Viages de Enrique Wanton a las tierras incógnitas australes, y al país de las monas: en donde se expresan las costumbres, carácter, ciencias, y policía de estos extraordinarios habitantes. Tomo IV

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Madrid

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spa
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183
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Traductor
Guzmán y Manrique, Joaquín de
Notas
Obra digitalizada por la Universidad Complutense de Madrid perteneciente a la colección privada de Jaime Jaureguizar
Procedencia
Jaureguízar, Agustín
Colección de la edición
Colección de Protociencia-Ficción Mnemosine
Impresor
Librería de Don Bernardo Alberá
Lugar de publicación
Madrid
Idioma
Español
Europeana Type
TEXT
Europeana Data Provider
Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid
Derechos
Universidad Complutense de Madrid
Licencia de uso
CC BY-NC-ND 4.0
Fecha de creación
1778
Formato
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SUPLEMENTO ,i ni
O SEA

TOMO Q U ARTO , Y ULTIMO

DE LOS V IA G E S
D E

ENRIQUE WANTÓN
r A EL PAIS B E LAS MONAS;
EN
D O N D E
SE
E X P R E S A N
las costumbres , caratter , ciencias , y policía
de1estos extraordinarios habitantes.
O R D E N A D O , Y D A D O A
LUZ
de unos antiguos manuscritos ingleses

P O R D O N JOAQUIN D E G U ZM AN

y Manrique,&>c.

,

Con láminas, que demuestran algunos pasages de
la Historia.
CON LAS LICENCIAS NECESARIAS.
En Madrid : Por D on A ntonio
__________
A ñ o de 1778.

de Sancha .

Se hallara , y los antecedentes en casa de Don Ber­
nards Albera Carrera de San Gerónymo.

,

Que muchas excepciones hai en ellas;
N i las cosas del mundo son iguales.

Zuñere. Leonard, Satir.

INDICE
DE

LOS C A P I T U L O S
de este Libro Quarto.

( ^ A P . I. De la tertulia , á que asistieron Fol.
Enrique , y Tulipán en un Lugar de su
tránsiro.......................................................... ' i .
Cap. II. Llegan algunos forasteros á Ja po­
sada , y entre ellos un antiguo Amigo de
Enrique ................................................
II.
Cap. 1ÍI. De los juegos, llamados de prendas.
22.
Cap. IV . De los Hidalgos de los Lugares
en aquellas Provincias............. .................
29.
Cap. V . Instrucción , que dió el Alcalde
acerca de los Hidalgos del Lugar..............
39.
Cap. VI. Del convencimiento del Señor T o ­
mate acerca de los vicios de los Lugares. $o.
Cap. VII. Dase idea de los Mnramónos ; y
de las aventuras del Señor Roble.............
57.
Cap. VIII. Llegan Enrique , y Tulipán á la
Provincia Egestaria......................... ..
68.
Cap. IX. De los motivos de la mala figura
de muchos Monos...............................
75.
Cap. X. De la aventura , que experimentáron en la Provincia de InopiaJia................
83.
Cap. XI. Del buen hospedage, que encontra­
ron después de su suceso....................... .. . 93.
Cap. XII. De la casa , y caratter del Maes­
tro Cáñamo....................................................
100.
Cap.

Cap. XIII. Llegan Enrique , y Tulipán á las
„ castas nipiidianales de aquel Continente.-,
Cap. XIV. De la lucha de íig r e s ................
12 b .
Cap. X V . Dase uro. idea en general de los
Monos Fastuarienses..................................... 1 3 1 .
Cap. ,X y i. Enrique , y Tulipán siguen sus 7
viages por las Provincias de aquel Con­
tinente.....................
139Cap. XVII- De la Eschenobacia.....................
14b.
Cap. XVIII. Del establecimiento de Enrique
en la Provincia de Anti-micancia...........
154.
Cap. X IX . De la conversación de Brusco,
y Camueso..................................................
163'.
Cap. último. De la salida de Enrique, y
Roberto de aquellos países , y regreso á
su patria........................................ • ...........
170.

?Offe>ü/-'íl 3 b
•’ '
. ■■■)

Fol. i

SUPLEMENTO,
O SEA

TOMO QUARTO

DE LOS VIAGES
DE

ENRIQUE WANTON
A L P A IS D E L A S M O N AS*
e f f ......■

- ■=.

i

. ■.

'

. . =- = = ^ 3

CAPITULO PRIMERO.

,

D e la tertulia
a que asistieron Enrique
Tulipán en un L u g ar de su tránsito.

A

•L
(Quella ternura , y sensibilidad , que rebosa­
ban en mi corazón , efe&o 6 bien de una delicada
crianza , b bien de cierta interior organización , que
poco á poco me havia dirigido á habituarme á ellas,
luego que el infeliz reo quedó entregado al poder
de la Justicia , me entristecieron , y llenáron tanto
T*m. ÍV.
A
de

%

V I A g te s

de amargura , que nada deseaba mas que dlexar
aquel Pueblo , que havia sido el teatro , en quce Yo
havia representado tan fatal escena. Es cierto , que
obré con reditud , reduciendple a un calabozo), y
libertando á la tierra de tan contagioso enemigo >; pe­
ro tampoco es dudable , que aquel desdichado , des­
pués de un diluvio de miserias , que tendría qme pa­
decer en la cdrcel, havria finalmente de dar su vida
en un patíbulo en castigo de sus delitos , y paral pú­
blico exemplo , y freno de los mal hechores. rTodo
esto recapacitaba y revolvía en mi mente; pon: tan­
to , solicitando mi sosiego , determiné , que sailiesemos prontamente del Lugar , conociendo, quie en
breve se hallarían algunas nuevas extravagancias del
País , que me disiparían aquellos melancólicos pen­
samientos , y me pondrían nuevamente en mi naitural
buen humor.
Ya havia tres horas, qué caminábamos á buen
paso , quando divísimos un Pueblo , que no pairecia
de mucha consideración ; á poco mas de una hora
Ilegimos i él 5 y juzgándole á propósito para des­
cansar , preguntámos por la mejor posada , á lai que
dirigidos por un mozuelo , nos encaminámos inme­
diatamente. Era ella poco mas decente , qu e la
del paSa-do descalabróla estylo del País) pero , por
fin, tenia un par de cámaras menos incomodáis > de
las quales tomámos una por nuestra qúenta: El H ués­
ped no era tan bárbaro como el de nuestra antterior
aventura ; bien presto lo echámos de v e r , pues á
breve rato después de la llegada, entró en nuiestro
quarto con el sombrero en la mano y pidiéndonos
diez , ó doce perdones , nos preguntó los nombres,
y la dirección , que trahiamos, y que haviannos de

,

£ 0 -

D E

W

a

NTON.

3

tomair , po’qne tenia que dar diariamente razón a!
Seño>r Alcalde de Ja gente , que recogía en su casa.
Parecióme idmirable esta providencia , mayormen­
te si se executa con toda la vigilancia , y las precau­
ciones, quese necesitan para el logro de sus redas intenci'ones.Mi Am igo Tulipán mui poco acostumbrado
á dar quena de sus acciones, como Señorito , cria­
do entre una tropa de aduladores, y truhanes , cre­
y ó qme aquel pobre Mono havia hecho una injuria
a todlo su lhage con el formidable desacato de pre­
guntarle de orden de la Justicia , quien era , y adon­
de se: encaminaba; esto le parecía curiosidad excu­
sada , y lo otro ofensa de su cara&er , pues como
apenas havia salido en su vida del recinto de la C a ­
pital , estañaba siempre que se ofrecía semejante
lance , que huviese en todo el R ey rio ángulo, endondie no huviese noticia de su persona , y circun­
stancias : En esta inteligencia me dixo aparre tímido,
y acordándose de lo pasado : N o quiero, por no
exponeros á un nuevo chasco , dar á este desvergon­
zado ía respuesta , que merecía su atrevimiento 5 pe­
ro tatmpoco me parece razón , que pasemos por la
baxeza , haviendo tanta distancia de la suya á nues­
tras personas, de satisfacer individualmente , á lo que
viene: á indagar, solo por meter su cucharada , en
lo qu<e no le importa ; y así , digámosle , en lugar
de lo>s nuestros , qualquiera otro nombre , y acer­
ca d e la dirección de nuestra marcha hagamos lo
mismio.
T e n e d , T ulipán , le repliqué inmediatamente.
? Es jposible, que para una ridicula, y mal fun­
dada vanidad haveis de acordaros del punto de ho­
nor d e vuestras circunstancias, y nacimiento tanA 2
fue-

4

V I A GE S

fuera de propósito , y á renglón seguido haviaís de
cometer una vileza tan agena de aquel lustre ? M en­
tir redondamente , ocultar vuestro nombre , ha­
cer sospechosa vuestra marcha , y ¿ con quién r Con
la Justicia 5 con quien lleva por delante el nombre
del R ey , sagrado nombre , á cuyo eco las armas
de la nobleza no sirven mas que para defenderle $ las
personas para servirle 5 y para obsequiarle las pala­
bras. Mentir es la nota mas infame de las personas
honradas ; ocultar su nombre es la cosa mas aigena
de los sugetos de caraéter : Y ¿ qudl sería vuestro ru­
bor , quando prontamente os vierais convencido de
embustero por un Mono soez, y baxo, como ese, que
está esperando nuestra respuesta? ¿No conocéis , que
es imposible , que Yo pueda ocultarme, ó equivocar­
me en todo el Reyno con otro, que con Roberto ? La
noticia de nuestras dos personas , ya por pinturas,
ya por relaciones , ya , porque en la Corte , que es
patria común , nos han visto , há corrido por todo
este Continente 5 y aun por eso, como podéis adver­
tir , la admiración al verme , en algunos es ninguna,
y en otros no es tanta , como nos prometíamos. Po­
neos , pues , Amigo mió , de mejor acuerdo , y con­
curramos gustosos á unos fines tan re&os , como por
medio de esta providencia se propone el Gobierno
Político. Dicho esto , hice aproximar al Huésped,
que todo este tiempo havia estado descubierto, y,
sin moverse de la puerta , esperando con gran pa­
ciencia el fin de nuestra secreta controversia 5 infór­
mele , de quanto solicitaba saber 5 apuntólo en un
papel roñoso por apéndice de la qiíenta de paja , y
cevada 5 y repitiendo sus cortesías, se separó de no­
sotros.

No

D E W a n t o N.
5
N o dexé de estrañar esta tal qual crianza en uno
de aquellos , cuya clase es el modelo de la desver­
güenza , y grosería ; y haviendo averiguado la cau­
sa , hallé , que era el personage , que tenía la mejor
tertulia , que havia en el Pueblo : Era aquel Lugar
de forzosa parada > para los que transitaban por
aquella carrera , que era una de las mas concurridas
del Reyno 5 en virtud de esto , el Alcalde , y el Re­
gidor del Estado Noble , los del General , el Escri­
bano, el Fiel de fechos, el Maestro de niños, el Bar­
bero , y quatro , o cinco de aquellos Republicanos
mas granaditos , y puestos en limpio ocupaban por
las tardes el banco del Herrador , que estaba á la
puerta de la posada , un escaño , cuyos pies se igua­
laban con un pedazo de texa, que se ponía baxo uno
de ellos, y dos, 6 tres sillas despide-huéspedes, por
ser su asiento de tabla , y de lo mismo el respaldo con
sus laborcitas sacadas á punta de navaja , y perfi­
ladas de tinta , y roña 5 allí alternando con los ci­
garros, sonsacando , para saber las interioridades de
las casas , á quantas incautas mozas de servicio pa-<
saban de guardapiesillo por especias á la tienda , ó
á la fuente por agua , y averiguando , por hablar
únicamente , de los gañanes , y pastores , que se Ies
ponían delante , el estado del campo , y de los ga­
nados , y siempre , que podian , las intenciones de
sus Amos acerca de sus asuntos particulares, gober­
naban no solo su rincón , sino la Provincia , el R eyno todo , y aun los demás del Continente , aun­
que ni aún su situación material sabían ? pero el
motivo mas poderoso , que los congregaba en
aquel puesto, era la curiosidad de ver á los foraste­
ros , que arribaban al meson , y saber las nove*

6

V 1A GE S

dades, que podían pillar al vuelo.
Como fué nuestra llegada entre dos luces , ya
no estaban allí , por ser la hora , en que iban á
poner gobierno en sus casas , á cen ar, y á to ­
mar la espada debaxo de la capa , para andar lue­
go toda la noche de gallo ; pero antes que saliesen a
sus rondas , y cotarrerias , mientras llegaba el tiem­
po competente , tenían mas de dos horas de tertu­
lia , sentados en unos anchurosos poyos, qué havia al rededor del hogar del parador; y aunque siem­
pre faltaban unos , u otros , la noche de nuestra lle­
gada , y i fuese casualidad , yá haver corrido la voz
de nuestro arribo , estuvo mui oómpleta la asam­
blea. El frió apretaba , y la soledad nos era fastidio­
sa) con que á pocas instancias , que nos hizo el Hués­
ped lleno de atención , nos dirigimos á la cocina á
aumentar la tertulia. Fueron recíprocas las pregun­
tas ; aunque ellos, por ser m as, tener mas materias,
sobre que inquirir , cargiron bonitamente la mano.
Nuestro Lacayo Orozuz se havia ido quexando
toda la tarde antecedente desde la hora , en que devia haber hecho cocción la comida , de un dolor de
estómago , que le incomodaba bastante : Y no d u ­
dé, que en un congreso tan lucido estaría forzosamen­
te el Médico del L u g ar; y deseando saber su parecer
acerca de aquel accídentillo , pregunté por él en voz
baxa, al que estaba junto á mí, pero éste, algo mas que
a medio tono , me dixo : Aún no ha llegado , Señor,
porque hace poco , que se ha elegido; y sino quisiera
v en ir, nos haria mucho favor. ¿Aún respiráis, Señor
Maestro , por la herida? respondió , el que estaba en­
frente: ¿Con que, por que la Villa no há dado el parti­
do, á quien queríais, no será acertada la elección? Vos,
por-

D E W a n t o n.
7
porque sois Maestro de primeras letras , pretendíais,
que fuese el Médico uno de vuestros discípulos; como
si tuviera connexion el enseñar á deletrear con el cu>
rar tabardillos.Es el caso, Caballeros, añadió volvién­
dose á nosotros, por si no lo comprehendeis, como fo­
rasteros , que estos señores, á título de suficiencia,
todo lo quieren , en todo se meten , y por todas par­
tes gobiernan : N o creen , que pueda' tener un ver­
dadero mérito , sino el que precisamente haya ma­
mado la leche de su do&rina 5 y , lo que es mas gra­
cioso , siendo a s í, que esta no es mas que la corres­
pondiente a los primeros, pueriles rudimentos , se
persuaden , á q u e , no estando echados estos fun­
damentos por su pupilage , ó dirección, no puede ser
sólido , quanto después sobre otro se edifique. ¡ Ri­
dicula pretensión! Pero ya , Señores, nuestros Alcal­
des han penetrado mui bien estas razones , y saben
buscar lo mas conveniente á este vecindario ; adm it
ten gustosos á vuestros discípulos, quando es del ca­
so por razón de hábiles para los ministerios , que se
necesitan, pero no os conceden un privilegio exclusi­
vo , ni los emplean por solo el motivo de discípulos
vuestros$ esta fuera una extravagancia tan risible,
qual sería la de traher á la Villa una Mona , por ser
ufrq celebre Maestra de hacer encages , quando
huvtera necesidad de una Comadre de parir.
,^El' Señor Maestro quedó taciturno , y confundi­
do parte por las palpables razones de aquel discur­
so , parte , porque ( como después supimos) el que
te contradixo , era uno de los Hidalgos del Pueblo,
y aquel infeliz huviera cometido un horrendo desa­
guisado , si huviese querido redargiiirle, pero otro
de los de su Estado , que ocupaba, U izquierda d$

Tu-

8
VI A GES
Tulipán , y que , por no sé que particulares motivTos
de interés , era del partido del Señor Maestro , repli­
có al instante : Enhorabuena 1-a razón sola de pnpilla—
ge no sea suficiente para ocupar los cargos del P u e­
blo , en lo que tenia que hablar largamente ; y co n ­
cedamos , que se busquen sugetos á propósito d o n ­
de los haya 5 pero en el presente caso , hacedime
favor de decirme , ¿ de adonde han sacado nuestiros
Alcaldes al Do&or Albahaca , para traherle p o r
Médico del Pueblo ? ¿ Quién es este ? ¿ Quáles s;on
sus méritos , y circunstancias ? Acalorado el M aes­
tro con la autoridad , y defensa del grave personage , dixo entre otras palabras irónicas, y sonriencHose : Dicen , que es Escritor público , y que acarba
de dar á luz un tratadito acerca del plantío, con-:
servacion, y aumento de las huertas, y jardines»
ciertamente , que , quien sabe el método de cultiv/ar
I^s bereng~nas , no puede menos de tener grande
caudal de conocimientos , para exterminar las epide­
mias : Vaya , si esto es cosa d e ::::
Esto es cosa, de que Yo tome la m ano, di:xo
con una severidad Papiriana uno de los Alcaldes: Es
á quanto puede llegar el descaro , y el poco juicio,
Señor Maestro , atreviéndoos á hablar así en público,
y en donde puede llegar á los oidos de la Justicia , de
los mismos, que han hecho la elección, y de los qjúe
facilisimamente podrían quitaros la gana de hablar con
tanta mordacidad. Mas estraño es aún , que se haiga
partidario vuestro uno de aquellos mismos , que as­
piran á ser Padres de la Patria. ¡ Qué bellos prognosticos se pueden formar del modo de pensar , qjue
descubre , y del respeto , con que discurre de las
providencias def Gobierno , cuyas riendas ansio;samea--

D E W a n t o n.
p
mente solicita tomar , tal vez por medios : : : pero
basta ; usemos de m oderador), para buen exemplo.
La gravedad , con que se insinuaba el venera­
ble Monazo , y , lo que es mas , el respeto , y el
miedo , con que le miraban , porque ( como allí di­
cen común , y vulgarmente ) tenia la sartén por el
mango , íes impuso un profundo silencio , aunque
interiormente le echarían m ui buenas bendiciones:
Pero él , no contento con aquella reprehensión ge­
neral , anadió : Aunque es cierto , que el A yunta­
miento no tiene obligación alguna de dar razón de
sus determinaciones á cada uno de los necios mur­
muradores , que se sueñan con authoridad suficien­
te para juzgar de ellas , no quiero en esta oca­
sión , y a que me he dado por entendido , dexar
de decir dos palabras , para que los forasteros, que
nos escuchan , formen de nosotros mas justa idea,
que la que les havrá propuesto á su imaginación la
pintura , que han hecho estos Caballeros , y a s í, en­
derezando á ellos la plática , y á quantos me deban
entender , Yo les ruego , confiesen de buena fé , si
sus preguntas son sinceras : Porque, á la verdad,
Señores, murmurar la elección de Médico del L u ­
gar en el D oitor Albahaca , é ignorar sus circun­
stancias , méritos y ciencia , os caracteriza por unos
solemnísimos m ajaderos; pero , si vuestras dudas
son afeitad as, quedáis de peor condición , porque
sois unos rematados maldicientes ; y Yo creo esto
último mas bien que lo primero ; porque }cómo es
posible, que ignoréis , quien es , quando , no una,
ni dos , sino repetidisimas veces se ha conferido en
públicos Ayuntamientos acerca de lo conveniente,
que sería para el Lugar el traherle en otras vacanTem. IV\
B
tes,

10
V I AGE S
tes, que hemos tenido , cuya execucion no se pu­
do hasta ahora poner en prá&ica ? ¿ Cómo no haveis de sab er, de adonde le hemos sacado, quando,
prescindiendo de sus caravanas, y largos estudios de
varias Ciencias, últimamente ha estado asistiendo en
ese Hospital General , que solo dista de este Pueblo
seis leguas , con tantos aciertos, como en el mismo
vociferan , nada menos que por el espacio de vein­
te anos ? y ¿ cómo haveis de estar agenos de sus cir­
cunstancias , quando por varias casualidades él las ha
hecho constar por tantos títulos, y aún en este L u ­
gar están bien públicas ? Y en quanto á la mordaci­
dad de ese mentecato , aunque solo debiera contextar con el desprecio , mayormente , quando la agre­
ga una ironía tan chocarrera, prescindiendo del en­
cadenamiento , que tienen las Ciencias unas con
otras, y de la demonstracion , que hace qualquiera,
que está dedicado á una Facultad , quando escribe
en asuntos agenos de ella , de la extensión de su en­
tendimiento á varias nociones, y de su incansable
aplicación , pues no se entrega al ocio en los ratos,
que toma por via de desahogo de su principal in­
tento , no quiero pasar en silencio, por dar alguna
satisfacción á los estrangeros , que nos escuchan,
que el tal libro , ó libros , que ha citado ese Mono,
están escritos , y empezados á dar á luz por el Doc­
tor Albahaca diez años hace ; que en este interme­
dio ha havido varias vacantes de M 'dico en el Pue­
blo ; que ha dado la casualidad , que en esas oca­
siones hemos sido Alcaldes los mismos que este
año 5 y con todo eso es certísimo, que ni se ha pen­
sado siquiera en darle el Partido ; colegid , pues,
Señores, si havrémos hecho especial caudal de sus

D E W a N T O N.
II
escritos para este fin: Mucho mas dixera , y mas
eficazmente , si no fuera , por no molestar á estos
Señores , que nada interesan en nuestros asuntos
particulares; y así les suplico encarecidamente , di­
simulen esta libertad , que me he tomado en su
presencia , y que no he podido excusar en vista del
cuerpo que iban tomando algunos atrevimientos,
que es fuerza cohibir con palabras, antes que sea ne­
cesario emplear el rigor de las obras.
A estas razones llegaba el Alcalde mui alterádo , sin que nadie se moviese á repugnarle, quando oímos gran bulla de carruages , y caballerías,
que entraban por el parador : Mucho me alegré de
este accidente , por ver , si mudaba de semblante
el congreso >presentándosenos nuevos objetos > co­
mo efectivamente sucedió , y veremos en el capí­
tulo siguiente.
C A P I T U L O II.
'{;

]

;

-

,

»j j p

'

.

t

Llegan algunos forasteros á la posada y entre
ellos un antiguo Amigo de Enrique.

E

S común estylo de aquellos Países siempre que
han de poner en planta algún viage largo,
en que la precipitación no sea forzosa , procurar
unirse varias familias , ó bien diversos viandantes,
para con la compañía evitar el fastidio del camino,
y darse mutuamente auxilios en caso de necesidad;
pero , como, por lo común, en aquellas Provin­
cias están las malditas posadas tan escasas de pro­
visiones , como abundantes de incomodidades > és­
tas se hacen mas intolerables , mientras es mayor
B2
el

12

V l A G E S

el concurso en ellas: A lgunos, no obsranté , aban-:
zan , y pasan por todo , posponiendo estos traba­
jos á la alegria , y gusto , que encuentran en la
unión de varios sugetos puestos en movimiento , en­
tre los que es difícil , no reyne , por lo general , el
buen hum or, mayormente , siendo gente moza , y
de ambos sexos.
Así sucedía con nuestros nuevos huespedes , cu­
ya comitiva se componía de ocho hembras , y diez
machos , repartida en dos coches , tres calesas, y
quatro caballos ; las seis mocitas , joviales , y bien
dispuestas , gobernadas por dos ancianas de aque-í
lias , que no quieren serlo , y que , para disimular­
lo , en quanto está de su parte , no descomponen
partido , en que se qüente con ellas, y es fuerza,
que , á pesar del g usto, sea en todos, para que no
agüen las funciones 5 los mozuelos parte eran pa­
rientes , de los que no estorvan , y parte obsequian­
tes de aquellas Damas j pero todos con bella harmo­
nía , y sin fastidiosas particularidades, á lo menos,
en el exterior: rebosaba en sus semblantes el espíri­
tu de concordia , y en sus bocas la alegria , y la
broma : Luego que se apearon , antes que las pro­
visiones de estómago , se descolgdron con gran tien­
to las de la zambra , esto e s , la guitarra , tiple , Scc.
y sin mas cumplimientos , que su desembarazo , se
encaminaron todos juntos hácia nosotros : Levantámonos á hacerles el cumplido , e inmediatamente
por los trages , el ayrecillo , y salutaciones en tono
burlesco comprehendímos , que eran familias de
la Corte.
Luego que se aproximáron , conocimos á algu­
nas de aquellas Damas , por ha ver concurrido con
ellas

D E W ANTON.
13
ellas en Símiópolis; y tres, 6 quatro de sus acom­
pañantes se destacáron á echarnos los brazos al cue­
llo con aquel gozo , que resulta comunmente , quando en países estrangeros se encuentran los sugetos,
que se han tratado , en los que se ha estado avecin­
dado : En efedo , eran antiguos conocidos , y entre
ellos tuve gran satisfacción de ver uno , de los que
Yo havia comunicado con mas freqüencia , y fami­
liaridad en Símiópolis 5 este era el Señor Tomate,
Mono de un genio despejado , de una mediana in­
strucción , y de un no común discernimiento. Toda
aquella alegre comitiva ( siguiendo su diaria distri­
bución , quando llegaba á las posadas ) armó uña
función de cascabel gordo , á que fueron convida­
dos aquellos Capitulares, y Republicanos , que allí
se hallaban , los que , haciendo paréntesis á sus par­
ticulares resentimientos , y deponiendo la gravedad
unos de los años , otros de la Judicatura , fueron los
que mas se señaláron en las pernadas , brincos , za­
patetas , y movimientos convulsivos , de que con­
staba el tal baylecillo.
El Señor Tomate , y Yo nos retiñimos á un rin­
cón , por ser los únicos , á quienes aquella diver­
sión no agradaba. Entablamos nuestra conversación?
y. Yo le dixe : ¿ Qué es esto, Amigo , cómo haveis
tenido valor de dexar la Corte ? ¿ V o s, para el que
nada havia como Símiópolis; vos, que en Simiópolis , deciais encontrabais como en compendio todas
las ventajas de cada una de las Provincias del R eyno, y el conjunto de los primores , y magnificen­
cias de las demás Cortes estrangeras, cómo aban­
donáis así aquellos atradivos 5 pues del aparato , y
completa zaga ? que lleváis en el coche, infiero, que

,

14

V IA GE S

esto es mudar de domicilio , y no una salida de me­
ra diversión , ó paseo ? ¿ Adonde , pues , se dirigen
vuestros pasos por estos caminos , rodeados de tan­
ta comitiva ? ¿ Qué ? ¿ Suspiráis ? ¿ Arqueáis las cejas?
Desahogaos con un Am igo , que os estima ; no estéis
receloso ; no hai persona alguna tan inmediata á no­
sotros , que pueda escuchar vuestros sentimientos.
M iró á todos lados el buen Mono 5 y viendo,
que no podian oirle , me habló en estos términos:
Bien haveis congeturado , Amigo Enrique , no es
este viage un solo paseo 5 voi efectivamente á esta­
blecerme fuera de la Corte, sin que por eso tenga que
desdecirm e, de quanto en esta materia me haveis
oido en otros tiempos. Es Simiópolis , repito , uno
de los pueblos de mayor hermosura para mi gusto,
de quantos tiene el Universo 5 á lo menos, en lo que
he viajado , que no ha sido poco , no he hallado
Ciudad con el complemento de diversión , y comodi­
dad , que nuestra Capital ; unas se singularizan, y
la aventajan por una particularidad, otras por otra,
pero el complexo de circunstancias de ella en ningu­
na se encuentra; todo esto es verd ad ; pero no es
menos cierto , que la vanidad , y el luxo ha estendido en ella tanto los límites de su imperio, que
quien no tiene que expender unas crecidas rentas,
hace un papel mui desayrado; y ¿ qué diré , si su
inevitable destino conduce á algún infeliz á buscar,
y , por consiguiente , á encontrar sin falta , una perpétua compañía , que será forzosamente ( á no im­
pedirlo alguna rara casualidad ) una Mona de la gran
moda ? ¿qué caudales podrán abastecer á una de es­
tas insaciables , y destructoras carcomas de las casas
mas opulentas ? Todo lo hacen razón de estado; to­
do

i/ e

W

a n t o n.

15

'do debido á su cara& er: ¡Oh?, exclaman , un
sugeto d; mis circunstancas sin un Peluquero dia­
rio de los mas atusados , con una gran mesada , que
deberá gmar aún quando Y o esté ausente por largo
tiempo 5 y que me sufra , como Yo á e l , las imper­
tinencias! ¡Una Mona de mi cara&er sin tiro de ca­
ballos , sin delanterillo sonsacado , sin un caudal en
cada librea ! ¡ O h , dicen otras, qué fuera de noso­
tras ,si maestra gran cofia no fuese de las de el perro
durmiendo j del gato a la izquierdas de la frioleras
de la dormilona 5 de | adonde estás ? & c . <&c. & c .

montada , perfilada , y dispuesta en un todo por las
inimitables manos del nunca bien celebrado Mico,
el Señor N ! ¡ A h ! qué se dixera , si nuestros coches
lleváran la indecencia de un solo lacayo >si estos no
fuesen unos gallardos jóvenes 5 si no se adornasen
con hevillas , medias , camisolas , y demás arreos
de mayor primor , y precio , que los de boda de
nuestros Abuelos ! Finalmente, Amigo , unas en mo­
nos j otras en el aparato de la casa ; aquellas en el
tren de la calle \ éstas en la superfluidad de las visi­
tas no hai caudal que no gasten, ni paciencia que
no consuman.
Terrible estáis, Señor T om ate, le repliqué ; pe­
ro , en verdad , que Yo en la Corte conocí á muchas
Señoras , que distaban tanto de la disipación , que
ponderáis} que , antes bien , su economía , su mo­
deración , y su gobierno eran un perpétuo manan­
tial de felicidades para sus casas, y aún seguro au­
mento de las rentas de sus Consortes. Mui bien lo
creo , añadió é l ; mui bien creo , y aún sé , que
hai alguna de semejante cára&er; pero ¡ qué rara!
i qué digna de la común admiración , y alabanza!
Sí,



VIAGES

S í , Enrique mió , es mui común «n ellas vociferar
su aplicación , pero es mui singula', la que entien­
de , lo que es esta virtud ; á cada piso oiréis: ¡ O h,
el gobierno de fulana; la economía le zutana es una
m aravilla ! Preguntádselo á quien faga ; y hallaréis,
que los tales gobiernos suelen conestir , en que no
se dé á hacer fuera de casa un par d e calcetas , en'
que se eche un quarto de garbanzos menos en el
puchero , y en otras semejantes ridiculas Vagatelas;
y á estas mismas al proprio tiempo no han de fal-.
tar el puesto á toda costa en las rr.as funciones pú­
blicas ; la gala m ay o r, no correspondiente muchas
veces á su Estado, y fuerzas; y , por fin , quantas
extravagancias se previenen á su desbaratada fanta­
sía, siempre fecunda en despropósitos. Aunque os pa­
rezca baxa , no quiero dexar de referiros una compa­
ración , que tengo oida á un Mono bien serio acerca
de la ponderada economía de muchas. Decía el t a l,
que esta era mui semejante á la razón de conveniencia,
que hallan algunos en tener g ato s, para librarse del
estrago , que causan los ratones, pues por evitar,
que estas sabandijas se coman en la despensa un par
de quesos al cabo de un ano , mantienen , y rega-r
lan , durante todo é l , á un animalito , que en un mi­
nuto echa á rodar y rompe una pieza de china de
gran v a lo r, ó dexa sin cena á su Amo la noche, que
tiene huéspedes del mayor cumplimiento. (^ )
Eti
(*) Lo mismo qüe este Mono , previo cierto Poeta Euro­
peo , quando hablando con el mes de Enero d.xo :
Piensas, que me haces favor
Con facilitarme el parto ,
De quien me come un ratón ,
- . Y me cenados gazapos-. „

D E W

a

NTON,

17

En este breve rasgo , ó anaago de dibuxo deí
gran lienzo , que pudiera pintaros acerca de esta
materia , conoceréis,, qué desgracia será la de aquel,
que se casa con una de estas M ón itas, que ( como
suelen explicarse en el P a ís) andan en la maroma,
sin que sus haveres alcancen á mas , que á una de­
cente , pero no supérflua manutención 5 pues sabed
ahora , Amigo mió , que Y o soi uno^ de estos ; caí
en la tentación de casarme con una joven bizarra,
de espíritu alegre , y ........digámoslo de una vez,
loca > esto e s , de aquellas , que en lo substancial
no son malas 5 porque ellas son fieles á sus Espo­
sos , y en ciertos puntos de consideración jamás pa­
san de los límites de el honor , y de la decencia,
pero tienen el perverso secreto de saber unir estas
loables qualidades á los detestables accidentes , que
son la polilla de sus casas: Enfrente de la mia es­
taba una de aquellas , que repartidas por toda la
Capital han establecido los Micos , como otras tan­
tas baterías, desde donde rinden , y someten á su
dominio al mas encastillado bolsillo 5desde mis ven­
tanas se registraba el maldito taller de sus máqui­
nas 5 presidian á todas ellas dos astutos Micazos
m ach o , y hembra , el uno parecia tener hecho de
goznes su cuerpo , luego que entraba en su tien­
da alguna incauta Mona , de quien esperaba, sacar
algún lucro 5 y la otra levantándose inmediatamen­
te de su asiento , se ponia tres , ó quatro veces en
cuclillas ; su vestido valdría seis maravedís , pero le
sabía dar cierto ayrecillo encantador de menteca­
tos , y estaba guarnecido de gasas, cinta jos , y otras
vagatelas de poquísima substancia 5 entrambos prodigalizaban tratamientos, y cumplidos, y quando
Fom. FA
C
no

l8
VlA GES
no les tenia qüènta el ajuste, ô alguna otra circun­
stancia , con el defensivo de rib entender bien la
fuerza del idioma dexaban mui satisfechos à sus de­
votos : Era un continuo fiuxo , y refluxo de entran­
tes y salientes la dicha casa ; siempre havia coches
à sus puertas 5 la que tenia que hacer algún rega­
lo , allí acudía para su desempeño ; las novias saca­
ban de alli sus oropeles ; la que quería lucir entre
sus amigas con algún extravagante , y ?obresaliente adorno, consultaba únicamente à aquel oráculo.
Este tropiezo tenia mi amada compañera à la
Vista ; y ella , que no necesitaba en este punto,
que la pusieran muchas chinitas para caer , cada
dia se quebraba en él los ojos 5 mas no era lo peor,
que estuviese antojadiza , de lo que observaba en
las demás , sino que ponía en prá&ica sus deseos,
y como estos eran interminables , porque la astu­
cia de aquellos saca-trapos tiene mui buen cuidado,
de que con solo el intermedio de quince , ó veinte
dias se sucedan unas à otras las modas siempre di­
ferentes , y cada vez mas inútiles, y costosas ; por
dias me iba metiendo en nuevos empeños , è imposiblitando mi subsistencia en la Corte. ¿ Por qué,
le repliqué Yo , no la entrabais en carrera , hacién­
dola ver la razón con aquella prudencia , y arte,
que siempre os cara&erizáron por uno de los sugeros mas sensatos del Reyno ? Por e so , que deciis , respondió él ; porque las circunstancias , que
me distinguen , me obligan à manejarme pruden­
temente: Yo os aseguro, que ella se vendría al cami­
no derecho , si, como manejo solamente la lengua,
cnarbolára un garrote ; no os riais , que hablo , co­
mo lo siento ; ¿ os parece , por ventura , que ha-

D E W ANTON.
10
vrá otra cosa , que esta , que haga Fuerza , á quien
se burla de las reconvenciones juiciosas >y á quien
tiene tan poca vergüenza , que haviendo oido , lo
que Yo la he hecho escuchar varias veces, no ha­
ce caso , y sigue con sus extravíos ? Y para que
conozcáis, a que grado llega la locura de semejantes
mentecatas, escuchad.
Como os he dicho , desde los balcones de mi
casa se ve , y oye lo que pasa en la de estos nues­
tros vecinos , mayormente en el verano , tiempo,
en que están abiertas las ventanas de noche , que
es quando ellos tratan de su comercio , y adelanta­
mientos ; ¡ quintas veces llamé á mi esposa , para
que oyese sus reyertas , y máximas! Ya se cul­
paban mutuamente porque havian dado por menos,
de lo que podían haver sacado , tal bata , tal capo­
tillo ; es verdad, solian decir , que ella no nos te­
nia de co sta, mas que diez , y nos valió quince,
pero debieran haver sido veinte , puesto que mi Se­
ñora la Marquesa es tonta , y antojadiza : Brava­
mente , repetían otras veces soltando la carcajada,
van cayendo con el cebo los incautos pececilíos;
mira , lo que Yo te dixe ; para las Monas no hai
mas que hacerlas creer , que es la última moda de
Micancia , y vendrán á porfía á soltar los doblones
por nuestras extravagancias i lo que Yo admiro , so­
lía él añadir , es tu descuido i parece que ya vas
olvidando el oficio ; no menos que tres semanas
h a c e , que nada has adelantado en quanto á ador­
nos de la cabeza ; es menester , que los sombreri­
llos , que hemos introducido , de tanto precio , y
tan poco valor , desde mañana , á mas tardar se
d ig a , que ya es cosa viejísima ? ahora hemos de
C 2
ha-

20

V I A GE S

hacerlas poner de montera , de gorro , ó cosa seme­
jante ; vaya , vaya 5 te aseguro , que necesito toda
la consideración de quanto nos importa , oara dete­
ner el torrente de risa , que me anda retozando,
quando entre nuestras cortesías, y cerertonias b u r­
lescas viene á consultarnos con gran seriedad , y cir­
cunspección una de estas sim ples, sobre si la plu­
ma ha de ir á la derecha , ó á la izquierca ; sobre si
ha de ser borla , 6 cinta , la que cuelgue en la gran
cofía , 6 sobre otro grave punto de tanta considera­
ción 5 y sino , acuérdate de la Condesa de ayer tar­
de , que estaba en disputas , y conclusiones de mo­
das contigo , al paso que su gente de librea estaba
á gritos haciéndola las honras en el portal sobre la
miseria , y empeños de su casa ; también es buena
pieza aquella vieja arrebolada, que es una de las
mas continuas parroquianas , que nos engordan el
talego 5 á costa de quatro adulaciones , y mentiras
no solo suelta ella su plata , sino también es un
agente continuo , que nos trahe cada dia nuevos
cofrades ; por fín , aqui que nadie nos oye ( nos
escondíamos nosotros detrás de la celosía , y así
hablaban sin rebozo) no sé como no nos pujan el
oficio , y como hai personas, que sean tan ignoran­
tes , que tomen otro ; trabajo ninguno tenemos,
pues para el material sobran esas mozuelas , que
aqui están entretenidas , y para el de la invención,
no creo , sea menester mucho estudio , pues basta
con quitar, y poner guarniciones 5agrandar, y achi­
car gorras ? alargar , y encoger vestidos , segun
venga al interés, aunque no al caso , teniendo cui­
dado , que la mutación sea continua , por lo que
importa ¿ §e come , y se pasea bieu ¡ y ulitimamen-

te

D E W a N T O N.
21
fe tenemos ( ¿ quién podrá autorizar su persona con
semejante grandeza ? ) trescientas , 6 quatrocientas
Monas para nuestra diversión , que nos pagan á pe­
so de oro , que las pongamos de mogiganga.
Este , y otros muchos coloquios de igual jaez
tenían á sus solas aquestos astutísimos estafadores
de las incautas Monas , y mi Consorte una de ellas
llegó á estar tan aletargada , que no fue posible,
viniese en su acuerdo , aunque la apliqué unos re­
medios de tanta a&ividad , como hacer , que se informáse por sus proprios sentidos. Al llegar el Se­
ñor Tomate á estas palabras , vimos venir hacia
nosotros una corpulenta Mona , limpiándose el su­
dor del rostro con un lienzo , porque acababa de
haver estado dando vueltas, y saltos á compás , y
á porfía con otro de los de la comitiva , sobre quien
se rendía antes en aquel violento exercicio ; trahia un vestido verde, y oro de estraña configura­
ción , mui agraciado , y ajustado al cuerpo 3 esta­
ba peinada con bucles , y coleta como los Monos,
y tenia puesto como al desgayre un sombrerillo de
tres p ico s, lleno de plumas , talcos , oro , y otros
varios relumbrones, á cuyos ayrosos atavios su na­
tural brio , y desembarazo daba otro tanto realce 3 así
que ella se fue aproximando , mi Amigo en voz
baxa me dixo : Esa es mi dignísima Consorte : Y o
inmediatamente me levanté , para saludarla 3 hice•Ia mi cumplido , y ella me respondió mesurada y
cortesanamente 3 después con gran cariño ( fuese
aparente , ó verdadero ) culpó á su Esposo el reti­
ro 5 y , por últim o, añadió: Hijo , no tienes que
cansarte 3 á lo menos , luego que se acabe el bayle,
y para descansar empiecen los juegos de prendas,
no

22

V I AGE S

no nos has de d exar, y el Sénior ti Amigo no dcxará también de hacernos fav<or ; iute ya bastante
se ha hablado, y havrá andado bhn lista la tixera;
y ahora con su licencia , oye á parte dos palabras.
El Señor Tomate se encogió «de hombros , frunció
la b o c a , y arqueó las cejas ten ademan de morti­
ficado , porque no le dexabani proseguir su plática,
que llevaba señas de dilatarse por largo rato 5 pu­
siéronse á parte á conferir el punto; líos semblantes
estaban mui diversos, el del Amipo un poco desa­
brido , y el de ella zalamero : Y o no podía , ni que­
ría oir cosa alguna , y así me quedé sentado en el
mismo puesto , que antes ocupaba , notando desde
él algunas particularidades de la zunbra , que havia en medio de la cocina , que no dexaba de dar
materia suficiente á mis observaciones.
C A P I T U L O

III.

