudero gallardo gragioso, o a vn hombre honrrado
de barba larga y grauedad lleuar por medio de la giudad
vna perrita miserable delante de si que le ha de mear y
ensugiar sin echarlo él de ver. y con todo esto quando
se apean y la Señora le demanda su armenica no le
faltará alguna liuiana desgragia que te poner por no te
agradeger el trabajo y afrenta que por ella pasaste. Dime
agora migilo qual hombre ay en el mundo por desuenturado y miserable que sea, que por ningún interes de
riqueza ni tesoro que se le prometa; ni por gozar de
grandes deleytes que a su imaginagion se le antojen
auer en la vida del palagio trueque la libertad, bien
tan nunca bastantemente estimado de los sabios, que
dizen que no ay tesoro con que se pueda comparar; y
viban en estos trabajos, vanidades, vurlerias y verda­
deras niñerías del mundo en seruidumbre y captiuerio
miserable? Qual será si de seso totalmente no está pribado, v mira sienpre con ojos de alinde las cosas, con
que todas se las hazen muy mayores sin comparagion?
Quien es aquel que teniendo algún offigio, o arte mechanica, avnque sea de vn pobre gapatero como tu,
que no quiera mas con su propria y natural libertad con
que nagio ser Señor; y quitar y poner en su casa con­
forme a su voluntad, dormir, comer, trabajar y holgar

378

quando querrá, antes a voluntad agena vibir y obe­
decer ?
M icilo . — Por cierto gallo conuen$ido me tienes a
tu opinión por la efficaqia de tu persuadir, y ansi digo
de oy mas que quiero mas vibir en mi pobreza con li­
bertad que en los trabajos y miserias del ageno seruicio
viuir por merced. Pero parece que aquellos solos serán
de escusar, a los quales la naturaleza puso ya en edad
razonable y no les dio officio en que se ocupar para se
mantener. Estos tales no parece que serán dignos de
reprehensión si por no padecer pobreza y miseria quie­
ren seruir.
G allo .—Micilo. Engañaste porque esos mucho mas
son dignos de reprehensión, pues naturaleza dio a los
honbres muchas artes y officios para los poder apren­
der; y por su ocio, negligencia y vicio quedan torpes y
necios y indignos de gozar del tesoro inestimable de la
libertad; del qual creo que naturaleza en pena de su
negligencia los pribó. y ansi merecen ser con vn garrote
vilmente castigados como menospreciadores del sobe­
rano bien. Pues mira agora micilo sobre todo, el fin
que los tales han. Que quando han consumido y emplea­
do en este suez y vil trato la flor de su edad; ya que
están casi en la vejez; quando se les ha de dar algún
galardón; quando parece que han de descansar que tie­
nen ya los mienbros por el seruicio contino inhábiles
para el trabajo. Quando tienen obligados a sus señores
a alguna merced, no los falta vna brizna, vna misera­
ble ocasión para le despegar. Dize que por tener gran­
de edad le perdió el respeto que le deuia como a Señor.
O que le trata mal sus hijos; o que quiere mandar mas

379

que él. y si eres moco leuantate que te le quieres echar
con la hija, o con la muger; o que te hallaron hablan­
do con vna donzella de casa en vn rincón. De manera
que nunca les falta con que infame y miserablemente
los echar, y avn sin el salario que siruió. y donde pensó
el desuenturado del sieruo que auia proueydo a la po­
breza y necesidad en que pudiera venir se ofreció de
su voluntad a la causa y ocasión de muy mayor, pues
echado de aquellas agenas casas viene forjado al hos­
pital. Alli viejos los tales y enfermos los dan de comer
y beber y sepoltura por limosna y amor de Dios. Res­
ta agora migilo que quieras considerar con cuerdo y
auisado animo todo lo que te he representado aqui; por­
que todo lo esperimenté y passó por mi. No ceues ni
engañes tu entendimiento con la vanidad de las cosas
desta vida que fácilmente suelen engañar, y mira bien
que Dios y naturaleza a todos crian y producen con
habilidad y estado de poder gozar de lo bueno que ella
crió, si por nuestro apetito, ocio y miseria no lo veni­
mos a perder, y de aqui adelante conténtate con el es­
tado que tienes que no es cierto digno de menospre­
ciar.
M icilo. — O gallo bienauenturado que bienauenturado me has hecho oy pues me has auisado de tan gran
bien, yo te prometo nunca serte ingrato a beneficio de
tanto valor. Solo te ruego no me quieras desamparar
que no podre vibir sin ti. y porque es venido el dia
huelga que quiero abrir la tienda por vender algún par
de capatos de que nos podamos mantener oy.
FIN DEL DECIMO NONO CANTO DEL GALLO.

380

ARGUMENTO DEL VIGESSIMO Y VLTIMO CANTO.
En este vigessimo canto el auctor representa a Demophon: el qual viniendo vn dia
a casa de Mijilo su vezino a le visitar le halló triste y afligido por la muerte de su
gallo, y procurando dexarle consolado se vuelue a su casa.
DEMOPHON. — M igiLO .
D e m o p h o n . — O miqiilo vezino y amigo mió, que
es la causa que ansi te tiene atormentado por cuydado y
miserable acontecimiento? veote triste, flaco, amarillo
con representación de philosopho, el rostro lanzado en
la tierra pasearte por este lugar obscuro dexado tu con­
tino offirio de capateria en que tan a la contina te solias
ocupar con eterno trabajo consumes agora el tiempo en
sospiros? Nuestra igual edad, vezindad y amistad te
obliga a fiar de mi tus tan miserables cuydados; porque
ya que no esperes de mi que cumpliesse tus faltas ayu­
darte he con consejo, y si todo esto no estimares, bas­
tarte ha saber que mitiga mucho el dolor comunicar la
pena, principalmente contándose a quien en alguna ma­
nera por propria la sienta. Que es de tu belleza y ale­
gría, desenboltura y comunicación con que a todos tus
amigos y vezinos te solias dar de noche y de dia en ce­
nas y combites y fuera dellos? ya son pasados muchos
dias que te veo recogido en soledad en tu casa que ni
me quieres ver ni hablar, ni visitar como solias.
M i c i l o . — O mi demophon mi muy caro hermano
y amigo. Solo esto quiero que como tal sepas de mi;
que no sin gran razón en mi ay tan gran muestra de

38

.

mal. Principalmente quando tienes de mi bien entendi­
do que no qualquiera cosa haze en mí tan notable mu­
danza, pues has visto en mi auer disimulado en varios
tienpos notables toques de fortuna; y infortunios tan
graues que a muy esforzados varones huuiera puesto
en ruyna; y yo con igual rostro los he sabido pasar.
Avnque comunmente se suele dezir que al pobre no ay
infortunio; que avnque esto sea ansi verdad no dexamos de sentir en nuestro estado humilde lo que al ani­
ma le da a entender su natural. Ansi que ten por cierto
demophon, que no ay igual dolor de perdida ni mise­
ria que con gran distancia se compare con el mió.
D emophon . — Mientra mas me le has encarecido
mas me has augmentado la piedad y miseria que de tu
mal tengo; de donde nace en mi mayor deseo de lo sa­
ber. Por tanto no reserues en tu pecho tesoro tan perju­
dicial que no ay peor especie de auaricia que de dolor.
Por cierto en poco cargo eres a naturaleza pues pribandote del oro y riquezas, fue contigo tan liberal de pa­
siones y miserias que en abundancia te las comunico.
Dime porque ansi te dueles que no podré consentir lo
passes con silencio y disimulación.
M icilo . — Quiero que ante todas cosas sepas, o de­
mophon, que no es la que me fatiga falta de dineros
para que con tus tesoros me ayas de remediar; ni de
salud para que con médicos me la ayas de restituyr. Ni
tanpoco me afligo por mengua que me hagan las tus vasixas, aparatos y arreos de tapetes y alhaxas con que en
abundancia te sueles seruir. Pero fáltame de mi casa
vn amigo, vn compañero de mis miserias y trabajos y
tan igual que era otro yo; con el qual poseya yo todos

382

los tesoros y riquezas que en el mundo ay. fáltame en
conclusion vna cosa demophon que con ningún poder
ni fuerzas tuyas la puedes suplir: por lo qual me escuso de te la dezir, y a ti de la saber.
D emophon . — No en vano suelen d ejr, que al po­
bre es proprio el philosophar, como agora tu. yo no
creo que has aprendido esa rectorica en las scuelas de
athenas con que agora de nueuo me encareces tu do­
lor : ni se que maestro has tenido della de poco aca.
M i ^ilo . — Ese maestro se me murió, cuya muerte
es causa de mi dolor.
D emophon . — Quien es?
M 19 1L 0 . — Sabras amigo que yo tenia vn gallo que
por mi casa andaua estos dias en compañia destas mis
pocas gallinas: que las albergaua y recogía y defendía
como verdadero marido y varón. Sucedió que este dia
de carnestolendas que passó, vnas mugeres desta nues­
tra vezindad con temeraria libertad; haziendo solamen­
te cuenta, y parejendoles que era el dia preuillegiado
me entraron mi casa estando yo ausente: que caute­
losamente aguardaron que fuesse ansi. y tomaron mi
gallo y lleuaronle al campo : y con gran grita y alarido
le corrieron arrojándosele las vnas a las otras : y como
suelen dezir, daca el gallo toma el gallo les quedauan
las plumas en la mano. En fin fue pelado y desnudo de
su adornado y hermoso vestido, y no contentas con es­
to, rendiendosele el desuenturado sin poderles huyr,
confiándose de su inoc^enja : pensando que no passara
adelante su tirana crueldad : sujetándoseles con hu­
mildad : pensando que por esta via las pudiera conuen$er y se les pudiera escapar: sacaron de sus estuches

3*3

cuchillos, y sin tener respeto alguno a su inocencia le
cortaron su dorada y hermosa seruiz : y de común acuer­
do hicieron £ena epulenta del.
D emophon. — Pues por faltarte vn gallo te afliges
tanto que estas por desesperar? Calla que yo lo quiero
remediar con embiarte otro gallo criado en mi casa que
creo que hara tanta ventaja al tuyo quantahaze mi des­
pensa a la tuya para le mantener.

