Viage estático al mundo planetario. Tomo IV

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Madrid

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Impresos
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323
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0000000005
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Notas
Obra digitalizada por la Universidad Complutense de Madrid perteneciente a la colección privada de Jaime Jaureguizar
Procedencia
Jaureguízar, Agustín
Colección de la edición
Colección de Protociencia-Ficción Mnemosine
Impresor
Imprenta de Aznar
Lugar de publicación
Madrid
Idioma
Español
Europeana Type
TEXT
Europeana Data Provider
Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid
Derechos
Universidad Complutense de Madrid
Licencia de uso
CC BY-NC-ND 4.0
Fecha de creación
1794
Formato
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V IAGE ESTÁTICO
AL M U N D O

PLANETARIO.
TOMO QUARTO.

VIAGE ESTATICO
AL MUNDO PLANETARIO,
EN QUE SE OBSERVAN E L M E C A N ISM O
y los principales fenómenos del Cielo; se indagan
sus causas físicas; y se demuestran la existencia
de Dios, y sus admirables atributos.
OBRA
d e l A sate D . L orenzo H e r v á s r P a n d u r o ,
Socio de la Real Academia de las Ciencias y A nti­
güedades de Dublin y de la Etrusca
de Cortona.

,

DEDICADA
al

E xcelentísimo S eñor D on A n t o n i o P once
de L eón , C arrillo de A lbornoz , D uque
DE MONTEMAR , &C. &C. &C.

SIGUE L A PA R T E SEG U N D A .

CON

LICENCIA.

En Madrid , en la Imprenta de A znar.
AÑO MDCCXCIV.

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Pág. i

VIAGE ESTATICO
AL M UND O P L A N E T A R I O ,
SIGUE LA PARTE SEGUNDA.

§. V I .
Observación de Urano , octavo planeta nue­
vamente descubierto en 13 de Marzo
de if8i.
J S u s c a , Cosmopolita, la constelación ó el
signo llamado Cáncer, y en él con atención mi­
ra aquel pequeño astro , que por su aparente
Relación
pequeñéz á los terrícolas aparece estrella de sex­ del descu­
to orden , y nosotros distinguimos mas grande brimiento
que á Marte , y con luz plateada y nada cente­ de Urano
llante, que es propia de los planetas ó de los en el 1781.
astros, que no teniendo luz propia, la reciben
del S ol: ese astro , que ya verás en dicha cons­
telación, es el célebre planeta Urano descubier­
to á 13 de Marzo de 1781 por Guillermo Herschel , natural de H anover, en donde nació el
1738. Este descubridor de Urano no sabía de
Astronomía , sino su nombre ; por lo que Pingré dice , que es mas Astrófilo que AstrónoTomo IU .
A
mo.

2

Via ge estático

mo (i). Simple Soldado por profesión pasó á In­
glaterra con su Regimiento de Hanoverianos :
se dedicó después á la música , de que llegó á
ser M aestro, y al mismo tiempo por afición se
ocupaba en hacer vidrios de anteojos. Tuvo la
habilidad de hacer un telescopio , que aumen­
taba los objetos 20 veces ; esto es , los au­
mentaba quatro veces mas , que los mejores te­
lescopios de Short, que eran famosos. Herschel,
queriendo aprovecharse de su habilidad , tuvo la
gloriosa ambición de observar los Cielos con sus
telescopios , y estos le hicieron ver nuevos es­
pectáculos , que se ocultaban á los demás hom­
bres. En el espacio de algunos grados (2), dice
L a-L ande, Herschel ha descubierto y distin­
guido 440 estrellas. Según este descubrimiento
habrá
en el Cielo hasta 75 millones de ellas.
Telescopio,
Hizo
después
Herschel un telescopio, que au­
que aumen­
ta 6è veces mentaba 60 veces los objetos, y vió cosas in­
los objetos. visibles con nuestros telescopios, que engran­
decen los objetos desde 300 hasta 400 veces.
Desde un siglo hasta el presente tiempo se ha­
bían visto en el Cielo 103 estrellas nebulosas ó

de
(1) Cometographie : traite historique des co­
metes par Air. Pingré : París , 1784. 4. voi. 2.
En el volumen 2. sección 3. de la segunda parte pág. 96 .
(2) Opuscoli scelti sulle scienze , é sull arti:
tom. t i . Alitano , 1788. 4. Trasunto del Signo­
re De-La-Lande sullo stato del Astronomia,
pdg. 25.

,

a1 mundo "Planetario.

3

de luz anublada , las quales observadas con el
telescopio de 20 pies, que usa Herschel, forman
un monton de estrellas pequeñas. El mismo Hers­
chel ha visto 1250 estrellas, que con nuestros
telescopios no distinguimos : ellas tienen luz quie­
ta y amarilla, como los planetas; y por esto
las llama este descubridor planetarias. Si Hers­
chel perfecciona el telescopio de 40 pies , se
descubrirá un nuevo campo á las observaciones.
Las lentes acromáticas se perfeccionan mucho,
y sobre ellas ha escrito muy bien Boscovich.
No sin admiración habrás oído , Cosmopo­
lita , la relación que te he hecho de los des­
cubrimientos que en el Cielo se deben á la ha­
bilidad de Herschel en perfeccionar los teles­
copios, por medio de los quales, mejor, y no
con el peligro de los palones volantes de Mongolfier , vuelan los terrícolas desde la inmensa
distancia en que están , y vienen visual y men­
talmente á estas distantísimas regiones celestes,
y observan lo que en ellas hay. ¿ Quién podrá
esperar ó conjeturar, que en los presentes tiem­
pos , en que las Imprentas sudan con el pe­
so de tantos libros Astronómicos que se publi­
can : en que se hacen ruidosísimas las Académias
de las ciencias físico-matemáticas; y en que
tantas centinelas de los fenómenos celestes estan de dia y noche en las atalayas astronó­
micas , mirando sin pestañear los Cielos, un
Soldado Músico como Herschel, con la espa­
da en una mano, y con un papel de solfa en
la o tra, haya robado á los sabios Astrónomos
Académicos la gloria de ser descubridores de
nuevos é innumerables mundos celestes? Del
A 2
mun-

4

V i age estático

mundo celestial é invisible á toda criatura mor­
tal está escrito , que lo conquistarán , no los
vanos sabios del mundo sensible , sino los que
con humildad de espíritu sirvieren al Criador:
parece que en algún modo se verifica esto mis­
mo del mundo celeste visible , pues que Hers­
chel , sin la ciencia fisico matemática, ha he­
cho las conquistas y los descubrimientos , que
no supieron hacer ilustres físico-matemáticos.
Herschel , pues, ha sido el primero que ha
descubierto el planeta Urano , ó por mejor de­
cir , ha sido el primero que ha conocido ser
planeta el astro que hoy se llama Urano , y
por los Astrónomos se había creído , que al­
ternativamente aparecía y desaparecía. Luego
que los Astrónomos tuvieron noticia del nuevo
planeta, pensaron en darle nombre: hubo en­
tre ellos discordias , que ha disipado el famo­
so Hell. Este insigne Astrónomo , en su edad
avanzada , en graciosos versos , propios de una
fantasía juvenil (i) , ha decidido, que el nuevo
pla-

(i) Lis Astronomorum de nomine , quo plane­
ta recens anuo 1781 , die 13 M ar til , Aquis-So­
lis in Anglia Herschel optico celebérrimo defectus
appellandus s i t : carmen ab Uranophilo. Viennrf,
1786. 8. Esta obra se reimprimió en el 1789* Pa­
ra los versos , que de ella citaré , me valgo de
esta reimpresión corregida por Hell en un exemplar que él ha enviado á un amigo mió. AquisSolis es la pequeña ciudad Balthe (célebre por sus
aguas calientes ^, en el país llamado Sommerset.
6
'
Hell

al mundo 'Planetario.

5

planeta se debe llamar Urano : le aplica el nuevo metal llamado platina, y propone su sím­
bolo, que consta de una estrella sobre un cír­
culo , el qual símbolo sirve también para figu­
rar la platina, de la que Hell hizo acuñar en Simbolo de
el año de 1786 una medalla , que en medio tie­ Urano y de
la platina,
ne el símbolo de Urano , y al rededor se po- nen los símbolos de la Tierra y de los demás
planetas, con la siguiente inscripción: Hellius
astr. an. 1786. novo planeta dicat. El dicho sím­
bolo se aplica juiciosamente por Hell á Urano,
porque en él se contienen el círculo , con que
los Egipcios significaban el mundo celeste , y
la estrella , con que se significa que Urano es
el planeta mas vecino á las estrellas, ó se in­
dica la falsa idéa que los Astrónomos forma­
ron , juzgando que Urano era estrella.
E l descubrimiento de U rano, Cosmopolita
m ió , ha abierto la puerta á un campo inmen­
so
Hell empieza asi la obra:
Astronomi certant , et adhuc sub Judice lis est,
Qua signandus voce pianeta novus.
Est Herschel gallis , Cybeleve : Georgius anglis:
Uranus est brussis : Urania austriacis.
Sobre el simbolo de Urano Hell habla asi:
Circulus O Astronomis signum est pianeta :
At stei Ice * signum sidera jìx a notat.
Cur igitur signum contraria jungit in unum ?
Est ne pianeta novus Jìx a , pianeta simili ?
Currere , stare simul pugnant : sed divide tempus:
Hic modo qui currit, eredita Jìx a fuit.

6

Viage estático

so de conjeturas, con que lucha la insaciable
curiosidad de los Físicos dudosos del número
de planetas , que quizá aún serán invisibles á
los terrícolas. No puedo menos de decirte , que
la noticia del descubrimiento de Urano, tan rui­
dosa entre los Européos , se recibirá quizá con
risa entre muchas naciones orientales , que pro­
fesan la Religión Brahmana dellndostan: pues
en los libros sagrados de ésta ( la astronomía
es parte principal de ellos ) se lee , que los pla­
netas solares son, no siete, como decían los
antiguos Egipcios, Griegos y Romanos , y co­
mo han dicho todos los Astrónomos Européos
hasta el año de 1781 , sino nueve. Ten la bon­
dad de oír las noticias que se saben sobre el
número de planetas, que en su astronomía po­
nen los Brahmanes.
Número de
"E sto s, dice el Jesuíta (1) Lañe , Misione­
planetas se­ ro en el Indostan , admiten nueve planetas, su­
gún los
poniendo , que los ñudos ascendente y descen­
Brahmanes.
dente son verdaderos planetas , que llaman ra­
gú y redú” Sonerat (2) habla de estos plane­
tas en la relación de sus viages á oriente , en la
que
(1) Lettres edijiantes , et curieseuses par Us
Jésuites Missionaires, ère. Reuseil X . P a r is,
1713. 8. Lettre du P . De-La-Lande , au P .
Mourgues , p. 38.
(2) Voyages aux Indes Orientales et d la Chi­
ne , faits par ordre du Roy depuis \jj<\,jusqu
en 1781 par Mr. Sonnerai. Paris , 1782. 8. vol.
3. En el vol. I. cap. 11. p. 216.

al mundo ’P lanetario.

?

que dice : **según los Brahmanes, báxo del Sol,
á la distancia de io ® yogenais (un yogenai es
una medida itineraria de 4 leguas) está el cír­
culo de ragú y kedú, que están en la constela­
ción de la Ursa.” E l Jesuíta Juan Ernesto Hanxleden , en su Diccionario Malabar y Sanscretico , dice (1) : que según los Brahmanes , los pla­
netas ragú y kedú se ven solamente en tiempo
de eclipses. Hanxleden, Maestro insigne de las
lenguas indostanas, escribe ra h ú , y no ra ­
gú ; pero he usado este nom bre, porque lo
hallo comunmente citado por los Autores E u ­
ropeos.
De esta persuasión falsa ó verdadera de los
Brahmanes no se puede dud ar, me ha dicho
algunas veces el doctísimo Carmelita Descalzo
Fray Paulino de San Bartolomé , Misionero del
Indostan ; porque la afirma Hanxleden que se
instruyó perfectísimamente en las ciencias brahmanas. E l mismo Hanxleden dice : que ragú sig­
nifica claro lucido , y h dú significa obscuro hú­
medo. Diciendo Lañe , que los planetas ragú
y kedú se ponen en los ñudos ascendente y des­
cendente , y diciendo Hanxleden , que según los
Brahmanes estos planetas se veían en tiempo de
eclipses , las dos opiniones se hallan uniformes,
y convienen con la que W alter pone en su doc-

tri( 1) Las obras manuscritas de Hanxleden están
en la Biblioteca del Colegio de Roma , llamado
D e propaganda ß d e : en dicha Biblioteca las he
visto y leído.

8

V ía ge estático

trina indiana de los tiempos , en la que dice (i):
»Los Indianos (habla de los Tamúlicos de Frankambar , en donde habia estado de Misionero)
llaman ragú al octavo planeta , y kedú al nono.
En lengua Grendíca el octavo planeta se llama
rháhuhu , y el nono se llama kétuhu. Dicen los
Indianos que ragú es una serpiente negra , que
habiendo nacido de la cabeza del gigante, muer­
to por el dios Wischtnu , vomitó por permisión
de éste su veneno contra el Sol, á quien se asió;
y por esto suceden los eclipses solares. Kedii
era una serpiente roja, que habiendo nacido del
busto de el gigante, vomitó su veneno en la
Luna , á quien se asió , y por esto suceden los
eclipses lunares. Los planetas octavo y nono son
ciegos ó fingidos , y por los Européos se lla­
man testa y cola de dragón , ó ñudo ascendente y
descendente, cuyos símbolos en la Astronomía
son estos: C\> Y 0 ° , cada uno de los guales pro­
viene de la mitad de la figura de la serpiente. Los
eclipses suceden quando el Sol y la Luna están
cerca de dichos ñudos. Según la opinión de los
mas sabios Brahmanes, el Sol y la Luna en sus
eclipses se cubren ú ocultan por las serpientes,
y á esto alude el nombre uparagam, que en
lengua Grendíca significa eclipse. En Tamúlico
se
(i) CdiristophoriW'altheri doctrina temporum
indica : en el
4. p. 154. de la Obra: Histo­
ria regni Oraccorum bactriani auct Theojilo B a­
jero : Petr opoli, 1738. 4.

al mundo Planetario.
9
se llama al eclipse (1) cranam , que primitiva­
mente significó asimiento. El Jesuíta Nicolás Frigault, en el libro 1. capítulo 1. de su Expedición
Christiana á los Chinos, dice: que los Astróno­
mos de aquel Imperio temen que en tiempo de
eclipses sean devorados por una serpiente el Sol
y la Luna, y que para dar socorro á estos pla­
netas en su peligro y trabajos , tocan timbales
de m etal, y á esto aludían entre los Romanos
los metales auxiliares de la Luna.” Es indubi­
table , que las naciones orientales , que hay des­
de el principio del Indostan hasta la China, EI dragón
creen supersticiosamente, que en tiempo de los y la ser­
piente se
eclipses un dragón quiere tragarse al Sol y á la
fingen en el
Luna. En la China el dragón se hace correspon­
Cielo por
der á la segunda constelación de las 28, en que muchas na­
se suele dividir el Zodiaco; y á la primera per­ ciones.
tenece la serpiente. Esta división del zodiaco (2)
es posterior á la antigua, en que los Chinos
consideraban 12 signos ó constelaciones (como
los consideran hoy los Européos), y en los cor­
respondientes á los signos Virgo y Libra ponen
la serpiente y el dragón : lo mismo hacen los
Tunkinos , Tibetanos y Japones; y los Elutos y
otras naciones Tártaras ponen la serpiente y el
cro( 1 ) En Sanseret , lengua madre d é la T a m ú ­
lica eclipse , se dice grashannam (asimiento).
(2) Souciet citado en el vol. i . p. 74 . Obser-

cationes mathematicoe in India et China , faetón
d Francisco N oel , Soc. J . Prag# , 1708. 4. cap.
5. p. 64.
Tomo I V .
B

io
V i age estático
crocodilo ( i) . N o es efecto de casualidad , sino
de algún misterio, la uniforme opinión de tantas
Naciones naciones, que entre los signos zodiacales po­
China, T an­
nen ya la serpiente y ya el dragón. La vene­
ilina , T i­
ración que á éste profesan los C hinos, parece
betana, Ja­
que
la han heredado de los Indostanos. Infie­
pona, Tár­
ro esto , de lo que Magallanes (2) refiere de un
tara.
puente en estos términos : »al rededor del pa­
lacio Churu , hoa , tien , que significa palacio de
flor doble , y está en Pekín , hay , dice , un fo ­
so , sobre el qual se ve un magnífico puente de
jaspe , con la figura de dragón , que con los
pies estriba en el foso dentro del agua , y ha­
ce tres arcos, uno con el cuerpo arqueado, y
otros dos con el cuello y con la cola. El puen­
te se llama fi-k ia o ; esto e s , puente volante:
cuentan los Chinos, que vino de un Reyno , lla ­
mado F ie n - c h o , del qual quieren que les hayan
venido sus Pagodes y su ley. De este puente y
del dragón refieren muchas fábulas que omito.”
F ie n - c h o , que significa celeste país, es el nombre
que los Chinos dan á la India , y principalmente
al Indostan , de donde , como demuestro en mi
mitología planetaria , tratando de M ercurio,
ellos recibieron los pagodes ( ó los Idolos ) , y
la falsa religión de Foe , famosa en la China.
Los Indianos, pues, se fingieron el dragón
devorador del Sol y de la Luna en tiempo de
sus eclipses, y pusieron á la serpiente entre
los
(1) Véase mi tomo de la Arismética de las
naciones en idioma Italiano, p. 194.
(2) Magallanes ó Magaillans citado, c.20. p.340.

al mundo Planetario.
l r
los signos zodiacales, por donde aparece pasar
el Sol en el curso del año. Con alusión á es­
ta idea, los antiguos Persas , Egipcios y Grie­
gos simbolizaron el S o l, su carrera anual y los
signos zodiacales , por donde la hace , con la es­
tatua del dios llamado Mitras ( figura del Sol),
rodeada de una serpiente , en la que se seña­
laban los doce signos del zodiaco. Montfaucon
en su voluminosa obra de los Monumentos de
la antigüedad , Pluche en su historia del Cielo
poético , y otros Antíquarios , han publicado
las imágenes de varias estatuas antiguas de Mi­
tras , rodeadas de la serpiente con los signos zo­
diacales. En los Muséos Romanos he visto mu­
chas estatuas de Mitras , entre las quales es ex­
celente la que vi en el Muséo Pio-Clementino,
porque se conserva aún como si fuera nueva. A
esta estatua rodea de pies á cabeza una serpien­
te , que en várias partes tiene esculpidos los sig­
nos zodiacales.
La idea de simbolizar el curso anual del Sol
con la serpiente, desde la mas remota antigüe­
dad pasó los mares, y llegó á la América, pues
que en ella los antiguos Mexicanos simboliza­
ban su siglo con una serpiente enroscada, que
se mordía la cola , y tenia en medio la imágen del Soh Esta pintura mexicana publicaron
Gemelli (i) y Clavijero (2).
En

(1) Giro del mondo di Giovanni Francesco Ge~
melli: Fenezia, 1728. 12. vol. 8. En el vol. (?.
lib. 1. cap. 6. p. 37.
(2) Clavijero citado , Historia antigua de Mé­
xico ; en el vol. 2. lib. 6. §. 24. p. 56.
B2

Símbolo
personal del
Sol con la
serpiente.

L a serpien­
te , símbolo
del curso so­
la r, según
los Mexica­
nos.

El dragon
celeste, se­
gún la as­
tronomía.

Combina­
ción de las
ideas de las
naciones so­
bre la ser­
piente, sím­
bolo del
curso solar.

12
Viage estático
En la astronomía moderna conservamos- por
antigua herencia de los Griegos y Egipcios la
costumbre de llamar cabeza y cola de dragón
á los ñudos ascendente y descendente; esto es,
á los puntos, en que la órbita de un planeta,
por exemplo , de la Luna, cortan la Eclíptica,
que es la órbita del S o l, y quando éste y la
Luna se hallan en dichos puntos, ó muy cer­
ca de ellos, suceden sus eclipses.
La combinación de todas estas ideas homo­
géneas entre naciones dispersas por todo el mun­
do , nos obliga, Cosmopolita, á conjeturar, que
el símbolo de la serpiente, para figurar el tiem­
po , se usó entre ellos antes de su dispersión.
En los remotos y antiguos siglos , en que la
falta del alfabeto se suplia con los símbolos y
geroglíficos, estos consistian en figurar cosas na­
turales ; y entre éstas , los hombres eligieron la
figura que veían freqüentemente de la serpien­
te enroscada , para representar el curso del Sol,
que circulando perpétuamente cada año, em­
pieza por donde acaba. La idea de figurar el
tiempo con este símbolo se conservó perpétua­
mente entre los Egipcios, de cuyos símbolos
Horo-Apolo publicó la declaración en dos libros,
y en el primero de ellos empieza así : "Los
Egipcios ( i ) , para simbolizar el siglo juntan el
Sol y la Luna , porque son elementos eternos;
también lo simbolizan con la serpiente , cuya
co-^

( i)

Cipero Att'TCÍíS.uvgs 'i épayÁvt yiKct . R o n u t , 1 5 9 9 '

12. Al principio del lib. I.

al mundo Vianet ario.
13
cola se enrosque y cubra con todo el cuerpo:
á esta serpiente llaman los Egipcios Ubeo , y
los Griegos Basilisco , y hecha de oro rodean
con ella los dioses. . . Para simbolizar al mun­
do , pintan la serpiente que muerde su cola , y
con sus escamas obscuramente figuran las estre­
llas. . . Además de esto , como la serpiente ca­
da año renueva su piel y la vejez , así el es­
pacio anual que resulta del movimiento del mun­
do , se renueva y rejuvenece.” He aquí clara­
mente expresas en la serpiente las dos calida­
des naturales , que los Antiguos hallaron en ella
propias para simbolizar el año: estas dos ca­
lidades son, la renovación anual de piel en la
serpiente, y la figura circular que ésta forma
quando se enrosca. Kirchér (1) publicó un mo­
numento egipcio del palacio romano Barberini,
que he visto; y cu dicho monumento , el año ó
curso solar se figura con una serpiente que ha­
ce cinco medias vueltas, y sobre ellas se ven
cinco dioses, esto es, aquellos , que según la
mitología egipcia (2), nacieron en los cinco dias,
que los Griegos llamaron epagomenos. La ser­
piente está entre dos figuras con cabezas de per­
ro , que indican los trópicos , en donde se po­
nen para que ladren, ó impidan al Sol que los
traspase. Ln serpiente célebre de Apolo , figu­
ra

(1) Athanasii K ircheri, Soc. J. ¿Edipus
¿Egyptius , tomus 2. part. 2. Rom# , 1653- fal­
ciassi 7. cap. 2. p. 161.
W
Véase Plutarco en el tratado de Osiris é Isis.

14

Viage estàtico

ra del Sol, aludió en su primitiva significación
al símbolo del año , ó del curso solar, pues que
La teogo­ Apolo y Mitras eran símbolos personales del
nia pagana Sol : pero la tradición confusa y la ficción de
y la mitolo­ los poétas, equivocaron ó confundieron la ser­
gía astronó­ piente, que era símbolo del año y del curso so­
mica con­
funden los lar , con la serpiente y otros animales inmun­
sucesos de dos , que crecieron desmesuradamente, y se mul­
la historia tiplicaron quando la superficie terrestre nada­
antigua.
ba con las heces del diluvio , de las quales Ovi­
dio , en el libro primero de sus Metamorfoseos,
hace nacer la célebre serpiente Pitón , á la que
finge haber muerto Apolo. He aquí confundi­
da con los símbolos astronómicos la tradición
de los célebres antiquísimos sucesos del género
humano. Esta confusión y mezcla hallarás en
todos los héroes de la teogonia pagana , y de
la mitología astronómica.
Demasiadamente prolixo ha sido , Cosmo­
polita , el discurso hecho , á que ha dado mo­
tivo la calidad de los planetas octavo y nono,
que admite la religión Brahmana. La sèrie de
conseqiiencias y de nuevas verdades, que has
oído provenir de la idea que de tales planetas
forman los Brahmanes , no te debe haber sido
desagradable ; y quizá tampoco te lo sea la que
proviene del número nueve , que es el de los
planetas que ellos suponen en el Cielo. Sobre
este número, que hállo célebre entre las na­
ciones orientales , y algunas de las antiguas sa­
bias , se me ofrecen varias reflexiones , que me
parecen dignas de tu atención, con que te su­
plico me favorezcas.
El Misionero Paulino de San Bartolomé , mi
buen

al mundo Vianet ario,
15
buen amigo, de que antes te he hablado , en
los muchísimos congresos literarios que con éi
he tenido ( pues que me favorece constantemen­
te dos veces cada semana con su visita) , me
ha dicho , que entre todas las naciones Indostanas es célebre y sagrado el número nueve; y
que en el sacrificio llamadoyagam , que se hace
al Sol y á los otros ocho planetas con la asis­
tencia de muchísimos Brahmanes , y es el mas
célebre de la religión Brahmana ( en el 1787
se celebró este sacrificio con la asistencia de 100
Brahmanes principales llamados gurú ó maes­
tros ) , se ponen al rededor del fuego sagrado
nueve especies diversas de maderas , que se han
de quemar en honor de los nueve planetas. Es­
te sacrificio, desde tiempo inmemorial, se cele­
bra en el Indostan. Con alusión al número sa­
grado nueve, los Brahmanes de aquel país di­
cen, que el dios Visnú ha encarnado nueve ve­
ces ; y los de Pegú y A va dicen, que el dios
Godoma ha aparecido visible 999 veces á los
hombres. En la lengua Tunkina (r) Chin signi­
fica nueve, y maduro ó sazonado, y la expre­
sión chin phu-og blod (que significa nueve par­
tes de Cielo) es sagrada, y se usa en la ado­
ración del Cielo. En la China el número nueve
se respeta como prodigioso : "Según los Chinos,

(1) Véase Dictionarium annamiticum ab Alexandro de Rhodes , e Soc.J. Rom<¡e, 1651.4. en las
palabras chin y phu oug. En Tonkino phu otr signi­
fica cierta fiesta en la Luna séptima.

El numero
nueve es
misterioso y
sagrado en­
tre muchas
naciones.

16
V i age estático
dice Magallanes ( i ) , el dicho número tiene pro­
piedades que lo hacen aventajar sobre los de­
más números, y lo hacen feliz para aumentar
la vida , los honores y las riquezas.” Los Chi­
nos , que en sus ideas astronómicas, para cal­
cular el movimiento de los planetas , y divi­
dir el tiempo , convienen mucho con los Indostanos, no admiten, como estos, nueve plane­
tas , sino solamente siete , como hasta ahora se
ha enseñado en la astronomía Européa : por tan­
to parece que recibieron de los Indostanos la
superstición de ser prodigioso el número nueve,
que á la China pasaría mezclada con la falsa
religión de Tien-chio ó del Indostan. Quizá en­
tre los Mexicanos era también respetable el nú­
mero nueve ; pues que Clavijero en la Historia
antigua de México dice: "Nezahualcojotl, gran
Rey de Acolhuacan, y de los mas memorables
Héroes de la antigua América.. . . logró algún
conocimiento de la astronomía , y en honor del
Criador del Cielo fabricó una alta torre de nue­
ve altos ; el último de los quales consistía en
una bóbeda obscura, pintada de color azul , y
adornada con cornisas de oro. ” Te acordarás,
Cosmopolita , que en la jornada á la Luna te
hablé de las nueve torres, en que se celebran
los nueve primeros dias de una Luna con gran
fiesta en un palacio imperial de la China. El
Au( l) Magallanes ó Magaillans , en la p. 340
de su Historia de la China , citada en la pág.
73 del tercer volumen de este Viage.

a l mundo V ianet arlo.

íy

Autor en que leí esta noticia , no describe la
Arquitectura de las torres , sino solamente di­
ce , que todas son diferentes. Quizá cada una
de ellas conste de nueve altos, pues que Kirchér,
en su erudita obra (i), que intituló China ilustra­
da, tratando de la Arquitectura China, pone
la figura de una torre , que llama Novizonia,
ó de nueve altos. Y véase en esta torre el ori­
ginal que Nezahualcojotl pudo haber imitado,
por haber pasado á su nación desde la China
la celebridad del número nueve.
Est^ número hállo también respetable en­
tre los Egipcios y Griegos. Si por ventura has
visto el famoso monumento Egipcio , llamado
por los antiquarios Tabula Isiaca , en una de las
dos figuras que están sentadas en la tercera ó
ínfima división del monumento , habrás notado
escrita nueve veces la cifra ó figura arismética con que los Egipcios indicaban el número
nueve. La unión y série de nueve cifras forma
la orla ó borde inferior de la mesilla , en que
está colocada la silla ó el trono de la estatua.
Kirchér (2), que ingeniosamente interpreta di­
cho monumento, dice : que con las nueve ci­
fras , y otros tantos símbolos que tiene la esta(1) Athanasii ICircheri, è Soc. J. China mo­
numenta illustrata. Amstelodami, 1667. fol. pars
5. p. 212.
(2) Athanasii Kircheri, Soc. J. ¿Edipus zEgiptius. Ronice , 16^4. fol. voi. 4. En el voi. 3. syutogma 1. cap. $. p. 124.
Tomo I V .

c

18

Viage estático

tatúa , se significa la proximidad al número
diez , que era el complemento de todos los bie­
nes , según la opinión de los antiguos. El nú­
mero nueve entre estos se miraría como celes­
tial , porque , según la opinión de m uchos, los
Cielos eran nu eve: no'vem tibi orbibus , vel potius
globis connexa sunt omnia , quorum unus est coelestis exiimus , escribe Macrobio (i) en el Sueño
El número de Escipion. Scheinér dice (2), que los Cielos hasnueve es ce- ta t¡empo de Aristóteles se creían ocho , y deslcstiál.

/
-p
a
1
pues se juzgo , que eran nueve. Este numero de
Cielos concedían Hiparco y Toloméo , según al­
gunos Autores cuya opinión no juzga Riccioli (3)
por segura. Kirchér parece haber declarado bien
el número de Cielos , que se concedía por los An­
tiguos. Este sabio , tratando del misterioso nú­
mero de las Musas , que eran nueve, dice (4):
"T odo el mundo sensible se compreende en el
número nu eve, porque los antiguos tuvieron al
firmamento (ó Cielo estrellado) por el máximo
y supremo cuerpo entre lo sensible: después
del

(1) Aurei. Tlieodos. Macrobii opera. Lugdun.
Batavor. 1697. óomnium Scipionis, iib. 1. cap.
17. pag. 65.
(2) Scheinér citado * Disquisii, mathemat. §.
22. pag. 50.
(3) Riccioli citado ; Almagestum , 'voi. 2. hb.
9. sed. 3. cap. 1. §. 10. p. 273. §. 15. p. 276.
(4 )
Athanasii K ircheri, è Soc. J . Übeliscus
Pamphilius. Romee, 1650. fol. En el lib. 3. cap.
12. pág. 241.

al mundo Planetario.
19
del firmamento ponían el número de los siete
planetas , y debaxo de la Luna colocaban los
quatro elementos. . . que llamamos cuerpo ele­
mental. Con alusión al misterioso número nue­
ve , los antiguos fingieron ser nueve las Musas,
que llamaron Urania , Polithnia , Euterpe, Era­
to , Melpomene, Terpsichore, Caliope , Clio
y T aifa, y les señalaron ó dieron las ciencias,
que reduxeron á seis , y nombraron Astronomía,
Geometría, Aritm ética, Dialéctica , Retórica
y Música , que los Poétas han dividido en qua­
tro ciencias (1). Ultimamente, el número nueve
es celestial entre nosotros , pues que en los li­
bros revelados leemos , que nueve son los Co­
ros ó Gerarquías Celestiales de los espíritus An­
gélicos. Te he expuesto , Cosmopolita, mis ofre­
cimientos sobre el número nueve, con lo que si
no he correspondido á tu expectación , no he
dexado de satisfacer á mi empéño contraído, y
á mi buen deséo de instruirte. Con éste mismo
emprendo la prometida observación de Urano,
en la que poco debo hablar , si reúso exponer­
me al peligro de errar ó de equivocarme ; pues
que Urano se contempla y admira actualmen­
te
(1) Banier , en el vol. 2. lib. i . cap. 16. p.
250. de su obra : " L a Mitliologic et les F ables”
París , 1738. 4. vol. 3. Trata del numen de las
musas y de las ciencias; y de la misma matetia
con mayor erudición trata Liceti en la epist. 14.
p. 62. de su obra : "D e quae sitis resjponsa Fortunii Liceti. Bononice, 1640. 4.”

C 2

20
Via ge estático
te como un mundo totalmente nuevo , de cu­
ya existencia apenas hay mas noticia que la
que puede haberse adquirido con la simple vis­
ta. Ya casi hace tres siglos, que los terríco­
las descubrieron la América, que llaman mun­
do nuevo de su orbe terráqueo , y no obstan­
te que desde su descubrimiento , impelidos de la
avaricia , han ido á tropas para desenterrar los
ricos metales que estaban ocultamente encerra­
dos en los abismos de sus entrañas, se puede
decir que hemos ignorado su historia natural,
geográfica y la antigua c iv il, hasta el presente
tiempo en que estas historias se han empezado
á publicar en Italia por los terrícolas , que ani­
mados del espíritu zeloso é interesado por el
bien de la santa Religion y de la sociedad hu­
mana , habían penetrado las mas incultas sel­
vas de América , y humanizado las mas salva­
ges naciones , que en competencia de las mas
feroces bestias las poblaban. Si tanta escaséz de
Escasez de noticias hemos tenido por tres siglos sobre la
noticias que América , no obstante las continuas navegacio­
se tienen de nes que á ella han hecho los terrícolas desde
Urano.
su descubrimiento , escasísimas deberán ser las
noticias que tengamos de Urano, descubierto diez
años há (esto se escribe en 1 7 9 1 ) , é invisible
á la mayor parte de los terrícolas; ó por me­
jor decir, visible apenas á treinta de ellos. Es­
ta advertencia te he hecho, Cosmopolita, para
que tu curiosidad se contente y satisfaga con lo
que sobre Urano te podré decir.
Apenas el descubrimiento de éste , en el año
de 1781, se publicó, quando se alarmaron la
curiosidad y los telescopios de todos los Astrono-

a l mundo P lanetario,
11
nomos de Europa y China. Bailly ( i) , escribien­
do en ei 17 8 4 , habla así de Urano: CfHersch él(2), á 17 de Marzo de 1 7 8 1 , descubrió en
Inglaterra un astro nuevo y extraordinario. No
tenia señales de com eta; esto e s , barba , cola
ni cabellera; era pequeño, de luz vi va, y se­
mejante k las estrellas de sexto orden : se con­
fundía con éstas , y se distinguía solamente por
su movimiento de casi dos minutos en dia. Se
perdió con los rayos del Sol............ Si este as­
tro

( 1 ) B ailly concluyó en el 17 8 4 su Historia des
la Astronomía citada , que publicó en 178 5 : tra­
ta de Urano en el vol. 3. disc. 2. p. 85. Pingré,
en su Cometografía citada , que imprimió en el
17 8 4 , pu so á Urano en la clase de los cometas:
en el vol. 2. secc. 3. de la 2. parte de la Com e­
tografía , p. 96. dice : que Herschél observó el co­
meta primero del 1 7 8 1 en el dia 1 7 de Marzo.
Mas Ketine en Greenwich , después del dia pri­
mero de A b r il, y Messier en París , el 16 de Abril.
En la p. 97. dice : que Boscovich y De-la-Place
habían escrito teóricas perfectas de dicho cometa.
En la adición que puso á dicho tom o, pág. 5 10 .
advierte , que el dicho cometa era creído verdade­
ro planeta.
(2 ) E l descubrimiento de Urano fue el dia 1 3
de Marzo : quizá por yerro de impresión se lee el
dia 1 7 de Marzo en las obras de B ailly ; y por
el mismo motivo se lee el dia 13 de Abril en la
carta ó trasunto de La-Lande , citado antes, que
se halla en los Opúsculos científicos de Milán.

Alteración
en el siste­
ma planeta­
rio causada
por Urano.

22
Viage estático
tro es planeta ( i ) , se necesita acudir á nuevos
métodos: esta opinión empieza á prevalecer en
Francia e Inglaterra. Lexel en sus observacio­
nes supone , que el diámetro de la órbita del
nuevo astro , es doble del diámetro de la órbi­
ta de Saturno. Este astro será un planeta , que
ha burlado nuestra vista, porque se confunde
con las estrellas. Mesier piensa , que sirve pa­
ra darnos á conocer la causa de no verse aho­
ra ciertas estrellas, que hallamos señaladas en
los catálogos de ellas publicados por los Astró­
nomos. Pero ¿cómo sucede, que un planeta tan
pequeño nos envié tanta luz, como envían las
éstrellas? Parece que nos es desconocida la na­
turaleza de tales astros. Las estrellas están en
quietud : si algunas no observan esta le y , és­
tas tales no son las mayores, y se han nece­
sitado veinte siglos para certificarse del movi­
miento de las que no están en quietud. . . . Si
el dicho astro (2) dista dos veces mas que Sa­
turno , debería tener , según las reglas de Keplero , la revolución ó el periodo, que sea triple
del de Saturno , y lo concluirá entre ochenta ó
noventa años.” En estas noticias de las prime­
ras observaciones de Urano, insinúa Bailly la
dificultad de que antes te hablé; y es la descon­
veniencia que en los cálculos astronómicos pue­
de ó debe causar el descubrimiento de el nue­
vo planeta Urano , ya que sin atención al in-

(1)
(2)

Bailly citado , p. 87.
Bailly citado , p. 88.

a l mundo Planetario.
23
fluxo que tendrá , y á la alteración que produ­
cirá en el movimiento de Júpiter y Saturno, las
órbitas de estos dos planetas se han señalado
por los Astrónomos. Según esta reflexión , que
parece bien fundada , no es arbitraria la opinión,
que según Bailly , empezó á prevalecer entre los
Astrónomos Franceses é Ingleses , que juzgaban
ser necesario acudir á nuevos métodos , para re­
ducir á cálculo justo los fenómenos de los pla­
netas. Sobre los de Urano se han publicado ob­
servaciones curiosas , hechas en el célebre ob­
servatorio , llamado Brera, que tenían los Je­
suítas en Milán, y que las reliquias del destrozado
jesuitismo conservan aún , haciendo honor á sus
Observacio­
funerales. Si tienes la curiosidad y bondad de nes de Ura­
oír estas observaciones , brevemente te referiré no.
las que parecen mas exactas , y se publicaron
en las efemérides , ó en los pronósticos para los
años 1789, 179o Y I 79 I* En dichas efeméri­
des se lee así:
"Se trató antes del planeta Urano (1). En las
ac-

( 1 ) Ephemerides astronomiche , anni 17S9 , a d
meridianum M ediolani su p p lita ti ab Angelo de Ce­
sa r is. M e dioL in i, 1787. 8. In v e s tig a ti correctionis tabularum U rani ex Barnaba Oriano , p . 174.
Sobre Urano , con el nombre de planeta nue­
vo , el célebre Boscovich publicó siete Memorias
en el tomo tercero de su obra : Rogerii Boscovich
opera psrtenentia ad Opticam et Astronomiam.
B a ssa n i , 1785- 4* voi. 5* -Las Memorias empie­
zan desde la pág. 369. En la primera Memoria,
Pag-

24
V i age estático
Actas de la Académia de Berlin del 1783 , se
describe la observación de Urano , hecha por
Urano ob­ Flamsteed en el año de 1690: el Benedictino
servado por Fixlnillner , cotejando la observación de Flams­
Flamsteed
teed con la de Tobías Mayer , determina la
en el 1690. órbita de Urano : pero la observación de Flams­
teed concuerda mal con nuestras tablas de lon­
gitud de Urano.” Interrumpo, Cosmopolita, la
relación empezada de las observaciones de Ura­
no , para explicarte las que Flamsteed notó en
su catálogo de las estrellas. Al núm. 34 del
signo Tauro pone una estrella de sexto orden,
que vio á 22 de Diciembre del 1690; y esta
estrella ahora no se halla. Tobías Mayer , á 25
de Septiembre del 1756 , vió en el Signo P is­
ces otra estrella, que le pareció de sexto orden,
y ahora no se encuentra. Se conjetura que Ura­
no sea la misma estrella que Flamsteed y M a­
yer observaron succesivamente en diversos si­
tios celestes ; y en este caso se tienen dos ob­
servaciones tan distantes en tiempo, que bas­
tan para que Urano haya recorrido su órbita,
si en ésta no tarda mas de un siglo. Vuelvo á
continuar la relación interrumpida.
"Ca-

pág. 404. núm. 50. y pág. 405. núm. 52. Boscovicli , con noticias de tres solas observaciones de
Urano , hechas en el 1781 ( que fué el primer año
de su aparición), infirió, que distaba del Sol
19, 14 veces mas que la Tierra. Y en la segun­
da Memoria (pág. 411. núm. 9 .) supone que el
periodo de Urano es algo mas que de 82 años.

a l mundo "Planetario.

25

"Calusio , que al fin del 1782 había sido
el primero que hubo investigado la elipticidad
de la órbita de Urano , halló que no conve­
nía con su movimiento medió la distancia me­
dia , que á Urano daba Fixlmillner hasta el Sol.
Las tablas de Calusio quizá se pondrán en el
volumen tercero de los Comentarios de la nue­
va Académia Real de Turín.... Las perturba­
ciones de Urano por los otros planetas, y prin­
cipalmente por Saturno y Júpiter , y otros fe­
nómenos semejantes, se sabrán quando sepamos
quánta sea la masa de Urano.”
"D e las observaciones (1) que de este nue­
vo planeta se han hecho , no se pueden infe­
rir los elementos de su órbita. Muchos Astróno­
mos creen que Urano fué la estrella vista por
Flamsteed en el número 34 de Tauro ; pues que
allí debía estár Urano en el 1690, en que Flams­
teed la vio. Esta observación de Flamsteed, con
la que hizo Tobías Mayer en el 1756 , y con
otras observaciones que se han hecho poste­
riormente , dió fundamento para conjeturar los
elementos de la órbita de Urano, los quales
no discrepaban de los que señala Mons. De-laPlace. En las Efemérides del 1789 publiqué la
investigación de esta órbita , comparando las ob­
servaciones de Flamsteed y de Mayer con las
mias , y mis elementos de órbita resultaron po­
co
( 1) Ephemerides astronómica , anni íygo. érc.
M ediotani , 1789. De Variationibus , hrc. U ra ni , pag. 34.
Tomo IV~.
D


Via ge estático
co desemejantes de los que señalaron Fixlmillner y Calusio; pero en la oposición de Urano
con el S o l, sucedida y observada en el 1788 , se
conoció, que estos elementos convenian con la
verdad , menos que los señalados por De-laP lace.. . . Para investigar ahora la órbita de
Urano , no haré caso de la observación de Flams­
teed , sino solamente de la de Mayer , y de las
observaciones hechas desde el 1785 hasta el
1789 en su oposición con el S o l; y la resulta de
dichos elementos discrepa poco de la longitud
del planeta señalada por Flamsteed.” Según es­
tas observaciones de las Efemérides astronómi­
cas de Milán , se ponen varios resultados de los
que se infieren las siguientes conjeturas (1):
Pri( 1 ) He aquí los resultados que se ponen, y
de los que yo he inferido las conjeturas que se
leen en el texto.
En primer lugar : Suponiéndose que la distan­
cia media desde la Tierra hasta el Sol se figura con
la unidad ó con la cifra 1 . : la distancia media des­
de Urano hasta el Sol , se hace ni menor que el
núm. 18. 8. ni mayor que el núm. 19. 4. (v é a ­
se la pág. 40 de las Efemérides.) Boscovich , en
su primera Memoria citada , exprimió con el núm.
19 . 14 . la distancia de Urano; y en su Memo­
ria quarta , núm. 14 . pág. 4 2 5 . la exprimió con
el núm. 18 . 9 1.
Segundo : E l diámetro de Urano, según Hersehel , visto desde la Tierra , aparece ser de 4 mi­
nutos segundos; por lo q u e , según cálculo fun­
da-

al mundo Vianetario,

2?

Primera : La distancia media desde Urano
hasta el Sol es diez y nueve veces mayor que
la que hay desde la Tierra hasta el mismo Sol;
por lo que siendo de 34 millones y 357480 le­
guas la distancia media desde la Tierra has­
ta el S o l, desde éste distará Urano en su dis­
tancia media 652 millones, 791320 leguas (1).
Se­
dado en los principios que La Grange establece en
las variaciones de los planetas por cada siglo , si
la densidad de la masa terrestre se supone ser de
293. 157. la de Urano será o. 20. 3 7 9 : la de
Saturno será i . 020155; y la de Júpiter será
o. 11215. (véase la pág. 53 de las Efemérides.)
El diámetro de Urano con el telescopio de Herschel aparece de 6 minutos segundos.
Tercero : El movimiento anual del ñudo de
Urano , con relación á la Eclíptica , será de 14
minutos segundos ( véase la pág. 64 de las Efemé­
rides).
Quarto : En el 1786 , á 8 de Enero, á 11
horas , 17 minutos y 14 segundos , fué la oposi­
ción de Urano con el Sol ; y entonces su longi­
tud era de 3 signos , 18 grados , 56 minutos y 39
segundos (véase la pág. 69 délas Efemérides).
Quinto: El tiempo periódico de Urano se ha­
ce de 30 6S5 dias y 6 horas.
( 1 ) En la pág. 25 de las Efemérides astronó­
micas hechas para el año de 1791 , la distancia
media desde Urano hasta el Sol , se hace 19. 18224
mayor que la distancia media desde la Tierra
hasta el mismo Sol. En el texto he supuesto , que

D 2

Ura-

28

Viage estático

Segunda : Urano en correr su órbita tarda
Distancia y 30685 dias y 6 horas, que hacen 84 años, 4
año de Ura­
dias y 6 horas.
no. Tercera : Urano en un dia solar camina 2 1
minutos, 37 segundos y 7 décimas partes de
minuto segundo.
Quarta : La densidad de la masa (1) de Ura­
no , es cinco veces menor que la de Saturno.
Quinta : Urano es el astro que vieron Flams­
teed en el 16 9 0 , y Tobías Mayer (2) en el 1756.
A

Urano en su distancia media dista del Sol 19 ve­
ces mas que dista la Tierra en su distancia me­
dia. En las dichas Efemérides , á la pág. 4 , se
dice , que el movimiento de Urano en un dia so­
lar , es de 2 1 minutos , 37 segundos y 7 décimas
partes de segundo ; y á la pág. 8 se añade , que
el instante de la oposición de Urano con el Sol,
fué eu el 1 7 8 8 , á 1 8 de E n ero , á los 23 mi­
nutos y 32 segundos.
( 1 ) La grandeza de Urano es y será incierta,
dice Boscovich en su Memoria séptima del tomo
tercero citado: su pequeñéz (añade en el núm.
2 3 . pág. 4 7 4 .) es de 6 minutos segundos, según
los telescopios de Herschel ; pero la aberración de
los rayos luminosos , que salen de un punto ob­
jetivo , y no se unen en un punto solo del foco,
aumentan ¡a imagen del objeto. Por esto será siem­
pre incierta la grandeza de Urano.
(2 ) E l astro observado por M ayer el dia 25 de
Septiembre de 1 7 5 6 , es la estrella 964 de su ca­
tálogo. Bode fué el primero que advirtió la desapa-

\

al mundo Planetario.
29
A estas conjeturas te añadiré la noticia de
otro admirable descubrimiento , que Herschel
ha hecho en Urano. Este observador músico,
militar y artesano , ha descubierto con exquisi­
tos telescopios dos satélites que rodean á Ura­
no. El primero de ellos y mas inmediato al
planeta , hace al rededor de él su revolución si­
nódica en 8 dias, 17 horas , un minuto , 17 se­
gundos y tres décimas partes de segundo : y el
segundo hace la suya en 13 dias, 11 horas, un Satélites
segundo y cinco décimas de segundo. E l pri­ Urano.
mer satélite en su máxima elongación se obser­
va distar de Urano 44 minutos segundos y 23
centésimas partes de segundo.
Estas noticias y nuevos descubrimientos dan
á nuestro entendimiento materia de admiración
y confusión. Los terrícolas por su ciencia pro­
pia , por la tradición de sus mayores , y por
universal consentimiento , admitían y suponían
solamente siete planetas ó astros errantes; des­
cubrieron en el siglo pasado los satélites de Jú­
piter y de Saturno , y conocieron que al sistéma
solar pertenecian los cometas. En la investiga­
ción de la órbita de estos , que hasta ahora resis—
parición de dicho astro. Pingré , en el vol. 2. de
su Cometografía citada , pág. 96, tratando del pri­
mer cometa del 1781 , que era Urano , afirmó ea
el 1783 , que según las observaciones , el come­
ta distaba del Sol casi 19 veces mas que dista la
Tierra ; y que su revolución se hacia en 82 años
y 127 dias.

30

Impenetrables desig­
nios del
Criador en
el número
y fin de los
planetas.

Viage estático

siste sujetarse al cálculo astronómico, se ocu­
paban , quando acaba de reconocerse un octa­
vo planeta con dos satélites. Este planeta , que
ciertamente es mas de 100 veces mayor que la
Luna terrestre , ha girado con sus satélites , cu­
yo verdadero número hasta ahora se ignora,
desde que giran los demás planetas, y existe
la Tierra , sin haber merecido la atención de
los terrícolas , y ocultándose á ellos. Urano y
sus satélites son otros tantos mundos y hechu­
ras de la Omnipotencia Divina , que con el or­
be terráqueo forman el sistéma planetario; y
los terrícolas que de éste se creían sabedores,
y aun señores , no tenían el menor indicio de
su existencia. Urano y sus satélites son eslabo­
nes de la misma cadena , que une al orbe ter­
ráqueo con los demás planetas ; y los terrícolas
ignoraban é ignoran el enlace , y el número de
los eslabones. Si ellos ven algunos planetas y
cometas, no por esto deben estar ciertos de
verlos todos ; la experiencia de los nuevos as­
tros errantes que se han descubierto , dice, que
ellos no ven todos los eslabones de la cadena,
y que ignoran quantos sean estos. ¿ Cóm o, pues,
se atreven á persuadirse , que han llegado á co­
nocer , ó que son capaces de couocer el meca­
nismo de los Cielos , y el por qué físico del mo­
vimiento y del influxo de sus astros errantes?
No el especulativo raciocinio , sino la prácti­
ca é innegable experiencia , demuestra la teme­
ridad de las ideas de los Físicos, que ponen á ni­
vel de su limitación el poder infinito del Cria­
dor. Aplicad, ó terrícolas , á vuestra vista los
microscopios, y al rededor de vosotros descu-

a l mundo Planetario.

31

briréis un nuevo mundo de seres vivientes, que
os eran invisibles, útilísimos y esencialmente ne­
cesarios , por la conexión y el inseparable en­
lace que tienen con los entes terrestres visibles,
y con vosotros mismos. Si el microscopio os con­
funde la vista y la fantasía al representaros
un mundo de entes , que por su extrema pequeñéz os eran invisibles , arrojadlo ahora , y en
su lugar aplicad á vuestra vista los telescopios,
para que con ellos lleguéis á distinguir cuer­
pos ó mundos volantes, que aunque son de
grandeza desmesurada , se os ocultaban por su
inmensa distancia. Perfeccionad vuestros teles­
copios, y descubriréis otros nuevos mundos vo­
lantes. El arte de perfeccionar los telescopios
llegará á su término ó fin , y no por esto lle­
garéis á descubrir los confines del sistéma pla­
netario , en que estáis; ni distinguiréis todos los
astros qtle en él giran. Si queréis volar con
vuestra mente á donde no llegan vuestros te­
lescopios , ese vuestro vuelo se hará por el caos
del infinito , y por la eternidad de los tiempos,
y el pretender concebir lo que hay en lo in­
finito y en lo eterno , es lo mismo que querer
medir lo inmensurable , y reducir á nada el to­
do existente.
El tumulto de ideas que estas breves refle­
xiones excitan necesariamente en el espíritu hu­
mano , le obliga , Cosmopolita mió , á recon­
centrarse en sí mismo, reconocer su indiscerni­
ble limitación , y admirar las incomprensibles
obras del Criador , Omnipotente, é infinitamen­
te sabio y bueno con sus criaturas, en lo que
les presenta visible, y mucho mas en lo que
ocul-

M undos,
por su pequeñéz ó
distancia,
invisibles al
hombre.

32
El hombre
siempre ig­
nora infini­
to mas que
sabe.

Dudas so­
bre la con­
tinuación
del Viage
Estático.

Viage estático

oculta á su limitada perspicacia. No hay cria­
tura racional que pueda descubrir todos los mo­
tivos que obligan á reconocer y admirar la Om­
nipotencia y Bondad del Criador en las obras,
que es capáz de conocer , ni menos la hay que
no sea incapáz de conocer infinitas mas obras
que conoce ó puede conocer. Si estas verdades
hacen , Cosmopolita, en tu espíritu la justa im­
presión que deben, conocerás que la ignoran­
cia humana de las obras del Criador no dexa
de ser infinita, porque el hombre conozca al­
gunas de ellas. Con esta persuasión , no menos
cierta que verdadera , no te maravillarás , que
habiendo nosotros llegado á Saturno , creído el
último de los planetas , nos hallemos ahora tur­
bados y confusos al observar desde Saturno,
que sobre él está U rano, el qual en su mayor
alejamiento llegará á distar tanto de Saturno,
como éste dista del Sol; y que quando espe­
rábamos ver los confines del sistéma planeta­
rio , nos hallamos al principio de é l , y distan­
tísimos de la región cometaria que pertenece
al mismo sistéma.
En estas circunstancias , \ deberémos, Cos­
mopolita , dar fin á nuestro Viage en Saturno,
término que del sistéma solar creyeron los an­
tiguos ; ó nos determinarémos á continuarlo por
las nuevas regiones que en el mismo sistéma ha
descubierto la moderna astronomía ? ¿ Será pru­
dencia ó cobardía el volver á la Tierra , ó se­
rá temeridad el abandonarnos al vuelo por las
inmensas regiones que desde aquí parecen em­
pezar , y ciertamente pertenecen al sistéma pla­
netario que hemos determinado visitar ? Para

a l mundo "Planetario.
33
elegir y abrazar la mas acertada resolución co­
nozcamos nuestras fuerzas , y el principal fin
de nuestro Viage. Nuestras fuerzas no son otra
cosa, sino la actividad y la penetración men­
tal de nuestro espíritu , que solamente con sus
pensamientos puede volar por los espacios de
que forma idea : ésta le sirve de luz para des­
cubrir el espacio por donde ha de volar : si le
falta el espacio que él no distingue , éste es,
como si no fuera : el espíritu entonces vuela , co­
mo con nuestro pensamiento pudiéramos ahora
volar por el caos que hubo antes de la forma­
ción del mundo. Por tanto, Cosmopolita , no­
sotros podrémos continuar nuestro Viage ; pe­ Resueívese
visitar el
ro solamente hasta donde están situados los lí­ cometa mas
mites ó términos , que en el interminable es­ cercano á la
pacio del sistéma solar descubre nuestro espí­ Tierra.
ritu. Estos términos están en el principio de la
region Cometaria, en el que si la observas con
atención, verás girar al cometa que últimamen­
te apareció á los terrícolas en el año 1769. A
estos se ha hecho ya conocido, y algo fami­
liar el dicho cometa , por lo que á él podré­
mos volar para observar desde su globo, en que
nos colocarémos, los inmensos espacios por
donde gira tanto desconocido número de come­
tas , y por donde nosotros no podrémos volar
sin peligro cierto de perdernos. Con este vuelo,
que será nuestra última jornada para observar
el mundo planetario, nosotros nos acercarémos
sin duda al firmamento, y á la remotísima re­
gion en que están los astros fixos, que llama­
mos estrellas; pero la cercanía no hará por eso
que los veamos mas cercanos, ó que nuestra
Totno If^.
E
ob-

34
Via ge estático
observación descubra en ellos lo que se nos ocul­
ta observándolos desde el orbe terráqueo. ¡ Tan
inmensa es la distancia de los astros fixo s, en
la que millares de millones de leguas no au­
mentan ni disminuyen sensiblemente su cerca­
nía ! No obstante, los observarémos desde di­
cho cometa para concluir nuestro Viage , cuyo
principal objeto no es el conocimiento, que no
es imposible, del mecanismo celeste , y del nú­
mero , de la calidad , y de los servicios de los in­
numerables cuerpos que lo componen; sino solo
lo es el de admirar las obras del Supremo Cria­
dor , cuyos atributos resplandecen y se presentan
claros á las criaturas intelectuales en los efectos
de su poder divino * que experimentan , y que no
llegan ni pueden conocer sino superficialmente.
Te he declarado, Cosmopolita , mi intención,
de continuar y finalizar presto el Viage Está­
tico , y las observaciones que deberemos hacer
antes de concluirlo, y porque tú me das señalés ciertas de aprobar lo que deseo hacer pa-*
ra tu mayor y mejor instrucción, resolvámo­
nos á dexar este planeta , que la ignorante y
viciosa .antigüedad creyó ser padre, y el mas
antiguo de los dioses terrestres , porque según
su errada opinión , entonces era el mas distan­
te de la Tierra , y el mas cercano al firmamen­
to estrellado , domicilio del Supremo Criador:
abandonémoslo , y volemos á las inmensas y
desconocidas regiones cometarias , para encon­
trar el astro que por ellas gira mas inmedia­
to á la T ierra, y que á los terrícolas se dexó
ver en el 1759. Si miras á las regiones come­
tarias , en ellas verás innumerables cometas con
~

Fir» princi­
pal del Viage Estático.

Por qué Sa­
turno se lla­
mó padre y
el mas anti­
guo de los
dioses ter­
restres.

'

al mundo Vianet ario.

35

diversidad de figuras, los quales como en in­
menso mar te representarán ó renovarán la idea
de una muchedumbre de peces, que tal vez ha­
brás visto con diversas figuras moverse sumer­
gidos en las cristalinas aguas de algún estan­
que. Nosotros volarémos ácia ellos; sígueme vo­
lando para encontrar al cometa que buscamos,
y que te mostraré antes de llegar á é l : no sea
veloz ni apresurado tu vuelo: volarémos des­
pacio , pues que antes de llegar al cometa de­
bo darte anticipadamente por el camino las no­
ticias particulares que debes saber sobre el prin­
cipio y los progresos de las observaciones, que
de los astros cometarios han hecho los terrí­
colas , para que nada ignores de lo que con­
cierne á tu mayor instrucción, y para hacer
mas útil tu Viage. Abandonemos, pues, á Sa­
turno, y volemos á las regiones cometarias. Sí­
gueme volando, Cosmopolita.

QUIN-

36

Via ge estático

QUINTA

JORNADA.

E l cometa mas cercano á la Tierra.
Á . L abandonar á Saturno, y volar por es­
tas regiones superiores á é l , hemos pasado el
non plus ultra de los límites, que al mundo pla­
netario habían señalado los antiguos terrícolas:
lím ites, que en el espacio llamado planetario,
se han estendido con el descubrimiento de Ura­
no hasta 300 millones de leguas ( quizá con el
tiempo se estenderán mucho mas) ; y que en
el espacio llamado cometario , desaparecen ya
á la perspicacia humana, incapáz de poder dis­
tinguirlos. Interminable se debe llamar la región
cometaria, adonde vamos : y totalmente des­
conocido es el gran número de astros que por
Los cometas ella giran. A estos la moderna astronomía cuen­
admitidos
ta entre los planetas, porque todos ellos apa­
en la gerar- recen moverse al rededor del Sol con las mismas
quía plane­ leyes físicas : mas no por esta aparente semejan­
taria.
za las noticias que hasta ahora has adquirido so­
bre la naturaleza de los planetas, te bastarán
para conjeturar la de los cometas ; astros que
por mas familiares que se hagan con sus freqiientes retornos y apariciones á los terrícolas, nun­
ca dexarán de ser mirados con curiosidad y ad­
miración por su rara figura , y sus particulares
fenómenos. Jamás los cometas se presentaron á
la vista de los hombres sin robar toda su aten­
ción,

al mando Vianet ario.
37
cion, como si fueran los astros que en el Cielo
aparecen mas dignos de la observación suya:
los cometas por esto y porque se han creído
ser señales del Cielo ayrado, han sido siempre
en todos los siglos objeto de pánica curiosidad
al vulgo , y de confusa admiración á los sabios.
Por fruto de sus observaciones la astronomía
moderna reconoce hoy en los cometas uno de
sus mas ingeniosos y felices descubrimientos:
no se podrá justamente contrastar á los moder­
nos su gran mérito en la ciencia cometaria ; pe­
ro no por esto se negará á los antiguos sin in­
justicia el grande que tuvieron en conjeturar
sobre los cometas la verdad, que los moder­
nos se lisongean haber hallado con la dirección
y ayuda de los instrumentos astronómicos , y
de los progresos que han hecho la física y la
astronomía. De lo que en estas ciencias actual­
mente se enseña sobre los cometas , y de lo que
sobre estos pensó la antigüedad , querría yo ha­
blarte , Cosmopolita, mientras llegamos al co­
meta adonde vamos , si tuvieses la bondad de
oírme sin disgusto : el deseo que constantemente
te anima , y en tí produce la justa ambición
de la sabiduría , y la novedad de la ciencia co­
metaria , de que te debo h ab lar, son dos mo­
tivos , que me aseguran tu benevolencia y bue­
na disposición para oírme. En esta persuasión
empezaré el discurso sin temor de molestarte,
aunque sea algo largo.

38

V ia ge estático

$ . 1.
Opinión de los antiguos y de los modernos so­
bre los Cometas : número de estos.

,

N los primeros elementos geográficos que
en tu infancia habrás aprendido, habrás
leído, que los astros errantes se llamaron por
los Griegos , planetas ( nombre que quiere de­
cir errantes ) , y que hay otra especie de as­
tros errantes, llamados cometas por los mis­
mos Griegos , que les dieron este nombre, por­
que se figuraban verlos rodeados de cabelle­
ra , la que se significa por la palabra cometa,
y los Latinos significaron con el nombre de
Nombres' crinito , que dieron á los cometas , como di­
dados á los ce Plinio en el cap. 25. del lib. 2. de su His­
cometas.
toria Natural. Los cometas, como tal vez ha­
brás visto desde la Tierra, y desde aquí alcan­
zas á v e r , observándolos girar por sus sublimes
regiones * son cuerpos lucidos, que aparecen ro­
deados de atmosfèra luminosa, que tal vez se estiende detrás de ellos, formando una gran cola.
Esta figura extraordinaria dio motivo para que
los Griegos y Latinos los llamasen cabelludos:
esto significan las palabras cometa y crinito. En
la lengua sans-cret, que es la sagrada de la R e­
ligión Brahmana, los cometas se llaman dhuma-kédu‘ esto es, polvoreda obscura ó amor­
tiguada : á la verdad, la atmosfèra de los co­
metas mas parece polvo volante y luminoso,
que cabellera.
La existencia de los cometas y su aparición á
»'
los

E

a l mundo Planetario,
39
tós terrícolas , deben ser tan antiguos como el
mundo; pues que las historias de los mas remo­
tos tiempos hacen mención de ellos. En la China
leemos la aparición de un cometa el año de 1241
antes de la Era Christiana. Las repentinas apa­
rición y desaparición de los cometas y su figu­
ra extraña, debieron necesariamente llamar la
atención y curiosidad de los primeros hombres
que los vieron: y efecto de esta llamada fue­
ron las qüestiones y dudas, que sabemos ha­
ber tenido los mas antiguos Filósofos sobre la
naturaleza de los cometas. Habrás leído, Cos­
mopolita , en no pocos libros de Autores mo­
dernos, que algunos Filósofos antiguos llegaron
á conocer perfectamente la naturaleza de los co­
metas : moderemos esta expresión , y digamos,
que llegaron á conjeturar que los cometas eran
astros errantes y duraderos como los planetas.
En este sentido Aristóteles, en el cap. 6. del
lib. 1. de los Meteoros , dixo : "Que algunoá
de los Filósofos Itálicos, llamados Pitagóricos,
afirmaban que el cometa era astro errante , cu­
ya aparición , sino después de gran tiempo no
sucedía , y esa poco duradera , como sucede á
Mercurio;?' Plutarco, en el cap. 2. del lib. 3.
de las Opiniones de los Filósofos, repite lo .mis­
mo que dice Aristóteles.
Los Filósofos antiguos pudieron conjeturar,
que los cometas eran astros errantes como los
planetas; pero su conjetura no adquirió jamás
ningún grado de probabilidad : porque no-cons«ta que observasen ni determinasen la órbita y el
periodo temporal de los cometas, para lograr
las pruebas que hiciesen verosímil su conjetu­
ra.

Los come­
tas , congénitos al
mundo.

Conoci­
miento que
de ellos tu­
vieron los
antiguos.

Opiniones
de los Cal­
deos sobre
los cometas.