D e los Juegos, llamados de prendas.

,

,

Mpertinencias y mas impertinencias,dixo des­
pedida su Consorte , el Señor Tomate , reco­
brando su asiento á mi izquierda ; piensa ésta , que
Y o soi algún negado , que no conozco , que to­
dos sus agasajos nacen de su interés; en fin , va­
mos adelante: L a infernal razón de estado , sus
circunstancias , y querer tenerla contenta , para
que no diese por otro peor derrumbadero , me po­
nían quasi en precisión de tener que dar gusto á
esta niña , y cada dia me iban conduciendo á nue­
vos empeños : Bien creeréis, que esti fué la causa,
de que Yo tomáse la determinación de salir de la

I

P E

W

a n t o n.

23

Corte ; pues no , no la juzguéis , como única ¿ fue
una de las impulsivas , pero otras concurrieron pa­
ra mí de mas grave peso 5 o tra s, que me llegaban
al alma , quando esta no pasaba del bolsillo.
Ya sabéis , que sin que me cueste gran traba­
jo , sea , porque abunde de humor melancólico , sea
por las experiencias, y encadenamiento de sucesos
raros de mi vida , Y o soi naturalmente retirado 5 los
bullicios me incomodan 5 las concurrencias no me
dan m as, que motivos de fastidio ; y el común tra­
to de los ociosos me ostiga ; de aquí es , que mí
genio abstrahido , ó enhorabuena le llaméis cavilo­
so , me hace observar el Mundo por adentro ; una
continua meditación de los genios de los Cortesa­
nos , con quienes por largos anos he tenido, que
estar tratando , me ha dado á conocer sus artificios,
sus tramoyas , y rodas sus apariencias: Haviais de
divertiros un rato , si leyerais mis observaciones,
especialmente un diccionario de á folio , que ten­
go escrito de artes , y ciencia de Corte ; es una
corta recopilación , que demuestra en abreviatura
el manejo , que en sus particulares, y respetivas
.facultades tienen los Simiopolitanos ; no aquellos,
que saben hacer buen uso de los talentos , de que
están dotados , y de los puestos , y dignidades , que
ocupan en la República ; si no los que , por el con­
trario , emplean sus luces en ofuscar , y deslum­
brar los ojos de sus Conciudadanos , para que pa­
sen lo blanco por tinto , y compren gato por lie­
bre : N o puedo tener el gusto , de que lo leáis, por­
que yá le he embiado á mi destino con los demás
libros ; p e ro , esperad , que ahora me acuerdo, que,
aunque no to d o s, he de tener algunos de los bor­
ra^

,

<24

V 1A G E S

radores en mí m aleta, porque vienen en ellos em~
bueltas algunas menudencias 5 no faltarán otros,
que los substituyan en este oficio , y aunque me
cueste el sacar todos los trastos ? y volver á com­
ponerla , he de ir por ellos , porque hago mas
aprecio de vuestro voto , que del de diversos Ami­
gos , que le han leído , aunque le han alabado con
exageración ? es necesario >tengáis un poco de pa­
ciencia , porque para esta maniobra es fuerza gas­
tar algún tiempo. Dicho esto , se levantó , dexando pendiente su discurso ; dió una voz , acudió
un Criado , llevó luz al quarto , y él marchó apre­
surado á sacar los referidos borradores.
Ya rendidas las mas de las M onas, havian aca­
bado el bayle 5 y haviendo visto la Esposa del Se­
ñor Tom ate la novedad de ir éste .con prisa hácia
el quarto , entró en algún cuidado ; pero no atre­
viéndose á ir detrás de él por temor de alguna res­
puesta agria en castigo de su curiosidad , se vino,
adonde Yo estaba, á indagar la causa de aquel movi­
miento 5 soseguéla , refiriéndola todo el asunto, y
ella en pago de la buena noticia no quiso >que quedáse allí solo , y me rogó , que me agregáse al res­
to de la compañía > pues ya dexado el bayle , para
descansar havian determinado pasar el tiempo en
una diversión , que ella juzgaba no dexaria de ser
de mi gusto ; esta era la de juegos de prendas, én­
trelos quales , decía , havia varios, en que poder
exercitar el entendimiento , y hacer alarde d~ a
agudeza : Yo no podía excusarme sin pasar plaza de
incivil , y poco sociable entre aquellas M onas, qu^
en esta especie de pasatiempo , las mas veces pue
íil j encontraban una de sus mayores delicias, ma­
yo r-

d e W a n t o n.

ajr

yorinente hallándose metido en danza , como uno
de tantos, mi Amigo , y Compañero Tulipán.
Quando Yo me llegué á ellas, ya todas havian
hecho corro ; no sé , si cuidadosamente , ó por
acaso era tan symétrica la colocación de los pues­
tos , que no havia dos hembras juntas 5 después en
otras ocasiones ya entendí , que esto se hace
con todo estudio , no descuidándose recíprocamen­
te , los que tienen algun interesillo , en no estar se­
parados ; y lo que es mas , las M adres, aquellas
Madres , que se lisongean de dar buena crianza á
sus Hijas , y de quitarlas de en medio toda ocasión
de tropiezo , son generalmente tan simples , que
no encuentran peligro alguno en tales diversio­
nes baxo este método ; tíznenlas únicamente por
un festivo desahogo ; pero , en verdad , que difi­
culto , haya mejor proporción , para quanto pue­
da desearse. Haviendo Yo notado la afición domi­
nante de la juventud del País á estos entretenimien­
tos , y no hallando en ellos todo aquel placer , que
se ponderaba , me puse en una , ü otra ocasión,
que tuve cabida , á especular cuidadosamente el
principio , de adonde podía dimanar ; y como Yo,
por lo regular , no les era persona sospechosa , no
ocultando de mí sus acciones y palabras , á poco,
que profundicé , hallé todo, lo que solicitaba. Allí
vi capitulaciones amorosas , guerras de zelos, in­
centivos de las pasiones 5 y otros varios efe&os de
la mezcla de los dos sexos , y de las proporciones de
hablarse unas veces sin testigos, otras por medio
de indire&as , y otras por cifras con clave infali­
ble entre los interesados.
Celebráron todos mi llegada , porque sumenTonu I V
D
ta-



V I A GES

tado el número de concurrentes, crece fa bulla , y
á rio revuelto ganancia de pescadores : C olocáron­
me en medio de las dos reverendas andanas , á
quienes se estaba cayendo la baba , por ver a los
retoños de sus entrañas , alivios de su vejez , y
objetos de sus fatigas tan divertidas con sus cor­
responsales , y tan bien halladas con los alhagos del
oido , que podían quitarlas mil canas. H uvo des­
pués varias altercaciones sobre el juego , con que
havia de comenzar la función , y no teniendo con­
cierto sus medidas , determináron dexarlo á la elec­
ción , de no sé que sugeto de bastante expedición*
y no corta verbosidad , que venia con ellas? hu­
vo todo aquello de excusarse , rogárselo, m eter el
montante las viejas , y por último no condescen­
der hasta que con cierto ayre de desden , laque ocu­
paba su derecha , que era una Mónita de las lla­
madas de bello espíritu, y mucho mérito , co n es­
tas tres palabras : Vaya sin pesadez., le hizo entrar
por carrera, no quedándole arbitrio de replicar á tan
soberana insinuación.
Comenzó la diversión por un juego , q u e , á
no haverle oido llamar así , Yo huviera tenido
por unas veras mui descaradas , y mui pesadas
chanzas; reducíase, á que el sugeto , á quien to­
caba la penitencia , se sentaba separado de los de­
más en medio del corro , y el que antes de él ha­
via sufrido la pena , servia de recoger secretamen­
te el voto de cada uno de por si , que indicaba la
causa , porque, según el juicio de cada q u a l, «debía
estar allí públicamente penitenciado 5 deciansele des­
pués todos los motivos en alta voz , y él tenia
que acertar la persona, qpe havia dicho aquello,

que

D E W a NTON,
27
que mas le ofendía ; y sí la erraba , se repetía la
misma cantinela, hasta que acertándola, la culpa­
da iba á ocupar su puesto , y á sufrir otra seme­
jante descarga , á este juego llamaban Págalas to­
das 5 y con razón , porque se decían en él hartas
claridades , y atrevimientos de marca mayor 5 el
infeliz , á quien tocaba estar hecho espe&áculo del
publico , y objeto de aquella burla , se vía preci­
sado ( porque era juego) á tolerar quantas clarida­
des ', desvergüenzas , y osadías quisieran decirle,
aunque fuesen acerca de los asuntos mas reserva­
dos , y que él pretendiese tener ocultos ; permanecia en el puesto , hasta que ( como hemos di­
cho ) acertaba , con quien le havia aplicado algu­
no de aquellos di&erios , en cuyo caso , como es­
te ocupaba su plaza, él se vengaba á satisfacción,
aplicándole aquella'jocosidad , que mas podía ofen­
derle 5 y que conocía, que havia de picarle mas,
porque , como era juego, no podía darse por sen­
tido.
A sí se estuvieron divirtiendo con algunos po­
bres , que cayeron baxo su jurisdicción , hasta que
cansados de aquel, pasdron á otro juego , que lla­
maban de las Confianzas , y de éste á otros va­
rias 3 que podían mui bien tener el mismo nombre,
pues todos en lo substancial se reducían a hablarse
al oído , cuyas detenciones en alguno de aquellos
señores , risitas, y semblante alegre de las Monas
eran unas señales nada equívocas, de que en aquel
coloquio secreto pasaba algo m as, que las puerili­
dades del dicho juego 5 y quando no huviese ello
por si estado tan patente , me lo huvieran hecho
conocer las indire&as, y poco gusto , con que esV 2
ta-

28

V i age s

taba una de las Monas de la comitiva, que yá por
no ser mui recomendable su persona , yá porque
pasaba de los treinta años , no logró á su hado al­
gún jovencito , que la lisongeáse al oido ? por tan­
to no paró hasta que las hizo finalizar todo> juego,
en que interviniesen secretos , porque , deccia , la
incomodaba demasiado el ayroso papel, quiese ha­
ce en tales casos por los que están presenten sin in­
terés particular en el asunto > ellas no qtuisiéron
disgustarla ? y todas acordes dispusieron qu<e se pasáse el rato , con los que llaman de prendáis , por
reducirse , á que, el que yerra , deposíte urna alhaja
de las de su uso , para asegurar con ella , quie cum­
plirá , al fin , la penitencia , que se le iinpomga por
su culpa , sin cuyo requisito no vuelve ai reco­
brarla.
A fuerza de molestas instancias huve de (Condes­
cender , y entrar en corro en aquellas ptuerilidades j y pérdida de tiempo 5pero tuve la fortuina , de
que á breve rato vino el Amigo Tomate , ocupada
la mano de papeles medio rasgados , y sin coordi­
nación 5 llamóme para que fuésemos á leerlcos algo
separados del bullicio junto ai candil de la cocina;
y Yo con este motivo tuve un honesto pretexto de
dexar aquel pasatiempo ; pero como tuviese; empe­
ñada mi sortija por via de prenda en pena ále cier­
to yerro , que havia cometido , no huvo forma
de dexarme partir , sin que la rescatáse ; esto havia
de ser , cumpliendo la penitencia , que para ello me
impusieran , y cada una de las Monas se creía con
pleno derecho para arbitrar en la materia » disputáron entre s í, sobre quantas frialdades sont imagi­
nables 3 hasta que una de las dueñas quintañonas
pro-

D E W a N T O N.
pronlincíó , para sosegar discordias , la sentencia,
como pudiera el Cathedrático de mayor presun­
ción disolver desde su cáthedra la dificultad mas
enredosa : Mandó , pues , para absolución de mí
venial culpa , que les dexáse propuesto un enigma,
para que las ninas , y aquellos señores se divirtie­
sen un rato discurriendo para acertarle: N o era
razón repugnar , siendo tan fácil darlas gusto ; lo
primero , que me ocurrió , fué el célebre caso su­
cedido en Europa el ano de 1663 , y desde luego
conceptuando , que no era para cabezas de Mo­
nos el descifrarle fácilmente , le propuse de semc-s
jante modo:

l Cómo puede s e r, que dos
Entre sí hermanos carnales
Tuviesen padres distintos,
Y también diversas madres ?
Tomáronle mui bien de memoria , y quedáron di­
ciendo sobre él varios despropósitos; Yo las dexé
en su duda , y fui , adonde me estaba esperando
el Amigo j no sé , si llegarían á acertarlo , por­
que no volví á hablar con ellas en el asunto,
C A P I T U L O

IV .

De los Hidalgos de los Lugares en aquellas
Provincias.

,

,

Eparámonos con efe&o un poco del bullicio,
para ver con sosiego los papeles; estos eran
unos borradores sin concierto, porque , según dixo.

S

30
V I A G E S
xo > eran los primeros, que havia escrito , y havia
ido poniendo las especies , según observaba , 6 se
le ocurrían i pero después las coordinó al sacarlas
en limpio , poniendo cada cosa en su lu g a r; mu­
cho sentí , que no los tuviese allí todos , porque
para dar alguna idea de la Metrópoli Simiopolitana,
me huviera conducido bastante, y huvieran aumen­
tado ellos solos un tomo á mi obra , no el mas desa­
gradable , y , tal vez , el mas útil 5 pero yá que ni
entonces pude lograr esta fortuna , por no tenerlos
allí , ni después , por no haver vuelto á ver al di­
cho Tomate i á lo menos , no defraudaré al públi­
co , de lo que recogí de ellos , y valga por lo que
merezca, al fin de estas Memorias irá colocado, por
parecerme, que ahora interrumpiría demasiado eí
hilo de mi narración. El Señor Tomate iba leyen­
do 9 y á cada artículo ponía de palabra un apéndi­
ce exornado con tantas ponderaciones , y exemplos , que desde luego podía aplicársele aquello de
ser mejor la salsa , que las tajadas. Lo frágil de mí
memoria ha motivado la desgracia de la pérdida de
sus anécdotas; y ¡ con qué propriedad pudiera mu­
cha parte de su crítica no solo servir en su país,
y aplicarse á los Monos , sino en el nuestro , y á
gran número de Hombres!
He aq u i, Amigo mió , añadió el Señor Toma­
te , una muestra de las observaciones , que tengo
hechas de la Corte , y sus farándulas 5 he aqui el
conocimiento , que me hace examinar sus oropeles,
y apariencias, y disculpad ahora mis determinacio­
nes acerca de separarme de su tropel , contusión,
y vicios. ¡ A h ! Si yo no estuviese ligado con el in­
disoluble lazo , que me aprisiona ! Un desierto fue*

ra

d e

W a n r o n.

31

ra nú habitación , y las fieras mis compañeros;
por fin , en ellas no reina , como entre nuestros
hermanos , un espíritu de trayeion , y de vengan­
za ; están de allí mui Iexos la simulación , y la en­
vidia ; son incapaces de vanidad , y de partidos; y ,
por fin , alli no caben la emulación , los proyec­
tos , y las altiveces , al paso que nuestras acciones
gozan de toda la libertad , que corresponde á nues­
tra naturaleza , sin que se adviertan escarnecidas,
ó vanamente juzgadas, á no temer poéticamente por
risueñas á las fuentes , y por murmuradores á los
arroyuelos.
Es cierto, le repliqué , que en la soledad os
veri.iis esento de experimentar las incomodidades,
y el batallón de vicios del resto de vuestros semejantes , pero contrapesad , os ruego , estos benefi-,
cios con los agravios que hacéis á vuestra racio­
nalidad ; prescindo ahora del tedio de semejante
modo de vida , de la tolerancia necesaria para su­
frir las inclemencias de los tiempos, y del valor , de
que era menester revestirse para hacer frente á la
multitud de bestias , que os acometerían , y amena­
zarían vuestra vida , ¿de qué os aprovechaban en­
tonces aquellas decantadas ventajas de vuestra na­
turaleza sobre la de las fieras ? ¿ De qué os servían
aquellos bienes , que en vos depositó el Autor de
la vida , si separado de todo comercio , no los co­
municabais á los demás ? Tendríais quasi sin uso la
facultad de ju z g ar, de inventar , de elegir, y las
restantes , que dependen del entendimiento ; no po­
dríais poner en prá&ica aquellas excelentísimas vir­
tudes , que debeis al rayo celestial, que , deciis,
os ilumina , y vivifica : N o podéis, sino capricho-.

32

VlAGES

sámente negar , que sois naturalmente sociable , y
que , así como los otros de los vuestros , ntecesitais
del mutuo comercio de sus oficios > y beneficios:
Es cierto , que los m alos, y perturbadores (de vues­
tro interior sosiego os acometen , e incomodan
con venganzas , emulaciones , engaños, envidias,
trayeiones , avanderizamientos , m urm uraciones, al­
tiveces , bu rlas, vanidades, y otros efedo>s de su
miseria de semejante jaez ; pero , en verdad , que
esos mismos os proporcionan motivos , de que bri­
llen vuestras virtudes, y la reditud de vuestras
obras , haciendo que gustéis aquella inexplicable
dulzura de la interior satisfacción del bien obrar 5 y
al mismo tiempo los buenos , y de corazom sincero
os conducen á gozar de todas las ventajas „ y co ­
modidades de la sociedad > su amistad oficiosa , su
sencillo reconocimiento , su apacible trato „ su co­
municación ilustrada , su caridad ardiente , su fide­
lidad constante , su afable humanidad , y e n fin,
su ánimo pronto , y dispuesto á aumentar con sus
demonstraciones vuestras dichas en el tieanpo de
felicidades , y á dulcificar con sus alivios vuestras
penas en las ocasiones de sentimiento no podían exr
perimentarse por un absoluto retiro de las g;entes.
De todo eso , respondió él , y de quantras refle­
xiones ocurren en esta materia , estoi hecho cargo,
y no me faltarían razones para red argiiiro s; pero
desde luego me di á partido , mayormente quando
las obligaciones de casado no me permiten poner en
prádica , lo que es fuerza , que quede úniieamente
en un vago , y pasigero pensamiento 5 pero) ya que
no del todo , no he podido menos de determinar­
me , á que en parte se logren mis ide^s ; no resol-

DE \Va n t o n .

33

v i , finalmente , irme á una horrorosa soledad / pe­
ro si ausentarme de una sociedad inquieta 5 preten­
dí ( pa ra dar algún colorido á mi mutación ) se me
confiriese un empleo , aunque de poco sueldo , de
ligero trabajo en un Lu gar corto 5 y á costa de mi
diligencia , y empeños le logré : Mucha dificultad,
y ligrim as costó á mi Consorte el arrancarse de
Sim iópolis s pero no havia remedio 5 la era indis­
pensable la obligación de seguirme , y á haver pa­
sado adelante la repugnancia , me huviera visto pre-,
cisado á usar con ella de la autoridad , y poderío,
que m<e han dado las leyes naturales , y civiles:
Dispusie mi viage lo mas pronto que pude, antes que
algún aicaso pudiese perturbar mis intenciones > y ya
( gradáis á Dios ) caminamos á nuestro destino ella
consolada , y Yo Heno de júbilo. Sí , Amigo , lleno
de jubillo , pues, aunque voi á vivir entre gentes,
y gente:s , que adolecerán regularmente de los v i­
cios de sus semejantes, esto es , de murmuración,
envidiáis , altercaciones , y venganza , á lo menos,
como quiera que habitan un Lugar corto , y mo­
derado , carecerán de aquellos, que mas me han
dado siiempre en rostro , como los de altivez > me­
nosprecio , engaño , vanidad , simulación , y otros
tales , que son mas cara&edsticos de los Cortesanos,
que de lías personas populares , y de educación , que
ellos Ilamían grosera.
Esramdo en esto , se destacó hácia nosotros un
M ono d e los de la comitiva , que sin reparo , ni
atención» , á que estábamos en disposición de ha­
blar confidencialmente, se metió entre nosotros á
lo bárbaro , como si toda su vida nos huviera es­
tado trattando, con su montera calada , y sacando

Tom. IV.

E

P°í

34

V 1 A GEs

por debaxo del embozo un largo cigarro , que en­
cendió en la luz , á que haviamos estado leyendo,
se puso a chupar sentado entre los dos , y perfumandónos á su satisfacción. No podíamos menos de
hablarle alguna cosa 5 y así le preguntámos el ofi­
cio , que tenia en aquel L u gar. ¿ Pues qué , nos
respondió , escupiendo por el colmillo , tengo Yo
traza de sastre , ó zapatero ? En verdad , A m igo,
le repliqué , que Yo he visto , y conozco menes­
trales de mui buena traza ; sí por cierto , porque
los conozco , que moderadamente vestidos no exce­
den del papel que el Autor de este Mundo , com pa­
rable á una farsa , les ha repartido en é l , y llevan
de ventaja á los presumidos , vanos , y orgullosos
( á quienes por raros accidentes cupo la represen­
tación de otra figura brillante , cuyo papel termina
brevísim am ente, quedando todos iguales en el sepul­
c ro ) una honradez mui en su punto , y un exa&o
cumplimiento de sus obligaciones. Todo eso , aña­
dió el ropalizón , está mui bien; pero en este Mundo
es fuerza , que haya sus gerarchias ; y Yo ( para
serviros ) nací en la mas elevada , en la mas distin­
g u id a , y en la que mas se ha atrahido las venera­
ciones de este pueblo ; de mas de cien años á esta par­
te manifiestan los libros de Ayuntamiento mi hidalg u ia ; mi padre fué hidalgo , hidalgo foé mi abue­
lo , y todos mis parientes hidalgos ; por último no
consta , que desde el principio del mundo haya havido en mi familia ascendiente mío , que no haya
sido hidalgo.
A todo esto el Señor hidalgo estaba revuelto en
una mala capa parda , por debaxo de la qual se des­
cubrían unas medias de celosía , y unos zapatos muí

tra-

D £ W a N T O N.
35
trabajosos > arneses todos capaces de abatir la vani­
dad , á quien no la tuviese tan arraigada , como él.
Pues , á lo que se ve , Señor , le replicamos , mui mal
os ha pagado la fortuna ; porque vemos bien poco
premiado el mérito , que , sin duda , tendréis contrahido ; encerrado en un Lugar corto , y con tra­
zas de no estar mui sobrado , no podréis, desde
luego , sin gran trabajo ser útil al público , hacien­
do profesión de vuestra nobleza , que es la qualidad , que agregada aú n a ilustre, y antigua raza
constituye á un sugeto verdaderamente noble: Y aho­
ra , permitidme por vía de buena conversación , le
dixe , que os pregunte , por qué ramo , de los di­
versos , que tiene la Nobleza , continuáis , la que
heredasteis de vuestros abuelos. ¿ Por ventura , ser­
vísteis al Monarca en alguno de los muchos empleos
honoríficos de su Palacio ? ¿ Acaso tomasteis las
armas en gloriosa defensa de los derechos de vues" tro R e Y > y de vuestra Patria ? ¿ Procurasteis ilus­
trarla con vuestros escritos , desvelos , y tareas es­
colásticas ?) Ocupasteis el tiempo en el alto , y gra­
voso ministerio de la administración de justicia,
conservación de las leyes fundamentales del Estado,
o con vuestra ilustración en la defensa del pupilo , la
viuda , el huérfano, el necesitado de qualquiera ca­
lidad , ó clase ? ¿ D irigisteis, siendo órgano vivo de
los decretos del Príncipe, los inumerables asuntos,
que dependen de sus providencias en la vasta exten­
sión de estos Dominios ?Tal vez , por varios acci­
dentes y que sin culpa propria se conjuran contra las
intenciones mas reétas , ó por falta de salud os havréis visto precisado á retiraros al rincón de vuestro
h o g ar, y antigua alcurnia 50 bien hayrá sido , por£ 2
que

V

I A G E S

que, haviendo recaído en vos vuestra casa por muerte
de vuestros Padres , y no teniendo otros Hermanos,
que cuiden de vuestra hacienda, havréis venido á aca­
bar vuestros dias , cultivándola, y fomentándola con
tantas mas ventajas, quantas puede conseguir un en­
tendimiento ilustrado.
Dió una gran risada el tal bárbaro , y dixo:
¿ Qué disparates son , los que estáis ensartando ? Vos,
sin duda , jamás haveis salido de la Corte ; á poco
que os huvierais desviado de ella , conoceríais , que
esa es una lengua desconocida para nosotros los hi­
dalgos ; pero yá lo iréis experimentando , quando os
vayais internando por nuestras Provincias Casí fué
en eredo ) ¡ Nosotros ir á servir á Palacio ! Pues va­
ya que el aseo , con que nos crian nuestros Padres,
la política , con que nos educan , y los primores,
con que nos adornan , son estimables prendas, para
ir al País de la presunción , donde , cuentan por acá,
que reparan hasta en los pies , y las manos, por­
que dicen , que en ellos ( allá vá ese despropósito)
Parece que los Cielos soberanos
La distinción pusieron ,
De los que nobles, ó villanos fueron^
pues Yo soi noble , y nobilísimo , como el mas es­
tirado de por allá , y mirad , qué pie tan pulidito,
y qué manitas tan lindas para poner un plato en la
mesa del Rey 5 y diciendo esto , sacó una formida­
ble pata , emulación de la mas horrorosa pesuña ; y
unas manos de teion, que pudieran mui bien por
su suavidad servir de rastrillos. P ues, digo ¡ ir á una
Universidad a habilitarnos para las varias carreras

D E W

A N T O N .

37

de las Letras , que haveis insinuado ! ¿ Qné pecados
hemos cometido nosotros , para quebrarnos las ca­
bezas con tantas gerigonzas , como nos cuenran aquí
los veranos los hijos del tío Chaparro , M ono ex­
travagante , que , porque su padre fue un viejo h ypocondriaco , y mal humorado, que (com o él dice)
desde pequeño le echó á volar por el M un d o , no
quiere que sus chiquillos se crien en el Lugar , co­
mo los demás hijos de vecino , y por tanto , los
tiene en la Universidad? Ellos dicen , que saben mu­
chas lenguas ; que adivinan lo por venir ; pues el ano
pasado nos previnieron la hora , en que el sol nosde-«
xaría á buenas noches; en los pleitos , que tenemos
continuamente unos con otros, nos dicen , quien tie­
ne razón , y en que leyes se funda ; por último, en
todo hablan > todo lo saben 5 y para rodo tienen
callejuela ; pero , preguntadles, con quanto trabajo
han adquirido todo ese saber; indagad , quando de^
xarán los libros de la mano en qualquiera carrera,
que emprehendan por este medio. V ed , si es me­
nester tener cabeza de hierro , para dedicarse á este
objeto.
Pues , no digo nada de la Milicia : ¿ Yo , que­
ríais , que huviera tenido la locura de ir á sufrir las
inclemencias del tiempo , el rigor de la hambre , y
la sed , y quantas miserias son imaginables , dexando , ral vez , mi pellejo por las tierras de allende , y
todo sobre la porfía , de que tengan nuestros Domi­
nios media legua mas, ó menos de extensión ? Vayan
enhoramala á estas correrías esos mozuelos, á quie­
nes no cupo la alta dignidad de nacer hidalgos, ó
bien los que , aunque naciesen , tienen por padres á
unas personas, cuyas cabezas están llenas de esos;
fai>

V IA G E S
fantasmas de honor , patriotismo , y otras getrigonzas , con que quieren persuadirnos , á que debernos
las conveniencias de nuestras casas, y nos determi­
nemos á ir á remediar los trabajos de las agena:s ; co­
mo los hijitos de nuesrro Alcalde , que desde edad
de ocho años los echó de su casa 5 y aunque es ver­
dad , que ahora tienen mucho nombre, y crédito, y
se hallan condecorados con honoríficas gradiuaciones en el exército , ¿ qué de incomodidades ao havrán tenido que padecer hasta los veinte y cinco
años, que tiene el mas pequeño ? Bien se puede per­
donar el bollo por el coscorrón.
A este tiempo se vino acercando hácia nosotros
el Señor Alcalde del Estado noble , que era un ve­
nerable anciano , que debaxo de su capa parda en­
cubría un cierto ayre de no común crianza, que en
todas sus acciones , y palabras á cada paso se bru­
juleaba : Luego que supo , no se trataba asunto
alguno reservado , pidiéndonos permiso , y mo per­
mitiendo de modo alguno ocupar el puesto preemi­
nente , que le ofrecimos , se sentó con nosotros : Es­
to bastó , para que cesase aquel cerebro desconcer­
tado, que tenía tan desarregladas ideas de la verdadera
ocupación , y carreras de los Nobles 5 y mo solo
puso fin á su disparatado discurso , sino que , ha­
ciéndonos un amago de cortesía con la montera,
volvió á encender la punta del cigarro , que havia
apagado antes entre sus dedos , y marchó sin mas
cumplimientos ; el buen Alcalde se sonrió , y quedo
cabezeando un rato, arqueadas las cejas en acción de
entre lástima , y burla; y Tulipán , y Yo luimos lla­
mados por nuestro Orozuz , para la cena , que ya nos
estaba prevenida. Fueron tantas las instancia.s, que
hí38

D E W

a

N T O N.

39

hice \ Tomate , para que fuese á favorecernos , que
no pudo resistirse , y tomando la venia , como
buen casado , de su consorte, se separó de su co­
mitiva , de la que ningún otro quiso condescender
á nuestro cumplido ; y el Alcalde , que dixo, havia ya cenado , se vino con nosotros, para darnos
un rato de conversación de sobre-mesa.
CAPITULO
Instrucción

V.

,que dió el Alcalde acerca de los Hidalgos
del Lugar.

A Tulipán en el corto tiempo, que havia es­
tado con los forasteros , havia tomado razón
de todos ellos, especialmente de las Mónitas , y de
algunas de sus particularidades ; en virtud de esto
dió pie , para que el Amigo Tomate , deponiendo
por un rato sus cuidados , diese rienda á su genio
jocoso , y sazonáse la mesa con mil sales agudas,
pero no punzantes; para nada es menester masen-;
tendimiento , que para chanzearse , y él poseía este
tiento en alto grado ; así e s , que sus gracejos con
Tulipán fueron con tanta ligereza, que todos quedámos divertidos , y agraviado ninguno.
Acabóse la cena , levantáron los manteles, y
nos quedámos reposándola con algunas conversacio­
nes indiferentes ; una , ü otra palabra, que el Alcal­
de havia únicamente hablado , havia sido con tanto
pulso , y madurez , que comenzó á picarme la cu­
riosidad de oirle acalorado en materias de su parti­
cular inspección ; pero mucho mas lo deseaba, por
ver si podía , indirectamente á lo m enos, dar á en-i
ten-

Y

40
V I AGES
tender á mi Amigo Tomate , que aquellos vicios,
que tanto detestaba , y de cuyos efectos ya se creía
libre huyendo de la Corte , de la que los tenia por
característicos , se encontraban proporcionalmente
aún en los Lugares mas reducidos : Ya en dos pa­
labras le havia contado Yo la reyerta , que havia
presenciado con el Maestro de niños , por lo que mi­
ra al espíritu de partido , y por lo que respeda al
<de vanidad , no era menester mas , sino que reflexionáse sobre la del joven mal criado , que acabábamos
de oir.
Como observámos , que él havia enmudecido,
y desocupado el puesto precipitadamente luego que
llegó el Alcalde, y que éste se havia quedado sonrien d o ^ o le pregunté , qué Monito era aquel , y
qué circunstancias de nobleza , las que tanto exa­
geraba : El Alcalde entonces volviendo á fruncir un
tanto quanto la boca , me respondió : ¿ Qué Mo­
no queréis que sea , el que habla , como , sin du­
da , le havréis oido ? Esta es la muestra del paño,
que se estila en los Lugares de estas Provincias.
Estos son los Hidalgos comunmente 5 y tan comun­
mente que en este Pueblo , en donde hai catorce
familias de ellos, y todas con sucesión, no han
salido de entre las paredes domésticas otros, que
los hijos de un tal Chaparro , y los míos , cuyo
exemplo les hace tan poca fuerza , que lo tie­
nen en aquel por ambición de afros positivos
en su familia , por ha ver sido él el primero , que
la ennobleció ; y en mí por efefro de un ge­
nio áspero , y de unas entrañas duras , por lo
qual miro con semblante sereno la separación
de mis hijos , que debiera serme naturalmen­
te

D E W a N T O N.
41
re sensible. Una vez sola me lo echáron en ros­
tro 5 pero yo os aseguro , no lo vuelvan á hacer;
huyen de mí porque les digo las verdades , porque
les pongo exemplos que los confunden , porque los
exhorto , á que los sigan , y porque íes doi sugecion , en lo que respeda á sus conversaciones de
nobleza , sienten que les diga ? que toda su distin­
ción proviene del vientre , de la concepción , y del
parto ; se mantiene con la ridicula pompa de lisongearse , de que su abuelo fue Alcalde , Regidor
su padre , y el Alguacil M ayor , siendo toda su ju­
risdicción sobre un Lugar de doscientas casas, la
mitad derribadas , hasta que finalmente llega la
muerte , y tienen la desatinada fortuna , de que sus
huesos aumenten los que están depositados en la
asquerosa , y húmeda bóbeda de sus mayores. Em­
bobados con esta risible gloria , viven así hambrean­
do entre 'quatro terrones , y entre quatrocientas
trampas ; inútiles para s í , inútiles para sus paisa­
nos , é inútiles para todo el mundo , pero , en to ­
do caso , H idalgos; que no dexa de ser dicha gran­
de para un pati-estevado , que su padre tuviera bue­
nas piernas ; y para que quede satisfecha una Mona
horrorosa, y tuerta , no hai mejor remedio , que
contarla , ^que fueron mui bonitas sus abuelas , y
de unos ojos hermosísimos su madre.
N o obstante , Señor Alcalde ( replicó Tulipán,
que era , á quien tocaba algo de la do&rina , por
ser persona de poquísima utilidad en el R eyn o, aun­
que con aptitud para aplicarse en adelante , la no­
bleza heredada es del primer aprecio , y digna de
toda atención ; los esforzados procrean á otros es­
forzados , porque las generosas águilas no pueden
Tom .IT.
F
en-

42

V I AGE S

engendrar rímidas palomas; así e sq u e la nobleza
inmemorial trahe consigo una cierta necesidad,
que impone , á los que reciven este don del Cielo,
para que no degeneren de sus antepasados.
Yo , C aballero, respondió el Alcalde , no im­
pugno la nobleza de origen ; en este caso escupiría
al Cielo , para que me cayese en la cara ; porque
(gracias á D ios) nací de padres tan ilustres , que
a nadie tengo que envidiar en este punto ; lo que
quiero decir e s , que mas aprecio , y mas digno es
de la atención del Soberano , y del público , el que
desmintiendo lo obscuro de su nacimiento con sus
acciones , con su aplicación, y con sus servicios
á la Nación le esclarece; que el vano , y orgullo­
so , que , llenas sus antesalas de estafermos de sus
abuelos , tiene cubierto su corazón de vilezas , sin
servir su ociosidad en el mundo mas que de pési­
mo exemplo ; aquel se enriquece con méritos bri­
llantes , siendo proprio , y peculiarisimo de su per­
sona , quanto en ella se encuentra de heroyco , y
admirable ; este se obscurece con vicios detestables,
siendo solo proprio del sugeto , quanto en él se mi­
ra de baxo , y aborrecible : Los lunares de aquel
heróe son á él antecedentes , y lo que existió an­
tes de nosotros , no es nuestro : Las perfecciones
de éste se originan solo del lustre de sus abuelos,
y ninguno vivió para personalizar nuestra gloria:
Uno ilustra otro obscurece á su familia ; ¡ y quan­
to hai de esto / Volved , os ruego , los ojos , espe­
cialmente á estas Ciudades de nuestro Continente,
en donde están muchos de los descendientes de
aquellos doctísimos Ministros , que fueron gloria de
su siglo; de aquellos Políticos famosos, que tanro

D E W a n t o N.

43

to honor dieron á la patria 5 de aquellos profundí­
simos literatos, en quienes cifró el Reyno su or­
namento s y de aquellos Capitanes valerosos, que
fueron el terror de los enemigos del Estado i exa­
minad >si acaso ascienden al Tem plo del honor, y
de la fama siguiendo las huellas de sus abuelos; na­
da m enos, nada m enos; los veréis hijos del ocio,
mui contentos con tener una docena de legajos de
papeles viejos , en donde constan los hechos de sus
mayores 5 disipando injustamente las rentas mas
floridas ; y capitaneando cada uno un exército de
v ic io s, mantenidos con el precio del sudor de los
miserables. Estos , Amigo mió , por encumbrados,
que estén , no so n , mas que Nobles de morcilla,
pues lo son solo de sangre, y de sangre por ellos
corrompida. Es inseparable qualidad de todo lo bue­
no ser comunicable. ¿ Quien es un bribón de quatro
suelas, qué utilidad traherá con su nobleza al pú­
blico ? ¿ Qué comunicación , ni comercio de bienes
logra éste , con que el tal tuviese unos abuelos , que
fueron buenos , si ya acabó esta bondad , y ahora
solo experimenta la insolencia del nieto ? Y por el
contrario , ¿ qué importa , que el virtuoso , y apli­
cado no pueda adornar sus antecámaras de los ahu­
mados retratos, y medallones de sus antepasados,
si á su honradez , procederes , y aplicación debe
en el día su gloria , nombre , y brillos la Patria ?
Sonrióse Tulipán; y en el mismo tono dixo : Con
que ¿ de qué sirve la nobleza heredada ? Si Yo soi
bueno ( según vuestro discurso ) y útil al Estado , y
al resto de mis compatriotas , poco quiere decir , que
haya tenido abuelos obscuros; si Yo soi un ocioso
in ú til, no me pone á defensa de los insultos, y paF2
re-

/

4.4.