MiqiLO.— O demophon quanto viues engañado en
pensar que mi gallo perdido con qualquiera otro gallo
se podía satisfazer.
D emophon. — Pues que tenia mas?
M 191L0.— Oyeme que te quiero hazer saber que no
sin causa me has hallado philosopho rectorico oy.
D emophon. — Dímelo.
M191L0. — Sabras que aquel gallo era pithagoras el
philosopho eloquentissimo varón si le has oydo dezir.
D emophon. — Pithagoras, muchas vezes le oy de­
zir. Pero dime como quieres que entienda que el gallo
era pithagoras: que me pones en confusión ?
M hjilo.— Porque si oyste dezir de aquel sapientissimo philosopho tanbien oyrias dezir de su opinión.
D emophon. — Qual fue?
M191LO. — Este afirmó que las animas passauan de
vn cuerpo a otro. De manera que dixo que muriendo
vno de nosotros luego desanparando nuestra alma este
nuestro cuerpo en que viuio se passa a otro cuerpo de
nueuo a viuir : y no sienpre a cuerpo de honbre. Pero
acontece que el que agora fue rey passa a cuerpo de vn
puerco, vaca, o león como sus hados y sus^eso lo per­
miten sin el alma lo poder euitar. y ansi el alma de

384

Pythagoras despues aca que nagio auia viuido en diuersos cuerpos, y agora viuia en el cuerpo de aquel
gallo que tenia yo aquí.
D emophon. — Esa manera de dezir ya la oy que la
afirmaba él. Pero era vn mentiroso, prestigioso y embaydor. y tanbien como el era efficaz en el persuadir;
y aquella gente de su tienpo era simple y ruda, final­
mente les hazia creer qualquiera cosa que el quisiesse
soñar.
M igiL o.— Cierto se yo que ansi como lo dezia era
verdad.
D emophon. — 'Como ansi?
M191L0. — Porque en aquel gallo me hablo y me
mostró en muchos dias ser el.
D emophon.— Que te habló? Cosa me cuentas de
admiraron. En tanta manera me admira lo que dizes
por cosa nueua que sino huuiera conocido tu bondad y
sincera condition pensara yo agora que estauas fuera
de seso y que como loco deuaneas. O que teniéndome
en poco pensauas con semejantes sueños vurlar de mi.
Pero por dios te conjuro o migilo; y por nuestra amis­
tad, la qual por ser antigua entre nosotros tiene mues­
tra de deydad, me digas muy en particular todo lo que
en la verdad es.
MigiLO. — O demophon que sin lagrimas no te lo
puedo dezir, porque sé yo solo lo mucho que perdi.
Auianme tanto faboregido los hados que creo que en el
mundo no aya sido honbre tan feliz como yo. Pero paregeme que este fabor fue para escarnecer de m í, pues
me comunicaron tan gran bien con tanta breuedad: que
no parege sino que como anguila se me deleznó. Sola-

mente me pare£e que entendí mientra le tuue en le
apretar en el puño para le poseer, y quando pensé que
le tenia con alguna seguridad se me fue. Tanbien sos­
pecho que los hados me quisieron tentar si cabia en mi
tanto bien: y por mi mala suerte no fue del m e c e ­
dor. y porque veas si tengo razón de lo encarecer : sa­
brás que en el tenia yo toda la consolation y bienauenturanq:a que en el mundo se podia tener. Con el passaua yo mis trabajos de noche y de dia : no auia cosa
que yo quisiesse saber, o auer que no se me diesse a me­
dida de mi voluntad. El me mostro la vida de quantos
en el mundo ay : lo bueno y malo que tiene la vida del
Rey y del ciudadano, del cauallero, del mercader y del
labrador. El me mostró quanto en el Qelo y infierno
ay : porque me mostró a dios y todo lo que gozan los
bienauenturados alia. En conclusion o demophon yo
perdi vn tesoro que ningún poderoso Señor en el mun­
do mas no pudo poseer.
D e m o p h o n . — Por cierto tengo, o mifilo sentir con
mucha razón el gran mal que te han hecho esas mugeres en pribarte de tanto bien, quando queriendo satisfazer a sus vanos apetitos, celebrando sus lagiuas y adul­
teras fiestas no perdonan cosa dedicada ni reseruada por
ningún varón, con tanto que executen su voluntad.
No miraron que tu no eras honbre con quien tal dia se
suelen festejar : y que por tu edad no entras en cuenta
de los que celebran semejantes fiestas. Que los mo$os
ricos subjetos al liuiano amor, empleados en las con­
tentar no les pueden negar cosa que haga a su querer,
y ansi para los entretener les demandan en tales dias
cosas curiosas: en el cumplimieuto de las quales cono-

386
£en ellas su mayor enamorado y seruidor. y ansi agora
dándoles a entender que para su la^iuia no los han me­
nester por entrar el tienpo de quaresma; mostrando
gran voluntad de se contener pelan aquellos gallos en
lugar de la ju uentud, mostrando menospreqdar su ga­
llardía de oy mas. y tanbien pelando aquellos gallos
muestran a los man9ebos tenerlos en poco; pues pela­
dos de todas sus plumas y hazienda en el tienpo passado, agora fingiendo recogimiento y sanctidad dizen que
no los han menester. O animal tirano y ingrato a todo
bien que en todas sus obras se precian mostrar su mala
condición, y no vian que tu no estauas en edad para
vurlar de ti?
M i^ilo . — Y avn por conocer yo esa verdad bien
ni me casé, ni las quise ver; y aun no me puedo esca­
par de su tiranía; y escripto me dizen que está; que no
ay honbre a quien no alcaide siquiera la sombra de su
veneno. Solamente me lastima pensar, que ya que me
auian de herir no fue de llaga que se pudiese remediar.
Quitáronme mi consejero, mi consuelo y mi bien. A un
pluguiesse a Dios que en este tienpo tan santo se recogiessen de veras; y sin fingir nada tratassen de veras la
virtud. Ayunar, no beuer, ni comer, no vurlar, no se
afeytar, ni vestirse tan profanamente y viuir con tan­
ta disolución como en otro qualquiera tienpo del año.
Pero vemos que sin alguna rienda viuen el dia de qua­
resma como qualquiera otro. Son sus fiestas las que
a b o r d e D io s; porque no son sino para le ofender.
D emophon. — Por Qerto mi<plo espantado estoy de
ver la vurla destas vanas mugeres; con quantas mane­
ras de inuenQon passan su tienpo; y quantas astucias

3*7

vsan para sacar dineros de sus amantes. Principalmente
en estos pueblos grandes de villas y ciudades; porque
estas cosas no las saben por los pueblos pequeños; ni
ha llegado la maligia humana por alia. Por cierto cosas
ay de gran donayre en estos pueblos grandes que se
inuentan de cada dia; con las quales los inuentores de­
bas entretienen sus cosas, y hazen su hecho por su proprio fin y interes de cada qual; por cierto que me tie­
nen de cada dia mas en admiración. Principalmente en
este pueblo donde ay tanta concurrencia de gentes, o
por causa de corte o de chancilleria; porque la diuersidad de estrangeros haze dar en cosas, y inuentar donayres que confunden el ingenio auerlas solamente de
notar. Quantas maneras de santidades fingidas, romerias, bendigiones, peregrinaciones. Tanto hospital, colejios de Santos y Santas; casas de niños y niñas, hos­
pitales de viejos. Tanta confradia de declinan tes de la
cruz y de la pasión. Tanto pedigüeño de limosnas, que
mas son los que piden que son los pobres que la quie­
ren regebir.
MigiLo. — Por cierto demophon tu tienes mucha ra­
zón. y vna de las cosas de que yo estoy mas confuso es
de ver, que en este nuestro lugar siendo tan noble y el
mas principal que ay en el reyno, pues de contino re­
side en el la corte, y a esta causa ay en el mas letrados,
y hombres mas agudos en la conuersagion y cosas del
mundo y cortesanía; y en estas cosas son todos en vn
común mas fácilmente arroxados y avn engañados que
todos quantos otros pueblos ay. Que se atreua vnhonbre a entrar aqui en este pueblo donde está la flor de
cordura y agudega y discregion; y que debajo de vn