40
Vi age estático
ra. Diodoro Sículo, tratando d éla astronomía
de los Caldeos (que en el estudio de ésta flo­
recieron según la opinión de los antiguos) di­
ce (1): "Ellos alegan sobre los eclipses solares
endebles demostraciones , y no se atreven á pro­
nosticarlos ni á determinarlos para tiempo cier­
to.” Si los que se creían famosos Astrónomos
en la antigüedad , con dificultad podian pro­
nosticar el tiempo de los eclipses solares, cuyo
pronóstico no es muy difícil, ciertamente de los
cometas no llegarían á conocer por la observa­
ción , si ellos volverían ó nó á dexarse ver. Del
conocimiento que los antiguos tuvieron de los
cometas , nos da idea clara Séneca , que los su­
peró en conjeturar su naturaleza, y los medios
necesarios para conocerla. "Demócrito (habla
Séneca (2) ) el mas perspicáz de los antiguos dice,
que se persuadía ser muchas las estrellas erran­
tes ; pero no determinó su número ni sus nom­
bres , no estando aún conocido el curso de los
cinco planetas. Eudoxo fué el primero que des­
de Egipto llevó á Grecia la noticia del curso
de los planetas; pero nada habla de los come­
tas ; por lo que parece, que este conocimiento
no le cultivaron los Egipcios que florecieron
mu(1) Diodori Siculi Bibliothecae Historicce libri,
edente Petro JVessenlingio, gr. ac lat. Antstel.
1746. fol- 'vol. 2. En el libro 2. §. 30. niim. ma­
gistral 83. p. 144-

(2) Seneca , naturalium question 2. lib. 7. cap.
22. 25. et 26.
; .ù 1

al mundo Planetario.
41
mucho en ‘la astronomía. Conon, diligente en
la observación , notó después todos los eclipses
observados por los Egipcios, y no hace men*cion alguna de los cometas; y ciertamente no
la omitiría si la hubiera hallado entre los Egip-*cios. Los Filósofos Epígenes y Apolonio Min^
dio , peritísimos en la observación de las cosas
naturales que estudiaron con los Caldeos, no
convienen en sus dichos. Apolonio Mindio dice:
que los cometas eran estrellas errantes, según
los Caldeos , y que estos conocían sus cursos.
Epígenes por lo contrario dice , que los Caldeos
no observaban los cometas , porque los creían
fuegos encendidos con la agitación del ayre.”
Hasta aquí Séneca en el Capítulo 3 del libro 7
de sus qüestiones naturales , el qual libro se
puede intitular Tratado de los Cometas. En el
Capítulo 17 vuelve á hablar de Apolonio Min­
dio , de quien dice , que opinaba así: " E l co­
meta no se forma de astros errantes , sino que
hay muchos cometas , que son esos astros. El
cometa no es ilusión óptica, ni fuego aparente
formado con la vecindad de dos estrellas ; sino
que es astro verdadero , como lo son el Sol y
la Luna... Su curso no es siempre invisible ,
porque se remonta á las sublimes regiones del
mundo, y aparece quando baxa. No debemos
juzgar , que el cometa visto en tiempo del Em­
perador Claudio fuese el mismo que apareció
en tiempo de Augusto ; ni el que se vió en tiem­
po de Nerón , y que á los cometas disminuyó
la infamia , fué semejante al que apareció des­
pués de la muerte de Julio Cesar : los come­
tas son muchos, diferentes , desiguales en granTomo IV .
F
de-

42

Viage estático

deza , y desemejantes en el color : linos son en­
carnados sin alguna luz : en otros se ve una
luz pura y blanca, y en varios se nota la lla­
Fenómenos ma no pura ni su til, sino como humeante.” En
que los an­ esta relación de Séneca^ tienes , Cosmopolita , los
tiguos ob­
fenómenos quedos antiguos observaron en los
servaron en
cometas
, para conjeturar que estos eran diver­
los cometas.
sos y errantes como los planetas.
De los Griegos dice Séneca en el cap. 2. de
su libro 7. citado, que poco tiempo antes ha­
bían empezado á observar los cometas. Esta no­
ticia da "motivo para juzgar , que los Griegos
quisieron con la observación hallar pruebas pa­
ra verificar alguna de las opiniones opuestas,
que suponían ser los cometas astros errantes ó
fuegos fatuos. Los Romanos nada adelantaron
sobre esta duda , como ni sobre ninguna otra
•astronómica ; y solamente Séneca, cuyo profun­
do conocimiento le guiaba siempre á conjetu-t
rar lo mas verisímil , persuadiéndose que los
cometas eran congénitos al mundo , como los
planetas , proveyó los medios necesarios para
probar su persuasión, y llegó ■ á vaticinar su
execucion verificada después de muchos siglos.
jSuls palabras dignas de referirse son las siguien­
Idea verda­ tes : "N o condesciendo, dice, con nuestros Fi­
dera que Sé­ lósofos; porque juzgo no ser fuego pasagcro el
neca formó cometa, sino obra eterna de la naturaleza....
de la Come- ¿Por qué nos maravillarémos , que aun no se de­
tografía.
terminen las leyes y apariciones de los come­
tas , que presentan al mundo tan extraordina­
rio expectáculo ? Aun no se cuentan mil y qui­
nientos años , que la Grecia determinó el nú­
mero , y los nombres de las estrellas : el dia

a l mundo Planetario.

43

de hoy hay muchas naciones que ignoran la
causa de los eclipses lunares, y poco tiempo
há que llegó á nuestra noticia la demostración
de estos. Vendrá tiempo en que el dia y el tra­
bajo , continuado por siglos , publicarán lo que
ahora está oculto: tina edad sola no basta pa­
ra investigar tan grandes cosas.. . . Llegará tiem­
po en que los venideros se maravillarán de nues­
tra ignorancia sobre cosas tan claras. Ahora em­
pezamos á saber. Como los cinco planetas son
directos, estacionarios y retrógrados, y pocos
años há que en Júpiter conocemos estos fenó­
menos. . . . Vendrá tiempo en que algún sabio
llegue á demostrar y señalar el sitio y el espa­
cio por donde los cometas se mueven , y quánta sea su distancia y grandeza. Por ahora con­
tentémonos con las invenciones y con los cono­
cimientos adquiridos: nuestros succesores halla­
rán otras cosas que aclaren la verdad.’,
Has oído, Cosmopolita, el admirable modo
de pensar de Séneca sobre los cometas : no de­
bo amargar la dulzura de sus expresiones con
la relación de las opiniones vulgares que entre
los sabios prevalecieron desde tiempo de Séneca
hasta el siglo pasado. Los sabios Griegos y Ro­
manos adoptaron en la ciencia cometaria, por
dogma indubitable, el vulgar proverbio de ser
los cometas vaticinio de la calamidad : los Grie­
gos decían : cv^eig Kcprirvis ogng a KaAcv cpepu ; y
los Romanos decian : nunquam terris impune co­
meten , como cantó Claudiano. Reynando este
proverbio en la creencia del vulgo y de los sa­
bios , i qué progresos se podían ni debían espe­
rar en la Cometografía? Los progresos debían
F2
cor-

44
V i age estático
corresponder á la ^falsedad del dogma , en que
la Cometografía se apoyaba, y en que la pre-.
tendió fortificar el peripatetísmo , enseñando á
todos sus discípulos ( estos eran todos los Fi­
lósofos), que los cometas eran agregados fogo­
sos de vapores secos y exálaciones espesas, que
se encendían con la revolución de los cuerpos
superiores á la esfera sublunar en que se for­
man.. Si das una ojeada , Cosmopolita , á los in­
numerables tratados, que sobre los cometas se
han escrito hasta últimos del siglo pasado , su
vista , aunque pasagera , enlutará tu compasión,
al ver la pérdida de tiempo, y la inútil fatiga
empleada en escribirlas , y la muchedumbre de
ilusiones , con que su lección debió malear y
asustar á los espíritus de los que los leían. Eu
dichos tratados leerás una física fantástica , que
impedia los progresos á la verdadera que se
aprende con la observación de la naturaleza;
y ' hallarás eternas cronologías ó catálogos de
apariciones de cometas, y de sucesos trágicos
que anunciaron. A estos dos puntos se reducía
toda la ciencia cometaria. La vana cabilacion,
el susto fantástico y el pánico terror , eran to­
das las razones con que se enseñaba , y eran to­
do el ajuar de la referida ciencia.
La ignorancia y la superstición sobre los co­
metas, se miraban por los Filósofos peripatéti­
cos , como los dos únicos ramos de su ciencia
cometaria , que en las escuelas se había forti­
ficado , haciéndose casi inaccesible é impene­
trable á los tiros de la razón y observación.
El mas fuerte tiro que ésta le empezó á disparar,
se debe á la destreza de Tico-Brahe , que obser-

al mundo Planetario,

45

servando atentamente el cometa aparecido en
el 1577 , infirió que estaba sobre la Luna, por­
que tenia paralaje menor que ésta , ó porque no
tenia ninguna ; y esto último daba pruebas de
distar el cometa de la Tierra mas que todos los
planetas. El peripatetísmo , no dudando que los
cometas eran cuerpos corruptibles, oyó con
horror y escándalo, que ellos se colocasen en
las regiones de la incorrupción é inmortalidad,
quales se figuraban ser las planetarias. No falta­
ron Filósofos, que mostrándose sensibles á la im­
presión de las demostraciones astronómicas , die­
ron á las de Tico-Brahe el valor que se mere­
cían. Entre estos Filósofos hállo haberse distin­
guido Keplero y Blancani. Keplero adhirió á
la opinión de Tico-Brahe ; y de la observa­
ción que atentamente hizo del cometa apareci­
do en el 1618 , infirió , que para entender y de­
terminar la órbita , ó el rumbo de los come­
tas , servia mejor la linea recta que el círcu­
lo. Blancani, en una obra que publicó en el 1615
se propuso explicar los puntos matemáticos , de
que trataba Aristóteles , y en ella declaró so­
bre los cometas su opinión contraria á la de
Aristóteles. "Este , dice Blancani (1) , afirma,
que el cometa es un meteoro sublunar ; pero esta
opinión , aunque confirmada solamente con razo­
nes probables , y que hasta ahora ha sido la vul­
gar,

\

('0

(1) Aristotelis loca mathematica explicata, autliore Jos. Blancano , é Soc. J. Bononia, 1615. 4.
Num. marginalis 136. ^. 91.

46

V i age estático
gar , se demuestra falsa por los Astrónomos;
por lo que será justo , que yo aquí refiera las
demostraciones , con que Tico-Brahe convence
estár los cometas sobre la Luna.” Blancani con
ingeniosa política explicó , corrigió é impugnó
las opiniones matemáticas de Aristóteles, que
juzgó confusas ó falsas , para que en la filoso­
fía peripatética se distinguiesen lo cierto y lo
probable de lo incierto y falso , y no se enseñáse
el error. La política de Blancani agradó á Cabeo , que en el 1646 publicó unos grandes co­
mentarios sobre los 4 libros meteorolígicos de
Aristóteles, y en el primer volumen de ellos,
tratando de los cometas dice (1) : "Sobre los
cometas la qiiestion mas célebre es, si son ce­
lestes ó existen sobre la Luna. Parece ser co­
sa injusta echar á los peripatéticos de la pa­
cífica posesión en que estaban defendiendo que
el Cielo era inmudable, inalterable é invaria­
ble: ellos juzgan como imposible, que se ha­
lle verdad alguna que no se funde en sus dog­
mas : por tanto parece, que injustamente se qui­
ta al Cielo la incorruptibilidad que por tantos
años se le ha concedido sin contradicion algu­
n a ; y si se admiten por celestes á los come­
tas , los peripatéticos juzgan que se acabó la in­
corruptibilidad de los Cielos. Algunos Filóso­
fos,
(1) Nicolai Cabei , Soc. J . in 4 libros Meteorologicorum Aristotelis Commentaria. Romœ, 1646.
fol. vol. 2. tom. 3. En el vol. I. lib. 1. texto 37.
qüest. 2. pag. 179.

al mundo "Planetario.
4?
fo s , aunque no son muy partidarios de los pe­
ripatéticos , y conocen el derecho que su in­
genio tiene para filosofar, sospechan falsedad en
la novedad, y tienen por cosa dura el des­
aprender en edad madura lo que hasta ella han
tenido por indubitable y cierto..., No'obstante,
se debe decir absolutamente, que hay cometas
celestes ó sobre la Luna.” Así habla Cabeo co­
mentando á Aristóteles, para que los Filósofos
de su tiempo , que lo leían y veneraban co­
mo á oráculo de la Filosofía, conociesen los
errores que en ésta se enseñaban.
Blahcani, después de haber publicado la obra
que antes te he citado, observó en el 1618 un
cometa al tiempo mismo que escribía su obra de
la Fábrica del mundo ( i ) , y con esta observa­
ción , que halló conforme á‘ la que en Goa , Parma y Roma habian hecho los Jesuítas , se con­
firmó en su opinión de ser un epiciclo la ór­
bita de los cometas en las regiones planetarias.
Después de la observación de dicho cometa en
su Universidad del Colegio Romano , defendie­
ron los jesuítas que el cometa estaba mas aU
to que el S o l, y se movía por círculo máxi­
mo othin:
mo.

(i) Spilera mundi, seu Cosmographia correc­
ta a multis mendis i quibns scáiebqt, Authore Josepho B iancana y Soc. J. Mutirne , 165 3.^/0/. Es­
ta edición , como se infiere de su título , no fue
la primera. La epístola dedicatoria tiene la fecha
de 1617. En el lib. 16. desde la pág. 155. se tra­
ta de los cometas.
O

i

\

C

'

l

'

"

i









48
Progresos
excelentes
de la Cometografía al
principio
del siglo 17.

Viage estático

mo. Estas conclusiones merecieron la aproba­
ción de Mario G uiducci, que sobre los come­
tas pronunció en la Académia de Florencia un
largo y erudito discurso, y de Galiléo , quede
ellas habla en su obra intitulada el Ensaya­
dor (1). Se hizo plausible en Italia, y princi­
palmente en las escuelas Jesuíticas, la opinión
de ser los cometas astros celestes , con las obras
que te he nombrado de los Jesuítas Blancani
y Cabeo , y con las conclusiones públicas de
la Universidad del Colegio Romano en el 1619;
pero el aplauso fué efímero , pues que la turba
peripatética empezó á tumultuar contra los nue­
vos Filósofos, y llegó á atemorizarlos. A este
efecto atribuyo yo la indiferencia con que el
famoso Riccioli (2), Jesuíta Italiano, y compa­
ñero de Blancani y Cabeo , á quienes cita con
respeto, trata de los cometas en su Almagesto,
en que recogió quanto hasta su tiempo se ha­
bía dicfio : por no desagradar al triunfante par­
tido de los peripatéticos , ni contradecir á la
razón, se contradixo ásí mismo: pues quedixo ser
probable, que los cometas se formaban de nue­
vo ; y después decidió con Séneca, que llega­
ría tiempo en que se sabrían el rumbo que te­
nían

(1) Las conclusiones de los Jesuítas, el dis*
curso de Guiducci , y la obra de Galil. intitulada:
Il Saggiatore , se hallan en el segundo tomo de
las obras de Galiléo, desde la pág. 201.
(2) Riccioli , en el tomo 2. del Almajesto, lib.
8. secc. 1. cap. 8. pág. 43. cap. 26. pág. 131.

al mundo Planetario.
49
nian su número, y la causa de hacerse invi­
sibles. Galiléo no supo sobre los cometas , si­
no lo que leyó en Keplero , y en otros Astró­
nomos de su tiempo. El adoptó la opinión de
Keplero , que suponía moverse los cometas por
linea recta : y en esto , como bien notó Cab e o ( i) , se contradixo á sí mismo , pues que ha­
bía enseñado (2) , que en la naturaleza era im­ No hay mo­
vimiento
posible el movimiento rectilíneo : lo que á mi
rectilíneo
parecer es evidente, porque si en la naturale­
za hubiera movimiento rectilíneo , sería infini­ en la natu­
raleza.
to el espacio, y á que la naturaleza no puede
dar á un astro el movimiento rectilíneo, para
que se pare ó quede inmoble en un punto ó
sitio determinado. La naturaleza da movimien­
to sin fin , pero no por espacio infinito ; esto es,
da movimiento por el círculo ú elipse , en cu­
yas curvas será sin fin, y el espacio será fini­
to. Tanto agradó á Galiléo el movimiento rec­
tilíneo de Keplero, que él lo atribuyó á los co­
metas , como si fuera propia invención, y no
de Keplero, á quien no c ita ; y por esto Framundo , como notó Cabeo , se equivocó juzgan­
do que el tal movimiento rectilíneo era inven­
ción de Galiléo.
No obstante las exáctas observaciones que
en el siglo pasado se hicieron de los cometas,
y algunos buenos sistémas , que sobre ellos se
pu-

(1) Cabeo, en el lugar citado, pág. 208.
(2) Galiléo, en el diálogo i. del Sistema del
Mundo , pág. 32. del tomo 4 de sus obras citadas.
Tomo I V .
G

¿o

Viage estático

publicaron á la mitad del siglo, aún disputaba
la victoria el peripatetismo. Las buenas semi­
La Cometo- llas de la ciencia cometaria no brotaron: los
grafía se
sabios estaban cada dia mas curiosos y mas du­
anubló á la dosos : ellos pensaban y discurrían freqüentemitad del
mente de las causas, y de la naturaleza de los
siglo 17.
cometas, y sus pensamientos y discursos, nada es­
tablecían, ni decidían; antes bien aumentaban
su curiosidad y sus dudas. Prueba práctica de es­
te miserable estado de la Cometografía nos dá la
célebre asamblea de Príncipes y Literatos, que el
año 1665 se tuvo en un Colegio jesuítico de París,
para decidir la ruidosa qüestion de los cometas.
A esta asamblea , de que da breve noticia Pingré en su Cometografía , y que mas difusamente
se lee en el diario délos sabios (1), asistieron
Príncipes, Prelados , Cortesanos y Literatos de
Francia. Hablaron los célebres Roberbal, Phelippaux , y los Jesuítas Artous y Grandami, y se
publicó el discurso que el Jesuíta Garnier no
pronunció por falta de tiempo oportuno. Cada
uno de estos Físicos propuso su oposición par­
ticular sobre el asunto propuesto, y la asam­
blea, después de haber oído los discursos , se di­
solvió , quedando mas dudosa que antes estaba
sobre los cometas.
No debo, Cosmopolita, abusar mas de tu
pa( 1) Journal des S z a v a n s , tome p rem ier, ou
sont contenues les annes 166 5 , à'c. 1666 , p a r
M r. Hedowville. A m ste r d a m , 1684. 14 . §. 4 .
pa g. 49 .

al mundo Vianetario.
$r
paciencia : no es justo que la sobrepuje mi im­
prudencia. En otra ocasión te contaré algunos
anécdotos sobre los lentos progresos que hicie­
ron en la Cometografía los sabios hasta últimos
del siglo pasado. E l caso que acabo de refe­
rir , basta para que conozcas el gran nublado
que sobre ella se esparció, y que es casi mas
difícil hacer conocer á los Literatos ilusos su
error, que hacer mudar de Religión al pueblo
ignorante. A este asunto me acuerdo haber leí­
do un caso gracioso en las excelentes Memo­
Observarias matemáticas del Jesuíta G aubil, Misionero
cion sobre
de la China , publicadas por Souciet. Debes sa­ los literatos
ber que los Brahmanes del Indostan , que por
ilusos en
Religión y profesión estudian la astronomía, di­ las ciencias.
cen, que el Sol está mas cercano á la Tierra, que
la Luna. Sobre este despropósito , en dichas me­
morias se lee así (i) t "Un Brahmán, ministro
de Tanjaor (2) (ó Tanjur) , hallándose en la
cárcel con uno de nuestros Misioneros antiguos,
tuvo largas conferencias con éste, y sufría con
mucha paciencia , que el Misionero impugnáse
la idolatría , y dixese quanto quisiese contra los
Idolos ; pero quando oyó que el Misionero que­
ría que el Sol estuviese mas lexos de la Tier­
ra que la Luna, se enfadó tanto, que no qui­
so hablar mas con él.” A la verdad , yo he co­
nocido peripatéticos tan emperrados como el
Brah(1) Souciet citado, Observaciones Matemáti­
cas , en el vol. 1. pág. 8 .
(2) Tanjaor ó Tanjur, es reyno del Asia, en la Pe­
nínsula intra Gangem , en la costa de Coromandel.

G2

V i age estático
Brahmán ; pues que si en una proposición oían un
error contra la Religión Christiana, y alguna
palabra infame contra su filosofía peripatética,
primero vengaban el deshonor de ésta, que la
verdad del Christianísmo.
Volviendo al discurso de la Cometografía,
el repentino vuelo de ésta á su perfección te
diré brevemente , que consistió en el sistèma
atraccionario de Newton. Exáminó éste la ór­
bita del cometa del año de 1680, y halló, que
la parte de la órbita observada parecia ser por­
ción de elipse prolongada, ó de una parábola,
en la que las areas eran proporcionales á los
tiempos, como sucede en las órbitas de los
planetas. Con esta reflexión Newton (1) colo­
có á los cometas entre los planetas , y porque
el exe mayor de las órbitas cometarias se in­
feria por la observación ser larguísimo , juzgó
que sin el menor error se podrán suponer pa­
rabólicas , aunque en realidad fuesen elípticas,
como las órbitas de los planetas.
La observación y la confesión de los As­
trónomos sobre este punto , son hoy unánimes:
por lo que todos los que se emplean en cal­
cular las órbitas cometarias, pretenden inferir
sus resultados conformes á los principios que
estableció Newton. Según estos , Hallei en el
1705 publicó la observación, y el cálculo de
24 cometas por órbitas parabólicas. "Los Astróno52

La Cometografía se
perfeccionó
el año ió8ó.

(1) Newton, Princij). mathem. lib. 3. prop.
41. probi. 21.

a l mundo Vianet ario,
53
nomos de Francia, dice (1) B a illy , empezaron
el 1740 á calcular y determinar las órbitas de
los com etas, según la atracción de Newtón , cu­
yo sistóma se confirmó con la aparición del
cometa del 1744- H oy (en el 1784) se cuen­
tan mas de 72 cometas de aparición bastante­
mente observada.” En el 1771 se contaban (2)
calculados 53 cometas, que se creían diferen­
tes : entre ellos se contaban por tres cometas
solos los que aparecieron en los años de 145Ó,
1 5 3 1 , 16 0 7, 1682 y 1759 : en los años de
1532 y 1661 ; y en los años de 1264 y 1556.
Los dichos 53 cometas calculados han apare­
cido desde 1577 , en que Tico-Brahe observó un
cometa hasta el 1 7 7 1 , en que apareció otro de
ellos.
No te parezca , Cosmopolita , ponderativo
el número de tantos cometas aparecidos en me­
nos de dos siglos; pues que los modernos As­
trónomos , con mayor perspicacia que los anti­
guos , casi todos los años descubren algún co­
meta : "M essier, dice Bailly (3), que en el 21
de Enero de 1759 fué el primer descubridor
en París del cometa entonces aparecido, tiene
el destino de descubrir com etas, y el favor
del Cielo por su infatigable c e lo : hasta el año
de 1781 había ya observado 19 com etas, de
los

(1) Bailly en su obra citada déla Historia de
la Astron. En el vol. 3. dise. 2. pág. 72.
(2) La-Lande , Astronomie , num. 3017, hrc.
(3) Bailly citado , en el dise. 2. p. 75. . . p. So.

54

El menor y
el mayor pe­
riodo tem­
poral de los
cometas.

Número de
cometas no­
tados por
Autores an­
tiguos.

Viage estático

los que él ha descubierto 16. Con este núme­
ro ha enriquecido el sistéma solar : si no hubie­
ra estado atento, nada sabríamos de varios de
ellos. . . . Después que Messier se ha dedicado á
la observación, no hay año en que no se vea algún
cometa. El número de ellos, sin ser infinito, pue­
de ser muy grande: sus revoluciones conocidas,
son entre 75 y 575 años: la revolución de 75
ó 76 años , es la mas corta ; y la de 575 años,
es la mas la rg a : la presencia del Sol nos debe
robar la vista de algunos cometas.”
Si los antiguos hubieran descripto con las
debidas circunstancias la aparición de los come­
tas , de que en sus escritos dan noticia , la his­
toria y los cálculos de estos astros ocuparían
hoy la mayor parte de la astronomía moderna.
R ic c io li( i) , que se ocupó en notar los come­
tas , de que se hace mención por los Autores
antiguos, cuenta 150 de ellos aparecidos y no­
tados por estos, desde el año 480 antes de la
era christiana , hasta el 1618 de ésta , en el
que apareció un cometa. Estanislao Lubienietzk i , exáminando mas cuidadosamente los escri­
tos antiguos, en que se da noticia de la apa­
rición de algún com eta, cuenta en su Teatro
Comético 415 cometas aparecidos hasta el
dia 6 de Abril del 1665 , desde el qual dia,
hasta el año 1771 , se han visto 36 de ellos.
Pingré (2) cuenta 382 cometas aparecidos des­
de
(1) Riccioli , en su Almajesto citado, vol. 2.
lib. 8. sección 1. cap. 3. p. 3.
(2) Pingré ( cometograji* obra citada , vol. 2.
part.

a l mundo V ianet ario.
55
de el principio de la era christiana hasta el
1784, y probablemente muchos mas , dice , ha­
bían aparecido sin verse. La publicación de las
historias poco conocidas de las naciones orienta­
les , hará aumentar el número de los cometas
aparecidos. En la Historia de la China se hace
mención de un cometa aparecido en el 360 de
la era christiana, y Kaempfer en la historia del
Japón , habla del mismo cometa. Pingré pone
las apariciones de los cometas que se hallan no­
tados desde el año 1241 antes de la era christia­
na (en este año la Historia China señala la apari­
ción de un com eta), hasta el tercer cometa que
apareció en el año de 1781 , y añade las tablas
67 de estos astros, cuyas órbitas se han calcula­
do. En el Indostan es la Astronomía la ciencia
que se aprecia y venera mas que la de la Reli­
gión, ó por mejor decir , es la ciencia de la Reli­
gión; por lo que en las historias nacionales del
Indostan , que son comunmente las de su mitolo­
gía , quizá se notará la aparición de algunos come-

parf. 3. cap. 1. p. 1 1 7 . ) dice, que los cometas
aparecidos desde el principio de la era christiana
hasta el año de 1784 , eran 380 ; pero entre estos
cuenta al planeta Urano, que se creyó cometa apa­
recido en el 1781 ; por lo que los cometas apa­
recidos hasta el 1783 , deben ser 379 , á los que
se deben añadir un cometa aparecido el 20 de N o ­
viembre de 1783 , y dos aparecidos en el 1784;
de estos tres cometas da noticia Pingré en la adi­
ción al vol. 2 . desde la p. 510.

56
Finge estático
metas. Es creíble que la notasen en sus pintu­
ras cronológicas los Mexicanos ; pues que no­
taban los planetas, los eclipses y las constela­
ciones, como dice Buturini (1), quien recogió al­
gunas de dichas pinturas , las quales , en el año
de 1767 estaban depositadas en el palacio del
Virrey de México.
Aunque con el tiempo se lleguen á reducir
á catálogo cronológico todos los cometas , de
que se hace mención en los escritos y docu­
mentos de los antiguos, no es creíble , Cosmo­
polita , que en ellos se puedan haber notado to­
dos los cometas que han aparecido después que
se formaron dichos documentos; pues que mu­
chos de ellos, que acercándose al Sol siguen su
carrera, no se hacen visibles; y otros, por que­
dar distantísimos de la Tierra en su perielio,
ó mayor cercanía al Sol, son invisibles á los
terrícolas, ó aparecen semejantes á las estre­
Se ignora el llas. Séneca había conocido, que "muchos (2)
número de cometas no se veían, porque se escondían ú
ocultaban á la presencia de la luz solar, y fal­
cometas
aparecidos. tando ésta, añade, apareció un cometa ocul­
to antes con la cercanía del S o l, como dice Posidonio.” Alstedio citado por Lubienietzkí en su
Teatro comético , dice , que por algunos años
an(1)
Buturini en su obra: Idea de una histo­
ria general de la Nueva-España , impresa en M a ­
drid el 1 74 6 . Véase Clavijero en su Historia de
M éxico citada, vol. I. lib. 2. §. 2. p. 128.
(2) Séneca , naturalium queestionum, /. 7 - c* 20#

al mundo Vianetario.
57
antes y después de el de i i o i se vieron come­
tas todos los años. No hay año , dice Bailly,
como antes has oído, en que no se vea algún
cometa. La aparición de tantos de estos da fun­
damento para conjeturar , que su número es ma­
yor que el creído por los modernos (los quales apenas se atreven á contarlos por centena­
re s ), y que hasta ahora no se determinan bien
las órbitas de los cometas que se han observa­
do astronómicamente ; pues que si la determi­
nación de las órbitas fuera exácta , se hubie­
ra pronosticado claramente la vuelta de mu­
chos de ellos.
§. ii.
Los Cometas constituidos en ¡a clase de los
planetas solares. Pronóstico del retorno
de los Cometas, é industrias para
executarlo.

/

,

A experiencia hace conocer que el pronós­
tico de la vuelta délos cometas no es tan
fácil como se lo figuraron los Astrónomos , que
se atrevieron á hacerlo fundando sus cálculos
en la observación, y en el sistéma físico-astro­ Pronóstico
nómico de Newtón : no por esto es reprensible de la vuelta
su atrevimiento , antes bien es laudable , por­ de los co­
que se espera que el tiempo, con los nuevos metas.
cometas que hará visibles , dará medio segu­
ro para pronosticar su vuelta : porque él des­
cubre la falsedad de las vanas opiniones, y ha­
ce conocer la verdad del sistéma , que en su
obra guarda la naturaleza. O y e , Cosmopolita,
Tomo I V .
H
las

L

Semejanza
y deseme­
janza de los
cometas con
los planetas.

58
Via ge estático
las primeras ideas que los Astrónomos tuvieron,
y los primeros pasos que ellos dieron para su­
bir al trípode vaticinante de la astronomía, y
pronosticar la vuelta de los cometas.
Luego que á estos miró la astronomía mo­
derna , como astros errantes al rededor del Sol,
supuso á éste en uno de los focos de la órbita
que corrian , y los consideró como planetas so­
lares. No por esto los Astrónomos modernos
pretenden persuadirnos, que los cometas y pla­
netas son en todo semejantes, pues que la mas
simple observación de estas dos clases de as­
tros errantes, hace conocer su clara diferencia
en muchas cosas. La atmosfèra ó cabellera , y
la cola con que aparecen los cometas , no se
ven en los planetas , de los que si alguno tie­
ne atmosfèra, es cierto que ésta en ninguno
de ellos es comparable con la de los cometas.
Todos los planetas se mueven con una misma
dirección ; esto e s , tienen su movimiento pro­
pio de occidente á oriente , en el espacio celes­
te , que llamamos zodiaco : pero los cometas,
cuyo zodiaco es todo el Cielo , se mueven con
direcciones totalmente contrarias ; porque algu­
nos caminan como los planetas ; otros al con­
trario ; otros se mueven desde el austro al sep­
tentrión , ó desde éste al austro ; y otros por
otras regiones diversas del Cielo. Sejour en su
Ensayo (1) sobre los cometas advirtió , que de

63
(1) Véase Bailly en su Historia de la Astronom.
citada , vol. 3. discurso 4. pág. 220.

al mundo ‘P lanetario.
59
Ó3 de ellos conocidos, los 35 tenían movimien­
to directo como los planetas, y los demás lo te­
nia« retrógrado. Por ser tan vario el rumbo de
los cometas , así el plano de sus órbitas forma
con el de la eclíptica muy diferentes ángulos.
La órbita del cometa visto en el 1683 , hacía
con la eclíptica un ángulo casi recto. La ve­
locidad que se advierte en los cometas , es muy
diversa : el del año de 1665 , según Newtón,
caminó en un dia 20 grados: el tercer come­
ta (1) aparecido en el 1759 , en 24 horas ( con­
tadas el 7 de Enero de 1760, desde las 9 de
la noche) , corrió 41 grados y medio de lon­
gitud , y casi 4 grados de latitud : y el come­
Velocísima
ta del 1472, en un dia caminó 120 grados. ligereza de
Coteja, pues , Cosmopolita, la velocísima li­ algunos co­
gereza de estos cometas con la lentitud de Sa­ metas.
turno , y con la mayor de Urano , que en un
dia solar se supone caminar solamente 21 mi­
nutos y 37 segundos, y hallarás, que en el Cie­
lo planetario el lento planeta Urano y el ligerísimo cometa aparecido en el 1472 , se di­
ferencian en la ligereza infinito mas que el pe­
rezoso animal americano, llamado Perico L i­
gero por los Españoles, y la veloz Aguila. E l
Perico Ligero es el animal mas lento que se
conoce en el caminar, y mover qualquiera
miembro de su cuerpo. Sobre la aparente ve­
locidad de los cometas vistos en los años de
1472
( 0 Pingré , en su Cometografía , vol. 2. part.
3. cap. 3. p. 125.

6o

Viage estático

1472 y 17 5 9 , debes advertir, que siendo re­
trógrados estos tales astros, sucede, como no­
ta La-Caille ( 1 ) , que un cometa retrogrado en
el plano de la eclíp tica, y en oposición con el
Sol á la distancia de 869 leguas (contando
25 leguas por grado) de la tierra perielia , pue­
da parecer que corre 141 grados y 40 minutos
en una hora; 160 grados y 14 minutos en dos
horas, y 178 grados y 20 minutos y medio en
¿4 horas.
Algunos com etas, por su suma velocidad,
describen
ligerísimamente la parte de su órbita,
El mayor
tiempo que en que solamente pueden ser visibles á los ter­
los cometas rícolas , y por esto desaparecen presto , y dese hacen vi­ xan burlados sus observadores. Otros cometas,
sibles.
por lo contrario , se detienen visibles á los ter­
rícolas , por seis y ocho meses , que según Hevelio y otros Astrónomos, es el tiempo de ma­
yor duración de los cometas que se han vis­
to. En el espirante siglo se ha visto, que la
aparición del cometa del 1729 duró casi 6 me­
ses : la de el primer cometa del 1759 duró mas
de 5 meses; y la del cometa de 1773 duró
mas de 6 meses. Antes de la destrucción de
Jerusalén por T ito , se v ió , dice el historia­
dor Josefa Hebreo , por todo un año un cometa
sobre aquella Ciudad. Algunos Astrónomos ju z­
gan haber sido sobrenatural la aparición de es­
te com eta: Pingré (2), d ice, no ser imposible
na(1) Mémoires de V Academ. des scien. an.
1760. París , p. 106. ère.
(2) Pingré, en su Cometografía , vol. 2. part.

al mundo Vianetario,

61

naturalmente la aparición de un cometa por un
año entero en diversas partes del C ielo; pero
el cometa de que habla Josefo, debió apare­
cer siempre casi en la misma parte del Cielo.
Si los terrícolas tuvieran la fortuna de ver du­
rable por un año la aparición de la mitad de
los cometas que se les hacen visibles , mucho
podrían adelantar en la ciencia que tanto es­
tudian , y desean perfeccionar para pronosticar
su retorno.
De la historia de esta ciencia te debo ha­
blar ahora , Cosmopolita. La época de sus prin­
cipios no la debes buscar en la antigüedad , en Ciencia adi­
vinatoria
que prevalecía la opinión de ser los cometas
del retorno
efecto ó juego momentáneo de la naturaleza. Sa­ de los co­
bes muy bien, que desde el segundo siglo , en metas.
que floreció Toloméo , Astrónomo , las ciencias
de astronomía y física , eran un simple estu­
dio de memoria , en que lo astronómico se pro­
baba con la autoridad de Toloméo , y lo físico
con la de Aristóteles. En las escuelas se argüía
y escribía ; crecian los volúmenes que contenían
las razones especulativas que subministraba el
entusiasmo , por defender lo que dixeron Tolo­
méo y Aristóteles; y no se hacía ni oía la me­
nor observación de la naturaleza , para cono­
cer sus obras y efectos. En el siglo XVI se de­
be establecer la época de las primeras observacio3. cap. 2. pág. 124. El cometa debió haber apa­
recido sobre Jerusalén el.año 69. Véase el vol. I.
de Pingré, part. 2. pág. 288. año 69.

62
V ia ge estático
dones, que dieron motivo para conjeturar que
se podia pronosticar el retorno de los cometas,
la qual conjetura suponía la opinión de ser ellos
astros errantes, como los planetas. Las obser­
vaciones que en dicho siglo se hicieron de los
cometas , bastaron para conjeturar que tenían
menor paralaje que la Luna ; y que consiguien­
temente distaban de la Tierra mas que ella. La
paralaje de los cometas (empezada probablemente á usar por Regio Montano en la observación
del cometa visto en el 1472) era el Aquiles de
los argumentos , que destruían la opinión peri­
patética , de ser los cometas especies de meteo­
ros sublunares , y que probaban claramente ser
astros errantes como los planetas, con sus re­
voluciones constantemente periódicas, que se po­
dían determinar para pronosticar el retorno de
su aparición. E l argumento de ser la paralaje
de los cometas menor que la lunar , fué tan fas­
tidioso á los Peripatéticos , que según la rela­
ción de Riccioli (1) , uno de ellos , profesor de
filosofía en Padua , pregunto á Galiléo la sig­
Contrastes nificación de la palabra paralaje, con inten­
de los Peri­ ción de impugnarla , porque de ella se servían
patéticos so­ algunos para impugnar la Opinión Aristotélica
bre la para­ de los cometas. A este profesor sonriendose res­
laje de los
pondió diciendo : "¿H ab éis, pues, determina­
cometas.
do impugnar una palabra , cuya significación ig­
noráis ? ” Julio Cesar Scalígero, aquel sabio incom(1) Riccioli, en su Almajesto citado, vol. 2.
lib. 8. sec. 1. cap. 16. n. 2. p. 70.

al

mundo Planetario,
63
comparable y Grecista casi nativo , según al­
gunos que se llaman críticos, cayó en el ver­
gonzoso error de impugnar la paralaje, sin en­
tender su significación ; por lo que Christoval
Rothmanno, en su tratado sobre el cometa del
año 1585, le d ixo : " M i Scaliger. . . Homerum
optimum , et ab ómnibus probatum contumeliose
Gr*eculum appellas : hic quo nomine te appellem ?
Sed cum contra ignorantem principia non sit disputandum , te p rius mathematicis corripiendum et
instruendum tradam , ut ab his d is c a s , quid p aralla xis sit , et unde.” Cardano (1 ), pues , Ti­

co- Brahe y otros insignes Filósofos Astrónomos,
infirieron por la observación, que los cometas,
teniendo paralaje menor que la lunar, estaban
sobreda Luna; pero no se aprovecharon de es­
te descubrimiento para determinar la órbita de
los cometas, y pronosticar su retorno. Cardano (2) dudaba, si el cometa era astro estable,
ó momentáneamente engendrado en el Cielo; y
Tico-Brahe suponía cierta la opinión peripaté­
tica de ser meteoros los cometas ; por lo que
estos dos grandes sabios no podían adelantar en
la ciencia de pronosticar el retorno de ellos. Es­
ta ciencia se cultivó con esméro desde el prin­
cipio del siglo X V II, en el que Blancani, con
brevedad, y con ntayor claridad y mejor físi­
ca
( 1 ) Veanse Riccioli citado y Pingre , en el vol.
I. de su Cometografia , part. 1. cap. 5. p / 7 2 .
(2) Pingre citado, vol. 1. part. 1. cap. 5. p;

71. cap. 6. p. 8o<

64

Viage estático

ca que la de los Astrónomos de su tiempo, es­
cribió sobre los cometas , afirmando que eran
astros errantes como los planetas ; que parte de
su órbita se determinaba con la linea recta , co­
mo prescribía Gemma Frisio ; y que todos los
cometas describían un grande círculo ó epici­
clo , del que en una parte se ocultaban y ca­
minaban lentamente , y en otra aparecían visi­
bles , y se movían velozmente. Así escribía
Blancani antes que Keplero publicáse su epíto­
me (i) de Astronomía, en que muy confusamen­
te discurre de los cometas. Pingré (2) no tuvo
presente la doctrina de Blancani en el capítu­
lo que en su Cometografía dedicó para referir
las apariciones de algunos cometas , vistos des­
de el 1572 hasta el 1652, y las opiniones de
los Astrónomos , que en dichos años florecían.
Juan Domingo Cassini, creyendo rectilínea
la órbita de los cometas, como habia conjetu­
rado Keplero , ó juzgando que fuese rectilínea
la parte que en ella recorrían , como ensenó
Blancani con Frisio , se atrevió á valerse de es­
ta persuasión para pronosticar el rumbo que ten­
dría el cometa del año 1664 , que habia ob­
servado dos veces en las noches 17 y 18 de Di­
ciembre. Cassini, pues, en un globo celeste que
presentó á Cristina, Reyna de Suecia, delineó
el
(1) Epitome Astronomia Copernicana, A utie­
re Joan Eiepierò. Lentiis ad Eanubium , 1618. 8.
voi. 2. En el voi. 1. lib. I. p. 2. y 57.
(2) Pingré , en el c. 6. p. 79. del voi. citado.

al mundo Vianetario.

65

el rumbo del cometa , y el suceso correspon­
dió efectivamente según el pronóstico , que fué
el primero sobre el rumbo de los cometas, y
se recibió con aplauso. Cassini para hacerlo,
dice Pingré (1), suponía rectilínea la órbita de
los cometas , como al mismo tiempo la supo­
nían en Francia Adriano Auzout y el Jesuíta Ig­
nacio Gastón Pardies; pero después abandonó
su errada suposición , y juzgó que eran circu­
lares las órbitas de los cometas.
El cometa del año 1664 parecía haber si­
do destinado para influir en los Astrónomos el
espíritu pitónico de pronosticar su retorno; pues
que Pedro Petít, con motivo de la aparición de
dicho cometa , publicó en el 1665 una diserta­
ción sobre la naturaleza de los cometas , y en
ella se atrevió á pronosticar para el año de
1710 el retorno del cometa visto en el de 1664.
E l pronóstico no se ha verificado ; por lo que
Petít fué adivino falso. Apiano y algunos otros
Astrónomos habían anunciado antes las apari­
ciones , no el retorno de los cometas; pero es­
tos anuncios no pertenecen á la ciencia adivi­
natoria del retorno de dichos astros ; porque
Apiano los creía meteoros; ó por mejor decir,
los cometas en tiempo de Apiano se tenían por
precursores , que anunciaban sucesos grandes en­
tre los terrícolas. Esta persuasión aun hoy pro­
duce pronósticos que leerás freqüentemente,
Cosmopolita , en los Lunarios, y aun en los li­
bros de algunos Físicos.

___________________

Juan

(1) Pingré citado, vol. 1. p. 1. c. 7. p. 114.
Tomo I V .
I

Viage estático
Juan Hevelke , llamado comunmente Hevelio , Autor benemérito de la Matemática, lo
fué particularmente de la Cometografía, que
N o basta publicó en el 1668 con muchas observaciones
una genera­ propias, y con una historia general de los co­
ción para
metas aparecidos hasta el año de 1665 ; pero
destrón izar
esta excelente obra fué poco útil por su erró­
las opinio­
nes, aunque nea creencia de no suponer astros los come­
tas. ¿Quán poderosa es en los hombres la preo­
se demues­
tre su fal­ cupación aun en las ciencias naturales? ¿ Quánsedad.
to mas lo será en las morales y religiosas ? La
historia de la expulsión de la física peripatéti­
ca hace conocer, que no basta una generación
para desterrar las opiniones, aun de materia in­
diferente , que se heredan por tradición ó edu­
cación , aunque no se conozcan verdaderas.
En el 1680 apareció un cometa , de que ha­
blan quantos escriben de ellos, y forman sis—
íémas romancescos sobre la creación y el di­
luvio del mundo , y á la observación de dicho
cometa debemos la teórica de la que se juzga
verdadera ciencia cometaria. El cometa del
1680 se observó por insignes Astrónomos , en­
tre los que te nombraré los dos principales que
se aprovecharon de la observación , para in­
ferir y determinar la órbita de los cometas , y
fueron Jorge Samuel D oerfell, Saxon y el cé­
lebre Newtón. Doerfell (1) en el 1681 publicó sus
'■ •'O',
ob-

66

(1) Véase: Histoire de V Academie Royale des
Sciences de Berlín , annee 1745* Berlín, 1746- 4 *
p. 48. En donde se dice, que Doerfell imprimió su
obra en el año de 1681 en lengua Alemana.

.

oil mundo 'Planetario
observaciones sobre el tal cometa del 1680, y
en ellas afirma: "Que la órbita cometaria es
parabólica, y que el Sol está en el foco de la
parábola que los cometas describen.,, Esto mis­
mo publicó, declaró, y se propuso probar con
singular ingenio el célebre Newtón en los Prin­
cipios Matemáticos de su filosofía natural, que
por la primera vez se imprimieron en el 1686.
Edmundo H allei, que nació en el año de 1656,
abrazó é ilustró el sistéma cometario de su paysano Newtón , y en el 1705 publicó la mejor
Cometografía que hasta entonces se había vis­
t o , pronosticando para el 1758 el retorno del
cometa que había aparecido en el de 1682. É l
computó y cotejó la órbita del cometa obser­
vado por Apiano en el 1531 , y de los que en
el de 1607 observaron Keplero y Longomontano,-y en el 16 8 2 observaron Hevelio y Flams­
teed ; y concluyó, que era uno mismo el co ­
meta aparecido en dichos años , y que debería
vo lveren el 1758, como efectivamente suce­
dió. A este cometa pronosticado por Hallei, Cos­
mopolita , dirigimos nuestro^ viage y vuelo;
quando lleguemos á é l , te hablaré largamente
de sus fenómenos.
Hallei fué el primer adivino cometario: con
su pronóstico empezó á ponerse en calma el
Pronóstico
espíritu humano. Este, antes que con el sis- célebre del
téma cometario de Newtón , y con el pronós­ retorno de
tico de H allei, se hiciese universal en las es­ los cometas.
cuelas ilustres de física y astronomía la opinion
de ser astros errantes los cometas , se trababa
con la aparición de estos, y se sumergía en un
mar de dudas, conjeturas, y afectos de admiI2
ra-

Romancis­
tas Astró­
nomos, ene­
migos de la
paz del es­
píritu.

68
Viage estático
ración y espanto. Algunos Físicos envidiosos de
la paz del espíritu humano , ó descontentos
con ella , han pretendido perturbarla con la in­
vención romancesca de sistémas físicos , en que
teatralmente hacen aparecer los cometas, no ya
para amedrentar á los terrícolas, sino para des­
truirlos y aniquilarlos. De estos Poétas Físicoastronómicos , que en el teatro cometario ha­
cen representar escenas trágicas, para llenar de
ilusiones y temores la fantasía del vulgo , te
hablaré después , debiendo ahora continuar el
discurso de la ciencia adivinatoria del retorno
de los cometas.
Te he dicho , Cosmopolita , que Halley fué
el primer adivino cometario : porque los anun­
cios de Apiano y Cassini, y el pronóstico de
P etit, de que antes te hablé , no bastan en bue­
na crítica para que atribuyamos á estos el pri­
mado de el espíritu pitónico ó adivinatorio de
los cometas. E l pronóstico que Halley hizo de
el que se vería en el 1758 , envistió de furor
pitónico las fantasías de los Astrónomos , los
quales , para pronosticar el retorno de los co­
metas , juzgaron útilísimo el medio de que se ha­
bía valido Halley para hacer su pronóstico. Es­
te medio consiste en cotejar las observaciones
de los cornetas aparecidos. Según este cotejo
Halley conjeturó , que el cometa del 1532 apa­
reció en el 1661 , y volvería á aparecer ácia
los años del ^79®^ y *pie ^ cometa del i 63o
habia aparecido en el 1106, en el 531 , y en
el año 4.3 antes de la era christiana. Struyclc
dice , que este cometa apareció en los años
619,’ 1194 y 1769, antes de dicha era, y W his-

al mundo Vianetario,

69

ton remontando mas alto , dice, que el mismo
cometa apareció en el año del Diluvio univer­
sal causado por su influxo. Whiston pone, co­
mo nota Pingré (1 ), el Diluvio entre los años
2340 y 2345 , antes de la era christiana. E l
mismo Pingré refiere un largo catálogo de pro­
nósticos que ha hecho Struyck : á este catálo­
go se pudiera añadir el que el célebre Jesuíta
Pezenas (de quien fué discípulo el Matemático
Cerda, mi esclarecido Maestro ) ha dexado ma­
nuscrita después de su muerte sucedida en el
1776. Entre otros pronósticos sé que ha dexa­
do . escrito el de el retorno de un cometa en el
1787 , quizá éste sería el cometa que en el mis­
mo año observaron Cesaris (2) y Regio.
Te he referido, Cosmopolita , los princi­
pios y progresos de la ciencia adivinatoria del
retorno de los cometas por medio del cotejo
de los que en diversos tiempos han aparecido,
guardando el mismo periodo de años en cada
aparición. Este medio es ahora el mejor que
se conoce para pronosticar el dicho retorno: se
cree cierto , pero puede engañar; pues que pue­
de suceder, que en muchos periodos constan­
tes
(.1) Pingré citado, en el voi. .2. part. 3. cap.
3. p. 130. &c.
(2) Ephemerides Astronomi# , anni 1789, ad
Mendianum Jtfediolani computata ab Rigelo de
Cesaris. Mediolani, 1787. 8. p. 144. El come­
ta era crinito , y pasó por el perielio à 8 de Julio de 1786.

Medios pa­
ra pronosti­
car el retor­
no de los
cometas.

?o
Vìage estático
tes de años aparezcan cometas diversísimos de
la misma grandeza , y con los mismos fenóme­
nos cíe luz y atmosfèra. ¿ Y de qué medio nos
servirémos, me podrás preguntar, para asegu­
rarnos , o saber con certidumbre , que un mis­
mo cometa ha aparecido diversas veces? Para
lograr esta seguridad y certidumbre respondo,
se propone por los Astrónomos un medio algo
escabroso , y ya que tu pregunta declara el de­
seo que tienes de saberlo , te lo descubriré bre­
vemente.
Este medio consiste en determinar la órbi­
ta de cada cometa que se hace visible. Las ob­
servaciones de ésta deben hacer conocer si ella
es hiperbólica, parabólica ó elíptica. Si la ór­
bita es hiperbólica ó parabólica ; esto e s , si el
cometa moviéndose forma en su camino una de
las curvas que los Geómetras llaman hipérbo­
la ó parábola, no puede aparecer sino una vez
á los terrícolas ; porque en tal caso ( que yo
juzgo imposible ) describiría curvas ú órbitas,
que no contienen dentro de sí espacio finito ; pe­
ro se entiende al infinito ; pues que forman
dos ramos que nunca se juntan. Si la órbita es
elíptica, será como la de los planetas ; y el cál­
culo fundado en la observación hará conocer
la largura ó prolongación de su exe grande. Es­
te conocimiento, según los modernos, basta pa­
ra inferir la grandeza de la elipse que descri­
be el cometa ; pues que ellos, fundándose en una
regla de Keplero , extraen la raíz quadrada del
cubo de la mitad del exe grande de la elipse,
y en la dicha raíz juzgan hallar la duración de
la revolución periódica de los cometas. Este méto-

.

al mundo "Planetario
yi
todo te parecerá no menos c la ro , que Fácil de
executar; pero él será totalmente cierto. Para
que conozcas la calidad de su certidumbre, ten
la bondad de oír las reflexiones que un sabio
moderno hace sobre sus resultados, diciendo
así ( i) : "Según eldícho método Bouguer determi­
nó , que la órbita del cometa del 1729 era hi­
perbólica. Eulero había decidido , que también
era hiperbólica la órbita del cometa del 1744;
y habiéndola calculado otra vez con nuevas ob­
servaciones que logró, juzgó que era elíptica,
Contrarie­
y que el cometa tardaría muchos siglos en apa­ dad de re­
recer otra vez á los terrícolas. Al célebre co­ sultados en
meta del año 1680 comunmente se le concede determinar
el periodo de 5715 años ; y Eulero , según sus cál­ el retorno
culos , solo le concede la revolución de 175 años de los co­
metas.
y medio. E l cometa del año de 1742 observa
el periodo de 42 años; si esto es verdadero,
poco tardarémosen ver su retorno.” Hago aquí
un paréntesi, Cosmopolita. El sabio moderno,
cuyas palabras yo te he referido, escribía en
el 1783; por lo que con razón dixo , que si el
cometa del 1742 tenia el periodo de 42 años,
presto se volvería á ver ; pues que debería re­
tornar en él 1784 ó en el*-1785»; pero hasta el
presente año 1791 no ha querido retornar; y
sino me engaño, me parece , que es aquel pe­
queñísimo (mira acia arriba si lo quieres ve r),
que aún se va alexando del Sol. Vuelvo al dis* * - ?cur(1)
3 - P-

Pingré citado , en el vol. 2. part. 3. c.

U 7•

72
estático
curso interrumpido. " E l cometa del 1773, di­
ce nuestro sabio Autor , fué visible mas de 6
meses ; pero en la larga duración de su apari­
ción recorrió solamente casi 68 grados de su
órbita : y Lexel ju zgó , que las observaciones
que de este cometa se habían hecho, no bas­
taban para inferir la duración de su periodo.
Por lo contrario , el cometa del 1769 corrió eu
quatro meses de aparición 295 grados de su ór­
bita : y esta gran carrera se juzgó excelente
para poder calcular y determinar la duración
£tír;o3
de su periodo ó revolución. L ex e l, que la ha
calculado,1 infiere, que ella , en suposición de la
i
.
equivocación de un minuto en las observacio­
nes , debia ser á lo menos de 449 años, ó á
lo mas de 519. He aquí la incertidumbre y
la diferencia de 70 años : y además de esto ¿se
podrá tener- seguridad de no haber habido en
las observaciones equivocación sino de un mi­
nuto solo l Entre los cometas aparecidos en los
siglos pasados no hállo uno , que decisivamen­
te se funde bien en la hipótesi de Lexel. La
determinación mas curiosa en este asunto, es la
que ,ha tenido por objeto el primer cometa del
1770; Se ha hallado!, que es de solo 5 años y
medio, la revolución periódica de este cometa,
y que no puede llegar á ser de 6 años, si no
se supone la equivocación; de muchos minutos
en su .observación. Es cosa natural, que si fue­
Confesión ra de 5 años y medio la revolución del come­
ingènua y
ta , éste se hubiera visto muchas veces antes
sincera de
de
e f "1770? ñV'obstante esta reflexión, es ne­
los Astrónocesario decir, que no se puede resistir á la evi­
mos.
dencia de la demostración geométrica, y que
se
i ' . jf.

a l mundo Planetario.
^3
se debe confesar , que pertenece á lina órbita
de 5 años y medio , el camino que se le ha
visto hacer.”
Este cometa , de que te acabo de hablar,
Cosmopolita , se observó por el sabio Autor,
cuyas reflexiones hasta ahora has oído : es jus­
to que oygas las que él hace en la relación de
sus observaciones. " E l cometa del 1770, dice,
ha atormentado mucho á los que han empren­
dido calcular su órbita : yo la he calculado
prontamente sobre las observaciones de Messier. . . Luego que en Octubre el cometa dexó de ser visible, emprendí inútilmente nue­
vas teóricas: porque todas las que convenían
con las últimas observaciones, contradecían á
las primeras..........Yo hallé hasta siete órbi­
tas diferentes , que correspondían igualmente
bien con las observaciones que había elegido;
y habré podido hallar mayor número de ór­
bitas. . . . (1). E l segundo cometa del 1770 lo
pongo en este año , aunque se empezó á ver en
Enero de 1771 , porque en el 1770 pasó por
su perielio , se observó por Messier, y según
estas observaciones calculó su órbita. Boscovich
lo habia visto en Milán ; y el P. De-la-Grange ( Exjesuíta compañero de Boscovich ) lo ob­
servó en la misma ciudad á 9 y 10 de Enero;
pero sus observaciones del dia 10, no convie­
nen nada con las que en el mismo dia hizo Messier.”
Yo

(1)

Pingré citado , en el vol. 2. sec. 3. de la

part. 2. p. 86. . . . p. 9 1 .

Resultado
de variedad
de órbitas
en un co­
meta.

Contrarie­
dad de ob­
servaciones.

^4

Viage estático
Yo debo ya cortar , Cosmopolita , el hilo de
esta relación, por no exponerme á abusar de
tu paciencia. Lo que has oído ( i ) , te debe bas­
tar para que conozcas la incertidumbre en que
presentemente están los Astrónomos para pro­
nosticar el retorno de los cometas, y la esca­
brosidad de la ciencia adivinatoria de estos.
De lo que has oído, podrás también inferir,
quan atrevida es la fantasía de Whiston , Buffon, y de otros Físicos, que sobre los cometas
hacen cuentas con tanta facilidad , como las pu­
dieran hacer sobre ios botones de sús vestidos.
De estas cuentas te daría ahora alguna noticia,
si no previera , que después con mayor opor­
tunidad te la podré d a r; por lo que, en lugar
de exáminar las cuentas, discurriré de la dis­
tancia de los cometas , de su grandeza, densi­
dad y lu z , fenómenos todos dignos de un dis­
curso dirigido á tu instrucción en la Cometografía. Empiezo á discurrir de la distancia de
los cometas hasta la Tierra.

§.

i i i

.

Distancia de los cometas hasta la Tierra : su
grandeza y densidad y luz .

L

A observación de la paralaje de los come­
tas es el medio para determinar su distan­
cia:

( i) Son dignas de leerse las Memorias y el Opús­
culo que sobre los cometas ha publicado Boscovich
en su tomo 3. citado.

al mundo Planetario.
75
cia: várias son las industrias que los Astróno­
mos prescriben para observar la dicha parala­
je: las mejores pone Pingré en su Cometografía ; y todas son de fácil execucion. Riccioli
en su Almajesto recogió todo lo que hasta su
tiempo se había escrito sobre la observación de
la paralaje cometaria. Baste haberte dado es­
tas noticias sobre la paralaje : las que ahora son
objeto de mi discurso , se limitan ó reducen á
los nuevos conocimientos que la astronomía ha
adquirido sobre las distancias de los cometas:
te los expondré con brevedad.
Desde que Tico-Brahe en el 1577, empe­
zó con atención y exáctitud á observar los co­
metas , no se ha notado, que ninguno de ellos
tenga tanta paralaje como la Luna ; por lo que
deberemos decir, que desde dicho año¡ no ha
aparecido cometa a lg u n o , que no diste de la
Tierra mas que la Luna. Y en los siglos- ante­
riores , me preguntarás, ¿se han visto algunos
com etas, que estuviesen mas cercanos de la
Tierra que la Luna ? A esta pregunta habrás
leído en muchas astronomías la res-puesta ab­
solutamente negativa; mas yo no me atrevo
á dártela : pues que me acuerdo haber leído
en el Cronicón de Franza (1) la relación cla­
ra de un cometa , que distaba de la Tierra me­
nos
(1)

Theophylacti Simocatt¿e historia MaurssiU

ítem Qeorgii Phranzoe Chronicoti , ire. edente J a cobo Fontano , Soc. J . Inglostadii , 1604. 4. £n el

Cronicón de Franza , lib. 3. cap. 20. p. 202.
K2

Desde el
1577 no se
ha visto
ningún co­
meta menos
distante de
la Tierra,
que la Lu­
na.

76
Via ge estático
nos que ía Luna. Oye lo que dice este Autor:
"En el verano del año 6962 , que correspon­
de al año 1450 de la era christiana , un come­
ta. . . . empezó á aparecer , el qual, acercán­
dose á la Luna, que estaba llena, la eclipsó,
como suceden los eclipses de las lumbreras del
Cielo.” Estas son las palabras que me acuer­
do haber leído en el texto de Franza , al que
puso notas el Jesuíta Jayme Pontano ; y no sé
Cometa cómo este sabio no corrigió la clara equivoca­
ción de decirse ano 1450, quando se debía de­
mas cerca­
cir año 1453 , como se lee poco antes en el mis­
no de la
Tierra, que mo texto , y se debe leer. Este error de ama­
Ja Luna, en nuense no se ha corregido en la posterior edi­
el 1453*
ción (1) , que de la obra de Franza se ha he­
cho en el 1753. Franza, pues, dice, que el
cometa eclipsó á la Luna llena ; y añade , que
al verse este fenómeno, se atemorizaron los
Turcos, que á 19 de Mayo del mismo año de
1453 se habían apoderado de Constantinopla.
Michovio en las historias de estos tiempos di­
ce , que en el Cielo aparecieron prodigios y
cometas. Esta relación de Michovio , y princi­
palmente la de Franza, testigo ocular , conven­
cen la aparición del cometa. Whiston y Buffon,
que con los cálculos cometarios, fundados en
sus
( 1 ) Edición del Cronicón de Franza en Venecia el año 1753 » en
Riccioli se equivocó
en poner en el año 14$°
cometa del 1453*
Véase su volumen 2. del Almajesto , lib. 8 . sec.
i . cap. 3. p. 9.

al mundo "Planetario.
??
sus fantásticas ideas, pretenden asustar á los ter­
rícolas, y adivinar cómo se formó y perecerá
el mundo con la vecindad de algún cometa á
la Tierra , pudieron haber inferido de la apa­
rición del cometa visto en el 1453 , la false­
dad de todos sus resultados calculatorios. E l
dicho cometa deben tener presente los atraccionistas , para calcular los efectos de la atrac­
ción de los cometas.
Tenemos , Cosmopolita , un cometa que se
acercó á la Tierra mas que la Luna : este fenó­
meno no se ha advertido en ninguno de los co­
metas aparecidos desde el 1577 :
cometa que
desde este año se ha visto mas cercano á la
T ierra, parece ser el que apareció en el 1702:
"cuya paralage (1 ), según M araldi, que lo
observó, era de 13 minutos ; y ella suponía
estár el cometa á distancia casi cinco veces
mayor de la T ierra, que es la distancia de
la Luna hasta ésta.” Esta es la paralaje ma­
yor que se ha notado en quantos cometas se
han observado en estos dos últimos siglos. Se
podrá prudentemente dudar de la exáctitud en
observarse el cometa del 1702 ; porque las ob­
servaciones ( fueron pocas) le daban la revo­
lución de 34 años ; y el tiempo ha hecho ver,
que su revolución es de mayor periodo ; pues
que hasta el presente año 1791 los terrícolas
no han visto otra vez al dicho cometa. De la
cer-

(1) Histoire de F Academ. Roy. des scienses:
annee 1702. P a r ís, 1704. 4.
68.

y8

V ia g e está tico

cerca n ía

que

a lg u n o s

su p o n ía n

dan

cuya

c o la

debo

h a b la r te , porque

ni de

o b se rv a ció n

fu n d am en to

com e­

d ista b a

d ísim o

para

ta s q u e d e s­
de

el

1577

se

han

v is ­

to

m as ce r­

canos
T ie r r a .

d e la

visto é

veces

d e la

T ie rra .

a firm a r , q u e

tas

in fe rid o

m as q u e

cá lcu lo

y

no co n sta de fen ó m en o ,

ex á cta , que

a p a re c id o c o m e ta q u e
Los

del 1472,

T ie rra , no

nos p ued an d a r

só lid o p a r a c o n je tu r a r q u a n to

m eta

ya

al co m eta

lle g a r h asta la

la

en

lo s

dos

siglo s

p o r su p a ra la je

Luna

el co­

ten em o s

gran ­
no

ha

n o se h a ­

d ista r d e la T ie r r a

m uchas,

d ista de ésta. S egú n e l

la o p in ió n (1 ) d e

a p a r e c id o s

Lo

años

de

S e jo u r,

s iete c o m e ­

168 0,

1 7 0 2 ,1 7 4 3 ,

1 7 6 3 Y I 7 7 ° ’ son l ° s q u e m a s se h an a c e r c a ­
d o á la T ie rra . E sto s c o m e ta s h an lle g a d o á
s it io , en

que

no d ista b an d e e lla un

m illó n

de

le g u a s : y e l c o m e ta d el 17 7 0 lle g ó á d ista r d e
l a T ie r r a s o lo 7 5 0 8 le g u a s ; e sto es , d is t a b a d e
e lla

m as de o ch o

veces m as que

la L u n a .

B a i-

l l y d ice , q u e el c o m e ta d e l 1680 p u d o h a b e r ­
se a c e r c a d o á la T ie r r a h asta d ista r d e e lla n o
m as que

ió o 9

m a s , que

de

co n sid eran d o

le g u a s;
la

esto e s ,

casi dos

veces

d ista

Luna.

S e jo u r,

T ie rra

a lg u n o s

la

ca s o s en

q u e lo s c o m e t a s

se

a c e r c a s e n á ía T i e r r a

m as que la L u n a , d i­

ce

que

grande

un co m e ta

ra , y

á la

d a ría

al exe

tan

d ista n cia d e
d é la

13$

ó rb ita

la

T ie r­

le g u a s h a sta

com o

e lla ,

terrestre

el au m en to

d e una d o s c ie n té s im a c in c u e n té sim a p a rte , y a l a r ­
g a ría

(1)
el vo l.

el año

de

los

t e r r íc o la s d o s d ias

y

d ie z
ho-

V é a s e l a h isf . d e l a A s t r o n . d e B a i l l y , en
3. d i s c .

3.

p.

202.

204. y

205.

al mundo Planetario.
horas. Asimismo , según los principios de físi­
ca demuestra, que no podrían ser satélites de
la Tierra los cometas, que acercándose á ella
tuviesen volocidad sensiblemente mas grande
que la terrestre. Estos cálculos y resultados su­
ponen el conocimiento cierto, que no se tiene
de la cantidad y densidad de la materia de los
cometas. De estos , para concluir el discurso
sobre su distancia , solamente te diré , Cosmo­
polita , que pocos se han observado con para­
laje mayor que la de M arte, y que consiguien­
temente se deberá decir , que dista de la Tier­
ra mas de 52 millones de leguas la region en
que giran, y aun aparecen la mayor parte de
los cometas. Esta proposición se funda en la
exáctitud , y aun certidumbre , que se dan á las
observaciones de la paralaje de los cometas , que
son el medio único para conocer y determinar
su distancia. Claramonti en su obra Anti-Tycho
pretendió falsificar las observaciones , que TicoBrahe hizo sobre la paralaje de los cometas:
lo mismo dice Stansel (1), que pretendió hacer
Scalígero, no entendiendo el nombre paralaje;
pero para justificar los cálculos astronómicos so­
bre
(1) Legatus uranicus ex orbe novo in veterem,
sh e Observatio Americana cometarum , d Valentino Stansel , e Soc. J. cuín auctario observationum
Eurogear. P r a g a , 1683. - P- 6 3 . . . 66. Stan­
sel en su obra : Uranoghilus ( citada en la pág.
139. del t0m02.de este Viage Estático ) , sellanía Estancel.