V I A G E !S

receres del vulgo lo ilustre de mí ascendencia ; con
que es un fantasma , y no otra cosa esto de prosa­
pia ilustre , y ascendientes gemerosos : Ahora , ved,
que graciosas conseqüencias p udieran deducirse de
estos antecedentes.
N o , Señor , prosiguió el Alcalde 5 no quiero
Yo decir eso i havrá consistido en mi mala explica­
ción no haver sido entendido : Poseer un sugero la
nobleza con perfección , comprehendo Yo , que es
proceder de raza ilustre , y conservarla con accio­
nes generosas, que entren en el interés, y comercio
del público; porque la nobleza es un bien, que el Altí­
simo nos dispensa ; y ya os dixe , que es propriedad
suya ser comunicable 5 así es ? que Yo mejor qui­
siera , no haviendo de poseerla en todo el grado de
su perfección , tener la personal sin la natural, que
esta sin aquella: Pero no tiene duda , que la natu­
ral , ó heredada es un camino que conduce le d a ­
mente á la personal , porque como todas las cosas
vuelven con facilidad ásu origen , siendo innegable,
que toda nobleza de sangre , por antigua , que
sea tuvo su principio de la personal , qualquiera sugeto de prosapia ilustre está en una quasi ne­
cesidad de no degenerar de su clase , siéndole mui
fácil el camino de la heroycidad , ya porque , regu­
larmente , no estando falto de bienes de fortuna , no
está expuesto á una baxeza, ya por los exemplos,
que dentro de casa le subministran aquellos primeros
heroes de sil familia , que á costa de sus fatigas, y
méritos deriváron á su posteridad sus glorias.
Contrayendo, pues , ahora todo esto á aquel
Caballerito , que oísteis , ¿qué juicio haríais de é l , y
¡de otros quantos ? que pudieran haver venido , y
hu-

p E W a n t o n.
4?
huvícraís escuchado del mismo tenor , si Yo os díxera , que ni tiene nobleza por sí , porque no es
mas que un tonillo*, á quien no se cae la capa del
hombro en todo el dia 5 ni por sus padres , ni abue­
los , porque todos ellos fueron otros rales ? Yo dixera , replicó al punto Tulipdn , creyendo que havia ya cogido en flanco al Alcalde , que no era no­
ble , y acabóse quanto en esta materia haveis es­
tado discreteando 5 él no tenia el lustre adquiri­
do , porque, según haveis pintado , todas sus ac­
ciones son obscuras 5 tampoco tenia el hereda­
do , porque ésre , según haveis establecido , pro­
viene del personal 5 y porque diréis , como algu­
nos parecidos á vos , que no hai familia ilustre,
que no empezáse á ennoblecerse por uno, que dexando el arado , ó semejante instrumento , pensó,
y consiguió emplearse en acciones honradamente
ruidosas , cuyo eco resonó en su posteridad eter-i
ñámente 5 luego el dicho mocito no debe ser pro­
puesto como modelo de la nobleza.
El d icho , prosiguió el Alcalde , es una perfec­
ta muestra de los hidalgos de pergamino, como
é l, y de los de solo sangre como algunos otros;
pero a rodos igualmente se ha metido en la cabe­
za él diablo de la vanidad en tanto grado, que á
nadie ceden en ella. ¡ Vanidad ! dixo el Señor To­
mate ; será bien ridículo, por cierto: ¡ Vanidad!
I pues sobre qué recae ? Nobleza sin brillo es una
alhaja de oro metida en una caxa de cuerno tan
cerrada por todas parres, que jamás pueda verse;
pues ahora bien ¿ aqui, } en semejantes Lugares, en
donde , exceptuando un ptr de Labradores ricos, los
demás vecinos , qual ma;, quai menos, andan si
i.'i
al-

V I AGES
alcanza, 6 no llega al fin del año para la precisa'
manutención , qué brillantez: puede encontrarse ?
Quedósele .mirando nuestro Alcalde, y , por
fin , prorrumpió : Parece , que veniis de nuevo a!
mundo; i pues hai persona , que , por poco que
reflexione , con solo que abra los ojos , no advier­
ta , que es;la vanidad un vicio , que no se para en
relumbrones , y abundancias ? la vanidad entra por
pequeño resquicio > ¿ no hai Mono , que se pone
inaguantable por solo estrenar un par de zaparos?
j.no hai M ona, que se hincha por solo quatro pa­
labras , que se lleva el viento , que la dice otro
mentecato como ella ? El afeitarse es un adorno de
la hermosura , y bien parecer ; pues Yo he cono­
cido , quien tenia vanidad en las barbas: El oro,
y la seda son materia del vestido de los personages
de autoridad , graduación , y nacimiento ; pues Yo
sé , quien se envanece por vestirse de xerga; vani­
dad hai en el andar ; en el mirar 5 en todas las ges­
tiones del cuerpo , en todos sus adornos , y los del
alma; y , por último , hai sugetos que hacen vanidad
de no tener vanidad. Considerad , pues , ahora , si,
aunque el Lugar sea corto, y pobre, no tendrá tam­
bién sus tropiezos respetivos en este vicio. Lo
peor es, que el tal defeto , que está mas arraigan­
do , que en los restantes vecinos , en los Hidalgos*
los conduce precipitadamente á una altivéz inaguan­
table, y un menosprecio arrogante , de los que ellos
creen inferiores.
El Amigo Tomate á cada palabra de estas hacía
una contorsión ; Yo entonces le hablé al oido diciendole : A un Lugar vais huyendo de estos vi­
cios caraterísticos de la C orte; ¿ qué os parece?
Por

D E W a n t o n.

47

Por cierto , que la casualidad nos ha trahido á la
mano el desengaño : El no pudo menos de replicar,
y hacer unas quintas pregunras al Alcalde eotretqgidas de varias admiraciones 5 pero éste con tono inalterable prosiguió diciendole : Yo , Señor , aunque
nací en este Lugar , me crié en la C apital, y crecí
en la campaña 5tengo bastante noticia del mundo,
porque le he observado 5 he estado en varios R ey nos , y Provincias , y particularmente he paseado
las de este Continente ; pero no he hallado rincón,
en donde haya vivientes, que carezca de vicios*
en donde no sean unas mismas las ilusiones del en­
tendimiento , y no se padezcan unos mismos estra­
gos ,como efeftos del amor proprio i la distinción
está únicamente en los objetos, acerca de los quales se versa ; en la Corte un gran Señor se enva­
nece , de que tiran su coche seis briosos caballos,
cuyos arreo s, y pertrechos de plumas son el em­
beleso de los m uchachos, y gente , que tiene los
ojos solo de carne > y aqui en el Lugar hai Hidal­
go , que no cabe en el , porque el asno, que mon­
ta para ir , y venir á su choza en el campo , es
erguido de oreja , y tiene quatro dedos mas alto el
lomo -, que el de su vecino : Un grande personage
se ensobervece en la Capital , al oir sus generosi­
dades, y apreciables prendas en boca de una quadrilla de aduladores , que no pueden de otro mo­
do engañarle , para que suelte el oro , que atesora?
y en la Aldea el Labrador se hincha al escuchar,
como brindan á su salud en un vaso de madera
del ayre dos gañanes , y un pastor , que le adulan,
para sacarle un quarto mas de soldada: En la me­
trópoli una ilustre Mona va mas hueca , que un
pa-

48

, V IAGES

pabo haciendo la rueda , metida entre los cristales
de un coche reluciente , que la conduce á dar tres
6 quatro vueltas á un paseo , en donde haga me­
dia docena de cortesías afe&adas ; en el Lugar es^
tá inaguantable la Hidalga , que tiene un carro , en
el que con sus amigas entre colchas , y mantas , que
hagan sombra , puede ser llevada á las vecinas'rom erias, tocando un pandero lleno de mohos , y
dando vaya , á quantos encuentran por el camino:
Por allá todos aquellos necios, que están desnudos
de los verdaderos sentimientos, que dida la racio­
nalidad , y que son el borron y deshonra de nues­
tra naturaleza , veréis , como desprecian á los de­
más , que por varias disposiciones de la Providen­
cia no están colocados en su clase , sea de nacimien­
to , sea de otros accidentes 5 apenas se dignan mi­
rarlos ; si los hablan , es en tono de. superior idad, y
finalmente disparan un par de coces , al que se ha
fiado incautamente de ellos ; pues del mismo mo­
do á proporción por acá aquellos Hidalgos engreí­
dos solo con los letrerones de su executoria ( que
jamás vieron otra cosa ) advertiréis , como insultan,
como menosprecian al miserable labrador , al po­
bre jornalero , que para comer su pan honradamen­
te no dexan el hazadon de las manos.
Pero a q u í, aunque de paso , quiero 5 que con­
sideréis , que ideas tan groseras tienen estas gentes
de la verdadera estimación , y punto de honor , to­
do este desprecio que hacen, de los que ganan su
vida con el sudor de su rostro , se funda en creer,
que el trabajo se hizo únicamente para unas ma­
nos v ile s, y que es ageno , de los que debieron al
Cielo una ilustre cuna 5 pero la gracia es ver compo-

DE W a NTON.
poner estos sentimientos con una hambre perdura­
ble , que padecen muchos de ellos, viniendo á pa­
rar toda esta torre de sobervia en la bajeza de ir
á servir á otro Mono , porque tiene seis maravedís
mas que ellos ¡ de adonde proviene , que no haviendo querido servirse á sí mismo trabajando pa­
ra su manutención , tienen que servir á otro , á
cuya disposición alquilan sus obras , y sugetan su
voluntad , llevando por pago , mientras dura su ser­
vidumbre , una infeliz ración , que se acaba el día,
que el Señorón vino de mal humor á casa , porque
perdió al juego ; porque la mozuela , con quien
está escandalizando , le hizo traycion ; ó por otro
motivo de semejante gravedad; le embia enhora­
mala á tiempo que ya está duro para aprender ofi­
cio , y está viejo para volver á servir , con lo qual
tiene que venirse al Lugar á mantenersejá expen­
sas de la piedad , y siendo gravoso á sus parientes,
y amigos 5 no obstante , los Hidalgos miran á este
destino como honrado , y como indecoroso el de la­
brar por sus manos la tierra : Riámonos á carcaja­
das. ¡ Y qué porción de exemplares se me ocurre!
¿ Pero creeréis, qu e, aunque las experiencias se les
entran por los ojos , aún no ha llegado por acá el
desengaño ?
Quando mas acalorado estaba el Alcalde , sen­
timos pasos ; pusimos atención , y por la tos co­
noció éste, que, el que venia era su Escribano : Es­
ta es otra ( añadió el Alcalde) este, que suena, vie­
ne, sin duda, con alguna embajada; no quiero rom­
per de una vez con é l ; y así disimulo , aunque le
conozco ; pero , sí pudiera hablaros de sus mila­
gros, Yo os aseguro, que havia de divertiros un
Tom. / F
G
buen

5o

Vi a g f s

buen rato 5 mas dexemoslo por ahora. D ic h o , y
hecho i mesuró el Amigo su semblante , y se puso
á hablar de la cosecha de pepinos , que aquel año
havia cogido en el Lugar , con tanto disimulo , co­
mo sino huviera estado hablando de otra cosa mien­
tras havia durado nuestra sesión. Esta especie de
temor , ó sea enhorabuena tolerancia , se hacía
tanto mas admirable , en quanto recaía en un M o­
no , que con tanto tesón, y vehemencia havia sa­
bido defender sus derechos en público , como ex~
perimentámos , y haviamos oido en el lance con
el Maestro de la escuela ; p e ro , como ignorába­
mos los motivos , era fuerza suspender el juicio.
C A P I T U L O VI .

Del convencimiento del Señor ’Tomate acerca de los
vicios de los Lugares.
N tró , én efe& o, el Escribano apresurado , cu­
ya traza daba bien á entender su trastienda?
nos hizo un regular cumplimiento , y después diri­
gió su plática al Alcalde : Contóle con la mayor
exageración un pesado lance , que acababa de su­
ceder en casa de uno de los Hidalgos del Pueblo,
en donde , sobre no sé que mentirillas de poco pro­
vecho , y que no havian causado otro perjuicio,
que el corto de desacreditar á un vecino suyo , ha­
vian los dos venido de las lenguas á las manos , y
de éstas á las narices, cuya progresión havian im­
pedido é l, y orros dos amigos , sacando por testi­
monio de la p az, no sé que número de tornisco­
nes , y tal qual araño de poca conseqiiencia > pon*
de-

D E W ANTON.
51
depó con increíbles exageraciones las circunstan­
cias del alboroto ; acriminó el todo de la acción ; y
añadió, por último : Y o , Señor, Alcalde , pudie­
ra haver dado primero parte á vuestro compañero,
que mas cerca le tuve , pero como el suceso ha re­
caído en dos nobles , no me pareció mui acertado
dar el conocimiento de la causa á un Ju e z del Es­
tado general, cuyo encono con los de la otra cla­
se ha manifestado tantas veces ; además de esto , él
es un pobre lego de poca experiencia , y de nin­
guna espera 5 por tanto he querido venir á busca­
ros en derechura , reconociendo en vos un acopio
de ciencia , y prudencia , qual en ninguno del Pue­
blo 5 sé que pondréis el pie en el asunto con firme­
za , y sin pasión , ni tropelía , el negocio es arduo;
p e ro , para substanciarle con todo el aparato , que
se requiere , aquí estoi Yo , que al lado de tal Ju ez
haré prodigios. Me alegrara , Señores, prosiguió,
hablando con nosotros , que supierais, en que lan­
ces tan estrechos se ha visto este Caballero, y con que
ayre ha salido de todos ellos; si se ofrece alguna con­
troversia con algún M ilitar, que viene á pedir aloja­
miento, que no una sola vez ha sucedido ser un atre­
vido, y desvergonzado, que viend o, que es un Lugar
corto, nos ha querido tratar de palurdos , y nos ha
puesto en el disparador para perdernos; este Señor
nos ha dulcificado , y á los tales ha hecho entrar por
la senda de la razón , enseñándoles quan bien cria­
dos , y políticos tienen obligación de mostrarse , los
que abrazan esta profesión ; y en qué grado po­
seen la virtud de la moderación los G e fe s, que los
m andan, y embian con instrucciones adequadas á
ella : ¡ L o que hace haver militado ! Pues no digo
G 2
na-

52
V I A G E S
nada acerca de las desazones domésticas, que acon­
tecen entre los vecin os; ¡cómo procura la paz en­
tre los casados ! ¡ cómo contiene en su debido res­
peto á los criados para con los am os; y á estos pa­
ra con aquellos en el correspondiente buen trato!
¡ cómo cuida del bello orden en los abastos del pue­
blo ! Pero ¿ para qué me canso ? ¡ cómo es todo
pata todos ! Vaya ; Yo le hiciera Alcalde perpe­
tuo.
El tal Alcalde , que , aunque várias veces lo havia intentado , no havia hasta entonces podido im­
pedir la desatada tarabilla de sus alabanzas, cono­
ciendo al astuto adulador , que las prodigalizaba,
le hizo callar , y llamándome á parte , me d ix o : Yo
os suplico detengáis á este Mono con vosotros un
breve rato ; no serán menester muchos esfuerzos,
porque él es hablador por naturaleza , y os dará di­
nero encima , porque le escuchéis: N o quiero lle­
varle conmigo , porque voi derechamente a la ca­
sa , en que ha acaecido el lance , que haveis escucha­
do i como mi intención es mediar amistosamente,
y ver , si con ruegos , con razones , y con autori­
dad puedo suavizar sus ánimos , deseo separar to­
dos los obstáculos , que tendría > sin duda , esta
obra 5 ese , que haveis o id o , con capa de caridad,
ha avisado , no por el bien de la paz , sino para
enredar el asunto, y para enzarzar una ruidosa cau­
sa sobre una gran friolera , que será toda la razón
de diferencia , que entre ellos havrá havido : ¡ aíes,
que con una sola palabra á tiempo no los sabría
el exasperar , desvaneciendo quanto Yo huviese tra­
bajado en largas h oras! El dice , que si la cana
no corre , el pescador se pierde ? y a sí; si no ie va­
mos

D E 'W A N T O N.

53

mos á la mano , es capáz de gastar por resmas ef
papel sellado : ¡ Qué periulcios hace una fiera de
estas en un Pueblo ! Oiréis , Señor , á todos estos
pobrecitos Labradores estar siempre sobresaltados
con el miedo de la langosta, de la piedra , de la
sequedad , y de los demás accidentes de los tiem­
pos ; y corren inocentemente á meter entre sus ho­
gares á un Abogado reboltoso , á un Escribano as­
tuto , y á un Medico ignorante , rigorosas estacio­
nes vivientes , cuyos destemples se llevan ímpia , y
rápidamente su salud , su sosiego , y sus haciendas.
Pero , como conozco bien á este bribón , os asegu­
ro , que , si puedo, mui poca tinta ha de gastar,
durante el tiempo , que Y o empuñe la vara.
Volvióse luego á é l , y le intim ó, que no le si­
guiese , y que en caso de necesidad le llamaría 5 no
puso mui buena cara á este precepto , porque él
tenia ya por otra regla tiradas sus lineas ; pero era
fuerza obedecer; y así él se quedó, y se marchó
solo el Alcalde : Trabámos conversación , y aun­
que al principio se resistía á nuestras indagaciones,
y a , por fin , acalorándose en ella , fué entran­
do en confianza , y familiaridad , y la razón de
forasteros , que no havian de hacer mansión larga
en el L u g a r, acabó de quitarle los grillos del mie­
do ; y desatando la maldita , dixo preciosidades,
de quantos se le ofrecieron á su imaginación ; no
huvo soborno de Juez superior , trampa de alojaanientos , mala versación de proprios , robos de pó­
sito , tala de montes, encubrimiento de contravandos , y finalmente , enredos de todas clases , que no
nos relatáse ya de aquel, ya de los demás Pueblos
de la com arca ; y esto e s , anadió irónicam ente , que

54

VI A GES

nos ha venido de pocos años á esta parte nn ce­
lador del bien común , un remediador de todos los
malos sucesos del Lugar , ese Caballero » ese que
acaba de salir de aquí >ese que todo lo manda , que
en todo se m ete; que en todas partes se halla $ con
motivo de persona de mundo , que ha servido al
Rey por espacio de treinta años , cree, que nada
ig n o ra> ya que al fin de sus dias se ha retirado á
su casa á cuidar de su pingüe hacienda , por haver
recaído en él toda, y ser único , haviendo muerto
todos sus Hermanas , ¿ por qué no hace, lo que
algunos como él , que Yo conozco en otros Luga­
res no lexos de este , que , en tomando el oficio
de ociosos, en nada piensan >sino en descansar de sus
pasadas fatigas, y en llevarse una buena vida ? El
dice , que está aún para trabajar , que aborrece es­
tar ocioso , y que las luces , y conocimientos , que
ha adquirido en el curso de sus viages , y expe­
riencias , de nada le sirven , si no las emplea en be­
neficio de sus amados compatriotas; baxo de estos
principios apenas ha i año , que ya de Regidor , ya
de Diputado , ya de Alcalde no nos haga el honor
de mandar en el Concejo ; pero otros Amigos , que
miran esto con desinterés, á quienes con sus ridi­
culeces tiene atados corto, y á mí entre ellos , juzgámos mui diversamente de estas acciones; por que
conocem os, que lo que le domina, es la ambición
de gobernar, y disponer en la Villa , como árbitro
de todas las voluntades.
Ya estoi oyendo , que me replicáis, que ¿cómo,
comprehendiendolo Yo así , poco ha alabé tanto
su zelo patriótico ( como él dice ) y su acertado
gobierno i pues sabed , Señores > que fué, porque

d e

W a n r o n.

55

Je temo , porque gasta pocas ch an zas, y porque
de algunos lances , que hi tenido con otros veci­
nos ( bien que reboltosos) siempre ha salido con
victoria , pues los tribunales superiores le han fa-<
vorecido en to d o , declarándole Juez redo , de­
sinteresado , y capáz de hacer feliz al Lugar 5 en
esta inteligencia no se puede derribar á este gigan­
te cara á cara , son necesarios los estratagemas ; y
esta obra es negocio , que pide tiempo : N o obstan­
te , en este lance , que haveis oido , le tengo muí
bien armada la zancadilla , y como me huviera
llevado consigo , no havia de haver dexado de caer»
el insultante es pariente cercano suyo; y el insul­
tado uno , de los que él llama perjudiciales en la re­
pública por holgazán ; Y o esroi alerta, y ya tengo
escrito lo bastante , para que se arme una buena,
chamusquina , si se le tuerce la vara de la Jus­
ticia.
Ya con estas conversaciones se havia abanzado
la noche ; el Escribano se despidió de nosotros, y
el Amigo Tomate quedó quasi del todo convenci­
do por mis consideraciones, y por lo que acababa
de experimentar en el corto espacio de una noche,
de que la mayor parte de los hombres adolece de
unos mismos vicios; los estragos del amor proprio;
el desordenado deseo de mandar ; la venganza cau­
telosa ; el artificioso doblez ; la falsedad de cora­
zón , que juzgaba > se hallaban única , y preci­
samente entre el bullicio , y engreimiento de los
Cortesanos , se le presentaron á su imaginación de
tropel en aquel breve tiempo ; no ya cruxiendo se­
das , y brocados, sino con abarcas, y paño par­
do , colocados en los mismos lugares que creia
as y-

,

¿6

V 1A GES

asylo del desengaño, de la hum ildad, de la lim­
pieza de corazón , de la ingenuidad , y del candor*
pero ya no tenia remedio su retiro á un Lugar,
porque huviera denotado una insufrible veleidad
renunciar antes de entrar en posesión un empleo,
que con toda eficacia havia solicitado, y adquiri­
do á fuerza de paciencia , tiempo , y empeños >ade­
más de que >según la conversación , que tuvo con­
migo al principio de la noche , havia pagado á lin­
do precia la bizarría , desembarazo , y la llamada
buena crianza, havien dolé puesto ésta en bastante
estrechura , de conformidad , que , para salir de
sus alcances, y verse desahogado , fuese necesario
retirarse del peligro , y encerrarse entre las seque­
dades de un L u g ar, en donde no podía soltar tan­
to la rienda á sus brillantes despropósitos.
Debíamos separarnos por la mañana según el
plan de nuestra ru ta , y el destino , á donde se diri­
gía nuestro A m igo, haviendo de tomar éste el ca­
mino de la izquierda, y nosotros el de la derecha;
pero como huviese comprehendido por el discur­
so de la conversación , que nuestra intención solo
era .viajar por el Reino sin mas fin , que el de la
curiosidad, y el de hacer mas suave nuestro des­
tierro con la variación de los objetos , que se nos
presentaban diariamente , hizo los mas vivos esfuer­
zos , para que mudando de plan , á lo menos > por
un par de semanas , torciesemos nuestro camino, y
le acompañásemos en el suyo hasta el pueblo de su
destino , en donde , decía , podíamos descansar los
dias que gustáramos , y después volveríamos á se­
guir nuestro primer pensamiento. A pocos deba­
tes , y al cabo de algunas cortesanías huvimos de

con-

D E W

a N TO K ,

57

condescender, obligados de sus amistosas Instancias.
Grande fue el gusto , que recivió con la con­
cesión de la gracia, porque decía , que con nues­
tra compañía , y agradable trato su Esposa disi­
paría los fastidiosos, pensamientos , que la ocur­
rirían con la mutación , y diversidad tan gran­
de de su establecimiento , à lo menos en aquella
primera entrada , pues , como ella era una Mona,
como las mas de su sexo , à quienes él llamaba aní­
males de costumbre , en quienes poco , 6 nada
labra la reflexión , y hacen todo el gasto los obje­
tos materiales , después llegaría à estar , sino del
todo contenta , por lo menos, mas esparcida. Mien­
tras pasáron estos razonamientos ya havian veni­
do à avisarle, para que fuera à acostarse ; despedímonos mutuamente , y quedámos acordes en to­
mar la madrugada , para adelantar la jornada , lo
que pudiésemos ; encargóse Orozuz de despertar­
nos temprano , y nosotros, después de unas cor­
tas reflexiones sobre los sucesos de la noche, nos me­
timos en la cama.
C A P I T U L O VII.
Dase idèa de los Maramónos , y de las aventuras del
Señor Roble.
Usímonos por la mañana temprano en marcha
Tulipán , y Yo con nuestro lacayo à caballo;
y Tomate , su Esposa , y una criada despedidos
de la restante comitiva , que llevaba diversa ruta,
en un coche. Caminamos largo trecho , sin que en
este intermedio sucediese cosa notable : Mi amigo
ÍW . IV.
H
iba

P

?8
V I AGE s
bia sumamente gustoso , y contenta su consorte,
pues, por de contado tenia aquellos ratos menos de
soledad: Llegámos, finalmente , á un Lugar , C a­
pital ( que en la tierra de los ciegos el que tiene
un ojo es R e y ) de una especie de pequeño Can­
tón , llamado la M¿iramonería, , en donde havian
de hacer su residencia 5 y fuimos á hospedarnos á
casa de un Mono soltero, que por razón de in ti­
midad , y no sé , si alguna connexion con Tom ate
los estaba esperando. Adornaba á nuestro huésped
un trage cómodo , y moderadísimo , pero en todo
diverso , del que se usaba en las demás Provincias
de aquel Continente. N o estrañó nuestro Amigo el
dicho trage , pero s í , que le usáse aquel Caballe­
ro ; y así le dixo : ¿ Qué es esto, que veo , Amigo
Roble ? ¿Después de ha ver sido el asombro de vues­
tros enemigos en la campaña , el exemplo de vues­
tros compatriotas , y el objeto de las atenciones de
nuestros Generales 5 haviendo ocupado tan respeta­
bles puestos en la M ilicia; y haviendoos retirado
á descansar en los años de vuestra vejéz coronado
de trofeos , y , tal vez , ya cansado de aplausos , os
encuentro tan avillanado , vistiendo las toscas telas,
que los demás vecinos de estas Aldeas , y Lugare­
ños , qual si fuerais un miserable bracero , que tu­
vierais , que sustentaros con el sudor de vuestra
frente , ó traginando por esos caminos, para ganar
á costa de tanto trabajo vuestra vida ?
¡ A y , Amigo 1respondió él prontamente , ¡ qué
dichosas fueran estas Regiones , si cada una propor­
cionalmente imitára nuestros estylos ! Estáis en una
pequeña , pero dichosísima porción de terreno, que
aunque adolezca de uno , ú otro vicio, no tiene

es-

D E W A N TON.
estos en el grado , y alrura , que' las restantes Pro­
vincias del Reyno i está dentro de aquella misma
famosa Provincia , que dió nombre , y glorias in­
vencibles á aquellos Soberanos, que á costa de sus
fatigas quitáron el pesado yugo , que sufrió de sus
enemigos por largos años nuestra ilustre Nación:
Si aquí no halláis candor, costumbres arregladas,
caridad fraterna , y general sosiego , no lo busquéis
por todos esos opulentos , y ruidosos territorios?
apenas hai noticia de nosotros en el mundo simiopolitano » y por poco no degeneramos de nuestros
paisanos , dexando de ser M onos> esto es forzoso,
porque con lo general de ellos hacemos mui perver­
sa concordancia.
A quí se sacan , quantas ventajas son posibles á
la racionalidad > a q u í, donde no se las impide el
estrépito de las pasiones desordenadas : Ya querréis
saber el secreto, mediante el qual, nos manejamos
para lograr estas felicidades ; pues sabed que el pri­
mero , y principal fundamento consiste en haver
cerrado la puerta al luxo , y como creemos segu­
ramente , que uno de los mas a&ivos fomentos de
este monstruo , son los trages , se ha establecido
con unánime consentimiento de toda esta nuestra
dichosa comunidad uno constante y fixo para to­
dos , sin que la larga sucesión de los siglos hasta
ahora le haya alterado en lo mas mínimo , haviendose prohibido baxo de rigorosísimas penas, que
pueda inmutarle persona alguna , aunque ocurran
los motivos mas singulares ; de m odo, que si nues­
tro Rey tuviera la humorada de visitar este rincóncito de sus dilatados Dominios , no de otra mane­
ta , que ahora nos veis , iria su honrado Concejo

6o

V

XA GE S

á e:harse a sus p ie s: Y para que en este su edi&o'
pe’pctuo , e inmutable ley sumptuaria no pueda
hacer tergiversación , ni pueda entrar el abuso
abriendo algún pequeño resquicio , si alguno de
lo? hijos de nuestra amada patria, como hai repeticos exemplares , hace progresos por las Armas,
la< L etras, 6 qualquiera carrera , que se proponga,
amque haya sido el mas respetable Togado , el
General mas experto , 6 el Político mas fino , si por
su; ayes , su edad , su cansancio , ó qualquiera
ot o motivo quiere retirarse á este su antiguo so­
la: , y casa de su nacimiento , no de otra suerte en­
tra en nuestra unión, y común felicidad , que de­
poniendo los arreos de su fausto , y adornándose
con los distintivos cara&erísticos de este territorio:
Os parecerá esto , tal vez , cosa de poca consi­
deración ; pues creed , que por acá estamos , en
que este es un punto de los de mayor ínteres , pa­
ra haver podido conservar nuestra moderación , y
estylos ilesos ? es increíble quanto influyen los tra-<
ges en la corrupción de costumbres.
En efeóto , experimentámos, y admirámos en su
trato una cómoda ingenuidad sin grosería , y un
atento cumplimiento sin afectación : Comimos sin
vana ostentación , pero con limpieza , y abundan­
cia ; y de sobre-mesa nos divirtió con la conver­
sación de su vida , que parecía una novela , aunque
mui bien purgada de alabanzas proprias , y morda­
cidades agenas. El Amigo Tomate le dixo interrum­
piéndole , que esrranaba , que en medio de tantas
aventuras no huviese tenido la de casarse, porque
m ozo, galan , con dinero , y bien colocado , eran
prendas demasiado sobresalientes para no haver cai-

D E W a N T O N.
¿ )I
do Cn la trampa , á no haver sido porque su aver­
sión al matrimonio huviese sido tal , que preponderáse á las dichas circunstancias.
N o , Amigo , respondió él con toda ingenuidad;
ni desordenada afición, ni aversión caprichosa he
tenido al matrimonio ; algunas veces he hecho re­
flexión sobre este estado , y simpre en ¿1 hallé al
paso que motivos de retraherme , otras muchas
ventajas alicientes , pero sola una proporción he
tenido para él en mi v id a ; no llamo proporciones
á aquellas llamaradas de los años juveniles , en que,
dando pábulo á las pasiones , solo se desea , lo que
conseguido atrahe generalmente nuestra ruina. La
proporción, que Yo tuve , era de un objeto tan
adequado á las mas ajustadas ideas, que podía Iisongear al gusto del menos propenso á semejante
establecimiento. Era una Señora, cuya clase, no in­
ferior á la m ia , no podía alterar la vanidad de mis
parientes , ni la de los suyos tenia que sentir , no
excediéndome en calidad , ni haviendo en mí acci­
dentes , que la sirviesen de desdoro ; su edad , siendo
de veinte y ocho anos , quando Yo me hallaba en
la de quarenta , igualaba el partido , que no lo es,
no haviendo una docena de años de diferencia , y
exceso del varón á la hembra , según con seguros
fundamentos lo afirman , los que con todo estudio
han examinado sin preocupación la materia ; ade­
más de esto, ya tenia el tiempo suficiente para haver
hecho constar al mundo su juiciosa conduda, que en
pocos años suele afedarse, para no hacer difícil sil
salida , pero por tan dilatado espacio se debe creer
genial.
Su salud era robusta , y con señas de no frus->
trar->

,

62

V IA G E S
trarme la esperanza de perpetuar mí posteridad : N o
era de aquellas bellezas , que arrastrando agenos alvedrios, llevan consigo un desasosiego continuo á
la casa propria ; ni de aquellos monstruos , que den­
tro , y friera de ella ó espantan con su deformidad,
6 son objeto de mofa por su ridiculez : Sus bienes
de fortuna no eran tan copiosos , que la ensobervecieran de modo , que creyera , havia venido á sa­
carme de miseria i ni eran tan escasos, que en su
manutención , y decencia huviera Yo echado un
censo perpetuo á mi legitim a: En el gobierno de
su casa no la experimentaban una melindrosa , ó
extravagante, que jamás supiera dexar las comodi­
dades de su estrado ; n i , por el otro extremo , una
asquerosa ecónoma , que no acertise á estar fuera
de la cocina 5 Por fin , en todas las qualidades guar­
daba aquel m edio, que la acreditaba persona, en
quien concurría un complexo de perfecciones , que
tarde , 6 nunca suelen hallarse en una sola >sus Pa­
dres estaban gustosos , con que se efetluáse nues­
tro contrato > y el mío ( que aún vivía ) igualmen­
te , informado por mí de las apreciabas circunstan­
cias de la Señora > los contratantes no teníamos , co­
mo buenos hijos , mas voluntad , que la de nuestros
mayores i y, por últim o, todo, parece , que concur­
ría á facilitar los medios de efectuar el tratado.
Ya en buen estado las cosas , lo único , que fal­
taba , eran los conciertos 5 aqui fue , en donde lue­
go temí las dificultades ; no la tuvieron los contra­
tantes de parte de la Novia en convenir conmigo,
en que por motivo alguno no huviese gastos de bo­
da , en que , según estylo del P aís, dexan por mu­
chos anos empeñados á los nuevos Esposos la va-

D E W a NTON,
6^
nrdad , el luxo , la glotonería , y otros semejantes
enemigos de la racionalidad ; asimismo entraron sin
repugnancia , en que de parte á parte no huViese
regalos > ó franquezas esponsalicias, porque , si en
la futura unión havia de haver una absoluta comu­
nicación de bienes 5 ¿ a qué conduce destruirse an­
tes de llegar al fin , y sacar fiado de casa de los
Mercaderes ( franquísimos en semejantes ocasiones)
lo que después no puede , tal vez , satisfacerse ? Bien
iba todo hasta este punto , porque , aunque en con­
tra de tales paétos estaba , por lo general , la cos­
tumbre , poderosísima trinchera de donde no se des­
vian , los que no saben pelear á cuerpo descubierto;
no obstante ya havia algunos exemplares de igual
naturaleza; por tanto no huvo gran repugnancia en
convenir en las dichas condiciones ; pero de alli pa­
samos , á la que filé el diablo de la discordia ; aquel
fatal estorvo de las mas brillantes , y philosóphicas
acciones , el ¿ qué dirán ? fué el principal y mas
fuerte obstáculo , para que se avinieran á mis pro­
posiciones ; pero por mi parte militaban la razón,
c[ recelo , y la experiencia ; estuvo, p ues, el tro­
piezo en la carta de do te; Yo gustosamente prome­
tía firmar , y hacerme cargo de restituir, disueko
el contrato , quanto se me entregara en bienes raí­
ces , en oro , plata , y pedrería , y , finalmente , en
acciones , y crédito , satisfaciendo con el dinero co­
brado , ó con los papeles en ser ; pero de modo nin­
guno pudieron convencerme , á que admitiese en
la escritura dotal los vestidos , y adornos de la N o ­
via , y otras vagatelas, que cada una de por sí era
de poco ó ningún provecho, y todas ellas ascen­
dían á un capital enorme. ¿ Si en los antecedentes
pac-

6\

VIAGES

pactos haviamos dispuesto no regalarnos mutuamen­
te , no era dar un tornillo á los contratos, y obli­
garme , a que hiciese unos donativos exorbitantes,
firmando el restituir , aunque fuese al cabo de trem­
ías , 6 mas a ñ o s, unas alhajas tasadas á un precio
imaginario , y excesivo ? Es cierto , que Yo havia
de traherla vestida con la decencia correspondiente
á nuestro carader , pero ¿ quién dirá , que es cor­
respondiente decencia tan prodigioso número de ba­
tas , tanta tela supérflua , tantos encages delicados,
que á la primer contradanza del dia del recivo aca­
barían sil duración , durando solo el acabar con
mi bolsillo , quando se renováse su v alor, después,
acaso , de una docena de años ? Lo mismo digo
de tanta cofia , tanta cinta , tanto m oño; no sé sí
lo havréis experimentado , Señores; no hai trapo
viejo , mueble indecente, ni cosa alguna , por inútil,
que sea , que no tenga su nicho, y colocación en
la dichosa carta de dote.
Toda esta metralla me amenazaba en mi tratado;
además de la ropa vieja, y nueva de la Novia, tasada
por la mitad mas, de lo que les havia costado(porque
muchos de los tasadores respectivos de toda espe­
cie hallan por allá moral en tales casos para men­
tir á rienda suelta) se me prevenía otra porción de
muebles , que valían un tesoro , imaginario en la
realidad, pero efedivo en mi hacienda ; por cien­
tos los bonetillos , toquillas , sombrerillos , y otros,
que sonaban á diminutivos , pero que no eran sino
verdaderos aumentativos de mi destrucción , los
abanicos no tenían núm ero, haviendolos tan ex­
quisitos , y delicados , que el ayre de los mismos era
suficiente, á que quedasen juntamente conmigo desr
trui- •

«

D E W

a

N T O N.

Ó ¿

fruidos 5 por docenas se contaban las vandejas de
charol, porque es costumbre , que en ellas se remi­
tan los regalos , que las parientas , y amigas hacen
á la Novia , y fuera insufrible faíra , que en la
prolixa , y ponderada lista , que de ellos luego se dá
al público , huviera alguna de sus partidas, en que,
diciéndose , como es est y lo , pongo por excmplo:
L a Condesa de Una- Gata , Ti a del Cuñado de la So­
brina del Suegro del N¡ovio una bata mui exquisita
de Micaneia con sobrepuestos de talco ; una parlamen­
ta ria de punto de malla '■
>unos vuelos mui ricos de encages de verano ,y otros de invierno ; dos abanicos, el
uno de ayre del norte , y el otro del medio di a , p a ­
ra todos tiempos , nunca vistos en estos países , con
varillas de nacar, y pelo '■
> quatro juegos de cintas d
la unión inviolable 5 seis ramos de flores de Cercopitecalia ; guantes , barros , y otras menudencias de gu s­
to ; sería , repiro, una falta digna de la mas seve­

ra , y reflexiva crítica entre las Monas de la rigo­
rosa etiqueta el no añadir por contera la* cláusula
corriente : Todo en vandeja de charol.
Ahora advertid aqui de paso , por vía de cu­
riosidad , que no solo es responsable el infeliz incau­
to , que se dexa seducir , á todas estas baratijas,
que en el primer año de casados destruye la N o ­
via , si es , de las que se usan ; sino también á sus
conseqüencias , pues rodas estas liberalidades de ca­
da una de las Monas , que regalan ( muchas con
frívolos motivos, por sola la vanidad de sonar en
la referida lista ) son luego recompensadas , no po­
cas veces con exceso, por su turno , ya quando
ellas , 6 sus hijas se casan, ya quando paren , ya
quando enviudan , ya en otro qualquier lance, que
Tom. IV .
I
se

0

66

V I AGES

se forma del polvo de la tierra , para lograr ocasión
de pagar la deuda i y como quiera , que esto se
executa regularmente durante el matrimonio, podéis
haceros cargo de quien es, el que lleva las pedra­
das , que es aquel infeliz , que viene á soltar su di­
nero dos veces, cada una de ellas excesiva , é in­
justamente ; una , quando a su costa se compra el
regalo de recompensa , y otra , quando restituye en
plata el primero , que su consorte consumió en mo­
ños , luego que por muerte, ó divorcio se disuelve
el contrato.
No toco aqui la materia de gananciales , por­
que , como tenia alguna seguridad de la economía
de la Señora , de quien se hablaba , de su aplicación
á la labor , y de su habilidad para diversos puntos»
que me prometían un no común ahorro en mis ha»
veres , no se habló en este asunto al tiempo de
los conciertos; pero no hai duda, de que Yo me ex­
ponía, a. que engañado en mis juicios me huviera tocado la suerte de una semejante á varias , que
havia en mi Regimiento , y conocí en diversas par­
tes , en donde residí por algún tiempo : Pues , á
la verdad , que son gananciales mui dignos de ri­
sa , los que pide una viuda sin sucesión de un Ofi­
cial Militar, de un Ministro Togado , ó de otra se­
mejante persona de honor , que vivió solo arregla­
do á aquellos sueldos, que ganó á costa de sus fa­
tigas en la campana , y en los Tribunales con tan­
tos riesgos , y cargos , como son notorios i al paso
que ella desfrutando los inciensos, no se ocupó en su
Vida mas que gastando alegremente , del tocador
á la visita 5 de la visita al paseo i del paseo , á
quantas diversiones públicas dá de sí el Pueblo , sean,
o

D E W a n t o n.