388

habito religioso engañe a todo estado eclesiástico y se­
glar; diziendo que hara boluer los rios atras; y hara
cuaxar el mar; y que forqará los demonios que en los
infiernos están, y profieresse de hazer parir las mugeres
quanto quiera que de su naturaleza sean estériles y que
no puedan parir, y que en esto vengan a caer todos los
mas principales y generosos; y mandan a sus mugeres
y parientes se vayan para el zarlo embaydor para que
haga dellas lo que querrá. Que se sufra viuir en este
pueblo vn honbre que debajo de nombre de Juan de
Dios, no se le fierre puerta de ningún Señor ni letrado;
ni se le niegue cosa alguna que quiera demandar; y des
pues le quemen publicamente por sometico engañador.
Pues no se ha disimulado tanbien vn clérigo que auia
sido primero frayle veynte años; al qual por tener mues­
tra de gran santidad le fue encargado aquel colegio de
niñas, tal sea su salud qual dellas cuenta dio. En que
está esto amigo?
D e m o p h o n . — A tu gallo quisiera yo micilo que lo
hvuieras preguntado antes que a mi porque el te supiera
mejor satisfazer. Pero para mi bien creo que en alguna
manera deuo de acertar; que creo que de los grandes
pecados que ay en este pueblo viene esta común con­
fusión , o ceguedad. Que como no ay en este pueblo
mas principa! ni mas común que pecados y ofenssas de
Dios; pleytos, hurtos, vsuras, mohatras, juegos, blas­
femias, symonias, trapazas y engaños. Y después desto vna puteria general; la qual ni tiene punto, suelo,
ni fin. Que ni se reserua dia, ni fiesta, quaresma, ni
avn Semana Santa; ni pasqua en que se dexe de exerCitar como officio conueniente a la república, permití-

do y aprobado por necesario en la ley. En pena deste
mal nos ciega dios nuestros entendimientos; orejas y
ojos; para que auisandonos no entendamos; y oyendo
no oyamos; y viendo seamos como ciegos que palpa­
mos la pared. En tanta manera somos traydos en ce­
guedad que estamos rendidos al engaño muy antes que
se ofrezca al engañador. Hanos hecho dios escarnio,
mofa y rysa a los muy pequeños niños de muy tierna
edad. En que lugar por pequeño que sea se consintira,
o disimulara lo mucho, ni lo muy poco que se disimula
y sufre aqui? Donde ay tanto juez sin justicia como
aqui? Donde tanto letrado sin letras? Donde tantoexecutor sin que se execute la maldad? Donde tanto es­
cribano, ni mas común el borron. Que no ay honbre
de gouierno en este pueblo que trate mas que su
proprio interes, y como mas se auentajará? Por esto
permite dios que vengan vnos zarlos, o falsos profetas
que con embaymientos, aparentas y falsas demostra­
ciones nos hagan entender qualquiera cosa que nos quie­
ran fingir. Y lo que peor es, que quiere dios que des­
pués sintamos mas la risa que el interes en que nos
engañó.
M191L0.—-Pues avn no pienses demophon que la
vanidad y perdición destas liuianas mugeres se le ha de
pasar a dios sin castigo; que yo te oso afirmar por cosa
muy cierta y que no faltará. Que por ver dios su disolu­
ción, desemboltura, desuerguenca y poco recogimiento
que en ellas en este tienpo ay. Visto que ansi virgenes
como casadas, viudas y solteras; todas por vn común
viuen muy sueltas y muy disolutas, y que por la calle
van con vn curioso passo en su andar. Descubierta la

cabega y cabello con grandes y deshonestas crenchas;
muy alto y estirado el cuello, guiñando con los ojos a
todos quantos encuentran en la calle haziendo con sus
cuerpos lagiuos meneos. Por esta su común deshones­
tidad sé y cierto que verna tiempo en el qual ha dehazer dios vn gran castigo, y será que hará que se pelen
de todos sus cabellos; y que se hagan todas caluas. y
será tiempo en que les quitará dios sus joyeles, sortixas,
zarzillos, collares, medallas, axorcas y apretadores de
cabega. Quitarles ha sus partidores de crenchas, tena­
ceas, salsericas, redomillas y platelicos de colores, y
todo genero de afeytes. sahumerios, guantes adobados,
sebos y vnturas de manos y otros olores. Alfileres, agu­
jas y prendederos. Quitarles ha las camisas muy delga­
das, y los manteos, vasquiñas, briales, saboyanas, na­
zarenas y rebociños, y en lugar de aquellos sus cabe­
llos encrespados y enrifados les dara pelambre y calbez.
y en lugar de aquellos apretadores y joyeles que les
cuelgan de la frente les dará dolor de cabera, y por
Cinta de caderas de oro muy esmaltadas y labradas, les
dará sogas de muy áspero esparto con que se ciñan y
aprieten, y por aquellos sus muy curiosos y suntuosos
atauios de su cuerpo les dará silicio, y desta manera
hará dios que lloren su lasQuia y desorden ; y que de
su luxuria y deshonestidad hagan graue penitencia.
Entonces no aura quien las quiera por su hydiondez
y miseria; y siete mugeres se encomendarán a vn varón
y él de todas huyrá menospreciándolas y aborrecién­
dolas como de gran mal.
D emophon . — Gran esperiencia tengo ser todo lo
que dizes verdad; por lo qual verna este mal por justo

39»

pago de dios, y tanbien tienen los varones su parte de
culpa, y aun notable; por darles tanta libertad para
vsar ellas mal destas cosas; y aun de si mesmas sin les
yr a la mano; por lo qual permite dios que ellos viuan
injuriados y infames por ellas. Que aun ellos no tienen
modo ni rienda en su viuir, en su estado y fuerzas de
cada qual siendo casados. Que todos passan y si quie­
ren adelantar a la calidad de sus personas y descenden­
cia de linaxe, en el traxe, comer y beber y manera de
familia y seruifio. y porque nos entendamos quiero de­
fender a particular. Que se hallará vn escriuano vil de
casta y jaez; que quiere justar, correr sortija y jugar
cañas y otros exerfifios de caualleros en compañia de
mas poderosos y generosos de toda la ciudad, y acerca
de su offifio (en el qual indignamente subió) no sabe
los mas tratar, ni dar razón que el asno en el prado. Parefeme que vna de las cosas que nuestro Rey, principe
y señor auia en esta su república proueer seria de vn
particular varón de gran seueridad; el qual fuesse cen­
sor general de todas las vidas y costumbres de los honbres de la república; como lo fue aquel Catón famoso
Censor en la república romana, y a la contina se procurasse informar de la vida y costumbres de cada vno; y
quando supiesse de alguno por información, de sudesorden y mal viuir; hasta ser informado de su casa, trato
y conuersafion de su muger, familia, comer y beber.
Entonces le auia de enbiar a llamar a su casa y corre­
girle de palabras ásperas y vergonf osas, poniéndole, tasa
y orden y modo de viuir. y sino se quisiesse enmendar
fuesse desterrado de la república como honbre que la
infamaua y daua ocasión que por su mal viuir entre los

392

estrangeros se tuuiesse de nuestra república deprabada
opinión, y ansi por el semejante el tal juez y gensor
fuesse cada dia passando las calles de la giudad miran­
do con gran atención el traxe del vno, la ocupagion y
ocio del otro; habla y conuersagion de todos en parti­
cular y general; y a la contina entendiesse en los arren­
dar, enmendar y corregir; porque giertamente del hierro
y falta del particular viene la infamia en todo el común,
y ansi por el consiguiente viene a tenerse en el vniuerso
por infame y corrompida vna nación. Todo está yadeprabado y corrompido migilo; y ya no lleua este mal
otro remedio, sino que enbie dios vna general destruigion del mundo como hizo por el dilubio en el tienpo
de Noe. y renouando el honbre dársele ha de nueuo la
manera y costumbres de viuir; porque los que agora
están negesariamente han de yr de mal en peor, y so­
lamente te ruego migilo por nuestra buena y antigua
amistad; que por este triste sugeso tuyo, ni por otra
cosa que de aduersa fortuna te venga no llores, ni te
aflixas mas; porque arguye y muestra poca cordura de
vn tan honrrado honbre como tu ; pues en morirte tu
se auentura mas. y la falta que el gallo hizo a tu buena
compañia y consolagion la procuraré yo suplir con mi
hazienda, fuergas y cotidiana conuersagion. De lo qual
espero adquirir yo gran interes; pues vn buen amigo y
vezino con ningún tesoro del mundo se puede compa­
rar.
MigiLO. —-Por gierto gran consuelo me ha sido al
presente tu venida o demophon; de la qual si pribado
fuera por mi miserable suerte y fortuna pensara en
breue feneger. Pero ya lo que me queda de la vida

393

quiero tomar a ti por patrón; al qual trabajaré regra­
ciar en quanto podre; porque espero que la falta del
gallo se me recompensará con tu buena conuersacion. y
aun confio que tus buenas obras se auentajaran en tanta
manera que me forcaran de oy mas a le oluidar.
D e m o p h o n . — Mucho te agradezco o migilo el res­
peto que tienes a mi persona; pues ansi concedes con
agradecimiento mi petición. Y pues es hora ya de nos
recoger queda en paz.
M icilo . — Y tu Demophon ve con Dios.

FIN

DEL CROTALON

DE CRISTOPHORO GNOFOSO, Y DE LOS IN G E ­

NIOSOS SUEÑOS DEL GALLO DE LUCIANO FAMOSO ORADOR
G R IE G O .

VARIANTES MAS NOTABLES.