4

8o
Fia ge estático
bre la paralaje délos cometas, tenemos, dice
el mismo Stansel, fundamento bastante sólido
en las observaciones de muchos cometas, y
principalmente del cometa del 1618 , observa­
do , como he sabido por várias personas en Ro­
ma , Lisboa , Brasil, Angola , &c ; y estas so­
las observaciones bastan para inferir su gran­
dísima distancia. Esta reflexión de Estansel es
mas eficáz presentemente después que se han
cotejado con las observaciones Europeas de los
cometas, las que por dos siglos han hecho los
Jesuítas Misioneros de la China ; y del cotejo
se ha inferido, que la paralaje de los cometas
comunmente suele ser menor que la de Mar­
te , y consiguientemente ellos deben distar mas
Exténsion que éste de la Tierra. La mayor distancia de
de la región ellos hasta ésta , es de 470o millones de leguas,
si suponemos con Halley y Newtón , que el co­
cometaria.
meta de 1680 en su afelio llegó á distar del
Sol 138 veces mas que la Tierra dista de és­
te. Aunque, como en otra ocasión te expon­
dré, por conjetura (fundado en el sistéma atraccionario) se juzga que la esféra de la región
cometaria se estiende quizá por i2§) millones
de leguas, no por esto se pueden determinar con
evidencia las respectivas distancias de cada uno
de los cometas; y esta impotencia nos pone en
la de determinar la grandeza de cada uno de
ellos.
Te podré decir, que en la historia de la
Grandeva
China se lee , que 22 siglos antes de la era
aparente de
algunos co­ christiana se vió un cometa tan grande como
la mitad de la Luna : que los cometas del 1521
metas.
y del 1556, según Cardano, aparecían tan gran-

al mundo Vianet ario .
81
des, como la Luna en su primer quarto, y que
el cometa aparecido en el 146 antes de la era
christiana, no era menor que el Sol, según re­
lación de Séneca. Pero la noticia de éstas y otras
aparentes grandezas de los cometas , no te dará
conocimiento d£ sus verdaderas magnitudes, por­
que se ignora la distancia de ellos. Desde la
Tierra á la simple vista aparecen el Sol y la
Luna tener una misma grandeza ; pero porque
el Sol dista de la Tierra 400 veces mas que la
Luna, de esta mayor distancia del Sol inferi­
mos , que éste es millares de veces mayor que
Se ignora
la Luna : pero de los cometas no podremos de­
la verdade­
cir si son ó nó mayores que la Luna ; porque ra.
ignoramos su verdadera distancia. La mayor 6
menor luz de los cometas puede en gran par­
te provenir de la disposición de su materia pa­
ra redecter los rayos solares : por lo que pue­
de suceder , que haya cometas cercanos á la
Tierra , que se oculten á la vista de los terríco­
las; y que se mantengan visibles algunos otros,
aunque estén muy lexanos. Otra dificultad gran­
de hay , que impide conocer la verdadera gran­
deza de los cometas , y consiste en la espesa
atmosfèra, que siempre los rodea y acompaña,
impidiendo que se distinga claramente su dis­
c o , llamado por los Astrónomos nucleo del co­
meta. Según estas reflexiones apoyadas en he­
chos ciertos, parece, Cosmopolita, que dicien­
do Guillelmini ser los cometas mayores que el
Sol , pensó tan arbitrariamente como Struyck,
decidiendo , que el nucleo ó disco de los come­
tas era menor que el de los planetas. Por ra­
zón y por hábito casi genial contraído por imTomo I K .
L
pe-

82

Viage estático

perio de la razón, á que procuro obedecer aun
en los actos mas indiferentes (si por ventura
los hay en un racional) , tengo repugnancia al
capricho tirano de la mente , y monarca des­
pótico muy universal entre los terrícolas; por
lo que no sé tomarme la libertad de divertir
tu fantasía ó de engañar tu mente , formando
cálculos arbitrarios sobre la imaginaria gran­
deza de los cometas. Yo te podría decir así:
el cometa de el 1577 observado por T ico , su­
poniéndose de 7 minutos su diámetro , y de ca­
si medio millón de leguas su distancia , según
el mismo Tico , era mas de cien veces mayor
que el globo terrestre: y el cometa del 1618,
que según Blancani y otros observadores no te­
nia paralaje sensible siendo de algunos minutos
su diámetro, era millares de veces mayor que
la Tierra. Pero estos y otros discursos se pue­
den hacer solamente por ignorantes y para ig­
norantes , que no son capaces de descubrir la
debilidad de los fundamentos en que se apo­
yan.
Y de la densidad de la materia de los co­
Densidad metas , 2, qué te podré decir , Cosmopolita , sin
de los co­ faltar á la razón ó á la crítica? Poco y du­
metas.
doso es lo que podré decirte. Los cometas tie­
nen materia densísima , dicen los modernos, por
qué el cometa del 1Ó80 se acercó al Sol, has­
ta distar de él solamente 300$ leguas en su perielio , sucedido el dia 8 de Diciembre de aquel
año , y no se derritió; y ciertamente se hubie­
ra derretido y disipado , si no fuera densísima
su materia. Este por qué ó esta prueba de la
densidad de la materia cometaria , nada conven-

al

mundo 'Planetario.
83
ce ; porque en los cuerpos terrestres no se der­
rite siempre mas presto el menos denso , sino
el que tiene menor tenacidad , la qual es com­
patible con la suma densidad.
Si los cometas son tan grandes como se los
figuran muchos Astrónomos , parece que su ma­
sa debe tener poquísima densidad : y la razón
es clara ; porque algunos cometas han pasado
cerca de los planetas sin alterar el sistèma pla­
netario , y según la física moderna deberían con
su atracción alterarlo. El cometa de el 1454,
que eclipsó á la Luna , debió pasar muy cerca
de ésta ó de la Tierra; y si en la Luna ó en
la Tierra hubiera causado la menor alteración,
ésta se hubiera hecho sensible. La atmosfèra de Fenómenos
que prue­
los cometas (1) es tan poco densa , aun en la ban la poca
parte que está unida á su nucleo, que se ven densidad de
tal vez las estrellas vecinas á éste , y casi pos­ los cometas.
teriores á él : este fenómeno indica ser muy
rala la masa cometaria , que apenas es capaz
de eclipsar las estrellas, las quales se ocultan
totalmente por las nubes terrestres. El Jesuíta
Cisat juzgó que el nucleo del cometa del año
1618 se dividió á 8 de Diciembre en tres ó quatro partes, y que el dia 20 el dicho nucleo
parecía un agregado de estrellas. Estos fenóme­
nos se vieron también, nota Pingré (2), por
Ven-

(1) Traite phisique de /’ Autore boreale A ir.
de Alairan. P a r is , 1754. 4. sec. c. qiuest. 22.
j?. 288.
(2) Pingre citado, en el vol. 2. part. 3. cap.
5. p. 188.
L 2

84

D u das que
r e s u lt a n d e
la p o c a m a ­
t e r ia d e lo s
c o m e ta s .

V ia ge estático

V e n d e lin y el Jesuíta S e h e i n e r ; y o tro s se m e ­
j a n t e s v i o H e v e l i o en a lg u n o s c o m e t a s , y p a r ­
t i c u l a r m e n t e en e l d e l 1 6 6 1 . L a d i v i s i ó n d e l
n u e v o c o m e t a en v á r i a s p a r t e s , y la p o s t e r io r
u n ió n d e é s t a s , p r u e b a n la r a r e s c e n c i a y f á c i l
d i s o lu c i ó n d e la s p a r t e s d e l a m a t e r i a c o m e t a r i a ,
la q u a l p u ed e ( c o m o su ce d e al b a rro ó á la
t i e r r a h ú m e d a ) e n d u r e c e r s e y u n irs e c o n e l c a ­
l o r , y d i s o l v e r s e c o n e l in flu x o d e o t r a s c a u ­
s a s d i f e r e n t e s . L o s t e r r í c o l a s j u z g a n , q u e los c o ­
m e t a s son c u e r p o s d u r í s i m o s , p o r q u e se lo s f i ­
g u ra n d e d e sm e su ra d a g r a n d e z a , y los v e n g i ­
r a r p o r in m e n s o s e s p a c i o s , c o m o lo s p la n e t a s
q u e c r e e n s e m e j a n t í s im o s á la T i e r r a : esta e s ­
c a l e r a d e s e m e j a n z a s d e l a T i e r r a c o n lo s p l a ­
n e t a s , y d e e s to s c o n l o s c o m e t a s , les h a c e
f o r m a r la i d e a d e s e r d e n s a l a m a s a c o m e t a ­
r ia c a s i c o m o la t e r r e s t r e : p e r o e l c a s o d e h a ­
b e r s e t a l v e z v i s t o la s e s t r e l l a s n o o b s t a n t e d e
estar c a s i e clip sad as c o n e l n ú c le o c o m e ta r io ,
d a f u n d a m e n t o s ó li d o p a r a c o n j e t u r a r , q u e l a
m a t e r i a d e a lg u n o s c o m e t a s e s p o c o m a s d e n ­
s a q u e l a d e l a s n u b e s t e r r e s t r e s . C ó m o se c o m ­
p o n g a , C o s m o p o lita , ta n ta rarescen cia con la
e t e r n a d u r a c i ó n d e l o s c o m e t a s , y c o n la r e g u ­
l a r i d a d d e su m o v i m i e n t o , en q u e s e a se m e ja n á
l o s c o m e t a s , n o se p o d r á f á c i l m e n t e d e c l a r a r ,
q u a n d o n o se d i g a q u e l a m a t e r i a c o m e t a r i a es
r a l í s i m a , t r a s p a r e n t e y tenacísim a.^ P e r o si l a
m a t e r i a c o m e t a r i a es t a n r a l a , ¿ c o m o los c o ­
m e t a s se p u e d e n d e f e n d e r c o n t r a l a a t r a c c i ó n
c e n tr a l del S o l , al r e d e d o r d el q u a l g ir a n ? ¿ C ó ­
m o n o c a e n p r e c i p i t a d o s en é l ? ¿ C o m o en e l lo s
p u e d e s u c e d e r e l c o n t r a s t e r e c í p r o c o d e las f u e r ­
zas

v

al mundo Planetario.

85

zas centrípeta y centrífuga, de que tan larga­
mente te hablé en la Jornada al Sol? Para res­
ponder á estas dudas es necesario mayor cono­
cimiento que el que ahora tenemos de los co­
metas, los quales quizá con el tiempo harán
que se invente para ellos un sistema físico par­
ticular , ó un general diferente del que actual­
mente reyna en las escuelas físicas de los ter­
rícolas. D éxo, pues, la solución de las dudas
propuestas para que en ella se ocupe otra fan­
tasía menos recalentada que la mia , y paso á
discurrir de la luz de los cometas.
Todos los fenómenos de ésta , Cosmopolita,
nos dan á entender, que así los cometas , co­
mo los planetas, reciben del Sol su iluminación.
La luz de los cometas es débil y lánguida , y
no centelléa como Ja de las estrellas ; y pare­
c e , que si ellos fueran cuerpos lucidos, como
éstas , su luz alguna vez centellaría. Adviérte­
se asimismo (1) vària y desigual la luz de un
mismo cometa en diversos tiempos ; y esta va­
riedad y desigualdad parecen ser efectos de la
iluminación que el cometa recibe del Sol , ú de
otros cuerpos lucidos. Los Astrónomos convie­
Los come­
nen en que la reciben del Sol todos los come­ tas reciben
tas , porque observan , que su luz crece á pro­ del Sol la
porción que se acercan á aquel ; y al contrario, luz.
disminuye, quando se alexan del Sol y de la T ier­
ra. Quando de ésta se retiran los com etas, y
se
( 1) Histor. de V Acad. ann. 1744. París¡
P 3° 3 -

86

Viage estático

se acercan al S o l, los terrícolas advierten cre­
cer la actividad de su luz , y disminuir la gran­
deza aparente de su diámetro. Newtón juzgó,
que constando la cantidad luminosa de los co­
metas y su diámetro aparente, se podría infe­
rir su distancia : esta conseqiiencia sería dudo­
sísima , pues que se ignora la disposición que
en los cometas hay , para hacer mas ó menos
viva la luz que reflecten : por la misma razón es
inútil el cálculo que Gregori (i) hace para de­
terminar la distancia de los cometas hasta el
Sol, en virtud de la comparación de su luz con
la de los planetas. El aumento de luz en los
cometas, á proporción que estos se acercan al
S ol, y la diminución de su lu z , á proporción
que del Sol se alexan * sin acercarse á la Tier­
ra , convencen que los cometas reciben del Sol
su luz ; pero las causas * que existiendo en los
cometas * puedan conspirar á hacer mas ó me­
nos fuerte la reflexión de la luz solar , nos son
desconocidas. Ignoramos si en los cometas ha­
brá profundidades * como en la superficie de la
Luna ; si se harán con la evaporación de su ma­
teria fluida; y si ésta y la del núcleo son de
un mismo color y calidad. Particulares circuns­
tancias ó causas físicas , además de la cerca­
nía del S o l, deben conspirar para producir en
los cometas la diversa actividad de su luz. La
del
( i) Newtón , Princip. M athem. lib. 3. prop.
39. probl. 20. Gregori citado , vol. 2. Astron.
lib. 5. sec. 1. prop. 6. p. 625.

al mundo ‘P lanetario.
87
del cometa aparecido en el 1665, según Hevelio, era mas clara que la luz de las estrellas, Luz grande
y de color mas vivo que la de Saturno: llegó de algunos
cometas.
á hacer sombra. La luz del cometa visto en el
1402 , ocultaba la de las estrellas; y este co­
meta, como también los de los años 1618 y
1744 , se llegaron á ver de dia. Diodóro Sícu1o habla de un cometa , que de noche hacía
sombra como la Luna. Séneca dice, que el que
apareció poco antes de la guerra de Acaya ( que
se hizo en el 14$ antes de la era christiana),
apareció tan grande como el S o l, y disipaba
las tinieblas nocturnas. Según Justino (1) , los
dos cometas vistos en tiempo de Mitrídates (es­
to e s , desde el año 135 hasta el 118 antes de
la era christiana), resplandecían mas que el
Sol. Un cometa que alumbráse al doble que la
Luna , parecería á los terrícolas , por ilusión y
falta de experiencia , que alumbraba tanto co­
mo el S ol: no es creíble que ningún cometa ha­
ya alumbrado tanto como el astro del d ia ; pe­
ro de las relaciones que te he hecho se puede
inferir , que algunos cometas han alumbrado tan­
to ó mas que la Luna; y esto parece indicar,
como conjeturó Newtón , que el perielio de los
cometas está mas báxo que Saturno, y no en
la región de las estrellas, en la que la luz so­
lar

( 1 ) Véanse Séneca, Qüestiones naturales , lib.
7. cap. 15. Justino, lib. 37. de sus historias. Ping r é , en su Cometografia , en los años de los co­
metas citados.

88

V i age estàtico

lar haría en los cometas el mismo efecto que
eu los planetas hace la luz de las estrellas.
§. I V .
Colas y atmosfera de los cometas.

E

L discurso que sobre la luz de los come­
tas te acabo de hacer , no ha dado fin,
Cosmopolita , á la consideración de sus fenó­
menos ; aún queda uno digno de nuestra aten­
ción , y de particular exámen , y es el que los
cometas nos ofrecen en su atmosfèra , y prin­
cipalmente en las larguísimas colas que arras­
tran , asustando al género humano. Con mucha
variedad
piensan y discurren los Físicos de las
Opiniones
sobre la for­ causas concurrentes á la formación de las co­
mación de las de los cometas (las mismas influyen en la
las colas de formación de su atmosfèra): te indicaré las opi­
los cometas. niones menos improbables, con las razones que
descubran su mayor ó menor improbabilidad,
si prosiguieses favoreciéndome con tu atención,
como espero de tu genial bondad, y deséo de
saber y de honrarme.
Tres encuentro ser las opiniones menos im­
probables sobre la formación de las colas y de
Opinion I. la atmosfèra de los cometas. Según la primera,
que es de Apiano, Cardano, Tico-Brahe y Snell,
las colas cometarias ( lo mismo se entiende de
la atmosfèra ) provienen de los rayos solares
propagados por los cometas , que son traspa­
rentes. Los dichos rayos refringiéndose en los
cometas, como en una lente , esparcen ó hacen
el resplandor que á los terrícolas representa la

al mundo Vianet ario.
89
figura de cola luminosa. Este pensar, Cosmopo­
lita , no conviene con las leyes dióptricas, se­
gún las quales habrás visto en las experiencias
físicas , que la luz solamente por reflexión debe
llegar á la vista , quando á ésta se oculta el
cuerpo luminoso. En el ayre denso el resplan­
dor solar es muy vivo, y hiere fuertemente la
Impugna­
vista : en el menos denso es menor, y se ha­
ción.
ce menos sensible. La diferencia está , en que
el primero es mas apto que el segundo para
causar la reflexión. Se conjetura que en los es­
pacios etereos no hay materia refléctente; por
lo que en ellos no puede haber reflexión de la
lu z , ni ésta podrá llegar sensiblemente á no­
sotros. Prueba de esto es , la obscuridad de la
noche, en la que la luz del Sol no se hace sen­
sible á los terrícolas por la falta de reflexión,
por mas que se estienda por los espacios ete­
reos. Estas breves reflexiones parecen bastar,
Cosmopolita , para conocer la insubsistencia de
la primera opinión referida.
Según la segunda , que es de Descartes , y
de sus Secuaces , las colas provienen de la re­
fracción de la luz , que desde el cometa se
propaga hasta la Tierra. Esta opinión , como re­
flexiona Newtón (1) , tiene contra sí muchas di­
ficultades ; porque las colas de los cometas nun­
ca se ven con variedad notable de colores , los Opinion II.
quales suelen ser compañeros inseparables de la
re-

(1)

Newtón : Vrincip. Mathem.

probl. a i .

Tomo IV~.

M

prop. 41.

90
Viage estático
fracción. Además de esta razón , para algunos
dudosa , enseña la experiencia, que la luz de
las estrellas y de los planetas se propaga hasta
Impugna­ la Tierra sin pasar por espacio alguno etereo,
ción.
donde haya virtud refrangente. Es verdad que
se ven centellear las estrellas; pero esto se de­
be atribuir á la refracción de la vista, y del
ayre trém ulo, ó al movimiento de los átomos
que ocultan sucesivamente las estrellas: y es
cosa rara , que estos efectos no se advierten,
quando las estrellas se miran con el telescopio,
por lo que se debe decir, que la trepidación
del ayre y de los vapores que suben, hace
que se adviertan los trémulos movimientos de
una parte á otra en el pequeño y angosto es­
pacio de la pupila; y que no se adviertan en
el plano del vidrio objetivo, que es mas ancho.
Por esta variedad de efectos con el telescopio
no se ven centellear las estrellas ; y esto prue­
ba , que la propagación de la luz se hace de un
modo regular sin alguna refracción sensible. Pa­
rece , Cosmopolita, que esta segunda opinión,
aunque mas ingeniosa que la primera, no me­
rece ser adaptada.
La tercera, y mas común opinión (adap­
tada por Newtón y Gregori ( 1 ) ) , es de los que
Opinion
defienden ser la cola de los cometas una nu­
III.
be ó vapor proveniente del mismo cometa. La
principal prueba consiste en la constante obser-

(1) Gregori citado : Astronom. tlcmcnta , vol.
2. lib. 5. prop. 4. p. 617.

a l mundo Planetario.
91
vacion de las colas de los cometas , las quales
se advierten mayores, y mas resplandecientes,
quando ellos se acercan mas al Sol ; é inme­
diatamente después de su tránsito, á proporción
de lo que se acercan ó desvian de él. Así en
el cometa de 1680 se notó, que su cola em­
pezó á ser mas larga y mas resplandeciente por
el mes de Diciembre al tiempo mismo en que
mas se acercó al S o l, por lo que se infiere con
gran fundamento, que los vapores de los come­
tas exilados por el calor del S o l, son la causa
de sus co la s, como lo son en el caso dicho de
su mayor resplandor y grandeza. Asimismo (co­
mo dice (1) M ako) quando el cometa pasa desde
el perielio al afelio , muchas partículas de la
atmosfèra solar se unen con la del com eta, ya
por la atracción de éste ( lo que es muy con­
forme á las leyes de la atracción newtoniana),
y ya por la impulsión de la parte anterior de
la atmosfèra del cometa que se mezcla con la
solar. Se advierte también , que la cola apare­
ce en la parte del cometa (2) casi opuesta al
Sol.
( 1 ) Compendiaría physica institutio , Authore
Paulo Mako y é Soc. J . T^indobona, 1 7 6 2 .8 . En
el vol. 1. sec. 6. cap. 6. núm. 206. p. 309.
(2) Apiano fué el primero que probó, que las
colas de los cometas debian estar casi opuestas al
Sol ; lo que después adoptaron Jemma Frisio,
Fracastorio , Cardano y todos los Astrónomos mo­
dernos. Petri A piani Astronom. Casareum, 1540.
La-Lande, núm. 3118.

M 2

Dirección
de las colas
de los co­
metas.

92
Viage estático
Sol. Mairan (1) , que atribuye á la atmosfèra
solar en gran parte la formación de la atmos­
fèra cometaria , dice , que ésta se remueve con
la impulsion de los rayos solares, cuya vir­
tud impulsiva se convence por muchas expe­
riencias , y entre otras por la que hizo Homb e rg , el qual habiendo colocado algunos hilos
sutilísimos en el foco del espejo ustorio , expe­
rimentó el impulso de los rayos solares. Esta
impulsion la habia defendido antes Keplero,
citado de Newton, quien no la juzgó impro­
bable : pero no le agrada á Boscovich, por ser
tan tènue la luz del Sol, que ( estando éste en
el oriente) no se advierte, que impela ni aun
incline los ligerísimos vapores del ayre: y por­
que concediendo esta impulsion resultaría dife­
rente curvatura en la cola.
No obstante, se puede conjeturar prudente­
mente, que la dirección de las colas ( casi opues­
tas al Sol) provenga en parte de la atmosfè­
ra solar, ó de algún impulso, aunque ligero,
de sus rayos. Dicha dirección no es recta­
mente hácia la parte opuesta al Sol , sino que
declina algo hácia el sitio mismo que el dis­
co del cometa va corriendo. El vapor que for­
ma la cola , sale sin duda del cometa , y tie­
ne dos movimientos : uno recto, proveniente del
impulso de los rayos solares; y otro obliqiio,
originado de la progresión del cometa : por tan­
to, la dirección de su cola no es absolutamente,

(1)

Mairan citado, quest. 23. p. 290.

93
ni debe ser opuesta al Sol , sino que debe in­
clinar un poco hácia aquellos sitios que el co­
meta va dexando detrás en su carrera. Si el
cometa caminára directamente hácia el Sol, su
movimiento progresivo no impediría que la di­
rección de la cola fuese opuesta directamente
á él. Por lo contrario , quando el cometa no
camina hácia el Sol (como sucede quando es­
tá en el perielio), se advierte que entonces
acaece la mayor declinación de la dirección de
su cola. De aquí deberás inferir , Cosmopoli­
ta , que tal dirección proviene de los dos mo­
vimientos dichos ; y que declina mas ó menos,
según que la proporción del cometa da lugar
á los rayos del Sol, para que impelan mas ó
menos directamente los vapores de la atmos­
fèra del cometa. Hay algunas colas de estos
astros que se encorvan algo, y otras que se des­
vian de su dirección opuesta al Sol ; pero es­
tas raras variaciones , según los modernos , son
relativas al movimiento de los cometas. Quan­
do estos están en el perielio, se suelen ver cre­
cer extraordinariamente sus colas ; pero esta
grandeza no los acompaña siempre : ó porque
los vapores de la cola rarefactos se desvane­
cen , y habiéndose enfriado el cometa por la
distancia del S o l, no se producen de nuevo;
ó porque en la suma distancia del cometa al Sol,
los dichos vapores se condensan por la gran
frialdad , y caen sobre el cuerpo cometario, co­
mo reflexiona Mako consiguientemente á la prin­
cipal causa de la elevación de los vapores en
los cometas. Asimismo , quando el cometa se
va acercando al Sol, los vapores, que en las
a l mundo "Planetario.

Crecimien­
to de las co­
las de los
cometas.

94
Via ge estático
regiones remotísimas de éste, por la grande
frialdad se habían condensado y unido á su
cuerpo , se vuelven ahora á excitar y levantar
por la rarefacción que experimentan con el ca­
lor y la vecindad del Sol.
La longitud de las colas es muy vària en
los cometas : en unos aparece mayor que en
otros , y aun en un mismo cometa es mas ó
menos larga , á proporción de la distancia y se­
paración del Sol. La del cometa del año 1680,
por Diciembre (1) , en que estaba mas cerca del
S o l, se estendió á 80 grados : la del cometa
del año de 1618, ocupaba 90 de ellos (2) ; y
la del cometa del 1769, se estendia casi 97
grados el dia 27 antes de su perielio. De es­
tos dos últimos cometas , su distancia hasta la
Tierra fué centenares de millones de leguas;
por lo que sin exágeracion podremos decir, Cos­
mopolita , que arrastraban sus largas colas por
el espacio de 40 ó 50 millones de aquellas. Quien
considére espacio tan grande, no podrá menos
de persuadirse , que para ocuparlo con vapores,
Cola de co­ se necesita la disolución de un cuerpo vastísi­
metas, lar­
mo ; pero Newton y Gregori , con el cálcu­
ga 40 millo­
lo
en mano, dicen , que un globo de nuestro
nes de le­
a y r e , cuyo diámetro sea de solo un dedo, si
guas.
lie(1) Newtón : Vrincip. Mathem. prop. 42.
probi. 21.
(2) Riccioli: Alm. voi. 1. lib. 8. sec. I. cap.
4. n. 7. p. 25. Según Longomontano , se estendia
por 104 grados.

al mundo Ttaristario.

95

llega á tener la rarescencia que le correspon­
de en la altura de un semidiámetro terrestre,
od e 1432 leguas, podrá ocupar tanto espacio,
que se estienda sobre Saturno (1). En este cálcu­
lo se supone la órbita de Saturno casi diez veces
mayor que la de la Tierra ; esto es , el diáme­
tro de la órbita de Saturno , se supone de mas
de 655 millones de leguas. Atendiendo ya , á Extraordi­
que la pequeña cantidad de nuestro ayre , con­ naria rare­
facción del
tenido en un globo, cuyo diámetro no sea mas ayre.
que un dedo , puede por su rarescencia llenar
todas las regiones de los planetas hasta Satur­
no , y aun sobre Saturno ; y á que la atmosfè­
ra del cometa suele ser casi diez veces mayor
que su disco ó nucleo , y constando , que la co­
la cometaria está y debe estár mas rarefacta
que la atmosfèra inmediata al nucleo cometa­
r io , se infiere bien, que una pequeñísima can­
tidad de ayre y de vapores podrá bastar ( si
son verdaderos los cálculos y las hipótesis de
Newton y Gregori) para causar la extraordi­
naria longitud y grandeza que se advierten en
las colas de los cometas. La grande rarefacción
de los vapores que salen del com eta, se de­
muestra , dicen los modernos, porque no se ad­
vierten ocultar con su cola las mas mínimas
estrellas : ni se nota el menor detrimento de la
luz de éstas, por la interposición de los vapo­
res
(1) Newton : P r incip. Mathem. propos. 41.
probi. 21. Gregori citado, Astronomia , voi. 2.
lib. 5. sec. i. prop. 3. p. 610.

96

Viage estático

res de las colas cometarias. De estos fenóme­
nos infieren los modernos, que los vapores co­
metarios son incomparablemente menos densos
que los terrestres (los quales á los terrícolas
ocultan freqüentemente las estrellas, la Luna
y el Sol), y que sea casi despreciable por su
pequeñéz la cantidad de la masa atmosférica
de los cometas. Concederé sin dificultad, Cos­
mopolita , la gran rarefacción de la atmosfè­
ra cometaria ; mas no por esto dexaré de du­
dar que no sea grande la cantidad de su ma­
sa : te expondré después las razones que ten­
go para dudar.
En el discurso que te he hecho, Cosmopo­
lita , he notado con particularidad la forma­
ción y los fenómenos de las colas de los co­
metas : lo que sobre éstas has oído, puedes y
debes entender de la atmosfèra cometaria , la
qual en la figura y en el nombre solamente
se distingue de la cola de ellos. Los cometas
que aparecen sin co la , se suelen llamar crinitos y barbados ; la observación enseña , que
estos suelen estár mas lexanos que los come­
tas que se ven con ella. El cometa del 1759,
que no apareció con cola , según los modernos
Astrónomos, distaba del Sol mas de 140 mi­
llones de leguas ; ó mas de quatro veces mas
que la Tierra dista del Sol. Sucede algunas ve­
ces , que no se vea desde la Tierra la cola de
algún cometa que la está cercano, porque (d i­
ce Pingré ) el nucleo del cometa suele ocultar
á los terrícolas la vista de la co la , opuesta siem­
pre al Sol. Prueba de esto tenemos, en el co­
meta del año 1759 , el qual observado desde

al mundo Planetario.
9^
París, parecía no tener c o la ; y observado desde
Mompeller pareció tenerla , y que se estendia
por 25 grados. La cola del cometa del 1769
pareció á los Astrónomos de París tener 10 gra­
dos de larga; á los de Marsella 40 grados, á
los de Bolonia 70 grados , y observada cerca
de Cádiz pareció tener 90 grados de extensión.
En las colas de algunos , y principalmente de
los cometas del 1607 , según Keplero, y del
1618, según Cisati se notaron, ondulaciones de
ráfagas de luz , las quales serían efectos de fer­
mentaciones en sus atmosféras. Sobre éstas y
sobre la cola de los cometas has oído, Cosmo­
polita , los principales fenómenos dignos de nues­
tra atención ; de los que, quando estemos en
el cometa adonde vamos volando, volveré á
hablar haciendo algunas reflexiones , que aho­
ra omito , porque acercándonos ya al dicho
cometa, que veo estarnos vecinísimo , deseo em­
plear el poco tiempo que para llegar á él nos
queda, en un discurso histórico-físico que en
todas las Cometografías tiene lugar, y que cul­
pablemente yo sepultaría en el silencio, priván­
dote de las noticias cometarias que en las con­
versaciones de ignorantes y sabios se suelen tra­
tar y exáminar.

§■ y.
L os com etas , terror de los antiguos y espan to de los modernos.

,

Orísiste el discurso histórico-físico Cosmo­
polita , en hacerte algunas reflexiones acer­
ca del terror con que la antigüedad miró los
Tomo I V .
N
co-

C

Según los
antiguos,
los cometas
prenuncian
calamida­
des y des­
gracias.

98
Via ge estático
com etas: terror que hasta hoy se conserva en
el vulgo , y por algunos sabios modernos (1) se
pretende autorizar con la algebrayca confusión
del respetable cá lcu lo , fundado en hipótesis
arbitrarias. Entre los antiguos al ver un come­
ta , todos leían en él guerras , muertes de Prín­
cipes , novedad de Religión, destrucción de C iu ­
dades , rebelión de Pueblos , y otras semejan­
tes calamidades. Sucedía en várias partes del
mundo alguna tragedia ó infortunio , y al pun­
to cada historiador la referia ó aplicaba á la
aparición mas próxima de algún cometa. En
ésta leyeron Suetonio la muerte de C la u d io ,
Emperador ; Corneho Tácito la de N erón; Plinio (2) las guerras de Cesar y Pompeyo , la
mudanza del Imperio de Claudio á Nerón , y la
crueldad de éste ; y Josefo , historiador (3) He­
breo , la destrucción de Jerusalén, que ostinadamente defendieron lo s H ebreos, porque co­
mo nota este A u tor, después de haber habla­
do del cometa , “ en sus libros sagrados se leía,
que por aquel tiempo saldría del país de los
Hebreos uno que se apoderaría de todo el mun­
do:”
(1) Pingré citado., voi. 2. part. 3. c. 5. p. 188.(2} Suetonio : in claudium , caj). 46- Cornelii
Taciti annalium liber 14. §. 22. hb. 15. §. 47.
de la edición del Jesuíta Gabriél Brotiér. Plinio,
natnralis historia , lib. 1. cap. 2$.
(3) Flavio Josefo , de bello Judaico, lib. 6. c.
5. num. 12. p. 388. De la edición de Sigiberto
Havercampo en Amsterdam , 1726. fol.

al mundo Planetario.
99
do : ” profecía que se verificó en el Reyno Uni­
versal, que en la Iglesia Católica estableció el
mismo Dios en la Tierra, destruyendo el Im­
perio que sobre los terrícolas por sus vicios te­
nían los Angeles rebeldes , cuya patria celes­
tial se comutó en la cárcel eterna de la mis­
ma Tierra. No leerás , Cosmopolita , en las his­
Arbitraria
torias antiguas ningún suceso funesto , que por
aplicación
los historiadores no se aplique ó haga efecto de los co­
de la aparición de algún cometa ; pero los an­ metas para
tiguos historiadores, usando la misma industria prenunciar
que tenían de notar la aparición de los come­ desgracias.
tas , como precursores de desastres, podían ha­
berlos respetado, como prenuncios de sucesos
felicísimos, porque no se referirá aparición de
cometa alguno , en la qual no hayan aconte­
cido algunos casos felices á los Príncipes y Reynos , á las Ciudades y Provincias. Así Séne­
ca (1) refiere , que por 6 meses se vió un co­
meta en el tiempo que fué feliz en el Imperio
de Nerón. Según esto , la aparición de los co­
metas no debe mover mas á terror y espanto,
que á gozo y alegría; porque tan poco indica
lo uno como lo otro. Si los sabios de la antigüe­
dad hubieran tenido las luces que dirigen á los
de nuestros tiempos , no hubieran caído en tan
groseros despropósitos.
Nos consta ya por las exáctas observacio­
nes , que los cometas están sujetos á las mis­
mas leyes naturales que los planetas en sus ace­
leraciones, retardaciones y proporción de areas,
que
(1)

Séneca : natur. qiuest. lib. 7. cap.
N2

21.

ioo

Las mayo­
res desgra­
cias de los
hombres
provienen
de sus vi­
cios.

V iage estático

que describen con el tiempo que tardan en des­
cribirlas ; por lo qual se deben mirar con la mis­
ma indiferencia, con que diariamente vemos la
Luna y los demás planetas. La extraordinaria
aparición de los cometas no debe ser motivo de
temores supersticiosos ; pues nos consta , que
la causa de aparecer tan de tarde en tarde,
consiste en la gran distancia de espacio que de­
ben correr para volverse á hacer visibles á
los terrícolas. Por otra parte se conjetura con
gran fundamento , que su aparición es periódi­
ca y constante, como es el curso de los de­
más planetas, y que ha de acaecer á sus tiem­
pos determinados; sean estos, ó no sean de fe­
licidad ó de desgracias; y ninguno ignora , que
las calamidades de los terrícolas no guardan or­
den , ni tienen periodos constantes , ni tiempos
determinados. Las mayores y mas freqüentes de­
penden de sus caprichos y vicios , á los que el
Criador no ha dado imperio sobre los cometas,
ni ha concedido la facultad de hacerlos visi­
bles arbitrariamente. Las calamidades y des­
gracias provenientes de las luchas de los ele­
mentos terrestres, no tienen conexión alguna
con la invariable regularidad de los astros que
giran por estas inmensas regiones. En la Tier­
ra , Cosmopolita , las quatro estaciones del año,
no observan mas regular y constante orden, que
los cometas en estas regiones celestes; por tan­
to , la aparición periódica de estos , se debe mi­
rar con la misma indiferencia , con que se es­
pera la succesiva venida de las estaciones del
año en la Tierra.
En la antigüedad se habia tenido á Saturno
por

al mundo Vianetario.

ioi

por el planeta que mas distaba del S o l, y mas
tiempo empleaba en su revolución , en la que
gasta casi 30 años: en el dia de hoy tenemos
otros dos planetas conocidos superiores á Saturno:
uno es Urano, y otro se puede llamar el cometa
adonde vamos , el qual se alexa del Sol mu­
cho mas que Saturno , tardando en su revolu­
ción cerca de 76 años ; y cada dia se descu­
brirán nuevos planetas en la aparición de otros
cometas. Entre un cometa y un planeta no hay
mas diferencia , sino que el com eta, por alexarse tanto de la Tierra, se esconde á la vis­
ta de los terrícolas , y que su solidéz no es
tan fuerte, generalmente hablando, como la de
los planetas ; y por esto se ven tan cubiertos
de atmosfèra y vapores , que levanta el calor
del Sol. Vano, pues, y ridículo es el temor de
los cometas , que con asustar á los antiguos ter­
rícolas , produxo la utilidad de que notasen la
aparición de muchos para que tuviésemos no­
ticia de ella. Si hubiese faltado tal temor, nin­
gún historiador hubiera notado la aparición de
los cometas. En las escuelas antiguas prevale­
cía la opinion, de que estos eran agregados ca­
suales de vapores; según esta persuasión, no
se hubiera hecho mención de alguno de ellos,
si no hubiera reynado la vana creencia de que
pronosticaban algún desastre: esta vana.creen­
cia movió á muchos Autores á notarlos y re­
ferirlos.
La ignorancia de los antiguos en este pun­
to , Cosmopolita, los hace disculpables ; y no
es de maravillar , que se asustasen y aterra­
sen al ver fenómenos y astros tan raros , cu­
yas

102

Los moder­
nos renue­
van los te­
mores que
la antigüe­
dad tuvo de
los cometas.

Viage estático

yas causas ignoraban. Otros fenómenos mas fre­
cuentes, y de apariencias menos terribles , han
bastado para llenar naciones enteras de vanos
temores y ridiculas supersticiones. ¿ Entre quántas gentes no se miran aún los eclipses del Sol
y de la Luna como terribles augurios del Cie­
lo ? Los juegos fatuos que giran por la atmos­
fèra con figura de columnas, pirámides, escu­
do de armas , &c. las auroras boreales , los
parelios, ó la multiplicación de la imágen so­
lar, las paraselenas, ó la multiplicación d é la
imagen lunar y otros fenómenos extraordina­
rios, ¿no han sido por muchos años y siglos
objeto del terror y del espanto?
Llegó el tiempo , en que al oírse en las es­
cuelas filosóficas de los terrícolas el ruidoso sis­
tèma atraccionario que se publicó en el 1686 por
N ewton, ellos repentinamente transformados y
envestidos de nuevas ideas, empezaron luego á
mirar los fenómenos celestes , y principalmen­
te la aparición de los cometas, con la misma
diferencia con que ven la alternativa succesion
de las estaciones anuales , y tal v e z , con el
placer con que miran la lucha de los elemen­
tos terrestres. Entonces, Cosmopolita m io, de­
saparecieron repentinamente los temores vanos,
y los melancólicos augurios que se hadan al
aparecer los cometas. Vanagloriosamente triun­
fante é intrépida la osadía humana con la nue­
va física, calmaba ó aquietaba sus temores, y
despreciaba los del influxo de todo cuerpo ce­
leste ; quando he aquí, que algunos terrícolas
de fantasía recelosa empezaron á tem er, pro­
nosticar y calcular los males ciertos que el maltra-

al mundo Vianetario.

103

tratado orbe terrestre , y casi todo el sistèma
mundano podrian y debrian necesariamente pa­
decer por causa de la atmosfèra y de la atrac­
ción de los cometas. Gregori (1) empezó á cal­
cular y anatomizar los vapores atmosféricos de
ellos ; y dixo , que si la cola suya llegara á la
atmosfèra terrestre, ó si los dichos vapores condensados cayeran por su pesanted , y se mez­
claran con el ayre terrestre las exálaciones de
los com etas, podria temerse grande alteración
en todo viviente terrestre, á causa de ser los
vapores de regiones tan chistantes y diferentes
de la nuestra. En esta reflexión ó conjetura se
funda Gregori para no despreciar como fabu­
losas las calamidades que en la aparición de
los cometas se ven con muchas historias. W isthon esfuerza los temores y las conjeturas de
G regori, pues que en los cometas contempla los
executores de los castigos que Dios da al mun­
do: observa el cometa delaño 1680, que se­
gún Hevelio y la común opinion de los moder­
nos , tarda 57$ años en aparecer á los terríco­
las : calcula las veces que en los siglos pasa­
dos debe haberse hecho visible á estos , y osa­
damente infiere una antigua aparición suya en
el año del diluvio universal, que atribuye al
fatal influxo del maligno cometa. Wisthon se
toma la libertad de decir, que al acercarse hácia el Sol el cometa , pasando cerca de la Tier­
ra,
(1) Gregori citado , voi. 2. de la Astron. lib.
$. sec. 1. prop. 4. corol. 2. p. 620.

Ideas de
Whiston so­
bre su figu­
rado come­
ta , que cau­
só el dilu­
vio univer­

sal.

io4

Viage estatico

su atmosfèra

r a , la inundó con los vapores de
y cola , y causó la lluvia de 40 dias. Para aco­
modar mejor este pensamiento la relación de
las Divinas Escrituras , confirmada con las pro­
fanas , dice, que la atracción mutua del come­
ta y de la Tierra hizo variar en ésta la figu­
ra , y al alexarse el com eta, creció la superfi­
cie terrestre por la atracción , y brotaron las
aguas subterráneas del abismo. E l mismo Au­
tor conjetura osadamente, que la destrucción
última del mundo ha de suceder por medio de
otro cometa, que desde el Sol venga
abra­
sar la Tierra. Pero esta destrucción la podia
atribuir igualmente al mismo cometa, quien
atribuye el diluvio ; porque, como dice New­
ton (1), este cometa , por Diciembre de 1680,
tenia un calor 2000 veces mayor que el del
hierbo encendido; y debiendo durar este calor
por muchos millares de años , puede este mis­
mo com eta, después de haberse acercado al
S o l, pasar cerca de la Tierra y reducirla
cenizas.
Estas reflexiones sobre el cometa del 1680,
cuya aparición representada según los cálcu­
los de los modernos Astrónomos, ha dado fun­
damento y motivo para formar calendarios ó
delirios cometarios , no deben hacer en tu es­
píritu mas impresión , que hacen los sueños de
la fantasía alterada : con lo que
Wisthon le
dictó la su ya, escribió lo que sobre el diluvio
uni-

á

á
á

á

á

(r) Princip. Mathem. I. 3. prop. 41. prob. 41.

al mundo Planetario.
105
universal leemos en sus obras, en donde se com­
puta , y dice así: "En el Viérnes 28 de No­
viembre del año 2349 antes de la era christiana (en este tiempo debió haber sucedido el di­
luvio universal, según la cronología de la Vulg a ta ), y en el Lunes 2 de Diciembre del año
2926 antes de la era christiana (en este tiem­
po debió haber sucedido el D iluvio, según el
texto Samaritano y el de los 70 Intérpretes),
el cometa aparecido últimamente en el 1680,
se halló en el ñudo ascendente , y distaba de
la Tierra 3. 614$ leguas. El cometa tenia seis
veces mas masa que la Tierra, y era quatro
veces mas denso que ésta. La conjunción del
cometa sucedió tres dias después del novilu­
nio , en el año 2349 , y en el 2926 ; y entonces
sucedieron el diluvio y la formación de las mon­
tañas con la presencia y ayuda del cometa.”
Para hacerte conocer, Cosmopolita, el abismo
en que la delirante fantasía sepulta á Wisthon,
basta que te acuerdes de la incertidumbre en
que los Astrónomos deben estar sobre la cien­
cia adivinatoria del retorno de los cometas. Re­
nueva en tu memoria lo que te dixe sobre tai
incertidumbre ; y esto basta , para que nunca
pierdas tiempo en oír ó leer los sistémas ro­
mancescos de éste y otros modernos. Pingré (1),
después de haber impugnado las dos hipótesis
imaginarias, en que Wisthon se figura causar­
se
(1) Pingré citado, vol. 2. part.
pág. 157. p. 1 7 1 ----- 176.
Tomo IV".
O

3. cap. 4.

Cálculo cu­
rioso, se­
gún la cro­
nología co­
metaria de
Wisthon.

io 6
Viage estático
se el diluvio universal, y el incendio del mun­
do por dos cometas, dice así: "Concluyamos,
que la segunda hipótesi de Wisthon sería ca­
paz de hacernos temer para fin del mundo un
nuevo diluvio , mas que un incendio universal.
Un Autor (Bufifon), justamente celebrado por
la osadía de sus ideas , por la precisión , cla­
ridad y compaginación de sus designios , y por
la elegancia y gracia de su estilo ; pero un po­
co mas freqüentemente obcecado por la fecun­
didad de su imaginación, cuyo vuelo no refre­
na bastantemente, hace que un cometa juegue
en la formación de la Tierra y de los plane­
tas. . . . Causa maravilla , que un Filósofo tan
profundo como Buffon , haya imaginado un sistéma tan contrario , como es el suyo , á las
leyes mas constantes de la física.”
Algunos Físicos, no cuidando de lo que su­
cedió en la creación del mundo , ó sucederá en
su fin ; sino pensando únicamente en lo que pue­
de acaecer en tiempo de ellos ( pues que esto
les importa mucho ) , han temido , que pueda
resultar alguna alteración en el globo terráqueo,
por la aproximación de algún cometa á la Tier­
ra. Así Hallei pensó , que si el cometa del año
1680 , en el 11 de Noviembre hubiera teni­
do la misma longitud que la Tierra , se hubie­
ra acercado á ella tanto como la Luna ; y en
este caso, era de temer algún efecto extraor­
dinario, que resultáse , ó de la atracción , o del
choque de dos tan inmensos cuerpos. Hallei,
al rumiar esta idea fantástica, no tuvo presen­
te , que el cometa del 1454 se acercó mas que
la Luna á la T ierra, y no hizo mas mal que
ate-

al mundo Vianet ario,
io ?
atemorizar á los Turcos. Eulero (i) se atreve á
atribuir á los cometas la mudanza de oblicui­
dad en la Eclíptica: he aquí, Cosmopolita, que
alguno de ellos robará á los terrícolas el año
solar.
Estas y otras semejantes conjeturas y ob­
servaciones fundadas en el sistéma físico, hoy
dominante en las escuelas de los terrícolas , son
capaces de renovar en ellos aquellos temores
con que vivió siempre asustada la antigüedad al
ver los cometas. A la verdad, Cosmopolita mió,
si los Físicos modernos creen cierto su sistéma
atraccionario, deberán temer , que si al globo
terrestre ó á otro planeta se acerca algún co­
meta , éste produzca necesariamente los efectos
que naturalmente resultan de la atracción , y
pueden alterar la órbita y los vivientes del pla­
neta á que se acerque. ¿ Será temible esta cer­
canía de un cometa á algún planeta ? Si la cer­
Observa­
canía ha de tener por efecto la ruina del come­ ción
física
ta en el orden natural, Cosmopolita , yo no la y religiosa
tem o, porque no la espero ; estando firmemen­
sobre las
te persuadido , á que las leyes de la naturale­ leyes de la
za se la han dado, para que se conserve, y no naturaleza.
para que se destruya. En el orden que llama­
mos sobrenatural, y es aquel en que el Supre­
mo Hacedor altera las leyes que á la natura­
leza ha dado, todo es temible , porque todo
pue(i) Leonardi Euleri theoria mot. planetar. et
comet. Véase en esta obra el cálculo del cometa
del 16S0.

io 8
Viage estático
puede suceder. Conocemos por razón, y sabe­
mos por experiencia, que el Criador manda
quando y como quiere á sus criaturas , y que
por medio de las insensibles habla á las racio­
nales : así por medio de una estrella pronosti­
cada en los libros de la revelación divina , anun­
ció á los hombres su aparición entre ellos ; y
á los mismos , en el arco llamado Iris , que
es fenómeno natural, puso señal perpètua y
visible de su promesa de no inundar al mun­
do. Por medio de las criaturas insensibles , y
principalmente de estos astros celestes , quando
llegue el predifinido fin de los tiempos y de la
vida de todo sensible , el Criador hablará anun­
ciando el vecino térm ino, en que perecerá to­
da la mortalidad. Entonces, quando se conmue­
van las virtudes y los quicios del firmamento,
y se desbarate el mecanismo de estos Cielos,
los cometas , no menos que los planetas , y to­
dos los elementos del mundo visible , desorde­
nados , y tumultuando por estos espacios , se­
rán verdugos de sí mismos, y de las criaturas
que en ellos existan. El orden en la naturale­
za la conserva , y el desorden la destruye: así
esos cuerpos celestes que vemos moverse tan
concertadamente , conspiran á su conservación
y á la de la naturaleza , mientras dura el ar­
mónico orden de las leyes que el Criador les
dió ; pero quando falte este orden , á la con­
servación succederà luego la destrucción. Es­
ta debe llegar ; porque repugna que haya me­
canismo material de duración eterna en la na­
turaleza. Llegará tiempo , Cosmopolita , en que
esos hermosos y desmesurados globos planeta­
rios

al mundo Vianet ario.
109
ríos que hemos visto, desaparezcan, y que que­
den á obscuras los inmensos luminosos espacios,
por donde giran. Pero yo , Cosmopolita , tras­
pasando los límites del tiempo venidero, me
introduzco é interno en el abismo de la eter­
nidad , con la succesion de los pensamientos que
se me ofrecen , y harán interminable mi discur­
so , si no lo interrumpo , ó por mejor decir,
lo acabo.

§. VI.

Observación del cometa mas vecino
á la T ierra.

,

,

untualmente Cosmopolita m ió al acabar
mi discurso sobre los cometas , se dexa ver
uno de ellos , el qual sin duda es el mismo que
buscábamos. Míralo alli , que con movimiento
Cometa
retrógrado describe una órbita , la qual pare­
visto en el
ce cortar la eclíptica á los 20 grados del sig­
no de Sagitario , con la inclinación de 17 gra­ I 759*
dos. Todas estas señales nos dicen , que él es
el cometa que buscamos. Vamos á é l , y empeSituación
zemos desde luego á observarlo. No temas, de su órbi­
Cosmopolita , las iras del Cielo por acercarte ta.
á un cometa. Ya lo tenemos cerca de nosotros;
lleguémonos á él sin ningún temor , para saciar
nuestra racional curiosidad. No se te amonto­
ne la imaginación con la memoria de los de­
sastres, que sin fundamentóse refieren anuncia­
dos , quando aparecían cometas en la Tierra;
porque estos anuncios eran invenciones de los
Poétas é Historiadores, que se persuadían que­
dar desayrada su relación de las tragedias, muer­
tes

P

no
Via ge estático
tes de Príncipes y mudanzas de gobiernos, si
no la vestían con anuncios trágicos del Cielo;
pero ellos pudieron igualmente mirar la apari­
ción de los cometas como prenuncio de sucesos
favorables : y por esto Vespasiano , conocien­
do la insubsistencia de tales invenciones , dixo
á unos que le mostraban un cometa crinito co­
mo funesto anuncio : "Este cometa hablará con
el Rey de Persia , que lleva muy estendida su
cabellera, ó con el Rey de los Partos, que tie­
ne un gran cabello ; pero no hablará conmigo,
que soy calvo.”
A este erizado cometa , adonde acabamos
de llegar, vine yo el 1781, en compañía ama­
ble de otro Cosmopolita ; y entonces le di el
nombre de planeta séptimo, porque así lo oí,
y hallé nombrado : pocos años le ha durado
este nombre, que lo ponía en la gerarquía pla­
netaria , y en el número siete , según los C a­
balistas , el mas célebre entre los climatéricos.
E l nombre de séptimo planeta no era real , si­
no de empléo y dignidad ; por lo que habien­
do faltado ésta , debió faltar también el nom­
bre , como faltan los títulos de Excelencia, Emi­
nencia y Magestad, quando desaparecen los em­
pleos, á que la Opinión los puso anexos. Fal­
tó , pues , en este cometa la dignidad de sép­
El cometa timo planeta, que ha usurpado Urano, sin mas
del 1759,
autoridad que la de un Músico militar, y sin
despojado
alegar pruebas legales contra la prescripción y
de su dig­
el derecho que á la dignidad tenia este come­
nidad por
ta. La prescripción era tan momentánea, que
el planeta
Urano.
por ninguna ley se podia defender, quando por
ley no tomemos las pretensiones de los térrico-

a l mundo ."Planetario.

m

las gallegos , que tal vez quieren prescribir con
un acto solo ; pero en defecto de la prescripción,
que es insuficiente legalmente , se deberá alegar
el derecho. Yo , pues , que por necesidad al­
gunas veces he sido abogado de los terrícolas,
voluntariamente lo seré ahora de este cometa,
para reintegrarlo en la posesión, que violenta­
mente se le ha quitado contra toda razón, y
no sin atentados que se debían purgar, si hu­
biera tribunal planetario á que se pudiera acu­
dir. Dexemos en el silencio los artículos de
manutención y de hecho , y restrinjámonos úni­
camente á los de derecho, que brevemente te
expondré.
Newtón , que es el Justiniano de los come­
tas , en el Código de las leyes de estos , los
consideró y colocó entre los planetas solares,
y la astronomía moderna aceptó y aprobó es­
ta providencia , que hoy se respeta en el mun­ Pleyto en­
do físico-astronómico como pragmática univer­ tre Urano
sal. Es pragmática de la naturaleza celeste, que y el cometa
entre los planetas solares , cuya órbita clara­ aparecido
mente se conoce, tarde mas en su revolución en el año
periódica el que mas se alexe del S o l; y por lo i?59*
contrario, el que menos se alexa de éste, me­
nos tarda en recorrer su órbita. Sabemos que
Urano , planeta solar, no tarda menos que 84
años en describir su órbita ; y los Astrónomos
convienen, en que nuestro cometa, en recor­
rer la suya , no tarda mas que 75 ó 76 años;
luego este cometa se alexa del Sol menos que
Urano; y consiguientemente , porque menos que
éste se alexa del S o l, y tarda menos en re­
correr su órbita, él debe ser y nombrarse sépti-

112
Viage estático
timo planeta, nombre que injustamente se da
á Urano.
Me acuerdo , Cosmopolita, que en la de­
fensa de los pleytos entre los terrícolas , ponia
yo particular cuidado para descubrir el modo
de hallar algún artículo, cuya defensa no me
pertenecía , y podía hacer daño á mi adversa­
rio ; y en este caso , hacía que mi cliente , con
nombre fingido , hiciese y pagáse la defensa del
nuevo artículo. En el presente pleyto descubro
un artículo , cuya defensa no me pertenece , y
puede perjudicar á Urano: mas no la hállo cla­
ramente ú til: no obstante, te la debo descu­
brir , porque yo siempre he venerado el pro­
verbio: Amicus P la to , sed magis amica rveritas.
Sabes , Cosmopolita , y te acordarás bien , que
al cometa del 1770 se concede la revolución pe­
riódica de cinco años y medio ; según la qual,
es necesario decir , que no se alexa del Sol
tanto como Júpiter : cuyo periodo es casi de
doce años; y consiguiente , se inferirá, que él
es quinto planeta solar : el sexto será Júpiter:
Saturno el séptimo : el octavo será este come­
ta adonde acabamos de llegar ; y Urano será
el nono planeta. He aq u í, que ya tenemos nue­
ve planetas, como los Brahmanes. Según es­
te raciocinio, nuestro cometa es planeta mas
inmediato al S o l, que Urano ; pero pierde el
puesto respetable que antes le daba el núme­
ro siete.
Veamos si hay probabilidad de darle la ma­
nutención en este puesto , ya que tan claro es
su derecho de precedencia á Urano. La proba­
bilidad llegó á descubrir en un raro pensamien­
to

al mundo Vianetario.

113
to de Jayme Bernoull (1) ( no lo equivoques con
Juan Bernoull, que he nombrado en otras oca­
siones ) , el q u a l, en su sistèma de los come­
tas , dice , que estos son planetas secundarios,
ó satélites de un gran planeta primario , que á
los terrícolas es invisible. Este planeta prima­
rio , añade Jayme Bernoull , no está siempre en
un mismo sitio, pues que si fuera inmoble , se­
ría estrella fixa ; y ningún cometa se vería re­
correr seis signos celestes. El centro del sistè­
ma cometario pone Bernoull en el plano de la
Eclíptica ó del eqüador, ó no lexos de dicho
plano ; y de la situación infiere la causal de no
haberse visto cometa alguno , que con su órbita
no cortáse la Eclíptica ó el eqiiador. No me
atrevo á adoptar, ni menos á citar la sèrie de
ideas arbitrarias que se contienen en el ofreci­
miento de Jayme Bernoull, Intérprete de las
leyes cartesianas, diametralmente opuestas á las
newtonianas ; pero con relación á éstas se po­
drá conjeturar, que en la región planetaria hay
mas cometas que planetas, y que de los tales
cometas , son éste y el que apareció en el 1770.
Si esta conjetura vale algo , podrá ser que es­
te cometa sea el séptimo ; pues que se hace
creíble, que como él media entre Urano y Sa­
turno, y el cometa del 1770 media entre Jú­
piter y Marte , así habrá otros cometas que
medien entre los demás planetas hasta el Sol.
SuCO Jacobi Bernoulli opera. (Tenev¿e , 1744. 4.
voi. 1. En el voi. 1. sistema cometar. p. i í .
Tomo I V~.
p

Pleyto de
los cometas
contra los
planetas.

n¿j,
Via ge estático
Supon entre éste y Mercurio un corneta , y res­
pectivamente figúrate otros cometas entre los
demás planetas, y en esta suposición tocará ser
séptimo al cometa en que estamos.
Demasiado me he detenido , Cosmopolita,
en este Discurso de precedencias , que dan ma­
teria abundante á la historia de las Dietas del
Imperio Germánico , de las asambléas de paces
y de las capillas papales entre los terrícolas : con
él te he querido entretener un poco de tiempo
para que inadvertidamente entrases, y penetrases
en la atmosfèra del cometa que ya tropieza con
nosotros: he conseguido mi intento, por loque
nada me importa que te olvides de lo que he
abogado , por defender el derecho y la manu­
tención de este cometa , el qual, constituido en
el rango en que lo constituyo el Criador , lo
ocupa obediente, y nada ambicioso de prece­
dencias, que en la naturaleza material no se dan.
En ésta todo se hizo y persevera en aquel nú­
mero , peso y medida , con que el Supremo Ar­
quitecto de la nada lo saco y coloco en los es­
pacios del mundo visible. Nosotros no tenemos,
ni hemos visto el compás , la esquadra, ni la
balanza con que el Supremo Hacedor constru­
yó la fábrica del mundo : tampoco somos ca­
paces de idearnos estos instrumentos ; y mas
incapaces somos de formar la menor idea de la
Omnipotencia é infinita Sabiduría del Arquitec­
to Supremo : luego serán inútiles , vanas y te­
merarias la curiosidad y pretensión de los que
quieran diseñar la fábrica del mundo , y co­
nocer su mecanismo. Las criaturas mas eminen­
tes en conocimiento, quando piensan en dicho
me-

a l mundo Planetario,

mecanismo, y lo quieren explicar , explican el Carácter de
sistéma mundano que ellas podrían concebir; los sistémas
mas no el que puso en execucion el Supremo físicos.
Hacedor. A sí, pues, los sistémas físico-astronó­
micos de los terrícolas , explican lo que ellos
harían guiado§ del superficial conocimiento que
tienen de la Naturaleza ; no lo que en ésta han
obrado la Omnipotencia y la infinita Sabiduría
del Criador. Con esta máxima has de nivelar
quanto en este Viage de mí has oído y oirás
en las observaciones últimas que del mundo pla­
netario harémos desde este cometa , y en los
superficiales, con que desde el mismo cometa
contemplarémos los astros fixos ó las estrellas,
á cuya región no nos es lícito llegar. Subamos,
Cosmopolita, al cometa que vemos rodeado de
vapores casi tan densos , como el agua : noso­
tros estarémos en ellos , como los peces en és­
t a , sin temor ni peligro de ahogarnos. Vuela
conmigo al cometa í sígueme. . . * Estamos ya
sobre él: su superficie se asemeja á la de una
esponja humeante: no tiene desigualdades mon­
tuosas , y parece ser totalmente redonda: su
exterior redondéz se forma con la gran masa
de vapores , que sobre el núcleo del cometa se
van condensando , á proporción que éste se alexa del Sol. El núcleo del cometa debe ser du­
rísimo: pues que no se derrite, antes resiste á
la actividad del Sol en la cercanía de éste,
quando se halla en su perielio, en el que su­
cede la mayor evaporación de la masa fluida,
que formara la exterior superficie del cometa. Calidad de
Podremos figurarnos que éste se compone de la masa co­
masa fluida y de masa dura : la fluida es la que metaria.
P2
aho-

116

L u z solar
en el come-

ta-

V ìa ge estático
ahora forma la superficie cometaria con la con­
densación de vapores en estas frias regiones, y
la que evapora y forma la cola de los come­
tas , al acercarse estos al Sol ; y la masa du­
ra , es la que forma el nucleo de estos. Si tal
vez toda la masa fluida se evapora , antes que
el cometa llégue á su perielio , entonces en él
no crecen su cola ni atmosfèra : se ha visto,
que éstas crecen en algunos cometas después
que han pasado el perielio ; y esto indica la
gran abundancia ó tenacidad de su masa flui­
da. Esta quizá se distinga de la masa dura en
los cometas, como en el orbe terráqueo se dis­
tinguen la fluidéz del agua y la dureza del dia­
mante.
El movimiento de este cometa ahora es len­
tísimo ; y cada momento será mas lento, has­
ta que llégue á su afelio , que es el punto en
que mas distará del Sol. Llegará al afelio por
los años de 1797: entonces su distancia hasta
el Sol será de 1216 millones de leguas. Con­
sidera y reflexiona , Cosmopolita , qué parece­
rá , ó qué figura hará entonces el Sol visto des­
de este cometa en su afelio , ó en su mayor
distancia de él. El diámetro de éste aparecerá
menor , que el de Venus suele aparecer á los
terrícolas. Y si este cometa estuviera habitado,
¿ qué juicio formarían del Sol sus habitadores ?
En su afelio lo mirarían con la misma indife­
rencia con que los terrícolas verían una es­
trella tan grande como Venus. Y qué dirémos
de la luz y del calor solar ? ¿ qué sentirían
los dichos habitadores? La luz del Sol en es­
te cometa , será entonces 1275 veces menor, que
en

ai mundo "Planetario.
up
en la Tierra (i). Figúrate , Cosmopolita mió,
quan poca será la claridad de los dias en es­
te cometa. Para los animales nocturnos de la
Tierra serían buenos los casi tenebrosos dias del
cometa en el afelio; pero quando el cometa es­
tuviese en el perielio, ellos se cegarían con la
cercanía y con el resplandor vivísimo del Sol.
El calor solar , que en este cometa se sentiría
al estar en su afelio , sería proporcionado á su
lu z; esto es , á lo menos sería 1275 veces me­
nor , que en la Tierra , y quizá sería millares de
veces menor; pues que el calor, como proba­
blemente conjetura un Físico moderno (2), no
se propaga como la luz ; y por tanto , con re­
lación á ésta , quizá no se debe inferir la can­
tidad de ca lo r, como yo he supuesto inferir­
se en los planetas que hemos visitado. Yo he
supuesto que el calor solar va decreciendo en
razón inversa del quadrado de la distancia has­
ta

(1) La-Caille (Lerzotis de Astron. P a rís, 1775.
n. 8 5 3 .) , suponiendo igual á la unidad la distan­
cia media de la Tierra al Sol , hace de 36 de es­
tas distancias el exe mayor de la órbita del come­
ta ; y la distancia de éste al Sol en el afelio , la
hace de 35 distancias dichas, y 4 decimales. El cál­
culo que Newtón hace con Hallei , sobre la dis­
tancia del cometa al Sol , conviene bastantemente
con el de La-Caille. Véase Newtón , Princip. Mctthem. lib. 3. prop. 42.

(2) Buffon: Historia natural, suplem. t. 1.
part. 1.

Calor.

118

Viage estático

ta el Sol , que es su manantial; y no pocas
experiencias terrestres dan fundamento para con­
jeturar , que el calor disminuye ó descrece en
razón inversa del quadrado de la distancia de
su manantial ó causa : ó á lo menos descrece
mas que en razón inversa del quadrado solo de
la dicha distancia. Si en el cometa sucede es­
ta diminución , el hielo en él llegará á endure­
cerse tanto con el frió , como el bronce ter­
Calor ter­ restre. Pero quizá la providencia del Criador
restre en el habrá concedido á los cometas fuego propio,
estío é in­ como lo tiene la Tierra. E l calor de ésta , se­
vierno.
gún los Físicos modernos, es mayor que el so­
lar. Este en estío es mayor 66 veces, que en
invierno; y no obstante, el calor del mas ca­
liente estío no excede mas de siete veces al
que hace en el mas rígido invierno: porque el
calor terrestre en estío es 29 veces mayor que
el solar, y en invierno llega á ser 400 veces
mayor que aquel. Según estas observaciones que
resultan de las experiencias del calor terrestre
y solar, podremos conjeturar, que en este co­
meta la naturaleza depositó perpetuos volcanes,
con que se mantenga y avíve su calor. En es­
ta conjetura parecen convenir las observacio­
nes que del cometa visto en el 1744 hizo mi
buen amigo Arena , Exjesuíta (1), Físico de pri­
mer orden, según mi opinión. Refiere éste así
sus
(1) PhysicóC qucestiones á Philijipo Arena. Rom<e, 1777. 4. En la quest. 2, nn. 19. 27. 39«
40. 45. 46.

al mundo Vianet ario.
119
sus observaciones: "L a cabellera y la cola de
los cometas dicen que es sulfúreo su núcleo....
El incendio causó la división en el cometa del
16 18 , que el Jesuíta Cisati vió dividirse á lo
menos en tres partes ; y yo á 21 de Febrero
vi la cola del cometa del 1744 divisa en otras
tres.. . . Repentinamente se apaga el incendio
del com eta; y por esto se dexa de ver subitá­
neamente. El cometa del 17441 según Cassini
y mis observaciones, estuvo en el perielio el
dia 1 de Marzo : el dia 2 estaba tan lumino­
so , que se veía después de haber salido el Sol,
y la cola era mas larga, ancha y densa , que
antes. El dia 3 , estando el Cielo sereno , vi el
cometa con luz un poco lánguida , y con la
cola menor y mas rala. En los dias 4 y 5 no
se pudo ver el com eta, porque el Cielo esta­
ba nublado ; y en el dia 6 no se vió mas , aun­
que el Cielo estaba sereno. Esta repentina des­
aparición no pudo suceder, sino por falta de
pábulo en el fuego. El cometa desapareció en
los dias del perielio , y en distancia cinco ve­
ces menor (según Cassini) del Sol, que está
la Tierra ; esto es , quando tenia un calor 25
veces mayor, que el nuestro en la zona tórrida...
Cassini empezó á observar el cometa el dia 21
de Diciembre del 1743; y dice, que hasta 1
de Marzo del 1744, no mudó notablemente su
distancia hasta la Tierra : ¿ por qué , pues , no
se vió por otros 70 dias , después del dicho dia
1 de M arzo, al retirarse el Sol? La co la , se­
gún Cassini, tenia de largo diez millones de le­
guas.. . . El cometa del 1742 desapareció an­
tes de llegar al perielio.. . . Otros cometas des-apa-

Incendios
en los co­
metas.

120
V ia g e estático
aparecen , ó parecen menores, quando están mas
cerca de la Tierra.”
Estas observaciones parecen indicar, que en
los com etas, sus atmosféras y parte de su luz,
se forman con los incendios de su propia ma­
sa. Pero aunque esto suceda, parece que en
e llo s , como en la T ie rra , el Sol debe causar
luz y c a lo r ; y estos dos efectos serán casi in­
sensibles en algunos cometas que inmensamen­
te se alexan del Sol. Por exemplo , desde el c o ­
meta del i o , quando esté en el afelio , se­
gún los resultados que infiere Newtón (1) del
cálculo de Hallei sobre el mismo com eta, el diá­
metro del Sol aparecerá solamente de 13 mi­
nutos segundos, y su luz y calor serán 19$ ve­
ces menores , que en la Tierra. Esto se infie­
re suponiendo, según el dicho cálculo , que el
Distancia, cometa en su afelio llega á distar del Sol 138
calor y luz veces m a s, que dista la Tierra. Distando ésta
del cometa del Sol 166 veces mas que el dicho cometa dis­
del 1680.
tó del mismo Sol á 8 de Diciembre del año de
1680 , en que él estaba en su perielio , ó en
su mayor vecindad al S o l, se infiere, que el
calor y la luz en el cometa serían 28$ veces
m ayores, que en la Tierra ; y en este caso , el
diámetro solar, visto desde el com eta, apare­
cería de 83 grados ; esto es, ocuparía poco me­
nos que una mitad del emisferio celeste. Infie­
re ahora, Cosmopolita , qué juicio formaría de
nues-

63

(1) Newtón : Princij.Mathem. lib. 13. prop.
41. probl. 21.

al mundo Planetario.
12 1
nuestros planetas un Astrónomo , que los observáse desde el distantísimo afelio del cometa
en que estamos: los miraría desde dicho afelio
como unas pequeñas mariposas al rededor de
un punto de luz ; pues que aun Saturno apa­
recería distante pocos grados del Sol.
Los terrícolas atraccionistas, que ven de quando en quando baxar á su región los cometas,
no pueden menos de asustarse algo, temiendo
que alguno de ellos atrayga ó robe su Tierra,
ó que no pocos de ellos, atraídos por el Sol,
le disminuyan su luz. Los cometas que aparecie­
ron en los años de 1585, 1718 y 1762 , en su ma­
yor cercanía al S o l, distaron de éste lo que de
él suele distar la Tierra. Si entonces ésta hu­
biera estado cerca de los dichos cometas , qui­
zá los hubiera atraído, ó hubiera sido atraída
por ellos. Y ¿ qué dirémos del cometa del año
de *533 ■
> el q u a l, según algunos Astrónomos,
se podría en su retorno acercar tanto á la Tier­
ra , que no distára de ella sino 300$ leguas ?
Este caso se podrá temer que quite á los ter­
rícolas la Luna terrestre; ó quizá, que arreba­
tado el cometa por la Tierra , se quede sir­
viendo á ésta , como lo hace actualmente la
Luna terrestre. Los terrícolas están en peligro
de quedarse totalmente á obscuras por la no­
che, ó de tener dos y mas Lunas. No falta quien
sospeche, que los cinco satélites de Saturno, y
los quatro de Júpiter , son otros tantos come­
tas , que al baxar ó subir desde el Sol , fueron
pillados por los piratas Júpiter y Saturno. Se­
gún esto , la región celeste viene á ser como
un mar lleno de piratas. Y ; quién sabe si coít
Tomo I V
Q
ej

Apariencia
de los pla­
netas vistos
desde el co­
meta del
1680.