Ó7

la

CA-

6 no costosas , y tal vez, sin que hayan llevado otro
dote , que la fortuna de su posesión. ¡ Qué ayudas
de costa tan dignas de traherse después á colación
en una testamentaría , las que se acarrean los mu­
chos desdichados, a quienes cupo la suerte de tan
excelente mayorazgo!
Pero Yo j Señores , estoi abusando de vuestra to­
lerancia , con lo que poco , p nada os interesa; y así,
para no dilatarme mis , contrayendome á la pregunta de mi Amigo , concluyo mi aventura diciendoos, como los padres de la Novia después de va­
rios debates , y consultas con sus parientes determindron, que de ninguna suerte entrarían en el tra­
tado , sino haciéndome cargo en la escritura dotal,
de quanta ropa , adornos , y vagatelas llevaba la Se­
ñorita , porque así lo havian hecho sus padres , y
abuelos ; así era la costumbre ; y , por último , no
havia en el pueblo exemplar de lo contrario: Pero,
como no me hacían fuerza sus exemplares , y cos­
tumbres contra lo justo , y razonable de mi pro7
puesta , cada uno se quedó pagado de su parecer,
y Yo contento , no obstante las dichas ventajas , en
no salir del estado de celibato ; perdida aquella pro­
porción , no volví á tener otra, que mereciese el
nombre de tal; y así permanezco con la felicidad de
libre, en la que yá espero morir, si no se me ba­
raja el juicio.
Tulipán , y Yo celebrámos la historia del Se-¡
ñor Roble ; el amigo Tomate dió un suspiro , y
su Esposa torció el gesto ; y con pretexto de des­
cansar un rato del camino se disolvió la compañía,
retirándose cada uno á su respetivo departamento.

f

<58

V I AGE S

C A P I T U L O VIII.
Llegan Enrique , y Tulipán á la Provincia
Egestaria.

N

O obstante , que el Lugar era de poca diver­

sión , el Señor Roble nos procuraba toda la
posible 5 Yo le debí una singular estimación > y de­
mostró notable sentimiento , quando al tercer día le
intimámos, que al siguiente haviamos de marchar
sin falta 5 mi Amigo Tomate huvo también de con­
formarse , y á su consorte , creo, que costó alguna
disimulada lagrimilla nuestra separación 5 es verdad,
que la gallarda juventud de Tulipán , aquel su a y re de Corre , y su trato alhagüeno disculpaban
qualquiera pasioncilla de una Mona del gran
Mundo.
Aunque Orozuz era práctico en los caminos,
como nos hallábamos algo desviados de la ruta,
que teníamos premeditada, tuvimos necesidad de sa­
car del Lugar un mozo , que fuese diestro , y nos
acompañáse hasta ponernos en el camino real, que
deseábamos tomar , como , en efecto , lo executó á
toda nuestra satisfacción. Aquella mañana de la
marcha quisimos tomar la madrugada , ya por ha­
cer la jornada con mas conveniencia , ya por escusar el renovar en nuestros Amigos el pesar de la
despedida $ pero no pudimos, al fin , escusar éste,
porque ellos no se descuidáron , y al estarnos de­
sayunando , entráron en nuestro quarto, y no nos
dexáron hasta que montámos á caballo, renovando
sus ofrecimientos, y jurándonos recíprocamente una
eter-

%

\

D E W

a n t o n.

6p

eterna amistad i y si se ha de confesar lo cierto , no
por otra cosa sentí después no volver por aquellas
inmediaciones , que por no haver podido repetir­
les una visita.
Marchámos , al fin , con nuestro espoliche de­
lante de los caballos , que nos pidió una espada,
bastón , ó cosa semejante, que poder llevar en la
mano , porque , dixo , que acostumbrados á este li­
gero peso , no pueden caminar á su gusto sin é l ; sí
era por esta causa , ó por otra , no averigüé i pero
sí v i , que siempre lo executaba de esta forma : Yo
tem í, que este pobre Mono , como iba á pie , nos
detendría el paso de los caballos ; pero , luego que
entró en calor , fué forzoso arrear bien para darle
alcance ; en fin , como dixe antes, á breve diligen­
cia nos sacó á parage, que ya conocia Orozuz , y así
desde allí le despedímos agasajándole, como merecía.
Si malos son los caminos , generalmente hablan­
do , de todo aquel Continente , los de la Provincia
Egestaria , que era , en donde haviamos ya entrado»
podían apostárselas a los peores. T repando sierras,
y abanzando derrumbaderos, á pocas jornadas, des­
pués de un diluvio de incomodidades en las maldi­
tas posadas , avistámos una tarde á la C apital, que
aunque parecía estar cerca , no distaba tan poco,
que no fuese entre dos luces quando llegamos, y
bien molidos , a ella : Como hacíamos nuestro viage ya por mi convalecencia , ya por lo áspero del
camino , ya por otros incidentes , á jornadas len­
ta s , y algunas veces deteniéndonos en los Luga­
res , huvo bastante tiempo , para que desde Simiópolis , adonde haviamos avisado nuestro paradero,
escribiese el Señor Nuez-moscada a la dicha Ca-i
pi-

#

t

JO

V I A GES

pital de la Provincia á sus parientes, para que hospe­
dasen á su Cuñado; en conseqüencia de este encargo
salían diariamente al camino á esperarnos; por lo
qual tuvimos un honroso recivimiento >no obstante,
para que no faltáse azár , aún en lo que se disponía
para nuestro cortejo , huvo alli alguna diferencia,
sobre quien havia de llevarnos á su casa : Ya se
iban formalizando los Señores N uez-vóm ica, y
N uez-M etéla, primos entre sí por su varonía, y(
parientes del Señor Nuez-moscada , según decían,
y en contemplación del qual cada uno procuraba
ser preferido en aquel cumplimiento 5 ninguno que­
ría ceder , y así dcxáron la elección en manos de
Tulipán i éste , por escusarse de quexas , la puso
en mi arbitrio; y Yo , que ya tenia gana de des*
cansar , y estaba fastidiado de aquella eterna con­
tienda , haviendome sido siempre mas detestable
la cautelosa falsedad de los cumplimientos de las per­
sonas, que se dicen de crianza , que la sencilla rusti­
cidad , de los que solo obran por los naturales , y
Verídicos movimientos de su corazón , no escusé
la decisión de tan apretado lance , considerando,
que el aparente desaire de aquel , cuyo convite que­
daba sin aceptar , se recompensaba superabundantemente con el interior gozo , que reciviria de ver,
que havia cumplido , y se libertaba de la molestia,
puesto que los huéspedes , aunque se traten con
confianza, indispensablemente causan inquietud, gas­
to , y ruido ; en esta inteligencia , baxo el pretex­
to , de que , según la conversación havia dado de
sí., el Señor Nuez-Metéla era soltero , fue el pre­
ferido, como mas proporcionado, y libre ; quedáton acordes los ánimos 5 y todos en amable coml
'
pa-

D E W ANTON.
/I
pania nos dirigimos á casa , en donde lográmos nues­
tro apetecido descanso aquella noche.
Los primeros dias pasdron reciviendo las bien­
venidas de la Nobleza del país , que es de las mas
erguidas, y rancias del Rcyno 5 pero no es menos
su vanidad ; en ella ocupaba el primer lugar, se­
gún su inteligencia , la del Señor Nuez-Metéla;
pronto descubrí Yo la muestra del paño ; fue el
caso > que , haviendo dexado la cama una maña­
na mas temprano de lo regular, y diciendome los
Criados , que su Amo también estaba levantado,
pasé á su quarto á darle los buenos dias 5 hállele
rodeado de libros , pergaminos arrollados , y lega­
jos de papeles antiguos , que despedían de sí un
olor á almizcle , capaz de bolear á la cabeza mas
fuerte ; delante tenia un papelón del tamaño co­
mo de tres, ó quatro pliegos de marca mayor , lle­
no todo de ovalitos , y por orla una porción de
escudos de armas , tan llenos , como su cerebro,
de fantasías , y extravagancias. ¡ Oh ! Amigo , ex­
clamó , así que entré , ¡ á que bella ocasión veniis/
¡Vos , que sois curioso , v o s , que sois tan hábil,
como dice vuestra fama, y Yo he experimentado
en el tiem po, que ha , que estáis favoreciendo mi
casa , venid, sentaoos , y os instruiréis , por lo que
hace á estas Provincias, de la antigüedad , lustre,
y nobleza de nuestras familias : Supongo , que
allá en vuestra patria sois hidalgo , porque si no,
esto sería hablaros un lenguage desconocido ; no
se hiciéron tan elevadas materias para el rudo vul­
go , é ignorante plebe.
Ahora me cogéis con las manos en la masa ; esos
gruesos tom os, que aquí veis, son todos chrónicas,
y

*

t

72

V

I A G E S

y theatros genealógicos de la mas escogida noble­
za > sus Autores son una especie de historiadores,
y enlazadores de nuestras ilustres familias ; no di­
rán una cosa falsa, ni aun dudosa , por quanto hai
en el mundo > en ellos hallaréis hazañas famosas,
que sobrepujan quasi las fuerzas de la naturaleza;
Princesas enamoradas de nuestros A b u elos; Reyes
de quienes de rama en rama provenimos; etymologías mui proprias de nuestros nobilísimos apelli­
dos ; explicación literal de los respetables escudos de
nuestras armas , de sus orlas , y sus motes , ó
gritos : Registrad este de á folio , que tengo mas
inm ediato, porque acabo de ojearle ; este se escri­
bió Unicamente por la elevada , y estendidisima fa­
milia de los N o g a les, que en esta Ciudad se di­
viden en V óm icos, que son mis Primos , y Mete-;
ios , que somos nosotros; los forasteros han que­
rido también emparentar, entroncándose por solo el
sonsonete del apellido } pero , si os he da decir , lo
que siento ( y esto vaya en confianza ) mui bue­
nos serán en su país ; pero Yo creo , que hai una
gran diferencia entre los Señores Nueces Mosca­
das , y nosotros ; pero ¿ qué se ha de hacer ? Ellos
están en astillero , y nos buscan por parientes; fuer­
za es condescender , y permitirles este oropel: Esros papeles , y pergaminos son executorias, y escu­
dos de armas de ios Conquistadores de estos R e y nos , todos forzosamente descendientes de nuestra
Provincia : Estas mas hermosas son las nuestias;
veislas aquí campo de púrpura á la Mona de oro
rampante entre tres nogales , y el mote , que di­
ce : Mas es el ru ido, que las nueces ; lo qual pro­
viene , de que mi vigesimo-nono Abuelo , y sus
dos

D E W a NTON,

73

dos Hermanos , viéndose solos, y bloqueados den­
tro de una Plaza fronteriza , que era la defensa de
todo el Reyno , tuvieron ard id , para hacer creer
á un exérdto de seis mil T itíes, que iba á aco­
meterla , que havia dentro del recinto de sus mu­
rallas muchas huestes armadas > lo que haviendose
executado por medio de varios toques de guerra
en diversos ángulos de la Plaza , mucha griteria , y
algazára > que tuvieron los tres habilidad de fin­
gir , después de haver hecho decampar á ios ene­
migos , sabiéndose su estratagema de tanta felici­
dad , como aliento , se les dió por tymbre el di­
cho mote. Este , que tengo entre manos , es el
árbol genealógico de la ilustrisima casa de la C on­
desa de la Berengena , porque acaban de propo­
nérmela sus Parientes en casamiento , para lograr
el alto honor del entronque con mi casa ; y voi á
ver , si en la larga sucesión de sus A b u elo s, que
aquí llegan á setenta y dos , hai alguno , que des­
diga de los altos tymbres , de los que ennoblecen
mi sangre.
Pues , Señor , dixe prontamente , dadme licen­
cia , de que os dexe solo en consulta con todos esos
Caballeros 5 porque estos puntos son mejores , para
tratados a solas , ó ? con quien lo entienda, que en
compañía , mayormente , de quien , como Y o , no
tiene instrucción en el asunto 5 permitidme , asimis-<
> que no la tom e, valiéndome de vuestra eru­
dición heráldica , porqu e, como no he hecho áni­
mo de casarme en estos Países , no deseo saber lo
rancio , ó lo fresco de sus familias. Haced , lo que
gustéis, me respondió, encogiéndose de hombros, y
sonriendose al disimulo , como compadeciéndose de

Tom. IV,

f

K



V IA G E S
mi ignorancia , 6 mal gusto. Yo salí de allí fastidia­
do , y burlándome de tanto escudo ? y tan poco di­
nero j porque los aparatos de la casa del Señor
Nuez-M etéla, luego que los examiné con cuida­
do , hallé , que se sostenían con mas a y re , que
substancia 5 y por entonces admiré , que un sugeto , como él , que no era un necio , antes tenia
una no común instrucción , según en otras ma­
terias le havia experimentado , se dexáse llevar de
semejantes fruslerías i pero después de estar allí
algunos tiempos experimenté > que era vicio del
país.
Son en Egestaria, generalmente , linajudos; ape­
nas entré en casa alguna , en donde no fne infor­
masen por menor de la larga ascendencia de sus
Abuelos , de la limpieza de su sangre , y de la por­
quería de la de los otros; en esto tienen sus deli­
cias , y embeleso; así me lo decía un melancólico
viejo , que por ciertas disposiciones de su suerte
havia tenido que ir á avecindarse á aquella Capi­
tal desde su edad constante ; tenia un despejado
discernimiento , y , por consiguiente , una especial
comprehension de toda la Egestaria , adquirida á
fuerza de experiencia ; de éste tomé Yo las noticias
suficientes para el conocimiento de aquella Pro­
vincia.

CÁ-

%

\

D E

W

a

N T O N.

C A P I T U L O

71

IX.

De los motivos de la mala figura de muchos
Monos.
Ntre varios asuntos, que en diversas ocasiones
tocámos el sobredicho viejo, y Y o , no pasaré
en silencio u n o , que dá alguna luz de la inclinación
de aquellos naturales : En las jornadas , que por
aquella tierra haviamos hecho , y en los Lugares»
que hasta llegar á la Capital haviamos hallado , no
havia visto , generalmente hablando , mas que M o­
nos pati-estevados, contra-hechos , y de ruinisima
talla; todos podían pasar , por su figura , por gran­
des Caballeros de la Corte. A sí se lo referia Y o un
dia á mi buen viejo consultor , á lo que él pronta­
mente me satisfizo , diciendome : Son mui distin­
tas las causas , que influyen en la enfermiza comple­
xion , y figura im perfeta de los Corresanos , y las
que motivan las imperfecciones , que haveis no­
tado en los naturales de esta Provincia : N o se os
oculta , en la especulación , que me dixisteis alguna
v e z , que haveis hecho de las costumbres, y demis
adherentes de los Simiopolitanos,que descuidada está
la educación de aquella N obleza ; conteníanse los
Señores, con que sus hijos en los mas tiernos años
aprehendan quatro superficialidades al lado , y v i­
gilancia de un A y o almidonado de camisola , y en­
harinado de pelo , si puede s e r , estrangero , á lo
menos , en la inclinación , lenguage , y porte ; la
corta sugecion , que les dá semejante personage,
está precisamente limitada á ciertas exterioridades,
K 2
y;

E

(

VIAGES
y dura , hasta que ya el Señorito tiene suficiente
edad , para sacar los pies del plato , e intimidar á su
Pedagogo , que , ó porque tiene , porque callar>
ó , porque teme perder la olla boba , sufre , disimu­
la , y le da alas , que no suelen servir m as, que pa­
ra su precipicio.
Atájele la palabra , replicándole : Aunque os
he dicho eso , y mucho mas de la crianza de aque­
lla Nobleza , no lo haveis de tomar tan absoluta­
mente , que creáis , que no hai algunos , aunque no
muchos , que sean doctrinados por sus mismos
Padres, ó por unos celosísimos Maestros , que no
perdonan trabajo , ó fatiga algu n a, á fin de ins­
truirlos , y fundamentarlos en los principios mas
útiles , y necesarios á su estado , y a la rectitud de
costumbres : Digolo , porque, quien os oyese, cree­
ría , que Yo con vos havia murmurado con una
maldita mordacidad sin exceptuar , ni separar lo
laudable de lo vicioso. Si alguno de aquellos, me
respondió el viejo , nos escucháse ; ó er3 t a l , qual
le he pintado , y entonces quexárase de su vicio,
y enmenddrase , si no quería , que le comprehendiese la c rítica ; ó no era de aquel carador , y en tal
caso se desentendería , de lo que no hablaba con
él 5 por lo q u e , Señor mió , no me seáis tan delicado;
que aquí tratamos el asunto en gen eral, sin tirar por
modo alguno á ventana conocida.
A s í , pues , como iba diciendo , los tales Seño­
ritos , en conseqüencia de esta crianza destruyen
su naturaleza , antes de acabar de form arse; sus
padres creen en la tardanza , ó que pierden ciertas
proporciones de adelantamiento , ó que se Ies que­
da la casa sin sucesión , por lo que atropellan por

D E W

ANTON.

77

todo , y apenas salen los hijos de la infancia, los
casan con otras de igual edad , y , por consiguien-.
te , de tan poco vigor , como ellos > de aqui es,
que si logran algún hijo, es un Monito endeble , y¡
disminuido , como producción de unas naturalezas
aún no acabadas de formar ; luego que tienen su­
cesión asegurada , huyen los dos Consortes , de que
se repita esta fortuna ; ella porque se incomoda con
la necesidad de cierto régimen , de abstenerse de
hacer disparates , de privarse de brincar en los bayle s, y de gozar de otros placeres incompatibles con
las delicadezas del preñado s y él , por su parte,
porque anda solícito, en acabar de desposeerse de
las pocas virtudes morales , que sacó de su crian­
za ; navega á vela tendida por el mar de su libertinage ; se dexa cautivar de ciertas mozuelas , que,
mientras adulan á su gusto , van fomentando su des­
trucción , y , por último , altera su salud , abrevia
sus dias , y bebe hasta las heces una ponzoña , que
incorporada en su sangre , y ya con él connatura­
lizada , no sirve mas que para fermentarse, y coope­
rar al temperamento enfermizo de algún otro nue­
vo hijo , que suelen , al fin de algún tiempo , pro­
curarse , considerando arriesgada la sucesión de su
casa en una sola , y endeble cabeza. Ved aqui
apuntada , y como en diseño la cansa de la ma­
la figura , y poca robustéz de muchos de los re­
feridos.
Por lo que hace á los naturales de esta Provin­
c ia , ni son de mala figura, ni lisiados , ni de pe­
queña talla , como os haveis imaginado > no sin al­
gún motivo en vista , de los que se os han presen­
tado por esos Lugares > pero haveis de estar inteli-

f

(

V i

A G F S

ligenciado 5 en que , los que haveis hallado , son,
como la escoria , ó , á lo menos , el desecho de
toda esta tierra 5 son sus hijos , por lo general,
mui bien formados , robustos , y de una decente
estatura , y , luego que , depuesto lo zafío de su
crianza , se ponen en lim pio, quedan desconocidos,
ya por esto , ya , porque su resistencia al trabajo,
su subordinación á los superiores , y , lo que es
mas , sil inclinación á las Armas los hace útiles pa­
ra la guerra , una parte de lo mas escogido de esta
juventud abraza la profesión de las A rm as; pero la
otra parte , que queda , que suele ser la mas bien
dispuesta , y numerosa , al mismo paso , que la
mas bribona , y haragana , escoge el partido de
inutilizarse para el País , y huir del trabajo : O s
daría compasión , si mordrais en él algún tiempo,
ver salir anualmente una porción de mozos de los
mas escogidos, abandonando sus hogares , sus cam­
pos, sus esposas, y sus mismos hijos, siendo el destino
de estos ir áSimiópolisá ocupar latraserade un coche.
Los Cortesanos , que celosos ( en el nom­
bre , y de palabras ) por la población , por la uti­
lidad de los vasallos , y por la moderación del
l u x o ,y superfluidades , son unos continuos moles­
tos predicadores , de lo* que debiera hacerse para
la pública felicidad , son los primeros , que fúndan
una vanidad inaguantable, en que vayan sus carro­
zas adornadas, y formando la figura mas lucida con
una gente de librea , joven , brillante , y de estatu­
ra , si puede ser , gigantesca ( excepto el delantero,
en cuya ocupación se emplea siempre un niño , que
atropella á todo vivien te) llegando su desenfreno,
y manía hasta el punto de pujársela, sonsacársela,

y

DE W

n t o n.
79
y reñir por un bribón de estos , como por un asun­
to de la mayor importancia ( á lo menos , esto se
usaba por allá en mis tiempos ) como s i , para abrir,
y cerrar la puertecilla de un coche j para llevar de
uno á otro la caxa de barros , 6 la monada de los
nuditos, 6 el punto de peluca 5 y para errar cinco
recados de los seis , que Ies encargan , no bastaran
unos Monos de mayor edad, o defectuosos , imposiblitados para otros ministerios útiles , á lo menos,
en su Provincia 5 y no que esta , si no se pone re­
medio á su desorden, llegará á degenerar , sin que
en ella se vean, ó crien , mas que visiones ridicu­
las , que para nada puedan servir. ¡ Fuerte cosa es,
que se ponga gran cuidado en una buena raza de
caballos , de perros, y de otras bestias i y que se
haya de descuidar tan abandonadamente la perfec-,
cion de nuestra casta !
Asi exclamaba , y aún mas eficazmente este zeloso patricio , quando se tocaban semejantes pun­
tos 5 Yo bien comprehendia , que algunas veces te­
nia razón en muchas de sus consideraciones 5 pero
le contradecía por examinar el fondo de su discur­
so. De esta forma pasé en aquella Ciudad bastantes
dias , cortejado no solo de nuestro Huésped , y su
primo , que se esmeráron en extremo ; sino tam­
bién de los sugetos mas principales , entre quienes,
no puede negarse , que hai muchos de mui buena
crianza , hasta que recobrado de mis pasadas tor­
mentas , vistas las particularidades , y obras públi­
cas de ella , y conocido el cara&er ? en general , de
aquellos patricios, que era , como he dicho , os­
tentar , y realzar su nobleza en medio de lo mísero
del p aís, que les obligaba algunas veces á ajarla,
sa-.
a

8o

VI A GES

saliendo de él á ocuparse en ministerios harto hu­
mildes ; con acuerdo de mi compañero Tulipán,
nos despedímos de los Amigos, y de nuestro Pa­
trón el Señor Nuez-Metéla : Pero , haviendo deter­
minado ir á pasa* el verano á una Ciudad marítima
de la Provincia confinante , rogámos á este Caba­
llero , que nos dixese, si tenia en ella conocimien­
to de alguna casa honrada , en donde por nuestro
dinero fuésemos asistidos, pues ni queríamos pade­
cer las incomodidades de una posada pública , ni dar
molestia , y tomar sugecion , hospedándonos en al­
guna casa principal de Amigo 6 Pariente suyo;
condescendió á nuestra insrancia , y nos dirigió á
la de un pobre zapatero , que estaba casado con
una Mona , que havia sido criada suya , y que
era , según dixo , mui limpia , y de buen agrado,
y , por último , no tenia otra familia conocida en
el Pueblo del cara£ter, que nosotros deseábamos;
por tanto abrazamos el partido , y nos pusimos en
camino.
Volvimos a trepar cerros, y avistar despeña­
deros , y , sin dexar el mal camino , á poca dili­
gencia , entrimos en Inopialia , Provincia confinan­
te á Egestaria, parecida á ella en diversas particu­
laridades ; no tan vana ; pero mas mísera ; y su ri­
val perpe'tua: No havia mucho que caminábamos,
quando divisamos una mañana , luego que salió el
sol, una polvareda á lo lexos , movida por obje­
tos , que se nos iban acercando ; entrámos en cui-¡
dado , porque nos víamos en medio de un monte
mui espeso , sin mas arrimo , ó defensa , que , la
que nos procurásemos con nuestras armas , si acaso
eramos acometidos; no era sin fundamento núes-

D E W a N T O N.
8 I
tro recelo , porque no teníamos conocimiento del
país , y en lo poco , que haviamos andado , solo
haviamos hallado Monos monteses , cuya figura tos­
ca , piel denegrida , desnudez , y rusticidad los dis­
tinguía totalmente , de quantos haviamos visto en
todo el Reyno ; agregábase , que no haviamos en­
contrado hasra entonces población considerable , si­
no algunas casillas , que podían pasar mui bien por
cuevas de aquellos habitantes ; y en nuestros rece­
los no nos consolaba otra cosa, que el concepto,
que teníamos formado , de que eran animales co­
bardes, pues siempre que haviamos procurado acer­
carnos á ellos , para tomar lengua , y algún cono­
cimiento de la ruta , que llevábamos , aunque fue­
sen muchos juntos , no nos aguardaban , antes , vol­
viendo la espalda , nos dexaban con la palabra en
la b o ca, y , hablando en una xerga , que ni aún
Tulipán entendía , se emboscaban apresuradamente.
En nuestras dudas flu&uabamos, quando , havíendo subido á lo alto de un ribazo , descubrimos
desde él ya con toda claridad , y no mui distante
de nosotros un numeroso exe'rcito de M onos, to ­
dos uniformes de blanco, y pardo , que á grandes
pasos se nos acercaba ; considerábamos , que trahia también su cuerpo de reserva , 6 retaguardia,
porque á cierta distancia se levantaba otra polvare­
da , que nos presumimos ser movida por la mis­
ma causa ; quando estábamos mas inmediatos, ad­
vertimos , que iban todos ios Monos , que compo­
nían esta tropa , armados , no con morriones, pe­
tos , ni espaldares, pues bien víamos que su cabe­
za se cubría con un pedazo de tela tosca , y que
mostraban al ayre su cu rtid o , y cerdoso pecho;
Tom.
L
pe-

ir.

82

V I A GES

pero en sus manos empuñaban unas temibles gua­
dañas , que llevaban al hombro , mientras iban
marchando 5 no dexó de consternarnos este espec­
táculo , porque el número de ellos era superior á
nuestro poder; p e ro , sacando fuerzas de flaqueza,
pues ya no podiamos hacer otra cosa , les dexámos
libre el paso, y formamos los tres en batalla á la ori­
lla del camino , asegurando nuestra espalda en unos
arboles corpulentos , entre los quales pensábamos
hacernos fuertes, en caso de necesidad ; p ero , quando esperábamos un acometimiento, vimos , que to­
do aquel batallón pasaba tan de paz , que no que­
dó uno de la comitiva , que no nos saludáse con la
mayor cortesía > desgorrándose , y baxando su guedexuda cabeza. Quedamos admirados , de lo que
haviamos visto , y > á corta distancia , experimentámos lo mismo en otra tropa , igualmente arma­
da , y numerosa, que la primera ; buena gana tu­
ve de detener á alguno de ellos , y preguntarle , sí
havia guerra por aquellos países , que era á lo
que se inclinaba Tulipán , creyendo seguramente,
que eran las tiendas , para acampar , donde les
conviniese > unos grandes rollos de lienzo , que ad­
vertimos , llevaban consigo 5 pero el demasiado
miedo de éste impidió el logro de mis deseos,
pues , no se atrevía aún á hablar , mientras pa­
saron.

CA-

D E W

a

N T O N.

C A P IT U L O
De la aventura

,

S5

X.

,

que experimentaron en la Provincia
de Inopialia.

,

Eguimos nuestro camino mas animosos
de^
xandonos guiar por Orozuz , que era , el que
presumía de diestro por el oficio , en que antigua­
mente se havia exercitado,. no obstante , que ya
estaba algo olvidado r pues dudaba á veces , y á
veces le perdía > en la clase de estas últimas ha de
colocarse la tarde de aquel dia ; ya se havia pues*
to el so l, y nosotros nos hallábamos en lo mas fiar
goso del monte ; mas de tres horas anduvimos des­
pués de anochecido al favor de la. escasa luz de U r
luna , que se disminuid de quando .en quando , im­
pidiendo siis rayos algunos nubarrones , con que
estaba cargada la atmósfera j esta alternativa de
luces , y sombras hacía mas horrorosa la noche»
estaba capaz de infundir pavor al ánimo mas alen­
tado 5 no se oia mas que el sylvido del viento , que
iba por puntos arreciando > y el melancólico canto
de las agoreras aves nodum as, que volaban rápi*
das sobre nuestras cabezas, intimidando aún á los
mismos brutos, que nos conducían; el cuidado , que
me iba llamando a no perder de vista el terreno,
en que ponía los pies , me havia separado del gusto de fixarla en la hermosura de los astros; pero la
demasiada obscuridad 5 en que iba quedando el bos<i
que , movió mi curiosidad , á que , parando el ca­
ballo , alzáse los ojos hácia el Firmamento : Soli­
cité primeramente descubrir al planeta mas lumino.-*
L2
so

S

Y

84

V

1 A G E S
so de la noche , y le hallé obscurecido con un te-*
nebroso eclypse , tanto para mí mas espantoso,
quanto mas inesperado 5 apenas se distinguia en to­
do el disco de la luna , mas que un cortísimo ra­
yo de luz , que ya iba también á quedar pronta­
mente extinguido : Rodeónos , finalmente , una es­
pantosa noche , y cayó sobre el corazón de mis
compañeros todo el horror de las tinieblas.
¡Qué prognósticos todos lúgubres , no dedu­
cían de aquel eclypse ! ¡ qué desatinos no se les
ocurrieron para afligir sus ánimos ! Toda la opi­
nión, que Yo hacía para ellos, filé necesaria para de­
simpresionarlos de sus vulgaridades ; allí, aunque de
paso , y á medida de su comprehension , les di á
entender la causa de semejantes fenómenos , el nin­
gún influxo , que tenían en los sublunares , y el or­
den natural , con que necesariamente acaecían , me­
diante el q u al, sabían con antelación los Astróno­
mos el día , y hora , en que debe observarse , y
el tiempo de su duración : Pero , quando mis pa­
labras iban confortando su espíritu , todos propor­
cionalmente nos consterndmos , haviendonos adver­
tido rodeados del resplandor de un relámpago , á
que siguió un trueno sordo , anuncios todos de pró­
xima tempestad ? havian ido reuniéndose, y to­
mando cuerpo los nublados , y a toda prisa nos los
trahia encima el viento , cuyos bramidos, el ruido
de la nube, y el estallido de los truenos , que resona­
ba en las próximas concavidades de los montes , for­
maban el horror mas formidable $ en poco tiempo
creció la obscuridad , hasta quedar palpables las ti­
nieblas ; los objetos mas próximos se confundieron
en tan profunda noche, y , ni aún nosotros misí v
.
mos

D E W a N T O N.
8?
mos podíamos distinguirnos , no obstante la inme­
diación : Con un estrepitoso trueno despidió , ras-,
gandose , la nube un rayo , que cayó quasi á nues­
tros pies, á cuyo espanto hocicaron temerosos los
caballos; siguióse á él un diluvio de agua , y gra^
nizo con tanta fuerza , y abundancia , que creimos
anegarnos ; no sabíamos, donde guarecernos, has­
ta que á la luz de un terrible relámpago adverti­
mos , que , no lexos de nosotros , se via blanquear
una Fábrica ; encaminámonos hácia ella llenos de
susto por las iras, con que amenazaba el Cielo á
nuestras cabezas , y no con menor cuidado , para
no hallar en la tierra un precipicio ; el resplandor
de los relámpagos nos servia de guia , y en breve
nos hallamos inmediatos á unas paredes ; ni encon­
trábamos la puerta , para llamar, ni havia , quien
se condoliese de nosotros , y respondiese á nuestros
gritos; los relámpagos daban ya mui poca luz , por­
que havia pasado la fuerza de la tempestad , pero
havia quedado la obscuridad en el mismo grado:
En este apuro determinámos desmontar, reatar los
caballos, y buscar á tientas la puerta de la casa.
Un gran trecho anduvimos palpando las pare­
des , y parecía , que se nos huían las puertas : El
susto , sin medida , de Tulipán , y el Criado , y las
vulgares impresiones , en que estaban imbuidos,
iban haciéndolos creer , que aquel era Castillo en­
cantado , y asimismo se acabaron de persuadir,
á que esta , y las demás aventuras de la noche havian sido presagiadas por el sobredicho eclypse.
Los necios , y preocupados tienen unos medios , y
modos mas exquisitos de contristar sus ánimos , que
«1 que examina las cosas, no por lo que aparecen,
si*

y

8¿

V I AGE S

sin o , por lo que en sí son $ Y o no decaí del mió > y
a s í , á poco tiempo , hallé la puerta de aquel edlr
ficio ; no respondían á nuestros golpes, por lo que
fué preciso franqueárnosla , aunque fuese violen­
tándola ; no fué necesario un grande impulso , pa­
ra que se abriera ; reynaba en lo interior un pro­
fundo silencio , que , junto á la obscuridad , acabó
de acobardar á mis compañeros , y , tirándose á tier­
ra medio desm ayados, determináron no levantarse
de a llí, mientras la luz no les descubriese el sitio,
en que se hallaban > Yo me paré un breve instan­
te á reflexionar, y , considerando , que hasta allí
no havia ocurrido cosa , que no fuese * mediante
un efedo natural , y que las incomodidades , que
haviamos padecido , havian sido respectivas al cuer­
po > pero que nada havia pasado , que debiese ha­
cer impresión en la tranquilidad interior de un áni­
m o , que formáse justas ideas de las cosas , sin que
le avillanase la falsa opinión » que forma el vul­
go de los acaso s, y efe&os naturales , me deter­
miné á entrar en aquella casa > no separaba las ma-,
nos de la pared , para que me sirviese <k guia > y
mis pasos se dirigían con la m ayor lentitud, así
anduve largo trecho por un descubierto , que m e
parecía patio , 6 corralón , sin que pudiese hallar
otra cosa 5 mientras mas me internaba, encontrar
ba peor el piso 5 no hallaba , donde fixar el pie,
tropezando continuamente , y pareciendome siem­
pre , que caminaba sobre montones de escombros;
ya me picó la curiosidad , y , baxandome con mu­
ch o tiento , haciendo equilibrios , eché la mano,
á ver si por el ta&o conocía el terreno , que me
sostenía, y hallé: ; : : confieso , que me sorprehen*

D E W A N T O N.

87

d i , y que el natural p a v o r, y sobresalto hicieron
su oficio ¿ erizaronseme los cabellos, y un sudor
helado cubrió todos mis miembros , hallé, repito,
unos frios montones de calaveras, y huesos , que
estaba hollando , y me rodeaban por todas partes;
páreme un corto rato en contemplación de tan
inesperado objeto , y ,y á algún tanto recobrado, de-,
puesto el susto , di entrada á las prudentes refle^
xiones.
Aun quando estos tristes despojos , decía en­
tre m í , fuesen de otros Hombres , como Y o , ¿ por­
qué he de dexarme llevar de las ideas comunes , y (
he de contemplarlos con una vista llena de terror,
y espanto ? ¿ N o son ellos unos desordenados resi­
duos de aquella maravillosa máquina , laberynto,
ó cá rce l, donde estuvo detenida, y como encerrada
toda la inexplicable grandeza de un alma espiritual?
Así es. Pues lexos de horrorizarme , d.ben llenar*me de una verdadera alegría , puesto que ofrecen á
mi vista una imagen de la mas dichosa libertad:
A quí paré mis pasos >penetrado de un cierto res­
peto , y todo transportado , dexandome llevar de
una profundísima meditación respetiva á semejantes
lugares: Y o me consideré en un cementerio , olvida­
do del país , en que me hallaba , y como si pisára los
huesos de mis semejantes; las tinieblas, que me ro­
deaban , aquel silencio , aquella quietud , y todos
los aparatos medrosos, de los que se entregan á las
Ideas vulgares , eran para mí unos objetos sublimes;
aquí yacen ; aqui reposan ; me decían, ¿pero con qué
diferencia ? el orgulloso , el sobervio en este lugar
desapareció para siempre ; se contenta con la mi­
serable vanidad , de que le pongan un lisongero

88

V

I A GE S
epitafio , reproduciendo sus quiméricos titúleos , so­
bre una urna mui dorada , que contiene unos huessos desnudos, 6 un cuerpo , rodeado de uma pes­
tilente corrupción. ¿ D e qué sirve tanto nomíbre os­
tentoso , á quien ya no tiene nombre ? ¿ á qjuien la
inexorable guadaña de la muerte introduxo yra en la
tenebrosa noche del olvido? A cércate, am b icioso, lisongero , y considera esa calavera helada > en que
algún dia se fabricaban los viciosos proyedtojs, que
ahora en la tuya 5 mírala encerrada en esa apolillada tum ba, en que ya dexó el tiempo itninteligibles los pomposos letrerones , que en otreo tiem­
po grabó la vana ostentación de su dueño. Pero,
por el contrario , tú , varón justo, para quien fué
la vida un encadenamiento de infortunios „ | qué
importa , que no hayas levantado sobervios pyrámides sobre tus cen izas, si dexaste por ete,*rno in­
deleble monumento en la memoria de los m orta­
les los constantes, y redos caminos, que ‘seguis­
te , del honor , y la virtud ? ¡ O h ! mil veces di­
choso tú , miserable , despreciado , que miraste este
lu g a r , como término de tus trabajos > com<o cen­
tro de tu descanso! A proxím ate, infeliz , á quien
agovia la pesada cadena de una continua desventu­
ra ; tú , que naciste objeto de las iras del soibervío
desprecio del poderoso, y juguete de la fortuna,
llena de gozo tu alma , esa tu grande alma ¡mucho
mas hermosa , y sosegada, que la del tyran o , que
te aflige , y mira esas reliquias de un cuerpo* seme­
jante al t u y o , que ya descansa de su pasadla fati­
ga 5 advierte, como se apoyan sobre las de aquel
gran Señor ,q u e se desdeñaba en el mundo , de que
tocáse á su brocado la tosca xerga , que ke mal-

D E W a N T O N.

cubría de las inclemencias de ios tiempos.
Altamente embebido estaba en semejantes consideraciiones , quando un buho solitario , que te­
meroso de la horrorosa tempestad se havia guare­
cido emtre aquellos esqueletos , dando un ronco
graznido , levantó el vuelo , para mudar de sitio,
y al apoyarse ( según lo mas probable ) sobre una
descarriada calavera ( tal vez de un gran personage , ó de una delicada hermosura ) la hizo rodar
desde lai altura , en que la vana presunción la havía colo»cado, hasta la profundidad , en que , indistintametnte mezcladas , estaban las de las personas
mas abiatidas , y despreciables > el cascado, y sor­
do ruido , que formó al baxar , dando de unas en
otras, como estrado en aquel parage , en que reynaba so>lo un melancólico silencio , me hizo vol.ver de raii éxtasis , mediante lo qual , proseguí mi
camino con gran tiento ; pero , por mas que lo pro­
curé , nio pude evitar , poniendo un pie en vago,
el tropezar , y caer precipitado desde lo mas alto
de uno de aquellos montones; recivióme una se­
pultura , que > prevenida , tal vez , para algún ca­
dáver determinadamente , estaba abierta en aquel
campo , y tras de mí me llevé una porción no pe­
queña dlel material, de que abundaba el terreno;
hálleme en un punto en las entrañas de la tierra,
lastimadlo del golpe , rodeado del horror; enterra­
do en vida , y habitando la región de los muertos:
Ya el p;avor me desanimaba ; ya me restablecían
las reflexiones; ya me afligía mi infeliz situación;
ya me recobraba la esperanza de mejorar de suerte;
linas ve:ces acusaba de temeridad á mis discursos;
otras cullpaba mi mala conduéla ; finalmente , estuto m . / r .
M
ye

po

V l A G E S
ye batallando con mi destino , y padeciendo con la
posible constancia mis trabajos , hasta que , al fin
de largo tiempo , acabándose ya mis fuerzas , y
resistencia , abrí los ojos , y los volví hdcia el Cie­
lo , para pedir su auxilio > pero ¡ qué consuelo no
reciviria mi alma , quando advertí, que ya no es­
taban densas las nubes, y que se descubría algu­
na claridad , bien que entre celages ! A estos anun­
cios siguió prontamente el todo de la serenidad; en
breve tiempo se fueron retirando sobre los orizontes , y de grado en grado iba recobrando su res­
plandor el disco de la Luna. Era tan profundo el
hoyo , en que havia caido , eran tantas las calave­
ras , y huesos, que sobre mí se vinieron , y estaba
tan lleno de agua , y escurridizo el terreno con lo
mucho , que havia llovido , que me fue imposible,
por mas esfuerzos, que hice , salir de aquel parage,
sin ser ayudado.
Mis compañeros, según después supe , havian
estado sugetos con los grillos del miedo , hasta que
con la claridad havian tomado algún aliento > y determindron entrar á buscarme 5 pero , apenas en­
contraron con los primeros huesos , que ya con la
luz de la luna blanqueaban , y se distinguían cla­
ramente , quando , reconociendo el lugar , en que
se hallaban , cubiertos de susto , volvieron pies
atrds , y , á no detenerlos la ley de la amistad , por
no dexarme solo , creo , no huviéran parado , hasta
verse dos leguas desviados de aquel parage : Detu­
viéronse á esperarme en la inmediación 5 pero no tan
lexos, que mis lastimosos ayes no llegasen á sus
oídos 5 gritaba, llamándolos en mi socorro, y , á
mi acento, sacando fuerzas de flaqueza , entrdron á

D E W

A N T O N .