Pag. 3, lín. 23.— Después de moneda ,
M . R .— ansí el nuestro auctor trata de otro semejante
debajo del mesmo nombre, que so color de religión enganan
las gentes, los cuales son zarlos y espineles, que ansí los lla­
man en la italia y en castilla.
Pag. 3 , lín. 34.— Después de canto,
M . R .— el auctor se finge hauer sido monja, por repre­
henderles algunos intereses que en daño de sus conciencias y
en ofensa de su religión, tienen estando allí dedicadas al cul­
to divino, y en la fábula de las ranas imita á Homero en su......
Pag. 5 , lín. 9.— Después de mundo,
M . R .— Dentre los hombres.
Pag. 5 , lín. 9.— Después de palacio,
M . R . — y servicio de los príncipes y señores, y reprehen­
de á aquellos que teniendo alguna habilidad para algún oficio
en que ocupar su vida se privan de su bienaventurada libertad
que naturaleza les dio y por vivir en vinos y profandad se sugetan al servicio de algún señor.
Pag. 5 , lín. 13.— Después de canto,
M . R .— el auctor representa á Demophon el cual vinien­
do un dia á casa de Mi^ilo á le visitar le halla triste y afligido

por la muerte de su gallo ; y procurando dejarle consolado
como buen vecino, se vuelve á su casa.
Pag. 16, lín. 17.— Naruaez torres y macotera.
M . R .— Naruaez, y Macotera y torres barroso.
Pag. 18, lín. 8.— Después de porque,
M . R . — te fuiste de Valladolid?
Pag. 83, lín. 6.— Después de (ligeras,
M . R .— una cosa que se me olvidó de te preguntar, y es
que cuando fuiste capellán de aquel curazgo (que cura te po­
dríamos llamar) como te sabias hauer con tus ouejas, como
sabias gobernar tus feligreses. En fin, como te hauias en su
gobierno y confesión.
Pag. 164, lín. 1.— Después de Genesarhet,
M . R .— por su capitán, baruo de grande esperiencia y
ardid.
Pag. 222, lín. I I .— Después de cielo,
M . R .— Ningún escelente deja de ir allá, porque San
Juan Baptista es abogado de los escelentes que ansí le llaman
los ciegos en sus oraciones escelente pregonero.
Pag. 222, lín. 19.— Después de presumir,
M . R .— Principalmente si estauan allí algunos padres y
madres, hijos y parientes de muchos capitanes, alférez, y
gentiles hombres que el dio garrote en su cámara cuando se
le antojó.
G allo .— Pregúntenselo á Mosquera, Alcayde de Siman­
cas que se le escapó por uña de caballo sobre la sentencia
mental; pregúntenselo á hierónimo de leiva, cuando en tre­
mes le depositó en manos de Machacao, su maestre de cam­
po, cuando le degolló.

397

Pag. 224, lín. I.— Después de el pesar que tienen los,
M . R .— dañados en el infierno porque se les añaden gra­
ves penas por la vanidad de que se arrean en su morir.
Pag. 2 7 1, lín. 9.— Después de vivir,
M . R. — como quiera que su vida sea de locos de atar.
Pag. 271 , lín. 10. — Después de sciencias ,
M . R .— muestran según parece querer nos confundir.
Pag. 271 , lín. 14.— Después de instar,
M . R .— del maestro Encinas ; y los sofismas de Gaspar
Lay, y las fórmulas de Selaya y Coroneles, etc.
Pag. 2 71, lín. 23.— Después de rationis,
M . R .— cosas que solamente tienen ser en el entendi­
miento y imaginación ; en fin cosas que no tienen ser.
Pag. 2 71, lín. 24.— Después de estado,
M . R .— que ya divididas estas gentes en quadrillas, glo­
san y declaran según sus dos opiniones real y nominal vues­
tra sagrada escriptura y ley ; y según tengo visto señor en esta
xornada que he hecho acá que en todo devanean y sueñan
sin nunca despertar y esto Sagrada magestad sucede en gran
confusión de los que nos damos al estudio de las sciencias ;
en lo cual creo que entiende Satanás para la perdición y daño
del común.
Pag. 301 , lín. 22.— Después de interés ,
M . R .— mas que á mi, porque estaua á esta causa el mas
afligido que nunca en el mundo se vio.
Pag. 305, lín. 18.— Después de despedazados.
M . R. — Aquí vimos aquel desasosegado Alemán enemigo

398

de la paz, Juan duque de Sajonia, en contina guerra y con­
tienda.
Pág. 316, lín. 4.— Después de hombres,
M . R .— y por la dulzura de hablar, los han tenido en ve­
neración. Como aquel ingenioso inventor Homero escribió
del su Ulises auer visto animales y gigantes, monstruosos polifemos con un solo ojo que se tragaban los hombres enteros
y vivos. Desto estoy, etc.
Pag. 3 1 6 , Un. 19.— Después de tragedia ,
M . R . — pues en ella hago ser públicos los desatinos tan
escesivos que el vinático furor causó en aquellos religiosos
Juircios y habito sacerdotal lo que mas convenia ser ca­
llado y sepultado en el profundo del olvido por haber aconte­
cido en personas que habian de ser egemplo de templanza
prudencia y honestidad : antes que ser yo agora relator de las
deshonestas y desvariadas furias que pasaron entre su beber.
Mal parece dar yo ocasión con mi lengua á que habiendo tu
placer te rias y mofes de aquella consagrada caterua que está
en la tierra en lugar de la diuina magestad.
Pag. 3171 ha. 14.— Después de obedecer,
M . R .— pero con una condición (que conjuram entóte
tengo de ligar á ella), y es que no se ha de publicar fuera de
aqui.
Pag. 317, lín. 23.— Después de rico,
M . R .— tiene un hijo que se llama Z e n o n , hombre estu­
dioso y sabio como sabes, el cual por tener ya edad conve­
niente, etc.
Pag. 3 19 , lín. 9.— Después de maestros ,
M . R .— de Zen on, y clerecía, etc.

399

Pag. 3 1 9 , lín. 1 1 . — Después de muger,
M . R .— comenzáronse luego las mesas á servir.
Pag. 3 1 9 , Un. 22 .— Después de San M iguel,
M . R . — porque era profesor de gramática, y presumia de
filósofo.
Pag. 3 1 9 , Un. 26.— Después de Salo/non,
M . R .— que canas muy antiguas son en el hombre el saber.
Pag. 320 , Un. 3 .— Después de gozar.
M . R .— G a l l o . — f'ué á todos ocasión de gran risa, y no
se podiendo sofrir, Zenothemo, maestro de Filosofía, dijo
en alta voz ser aquello el egemplo de figura Antiptosis.
Pag. 320 , Un. 10 .— Después de notar.
M . R . — G a l l o . — Solamente tenían ojo y atención en
aquellos hombres sabios y Religiosos, su ambición, su pues­
to, habla, beber y comer y conversación. Enfin todos aque­
llos seglares se fingian tener cuenta con su plato : pero mas
la tenían con lo que entre los clérigos pasaba.
Pag. 320 , Un. 29.— Después de Aristeneto,
A l. R . — que mucho se reia de ello.
Pag. 3 2 1 , Un. 3 .— Después de agora,
A l. R .— diciendo la misa mayor á mis peírochanos salien­
do á ofrecer me dijo un feligrés mió, que habiades esta fiesta,
y ansí luego me apresuré, que no tardé en lo que restaba de
la misa un momento.
Pag. 3 2 2 , Un. 9.— Después de estaban ,
A l. R .— á hermon cura de Santo Thome dijo que á cabo
de su vejez echase la manceba de casa que tenia diez años
auia so color de m oza, y á Eucrito cura de San Dionisio d¡-

\

4oo

jo, que si pensaba lleuar al otro mundo los cien ducados que
tenia dados á Aristeneto á cambio.
Pag. 322, lín. 14.— Después de hacienda,
M . R .— y riquezas, auiendo sido poco antes muy pobre.
Y Aristeneto ya mohíno y afrontado mandó á dos criados su­
yos que le tomasen y echasen fuera de casa, etc.
Pag. 322, lín. 25.— Después de mugeres,
M . R .— dijo delante del rico Menedemo á su muger:
que quien le hauia dado mas faldrillas, Demócrito, cambia­
dor su amigo, ó Menedemo su marido. De lo cual la dama
se afrontó mucho, y Menedemo recibió grande injuria; y
ansi Aristeneto, pensándolo remediar y que le haria su amigo
mandóle dar muy bien á beber, por que pensó que ansí no lo
afrontaría mas y por esta causa mandó á un criado suyo, etc.
Pág. 323, lín. 1.— Después de casados,
M . R .— y en alta voz dijo que todos con silencio le qui­
sieron oir. Señora Magencia, muger de nuestro huésped Aris­
teneto, y madre de Zenon nuestro misa cantano : yo bebo á
ti, y mirad señora que aueis de beber otro tanto del vaso que
yo bebiere so pena que no lo cumpliendo no ayas mas fijo ; y
si lo cumplieres, por la bendición de mi San Nicolás, habras
un hijo fuerte gentil hombre sabio como yo. y alzando la co­
pa beuió della casi una azumbre y luego estendiendo el brazo
la daua á Magencia diciendo que si no bebía que caería en
la maldición y Magencia encogiéndose con gran vergüenza
rehusó el vaso con algún miedo que Alcidamas no la afronta­
s e ; y los convidados temiéndole hicieron por apartarle afuera;
pero el juró por sus órdenes que si no daba un fiador que be­
biese por ella, que se lo hauia de derramar acuestas; y el
cura de San Miguel que era un gran bebedor dando á enten­
der que lo hazia movido de piedad, dijo : que el quería beber
por ella, y ansí tomando el vaso en sus manos bebió un ter­
rible golpe que á juicio de todos igualó.