Atracción
de los co­
metas.

Peligro en
que la Tier­
ra está de
perder su
Luna , ó de
tener dos
Lunas.

Saturno ha
robado cin­
co cometas,
y Júpiter
ha robado
quatro.

122
Viage estático
el tiempo baxará tanta muchedumbre de co­
metas , que nos roben de la vista á todos los
planetas ? No se puede negar , que los cometas
pueden por su número formar un grande y for­
midable exército. Se han visto muchísimos co­
metas , como te insinué antes ; y puede ser que
no se haya visto la mitad de los que hay , si
es verdad, como piensa un moderno ( i ) , que
ningún cometa se hace visible á los terrícolas,
hasta que diste de la Tierra menos que de ésta
dista el S o l: mas porque en muchos cometas
no se ha notado paralaje alguna , soy de sen­
tir, que algunos de ellos se hacen visibles á
distancias mucho mayores , que la del Sol á la
Tierra. Y el verse algunos cometas en tanta
distancia, es prueba de la suma grandeza de
sus globos.
^. *
No tiene duda, Cosmopolita , que si es cier­
ta la doctrina de la atracción , la aparición de
los cometas ha de dar algunas muestras sensi­
bles de ella. Por exemplo: el cometa del año
Dudas so­
bre la atrac­ de 1593 i si Pasa a 00® leguas de la Tierra,
aunque sea pequeño como la Luna terrestre,
ción.
debe causar en la Tierra una alteración nota­
ble. Es cierto , que según el sistéma de la atrac­
ción , la fuerza solar hará resistir ó mantener
la Tierra en su órbita ó Eclíptica ; pero si el
cometa tiene notable latitud , como la tenia el
del dicho año (pues que era de 35 grados y 49
mi-

3

(1) Leonardo Eulero : Theoria mot. flanet.
et cornet, calcul, cornetœ , an. 1680.

al mundo Planetario.
123
minutos) , y debe hacer gran impresión en la
Eclíptica , porque sus fuerzas son contra el pla­
no de ésta , y la atracción solar solamente obra
según la dirección del mismo plano. Por esta
razón hallo , Cosmopolita, que debían haber
hecho en la Eclíptica notable efecto los come­
tas de este siglo, de los quales, 17 han apa­
Efecto de
recido hasta el año 1775 , en una latitud de
la atracción
40 hasta mas de 80 grados. Un Astrónomo in­ de los co­
signe (1) conjeturó , que por la atracción del metas.
cometa del 1742 , la inclinación de la Eclíptica
debía haber sido mayor en aquel año; y gene­
ralmente infiere , que si fuese boreal la latitud
de un cometa , y el Sol estuviese ó aparecie­
se en el signo de Aries , se deberá aumentar
la inclinación de la E clíptica: por lo contrario,
esta inclinación disminuirá, si el Sol estuviese
en el signo de Libra ; mas si el Sol estuviese
en el signo de C á n c e r , no habrá novedad en la
inclinación de la Eclíptica , y los puntos equinociales se adelantarán; y si el Sol estuviese
en el signo de C a p r ic o r n io , los puntos equinociales harán regreso , sin suceder novedad al­
guna en la inclinación de la Eclíptica. Si fue­
se austral la latitud de los cometas, todos es­ Alteración
en la incli­
tos efectos sucederán al contrario. Según estos nación de
resultados , la mayor inclinación que hoy se ad­ la Eclípti­
vierte en la Eclíptica , conforme al sentir de ca, por cau­
muchos Astrónomos, se cree efecto de la atrac­ sa de la
ción de los cometas, de los quales, muchos, atracción
cometaria.

(1)

Hulero en la obra citada :
Ü2

mot. irc.

i^ 4
Viage estático
ó habrán aparecido con latitud boreal, quándo el Sol estaba en el emisferio boreal, ó ha­
brán aparecido con latitud austral, quando el
Sol estaba en el emisferio austral; y en uno y
otro caso, la rinclinación de la Eclíptica debe
ser mayor. Estas son las conjeturas que hoy
se hacen sobre la atracción de los cometas;
pero hasta ahora en la aparición de ellos no
se ha observado efecto alguno que las prue­
be ó verifique, no obstante de haberse vis­
to cometas muy cercanos á la Tierra , como
el delaño de 1770, que se cree haber pasado
50 veces mas cerca de ella ( 1 ) , que del Sol,
del qual, en el perielio , distó 20 millones de
leguas : por lo que el dicho cometa pasaría ca­
si á solo 650$ leguas de distancia de la Tierra.
Digno es de observarse aquí, Cosmopolita,
que debiendo los cometas alterar con su atrac­
ción las órbitas de los planetas , ó debiendo es­
tos alterar con la suya las de los cometas, en
el tiempo en que estos se dexan v e r, y pueden
conocerse mejor sus distancias y grandezas, no
se observen efectos notables de la dic.aa atrac­
ción , y que estos efectos se infieran en tiem­
po en que no se ven los cometas. Per exemplo : el cometa en que estamos , habiendo Hallei notado , que sus periodos antecedentes de
tiempo en aparecer, no eran perfectamente cons­
tantes, sospechó, que por razón de h atrac­
ción de Júpiter , él debia últimamente tardar
un
(1)

La-Lande : Astronomie, n. 307a

a l mundo V ianet ario.
125
un año mas en aparecer. Ciairaut, haciendo en­
trar en el cálculo que de este cometa hizo la
Pronóstico
atracción , no solamente de Júpiter , sino tam­ del cometa
del año
bién la de Saturno , infirió que debia tardar
en su periodo 611 dias mas de lo que había 175 9 tardado antes: de estos dias, los 100 atribuyó
á la acción de Saturno , y los demás á la de
Júpiter. Según este cálculo, el cometa debia
estar en el perielio á mitad de Abril del 1759,
y se vió en dicho ápside á 12 de Marzo del
mismo : de donde se infiere , que solamente hu­
bo el error ó equivocación de un mes , la qual
reformó después Ciairaut (1) , volviendo á ha­
cer el cálculo. Según esto tenemos, que los prin­
cipios de la atracción , junto con las poquísi­
mas observaciones que se tenían de dicho co­
meta, han bastado para pronosticar, sin error
notable, su aparición. Con todo esto, ¿creeréSi fue ca­
mos , Cosmopolita, que este pronóstico no tie­ sual el di­
ne algo de casual ? A esta pregunta suelen al­ cho pronós­
gunos Astrónomos dar la siguiente respuesta, tico.
que no es muy convincente.
Si los excelentes calculadores , dicen , llegan
á errar notablemente en Saturno, no obstante
de ser éste un planeta conocidísimo , y de quien
se tienen millares de observaciones; ¿será po­
sible , que el pronóstico sobre un com eta, de
quien hay poquísimas observaciones , no tenga
algo de casual ? Nosotros no sabemos si este
co(1)

Véase la obra de Ciairaut, intitulada : Theor

rie des movement. des cometes.

Las leyes
naturales
son cons­
tantes.

12 6
V i age estático
cometa pasa cerca de otros de su clase : igno­
ramos su grandeza , y la que pueden tener los
qne pasan cerca de é l : por tanto , siempre se
ha de mirar como arbitraria qualquiera supo­
sición ; y el haberse visto el cometa al tiempo
pronosticado , puede provenir de que se hayan
omitido tantas cosas verdaderas, como son las
falsas que se han supuesto. Si se dice, que el
efecto declara haber sido verdaderas las supo­
siciones > responden á esto los dichos Astróno­
mos : que si las suposiciones son verdaderas , los
principios en que ellas se fundan , deberán ser
evidentes ; y por tanto, deberán bastar para se­
ñalar , sin error notable, la revolución perió­
dica de un planeta, qual es la de Saturno, que
todos los dias se tiene á la vista, y hasta aho­
ra esta revolución no se señala, como te dixe
en la Jornada á Júpiter. Esta es la respuesta
de algunos Astrónomos, que no me hace gran
fuerza ; pero me la hace mayor la siguiente re­
flexión.
Yo me imagino, que las leyes del movimiem
to en todos los astros errantes , son tan cons­
tantes , como son las de los fluidos en todo ani­
mal. Conozco que en los arcanos de la Omni­
potencia Divina hay infinitos modos de hacer
una cosa variable continuamente ó constante
en su inconstancia ; pero yo debo pensar de to­
do lo visible, al modo , y según el modo que
advierto en mí mismo * y en los entes que me
rodean y tocan ; y como en todos estos veo le­
yes constantes, las mismas debo creer en los
objetos lexanos. Esta creencia mia la hálío
muy conforme á la Bondad Divina , la qual,
.
pres-

,

ál mundo Vianetario.

12?

prescribiendo leyes constantes á todo lo visi­
ble , nos facilita por este medio su conocimien­
to ; el qual sería imposible , si las dichas le­
yes fueran variables. En esta suposición, te de­
bo confesar, Cosmopolita, que una de las le­
yes que me parecen arrimarse mas á la ver­
dad , es aquella de Keplero , en que se dice,
que los cubos de las distancias de los planetas,
son como los quadrados de sus tiempos. Aho­
r a , pues; esta ley falta notablemente (1) en el
cometa en que estamos, si consideramos sepa­
radamente cada una de sus revoluciones ; y la
falta de dicha ley proviene de otra ley , que
es la de la atracción mutua que pueden pade­
cer los cometas en sus distancias mas remotas.
E l hombre no puede proponerse ley alguna
constante, según la qual llégue á conocer los
fenómenos de estos astros errantes. La razón
es clara , porque los principios de la atracción
no bastan , mientras no se sepa la atracción mu­
tua que pueden padecer los cometas después
que desaparecen : y ni la ley dicha de Keple­
ro puede bastar ; porque puede suceder , que
la atracción la impida verificarse, como en efec­
to se lo impide en este cometa , y mucho mas
en el del año 1770. Según esto , ya que el
Cria(1) El cometa en sus apariciones en los años
de 1^31, 1607, 1682, y de 1759, ha tenido los
periodos de 913 i , de 898
y de 919 meses. Pe­
riodos tan desiguales piden gran tiempo para se­
ñalar el de la revolución media del cometa.

1^8

Viage estático

Criador nos ha dexado el trabajo de estudiar
para entender sus obras maravillosas, aunque
supongamos constantes las leyes de la atrac­
ción , y el conocimiento de la dicha ley de Keplero , jamás podrémos saber nada de los co­
metas con certidumbre; porque pueden atraer­
se después que desaparecen de la vista de los
terrícolas. A este discurso podrá responder al­
guno diciendome, que sabiéndose con el tiem­
po las órbitas de todos los cometas , entonces
se podrán conjeturar los efectos de su atracción
en las regiones mas remotas. Pero á esto re­
plico y o , diciendo: ¿Y quándo se sabrán las
órbitas de todos los cometas ? ¿ Quándo se sa­
brán las de aquellos que pueden aparecer so­
lamente de dia con el Sol; ó que por su suma
distancia nunca se ven? Podrá suceder , que los
cometas en las regiones remotísimas , no padez­
can grandes alteraciones, porque su atracción
mutua no sea muy sensible ; pero para venir
en conocimiento de esto, se necesitan las ob­
servaciones de muchísimos siglos. No obstan­
te esta escrupulosa reflexión, confieso , que has­
ta que el tiempo descubra lo cierto, hacen
muy bien los Astrónomos terrícolas en conti­
nuar sus cálculos, suponiendo en ellos aquellos
principios ó leyes que adviertan arrimarse mas
á la verdad; y no las que por entusiasmo sis­
temático juzguen verdaderas. Quales sean éstas,
no te sabré decir : si te he de hablar con la
sincera ingenuidad que debo, Cosmopolita mió,
mis dudas y mi incredulidad sobre el conoci­
miento de las verdaderas leyes, y el mecanis­
mo cierto de la naturaleza , son en cada mo­
nten-

al mundo Vianetario.

129

mentó m ayores, y crecen con los mismos des­
cubrimientos, que, según los modernos, pre­
senta y alega la Cometografía , para verificar
el sistéma físico que hoy reyna en las escue­
las de los terrícolas. No puedo insinuarte las
razones de mis dudas, sin prolongar enfadosa­
mente un discurso, que yo juzgaba y deseaba
haber concluido , para que divertidamente nos
ocupásemos en observar desde aquí los demás
cometas que giran por estas inmensas regiones:
pero si por fines tan justos no me empéño en
hacer largo discurso , permíteme que con la ma­
yor brevedad te haga sobre el motivo de mis
dudas , las siguientes reflexiones , después de las
quales inmediatamente observarémos los demás
cometas.
Los Astrónomos tienen á este cometa por
el astro mas conocido que hay en la región co­
metaria ; y juzgan , que su retorno sucedido
en el 1759, ha verificado las reglas, que se­
gún el sistéma moderno se dan para pronosticar
el retorno de los cometas. Te he insinuado an­
tes los reparos que se pueden poner á los cál­
culos formados, para verificar el retorno del co­
meta del 1759 ; pero entre esos reparos, no he
mencionado el que se puede y debe poner por Aíteracion
Urano
razón del descubrimiento del planeta Urano, del que
pudo cau­
qual, porque era desconocido al hacerse los sar en la
dichos cálculos, en estos no se hizo caso. Hoy órbita del
sabemos que Urano , no menos que Saturno y cometa del
Júpiter , es planeta acompañado de satélites ; y * 759*
que consiguientemente con su atracción puede,
no menos que Saturno y Júpiter, alterar las
órbitas de los cometas, que ciertamente le esTomo IV'.
R
ta-

130
Via ge estático
tarán mas vecinos que á estos planetas. ¿Có­
mo, pues, los dichos cálculos pudieron ser
geométricamente exáctos, si se hicieron en tiem­
po , en que se ignoraban la grandeza , la dis­
tancia , y aun la existencia del planeta Urano,
capáz de alterar la órbita del cometa del 1759 ?
Lo que ahora se ignora , y lo que ahora se sa­
be, conspiran, Cosmopolita , á hacer dudar de
la exáctitud de los cálculos , en que no se hi­
zo caso de lo que entonces se ignoraba , y aho­
ra se sabe.
Cosmopolita mió , quando extáticamente ar­
rebatado , me figuro en un gran salón otros tan­
tos globos , como se dice ser los planetas y co­
metas, con su movimiento respectivamente elíp­
tico ó parabólico, pareceme ver una danza de
globos, la mas irregular que pueda idearse la
mente humana. Me figuro en medio del salón un
fuego , símbolo del S o l; y al rededor de él me
figuro los ocho planetas con sus satélites : me
figuro también , que por medio de los ocho pla­
Idea confu­ netas , se entrometen centenares de cometas,
describiendo sus diversísimas órbitas: vuelvo
sa que se
tiene de las en mí del éxtasi t quiero arseñar en un papel lo
órbitas co­ que me figuraba ; y me hállo , en lugar de di­
metarias.
seño , con un papel de garabatos de niño, que
sobre él ha jugado con el lápiz o con la plu­
ma. Kste diseño no está aún concluido , respec­
to que en él se deben diseñar los sistémas mun­
danos de algunas ó muchas estrellas , a las quales puedan pertenecer también los cometas que
se ven en el sistéma solar. "Se cree elíptica,
dice un docto moderno, la órbita de los come­
tas : esta opinión es bastante verisímil, pero no
cier-

al mundo Vianet ario.
131
cierta. Siendo otros tantos Soles las estrellas fixas , éstas tendrán probablemente sus planetas
y cometas. El inmenso espacio que hay entre
Saturno y las estrellas, no es inútil, como se
objetaba á los Copernicános; pues que sirve de
receptáculo á los cometas del sistéma solar, y
al gran numero de los astros que giran al re­
dedor de las estrellas mas cercanas al Sol. ¿ Qué
impide que unos mismos cometas sirvan á di­
versos sistémas ? Un cometa que se mueva por
órbita parabólica ó hiperbólica, se irá alexando del S o l, hasta entrar en la esfera de la ac­
tividad de alguna estrella fix a : pasará así de
sistéma en sistéma , hasta que vuelva al solar,
después de infinidad de siglos. Aunque se su­
ponga que los cometas primitivamente se cria­
ron para girar por órbitas elípticas , algunas de
éstas pueden hacerse parabólicas ó hiperbólicas.
Si la acción de Júpiter y Saturno ha podido al­
terar la órbita del cometa del 1759, hasta au­
mentar ( como se conjetura) la duración de su
revolución en una parte quarentésima : si la ac­
ción de Júpiter ha influido tanto sobre el come­
ta del 1770, hasta hacer que su órbita indique
la revolución de cinco años y medio; ¿ por qué
no podrá hacer parabólica ó hiperbólica la ór­
bita de algunos cometas?” En estas dudosas
preguntas del docto moderno (1), tienes, Cos­
mopolita , materia abundante para formar sobre
los

(1) Pingré citado, en su Cometografía, vol.
2. part. 4. cap. 2 . p. 123.

Fiage estático
los cálculos astronómicos muchas dudas , y co­
nocer las mías, que no te refiero , porque conoz­
co ser ya tiempo de hacer la observación pro­
metida de los cometas. Vamos á hacerla : le­
vanta , yestiende, Cosm opolita, la vista por
las inmensas regiones que nos rodean; y en ellas
observarás moverse con diferentes direcciones
centenares de astros, con figura de erizos lu­
cientes. Estos astros son cometas: ellos, aun­
que se muevan , aparecen casi inmobles; por­
que quanto mas distan del Sol , su movimien­
to es tanto mas lento: y esta lentitud va cre­
ciendo, hasta llegar á su afelio. A l estar en
este ápside el cometa en que estamos, tardará
490 dias en caminar tres grados, los quales,
en su perielio , camina en un dia solo. Infiere
de aquí, la gran diferencia que se advierte en
la velocidad de los cometas ; y para que fá­
cilmente la puedas conocer y determinar , de­
bes saber , que la velocidad de un cometa, en
qualquier punto de su órbita , es como el quadrado de su distancia al Sol: según esto, sa­
biéndose que este cometa en su afelio , dista
del Sol 70 veces mas que en su perielio , des­
de luego inferirás, que su velocidad en este
punto, es 490 veces (este numero es quadrado de 70) mayor que la que tiene en su afe­
lio. Según esta regla , si el cometa del año ióoo,
en su afelio, dista (como dicen Hevelio y Newtón ) millares de veces mas del S ol, que dista­
ba en su perielio, ¿quánta deberá ser su lenti­
tud en el afelio? Si dos cometas se acercan en
su afelio, deberán ir juntos por gran tiempo;
y por tanto, padecerán gran alteración con su
atracción recíproca.
-^n

al mundo Planetario*
133
En estas inmensas distancias, los cometas
no se ven arrastrando aquellas eternas colas con
que aparecen comunmente á los terrícolas, quan­
do baxan hácia el Sol. Newton juzgó, que la
luz solar no puede hacer sensibles á la simple Colas de los
vista las colas de los cometas , hasta que es­ cometas.
tos esten mas baxos que Júpiter. Es creíble que
la gran parte de la atmosfèra de los cometas
(la qual forma sus colas ) , se condense y cayga sobre la superficie de ellos en estas gran­
des distancias. De qualquiera manera que esto
pueda suceder, es digno que hagamos algunas
reflexiones sobre los fenómenos de la atmosfè­
ra de los cometas.
Esta atmosfèra, como te dixe antes, se estiende en algunos cometas por mas de 90 gra­
Atmosfera
dos ; de donde se infiere, que ocupa muchos de los co­
millones de leguas ; y no se puede negar , que metas.
en tanto espacio, es no poco densa la tal at­
mosfèra ; pues que llega á causar reflexión de
la luz solar. Ahora , pues : atendiendo á las po­
cas leguas á que se estiende la atmosfèra ter­
restre ( en la qual, á lo mas, según Bouguer (1),
la refracción de la luz solar se hace sensible á
5158 toesas de altura), y al gran peso de ella,
no se llamará temeraria la conjetura , que á la
inmensa atmosfèra de algún cometa , dé peso
mayor que tiene la terrestre. Si suponemos que
el peso de ésta equivale al que debería tener
una atmosfèra de agua que tuviese la altura de

30
(1 )

La-Lande : Astronomie, nn. 2218, 2270.

134

^..Fiage estatico

30 pies , dañdo á cada pie cúbico de agua 6 3
Peso de la
libras
de peso , toda la atmosfèra terrestre pe­
atmosfèra
sará
9143951280738144840
libras. Este nù­
terrestre.
mero de lib ra s, que consta de 19 cifras, se­
r á , á lo mas , medio millón de veces menor,
que el número de libras que pesa todo el glo­
bo terrestre : pues que el peso de libras de és­
Peso del or­ te , se exprime bien con una cantidad numé­
be terrestre. rica , que conste de 25 cifras , de las quales,
la primera sea el 4. Según este cálculo , vien­
do que la atmosfèra de algunos cometas , es mi­
llones de veces mayor que la terrestre, y que
es densa como ésta , á la altura de 5 $ toesas,
se podrá conjeturar, que si la dicha atmosfè­
ra se condensa , puede con ella formarse un
globo tan grande, y quizá mayor que la T ier­
ra ; y que por tanto, los com etas, de que sa­
le , y se evapora tal atmosfèra , son mucho ma­
yores que la Tierra ; y si así fuese , los come­
tas , por ser tantos en número , pueden con­
trarrestar á la atracción solar ; y aun podría
suceder , como te insinué en la Jornada al Sol,
que el centro de gravedad entre éste y los as­
tros errantes, correspondiese perfectamente en
la Tierra : en cuyo caso , ésta estaría inmoble,
según los principios de la atracción» A todos
estos cálculos, opondrás , Cosmopolita, lo que
antes te indiqué sobre el inmenso espacio que
puede ocupar la poca materia que se contiene
en el pequeñísimo globo , cuyo diámetro sea
de un dedo. Podrás decirm e, que no ocultán­
dose las estrellas con las colas de los cometas,
la materia de éstas será sumamente rala , y la
que pueda contenerse dentro de una nuez , quizá
bas-

al mundo Planetario.
135
bastará para formar colas que se estiendan por
90 grados. Esta objeción, Cosmopolita mio, se
funda en la suma rarefacción que tú concedes
á las colas cometarias , porque no eclipsan á
las estrellas ; pero no me parece sólido el fun­
damento de la objeción ; porque no ignoras,
que estando serena la atmosfèra terrestre, se
ve claramente desde la Tierra la luz de las es­
trellas ; y no por eso la dicha atmosfèra pier­
de algo de su peso, ni dexa de ser pesadísi­
m a, y tener inmensa cantidad de materia. No
puedes negarme , Cosmopolita , que si las co­
las de los cometas no eclipsan totalmente á las Peso de la
estrellas, á lo menos perturban ú obscurecen su atmosfèra
vista , no menos que la obscurece la atmosfè­ cometaria.
ra terrestre , quando está algo turbia. Asimis­
mo debes confesar, que la luz solar, reflectendo de los cometas, se ha observado algu­
nas veces mas viva que la lunar ; y que las
colas y cabelleras de los cometas, han apare­
cido algunas veces tan luminosas , que se han
visto y distinguido de dia , ó á presencia del
Sol desde la Tierra. Según estos fenómenos, pa­
rece que la atmosfèra de los cometas, es á lo
menos tan densa, como la terrestre á la altu­
ra de 5$ toesas sobre la Tierra ; pues que en
esta altura, según sienten muchos Astrónomos,
empiezan á hacerse sensibles la refracción y la
reflexión de la luz solar en los crepúsculos ter­
restres; y una atmosfèra de tal densidad y de
largura , que tal vez llega á ser de 40 millo­
nes de leguas , debe necesariamente contener
inmensa materia , y ser pesadísima. Los terrí­
colas discurren de la atmosfèra cometaria, co­
mo

136

El orbe ter­
restre apa­
rece cometa
á los lunícolas.

V icin e esfa ticò

mo á su modo los lunícolas discurrirían de la
atmosfèra terrestre, que suele haber en los cli­
mas de Egipto , y de las llanuras marítimas del
Perú. En estos climas no llueve , por lo qual
no hay las densas y obscuras nubes , que en
otros climas ocultan de dia ai Sol, y esparcen
las tinieblas. La atmosfèra, en dichos climas,
suele estár algo turbia , como la de los come­
tas ; y jamás está tan nublada , como en los
países en que llueve : por tanto , la atmosfèra
de los climas del Egipto y del Perú debe apa­
recer á los lunícolas , como á los terrícolas apa­
recen las colas y las cabelleras de los come­
tas. Los lunícolas, habitadores de un globo,
en que no hay atmosfèra , ó en que ésta es ca­
si insensible , quando vean la Tierra en los dias
que en ésta son serenos , juzgarían que la at­
mosfèra terrestre es como la que observan en
los cometas , y por esto pondrán la Tierra en
la clase de los cuerpos cometarios. Observa­
rán que algunas veces la Tierra se les oculta
con la interposición de las nubes, las quales
ellos creerán ser espeso humo que vomitan al­
gunos volcanes terrestres. Del peso de la at­
mosfera terrestre no podrán los lunícolas for­
mar justo concepto, porque en su globo no les
es tan sensible, que puedan ó sepan formar
idea para determinar su pesadez ; y difícilmen­
te conjeturarán en la atmosfèra terrestre peso
alguno , si no pueden ó saben hallarlo y de­
terminarlo en su atmosfèra lunar. Las ideas,
pues, de los lunícolas sobre las atmosféras ter­
restre y cometaria , serían con relación á lo que
experimentasen en su atmosfera lunar ; así co­
mo

ai mundo Vlanetarìo.

13^

mo las ideas de los terrícolas, sobre la atmos­
fèra cometaria , son con relación á las que tie­
nen de la atmosfèra terrestre ; pero porque és­
ta se asemeja mas que la atmosfèra lunar á la
cometaria, deberémos decir, que en sus conje­
turas se arrimarían á la verdad los terrícolas,
mas que los lunícolas. Del peso y de la calidad
de la atmosfèra cometaria , se debe juzgar con
analogía al peso y á la calidad de la terrestre.
Según estas reflexiones , parece, Cosmopo­
lita , que no improbablemente se concede á la
atmosfèra de los cometas gran cantidad de ma­
teria : á ésta se debe añadir la densísima de sus
núcleos ó discos ciertamente grandes , porque
en desmesuradas distancias de la Tierra , se ven
por los terrícolas, y se distinguen lucidísimos
entre las estrellas y los planetas. Su gran luz
en tanta distancia , prueba , como dice Buf­
fon (1), que es densísima la materia del nucleo
cometario. Si en los cometas , por razón de su
nucleo, y de su gran atmosfèra, probablemente
se conjetura contenerse no menos materia que
en algunos planetas, parece que ello s, no me­
nos que estos , deben hacer sensibles en sí y en
otros cuerpos los efectos de la recíproca atrac­
ción.
Ya que tan difusamente he discurrido sobre
la atmosfèra cometaria ; y tú , Cosmopolita mio,
dándome siempre nuevas pruebas de tu bondad,
mues(1) Buffon: hist. natur. en el tom. 1 . Teó­
rica de la Tierra, arde. 1.
Tomo I V .
S

138
V i age estático
muestras haber oído el discurso sin desagrado,
no debo omitir algunas reflexiones, que sobre
la dicha atmosfèra te puedo añadir. Te he di­
cho que la atmosfèra de los cometas se em­
pieza á condensar y unir con el disco de estos,
quando se alexan mucho del Sol : no creeré que
sobre el disco de los cometas cayga condensada toda la atmosfèra de sus colas larguísimas,
quales fueron las de los cometas aparecidos en
los años de 70 , 400, 1472 y 1543. Las colas
de estos cometas, dice Riccioli (1 ), aparecie­
ron llegar hasta la Tierra. Las colas de otros
Colas lar­
guísimas de cometas se han esteridido mas de 40 millones
algunos co­ de leguas por las regiones cometarias , y pro­
metas.
bablemente habrán llegado hasta la superficie
de algunos planetas. Es, pues , creíble , y con­
forme á los principios del sistèma atraccionar io , que en la Tierra y en los planetas haya
caído gran cantidad de la materia de las colas
cometarias, que llegaban á tocar la misma Tier­
ra y los planetas. Uno de los cometas del 1759,
Evapora­ estando en la elongación ó distancia de 5$ gra­
ción de los dos del S o l, tenia la cola de 90 grados ; cu­
cometas.
ya extremidad serpenteaba , ó tenia la figura
de la letra S estendidi. La gran largura y ra­
ra figura de esta cola , provendrían quizá de la
atracción, que de su materia hacía algún pla­
neta. Siendo cierto, c á lo menos probabilísi­
mo , que las colas de algunos cometas llegan ó
se

(1) Riccioli citado; en su Almajesto, voi. 2 .
lib. 8. sec. 1. cap. 4. n. 7. p. 25.

aì mundo Vlanetaì'ÌO»

139

se acercan muchísimo á los planetas, “-n estos
deberá caer no poca materia de ella s, en vir­
tud de la atracción. De esta proposición ó conseqüencia se infieren dos reflexiones curiosas.
La primera reflexión es : que perdiendo los
cometas con la evaporación grandísima masa
ó materia , deberán aparecer menores en ca­
da retorno suyo , hasta que toda su masa se
resuelva en vapores ; ó hasta que ellos evapo­
ren toda aquella masa que sea capáz de eva­
porarse; Puede ser que los cometas se evapo­
ren hasta un determinado grado de materia, y
que después aparezcan todos sin cola ni at­
mosfèra ; y si esto sucediere a s í, deberémos
decir , que ya ha soltado toda su materia eva­
porable aquel cometa , que en el de 1682 vió
Cassini sin atmosfèra alguna, como se ven los
planetas. La segunda reflexión es: que evapo­
rándose generalmente los cometas , quando estan en la región planetaria, sus vapores debe­
rán últimamente venir á parar en los planetas;
por lo que estos aumentarán de volumen, y apa­
recerán después de algunos siglos con atmos­
fera. Según esto, los planetas se convertirán en
cometas, y estos en planetas, y así tendremos
cada noche un expectáculo de colas , con que di­
vertirnos desde la Tierra. Newtón previo muy
bien estas conseqiiencias ; y por esto juzgó que la
atmosfèra (1) disipada de los cometas , serviría
pa(1) Newtón: Princiji. Mathetn» prop. 41. ca­
si al fin.

Evapora­
ción de los
cometas.

Novedad
que sucede­
rá en los
planetas.

140

Vìage estàtico

para conservar los mares y los humores de los
pldíietas. Pero si la dicha atmosfèra sirve pa­
ra este fin, era necesario que la observación
diese á .ver algunos efectos de atmosfèra en los
planetas , y hasta ahora no se conocen tales
efectos. Asimismo , era necesario probar , que
los vapores terrestres, por exemplo , que suben
á la atmosfèra, no vuelven todos á caer succesivamente en la Tierra. Newton supone, que
la Tierra secase aumenta continuamente, por­
que se convierten en ella los vejetables que
crecen con los licores, y que para la conser­
vación de estos , que cada dia disminuyen , sou
necesarios los vapores de los cometas. Esta su­
posición , que según Newton es filosófica, pa­
rece poco física ; porque cada vejetable debe
necesariamente resolverse en aquellos mismos
elementos de que estaba compuesto ; y por tan­
to , lo que en él es licor , no se resolverá en
Tierra.
Esta doctrina parece cierta , si no queremos
decir, que los licores son Tierra , y que ésta
es licor; así como un moderno (1) nos quiere
probar en vano , que la luz , el calor y el fue­
go son de la misma substancia que es toda ma­
teria ; y que únicamente se distinguen en la
mayor ó menor división de sus partecillas. Se­
gún este moderno , toda materia es lu z , calor,
fuego y quanto queramos ; y así podemos te mer,
(1) Buffon : Historia natural, suplem. tora,.
1. part. 1.

al mundo Vían etario,
141
ir.er , que toda la materia terrestre se convier­
ta en luz , y nuestra Tierra sea otro nuevo Sol.
De la misma manera se puede temer , que és­
te se convierta en un globo de barro; y á la
verdad , el temor no es imprudente, pues que
tantos vapores de cometas pueden descargar
sobre el S ol, que lleguen á aquietar el movi­
miento de su m ateria, y que aumenten la mo­
le de sus pequeñas partículas, con lo que la
materia lucida será un obscuro barro. Según
esta doctrina , los Alquimistas deben tener es­
peranza cierta de encontrar el desesperado reme­
dio, y oculto secreto de la piedra filosofal.
Concluyo, últimamente, Cosmopolita, mis
reflexiones, haciéndote una que ahora se me
La Tierra
ofrece , y es la siguiente : La atmosfèra que vi­ es mas co­
siblemente distingue nuestra Tierra de los pla­
meta , que
netas , la asemeja á los cometas : por tanto, planeta.
nuestra T ierra, mas bien se debe llamar co­
meta , que planeta. Nuestro globo , pues, rodea­
do de gran atmosfèra , gira , según los Copernicános , al rededor del S ol, como giran los
cometas : por tanto , ella debe tener su cola en
la parte opuesta al Sol, como la tienen los co­
metas. Según lo que vemos en estos, la cola
terrestre debería llegar á la Luna ; pero cier­
tamente no llega, porque en ésta no observa­
mos indicio ó efecto alguno de los vapores co­
leantes. A lo menos , deberíamos notar algún in­
dicio en la refracción de la luz y en otros efec­
tos ; y ningún indicio se nota. No parece, pues,
creíble, que estando nuestra Tierra rodeada de
atmosfèra , y suponiéndose en movimiento co­
mo los cometas, no se adviertan en ella los
efec-

i4 2

V ia ge estático

efectos que en estos se notan , por razón de la
atmosfèra y el movimiento. Si es verdad, que
los cometas van perdiendo poco á poco gran
masa en los vapores que se les disipan por las
regiones celestes, yo temería que nuestra Tier­
ra poco á poco se deshiciese. De qualquiera
manera , es necesario confesar, que la disipa­
ción de la atmosfèra ó de los vapores de los
cometas, puede servir á los Físicos de gran
manantial, para formar muchos discursos ; pues
que ellos , conia dicha disipación , tienen mo­
do y materia con que componer las auroras bo­
reales, la luz zodiacal, el pábulo del fuego so­
lar , el aumento de la superficie en los plane­
tas, la aparición y ocultación de sus manchas,
y qualquier efecto raro que suceda contrario al
actual sistèma de atracción. Con ésta bien ma­
nejada , puede figurarse la fantasía casos cu­
riosos en los cometas. Mientras ha reynado el
peripatetísmo, se ha creído que estos eran agre­
gados de elementos sublunares, que tempora­
neamente se formaban y perecían. Valentino
Stansel, que creyó y probó con eficacia celes­
tes ó superiores á la Luna los cometas, juzgó
compatible con esta verdad la opinion que los
suponía formados de vapores del Sol y de otros
planetas. Supongamos con Stansel, Cosmopo­
lita , que en las mas remotas regiones del Cie­
lo , se unen los vapores planetarios , y forman
grandes globos de materia atmosférica , como
en la atmosfèra terrestre se forman tal vez gra­
nizos que pesan algunas onzas y libras. En es­
ta suposición, i qué sucedería á los globos at­
mosféricos y volantes por las inmensas regio­
nes

a l mundo Vianet ario.
143
nes de los Cielos ? Ellos se moverían atraídos
de los planetas y cometas mas vecinos con di­
versas direcciones, y tomarían el rumbo por
una diagonal entre éstas. Seguirían este rum­
bo , recorriendo partes de órbitas rectilíneas cir­
culares , ó elípticas y parabólicas, hasta que
se precipitasen en algún planeta, en el Sol ó
en alguna estrella fixa , y dexarían burlados á
los Astrónomos terrícolas, que pronosticasen
y esperasen su retorno. La órbita del come­
ta del 1770 , se componía quizá de partes
rectilíneas , elípticas y parabólicas; y por es­
to ha sido el tormento de sus observadores,
que le querían dar una órbita simple y regu­
lar. ¿Y qué órbita se podrá señalar al come­
ta que el 1706 cayó en Larza ó Larisa de la
Grecia ? No te parezca burlesca esta pregunta,
Cosmopolita mió : oye el fundamento que ten­
go para hacerla. Lucas en sus Viages refiere
el siguiente caso: "En el 1706, como á las dos
horas de la tarde, estando sereno todo el Cie­
lo , se vió en la parte boreal una pequeña nu­
b e , que moviéndose con increíble velocidad,
hacía espantable ruido. Habiendo llegado la nu­
be cerca de Larisa , de un golpe se abrió en
dos partes. Lo maravilloso e s, que entonces
cayo una piedra de 72 libras. Yo fu i, como
otros muchos, á verla : olía como á azufre; y
parecía escoria de hierro quemada.” Esta re­
lación hace creíble lo que Plutarco cuenta de
la gran piedra que cayó del Cielo en tiempo
de Anaxagoras, y se conservaba en tiempo del
mismo Plutarco. ¿ Y de dónde ó cómo caerían
.estas piedras ? A esta pregunta responde así un
mo-

1 44
Viage estático
dern o(í): "Se podrán creer, me parece, es­
pecies de cometas ó pedazos de estos , las grue­
sas piedras que se han visto caer del C ielo , co­
mo aquellas de que hablan Plutarco y Lucas.”
He aq u í, que los cometas sirven para entender
y explicar los raros fenómenos de la natura­
leza. Fortunato Liceti (literato que soñó mu­
cho en materia física , astronómica y anatómi­
c a ) en su tratado del cometa de los años de
1652 y 1653, al capítulo 8 , d ice, que eran
cometas, la nube que por 40 años guió á los
Israelitas por el desierto, y la que rodeó á los
Apóstoles en la Transfiguración del mismo Dios
humanado. En el año 479 antes de la era christiana, se pone un eclipse por Heródoto , que
escribió 35 años después del eclipse : los As­
trónomos , según sus cálculos, no hallan eclip­
se en el dicho año 479 , por lo que conjeturan,
que le causáse algún cometa. El eclipse total,
sucedido algunos dias antes de la muerte de
Augusto , según Dion Casio , se atribuye tam­
bién á un cometa aparecido entonces, y visto
por Séneca. Hevelio se atrevió á decir, que por
interposición de un cometa entre la Tierra y
el S o l, éste se eclipsó en la muerte del Divi­
no Redentor. Si los Jesuítas C ouplet, Bouvet
y G au bil, hubieran pensado como Hevelio , no
hubieran disputado ni calculado tanto los eclip­
ses de la historia China , para hallar , si el que
en

(1) Cours de Physique par Mr. Hartsoeker.
Maye , 1730. 4. Livre 4. chap. 3. art. 1 7 .p. 162,

/

al mundo Vianet ario,
145
en ésta se nota el año 31 de la era christiana , era el sucedido irregularmente en la muer­
te del Divino Salvador (1). ¿Qué te parecen,
Cosmopolita , estas ideas, con que los moder­
nos hacen servir los cometas , para explicar los
fenómenos extraordinarios de los Cielos ?
Pero y o , Cosmopolita, con este discurso
suelto las riendas á la fantasía , y siembro en
la tuya las semillas de la ilusión, peste con­
tra la razón y la buena instrucción. Lo que he
dicho, tenlo por no dicho ; y solamente te aten­
gas á lo que te voy á decir. Los cometas, Cos­
mopolita mió , son ciertos cuerpos celestes , que
embelesan y asustan la curiosidad humana. Es­
ta siempre pertináz eu querer saber lo que nun­
ca podrá alcanzar, observa con maravilla los
cometas , y desea curiosamente saber su destino.
Vé que los cometas en nada se asemejan á los
planetas, sino en recibir del Sol la luz, y en mo­
verse por las regiones celestes: advierte, que
ellos presentan una figura , que indica ser po­
ca la duración de sus cuerpos : que aparecen
por momentos , y se esconden por siglos: que
giran como tumultuariamente , aunque sin en­
contrarse , por todas las partes del Cielo ; y que
son
(1) Véase Souciet citado: Observations M a­
thématiques , ère. des anciens livres Chinois , ère.
En el tomo 2. p. 170. Gaubil demuestra contra
Couplet y Bouvet , que el eclipse del 31 , no era
el sucedido en la muerte de nuestro Señor JesuChristo.
Tomo I V .
T

146

Los fenó­
menos pla­
netarios de­
muestran la
providencia
del Cria­
dor.

Via ge estático

son muchísimos en número. Qué significa todo es­
to , pregúntala curiosidad humana. ¿ Para qué
y por qué tantos astros girantes, haciendo asomadillas á la Tierra? ¿Qué hacen pasando de
regiones en regiones inmensas? ¿Cómo, siendo
tantos, y todos con direcciones tan diversas , no
se encuentran ó tropiezan entre s í, ó con los
planetas ? ¿ Por qué estos no tienen atmosfèra,
giran siempre por el zodiaco, tienen satélites;
y los cometas siempre envueltos en nubes , gi­
ran solos por todas las partes del Cielo?
La mente humana , Cosmopolita , se abis­
ma y consume, buscando, y deseando saber
el por qué de éstas y otras dudas : ella se fi­
gura dorados montes de felicidades en saber­
lo , y no se aprovecha d é la ciencia que Dios
le ha concedido del mecanismo celeste. En és­
ta , ella aprende moverse eterna y constante­
mente todos los planetas con la misma direc­
ción , y casi en un mismo plano. ¿ Esto será
efecto del acaso ? Combínense, según el arte
calculatoria del acaso, sus efectos, y se halla­
rá , que el girar con una misma dirección so­
lamente los seis planetas mayores que ha co­
nocido la antigüedad , es un caso determinado
entre 64 casos posibles. Los dichos seis plane­
tas , no se apartan de un plano común á ellos,
sino siete grados y medio ; y estos astros pue­
den girar por todo el C ielo , como giran los
cometas ; y éste es un caso solo entre siete mi­
llones y 6929 casos posibles. Ahora multipli­
qúese por este número 7692000 el número an­
terior , que es 64 ; y resultará el producto de
492. 327936 casos posibles contra un caso úni­
co

al mundo Planetario .
14 7»
co que sucede. Según esta doctrina cierta del
arte calculatoria de los accidentes, el Físico
observador del sistèma planetario, ¿no hallará
en él pruebas demostrativas de la providencia
del Criador, que entre mas de 492 millones
de casos posibles , determinó uno constante, que
siempre se verifica , se ha verificado y se ve­
rificará ? Este cálculo crecerá inmensamente,
Cosmopolita , si le añades los casos posibles
que resultan del movimiento constante y de la
dirección uniforme de los satélites de los pla­
netas primarios. Crecerá m as, quando los fe­
nómenos del planeta Urano se lleguen á cono­
cer mas claramente; y crecerá desmesurada­
mente, si en algún tiempo la Cometografía se
perfecciona tanto , como se ha perfeccionado el
conocimiento de los fenómenos planetarios. Dexemos á los pósteros la combinación admira­
ble de tantos casos, que serán infinitos contra
uno , para probar que existe el Supremo Ha­
cedor , que todo lo arregla y gobierna en nú­
mero , peso y medida : nosotros, sin desear la
imposible combinación del infinito , tenemos
millones de casos que podemos combinar, si
deseamos hallar en ellos las pruebas evidentes
que el mecanismo celeste nos da de la existen­
cia del Supremo Arquitecto.
El número antes puesto de 492. 327936 ca­
sos posibles contra uno, vale , dice Sejour , en ímprobabilidad del
la sec. 5. de su Ensayo de los com etas, para choque
de
probar ó apostar, que un cometa no se acer­ un cometa
cará hasta distar de la Tierra 13$ leguas; en con la Tier­
cuya distancia, según el sistèma atraccionario, ra.
podría alterar su movimiento ó situación. Esta
T 2
pro-

148

Viage estático

proposición sienta Sejour, hablando de aque­
llos pocos cometas, que tienen uno de sus.
ñudos cerca de la órbita terrestre; y hablan­
do del peligro de encontrarse ó chocarse los
cometas con la Tierra , piensa así en el Dis­
curso preliminar de la obra que te he cita­
do. v Para que un cometa, dice, choque con­
tra la Tierra , era necesario que uno de los nu­
dos del cometa ( esto es , uno de los puntos
en que la órbita cometaria corta á la Eclíp­
tica ) cayese precisamente sobre la órbita ter­
restre ; pero contra este caso , se puede apos­
tar tanto , como el infinito contra uno.” Te he
insinuado estos cálculos de Sejour , Astróno­
mo célebre, para que su mera noticia te ha­
ga conocer las ridiculas ideas de los que se fi­
guran fáciles los casos de temerse funesto tro­
piezo de los cometas con la Tierra ó con al­
gún planeta. No sé concebir , cómo hay hom­
bres , que siendo capaces de hacer estos cál­
culos sobre casos fantásticos de choques de cuer­
pos celestes , no se aprovechan de su capaci­
dad , para conocer prácticamente en la anato­
mía del mas vil insecto , que su conservación
y mecanismo, no son menos admirables , que
la eterna duración y el invariable orden de
los astros. El Filósofo que de estos tuviera co­
nocimiento perfecto, no por esto tendría prue­
bas claras de la infinita Sabiduría del Criador,
que no pueda lograr con la observación de los
viles insectos, y aun de los vejetables de la
Tierra. Luego es vana la curiosidad de los ter­
rícolas , que se persuaden hallar en los Cielos
mayores pruebas de la existencia del Criador,
que

al mundo Vianet ario.

149

que las claras y fáciles que tienen en la Tier­
ra ; y culpables son su ignorancia y descuido
en no exáminar lo que fácilmente pueden co­
nocer.
Con estas proposiciones, Cosmopolita , pen­
saba yo dar fin al discurso de los cometas, y
llamar tu atención , para observar desde aquí
las estrellas fixas; pero difiero un momento es­
ta llamada , porque se me ofrece concluir el
discurso con la siguiente reflexión: Hemos ob­
servado los cometas , y de ellos te he expues­
to las ideas que forman los terrícolas, abando­
nándose á la conjetura y á la curiosidad ; y de
ninguna de ellas has podido inferir el destino
ni la utilidad de estos cuerpos cometarios. Si
me preguntas mi sentir sobre estos asuntos , te
responderé brevemente así: Como Filósofo, sé
solamente, que la existencia de los cometas es
esencialmente necesaria en el sistéma planetario ; pues que en éste hacen , por su número,
mayor figura que los planetas. Como Físico, te
diré , que los planetas y cometas, en el orden
mecánico, se distinguen , no menos que en el
sensible , los animales mas diversos en sus es­
pecies. Como Astrónomo , te diré últimamente,
que si los terrícolas llegan á determinar bien
las órbitas de los cometas, algunas de éstas
les servirán para perfeccionar la longitud ter­
restre. Se ha visto cometa , que en un dia de
24 horas, ha caminado 40 grados de círculo
máximo; y la observación de tal cometa , he­
cha desde diversas partes , sería un medio ex­
celente , para determinar exáctamente la lon­
gitud de estos. Asimismo , si un cometa pasa
mas

1 5°

Viage estático

mas cerca de la Tierra , que Marte y Venus,
quando están en su perijéo , ó en su menor dis­
tancia de la Tierra , entonces la paralaje co­
metaria servirá para determinar la solar ; y las
distancias respectivas de los planetas hasta el
Sol y la Tierra , se conocerán mejor que con
las observaciones de Marte y Venus. Estas uti­
lidades podrá traer á la astronomía la obser­
vación de los cometas, si el nucleo de estos es
claramente visible , si su paralaje es sensible,
si ésta se observa desde países diversos , y si
se conoce la razón, que la distancia del come­
ta al Sol tiene á la distancia de la Tierra has­
ta el mismo Sol ; ¿ pero todas estas circuns­
tancias , pregunta Pingré en su Cometografía,
se unirán alguna vez? Los venideros serán tes­
tigos de lo que sucederá : nosotros lo ignora­
mos , y no somos capaces de pronosticarlo. He
concluido mis reflexiones, y llámo ya tu aten­
ción , para observar desde este sitio las estre­
llas fixas, que no podemos visitar, sin expo­
nernos á la temeridad de querer medir el infi­
nito. Salimos de la Tierra , con intención de vi­
sitar solamente el sistèma planetario: hemos lle­
gado á su término, que se pone en la región
cometaria en que estamos ; y no podemos pa­
sar adelante, porque ignoramos la extensión del
espacio que existe entre las estrellas y los lí­
mites del sistèma planetario. Nuestra vista mi­
de este espacio, porque distingue las estrellas
que le sirven de confines ; pero esta medida es
engañosa é incapáz de darnos á conocer quánt o , cómo y por donde deberíamos volar, pa­
ra observar mas de cerca las estrellas, de las
que

al mundo Vianet ario.
1 51
que muchas nos aparecen de la misma grande­
za y luz que veíamos desde la Tierra ; no obs­
tante que de ésta distamos centenares de mi­
llones de leguas. Este fenómeno solo basta , pa­
ra que conozcas , quán falsamente te persua­
dirás ser medible el espacio que desde aquí hay
hasta las estrellas, porque éstas te son visibles.
Con este conocimiento cierto , nosotros , desde
este com eta, observarémos la región estrellada,
haciendo las reflexiones que nos permite la in­
mensa distancia en que de ella estamos , y que
podremos formar sobre los fenómenos que des­
de aquí descubrimos, cotejándolos con los que
desde la Tierra se ven ó se ocultan. Para ha­
cer las observaciones, nos servirá de espuela
el cometa en que estamos : empecemos á ha­
cerlas.

§. V I L
L a s estrellas son otros tantos S o le s: su nú­
mero y catálogos , que de éstas han he­
cho los Astrónomos.

,

Or toda la región celeste que nos rodea,
Cosmopolita , tiende tu curiosa vista, y
con particular atención observa los astros luci­
dos, que la salpican y hermosean. Estos luci­
dísimos astros, que llamamos estrellas , son
otros tantos Soles. Si es Sol el astro que por
sí mismo alumbra , Soles serán, sin duda, las
estrellas, cuya luz vivísim a, y nunca eclipsable , nos dice ser ellas cuerpos lucientes, que
por su inmensa distancia del S o l, no pueden
recibir de éste la luz vivísima con que brillan

P

y

IS2

Vìage estático

y centellean. Si miras al Sol terrestre , adver­
tirás bien su notable aparente pequeñéz , por
razón de la distancia en que de él estamos. Él
nos parece ahora poco mayor que el planeta
Venus ; y si permaneciéramos en este cometa*
hasta que él llegáse á su afelio, el Sol terres­
tre nos parecería, casi como Venus aparece á
los terrícolas. Si nos pusiéramos en el cometa
del año i63o , quando está en su afelio , el Sol
nos parecería menor que Mercurio , el menor
de los antiguos planetas primarios. La distancia
inmensa , en que estamos , de las estrellas, nos
las hace aparecer como puntos de luz , aunquer
ellas serán tan grandes y mayores que el Sol
terrestre. Sucentelléo, que indica la viveza de
su luz propia , proviene del movimiento de la
atmosfèra poco pura de este cometa. Las estre­
llas se ven centellear desde la mayor parte de
los países terrestres. Un Misionero Católico del
Indostan, muchas veces me habia dicho, que
desde los países de aquella Región, en que ha­
bia estado, habia observado mas claro el Cie­
lo , y mayor número de estrellas que las que
se ven desde los países Européos ; y á la cla­
ra y pura atmosfèra del Indostan , el Misione­
ro atribuía la común idèa que los Brahmanes
tienen de descubrir en el Cielo nueve planetas:
tenia yo dificultad en creer esta noticia, sobre
la que no pocas veces formé reflexiones, por­
que el Misionero era persona de singular instruc­
ción , quando al tiempo mismo que las hacía,
una vez abriendo el último tomo que La-Lande publicó, para corregir y aumentar su as­
tronomía , que habia escrito en tres tomos, ha­
llé

al mundo Planetario.
153
lié la siguiente observación (1): wLe-Gentil, que
ha estado en las Indias , me asegura, que en
Pondicherí ( es puerto del Indostan) , en los
meses de Enero y Febrero, centellean casi na­
da las estrellas , porque entonces no hay va­
pores.” Si en el Indostan el Cielo se muestra
tan claro , no nos debemos maravillar de la te­
nacidad con que los Brahmanes han conser­
vado y venerado el estudio astronómico, pa­
ra observar los astros, que tan favorables se
les muestran.
Es indeterminable el número de las estre­
llas : esto significó el mismo Dios , quando dig­
nándose de hablar al Padre de los creyentes,
le d ixo: "Abrahan (2), mira atentamente al
Cielo , y cuenta sus estrellas , si puedes.” Es­
ta proposición que refiere Moysés , parecería
hiperbólica á los antiguos Astrónomos , que se
atrevieron á contar con la simple vista el nú­
mero de estrellas que se ven en el Cielo ; pe­
ro la moderna invención de los telescopios, la
ha verificado públicamente , y ha hecho co­
nocer , que Moysés refirió una proposición , cu­
ya verdad él no podia conocer por ciencia hu­
mana. Hook , observando con telescopio las es­
Estrellas
trellas llamadas Pleyadas, que á la simple vis­ innumera­
ta aparecen ser seis solamente, llegó á distin­ bles.
guir
(1) La-Lande, tomo 4. citado, lib. 16. núm.
2789. p. 68$.
(2) Suspice Coelum , et numera stellas , si po­
tes. Génesis, 1$. $.
Tomo IV .
V

1^4
V ia ge estático
gui'r 78 de ellas, y después se han contado mas
de 200. R heita(i) distinguió 20 estrellas en la
grande constelación que se llama Orion. Hersc h e l, famoso por la perfección que ha dado
á los telescopios , con uno de 20 pies ha em­
pezado á descubrir un nuevo Cielo estrellado.
Los Astrónomos del siglo presente habian des­
cubierto y determinado el número de 103 es­
trellas nebulosas ó de luz anublada; y estas
estrellas, vistas con el telescopio de 20 pies,
aparecen ser montones de estrellitas. Herschel,
asimismo, con dicho telescopio ha descubierto
1250 estrellas , que antes se habian ocultado
á los mejores telescopios ; y ha advertido que
tienen luz uniforme y pálida, como los plane­
tas ; por lo que las llama astros planetarios. Ha
perfeccionado Herschel un telescopio de 40 pies,
¿qué nuevo Cielo no descubrirá con él? Lo sa­
bremos, quando publique su planisferio celeste.
L a-C aille, en su Viage al Cabo de BuenaEsperanza, observó con particular atención las
estrellas nebulosas , que dividió en tres espe­
cies ó clases ; y las que pone en la primera
clase , conjetura que sean partes de la via-lactea. Juzgó Aristóteles, que esta era una nube
clara y blanca; y Demócrito, con quien convies
nen
%

(1) Oculus Enochi , sive radius Sidereomysticus : Authors Antonio Schyrleo de Rheitat Ordin.
Capucinor. Antuerpias y 1645- f°l- v°b 2*
primera parte ó volumen, lib. 4* tnemhrum 7. p196.

al mundo 'Planetario.

155
nen muchos modernos, conjeturó (1 ), que su
confusa blancura provenía de inmenso número
de estrellas , invisibles por su extraordinaria
pequeñéz y distancia. Galileo (2) asegura haber
distinguido muchedumbre de estrellas en la vialactea , llamada por los Griegos G ala xia : no
pocos Astrónomos, que con excelentes telesco­
pios la han observado después , no han podi­
do distinguir claramente en ella las estrellas
que juzgó haber visto Galileo ; por lo que,
aunque es cierto que la blancura de la via-lactea podrá provenir de la aparente unión de in­
mensa muchedumbre de estrellas que aparez­
can juntas, y por su suma distancia no se dis­
tinguen ; pero porque puede provenir de otras
causas desconocidas (3) * convendrá dexar la
duda casi como estaba en tiempo de Demócrito. Prescindiendo de que la via-lactea , y otras
partes del Cielo que se ven blancas, proven­
gan
( 1 ) Plutarco, de las opiniones de los Filóso­
fo s, lib. 3. cap. 1.
(2) Galileo , en el tomo 2 . de su obra cita­
da : Nuncio sidéreo , pág. 14. En esta edición se
deslindan el número y orden de estrellas , que Galiléo vió en Orion , en las Pleyadas , y en algu­
nas estrellas nebulosas.
(3) Algunos Astrónomos se figuran haber dis­
tinguido las estrellas que forman el resplandor de
la via-lactea ; pero otros Astrónomos mas hábiles
ju zg a n , que son telescópicas, y no celestes, las
estrellitas que se han figurado ver.

V 2

156

Viage estático

gan de muchedumbre de estrellas que no se pue­
den distinguir, es innegable que toda la re­
gión celeste está sembrada de innumerables es­
trellas ; pues que si se mira el Cielo con te­
lescopio , en qualquiera parte de él se distin­
guen mas estrellas , que desde la Tierra alcan­
za la vista natural á ver en todo el emisferio;
y quanto mejores son los telescopios , la expe­
riencia enseña , que con ellos se descubren mas
y mas estrellas ; verificándose siempre, que su
número es indeterminable.
Los antiguos, que observaban las estrellas
con la simple vista , conociendo las grandes uti­
lidades que á la geografía y astronomía resulta­
rían de su observación y estudio , procuraron
reducir su gran número visible á un pequeño
ó menor de figuras ideales , que comunmente
Constela- llamamos constelaciones , de las quales, cada
ciones.
una contiene determinado número de estrellas ; y
con tal medio éstas se conocen fácilmente , y se
asombran sin confusión. Así un número ó unión
de ciertas estrellas se llama corona , por exemplo ; otro número se llama flecha , &c. por­
que tales números ó uniones de estrellas, tie­
nen figura algo semejante á la corona ,fe c h a , &c.
Aristóteles é Higinio , llamaron somatas , ó cuer­
pos de las constelaciones : Hiparco las llamó
asterism os , ó de astros números: Proclo las nom­
bró zodios ó animales; y Toloméo las llamó
schematos ó figuras. Aunque la invención y el
uso de las constelaciones son antiquísimos , co­
mo después te lo demostraré , todavía no te­
nemos noticias individuales de las observacio­
nes astronómicas que pudieron hacerse para inven-

al mundo Vianet arlo.
15?
ventar tales constelaciones. Sabemos solamen­
te por las historias Griegas y Romanas , que
Timocaris y Aristitilo, tres siglos antes de la
era christiana , hicieron algunas observaciones
astronómicas de las estrellas; y que Hiparco,
130 años antes de dicha e r a , -se atrevió, con
suma fatiga , como dice Plinio(i) , á contar el
número de las estrellas. Toloméo, por los años
de 140 de la era christiana, publicó el catá­
logo que Hiparco habia hecho de 1022 estre­
llas , y le añadió otras quatro estrellas que él
mismo habia observado. Este número de 1026
estrellas, se publicó por Toloméo distribuido
en 48 constelaciones, de las quales , 12 están
en el zodiaco, y se llaman comunmente signos
zodiacales: 21 constelaciones se señalan en el
emisferio celeste boreal; y 15 en el austral. Las
estrellas que componían las 48 constelaciones,
se dividían en siete clases, con el orden siguien­
te : 15 estrellas se llamaban de la primera gran­
deza : 45 de la segunda : 208 de la tercera: 474
de la quarta : 217 de la quinta; y 49 de la
sexta grandeza. Las demás estrellas, que eran
1 4 , se llamaban nebulosas ó anubladas, y con
éstas resultaba el número de las 1022 estrellas,
que componían las 48 constelaciones. Las estre­
llas que en éstas no se comprendían , se llama­
ban sporades (2) ó dispersas , y ahora se suelen
llamar informes , porque no forman constelación
al-

(1)
(2)

Plinio : Historia natural , lib. i. cap. 26.
Astronom. restaúrate progymnasmata.

Primer ca­
tálogo de
las constela­
ciones en­
tre los G rie­
gos.

Siete clases
de estrellas.

158

Viage estático

alguna, ni entran en la figura de ninguna cons­
telación.
De este catálogo publicado por Toloméo,
se han servido los Astrónomos hasta el siglo
XVI. Albategnio , algunos Arabes , y después
Ulugh-Beig, Príncipe Tártaro, en el año 1437,
hicieron un catálogo de 1017 estrellas obser­
vadas con mayor exáctitud; pero siguieron el
de Toloméo, y solamente en él corrigieron los
errores que advirtieron. Tico-Brahe , en los proNuevos ca- gimnasmas de su astronomía reformada , pone
tálogos.
la exácta observación de 777 estrellas ; y á las
21 constelaciones boreales, añadió dos, que se
llaman A.ntmoo y la Cabellera de B eren ice ; por
lo que hoy , en el emisferio boreal, se cuen­
tan 23 constelaciones. Keplero, en sus tablas
Rudolfinas, añadió 208 estrellas observadas por
Tico y por otros Astrónomos , y publicó un
catálogo de 1163 estrellas. En el año de 1603
se publicaron los mapas celestes de Bayer con
las dichas constelaciones, y con otras doce nue­
vas que se anadian al emisferio austral (1) , en
el qual los antiguos solamente ponían 15 cons­
telaciones. Con esto se contaban 62 conste­
laciones: 23 en el emisferio boreal: 27 en el
austral; y 12 en el zodiaco. R iccioli, en el
año de 1665 , publicó el catálogo de estas 62
constelaciones , con 101 estrellas observadas por
él

(1) Las doce nuevas constelaciones, según B a­
yer en su Uranometría, fueron observadas por Americo Vespucio , Andrés Corsalio y Pedro Medina.

al mundo Vianetaño.

159

él y por su compañero G rim aldi, y con 204
observadas en la parte austral por algunos P i­
lotos. Este catálogo con tenia 1468 estrellas. H allei le añadió 373 estrellas australes, que él
mismo observó en el año de 16 7 7 , en su viage á la isla de Sta. Elena. Hevelio , en el 1690,
en su Prodomo de la astronomía , publicó un
catálogo de 1930 estrellas , de las que 603 él
mismo había observado: notó 373 estrellas ob­
servadas por H allei; y las restantes eran del
antiguo catálogo. En el año de 17 12 , Flams­
teed , en su historia celeste , publicó un catá­
logo de 3000 estrellas observadas con grande
exáctitud. La-Caille , por los años de 1752 , en
el Cabo de Buena-Esperanza, y en las islas de
Borbon y de Francia , observó 10& estrellas
australes, de las que 1942 , se proponen en los
nuevos catálogos con particular exáctitud. LaCaille ( 1) , viendo los grandes vacíos que ha­
bía entre las 27 constelaciones australes, pro­
puso á la Académia de París su intención de
añadir otras 14 nuevas constelaciones, á las
quales se pusieron nombres relativos á las ar­
tes. Pero de estas nuevas constelaciones, co­
mo
(1)

,

,

Ccelum australe , an. 176 3. Histoire de

V Academie Royale ère. annee 1758. Paris p.

588. La-Caille observó también con mayor exac­
titud 600 estrellas zodiacales, que se eclipsan por
la Luna y demás planetas. Mayer , últimamente,
ha observado casi mil estrellas zodiacales , cuyo
catálogo tenia la Académia de Cotinjen.
V

16o
Via ge estatice
mo ni tampoco de otras añadidas por Flamsteed
y otros Autores , no se hace gran uso. Los As­
trónomos se suelen servir de las 62 dichas cons­
telaciones ; y porque en cada una de ellas hay
várias estrellas, para distinguir su grandeza , se
Denomina­ valen de las letras del abecedario Griego ó La­
ción de las tino, llamándolas la letra a , la estrella
& c.
estrellas.
según el orden de su grandeza. Bayer ha in­
troducido este uso , que por su experimentada
utilidad , se ha hecho común en la astronomía.
Hasta principio del siglo X V II, y aun en
la Uranometría de Bayer, publicada en el 1603,
no se trató , como bien advierte La-Lande , si­
no de las constelaciones antiguas ; pero después,
en el Cielo se ha aumentado y alterado tanto
el número de las constelaciones, como se al­
tera el de los estados terrestres de los Sobe­
ranos (1). Le-Monnier, por fruto de su via-

ge
(1) Cassini, en sus elementos astronómicos ci­
tado , en el tomo 1. lib. 1. cap. 2. refiere la succesiva formación de constelaciones hasta el 1740.
La-Lande , lib. 3. de su astronom. y en el suple­
mento á este libro , publicado en el tomo quarto
citado , nota desde el §. 7 1 4 . p. 5 9 3 . las conste­
laciones que se han añadido hasta el año 1781.
Boscovich , en el tomo tercero de su obra cita­
da , opuse. 1. §. 28. núm. 356. pág. 199. sobre
los catálogos de estrellas publicados hasta el año
1 7 8 5 , dice a sí: "Se hallan yerros continuamente
en las estrellas mas insignes : es increíble , quantos
se hallan en el catálogo de Flamsteed. Se verán

yer-

al mundo Vianetario,

161

ge al círcu lo polar , puso entre la estrella po­
la r y la constelación C asiopeya , una constela­
Nuevas
ción que consagró á una especie de ciervo constelacio­
propio de la Laponia * que con el nombre de nes puestas
en los ca­
Reno , se lee en el A tlas de Flamsteed * publi­
tálogos de
cado en París el 1776. E l mismo Le-M onnier las estrellas.
en dicho año consagró al páxaro Indiano lla ­
mado Solitario , una constelación debaxo de la
E clíp tica , entre las constelaciones llamadas Ba­
la n za , Escorpión é Hidra. L a Luna pasa todos
los meses baxo de esta constelación , que cons­
ta de 22 estrellas * con relación á las quales
se pueden hacer útiles observaciones de la ór­
bita lunar. Poczobut , astrónomo Polaco , en
sus observaciones publicadas el 1 7 7 7 , ha pues­
to el toro real de la familia P oniatouski, cer­
ca de la constelación llam ada Aguila. H alley
ha puesto la constelación llamada el R o b le , ó
la encina de C arlos Segund o: árbol memora­
ble ( d e que Humes hace mención en la histo­
ria de la casa de S tu a r t) , por haber dado asi­
lo á Carlos Segundo contra la furia de la na­
ción Inglesa. L a -C a ille se lamentó (1) contra
H a lle y porque había robado estrellas á la cons­
telación llam ada N ave de A r g o s , para form ar
la

yerros de los minutos, y aun én las declinaciones
capaces de mayor exactitud , en el catálogo de las
estrellas boreales , que con todo cuidado posible aho­
ra hace el Señor Cagnoli en París/’
(1) Véase Journal du voyage de La-Caille,
1763.
Tomo I V .
X

\

162
V i age estático
la de su perseguido Soberano y protector. En­
tre las constelaciones Casiopeya y Cefeo, prín­
cipes de gente labradora , y entre la constela­
ción Girafa (1), animal Africano, que devora
y asuela los sembrados , ha colocado La-Lande la constelación llamada Messier, que en Fran­
cés significa guardián de mieses ó viñas , y alu­
de al célebre astrónomo del mismo nombre.
Cristiano Mayer , con infatigable laboriosi­
dad , ha descubierto nuevas estrellas para en­
riquecer su catálogo y fenoménos singulares,
no advertidos antes en ellas por otros astronomos. O y e , Cosmopolita, §u relación, que es
curiosa , y da materia para otros discursos , que
Descubri­
De los
miento de después te haré sobre las estrellas :
nuevas es­ nuevos fenómenos, dice (2), descubiertos por
trellas , y
mí en el Cielo estrellado , he notado ya dos
de sus fenó­
veces : el asunto del primer discurso leído (en
menos, des­
la
Académia Teodoro-palatina ) en el 1777, era
de el año
de
cien astros compañeros de estrellas, y del
1776.
uso de ellos, para determinar el movimiento
pro-

(1)
Girafe ó G ir a fa , una de las once conste­
laciones , que compuestas de estrellas llamadas in­
formes , formó A g u s tin R o y e r en sus mapas ce­
lestes publicados el 1 6 7 9 .