£ I

- favorecerme ; giiiados de la voz , llegaron al sepul­
cro , en que havia caído , y , asomándose , quedáron sobrecogidos , sin saber , lo que les pasaba , ni
como havxia sucedido aquello : Y o co n o c í, de que
nacía su inacción, y pasmo i y así los animé , diciendoles: Acercaos , A m ig o s, acercaos sin pavor,
ni susto alguno 5 Y o estoi aquí por un efedo na­
tural > los muertos no son capaces de tales ac­
ciones ; no traygais á la memoria esos cuentos,
que haveis oido varias v e c e s, juguetes mui bue­
nos , para arrullar niños: Este es el país del des­
canso , de la q uietud, del silencio: Esos Vam pi­
ros , esos Fantasmas , y la m ayor parte de esas
apariciones no tienen mas cuerpo , que el q ue les
da la débil fantasía , la malicia detestable , ó la vul­
gar ignorancia : Y o perdí el tino en medio de las
tinieblas ; no pudo mantenerme la débil subsistencia
de los áridos huesos, que formaban un monton inme­
diato á esta hoya , lo qual junto á no haver sen­
tado bien el pie , fue causa de que cayese dentro?
el ligero peso de ellos los precipitó sobre m í , y la
profundidad de ella , agregada á lo cenagosa , y
resvaladiza , que la ha dexado la mucha agua , que
ha reávido me imposiblita la salida sin vuestra
ayuda. Estas razones les infundieron algún ánimo,
y , últimamente , favorecido de sus esfuerzos , salí
de tan miserable constitución.
El g o lp e , la humedad , y la mala noche me
havian dexado entumecido , y mui d é b il, y lo peor
era , que no tenia donde tomar reposo , mas que
la desnuda tierra: Y a asomaba la aurora ; y á be­
neficio de su lu z , determinó O rozuz subir á un
cerrillo > que estaba inmediato , por si desde él vía
M 2
al-

91

V I AGE S

alguna casa , en que poder ir á descansar : Pron­
tamente volvió á nosotros , diciendo , que , como
á cosa de doscientos pasos del cerrillo dicho , se
descubría una , que tenia mui buena traza. Yo no
estaba para ir á caballo , y á pie necesitaba cami­
nar sostenido , por lo que , y por la poca distancia,
llevando nuestros caballos de reata , llegué, ayuda­
do de los dos , á la puerta de la casa referida. Des­
pués de un largo llamar , salió un venerable Mono
á una ventana , y , luego que por mayor se infor­
mó de nuestras aventuras , mandó abrir las puer­
tas , lo que se executó por una horrorosa Monaza,
que nos saludó con un tosquísimo cumplimiento,
y guió á Orozuz , para que acomodase las cabal­
gaduras. Nosotros subimos , y , como si nos esperdse aquel buen Mono mui de antemano , halidmos
en una cdmara , aunque pequeña , aseada , un par
de camas con una elevación , que era menester
una escalera, para subir á colocarse en ellas , unas
sabanas mui sahumadas, y toda la ropa oliendo á
limpia : Sin hacernos de ro g ar, aceptdmos la ca­
ridad de nuestro generoso huésped , quien , para
quitarnos toda ocasión de cumplimientos , mandó
á la dicha mozallona , que sacdse mis vestidos,
adonde se secasen , y limpiasen , y que , de ningún
modo , volviese á entrarlos > porque aquel dia to­
do havia de ser de descanso , y que á la hora,
que la pidiésemos, se nos sirviese en la cama la co­
mida. Dimos expresivas gracias por beneficios tan
singulares, y no pensdmos después nías , que en
descansar , y dormir a pierna suelta en todo aquel
día.
CA-

D E W

a

N T O N.

C A P I T U L O

£3

XI .

. Del buen hospedaos , que encontraron después de su

suceso.

N

,

O quedó primor de los que daba de sí el
parage , en que nos hallábamos , que no gas­
tasen con nosotros en aquella caritativa casa : Yá
por la mañana hallámos á nuestra respectiva cabe­
cera nuestros vestidos secos , y lim p io s; levantám onos, quando aún no sonaba ruido alguno , y ,
no queriendo incomodar , nos mantuvimos pasean­
do por nuestra alcoba , y por una especie de gale­
ría , que havia delante de ella : Aquí Tulipán halló
gran complacencia en las muchas, y buenas pinturas,
que la adornaban , acordándose de la colección ex­
quisita , que havia de ellas en su casa ; pero al lle­
gar al medio de ella , me llamó adm itado, y me
dixo : i Creeréis , que , aunque en casa , y en las
de algunos parientes, y amigos en Simiópolrs haí
tal variedad de pinturas, como sabéis , me cogen
de nuevo los objetos , que se representan en éstas,
y que no hallo entre e lla s , los que por allá apete­
ce el gusto de los inteligentes ? Entonces me puse
á registrarlas con cuidado , y le respondí : Sin du­
da , Amigo , el dueño de esta casa tiene mui ex­
quisito el suyo 5 aqui adm iro, que en una colec­
ción de pinturas, mas que mediana , no se halla una
en que pueda tropezar la mas delicada modestia;
tampoco registro aquellos Genios fabulosos , tan­
tas veces dibujados , de que están llenas vuestras
casas, los que por su eterna repetición han hecho

V

94I A G E s
los Pintores tan fastidiosos á la vista , como los
Poetas á los oídos ; que apenas saben ensalzar á
un Heroe , alabar á una hermosura , ó exagerar
una acción de qualquier tamaño sin trailer á com­
paración media docena de estos personages j ade­
más de sus soeces aptitudes, pues no representan
mas , que ambiciones , adulterios, robos > Cmbria-gueces , y otros vicios , avivados á la imaginación
por el colorido , y delicadeza del pincel > tam po­
co entre estas han dado lugar á las adulatorias , que
es otra especie de peste en esta clase ; me acuerdo
,haver visto en una galeria de vuestra casa , de la
•mas diestra mano * la imagen de uno de los morta­
les mas sangrientos , que havrá conocido el mun­
do , adornado de todas las insignias del heroísmo,
deificado , y amenazando al orbe con sus r a y o s , y ,
entre las mas celebradas del g avin ete, la de aquel
m onstruo, que abortó el abysmo para ruina de tan­
tos infelices', elevado , y en acción de escribir sus
opiniones , didadas de superiores luces ; pero > ¡qué
risa ! ellos desaparecieron , condenó el Mundo sus
acciones , y dodrina ; y la adulación del Pintor no
quedó m as, que para ser escarnecida de lo s .s a r
bios.
, '
M ui diferente es el gusto de nuestro Huésped:
A lgunos lienzos tiene a q u i, que únicamente pue^*
den servir á la diversion , pero los mas son em­
blemáticos , que instruyen , y en un abrir , y cer­
rar de ojos presentan las especies de los diversos caradéres ( según presumo) de algunos países remo­
tos. ¡ O ja lá ! se apareciera por a i , y nos los explicára ! Mirad este primero ; contiene un perso­
nage magestuoso coa un ayre de indolencia , mi­
ran-

D E W a N T O N.

rando risueño despedazarse á su costado unas aves
de rapiña , teniendo abrazados á un mismo tiem­
po , y baxo de su manto acariciados Perros , y Ga­
tos ; Lobos , y Ovejas ; pero observados todos aten­
tamente por una Zorra. Estotro , que hace juego
con él, representa á otro personage , montado en
un Leopardo con alas, cuyos pies se afirman en
una roca en medio del mar , en acción de volar
hácia unas playas remotas , que se divisan al fon­
do del quadro, con un azote ensangrentado en la
mano izquierda , y una tea encendida en la dere­
cha ; pero advertid , con qué viveza , aunque en­
tre sombras, se descubren allá ciertas figuras en ade­
man de mofarse de sus fanfarronadas ; amenazán­
dole con desprecio : A su espalda se dexan ver
dadas de las manos las figuras de la Hypocondría,
y el Suicidio. Veamos ahora los dos, que corres­
ponden al frente ; este primero representa un Cinocephalo de bastante edad , pero sin pelo de bar­
ba , vestido de negro , llena de harina la cabeza,
y en acción de estar celoso de una joven , que , bur*
landose de él , se abraza con una ridicula figura,
vestida de un hábito lleno de remiendos de todos
colores , con una bolsa en la mano ; pero se de­
muestra , que se templa toda su ira al oir un gol­
pe de música , que , se conoce , vá á acompañar
con sus ecos , según la aptitud de contorsiones,
afectación , y afeminamiento , con que está delinea­
do. La quarta tiene mas que ver , que todas las
demás. Mirad en aquel rincón una Mica , llena de
salserillas, con un vestido , y pevnado de rara in­
vención , y tan extraordinario, que en un pedazo de
cabeza está pegado al casco, en otro se eleva ex­
tra *

p6

VIAGES

travagantemente , en otro está remangado y an­
cho , en otro caíd o , y angosto i por aíli se la des­
cubren perlas falsas 5 por allá plumas ; por la otra
parte gasas; por ésta flores , ¡ alabo la destreza del
dibuxo , que en cabeza tan ruin supo colocar tan­
tas extravagancias ! Mas estraiío , si cabe , es el
M ico , su pareja , que se ve en el otro rincón ; y
mas particular la fantasia del Pintor , pues , siendo
uno mismo el sugero , se advierte , que insubsis­
tente en sus ideas, la mitad del rostro muestra ale­
gre , mirando á una botella , que tiene en su dere­
ch a , y la otra mitad afligido , considerando un pu­
ñal , que esgrime en la izquierda ; estos dos per­
sonages están en ademán de baylar al son , que
les hace un coro de M úsicos, que taííen unos in­
strumentos nunca oidos ; aquel suena una calde­
ra , el otro una piedra de amolar , éste mete ruido
con una caxa , que contiene una multitud de baratixas, cintas , botones, blondas, piedras falsas, & c .
el de mas allá con una vara de medir sobre un
mostrador lleno de diversas telas ; y asi otros va­
rios , llevando el compás con una porción de libros,
los mas á la rústica, aquel Mico pequenillo , que,
haciendo gestos, parece, que dice : Todos d una?
y e s , lo que mas estraño , lo cuidadosamente , que
procura taparlos con el faldón de su casaca , po­
niendo también delante á algunos de su facción,
para ocultarlos de aquel Lince , que está en lo mas
alto del quadro , mirándole atentamente.
Estando en esro , entró en la galería el Amo
de la casa , vestido de una ropa talar negra con
ciertos visos por el pecho de color de teja;
unos zapatos ramplones, y un gorro calado has­
ta

D E

W a N T o N.

P7

hasra las cejas ; hizonos un cumplimiento tosco,
pero expresivo 5 entablámos conversación
y en
ella demostraba unas medianas luces , bien que
amortiguadas por el poco trato de gentes , que
tenia entre aquellas breñas. Yo nací , nos decía , en
la Capital de esta Provincia 5 pero ios raros acasos
de mi vida me han puesto en la precision de ve­
nir á vivir entre estos Aldeanos ? salud , y comodi­
dades para mi subsistencia no me faltan , pero co­
mo entre ellos no abunda la ociosidad , porque ca­
da uno está dedicado á su trabajo , ni aun con la
rusticidad de sus ocurrencias puedo divertirme?
de aquí es , que suelo salir á esos caminos á caza
de gente , que me hace mucho favor en recivir
mi hospedage , pues de este modo logro algunos ra­
tos de compañía , con quien raciocinar , por lo
que no teneis, que estimarme, lo que executo por
mi misma conveniencia ; antes bien podéis con to ­
da franqueza admitir mi obsequio , inteligenciados,
en que reciviré mayor favor , mientras sea mas
dilatado el tiempo > que os hospedéis en mi casa:
Repetímos nuestro agradecimiento , y dexada la
conversación de las Pinturas , que , dixo , havia he­
redado de sus antecesores , con las que le sucedía,
lo que á muchos de los literatos de moda , que car­
gan de libros , que ni entienden , ni sirven mas,
que de ocupar empolvados los huecos de los estantes
de su bibliotheca ; pasé á contarle nuestras aventu­
ras de la noche antecedente.
N o es estraño , me respondió , no encontra­
seis Lugar , en donde refugiaros , porque no le hai
en todas estas inmediaciones ; aquí se vive mas
conforme á la primera insticucion de las cosas 5 cada
N
Tom. IV;

Vi A G E S
da labrador posee una pequeña porción de terre­
no , que puede él mismo cultivar , y en medio de él
tiene su choza , ó casilla , en que refugiarse de no­
che , guardar sus bienes , y criar á sus hijos : En
llegando el tiempo del agosto , no teniendo que ha­
cer yá en sus respectivas haciendas , salen en quadrillas ( y estos son los exercitos, que haveis en­
contrado ) y repartidos por várias Provincias del
Rcyno , se ocupan en el trabajo mas penoso del
campo, resistiendo la abrasadora fuerza de los ra­
yos del sol á cuerpo descubierto coa 1 un increíble
tesón , ganando miserablemente su vida á costa del
mal trato , que se dan , y del imponderable traba­
jo , á que tienen acostumbradas sus personas , hasta
que , finalizada aquella especie de labor , se res­
tituyen á sus hogares á proseguir en las proprias,
trayendo á sus casas un decente repuesto , que han
ahorrado, á pagar de su pellejo 5 y que han ga­
nado con la venta de sus hilados, y lencería 5 con
lo que tienen para pasar su vid a , y mantener á
su numerosa familia por todo el resto del año.
Según lo que me deciís , le repliqué , ya conoz­
co el lugar , ó casa , en donde he pasado la noche»
este es , sin duda , el que teneis destinado , para
enterrar vuestros muertos: Así e s , Señor, me res­
pondió ; aquel es un campo cercado , adonde lle­
vamos los cadáveres , que permanecen debaxo de
tierra, hasta que quedan los huesos desnudos , que
entonces se hacinan, arrimados á las paredes 5 por
acá no tenemos á los muertos mezclados indistinta­
mente con los vivos , pues este tal campo no es­
tá contiguo á habitación alguna de los vecinos 5 así
es , que no padecemos las incomodidades , que,

D E W A NTON.
9p
de sepultarlos en poblado , be oido diversas Ve1
c e s , que suelen experimentarse > y , si os he de deA
círla verdad, la costumbre >que he leido , tenían
algunos antiguos Pueblos , de quemarlos , jamás
me pareció fuera de propósito ; porque , si bien
se examina , no dexaban de fundarse en cierta ra­
zón de limpieza , y conveniencia > porque Yo no
encuentro , mas que cinco maneras de disponer de
los cadáveres ; esto es , ó sepultarlos desde luego
en los vientres de las fieras, ó hacerlos ceniza ; ó
dexarlos suspendidos en el ayre para pasto de las
aves 5 ó arrojarlos, atados á un gran peso , al fon*do del mar á ser mantenimiento de los peces ; ó,
Ultimamente, depositarlos en la tierra, tal vez , den­
tro de caxas ricas , y bien resguardadas ( lo qual
pocos pueden hacer ) en donde se vayan pudrien­
do , y llenando de asquerosos gusanos, hasta que
quedan sus huesos á ser objeto de la lástima , y
del miedo : En esta inteligencia , Yo dixera , que el
mas noble , y honroso destino de estos cinco , que
puede darse á un cadáver , es el de entregarle al
fuego , por ser el mas puro , y resplandeciente de
los elementos , enemigo de la corrupción ; que pu­
rifica , y consume toda materia asquerosa , y pes­
tilente 5 vecino del cielo , y signo de la inmortali­
dad ; todo contrario del de la tierra , que es la sen­
tina del Mundo , madre de la podredumbre , ha­
bitación de tinieblas , y gusanos, que son causa
del horror , del asco, y de la ignominia , pues que­
dan nuestros cadáveres iguales en este punto á los
de las mas despreciables bestias de la tierra : ¡ Quánto menos horroroso espectáculo serian unas blan­
cas , y limpias cenizas , en que se convirtió el

Na

cuer^

IOO

VI A G ES

cuerpo de un Heróe , ó qualquiera otro personage,
cuya memoria deba conservarse , ocupando una
pequeña urna , que los miserables despojos de su
esqueleto , en que se encuentran mas motivos de
pavor, ó lástima , que de respeto , ó veneración.
Así raciocinaba únicamente con las luces natura­
les aquel Phfósopho ; á quien respondiendo , di
á entender la venerable antigüedad , y bien funda­
das razones , en que se sostenía la adual costum­
bre , adoptada generalmente >sin explayarme á mas
de aquello , de que él me pareció capaz. Si se con­
venció , ó no , no puedo decir > lo cierto es , que
calló j tal vez , sería efe&o de moderación , no cre­
yendo del caso la disputa sobre esta materia 5 ade^
más de esto , ya se ha via llegado la hora de comers
por lo qual fue necesario dejar todo otro asunto,
que el de ir á recivir su favor en la mesa.
C A P I T U L O XII.

De la casa , y caraóler del Maestro Cánamo•

L

,

Uego que finalizó nuestra comida deseoso de
tener mas noticias de aquella Provincia , y de
sus moradores, le pregunté , si acaso el hoyo , en
que Yo cai, estaba preparado para algún cadaver
del día ; á lo que me respondió prontamente con
un suspiro : Ayer , Señor, metimos en él á uno de
los mas honrados labradores , y venerables ancia­
nos de la Aldéa 5 éste ( y por su pintura recono­
ced la mayor parte de los de este país) nació
hijo de uno de nuestros vecinos , que le dió una
educación proporcionada á su posibilidad, inspiran-

D E W a N T O H.
IO I
dolé las acciones virtuosas, y estimación á sus se­
mejantes í quando sus fuerzas aún no eran robust a s , seguia á su padre , instruyéndose en las la­
bores > en que algún dia havia de ocuparse : Cre­
ció , y se unió en casamiento á la hija del vecino
mas inmediato á su casa, que , si no era la mas
rica del pueblo , era s í , para él la mas proporcio­
nada , pues agregaba de este modo su hacienda
á la de su consorte , y podía con mas comodidad
cultivarla , y fomentarla 5 su trabajo correspondió
á sus esperanzas , y sus cosechas se aumentaban á
proporción de su cuidado: Viendo á su padre ancia­
no , no le permitió volver á echar la mano al ara­
do ; porque supo , á costa de encallecer las suyas,
hacerle reposar de sus largas fatigas; en la tempo­
rada , que sus campos le dexaban descansar, hu­
yendo del o cio , buscaba en las Provincias remotas
las ocasiones , y modos de aumentar su caudal , y
de proseguir endureciéndose en el trabajo : Cin-,
qüenta años seguidos salió de la Aldea con la hoz
al hom bro, y con la tela, que su esposa hiló en
el rigor del invierno , debaxo del brazo : L a som­
bra , que le refrigeraba en el ardor de la siesta , y
defendía de los rayos del so l, debió á la solicitud, con
que plantó los frutales , que se la enviaban 5 el gra­
no de sus troxes era efe&o del sudor de su rostro;
y el vino , que parcamente bebía, se havia expri­
mido de los racimos , que produxeron sus vides:
Enemigo jurado de la holgazanería , de quatro hi­
jos , que tuvo , encargó á dos el cultivo de su ha­
cienda j y dedicó los otros dos de mejor talla , y
presencia al uso de las armas , animándolos con
el ejemplo de sus compatriotas, é inflamándolos
coa

y
1

__________

V

i age s
102
con el eníhusiasmo del amor de !a patria , y el co­
mún concepto de excelentes guerreros , que havian adquirido sus naturales por todos los siglos an­
teriores.
¡ Cómo blasfemaba de aquellos Paisanos suyos,
que , abandonada la honradez de una , u otra ver­
dadera , y útil carrera , entraban en la de la bribo­
nería , y , últimamente , la coronaban con vestir una
librea , con echarse al hombro un esportillo de
compra , que les adquiría el nombre de sisones*
esto es , de ladrones freqiientes, públicos , y sin
peligro , ó , quando mas , con solicitar una triste
ganancia , ya hechos machos de litera , sostenien­
do una silla de manos , ya comprimida su cabe­
za , encarnizados sus ojos , y brotando á canos el
sudor de su rostro con el enorme peso de un far­
do , que sufren sobre sus costillas, carga mas propria para una bestia , que para nuestros semejan­
tes ! Huid , decía á sus hijos , aún jóvenes, huid
á toda costa de que el rico , el sobervio , el vano
se ria de vosotros, no mas que porque tiene dine­
ro , solo , porque sois pobres ; dos carreras honra­
das , y seguras se os preparan , las Armas , y la
Agricultura 5 confundid su orgullo , y sus vicios cotí
vuestra honradez, y vuestra virtud. Luego que el
peso de sus dias le agovió la espalda ; luego que
la edad de mas de ochenta años debilitó sus pier­
nas, obligándole á echar mano á un báculo, pa-*
ra sostenerse , servia á toda la Aldea con su cabe­
za ; aquel acopio de experiencias , que por tan lar­
ga edad havia adquirido , aquel exado cálculo del
tiempo para las labores mas oportunas en cada es­
tación , y aquella astronomía natural, que para la

D E W A N T O N.

IO3

variaciom de los tiem pos, y oportunidad de las prevenciomes campestres havia estudiado en la obser­
vación de los astros , eran el norte mas seguro de
todos e:stos labradores , y fomentaban toda la fe­
licidad de h Aldea. V ed , pues , Señores , en este
cortisinno raigo, ó pintura de un personagemas d ig­
no de ser alabado , que los celebrados H eróes, que
apuran los mármoles, y bronces , porque devas-,
táron la tierra , regando sus laureles con copiosí­
simos arroyos de sangre; ¡ qué pérdida la nuestra
en el día , en que amanecimos privados de veci­
no tan útil , y en la tarde , en que depositáraos
en las entrañas de la tierra un dechado de la honradéz , nn exemplar de la virtud mas sencilla!
¡ O h ! exclamé Y o entonces, ¡ si los sugetos , á
quienes he oido elogiar después de sus dias, huvieran poseído un fondo de acciones virtuosas , seme­
jantes , á las que nos describiis de vuestro Aldea­
no , com o no huviera tenido á sus panegyristas
por unos indecentes aduladores ! Al oir un lúgu­
bre epicedio , ó una parentación acerca de las ac­
ciones , y virtudes de un polrron Poderoso , que
fué rico de nacimiento , y mal gastador de vicio;
de un Privado , que ascendió por tramoya , y se
mantuvo por industria; de un Político im pío; de
un Ministro ambicioso ; de una Señora : : : : no
quisiera enardecerme en este punto , que basta in­
sinuar ; al oir , repito , que hai , quien tenga la
debilidad de emplear sus v o c e s , y energía á favor
de semejantes sugetos ; no sé , como no h a i , quien
le interrumpa con viva voz llena de zelo , y le
diga : Calla , miserable adulador ; ¿ si á las ya frías
cenizas de ese monstruo del Mundo tributas unos
hur

\y
A

y

V

104I AG E S
humos dé tan servil incienso , cómo llegarán tus
sentimientos á los oidos de los poderosos ele la tier­
ra , que aún viven ? ¿ qué caudal podrá hacerse
de tus alabanzas, de los que no han muerto , sí
así las prodigalizas con los indignos , que ya no
existen ? De aquí tomámos p ie , para dar un repa­
so por aquellos, que no solo han tenido valor pa­
ra decirlo , sino que han llegado á la increíble
osadía de pasarlo á la posteridad , dexando libros
enteros de este asunto , que son otros tantos testi­
monios de su adulación , ó , por la parte mas pia­
dosa , de su baxo interés.
En estas conversaciones pasámos gran rato ; y
en pasear aquellos campos algunos d ias, en que desfrutámos la amable hospitalidad del Licenciado Na­
bos , nuestro Huésped J al cabo de e llo s, aunque
con sentimiento su y o , y de Orozuz , á quien iba
allí mui bien , y ya havia tomado carnes con la
olla boba , que se le havia venido á las manos sin
trabajo , nos despedímos , y con una guia de la tier­
ra partimos para el próximo Puerto de mar , como
llevábamos premeditado. A pocas ¡ornadas, y no sin
algunas incomodidades Hegámos á él , é inmediata­
mente buscámos la casa de la Señora P avía, Cria­
da , que havia sido de la del Señor Nuez-Metéla,
y adonde nos dirigió este Caballero, quando desfrutámos en Egestaria el favor de su generosidad:.^
la suavidad de su genio , y la recomendación de
su Señorito , como ella decía , nos facilitáron una
bella acogida en su casa , esenta del fastidio de las
Ceremonias, y cumplimientos, que huvieramos te­
nido en qualquiera otra casa de aquellos mas er­
guidos Inopialos ; Estos y 3 por la curiosidad de
ver-

k

D E W a N T O N.
IO >
verme, y oírme, por la fama general, que Rober­
to , y Yo teníamos en todo el Reyno , ya por na­
tural civilidad suya , ya por las circunstancias de
mi compañero vinieron prontamente á cumplimen­
tarnos. iEs la Ciudad regalada , y de buen temple,
aunque (de un piso fatal > nuestro hospedage nada
tenia de ostentoso , pero no nos hallamos mui mal
en el, pasados los primeros dias, acostumbradas
ya nuesitras narices al olor del cerote : Era nues­
tro Huésped un Maestro de obra prima , excelen­
te en su oficio , y mas excelente en su honradez,
por lo qual le elegimos para condu&or nuestro en
los dias „ que allí estuvimos examinando las mag­
níficas olbras , que hai, que admirar.
Pero antes de determinarnos á ir á dar un paseo
por el Pueblo , no pudimos menos de estrañar cier-,
ta singularidad , que advertimos en casa de nues­
tro buen Huésped ; no solo los banquillos , en que
é l, y suis oficiales trabajaban , eran de tres pies,
según esirylo de estos menestrales, sino que todo
mueble, que se sostenía en pies , estaba sobre tres,
y no sobre quatro , como generalmente se acostum­
bra i las silletas eran trípodes , y trípodes las me­
sas ; lo mismo eran un escaño , que havia en la
cocina , el escaparate , en que guardaba los zapa­
tos mas primorosos , y el armario del pan ; por úl-»
timo , para no ser molesto , el tabladó de cada una
de las camas se sostenía sobre tres pies derechos.
No pudimos meaos de preguntar al Señor Maes­
tro la causa de aquella rareza ; y él , que era com­
pláceme , nos respondió, sin hacérnosla desear por
mas tiempo : Sabréis, Señores , que por este país
hai cierta costumbre , que llaman inmemorial, de
ZW. I K
Q
exi-

V

IO6
I A GES
ex:gir uno de los mas tyranos tributos, que havréís
oído ; en la A ldea, en que Yo viví antes de ve­
nir á este Puerto , que pertenecía á cierto Señor
del Rey n o , estaba en su mayor fuerza esta impiedad:
Llámase el expresado impuesto la Quexicosa 5 quizá
por las quexas , llantos , y suspiros , que sude
acarrear su paga ; redúcese ésta á contribuir al Se­
ñor del territorio , luego que muere algún vecino,
con la mejor alhaja del difunto , que vienen á exi­
gir los Arrendatarios , Administradores , 6 Ma­
yordomos del tal Señor con mano c ru e l, y po­
derosa ; sobre esta terrible costumbre se ha intro­
ducido otra acerca de la inteligencia , que se dá,
de qual se ha de creer la mejor alhaja , que dexó el
difunto, y ya sin tergiversación se entiende un quadrúpedo 5 pues con esto no queda vaca , buey , ove­
ja , ü haca , que no sea despojo de esta gaveta;
pero , lo que hai mas gracioso en el asunto , es,
que en donde la pobreza llega al extrem o, de que
carezca aquel infeliz vecino de algún animalejo de
aquella , ó semejante clase , no por eso aquellos
insaciables monstruos se satisfacen , antes bien , por
no falrar á su decantada costumbre , y antiguo de­
recho ( aquí de vuestras carcajadas ) echan mano
de una mesa , una silla , ó cosa semejante, pues, con
tal que tenga quatro palitroques, que la sostengan
( llamados pies ) dicen que también debe comprehenderse baxo el nombre genérico qiiadrúpedoy
que e s > el que hallan en su instrucción , y formu­
lario.
Prescindo ahora , porque no es del caso , de los
gravísimos inconvenientes y lastimosas conseqiienc ias, que se deducen de tan infaustas exacciones,

D E W

a

N T O N.

IO 7

como Y o , llenos mis ojos de ligrimas he visro ? pe­
ro ya que el poner remedio á estos perjuicios no
corresponde á un pobre Zapatero ; como cada uno
en su casa es un pequeño legislador , en ciertos
términos, considerando Y o la ridicula extravagan­
cia de las exacciones en el modo dicho , y no te*
niendo ganados, ó animal alguno quadrúpedo , de­
terminé no tener asimismo quadrupedos mis mue­
bles 5 con esto mis hijos , ó mi viuda podrin , tal
vez , librárse de estas aves de rapiña , pues s i , por
tanto defienden ellos su derecho de pillar una me­
sa , & c. porque , llamando pies á sus quatro sush
tentáculos , debe comprehenderse en la costumbre
de exigir un quadrúpedo , mis herederos probarán
su excepción cumplidamente , siempre que no sean
quadrúpedas ,sino trípodes , mis alhajas; y Yo creo,
que la risa de esta instancia sería capáz de hacer­
me resucitar , si fuese posible. Reímos todos la es­
pecie , y quedámos satisfechos.
Haviendo comenzado á poner en práélica nues­
tra curiosa distribución, llegué á advertir en las pri­
meras ve ces, quando salíamos de casa , que Cánamo
( así se llamaba nuestro Zapatero ) iba algo detrás
de nosotros , y desgorrado i en la primera salida lo
creí 6 casualidad , ó propria conveniencia ; pero
luego conocí , que lo executaba con estudio , y
así le pregunté , que por qué no venia á nuestro
lado, i A vuestro lado ? me respondió ; ¡ parecería
mui bien , que un pobre menestral, como Y o , fue­
se igual por la calle con unos Señores de tal clase!
P u es, es bueno , que , los que baxan mucho de
punto , se desdeñan de ello , ¿ y vuestra grandeza
havia de pasar por semejante desdoro ? A quí esta«
O 2
mos

Iü 8
V I AGE S
mos ensenados á estar delante de las personáis de
gerarquia elevada con una particular sumisión , los
ojos baxos , el cuerpo con una temerosa compos­
tura , y el sombrero en la mano , mientras ellos,
mirándonos, arrugado el entrecejo , y con ojos de
compasión * arqueadas las cejas , nos declaram su
patrocinio, que para nada nos sirve 3 nos h.ablan
p o co , y burlesco , como quando se trata con gen­
te ignorante 3 nos vuelven la espalda , sin darnos
respuesta ; y se dignan de admitir nuestras «obras
sin pagarlas , hasta que nos cueste una docena de
paseos desde nuestras casas á sus zaguanes.
* Pues nosotros, le respondí, Amigo Cáñamo,
tratamos de otra manera á las personas, con quie­
nes conversamos 3 veneramos la virtud en qual quiera sugeto , que la hallamos 3 tenemos buena corres­
pondencia , con el que por su trato la merece,
aunque sea un pobre oficial 3 así como nos es un
objeto de desprecio aquel , que es indigno esclavo
de sus vicios, aunque los accidentes de su cuna le
hayan constituido en la mas alta clase del Reyno.
Si se tratáse , añadió Tulipán , de entroncar ¡nues­
tras casas por medio de un casamiento , y a havia mas disculpa para hacer la distinción, y acep
cion de personas 3 sufrible sería entonces averiguar,
y escudriñar escrupulosamente , qué familia havia
dexado el hazadon de las manos primero que otra,
que se ha 1láse en igual grado 5 p e ro , quando gyra el asunto sobre la comunicación de los espíritus,
y el trato familiar ? la nobleza , la riqueza , la her­
mosura , y la graduación del sugeto son acciden­
tes mui fuera de propósito ; y así , con licencia de
mi compañero j que veo , piensa del mismo mo­
do,

DE W a NTOM,
IOp
do , supuesta la cultura , que en v o s , Señor C á­
ñamo , hemos experimentado , como también vues­
tra buena crianza , y todas las demas prendas , que
deberían embidiar , y venir á imitar muchísimos de
los fantasmones tan ridículos , como nobles , de la
C o rte > venid desde hoi en adelante á nuestro la­
do i terciad en nuestras conversaciones , especial­
mente , quando estamos solos , y favorecednos con
vuestras amenas noticias, inteligenciado , de que
estamos mui persuadidos , á que el espíritu no es­
tá sugeto á los accidentes de la fortuna. Así lo hi­
zo en adelante , aunque, como tenia prudencia,
u saba, y no abusaba de la franqueza de trato , que
le haviamos permitido 5 y , no obstante , é l , y no­
sotros no dexámos de ser objeto de la murmura­
ción , particularmente , de aquellas Damas , cuya
vanidad , y sobervia está tan en su punto , que
creen contaminadas su nobleza , y preeminencias,
s i , quando semejantes infelices las hablan , no las
rinden poco menos , que adoraciones , exceptuando
Unicamente el caso , de quando sus caprichos las
avillanan hasta pasar con ellos sus mas ridículos
oficios.
C A P IT U L O
Llegan Enrique

XIII.

, y Tulipán á las costas meridionales
de aquel Continente.

,

O es dudable el buen trato de gentes que hai
en la Ciudad , de que iba hablando ; sus be­
llas proporciones , y agradable acogida atrahen á
muchos forasteros, de cuyas conversaciones solia^
mos

N
\
/

lio

V IAGE S

mos Tulipán , y Y o desfrutar diversos días, instru­
yéndonos en varios puntos curiosos por este me­
dio. Como nuestro hospedage no nos causaba sugecion , quando nos parecía nos Íbamos á comer
á una casa pública , que havia para este destino en
la Ciudad , en donde á costa de la corta cantidad,
con que cada uno contribuye , se pone una mesa
decente , á la que generalmente concurren los estrangeros, que desean conversación. En una de esras ocasiones tuvimos la sobre-mesa muí divertida
con cierto diilogo entre un Mono del país >y otro,
forastero , que llegáron á contrapuntearse ; era este
un Monazo cetrino , adornado de quatro trapitos
curiosos, pero de poco valor ; en la conversación
afluente , y exagerativo, con su granito de s a l, que
la amenizaba , y el semblante con ayre de impo­
ner sugecion á los concurrentes ; su contrincante
era mas basto , y tardo en la explicación , de una
espera , que tocaba en marranería, y de una ac­
ción , y gesto burlesco , que suplía la gracia , de
que carecía su lenguage; uno , y otro tenia su res­
pectivo acento cerrado provincial, mediante lo qual>
quando los dos se alteraban en la reyerta , y ha­
blaban á un tiempo , ni se entendían entre s í , ni
los entendíamos los oyentes Uno de los puntos, que
mas se controvertían, era el de la alabanza desús pa­
trias resp etivas; el forastero era de una de las Pro­
vincias meridionales de aquel Continente , q u e , se­
gún supe después , hacía muchos tiem pos, que te­
nían la pretensión de preferencia sobre las restan­
tes del Reyno 5 difícil empeño , y que continua­
mente estaba exponiendo á pasados lances á sus na­
turales , esto es > á aquellos que tenían la facilidad
de

D E W a n t o n.

Ii r

de persuadírselo , no á otros , que después hallé
mui sensatos , que , aunque conocían las ventajas
de su país en la fertilidad , y hermosura , no dexaban de advertir estos mismos beneficios propor­
cionalmente en otros > así como los defectos de su
proprio suelo.
Nuestro Mono , por el contrario , era de aque­
llos solemnes mentecatos > capaces de desacreditar
á qualqulera Provincia , si huviera de conocerse
el paño por la muestra : Falto de toda crianza,
entre otras cosas , con un tono de desprecio trató
de mísero á aquel país , y de mezquinos á sus na­
turales ; á cuyos dicterios respondió su contrario,
tomando un polvo con grande pausa : No hai , que
hacer 5 haveis tocado el punto , con que podéis
zaherirnos mas á vuestra satisfacion ; es cierto,
que este país es pobre 5 pero con ese recado id á
la Naturaleza ; lo que no tiene disputa , es , que
en lo que admite cultura , no se descuidan sus ha­
bitantes ; que estos se contentan , con lo que dá de
sí 5 y que de ninguna otra Provincia hallaréis me­
nos holgazanes i además , que , no obstante vues­
tra decantada fertilidad , no creo, que en vuestro
país todos indistintamente sean poderosos , y Yo
he conocido tan lindos hambrones de por allá , co­
mo de qualquiera otra parte. Yo no sé , replicó
el otro , como puede ser eso , en quanto á la gen­
te de circunstancias 5 porque a llí, el que menos,
tiene dentro de su casa un decente modo de pasar
la vida , y esto es no hablando de los M ayoraz­
gos: Y o os propondré un buen exemplo : Noso­
tros somos ocho hermanos varones , y quatro hem­
bras j mi casa no pasa de mediana; pues, con to-

112
V l A G E S
do eso , no contando con el mayor , que lleva la
casa , ni con el que se le sigue , que tiene su mayorazguillo de segundos , que no pasa de quatro
mil ducados de renta , ni haciendo tampoco caso,
de los que se fundáron para dote de mi herma­
na la Condesa , y para mi otra hermana la Mar­
quesa , solo en dinero efectivo partimos á cien mil
pesos cada uno, que es, con lo que Yo me ando vandeando, y espero , si me sale bien el asuntillo , en que
me he metido, volver á mi casa, doblado mi capital.
Un Mono ya provecto, que estaba junto a
mí con traza de padecer accidentes hypocondriácos , y que , durante la com ida, y la sobre-mesa,
no havia hablado quatro palabras, luego que oyó
la pasada descarga , se levantó impaciente , y co­
menzó á dar paseos por la sala , los que no dexó
hasta que el referido M onuelo, con pretexto de
ciertos qne-haceres, desembarazó el puestos sose­
góse entonces el dicho , recobró su asiento, y nos
dixo : N o fué efe&o , Señores , de mala crianza la
descompostura , que en mí havréis notado , sino de
no poder aguantar mas á semejante embustero > le
conozco muí b ien , y á su casa ; y el mayorazguillo de segundos , y primeros se reduce , á que
su padre vivió siempre del contra-vando , por lo
que acerca de los cien mil pesos, quedará , me pa­
rece , servido, quitando á la cantidad la palabra
m i l , y dexando sola la de ciento : Este es uno de
los Caballeros de la industra , que salen de su
país con muchísima labia , y poquísima substan-r
c í a ; tampoco quiero que por tales muñecos se ha­
ga juicio de aquellas magníficas Provincias > he es*
tado en ellas, y desde luego confieso , que su
abun-?

r

\

i

D E W a N T O N.