4oi
Pag. 3 2 3 , lín. 28.— Después de pies,
M . R .— todos los pechos y zarahuelles desabrochados de
manera que casi todo estaba desnudo, que se le aparecían las
partes vergonzosas, tomó el vaso, etc.
Pag. 32 4 , lín. 13 .— Después de Dioniso,
M . R .— porque estaban injuriados de las afrentas que les
habia dicho, y también Eustochio cura de San Martin por
que le habia dicho Alcidamas que si habia acabado de jugar
el asegur y afilador que su padre le habia dejado de la carneceria y ansí estos se leuantaron lleuando los manteles tras si
. y en favor de Alcidamas se leuantó el cura de San Juan ; y
el cura de Santa marina y el cura de San Pedro; y el sacris­
tán de San Miguel.
M i c i l o . — ¿O u e, también estaba allí el sacristán de San
Miguel ? yo seguro que no faltasen voces.
G a l l o . — Allí vino con grande importunidad; que en una
silla le trugeron por que estaua enfermo.
Pag. 32 6 , lín. 9.— Después de medio,
M . R .— de las mesas desnudos como estaban comenzaron
á cantar y á baylar.
Pag. 3 3 0 , lín. 10 .— Después de Aljuba Rota,
M . R .— en el cual dijo cosas muy graciosas y agudas con
la procesión del cuerpo de Dios. Después que este ovo repre­
sentado su habilidad se salió y entró otro que por el semejan­
te traia otra diferencia y tocando un laúd allí ante todos re­
presentó un gracioso coloquio en cuatro lenguas, italiana,
española, francesa, y portuguesa en el cual con grandes do­
naires y entremeses mostró un tema que propuso probar que
los italianos parecen sabios y sonlo ; y los españoles parecen
sabios y no lo s o n ( i) ; y los franceses parecen locos y no lo
( 1 ) Está cuidadosamente tachado todo este párrafo que nos ha costado gran tra­
bajo leer.

26

402

son ; y los portugueses parecen locos, y sonlo ; fue juzgada
por todos como ingeniosa esta representación.
Pag. 3 30 , Un. 12 .— Después de mesa,
M . R .— por orden comenzando del misa cantano padre y
padrino, no perdonando frailes, clérigos, ni casados; y aun­
que á unos era gracioso y apacible, á otros fue en esto mo­
lesto y enojoso, y aun injurioso. De lo cual Riendo algunos
donayres se comenzaron entre sí á alborotar en tanta manera
que dieron ocasión de que despertase Alcidamas de su sueño
y elevamiento profundo.
Pag. 3 3 1 , lín. 6.— Después de injuriados,
M . R .— qual del uno, qual del otro, no hauia quien entrellos se quisiera meter. N i aun osaban por no tener armas
conque los departir. Arrojábanles los manteles, sillas, vasos,
vasijas.
Pag. 3 3 1 , Un. 14 .— Después de laúd.
M . R .— Pero el joglar arrancó á Alcidamas con la una
mano un gran pedazo de la oreja y con otra mano le arran­
caba la nariz. De todos los otros curas, no quedó hombre
sin sangrienta herida particular, qual en la cabeza, qual en
el rostro, qual en otra parte de su cuerpo, y siendo todos pre­
sos por el eclesiástico juez se sentenció ninguno haber-incur­
rido en irrigularidad, porque se averiguó ninguno estar en su
libre poder y juicio. Pues plazió á Dios que echados fuera de
la sala todos los heridos; porque todos fueron enviados á sus
casas á se curar; luego quedó sosegado todo el campo. Que
esto tiene de bueno esta gente sacerdotal: que tan presto
como la cólera ó fuego los enciende y se enojan, tan presto
son desenojados : y cualquiera persona que se meta en medio
los hará amigos : por que dicen que no puede en ellos durar
enemistad porque ganan de comer en oficio que no sufre ene­
migo ; que es decir misa. Y ansí el sacerdote cuando riñe,

4'53

no tiene mas que el primer golpe'; del qual sino hiere, sed
seguro que no tirará mas. Pero como no estaba aun asen­
tado lo bebido y cada momento bebian mas tenían aun los
ánimos prestos y aparejados por cualquiera oportunidad á ba­
talla. Y ansí Cleodemo que estaba al lado de su ahijado Z enon volviendo á la carta de Etenocles : porque sintió afron­
tado á Aristeneto : y aun aquellos religiosos que junto á sí
tenia dijo : ¿O ue os parece señores de la elegancia de Ete­
nocles en su escrebir? piensa que no entendemos su intincion
y donde va á parar su eloquencia.
Pag. 332, lín. 14. — Después de Etimoclides,
M . R .— pues si aquí se le hubiese hecho injuria en lo que
yo he dicho, habría muchos que respondiesen por él, y no
me marauillo que responda Zenotemis por él, pues ambos
tienen hecho concierto de no enterrar los feligreses muertos
sin que primero le envíen prenda por el tañer y sacar la cruz.
Pag. 332, lln. 26.— Después de mar,
M . R .— que ansí tienes tu cincuenta cofradias en esta ciu­
dad que en todo el año no vas á tu casa á comer.
Pag. 332, lín. 29.— Después de Zenotemides,
M . R . — rompiendo por la mesa tomó á Cleodemo por los
vestidos y sobrepelliz y le trujo al suelo sin le poder ninguno
quitar. No parecia sino garra debajo del halcón. Daua el des­
venturado grandes gritos diciendo : que me mata : que me
ahoga ; váleme Aristeneto y Zenon y aquellos religiosos se le
quitaron : que le mataua ; y cuando debajo salió no tenia
pluma, ni aun hueso en su lugar. El rostro todo arañado : y
un ojo casi fuera: del qual se sintió muy lastimado: y fue
necesario que luego le lleuasen á su casa á se proueer. y hizieron que Zenotemides se fuese también, pensando que la
Justicia acudiera allí.
Pag. 3 3 3 , lín. 4. — Después de belicosos,

404

M . R .— curas pues todos fueron de tres rencuentros heri­
dos y sacados del campo como te he contado. Pues quedando
la otra gente del convite ansí muy confusos y marauillados de
ver su poco sosiego y templanza y mal egemplo. Dioniso
maestro de capilla y todos sus compañeros pensaron entender
en algún regocijo por voluer la fiesta á su deuido lugar, y
como la comida fue acabada, y el misa cantano echo la ben­
dición llego Dioniso con la mano llena de tizne de una sartén
y entiznó todo el rostro del misa cantano que no le quedo
cosa blanca. Y como no tenia padrino le tomaron por fuerza,
y le sacaron de casa á la puerta donde estaua el medio pueblo
que era llegado al ruido y voces de la batalla pasada : y vestieronle un costal abierto por el suelo que se acababa de va­
ciar de harina y salió Dioniso á la calle en alta voz diziendo
«Ecce homo.» Todos prosiguiendo gran grita y mofa le tira­
ban trapos sucios y puñados de cieno que estaba en la calle,
que me hicieron llorar. * ,
M i c i l o . — Por cierto con mucha razón.
G a l l o .— Pues ansí le subieron en un asno y le llenaron
con gran denuesto por toda la ciudad.
M i c i l o . — ¿Pues en el entretanto que hazias tu?
G a l l o . — En el entretanto que estas cosas pasaban que te
tengo contado estaba yo entre mi pensando otras muchas. L o
primero que consideraba era que aquel nuevo ungido por sa­
cerdote representaua al verdadero Christo.
Pág. 3 3 4 , l¡n. 28.— Después de ellas,
M . R .— porque no veo cosa mas común en el vulgo que
de los que de la virtud mas parlan estar mas legos del hecho,
y después veníame á la memoria quan corruptos están en las
costumbres los que tienen obligación á dar buen egemplo.
Consideraba quanto filósofo, Religioso cura y sacerdote, es­
taba allí tan distraídos en el recogimiento : que si los unos
hazian bajezas, los otros las decian muy mayores; y tanto
que ya no podia echar toda la culpa al vino y comida ; cuan-

4o 5

do oí y leí lo que estando ayuno escribió Etiinocles. Pareció­
me en alguna manera aquella carta á lo que fabulosamente
cuentan los poetas de la diosa Eride : que por no ser convi­
dada á las bodas del rey Peleo echó en medio de las mesas
aquella manzana que después fue causa de aquella bravísima
y memorable contienda troyana. Enfin todas las cosas me pa­
recía que estaban allí al reves : porque via allí una mesa de
feligreses, casados idiotas y populares callando y comiendo
con mucho orden y templanza : que ni con el vino hablaban,
y que ni en el puesto ni meneo mostraban algún descuido des­
honesto, y solamente se reian de aquellos que hasta entonces
por solo el hábito, estado y opinion venerauan honraban y
obedecían pensando que en sí fuesen de algún valor y precio:
y agora se acusan por verdaderos idiotas engañados : pues se
ven por esperiencia desto sus desmanes su poco recogimiento
y poca vergüenza. Ouando los ven tan desordenados, desco­
medidos en su beber y comer : tan infames y disolutos en sus
injurias : con tantas voces y grita por tan fáciles y ligeras
ocasiones venir á las manos y cabello y sobre todo me admi­
raba ver aquel monstruo de naturaleza Alcidamas cura de
San Nicholas tan desbaratado en su vivir y costumbres obras,
conversación que nos dejó confusos y admirados á quantos
estábamos alli. Sin empacho ninguno de las dueñas hacia cosas
de su cuerpo y partes vergonzosas, y decia de su lengua que
aun habría empacho de lo decir y hacer un muy profano se­
glar.