(2) De mbis in Coelo sidereo phenomenis, Auctore Christiano Mayer : Este tratado se pone des­
de la pág. 2^9* del tomo quarto do la obia \ H is­
toria et comment ationes Academia Electoralis scientiarum. Eheoaoi'o palatin# f voi. phisicwn Aleninhemii, 1780. 4.

a l mundo P la n eta rio.
163
propio de éstas. El asunto del seguindo discur­
so leído en el 1778 (en la dicha Académ ia) ,
era de las maravillosas mudanzas de las estre­
llas , y de los astros sus compañieros, que he
observado desde tiempo de Flamstteed , que ha
sido el inventor del nombre de castro compañe­
ro , aunque no conoció el movimiento propio de
las estrellas. Todos estos astros compañeros
he observado , y con nuevas obser vaciones por
tres años he confirmado mi teór ica , habien­
do notado conmigo los fenómenos de las estre­
Estrellas
llas mi compañero Juan Metzger. . . Advertí ya
principales,
desde el 1776 , con el excelente telescopio de y estrellas
Birdio, en el emisferio austral, que cerca de compañe­
las estrellas habia otras compañeras de diver­ ras.
sas grandezas, con luz tranquila y algo con­
fusa , y con figura circular, como los planetas.
De qualquiera naturaleza que estos astros sean,
ninguno dudará que ellos están en sus respec­
tivos sitios por disposición de la providencia
del Altísimo. Me maravillé singularmente en
la observación de estos astros, al considerar
que se habían ocultado á la perspicacia de los
modernos Astrónomos, Cassini, Flamsteed, LaCaille , Bradleyo y Tobías M ayer, que no los
describen en sus catálogos , exceptuando los po­
cos astros que notaron Flamsteed y Tobías Ma­
yer----- Con gran trabajo y constancia noté,
que el número de los astros compañeros cre­
cía diariamente; por lo q u e, casi al fin del
I 777 »escribí á la Académia de Londres, y des­
pués á la de París , que parecíame no haber
en el emisferio austral ninguna estrella insig­
ne , que no estuviese acompañada de uno y
2
mas

16 4
Via ge estático
mas astros compañeros. Hé aquí los fenómenos
que he observado.
Fenómenos
Primer fenómeno. Cerca de las estrellas al­
de las estre­ go visibles en la parte austral, aparecen otras
llas compa­
estrellitas de luz; mas obscura; éstas convienen
ñeras.
en las siguientes circunstancias: conviene sa­
ber , que no distan mucho del paralelo de la
estrella principal, ni tienen gran diferencia en
la ascensión recta ; que siempre aparecen me­
nores en grandeza , que las estrellas principa­
les ; y que de éstas se distinguen por su luz
pequeña , y freqüentemente pálida, ó confusa,
ó tranquila , aunque algunas suelen tener luz
viva.
El segundo fenómeno, confirmado con las
observaciones de tres años, es , que cerca de
las estrellas grandes repentinamente aparecen,
ó se ven muchas estrellitas , de las quales al­
gunas al principio tienen luz endeble y pálida,
y otras la tienen mas viva.
El tercer fenómeno e s , que de las estrelli­
tas compañeras , al principio se ven algunas con
luz pálida; después de muchos meses con luz
excelente , y con aumento de su grandeza.
El fenómeno quarto consiste en la aparen­
te mudanza de distancia , y en la variación de
ascensión recta , y de declinación entre la es­
trella principal y las estrellitas compañeras.
El quinto fenómeno e s , que muchas de las
estrellas mas conspicuas , cuyo movimiento pro­
pio es mas sensible que en otras de la misma
clase , tienen mayor número de estrellitas com­
pañeras : así la estrella Arcturo tiene á lo me­
nos 14 estrellitas compañeras. Sirio tiene el mis­
mo

a l mundo V ia n e t ario.

165

mo número: la estrella primera del Aguila tie­
ne nueve : la luciente de la Lira tiene ocho,
& c. los venideros con mejores telescopios des­
cubrirán mayor número de estrellitas compa­
ñeras.
El sexto fenómeno e s , que las estrellas do­
bles , y principalmente las nuevas, se ven ro­
deadas de estrellitas cercanísimas , que suelen
tener luz pálida. Observé ocho estrellitas com­
pañeras cerca de la nueva estrella doble de
Hércules ; quatto estrellitas cerca de una estre­
lla doble de Escorpión ; y diez estrellitas cer­
ca de otra estrella nueva de Leon. ,, Sobre las
estrellas dobles mostraré , que muchas de sus
estrellitas compañeras son verdaderamente nue­
vas , ó que tienen movimiento propio, que en
algunas se conoce por la acelerada mudanza de
su lu z , grandeza y distancia ; y haré ver , que
estas mudanzas son mas notables en las estrelias dobles, ” (i)
Estos son , Cosmopolita , los nuevos descu­
brimientos que ha hecho Cristiano Mayer : su
noticia abisma la mente de los que tienen al­
gún conocimiento de la astronomía. No te ha­
ré presente la combinación de estos descubri­
mientos con las ideas de los que habían con­
jeturado, que cada estrella forma un sistèma
solar ; porque siendo innumerables las estrellas,

y
( 1 ) El Lector hallará los fenómenos notados
por Cristiano M ayer en los números 4 , 16 , 18,
*4 » 26 , 27 de su obra citada.

166

Epoca de
los prime­
ros conoci­
mientos de
astronomía
en la Chi­
na.

Viage estático

y debiendo ser mayor el número de los plane­
tas que las rodean , no podré discurrir de esta
combinación, sin ser prolixísimo en la:s reflexio­
nes , conjeturas y dudas , que ciertamente na­
da te instruirán , y probablemente podrán con­
fundir tu mente. Baste haberte insinuado este
asunto , de que brevísimamente te hablaré en
otra ocasión , y reduciendo al presen te las no­
ticias que con la relación de Mayer te he co­
municado , podré volver á repetirte, con toda
verdad confirmada por la experiencia , que las
estrellas son innumerables; y respecto de la li­
mitación de la mente humana, son infinitas.
Hasta aquí, Cosmopolita, te he dado no­
ticia de los descubrimientos que han hecho los
terrícolas en el Cielo estrellado, según la re­
lación que de ellos se contiene en las antiguas
historias Griegas y Romanas , y en las moder­
nas Européas. En esta relación no se contie­
nen los descubrimientos que en el Cielo estre­
llado ha hecho la nación China , que en el or­
be terrestre hace mundo á p a rte : no debo dexarlos sepultados en el silencio ; pues que su
noticia forma la mas antigua época del estu­
dio astronómico, y da fundamento grave pa­
ra conjeturar , que los útiles conocimientos de
la astronomía , para arreglar el año y sus es­
taciones , existieron antes del diluvio univer­
sal. En el orbe terrestre, y por succesiva tra­
dición , se conservaron entre las naciones que
se mantuvieron civilmente unidas. Ten la bon­
dad de oír las noticias, que de los conocimien­
tos astronómicos se leen en los anales que en
la China se tienen por sagrados , y con ímpro-

al mundo V ianet ario.
i6 y
ha laboriosidad traduxo el doctísimo Maillá.
" E l Emperador Hoang-ti , se dice en los
anales, el año 2608 antes de la era christiana, hacía erigir en la Corte un observatorio,
para perfeccionar el Calendario, que conoció
lleno de yerros (1). Fou-hi, por falta de per­
sonas capaces de instruirse bien, no había da­
do sino una idéa imperfecta del movimiento de
los astros; por lo que se necesitaba aún mu­
cho para reducir los años á su igualdad. Hoangti , entre sus Oficiales, eligió los que le pare­
cieron dotados de mejor talento para esta cien­
cia ; y dió á unos encargo de exáminar el curso
solar , á otros de reconocer el curso lunar, y
á otros de indagar el movimiento de los cinco
planetas , con el orden de comunicarse recípro­
camente sus observaciones, para conocer me­
jor la diferencia de los movimientos celestes.
Entonces , atendiéndose á la gran diversidad de
los movimientos del Sol y de la Luna , se co­
noció, que doce meses lunares equivalían á un
año solar , y que para coordinar el año lu­
nar , y arreglarlo con el solar * se necesitaban
añadir siete Lunas en el espacio de 19 años.
Después de muchas observaciones, Hoang-ti
dió
( 1 ) Storia generale de la Cina , overo gran­
di annali Cinesi , ire. tradotti du Ginsegne A n ­
na Alaria de Aloiriac de A la i Uà , Gesuita in fran­
cese. Qiena , 1777. 8. voi. 3$. Ene l voi. 2. reynado de Hoang-ti, año 2608 antes de la era chris-tiana , p. 33.

168
V i age estático
dio orden á los mismos encargados para hacer
una máquina , en que se figuráse el movimien­
to de los astros que habian observado. YongEsfera ce­ tching , que se encargó de hacerla , la hizo con
leste forma­ otros Matemáticos; y luego que fué termina­
da en la
da , todos la presentaron al Emperador , que
China el
la recibió con gran placer. El la exáminó aten­
año 2608
antes de la tamente , se mostró muy satisfecho , y pregun­
era christia- tó áKoué-in-Kié , si podría hacerle ver en aque­
na.
lla máquina las siete Lunas intercalares * que
se necesitaban añadir en el espacio de 19 años.
Koue-in-Kié le hizo conocer claramente , que
al fin de cada trienio sobraban mas dias, que
los necesarios para formar un mes lunar: des­
pués de once años , sobraban los dias que bas­
taban para formar quatro Lunas; y finalmen­
te , después de 19 años, sobraban los dias ne­
cesarios para formar siete Lunas. El Empera­
dor , satisfecho enteramente de esta explicación,
les encargó que se aplicasen á su empléo ó es­
tudio , que él miraba como uno de los mas im­
portantes y útiles al estado.”
De esta relación, Cosmopolita, inferirás,
que los primeros cuidados de la nación China
(lo mismo se debe conjeturar de las demas na­
ciones), se dirigieron á arreglar el año lunisolar * Cuyo conocimiento era necesario para el
cultivo del campo y para el gobierno civil. La
máquina formada en tiempo de Hoang- t i , se
debe llamar representación del año lunisolar ; y
para su construcción se observaron solamen-^
te los planetas. La experiencia enseñó >, que pa­
ra fixar el principio del año * y la duración de
sus estaciones, se necesitaba observar la situa­
ción

al mundo 'Planetario.
169
cion de algunas estrellas, y de esta observa­
ción halló en los dichos anales el siguiente in­
dicio: "Tehuen-hio ( que sucedió á Chao-hao,
succesor de H oang-ti), en el año de 2461 antes de la era christiana , se d ice(i) , determi­
nó , que en adelante el año debiese empezar en
la Luna mas próxima al primer dia de la pri­
mavera ( que sucede hácia el grado 15 del sig­
no de Acuario) ; y porque habia previsto , por
medio del cálculo que habia hecho , que en
uno de los años de su Imperio , los planetas de­
bían juntarse en la constelación che (esta cons­
telación ocupa 17 grados, y su centro está cer­
ca del grado sexto del signo Pisces): para dar
principio á su Calendario , eligió el año en que
sucediese la conjunción de los planetas; y á es­
ta elección se movió principalmente, porque
el Sol y la Luna se hallarían entonces en con­
junción el primer dia de la primavera. Aun­
que Tehuen-hio tenia por la astronomía una
pasión extrema , ésta no le impidió atender al
gobierno de sus estados.”
Este texto con que claramente se indica en
los anales Chinos la conjunción de cinco pla­
netas en la constelación che, ha dado , Cos­
mopolita , materia de grandes cálculos y re­
flexiones á los Astrónomos Européos , y á los
Jesuítas Misioneros de la China. Entre estos,
el

(1) En el tomo citado de los anales de la Chi­
na , reynado de Tchuen-hio , año 2461 antes de
la era christiana, p. 49.
Tomo I K .
Y

Observa­
ción de las
estrellas en
la China en
el año 2461
antes de la
era christia­
na.

x *70
Viage estático
el célebre Maílla , con el dicho texto original,
y con las tablas astronómicas de Hire ha cal­
culado á la vista ( i ) , y ha hallado, que el
dia 9 de Febrero del dicho año 2461 , en la Cor­
te de Tehuen-hio se vieron la Luna , Saturno,
Júpiter , Marte y Mercurio en conjunción , en
el espacio de 11 grados, 58 minutos y 55 se­
gundos de longitud, y á los siete grados casi
de latitud. Esta verificación, por cálculo de un
fenómeno celeste , sucedido mas de 4200 años,
há , convence la verdad y antigüedad de la his­
toria C hina, y del conocimiento que los Chi­
nos tenían del movimiento de los planetas , y
de la situación de aquellas constelaciones que
necesitarían observar , para determinar las épo­
cas y estaciones del año lunisolar*
Del citado texto, en que se nombra la cons­
telación che y inferirás, Cosmopolita, que los
Chinos ( y lo mismo se debe decir de los pri­
meros Astrónomos ) pusieron su particular aten­
ción en la observación de los planetas , como
necesaria para arreglar el año lunisolar, obje­
to único de la astronomía en los tiempos an­
tiguos y y solamente observarían las estrellas,
cuyo conocimiento era necesario para el arre­
glamiento del año. A este fin , creyeron bastar
la observación de las estrellas zodiacales , por
donde pasan los planetas* Asi leemos en los
ana-

(1) Véase el cálculo de Maílla , en la carta
^ ¿ Ereret, p» 2.37*
^0010 I* de los anales de
la China.

al mundo "Planetario.
171
anales Chinos ( i ) , que Yao (sucedió á Ti-ht y
T i-k o , succesores, uno después de otro, de
Tchuen-hio ) , en el 2357 antes de la era christiana , pensó en el restablecimiento de la astro­
nomía ya descuidada. Hizo llamar á los encar­
gados de esta ciencia, y les ordenó exáminar
con la mayor diligencia todos los movimientos
del S o l, de la Luna , de los planetas y de las
estrellas fixas , y determinar exáctamente los
tiempos de las quatro estaciones del año , pa­
ra que los pueblos dirigidos por el Calendario
público, supiesen el tiempo propio del respec­
tivo cultivo de la Tierra. "Sabéis, les dixo, que
en los movimientos del S o l, de la Luna , de
los planetas y de las estrellas , hay número de­
terminado , no siendo imposible el conocer la
diferencia de ellos, y yo deséo puntualmente,
que procuréis exáminarla. Observad atentamen­
te la regularidad y la irregularidad de los mis­
mos movimientos: no os fiéis de vuestra vista,
ni deis por ciertos, sino los que claramente ha­
bréis visto en el Cielo : escribid todo lo que ob­
servéis , por el peligro de poder olvidar algo,
y para que la posteridad pueda aprovecharse de
vuestros descubrimientos.” Y ao, después de ha­
ber hecho esta exórtacion, mandó á los encar­
gados , que fuesen á quatro partes diferentes.
"Hi-tchong, dixo, vaya hácia la parte oriental.
Y u- i,
(1) En el tomo 2. citado de los anales de la
China , reynado de Y a o , año 2357. páginas 65,
66 , 67, &c.

Observa­
ción de las
estrellas pa­
ra íixar las
estaciones
del año».

1 72
V i age estático
Yu-i, para exáminar diligentemente, qué estre­
lla se vea en el punto equinocial de la prima­
vera» Hi-chou vaya hácia el Austro , á Nank ía o , y observe la estrella del punto solsticial
de estío. Ho tchong vaya á Mui-cou , y por la
parte occidental observe qual sea la estrella
del punto equinocial de otoño. Finalmente, Hochou vaya hácia el Norte á Chou-fang , para
observar á qué estrella del Cielo corresponda
el solsticio de invierno. En obediencia de la or­
den de Yao los Enviados conocieron por sus
observaciones , que la estrella niao pertenecía
al equinocio de primavera : la estrella ho al
solsticio de estío : la estrella hiu al equinocio de
otoño; y la estrella mao al solsticio de invier­
no (1).”
En esta relación , cuya larga continuación
interrumpo , por no ser demasiadamente prolixo , tienes , Cosmopolita, claramente patente
el fin de las primeras observaciones que se hi­
cieron de las estrellas. El fin era el de perfec­
cionar el Calendario para el gobierno civil y
el cultivo de la Tierra. En tiempo de Yao se es­
tablecieron la duración del año solar r la divi­
sión de un círculo máximo del Cielo en 365 gra­
dos y una quarta parte de grad o , según los
dias del año , y la división de éste en doce me­
ses,
(1)
D e la situación d e las estrellas niao, ho, ère,
trata doctam ente G a u b il en la obra citada de Souciet : Observations mathématiques Chinois } ère. eu
el tom o 3. sec. 2. p. 8.

al mundo ’Planetario

.

1^3

ses, de los que cada uno tuviese 30 dias. En
el año de 2353 antes de la era christiana, el
mes lunar se dividió en dos partes, con rela­
ción á una planta que echaba sucesivamente
15 hojas en 15 dias. Horo-Apolo d ic e (i), que
los Egipcios figuraban el mes con un ramo de
palma , y el año con ésta, porque á cada no­
vilunio echa un ramo.
En tiempo de Y a o , "en el 2285 antes de
la era christiana (2), los Matemáticos Hi y Ho,
por orden de Chun (que sucedió á Y a o ), hi­
cieron una máquina que representáse la redon­
dez del Cielo dividido en grados, que tuviese
en el centro la Tierra , el S o l, la Luna , los pla­
netas y las estrellas fixas en sus respectivos lu­
gares , y que les diese el movimiento como lo
tenían en el Cielo.” Esta máquina , que se ve
figurada en los anales de la China publicados
por Maillá , es la segunda esfera ó globo mun­
dano formado por los Chinos, que hicieron la
primera en tiempo de Hoang-ti. En estas dos
esferas se debieron señalar las estrellas , pues
que de ellas se hace mención expresa; pero es
regular, que con atención particular se seña­
lasen solamente las zodiacales que indicaban los
puntos celestes del principio de los meses y de
las estaciones del año. " E l estúdio astronómico,
dh
(1) Hori Apollini hieroglyphica gr. ac lat. Ro­
ma.’ , 1 5 9 9 ' I2* lib- 12* hieroglyph. 3. et 4. p. 11.
(2) En el tomo 2. citado de los anales de la
China, año 2285. P* I I 3'-

Esfera mun­
dana hecha
en el año
2285 antes
de la era
christiana.

174
Via ge estático
dice G au bil(i) , instruidísimo en la astronomía
China , según el sentir universal de los Astró­
nomos C hinos, decayó casi totalmente después
del tiempo de Tchun-tsieou (título de un libro
estimadísimo, que significa Primavera-Otoño ),
hácia el año 480 antes de la era christiana; des­
de el qual tiem po, no se cuidaba de observar
sus eclipses, no se presentaba su cálculo al
Em perador, no se subía , sino rara vez , á la
torre de los Matemáticos ( así se llama el ob­
servatorio de la C h in a), ni se hacía la cere­
monia del primer dia de la L u n a.. . . en el qual
dia el libro tcheou -ti, indica la ceremonia de
ir al miao , ó ai palacio de los Antenates.’,
El descuido que de cultivar la astronomía
tuvieron los Chinos desde casi cinco siglos an­
tes de la era christiana , y la pérdida de ca ­
si todos los libros de aquel idiom a, en tiempo
Descuido de Tsin-chi-hoang-ti, que empezó á gobernar
de los Chi­ en el 246 antes de la era christiana (2), han
nos en el es­ obscurecido las noticias de los conocimientos
tudio astro­ que ellos lograron sobre las estrellas. Gaubil
nómico.
d ic e (3): "Q ue los Chinos» dos siglos antes de
la
(1) Véase la obra de Souciet antes citada , to­
mo 2. p. I. y tomo 3. sec. 12. p. 49. . . . tomo
3. sec. lo. p. 34.
(2) Véanse en los anales de la China , el reynado de Tsin-chi-hoang-ti; y en el primer tomo
de ellos ya citado , la carta í de Maillá á Freret,
P . 189.
(3) Souciet, tomo 2. p. 3.

aJ mundo Vianet ario.
la era Christiana , no tenían algún conocimien­
to del movimiento de las estrellas. . . . Que los
Matemáticos de los Han occidentales (empezaron
estos á gobernar el año 206 antes de la era Chris­
tiana ( 1 ) ) , conocían bastantemente bien el nú­
mero y la situación de la mayor parte de las
estrellas visibles desde Sigan- fou ; y que habían
hecho un catálogo bastante grande de ellas. El
mismo Gaubil añade (2), que en el año 164 de
la era Christiana * en el que consta haber en­
trado en la China muchos súbditos del Impe­
rio Romano (3), el Astrónomo Tchang-heng hi­
zo una esfera armilar y un globo celeste, y
escribió un libro , en que explicaba el uso de
estos instrumentos. Su catálogo, expresa Gau­
bil , contenia mas. de 2500 estrellas. Este libro
se ha perdido , y las apariencias son , que no
se notaban la latitud ni la declinación de las es­
trellas.”
En esta relación has oído, Cosmopolita , las
noticias que de las estrellas tuvieron los Chinos
hasta el 164 de la era Christiana; esto es, has­
ta 24 años después que Toloméo había publi­
cado su catálogo de ellas. Los Chinos no fue­
ron tan exáctos como Toloméo, en señalar la
latitud y declinación de las estrellas ; pero le
excedieron en notar mayor número de ellas,
pues
(1) En la obra citada de Souciet , tomo 2. p.
9. . . p. 18.
(2) Véase el tomo 2. de Souciet citado, p. 24.
(3) Souciet citado, tomo 2. p. 24 y 118.

Catálogo de
las estrellas
hecho por
los Chinos.

Ijró
Vid ge estático
pues que notaron 1474 estrellas m as, que Toloméo puso en su catálogo. Los Chinos poco ó
nada adelantaron en el conocimiento de las es­
trellas , desde el año 164 de la era christiana,
hasta últimos del siglo X V II, en que permitie­
ron á los Jesuítas el establecimiento en su Cor­
te , para que enseñasen las matemáticas. " L a
Corte, dice Gaubil (1 ), se resolvió á servirse
de la astronomía de los Européos , y dar á los
Jesuítas el cuidado del tribunal de los Matemá­
Los Mate­
ticos. Todo el mundo sabe , que con este me­
máticos fa­
dio la Religión se ha introducido y mantenido
cilitan la
entrada del en la C o rte; y el Emperador actual decla­
Christianís- ró por edicto público, que permitía estar los
ino en la
Européos en ella , por razón del conocimien­
China.
to que ellos tenían de las matemáticas y del
Calendario que sabían arreglar.” Los Jesuítas
únicos Européos , á quienes las leyes de la Chi­
na han permitido establecimiento, han hecho en
ella notorio, por escrito y enseñanza, el estúdio de la astronomía Européa ; por lo que los
Chinos tienen noticia de los progresos que en
ésta se han hecho sobre las estrellas. De éstas
en los siglos pasados , los Chinos apreciaban so­
lamente el conocimiento que bastaba para ar­
reglar su Calendario; esto es, observaban la
situación de las estrellas zodiacales, baxo de
las quales pasan los planetas, y de las demás es­
trellas , exceptuada la polar, de que poco o
nada cuidaban. Los Chinos por genio y educa­
ción

(1)

Souciet citado, tomo 2. p. 117*

aí mundo "Planetario .
í$r¡?
clon no cultivan las ciencias, que son mas ob­
jeto de la curiosidad , que d éla utilidad. Has­
ta el dia de h o y , ningún Chino ha empleado
el menor pensamiento en raetafisiqueár sobre las
especulaciones, que por muchos siglos han alam­
bicado los celebros de los Filósofos Arábigos
y Européos. Un Peripatético (i) dice con vana­
gloria, que desde el 1260, hasta casi el 1570,
habían tratado del peripatetísmo, en materias fi­
losóficas y teológicas, 12000 A utores, y al
dia de hoy en Europa , no hay uno que escri­
Especula­
ba y ni lea lo que sobre el peripatetísmo in­ ción por ge­
útilmente se ha escrito. Los Indostanos , de edu­ nio ó edu­
cación y genio por las ciencias diametralmen­ cación.
te opuesto á los Chinos , se deleytan en estu­
diar solamente las mas especulativas é inútiles.
Si vas al Indostan , Cosmopolita , hallarás en
los mas ocultos senos de sus desiertos y de sus
pagodes ( ó iglesias) Brahmanes , y personas pe­
nitentes , que están horas y dias enteros con­
templando , cómo el mundo salió del caos, ó
de un huevo : cómo sucederá la metamorfosi;
y cómo el mundo se reducirá al huevo ó al
caos de donde salió. Pero los Brahmanes, no
obstante de ser amantísimos de las es ecu acio­
nes , de adorar religiosamente al Sol , como
imágen de Vishnú , principalísimo dios entre
ellos, y de venerar los planetas y estrellas,
de

(1) Francisci Patrici discussiorum perìpatéticarum , tom. 4. Basile¿e , 1581. fol. E nel to­
mo 1. lib. io. al fin , p. 145.
Tomo I V .
Z

ijr8

Vi age estático

de éstas solamente observan las que por su si­
tuación concurren para conocer mejor el mo­
vimiento de los planetas, y arreglar el año.
• Con el largo discurso que acabo de hacera
t e , sobre los catálogos de las estrellas forma­
das por los terrícolas , habré quizá abusado,
Cosmopolita , de tu bondad , y aun paciencia*
en oírme. Si por ventura descubres algún abu­
so , atribuyelo á mi casi escrupulosa delicade­
za por instruirte, y á la naturaleza del asun­
to histórico , de que he debido tratar. En el
discurso me he ceñido y reducido con parti­
cular atención, á tratar del numero de las es­
trellas determinado ú observado por los As­
trónomos , sin introducirme en las curiosas in­
dagaciones del tiempo en que se formaron las
constelaciones estrelladas, principalmente las zo­
diacales ( que llamamos signos del Zodiaco): se
Discursos empezó á usar el año solar: se dividió en meútiles que ses y semanas; y nació la mitología celeste de
se omiten. constelaciones y planetas : de estos y otros pun­
tos semejantes , que tienen gran conexión con
la cronología y con las historias sagrada y pro­
fana , yo discurrí largamente con el Cosmopo­
lita que me acompañó y honró en otro Viage
que he hecho á este mundo planetario, y no
me atrevo á discurrir ahora contigo , porque
las noticias , que sobre tales puntos he adqui­
rido, y las nuevas ideas que sobre ellos he
formado , dan materia demasiadamente mas
abundante , que pide la instrucción verbal y pro­
pia para escribir tomos. Te remito á los que
sobre la mitología celeste , y sobre la historia
de los Calendarios he escrito, si no te desa.; gra-

a l mundo Vianet ario.
grada leerlos: en ellos encontrarás muchas ver-í
dades históricas , que sujeto á la crítica de los.
que sin el entusiasmo de impugnar ó aceptar sin
discreción toda novedad , las exáminan con im­
parcialidad , y despreocupados de toda falaz
apariencia > las pesan exáctamente con el fiel de
la razón.
t
Al discurso de estos asuntos que omito, subs­
tituiré el de los principales fenómenos , que en
las estrellas se consideran por los Astrónomos,,
y son los de sus varios movimientos , aparicio­
nes , desapariciones , distancia y grandeza. En­
tre estos fenómenos , hay algunos para los ter­
rícolas tan insondeables, como lo es el del nú­
mero de las estrellas , que como has oído , es
indeterminable. No te parezca inútil , Cosmo­
polita , el discurso de fenómenos insondeables,
quando únicamente se dirija á hacerte conocer
su insondeabilidad , para que te contentes con
saberla , y de su superficial conocimiento te
aproveches , para ver, como en sombras, pinta­
dos los admirables é incomprensibles atributos
del Hacedor , Infinito en todo. Esta pintura de
sombra ó bosquejo del Infinito, tienen á su vis­
ta los terrícolas , siempre que levantando su
vista al estrellado firmamento, ven y admiran
en esas estrellas innumerables fuegos ó luces
volantes, ó suspendidas en el a yre, que hacen
resplandecer y hermosear las horribles tinieblas
de la noche. La vista humana para mirarlas es
flaca. Los terrícolas * que en noche obscura y
Debilidad
serena se detienen como encantados viéndolas de la vista
estrellas, no pueden mirarlas seguidamente por humana.
algún tiempo , sin figurarse que ven innumeraZ 2
bles

180

Amplifica­
ción de
ideas huma­
nas con el
uso de ios
telescopios.

Vi age estático

bles de ellas ; porque su centelleo, la conti­
nua vibración de su luz, la agitación del ayre , y poca estabilidad ó firmeza de la vista hu­
mana , concurren para multiplicar aparentemen­
te los objetos lucidos que mira. Casi todas es­
tas causas de la aparente multiplicación de las
estrellas, faltan ó se disminuyen notablemente,
quando los terrícolas las observan atentamente
con telescopios , con los que descubren multipli­
cación no aparente, sino verdadera , de ellas. El
telescopio, á proporción que se perfecciona , ha­
ce descubrir nuevas estrellas: la perfección del
telescopio tiene sus términos ; mas no los tiene
el número de las estrellas que con él se des­
cubren , y de las que no se pueden descubrir.
La invención de los telescopios lo es de un
suplemento artificial de la vista humana , pa­
ra que se le aumente la esfera de los objetos
visibles, no para que llégne á descubrirlos to­
dos : no obstante esta limitación , con los te­
lescopios se han amplificado inmensamente las
ideas humanas , para conocer al Supremo Ha­
cedor : se han aumentado la admiración , el res­
peto y la veneración que le deben los hombres;
y estos han conocido evidentemente, que el
contar las estrellas les es tan imposible, como
el reducir á cálculo exacto el preciso número
de átomos que componen el orbe terrestre y
su atmosfèra. La ciencia humana , después de
la experiencia de siglos y observaciones , ha co­
nocido ser innumerables las estrellas; pero ya
desde la mas remota antigüedad , un Santo Rey,
embebido en el vapor de ciencia divina, cono­
ció y profirió, que el contar las estrellas, era

al mundo "Planetario.
1S1
cálculo de ésta, y no de la humana. wAquel
Dios, decía el Santo Rey (i) , que lleno de bon­
dad consuela las almas afligidas , y endulza sus
amargas pénas, es el que sabe el número de
las estrellas; y á todas ellas ha puesto su nom­
bre. Esto nos hace conocer , que nuestro Dios
es grande , que es infinito su poder , y que su
sabiduría no tiene término/* Estas son , Cos­
mopolita , las conseqiiencias que la mente hu­
mana debe sacar de la ciencia calculatoria de
las obras de nuestro Dios: las que deberá sa­
car con la luz de las ciencias astronómica y
física , oirás en los siguientes discursos, que te
he prometido hacer sobre los fenómenos de las
estrellas. Te suplico , que continúes en honrar­
me benignamente con tu atención : discurriré
de los dichos fenómenos , con el orden mismo
con que antes te los he nombrado ; por lo que
en primer lugar , discurriré del movimiento de
las estrellas.

§. VIH.
(i) Psalm. 46. 3.
Qui sanat contritos corde, et alligat contritiones
eorum.
Qui numerat multitudinem stellarum et ómnibus
eis nomina rvccat.
Älagnus Dominus noster et magna wir tus ejusi
et Sacien tice ejus non est numerus.

,

,

182

Viagé estático
§. V I I I .
Movimiento de las estrellas.

L empezar á hablarte, Cosmopolita, so­
bre el movimiento verdadero ó aparen­
te de las estrellas, no dexo de advertirte , que
este asunto merece particular atención, por su
c'onexíon con los sistémas, que de el movi­
miento ó de la quietud de la Tierra se propo­
nen en la Astronomía. De esta conexión resul­
ta , que cada Astrónomo entiende, y expli­
ca como verdadero ó aparente el movimiento
délas estrellas, según conviene al sistéma que
ha abrazado. Y o , pues, según mi costumbre,
te expondré históricamente con brevedad lo que
se observa sobre el movimiento de las estrellas,
y al mismo tiempo te insinuaré el modo con
que los modernos explican el tal movimiento,
según su sistéma copérnico-newtoniano.
Las estrellas en todos tiempos se habían mi­
rado como términos y límites, que con su si­
tuación fixa servían para conocer el movimien­
Movimien­ to de los planetas , sus órbitas y otros fenóme­
to de las es­
nos semejantes. Ellas se habían llamado jix a s %
trellas , se­
gún los an­ porque se creían siempre inmobles en un mis­
mo punto del Cielo ; y el movimiento diurno
tiguos.
que se advierte en ellas, se juzgaba provenir
de una esfera , que los antiguos llamaban Cie­
lo estrellado, el qual cada dia se suponía daruna vuelta , sin que por esto ninguna estrella
mudáse de sitio ; así como los clavos de una
rueda se mueven con ésta , sin mudar lugar ó
si-

A

a l mundo V ia n e t ario,

183

sitio, respecto unos de otros. Esta es la idea
que los antiguos se fingían del movimiento de
las estrellas. Los modernos , suponiendo que la
Tierra cada dia da una vuelta sobre su exe,
de occidente á oriente, componen muy bien
con dicha vuelta la quietud real de las estre­
llas ; las quales, por razón de la rotación diur­
na de la Tierra , aparecen dar una vuelta ca­
da dia al rededor del orbe terrestre. Según es­
to , se entiende é infiere claramente , Cosmo­
polita , que el movimiento de las estrellas es
aparente, si la Tierra se mueve sobre su exe;
y que el tal movimiento es verdadero , si la
Tierra no se mueve sobre su exe. Yo prescin­
do de este movimiento diurno de las estrellas,
porque no puedo defender su realidad , ó im­
pugnar su falsedad , sin probar de falso ó ver­
dadero el movimiento de la Tierra, y no es
asunto de un discurso , sino de un gran libro,
el exponer estas pruebas : me restrinjo única­
mente á exponerte otros movimientos verdade­
ros ó aparentes que se advierten en las estre­ Movimien­
llas , y se dividen en cinco especies. Tanto es tos de las
el número de movimientos , de que te debo ha­ estrellas, se­
blar : te deberé decir con La-Caille y Bosco- gún los mo­
vich (1 ), Príncipes en la astronomía: Quo Jl- dernos.
xas magis obser'vamus , e'o minus Jixas invenimus.
La primera especie de movimiento de las
estrellas , se llama precesión ó mudanza de longi(1) Boscovich, en su tomo 3. citado , opuse,
i . §. 28. núm. 356 . p. 199.

1 84

Movimien­
to de las es­
trellas en
longitud.

Viage estático

gitud ; para cuya inteligencia debes saber * que
la longitud de las estrellas, se cuenta desde el
punto en que sucede el equinocio de primave­
ra ; ó en que la Eclíptica corta al Eqtiador en
el principio del signo zodiacal llamado Aries.
En esta suposición , si se advierte que las es­
trellas, en el discurso de algunos años, mudan
longitud , es necesario d ecir, ó que ellas tie­
nen movimiento re a l, ó que le tiene el punto
dicho en que la Eclíptica corta el eqnador,
pues que la longitud se empieza á contar des­
de dicho punto. A sí, por exemplo : por quanto vemos que actualmente la estrella llamada
corazón del signo zodiacal, nombrado León,
tiene de longitud 4 signos , 26 grados y 53 mi­
nutos ; y que 128 años antes de la era christiana , en tiempo de Hiparco , tenia de longi­
tud quatro signos, menos diez minutos, des­
de luego inferimos , ó que la dicha estrella se
ha apartado 26 grados y 43 minutos del punto
desde donde se cuenta su longitud ; ó que es­
te punto ha retrocedido , ó se ha apartado el
número dicho de grados y minutos de la estre­
lla. Los antiguos creían ( 1 ) , que las estrellas
se iban poco á poco apartando del punto en
que sucede el equinocio vernal ó de la prima­
vera ; y llamaban año grande, el tiempo que
ellas
(1) Hiparco filé el primero , que cotejando sus
observaciones con las que un siglo antes habia he­
cho Timocaris, notó el movimiento de las estrellas
en longitud.

al mundo Vianetario.

185

ellas tardaban en volver otra vez á un mismo
sitio ó longitud. Los modernos niegan este mo­
vimiento á las estrellas ; y suponen , que ca­
da año va retrocediendo el dicho punto en que
sucede el equinocio de prim avera; y este retrocedimiento es lo que llaman precesión anual
de los equinocios, la qual es de dos minu­
tos y 31 segundos cada tres años. Según los
mismos Astrónomos modernos, esta precesión
anual de los equinocios, es un efecto de la atrac­
ción de la Luna , y del Sol y de los demás pla­
netas : el Sol causa la precesión anual de po­
co mas de 15 segundos : la Luna causa la pre­
cesión anual de 34 segundos (1); y los demás
planetas la causan de algunos minutos terceros.
De aquí se infiere, que si el efecto de la atrac­
ción es solamente probable , probable solamen.
,5:
>•
te


'

i

( i ) Sobre la precesión dé los equinocios , han
escrito los PP. W alm eslei y Frisi ( de gravitate):
Alemberg ( Recherches sur la precesión des equinoxes ) : Fulero ( Memoir. de V A cad. de Berlín,
1749. ); y La-Lande ( Astron. núm. 3526, érc.y.
Si se supone en un siglo la precesión de un gra­
do , 23 minutos y 50 segundos, se atribuyen 40
segundos á la acción de los planetas , y lo demás
á la del Sol y de la Luna ( La-Lande , astron.
núm. 2744. ).
Los C h in os, por los años de 26$ de la era
christiana , fixaron el tiempo de 50 años , para que
las estrellas se moviesen un grado. Véase Souciet
citado, tomo 3. sec. 2. p. 10.
Tomo I V .
Aa

186

M ovimien­
to de las es­
trellas en
latitud.

Víage estático

te será la Opinión, que supone aparente en las
estrellas su movimiento en longitud.
La segunda especie de movimiento que se
advierte en las estrellas, es el que se llama
de latitud , por el qual se ve en ellas variar su
distancia hasta la E clíptica, desde cuya linea,
hácia sus polos, se cuenta la latitud de las
estrellas. De este movimiento notado ó descu­
bierto por Tico-Brahe , podremos decir , Cos­
mopolita , lo mismo que del antecedente : con­
viene á saber: por quanto la latitud de las es­
trellas se cuenta desde la Eclíptica , si ésta
muda de situación , ó se disminuye el ángulo
que ella hace con el Eqiiador , resultará en las
estrellas un movimiento aparente en latitud ; pe­
ro Si la Eclíptica no se ha mudado nada , el
movimiento de las estrellas en latitud será ver­
dadero. Según estas hipótesis, si es verdadero
que en las estrellas se advierte diferencia de
latitud , esta diferencia probabilísimamente pro­
viene de estrecharse ó disminuirse el ángulo de
la Eclíptica con el Eqiiador. Y aquí tenemos
otra vez el efecto de atracción de los planetas,
.los qtiales hacen , que cada siglo se estreche sen­
siblemente el ángulo del Eqiiador con la Eclíp­
tica. Esta diminución de este ángulo , se cree
de 10 minutos en 1800 años ( t ) ; por lo que en
' • el
Y:.\ 5... V '

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X

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'

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K

; .umtt
(1 ) La-Lande , en su tomo 4. citado de astrono­
mía, reforma lo que en los'dntecedentes tomos habia
establecido sóbrela diminución anual del ángulo de
la Eclíptica; y e n el núm. 2727. y pág. 682. de
\ or:
di-

al mundo Vianet ario,
187
el espacio de 263370 años, habrá desaparecido
totalmente el dicho ángulo, ó la Eclíptica ha­
brá concurrido con el E qüador; y entonces
faltarán en el año la variedad de estaciones, y
la diferencia de duración que tienen los dias en
diversos climas terrestres.
No confundiré tu mente, Cosmopolita , con
la indicación de los algebráicos raciocinios , que
los Atraccionistas forman para calcular las cau­
sas que disminuyen el ángulo de la Eclíptica
con el Eqüador : punto muy controvertido en­
tre los Astrónomos, que merece tu atención , y
me empéño en satisfacerla : á este efecto sola­
mente te descubriré los fundamentos , que pa­
ra inferir la diminución de tal ángulo, se ha­
llan en el cotéjo de las observaciones antiguas
y modernas , que se han hecho de la declina­
ción del Sol. Para declararte estos fundamen­
tos, permite que yo brevemente te repita con Oblicuidad
mayor claridad , lo mismo que te acabo -de de­ ó ángulo de
cir. Es accidental á los cálculos astronómicos, la Eclípti­
ca con el
que supongamos moverse por la Eclíptica la Eqüador.
Tierra ó el S o l, pues que en qualquiera hipó­
tesi los resultados son los mismos. Supongamos,
pues, quieta la Tierra y el Sol , moviéndose
por

dicho tomo 4. fixa , que la diminución anual del
ángulo de la Eclíptica , es de un tercio efe minu­
to segundo. En el presente año de 1791 , el án­
gulo de la Eclíptica es de 23 grados , 27 minutos,
56 segundos y 4 quartos. Cuya diminución total,
ó desaparición, sucederá después de 26332S años.
Aa 2

Observa­
ción de la
oblicuidad
en la China,
en el siglo
XIII antes
de la era
christiana.

188
V i age estático
por la Eclíptica : en esta suposición, sabes muy
bien , que ésta corta al Eqüador en dos pun­
tos opuestos , en los quales, el Sol se halla en
los dias equinociales de primavera y otoño ; y
sabes también, que haciendo ángulo la Eclíptica con el Eqüador, el Sol llega á la mayor
separación de éste , quando se halla en los dias
solsticiales de estío y de invierno; y consi­
guientemente , observándose quantos grados y
minutos dista el Sol del Eqüador en tales dias,
se infiere la declinación ó distancia del Sol has­
ta el Eqüador , ó la cantidad del ángulo que
con éste hace la Eclíptica , que es la órbita
del Sol. Las observaciones mas antiguas que sa­
bemos haberse hecho de la mayor declinación
del Sol en los dias solsticiales , las debemos á
los Chinos: oye lo que sobre ellas nos dice Gaubil ( i) , doctísimo y celoso Misionero entre ellos:
"E s cosa maravillosísima, dice, que el año
106 antes de la era christiana , los Astrónomos
Chinos suponían como principio conocido , que
la mayor declinación del Sol (ó el mayor án­
gulo de la Eclíptica) , era de 23 grados , 39
minutos, 18 segundos, 7 terceros y 12 quar­
tos : esta declinación no es efecto de las ob­
servaciones de los Han ( esta familia comenzó
á gobernar en la China el año 206 antes de
la era christiana); pero debe serlo de una série de buenas observaciones hechas antes de
los Han. Si se compara la dicha declinación que

(1)

Véase Souciet citado, tomo 2. p. 114.

a l mundo V ianet ario,
189
Chinos suponen determinada antes de los tiem­
pos de Cheou-King, con la que después se cor­
rigió por éste, se inferirá, que por ningún As­
trónomo , de quien queden escritos, se ha co­
nocido tan exáctamente , como por los Chinos,
la declinación solar en los dias solsticiales, mu­
chos siglos antes de la era christiana.” En es­
tas expresiones de Gaubil tenemos , que CheouKing observó la mayor declinación solar , y
que antes de esta observación por los Chinos,
se suponía de 23 grados, 39 minutos y 18 se­
gundos. Fixemos la época en que Cheou-King
hizo su observación, para inferir la antigüedad
de las mas antiguas observaciones , que los Chi­
nos suponen haberse hecho para determinar la
mayor declinación del Sol. v Cheou-King, que
según los Chinos (1) , fué el primero que supo
la trigonometría esférica , observó , dice Gau­
bil (2), el solsticio estivo , y determinadamen­
te el invernal (3), en los años 12 7 7, 1278 y
1279 antes de la era christiana ; y concluyó,
que la mayor declinación del Sol era de 23 gra­
dos , 33 minutos y 40 segundos, y entre 17 y
18 terceros.” He aquí, Cosmopolita , que Cheu- '
Ring supuso , que el ángulo de la Eclíptica con
el Eqüador, era casi seis minutos menor, que
se suponía antes de su tiempo en la China. Vea­
mos ahora, si de las observaciones que se leen
en

(1)
(2)
(3)

Souciet citado, tomo 2. p. 114.
Souciet citado, tomo 2. p. 112.
Souciet, tomo 2. p. 107.

Observa­
ción de
Aristarco
en el año
280 antes
de la era
christiana.

190
Via ge estático
en los antiguos Autores Griegos y Arabes , y
en los modernos Européos , se infiere alguna
diminución en el ángulo de la E clíp tica/E s­
tas observaciones recogió Riccioli con grande
empéílo , para probar é inferir , que el dicho
ángulo se mantenía siempre invariable : los mo­
dernos niegan esta invariabilidad; y yo., Cos­
mopolita , me inclino también á negarla, aun­
que no sabré decirte , si la variación hace que
siempre sea menor el ángulo de la Eclíptica con
el Eqiiador, ó que por algunos siglos sea me­
nor , y por otros sea mayor. La diminución de
dicho ángulo parece inferirse, ya de las obser­
vaciones que has oído haberse hecho antigua­
mente en la China , y ya del cotéjo de ellas,
y de otras antiguas de los Griegos y Arabes
con las de los modernos. Sabemos que Aristar­
co Samio (1) , por los años de 280 antes de la
era christiana, halló ser de 24 grados el án­
gulo de la Eclíptica con el Eqiiador. Eratóstenes Cirenense é Hiparco R o d io, lo pusieron
de 23 grados , 51 minutos y 20 segundos, en los
años 250 y 140 antes de la era christiana , en
que respectivamente florecieron. Toloméo , que
en el 140 de dicha era escribía, convino con
Eratóstenes é Hiparco (2): A lbategni, que escri(1) Véase Riccioli citado , tomo I. del Almajesto , lib. 3. cap. 26. §. 4. p. 162.
(2) Bailly , en su obra : Histoire de V Astronom. Indienne. Varis , 1787. 4. En el cap. ó. §.
lo. dice : "L a oblicuidad de la Eclíptica , según
los

al mundo Vianet ario.
191
cribía en el 880, lo hizo de 23 grados y 35
minutos: A r z a c h e l, Español, en el 1070, lo
supuso de 23 grados y 34 minutos. Almeon Almansor, llamado también A lbum asar, en el Observacio1140 lo hizo de 23 grados y 33 minutos y medio: nes posteProfacio Judío, en el 1300, lo supuso de 23 ri°res hasta
grados y 32 minutos; y Purbachio y Regiomone;x v fl0
taño , en el 1460 , lo hicieron de 23 grados y
28 minutos. He aquí , Cosmopolita , que des­
de Aristarco, por 1740 años , se observa y po­
ne en el ángulo de la Eclíptica la succesiva di­
minución de 22 minutos. Advierte tres cosas en
ésta: Ja primera, que la cantidad de 22 mi­
nutos, es notable: la segunda , que la diminu­
ción se supone succesivamente; y la tercera,
que estas observaciones convienen con las de los
Chinos , y también con las de los Brahmanes,
los quales, por tradición inmemorial, en la
mas remota antigüedad , ponian el dicho ángulo
de 24 grados.
O ye ahora , Cosmopolita, las observaciones
de los modernos. Pedro Nonio , en el 1500, su­
puso el dicho ángulo de 23 grados y 30 mi­
nutos. Riccioli dice, que Galiléo y los Jesuí­
tas
los Indianos, es de 24 grados: segun Eratóstenes,
Hiparco y Tolomeo , es de 23 grados, £1 minutos y 1 ^ segundos : segun los cálculos deLa-Grange , á tiempo de Hiparco , era de 23 grados , 44
minutos y $ segundos ; y segun los mios , era de
2.3 grados, 57 minutos y 45 segundos, en el año
4300 antes de la era christiana.”

192
Viage estático
tas Clavio y Scheiner, hallaron de la misma
cantidad el ángulo en el 1600 ; y añade (1),
Observacio­
que
esta misma tenia en los años 1643 Y 1646,
nes en los
según
sus observaciones hechas con su compa­
siglos pos­
ñero Grimaldi. Algunos Astrónomos supusieron
teriores.
algo menor el dicho ángulo ; pero lo cierto es,
que ninguno lo hizo menor , que de 23 grados
y 29 minutos. En el siglo presente, dice LaCaille (escribiendo en el 1755) (2), ningún As­
Es variable trónomo hace el dicho ángulo m ayor, que de 23
la oblicui­
grados , 28 minutos y 40 segundos ; por lo que
dad de la
deberémos afirmar absolutamente , que en el
Eclíptica.
siglo presente el dicho ángulo parece ménor,
que como se observó en los dos siglos antece­
dentes. En el año 1750, la oblicuidad ó el án­
gulo de la Eclíptica se fixó de 23 grados, 28
minutos y 19 segundos y medio; y La-Lande,
que escribía en el 1780(3), en este año la po­
ne de 23 grados, 28 minutos y 12 segundos y
medio. Según estas observaciones, parece inne­
gable , como dice La-Lande , que disminuye la
oblicuidad de la Eclíptica. Pero sobre esta di­
minución, habla así un moderno: "Cassini y
Le-Monnier , en dos Memorias se han propues­
to
(1) Riccioli , en el lugar citado poco antes.
(2) C lariss. de L a Caille lectiones astrono­
mia , óre. V ienna , 1757. 4. sect. 2. p . 1. cap .
I. a rt. 2. num. 311. p . 123.
(3) La-Lande , astronom. En el tomo 4. ci­
tado, num. 2737. p. 682. num. 2741. p. 683.

y p- 763-

al mundo Planetario.

193
to determinar la variación de la oblicuidad de
la Eclíptica, la qual variación prueban por la
observación y por la teórica ; ¿ pero la Eclíp­
tica hará revoluciones, ó su movimiento ten­
drá solamente oscilaciones ? Éstas son cosas,
que ni con la observación , ni con el cálculo,
se pueden ciertamente saber. . . La qiiestion de
la variación de la oblicuidad de la Eclíptica,
es una de las mas interesantes : la duración de
los dias y de las noches, las estaciones, el tem­
ple de los diversos climas terrestres , los efec­
tos de la acción del Sol y de la Luna sobre
el orbe terráqueo, se deben mudar variando el
ángulo de la Eclíptica ; y si esta variación se
conociera perfectamente, podríamos explicar
los mas importantes sucesos de la historia na­
tural (1).”
A l a verdad, Cosmopolita, parece roman­
cesco el verdadero pronóstico de las mudanzas,
que los terrícolas pueden ó deben temer en el
orbe terrestre, si es verdadera la succesiva di­
minución de la oblicuidad de la Eclíptica. Si
el ángulo de ésta es ahora notablemente menor,
que en los siglos pasados, el Sol tardará me­
nos tiempo en concluir su carrera anual ; pues
que los trópicos , adonde llega en su mayor alexamiento del Eqiiador, se irán acercando á és­
te , y restringirán la carrera solar. En este ca­
so,
(1)

H lst otre de V Academ. Rodale, ère. anneè

r773- Paris » 1778. 4. p. $3. E 1 moderno es ex­
tensor de las Memorias.
Tomo I H .

Bb

Dudas so­
bre la va­
riación.

Efectos cu­
riosos de la
variación.

194

Viage estático

So, la vida de los terrícolas presentes padece­
rá dos males: el uno consiste, en que ahora los
términos de su vejéz decrépita , se ponen en los
que antes eran principios de la pubertad del
linage humano, quando sus individuos vivían
nueve centenares de años; y el otro mal con­
siste , en que la misma vida se va acortando,
y se acortará mas , á proporción, que por dis­
minuir la oblicuidad de la Eclíptica , se acor­
te la duración del año solar. Llegará tiempo en
que éste sea menor que el mes lunar ; y en que
totalmente se desaparecerá confundiéndose con
el dia. Este tiempo será aquel, en que desapa­
reciendo la oblicuidad de la Eclíptica , conven­
ga este círculo con el del Eqiiador , por el que
el Sol caminará, sin hacer distinción de esta­
ciones ni meses. Entonces los signos zodiacales
contendrán en medio el Eqiiador, y solamen­
te servirán para contar de noche las horas , co­
mo las cuentan los Chinos (i) , valiéndose del
nacimiento y del ocaso de los mismos signos.
Si el Sol llega á correr siempre por el Eqiia­
dor , los dias serán siempre como el equinocial del 21 de Marzo. Este dia, que es prin­
cipio de la floreciente y alegre primavera , ac­
tualmente es feliz y deseado entre los terríco-

(1) Souciet citado, en el tomo 3. tabla 18.
p. 96. pone la tabla astronómica , que en la Chi­
na se usa , para distinguir , por medio de la obser­
vación de los signos zodiacales, las cinco veladas
en que dividen las noches.

%
al mundo Planetario.

195

la s ; pero ¿ tendrá entonces las mismas buenas
calidades que ahora lo hacen feliz ? Yo no cree­
ré fácilmente , que el mundo en su vejéz re­
gale felicidades á los hombres , á quienes succesivamente ha colmado de miserias, á propor­
ción que ha salido de su infancia , pubertad,
y ha entrado en su juventud , en que ahora lo
contemplo, al ver el desenfreno con que la
malicia y el vicio triunfan entre los mortales.
E l discurso de la variación que se nota en
la oblicuidad de la Eclíptica , tiene gran cone­
xión con la duda que los Astrónomos forman
sobre la duración del año, que algunos preten­
den probar disminuida; pero de esta duda , dice
Bailly (1), no se puede dar completa decisión,
sino con la noticia de una larga série de observacicnes que no se tienen , y*faltarán por mu­
cho tiempo. El defecto de las observaciones
le han querido remediar industriosamente algu­ Duración y
nos Astrónomos , con el exámen de la duración diminución
del año so­
que del año solar se observa presentemente, y lar.
se infiere de algunos periodos , y de la opinión
de naciones antiguas. Cassini infiere del perio­
do de seis siglos usado entre los Patriarcas, se­
gún Josef Hebreo , que la duración del año so­
lar es de 365 dias , 5 horas, 51 minutos y 36
segundos. Cassini infirió esta duración, supo­
niendo que en 600 años ó revoluciones sola­
res , suceden puntualmente 7421 revoluciones
/
o
(1) Histoire de V jIcademie Royale , &c. att~
nee 1773. P a ris, 1777. p. 170.
Bb 2

196

Viage estático

© meses lunares , cada uno de los quales cons­
ta de 29 dias , 12 horas, 44 minutos y 3 se­
gundos. Si el movimiento lunar se acelera , co­
mo pretenden probar Bailly y Mayer , el cál­
culo de Cassini no será perfectamente exacto;
pero parece que si no lo es , se acerque mu­
cho á la exactitud. Oye , Cosmopolita , la ra­
zón que se funda en las noticias de G entil, so­
bre la Astronomía Indiana, cuya historia ha
publicado Bailly. Los Brahmanes, dice Gentil,
tienen un periodo de 3600 años, el qual cla­
ramente resulta del periodo patriarcal de 600
años, del qual es séxtuplo. E llos, como dicen
Gentil y G aubil, y repiten várias veces los Je­
suítas Misioneros del Indostan , en sus Cartas
publicadas en la obra intitulada : C a rta s edifi­
cantes y curiosas de los Misioneros Jesu íta s , ha­
cen estudio práctico de la astronomía , sin co­
nocer sus principios , ni perfeccionar , ni inven­
tar cosa alguna ; por lo que se conjetura pru­
dentemente , que por tradición antiquísima han
heredado la noticia del periodo de 3600 años.
A la misma tradición se atribuyen la persua­
sión en que los Brahmanes están de durar el
año solar 365 dias, 5 horas , go minutos y 54
segundos, y la práctica que tienen de subtraer
en el cálculo del movimiento del Sol, en cier­
to periodo de años , la cantidad de dos dias y
tres horas. Estas observaciones hacen conocer,
que la dicha práctica se prescribió para corre­
gir el movimiento solar ; y. que la corrección,
que es efectivamente lo que los Astrónomos Eu­
ropeos llaman ecuación secula r , se inventó desnúes de haberse fixado la duración del año so­
lar,

al mundo P
‘ lanetario.

19 ?

lar , y de haberse conocido experimentalmen­
te , por medio de un largo periodo , que en los
muchos años de éste , se advertirá alguna acele­
ración en el movimiento solar. Supongamos,
dice B a illy ( i) , que los Brahmanes hayan ad­
vertido , que en el periodo de 3600 años es
necesario substraer dos dias y tres horas, por­
que hubiesen advertido , que después de dicho
periodo se habia adelantado el Sol en la Eclíp­
tica los grados y minutos que corresponden á
dos dias y tres h oras: en esta suposición, se
deberá inferir , que actualmente el año es me­
nor que antes ; pues que en la duración que ac­
tualmente se da al año , y es de 365 dias , 5
horas, 48 minutos y 45 segundos y medio (es­
ta duración se fixó en el 1 7 5 0 ) , es necesario
hacer la corrección de cinco dias y nueve ho­
ras , la qual es dos veces y media m ayor, que
la de dos dias y tres horas. Sospecha Bailly,
que en el año 499 de la era christiana, se pu­
do haber determinado por los Brahmanes la
dicha corrección de dos dias y tres horas, ad­
virtiendo la aceleración del movimiento del Sol,
al concluir algún gran periodo de años. Quizá
hicieron la misma advertencia los Caldéos en
el periodo que tenían de 600 años , según Beroso , y ella debió dar motivo á la antigua per­
suasión , de haber sido el movimiento solar mas
lento en tiempos antiguos. Los Sacerdotes de

Jú( 1 ) Bailly , en la historia citada de la Aca­
demia de las Ciencias de París.

198
Via ge estático
Júpiter Ammon decían , que el ano solar dis­
minuía siempre. Riccioli ( 1 ) , quexio cree esta
diminución , hace con justa crítica la siguien­
te observación : "H e hallado, dice , que el año
solar consta de 365 dias, 5 horas , 48 minu­
tos y 40 segundos , y cotejando esta duración
con la que le da Tico-Brahe , y un siglo an­
tes que éste le dio W alth er, y con las dura­
ciones que le dieron Hiparco y los Persas , in­
fiero, que después deTolom éo, ninguno da al
año duración que exceda en un minuto, ó que
en quatro minutos sea menor que la m ia: según
Hiparco y Toloméo, la duración excede casi
en cinco ó seis minutos á la que yo señalo; pe­
ro estos Astrónomos la infieren , no por obser­
vaciones equinociales , sino por la comensurabilidad de los Cielos lunares con el movimien­
to solar ; y este método es poco exácto, co­
mo antes lo hice ver.” Me agrada, Cosmopo­
lita , la opinión de Riccioli, la qual no se debe
Es substan­
desamparar, porque se hálle la diferencia de una
cialmente
constante la ó dos horas entre la duración que los modernos
duración
dan al año, y la que le dieron los antiguos Grie­
del año so­ gos, Caldéos, Persas, Indianos y Chinos ; pues
lar.
que las observaciones de estos, probablemente
no fueron tan exáctas como las de los moder­
nos ; y la experiencia enseña, que las observa(1) Riccioli citado , tomo 1. de su Almajesto,
lib. 3. cap. 30. num.
p. 17$. En el cap. 15.
níun. 9. p. 139. pone la cantidad del año solar,
según los antiguos y modernos , en una tabla.

al mundo V ianet ario,
199
vaciones menos exáctas, han dado siempre al
año algunos minutos mas de duración. Si des­
pués de un gran periodo de años, por exemplo de 600 , se halláse la diferencia de algu­
nas horas entre números completos de revolu­
ciones de la Luna y del Sol , esto no probará
diminución ó aumento en el año solar, ni en
el mes lunar, porque se ignorarán siempre la
causa y las circunstancias particulares de tal
diminución y aumento. Una cosa, en orden á
la duración del año solar , se sabe con certi­
dumbre , Cosmopolita ; y es , que el Sol se de­
tiene mas sobre el emisferio boreal de la Tier­
ra , que sobre el emisferio austral : esto e s, se
detiene no pocos dias mas en caminar los sig­
nos zodiacales de primavera y estío, que en
recorrer los de otoño é invierno. Esta mayor
detención, por ser muy notable , advirtieron
Hiparco y Toloméo, que la supusieron de ocho
dias, diez y ocho horas y quatro minutos. Ha­
blan de ella , Plinio , Albategnio y otros Auto­
res antiguos citados por Riccioli (1), que la hace
de 8 dias menos n minutos y 15 segundos. De
esta mayor detención del Sol en el emisferio
boreal , se figuran los modernos hallar clara­
mente la causa en la atracción ; pues que ha­
biendo en el emisferio boreal menos mares, que
en el austral, dicen, que éste , por tener me­
nos materia que el boreal, no atrae tanto al
Sol,

(1) Riccioli citado , en el tomo 1. de su Almajesto, lib. 3. cap. 18. num. 3. p. 141.

E l Sol se
detiene mas
tiempo so­
bre el emis­
ferio boreal,
qtie sobre el
austral.

2oo
Viage estático
S o l, como lo atrae el boreal. Si los mares trans­
migran , como fingen Buffbn y otros Físicos
romanceros , podrá suceder que el Sol se de­
tenga meses y años mas en un emisferio ter­
restre, que en otro. Para ocurrir á este incon­
veniente , los terrícolas debían pensar en po­
ner y mantener en equilibrio los dos emisferios terrestres, ya que, según el sistéma de la
atracción , el Criador no los ha hecho de igual
peso. Estas conseqiiencias tan exóticas , se in­
fieren, Cosmopolita, del sistéma físico que hoy
triunfa en las escuelas de los terrícolas: dexo
á tu crítica el exámen de ellas, en el que no
me detengo, porque deséo dar fin al largo dis­
curso que he hecho sobre el movimiento de las
estrellas en latitud , y que concluyo advinién­
dote , que es induvitable la notable variación
de algunas estrellas en latitud. Toloméo pone
la primera estrella de la constelación Auriga.
á 30 grados de latitud , y actualmente se ha­
lla á 30 grados y 50 minutos. El mismo To­
loméo da la latitud de un grado , con 30 mi­
nutos , á la estrella décimaquarta del signo Geminis ( que está al austro de la eclíptica ) , y la
dicha estrella ahora tiene la latitud de un gra­
do solo. En otras muchas estrellas han obser­
vado los modernos mudanza notable de lati­
tud (i ), aumentando en unas , y menguando en
otras.
Pa(1) Histoire de /’ Academie Royale , ère. an­
née 1758. Paris , 1763. 4. /• 343- Memoria de
La-Lande.

al mundo Planetario.
coi
Paso y a , Cosmopolita , á hablar de la ter­
cera especie de movimiento de las estrellas, que
Las estre­
se llama de nutación , y consiste en un desvío llas apare­
de 9 grados que se ven hacer las estrellas en cen tener
el periodo de 18 años. En el siglo pasado, movimiento
de 9 segun­
Flamsteed y otros Astrónomos, habian nota­ dos en 18
do en las estrellas un movimiento que no te­ años.
nia conexión con el que resulta por la prece­
sión de los equinocios , ó por la diminución del
ángulo de la Eclíptica con el Eqiiador. Bradlei principalmente, por los años de 1728, ad­
virtió en algunas estrellas variedad de longitud,
de ascension recta y de declinación ; y que es­
ta variedad no podía provenir de la precesión
de los equinocios, que por la experiencia ya
se conocian muy bien. Continuó sus observa­
ciones por 20 años, y advirtiendo que la di­
cha variedad desaparecía en 18 años, conjetu­
ró que ella era efecto de la acción de la Lu­
na , cuyos ñudos, como te dixe en la Jornada
á ese satélite, recorrian la Eclíptica en 18 años.
Machin, aprovechándose de las observaciones
de Bradlei, y adelantando su conjetura (1 ), se
persuadió, que el exe terrestre, en virtud de
la acción de la Luna, describía en 18 años un
circuidlo, cuyo diámetro era de 18 segundos;
y que por razón del movimiento retrógrado de
dicho exe (com o antes lo habia dicho Brad­
lei ) , resultaba en las estrellas una variedad
de longitud, ascension recta , &c. Te acorda­
rás,
(1) Trans. Phil. 1748. mim. 485. yol. 45.
Tomo IV '.
Ce
t

Ingeniosos
ofrecimien­
tos para
probar la
quietud de
las estrellas.