I I 3

abundancia , su hermosura , su comercio , y su
variedad las hacen digno objeto de un viagero.
Hizo una breve explicación de ellas el referido
Mono , pintándolas con tan hermosos , y vivos
coloridos , que desde luego forme' la ide'a de verlas s comuniquéla en casa con Tulipán , y condes­
cendió gustoso , por lo que determinámos poner­
la en prá&ica inmediatamente. Bien huviera Yo
querido hacer el viage por tierra , siguiendo la vanda del Poniente , para ver sus Provincias, aunque
fuese de paso, hasta llegar á las meridionales pe­
ro mi compañero se opuso fuertemente á este pro­
yecto. Esas costas , me decía están habitadas por
una gente vana , hinchada , y mui opuesta á noso­
tros i exceptuando la C a p ita l, no hai en toda su
extensión cosa particular , que llame nuestra aten­
ción , y esto solo no es bastante , para que vamos
á experimentar , tal vez , mala acogida en sus na­
turales ; mucho mas h a i, que recelar esto , por
quanto no tienen noticia de vuestra persona , y ,
acaso , la admiración, que hallasteis en la Noble­
za de Simíópolis , puede se r, que entre ellos sea
burla , ó desprecio por falta de civilización; la c la ­
se , que me distingue , de poca sombra podría allí
serviros , porque no sería el primero de la mía , á
quien no han respetado los vecinos de su M etró­
poli , ¿ qué podrémos , pues, esperar de los res­
tantes de aquella Provincia ? Estad entendido , de
que sola la razón de Simiopolitano es bastante mo­
tivo , para experimentar los efe&os de su mala crian­
za , que tanto mas os daría en rostro , quanto mas
opuesta es á vuestro modo de pensar; y para ca­
da persona , cue podríamos encontrar bien educa­
ré«/. iF .
p
da.

i

,

I 14
V I A GE S
da , y de trato racional, tendríamos primero que su­
frir millares de necios , de la baxa plebe ( que es
de quieti con particularidad voy hablando ) llenos
de ridicula hinchazón , fastidiosos , y tan extra­
vagantemente preocupados por su tierra , que se
creen equivalentes ellos solos al resto del Mundo.
No esrrañé mucho esta última especie en aque­
llos remotísimos países, porque ya havla reido à
carcaxadas otra semejante , que le í, escapada de una
seria , y elegante pluma , dias hace , en nuestra
Europa. Bien comprehend!, al mismo tiempo , que
las proposiciones de Tulipán contenían demasiada
exageración dimanada de su natural oposición à
aquellos habitantes , de quienes havia oido en otros
tiempos , que , no obstante sus vicios conocidos,
tenian también sus virtudes , y heroyeidades , con­
que compensarlos ? pero pudo mas que mi curio­
sidad , el deseo de complacer à T u lipán 5 y así , de
acuerdo con é l, fleté una lanchilla, que es la especie
de embarcaciones, que por allí se reconocen, y
con las que hacen sus naturales los viages de unos
à otros Puertos ; y una mañana , en que el mar
estaba sosegado , y despejada la atmosfera, sali­
mos , costeando , encaminados à la Ciudad mas fa­
mosa , rica , y de mayor comercio entre las marí­
timas del aquel Reyno.
En breves dias , después de algunos sustos »ori­
ginados de la poca seguridad del vaso , que nos
transportaba , y de los peligros del camino , quan­
do los víveres se nos iban acabando , lográmos en­
trar por su bahía : Confieso , que me sorprehendiéron à primera vista su hermosura , fortaleza , y
situación : Desembarcamos, por fin., entrámos por

D E W á N T O N.
I I J
sus puertas ; y por el favor de nuestro dinero huvo muchos de los Monos , que estaban en la pla­
ya , q u e , á porfía , solicitaban servirnos , condu­
ciendo las maletas , y dirigiéndonos á una de las
muchas posadas decentes , de que abunda la Ciu­
dad. Antes que nosotros, havian llegado recomen­
daciones de la Corte , para que nos agasajasen i es­
to , agregado ai natural buen tra to , que se acos­
tumbra alli tener con los forasteros , nos propor­
cionó mui buena acogida. Está la Ciudad llena de
estrangeros de todos los Estados, y Dominios c o ­
nocidos en aquellos países , unos de paso , y otros
establecidos , y todos deseosos de cortejar á sus ami-gos > nosotros entrabamos en este número para con
los mas distinguidos de Polypiticon , que era como
se llamaba la Ciudad , y entre todos nos declaró
mas á manos llenas su protección el Señor Plátano,
Comerciante poderoso , y de un corazón mui fran­
co. Recorrimos con él las obras públicas, que son
magníficas ; asistimos á los theatros , que daban de
sí mucho asunto de diversión , y , por último, de­
terminó , solo por festejarnos , tener un gran ban­
quete en su casa.
N o solo nos contentábamos con recorrer , lo
que havia mas digno de verse dentro de la C iu ­
dad , sino también en las inmediaciones : N o ca­
biendo sus vecinos en la estrechez de sus muros,
solo con nombre de casas de placer han sabido edi­
ficar á poca distancia una , que pudiera pasar por fa­
mosa Ciudad , y aún competir en cierto modo con
la principal. ¡Q ué palacios! i Qué jardines! ¡Q ué
brillantez! \ Qué lexos de alli creíamos las mise­
rias , y trabajos , perpétuos compañeros de nuesP2
tra

I I 6
V 1A G ES
ra triste vida ! Pero cierto dia nuestro sabio com­
pañero inmediatamente, cjue nos vió tan admirados,
quiso darnos otro espectáculo mas digno de con­
sideración : Volved el rostro , nos dixo , y desde la
vista de esa grandeza llevad los ojos á esa Casa,
que se divisa no lexos ; 6 , m ejor, asomad la ca­
beza , y registrad, lo que hai dentro : Así lo h i­
cimos 5 pero i quién podrá explicar la conmoción,
que sintió mi alma , al ver tan lastimoso objeto?
En una sala , ó , mas bien , sucia caballeriza, es­
trecha para la decima parte , de lo que contenia,
se encerraban muchos centenares de M onos, que
unos á otros se oprimían , respirando dificultosa­
mente , y teniendo que sufrirse mutuamente los
alientos $ cubrían sus carnes con unas asquerosas,
y mal tratadas ropas, abrigo de innumerables in­
cómodos animalillos $ y comían un pan correspon­
diente á su destino; el ruido de las cadenas , el
pestilencial olor , originado de los efluvios , que
exhalaban los cuerpos de aquellos desdichados; y
las lágrimas, maldiciones , y gritos de su deses­
peración , abandono , y corage , que por todos los
ángulos resonaban , eran la mas viva representación,
ó imagen del infierno : No pudimos sufrir mucho
tiempo tan lastimoso espectáculo ; y Tulipán ex­
clamó : j Será posible , que estos sean mis seme­
jantes ! ¡ Estos son de mi misma naturaleza ! ¡ Aún
las fieras , creo, no podrían tolerar este castigo ¿ De
qué os aprovecha , infelices , esa miserable vida,
que escapó entre los horrores de una esrrecha cár­
cel de los filos de la espada de la justicia , sí aquí,
acompañado de la privación de vuestra libertad , se
ha precipitado sobre vuestras cabezas todo el ri­
gor

t

D E

W

a

N T O N.

I 17

gor de la suerte mas importuna , mas cru el, y mas
digna de conmiseración ? M ui enormes serán vues­
tros delitos ; quando les ha correspondido tan cre­
cida pena. N o gastan mucho tiempo los dichosos en
hacer consideraciones sobre las desventuras, y mise­
rias de sus semejantes > porque creen , que solo el
pensamiento de las lástimas es capáz de contami­
nar su buena fortuna 5 así e s , que el Señor Plátano
no quiso , que por mas tiempo permaneciésemos en
aquel lugar de desdichas > separónos , para ense­
ñarnos algunos otros objetos dignos de la mas atenta
curiosidad 5 y así disipó algún tanto nuestras compa­
sivas ideas.
Llegó el dia , por fin , del gran convite en ca­
sa del Señor Plátano , y á la hora regular nos fui­
mos acercando á ella 5 hallárnosla toda adornada de
muebles tan aseados , como ricos 5 la mesa estaba
prevenida con una ostentación digna de un Prín­
cipe ; sus aparadores , bajilla , y servidumbre no
respiraban mas que opulencia , y , por último , la
delicadeza de los m anjares, y licores podía compe­
tir con la de las mesas mas finas de la Corte. Mu­
cho me alegré de haver presenciado este banquete, en
que pude desimpresionarme de algunas de las necias
Ideas > que tienen , y oí várias veces en Simiópolis
acerca del Comercio , y de los individuos á él dedi­
cados en este , y otros Puertos de aquellos Dom i­
nios.Estos son unossugetos, generalmente hablando,
criados en el seno de la abundancia , que jamás
vieron el rostro á la necesidad , y , por tanto, con
mucha dificultad , pueden dar entrada á pensamien­
tos ruines , y villanos , por lo común , hijos de la
pobreza : El trato , que tuve con ellos por medio
de

■ 't
i

I I8
V I A GES
de mi Amigo , me dio á conocer sus amables par­
tidas , buena crianza , y >sobre todo , el lucimien­
to , con que se tratan , sin perdonar gasto algu­
no , que conduzca á la brillantez , y comodi­
dad de sus personas, en tanto grado , que ya me
pareció exceso , y que abusaban de sus riquezas
por medio de un culpable luxo; y así se lo dixe un
dia á nuestro dicho Amigo i pero ¿1 me satisfizo,
dándome á entender , que la magnificencia de los
particulares respectiva á sus haveres no era el lu­
xo perjudicial , sobre que debe levantarse el grito;
que ellos eran, los que tenían el dinero del Reyno , adquirido á fuerza de su industria , y de los
peligros , á que se exponían continuamente , y así,
si se determinasen á guardarlo, cada vez le irían
aumentando exorbitantemente con notable perjuicio
del común ; pero , por el contrario , su esplendi­
dez era causa, de que , ocupados los artífices , y
artesanos, ganasen todos en sus respetivas manu­
facturas , y el dinero giráse en conveniencia de los
aplicados , y fomento de la industria ; y , en quanto á los repetidos convites , me anadió , que te­
nían también su razón de conveniencia , pues al
mismo tiempo , que cumplían con los forasteros , y
agasajaban á sus amigos , solían hacer su negocio;
porque repetidas veces les sucedía dexar finaliza­
do en una sobre-mesa aquel, que en repetidas se­
siones no havian podido ajustar por largo tiempo.
Yo huviera celebrado , que en la nuestra se huvieran hallado aquellos , que , como iba diciendo,
no tienen el debido concepto de este importante
simo ramo del Reyno ; allí huvieran visto inclui­
dos en él personas de un talento singular > de un
juit
i

D E W A

N T O N.

I ip

juicio el mas sentado , y de una nobleza enla­
zada con la mas brillante , y escogida de aque­
llas Provincias: Allí huvieran v is t o , qué rectitud
de pensamientos, y qué intenciones tan sanas, unas
puestas ya por obra , otras proyectadas con unas
medidas las mas seguras : El dueño de la casa las
aprobaba , y aconsejaba los medios de mejorarlas
en la parte , que aparecían defectuosas , después
de significar , las q u e, por su parte , meditaba 5 sí,
Señores , les decía , atraygamos á nosotros las ben­
diciones , que se derraman sobre las manos bien-.»
hechoras > y generosas 5 si la Providencia depositó
en las nuestras sus bienes , contribuyamos , por
nuestra parte , á sus altas miras 5 el pupilo , las
huérfanas , las viudas , los necesitados de todas cla­
ses , en una palabra , esperan su alivio de nuestro
poder ; las A r te s , y Ciencias sus adelantamientos
con nuestra ayuda ; las Ciudades su hermosura , y
utilidad con nuestros edificios 5 el Estado su feli­
cidad con nuestros proyeCtos , é industria ; y el
menestral , el labrador , y , quantos comen de el
sudor de su frente, su fomento con nuestro auxi­
lio 5 bien lo conocéis, y experimentáis 5 y así lo
ponéis por obra : Y o os doi mil gracias, porque
delante de estos Señores forasteros dais á conocer
el espíritu, que os anima , y , tal vez , los desim­
presionaréis de aquel baxo , y no merecido concep­
to , en que para algunos estam os, de ambiciosos,
usureros, miserables ; de que con el dinero en las
a rc a s, y la dureza en el corazón tenemos forma­
da una especie de oculta conjuración contra el me­
nesteroso , como complaciéndonos de su miseria , y
burlándonos de sus p e n a s, y fatigas; ya con vues­
tra

120
V l A G E S
tra conversación havrán conceptuado la iniquidad
de estas imposturas > y el admirable uso , que ha­
cemos de la riqueza. Así pasiron el rato de sobre­
mesa , discurriendo sobre el alivio de sus próximos,
esforzandose con una envidiable porfia , á ser los
primeros en hacer algún beneficio señalado al pú­
blico , y animándose mutuamente á no separar de
sus corazones unas intenciones tan loables $ y >sien­
do una hora correspondiente , cada qual partió á
su respectivo destino.
CAPITULO

X IV .

D e la lucha de Tigres.

Argos dias pasámos en aquella Ciudad , hasta
que , recivido socorro suficiente , determinámos pasar adelante , prosiguiendo nuestra vuelta por
aquella Provincia de Fastuaria. Llegámos á su Ca­
pital , émula de la gran Simiópolis , en donde nos
propusimos detenernos por mucho tiempo, que todo
sería necesario para admirar aquella Ciudad , y el
caraCtcr de sus habitantes; y , como sea cierto , que
éste no puede delinearse mejor , que describiendo
aquellas diversiones, á que tienen mayor inclina­
ción los naturales, de quienes se desea conocer;
haviendosenos venido prontamente á las manos la
ocasión de observarlas , las pintaremos con la mas
posible sinceridad, para que por ellas se pueda for­
mar alguna idea. Los parientes , que el Señor Haya
tenia en aquella Ciudad , no nos permitieron per­
manecer en fa posada ; y entre todos se singula­
rizó el Señor Lim ón, que no se separó de núes, ~
tro

L

*



....... .. .... .................

.

D E W a NTON,
I 21
tro lado , hasta que nos conduxo á su casa; era
esta una de las muchas magníficas , que ha i en la
Ciudad , y así pudo aloxarnos con la mayor de­
cencia , é independientes de su familia : Si grande
era el agasaxo de este Caballero , mayor fué el
agrado , que hallamos en Madama Manzanilla , su
esposa > era aún joven , no obstante tener ya quatro hijos, los tres varones , y una nina de cinco
años, que era la mayor de los hermanos.
Era , justamente , el día de mayor tráfago de la
casa aquel, en que llegámos ; todos los criados
andaban alborotados , y era un perpetuo entrar , y
salir , cargados con variedad de muebles ; tenían
que pasar por delante de nuestro quarto , por lo
que me fué fácil preguntar á uno , de los que , me
pareció , iban mas desocupados, y cuya traza de­
mostraba mas asiento , que la de todos los demás,
que havia visto , si podia decirme , qué cosa era
este bullicio , que observábamos , y que , concep­
tuábamos , desde luego, sería extraordinario ; á lo
que prontamente respondió : Esto es , Señor , que
mañana hai lucha de Tigres , y mi Amo es Dipu-i
tado , que quiere decir , que tiene á su cuidado
las disposiciones para esta celebridad ; estando en
esto , le llamáron á toda prisa , y así ni pude in­
formarme del lugar , ni de la especie de las otras
fieras , con quienes havian de combatir , ni de una
docena de dificultades , que me ocurriéron en el
asunto ; pero me consolé , con que presto havia de
satisfacerme por mis ojos.
En la sobre-mesa de aquel día trató Madama
Manzanilla , de que fuésemos acompañándola por
la tarde al paseo ¿ allí e s , nos dixo , donde veréis
2W .
Q
lo

122
V l A G E S
lo mas lucido de la Ciudad , y de los forasteros,
que concurren sin número a estas nuestras funcio­
nes ; los Caballeritos por entre nuestros coches, y
nosotras en ellos, dando un sin número de vuel­
tas al rededor del amphiteatro , formamos una her­
mosa vista , aunque molesta á lo restante del po­
pulacho , mui agradable á nosotras; la dificultad
está , en como nos hemos de acomodar en un solo
coche : Qunndo se hallaba agitada con estas dudas,
entró un criado con un papel cerrado de su Cuña­
da la Vizcondesa de la Pita , que la sacó de ellas,
pues en breves razones decía de este modo :
v> Hermana querida: Ya sabes (en confianza ) qué
exaétas imitadoras debemos ser de las modas de la
» Corte , y no ignoras por las individuales relaciones dé nuestros amados corresponsales los Cadetes , &c. ( ya me entiendes ) que desayradas salen
?? ahora por allá las Señoras , que propria , ó age« na , no sacan en su coche alguna criaturita al
« paseo ; no quisiera , que la Mona , que sabes,
« que acaba de llegar de Simiópolis , tenga por tan
« poco civilizadas á las Señoras Fastuarienses , que
« falten á la esencial ceremonia de la corriente ilusr> tracion : ¡ Dichosa tú , que tienes proporción de
« seguir la moda tan superabundantemente , pues
«puedes refinarla, hasta llevar á tu lado al Ama
» con su vestido , por acá inusitado, de montera,
« toca , refajo , y otras zarandaxas , dando un pe« cho , como el de una vaca á un chiquillo , que,
« si va encanijado , será otro tanto oro ! Todo es« to podrá acreditarte de persona de gusto , digna
« habitante del gran M undo; pero , ¡ pobre de mí,
r> que , ni aun una niña ya taliudita , siquiera , que
r> es

«

D E W A NTON,
I23
iVes un equivalente , tengo , con que presentarme
5» al paseo del dia 5 por tanto , y fiada en nuestra
» amistad , y parentesco, te suplico, me prestes uno
de mis sobrinos , el que menos falta te haga para
» tus 'lucimientos, con el qual podré Yo ir en el co» che sin vergüenza ; mayormente si fuese la niña,
v> que ya tiene la gracia de ir haciendo cortesias con
» su abaniquito. A sí lo espero de lo mucho , que
» me favoreces ; y quedo tuya de corazón.
V ió el Cielo abierto la Señora con la ocasión,
que se la proporcionaba, de cum plir, y salir de
aprieto con una misma acción ; h izo , al punto, ador­
nar d la niña , llenándola de moños; colocó á uno
de los de pecho variedad de d ig es, y cascabeles , y
con una de las dos Amas Serranas, que tenia , los
envió á la casa de su Cuñada 5 quedáronse , para ir
con la Señora de casa, y con nosotros (su Con­
sorte salió con otros Amigos) la otra Ama , que era
M ontañesa, y los dos niños, uno de pecho , y otro
de quatro años vestido de mogiganga $ éste nos cru­
cificó a preguntas impertinentes , se le antojaron
quantas golosinas ( que eran muchas ) allí v i ó , y
llevó una inquietud inaguantable ; el otro volvió la
leche , manchó la bata á su Madre , se ensució lin­
damente , y , por fin , para acallarle fue necesario
guardar nosotros silencio , y arrullarle el Ama con
una música mui propria para el c a so ; estas son las
conveniencias, y diversión , con que lográmos el
paseo de aquella tarde , y , no dudo , que poco mas,
ó menos sucedería lo mismo á todos , los que , por
seguir la corriente moda , cargaban con semejantes
muebles.
El espe&dculo de la lucha de Tigres es uno de
Q2
los

124
V I AGES
los objetos de diversión de todas las Provincias de
aquel Continente ; pero su perfección , y conser­
vación deben estas á la gran Provincia de Fastuar ia , y aún , según la sábia indagación de algunos
antiquarios , se encuentran diversas medallas moho­
sas , de las que , como también de unas iniciales
mal distintas , que se hallan en cierta antiquísima
lápida , y descifraban en este sentido , se infiere,
que en estas animosas gentes tuvieron su principio
estas fiestas. Sea , como quiera, lo cierto es , que no/
puede bien ponderarse la afición de los Fastuarienses á semejantes diversiones , á la que igualaba, si
no excedía , la de Tulipán : Por rara convinacion
de especies , no las huvo , mientras Yo estuve , en
Ja Corte , y , lo que es mas ( parece increíble) ja­
más delante de mí se habló de ellas; por lo quaí,
siendo ahora para mí todo ello un objeto de nue­
va especulación , diré con ingenuidad , lo que ob­
servé , sin meterme á censor , ni á apologista de
esta su apetecida diversión.
L leg ó , por fin , la deseada mañana , y desde
el amanecer comenzó la agitación ; carruages , ca­
ballerías , y Monos , todos estaban en perpetuo
movimiento; corrían por aquellas calles, como quien
teme , le falte el tiempo , ó el puesto ; y rebosaba
la alegría en todos los semblantes ; embelesado es­
taba con tantos objetos; y no volvía los ojos á par­
te alguna , donde no me hallase con preparativos pa­
ra la gran fiesta ; por aquí iban á caballo unos M o­
nos con altos plumages en los sombreros , y unos
arréos extraordinarios de m ontar; por allí otros con
capas de diversos colores , sombreros blancos , co­
fias de grandes borlones largos hasta la cintura,

>

D E W a N T O N.

12 5

hevilla á la punta del pie , y ch u p illas, cosidas las
mangas con un sin número de varas de cinta ; á los
que imiraba del todo indistintamente la juventud
de todas las clases de la Ciudad 5 por un lado tro­
taban unas muías , enjaezadas , llenas de campani­
llas , cintas , y vanderolas 5 por otro corrían várias
trahillas de feroces perros de presa ; por acá lleva­
ban unos haces de larguísimas varas , empapeladas
las puntas de uno de sus lad os; por allá unos gran­
des canastos llenos de palitroques , guarnecidos de
papel recortado , y de varios colores 5 en fin , pa­
recía 6 que todos se havian vuelto locos , ó que re­
pentinamente por algún encanto Y o me havia tran­
sportado á otro país absolutamente diverso , del que
el día antes havia habitado.
Entrámos , por último , en un balcón , que el
Señor Limón havia alquilado para su familia desde
el qual descubríamos en una sola ojeada todo el lu­
gar , en donde havia de celebrarse la función 5 era
este un sobervio , y anchuroso circo , rodeado de es­
paciosas galerías , y gradas , en las que con la ma­
yor conveniencia , aunque á costa de su dinero , se
acomodaba el numeroso concurso , que asistía á
ella í no puedo n eg ar, que el conjunto , y varie­
dad de especies formaban el theatro mas hermoso,
y magnífico , que hasta entonces se havia ofreci­
do á mi vista en aquellos países 5 no era tan agra­
dable para el o id o , pues , alternando con la músi­
ca de clarines, y timbales, formaban un horroroso es­
trépito la gritería , sylvidos, y paloteado, que arma­
ban con unos grandes garrotes sobre los tableros,
que tenían delante de sí los mas próximos á la arena,
para estar seguros del acometimiento de las fieras.

,

Cer-

/

6

12
V TACES
Cerca de la hora conveniente , para dar prin­
cipio , vi tomar várias saludables precauciones pa­
ra evitar los desórdenes, y las desgracias , que po­
drían acarrearse los menos cautos : Durante el ra­
to de estas preparaciones , que no es corto , me
aproveché de la instrucción de Tulipán acerca de
estas materias : Unas grandes puertas , que havia
cerradas, y apalancadas cuidadosamente enfrente de
nosotros , me dixo que eran , las que custodiaban
el ganado , esto es , los T ig r e s , que havian de sa­
lir al coso: Lo entiendo, le respondí; pero no descu­
bro el lugar , que encierra las otras fieras , que han
de luchar con ellos. ¿ Qué deciis ? me replicó al
punto i si os oyeran , se reirían de vuestra since­
ridad i ttó son fieras, son M onos, los que salen ai
en medio á jugar con estos animalillos 5 son cier­
tas personas , que tienen por oficio el exercicio,
que llaman de tigrear i lo aprehenden como arte , y
su habilidad , ligereza , y ardides contrarrestan á la
ferocidad, fuerzas , y agilidad de semejantes bru­
tos ; por tanto se cree mui remoto el peligro , y ,
por consiguiente, se permiten semejantes diversio­
nes.
Estando en esta conversación , hicieron la se­
ñal de em pezar; creció la gritería ; preparáronse
en medio del circo , los que se destinaban á di­
vertir al público ; abrióse la puerta ; salió la fiera;
y Yo me apliqué á observar , quanto me pareció
digno de la curiosidad de un forastero : Era el bru­
to corpulento, de hermosa p ie l, y de una fiereza
inexplicable ; no obstante , me pareció , que su pri­
mer objeto no era el de hacer daño , sino el de
buscar su huida , y , no encontrándola, y , viéndo­
se

1

1

D E W

a

N T O N.

I27

dosé insultado , acometía , á quanro se le ponía por
delante , no con espíritu de venganza , ni segunda
intención , de lo que es absolutamente incapáz una
fiera , sino , obrando por los principios de su na'tural ímperu , 6 bien sea solo maquinalmente ; no
obstante , á breve rato , después de llenarle de he­
ridas , y golpes , al son de los instrumentos bélicos
se le intimaba sentencia de muerte , que , sin ape­
lación , se executaba al punto. A s í, poco m a s, 6
m enos, visto uno , estaban vistos los demás , quando acometían ; pero , quando la interior disposi­
ción del bruto no tenia todo el ímpetu , '6 fuerza,
de que es capáz en su especie , á lo que aquellos
inteligentes llaman cobardia , entonces , como por
vituperio, ó desprecio , le entregaban á la furia de
unos feroces perros , que , rodeándole , en breve le
hacían trofeo de sus agudas presas; apenas el ino­
cente bruto , á quien ni aún aquellas apariencias
de timidez ponían á cubierto de los insultos de sus
contrarios , caia en tierra , rodeado de tan crue­
les enemigos , que por todas partes le estaban im­
píamente desgarrando, quando corría hácia él un
Mono enfurecido , como si le huviera agraviado
con el mayor exceso , y por uno de sus costados
le entraba una punzante espada , con que le atra­
vesaba el corazón , quedándose el bárbaro sonrien­
do , al ver el borboton de sangre, con que salpi­
caba su ya rendida máquina , al salir por la for­
midable boca , que havia abierto en sus carnes?
este ’era el punto , en que el concurso , connatu­
ralizado ya por la costumbre en la dureza de co­
razón , no sé , si mui dispuesta á declinar en cruel­
dad , se llenaba de alborozo > y saciaba su vista,
co-

/

128
V l A G E S
como con un pasatiempo gustosísimo, y deleyta^
ble fiesta > viendo á aquella infeliz fiera rebolear­
se en su sangre , lanzar amargos quexidos , y ba­
tallar con una dolorosisima muerte en medio de las
mordeduras de los perros, y las heridas de las es­
padas , que seguían penetrándola hasta acabar con
su inculpable vida.
Fuese , por no estar acostumbrado , fuese, por­
que forzosamente ha de ser mui diverso el gusto
de los Hombres del de los M onos; ó , últimamen­
te , si se quiere así creer , fuese en horabuena por
falta de inteligencia , y demasiada blandura de áni­
mo , Yo volví el rostro, separando los ojos de tan
lastimoso espectáculo ; pero ¡qué admiración la mía,
quando vi , que aquel sexo , que es naturalmen­
te dulce , compasivo , tierno de corazón , no de­
mostraba menos complacencia , que los Monos!
Aún mas : Mi Patrona , Madama Manzanilla , que
al salir de casa se puso el abanico delante del ros­
tro , por no ver sangrar á una de las muías de su
coche , que estaban en el patio de la casa, diciendome , que era de un ánimo tan apocado , y com­
pasivo , que la faltaba aún para ver degollar á un
pollo i no con indiferencia , sino atenta , sin par­
padear , y llena de gusto miraba risueña aquel ob­
jeto tan digno de lástima , y reñía agriamente á sus
hijuelos , si con preguntas molestas la impedían la
atención de los mns apretados lances : Entonces
conceptué, que havia en este punto mucha falta
de reflexión en los circunstantes. Divertido cqu el
concurso , havia rato , que no miraba , lo que pa­
saba en la arena , quando me llevó la acción na­
tural á ella un grito general, mas penetrante, que

\

D E W a N T O N.
12 9
el continuo , y hallé , que , descuidado el Mono,
que estaba á caballo alanceando á los Tigres , erró
el golpe á uno , cuya velocidad, y bravura aven­
tajaban á las de los otros, y alcanzando al caba­
llo , esgrimió sobre las ancas sus inexorables gar­
ra s, y , dando con é l , y con el ginete en tierra,
todos creyeron , le havia sucedido la última des­
gracia 5 que , aunque son mui comunes ( según me
dixeron ) estas caídas , no siempre , como en esta
ocasión, sucede, tener que sacar del circo al ca­
ballero entre quatro Monos; aún mayor pudo ser
el infortunio > por quanto u n o , de los que tigreaban á pie , por correr á la defensa , y auxilio de
su compañero , tropezó , cayó , y por un rato an­
duvo hecho un ovillo entre las uñas, y las presas
de la fiera : Yo c re í, que este fuese el suceso , que
conmoviese excesivamente á los circunstantes ; pe­
ro nunca los vi mirar la fiesta mas á sangre fría,
y sosegados , que mientras este su semejante esta­
ba siendo juguete de un feroz bruto ; la palabra
mas consolatoria, que oí, fué : A bien, que es tu
oficio; jpara eso se te paga , y otras de igual cari­
dad. Confieso , que me horrorizé , y tenia gran
deseo de saber el suceso de aquellos infelices >pron­
to se cum plió, porque luego corrió la voz , de
que havia sido una friolera ; el de á pie havia
quedado, no mas que descalabrado , y con un ras­
guño en un muslo , y el de á caballo , roto un bra­
zo , y con una contusión en un costado.
Volví luego á Tulipán , y le dixe : A fé , que
no es tan remoto el peligro , como me asegura­
bais , ni tan rara , como me haveis dicho , una
desgracia , pues no creo Yo , que dexen de serlo,
Tom. IV .
R
las

I3Q
V i A G BS
las que acabamos de ver : Este es un arte , me res­
pondió i y , por tanto , tiene su cierta economía,
y seguras reglas tanto para tigrear á p ie , como á
caballo , y , no faltando á ellas , me afirmo , con
los mas de mi Nación , en que el peligro es remo­
tísimo , y quasi imposible ; si estos , que han caído,
son unos bárbaros , y ó no las saben , ó no tienen
destreza , ¿ quién los manda meterse , en lo que no
entienden ? A sí pierden su estimación las Faculta­
des por ignorancia de sus profesores. Repliquéle
inmediatamente : Que es un arte , ya lo veo , y que
ninguno es mas liberal; que tenga reglas, no lo dudo*
que sean seguras, lo permito 5 p ero , lo que no me
haréis creer , e s , que haya en toda vuestra N a ­
ción , quien las sepa , ó tenga todas presentes en fan­
ta sy tan diversa convinacion de lan ces, como ocur­
ren ; y , aún quando esto se admitiera , y no se
niegue el corazón alentado , de los que se ponen
delante de una fiera , insultándola - ofendiéndola , y
burlándola , g dan siempre lugar los dichos lances
de ponerlas en prá&ica ? ¿ es lo mismo guardar las
proporciones , medir las distancias , y buscar las
huidas al tiempo preciso , quasi indivisible del v a­
rio , violento acometimiento de una bestia 5 que ha­
llarlas geométricamente , y enseñarlas mui despacio,
con un compás en la m ano, como lo executa un
escritor de estos asuntos sobre el bufete de su es­
tudio ? ¿ Y los acasos están sugetos á regla ? Un
resvalon, un catambre , un v é rtig o , un leve des­
cuido , una idea equivocada , y otros mil acciden­
tes exponen nada menos , que á perder la vida á
un infeliz, que busca su mantenimiento tan á ries­
go de ella: Esto s í , que no tiene duda: Y o no
quie-

D E

W a n t o N.

I

3I

quiero moralizar , mucho menos motejaros > cada
Nación tiene sus particularidades, y costumbres,
y fliera ridículo, que , quien , tal vez , no lo en­
tiende , se metiera á querer criticarlas ; y así , omi­
tiendo , porque esto no me toca , el que sean bue­
nas , 6 sean malas estas funciones , y que tales jue­
gos se deban tener por efefto de v a lo r , ó de bar­
baridad ; en lo que únicamente Yo también me
afirmo , porque es materia de hecho ; porque hoi
lo he visto ; y , porque, sin temeridad , no lo po­
déis negar 5 es , en que estos juegos son unas chan­
zas mui pesadas de parte de los Monos para los
Tigres , y de parte de los Tigres para los Monos:
Que se necesita un corazón , si no feroz , mui du­
ro para los recíprocos lances de estas funciones:
Que , lo que se juega , y expone , es ía vida > y ,
por últim o, que este peligro , como antes os d ix e , no es tan remoto , como se piensa ; pero , pues
y a se ha acabado la fiesta , y parece , nos va­
mos á casa , no hai tiempo , para hablar mas en
el asunto.
C A P I T U L O

XV.

Dase una idea en general de los Monos
Fastuarienses.

O
Y
es

c r e í, q u e, en dando fin á la fiesta , se fina­
lizaba la diversion 5 pero en aquellas gentes
interminable toda la noche en la tertulia ,
algunas de las siguientes nos fastidiiron completa­
mente con las disputas de sus partidos 5 creen , que,
porque ellos se interesan , y acaloran , los restanR 2
• tes*

>

y

I 3 2

V l A G E S

tes , que solo callan, y por buena crianza los su­
fren , estarán muí satisfechos de sus necias alter­
caciones , y maestrías 5 si , al dar estocadas en la
desdichada fiera , el codo derecho se havia de lle­
var mas alto , ó mas baxo ; si el pie izquierdo de­
bió sacarse una quarta mas afuera, ó meterse dos
dedos mas adentros si la hirieron en el cervigui11o , ó en la espaldilla; si el de á caballo no pu­
do remediar , que le alcanzára el Tigre ; ó si fue
un bárbaro , y se metió sin conocimiento > y otras
cosas semejantes son el objeto , no de una , ó dos
conversaciones , sino de una docena cada día,
defendiendo cada uno la acción , según quien la
haya executado , y haciendo su demostración
mathemárica en medio de un estrado entre Damas,
y supliendo una silla las veces de la fieras que pa­
ra el caso , lo mismo e s , que en medio de una pla­
za entre los sylvos , y dicterios de un pueblo des­
comedido , y delante de una bestia feroz , que
arremete con la mayor velocidad , para hacer pe­
dazos , al que se la pone delante , si padece el mas
leve descuido.
Tulipán era también de los llamados inteligen­
tes en la materia , y así se incluía en estas dispu­
tas ; tomó , como diestro , el partido del mayor
número , en el que estaban los mas osados , esto
es , el de los que defienden su parecer , si llevan
razón , á gritos , sino la tienen , á plantas, y chuladas; mediante esto , se hizo mucho lugar entre
todos los pisaverdes de la Ciudad ; por consiguien­
te , no tenían cabalgata , ó función , á que no fue­
ra el primer llamado, y Yo por concomitancia se­
guía con la corriente. Son aquellos naturales, gene-

D E W

a

N T O N.

I33

neralmente , divertidos, alegres > y llenos de unas
sales agudas , y jocosas 5 todo esto contribuye á
hacer apetecibles sus concurrencias; nos dieron en
ellas mui buenos ra to s, y > últimamente , se con­
fabularon , y determináron una partida de campo
para tres, 6 quatro dias con asistencia de las Se­
ñoras respetivas , que eran las de la primera cla­
se de la Ciudad , y , por tanto , de unas casas de
lo mas ilustre del Reyno : Es tal la unión , que hai
entre ellos para todas estas diversiones , que cuen­
tan con los ausentes, como si presentes estuvie­
ran , y así , basta , que un am igo, ó pariente se
encargue de hacerles saber lo dispuesto , para que
concurran al puesto el día señalado. De este modo
se pra&icó con el Señor Azahar , pariente mui cer­
cano deFSeñor Limón 5 éste se hizo cargo deponer
en su noticia lo determinado , prometiendo , que>
por su parte, no havria dificultad alguna 5 así lo
aseguraba , porque > aunque era certísimo , que el
dicho Señor Azahar era sumamente pobre , era
también gran Caballero , y la vanidad contrahida
por esta qualidad, no le permitía ( á estylo del país)
confesar aquella flaqueza, aunque tuviese que bus­
car la corta cantidad, que se necesitaba para la tal
ju n ta , á costa de quatro trampas mas , de las que
tenia.
Llegó la víspera del dia aplazado ? y aquella
n o ch e, á vuelta de la tertulia , conoció la Señora
Manzanilla , que su consorte trahia algún enfado,
y , luego que se retiraron los criados , que no con­
viene , sean testigos de las interioridades de las fa­
milias , procuró indagar la causa ; á que concurri­
mos nosotros con nuestros ruegos. A pocas in­
stan-

I 3+

VIAG ES

stancias él manifestó su desazón , y nos dixo : ¿ Qué
queréis , que trayga ? Las vanidades , y se hervía
de Azahar me tienen aburrido. Le predico conti­
nuamente , que no s’ga los despropósitos de nues­
tros paisanos 5 le hacen fuerza mis razones y , al
haver de ponerlas en práética , todas se le borran
de la memoria. Si está pobre , y cargado de fami­
lia , ¿ por qué ha de tener unos humos insufribles
de poderoso ? Acaba de entrársele por las puertas
un asomo de fortuna , y se las cierra , para que és­
ta no entre , aún por asomo. Es e-1 caso, «»que el
Marqués de la Algarabía , hermano de su esposa,
la hermosa AnagiliJe , natural ( como sabes) de
una de las Provincias llamadas Unidia , que corres­
ponden á la plaga contrapuesta en situación , y
costumbres á esta nuestra , y son las ma^escabrosas de nuestro Continente , pero centro de la gen­
te mas honrada , y sencilla de trato , que cono­
cemos , queriendo seguir la práctica de su patria,
del mutuo axilio , que parientes , y paisanos se
prestan , ignorante de la altivez , y fuego de los
nuestros le ha escrito una carta, diciendole ::: pe­
ro í para qué me canso ? el enfado , con que le
volví la espalda , fué causa , de que por olvido me
queddse con ella , y con el borrador de su res­
puesta > estos os informarán , de quanto Yo puedo
ponderaros 5 dicen , pues , así :
«Hermano querido mío;
« Los accidentes de la fortuna son varios ; y para
« mí han sido tan favorables , que han llegado á
« colocarme , por la benignidad de nuestos Sobé­
is rano , en uno de los cargos mas honrosos del
« Reyno > éste me proporciona no solo conve-

nien-

D E W a N T O N.
I3 5
» níencías proprias , sino también ocasiones de fa»cilitar á ’ mis parientes pobres los medios de la» brarse su felicidad ; tú , que eres el mas proxi» mo , acaso eres el mas necesitado $ tengo noti« c ia de lo vivo , y bien agestado de mi sobri» no , tu hijo mayor 5 y he pensado , que , v i» niendome á servir inmediato á mi emp'eo , se
» ir i instruyendo , y á su tiempo se le podrá aco» modar en una carrera de honor , en donde ase» gure una vida descansada , y se presente al gran
» theatro del mundo con un sobre-escrito visible; no
» dificultes enviármele al punto , sin que te sirva
» d e detención la servidum bre, que no contradi» c e á tu ilustre nacim iento, pues esta es al em» pleo , y no á la persona ; Simiópolis está lleno
» de exemplares ; si á mi padre huviera ocurri» do este reparo, para enviarme , á que sirviese
» á mi tío , en lugar de la brillantez , que me
» ilustra , estaría en mi tierra obscurecido, lleno
» de trabajos , y muerto de hambre ; podía enr> tonces contentarme con los pergaminos de mi exe» cutoria ; ¡ admirable consuelo ! En quanto á lo
» demás , no dudes, que nada le faltará á mi lay> do , pues siempre estará asistido , y respetado
» del resto de la familia , como sobrino de tu her» mano»
» El Marqués de la Algarabía. «
¿Quién creyera , que no respondiera á esta car­
ta con las mas expresivas gracias ? ¿ que no se le
hiciera tarde para poner en camino al muchacho?
/ Qué contenta estaba ya Anagálide creyendo aco­
modado á un h ijo , considerándole para en ade-

13 6
V I A G ES
lante báculo de su vejez , y sombra de sus her­
manos menores! Pero ; qué lexos estaba de pene­
trar la diferencia del cara&er de los pobres hidalgos
de su país , y de los del de su esposo ! Bien pronto
se la hicieron conocer con la respuesta de la dicha
carta i oídla , que es curiosa :
» Querido Anagálide:
» Te desconozco por tu carta : Sin duda los hu» mos de los inciensos de tus empleos , y Marque» sado te han ofuscado la memoria. ¡ El hijo de un
» Mono de mis circunstancias á servir! ¿ y a quién?
» A su tio ! ¡ Es posible > que hayas podido per»» suadirte tal baxeza ! ¡ Sera creíble , que con se>> mejantes pensamientos tú seas ilustre rama de el
99 retoño mas floreciente , y arrimado al tronco de
99 aquel vuestro decantado árbol de Unidia , que
99 ahora no me acuerdo, como se llama , pero tú no
99 lo ignoras , y en consideración de lo q u a l, me
99 digné de dar mi mano á tu hermana ! Yo te rue99 go , no vuelvas á escribirme , si ha de ser , para
99 insultarme >que ni de tí , ni de tu título , ni de
99 tu empleo necesitan los Monos , como Yo >y, por
99 último , si tus despropósitos insisten , en que en» tre los dos ha de haver dependencia , envíame á
99 tu primogénito , que no faltará también , en que
99 ocuparle en casa ; en donde , asimismo será tra99 tado de la familia , como sobrino de tu hermano?» ¡

»A zahar de Lim ón.«
¿Os podríais persuadir, á que esta carta haya si­
do diétada por un Mono , cargado de tanta familia,
eomo necesidad ? Parece t que no ; Pues > sin mas
con-

«

D E W a N T O N.
I3 7
consulta , que la de su desbaratada fantasía , así
ha respondido á su cuñado : Y o le he dicho , lo
que se me ha ocurrido , con tanta libertad , quan• ta puede tener un p rim o , que le socorre quasi
diariamente, para que pueda mal comer , y que pa­
ra la dispuesta , y semejantes concurrencias , que
tenemos á escote , tiene que subministrarle su con­
tingente : Aumentaba con sus respuestas sus vani­
dades > y Y o , vien d o, que era un loco sin cura , le
dexé , como á ta l, aunque os confieso , que me ha
desazonado. T om ó la palabra la Señora M anza­
nilla , dieiendole. Quién creería > que aún no co­
nocieras el cara&er del primo, y de semejantes men­
tecatos , que con tanta abundancia tenemos por
acá ? Considera esa carta por la parte que tiene de
ridicula , y te servirá de risa , ó , á lo m enos, de
lástima ; pero nunca de enfado 5 mira , como quiere
mas bien , que procurarle su bien estar por medios
mui honrados, que se crie su hijo , como la tur­
ba de otros muchos de iguales conveniencias , sin
mas habilidad , que la de mal-monrar un rocín j del
cortijo á la Ciudad , y de la Ciudad al cortijo > ci­
garro en boca , capa al hombro , y espadita d. baxo del brazo : Advierte , con qué sosiego están los
tales, viendo como uno, ü otro ( que no faltan al­
gunos ) no so lo , de los que nacieron con pocas
conveniencias , pero aún de aquellos , que gozan
los copiosos mayorazgos , que ha i en estas Provin­
cias , envían á sus hijos fuera del país , para que
con el trato de gentes ó en la Corte , ó en las U ni­
versidades , ó en el Exército abrillanten aquellos
grandes talentos , de que’ , generalmente , están do­
tados los Fastuarienses. Si no fuera , Señores , aña­
je/» .
S
dió

¿

I

V

138

V I AGE S'

dió volviéndose á nosotros, por no pasar entre los
forasteros por la nota de bachillera, ó apasiona­
da , os daría á conocer , así como digo las faltas
de algunos necios, las amables partidas , la grande- •
za de alma , y el agigantado ingenio del resto de
mis paisanos ; con unos exemplares sin compara­
ción os iria llevando recorriendo los siglos ante­
riores , adonde admirariais su arrogancia conver­
tida en valor , y pericia militar, la viveza de su
espíritu aplicada á la penetración , y pasmosos ade­
lantamientos de las C iencias; y sus cavilaciones no
ya terminadas á fruslerías, sino al conocimiento
político, y prudente manejo de los mas importan­
tes negocios del Gabinete ; y desde aquellos remo­
tos tiempos hasta el presente os demostraría los que
anualmente son el ornamento del Reyno. Todo
esto v e n , y conocen esos díscolos , indolentes , que
son el oprobrio de nuestro territorio ; pero , con­
naturalizados con su modo de pensar , no lo re­
median , y crian á sus hijos con la misma leche,
que ellos se criáron. Dexémos á cada loco con su
tema , pues no está en nuestra mano la enmienda i
y ahora pensemos solo en divertirnos , que es , lo
que dá de sí el tiempo.
Todos contribuimos al esparcimiento del Señor
Limón , con quantas razones nos sugería nuestro
discurso; le dimos á entender, quan dificultosísi­
ma cosa fuera constituirnos responsables de las ac­
ciones desarregladas de nuestros parientes , mayor­
mente de aquellos , sobre quienes ningún dominio
tenemos ; y que mucha menos impresión deben
hacernos los despropósitos de nuestros paisanos;
pues un puñado de gente viciosa , y mal criada na-

DE W a hton,

i 39

da influye en una Provincia , particularmente , co­
mo la opulenta , y extensa de Fastuaria , cuyos
bizarros hijos tenían acreditadas, quantas amables
prendas podían hacerlos famosos, y bien-quistos
en el Reyno. Sosegóse nuestro Huésped , y prome­
tió olvidar la especie $ pero su esposa , que cono­
cía bien el genio caviloso de sus paisanos , exi­
gía de él mayores seguridades , que la mera pala­
bra j y é l , que no solicitaba mas , que darla gus­
to , hizo el último esfuerzo , que fué jurarlo
por la gran Torre de la C iudad, juramento para
los Fastuarienses de mas peso, que para la Gen­
tilidad el de la formidable Laguna Estigia, acari­
cióle entonces la hermosa Manzanilla ; y todos nos
retirímos á descansar un rato , mientras se hacía
hora de ir al paseo prevenido.
CAPITULO

XVI.