INDICE.

Páginas.

A dvekt enc ia ...........................................................................................

v

Prólogo del auctor al lector curioso..............................................

i

Argumento del pritner canto del gallo.— En el primer canto
que se sigue, el auctor propone lo que ha de tratar en la
presente obra, narrando el primer nacimiento del gallo, y
el suceso de su vida.....................................................................

7

Argumento del segundo canto del gallo.— En el segundo canto
que se sigue, el auctor imita a plutarco en vn dialogo que
hizo entre Ulixes y vn griego llamado grilo, el qual auia
Cyrces conuertido en puerco. En esto el auctor quiere dar
a entender, que quando los hombres están encenagados en
los vicios y prin5Ípalmente de la carne, son muy peores
que brutos, y aun ay muchas fieras que sin comparación
los exceden en el uso de la virtud...........................................
Argumento del tercero canto del gallo.— En el tercero canto
que se sigue, el autor imita á Luciano en todos sus diálo­
gos, en los quales sienpre reprehende á los philosophos y
Religiosos de su tiempo..............................................................
Argumento del quarto canto del gallo.— En el quarto canto

25

44

que se sigue, el auctor imita á Luciano en el libro que hi­
zo, llamado Pseudomantis. En el qual descriue marauillosamente las tacañerías y embaymientos y engaños de vn
falso religioso llamado Alexandro, que en muchas partes del
mundo fingió ser propheta, dando respuestas ambiguas y in­
dustriosas para adquirir con el vulgo crédito y moneda. .
Argumento del quinto canto del gallo.— En el quinto canto
que se sigue, el auctor debajo de vna graciosa historia, imi­
ta la parabola que Cristo dixo por san lucas en el capi-

59

408
Páginas’

tulo quinze del hijo prodigo. Verse ha en agradado estilo,
un vicioso mancebo en poder de malas mugeres, bueltas las
espaldas a su honra, a los hombres y a D ios, disipar los
doctes del alm a, que son los thesoros que de su padre Dios
heredó, y verase tanbien los hechizos, engaños y encanta­
mientos de que las malas mugeres vsan por gozar de sus
las5¡uos deleites por satisfazer á sola su sensualidad.

.

.

84

Argumento del sesto canto del gallo.— En el sesto canto que
se sigue, el auctor prosiguiendo la parabola del hijo prodi­
go, descriue por industria admirable de vna pintura, las Vi­
torias que el nuestro inuictisimo Emperador Carlos quinto
deste nonbre, vuo en la prisión del Rey de franca en pauia. y la que vuo en tunez. y en la batalla que dia a lansg r a u e y a ju a n de Saxonia, y liga de herejes alemanes,
junto al rio Albis en Alemania................................................

I06

Argumento del séptimo canto del gallo.— En el séptimo canto
que se sigue, el auctor concluyendo la parabola del hijo
prodigo, finge lo que comunmente suele aconte9er en los
man9ebos, que aborridos de vn VÍ9Í0 dan en meterse frai­
les. y en el fin del canto descriue una famosa cortesana Ra­
mera...............................................................................................

I 24

Argumento del octavo canto del gallo.— En el octavo canto que
se sigue, el auctor se finge auer sido monja, por notarles
algunos intereses que en daño de sus con9Íen9Ías tienen.
Concluye con vna batalla de ranas en imitación de Homero.
Argumento del nono canto del gallo.— En el nono canto que se
sigue, el auctor imitando á L ugano en el dialogo llamado
Toxaris: en el qual trata de la amistad. El auctor trata de
dos amigos fidelissimos, que en casos muy arduos aprouaron
bien su intin9Íon. Enseñasse quales deuen ser los buenos
amigos............................................................................................

148

168

Argumento del décimo canto del gallo.— En el de9Ímo canto
que se sigue, el auctor prosigue lo mucho que Arnao hizo
por cobrar á Alberto después que su muger se murió. En lo
qual mostró bien el valor de su amistad: y quales todos los
amigos deuen ser.. . ............................................................

191

4°9
Páginas.

Argumento del bonzeno canto del gallo.— En el honzeno canto
que se sigue, el auctor imitando á Lugano en el libro que
intituló de Luctu, habla de la superfluidad y vanidad que
entre los cristianos se vsa en la muerte, entierro y sepoltura. Descriuese el entierro del marques del gasto, Capitán ge­
neral del Emperador en la ytalia. cosa muy de notar. .

.

209

Argumento del duodécimo canto del gallo.— En el duodécimo
canto que se sigue, el auctor imitando á Lufiamo en el dia­
logo que intituló Icaromenipo, finge subir al cielo, y descriue lo mucho que vio allá............................................................

225

Argumento del décimo tercio canto del gallo.— En el defimo
terfio canto que se sigue, el auctor prosiguiendo la subida
del fielo, descriue la pena que se da a los ingratos. . . .
Argumento del décimo quarto canto del gallo.— En el defimo

241

quarto canto que se sigue, el auctor concluye la subida del
fíe lo : y propone tratar la bajada del infierno, declarando
muchas cosas que af erca del tuuieron los gentiles historiado­
res y poetas antiguos.....................................................................

262

Argumento del décimo quinto canto del gallo.— En el defimo
quinto canto que se sigue, el auctor imitando a L u f iano en
el libro que intitulo Necromanfia , finge descendir al infier­
no. Donde descriue las estanfias, lugares y penas de los
condenados....................................................................................
Argumento del décimo sesto canto del gallo.— En el defimo sesto
canto que se sigue, el auctor en Rosicler hija del Rey de

279

Syria, descriue la ferofidad con que una muger acomete
qualquiera cosa que le venga al pensamiento, si es lisiada de
vn lafiuo interes. y concluye con el defendimiento del
infierno imitando a Lufiano en los libros que de varios diá­
logos intituló.................................................................................
Argumento del décimo séptimo canto del gallo.— En el defimo
séptimo canto que se sigue, el auctor suena auerse hallado
en vna misa nueua: en la qual descriue grandes acontefimientos que comunmente en semejantes lugares suelen passar...................................................................................................
Argumento del décimo octauo canto del gallo.— En el defimo

297

3*5

4io
Páginas.

octauo canto, o sueño que se sigue, el auctor muestra los
grandes daños que se siguen por faltar la verdad del mundo
de entre los hombres...................................................................

336

Argumento del décimo nono canto del gallo.— En el de5Ímo
nono canto que se sigue, el auctor trata del trabajo y mi­
seria que hay en el palazo y seruicio de los prin^pes y se­
ñores. y reprehende á todos aquellos que teniendo alguna
habilidad para algún ofÍ9Ío en que ocupar su vida, se pri­
van de su bienauenturada libertad que naturaleza les dio.
y por viuir en vicios y profanidad se subjetan al seruifio
de algún Señor..............................................................................

356

Argumento del vigessimo y vltimo canto.— En este vigessimo
canto, el auctor representa á D em ofon , el qual viniendo
vn dia á casa de MÍ9ÍI0 su vecino a le visitar, le halló triste
y afligido por la muerte de su gallo, y procurando dexarle
consolado se vuelue a su casa....................................................

380

ERRATAS

LEAS E.

D IC E .

P Á G IN A S .

L ÍN E A .

I ......................

I I ..

.

.

f a b o r ....................................

fa v o r

I d ....................

l 8..

.

.

p l a z a ...................................

p la z e r

17. . . .
19.. . .
32. . . .
13. . . .
17. . . .
13.. . .
5.. . .

a l i e n t o ...............................

a s ie n t o

a y u d a m en te.

a g u d a m e n te

4 ......................
I d ....................
I d ....................

8 ......................
I I ...................
i S ...................

2 0 ...................

R o s ic le r

R o s i d e r .............................
a n d a e n ti.

.

.

h a b la e n ti
fu e s te

f u e s s e ..................................

m ero e

m e r d e .................................
A n a z in c la r o .

.

A n a z in d a r o
f ie r a s

3 ..

.

.

f i e r a .....................................

.

4 5 ...................

30. .

.

.

en tre te n e r.

.

e n tre m e te r

6 l ...................

28. .

.

.

e t u d i o ..................................

.

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6 3 ...................

I I ..

.

.

v e r s o s s ................................

.

v erso s

2. • • •

s u ...........................................

.

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2 9 ...................

6 4 ...................

.

.

6 7 ...................

2 5 ..

.

.

p e n s a r a ..............................

.

p en ara

6 9 ...................

2 9 ..

.

.

l e s ..........................................

.

lo s

8 5 ...................

26. .

.

.

s i n .........................................

.

si

9 i ...................

2 1. .

.

.

l a ...........................................

.

lo
d e s ta tu g u e r r a á q u e y v a s a g o r a

IO 9 .

.

.

.

8 ..

.

.

d e sta tu g u e rra y v a s a g o r a .

I 1 2.

.

.

.

2 4 ..

.

.

la n c e n e q u e n e q u e s . .

.

1 1 6.

.

.

.

3 ..

.

.

n o m e n o s p r im o r .

.

.

n o c o n m e n o s p r im o r

1 2 5 . . . .

12. .

.

.

v n o s .....................................

.

vnas

1 3 4 . . . .

l6. .

.

.

T r a t a v a m o s ..

.

T ra ta v a n o s

i d .......................

1 7 ..