202
V ia ge estático
r á s , Cosmopolita, de haberme oído, que la
precesión anual de los equinocios, es á lo me­
nos de 50 segundos , y que la mayor parte de
esta precesión , se cree efecto de la acción de
la Luna ; pero como ésta no obra siempre uni­
formemente , pues que continuamente se mudan
los ñudos de su órbita , y su inclinación al
Eqiiador, por esto resulta , que no sea cons­
tante la parte de la precesión dicha que cau­
sa la Luna; y he aquí la explicación de la
misteriosa causa del fenómeno llamado nutación.
Esta explicación te hará conocer , Cosmo­
polita , que los modernos, dando nuevas espe­
cies de movimiento á la Tierra , componen ó
hacen que las estrellas esten en continua quie­
tud. No se puede dudar, quán ingenioso es es­
te ofrecimiento de los modernos, para defen­
der inmobles las estrellas, como los Copernicanos las supusieron al poner en movimiento
la Tierra. Ingenioso igualmente es otro ofreci­
miento que el mismo Bradlei tuvo , para dar
solución á otra especie de movimiento, que
anualmente se advertia en las estrellas, y aho­
ra se llama movimiento de aberración. De és­
te te voy á dar una breve explicación.
En el siglo pasado , Hook, Flamsteed (1) y
otros Astrónomos, observaron , que en el espa­
cio de un año se notaba en las estrellas la diferen­
cia de cerca de 40 segundos en su situación ; y
conjeturaron , que esto pudiese ser efecto de la
pa( 1)

Transactions philosophic. n. 485* citado.

r

a l mundo P lanetario.
203
Las estre­
paralaje anual de las estrellas ; pues que si se
supone, que la Tierra se mjteve al rededor del llas apare­
S o l, parece necesario , que las estrellas vistas cen descri­
bir anual­
en diferentes tiempos , y desde diferentes sitios mente elip­
de la órbita terrestre, deban aparecer en dife­ ses peque­
rentes lugares. Bradlei se dedicó á observar es­ ñas.
te fenómeno, que creyó efecto resultante del
movimiento de la Tierra , y del tiempo que la
luz de las estrellas tardaba en llegar á ella; y
los Astrónomos universalmente han adoptado
hoy este modo de pensar y de explicar la va­
riación de sitios, á que anualmente se ven cor­
responder las estrellas. El pensamiento de Brad­
lei estriva en la reflexión siguiente.
La experiencia nos da á entender bastante
claramente , que la luz tarda en pasar de un
objeto á nuestra vista , como se ve en los sa­
télites de Júpiter, de que te he hablado en otra
ocasión. Asimismo es innegable , que nosotros
juzgamos de los objetos, según las impresiones
que de ellos recibimos ; por lo que si la impre­
sión de un objeto viene á nuestra vista por re­
flexión , como sucede en los espejos , nosotros Explicación
juzgamos que los objetos están situados en la práctica de
dirección misma de la impresión que recibimos. la observa­
Según esta doctrina experimental, si la Tier­ ción de la
luz.
ra estuviera inmoble , un rayo de luz de qualquiera estrella , que por linea recta viniese á
la vista de un terrícola, te debiera hacer ver
la estrella en su verdadero sitio , por mas tiem­
po que en llegar á la Tierra tardáse el dicho
rayo de luz ; pero si la Tierra se mueve , quan­
go el rayo de luz llegáse i la vista del terrí­
cola , éste se hallaría en diferente sitio ; y por
Ce 2
tan-

!2o 4

Viage estático

tanto , él recibiría la impresión de la luz de
la estrella, no según la dirección del rayo de
luz , ni según la dirección del movimiento de
la Tierra , sino según otra dirección que fue­
se paralela á la dirección del rayo de luz , en
caso de estar quieta la Tierra ; y por esto di­
cen los modernos , que las estrellas aparecen
mudar de sitio cada año , aunque en realidad
están inmobles.
V e , Cosmopolita m ió, y admira las indus­
trias que ha inventado el ingenio humano para
defender y confirmar la quietud en las estre­
llas, y el movimiento en la Tierra. Se puede
decir, que á cada nueva dificultad contra la
quietud de las estrellas, han pretendido dar
los modernos nuevas soluciones , con que pudie­
sen asegurar mas y mas el movimiento de la
Tierra. Las ideas de los modernos hubieran si­
do felices , si el Cielo no hubiera continuado
en ofrecer nuevos fenómenos con que se cono­
ciese claramente el movimiento de algunas es­
trellas. La observación , pues , nos hace ver,
que no alcanza ninguna industria para probar
de aparente el movimiento que se advierte en
algunas estrellas , de que te voy á dar noticia.
MovimienRiccioli (i) con gran laboriosidad recogió y
to propio de expuso las principales observaciones , que de las
las estrellas, estrellas se habian hecho hasta el año 1664,
en

(1) Astronomic reformat ce , tomi due , Auct.
Joann. Rie dolio , S. J • B ononi# , ió6$. fol. lib.
4. cap. 3. p. 203.

al mundo Vianet ario.

205

en que escribía, notando con exáctitud la si­
tuación de éstas; y para averiguar si mante­
nían sus mutuas distancias y respectivos sitios,
propuso 25 exemplos de estrellas , que tomadas
de tres en tres en linea recta , aparecían siem­
pre en una misma distancia , y con la propia
respectiva situación. H a lle i(i), haciendo des­
pués cotéjo de la situación que en su tiempo
tenian las estrellas , con la que , según Toloméo , tenian en los siglos antecedentes , halló
que la estrella Aldebaran ú ojo de Tauro, la
qual, según la precesión de los equinocios , debia estar 15 minutos mas al norte de la Eclíp­
tica , estaba 20 minutos mas al sur , que se po­
nía por Toloméo. Semejante novedad advirtió
en las estrellas llamadas Sirio , Arturo , y en
la espalda oriental de Orion. Las observacio­
nes posteriores de otros Astrónomos han con­
firmado lo que advirtió Hallei (2), y han des­
cubierto movimiento en otras estrellas. Este
movimiento es notable en algunas de éstas : así
se ha advertido de dos minutos y medio en Ar­
turo , en el espacio de 70 años : de un minu­
to en Sirio , en cerca de un siglo : de dos ó tres
minutos en dos estrellas del Aguila , en menos
de siglo y medio; y así en otras estrellas, cu­
yo movimiento nuevamente se va descubrien­
do.
(1) Tr ansactiones philosoph. 1718. n. 315.
(2)
^ Véanse la historia de la Academia de las
Ciencias en París de los años de 1738 , 1755 y
1758; y las transaciones filosóf. 1748. n. 485.

206

Dudas so­
bre el mo­
vimiento de
las estrellas.

Viage estático

do. De todo esto se infiere , Cosmopolita, que
el movimiento propio en algunas estrellas es
innegable. Si este movimiento fuera común á
todas, no dudo que los Atraccionistas inventa­
rían algún otro mecéo en la Tierra , para de­
fender la quietud de todas aquellas; pero el
no ser común tal fenómeno, no permite que
se invente algún efecto de atracción , ó de mo­
vimiento de la Tierra á quienes se pueda atri­
buir.
Tenemos, pues, Cosmopolita, que según
los modernos, están en perfecto reposo todas
las estrellas, en quienes se advierte el movi­
miento propio que te acabo de referir. Los de­
más movimientos se creen aparentes , y se ex­
plican , ya suponiendo que la Tierra describe
con su exe ciertos pequeños círculos, y ya com­
binando los resultados del movimiento de la
Tierra , y del tiempo que en llegar á ella tar­
da la luz de las estrellas. Yo no puedo me­
nos de decirte aquí tres cosas , que son : Pri­
mera , es innegable que algunas estrellas se
mueven realmente , y no es evidente que las
demás esten en quietud: Segunda , las suposi­
ciones que se hacen para probar aparente el
movimiento de las estrellas, tienen la misma
fuerza , que las que se pueden hacer para pro­
bar verdadero su movimiento: así en el movi­
miento de aberración, Boscovich hace ver (1),
co-

(1) Boscovich , en su tratado de annuis Jtxa
rom observationibur.

al mundo Vianetario.

20?

como dice La-Lande ( 1 ) , que el verdadero mo­
vimiento de paralaje en las estrellas, combi­
nado con la observación , produciría la misma
elipse, que, según Bradlei , aparece describir­
se por las estrellas. Eulero 110 asiente á la succesiva propagación déla luz ; y Eustaquio Man­
fredi , como nota Scandii (2) , confiesa ingenua­
mente, que la hipótesi de Bradlei, aunque se
halla conforme al pretendido movimiento de la
Tierra, según la observación de algunas estre­
llas ; pero según la de otras, falta la confor­
midad ; y que por tanto, se pueden idear otras
hipótesis , á que se deban atribuir los efectos
sobre que Bradlei funda su sistèma. Mako res­
pondió á la dificultad propuesta por Manfre­
d i , diciendo (3): que éste , al exáminar la su­
posición de Bradlei , no tuvo presente en sus
observaciones la razón de la nutación del exe
terrestre descubierta después por el mismo
Bradlei. Esta respuesta no acredita ser muy
convincente á mi parecer; porque si Manfre­
di , sin conocer la razón de la dicha nutación,
halló en algunas estrellas, conforme al movi­
miento terrestre , la hipótesi de Bradlei , pa­
rece que ésta debe ser falsa , en suposición de
la
(1) La-Lande, Astron. n. 2827.
(2) Cesar Scanelli, Lettere Cosmologiche. F or­
t i , 1780. 4. voi. 2. lettera 7. n. 80. lettera 37.
(3) Compendiaria phisic# institutio , Auctore
Paulo Mako , é S. J . Vindohon<£ , 1763. 8. voi.
2. En el voi. 2. parr. 2. cap. 1. n. 4. p. 6.

2o 8
Viage estático
la nutación. Todos los Astrónomos convienen
en la conjetura de suponerse, que no todas las
estrellas distan igualmente de la T ierra; por
tanto , si la luz se propaga succesivamente,
ignorándose la distancia de cada estrella , no
se puede reducir á cálculo la observación de
su luz. Sobre este asunto me agrada , Cosmo­
polita, el parecer del docto Monteiro ( i ) , que
dice a s í: "Juzgo digno de advertirse , que aun­
que habilísimos Astrónomos admiren la aberra­
ción de la luz de las estrellas; no obstante , no
se puede tener seguridad ó certidumbre de sus
opiniones , porque se trata de observaciones de
poquísimos minutos, segundos ó terceros; y
ninguno versado en Astronomía ignora la faci­
lidad de equivocarse en tales observaciones.”
El gran Boscovich habla de la aberración de
la luz con gran desconfianza (2). Digamos, pues,
Cosmopolita , que el movimiento cierto de algu­
nas estrellas , es fenómeno extraordinario, cu­
ya causa no se entiende, ni se explica en sistéma
alguno de Astronomía ; pues que la opinión de
los que dicen , que tal movimiento es efecto
de la atracción de diferentes cuerpos celestes,
es arbitraria; y no señala ó propone ningún
fun(1) Philosophia libera , seu ecleptica, Auct.
Ignatio Monteiro , S. J . V^enetiis , 1766. 4. vol.
7. En el vol. 4. Astronomía , lección 10. núm.
393. p. 220.
.
,
(2) Boscovich , en el tomo 3. citado, opasc.
i. memoria 7. p. 325.

al mundo Vianet ario.
209
fundamento, por el qual se conozca, que ta­
les y tales estrellas , y no otras, tengan mo­
vimiento propio.
Pero los fenómenos extraordinarios de las
estrellas, no se encierran precisamente en lo que
te he expuesto, Cosmopolita : tenemos otros
muchos que absolutamente son incompreensibles;
entre los quales es raro y admirable el de las
freqiientes apariciones, desapariciones y mu­
danzas de brillos y luz que se advierten en
muchísimas estrellas. Tu constante atención, y
la curiosidad que muestras, me estimulan á
discurrir de este fenómeno y de sus conseqiiencias , que te harán descubrir, no ya el peque­
ñísimo mundo de la Luna , sino pluralidad de
innumerables mundos mayores. El asunto es
importante y muy curioso: ten la bondad de
oírme.

§. ix.

Aparición y desaparición de estrellas , y mu­
danza de su resplandor. Pluralidad de mun­
dos en el Cielo estrellado.

,

,

N esa región que ves y admiras Cosmopo­
lita mió, hermosamente sembrada de cuer­
pos lucientes , no hallarás constelación alguna,
en la que freqüentemente no aparezcan ó desapa­
rezcan estrellas de toda especie de grandezas.
Hiparco, dice Plinio ( 1 ) , habiendo visto una
es-

E

(0

Plinio , naturalis historiae , lib. 2. c. 26.
Tomo I
V
Dd

210
V i age estático
estrella nueva con movimiento , dudó si se mo­
verían los astros que llamamos fixos ; y por
esto , se atrevió con trabajo ímprobo á con­
tar las estrellas , para dexar á los venideros
la noticia de su número y situación. El efec­
to ha confirmado la verdad conjeturada por HiEstrellas
parco , y la utilidad de sus trabajos ; pues que
aparecidas
quanto mas perspicáz y atentamente se obser­
y desapare­ van los Cielos , tanto mas freqüentemente se
cidas.
advierten aparecer y desaparecer estrellas. Se
conjetura prudentemente , que una de las siete
estrellas de las Pleyadas, se ha visto y ocul­
tado en diversos tiempos. Homero , Atalo y
Jémini, cuentan solamente seis estrellas en las
Pleyadas; y Simónides, Hiparco, M arco, Varron , Plinio y Toloméo , cuentan siete estrellas;
por lo que Ovidio , en el lib. 4 de sus Fastos,
dixo : Qu¿e septem d ic i , sex tamen esse solent.
G aliléo , en la observación que hizo y publi-,
có de las Pleyadas, dice (1): "H e delinea­
do las seis estrellas de T auro, llamadas Ple­
yadas ; digo seis , porque la séptima casi nunca
se ve : entre ellas , hay mas de 40 estrellas in­
visibles, de las que he notado solamente 36. Hire,
en una memoria suya , delineó 64 estrellas en las
Pleyadas; y sospecha, dice Cassini (2), que su
situación es diferente de las que les da Ricció-'
(1) Galiléo , en su Nuncio sidéreo citado , to­
mo 2. de sus obras , p. 13.
(2) Cassini citado , tomo 1. de sus Elementos
de astronomía , lib. 1. cap. 6. p. $0.

al mundo Planetario.
2 11
cioli.” E s t e , como también Cassini y otros
Astrónomos, hablan de muchas estrellas apa­
recidas ó desaparecidas hasta sus respectivos
tiempos; y entre e lla s , son dignas de parti­
cular mención la q u e e n 1572 apareció, y du­
ró 16 meses, y la que apareció en el 1604, y
duró 13 meses (1). Estas dos estrellas resplan­
decían tanto , que sobrepujaban á Sirio ( que
es la estrella mas brillante) , y aun á Júpiter
perijéo, ó en su mayor vecindad á la Tierra;
y lo que es cosa rara , la estrella del año de
1572 , apareció de repente en su mayor res­
plandor, el q u a l, antes de desaparecer la es­
trella , empezó á disminuir poco á poco.
Sería obra larga , Cosmopolita , el hacer­
te relación de todas las estrellas nuevas que
aparecen , y de las nuevas y antiguas que des­
aparecen. Su número es tan grande, que hoy
ocu-

( 0 Pichonis Brahe astronomía progymnasmata , et de nova stella , anm 1 £72. Uraniburgi Dant¿e» 1602. vol. 2. 4. En el vol. 1. pág. 9. Joan.
K cpleri de stella nova in pede Serpentarü. Prag<# t 1606. 4. cap. 1. p. i.ca p . 12. p. §7. For­
tunato Liceti , en el 1656 publicó un tratado ¿fr
stellis novis. De las estrellas que aparecen y des­
aparecen , tratan largamente Cassini en el libro
yf capítul° antes citados. La-Lande , en su Astr.
num. 786 : la historia de la Academia Parisien­
se de las Ciencias , en los años 1704 , 1706 , 1709
y I 7 I 3- Eas transaciones filosóficas en estos años,
y desde el 1666 hasta el 1672.
Dd 2

212

Estrellas
variantes
en el color,
nebulosas y
dobles.

Viage estático

ocupa tratados enteros. No menos grande es
el número de las estrellas que aparecen , ya
mayores 6 menores, y ya de mayor y menor
resplandor: de éstas hay algunas, que observan
una especie de periodo: así en la constelación
Ballena, se ve una , que apareciendo de segun­
da grandeza por 15 dias, va disminuyendo en
el espacio de 334 dias , hasta desaparecer to­
talmente. En el siglo pasado, esta estrella des­
apareció por quatro años. En la constelación
Cisne, se han visto en vário resplandor tres es­
trellas, de las que una suele observar el pe­
riodo de 300 dias, y otra de 405 dias. Innu­
merables estrellas se ven aparecer , desapare­
cer y variar co lo r, como antes te d ixe, in­
dicándote las observaciones de Cristiano Mayer , á las que debes añadir los descubrimien­
tos , que de las estrellas nebulosas han hecho
últimamente Messier, Mechain y Darquier , y
La-Lande publicó en sus Efemérides astronó­
micas délos años 177 4 , 1783 y 1784. Aña­
de también los descubrimientos de Goodrike,
Caballero de York , y Sordomudo, que ha ob­
servado la diminución de luz en algunas es­
trellas antiguas , como en la Algol ó Cabeza
de Medusa , que por variar su lu z , cada tres
dias aparece apenas de quarta grandeza , quando antes lo era de la segunda, y lo mismo pa­
rece suceder á la estrella de Cefeo. Añade úl­
timamente los descubrimientos que Herschel ha
hecho de estrellas planetarias, nebulosas, do­
bles y variantes de resplandor , y que le han
hecho conjeturar , que el sistema solar se va
acercando hácia la constelación de Hercules.
Hers-

aI mundo "Planetario.
213
H erschel, aunque sin mas ciencia astronómi­
ca , que la de ver el Cielo con sus excelentes
telescopios, ha querido también fingirse sistémas romancescos de astronomía , á imitación
de los que en ésta los fingen sus consumados
Maestros. En esa brillante y luciente región es­
trellada , vemos, Cosmopolita mió , aparecer
y desaparecer astros , de los que unos tienen
ciertamente luz propia , y otros la mendigan:
vemos cuerpos lucientes anieblados ó estrellas
nebulosas, que parecen cometas; y vemos que
una estrella aparece ya sola, ya doblada , y
aun triplicada, como si se dividiera en partes;
ó algunas estrellas tanto se juntaran , que su
interválo á nuestra vista se desapareciera , por
la inmensa distancia desde donde las observa­
mos.
En vista de estos raros fenómenos , ¿qué jui­
cio podremos, Cosmopolita , formar de la na­
turaleza de las estrellas ? Estas se llamaron fixas , porque se creían siempre inmobles ; pero
esta inmobilidad no se halla en todas. Ellas se
creían astros que alumbraban por sí mismos,
como alumbra el Sol ; y esta creencia se fun­
daba en su continuo lucir y brillar , y en que
no se descubría otro astro, del qual pudiesen
recibir su lu z , como del Sol la reciben nues­
tros planetas. Pero si las estrellas son otros tan­
tos Soles , ¿ cómo hay tanta diferencia en sus
fenómenos ? ¿ ^or qué algunas siempre brillan,
centellean , y están inmobles y visibles; y otras
tienen luz pálida y confusa, se mueven y se
ocultan ? Los planetas , que son astros seme­
jantes , observan las mismas propiedades y las
mis-

214
Via ge estático
mismas leyes ; y las estrellas que se creen se­
mejantes al S o l, de éste se diferencian ó dis­
tinguen substancialmente en sus fenómenos.
Las estrellas, dicen muchos modernos, son
otros tantos Soles, que tienen, como el nues­
tro, su sistèma planetario ; por lo que , así co­
mo en el solar, se ven en los sistémas plane­
tarios de las estrellas los mismos raros fenó­
menos. Este pensamiento , que se había tenido
por delirio de una mente soñante , se quiere
hoy confirmar con la observación de un Astró­
nomo , que dice ( i ) , haber visto un planeta,
que daba vueltas al rededor de una estrella.
Otros Astrónomos se persuaden haber visto otros
planetas; y tales parecen ser las estrellitas comPluralidad pañeras descubiertas por Cristiano Mayer. A
de mundos, la verdad, si cada estrella es un Sol (lo que
parece cie rto ), si nuestro Sol sirve de alum­
brar á un sistèma de planetas, parece natural
que cada estrella sirva de alumbrar á su res­
pectivo sistèma de planetas. Esta conseqiiencia
sería probable, si viéramos probabilidad en
las conseqiiencias que se pueden sacar de otras
propiedades , en que no son semejantes entre sí
las estrellas. Vemos muchísimas de éstas en per­
fecta quietud : ¿ por qué , pues , se mueven
otras ? Vemos muchísimas permanecer siempre
las mismas : ¿ por qué , pues, otras aparecen
y desaparecen? Vemos muchísimas no mudar
jamás de resplandor ni de gr^deza ; y ¿ por
qué,

(i)

Véase La-Lande, Astronom, n. 827.

al mundo Vianetario.

215

qué , pues, unas en esta variedad observan pe­
riodo constante de tiempo, y otras no lo ob­
servan ? Vemos algunas estrellas sin las estrellitas que se llaman compañeras , y se creen
planetas: ¿por qué todas las estrellas no tie­
nen estrellitas compañeras?
Si queremos , Cosmopolita, discurrir como
enseña la verdadera física, entre tantas pro­
piedades de semejanza y de desemejanza , pa­
rece que nada hallarémos en qué fundar dis­
cursos sólidos , y conseqüencias que entre sí
convengan , con sistèma no repugnante al que
podíamos idearnos, según el obrar de toda la
naturaleza sensible. Los Físicos , que en cada
estrella se fingen un sistèma planetario , fun­
dan su ficción en la aparente semejanza de una
propiedad sola entre el Sol y las estrellas ; y
no advierten, que la verdadera desemejanza en
otras propiedades , destruye el fundamento de
Semejanza
y deseme­
su ficción. A la verdad , si nuestro sistèma so­
lar ó planetario es semejante á los innumera­ janza del
ton las
bles sistémas que se quieren imaginar en esa Sol
estrellas.
inmensa región de muchedumbre de estrellas,
nosotros deberémos prudentemente temer en
nuestro sistèma las alteraciones ó novedades que
se advierten en las estrellas. W histon, en sus
prelecciones astronómicas, dice haber observa­
do variaciones en mas de mil estrellas ; y hoy
podremos afirmar, que en 50 años los vivien­
tes Astrónomos han notado, que mas de mil
de éstas han tenido variaciones en su sitio, ó
en su luz , ó en su aparición ó desaparición ; y
nuestro sistèma solar se ve estar siempre inva­
riable en un mismo estado. Hemos visto acercar-

216

V ia g e estático

carse á nuestro sistèma estrellas , que por su
grandeza aparente (como las que aparecieron
en los años de 1572 y 1604), deberían haber
causado novedad en nuestros planetas y come­
tas , si el sistèma actual de física fuera cierto;
y nosotros no advertimos sino permanencia y
estabilidad en ellos. Se podrá responder , que
la inmensa distancia de las estrellas, no da lu­
gar á que en nuestro sistèma solar suceda al­
guna alteración , en virtud de la atracción de
esos astros fixos.
Esta respuesta , Cosmopolita m io, poco ó
nada satisface á una mente pensante y algo ins­
truida. Ella supone que las estrellas distan tan­
to del sistèma planetario del S o l, que por su
inmensa distancia, este sistèma y las estrellas
no pueden hacer mutuamente sensible nin­
gún efecto de su recíproca atracción ; pero ar­
bitrariamente se afirma ser inmensa tal distan­
cia , quando se ignoran los confines de la re­
gión cometaria, que pertenece al sistèma solar.
Convengo en que no pocas ingeniosas reflexio­
nes , que te declararé en el discurso que te haré '
inmediatamente sobre la distancia de las estre­
llas , prueban y casi convencen , que éstas se
alexan inmensamente del Sol ; pero ninguno has­
ta ahora ha determinado los límites de la es­
Utilidad
del intervá- fera solar adonde llegan aquellos cometas, cu­
lo entre las yas órbitas, por su inaveriguable extensión , se
estrellas y fingen parabólicas ó interminables, porque de
el sistema
este modo se determinan mejor con el cálculo
solar, se­
y con la observación las dichas órbitas. Si su­
gún el sis­
tèma atrac- ponemos entre el cometa mas lexano del Sol,
y la estrella á éste mas cercana, la distancia
cionario.

al mm do Vianetario.

21?

6 el intervalo de millares de millones de leguas,
tendrémos un vacío inmenso é imaginario en
obsequio solamente del sistèma atraccionario ; y
nos deberémos figurar, que este inmenso »va­
cío existe únicamente para que no se disturben,
inquieten ó incomoden los innumerables astros,
que por esas regiones celestes giran. Esto es,
dirémos, que por dicho fin el Hacedor ha se­
parado entre sí los astros , como el Maestro de
escuela separa los niños enredadores ; ó como
se separan los animales terrestres, cuya com­
pañía los destruye.
Hasta a q u í, Cosmopolita mío , yo he dis­
currido proponiendo dificultades , que analiza­
das, poco contradicen á la pluralidad de mun­
dos en los sistémas mundanos de las estrellas.
Yo haría deshonor al espíritu humano , é in­
juria á la razón , si con mis reflexiones y du­
das presumiera limitar , y ni aun conjeturar los
términos de la Omnipotencia del Supremo Ha­
cedor , de la que el nivél y la sonda son su
infinita Sabiduría é incomprensible Providencia.
Quando á mi espíritu se le hacen como visi­
bles las sombras de la Divinidad Omnipoten­
te é infinitamente sábia , se me reviste de ideas
extáticas , abismándose en ellas, y no sabe si
piensa bien ó delira. En otra ocasión me has
oído discursos provenientes de estas ideas ,
que ya siento penetrarme, causarme el éxta­
si , y encender mis deseos de las glorias de
nuestro Criador, digno de ser venerado y ado­
rado por innumerables criaturas, en espíritu
de amor , temor y humildad. Déxame , Cos­
mopolita mio, un instante libre , en que un li­
jo wo
Ee
ge-

IP^.

Extasi.

218
Viage estático
gero y necesario desahogo permita yo á mi in­
flamado y extático espíritu , para que no des­
fallezca con la violenta opresión y resistencia
á la producción de sus ya concebidas ideas.
Él las ha concebido así: óyelas , Cosmopoli­
ta , disculpando los desaciertos que puedas des­
cubrir en mi extático delirio , á que, sin po­
der resistir , me abandono por necesidad.
El racional, ¡ó Cosmopolita mió! ¡ó criatu­
Discurso
extático.
ras todas, quantas sois capaces de oírm e! y
¡ ó terrícolas todos! que en algún tiempo leeréis
escritos mis dichos; el racional, os vuelvo á
decir, que atentamente mira y contempla esas
innumerables lucientes estrellas, con mirarlas,
queda luego sumergido en admiración , respéto y veneración del Supremo Hacedor. La uti­
lidad de ellas se mide con su hermosura y
magnificencia, porque el Infinito lo hizo todo
igualmente útil, que hermoso y magnífico. A
los terrícolas las estrellas fixas en su situación,
indican como invariables mojones: los lugares
aéreos y terrestres, á que corresponden , con
sus ordenados movimientos hacen sensible la
succesion
de los tiempos, y prescriben seña­
Utilidad fí­
sica de las les para distinguirlos ó dividirlos en horas , dias,
estrellas.
meses , años y siglos. Los terrícolas conocen
y experimentan muchos efectos útiles de las
estrellas; pero ignoran muchos mas que cono­
cen ; y no saben determinar todos los que ex­
perimentan útiles. En el punto del mundano sistéma que habitan , con la ayuda de los micros­
copios han descubierto mundos de vivientes in­
visibles , de que no tenian la menor noticia los
antiguos terrícolas; y no obstante de estos mun-*

a l mundo Vianet ario.
219
dos de vivientes invisibles , recibían constan­
temente continuos beneficios , ¿ por qué, pues,
los terrícolas no los recibirán también de los
innumerables cuerpos lucientes, que con la ayu­
da de sus telescopios, descubren en las regio­
nes celestes , y de los que no llegan á descu­
brir ? Si los terrícolas ignoran la utilidad cier­
ta , y aun la existencia de innumerables vivien­
tes invisibles que les rodean , y la razón los
obliga a refrenar la inútil curiosidad, por sa­
ber lo que necesariamente siempre ignorarán, Ignorancia
¿ por qué ellos pretenderán saber todos los fi­ humana.
nes físicos de la existencia y del número de las
estrellas , que con razón conjeturan ser innu­
merables ?
Si vana es la curiosidad de los terrícolas,
que desean conocer en la region estrellada lo
que siempre ignorarán , temerario es el atre­
vimiento de los que afirman , que en ella no
existe lo que el Omnipotente puede haber he­
cho. ¿Juzgarán estos terrícolas, que solamen­
te para deleytar su vista se han criado esos
inmensos cuerpos , que publican la Omnipoten­
cia , Sabiduría infinita y Gloria del Hacedor?
Innumerables Soles, quales son esas brillantes
estrellas , ¿se criaron y consagraron á la diver­
sion de pocos racionales existentes en el peque­
ñísimo globo terrestre? Tantos Soles de des­
mesurada grandeza , inagotables manantiales
de inmenso resplandor, ¿se criaron solamente
Pluralidad
para que fuesen vistos como puntos luminosos de mundos.
ó indivisibles por los terrícolas ? j O amados
- hermanos mios terrícolas ! ¡ O criaturas racio­
nales , todas quantas existís, con quienes me
Ee 2
her-

220
V ia ge estático
hermana la imagen de la Divinidad que en vo ­
sotras existe, y en mí selló el Criador! No os
engolféis ni abisméis en el mar inmenso , que
sirve de esfera á la Omnipotencia y á la infi­
nita Sabiduría del Criador : no os atreváis á li­
mitar su poder infinito á la sola creación de
vuestras especies : no le neguéis la libertad de
haber repartido por espacios (cuyos términos
la criatura nunca hallará ni conocerá) innume­
rables mundos de habitantes inteligencias , que
lo adoren , sirvan, amen y glorifiquen eterna­
mente.
Terrícolas (á vosotros solo me convierto y
hablo),
si experimentáis, si veis poblados de
Presunción
vivientes
casi todos los puntos de la superfi­
vana de los
cie
de
vuestro
globo terrestre , esta experien­
hombres.
cia y vista ¿ no os impedirán negar , que esten totalmente desiertos los innumerables glo­
bos que existen ó giran por los inmensos espa­
cios celestes? ¿Seréis de tan irracional pensar,
que temáis decaer de la dignidad privilegiada
á que os elevó la bondad del Criador, porque
el número de criaturas racionales que le sirvan,
es mayor que el que conocéis ó sabéis ? Por­
que el globo en que habitáis es menor que in­
finitos globos existentes en las regiones celes­
tes , ¿temeis que su pequeñéz os impida ser ob­
jeto delicioso de nuestro D ios, ó entrar en la
esfera de su olvido ? Yo sé ( i ) , decía un espí( i) J ob, lo. 13. Scio , quia universorum mmineris.

al mundo V ianet ario»
221
pfritu celestialmente ilustrado , que Dios se
acuerda siempre de todos , y á todos tiene pre­
sentes. De los efectos de su mayor bondad no
es regla la mayor ó menor perfección que da
á sus criaturas racionales : todas son igualmen­
te obra de sus manos , y con las mas endebles
en bondad física , y humildes en espíritu, con­
funde las mas fuertes y soberbias, porque to­
das son , como la nada , respecto de su Cria­
dor. Nuestro Dios , todo bondad y caridad con
sus criaturas, ha humillado á las-soberbias y
ensalzado á las humildes : entre éstas , las de
la especie humana han sido privilegiadas: ¿quién
será tan temerariamente osado , que se atreva
á preguntarle , por qué las ha querido privi­
legiar ? Si Dios ha negado á otras criaturas lo
que graciosamente ha concedido á los terríco­
las , esta distinción ¿ dará fundamento para
que ellos duden del privilegio que les ha con­
cedido ? Si ellos humildes criaturas, afortuna­
damente han oído y visto un Dios revelado,
¿juzgarán que la humildad y baxeza de la na­
turaleza humana , son incompatibles con el po­
der y con la bondad de un Dios que se dig­
na revelarse á ellas ?
"¡O terrícolas (1)! alabad la bondad de nues­
Himno al
tro Dios. Unidos en su caridad , no ceseis de
Criador,
alabarla.
benéfico
El Omnipotente os ha colocado en el lugar
con ios
mas fuerte , librándoos de los insultos de vues­ hombres.
tros

(1)

Salmo 147. Lauda Jerusalem Dominum.

2 22

.



Viage estático

tros enemigos, y ha llenado de bendiciones
vuestra generación.
El ha constituido la paz en vuestros con­
fines y fronteras , y os ha hecho gustar los fru­
tos mas dulces de la abundancia terrestre.
rÉl es el que con su querer, envía sus ór­
denes á la Tierra, y ésta momentáneamente los executa.
El fomenta y conserva el calor de la Tier­
ra , vistiéndola de nieve, como si la cubriese
de lana; y por la superficie terrestre estiende
el rocío , como se estiende la ceniza.
Cubre también la Tierra con el hielo , co­
mo si fuera de cristal, quando su frió es sen­
sibilísimo.
Da sus órdenes después para que se derrita:
envia el viento , y manan los torrentes de llu­
vias.
El Omnipotente que hace todo esto , es el
que declara su voluntad , y se revela á los
hombres.
Estos efectos de su particular bondad, no
dispensa ni exercita con otras criaturas, ni las
distingue con tan amorosas providencias.”
He alabado, Cosmopolita, á nuestro Dios:
he ensalzado sus misericordias con nuestro hu­
milde y privilegiado linage humano : su bon­
dad infinita no se desdeñe de oír las alabanzas
que le he dado yo , la mas indigna de sus criatu­
ras. Del éxtasi que me arrebató , ó investí el
espíritu , me siento ya vuelto en m í, para con­
tinuar la contemplación de esa hermosa región
estrellada , que nunca será objeto , aun de mi
mas ligera atención, sin serlo también de la
ma-

al

mundo "Planetario.
223
mayor veneración, y del mas profundo respe­
to y adoración de nuestro Criador. Tengo pre­
sentes mi empéño y promesa de hablarte so­
bre la distancia inmensa de las estrellas: de­
bo cumplir lo prometido, y al mismo tiempo
te hablaré también de su grandeza. Estos dos
asuntos son puramente físicos; pero portento^
sos, admirables y superiores á la mas sublime
especulación. Te veo dispuesto para oírme: de­
bo ya por tanto empezar el discurso. Empiezo.
§ . X.
Distancia y grandeza de las estrellas .

,

,

Ú mismo Cosmopolita habrás ya conje­
turado la suma distancia y enorme gran­
deza de las estrellas, al observar que éstas des­
de aquí nos aparecen como se ven desde la
Tierra , no obstante de habernos acercado á
ellas centenares de millones de leguas. No se
puede negar , que las estrellas distan sumamen­
te de la T ierra; y que esta gran distancia nos
hace conocer , que es enorme su magnitud. Si
estuviéramos ciertos del movimiento de la Tier­
ra , desde luego podríamos decir con seguridad,
que las estrellas distaban de ella mas de 2oo9
veces mas que el Sol dista de la Tierra. De
esta proposición oye su clara y evidente prue­
ba.
La experiencia enseña , que si desde dos
sitios diferentes miramos un objeto, éste debe
aparecemos corresponder á dos diferentes lu­
gares. A sí, porexemplo: si miras ahora al Sol,
que

T

324
Viage estático
que te oculta á la primera estrella de Aries,
y dieras luego un vuelo para mirarlo desde un
sitio, que distáse de aquí millones de leguas
hácia nuestra derecha ó izquierda , verías que
el Sol te ocultaba las estrellas de otra conste­
lación. Según este exemplo práctico, conoce­
rás muy bien, que si la Tierra se mueve al
rededor del S o l, y si el semidiámetro de la
órbita terrestre es á lo menos de 34 millones
de leguas , los terrícolas verán unas mismas es­
trellas fixas desde dos sitios muy diferentes y
apartados entre sí
millones de aquellas; y
consiguientemente, ellas deberán corresponder
á diferentes lugares del Cielo, á los que los re­
fiera , ó haga corresponder la vista desde esos
sitios entre sí distantísimos. Los terrícolas ad­
vierten , que las estrellas siempr^ aparecen en
un mismo sitio ; y de este fenómeno infieren , ó
que la Tierra no se mueve, ó que si se mue­
ve , las estrellas distan tan inmensamente de
ella , que el espacio ó interválo de esos 68 mi­
llones de leguas de los sitios desde que las ob­
servan en opuestos puntos de la órbita terres­
tre , son como una nada , respecto de la suma
distancia de las estrellas hasta la Tierra. Los
modernos abrazan la segunda parte de esta conseqiiencia , como la abrazó Copérnico; el qual,
conociendo que si la Tierra se suponía perfec­
tamente quieta , era necesario conceder á las
estrellas un movimiento velocísimo de varios
millones de leguas en cada minuto segundo, dixo: "Y o pienso que es mejor admitir la suma
distancia de las estrellas, que el gran movi­
miento que se les debería conceder, si la Tier­
ra

63

al mundo V ia n et ario.
225
ra estuviera quieta.” Los Astrónomos Anti-copernicanos convienen con los Copernicanos en
suponer , que cada dia la Tierra da una vuel­
ta sobre su exe, y con esta sola suposición
componen bien la quietud de las estrellas. Pe­
ro esta misma suposición no destruye los fun­
damentos en que se apoya la opinión de los
que defienden moverse la Tierra al rededor del
Sol , por la misma órbita que á éste atribuyen
los Anti-copernicanos ; y según dicha opinión,
la distancia de las estrellas hasta la Tierra de­
be ser maravillosa y sorprendente : es tan gran­
de , que la astronomía no halla medio para po­
der determinarla ; pero lo halla para señalar
los límites , fuera de los quales están situadas
las estrellas. Te indicaré el raciocinio con que
la astronomía copernicana prescribe los límites,
fuera de los quales se hallan las estrellas.
En éstas , dicen los Copernicanos , observa­
das en diferentes tiempos del año, y desde di­
ferentes y opuestos sitios de la órbita en que
se halla la Tierra, no se advierte paralaje anual;
ó lo que es lo mismo , no se ven , ó aparecen
las estrellas corresponder á diferentes sitios del
Cielo. Distando del Sol la Tierra 34 millones
de leguas , si fuera de un minuto segundo la
Distancia
paralaje anual de alguna estrella , se inferi­ de las es­
ría , que la distancia de ésta hasta el Sol se­ trellas.
ría 206^264 veces m ayor, que la distancia des­
de la Tierra hasta el Sol ; pero no hay obser­
vación cierta, que llégue á dar en ninguna es­
trella la paralaje anual de un minuto segundo;
antes bien, la experiencia enseña, que la Lu­
na terrestre no tarda ni medio segundo de tiemTomo IV .
Ff
no

Grandeza
de las es­
trellas.

226
Via ge estático
po en eclipsar á la mayor estrella (1): por tan­
to se infiere, que el diámetro de las estrellas
no hace un medio segundo en el espacio celes­
te ; y que la menos remota de ellas dista de la
Tierra mas de 2068264 veces mas que el Sol
dista de ésta ; y consiguientemente, la estrella
mas cercana de la Tierra se halla fuera de los
límites ó de la esfera , cuyo semidiámetro sea
2068264 veces mayor , que el semidiámetro de
la órbita terrestre , que tiene de largo 34 mi­
llones de leguas.
En vista de esta inmensa distancia de las
estrellas, es necesario inferir, Cosmopolita mió,
que es enormísima su grandeza. La razón es
clara : porque si suponemos , que la paralaje
anual de una estrella es de un minuto segun­
do; y que también es de un segundo su diá­
metro observado desde la Tierra ( como se di­
ce que lo han observado algunos Astrónomos),
se infiere , según el cálculo, que la tal estre­
lla tendrá de diámetro 34 millones de leguas;
esto es , el cuerpo de esta estrella será tan
grande , como es la distancia desde la Tierra
hasta el Sol. ¡ Qué monstruosa grandeza la de
tal cuerpo, que ocuparía el inmenso espacio
que de 34 millones de leguas hay entre el Sol
y la Tierra!
y
Es-

(1) La paralaje absoluta de una estrella , es
el ángulo que resulta de dos lineas, que salien­
do de la estrella , vayan á parar la una linea en
el S ol, y la otra en la Tierra.

al mundo Vianetaño.

iiy

Estas conseqiiencias que acabo de inferir,
Cosmopolita , no son arbitrarias ó caprichosas;
antes bien son necesarias y justas , según el sistéma moderno , que supone moverse la Tier­
ra al rededor del S o l; y aun te podré decir,
que de esta suposición se deben inferir otros
resultados mayores ó mas sorprendentes. Con­
tinúo el discurso en la hipótesi dicha para in­
dicártelos.
Las estrellas, que por su constante luz de­
ben con razón ser consideradas como otros tan­
tos Soles , distan de la Tierra mas de 2 ood ve­
ces mas que el S o l; y en esta suposición , pue­
de haber estrellas millones de veces mayores,
que nuestro Sol. Así Keplero ( i ) , de la estre­
lla que apareció en el año de 1604 por 13 me­
ses , llegó á decir , que su diámetro constaba
de mas de 34 millones de leguas. Según esto,
la tal estrella era á lo menos un millón y 200$)
veces m ayor, que el S o l, que se supone un
millón y 385S) veces m ayor, que la Tierra. La
actividad ó atracción del Sol , según algunos
Estrella
Astrónomos (2), se entiende á mas de 4700 mas de un
millones de leguas, que se cree hallarse dis­ millón de
tante del Sol el cometa del año de 1680 en su veces ma­
afelio: ¿Quánta, pues, será la actividad ó yor , que el
Sol.
atracción de las estrellas, que sean mas de un
millón de veces mayores, que el Sol ? Si supo(1) Keplero , en su obra citada : de Stella no*va m pede Serpentarii, cap. 15.
(2) Newton, Vrinc. Mathem. I. 3. prop. 41.
Ff 2

•\
228
Viage estático
ponemos de igual grandeza todas las estrellas
(cosa muy verosímil), las que aparecen me­
nores , y apenas se distinguen desde la Tier­
ra con el telescopio , distarán inmensamente de
ella , para poder ocupar espacios proporciona­
dos á su grandeza. Y ¿qué dirémos entonces
del pequeño aparente espacio de las Pleyadas,
en el que se han distinguido centenares de es­
trellas? Y ¿ qué del espacio de la grande cons­
telación Orion , en que se han distinguido á lo
menos dos mil de ellas? ¿Qué espacios, pues,
tan inmensos no se deben concebir para ima­
ginar en las estrellas fixas astros de la mas
enorme grandeza ?
No acaba aquí, Cosmopolita , la série de
resultados sorprendentes: sigamos adelante sa­
cando otros no menos prodigiosos. Cada estre­
lla probabilísimamente es un Sol: éste sirve de
alumbrar á su sistéma planetario , en el que
hay centenares de astros errantes, que son sus
planetas y cometas ; cuyo número , aunque se
ignora , ciertamente es grande ; y porque en­
tre los astros errantes se coloca la Tierra , y
de la población de ésta por analogía se quie­
re inferir, que esten también poblados los de­
más astros errantes del sistema solar: con el
mismo argumento analógico se conjetura , que
cada estrella tendrá su respectivo sistéma de
astros errantes poblados , ó de nuevos mun­
dos , y que algunos de estos serán millones
de veces mayores que el Sol. En esta hi­
pótesi , que hoy se cree ilustrada con los as­
tros compañeros de las estrellas conspicuas
descubiertos por Cristiano M ay er, ¿qué espa­
cios

al mundo Vianet ario.

229

cios inmensos no ocuparán los sistemas plane­
tarios de las estrellas? Estas aparecen innu­
merables á la aritmética humana: ¿quién po­
drá concebir los interminables espacios que
ocuparán sus innumerables sistémas ? ¿Quién
podrá determinar el numero y la grandeza de
mundos que en ellos habrá? De aquí e s , Cos­
mopolita mió , que al ver la aparición y des­
aparición tan freqiiente de tantas estrellas (lo
que parece consistir en acercarse á ellas , ó
alexarse de la Tierra , pues que es cosa ridi­
cula persuadirse que de nuevo sean criadas ó
se disipen; y mas ridicula es conjeturar, que
á las estrellas se acerque nuestro sistéma solar),
no se puede menos de juzgar , que ó necesa­
riamente deben suceder en los sistémas de las
estrellas muchas alteraciones por causa de su
mutua atracción; ó que entre estrella y estre­
lla debe haber interválo de inmenso espacio.
Si decimos esta segunda cosa , ¿cómo se po­
drán concebir estos inmensos interválos ó es­
pacios entre aquellas estrellas que se llaman
dobles y triples ( quales son várias que se ha­
llan en Aries, Géminis, Virgo, la Lira , &c.),
por estar tan ju n tas, que freqüentementé apa­
recen como una estrella sola ? En este caso es
necesario persuadirnos dos cosas ; conviene á
saber: que entre las dichas estrellas dobles hay
interválos de millones de leguas ; y que la dis­
tancia de tales estrellas hasta la Tierra es tal,
que desde ésta, el interválo de millones de le­
guas entre las estrellas , no aparece de un mi­
nuto segundo ; conseqiiencias son éstas , que de­
ben llenar de admiración y asombrosa confu­
sión

Los plane­
tas de las
estrellas se
acercan y
alexan de
la Tierra.

230
Viage estático
sion á la mente humana , que conozca y pene­
tre lo que contienen: esto procuraré hacerte
prácticamente intelegible con el siguiente exempío:
Si en virtud de algún artificio lográras , co­
mo lo hizo H uighens(i), v e r, estando en la
Tierra, por un agugero al Sol, de modo que
su luz te apareciese como la de la estrella Si­
rio , que es la mas resplandeciente en la region
estrellada, notarás que entonces el diámetro
del Sol será 279664 veces menor, que el que
presenta á tu simple vista, quando lo ves en­
teramente sin impedimento alguno. De esta ex­
periencia puedes y debes inferir, que si el Sol
distára de la Tierra cerca de 289 veces mas,
que dista actualmente , entonces su luz apare­
cería puntualmente á los terrícolas, como se
ve desde la Tierra la de la estrella Sirio ; y
su diámetro aparecería como un punto indivi­
sible de luz. Esta conseqüencia te hará cono­
cer , que Sirio es mucho mayor , que el Sol:
porque según te he dicho antes , del defecto
de paralaje anual en Sirio , se infiere, que és­
ta fixa dista de la Tierra mas de 2oo9 veces
mas , que de ésta dista el S o l: por tanto , si
el Sol apareciese, como Sirio, quando distáse
de la Tierra solamente 289 veces m as, que
dista ahora ; en caso de distar de la Tierra mas
de 2oo9 veces mas , que dista ahora , no se
ve(1) Se discurrió de la experiencia de Huighens en la pág. 85- del tomo 1. de esta obra.

al

ario.

mundo V ianet
231
vería nada de su luz ó resplandor. Y si hace­
mos esta comparación con las estrellas nuevas
del 1592 y 1604, las quales aparecieron mucho
mas resplandecientes, que Sirio, y aun tanto co­
mo Venus perijéa ( según algunos Astrónomos),
y distaban de la Tierra mas de 2000 veces
mas , que el Sol , ¿ qué concepto formarémos
de su grandeza ? Cosmopolita mió , te confie­
so que mi espíritu , al rumiar estas reflexio­
nes , se halla sin vigor ni capacidad para dige­
rirlas. El se disturba y desmaya , y solamente
recobra aliento , quando alguna nueva celestial
idea lo enviste, y con ella conoce , que el mun­
do material es mayor que la idea mental, que
de él puede formarse; ¡ quánto infinitamente
mayor , exclama entonces mi espíritu , será el
Supremo Artífice que lo hizo! Esto es lo que
verdaderamente asombra y anonada.
Volvamos , Cosmopolita , al antecedente
discurso , según el qual inferirémos , que nues­
tro S o l, á la distancia de las mas cercanas es­
trellas , apenas se podría distinguir desde la
Tierra con el telescopio. Si suponemos, que
una de las estrellas que se llaman dobles , sea
la unión de dos astros , á lo menos tan gran­
des como el Sol , ¿ qué espacios tan inmensos
no deberémos concebir entre ellas, para dar
lugar á sus sistémas planetarios ? La primera
estrella de Aries , por exemplo , suele apare­
cer doble , y tan resplandeciente , que por su
luz en su suma distancia nos hace conocer , que
resplandece mas que el Sol resplandecería des­
de aquel sitio. Esta estrella doble no parece
de un segundo á los terrícolas; esto e s, dos
as-

232

Viage estático

astros probablemente tan grandes como el Sol,
y que por razor. de sus respectivos sistémas
planetarios, distarán entre sí centenares de mi­
llones de leguas, distan tanto de la Tierra, que
aparecen como si fueran un punto de luz. ¡ Quál
será la distancia de estos astros ! ¡ Quál la in­
mensa estension de la región celeste que ocu­
pan !
Supuesta la succesiva propagación de la luz,
según los Newtonianos , de la suma distancia,
que en la hipótesi copernicana de moverse la
Tierra es necesario conceder á las estrellas, se
infiere , que los fenómenos de éstas llegaron á
la vista de los terrícolas después de muchos
años que habían sucedido. La razón es cla­
La luz de ra: porque tardando la luz ocho minutos en
algunas es­ caminar la distancia que hay del Sol á la Tier­
trellas tar­
ra , que es de 34 millones de leguas, y no ha­
da muchos
biendo estrella que no diste mucho mas de
años en lle­
200S)
veces mas, que la Tierra dista del S o l, se
gar á la
infiere, que la luz de la estrella mas cercana
Tierra.
á los terrícolas, tarda en llegar á la Tierra á
lo menos tres años. A sí, si los terrícolas ven
hoy aparecer ó desaparecer algunas estrellas,
su aparición y desaparición debieron haber su­
cedido por lo menos tres años antes. Si tanto
tiempo debe tardar la luz de las estrellas mas
inmediatas en llegar á la Tierra, ¿quánto de­
berá tardar la luz de las que esten un millón
Luz de es­
de veces mas distantes , que las mas cercanas?
trellas , que
Esta luz deberá tardar en llegar á la Tierra
tarda seis
mil años en tres millones de años. Así algunos Astrónomos,
llegar á la al ver aparecer en los siglos pasados nuevas
Tierra.
estrellas, se figuraron, que éstas, por su su­
ma

a l mundo P la n eta rio.
233
ma distancia, habian tardado en enviar su
luz los años que se contaban desde la crea­
ción del mundo , hasta e l tiempo de su apa­
rición. Esta conjetura no sería despreciable , si
no viéramos tan freqíientemen te aparecer y des­
aparecer estrellas: porque si el aparecer nue­
vas estrellas consiste en que su luz , por razón
de su suma distancia, tardó ioo9 ó mas años
Aparición
en llegar á la Tierra, ¿en qué consistirá la
y desapari­
causa de las que desaparecen ? Algunos han creí­ ción de es­
do que las estrellas desaparecen , porque cons­ trellas.
tando su cuerpo de partes lucidas y opacas,
y rodando sobre su propio e x e , vuelven há­
d a l a Tierra la parteó el emisferio opáco (1).
Este modo de pensar es puntualmente el mismo
con que el Americano Chobirús, de que hablé
estando en Júpiter , explicaba los fenómenos de
la Luna. Los recientes descubrimientos dan mo^
tivo para conjeturar, que sean planetas de la
región estrellada los astros que en ella se ven
aparecer y desaparecer; pero algunos de estos
astros , por su luz viva y brillante , son ver­
daderas estrellas ; ó si no lo son , falaces son
en la astronomía todas las señales que se pres­
criben para distinguir los planetas de las es­
trellas fixas.
De estas conseqiiencias, y de las reflexio­
nes que sobre ellas has oído , infiere ya , Cos­
mopolita , que si en el sistéma planetario del
Sol diariamente se descubren fenómenos inex-.
pli-

(0 Vease La-Lande: jdstronomirf , n. 823. &c.
Tomo i r .
Gtr
^

234

Viage estático

plicables, un caos inmenso de estos se advier­
te en la mas simple observación de las estre­
llas. Este gran caos aparece mayor en la hi­
pótesi copérnico-newtoniana , según la qual,
los Astrónomos conjeturando uniformidad de
efectos en causas que suponen semejantes, deben en cada estrella figurarse un Sol con su
proporcionado sistèma de planetas ; y deben ex­
plicar , según los fenómenos del sistèma solar,
los incompreensibles efectos que se ven en las
estrellas. La hipótesi copernicana no hace inas
inintelegible el sistèma universal de mundos, pa­
ra cuyo conocimiento ninguna hipótesi física
da luz ; solamente lo propone como mas capáz
de causar admiración.
Si queremos, Cosmopolita m io, discurrir
en el presente asunto como verdaderos Filóso­
fos , deberémos despojarnos de toda preocupa­
ción por los sistémas físicos, y conocer que
en las estrellas nada se advierte común ó se­
mejante á nuestro sistèma solar , sino el notar­
se luz propia en muchas de ellas, como en nues­
tro Sol ; y el descubrirse motivos para conje­
Conseqüen- turar , que todas las estrellas distan inmensa­
cias ciertas mente de la Tierra; y que ellas son cuerpos
entre las es­ de enorme grandeza , ó de una especie de luz
trellas en
millones de veces mas v iv a , que la solar. Es­
todos los
tas conjeturas son prudentísimas, aun en el ca­
sistémas fí­
so
de estar quieta la Tierra ; porque en esta
sicos.
suposición , el no advertirse paralaje en las es­
trellas , nos hace conocer que ellas distan de
la Tierra á lo menos 500 millones de leguas.
Permite que á las dichas conjeturas añada dos
breves reflexiones , que confirmarán ser gran-

al mundo Planetario.
235
dísima la distancia de las estrellas. La prime­
ra es : porque notándose ser innumerables las
estrellas, y que aparecen de diversa grandeza
y resplandor , se hace creíble, que estas di­
versas apariencias provienen de sus diferentes
distancias, como de las mismas proviene la
diversa apariencia de los planetas solares en su
luz y grandeza. La segunda es : varias estre­
llas , como la del 1572, de que antes te he
hablado, apareció mas resplandeciente , que Jú­
piter perijéo, y aun tanto como Venus perijéa,
pues que se llegó á ver de dia. En estas cir­
cunstancias, no se advertía paralaje alguna en
la estrella , la qual , desde el Diciembre del
1572 empezó á aparecer menos resplandecien­
t e , y se perdió de vista en Marzo del 1574.
Según esta relación , que es de Tico-Brahe , deberémos suponer, que la estrella se retiró á
sitios inmensamente distantes, para llegar á
desaparecer, después de haber sido tan gran­
de su resplandor, que la hacía visible de dia.
E s , pues, necesario hacer esta suposición , si
no se quiere decir , que la estrella desapareció,
porque se desvaneció ; lo que no es creíble de
un astro, que á lo menos sería mil veces ma­
yor que la Tierra. La buena física desecha qualquiera desvanecimiento de los astros , que con­
sidera contemporáneos al mundo.
En vista de estas prudentes conjeturas y
reflexiones , parece innegable , Cosmopolita,
que las estrellas están colocadas en inmensas
distancias de la Tierra; y que consiguientemen­
t e , deben ser de enorme grandeza. Si á esto
añadimos, que las estrellas son innumerables,
Gg 2
y

2^6

Via ge estático

y que en espacios pequeños de Cielo se llegan
á contar millares de ellas , deberémos por es­
to solo concluir , que en orden á la grandeza
y distancia de las estrellas, todo quanto se lee
en las Astronomías, que se creen mas exágerativas, es inferior á lo que en realidad su­
cede ; y mucho mas inferior es , todo quanto la
mente humana , abandonada á la conjetura,
puede pensar ó idearse sobre los sistémas pla­
netarios de las estrellas, y sobre la pluralidad
é incomprensible población de los mundos que
el Supremo Hacedor puede haber criado y es­
tablecido en el inmenso espacio celeste que se
v e , y en el mas inmenso que se oculta á nues­
tra vista , y no se sujeta á la limitación de
nuestras ideas. Misteriosos objetos de admira­
ción y confusión serán estos astros á los ter­
rícolas , mientras los miren con la vista cor­
poral , porque su perfecto conocimiento y cien­
cia son incompatibles con la vida mortal, en
la que el Criador quizá concedió á siervos suyos
privilegiados, como á un Enoc y á un Elias , la
singular gracia de conocer y ver lo que se ocul­
ta á todo espíritu humano, mientras está en­
vuelto con el velo de la mortalidad.

§. XI.

al mundo Planetario .

§.

23^

XI .

Inmensidad de las regiones celestes : é Him­
no de alabanza al C riador , con el que la
observación de ellas se concluye.

,

Espues de haber observado Cosmopolita,
en las estrellas su número , movimiento,
grandeza y distancia, se ofrece á nuestra con­
templación el inmenso espacio en que ellas estan , y por donde se mueven, como los ani­
males por la Tierra, los peces por el agua , las
aves por la atmosfèra , y los planetas solares
por las etéreas regiones de su sistèma. Estas,
y ese espacio estrellado que veo , se llaman Cie­
los por los terrícolas. Por Cielos, Cosmopoli­
ta mio, cuya una parte , aunque pequeñísima,
has visitado, tú deberás concebir ó pretender
una estension tan inmensa , que queriendo de­
clararla ó explicarla, la meditada explicación
te impela á formar ideas superiores á tu limi­
tada compreension. Fácil y clara parece presen­
tarse al espíritu humano la simple idea del es­
pacio inmenso que debe concebir, para dar lu­
gar á los desmedidos é innumerables astros que
se mueven por las regiones celestes ; pero quan­
do reflexiona atentamente sobre tal idea, ha­
llándose él en un caos, en que no distingue los
entes de la nada, experimenta que buscan­
do la ciencia, encuentra la ignorancia , y que
ésta lo priva de toda lu z , y lo sepulta en
las tinieblas. Oye , Cosmopolita, una verdad,
que no sin admiración deberás confesarme. Del
es-

D

Inmensidad
de las re­
giones ce­
lestes.

E l hombre
en los Cie­
los ve espa­
cio tan in­
menso, que
no sabe
concebir.

238
V i age estático
espacio de esas regiones celestes, el espíritu hu­
mano comprende mas su inmensidad con la vis­
ta corporal, que con su pensamiento: pues que
llega á ver corporalmente estension, que no
sabe mentalmente concebir. ¡O grandeza de las
obras del Omnipotente , que á la vista de los
mortales puso señales visibles de su inmensidad!
E l Criador , Cosmopolita mió , para confundir
la osada curiosidad de las criaturas intelectua­
les , que presumen escudriñar los senos de su
Omnipotencia é infinita Sabiduría , puso á su
vista corporal unas obras que exceden la es­
fera de su comprensión espiritual. Estas pro­
posiciones se verifican mas con la atenta con­
templación , que con el discurso: no obstan­
te , ya que las he proferido, procuraré indi­
carte su demostración , s i, como espero , con­
tinúas honrándome con tu atenta bondad en
oírme.
El espacio que nos es visible , nos es in­
comprensible , Cosmopolita. Para que formes
un justo concepto de esta verdad , mira aten­
tamente al Sol, que hemos visitado , y que des­
de aquí apenas se ve como un punto brillan­
te. Acuérdate de su monstruoso y casi espanta­
ble volumen , que es casi un millón y, 400$ ve­
ces mayor , que el globo terrestre. Éste dista
del Sol 34 millones de leguas. Marte , que del
Sol se alexa mas , que la Tierra , dista de él
mas de 52 millones de leguas. Júpiter, que es
mas de mil veces mayor , que la Tierra , se
llega á alexar del Sol mas de 213 millones de
leguas; y Saturno se llega á alexar mas de
362 millones de ellas. Urano, el último de los

al mundo TIanetario.

239

planetas hasta ahora conocidos en su distan­
cia media hasta el S o l, se alexa de éste casi
653 millones de leguas; y en su distancia ma­
yor probablemente se alexará casi 700 millo­
nes de leguas. Tienes ya , Cosmopolita , des­
de el Sol hasta Urano una estension ó esfera
Límites de
espaciosa , cuyo diámetro es de 1400 millones
Ja region
de leguas : con esta esfera confina la inmensa
planetaria.
región llamada cometaria , que pertenece al
sistèma solar , porque á ella llegan los come­
tas , que son astros no menos dependientes ó
conexos con el Sol, que los planetas. Los lí­
mites de la región cometaria ciertamente se estienden centenares de millones de leguas mas,
que el sitio adonde llega el cometa que mas
se alexa del Sol. Newton y Hallei conjetura­
ron , y aun infirieron de los cálculos hechos so­
bre el cometa del año 1680 , que éste se alexaba del Sol 4700 millones de leguas , quan­
do estaba en su afelio. Según estas conjeturas,
que no se deben llamar arbitrarias, se infie­
re ser de 9400 millones de leguas el diámetro
Liçnites de
completo de la estension, ó de la esfera espa­ ' la
region
ciosa por donde se mueven los cometas al re­ cometaria.
dedor del Sol. No te parezca exágerada esta
estension , que te harán muy verisímil las si­
guientes reflexiones : El cometa en que actual­
mente estamos , llega á distar del Sol en su afe­
lio , según los modernos Astrónomos , 1218 mi­
llones de leguas ; y según los mismos, es el
que tiene su afelio menos lexano al Sol. Si po­
nemos 1218 millones de leguas desde el Sol has­
ta el primer afelio cometario, ó hasta el afe­
lio del cometa que menos se aparta del Sol,

y

240

Estensioni
del sistèma
solar.

Viage estático

y tiene el mas breve periodo , que es de 76
años; ¿á quánta inmensa distancia del Sol deberémos poner el afelio de un cometa ( qual
fué el aparecido en el 1680 ) , que tiene el pe­
riodo de 575 años ? Constan ser mas de 382
los cometas que han aparecido , y ser mas de
72 los que se han observado astronómicamen­
te ; y porque ninguno de estos tiene su afelio
tan cercano al S o l, como lo tiene este come­
t a , en que estamos; se deberá inferir, quedesde el afelio de este cometa , hasta el afelio del
mas remoto de su especie , habrá un interválo de centenares de millones de leguas, para
que no se perturben con la mutua atracción
los cometas en sus afelios. Si los planetas ma­
yores que giran al rededor del Sol , son sola­
mente siete , y se mueven por una esfera es­
paciosa , cuyo diámetro es de 1400 millones de
leguas, ¿qué esfera tan inmensa deberán tener
centenares de cometas que se han visto girar
al rededor del Sol ?
Estas reflexiones, Cosmopolita , forman ar­
gumento eficáz de congruencia para afirmar que
se estiende á lo menos por 9400 millones de le­
guas el diámetro de la esfera en que suceden los
afelios de los cometas. Sobre esta esfera debe­
mos concebir otro inmenso espacio vacío, pa­
ra que los cometas en sus afelios no perturben
las estrellas, ni sus sistémas planetarios. Si por
estension del sistéma solar , suponemos el es­
pacio hasta los límites , adonde puede llegar la
atracción de los cometas en sus afelios, sin
ninguna inverosimilitud deberémos conjeturar,
que los dichos límites forman una esfera espa­
cio-

al mundo V ianet ario.
241
ciosa , cuyo diámetro sea de mas de 12$ mi­
llones de leguas; y esta extension será la del
sistéma solar.
Extension de 12$ millones de leguas , bien
considerado , es sorprendente , Cosmopolita;
pero si la cotejamos con la de las regiones es­
trelladas , que la vista corporal llega á distin­
guir , es quizá menor que la pequeñéz de un
grano de arena respecto del grandísimo volu­
men del orbe terrestre. V oy á declararte esta
proposición; y para su declaración , no me val­
dré de cálculos que confundan tu mente, sino
de observaciones astronómicas que la divier­
tan. No te habrás olvidado , Cosmopolita , de
lo que poco tiempo há me has oído decir so­
bre el número , la grandeza y la distancia de
las estrellas , y sobre las conjeturas de sus res­
pectivos sistémas planetarios. Sobre el núme­
ro de las estrellas , cuya situación se ha ob­
servado , tienes el catálogo de Flamsteed , que
pone 3$ de ellas, casi todas observadas por
él mismo. Este catálogo, cuya primera publi­
cación se hizo en el año 1712 , se tiene ya por
viejo. La-Caille, despues del 1752, publicó un
nuevo catálogo de io0 estrellas australes, el
qual se llama moderno solamente en el nom­
bre , pues que el número de estrellas notadas
es muy escaso , respecto del grandísimo que
diariamente se descubre. En el catálogo (1) he­
cho

(1) Opuscoli scelti sulle scienze , é sull’ arti.
Milano , 1788. 4. £n el tomo 11.
Tomo
Hh

242
V i age estático
cho por La-Caille , se describe imperfectísímamente el emisferio boreal celeste , de cuyas
estrellas ha emprendido la observación el As­
trónomo Dngelet , que en el 1786 había ya ob­
servado 40 estrellas. En los catálogos hasta aho­
ra publicados , no se notan las innumerables
estrellas que se esconden á la mas perspicáz
vista natural , y solamente se descubren con
buenos telescopios. Con estos, en la constela­
ción de O rion, como te dixe antes , se han
descubierto y contado 20 estrellas : ¿ quántas
se contarán en las demás constelaciones ? En
éstas se ven muchas estrellas , llamadas nebu­
losas. "En un siglo, dice La-Lande (1 ) , se ha­
bían visto 103 estrellas nebulosas, las quales
observadas con el telescopio de Herschel (de
20 pies de largo ) , aparecen como montones de
estrellitas. Herschel después ha visto 1250 es­
trellas invisibles á nuestros telescopios, y ha
notado , que tienen uz uniforme y pálida, co­
mo la de los plantías, y por esto las llama
planetarias.” En inrumerables sitios de la re­
gión celeste se ven blancuras de diversas gran­
dezas , y con color y resplandor , como el de
la via-lactea. En ésta, como también en otras
blancuras celestes, te han llegado á ver estre­
llas : no por esto se juzga , que de ellas sea
efecto la blancura, cu ya verdadera causa se
ig(1) Opuscoli scelt s ulle scienze, ère. obra cifada : Trasunto del S g . de La-Lande, sullo sta­
to dell’ Astronomia , p . 26.

al mundo Vlametario.