,

Enrique y Tulipán siguen fus v i ages por las P rovin­
cias de aquel Continente.

,

ien creim os que las desazones acaecidas en­
tre los Señores Limón , y Azahar podrían,
tal vez , aguarnos algo la función ; pero nada de
esto sucedió ; tenían prudencia > y así , guardáron
sus razones de diferencia para entre sí solos , y,
en la publicidad se alegráron , con los que se ale­
graban. En todos los espíritus rebosaba el gusto , y
en todas las bocas el chiste limpio , y no perjudi­
cial , especialmente en las Señoras 5 tan impuestas
como están las Damas Fastuarienses en la etiqueta,
y tan rigorosamente observantes, como son del
S2
cum-

B

140
V I a g e s
cumplimiento , y la ceremonia dentro de la C iudad,
tanto m as, decentemente , libres se las observa en
las partidas de diversión; se separan totalmente del
melindre ; no deshacen partido ; y dan rienda al
natural gracejo , de que están dotadas: Descolla-*
ba entre todas una sobrina de nuestra Patrona , jo­
ven de diez y ocho'años , adornada de aquellas
gracias , que allí son comunes en las de sus circun­
stancias , de baylar , cantar, y saber dar un buen
rato de conversación 5 havia dias , que la emplea­
ba , singularizando á otro Caballerito , su vecino,
el que , como era regular, se hallaba en la concur­
rencia. M i Amigo Tulipán era tierno de corazón,
y las prendas de la Señorita tenían el mayor atrac­
tivo ; infiérase la conseqüencia J á pocos asaltos,
forastero , galan , y obsequioso fué forzoso , rin­
diese la fortaleza 5 su rival zeloso , en su patria,
y con humos de valentón, tramaba , sin duda , su
despique ; y Y o , escarmentado de los pasados sin­
sabores , observaba los semblantes , y atendía á las
conversaciones de todos.
Por algunas palabras sueltas, y várias confa­
bulaciones del dicho Monito con sus iguales, que
y a todos trahian entre ojos al forastero , compreh e n d í, que se iba formalizando el asunto; por lo
q u a l , llamando á parte á Tulipán , le intimé mi re­
solución de partir inmediatamente con el mas ho­
nesto pretexto , que pareciese del caso , pues no
quería volver á exponerme á nuevos riesgos ; le
signifiqué el p eligro, en que se hallaba , de algún
lance pesado , y la nueva pesadumbre, que daría
á sus padres , cuyas cartas venían continuamente
amonestándole su modo de portarse , y que jamás
se

D E W a NTON,
141
se separáse de mi lad o , y de mi consejo. M ucha
dificultad le costó el condescender, porque tenia
(aunque ya no lo e ra ) amor de niño , que entra
de pronto , y de recio ; pero no havia medio , por­
que Yo le hablé seria , y resueltamente : Acordimos entre los dos el m otivo, que havia de pre­
textarse , é inmediatamente se puso en planta. El
Señor Limón , y su esposa sintieron nuestra reso­
lución , porque ya meditaban nueva diversión , pa­
ra en finalizándose aquella 5 de Tulipán nada di­
go 5 y Yo , en lo que cabe , confieso , me hallaba en
Fastuaria gustoso 5pero no tenia remedio ; y así , sa­
limos sin detención de la Ciudad , y á pocos dias
de la Provincia.
N o era nuestro intento internarnos en lo vasto
de aquellos Dominios , á lo menos por entonces;
además de esto , ya estábamos cansados , porque
havia mucho tiempo , que rodábamos sin mas des­
tino , que el que nos haviamos propuesto, de cono*
cer el genio , y cara&er de aquellos Naturales,
mientras se procuraban componer nuestros asun­
tos , para q u e , levantado el destierro , pudiésemos
regresarnos á nuestras casas ; los trabajos , que haviam'os padecido , eran grandes ; por todo lo qual
dcrerminámos detenernos poco en las demás Pro­
vincias , que haviamos meditado visitar ; estas eran
las litorales por la vanda de O riente, y a sí, dexadas
tierra adentro la Equipara , y la Botulia, Provin­
cias , confinantes con la Fastuaria , y ( según nos
dixéron ) mui parecidas á ella en sus moradores , y
costumbres , atravesando por Punicípolis , país her­
mosísimo , y fértil, aunque por partes tan mon­
tuoso , y áspero , que pudo abrigar entre sus bre-

1 4 -2
V I A G E S
tías al último resto de los monstruos marinos , que
infestaron aquel Reyno en otro tiempo, entramos
en la celebrada Bom bycínia; algunos dias estuvi­
mos en una Ciudad marítima de esta Provincia,
Puerto de los mas seguros del R eyno, fuerte por
a rte , y por naturaleza > y v isto , quanto daba de
sí el pueblo >determinámos ir á pasar el invierno á
Moreriquia , que distaba poco , y era la famosa Ca­
pital del país. N o bien haviamos llegado , quando
el populacho rodeó la casa para verme , cuya
particularidad anoto en esta Ciudad , no porque
en las demás no huviese sido objeto de la misma
curiosidad, sino, porque entre estas gentes lo fui
mas singularmente por su mayor novelería.
Aquellos N obles, q u e , así como en lo ilus­
tre , á nadie ceden en vanidad , se dixo , tuvie­
ron su consulta, sobre si nos visitarían , ó no 5 los
votos estuvieron mui divididos , hasta que entró
al congreso un viejo Genealogista , y les dixo,
no tuviesen duda en ir todos á darnos la bien­
venida , porque la revisabuela de Tulipán havia
tenido un primo , que havia estado casado con una
Señora principal del país con quien la mayor par­
te de la Nobleza de la Ciudad estaba emparenta­
da , y , por ta n to , se le podía encartar , y acor­
darle los privilegios de Noble 5 así lo hicieron ; pe­
ro. las Señoras ( según nos contáron ) no conten­
tas con la decisión de los machos > registráron el
libro de su etiqueta para el punto de enviar re­
cado : N o lo estrañó , porque se tiene por tradi­
ción inmemorial, que en Equipara tuvieron las Se­
ñoras igual conciliábulo , sobre d a r , ó no , la bien­
llegada á una de las Princesas de la Casa Reals
que

,

D E W a N T O N.
I43
que hizo alguna parada en aquel pueblo, fundada
la duda , en que no las volvería la visita. Lo cierto
es > que en unos pueblos está el ceremonial de las
Damas mas en su punto , que en otros 5 pero , por
lo general, se hallan mui de asiento su vanidad,
y orgullo en todos los del Reyno.
M a s, como nadie vive en este Mundo sin al^
gun contrario , que le exercite , como se ve en el
Gato , perseguido del Perro, en el Ratón , del G a­
to , en la M osca, de la Arana , y así en otros innu­
merables j las Damas de las Provincias tienen para
su exercicio á las de la Corte 5 pues quando aque­
llas observan con toda su fuerza el cumplimiento,
y la ceremonia , éstas se ríen de ellas , y , hacien­
do no mas , que lo que las acomoda , pasan hasta
las verdaderas faltas de crianza por civilización,
desembarazo , y ayre cortesano. Bien lo experimen­
taban las Señoras de Moreriquia con Madama Z a ­
nahoria , que era oriunda de aquella Ciudad , y
tenia en ella rodos sus parientes ; allí galleaba en­
tre ellas , y metía el montante , como maestra de
todas ciencias ; no obstante , que , por no haver
nacido con muchas conveniencias , se havia criado,
y havia estado , hasta que se casó , en casa de su tio,
distinguido , y rico labrador de un Lugar inmediato,
afedaba un olvido graciosisimo, aún de las cosas mas
triviales 5 preguntaba , como se hacía el pan , y
adonde estaban los ubáres 5 por último , no podía
cumplir con mas exaditud su papel, aunque huviera sido de aquellos Monos insensatos , que con
ridículo estudio son el deshonor de su patria , des­
deñándose de las costumbres de ella , y fastidian­
do á todo el Mundo con las suyas , solo , porque

144V 1A G E S
han gastado media docena de meses paseándose en
la Micancia , sucediendoles por arte , lo que á los
Unidios por naturaleza , que no aprehenden la fo­
rastera , y olvidan la Lengua nativa.
No estaban mui satisfechas de su traro aquellas
Señoras , y , como esta es una casta de gente , que
no se sufre fácilmente sus defe&os, tuvimos todo
aquel invierno en las tertulias mui buenos ratos con
sus altercaciones ; aquellas estaban alerta , para no­
tarla , los que ellas tenían por defectos de crian­
za , y ella no las perdonaba , quanto la parecía dig­
no de motejarse , porque no se adequaba á sus
ideas j pero , bien considerado , no llevaba » co­
munmente , razón , pues no hai duda , que es im­
prudencia grande querer poner en ridículo Jas cos­
tumbres , que por sí nada tienen de esto , solo por­
que no son lo mismo , que las de nuestra patria ; ó,
por el contrario , las de nuestro país , solo por ha­
cernos singulares, y personages de gusto delicado.
Siguiendo esta doctrina, no pude agradar á Ma­
dama Zanahoria , que por conocida antigua > por
concurrente conmigo en la Corre , y por ser Yo
estrangero , solicitaba con d e ra s risitas falsas » y
preguntas indirc&as, que entráse en el partido de
sus burlas, apoyando sus ideas desbaratadas > pe­
ro el mal éxito la dió á entender , que estas cau­
sas de adulación para los espíritus débiles no ha­
blan con los Hombres sensatos , y que saben cum­
plir con las obligaciones debidas á la dignidad de
su especie: De aquí fue , que , enfadada conmigo,
tom ó el despique de proceder de acuerdo con Tu­
lipán , en quien , como verdadero Mono , pudo
hallar mejor apoyo de sus ridiculeces. Con este
íb o -

d e

W a n t o n.

i 4 y

oiotívo sé vió el dulce atractivo de la moderación,
y compostura , pues , no obstante ser uno de ia
misma Nación , y otro estrangero , experimenté
Yo en la primer Nobleza tantos obsequios , como
Tulipán desayres. Esto junto , á que estábamos ya
á entradas de la primavera , fue causa , de que él
deseáse salir de Bombicinia , y así me instó , pa­
ra que fuésemos á tener el siguiente verano en
Eschenobacia , con motivo del agradable temple,
que , decían , se experimentaba en la Capital de
esta gran Provincia.
No puedo ponderar suficientemente el agasajo,
el obsequio, y buen hospedage, que experimentámos en esta insigne Ciudad. Remeda en su gran­
deza , y opulencia á la Corte ; su Nobleza igua­
la á la de la primera gerarquia , sus obras pú­
blicas son un milagro del arte i sus paseos mag­
níficos 5 el casco de la Ciudad no tiene la mejor
planta , pero respira cierto ayre de antigüedad,
que la hace magestuosa; y las casas son unos pa­
lacios con las comodidades mas oportunas , y en­
tre ellos , acaso , de los mejores el del Marqués
del Pebrót , Caballero de los mas conocidos de la
Provincia , y , quien , luego que supo nuestra lle­
gada , fué en persona en una carroza , rodeado
de criados , á llevarnos á su casa , sin admitir
escusa alguna. ¡ Qué conjunto de circunstancias tan
agradable! ¿ y qué diré de sus Damas ? Siempre
me quedaré corto , porque es poco ponderar el de­
cir , que son el verbi gratia de la delicadeza , la
quinta esencia del filis, el emblema del aseo , y ,
aunque en el colorido del chiste , y de las gracias
las Damas Fastuarienses $ v las de Polypiticon en lo
Tom. i r
T
su-

14 ó
V IA GE S
subido de punto de las m odas, y adornos preten­
dan , no sin algún motivo , la preferencia , no he­
mos > por esto , de decir , que á ellas no tocó tam­
bién en la común repartición de los francos do­
nes del arte , y la naturaleza una gran porción de
estos primores. ; Así huvieran logrado la mitad , en
quanto á subsistencia en sus pareceres ! Pero ¿ qué
se ha de hacer ? Nada hai completamente perfec­
to en todas sus partes.

CAPITULO

X V II.

D e la Escbenobacia .

,

,

L Marqués del Pebrót nuestro Patrón estaba
casado con una de estas Señoras , rama de la
antiquísima casa de las A lbacóras» y los dos , á
porfía , se esmeraban en nuestro cortejo ; el Mar­
qués particularmente me hacía unas expresiones,
que no pudieran ser mayores , si me debiese los fa­
vores mas grandes ; si se huviese criado conmigo,
siendo dueño de mis confianzas , no pudiera haverme entregado mas su corazón ; y , por último , ni
otro Hombre , como Yo , ni el mismo Roberto,
que es , quanto puedo ponderar , sería capdz de
significarme en mas alto grado su particular incli­
nación , y carino ? Yo , á título de agradecido , le
daba á entender el mío , pero mui fríamente en
mi interior , pues no conceptuaba , que á primera
vista pudiera una persona congeniar con otra hasta
un término tan estrecho, mayormente en una dis­
tancia tal , qual mediaba entre los dos , y no haviendo especial motivo para semejante apretura?
por

E

D E W a N T O N.
I47
por tanto me hice cargo por entonces , de que
aquel era genial agrado del p a ís, lo que huve de
confirmar con los muchos cariños, que experimen­
té á los principios con diversos parientes, y ami­
gos del Marqués. N o obstante , en uno , ü otro , y
particularmente en el Señor Melocotón , observé,
que siempre tenían conmigo una aspereza de tra­
to , y unas caras de vin ag re , sin haverles tocado
al pelo de la ropa , como si les huviera muerto á
toda su casta ; si me miraban , era con sobrecejo,
y , si me saludaban , mas parecía , que era para
insultarme con sus desprecios , que para favorecer­
me con su agrado: A fuerza de la repetición de
esros a&os depuse el primer concepto , que llevo
dicho , y le formé del cara&er de aquellos Natu­
rales , comprehendiendole todo extremos , por no
saberle contener en un buen medio.
Tulipán , por su parte , experimentaba otra tan­
ta variación de trato , y de semblantes ; me lo rereferia admirado , y Y o le explicaba , en quanto él
podía comprehender , la diferencia de gen io s, que
se encuentra en el M undo, y quanto influye en
ellos la naturaleza del clima ; al mismo tiempo le
aconsejaba la verdadera estimación , que debia ha­
cer de algunos ( que en todas partes hai excepcio­
nes de las reglas generales ) que venciendo las in­
clinaciones del país , guardaban una prudente me­
dida , proporcionando sus afeétos á corresponden­
cia de las causas , y ocasiones , que los excita­
ban , con lo que les era fácil conservar una jui­
ciosa igualdad , con los que los trataban ; y en quan­
to á los restantes , le amonestaba , que sufriese
atento á los ásperos , y mal-humorados , compadeX 2
cien-

148
V I AGE S
ciendolos, y usáse de los favores de los agradables,
y extremamente cariñosos , no fiándose de ellos.
En el número de estos últimos entraba , em­
patándoselas á su Consorte , la Señora Albacóra,
y , hallándose en el dia sumamente ocupada con el
plausible motivo de haverse casado una sobrina su­
ya con el Conde del Arroz , sugeto , por sus buebas prendas, mui amado de la Nobleza , y la Ple­
be del país , quiso , que fuésemos con ella á casa
del novio , para que gozásemos de las grandezas,
con que se celebraba la boda : Entre todas ellas no
é ra la menoría de la conducción de la novia des­
de la casa de sus padres en medio de un lucido
acompañamiento ? no la faltaba circunstancia , pa­
ra que huviese podido lu c ir, aunque fuese en Simiópolis , pues hasta la carroza , que ocupaba
aquella Mona enjaezada , era de un gusto tan deli­
cado , como puede comprehenderse , por lo que
diré : Yo observaba curioso , quanto allí se executa b a , y quantos personages componían el todo de
aquella tropa ; entre ellos advertí tre s, ó quatro,
no adornados con oro , y joyas , como los otros,
sino con unos vestidos ordinarios , y prevenidos
de cuerdas, tenazas, martillos , y otros instrumen­
tos , los quales iban inmediatos á la dicha máquina
dorada 5 no pude menos de llegarme á uno de ellos,
y preguntarle , qué papel era el suyo en aquella
comitiva > á lo que me respondió : Nosotros , Se­
ñor , somos los oficiales del célebre Maestro G ar­
rofa , que vino desde Provincias remotas á intro­
ducir el buen gusto en esta Ciudad ; por la direc-¡
cion de éste se ha hecho esta gran carroza > á la
qual tenemos que ir mui próximos , para ir compo-.

p

D E W A NTOK,
14
poniendo aquellas maderas, que se desencaxen , la
clavazón , que se afloxe , 6 los sobrepuestos , que
salten con el traqueo •> no obstante , que se ha en­
cargado á los C ocheros, que la lleven mui despa­
cio , porque es alhaja de tira-quedo.
Pues si es nueva , le repliqué , y esta la prime­
ra vez , que sale , ¿ cómo es , que , haviendose he­
cho á costa de una escandalosa cantidad de dine­
ro , viene desde el taller con necesidad de irla re­
mendando ? Yo creo , que , aunque fuera de alcor­
za , no podría ser mas delicada. Señor , añadió él,
nuestras obras no pueden ser eternas , y , las que
son de semejante calidad , siempre tienen desper­
dicios 5 y , diciendo esto, me volvió la espalda 5 res-*
puesta mui propria de un oficial del Señor Gar^
r o fa , y mui digna de darse á los cofrades del buen
gusto , que se dexan engañar miserablemente con
mas exceso , y menos disculpa, que en otro tiem­
po los Americanos de nuestros Europeos. No crean
mis leétores , que es pasatiempo , pues les aseguro
con toda verdad , que en los mismos términos, que
he contado , sucedió este lance conmigo ; el que
refiero , para que se comprehenda el valor , que en
todas partes tienen las apariencias , pues el Con­
de del Arroz , que nada tenia de tonto , aunque
conocía los grandes defectos , que se encubrían con
aquellos relumbrones , y pintuta , no obstante , por
seguir el gusto moderno de ciertos filetes , y pri­
mores de moda , preferia el dicho Maestro á otros
muchos de la Ciudad , que , tal vez , á menos cos­
ta le huvieran servido con obras no inferiores en
el parecer , y que no huvieran tenido desperdin
cios.

Por

I 50
V 1A G E S
Por esta misma linea havia el Conde tomado
las medidas para los demás renglones de aquel
lucimiento ; las joyas estaban trabajadas por mano
del Mico Fulano > los vestidos por el Cinocéfalo
Zutano ; los dulces se havian trahido de la tierra
de los T in e s ; los vinos todos de fuera del Reino;
de suerte q u e , echándose a soñar modos , y me­
dios de gastar superfluamente , no podía hallar otros
mas proporcionados? de aquí inferí , que era for­
zoso , que huviese mucho dinero en aquella Pro­
vincia , y aún , valiéndome de aquel entrañable
amor , que me profesaba el Marqués del Pebrót , y
por el qual no se separaba de mi lado , me introduxe con él en la conversación de esta materia:
Contextóme inmediatamente , y en uno de los dis­
cursos , que tuvo , me dió á comprehender muí
bien , que era cierro, que la Provincia era mui fér­
til , y sus cosechas de la mayor importancia ; per­
ro , que era también indubitable , que , por lo ge­
neral , en los pueblos , que tiene de considera­
ción, son mui pocos los Monos, que hai ricos, sien­
do el motivo de esto , que la substancia principal
del país correspondía á los pingues mayorazgos,
que hai en é l , y que aún estos , si estuviesen di­
vididos , siendo entre sí incompatibles , podrían ha­
cer feliz á otra mui grande porción de individuos
de dicha Provincia. ; Será bueno , añadía , que la
saludable institución > y modo de conservar las fa­
milias haya facilitado el medio de obscurecerlas!
Pues así es ; el que posee un gran mayorazgo , con
Cuya fundación pensó uno de sus antecesores per­
petuar su memoria , y linage , si no tiene , mas que
una hija , al punto solicita , se case con el poseedor,

D E W

a

N T O N.

I ¿I

si puede ser , de otro de mayores intereses, el que
obscurece al de su consorte , como que éste se
incorpora , pospuesto , al de otra varonia abso­
lutamente distinta 5 esto mismo sucede á éste con
otro en la siguiente generación , y así llega á acon­
tecer v> que cada día se disminuya y pierda la me­
moria de los Fundadores , consumiéndose , y me­
noscabándose las casas principales, en las quales
muchos de sus parientes , y criados, y otros Hi­
jos-dalgo se acostumbraban mantener , y sostener,
lo q u a l, demás de ser pérdida de los tales iinages,
que merecen ser sostenidos, y conservados , e s , asi­
mismo , en daño , y perjuicio del Reino , pues,
disminuyéndose las casas de los Nobles de él , no
havrá tantos Caballeros , y personas principales)»!
que le ilustren , y sirvan 5 llegando á consumir un
solo sugeto por la unión de diversas casas, lo que
bastaría á sustentar decentemente á media docena de
familias : P e ro , no obstante , que Yo , y otros pai­
sanos míos conocemos este perjuicio, como ningu­
no quiere , que empiece por su casa la reforma,
seguimos la costumbre , é incurrimos en lo mismo,
que vituperamos.
De todo lo dicho se infiere , que es preciso , que
haya también otro grave mal , que es la pérdida
de tantos individuos de la República , quantos son
los Hidalgos hambrones, que ociosos están infes­
tando todos los pueblos de esta , como de las de­
más Provincias del Continente. L o que haveis oido
de los Nobles , podéis también tener entendido de
cierto Estado medio , mui antiguo , y distinguido,
que reconocemos por acá superior al plebeyo > pe­
lo estotro , por lo que toca á los Lugares de to-

152
V I A G E S
da la Eschenobacia , generalmente hablando , es
mui pobre ; si entráis en ellos, apenas hallaréis mas
que gente miserable, dándose un trato infeliz $ de
algunos son el principal mantenimiento las legum­
bres , de los mas las semillas, siendo su común pan
el de maíz , 6 el de cebada ; y gracias , á que la
cosecha de este género les ha abierto el camino
de un comercio , no poco útil , pues con ella han
sabido dar los pobres con cierto invento , que les
facilita el medio de despacharla , confeccionando
una bebida regalada, y saludable para los Monos
con una semilla, que era principalmente pienso de
caballerías ; adelantando ésta su industria hasta tal
término , que han podido introducirla por todo el
Reino , destronando por este medio del antiguo
imperio de las garrafas, si no del todo , en mucha
parte, á aquella noble porción de Monos septen­
trionales > que desde lo escarpado de las rocas de su
nativo suelo se distribuye por lo vasto de estos D o­
minios , tan cargada de executorias, como de sim­
ples para la composición de sus brevages. ¿ Y es
este , le repliqué Y o , el único empleo , en que se
exercitan , por lo común , los que no se aplican al
trabajo del cam po, la Guerra , 6 las Artes ?
También tienen por acá , respondió el Mar­
qués , su particular modo de vivir los bribones , y
holgazanes; se aprovechan, para sacar su partido,
de la natural , é increible ligereza , de que , con
preferencia á las demás Provincias , nos ha dotado
el Cielo ; y para este fin se juntan , y forman várias compañías aquellos Monos Eschenobátes mas
diestros i y con sus várias extraordinarias habilida­
des ganan de comer en todas partes ; ¿ pero para
*.
qué

D E W a n t O N.
I ?3
qué he de cansarme en explicároslas ? Mañana po­
demos ir á verlas desde un balcón , pues ahora te­
nemos en la Ciudad una de las mas famosas Com ­
pañías. Así lo hicimos puntualmente , y me admi­
ró la tal diversión tanto ó mas , guardando la pro­
porción debida , que me hnvia admirado la lucha
de Tigres de Fastuaria. Dividíanse en varios ramos
las habilidades , que havian prometido al Público,
y que executáron exa&amente : Unos marchaban
con indecible agilidad , y bailaban con tanta des­
treza , como si estuvieran en el suelo , sobre una
maroma mui tirante ; otros en otra , que estaba floxa , daban vueltas, y hacían equilibrios dificulto­
sísimos , quedándose asidos ya de una mano > ya de
las corbas , ya de Jas puntas de los pies , y pen­
diente lo restante del cuerpo ; otros desde una in­
creíble altura saltaban, dando una vuelta en el ayre , ya de cara , ya de espaldas; por último , ha­
dan tales , y tantas contorsiones con su cuerpo , y
daban brincos tan desmedidos , que parecía , no le
tenían compaginado , como el de los restantes M o­
nos ; pero no eran sus habilidades la causa de mí
admiración , sino el que ni ellos las tenían por ad­
mirables , ni los circunstantes las celebraban , sino
al paso , que entraba á la parte el peligro de per­
der sus vidas ; así e s , que los saltos se llamaban
mortales , y las destrezas de la cuerda , que serian
lo mismo hechas una vara distantes del suelo , no
se creían tales , si no se executaban en una eleva­
ción > desde la q u a l, si ( como es mui posible ) ca­
yeran , se harían irremediablemente pedazos. De
este modo dan á entender estos miserables, con quanta facilidad se puede arriesgar publicamente la vida
Tom. IV.
V
ea

15+

V I AG E S

en un exercicio tan in ú til, como indecente , y mon­
struoso en algunas aptitudes ; y que no hai destre­
za , placer , y diversión , donde no hai riesgo de
muerte ; y , los que asisten sin- sobresalto, y con una
gustosa admiración á tales espectáculos , bien clara­
mente demuestran una opinión de lo indiferente , 6
de poquísima importancia , que les parece la pérdi­
da de la vida de uno de sus semejantes. Tal vez, se­
ría no entenderlo ; pero confieso , que en esta , y
semejantes fiestas no podía componer el amor frater­
nal , que dicen , que se profesan , con la no solo
indiferencia, sino particular complacencia , y deleyre, que demuestran en asistir á espectáculos, en que
entra por parte principal de la habilidad, y la di­
versión el riesgo de muerte de algunos de los indi­
viduos de su especie : Yo estuve tan sobresaltado
roda la tarde , que renuncié , desde luego para en
adelante, las apetecidas , y alabadas funciones de los
Eschenobátes.
C A P I T U L O

XVIII.

JDel establecimiento de Enrique en la Provincia
de Anti-micancia.

Tras vdrias diversiones honestas , y deley tables , que no faltan entre las personas de buen
gusto de la Ciudad , me llenáron muchos ratos del
tiempo , que permanecí en ella: Mi Amigo Tuli­
pán havia buscado una de diversa calidad , aunque
mas juiciosa, que , las que hasta allí le havian ocu­
pado ; pensó seriamente en su establecimiento , y
colocación con una Señorita , para el mui propor. •
V
. i
cio-

O

<

D E W anton,

I 5T5

clonada en el nacimiento, hija única de un Caballero
rico , y ya anciano , el que , desde luego , entraba
en el partido , baxo de dos condiciones; la prime­
ra , que havia de quedarse á vivir con él Tulipán,
pues no quería al fin de su vida separarse de la dul­
ce compañía de su hija 5 y la segunda , que no se
havia de efe&uar el tratado , hasta que por medio
de sus empeños, y los del Señor Haya , se le levantáse el destierro , porque , no obstante que la pe­
na no havia recaido sobre materia contra el ho­
nor , tampoco era mui lucido , decía , casar á su hi­
ja con un Mono casrigado, aunque fuese por de­
lito de gente honrada : El viejo havia sido , según
parece , de la cáscara amarga.
Comunicó conmigo mi compañero sus determi­
naciones , y el estado del asunto i y no solo se lo
aprobé , sino que , mediante mi informe , condes­
cendió su padre , y se ajustó del todo el negocio,
comenzándose desde luego á praéficar ^diligencias
sobre la absolución del destierro > ésta no era tan
fá c il, como Tulipán pensaba ; pero sí havia bue­
nas esperanzas para después de algún tiempo : Tan­
ta tardanza no se conformaba con mis ideas 5 bien
conocí, que mi Amigo sentiría , que le dexáse , co­
mo sucedió , luego que le propuse mi ánimo ; pe­
ro , por fin , sosegué el suyo, esperanzándole en
una pronta vuelta , para poder acompañarle en el
tiempo de su boda. Tanto mas me instaba la mat-»
cha ,quanto experimentaba diferentísimo el trato del
Marqués del P ebrót, y mucho mas , como menos
prudente , el de su esposa, Madama Albacóra ; des­
de los excesos de un amor entrañable á los de
una sequedad fastidiosa no huvo mas intermedio*
V2
que

I ¿6
V I AGE S
que una n o ch e; Y o examinaba mi conduda, y , ni
aún remotisimamente encontraba causa de una mu­
danza tan repentina 5 por lo que no me pudo que­
dar duda , de que era únicamente efedo de su na­
tural inconstancia; no tardé mucho en confirmar­
me en mi discurso 5 pues aquel mismo Mono , el
Señor Melocotón , que hasta entonces me havia
manifestado tanto desagrado , como he referido , co­
menzó á pradicar conmigo las acciones , no solo
de la mayor urbanidad , sino de la mas grande
expresión; ni estas me engañáron , ni me dieron
gran pesadumbre las otras , pues , considerándolas
todas, como llevo dicho , originadas de su insubsisteneia, y volubilidad , via , que con poco , ó
ningún motivo se mudaría la veleta.
S a li, por fin , de Eschenobacia , y , sin entrar
en la Cadenaria , pequeña >pero celebrada Provin­
cia , ni detenerme en la célebre Barrosa , que dexé,
para quando volviese de mi peregrinación , me en­
caminé á la famosa Anti-micancia , objeto digno de
la especulación de un forastero por la diversidad
de asuntos , que se le presentan. Por todo el cami­
no fui admirando la aplicación sin igual en aque­
llos países de sus naturales 5 si el terreno , á pro­
porción de ella , les fuera menos ingrato , creo, que
serian dueños del dinero de Simiópolis : N o se via
en toda la extensión de sus campiñas un palmo de
tierra sin cultivo , y á las cimas de los montes,
adonde no se les franqueaba el paso , sin exponer­
se al riesgo de un precipicio , subían atados con
unas cuerdas , solicitando a fuerza de su trabajo,
que fru&íficasen aquellas cortas porciones de terre­
no , que hallaban proporcionadas para este efe&o.

D E WANTON.

1^7

Sus antiguas, y hermosas Ciudades , en donde me
iba deteniendo algunos dias , no respiran mas que
industria , y adelantamiento en toda especie de ma­
nufacturas ; p e ro , sobre todas, la que es como el
epílogo de los primores de la Provincia ; esta es una
magnífica población marítima , famoso P u erto, y
Plaza inexpugnable , en donde está , como en su
centro , el fomento de todas las Artes 5 huviera te­
nido por increíble , si no huviera visto los almagacenes , y provisiones de aquellos Artífices , lo que
en todo el Reino es p ú b lico ; esto es , que en vein­
te y qtiatro horas de termino habilitan y visten á
un Regimiento , aunque pase su número de mil
guerreros : El cuero, la lana , el lino , la seda , los
metales , las piedras , todos son materiales , en que
emplean felizmente la destreza de sus manos 5 todo
en ellas se pule i y , verdaderos Alquim istas, gas­
tando su natural calor , han sabido hallar la pie­
dra filosofál en las varias producciones de la na­
turaleza , no por medios risibles , y quim éricos, si­
no por el certísimo camino de la meditación , y
trabajo en las materias , cuyo uso mas necesita el
comercio y trato de las gentes , y que , á peso de
Oro , tienen éstas, que sacar de entre sus laborio­
sas manos.
En esta Ciudad determiné establecer mi residen­
cia por largo tiempo , según merecía el conjunto
de sus circunstancias , y haviendo solicitado , se
me buscáse una casa , en que á mi costa pudiera
mantenerme, hallé la de un Mercader de libros, que
tenia la suficiente , para poder subarrendarme un
quarto , en el que cómoda , y decentemente me
aposenté , tomando un criado de la tierra (porque

Oro-

I 58
V I A G E S
Orozuz se quedó , como era regular , Con su Amo)
el qual era agil , y me servia para todo , lo que
necesitaba : Aquí gocé por algún tiempo de una
vida quieta > y privada ; en los ratos ociosos me
iba á la Librería , en donde concurrían varios sugetos naturales , y estrangeros ; otras veces salía á
ver algunas de las muchas cosas , que hai dignas
de observación en la Ciudad ; y lo restante del día
pasaba en mi habitación , en donde me dexaban
en paz las visitas impertinentes , porque , como
allí cada qual está á su negocio , y empleado en
su respectivo trabajo , no abunda la ociosidad ; por
tanto , la curiosidad , y novelería , bien que ha->
y a alguna , no es tanta , como , la que havia ex­
perimentado en las restantes Provincias de aquellos
países.
Entre los varios, que acudían diariamente á la
Librería á conversación , era uno el Señor Brusco,
Mono de tard a, y tosca explicación , particular­
mente , quando , para que le entendiéramos , no
hablaba cierta xerga , propria de aquellos natura­
les ; pero , como rodos sus paisanos, conservaba
siempre un acento desagradable , y unas ciertas fra­
ses nada pulidas, con lo que se hacía áspero , y
grosero su trato , en especial, para los que no es­
tábamos hechos á é l : N o obstante , todo se lo su­
fría , por otras partidas buenas , que le hallaba;
era ingenuo , y sociable , y con su dirección pude
internarme , y observar algunas particularidades de
la C iu dad; de aquí era , que me inclinaba á él,
singularizándole entre todos los concurrentes : A d ­
virtiólo mi Huésped , que era ya antiguo en aquel
país , y conocía mui bien el caratter de aquellas
gen-

¿p

D E W a N T O N.
I
gentes 5 y no le sufrió su corazón el dexar de dar­
me un ligero aviso ja r a norte de mi conducta:
Os veo , me dixo , Seííor Enrique , de algunos me­
ses á esta parte , mui franco en vuestro trato , y
que os fiáis demasiado de las personas , con quie­
nes conversáis; permitidme, que me tome la licen­
cia de daros un consejo , fundado en mis expe­
riencias : Estáis en un país , en donde no se puede
caminar tan fácilmente , como en otros, con el co­
razón en las manos ; no sé , si por contagio de cier­
ta vecindad , si por particular influencia del clima,
si p c j su natural , y sobresaliente inclinación á la
codicia , el primer objeto de estas gentes es el de
su proprio negocio , sin que , para llegar á este
fin , haya obstáculo alguno , que pueda embarazar­
los ; ya de aqui inferiréis, que la buena fé corre­
rá mucho riesgo entre ellos ; ó , á lo menos , que
no será un sagrado de tanta seguridad , como en
otras Provincias ; en esta inteligencia , caminad
siempre con reserva; que no perderéis mucho en
vivir con cautela , entre quienes con la mayor del
mundo os tratarán , aún quando os parezcan mas
ingenuos. Agradecíle su buena intención , pero no
por eso hice novedad con Brusco , ya , porque
concebí, que era verdaderamente sencillo , y que
conmigo , aún quando así no fuese , no havia de te­
ner motivo de dobleces; y a , porque de una regla
tan general , comprehendí, y con el tiempo expe­
rim enté, que era fuerza exceptuar á muchos ; y que
allí havia de todo , como en todas partes , aunque
fuesen los dichos los vicios dominantes de la Pro­
vincia.
Dió en acudir á nuestra tertulia de la Librería
cier-

IÓO
V I AGE S
cierto Monillo resoplado , cayo ayre dominante,
y decisión en los asuntos, que se tocaban , le hi­
cieron fastidioso para con todos, pero mas parti­
cularmente para con Brusco , el que , jurado ene­
migo de la afe&acion , siempre se oponía á sus dic­
támenes : Era este el Señor Camueso ingerto, M o­
no de viveza , dotado de aquellas luces de pri­
mera fachada , terininótes de moda , clausulónes
de caxon, languidez de esrylo , tintura de lenguas
estrangeras, desprecio de su patria , palabras en­
fáticas , y distracciones bien estudiadas de quando
en quando >por fin , era un viajante 5 no de aque­
llos , que después de un conocimiento de su país
mui á fondo , ya sea universal, ya en alguno de
sus importantes ram os, pasan á los esitraños, y re­
motos , y , á costa de sus fatigas > y de un ince­
sante trabajo , hacen comparación co»n el suyo en
aquellas materias , en que solicitan instrucción , es­
tudian los motivos de sus atrasos , y se enriquecen
de noticias, para fomentar unos ventajosos adelan­
tamientos , los quales merecen ser honrados , pues
son los celosos patricios , á quienes la Nación de­
be su ornamento ; sino de aquellos insensatos, que
salen ignorantes de su país , y vuelven á él presu­
midos : Estos son aquellos , que van únicamente
á pasar el tiempo, á mal-gastar el dinero , y á dexarse llevar de la materialidad de quairro superficia­
lidades 5 pero pregúnteseles acerca del estado de
aquellas legislaciones > de las fuerzas terrestres, y
navales de aquellos Reynos 5 de los adelantamien­
tos de las Ciencias ; de la policía de su Gobierno , é
interiores registros , con que se maneja > de la in­
dustria de sus naturales í de su comercio , de sus
pro-

D E W a N T O N.
l6l
producciones; en fin , de quanto sea m il, ó , para
lo que se necesite alguna meditación , ó discerni­
miento , que no sea el material de los sentidos. Tan
osados son , que no se escusarán de responder en
estas materias; pero ¡ qué risa será entonces , la que
excitarán , en quien los o y g a , al escuchar la des­
carga de despropósitos , con que dan á entender lo
limitado de sus talentos ! N o obstante , para decir­
lo todo , es cierto , que , si no aprovechan por de­
fecto de luces en los asuntos de entidad , recom­
pensan estas faltas con el bello acopio , que trahen
á su patria de las extravagancias estrangeras.
Pero las inagotables fuentes , de adonde estos
beben el raudal de semejante erudición , con que
después fecundan su patria , son de la Micanciaí
qualquiera Monillo de estos viajantes de pasatiem­
po , que recorre el dicho país , vuelve á los suyos
tan inaguantable; como instruido , el que le exami­
na con ojos philosóphicos ; se burla de sus paisa­
nos , sobre si llevan ovaladas las hevillas , debien­
do ser quadrilarguisimas , como las de los Micos;
se rie de las Señoras Monas , porque los bucles del
peynado no. son tantos , quantos las Señoras Mi­
cas llevan ; insultan , finalmente , á todo viviente,
que no gobierna sus acciones , arregla su trage,
tiene sus muebles , y sigue los usos á la micopolitana , siendo esto , prescindiendo de lo ridículo, tan
imposible , como se dexa comprehender, por razón
de la insubsistencia de las costumbres de aquellos
Señores ( hablando de semejantes vagatelas) y del
continuo fiuxo , y refluxo , que se dice , se obser­
va en sus m odas, reputándose por mui antigua , la
que duró quince dias.
tom. IV.
NúesX

I ÓZ

VIAGES

Nuestro mequetrefe era puntual copia de este
retrato , añadiéndole la mofa , con que siempre
estaba llenando de d iferios á su patria : Y o, por mas
que lo examiné , jamás pude averiguar , de que Pro­
vincia havia salido alhaja de tan buen gusto , pues
en sola su persona se descubría lo vicioso de to­
das las de aquel Continente > por lo fanfarrón me
parecia Fastuariense , por lo testarudo Barroso , por
lo linajudo Egestario , por lo mezquino Inopiálo,
por lo voltario Eschenob.ite ; por lo confuso U nid io , y por el conjunto de sus extravagancias Simiopolitano 5 le sufría , aunque me enfadaba , y del
mismo modo todos los concurrentes , castigándole
solo con el desprecio de no hacer caso de sus ba chillerías ; él tomó alas con nuestra tolerancia , y
asi , aumentaba diariamente su insolencia , mucho
mas , si no estaba presente el Am igo Brusco , que
era el único , que le contextaba ; ya un dia llegáron
á las dagas , y éste le dixo, que, para que viera, que
era un pobre mentecato, que solo hablaba , por que­
rer levantar figura por este medio ; aunque en sus
voces era poco limado, en sus discursos le daría á co­
nocer lo mejor instruido, que estaba, que él, y le ha­
ría alabar su memoria en la puntualidad de las citas,
para que no creyera, que sostenía la disputa solo por
antojo. Encendiéronse en la altercación el famo­
so Moni Mico , que sostenía , que en Micópolis
todo era bueno, todo agradable , y todo embele­
so de los sentidos; y el cerrado Anti-m icancio Brus­
co , que aseguraba , que allí nada havia siquiera
mediano , nada, que no fuese desagradable , y na­
da , que pudiera servir dealhago , ú atractivo , á no
ser, lo que havian llevado , ó imitado de Simiópolis,
T an-

DE W ANTON,
I 6 3
Tanta preocupación contenían estas proposi­
ciones , como risible falsedad las otras » los mas
de los oyente« eran sugetos eruditos , y de una
crítica mui corregida , y no ignoraban , que en
todos los paíse> hai de todo , que unos exceden á
otros en unas particularidades, y los mismos son
en otras excecidos: Brusco me dixo después , que
él jamás havia sido de diverso parecer , pero que,
tratando con semejantes botarates , era menester
negárselo to d o , ya para reirse de ellos , viendo,
que no saben cesenrcdarse de los argumentos , con
que se Ies convence , ya por contradecir á sus gene­
rales , y absoluas proposiciones.
C A PIT U L O

XIX.