.

.

m a n tia m o s . .

.

m a n te n ía n o s

.

p a re c ie s s e n

s im p le z a

la n c e q u e n e q u e s

1 9 ..

.

.

p e r e c ie s s e n . .

22. .

.

.

c o n q u e p u d ie s s e .

i d .......................

3 1..

.

.

lim p ie z a .

.

16 2 ..

. .

2 5 ..

.

.

e n t r a r e n ............................

.

e n tra re

1 7 3 ..

.

.

26. .

.

.

d u e ñ o ..................................

.

dueño.

181.

.

.

158 —

16 0 ..

. .

c o n q u e s e p u d ie s s e

.

m i d e s h o n e s tid a d

17 ..

.

.

m i h o n e s tid a d . .

1 8 9 .. . .

17 ..

.

.

S U .................................................

.

tu

9i . . . .

13 ..

.

.

v n e x tra .

.

.

.

.

v u e s tra

19 2 .. . .

19 ..

.

.

d e s e a r le . .

,

,

,

.

deseass?

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.

412
P Á G IN A S .

L ÍN E A .

D IC E .

LE ASE .

1 96.

.

.

3

p o r v i s t o ...........................................

p o r q u e v is to

19 8 .

.

.

2 5 ..

.

.

y v e ra s á lo q u e .

y v e r a s c o m o á lo q u e

20 1.

. .

26. .

.

.

p a r a ......................................................

pasa

202.

.

.

3 0 -•

• •

e s a v o l u n t a d .................................

esa tu v o lu n ta d

203.

.

.

3 1*• •

lo m a s la s tim a d o .

lo q u e m a s la s tim a d o

206.

.

.

4 --



D u ran go y com p añ ero.

D u r a n g o su c o m p a ñ e r o

235.

.

.

8 ..

.

s e ............................................................

SU

I. .

.

t a r e j e ..................................................

.

267.

.

.

3 1 ..



m i s i ó n ................................................

.

v is ió n

276.

.

.

l 6 . . . .

a d e l a n t a ............................................

.

a d e la n te

300.

.

.

2 1 ..

.

a s g u r a v a ...........................................

.

asegu rab a

323.

.

.

12. .

.

b r a j o ...................................................

.

b a jo

362.

.

.

2 8 ..

.

$ e u o .....................................................

.

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257.

- • •

.

t a r a je

3 6 3-

.

.

3 0 ..

.

l u z ........................................................

.

hez

365.

.

.

2 3 ..

.

M j i l o .................................................

.

M ijilo

366.

.

.

1 9 ..

.

p o r ser esa r a z ó n .

.

p o r esa ra z ó n

.

SOCIEDAD
DE

BIBLIÓFILOS

ESPAÑOLES.

1. Excmo. Sr. D . Juan Eugenio Hartzenbusch.
2. D . Pascual de Gayángos.
3. D. Cayetano Rosell.
4. Illmo. Sr. D . Braulio Antón Ramírez.
5. D . José G odoy Alcántara.
6. D . José Almirante.
7. D. Mariano Carderera.
8. D . José Fernandez Giménez.
9. D . Mariano Vergara.
10. D . José María Escudero de la Peña.
11. D . Francisco Asenjo Barbieri.
12. D . Santos de Isasa.
13. D. Antonio Peñaranda.
14. D. José García y García.
1 5. D. Vicente Vignau.
16. Illmo. Sr. D . Miguel Colmeiro.
17. Illmo. Sr. D . Manuel Colmeiro.
18. D . Valentin Carderera.
19. D . Juan Facundo Riaño.
20. D. Jacinto Sarrasí.
21. D . José de Castro y Serrano.
22. D . Ramón Llórente y Lázaro.

4M

23. D . Toribio del Campillo.
24. D . Gregorio Cruzada Villaamil.
25. Excmo. Sr. D . Antonio Cánovas del Castillo.
26. D . Cándido Breton Orozco.
27. D . José María Octavio de Toledo.
28. D. Manuel Rivadeneyra.
29. D . Manuel Rico y Sinobas.
30. D . Cárlos Castrobeza.
3 1. D . Genaro Alenda Mira de Perccval.
32. D . Anacleto Buelta.
33. D . Máximo de la Cantolla.
34- D . Fernando de Castro.
35. D . Manuel Lasala.
36. D . Eugenio Maffei.
37. Excmo. Sr. Marqués de la Fuensanta del Valle.
38. D . Francisco Moya.
39. La Biblioteca Nacional.
40. D . Joaquín de Azpiazú y Cuenca.
4 1. D. Vicente Barrántes.
42. D . Julian Sanchez Ruano.
43. D . Raimundo Gonzalez Andrés.
44. D . Joaquin Cebados Escalera.
45. D . Sebastian de Soto.
46. Excmo. Sr. Marqués de la Mesa de Asta.
47. Excmo. Sr. Marqués de la Vega de Armijo.
48. D . Francisco Escudero y Perosso.
49. Excmo. Sr. D. Trinidad Sicilia.
50. Excmo. Sr. D. Manuel Silvela.
51. D . Fermín Hernandez Iglesias.
52. Sr. D. Manuel Oliver y Hurtado.
53. D . José Pérez de Guzman.
54. D . Ricardo Heredia.
55. D . Mariano de Zabálburu.

4i 5

56. Excmo. Sr. D. José de Posada Herrera.
57. D. Eduardo de Mariátegui.
58. La Biblioteca del Ministerio de Gracia y Justicia.
59. D. Emilio Ruiz de Salazar.
60. Excmo. Sr. D. Antonio Hurtado.
6 1. D. Isidro Autran.
62. D. Francisco Cutanda.
63. D. Luis Vidart.
64. Excmo. Sr. Conde de Villanueva de Perales.
65. D. Mariano Aguado.
66. Illmo. Sr. D. Félix García Gomez.
67. Sr. Marqués de la Torrecilla.
68. D. Francisco M. Tubino.
69. D. Manuel Ruiz Higuero.
70. D. Manuel Pastor y Polo.
7 1. Excmo. Sr. D. Tomas María Mosquera.
72. D. Ricardo Chacon.
73. Excmo. Sr. Marqué^ de Sardoal.
74. Excmo. Sr. D. Manuel'María Hazañas.
75. D. Emilio Castelar.
76. Illmo. Sr. Vizconde del Ponton.
77. Sr. Marqués de Morante.
78. Excmo. Sr. Marqués de Corvcra.
79. D. Nilo Maria Fabra.
80. Excmo. Sr. D. Luis de Estrada.
8 1. D. Ricardo Jover.
82. D. Angel Echalecu.
83. D. Diego Lopez de Moría.
84. D. Julian de Zugasti y Sacnz.
85. Excmo. Sr. Marqués de Aranda.
86. Excmo. Sr. Marqués de Heredia.
87. D. José Carranza y Valle.
88. Illmo. Sr. D. Justo Pelayo Cuesta.

4 i6

89. D. Ramon Lopez Cano.
90. Excmo. Sr. D. Joaquin Salafranca.
9 1. D. Fermin Lasala.
92. Excmo. Sr. Conde de Placencia.
93. Excmo. Sr. Duque de Alburquerque.
94. Illmo. Sr. D. Ramon Miranda.
95. Illmo. Sr. D . José Ribero.
96. D. Amos de Escalante.
97. D. Francisco de Paula Acedo.
98. D. Ramon de Campoamor.
99. Sr. Conde de San Julian.
100. D. Juan Uña.
1 01 . D. Joaquin Maldonado Macanaz.
102. Illmo. Sr. D. Lope Gisbert.
103. D. Manuel Goicoechea.
104. Excmo. Sr. Marques de Cabriñana.
10 5. El Ateneo de Madrid.
106. D. Juan Mané y Flaquer.
107. D. Patricio Aguirre de Tejada.
108. Excmo. Sr. D.*José de Entrala y Perales.
109. Illmo. Sr. D. Francisco Barca.
1 10. Excmo. Sr. D . Leopoldo Augusto de Cueto,
i n . D. Mariano Vazquez.
1 1 2. D .Juan Federico Muntadas.
1 1 3 . Sr. Conde de Villaverde la Alta.
1 1 4. Excmo. Sr. D. Eugenio Moreno Lopez.
1 1 5 . D . Cayetano Alberto de la Barrera.
1 1 6. D. Jerónimo de la Gándara.
1 1 7 . D. Carlos de Haes.
1 1 8. D. Antonio Terreros.
1 1 9. D. Carlos Ramirez de Arellano.
120. D. Manuel Jontoya.
1 2 1 . La Biblioteca Colombina.