243

ignora , diciéndose solamente por conjetura,
que provenga de la unión aparente de innu­
merables estrellas hasta ahora invisibles. Halley dice , que en seis blancuiras observadas por
él atentamente, no distinguió estrella alguna;
y los modernos Astrónomos dicen , que se dis­
tinguen con buenos telescopios á lo menos quin­
ce blancuras celestes , en que no se observa es­
trella alguna. Si estas blancuiras provienen , co­
mo es creíble, del resplandor de estrellas , que
por su inmensa distancia no se distinguen por
los terrícolas con los mejores telescopios , ¿qué
interválo tan desmedido y asombroso habrá entre estas estrellas invisibles , y entre las que á
la simple vista de los terrícolas aparecen visi­
bles? Algunos Astrónomos, en la observación
de las blancuras celestes cotejadas con las es­
trellas , se persuaden encontrar fundamento pa­
ra conjeturar , que las dichas blancuras perte­
necen á una ú otra región escondida, é inmen­
samente distante de la región estrellada que ve­
mos.
Las blancuras celestes , serán quizá , Cosmo­
polita mió, resquicios por donde se llégue á des­
cubrir una sombra del resplandor de aquella Pa­
tria Celestial ( 1 ) , que no necesita de Sol ni de
Luna para estar siempre resplandeciente: porque
la
(1) E t civitas non eget Sole , neque L u n d , ut
lueea nt in ea : neun clantas Del illuminât eam,
et lucerna ejus est A.gnus : et gortœ ejus non claudentur per diem : nox non erit illic. Apoc. 21. 23.
Hh 2

244
Via ge estático
la claridad divina la alumbra; y su luz inextin­
guible es el Divino Redentor del género hu­
mano , para cuya eterna morada preparó tan
Patria Ce- resplandeciente y hermosa Patria , en que las
lestial.
puertas estarán siempre abiertas , para dar fran­
ca entrada á los que hicieron útil el fruto de
la Redención. El resplandor que por las blan­
curas celestes se llega á divisar , quizá per­
tenezca , Cosmopolita , á aquel nuevo Cielo (i),
y á aquella nueva Tierra , que en el fin de los
tiempos que se señalan por estos astros visi­
bles, aparecerán; y entonces la Luna parece­
rá negrísimo carbón , y se obscurecerán todos
los planetas y cometas , porque el Sol se en­
lutará con las tinieblas (2) ; y faltará la her­
mosura de esas regiones celestes , porque sus
estrellas caerán desquiciándose sus fundamen­
tos. Mas yo , Cosmopolita m ió, con estas re­
flexiones verdaderamente funestas , he abando­
nado mi propuesto asunto , y fin de observar
la inmensidad de esas regiones celestes, que
vemos y admiramos hermosamente esmaltadas
de
(1) V id i Coelum novum et Terr am novam : pritnum enim Coelum et prima Terra abut. Apocal.
a 1. T t juravit per viventem in setcula st&culorum,
qui creavit Coelum. .. . quia tempus non ent amplius. Apocal. 10. 6 .
(2) Statim autem post tribulationem dierum
illorum Sol obscurabitur , et Luna non dabit lu­
men suum , et stellte cadent de Coelo, et virtutes
Coelorum commovebuntur. Matth. 24. 19.

s

a l mundo "Planetario.
245
Destruc­
de brillantes estrellas , y sobrepasando mental­
mente el término de los tiempos que ellas se­ ción del
ñalan , me he internado en el abismo de la mundo visi­
ble en el fin
Eternidad, á cuya aparición desaparecerá es­ de los tiem­
te mundo sensible y corruptible. Conozco y
pos.
confieso, que al tiempo en que llámo toda tu
atención para observar y admirar las mas por­
tentosas obras de la Omnipotencia y Sabiduría
de nuestro gran Dios, no debo distraerme con
la noticia cierta, que de su ruina to ta l, en el
fin de los tiempos tenemos y sabemos por re­
velación del mismo D io s, ni con las conjetu­
ras que de dicha ruina nos obliga á hacer el
conocimiento físico de la corruptibilidad del
mundo qne vemos. No debo enlutar ni entris­
tecer tu espíritu con éstas no menos funestas,
que ciertas verdades , porque su noticia no per­
tenece al asunto de que me he propuesto dis­
currir, y que proseguiré suplicándote , que atri­
buyas á inocente distracción , ó inadvertido
vuelo de mi espíritu , su descuido en continuar
el discurso prometido.
Has oído , Cosmopolita , en otra ocasión,
y ahora te acabo de repetir, que son innume­
rables las estrellas que se descubren con los
telescopios : ¿ Quán innumerables serán las que
á estos se ocultan , si las blancuras celestes
provienen del resplandor de estrellas por su dis­
tancia invisibles? D é la grandeza y de la dis­
tancia de las estrellas se forma alguna idea,
al teflexionar que siendo ellas astros lucientes
como el Sol, éste debería distar de la Tierra
27664 veces mas, que lo que de ella dista,
para que á los terrícolas apareciese como ellos
ven

La estrella
Arcturo
anualmente
se mueve
por espacio
que tiene
8o millones
de largo.

Sistema de
las estrellas
Arcturo y
Sirio.

246
Viage estático
ven la estrella mayor , que es el Sirio. Según
los modernos Astrónomos , no es improbable
la conjetura de distar Sirio de la Tierra 2oo9
veces mas, que ésta dista del Sol : si reduces
esta proposición á cálculo , debes tener presen­
te para hacerlo , que el Sol dista de la Tier­
ra 34 millones de leguas. A este cálculo aña­
de después el espacio inmenso por donde se
mueven las estrellas de las que algunas cier­
tamente mudan de situación. v La estrella A rc­
turo , dice La-Lande ( 1) , nos presenta indicio
claro de la mudanza progresiva de algunas es­
trellas , pues que de un siglo á esta parte no
ha dexado de moverse hácia el austro : Monnier halla , que en un siglo se mueve quatro
minutos y 5 segundos, y si se supone no ser
de un minuto segundo la paralage de Arctu­
ro , la mudanza real de su situación ó lugar,
es de 80 millones de leguas cada año.” Con­
cibe ahora, Cosmopolita , los espacios por don­
de Arcturo y otras estrellas caminan 80 millo­
nes de leguas en un año , y con tal distancia
entre sí , que por motivo de su mutua atrac­
ción no puedan alterar recíprocamente su mo­
vimiento. Además de esto , concibe el espacio
necesario , para que giren los planetas que se
creen rodear á cada estrella : te dixe antes,
que al rededor de Arcturo se han descubierto
últimamente 14 planetas ó estrellitas que lo
acoin-

(1) La-Lande, en el tomo 4- c*tado de su
Astronomía, lib. 20. núm. 3166. P* 7 127*

a l mundo Planetario.
247
acompañan : otras tanttas se han visto al re­
dedor de la estrella Sir io : no sabemos que se
hayan descubierto todais las que los cercan y
acompañan: y menos sabemos, si otras estre­
llas tendrán mayor número de compañeras ó
planetas. El Sol tiene siete planetas , y estos Sistéma de
estrellas
giran poruña esfera espaciosa, cuyo diámetro las
Arcturo y
es de 1400 millones de leguas: ¿quánto ma­
Sirio.
yor deberá ser la esfera , por donde giren los
14 planetas , que parece pertenecer á cada una
de las estrellas Sirio y Arcturo ? Y ¿qué inmen­
sidad de extension deberemos concebir en las Espacio in­
esferas espaciosas de todos los sistémas plane­ menso de
tarios de las innumerables estrellas , que en las los Cielos.
regiones celestes se distinguen desde la Tierra
con los telescopios? ¿Quántas otras estrellas
habrá, que con estos no llegan á distinguirse?
Toda esta inmensidad de espacio llegan á
ver los terrícolas: toda ella es objeto de su
vista corporal; pero si ellos quieren reducirla
mentalmente á cálculo, se confunden al calcu­
larla , y no sabiendo distinguir Iqs términos En los Cie­
adonde puede llegar lo finito, pretenden tras­ los es visi­
pasarlos con ideas que se abisman en la infi­ ble lo que
no es comnidad , y éstas se representan como la nada. preensible.
He aq u í, Cosmopolita , claramente verificada
la proposición, en que te dixe , que los terrí­
colas compreenden con su vista corporal, me­
jor que con su pensamiento, la inexplicable in­
mensidad del mundo sensible; y que en éste
el Omnipotente ha hecho visible á los terríco­
las la inmensidad material, para confundir la
temeridad de los que osan investigar la incom­
prensibilidad de sus divinos atributos. ¡O Cosmo-

248
En la natiíraleza sen­
sible está
dibuxada la
inmensidad
divina.

Considera­
ción extáti­
ca de los
atributos
del Supre­
mo Hace­
dor.

Unidad.

Trinidad.

Viage estático

m opolíta m ío ! La naturaleza sensible, que es
obra toda del C ria d o r, es la escuela que és­
te ha abierto para instruir al espíritu humano;
y es el libro en que están dibuxados y escri­
tos sus divinos atributos. En la misma natu­
raleza v e o , Cosmopolita , las obras de nues­
tro D ios, que me hacen conocerlo todo O m ni­
potencia, Sabiduría , Providencia y Bondad con
sus c ria tu ra s : en ella hállo claramente d ib u xada la visible imágen de su Ser inmenso y
eterno , á quien su existencia y conservación
debe todo lo criado. En esto no hállo sino efec­
tos : en Vos solamente , Ente Suprem o, E te r­
no é Infinito, descubro su causa. Vos sois de
todo Principio sin Principio : sois C riador y
C onservador de todo : sois el Eterno y el In ­
finito. En Vos todo es inmenso , y fuera de
Vos todo es finito. V o s , uno esencialmente In ­
divisible en la D iv in id ad , Bondad , Sabiduría
y Omnipotencia , existís desde la eternidad de
un modo investigable , con que sin incompa­
tibilidad , con vuestra esencial U n id a d , for­
máis Trinidad In c o m p re n s ib le , con vuestro
V erbo Eterno y Santo-E spíritu. V os, con se­
ñales ciertas de vuestra divina locución , me
habéis revelado esta misteriosa v e rd a d , que sin
c o m p re n d e rla firmemente la c r e o ; porque si
á su Dios la criatura no c re e , ¿á quién cree­
rá ? Vos me la habéis revelado en la Ley que
me habéis intimado , y que por su perfección
y santidad , y por los prodigios ciertos con
que la habéis a u to riz a d o , conozco evidente­
mente ser vuestra. A esta L e y , y al oculto y
gracioso influxo, con que vuestra Bondad en

al mundo Vianet ario,

249

su observancia me conserva , debo yo el co­
noceros y confesaros por mi Criador, Hace­
dor y Conservador de todo, Ente Supremo,
Inmenso é Infinito en el Poder , Sabiduría y
Bondad.
Vos sois el Omnipotente, que con vuestro
solo querer hacéis todo el material de la na­
Omnipo­
da ; y á ésta lo reducís quando queréis. Por
vuestras obras he conocido (1) , y confieso que tencia.
sois el Grande; que hacéis quanto queréis, sien­
do vuestra voluntad el modélo de vuestra Om­
nipotencia. Vos sois el único que hacéis obras
grandes, íncompreensibles é innumerables (2).
Vuestro Poder no tiene mas límites, que los
de vuestra santísima voluntad : dentro de ellos
están no menos la nada, que todo lo criado;
por lo que á las cosas que en ella se compreenden, sin existir aún , las llamáis como i
las que existen ; y la nada os obedece como
todo lo criado (3). ¡Qué abismo insondeable
es vuestro infinito Poder ! En él , aunque incompreensible, hállo, y claramente veo por qué,
y
(1) Ego cognovi quod magnus est Dominus,
et D eus noster g>r<z omnibus D iis : omnia quetcumque voluit , Dominus fecit in Coelo , in Terra , in
mari et in omnibus abysiis. Psalm. 34. $•
(2) Qui fa cit magna et incomprehensibilia , quo­
rum non est numerus. Job, 9. 10.
( 3 ) Qui vivi/lcat mortuos , et vocat ea qu<t
non su n t, tanquam ea quec sunt. Ad Romanos,
4. 17.
Tomo I I /r.
Ii

250

Inmensi­
dad.

Via ge estático

y cómo existe todo lo criado, saliendo de la
nada por vuestra Omnipotencia , que á la mis­
ma nada lo reducirá quando queráis. Vuestro
querer es obrar : nada decís , que al punto no
sea hecho (1): todo existe por vuestras divi­
nas órdenes. Pero , Señor , si Vos sois el Om­
nipotente , ¿quién sino V os, podrá saber lo
que hace y puede hacer vuestra Omnipoten­
cia ? ¿ Presumiré yo con temeridad querer in­
dagar los términos infinitos de vuestro Po­
der (2)? V o s, que todo lo podéis, todo lo veis
y sabéis, sois Inmenso é Infinito en vuestra
Vision y en vuestra Sabiduría. ¡ Qué felicidad
la mia y la de todas vuestras criaturas , á quie­
nes , Supremo Ente Divino , siempre veis , oís,
conserváis y asistís misericordiosamente ! No
hay criatura tan ínfima , que pueda decir :
"M e ocultaré (3) á la vista divina, y el Su­
premo Ente , desde su mas distante y excelso
Trono , no me tendrá presente : Seré descono­
cida entre tantas criaturas ; porque ¿ qué cosa
soy yo en comparación de su inmenso núme­
ro?
(1) Quoniam ipse dixit, et facta sunt : ipse
mandavit, et creata sunt. Psalm. 32. 9.
(2) For sit an vestigia D ei comprehendes, et
usque ad perfectum Omnipotentem reperies\ Job,
11. 7.
(3) Non dieas : d Deo abscondar , et ex summo quis tnei memorabitur ? In populo magno non
agnoscar : quae est enim anima mea in tarn immen­
sa creatura ? Ecclesiastic. 16. 16.

al mundo V ianet ario.
251
ro ? ” No , no hay criatura , ni acción (1) su­
ya , que se oculten á la perspicacia é inmen­
sidad de la Vista divina : no hay criatura , que
el Criador no tenga siempre presente á su vis­
ta (2) y memoria. Consuelo mió inexplicable
es el saber, que yo , (3) con todos mis pensa­
mientos , deseos, gemidos, y con el mas leve
suspiro, soy oído , y soy objeto de la Vista
de mi amado (4). Dios , fortaleza m ia, mi re­
fugio, mi Salvador y protector , que me ase­
gura eterna felicidad.
Vos, Criador mió , todo lo veis sin distin­
ción de lugares y tiempos : lo conocéis y sa­
béis todo , porque sois infinitamente Sábio , cen­
tro, depósito y manantial de la verdadera Sa­
biduría. Esta (5) se oculta á la vista de toda
criatura. . . Vos sois el único que sabéis dónde
ella está, y los ocultos senderos por donde ca­
mina. De V o s, como de único manantial, provie(1} Omnia videt oculus ejus. Ecclesiastic. 23.
27. Opera omnis carnis coram ilio , et non est quidquam absconditum ab oculis ejus. Ecclesiast. 39. 24.
(2)
In libro tuo omnes scribentur. Psalmus

138. 16.
(3) Domine

ante omne desiderium meum , et
gem itus meus à te non est absconditus. Ps. 37. io.
(4) D iligam te Domine fortitudo mea , ère.
Psalm. 17.
(5 ) Abscondita est ab oculis omnium viventium. . . . D eu s m telligit viarn ejus , et ipse no­
v it locum illius. J o b , 28. 21.

li 2

Sabiduría.

'252

Dios Infi­
nito en el
Poder, en
la Sabidu­
ría , Provi­
dencia y
Bondad.

Viage estático

viene (1) toda Sabiduría , eterna como V o s ,
porque sois por esencia infinita , y eternamen­
te Sabio. . . Vos , coeterno principio de vues­
tra increada Sabiduría (Verbo Divino, que hu­
manado fué la primogénita de vuestras criatu­
ras ) , y de vuestro Divino Santo-Espíritu , vis­
teis todas las cosas , las contasteis y medísteis,
y en todas ellas nos habéis puesto señales sen­
sibles de vuestro saber.
Vuestras obras predican y demuestran , que
en quanto sois, queréis y hacéis , sois infinito
por vuestro Poder, Sabiduría, Providencia y
Bondad. Vos habéis sacado de la nada un mun­
do incompreensible , por la grandeza , inmensi­
dad y perfección de las criaturas que lo for­
man. Ninguno , sino Vos , pudo criarlas , ni po­
drá aniquilarlas. En la inmensidad del núme­
ro y de la grandeza de vuestras obras , el mas
invisible átomo está tan afianzado , é incon­
trastablemente establecido y ordenado , como
todas ellas juntas. ¡O Poder , Sabiduría y Pro­
videncia incomprensibles, que todo lo hicisteis
con el mismo orden , perfección infinita y cor­
relación esencial, con que lo conserváis. Si en
la série de las mas conexás y perfectas ideas,
que puede formar la mas hábil inteligencia
cria(2) Omnis sapientia d Domino Deo e s t , et
cum illo fu it semper , et est ante eum. . . . Ipse
crea'vit illam in Spiritu Sancto : roidit et dmumera'vit , et mensus e s t , et ejfudit illam super
omnia opera sua. Ecclesiastic. 1. v. 1. . * 9 *

al mundo 'Planetario.
253
criada , la falta ó sobra de una de ellas des­
figura y trastorna el raciocinio , que compo­
nen , en el orden infinitamente perfecto , y en
la esencial correlación de las obras del Om­
nipotente , no podrá faltar , ni añadirse un áto­
mo , sin que todas se desordenen , falten y ani­
quilen. ¡ O Dios mió , infinitamente incom pr­
ensible en Vos y en vuestras obras! ¿ cómo
ó por qué yo presumo dar idea de estas, y
menos de Vos ? Debo callar : callo ; y vuel­
vo en mí.
Pero yo , Cosmopolita m ió, reflexionando
sobre el mental desahogo , que de mi afectuo­
Fin de la
so espíritu te he hecho , advierto , que arras­
considera­
trado de la pasión , que dulce y afortunada­ ción extáti­
mente lo penetra ,'ó movido de superior Ce­ ca de la Di­
lestial impulso , he salido casi de la limitada
vinidad.
esfera de lo criado , volando á la inmensidad
del Criador Omnipotente, y en todos sus atri­
butos Infinito. No es voluntario, sino necesa­
rio al espíritu un vuelo , en que de la con­
templación de las criaturas pasa á la del Cria­
dor , porque éste resplandece en todas ellas;
todas las ofusca en su resplandor, y de todas
es centro y fin , no menos que fué causa y
principio. En la consideración de las criaturas
me he detenido, mientras, por mi ceguedad
en ellas , no he distinguido al Criador : pero
quando á la bondad de éste agradó abrir é
ilustrar mi vista para verlo en sus obras , és­
tas , respecto de su Hacedor, desaparecieron,
como la nada respecto del Infinito. Yo , Cos­
m opolita, al hablarte de la inmensidad de las
obras materiales, que en esas regiones Celes­
tes

254
El espíritu,
consideran­
do las cria­
turas , se
eleva á la
extática
considera­
ción del
Criador.

Viage estático

tes te mostraba sin compreenderlas, y tú ad­
mirándolas distinguías, vi relampaguear en ellas
la luminosa y clara sombra del Supremo A r­
quitecto , que las había fabricado : sin libertad
volé luego rápidamente ácia ella , y aunque en
distancia infinita de su luciente claridad , lle­
gué como á divisar en los senderos de la eter­
nidad , y en el solio de la inmensidad, la in­
explicable sombra de la invisible imagen del
Omnipotente, del Eterno , del Inmenso y del
Infinito en todos sus atributos. Entonces expe­
rimenté haber sobrepujado , y con sello de eter­
no olvido haber encerrado todo lo criado , cu­
ya aparente inmensidad se confundió con la
nada á la presencia de la sombreante imagen
del Criador. Conocí entonces , que el inmen­
so mundo que observamos con admiración sin
llegar á comprenderlo, es todo obra del Su­
premo Hacedor , cuyo Poder , Sabiduría y Bon­
dad se glorificarán tanto en reducirlo momen­
táneamente á la nada , de que salió , como se
glorificaron en haberlo sacado de ella : por lo
que, á presencia de su Criador , todo lo cria­
do , que existe , es como lo que nunca exis­
tió , ni existirá. Con el resplandor ó relámpa­
go mas vivo de este conocimiento se ilustró la
esfera tenebrosa , en que estaba sumergido mi
espíritu, el q u a l, penetrado de aliento y re­
gocijo inefable , concibió ardientes deseos y es­
peranzas ansiosas de ver lo que antes le ocul­
taba la falta del nuevo resplandor; pero éste
luego lo deslumbró , porque provenía del in­
mortal , eterno é infinito S ér, que por habita­
ción tiene la luz inaccesible , y nunca se vio.

al mundo Planetario .
255
ni verse puede por criatura mortal (1).
Éste ha sido , Cosmopolita , el afortunado
y momentáneo rapto de mi espíritu , que con
la consideración de lo criado ha empezado ya
á aprender en la escuela de las criaturas el
modo de conocer al Criador. El es no menos
Omnipotente , é infinitamente Sabio y Bueno
en la creación del mas ínfimo átomo , que en
la de la inteligencia mas perfecta. ¡ O Hace­
Se convi­
dor incompreensible ! Criaturas , todas quantas
exigís insensibles, sensibles, materiales y es­ dan todas
pirituales , todas sois igualmente obra y efec­ las criatu­
ras para
to de la Omnipotencia , de la Sabiduría infini­
alabar al
ta , y de la inmensa Bondad de nuestro úni­ Criador.
co y Supremo Criador. Confesad y alabad quanto y como podáis , al que sois incapaces de
comprender ; porque es un tributo necesario,
una indispensable obligación y felicidad vues­
tra infinita, el consagraros en su servicio, con­
fesión y alabanza. Unios con nosotros para ha­
cer resonar por todo el mundo su confesión y
sus alabanzas. Si lo glorificáremos en quanto
y como podremos, lograrémos el fin mas fe­
liz de nuestra existencia y de nuestros cono­
cimientos. Empecemos, Cosmopolita , á cantar
sus glorias: de éstas resuene nuestro cántico,
en
(1) B eatus, et soins Potens Rex Regum , Do­
minus Dominantium , qui solus habet immortalitatem : et lucem inhabitat inaccessibilem , quem nullus hominum v id it , sed nec 'videre gotest. 1. ad
Timoth. 6. 15.

V i age estático
en que nos acompañarán todas las criaturas
convidadas para alabar al Criador en espíritu
de humildad , agradecimiento y veneración. Em­
pecemos el Himno , que eternamente le cantarémos. Ya todas las criaturas han oído y acep­
tado nuestro convite : todas esperan , y silencio­
sa y atentamente nos miran anhelantes y an­
siosas por acompañarnos con sus acentos en el
Himno , que de eterna alabanza entonarémos,
cantando a s í:
Himno al
Oíd 9 (i) Cielos , nuestras alabanzas : á tí
Criador.
lleguen , Tierra , los acentos que proferirá nues­
tro espíritu.
Sean nuestros afectos como la lluvia , que
en los etereos espacios se forma ; y sobre to­
das las criaturas se esparzan , como se espar­
ce el rocío.
Ellas queden penetradas, como de la llu­
via grande se penetran las plantas , y la tier­
na yervecilla se embebe de la agua mansa;
pues que el Criador será todo el objeto de nues­
tras alabanzas.
Glo256

( i) Deuteron, cap. 32. Cdntico de Moyses.
Audite , Coeli, qu# loquor, audiat Terra •verba
oris mei.
Concrescat, ut plwvia , doctrina mea : fiu a t , ut
ros , eloquiutn meum.
Quasi imker super herbam , et quasi stell# super
gramina ; quia nomen Domini m'vocabo.
Date magnißcentiam Deo nostro : Del perfecta
sunt opera : et omnes vi# ejus judicia.

al mundo Planetario .

25^
G lorificad, criaturas, á nuestro D io s, cu­
yas obras son perfectas: en la equidad todas
empiezan y acaban; tienen su principio y fin.
Confesad (1) las bondades del Señor: Dios
de los dioses , y Señor de los señores.
E l solo es el que obra las maravillas que
en el mundo se observan.
Jíl hizo los Cielos con infinita Sabiduría.
El ha fundado establemente la Tierra sobre
las aguas.
Él ha hecho las grandes lumbreras del
mundo.
E l ha criado el Sol para formar los dias.
É l ha criado la Luna y las estrellas para
que presidiesen la noche.
Mas (2) i quién hay que pueda contar los
efectos de su Omnipotencia, y darle todas las
alabanzas que merece ?
Si glorificamos (3) al Señor , ¿ qué cosa
gran(1)

Psalm. 135. Conjìtemini Domino quoniam
D eo Deorum . . . Conjìte -

Bonus. . . . Conjìtem ini

m ini Domino Dominarum. . . Q u i f a c i t
m agna

Solus. . . Q u i fe c it

Q u i firm a 'vit T erra m

m irabilia

Coelos in intellectu. . .

super aquas. . . Q u i fe c it

lum inaria m agna. . . Solem in potestatem dici. . .
JLunam et Stellas in p otestatem noctis.

(2)

Psalm.

105.

2. Quis loquetur Potentias

D o m in i , a u d ita s fa c ie t omnes laudes ejus ?

(3 )

Ecclesiast. 43. 30. G lorian tes a d quid v a -

lem u sì Ip se

enim

Omnipotens super omnia opera

ejus. Terribiiis Dom inus t et M .agnus vehementer,
Tomo I V .

Kk

et

258
Via ge estático
grande harémos ? El es el Omnipotente , que
infinitamente se eleva sobre sus obras.
El es el Señor terrible , y el sumamente
grande : admirable en su poder.
Si glorificáis al Señor quanto podáis, vues­
tra glorificación distará aún infinitamente de su
celsitud : admirable es verdaderamente su mag­
nificencia.
Alabando al Señor, ensalzadlo quanto pu­
diereis , pues que él es superior á toda ala­
banza.
Criaturas , (i) que habitáis en los Cielos,
glorificad con las alabanzas al Señor; haced
que ésas resuenen por todas las regiones Ce­
lestes.
Angeles del Señor , esquadrones del Dios
de los Exércitos, celebrad el poder del Om­
nipotente.
S o l, Luna , Estrellas y Luz , alabad al Ha­
cedor.
Cielo Empíreo , y glorioso Cielo de los
Cielos : aguas, que sobre estos estáis , alabad
el nombre del Señor.
Pues que con su palabra todo se hizo: él
manet mirabilis Potentia ejus. G lorißca n tes Dominum ,
quantumcumque potueritis , supervalevit enim a d huc : et admirabilis M agnißcentia ejus. Benedicentes Dominum ; exaltate illum quantum potestis:
major est enim omni laude.
( i ) Psalm. 148. L a u d a te Dominum de Coelis , Ire.

al mundo Planetario.
259
mandó ; y la nada le obedeció , mostrando to­
do lo que existe criado.
Él ha hecho estables sus criaturas dándo­
les leyes , que no transgredirán.
Criaturas de la tierra , del ayre y del mar,
g lo r ific a d y alabad al Criador.
Fuego , granizo , nieve , hielo y tempesta­
des , que obedecéis sus órdenes , alabad al Se­
ñor.
Montañas , collados , árboles frutales , y vo­
sotros cedros, alabad al Señor.
Béstias silvestres , domésticas , reptiles y
volátiles, alabad al Señor.
Reyes de la tierra , pueblos todos , Prín­
cipes y Jueces de ella , alabad al Señor.
Los jóvenes y las vírgenes, los viejos y los
niños ensalcen su nombre, pues que él solo es
el Grande en el Universo.
En los Cielos y en la Tierra se publique
la gloria del Señor , que ha ensalzado el po­
der de sus escogidos.
Alabadlo (1) , porque en estos hace res­
plandecer su Omnipotencia : alabadlo , por las
maravillas que en favor nuestro obra : alabad­
lo con acentos é instrumentos harmónicos: ala­
badlo con regocijo : toda inteligencia alabe al
Señor.
Con estas afectuosas expresiones concluyen
los Cánticos del Profeta mas celestialmente insPi(1) Psalm. i£o. Laúdate Dominum in Sanetis ejus , &e.

Fin de las

observacio­
nes del Via-

ge Estático.

2 6o
Viage estático
pirado , que á los hombres fué oráculo de la
locución divina ; y con las mismas, Cosmopo­
lita mió , entiendo yo haber dado fin á la ob­
servación de los Cielos en nuestro Viage es­
tático. En éste yo , director , consejero , fiel y
humilde compañero tuyo , te he conducido, y
hecho ver y admirar las grandes obras de nues­
tro Dios en los espacios celestes. Mucho he
discurrido , (i) y te he hablado sobre ellas;
pero todo discurso es inferior á lo muchísimo
que se podia decir , y por fin tiene el hacer­
te comprender , que el Criador resplandece, y
se ve en todas sus obras. En este Viage has
visto y admirado inmensas obras del Señor; pe­
ro sabe, (2) que se nos esconden , y son in­
visibles otras infinitamente mayores : poquísi­
mas son las que hemos visto. Nosotros debe­
mos acordarnos siempre de las obras del Se­
ñor , y de las que hemos visto , darémos no­
ticia á todas las criaturas.
Hé aquí , Cosmopolita, el objeto y el fin
de nuestro Viage y de nuestras observaciones
en estas regiones celestes , que ya deberémos
abandonar no para siempre , sino por los pocos
mo(1) Ecclesiastic. 43. 29. M alta dicemus et deficiemus in verbis : consummatio autem Sermonum
ipse est in omnibus.
(2) Ecclesiastic. 43. 36. M alta abscondita sunt
majora his : pauca enim vidimus operum ejus. 42.
1$. Memor ero igitur operum Domini, et qua vidi annuntiabo.

al mundo ’P lanetario .
261
momentos del brevísimo y fugitivo tiempo , que
estaremos entre los peregrinos mortales en el
barro de nuestra tierra. Volvamos á ella pa­
ra esperar el fin de nuestra peregrinación , y
con el vuelo que hagamos hasta encontrarla,
penetrarémos y atravesarémos otra vez las ce­
lestes regiones , que hemos visitado; pero sin
detenernos en la observación de los astros, que
la hermosean. Nuestro vuelo puede ser tan ins­
tantáneo , que lleguemos á la Tierra en el mis­
mo momento en que abandonemos este come­
ta , en que ahora estamos: mas no hay nece­
sidad de hacer vuelo tan rápido; y justo es,
amado Cosmopolita mió , que demos tiempo
para hacer algunas brevísimas y útiles reflexio­
nes sobre lo que hemos visto , y para despe­
dirnos hasta nuestra primera y pronta vista en
la eternidad» Volem os, pues, Cosm opolita, á
la Tierra : sígueme ácia ella volando , y oyen­
do con tu acostumbrada benignidad las pro­
metidas breves reflexiones, que empiezo á ha­
certe.
§. X I I .
Vuelo hasta la T ie r r a , en el que se hacen
m a s breves reflexiones sobre lo que en los
Cielos se ha observado : fin del Viage $
y despedida de los Viajadores .

,

Odo quanto estas inmensas regiones Cos?
mopolíta , presentan á nuestra vista , ob­
servación y conjetura , conspira á que forme­
mos práctica y clara idea de la limitación de
nuestra m ente, de los desordenados impulsos
de

T

262

Vi age estático

de su vana curiosidad , y de la Omnipotencia,
inmensidad é incompreensibilidad del Supremo
Prodigiosos Hacedor. Felicidad no casual, sino divinamen­
efectos de
te ordenada , es la que hace que nosotros, no
la limita­
obstante
la limitación de nuestros conocimien­
ción de la
mente hu­ tos por la observación de las obras del C ria­
dor , lleguemos á conocer claramente , que él
mana.
es Omnipotente , Inmenso é Infinito en todos
sus atributos. Nosotros, incapaces de formar
idea clara del espacio que ocupan las criatu­
ras mas m ateriales; del tiempo en que empe­
zó su creación; de su movimiento, número,
proporción , relaciones y demás atributos , ob­
servando en ellas lo que no comprendemos,
llegamos á conocer que de todo lo criado exis­
te eternamente su Causa , Principio increado,
Hacedor , Arquitecto y Conservador. Nuestra
mente ve la estension de los C ie lo s, que con­
cibe inmensos; y en la inmensidad material,
que se figura sin comprenderla , descubre una
clara imagen de otra superior y mas incompreensible inmensidad del Criador , á quien de^
ben su existencia , lo que es , y todo lo po­
sible, En la material inmensidad de los C ie­
los observa nuestra mente innumerables astros
desmedidos en grandeza, distantes en propor­
ción , perfectos en su figura, y enlazados con
la mas estrecha conexión , los quales, siendo
fuentes perenes de luz , ú objetos perpetuos
de iluminación , conservan establemente su si­
tuación , ó se mueven continuamente con el
mayor orden , y sin la menor alteración. En
En la uni­
esta unidad de mecanismo del Universo des­
dad del
inalterable cubre la mente la Unidad de la Suprema In­
teme-

al mundo V ianet añ o .

263

teligencia que lo formó: observa y admira las
obras mecánicas sin comprender sus perfeccio­
nes , aunque materiales ; pero en ellas ve cla­
ramente los efectos de aquella Omnipotencia,
que sacando todas las cosas de la nada, las
formó y construyó perfectas en número , peso
y medida. Ansiosa la mente se remonta sobre
los tiempos hasta tocar los umbrales ce la eter­
nidad para buscar la nada , de que salió to­
do lo criado , y solamente halla á su Criador,
por cuyo querer y poder existe lo posible , y
tiene existencia lo que antes no la tenia. Quando era nada todo lo que ves , Cosmopolita, en
estos Cielos no había número , grandeza , fi­
gura , luz , ni movimiento de astros, porque
estos no existían : faltaban entonces el tiempo
que señalan , y el espacio que ocupan. Enton­
ces , Cosmopolita , te pregunto , ¿ ó los astros
por sí mismos salieron de la nada , ó alguno
por su voluntad ó poder los sacó de ella? ¿Pen­
sarás , que el espacio inmenso que ves se for­
mó por sí mismo: que los astros por sí mis­
mos sacaron de la nada su m aterial: que ellos
arquitectaron su luz , grandeza, figura y pro­
porciones ; y que asimismo se imprimieron y
animaron el arreglado movimiento que hasta
ahora en ellos vive ? ¡ O Cosmopolita m ió!
este absurdo pensar no habrás tenido , ni ten­
drás jamás , sin hacer injuria á tu razón , y
deshonor al espíritu humano ; pues que sola­
mente puede ser efecto epurio de una mente
delirante. Esta , aun en sus mayores deliquios,
si piensa , necesariamente conoce, que no da ni
puede dar materiales, figuras , ni movimientos,
lo

mecanismo
de la fábri­
ca munda­
na resplan­
dece la uni­
dad del Ar­
quitecto.

Considéra­
se lo que
antes del
principio
de los tiem­
pos era lo
criado que
existe.

264

La irnágen
que del
Criador res­
plandece en
las criatu­
ras , es in­
visible á los
espíritus
perversos.

Viage estático

lo que es m aterial, figurado y movible : que
no hace salir de la nada al que de ella salió;
y que todo lo criado es efecto del Ser Eter­
no , que existía quando todo lo criado era nada.
Estos conocimientos, ni menos útiles , que
evidentes y ciertos, adquiere , Cosmopolita, nues­
tro espíritu en la observación délas obras del
Omnipotente, quando las contempla, para ha­
llar en ellas visible á su Criador ; pero n o , no
hallarán , ni verán á éste aquellas viciosas y
perversas mentes, aquellos desgraciadamente
soberbios y rebeldes espíritus , que por su gran
ceguedad , no divisando en las criaturas la imágen del Criador , idolatraron en e lla s; y co­
mo Principio y Fin de sí mismas se las fin­
gieron , mezclando lo criado con el Criador.
¡O mezcla monstruosa de las tinieblas con la
lu z , de la muerte con la vid a, y de la nada
con el eterno Ser! Producción horrible , tú eres
de aquel pensar delirante , que oprimido de la
inmensidad material de las criaturas, ignora
la ciencia fácil de elevarse sobre ellas , para
hallar y ver á su Criador. En la escuela de
la ignorancia , de la temeridad y del vicio, es­
tudian los desgraciados espíritus , que no lle­
gando á compreender el mecánico obrar de la
naturaleza sensible, se detienen en su incompreens^bilidad , presumiendo hallar la del Cria­
dor. Este es el funesto y miserable fruto de
la decantada sublime perfección , á que hoy se
publica elevado el estudio de la física terres­
tre y celeste , en el que la ceguedad mental
de ignorantes y viciosos usurpadores de el nom­
bre de Filósofos, los embaraza en sistéma mons­
truo-

al mundo Vianet ario»
265
truosos, y les hace confundir los efectos con
las causas, lo material con lo espiritual , lo
temporal con lo e tern o , la nada con el ser,
y lo criado con el Criador.
Cosmopolita m ió, por poco que el hom­
bre reflexione sobre lo sensible que le rodea
y toca inmediatamente , luego conocerá prác­
ticamente , que teniendo cierta experiencia de
haberse criado para su servicio el globo terres­
tre , quanto él produce, y quantos animales
sustenta , de todo esto ignora todo lo que di­
recta é inmediatamente no concurre para lo­
grar el dicho servicio. El Criador formó y des­
tinó el orbe terrestre para todos los que com­
ponemos el linage y la prosapia de Adam , pri­
mer hombre que lo pobló : en todo el orbe
terrestre ciertamente no hay superior á noso­
tros viviente alguno, al que por naturaleza ó
por razón debamos servir ú obedecer: si nues­
tro linage faltára del Globo terrestre, y á éste
baxára entonces una Inteligencia celestial, ella
juzgaría, que el Criador no había formado el
dicho orbe terrestre para ninguno de quantos
entes en él existían incapaces de mostrarse
agradecidos á su bienhechor, y de ser obje­
to de sus delicias : conocería é inferiría nece­
sariamente, que la fábrica del orbe terrestre,
y la formación de los animales que lo pobla­
ban , se destinaban para criaturas amadas del
Criador , y capaces de corresponderle con sil
servicio y agradecimiento. Estas criaturas son
únicamente los hombres colocados en el orbe
terrestre , para gozar sus producciones y ser­
virse de sus animales. Si tantos bienes prepaTomo I K .
L1


Destino y
servicio de
la naturale­
za terrestre
al hombre.

El hombre
ignora la
mecánica
producción
de los bie­
nes terres­
tres que go2a.

La curiosi­
dad de los
hombres les
hace cono­
cer su ig­
norancia.

266
V ia ge estático
ró el Criador para servicio corporal de los
hombres : ¡ qué bienes tan incompreensibles
no habrá preparado para su deley te espiritual!
Gozan los hombres infinitos bienes en el or­
be terrestre , sin saber cómo en éste la natu­
raleza los produce, conserva y perfecciona.
Los hombres tienen de la naturaleza el poco
conocimiento que les basta para que ella obe­
dezca á su industria y al trabajo de los ani­
males sus esclavos naturales, subministrando
quantos bienes esconde en sus senos ; pero ellos
ignoran de dónde salen estos bienes, y como
se forman. V en , sienten, y se aprovechan de
los efectos de la naturaleza, que les oculta
totalmente el mecanismo con que los produce.
Ésta e s , Cosmopolita m ió, la ignorancia
que todos los hombres tenemos de todo lo ter­
restre en que vivimos , que gozamos y de que
nos servimos. El Criador, además de haber­
nos dado habitación , señorío , y tantos bienes
en el orbe terrestre, puso á nuestra vista men­
tal y corporal estas regiones celestes, no me­
nos inmensas por su grandeza , que admirables
por la diferencia y hermosura de sus innume­
rables astros. En ellas vemos, con la vista cor­
poral lo que no compreendemos ni llegamos a
concebir; pero nuestra curiosidad, superior a
nuestra inteligencia, penetra mas alia de las in­
mensas regiones que alcanzamos á distinguir
con la vista. Nosotros , agitados de impulsos
ocultos y naturales de nuestra mente curiosa,
juzgamos digno de nuestra consideración hallar,
si todo lo visible se vuelve al rededor de no­
sotros , ó si nuestra Tierra se mueve al rede-

al mundo Vianet ario.

267
dor de otros objetos (1). Fingimos suposicio­
nes, adelantamos los discursos, sacamos conseqüencias, y á cada paso nos encontramos
en un caos de dificultades insuperables. Nues­
tra curiosidad no por eso desiste : presume ha­
llar en la naturaleza celeste la causa de sus fe­
nómenos : para hallarla , nos internamos en sus
mas ocultos senos; pero no por esto logramos
mayor conocimiento : antes bien , quanto mas
queremos entender lo mismo que vemos , nos
hallamos mas ignorantes sin saber cómo suce­
de el orden maravilloso de las obras de la
naturaleza , que admiramos y no conocemos.
En una palabra: quanto mas observamos y
contemplamos esas regiones celestes: quanto
mas discurrimos é ideamos sistémas y suposi­
ciones sobre los fenómenos de los varios é innu­
merables astros que en ellas vemos ; mas y mas De la ob­
descubrimos dos verdades : conviene á saber; servación
la primera e s : todo quanto vemos en los Cie­ de los Cie­
los , que no vieron nuestros antiguos : quanto los se infie­
ren dos
sobre estos llegamos á alcanzar y distinguir,
verdades.
en virtud de la experiencia de los siglos y de
la industria célebre de los telescopios ; todo nos
sirve únicamente para confirmar aquella ver­ Primeradad sagrada, en que senos dice: *cQue Dios
crió
( 1 ) Seneca (N a t. Quest, lib. 7. cap. 1 . ) di­
ce : D igna res est contemplatane , ut sciamus in
quo rerum statu simus : pigerrimam s o r titi, an
'velocissnnam sedem : circa nos Deus omnia , an
nos agat.

268

Segunda.

Viage estático

crió esos astros lucientes para servido de to­
das las gentes que están baxo del Cielo : los
crió el Señor para que dividiesen el dia de la
noche, y sirviesen de señales á utilidad de ellas;
y para distinguir los tiempos , los años, las es­
taciones de estos y los dias (1).” Si prescindi­
mos de lo que los sagrados libros nos dicen
en estas proposiciones , y en las conseqiiencias
que de ellas naturalmente resultan, en orden
á los exercicios de la vida humana , y de los
necesarios para arreglar las sementeras, cose­
chas , cazas , pescas y frutos de la Tierra : si
buscamos mas de lo que en dichas proposicio­
nes se nos dice , no hallarémos, por fruto de
todas nuestras observaciones y contemplacio­
nes , sino otra verdad , que es la segunda; es­
to es : "Ignorancia humana : curiosidad huma­
na : vista corporal , que ve lo que no enten­
demos : mente curiosa , que penetra sobre lo
que vemos; y mente , que queriendo sulcar por
el caos de la inmensidad de los espacios y de
los tiempos , naufraga ó pierde el rumbo sin
saber adonde va , ni en dónde se halla.”
Estas son , Cosmopolita , las dos verdades,
que como único fruto de toda la contempla­
ción
(1) Solern , et Lunam , et omnia astra Coeli...
quce creavit Dominus D eus tuus in ministenum
cunctibus gentibus qu<e sub Coelo sunt ( Deute­
ron. 4. 19.). F ia n t luminaria in ßrmamento Coe­
li , et dividant diem ac noctem , et sint in signa , et t empora , et dies et annos (Gen. I. 1 6 . )

.

al mundo Planetario

269

cion humana yo infiero y reconozco en la ob­
servación de esos inmensos Cielos. Y qué, Cos­
mopolita mió , me preguntarás , viéndonos así
atormentados de tal ignorancia y curiosidad de
estos fenómenos, ¿deberémos creer, que siem­
pre hemos de vivir luchando con la ignoran­
cia y curiosidad? N o , Cosmopolita, te res­
ponderé : no puede suceder esto; antes bien,
el experimentar prácticamente, que en esta vi­
da mortal no hay esperanza de satisfacer á la
curiosidad de conocer las obras que vemos del
Omnipotente , es señal manifiesta de haber otra
vida , en la que se nos concederá lo que aho­
ra se nos niega. No ha hecho el Criador tan­
to como vemos con la vista corporal , y pe­
netramos con la mente , para que no fuese co­
nocido ; y ni nos ha criado para que perpe­
tuamente lo ignoremos. Esta curiosidad que nos
atormenta , y la ignorancia que pone el velo
á nuestra mente, deseosa por naturaleza de sa­
ber y entender lo que ve, lo que conjetura y
lo que admira , nos están gritando que hay
otra vida , en que desgarrándose ó desapare­
ciendo el velo que cubre y oculta lo misterio­
so , éste se declarará y manifestará, y con su
vista y conocimiento se saciará nuestra natu­
ral curiosidad. El deséo vivísimo que estimu­
la nuestra mente á saciar su curiosidad, ¿ es
por ventura menos activo, que el estímulo que
nuestro cuerpo mortal experimenta para satis­
facer á sus naturales necesidades de comer y
beber , quando lo aflige el hambre ó lo ator­
menta la sed ? La piedad del Criador da me­
dios para satisfacer al hambre y á la sed del
cuer-

Lucha de
la curiosi­
dad y de la
ignorancia
en los hom­
bres.

El mundo
no se hizo
para que los
hombres no
lo conocie­
sen jamás.

La curiosi­
dad de sa­
ber lo que
en la vida
mortal
siempre se
ignora,
anuncia la
vida inmor­
tal.

2?o
Viage estático
cuerpo; ¿ y no los concederá para saciar la cu­
riosidad del espíritu? En éste, la curiosidad
es la mayor virtud de su mente , como el amor
propio es la mayor virtud de su voluntad;
pero estas grandes virtudes están hoy justa­
mente desacreditadas entre los terrícolas , por­
que ellos las han convertido en vicios. Amor
propio viciosamente se llama hoy el que incli­
na y hace sujetar la razón á la irracional pa­
sión , y preferir lo temporal á lo eterno ; y
por curiosidad también viciosamente se entien­
de, el deséo de investigar delirando lo que en
vida mortal siempre se ignora, y solamente
se permite y puede saber en la inmortal y
eterna. Los terrícolas, que con las alas del
amor propio vicioso y de la vana curiosidad,
presumen volar mentalmente, se asemejan á las
bestias , en quienes los sentidos corporales son
la medida y esfera de lo que aman y desean.
Menos felices que éstas serían los terrícolas,
si la muerte corporal, debiendo dar total fin
á ellos, como lo da á las bestias, no obstan­
te en su espíritu existen innatos, y se fo­
mentan siempre invariables el amor de la rec­
titud , y el deséo de conocer en sí y en sus
obras al Supremo Criador que lo enriqueció
con tan preciosos dones y propiedades.
En lo moral y en lo físico , lo que el ter­
rícola debe hacer , y lo que desea saber , prue­
ban , Cosmopolita, lo que él se diferencia de
las bestias. No se hicieron para éstas los pre­
mios espirituales y eternos , porque no son ca­
paces de amar y m erecer: ni para excitar y
saciar la curiosidad de ellas , la Omnipotencia
se

al mundo Vianetario.
sjri
se empleó en fabricar las portentosas y admi­
rables obras , que no pueden ni desean cono­
cer. La vista material de la grandeza y mag­
nificencia de las obras del Omnipotente, no ex­
cita mas la viviente bestia , que la insensible
planta , para conocer en ellas el A utor; por­
que todas las bestias, no menos que las plan­
tas , son incapaces de glorificar al Criador, que
solamente se glorifica en estas criaturas , co­
mo en obras mecánicas de su poder. Solamen­
te el hombre es aquella feliz criatura, que sien­
do capaz de conocer á su Dios en sus obras,
y de gozarlo en §í mismo , puede y debe , por
medio de este conocimiento , glorificar y en­
salzar su Poder inmenso y su admirable Sabi­
duría.
A este fin , Cosmopolita m ió , debes diri­
gir todos los conocimientos , y las observadones que has hecho, oído y aprendido en es­
te V ia g e, el qual te servirá ya para conocer,
que los mortales pretenden en vano abrazar con
sus limitadas, y freqiientemente falsas ó fan­
tásticas ideas , la inmensidad é incompreensibilidad de las obras de Dios; y yapara admirar
en silencio respetuoso y humilde la Magestad
Suprema obradora de tantos prodigios. "Por
mas que consideres esos hermosos C ielos, y
las demás obras de nuestro D ios, te he dicho
antes ( i ) , y te vuelvo á repetir, Cosmopolita
mió , siempre hallarás mas que considerar : admi(i)

Ecclesiastic, cap. 43. 29.

2J72
Vi age estático
m ira, alaba y ensalza la Mano Omnipotente
quanto puedas ; y hallarás siempre, que nues­
tro Dios es digno de mayor alabanza y admi­
ración.” Estas verdades que la revelación di­
vina nos enseña en los libros sagrados , cono­
ció por razón la misma profana sabiduría. O ye
las palabras con que ésta se explica en las obras
de los dos antiguos y mayores Filósofos, que tu­
vieron las naciones Griega y Española : "N un­
ca debemos, dicen estos Filósofos ( i) , estar con
mayor modestia y compostura , que quando se
trata de Dios. Si al entrar en los templos nos
mesuramos; si en los sacrificios humillamos
nuestra cabeza , y nos revestimos del mayor
respéto y sumisión , ¿quánto mas deberémos
hacer esto mismo , quando tratamos de las es­
trellas , de los astros y de la divinidad , pa­
ra no afirmar nada con imprudencia ó teme­
ridad ; porque ignoramos lo que son , ó para
no fingir contra lo que sabemos que son? No
nos maravillemos al v e r , que nuestros cono­
cimientos sobre cosas tan sublimes son tan tar­
díos: porque ¿quántas cosas hay ocultas, que
nunca se descubrirán á la vista humana? No
crió Dios todas sus obras patentes á los hom­
bres. ¿ Qué número de éstas se somete al cono(2) Séneca , en el lib. 7. de las Qiiestiones
naturales, cirando á Aristóteles , empieza aa el
cap. 30: " Egregie Aristóteles , nunquam nos verecundiores esse debere, quctm cuín de Dus sigatur. . . . &V.”

al mundo Planetario.
3
nociiniento humano? E l mismo Hacedor que
fabrico toda esta gran máquina : este Hacedor,
que es lo mayor de to d o , se oculta á nuestra
vista mas que todo lo criado , y solamente pue­
de ser visto intelectualmente. Muchas cosas ya
vecinas á la Suprema Deidad , y que parecen
ser participantes de sus próximos atributos,
son obscuras ( 1 ) ; ó por mejor decir, ellas, no
sin motivo de gran admiración , ocupan nues­
tra vista y huyen de e lla ; ó son de tal su­
tileza , que no las puede discernir la mente
humana; ó digamos m ejor, que la Magestad
grande habita ocultamente en tan sagrado re­
tiro , y que á ningún mortal permite entrar
corporalmente en su Reyno.” A s í , Cosmopo­
lita mió , hablaron estos Filósofos (2) , que en
la infancia de la física celeste, siguiendo la doc­
trina de Sócrates , distinguieron con las luces
de su razón natural lo que la experiencia de
los

( 1 ) Séneca , en el lib. 7. citado , cap. 31.
(2) Sócrates enseñaba , dice Xenofonte , que
en la astronomía no se hiciese estudio del artificio
con que Dios gobierna todas las cosas ; porque
juzgaba que este artificio no se podía conocer por
el hombre , y que no era agradable á Dios el es­
tudio de las cosas que nos ocultaba. Decía tam­
bién , que se exponía á enloquecer , no menos que
Anaxágoras , el que tuviese gran curiosidad por
saber estas cosas. Véase en la obra: Xenophontis
memórabilium gr¿ec. a cla t.lib ri. Oxonii , 1703.8.
lib. 4. cap. 7. num. 6. p. 260.
Tomo 1 K .
Mm

2^4

Ciencia de
los fines fí­
sico y mo­
ral de la
creación.

Viage estático

los siglos nos enseña , y confirma la doctrina
de los mejores Físicos antiguos y modernos.
Ellos llegaron á conocer la verdad , que el
Sabio divinamente ilustrado nos enseñó, dicien­
do ( i) : CfSi es difícil entender las cosas de la
Tierra , y con gran trabajo entendemos las que
á nuestra vista se presentan; ¿ quién investiga­
rá las que están en los Cielos V*
Tu benignidad, Cosmopolita, me permi­
ta hacer aquí pausa para determinar y fixar
los términos de utilidad prescriptos á lo mu­
cho que ignoramos , y á lo poco que sabemos.
El Sabio divinamente ilustrado nos dice , co­
mo acabas de oír, ser vana nuestra presunción
de saber lo que en los remotísimos Cielos 'hay
y sucede ; pues que somos tan ignorantes , que
con dificultad y trabajo llegamos á entender
lo terrestre que nos rodea. De esta experimen­
tal verdad se muestran ignorantes ú olvidados
los que con temeraria presunción , fraguada en
la oficina de la impiedad , pretenden saber , no
solamente lo que hay en los Cielos, sino tam­
bién el mecanismo universal del mundo sen­
sible ; y por medio de esta ciencia , se lisongean entrar en el estudio de los fines físicos y
morales de la existencia de todo lo criado. Si
por ventura has leído , Cosmopolita , las obras

( i ) Difficile ¿estimamus qu<e in Terra sunt;
qu<£ in prospectu sunt invenimits cum labore;
qme autem in Coelis sunt , quis investigavit ? Sa­
pient. 9. 16.
ft

a l mundo 'Planetario.
2^5
físicas de un moderno acreditado en los tea­
tros escolares de filosofía , te acordarás, que
al principio de ellas discurre a s í( i) : " E l En­
te Supremo nada hizo sin algún fin : todas las
substancias criadas, y las partes que las com­
ponen , tienen sus fines recíprocos: sus fines tam­
bién tienen el orden con que el universo y ca­
da parte de él están situados : nada hay que
sea inútil ó superfluo : el todo es como un texido de partes , de las quales unas sirven á
otras. Toca , pues, al hombre investigar los
fines , por los que Dios ha dispuesto y orde­
nado todas las cosas : de qué manera una se
subordina á otra ; y por qué vemos , que cada
una de ellas tiene sus propiedades diferencia­
les. Todas estas investigaciones debemos hacer
para mejor conocer y penetrar la Sabiduría de
Dios , y glorificarlo en quanto podamos. Tal de­
be ser el objeto, no solamente de nuestra cien­
cia filosófica , sino también de todas las demás
ciencias: así observamos , que se aplican á es­
tas investigaciones, no solamente los Filóso­
fos , sino también los Médicos , de cuyo estu­
dio ellas son objeto ; por lo que estos obser­
van , no solamente quál sea la situación del
cuerpo humano ; pero también procuran inqui­
rir los usos y fines de ella , y descubrir por
qué algunas partes internas tienen ésta y no
otra situación. . . . Juzgamos que con razón han
res-

(1) Pedio-Van Musschenbroek: Essai de Physique : obra citada en el vol. 1. c. 1. §, 2. p. 3.
Mm 2

Razones
con que la
dicha cien­
cia se pre­
tende pro­
bar útil.

2¿r6

Viage estático

restablecido esta parte de la filosofía Leibnitz
y Wolfio. Los que sobre esta materia quieran
profundizar mas , pueden consultar las obras de
W olfio , que ha compuesto los Elementos de
esta ciencia de las causas finales.” Hasta aquí
el moderno Filósofo , que es Musschenbroek,
á quien responderé primeramente con autori­
dad de Filósofos modernos , y después con ra­
zones que en la filosofía tienen el primer lu­
gar.
La ciencia de las causas finales ensalzada
por Musschenbroek, no agrada al célebre mo­
derno matemático, que el tumultuante pueblo
de París ha elegido últimamente por su G o ­
Respuesta
bernador. Este moderno , que los Franceses lla­
á las razo­
man
sabio sin preocupación , aludiendo á las
nes pro­
causas y fines del mecanismo del U niverso,
puestas.
pregunta, ó duda así: "¿L os lazos (i) del sistéma mundano no se pueden romper ú aflo­
jar ? ¿ No se alterarán sus movimientos? Estas
dudas son difíciles: Somos aún jóvenes en la
Tierra y en las ciencias para responder á ellas,
Parecer de ó decidirlas.” Otro moderno viviente , C oaca­
dos célebres démico del actual Gobernador de París , y ce­
Matemáti­
lebérrimo por sus obras astronómicas , discur­
cos moder­ riendo de la obscuridad de las causas finales,
nos,
y del caos de errores, en. que se abisma la
mente inquiriéndolas: "En este caos, dice, (2)
han

(1) Bailly , en la historia citada de la Astro­
nomía moderna , en el vol. 3. dise. 4. p. 226.
(2) La-Lande , Astronomie , n. 3249-

a l mundo "Planetario.

*7 7

han caído los grandes Filósofos Ferm at, Leib­
nitz , Maupertuis , & c. queriendo combinarlas
causas finales ó las suposiciones metafísicas de
las pretendidas relaciones entre los efectos co­
nocidos y las causas que se les señalan , ó los
fines por los que se creen bêchas.’’ Esta ver­
dad conoció muy bien Sócrates , cuya mente Parecer de
perspicaz se agitó también con la vana curio- Sócrates,
sidad de investigar las causas finales del me­
canismo y de la existencia de todo lo criado.
T e acordarás , Cosmopolita , de las juiciosas
reflexiones de Sócrates , que sobre las dichas
causas te referí quando estábamos (i) en el
Sol; á ellas te añadiré ahora la siguiente, que
Xenofonte (2) pone entre los dichos de Sócra­
tes : ÍC Este , d ice, enseñaba solamente lo que
en cada cosa era necesario : En la geometría,
decia é l , aprendamos lo que se necesita para
medir y distribuir las Tierras ; y en la astrologia lo que es necesario para conocer bien
los dias, las noches , las horas , los meses , los
años , & c. En otras muchas cosas de estas cien­
cias no se advierte utilidad alguna , y no de­
bemos abandonar las cosas útiles á la vida , y
perder el tiempo en las inútiles.”
Este excelente consejo de Sócrates desea­
ría yo , Cosmopolita , impreso en la mente de
todos los que desean ser sabios. El primer impul(1)
(2)

En el segundo Tomo de este Viage , p. 67.
Véase la citada obra : Xenophontis memo■rabilium , érc. lib. 4. cap. 7. núm. 4. p. 259.

278
Viage estaticé
pulso del espíritu humano en todos sus cono­
cimientos tiene por objeto la utilidad propia:
el amor propio , entendido en su verdadera
significación , es el aguijón natural que el Cria­
dor puso en nuestro espíritu, para que éste en
lo m oral, mental y sensible buscáse su utili­
dad y felicidad ; pero la perversión de su men­
El amor
te , y las viciosas inclinaciones del cuerpo que
propio se
él anima , lo ciegan y conducen arrastrando á
convierte
lo inútil y á lo dañoso , en que encuentra su
viciosamen­
te 'en daño infelicidad. E l espíritu mentalmente ciego , y
sensiblemente arrastrado de sus pasiones , pos­
propio.
pone lo temporal á lo eterno , lo aparente á
lo verdadero , y lo dañoso á lo útil. Su ra­
zón y su natural deséo lo aguijonean para bus­
car y hallar su verdadero bien ; y las pasio­
nes á que se abandona , le presentan el ver­
dadero mal enmascarado con la apariencia del
bien. Este funesto efecto, que freqiientísimamente se verifica en lo m oral, es comunísimo
en todo lo científico. Los hombres (i) natu­
ralmente desean saber lo útil ; y por desgra­
cia fatal se emplean comunmente en estudiar
lo inútil. De este modo ¿.podrán conseguir ja ­
Visita de más utilidad con sus ciencias ? Figúrate , Cos­
Bibliotécas mopolita , que entramos ahora en las mayo­
res Bibliotecas del mundo, quales se creen ser
Européas.
las Reales de París y de M adrid, y que en
ellas
( i ) Invent quod fecerit Deus hominem rectum,
et ipse se injinitis miscuerit qudstionibus. E ccle­
siastic. 7. 30.

al mundo Planetario.

279

ellas empezamos á observar los libros según
las respectivas clases de las ciencias. Figúrate,
que te pongo enfrente de la clase de los Au­
tores Filósofos antiguos y modernos , y empie­
zo á mostrarte , por orden de antigüedad , sus
obras, y á indicarte la naturaleza y série de
sus sistémas físicos y metafísicos , y las succesivas épocas de su aplauso y de su infamia
ó deshonor. A quí, te digo yo entonces, están
todos los Filósofos platónicos : estas son las
obras de su corifeo Platón , cuyas ideas filo­
sóficas , verdaderas y falsas , cuyas conjeturas
y cuyos delirios ellos se han propuesto por
pauta de sus interpretaciones, haciéndole de­
cir mas despropósitos de los que él escribió ,
pensó y conjeturó. Las ideas del maestro en­
mascaradas y empedradas con las interpreta­
ciones de los discípulos , forman la filosofía,
que enseñó y veneró la escuela de los Grie­
gos y Romanos en los siglos en que florecie­
ron sus mayores sabios. La filosofía platónica
desapareció, no á vista de la verdadera cien­
cia , sino á presencia de las primeras tinieblas,
que los siglos de la ignorancia esparcieron por
todas las naciones sabias. La ignorancia fué el
sepulcro de la filosofía platónica, y en él re­
vivió la aristotélica, que se habia creído muer­
ta casi en su misma infancia , en que no pu­
do probar sus fuerzas con la platónica , que
era ya casi viril. Empezó á florecer el peripatetismo, y quedaron las obras filosóficas del
platonismo como monumento venerable por su
antigüedad, y no por su utilidad. En la fí­
sica y metafísica los peripatéticos no se atre­
vían

Filosofía
platónica.

Su sepul­
cro fué la
filosofía pe­
ripatética.

280

Borradura
ó expurgacion de la
filosofía
platónica.

Filosofía
peripatéti­
ca.

Su borra­
dura ó expurgacion.

V i age estático

vían á citar á Platón , sino como á autor estrangero en ellas. Los modernos en sus obras
filosóficas han hallado incorruptibles las semi­
llas de algunas verdades, que no descubrió ,
ó no supo apreciar el peripatetísmo; y si ex­
ceptúas las poquísimas proposiciones en que se
contienen estas verdades, ellos convienen con
el peripatetísmo en el desprecio de las demás
que pertenecen á la física y metafísica. He
aquí, Cosmopolita mió , que si en las obras
de todos los Filósofos Platónicos borrases las
proposiciones despreciadas, casi llenarás de bor­
rones todas sus páginas. Borra también , si quie­
res , las mismas proposiciones en todos los Au­
tores profanos y sagrados que las citan , ó de
ellas se valen para fundar ó autorizar sus dis­
cursos. Apenas quedará obra de Autor , en la
que no puedas y debas borrar mucho.
Pasemos á observar las obras del peripate­
tísmo : i Quántas encontrarémos en ésta, que
deban ser un continuo borron? No trates ya,
Cosmopolita , de borrar lineas ni páginas , sino
de hacer un espacioso lago de tinta , en el que se
sumerjan y queden borradas millares de obras
filosóficas. En otra ocasión te indiqué el núme­
ro de Autores que habían ilustrado el peripa­
tetísmo hasta la mitad del siglo décimosexto.
Hasta ahora ninguno ha podido reducir á exácto número las muchas obras peripatéticas que
desde dicho tiempo se han publicado, hasta
la mitad del siglo presente ; y no desproposi­
tará el que diga , que mas de 30$ Autores han
enseñado , ilustrado ó adoptado el peripatetísttiQ. Ea las obras filosóficas de tantos millares
de

al mundo V ianet ario,
281
de Autores borra todo lo físico y metafísico,
que en ellas hay : bórralo sin temor de per­
judicar á la verdadera filosofía : borra lo que
en lo físico dixeron ellos sin observar las cau­
sas , ni los efectos naturales ; y lo que en lo
metafísico pensaron abandonándose al delirio
de mentes fantásticas, que confundían la ver­
dad con la existencia de sus ideas. Estas obras,
hoy y eternamente inútiles , entren y perezcan
en el negro caos del olvido.
Tantas obras como has borrado, han dexado vacíos en los estantes los muchos luga­
res , que injustamente ocupaban. ¡ O qué gran­
des vacíos se ven en las Bibliotecas ! Pero ma­
yores que ellos se verán ; porque aún hay
muchísimos que borrar. Vamos á los Filósofos
modernos, cuyas obras se distinguen por la
hermosura de sus impresiones y enquadernaciones : no las respetes por esta engañosa apa­
Filosofía
riencia : sabes bien , que el mas disimulado ve­ moderna.
neno se da á beber con tazas de oro. Prepa­
ra tus instrumentos borradores , y con ellos
empieza á borrar todas esas obras , en que se
romancea el obrar de la naturaleza, y se algebrayzan sus fuerzas , causas y efectos. Bór­
ralas , Cosmopolita , sin respetar la hermosu­
ra de sus ediciones, ni la celebridad de sus
Autores, á quienes no se debe el respeto, que se
les ha negado á Platón y Aristóteles. Borra lue­
go sus escritos , no perdonando su título y nom­ Su borradu­
bres , para que en el olvido perezca con el ra, y la de
malhechor su delito. Ya que has borrado to­ los roman­
dos los romances de la naturaleza, borra tam­ ces físicos
bién todos los que se han escrito sobre la me- é históricos.
Tomo I V .
Nn
di-

282
V i age estático
dicina, la historia natural y la geografía ; y
los que se han inventado sobre los hombres,
fingiéndolos héroes en las fabulosas fuerzas, em­
presas , sabiduría y santidad. Luego que hayas
acabado de borrar la muchedumbre de libros
que te he indicado, ven , Cosmopolita , á es­
tos estantes llenos de libretines nuevos. Lee el
título de los estantes , que dice humanidad y
deberes del hombre. Este título es falso ; pues
que todos los libros , que báxo de él están,
Borradura
de la moder­ enseñan la fiereza: bórralos todos, y en lugar
na ética y
de ellos , debaxo del título , pon un cartelón,
política.
en que esté escrito el Decálogo con las si­
guientes palabras : D ilig es (1) Dominum Deunt
tuum ex toto cor de tuo , et in tota anima t u a t
et in tota mente tua. . . diliges proximum tuumt
sicut te ipsum. Esta admirable sentencia , que
Alexandro Severo , habiéndola aprendido de
los Christianos, (2) hizo escribir en varios si­
tios de su Palacio , y gravar en algunos edi­
ficios públicos, es el fundamento y la pauta
de todo quanto se puede y debe escribir so­
bre los deberes del hombre con el Criador y
con sus semejantes. Sobre esta pauta se escri­
bieron los Santos Evangelios y los libros Sagra(1) Matth. 22. 37. Marc. 12. 31.
(2) Elio Lampridio , en la vida de Alexan­
dro Severo , cap. 52. dice , que hada repetir y
poner en los públicos edificios la sentencia : quod
tibi non 'vis , a lteri ne feceris , que había sido de
algunos Judíos ó Christianos.

al mundo Vianet ario.
283
grados llamados Sapienciales , cuya lección, aun
entre aquellos que dicen profesar su doctrina,
es , por su desgrada , mas rara que lo era en­
tre los antiguos Etnicos, que no pocas veces
la leían admirando sus celestiales máximas. En
la clase de ética sagrada y c iv il, dexa estos
libros Sagrados con sus mejores Comentarios,
y para que esta ciencia se pueda estudiar me­
tódicamente , con estos por las excelentes obras
éticas de Santo Tomás de Aquino , de Tomás
de Kempis , de Jacobo Benigno Bossuet, de
Carlos Scribani y de Adán Contzen. Quedan
por visitar los gramáticos y poétas. Las obras
de estos nos han hecho experimentar ya los
funestísimos efectos, cuya previsión obligó á
Platón á desterrar los poétas profanos de la
ciudad , privándolos del derecho patrio con ho­
nores fingidos: destierra tú de la Biblioteca , ó
borra todas sus poesías , que no sean Sagra­
das. En los antiguos libros gramáticos borra
todo lo que Manuel Alvarez dexó de poner en
su gramática ; y en los modernos no dexes de
borrar, sino los simples elementos y vocabu­
larios de las lenguas.
Mira ahora atentamente , Cosmopolita, las
grandes Bibliotecas que hemos visitado y ex­
purgado : ellas están casi vacías de libros legi­
bles , y llenas de libros borrados. Si tanto se
borra , me dirás, en las Bibliotecas de las na­
ciones Européas, que son las mas sábias del
mundo, ¿quánto mas se deberá borrar en las
Bibliotecas Asiáticas de otras naciones, que aun­
que cultivan la literatura , en ésta son muy in­
feriores á las Européas ? Esta conseqüencia,
Nn 2
Cos-

284

Via ge estático

Cosmopolita , se verifica en unas naciones, y se
Visita de
una Biblio­ falsifica en otras. Supon, por exemplo , que en­
teca China. tramos en la Biblioteca grande de Pekín, pa­
ra observar las ciencias de la nación China , que
después de la Européa, es ó se cree la mas le­
trada en el mundo. Pekín es Corte del Imperio
Chino, el qual contiene mas de 200 millones
de personas, y es como el centro de la litera­
tura , no solamente de casi todas las naciones
orientales , que no perteneciendo á dicho Im­
perio , hablan dialectos de la lengua China , si­
no también de algunas Tártaras, como de la
Mancheux y Japona, que entienden la escriptura de los Chinos , y á estos veneran como
á oráculos de las ciencias. De éstas, oye aho­
ra , Cosmopolita , las que los Chinos cultivan,
y las que desprecian ; y esta anticipada noti­
cia te hará conocer , que en aquellas ciencias
en que has borrado mayor número de libros
Européos , apenas encontrarás un libro Chino
que debas borrar , porque no lo hay.
En el Imperio Chino, Cosmopolita mió , no
se
conocen
los libros dialectos , ni los metaCiencias
que se cul­ físicos : los innumerables que han escrito los
Griegos , Arabes y Européos llevados á la Chi­
tivan entre
los Chinos.
na , se tendrían en ésta por delirios de hombres
por la naturaleza destinados para vivir soli­
tariamente ocupados con sus pensamientos. " E l
grande y único medio que en la China con­
duce á las riquezas , á las honras y á los em­
pleos , dice un célebre Escritor , (1) es elestúdio
(1)

Description géographique , historique , ère.
deV

al mundo Vianet ario.
285
dio de los libros de Confucio , de la historia
de las leyes y de la ética : á este estudio se
reduce lo que los Chinos llaman iien-tchang;
esto es , escribir bien con palabras elegidas
y propias del asunto de que se trata. De es­
te modo se llega al Doctorado ; y luego que
este grado se ha conseguido , se logran el ho­
nor y la fama, á que se juntan las convenien­
cias de la vida , pues que se tiene seguridad
de lograr presto un Gobierno. . . . nada de es­
to pueden esperar los que se aplican á las cien­
cias especulativas que entre los Chinos se desCiencias
precian ; porque su estudio no conduce á los que los Chihonores ni á la fortuna. En la lógica siguen nos desprelos Chinos solamente la razón natural; y no cian‘
obstante que les falta el arte de la dialécti­
ca , combinan sus ideas , y sacan buenas conseqiiencias. Toda su retórica es natural: ellos
conocen pocas reglas para adornar y hermo­
sear el discurso : la imitación es la que les sir­
ve de la principal.” Según esta descripción del
estado de las ciencias especulativas , y de la
retórica entre los Chinos, deberás inferir, Cos­
mopolita , que aunque estos desgraciadamente
carezcan de obras tan eloqüentes como las de
Demóstenes , Cicerón , Bourdaloue , Massillón
*
y Séñeri ; pero afortunadamente no conocen
ninguna de las innumerables obras , que con
videV Empire de la Chine, par J . B . Du-Halde}
Jesuite. París , 1735. fol. vol. 4. En el vol. 3.
pág. 265.