417
12 2. D. Eduardo Sanchez y Rubio.
12 3. La Biblioteca del Senado.
124. D. Vicente de Soliveres y Miera.
12 5 . D. José de Garnica.
126. La Biblioteca del Ministerio de Ultramar.
12 7 . Excmo. Sr. D. Bonifacio Cortés Llanos.
128. Ulmo. Sr. D. Manuel Mcrelo.
129. Sr. Conde de Alcoy.
130 . D. Adolfo Menraberri.
1 3 1 . D. Joaquin Aguado.
13 2 . D. Eduardo Gasset y Matheu.
13 3 . D. Manuel Cañete.
134 . D. '’rancisco de Borja Pabon.
13 5 . Excmo. Sr. Marqués de Molins.
136 . D. Francisco Bermudez de Sotomayor.
13 7 . D. Francisco Millan y Caro.
138 . Excmo. Sr. Marqués de la Merced.
139 . D. Manuel R. Zarco del Valle.
140. D. Isidoro de Urzaiz.
1 4 1. D. Fernando Fulgosio.
142. D. Rafael Blanco y Criado.
14 3. Excmo. Sr. Marqués de Vallejo.
144. D. Lucio Dominguez.
14 5. Illmo. Sr. D. Fermin de la Puente y Apezechea.
146. D. Ángel Laso de la Vega y Arguelles.
147. D. Salvador de Torres y Aguilar.
148. La Biblioteca de la Real Academia Española.
149. D. Fernando Fernandez de Velasco.
1 50. D. Ramon Rua Figueroa.
i 5 i. D. Joaquin Ruiz Cañabate.
15 2 . D. José Sehneidre y Reyes,
i 53. D. Francisco Morcillo y Leon,
i 54. D. Juan José Diaz.

^7

4i 8

155* D . Pedro N . Oseñalde.
156. D . Carlos Susbielas.
15 7. Illmo. Sr. D . Federico Hoppe.
158. D . Manuel Galiano.
159. D . José Plazaola.
160. D . Bonifacio Montejo.
16 1. D . Damian Menendez Rayon.
162. D . Antonio Enrique Gómez.
163. D . Francisco de Paula Canalejas.
164. Frédéric W . Cosens. Esq.
165. Robert S. Turner. Esq.
166. Sr. Marqués de Pidal.
167. Sr. Vizconde de Manzanera.
168. D . Juan de T rô y Ortolano.
169. D . José María de Alava.
170. Excmo. Sr. Marqués de Barzanallana.
17 1. Excmo. Sr. Conde de Valencia de Don Juan.
172. D . Carlos Bailly-Baillière.
173. D . José Maria Asensio.
174. Real Academia de la Historia.
175. Illmo. Sr. D. Fernando Balsalobre.
176. Illmo. Sr. D. Juan Valera.
177. Excmo. Sr. D . Gabriel Enriquez.
178. Sr. Conde de T orre Pando.
179. Excmo. Sr. Duque de G or.
180. D . Vicente de la Fuente.
181. D . Félix Maria de Urcullu y Zulueta.
182. D . Francisco de Borja Palomo.
183. Sr. Marqués de Valdueza.
184. Excmo. Sr. D. José Farinas.
185. D . Luis de la Escosura.
186. D . Jésus M uñoz y Rivero.
187. Sr. Conde de Agramonte.

419

188. D. Manuel Cerda.
1 89. Biblioteca del Ministerio de Fomento.
190. D. Mariano Bosch y Arroyo.
191. D. José Sancho Rayón.
192. D. Cayetano Manrique.
193. D. Antonio Martin Gamero.
194. Excmo. Sr. Marqués de Casa Loring.
195. Excmo. Sr. D. Adelardo Lopez de Ayala.
196. D. Fernando Arias Saavedra.
197. Illmo. Sr. D. Santiago Ortega y Cañamero.
198. D. Juan Nepomuceno Jaspe.
199. D. Alfonso Duran.
200. Biblioteca provincial de Toledo.
201. D. José de Santucho y Marengo.
202. D. Enrique Suender y Rodríguez.
203. Doctor E. Thebussem.
204. D. Victoriano Palacios.
205. Excmo. Sr. Duque de Frías.
206. D. Julián Santin de Quevedo.
207. Sr. Conde de San Bernardo.
208. Excmo. Sr. D. Eugenio Montero Rios.
209. Sr. D. José Molto.
210. Biblioteca de la Escuela de Minas.
2 11. Illmo. Sr. D. Manuel Ortiz de Pinedo.
2 12. Excmo. Sr. D. Juan Guillen Buzaran.
213. Sr. D. José Antonio Balenchana.
214. Excmo. Sr. D. Fernando Cotoner.
215. Sr. D. Rómulo Moragas.
216. Sr. D. Manuel Pastor y Landero.
217. Duque de Montpensier.
2 18. Condesa de Paris.
219. Sr. D. Julio Baulenas y Oliver.
220. Sr. D. Marciai Taboada.

430

2 2 1 . Sr. D. Manuel Perez Seoane.
222. Illmo. Sr. D. Antonio Maria Fubié.
223. Sr. Conde de Roche.
224. Sr. D. Carlos Ramirez de Arellano y Trevilla.
225. Sr. Conde de Adanero.
226. Sr. D. Juan Martorell.
227. Sr. D. Bernardino Fernandez de Velasco.
228. Sr. D. José Fontagud Gargollo.
229. Excmo. Sr. D. Manuel Leon Moncasi.
230. Sr. D. Enrique Rouget de Loscos.
2 3 1. Sr. D. Joaquin Arjona.
232. Sr. D. Salvador Lopez Guijarro.
2 33. Sr. D. Lino Peñuelas.
234. Sr. D. Jacobo Zobel.
235. Sr. D. Manuel Carboneres.
236. Sr. D. Eugenio de Nava Caveda.
237. Sr. D. Antonio de la Puente y Bassave.
238. Excmo. Sr. Marqués de Miravcl.
239. Excmo. Sr. Conde de Casa Gaiindo.
240. Sr. D. Hermann Knust.
2 4 1. Sr. D. José de Palacio y Vitev
242. Sr. D. J. N. de Acha.
243. Sr. D. Juan Llordachs.
244. Sr. D. Juan Rodriguez.
245. Sr. D. Agustín Felipe Però.
246. Sr. D. Juan de Aldana.
247. Sr. D. Juan Gualberto Ballesteros.
248. Sr. D. Víctor Zurita.
249. Sr. D. uablo Cuesta.
250. Sr. D. Francisco Jover.
2 5 1. Sr. D. Manuel Gavin.
252. Sr. D. Manuel Catalina.
253. Sr. D. Juan Manuel Ranero.

4 21

2 54- Sr. D . José Ignacio Miró.
255. Sr. Marqués de Casa Torres.
256. Sr. D . Roberto Robert.
257. Sr. D . Marcos Sánchez.
258. Sr. D . Eduardo Lustanó.
259. Sr. D . Francisco Bañares.
260. Sr. D . Fernando Nuñez Arenas.
261. Sr. D Jojé C'oíl y V eh y.
262. Sr. D. José IJordachs.
263. Sr. D . Laureano Perez de Arcas.
264. S. M . el Rey Amadeo I.
265. Sr. D. Francisco Bañares.
266. Sr. Conde de Canillas de los Torneros.
267. Sr. D. Bonifacio Riaño.
268. Excma. Sra. Condesa viuda del Montijo.
269. Sr. D. Ramón Sisear.
270. Sr. G erold, de Viena.
2 7 1 . Sr. D . Juan Martin Fraqui.
272. Sr. D. Joaquin Zugarramurdi.
273. Sr. D. Agapito Olio.
274. Sr. D. Nicolás Gato de Lema.
275. Sr. D. Juan Siscars.

422

JUN TA DE GOBIERNO.

P residente. . . .
V ice-P residente..
T esorero.....................
C ontador. . . .
Secretario primero .
Secretario segundo.

Excmo. Sr. D. Juan Eugenio Hartzenbusch.
D. Cayetano Rosell.
Excmo. Sr. Marqués de la Fuensanta del Valle.
D. Eduardo de Mariátegui.
D. Gregorio Cruzada Villaamil.
D. José María Octavio de Toledo.

LIBRO S PUBLICADOS
POR

LA

SOCIEDAD DE BIBLIÓFILOS ESPAÑOLES.

I. C a r t a s de E u g en io de S a l a z a r , por D. Pascual de Gayángos. Tirada de 300 ejemplares. Agotada la edición.
II. P oesías de D. F rancisco de R io ja , por D. Cayetano A.
de la Barrera. Tirada de 300 ejemplares. Agotada la edición.
III. R ela cio n es de
del

r e in o

de

algu no s

sucesos

de

los

ú ltim o s

t iem po s

G r a n a d a , por D. Emilio Lafuente Alcántara. Tirada

de 300 ejemplares. Agotada la edición.
IV . C inco ca r t a s
de

A c u ñ a , C onde

po lít ic o - l it e r a r ia s

de

de

D. D ieg o S a r m ie n t o

G o n d o m a r , por D. Pascual de Gayángos.

Tirada de 300 ejemplares. Agotada la edición.
V. El
de

l ib r o

A yala,

con

de la s aves de c a $ a , del
la s glosas

del

D uque

C a n c il l e r P edro L ópez

de

A l b u r q u e r q u e . Tira­

da de 300 ejemplares. Agotada la edición.
V I. T rag ed ia lla m a d a J o s e f in a , de M ic a e l de C a r v a ja l , por
D. Manuel Cañete. Tirada de 300 ejemplares. Gratis para los socios.
Agotada la edición.
V II. L ibr o

de la

G o n zalo F e r n a n d e z

C ám ara
de

R eal

d el

P r ín c ip e D. J u a n ,

de

O v ied o , por D. José María Escudero de

la Peña. Tirada de 300 ejemplares. Agotada la edición.
V III. H isto r ia
em pera d o r

de

de

E n r r iq u e

fi de

O l iu a , r e y de ih e r u s a l e m ,

C o n s t a n t in o p l a , por D. Pascual de Gayángos. T i­

rada de 300 ejemplares. Agotada la edición.
IX . E l C ro talo n
ejemplares.

de C h risto ph o ro G nophoso .

Tirada de 3 0 0

Colecciones