286
Via ge estático
viciosa eloqüencia y especulaciones vanas cor­
rompen la buena manera de hablar y pensar.
Además de los libros retóricos , dialécticos y
metafísicos , faltan también en la China los li­
bros de sistémas físicos. Los Chinos dividen,
dice Semedo, (1) practiquísimo en sus costum­
bres , sus ciencias en tres clases , que son ce­
Division de leste , terrestre y humana. En la celeste tra­
las ciencias tan de la primera causa , de la producción del
según los
mundo, de los planetas, de la astrología y de
Chinos.
los espíritus. En la terrestre tratan de lo geo­
métrico , de la agricultura y de la arquitectura;
y en la humana tratan del ceremonial ecle­
siástico y de la ética civil. La medicina de los
Chinos consiste en observar las enfermedades,
y la virtud de las yervas y producciones me­
dicinales; y la matemática despojada de todo
sistéma , consiste solamente en, las reglas que
se infieren de la observación. Esta es la sim­
plicidad de las ciencias que hay entre los Chi­
nos , en las que el Gobierno , según las leyes
y costumbres del Imperio, premia solamente los
progresos útiles , y desprecia los libros que
inútilmente se escriben de astrología judiciaria
y de historia de tiempos fabulosos. Todos es­
tos libros despreciados por el Gobierno, y to­
dos los que fantásticamente se han escrito so­
bre la vitalidad humana, y sobre la virtud de
las
(1) Historice relazione del gran Regno della
China , di Alvaro Semedo , Gesuita Portoghese.
Roma, 1653. 4. pari. 1. cap. io.
65.

al mundo Vianetario,

287

las medicinas, debes borrar en las Bibliotecas
Chinas.
Desde éstas , Cosmopolita, pasemos á las
Bibliotecas del Indostan , célebre por sus Gimnosofistas ó Brahmanes, Maestros de los pri­
meros Filósofos de la Grecia. El Indostan con­
serva invariable su antigua literatura, manan­
tial de las antiguas especulaciones de los Filó­
sofos Griegos. Figúrate , Cosmopolita , que el
peripatetísmo , con todas las ojarascas, en que
con sus ideas fabricadoras lo han envuelto los
Arabes y los modernos Européos , se alambi­
ca , y verás luego salir del alambique la fi­
losofía Indostana. Para indicarte el carácter de
ésta con la mayor brevedad, te repetiré las
palabras de un sabio Misionero del Indostan,
que dice así (1) : "L a filosofía fué lo que en la
antigüedad hizo mas célebre el nombre de Gimnosofista : en esta filosofía no compreendo su
ética , que los Brahmanes tienen muy buena en
sus obras llamadas: Niti-Chastram (Moral-cien­
cia ). . . . pues que la filosofía, que por excelen­
cia se llama Chastram , es la ciencia mas miste­
riosa de los Brahmanes. La lógica, la metafísica,
y un poco de física bastantemente imperfecta,
forman toda la filosofía. E l fin único de ésta,
y el término adonde se enderezan todas las in­
vestigaciones filosóficas de los Brahmanes, son
pa( 1 ) Lettres edijiantes et curieuses des M.issonaires de la Comp. de Jésus , Recueil 26. P a ris,
1743 . 8. Lettre du P. Pons. §. 7 . p. 237 .

Visita de las
Bibliotecas
Indostanas.

Carácter de
la filosofía
Indostana.

1288
Via ge estático
para libra? al espíritu de la cautividad y de las
miserias de esta vida , por medio de una feli­
cidad perpétua , que esencialmente es la libe­
ración del espíritu ó su efecto inmediato.” De
este fin de las ciencias dialécticas , metafísicas
y físicas de los Brahmanes, podrás inferir,
Cosmopolita , el desenfréno de sus fantasías y
la calidad de sus especulaciones ó delirios men­
tales, en que se ocupan los mismos Brahma­
nes , y pasan la vida los penitentes solitarios
llamados Saniassi. Por ser la especulación la
principal ciencia de los Brahmanes , estos la
han
aplicado á todas las clases de su literatu­
Fantástica
ra
,
como
en Europa hicieron los Peripatéti­
especula­
ción de los cos , que apestaron con su filosofía todas las
Brahmanes. ciencias. Ten la bondad de oír la ingeniosa
aplicación que de su filosofía han hecho á la
gramática los Brahmanes: te la referiré con las
palabras del mencionado Misionero. "L a gra­
mática de los Brahmanes , dice (1) , puede co­
locarse en la clase de las mas bellas ciencias:
la analísi y la sintési jamás se emplearon mas
felizmente, que en las obras gramaticales de
la lengua samskret ó samskrutan. . . . Por co­
sa sorprendente se tiene, que el espíritu hu­
mano haya podido llegar á la perfección del
ar•

(1) Carta del P. Pons citada , §. 2. p. 222.
p. 224. La lengua Samskret es la sagrada en el
Indostan , como la Latina entre los Europeos C a­
tólicos ; pues que en ella se rezan las Oraciones
sagradas.
. .
- *

a l mundo Planetario.
289
arte que resplandece en sus gramáticas, en las
que sus Autores han reducido analíticamente
la lengua mas copiosa del mundo á pequeño
número de elementos primitivos, que se pue­
den considerar como el caput mcrtuum de la
lengua. Estos elementos en sí mismos nada sir­
ven, porque nada significan propiamente ; pe­
ro tienen tan solo relación con alguna idea:
por exemplo , el elemento ICru la tiene con la
acción. Los elementos secundarios , que son
afecciones del prim ario, son las determinacio­
nes que lo determinan á ser nombre ó verbo...
la sintesi une y combina todos los elementos,
y con ellos forma infinita variedad de palabras.
Así son las reglas de esta unión y combina­
ción de elementos, que la gramática enseña de
modo, que un escolar que no supiese sino gra­
mática , según las reglas de ésta , podria sa­
car de una raíz ú elemento primitivo muchos
millares de palabras , verdaderamente samskreta s ; y esto ha dado el nombre al arte , pues
que samskret significa sintético ó compuesto.
Pero porque el uso hace variar muchísimo la
significación de las palabras, aunque éstas con­
servan siempre cierta analogía á la idea cor­
respondiente á la raíz, no obstante, ha sido
necesario determinar su sentido con dicciona­
rios.’/
Esta e s , Cosmopolita , la m ejor, ó quizá
una de las poquísimas combinaciones buenas que
de ideas especulativas se hallan en la filosofía
Indostana , en cuyos libros , si borrases todo
lo que contienen , dexando solamente legibles
la breve explicación del silogismo , harías gran
lomo I V .
Oo
fa-

Gramática
especulati­
va.

Abuso de las
ciencias.

290
.
Viage estático
favor á la literatura fantástica de los Brahma­
nes. En las demás ciencias borra todos los libros,
sino los que contienen la historia de las medi­
cinas y enfermedades, las reglas para arre­
glar el tiempo , y cultivar los campos y la mi­
tología , la q u a l, aunque no menos disparata­
da , que la Egipcia y la Griega, de las que es
origen, no debe perecer , porque en ella se
encuentran enmascarados los sucesos de los
tiempos llamados fabulosos., cuya historia ci­
vil nos falta.
. Te parecerá, Cosmopolita, que has bor­
rado muchísimo ; y á mi parecer lias bor­
rado muy poco; pues que se han borrado so­
lamente los libros de las ciencias inútiles ; ó
por mejor decir, dañosas; y de las ciencias
útiles quedan sin borrar innumerables libros
que no merecen ser leídos. Dexemos este exámen ó cuidado de borrar á otros borranderos que sean mas atrevidos y respetados que
nosotros; pues que se necesitan mas valor y
autoridad para borrar obras de Autores de­
terminados , que obras de clases de ciencias.
Nosotros hemos borrado lo que basta para co­
nocer , que el hombre, como te insinué antes,
por natural instinto deseando saber lo ú til, se
emplea comunmente, por fatal desgracia , en
estudiar lo inútil. La naturaleza y la razón,
Cosmopolita, no nos engañan , impeliéndonos
á buscar y adquirir la ciencia ú til: nosotros
pretendemos engañarnos, siguiendo el impul­
so, no de la naturaleza , ni de la razón , sino
de las pasiones, para emplearnos en el estúdio de las ciencias inútiles , entre las que tie­
ne

a l mundo Planetario.
291
ne el primer lugar el abuso que se hace inqui­
riendo los fines físicos y morales que el Cria­
dor tuvo en la creación y en el mecanismo de
sus obras. Los modernos Filósofos , que acon­
sejan el estudio de tales fines , pretenden pro­
bar su utilidad con algunos exemplos de ver­
dades que se han conocido en la medicina y
en otros ramos de física ; pero sus pruebas de
pocos y determinados casos , no convencerán
jamás ser útil el estudio universal de tales fi­
nes , que es no menos ú til, que superior á la
perspicacia humana. El Criador ha dispuesto
con su sábia Providencia ( como mas largamen­
te te expondré después ) , que ignore siempre
el hombre lo que no le es útil conocer. La
curiosidad humana sobre los Cielos desearía sa­
ber , no solamente el número, la calidad, la
grandeza , la figura y la distancia de sus as­
tros , sino también sus conexiones y efectos, los
fines físicos y morales de su existencia, y por
qué son tantos en número, y tales por su ca­
lidad , grandeza y distancia. Con el exámen de
estas dudas , y con el deséo de decidirlas , se
agita vanamente el espíritu humano , no logran­
do con sus mentales fatigas , sino el conoci­
miento de una verdad notoria á la mente mas
tosca ; y es, que el Criador crió los astros para
distinguir los dias de las noches , y para seña­
lar la succesion de los tiempos. En la medi­
cina el espíritu humano fácilmente conoce aque­
llas pocas y claras verdades que conducen pa­
ra hacer útil su estúdio práctico ; pero ignora­
rá siempre otras infinitas verdades, cuyo co­
nocimiento es inútil. Figúrate, Cosmopolita,
Oo 2
que

Ciencia inú­
til de cau­
sas finales.

Curiosidad
humana so­
bre los fe­
nómenos del
Cielo.

Ciencia mé­
dica.

292

Dudas mé­
dicas inúti­
les.

Historia
natural.
Incertidumbre de sus
mas claros
conocimien­
tos.

V i age estático

que á la vista del mas sabio Médico se po­
ne el corazón humano, para que explique y
anatomice las causas finales de las venas , ar­
terias , músculos , nervios, tendones , y de­
más partes sólidas y líquidas que lo forman,
y diga para qué sirve cada una de estas par­
tes , y por qué ellas no son mas , ni son me­
nos en número , y deben tener tal calidad,
conexión, grandeza , figura y situación. E l
Médico reducirá toda su explicación y anato­
mía á pocas verdades claras y generales de las
funciones délas venas, de las arterias, de los
nervios y de los músculos ; y á la sincèra con­
fesión de ignorar todas las demás que se le pre­
gunta ó se desea saber. Sobre cada punto del
cuerpo humano se pueden excitar innumerables
dudas, á que el hombre no será capáz de res­
ponder , aunque toda su vida estúdie anatomía
para dar respuesta. He aqu í, Cosmopolita, en
la medicina , ciencia en que se cree fácil el
estúdio de las causas finales, unos exemplos
prácticos que demuestran ser seducentísimas y
vanas las razones de los que sin discreción acon­
sejan tal estúdio, y pretenden probarlo útil.
Concluiré este asunto con la siguiente reflexión,
fundada sobre dudas que se creen facilísimas
de decidir. Sabes y v e s, que no hay aves sin
alas, con las que vuelan por el a yre, como
el hombre camina sobre la Tierra con sus pies:
¿ luego las alas se hicieron solamente para vo­
lar, y los pies únicamente para caminar? Me
responderás , que sí ; mas para que dudes de
la verdad de tu respuesta, te aconsejo, Cos­
mopolita , que ojees la obra de algún Autor Na-

al mundo Planetario.
293
turalista: por exemplo , la de Reaumur sobre
los insectos; y en ella hallarás primeramente,
que muchísimos insectos tienen alas , y nun­
ca vuelan , y aun son incapaces de volar. Asi­
mismo hallarás insectos, que teniendo pies, no
. caminan , ni pueden caminar con ellos , sino que
caminan ó se arrastran con su espalda , y de
los pies se sirven , como de remos , contra el
ayre , y de contrapeso , que equilibra su cuer­
po para moverlo con mayor facilidad. Si de
estos y otros muchos fenómenos , con que la
naturaleza confunde los sistémas y las conje­
turas de los Físicos , quieres tener noticia prác­
tica , con que se sacie tu curiosidad , ponte á
leer los escritos de la misma naturaleza , los
quales son sus obras : leelos con un buen mi­
croscopio , observando los innumerables insec­ Mundo in­
tos que pueblan el agua, la Tierra y el ayre; visible de
y descubrirás un nuevo mundo de maquinillas
insectos.
vivientes, en las que son no menos ocultos , que
misteriosos el destino y el mecanismo de los
miembros ó instrumentos de su economía nu­
tritiva y vital. Teniendo á tu vista este nuevo
expectáculo de las obras de la naturaleza ter­
restre que te rodean , y conociendo ser incompreensibles su destino y mecanismo , deberás
inferir , que mas incompreensibles serán el des*
tino y el mecanismo de las obras celestes, que
alexandose inmensamente de t í , se ocultan á
la perspicacia de tu mente , y que no puede
ser útil el estudio que la naturaleza hace im­
posible ; pues que es evidente, por razón na­
tural y por experiencia , que e lla , como ma­
dre del hombre , y ministra obedientísima de
la

294
Via ge estático
la Providencia del Supremo Hacedor , facilita
el conocimiento de lo ú til, y dificulta ó im­
posibilita el de lo inútil ó dañoso.
La verdad de estas conseqiiencias eviden­
cian y confirman el estúdio , la observación
y la experiencia de los mas sabios N atura­
listas: consulta sus escritos: en estos obser­
va los descubrimientos de Torricelli y Pas­
cal sobre la compresión del ayre : los de Guerik y Boile sobre su fuerza elástica y sobre el
vacío: los de M orland, Malpighi, R ay, Quintinie , Tournefort, Jussieu , Needam , Lineo,
Commerson y Arena , sobre la muchedumbre
y variedad de plantas : los de Leuwenhoeck,
Hook, G ioblot, Reaumur , Leser y Swammer­
dam, sobre los insectos: los viages y las ten­
tativas de tantos Astrónomos , para averiguar
la rotación de la Tierra , su figura y las le­
yes de atracción que en toda materia se su­
pone. Consulta últimamente las meditaciones
sistemáticas de Burnet, Woodward , Whiston,
Maillet , Scheuchzer , Buflfon , W hitehurst,
Wallerio , &c. sobre la formación del globo
terrestre, y sobre la combinación de sus ele­
mentos: observa, pues, las obras de estos Na­
turalistas , que la física moderna llama sabios;
y hallarás , que su sabiduría solo nos da á co­
nocer unos pocos fenómenos superficiales de la
naturaleza , y nos dexa en las mas densas ti­
nieblas , y en total ignorancia sobre todo lo in­
terior de ella. Supon , Cosmopolita , que á la
vista del Filósofo mas instruido en los escri­
tos de dichos Naturalistas presentas la mas vil
planta ; y preguntas ó pides , que te explique,

al mundo Vianet ario.
295
¿cómo la planta para brotar combina los ele­
mentos ? ¿cómo se hacen la distribución simé­
trica de sus infinitas partecillas orgánicas, y
su economía nutritiva y vegetable ? ¿cómo
obra su virtud de fecundidad y regeneración?
¿cómo salió de los elementos mas simples, y
á ellos vuelve ; y por quantos grados diferen­
tes ha pasado desde su formación hasta su des­
trucción ? En vano le harás estas y otras ta­
les preguntas sobre el interno obrar de la na­
turaleza , del qual no trata la filosofía verda­
dera , sino solamente la romancesca. Presenta
á la vista del Filósofo , no ya la planta , que
impropiamente llamas la mas vil , pues que ella
es producción de un artificio incompreensible;
pero preséntale el sólido mas simple, qual es un
grano de arena; y pídele , que te explique los
elementos de su formación, la vária y succesiva combinación de ellos, su uso, fines y co­
nexiones con los demas entes. A estas y otras
preguntas semejantes, que puedes hacer , te
responderá uno de los mas sabios y juiciosos
Naturalistas , que la física respeta , diciendote (1): "L a Tierra pura es la basa ó el fun­
damento de la composición de los sólidos. . . .
mas la química no está aún tan perfecta , que
nos diga seguramente quál es la progresión de
la naturaleza en los pasages que de un mixto
ha-

(1) Contemplazione della natura del Sig. Car­
lo Bonnet. N apoli, 1787. voi 3. En el voi. 1.
part. 3. cap. 4. p. 98.

Es roman­
cesca la físi­
ca del in­
terno obrar
de la natu­
raleza.

296

Via ge estático

hace á otro. Nos son desconocidas sus primi­
tivas combinaciones, y en las que conocemos
un poco , no descubrimos caractères que bas­
ten para determinar el orden de sus progresio­
nes. En este asunto siempre queda mucho ar­
bitrario, que se disminuirá poco á poco , á pro­
porción que sean mas exáctos nuestros cono­
cimientos químicos. . . . La Tierra pura ó ele­
mental se une de mil maneras con los otros ele­
mentos en la íntima substancia de los sólidos;
y de estas combinaciones proviene una muche­
dumbre de substancias mas ó menos compues­
tas.” Así piensa , Cosmopolita , sobre las obras
mas simples de la naturaleza el moderno mas
crítico que ha escrito de ellas. El estudio de
esa gran madre del universo , y la experien­
cia constante de sus fenómenos , nos hacen co­
nocer , que en orden á las obras sensibles de
la Omnipotencia del Criador , se presenta cla­
ra y palpable aquella verdad, que relativa­
mente á las obras de la divina Providencia con
los hombres , en los libros sagrados registró el
Sabio, diciendo (i) : "H e llegado á conocer,
que ningún hombre es capáz de compreender
las obras de Dios ; y que quanto mas se ocu­
pe en considerarlas, tanto menos las compreenderá.”

Se-

(i) Intellexi quod omnium operum Dei nullam
possit homo invenire rationem eoruni qu<£ jiunt sub
Sole; et quanto plus laboravent ad qucerendum,
tanto minus inveniat. Ecclesiastic. 8 . 17*

al mundo Vianetario.
29?
Segun el espíritu de esta verdad divina­
mente revelada á los hombres, y claramente
notoria á su razón , desearé, Cosmopolita mió,
que en el estudio y en la contemplación de la
naturaleza no te abandones á la vana curio­
sidad , sino que respetes los límites , que ella,
por diversa disposición , pone á la ciencia hu­
mana , y te aproveches del conocimiento de
las obras del Criador , en obsequio su yo , y
en utilidad tuya propia, pues que por efecto Fin y utili­
de Bondad y Providencia de nuestro D ios, su dad del es­
Gloria está en todo esencialmente conexa con tudio de la
la felicidad de sus criaturas. Los hombres, al naturaleza.
observar el inmenso teatro que las obras del
Criador presentan á su consideración , sienten
impulsos de vehemente curiosidad por cono­
cerlas , y desean compreender lo que ven , y
saber lo que su mente conjetura; pero por quanto serían infelicísimos , si debieran saber lo que
su curiosidad les inspira , necesariamente se in­
fiere, quán perniciosísima es la curiosidad, que
una vez satisfecha les ocasionaría infelicidad.
Los hombres, pudiendo llegar á conocer todo
el interior de la naturaleza para satisfacer á
su curiosidad , no por esto serían mas felices,
que lo son actualmente; antes bien tendrían la
desgracia de estar en un labyrinto de especu­
laciones interminables é inútiles; y serían in­
felicísimos , si pudiendo conocer todo el inte­
rior de la naturaleza , debieran adquirir este
conocimiento para hacer útiles sus servicios.
i En qué labyrinto de inútiles especulaciones y
dudas pasarían su breve vida los hombres mas
estudiosos, si les fuera lícito penetrar el me­
canismo de la naturaleza ? Figúrate , Cosmo1 orno 1
Pp
pa-

298
Observacio­
nes inútiles
de la natu­
raleza.

V i age estático

políta, que un Sabio se propusiera observar en
el reyno animal los insectos que á la simple
vista se ocultan , y forman su mas numeroso
y vario pueblo. Su pequeñéz es ta l, que en
la punta de un alfiler pueden situarse, y se
han contado mas de quince mil insectos ó maquinillas vivientes. Hé aqui materia de curio­
sa é inútil ocupación para muchos Sabios por
toda su vida. L yonet, en su tratado anatómi­
co de la Oruga del sauce , nos describe algu­
nos conocimientos, que de la organización de
este insecto había logrado con la anatómica y
laboriosa observación de su cuerpo : contó 228
músculos en su cabeza, 1647 de ellos en su
cuerpo , y 2186 en sus canales intestinales. Lyo­
net trabajó mucho para hacer esta cuenta ; y
juzgó , que ella no sería exácta , pues que mu­
chos músculos se habrían ocultado á su obser­
vación , aunque la había practicado con exce­
lentes microscopios. Estos no bastaban para que
Lionet conociese ni conjeturase las particulares
funciones de cada uno de los 4061 músculos
que había distinguido; y menos eran capaces
para darle á conocer los puntos de materia que
había en el cuerpo del insecto , su varia ca­
lidad , succesiva formación , vegetación , ani­
mación , vitalidad , y demás propiedades esen­
cialmente necesarias para formar el mecanismo
vital. Hábiles observadores del reyno animal
han tenido, Cosmopolita, la curiosidad (1) y
pa(1) Bonnet citado , en su obra Contemplación
de la naturaleza, vol. 1 . part. 3. c. 18. p. 135.
\

al mundo "Planetario.
299
paciencia de contar el número de ojos que tie­
nen algunos insectos ; y han numerado 6362
de ellos en la cabeza del escarabajo, 1600 en
la cabeza de la mosca , y 34650 en la cabe­
za de la mariposa. Si, pones en un microsco­
pio la túnica cornea y visual de una mosca,
y con el mismo instrumento miras un árbol ó
un hombre , verás una selva de árboles y un
exército de pigméos. ¡ Qué manantial tan fe­
cundo de observaciones y dudas se descubre
en el solo órgano visual de algunos insectos! La natura­
Supongamos , que los hombres , con el laborio­ leza , como
so estudio con que aprenden las ciencias úti­ madre, nie­
les , pudieran agotar tal manantial: ¿serían por ga lo que
esto mas felices que ahora son ? A esta pregun­ solamente
como ma­
ta dan respuesta clara y convincente los inú­ drastra po­
tiles efectos de las meditaciones de aquellos es­ dría conce­
peculativos que se emplean en estudiar para sa­ der.
tisfacer á su curiosidad , y no a lf fin de hacer
útiles las obras de la naturaleza. Esta sería , no
madre , sino cruel madrastra de los hombres,
si para que conocieran y encontráran lo nece­
sario y útil á su vida , ellos tuvieran necesi­
dad de estudiar y conocer todo su obrar , y
los instrumentos con que obra.
Desgraciada é infelicísima sería la condi­
ción de los hombres, si para saciar su curio­
sidad , ó para hacer útiles los servicios de la
naturaleza, tuvieran necesidad de estudiar, y
averiguar en ésta quanto en ella se puede des­
cubrir y saber: esto obligaría á los hombres á
saber tanto , quanto supo é hizo el Supremo
Artífice al formarla. Poco ó ningún provecho
daría la naturaleza á los hombres, si en ella
Pp 2
no

300
Via ge estático
no les fuera útil sino lo que conocieran. En
tal caso , la naturaleza sería un depósito de
bienes , cerrados con llaves de la Omnipoten­
cia. Mas no juzgues , Cosmopolita m ió, que la
Bondad del Criador depositó en la naturale­
za sus bienes, ó la dio perenne fecundidad de
ellos para que no los disfrutásemos , ó solamen­
te los gozásemos á costa del mas ímprobo es­
tudio , con que no es compatible nuestra ho­
nesta felicidad en la vida mortal. Persuádete
firmemente , á que la sábia y benéfica Provi­
dencia de nuestro gran Dios, ocultando en la
naturaleza á los hombres lo que por ser obje­
to y tormento de su vana curiosidad de ningu­
na manera concurre á su felicidad, les facili­
Los Idiotas, ta el conocimiento en todo lo que les es pro­
y no los F i­ vechoso ; ó por mejor decir, les facilita su mas
lósofos, han
descubierto pronto y útil uso. El provecho y las utilida­
des que de las obras de la naturaleza sacan los
mayores y
hombres para remediar las necesidades y lo­
mas útiles
bienes de la grar las conveniencias de su vida , no son par­
naturaleza.
to de las pomposas y vanas especulaciones de
los mayores Filósofos, á quienes la sociedad
humana hasta ahora debe menos favor , que
al mas infeliz Labrador : son fruto de la sim­
ple y constante industria de aquellos , que sien­
do idiotas en la filosofía de las escuelas , se
muestran sabios prácticos en recibir , manejar
y perfeccionar los bienes que la naturaleza , dis­
pensadora de las gracias del Altísimo , les dá
con liberalidad y abundancia.- La naturaleza
obedeciendo al Criador , que justamente indig­
nado con los hombres , los condenó al traba­
jo corporal y á la industria, corresponde li-

al mundo "Planetario,

301

beral con sus tesoros al industrioso , y no al
sabio y curioso ; porque el Criador , por pena
de la curiosidad de los hombres temerariamen­
te deseosos de la ciencia divina , y por condi­
ción para gozar de los bienes naturales , los
condenó al trabajo corporal (1) y á la indus­
tria. Observa , Cosmopolita , la diferente libe­
ralidad con que la naturaleza distribuye sus
bienes entre naciones diversas en la industria,
y en la que los hombres llaman ciencia natu­
ral ; y para que en el cotéjo y observación prolixa no te confundas , haz una breve y clara
comparación de dos naciones solas, que sean
la Européa y la China. En ésta , toda la fí­
sica , y aun la filosofía Européa, si exceptúas
los principios éticos, son desconocidas; y no
por esto la naturaleza es mas avarienta, ó
menos liberal en repartir sus bienes á los Chi­
nos , que á los Européos; antes bien, porque
los Chinos son mas industriosos que estos, go­
zan mas y mejor los tesoros de la naturaleza.
Entre los Chinos no hallarás la perfección de
la pintura , de la escultura, arquitectura y de
otras artes de luxo, que los Européos culti­
van con el mayor empéño; pero hallarás , que
la perfección de las artes, que la naturaleza
pide para la necesidad y comodidad de la vi­
da
(1) Eritis , shut D ii scientes bormm et ma­
lum. . . . Ad# 'vero dixit ( Dominus Deus ) ma­
lediet a Terra in opere tuo : in laboribus comedes
ex ea y (ere. Genes. 3. 5 . . . . 17.

La natura­
leza dispen­
sa mas bie­
nes al in­
dustrioso,
que al sa­
bio.

Cotéjo en­
tre la indus­
tria de los
Chinos y la
sabiduría de
los Euro­
peos.

302
VU ge estático
da humana , ha envejecido entre ellos antes
que naciese entre los Européos. Los Chinos,
menos curiosos que estotros en penetrar lo in­
terior de la naturaleza, y mas industriosos en
observar sus producciones y en perfeccionarlas
con el arte , guiados de la natural razón , han
sabido estudiar , mejor que los Européos ilus­
trados con la revelación , lo útil de la natu­
raleza ; y por esto la experimentan mas rica,
liberal y benéfica.
Conozcamos por razón , y por experiencia
confesemos , amado Cosmopolita , que la sábia
Providencia y Bondad infinita de nuestro Cria­
dor y Padre Celestial, que á todas sus cria­
turas , sin distinción ni atención á la buena ó
mala correspondencia de las racionales que de­
ben servirlo , alumbra igualmente con el Sol,
y envía la lluvia ( i ) , ocultan en la naturale­
za á la curiosidad de los hombres lo que les
es inútil saber ; y facilita el conocimiento y el
uso de todo lo que les es ú til, mostrando con
esto, que crió la naturaleza sensible para ser­
vicio de los hombres. Según este gracioso destino,
ellos gozan sus bienes , si industriosamente los
buscan : patente y llano es el camino para ha­
llarlos. Dios crió todo lo sensible para gloria
suya , y servicio de sus criaturas intelectuales.
Es( i) Ut sitis Jìlii P atris ve s tr i , qui in Coelis est , qui Solervi suum orivi facit super bonos
et malos ; et pluit super justos et injustos. Matth.

5- 45 -

........................

a l mundo "Planetario.
303
Estas no pueden mirar ligeramente el punto mas
infinitísimo de la inmensidad criada , sin divi­
sar luego en él la visible é inmensa sombra de
los admirables é incompreensibles atributos del
Criador, todo Poder, Sabiduría , Bondad , Pro­
Progresos
videncia y Caridad con sus criaturas. Efectos
faciles y
bien claros de estos atributos experimentamos grandes en
los hombres, en la prodigiosa facilidad con que las ciencias
hallamos las reglas ciertas , para aprovechar­ útiles.
nos de todo lo que la naturaleza , inmensamen­
te rica y lib eral, es capaz de producir para
nuestro servicio* El Criador ha sembrado en
nuestro espíritu las semillas de estas reglas. El
nos ha dado á conocer fácilmente el modo cier­
to y seguro para dividir los tiempos con la sim­
ple observación de los astros : de fabricar edi­
ficios, para defendernos de las inclemencias de
los tiempos: de medir y cultivar los terrenos,
para nuestro sustento : de reducir á peso y me­
dida las producciones terrestres , para el mu­
tuo comercio y fraternal asistencia; y de per­
feccionarlas , para nuestra comodidad , inven­
tando máquinas , cuyo artificio se admira por
el mismo ingenio humano que lo inventó. Él
nos da reglas para señalar los rumbos en el mar
y los caminos en la Tierra ; y nos inspira pa­
ra buscarnos mutuamente , y ayudarnos carita­
tivamente como hermanos en las necesidades
corporales y espirituales.
No es efecto del acaso, sino de la admi­
rable Providencia del C riador, Cosmopolita
m ió, que el ingenio humano, incapaz de dar
paso en el conocimiento de lo interior de la
naturaleza , vuele para descubrir y hallar facil-

304

Via ge estático

cilmente todos los bienes que ella puede dis­
pensar á los hombres. ¿ Será casualidad, que
estos , con la mas simple observación de los
astros inmensamente distantes , compreendan
luego su destino y utilidad , sirviéndose de ellos
como de reloxes naturales, para dividir y se­
ñalar el curso de los siglos , la succesion de los
años, sus meses, dias y horas ; y que en el cono­
cimiento de los demás fenómenos ó destinos de
los astros, que á su utilidad no concurren , na­
da adelanten, y nada conozcan con evidencia,
por mas que se fatiguen en observarlos ? ¿ Se­
rá casualidad, que los hombres, en los astros
Los progre­ que ven inmensamente distantes , compreendan
sos útiles de con evidencia su destino útil, y de él se apro­
las ciencias vechen ; y que en los objetos terrestres que les
son efecto
rodean y tocan , ignoren eternamente lo que
de admira­
les es inútil conocer , ó que conocido , nada les
ble Provi­
servirá? ¿Será casualidad, te diré últimamen­
dencia.
te , que el descubrimiento y el útil uso de los
mayores bienes de la naturaleza terrestre, se
deban á la industria de los idiotas que obser­
van sus efectos , y no á las especulaciones de
los curiosos Filósofos, que pretenden investi­
gar el número, la calidad y el influxo de sus
causas , y el mecanismo de su obrar? Estos re­
sultados admirables , Cosmopolita mió , no son
parto de la limitada mente de los hombres, si­
no que son efectos de la Bondad y de la sábia Providencia del Criador , que á todos los
hombres les dió en la naturaleza una maestra,
que ocultándoles lo que inútilmente pretende
saber su vana curiosidad, les descubre, mani­
fiesta, y declara todo lo que es útil para su ser-

al

mundo Vianet ario.
305
vicio , al que fué destinada. Esta verdad se pre­
senta siempre tan clara al espíritu humano, que
aun entre las mayores tinieblas siempre fué vi­
sible al paganismo. De éste, decía un Filóso­
fo (1), que ingratamente desconocía los dones del
Criador , el que no los veía y admiraba en las
ideas de quanto útil conoció é inventó el inge­
nio humano. "N o , decía otro Filósofo paga­
no (2); no son nuestras las ideas de lo que con
las artes hemos inventado : son dones de Dios,
nuestro M aestro, que ocultamente aguza y es­
timula el ingenio humano para inventarlas y
perfeccionarlas.” Así discurrían los Filósofos pa­
ganos , á cuya razón natural las tinieblas del
paganismo no pudieron ocultar, ni obscurecer
una verdad que siempre se presenta clara al es­
píritu humano. "D e los sabios paganos aprended Carácter de
los Filóso­
vosotros, que con deshonor de la sabiduría y fos munda­
del linage humano, os llamáis Filósofos mo­ nos.
dernos : vosotros , agigantados monstruos de so­
berbia, hinchados montes de fantástica ilusión,
abismos profundos de vana curiosidad y de
obscura ignorancia: vosotros , espurios é infa­
mes doctores de la naturaleza , y apóstoles de

la

(0 Siquis illa fo rte ab homitie excogitare potinsse c r e d it, ingraté Deorum muñera intelligit.
Plinius , N a tu r , histor. lib. 27. cap. 2.
(2) N e d ixen s illa qu¿e invenimus esse nostra:
semina artium omnium Ínsita sunt nobis ; et D eus
M a g ister ex oculto acuit et excitâ t ingenia. Séne­
ca , de B enefßc. cap. 6.
Jomo I V .

Qq

306

Viage estático

la prevaricación é impiedad , (i) teneis vuestro
entendimiento obscurecido y rodeado de tinie­
blas ; y vivís irracionalmente sin sujeción á los
preceptos del Criador , por motivo de la ce­
guedad que en vuestro espíritu han causado las
pasiones ¿e vuestro corrompido corazón. V o ­
sotros , desesperando lograr los premios de la
eternidad , y no temiendo sus castigos, os ha­
béis sumergido en el abismo de la inmundicia
corporal y en la avaricia de los bienes terre­
nos.” " Vuestra conciencia (2) os ha hecho cono( 1 ) Tenebris obscur a t um habentes intellection,
alienati à v ita D e i per ignorantiam , quœ est in
illis , propter eccitatemi cordis ipsorum. Q ui dis­
perante s semetipsos tr a d id eru n t, im pudicitic in
Operationen im munditic omnis in avaritiam . S.
Pa ul, apud Ephes. 4. 18. •
(2) Qui veritatem D e i in injustitia : quia quod
notum est D e i , manifestum est in illis : D eus
enim illis manifesta v it. Invisibilia enim ipsius d
creatura mundi per ea quce fa c ta sunt , intellecta
conspiciuntur : sempiterna quoque ejus virtu s et d i­
vinità s ; ira ut sint inexcusabiles ; quia cum cognovissent Deum , non sicut Deum glorißcaverunt,
ut g ra tia s agerunt : sed evanuerunt in cogitationibus s u is , et obscuration est incipiens cor eorurr.:
dicent es enim se esse sapientes , stu lti f a c t i sunti
et mut aver unt gloriam incorruptibilis D e i in similitudinem imaginis corruptibilis hominis, et volucrum , et quadrupedum et serpentuni. Propter quod,
ir a d it illos D eus in desideria cordis eorum in im-

munditiam. Ad Roman. 1. 18.

al mundo Planetario.
30^
nocer la verdad ; pero la habéis encarcelado
en el seno de la injusticia. No podéis negar la
vista de la verdad que se presenta clara : Dios
la ha declarado á vuestra conciencia, á la que
es manifiesta , por mas que pretendáis obscu­
recerla con vuestras maldades. La invisible esen­
cia del Criador se conoce en sus criaturas, cu­
ya creación y gobierno hacen visibles su Po­
der y Divinidad. Reos convencidos é inexcusa­
bles sois ; porque manifestándose Dios á vues­
tra conciencia, no le habéis servido ni glori­
ficado ; pero os desvanecisteis soberbiamente con
vuestras especulaciones , por lo que vuestras pa­
siones han envuelto á vuestra ignorancia en
nuevas tinieblas ; y vosotros, creyéndoos sa­
bios , os habéis abismado en una profunda ig­
norancia. Vosotros, ciegos é ignorantes , habéis
pervertido la adoración , dando á las criaturas
la gloria del Criador, el qual siempre Justo,
por vuestras maldades os ha abandonado al ti­
ránico despotismo de las mas sucias pasiones.”
En estas expresiones que acabo de profe­
rir , te han hablado , por medio mió , Cosmo­
polita , las máximas de la revelación divina y
los derechos de la natural razón , que la huma­
nidad afligida ve y llora con deshonor propio,
violados por los que en las escuelas de la ig­
norante impiedad se llaman hoy Filósofos. Es­
tos, con su perversa moral y corrupción de
costumbres , nos dan á conocer claramente la
calidad y los frutos de sus ciencias. Ellos aban­
donan las pocas, ciertas y útiles que h a y , y se
necesitan estudiar para conocer al Criador en
sus criaturas , y hacer corporal y espiritualmenQq 2
te

Su visible
castigo.

308
Viage estático
te veitajoso su conocimiento; y cultivan las
Ciencias
que los Fi­ mas inciertas , inútiles y dañosas que inventó la
curiosead , y fomenta el desahogo de su error
lósofos
y de sos pasiones ; por lo que en medio del res­
mundanos
cultivan.
plandor que esparce la doctrina mas racional,
ilustrada con la divina revelación, ellos viven
ciegos, piensan erróneamente y publican escri­
tos , que nunca vieron la luz entre las tinie­
blas del paganismo. E ste, auncue viciosísimo
en su doctrina religiosa, no se atrevió á ofus­
car la clara y resplandeciente I jz de la razón
natural, que hoy el atrevimiento de ios impíos,
esparciendo tinieblas entre los hombres , preten­
de obscurecer á presencia de la nueva luz di­
vina que los alumbra.
Pero yo debo, Cosmopolita mió , suspen­
Despedida der mi discurso, que advierto haber prolonga­
y fin del
do demasiadamente, pues que veo, que esta­
Viage está­ mos ya tan vecinos al globo terráqueo, que si no
tico.
detenemos nuestro rápido vuelo. lo tocaremos,
sin dar tiempo á la civil, sincera y afectuosa
despedida que debemos hacer antes de llegar
á él. La cercanía de nuestra Tierra nos avisa
ser ya inminente la dolorosa separación , en que
nos darémos el último á-D ios, con aquella ca­
ridad con que en todo el Viage n)s hemos acom­
pañado. La parte del globo terrestre , sobre la
que ahora estamos , es puntualmente el país de
España de que te saqué, y en donde deberé dexarte, para volver al destierro en que yo es­
taba. Ausente y o , é invisible í tu vista cor­
poral , y á tu mente desconocido , te convi­
dé : no sé si con atrevimiento; pero sí con san­
tísimo fin para viajar mentalmente por las re-

/

al mundo Planetario.
309
giones celestes, en las que con su observación,
conocieses mejor por sus obras á nuestro Cria­
dor, La noticia del Viage te infundió deséo de
hacerlo con guia práctica, que dirigiéndote, te
instruyese: con fiel amigo, que inseparablemen­
te te acompañase ; y con atento servidor, que
continuamente te asistiese; y luego yo con sumo
placer me ofrecí para guiarte , instruirte , acom­
pañarte y servirte. Aceptaste graciosamente el
convite determinándote á honrar y seguir á
quien, aunque desconocido é invisible con las
mudas letras , que corporalmente veías , habla­
ba mentalmente á tu espíritu. Con éste has vo­
lado en mi compañía por las celestes regiones,
en cuya silenciosa soledad has oído las mudas
voces con que las criaturas innumerables pu­
blican la gloria de nuestro Criador. Una som­
bra de la imagen de éste has visto también en
todas ellas. En espíritu has descubierto , ha­
llado y conocido al Criador , cuyos admira­
bles atributos has leído mentalmente escritos
en sus obras corporalmente visibles. Tú , ama­
do Cosmopolita mió , estando aún en vida mor­
tal , has llegado casi á tocar los umbrales de
lo infinito, en donde habita el Inmortal, prin­
cipio , centro y fin de todas las criaturas , su
Hacedor Omnipotente é infinitamente Sabio y
Bueno , Juez rectísimo y justísimo Remunerador , que premiará ó castigará á las intelec­
tuales según su mérito ó demérito. En la ob­
servación de las criaturas has visto á tu Cria­
dor todo providencia , sabiduría , poder y ca­
ridad con ellas : no te expongas , por tu de­
mérito , á experimentarlo todo justicia, rigor
y

3 io

Viage estático
y terribilidad ; como ciertamente lo será con
las que le son ingratas y desconocidas. N o, no
temo , Cosmopolita m ió, que te oprima eter­
namente el infinito peso de esta fatalísima des­
gracia ; porque no una vana lisonja , sino una
esperanza firme é íntima persuasión animan y
regocijan mi espíritu , que de tu eficaz deséo
de conocer al Criador en sus obras, infiere y
prevee ya tu correspondencia cierta para glo­
rificarlo y servirlo. ¿Qué criatura deseó efi­
cazmente conocer á su Criador , y no logró
prontamente la gracia de conocerlo ? ¿ y quién
lo conoció sin desear eficazmente glorificarle
y servirle ? Tú , Cosmopolita m ió, has viaja­
do conmigo solamente para conocer á nuestro
Criador : tú le has conocido en sus criaturas:
el rocío celeste haga florecer en tí las semi­
llas de los conocimientos , que en el viage has
adquirido : el fruto de ellas sea el conocer eter­
namente en sí mismo al Criador , que en sus
criaturas has conocido viajando conmigo. Sé y
confieso , que otras semillas de mayores cono­
cimientos hubiera esparcido en tu mente la ins­
trucción de otro menos ignorante compañero:
¡ qué súmo sería mi placer, si el destino de la
oculta y sábia providencia , que todo lo go­
bierna , te hubiera preparado y concedido la
afortunada suerte , que de encontrar un Angel
por director tuvo el joven Tobías! pero mas
que Angel para tu instrucción te da el Criador
en tu conciencia , por medio de la qual él se te
revela y te habla. Por medio de ella te alum­
bra y guia, para que sin error ni tropiezo si­
gas sus caminos; te habla para que oygas sus
con-

a l mundo P lanetario.

311

consejos , y te asiste graciosamente para que
executes sus mandamientos. D ios, compañero
mió Cosmopolita , es nuestra luz , guia y di­
rector : nuestro principio, centro y fin : nues­
tro Criador , Padre, Señor , y toda nuestra fe­
licidad. En él está , y se refunde todo nuestro
bien , que ahora imperfectamente conocemos y
gozamos , y después de nuestra vida m ortal,
eterna é inmensamente conocerémos y gozarémos. Entonces su Divinidad , manantial inmen­
so y eterno de todo conocimiento , gozo y
bien, se revelará á nosotros; y nosotros, vién­
dola , nos veremos y conocerémos en ella y en
nosotros mismos. Entonces tú al verme me co­
nocerás luego , y mutuamente yo también te
conoceré. Tendrán entonces su feliz principio
nuestra vista, nuestro conocimiento , nuestro
trato y santo am o r, que durarán sin fin. In­
mortales entonces , todos nos regocijarémos con
la memoria del bien que hayamos hecho en la
vida mortal. ¡Qué dulce y alegre será enton­
ces la indeleble memoria de los vuelos y dis­
cursos , que ahora mortales hemos hecho en el
Viage estático por los Cielos para conocer y
glorificar al Supremo Hacedor en las sensibles
obras de su Omnipotencia, Bondad inmensa é
infinita Sabiduría! Con regocijo y ansiedad,
amado Compañero m ió, espéro este feliz y de­
seado momento , en el que no sé pensar sin pe­
netrarme todo de alegría ; pues que lo preveo,
y ya claramente miro parte de aquella E ter­
nidad , en que sumergido , gozaré placeres in­
mensos y eternamente duraderos. De tanto bien,
que firmemente persuadido , y en promesas in­
de-

312
V i age estático
defectibles de nuestro piadoso Criador funda­
d o , cierta y seguramente espéro , la viva con­
sideración hace desmayar mi aliento corporal,
y da vigor á mi espíritu. Este se afana por
romper las frágiles barrosas cadenas que lo apri­
sionan, se esfuerza por desenvolverse, y salir
del casi ya rasgado velo que lo encubre, y de­
sea ansiosamente volar á su eterna y feliz mo­
rada en los Cielos. Tal vuelo , no estático , si­
no real y verdadero , deben dar nuestros es­
píritus, amado Compañero mió : alegres, pron­
tos á darlos, pues que ciertamente lo darémos:
presto: nos verémos después de haberlo dado
á-D ios, amado Compañero m ió, hasta la vista
en la eternidad, en la que eternamente feliz
é inseparable será nuestra compañía con la de
los moradores celestiales : te dexo ya en don­
de te encontré, me despido de tí en la vida
m ortal, para volver á verte y acompañarte en
la inmortal: hasta estar y vernos en ésta , áD io s, á-Dios , Compañero mió.
Jamque vale, et Socii serva communis amorem (i).
Conclusión del Viage estático

,

.

E c to r después del Viage que como Com­
pañero has hecho mentalmente, sin dexar de leer ocularmente la historia de lo qu
en espíritu has visto y oído , vuelves á ser Lec­
tor,

L

( i)

Virgil. ¿Eneid. 2. vol. 789.

al mundo Vianet ario.

313

tor , como lo eras antes de viajar. El Viage que
mentalmente has hecho, te he propuesto pa­
ra mostrarte al Criador en sus obras celestes,
que aunque visibles , por estar inmensamente
distantes á la vista , ocultan muchas maravillas,
que presentadas inmediatamente á la perspica­
cia del espíritu , se le hacen fácilmente intelegibles , y claramente le dan á conocer los atri­
butos de Dios. E stos, Lector mió , sin nece­
sidad de viajar mentalmente por los Cielos, des­
cubrirás y admirarás en tí mismo , en todas las
criaturas terrestres y en la mas mínima de ellas,
siendo cierto , que eminet in minimis maximus
ipse Deus.

Fixa tu vista y atención en qualquier pun­
to de la Tierra , agua y a y re : observa el me­
nor insecto ó vejetable que lo ocúpe: deten­
te en su observación ; y luego empezarás á co­
nocer en las criaturas el Criador. Quando en
la soledad de tu retiro ó del campo has mi­
rado tal vez con atención el C ielo, ó alguna
producción terrestre, ¿ no has descubierto y vis­
to luego una nueva lu z , con que alumbrado tu
espíritu , ha empezado á divisar al Criador en
las criaturas? ¿Quántas veces, en aquellos fu­
gitivos momentos , que por necesidad ó distrac­
ción hurtas al tumulto mundano, á quien los
has consagrado, tu espíritu ilustrado y sorpreendido con la ligera ojeada que casualmen­
te has dado al Cielo , al ayre ó á la Tierra,
empieza á considerar y meditar profundamen­
te en estos objetos; y luego confuso y abisma­
do en su consideración , se desahoga pronta­
mente con suspiros de admiración dirigidos al
Tomo I V i
Rx
In-

314

Viage estático
Incompreensible (1) ? Estos pensamientos son re­
lámpagos que momentáneamente desaparecen:
son centellas que luego se apagan ; y son rá­
fagas de lu z, que al verse se obscurecen con
las tinieblas mundanas que rodean al espíritu
humano. En éste son sus malvadas pasiones las
tinieblas que le impiden conocer al Criador en
las obras que ve. "L a sola vista de éstas, Se­
ñor , decia David (2), hace rebosar de alegría
y gozo mi espíritu : ¡Qué magníficas son vues­
tras obras! En ellas están profunda y sensible­
mente esculpidos los rasgos de vuestra infinita
Sabiduría; pero el pecador insensato no cono­
ce ni compreende nada de esto.” El espíritu
vicioso no conoce al Criador en las criaturas
que ve , porque los vicios lo hacen insensa­
t o : tampoco lo conoce el espíritu vanamente
curioso, porque en ellas busca solamente sa­
tisfacer á su vana curiosidad. La razón y la
experiencia nos hacen claramente sensible la
verdad manifestada por la revelación , que di­
ce (3): "E l Señor no ha hecho cosa alguna,
que
(1) Due am cam in solitudinem , et loquar ad
cor ejus. Oseas , 2, 14.
(2) Quia delectasti me, Domine , in factura
t u a : et in operibus manuum tuarum exultabo.
Quam magnificat a sunt opera tua , Domine ! Mimis profunda fa cta sunt cogitationes tua. D ir insipiens non cognoscet ; et stultus non intelliget liac.
Psalm. 91. 4.
(3) Cimcta fecit bona in tempore suo, et mun_V
dwn

a l mundo Planetario,
315
que no sea buena en sí y en el tiempo en que
existe : él ha puesto y presentado el mundo á
la consideración de los hombres ; pero en tal
m odo, que ellos jamás conozcan , ni puedan
conocer , cómo el Señor en él ha obrado , obra
y obrará.” En esta admirable doctrina se nos
dice (1) : "Que Dios crió este mundo , para que
los hombres habitándolo, gozasen sus bienes,
sin empeñarse vanamente en investigar las ocul­
tas causas de los efectos naturales , deseando
saber cómo se criaron todas las cosas, cómo el
Señor hizo éstas y las otras, y cómo les hace
crecer, subsistir y variar.” Buscad, ¡ó hom­
bres ! en todas las criaturas la ciencia que mas
os importa , y que por todas ellas se os ense­
ña. "Buscadla (2), preguntando á los animales
ter-

dum tra d id it diputationi eorum , ut non inveniat
homo opus , quod operatus est D eu s ab initio us­
que a d jìnem . Ecclesiast. 3. i l .
(1)
D e d it D eus mundum a d inhabitandum hominibus , ut fru a n tu r varietatibus temporum , et
non ut quarant de causis rerum naturalium : quo
modo creata sint omnia , quare hoc vel illud , ab
initio m und i, usque ad consummationem fecerit
crescere , manere mutari. San Geronimo sobre el
Eclesiàst. Véase : Cornelii à L a p id e , è Soc. J .
in Ecclesiasten commentarli. P a r is is , 1639. fol.
cap. 3. v. i i . p. 1 16.
(2) Interroga jum enta , et docebunt te : et vo­
la tilia Coeli , et indica bunt tib i : loquere Terree,
et respondebit t i b i , et narrabunt pisces marts.
Rr 2
Qnis

3 16

V i age estático

terrestres , á las aves del Cielo , á los peces del
mar y á las producciones de la Tierra ; y es­
tas criaturas , aunque insensatas ó insensibles,
os responderán luego , enseñándoos la verdade­
ra sabiduría con que conozcáis á su Criador.”
"N o solamente el claro dia con su luz os ha­
rá ver á su Supremo Autor ( i ) ; mas también
la obscura noche, en medio de sus tinieblas,
Os lo hará conocer. Del tiempo y de las de­
más obras del Altísimo , el lenguage y las pa-^
labras no son tales, que á todos los hombres
no se haga fácilmente intelegible su significa­
ción : el sonido de la voz , con que las obras
del Criador hablan , se ha estendido por la
Tierra: las palabras de ellas se han oído, y han
resonado hasta los últimos términos del orbe
terrestre.”
Sordo á los gritos de toda la naturaleza vi­
sible , é insensible á las mas fuertes impresio­
nes de la razón', se mostrará obstinadamente
el hombre , que con la vista y consideración
de las criaturas no se eleva y vuela ála-conc'

temV

_

'

-

;

'Quis ignorat , quod omnia hete manns Domini fec erit\ J o b , 12. v. 7. 89.
(1) Dies diei eructat verbum , et nox,■nocti indicat scientiam : non sunt loquéisñeque sermones,
quorum non audiantur voces eorum: in omnem 'Ter­
rain exivit sonus eorum , et in Jines or bis Terree
verba eorum. Salmo j 8 , en que literalmente se
alaban las perfecciones del Criador , que resplan­
decen en todas sus criaturas.

al mundo Vianetario.
3 1 **7
tetttplaáon y al amor del Criador, que con su
solo querer , y por su sola voluntad , las sacó
de la nada, y las conserva. El mismo Dios,
nuestro Criador , es nuestro conservador ; y
no encargó á otro el cuidado de conservar lo
que se dignó criar : " ¿ A quién otro , pregun­
taba Job, (1) Dios constituyó sobre la Tierra,
ó á quién puso por gobernador del mundo, que
él fabricó ? ” A ninguna criatura dió este en­
cargo , que totalmente , y por todos tiempos,
depende de su continuo y amoroso cuidado. "E l
Señor mismo (2) es el que eternamente nos go­
bernará : é l , con su providencia , (3) gobierna
todas las cosas. ” Por efecto de vuestra bon­
dad y amor infinito , cuidáis , Señor , siempre
de los que hicisteis , y conserváis lo que crias­
teis ; por lo que nosotros tenemos la felicidad
y gloria de que nos miréis y gobernéis, como
cosa propia.
En este sentido , Lector , debes entender to­
das las proposiciones con que en esta Obra ha?
brás leído hablarse del mecanismo de la natu­
raleza en su obrar: estas palabras se inventan
y se usan para indicar el orden de efectos, á
los
(1) Job, 34. 13. Quem constituit alium su­
per Terrain ? aut quem posuit super orbem , quem
fabricatus est ?
;
(2) Psalm. 47. vers. iilt. Ipse reget nos ln seecula.
• ( 3 ) Sapient. 14. 3. Tua aufm , Vater , providentia gubernat, &e.

3 18

Viage estático

los que pertenece toda criatura , y no el in­
visible é inexplicable influxo y gobierno del
H acedor, primera , absoluta y única causa de
todo quanto existe , y su conservador. Llama­
mos naturaleza en la física al orden que exis­
te , ó nos figuramos existir en todo lo criado,
después que salió de la nada por imperio y po­
der de su Criador ; pero este orden , de que
hablamos sin conocerlo, y que según la limi­
tación de nuestra mente suponemos ó fingimos,
como ella nos lo sugiere , en todos los entes
materiales; no es otra cosa sino el hacérsenos
sensible en su conservación la providencia de
Dios, el qual los conserva, como en su crea­
ción se hacen sensibles el imperio y poder del
mismo Dios , que de nada los sacó dándoles
existencia. El pasage de los entes desde la na­
da al sér, y el primer indivisible momento de
su existencia física , según el tosco vocabula­
rio de los hombres , se llama creación ; y los
demás momentos de su duración se llaman con­
servación , en que al succesivo orden con que
los entes se propagan, mueven , destruyen , re­
nuevan , &c. dió la filosofía el nombre de naturale'za, entendiendo por ésta el obrar de ellos,
según el imperio divino, que los anima , diri­
ge y gobierna en su conservación con el mis­
mo modo , á nosotros incompreensible, con que,
sacándolos de la nada , los crió. La mente hu­
mana , que por razón conoce , y por revela­
ción sabe pertenecer la conservación de todas
las criaturas al Criador , de quien siempre
esencialmente dependen en todo, no presume
compreender en el nombre naturaleza el inexpli-

al

mundo Vianet ario,
319
plicable é incompreensible modo con que Dios
las conserva ; sino solamente indicar el cons­
tante orden de sus sensibles efectos para faci­
litar su idea en las ciencias. Teniendo á la vis­
ta este mismo fin , en el Viage estático , en que
para mayor claridad y facilidad en observar
los Cielos , he supuesto al Sol en el centro
mundano , y á la Tierra , con los demás pla­
netas , girando al rededor de este centro , no
he pretendido hacer esta suposición como cier­
ta , sino como útil á mi asunto de facilitar la
instrucción y el conocimiento de los fenóme­
nos celestes. Con esta persuasión y declarado
fin , me he valido de dicha suposición , no ig­
norando, que de ella no hay demostración geo­
métrica , ni física.
Nauseante á la verdadera física, y dema­
siadamente atrevida es la presunción de los
que osan proponer , como dogma físico ó as­
tronómico , el movimiento de la Tierra al re­
dedor del S o l, según la opinión de los Copernicanos. La-Lande se atrevió á decir ( 1) , que
se debían considerar como demostraciones di­
rectas y positivas del sistéma copernicano los
siguientes fenómenos : conviene á saber : la
aberración de la luz de las estrellas: la figu­
ra de la Tierra algo chata hácia los polos, y
levantada por el Eqiiador : la vária largueza
que el péndulo debe tener en países de diferen­
te latitud ; y los efectos que de la atracción
uni-

(1)

La-Lande , Astronomie, n. 1099.

g2o

Vi age estático

universal se notan en los cuerpos celestes. Pe­
ro estos fenómenos no ncs dan aquellas prue­
bas , que la buena crítica pone en la clase de
las demostraciones. Con el sistéma cartesiano
han explicado algunos ilustres Físicos los fenó­
menos de la aberración ce la lu z , de la figu­
ra de la Tierra, de la varia largueza del pén­
dulo , y de los efectos qae de atracción uni­
versal se pretenden probar con las mareas y
con los fenómenos de los planetas. La aberra­
ción de la lu z , dice Boscovich (i) , parece opo­
nerse á la quietud de la Tierra ; pero esta opo­
sición desaparece, si suponemos en la luz el
movimiento que se da á los planetas, en la
opinión que defiende estar inmoble la Tierra.
Boscovich opone esta respuesta á la dificultad
de la aberración, en suposición de ser ésta cier­
ta : los que no admiten esta suposición de la
aberración de la luz celeste , como la defien­
den los modernos con Bradlei ( en la luz ter­
restre no se advierte aberración alguna, dice
B oscovich), podrán dar á la dicha dificultad
muchas respuestas. La figura que se da á la
Tierra , y la vária largueza del péndulo , pue­
den probar , que la Tierra ruede sobre su exe
en cada 24 horas para formar los d ia s; y no
que gire moviéndose al rededor del Sol para
formar el año. Es posible en la Tierra el mo­
vimiento de rotación sin el de traslación. Co­
mí(1) Boscovich, en el tomo 3. de sus obras ci­
tadas, Dissertatio de cometis, n. 16. p. 326.

al mundi Vianetario.
321
minale ha escrito largamente sobre la combi­
nación y explicación de estos fenómenos (i),
sin necesidad de recuirir al sistèma copérniconewtoniano. Sobre los :enómenos que se alegan
para probar la atracción general, se ha tra­
tado difusamente en la primera parte de es­
te Viage ; y el doctísimo Señor Cardenal Gerdil (2), con experiencias y argumentos fuer­
tes , que, según Montitela (3), merecían respues­
ta de algún excelente Newtoniano (hasta aho­
ra no se ha d a d o ), convence ser insubsisten­
tes las pruebas que se alegan para verificar la
atracción terrestre , según el sistèma de New­
ton. A esta insubsistencia parece aludir La-Land e , quando dice así (4) : "E s cierto que se ha
conjeturado existir en los cuerpos terrestres
una atracción en razón inversa del cubo de las
distancias
la que Newton supuso, es en razón
inversa de los quadrados de las distancias de
los
(1) Antinevotonianismus Codestini Cominaïe. Neap oli, 1756. 4. vol. 2. En el tomo 2. cap. 12.
Cominaïe , en el 1769 , publico en Nâpoles los
tomos 3 y 4 , que componen las partes tercera y
quarta de su Obra.
(2) Delle opere dell’ Eminentissimo Sig. Car­
dinale Giacinto Gerdil, tomo 4. Bologna , 1789.
4. Discours sur V incompatibilité de /’ atraction,
p. 213.
(3) Montitela , Histoire des Mathématiques,
vol. 2. lib. 8. p. 551.
(4) «La-Lande, Astronomie, n. 3401.
Tomo IH .
Ss

322

V i age estático

los cuerpos que se atraen. Parece que tuvo ra­
zón el docto Pluche para decir así ( i) : "Sacad
á Newton de su Cielo , adonde no le siguen mu­
chos , y ponedlo , con su atracción universal,
cerca de un soberbio edificio, ó á presencia de un
tubo eléctrico, de la piedra imán, & c. ó enfren­
te de sí mismo, y de los órganos visuales y esto­
macales, y veréis , que su atracción queda ocio­
sa , ú obra con leyes contrarias: por lo que con
gran aparato de geometría no somos mejores físi­
cos, que lo eramos antes ” : Buffon, teniendo pre­
sentes esta y otras reflexiones, que se hacen con­
tra la atracción terrestre y celeste, juzgó respon­
der á ellas diciendo en la primera parte del
suplemento á su Historia natural, que el no
verificarse la atracción en todos los fenómenos
celestes, podía depender de cosas disparadas,
que nos fuesen desconocidas. Esta respuesta ha­
ce poco honor al sistéma atraccionario , por­
que con ella se podrían defender toda clase de
sistémas totalmente arbitrarios. No contaré en­
tre estos el copernico-newtoniano; pero tam­
poco tendré la ligereza de decir , que se ve­
rifica con demostraciones que hasta ahora no
han conocido insignes sabios , entre los que bas­
te nombrar á Boscovich , á quien entre los v i­
vientes no se reconoce superior en la física as­
tronómica. Este gran Sabio no se reduxo ja ­
más á creer, que la Tierra se moviese al rede­
dor
(i) Pluche, Histoire du Ciel: Paris, 1739.
8. vol. 2. En el vol. 2. lib. 2. §. 3. p. 314.

al mundo Vianet ario.
323
dor del S o l( i ) , aunque se suponga verdadero
el sistèma newtoniano, que ha ilustrado admi­
rablemente. Los que no hagan esta suposición,
deberán dudar mas que Boscovich del movi­
miento de la Tierra. La demostración del sistè­
ma newtoniano no es compatible con las mu­
chas dificultades , que contra su verificación se
han indicado en esta obra. La sola reflexión
que en la pág. 275 y 276 de el tomo 1. de este
Viage estático se puso , basta para que pruden­
temente se dude del punto de espacio á que
corresponde estar el centro del sistèma plane­
tario , y para que se conjeture que este centro
no está en el punto en que lo suelen poner los
modernos físicos. Persuádase el Lector , que á
todo quanto la moderna física celeste enseña
como mas cierto , conviene la sentencia de Ci­
cerón (2) : Defendat quod quisque sentit : sunt
enim judicia libera.
(1) Boscovich , tomo 3. citado , Dissertatiti
de cometis, n. 19. p. 318.
(2) Cicerón Tusculan. lib. 4.

Fin del quarto y ultimo Tomo
del Viage estático.

IN -

INDICE
D E LO CO N TEN ID O EN ESTE TO M O QUARTO
y último del Viage estático.

Signe la Parte segunda y quarta Jornada

.

§. V I. Observación de Urano , octavo Planeta nuevamente
descubierto en 13 de Marzo de 17 81. . .........................Pág. 1.
Q U I N T A

J O R N A D A .

E l Cometa mas cercano á la Tierra.............................................3 6.
§. I. Opinión de los antiguos y de los modernos sobre los
Cometas : número de estos........................................................... 38.
II. Los Cometas constituidos en la clase de los Planetas
solares. Pronóstico del retorno de los Cometas , é indus­
trias para executarlo................................ .................................
§. III. Distancia de los Cometas hasta la Tierra : su gran­
deza , densidad y lu z.................................................................. 74.
§. IV . Colas , y Atmosfera de los Cometas................................88.
§. V. Los Cometas , terror de los antiguos , y espanto de
los modernos........................................................................................97.
§. V I. Observación del Cometa mas vecino á la Tierra. . . . 109.
§. V IL Las Estrellas son otros tantos Soles : su número y
catálogos , que de éstas han hecho los Astrónomos. . . . I 51.
§. V III. Movimiento de lasEstrellas...............................................182.
IX. Aparición y desaparición de Estrellas , y mudanza
de su resplandor. Pluralidad de mundos en el Cielo es­
trellado..........................................
209.
§. X. Distancia y grandeza de las Estrellas.......................... 223.
§. XI. Inmensidad de las Regiones Celestes : é Himno de
alabanza al Criador ; con el que la observación de ellas
se concluye........................................ ... ......................................... 2 37*
§. XII. Vuelo hasta la Tierra, en el que se hacen unas bre­
ves reflexiones sobre lo que en los Cielos se ha observa­
do : fin del Viage , y despedida de los Viajadores............261.
Conclusión del Viage estático.............................................................312.
Se hallará este V iage estático , con el primero y segundo Tomo
de la Historia de la V id a del Hombre , en las Librerías de Castillo,
frente de las Gradas de S. Felipe el Real : en la de Cerro , calle
de Cedaceros j y en su Puesto , calle de A lcalá.

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