De la conversación de Brusco ,y Camueso•

N

O quedó escarmentado el buen Moni Mico de
la reyerta referida , y así continuó en freqiientar aquel sitio , sin desistir de su propuesto
tema , hasta qte en cierto día aciago llenándose de
moscas el mal humorado Brusco , después de haverle dado un buen solfeo entre burlas, y veras,
y haviendole impugnado todas sus proposiciones,
añadió : Para que veis , que no hablo de memo­
ria , y que los defe&os , que notáis en vuestra pa­
tria , y paisanDS, son los mismos , de que ado­
lecen esos M iopolitanos , que tanto ensalzáis , pues
estarnos en tan buen parage, vos mismo haveis de
leerlo en los libros , que os cite , mientras Yo en
nuestro idioma digo literalmente el texto , que ha
de comprobar mi justa defensa» y , para evitar toXa
da

1^4

V

I A G E S

ida nota de sospecha , no os pondré en las manos
a u to r, que no sea de dentro de su misma casa, pa­
ra que veáis , que juicio tan distinto del vuestro
hacen ellos de esqs mismos asuntos de su país : N o
guardaré orden en la respuesta á vuestra sátyra , ya
sea , porque vos tampoco , para hacerla , le obser­
váis , y a , porque en semejante casta de defensas
importa este mui poco , con tai , q u e , el que vin­
dica su honor , su fama , ó sus costumbres , haga
ir entrando todas sus ideas quando , y como le
acomoden.
Y para empezar por el primer reparo , con que
siempre estáis quebrándonos la cabeza , echándo­
nos en cara , con capa de zelo , la variación de
nuestra lengua respecto de los siglos pasados , po­
niéndola al mismo tiempo en parangón con la micopolitana , que tanto apreciáis , alabando su dul­
zura , y abundancia ; omitiendo lo m u ch o, que
hai dicho en este asunto , no quiero , que leáis mas,
que quatro palabras de un Autor pequeño en el
nombre , y grande en el orbe literario i alcanzad
ese librito de pocas h o jas, pero de excelente doc­
trina , que teneis á la mano derecha, intitulado:
Diálogos satyricos , y morales > buscad el XIII , que
es el que pasa entre cierto Vocablo del país , y
su Gramática 5 y hallaréis á la pag. 1 3 0 , como el
habla en estos términos : Gramática , To os ruego, me
digáis , i por qué ciertos hermanos m ios, y To nos ha­
llamos proscriptos por sentencia de vuestros M aestros?
¿ Por ventura , hemos cometido inadvertidam ente al­
gún delito g ra vel A lo que ella responde: Preguntád­
selo vos mismo á esos Señores ; porque T o , hablando
en realidad , os confieso , que no tengo parte en sus

D E W a N T O N.

*

l6 ¿

caprichos ; antes bien , me hacen sufrir , lo mismo que
a vosotros ; (líos disponen de mis Géneros j transfor­
m an mis masculinos en femeninos , y , por el contra­
rio , ordenan , d medida de su gusto , las conjugado-,
n e s , y el redimen de mis Verbos 5 están entre si en
continuos pliytos sobre los Relativos , sobre las par­
tículas j sobre un qué ó sobre un qui. Por últim o ,
ns estoy To ráenos cansado de sus insubsistentes deter­
minaciones , que lo debe estar nuestra lengua , y con
mucha ra zó n : Bien sabéis , como se quexa ella de su
escasez. A lo qual añade él inmediatamente. E s es­
ta mas grande , que , lo que puede creerse. ¿ Pero no
era ya ella por si misma bastante pobre , sin que se
conjurasen y para que mis camaradas yy To saliése­
mos desterrados de su diccionario ? & c .

N o obstante , replicó el Señor Camueso-inger-.
to , nada de eso ha estorvado , que estos maestros
de las Ciencias den á luz producciones elegantisi-i
mas en su proprio idioma : A sí será , respondió el
Am igo Brusco i pero el vicio , y defeétos de ellas
no han de ser notados por m í , sino, por lo que
lino de ellos, que tiene voto en el asunto, decida 5 á
vuestra espa da teneis un tomo en oélavo á la rus-,
tica , intirulido . . . . A l llegar los enardecidos con­
trincantes á estas palabras , me estorvó oir , lo que
decía el libra citado , un escrito, cuyo contenido
era de mas altos respetos para mí , que aquella
curiosidad: Lié el caso , que un mozo de la Librería
entró diciendame , que mi criado me trahia aquella
carta ( que ti puso en mi mano ) que acababa de
entregarle un proprio , el qual marchó , porque,
d ix o , no tenia respuesta. Retíreme á un lado para
abrirla , y y j , que era de mi Am igo , y compa-.

66

V

s

I
.
I A GE
ñero Roberto 5 sorprehendióme la novedad , que
contenía, pero me pareció, que no debía darme por
entendido con aquellos Monos , hasta que con ple­
na deliberación estudiase , lo que debiera hacer ; por
ramo determiné por entonces disim ular, y seguir
en mi tertulia , hasta hallar proporción de retirar-,
me á mi quarto sin nota.
Quando volví adonde estaban , ad vertí, que el
tal Camueso-ingerto , hecho un basilisco , y echan­
do chispas el rostro , tiró el libro á sus pies , sobre
el que descargó tal turbión de patadas , que huvo
de acabar con él , lo qual visto por el Am igo
Brusco , le dixo con gran soflama. ¿ Qué tiráis el
libro ? ¿ Tanto os han ofendido sus cláusulas ? N o
le tiro , por las que se han leído , respondió pron­
tamente el Mono amicado ; sino porque al paso
he registrado un sin número de proposiciones d ig­
nas del fuego > en fin escritas , según se soñáron,
como él previene: A esto añadió el Señor Brusco:
P u e s, A m ig o , si se ha de tirar toda la literatura
de ellos, que no e s , como de personas dormidas,
bien podéis ir derribando libros de esos estantes,
Parece , que os reiis , creyendo mi proposición , co­
mo diéterio de enemigo >pues tened entendido , que
me he propuesto no deciros en esta materia cláu­
sula alguna , que no sea discurso literal de ellos
mismos ; y , para que en lo presente no os quede
asomo de dud a, abrid ese librito , que se intitula
el P. Obra cómica, y moral, que se imprimió poco
hace > y entre sus paginas , que son pocas, pero
buenas , si buscáis la 1 1 9 , leeréis : Nada les pare~
ce tan delicioso , como la libertad de pensar , la que
ellos hacen consistir en dar d luz todo , lo que han

D E W a NTON,
16 7
soñado ; de surte , que la mayor parte de sus libros
no contiene otra cosa , que sus sueños. Verdad es,
que acerca de este asunto ya havia dicho en la pa­
gina 1 1 1 : L)s unos ( Escritores ) se celebraron por
ininteligibles, y mientras fu é mqs difícil adivinarlos , se aumertáron mas sus elogios : Los otros amon­
tonaron paraaoxas sobre paradoxas , y hablaron , co­
mo en sueño:. Desaparecieron la cieneia , y la eru­
dición ; y , loque llaman bello espíritu, ocupó la pld%
za , que tenias la razón ,y la experiencia. Cada uno
pretende la gloria de instruir al universo , ó , a lo
menos , de divertirle 5y así es quasi tan grande el nú­
mero de Autores , como el de ignorantes.
No quiero, replicó el Defensor , meterme en
disputas ; que bien tenia mucho, y mui fundamen­
tado , que responder á esas sátyras ; pero , aún
quando todo fuera cierto , siempre defenderé á los
Micos en tocas partes por la ley de agradecido;
confieso , que , mientras estuve en M icopolis, des­
fruté , quantas diversiones puede dar de si el Mun­
do , y debí 1 aquellos Señores favores singularísi­
mos , efedos todos de su liberalidad sin segunda;
que Yo sé , que en esta partida nadie tendrá , que
notarlos. Tened , dixo el Anti-micancio ; que los
estiméis , es mui justo , pues os favorecieron ; tam­
bién será bien visto , que los alabéis ; pero esto
sin hacer odbsas comparaciones , porque es mucha
debilidad , y pobreza de discursos no saber ensal­
zar á unos, sin deprimir la gloria de otros , y , en
quanto á su decantada liberalidad , ó largueza , se­
rá verdad, respedo á lo que experimentasteis, pe­
ro , en quanto á lo general , tan sentado tiene allí
su imperio la avaricia , como en donde mas pue­
da

IÓ8

VlAGES

da exagerarse ; como Y o no he viajado , no lo sé
por experiencia > pero s í , lo he: leido en uno de
los mas clásicos, y grandes eruditos de su Nación»
á la mano le teneis ; ese libro es , que está á
vuestra izquierda , intitulado: Obras diversas del Se­
ñor B. En el Discurso V I I I . de lea G loria, , á la pag.
15 5 . dice: Tengo sentimiento de haver de decir y
de echar en cara d una Nación tan noble , y tan esti­
mada , como la nuestra un vicio tan baxo , y despre­
ciable , como el de la avaricia. E s mui cierto , que
este in feliz interés , que no debiera, ser conocido , sino
entre los mostradores , y casas de cambio , es el Dios
de la Corte , y el objeto , y fin de los Cortesanos. E s
también certísimo , que en su obsequio se sacrifican
los pensamientos , palabras , y acciones ; y que se ha­
ce , que le sirvan el espíritu , la b iz a r r ía , la v i r ­
tu d , el vicio , y tanto las buenas , como las malas
acciones.

De aquí pasáron á los defectos de unos , y otros
Naturales , y á las faltas de unas , y otras Cortes,
en que huvo mucho de proverbios pueriles , cuentecillos de de bodegón , y dicharachos de la plebe;
el Señor Brusco seguía procurando afirmar todas
sus proposiciones con retazos de sus mismos Escri­
tores públicos , y acreditados , y aún cotí* libros en­
teros de crítica acerca de sus costumbres , como:
E l espíritu , y la cosa : E l modo de ingerir el juicio ;
y otros m uchos, cuya relación ahora no es del caso:
El Señor Camueso-ingerto , por el contrario , pro­
ducía otros tantos en su defensa » se afirmaba en
quanto havia propuesto , añadiendo mil preciosida­
des , y , por último , dixo , dadme otras cabezas mas
fecundas en proye&os nunca oidos , y en inventos
mas

ID 2 W A N T O N ,
ló p
mas útiles íl comercio de las gentes j omito los mu­
chos , que sabíeií, y estáis experimentando , y ven­
go á lo m;s moderno , y que , acaso , ni havréis si­
quiera imtginaidc posible: Ya una de estas, cuya
fermentación es iiapurable , á costa de fatigas, y
desvelos ontimuídos ha podido hallar el modo de
transitar por lo-s tyres >ved , en poniendo en prác­
tica esta in'enciioi , si no se deberá mas á este C a­
ballero , qie á qiántos ingenios han brillado en las
demás Naciones jor la larga generación de los si­
glos : Ved , si esstc solo no es capáz de acreditar , no
digo á uní Ciudid , ó una Provincia , sino á mu­
chos Reyros : ISo tengo que ponderaros la im­
portancia de este invento , pues sus utilidades es­
tán tan á la visti , y son tan claras , que no se
ocultan á person; alguna.
A esta< palabras dió una gran carcajada el Se­
ñor Brusco s picóse su antagonista , y se encendió
la disputa con iras fuerza s lo ú n ico , que Yo sa­
qué de e lla , fué entender , que el inventor de tan
célebre máquina se ofrecía á darla corriente , luego
que huviese quier se atreviera á costearla >que su
velocidad era increíble, pues podía caminar trein­
ta leguas er. una hora sola ; que ni los ardores del
sol , ni las violencias del viento > ni los vapores del
mar impedían sus maniobras, teniendo varios mue­
lles , y registros, para manejarse , quando la aco­
metían estes contrarios s y que la respuesta mas
genuina , que podia darse á las objeciones acerca
de la imposibilidad de mantenerse sobre una co­
lumna de a y re , que , aún concibiéndose de la
mayor gravedad , siempre havia de ser incompa­
rablemente mas leve, que el peso , que debía sosTom. W.
Y
te-

yo

V

I
IA G E s
tener 5 pendía de materia de h ech o , pues el que
se determindra á suplir los gastos , vería vencidas
estas dificultades : Así defendía su partido , y á
fuerza de pulmones , el referido Caballerito , hasta
que , haciéndose tarde , se puso término á la dis­
puta , y cada qual marchó á su destino.
C A P IT U L O

U L T IM O .

,

Be la salida de E nrique y Roberto de aquellos países,
y regreso d su Patria.

,

N tré en mi quarto y al punto saqué y vol­
ví á leer la carta , que acababa de recivir
de mi amado Roberto 5 la novedad , que contenia,
era mui regular en los términos , en que él se h a via puesto; la voluntad del Soberano se manejaba
enteramente por la suya ; por consiguiente , debían
ser tantos sus émulos , quantos son los ambicio­
sos cortesanos , que pisan los palacios : Tenia mu­
chos motivos Roberto , para no captar la bene­
volencia de estos ; era un verdadero sabio 5 y así,
la preocupación , la envidia , la adulación , y los
demás vicios capitales, de que ellos abundan , eran
forzosamente sus contrarios 5 para llenar las obli­
gaciones de su cargo havia de mover guerra á
estos verdaderos enemigos del Príncipe , y del Es­
tado 5 las armas , para sojuzgarlos , son la ilustra­
ción , la verdad , la justicia , y las demás virtudes,
inseparables compañeras de la sabiduría , que no
están bien avenidas con aquella miserable turba de
n ecio s: Así fué , que no perdían proporción , pa­
ra desacreditarle , ni ocasión , que Ies pareciese , po-

E

DE

/V A N T O N .

I71

día servirle de caimlio para su ruina ; prontamente
penetraba él sus menciones , y mas fácilmente
disipaba todas las mioes , que pretendían obscure­
cer sus hechos i pjen , cansado ya de pelear con
bestias tan indómitta;, solicitó retirarse del mane­
jo ; halló repulsas er el Soberano , que sabía bien
á fondo la reétitmd de su Valido , y las felicida­
des , con que colmiata los días de su gobierno ; pe­
ro , dulplicando las> instancias, suplicándolo , como
premio de sus servúcios , y pretextando lo quebran­
tado de su salud , acanzó el decreto de su liber­
tad ( así le llamaba él) con pleno gusto de sus con­
trarios , pero con indecible sentimiento de aquella
noble porción de juiciosos personages, q u e , no
dando lugar en sus pechos al feo monstruo de la
Envidia > saben hace; estimación de los sugetos do­
tados por la Providencia de los talentos necesarios,
para gobernar al Mundo.
Por extenso m e informaba de sus pasages con
algunas reflexiones morales sobre semejantes asuntos,
que no refiero , por no hacerme difuso , y , porque
él en sus Memorias las tiene apuntadas con mas
delicada pluma ; al mismo tiempo me d xia , c o ­
mo por medio de su grande Am igo el Secretario
Rosal , sugeto digno de las mayores alabanzas, havia alcanzado, se levantáse el tácito destierro de
Tulipán, con cuya circunstancia ya no tenia im­
pedimento , para celebrar sus bod as, y que , por
consiguiente , podia Y o usar de mi libertad ; que
era de parecer , que , dexadas mis peregrinaciones,
no exponiéndome á padecer mas trabajos, me fue­
se á unir con él , para ver , si juntos podíamos
conferir, y hallar algún modo de salir de aqueY 2
líos

172
V I A GES
líos países , y restituirnos á nuestra amada pa­
tria.
N o necesitaba proponerme muchos alicientes
para acetar el partido , que mas debía desear; pe­
ro él , para no omitir circunstancia, me formaba el
plan de vida tranquila , que se havia imaginado , si
( como era regular ) no hallábamos m odo, 6 me­
dio para nuestro regreso. Havia vendido todos aque­
llos muebles , que no podían servirle para la co­
modidad de la vida , y que solo le havian autori­
zado la persona por razón de su empleo ; havia
recivido del Príncipe un largo donativo , como por
una señal de recompensa de sus buenos servicios,
además de haverle dexado sus sueldos ; la cantidad,
que de estos havia ahorrado con la única mira de
hacer á favor de aquel Estado , de adonde los havia
recivido , algún señalado bien , era mui crecida ; y
todas estas partidas juntas ascendían á un capital,
capdz de llenar sus ideas. Estas me diseñaba por
mayor en su referida carta > y me decía , como,
para ponerlas en práctica , se havia retirado al cam­
po con nuestros antiguos Patrones, aquellos rústi­
cos Villanos , que nos dieron la primera acogida
en aquel Continente; allí, me decía , quedaba ti­
rando sus lineas , para fabricar una casa , cuyas co­
modidades no nos dexasen , que apetecer , y en don­
de , despreciados los oropeles de Simiópoíis, y las
necedades de sus naturales , podríamos vivir , como
verdaderos racionales , dedicados ai estudio de la
Filosofía , procurando con nuestras observaciones,
y aplicación aquellos adelantamientos, que desde
luego se proponía, havian de embelesarnos , ha­
ciendo mas llevadero nuestro destierro, y dulce
aque-

D E W a n t o n.
i y 3
aquella soledad , hasta que la Providencia nos proporcionáse otro destino , según las miras de sus altos
designios.
Luego que consideré los deseos de mi querido
compañero , y reflexioné en las especies , que aca­
baba de oir á Camueso-ingerto , sin dudar un pun­
to , tomé la pluma , y puse por extenso á Roberto
la noticia , diciendole mi parecer acerca de la oca­
sión , qne se nos presentaba por este medio para di­
rigirnos á nuestra patria en brevisimo tiempo , y
sin riesgo : El perfeéto conocimiento , que él tenia
de la Astronomía , venera el grande obstáculo de
Ja ignorancia de los rumbos , pues , caminando de
noche , no havria astro , que no pudiera servirnos
de piloto en nuestra aérea peregrinación 5 la otra
no pequeña diñeultad del gasto , tal vez , inútil,
que era menester sufrir para costear la máquina,
no hablaba con Roberto , pues su ningún apego
al dinero no me dexaba lugar aún para la duda.
Así fué , que sin pérdida de tiempo me respondió,
agradeciéndome la detención , que Yo havia hecho
en la Ciudad para facilitar desde mas cerca nues­
tros designios, si eran de su aprobación 5 en quanto á costear el artificio , no tuvo inconveniente al­
guno , para lo qual me dió letra abierta contra un
rico Mercader de aquel pueblo 5 pero, por lo que
hace al éxito, lo dificultó , porque , me decía , que
ya muchos de nuestros Européos en diversos tiem­
pos havian intentado hacer transitable el ayre , y
que sobre esta materia havian escrito varios Ma­
temáticos célebres > pero que nunca havia llegado
á sazón el proyeéto ; m as, no obstante ; que , su­
puesto , que aquí estábamos en el caso de la expe-

174

V l A G E S
periencia , tomáse las m edidas, como me parecie­
ra , pues todo lo dexaba en mis manos á la regu­
lación de mi prudencia.
Yo , por abreviar, tomadas todas las noticias,
y precauciones, conducentes al logro de mis de­
seos , valiéndome de dicho Camueso-ingerto , para
que me diese conocimientos en Micopolis , y diri­
giese las cartas, manejé el asunto con tanta fortu­
na , que , baxo las fianzas, que le di en mi abono
para su íntegra paga , ai cabo de seis meses me
escribió el Ingeniero Mico , que estaba ya en es­
tado de servir la máquina. Pusimonos de acuerdo
acerca del dia , en que havia él en persona de trahermela , y el lugar , en que havia de parar i este
era un elevado cerro inmediato á la Ciudad , adon­
de sigilosamente hice conducir envalijados mis mueblecillos , y una corta porción de municiones de
boca , por lo que pudiera acontecer. Iba avecinán­
dose la noche , y mi Matemático no parecía ; ya
estaba Yo desconfiado , y acusando mi demasiada
credulidad , solo disculpable por lo mucho , qua
iba á ganar en la certeza de las promesas > atalaya­
ba desde la cima del cerro , y por ningún lado vía
cosa alguna > cansabaseme la vista , y , apenas la
retiré , para tomar nuevas fuerzas, quando repen­
tinamente sentí sobre mi cabeza un ru id o , como
de una numerosa vandada de palomas , que pasa­
ban cortando el viento ; y , alzando el rostro pa­
ra observar esta novedad , hallé al artificio , y al
Maquinista ya á mi lado. Saludóme cortés , hablán­
dome , bastante para entenderle, en la Lengua Mo­
na j y me pidió perdón de la tardanza , que havia
consistido en no haver podido salir temprano aque-

D E W a N T O N.
I7 5
lia mañana de sil casa; pero que no havia gastado
en llegar, mas que diez h o ra s, no obstante ha ver
corrido trescientas leguas.
¡ Qué consuelo sentiría mi corazón al ver logra­
dos mis deseos , en quanto á la primera parte , que
era lo perteneciente á la m áquina! Y ¡ qué esperan­
zas no concebida , de que ya havia llegado el sus­
pirado día del regreso á mi patria después de una
tan penosa, y larga ausencia ! Quedóse el célebre
Mico aquella roche conmigo , recogidos ambos en
la dicha máquina , porque tenia también su cubier­
to , á manera ¿e una caxa de coche , para defen­
derse de los malos temporales 5 encendimos un gran
farol , que estaba en la trasera , ó popa ( como qui­
sieren mis ledores) en la forma , que le tienen las
naves en Europa ; y , en breves razones ( gracias á
su claridad ) me instruyó en todo el uso de cuer­
das , muelles , garruchas , palancas, tornos , cuñas,
velamen , clavijas, y demás instrumentos, con que
para parar , ó para qualquiera de las siete leyes
del movimiento ya lento , ya apresurado , se ma­
nejaba aquella mole ; me instruyó del peso , que
podía sufrir , á proporción de la elevación , que se
tomáse , pudiendo éste llegar hasta el enorme de
veinte arrobas ( cosa , que , me dixo , ni aún por el
pensamiento havia pasado , á quantos Hydrostáticos havian solicitado hasta entonces este descubri­
miento ) me proveyó de martillo , tenazas , clavos,
y otras prevenciones , por si ocurría algún acci­
dente , en que fueran necesarias i y , últimamente,
instruido de la ruta , que Yo quería tomar , me
dió una especie de brújula , para que me sirviese,
como de guia, hasta el puesto , en donde deter -

ij 6
Vi ages
minaba hacer parada , y una carta geográfica de
aquellas Provincias , y de los Reynos adyacentes,
para que me pasease á mi satisfacion por todas par­
tes : Ignoraba é l , porque no era del caso revelár­
selas , mis intenciones.
Llegó , por fin , la media noche : Estábamos
en el plenilunio, y arreció el Nordeste, conjunto
de circunstancias, que no quiso el sabio Mico , que
perdiese , considerándolas oportunisimas para mí
viage i recivió de mi mano el resto del precio
pa&ado $ partióse para la casa de un amigo pai­
sano , que tenia en la Ciudad 5 y Yo me remonté
por la región del ayre, perdiendo de vista en bre­
ves minutos el elevado monte, de adonde havia par­
tido : No me pareció, que , con la novedad, lle­
vaba el tino tan seguro , que huviera sabido poner
en práética las do&as lecciones que me havia co­
municado aquella sapientísima lumbrera de la M a­
quinaria , si huviese llegado el caso necesario ; pe­
ro , como soplaba el viento tan felizmente , no tu­
ve que hacer mas , que dexarme conducir : Tres
h oras, y media llevaba de viage , quando comen­
zó á rayar la aurora ; saqué mi anteojo 5 suspen­
dí el vuelo ; reconocí el terreno , aunque estaba
distantísimo 5 y ( ¡ qué pasmo ! ) me hallé perpen­
dicularmente sobre el tejado de la casa de campo
de ios Villanos, en donde se hospedaba Roberto;
que quiere decir , que anduve en aquel tiempo mas
de cien leguas con el mas feliz suceso.
Di un pequeño torno hacia la marina ; y , lue­
go que estuve sobre las playas de nuestra antigua
arribada , hice dar fondo á mi vagel volante, es­
condiéndole en el valle inmediato á la cueva, que
fué

D E W a N T O N.
I7 7
fué nuestro primer receptáculo en aquellas distan­
tísimas Regiones : Ya iba á salir el sol , quando lle­
gué á llamar en la casa de aquella rústica familia;
fue , laque salió á abrirme, la oficiosa O liva con
un hijuelo de mantillas en los brazos > tuve que su­
frir el íástid'o de sus afe& os, y el singular , cotí
que favorecen por allá , generalmente , las incautas
madres á las personas , que mas estiman , de entre­
garlas el muñeco , para que le hagan gorgear , y
le besen > siempre me estomagáron estas expresiones , pero michas veces era fuerza condescen­
der , por no desayrar su buena voluntad , y cari­
ños : Sus padres , cargados de añ o s, y sostenidos
en sus respetivas muletas , salieron á abrazarme , y
todos se sorprehendieron por mi inesperado arribo,
y mas , no viendo carruage , ni caballería alguna.
Renováronse memorias antiguas, creció el al­
borozo , y lkgáron las voces hasta los oidos de
Roberto, que inmediatamente dexó la cama. M o ­
lesta , y nada útil á mis Ietores fuera la relación
del tierno diálogo , que pasó entre los d o s , luego
que , acabados los primeros públicos plácemes, quedámos solos ; por tanto omito expresarla por me­
nor : Hicimos una breve recopilación de nuestras
aventuras 5 expiquéle las apreciables circunstancias
de la admirab.e máquina; concebímos nuevamen­
te unos vivos deseos de la vuelta á nuestra patriaronferímos con toda reflexión , lo que debíamos executar para ei logro de nuestros deseos >ocultámos á
aquella familia nuestros proye& os, no fuera que un
imprudente cariño nos los desbaratára ; y , pretex­
tando , que teníamos que hacer desde lo alto de un
cerro unas observaciones astronómicas, que podrían
Tont. IV.
If
set-

178

V 1A G E S

serles mui útiles en adelante , en donde necesita­
ríamos permanecer sin trato de gentes por una se­
mana ; les hicimos conducir , á el que estaba inme­
diato al valle , en que havia Yo colocado la má­
quina , una abundante provisión de p a n , fiambres,
fruta , vino , y agua , como para ocho dias ; no
perm itim os, qnedáse persona alguna , como ellos
querían , á servirnos? y solo Ies prevenimos , que al
fin de la semana viniese un M ono, por si se nos
ofrecía alguna cosa : Es regular ,que así lo hiciesen;
pero ¡ qué admiración sería la de aquellos rústicos, y
qué juicios tan graciosos , y ridículos los de la su­
persticiosa vieja , quando no halláran alli mas ras­
tro de nosotros, que la tienda de campana , que
para mayor disimulo se havia armado en aquel
puesto , y una porción de monedas en unos pape­
les con prop o rció n , y distinción para todos ellos!
Aunque puntualmente no puede saberse , se dexa
brujulear por los risibles , necios discursos, que
siempre forma el vulgo, quando se le ocultan las
causas de unos efeétos maravillosos , á lo menos, en
Ja apariencia.
Desembarazados de aquella compañía , deseen-«
dimos al lirgar del escondite de la ral máquina , y
aunque pesada , luego que pusimos en juego la ma­
niobra correspondiente de ruedas, y palancas, la
movimos con tanta facilidad , como lo cuento ; su­
bírnosla á la cim a; acomodámos en ella nuestras
provisiones; encomendémonos mui de veras en ma­
nos de la Providencia Divina con todo el fervor,
y devoción , que respiraba la religiosidad del cora­
zón de Roberto > y , siendo como las siete de la
tarde , al ponerse el s o l, levantamos, el vuelo, soc
. > . plan-

D E W a NTON,
I7p
piándonos el viento de Poniente, Llevábamos encen­
dida la gran linterna 5 y la bruxula , y tel relox á
la mano ; inclinóse un poco el ayre á Sud-Oesre , y
entonces me dixo Roberto : Parece , A m igo, que
todo se nos va proporcionando á medida del deseo;
según el tiempo , que ha , que caminamos , ya he­
mos volado treinta leguas >por tanto , estamos fue­
ra del Golfo de Eschenobacia ; y , si el ruido de las
olas, y la altura del Polo no me engañan , nos haIlimos sobre el mismo banco de arena , en que , des­
pués de la deshecha borrasca , que por tres dias pa­
decimos en el Occeano , fracasamos, y , deshecha
nuestra nave , permaneciendo solos en el mal com­
paginado resto de b u q u e, que havia quedado de
ella , fuimos zozobrando , y dirigiendo nuestras de­
precaciones al Altísimo , hasta que , al estar á la
vista de la playa , cesando la tempestad , pudimos
tomar tierra , salvándonos por el dicho Golfo en el
pequeño esquife , que nos havian dexado nuestros
desdichados compañeros; y , como a este parage , en
que estamos nos conduxo un Norte deshecho, pa­
ra lograr apartarnos felizmente de las tierras incóg­
nitas australes, y llegar á algunas costas conoci­
das , necesitábamos, que se levantáse un buen vien­
to de Sur , y esto es, puntualmente , lo que va su­
cediendo ; en cuya inteligencia , podéis , pues lo en­
tendéis , mejor que Y o , tocar los registros conve­
nientes , y , dando media vuelta á la izquierda , di­
rigir el rumbo hácia el Septentrión.
Así se executó , y así caminámos hasta las diez
de la noche , en que ya estaba el viento fíxo al Medio-dia > pero , haviendo tomado , poco á poco,
cuerpo, pasó,últimamente ,á ser un deshecho uraZ 2
cán;

l8o

V lA G E S

cán ; alteróse el mar ; y las o las, que nos amenaza­
ban á bramidos , tanto se encrespdron , que nos
fue fuerza remontar el vuelo , para no anegarnos?
entonces fue , quando , envistiendo un recio torbe­
llino á la máquina , lo primero , que hizo , fue ar­
rancar el farol, y dexarnos envueltos en la obscu­
ridad , pues unas densas nubes tenían ofuscada la
claridad de la luna 5 rompió los cables , deshizo
las velas, desbarató todas las olas sobrepuestas, y
nos llevó algún tiempo hechos pelota , y juguete
de su poder violento : No nos havia quedado ya
socorro en lo humano , y , quando por momentos
esperábamos, q u e, perdiendo su fuerza el viento,
no pudiendo sostenerse la mdquina , por haverse
ya deshecho su artificio , seriamos sepultados en el
centro del mar , fuimos arrebatados por un furioso
remolino , y , dando indecibles buelcos , estrelló
( según después colegimos ) aquel armatoste contra
una escarpada roca , que sobresalía en medio de las
ondas: Privónos de sentido el terrible golpe 5 pe­
ro , con poca diferencia de tiempo , volvimos en
nuestro acuerdo , y , abriendo los ojos , nos halldmos , como unos pajarracos , sobre un alto esco­
llo , sin abrigo , ni auxilio alguno , sin saber, quanto tiempo estuvimos zozobrando por los ayres , ni,
a que hora acaeció aquella aventura , pues ya iba
amaneciendo , quando finalizó nuestro parasismo;
de la famosa mdquina apenas havia quedado tabla
con tabla , ni alguna otra cosa de toda su compo­
sición ; y , finalmente , solo estaban junto á nosotros
las maletas en donde llevaba Yo estos borradores
de mis aventuras ; y alguna parte de nuestros bas­
timentos ; todo lo demás havia > sin duda , roda­
do

de W ant on.

181

¡do hasta la orilla, de adonde lo arrebató la resaca
de las olas> y entre las pérdidas no fue la menor
la de algunos legajos de apuntaciones , y memo­
rias de las observaciones de mi Amigo Roberto,
cuya lección hirviera sido en Europa de grande in­
strucción , y deleyte.
En esta situación nos hallábamos , sin saber,
que partido tomar, y así pasámos toda la maña­
na , hasta que á media tarde descubrimos , como
á dos leguas de distancia unas velas , que cruza­
ban aquellos mares ; recivímos un inexplicable con­
suelo 5 y , para atraher con la novedad á aquellos,
pasageros , atando al cabo de unos restos de tablas
de nuestra máquina los pedazos de lona , que havia perdonado el viento, levantándolos en alto , los
movíamos á uno , y otro lad o , para hacernos v i­
sibles > como lo pensámos, lo conseguimos , porque
los visos de los reflexos del sol en el lienzo les lle­
vó la atención, y con el anteojo distinguieron pron­
tamente nuestras personas, y , haciéndose cargo , de
que seriamos algunos miserables náufragos , diri­
gieron su rumbo hacia nosotros. Tiempo havia
de venir , nos deciamos mutuamente , en que se
finalizasen nuestros trabajos , cuya memoria nos
servirá algún día de complacencia $ por fin lle­
gó el caso , de que la Providencia Divina se
apiadáse de estas sus criaturas> démosla humilde­
mente gracias por su clemencia , y aprovechémo­
nos de sus beneficios : Ya al fin de tales colo­
quios havia corrido la nave lo bastante, para co­
nocer , que era un navio mercante, trayendo pa­
ra complemento de nuestras satisfacciones la vandera inglesa ; Recogiéronnos en el bote , y bre­
ve-

182

V IAGES

veniente en el buque principal, en donde , al oír­
nos hablar inglés , y vernos vestidos tan extraor­
dinariamente , se llenaron de admiración , y nues­
tros ojos de lágrimas movidas de la ternura , y
gusto , que inundaron á nuestros corazones al recivir los plácemes , y bien-venidas de nuestros hon­
rados compatriotas.
Un mes duró la navegación , hasta que con
la mayor felicidad llegámos á Portsmouth , y en
todo él no huvo dia , en que no tuviésem os, que
satisfacer la curiosidad de nuestros conductores.
Les parecía cosa de sueño nuestro suceso 5 cada
una de nuestras raras aventuras les causaba la ma­
yor estrañeza 5 pero sobre todas les sorprehendió
la de la máquina volante. ¡ Qué pérdida 5 decían,
tan incomparable ! ] Qué lástima , que fuese tan
corto el tiempo , que estuvisteis en ella , que no
pudieseis haver comprehendido su construcción!
í Qué servicio huvierais hecho á la Patria ¡ ¿Quién
huviera en tal caso podido resistirnos , si á nuestro
espíritu reboltoso por mar , se huviera agregado
el ambulativo por el viento ? N o havian entonces
de burlarse de nuestras harengas > de nuestros dis­
cursos pathéticos , y , lo que es peor , de nues­
tro poder lo s................. A qui se miraban unos á
otros, y por el bien de la paz dexaban el razo­
namiento , en lo que claramente se dexaba cono­
cer , que aún entre tan corto número no faltaba
su partido de oposición. Nosotros agradecidos , á
ninguno queríamos dexar descontento ; y solo en
punto á la pérdida de aquel nunca bien alabado
artefado v o lá til, los consolábamos diciendoles, que,
supuesta la habilidad del diestro Hydrostático , que

D E W a N T O N.
183
le inventó , y puo en prá&ica con feliz suceso,
pues no es culpa del arte , que el artificio tenga,
que ceder á una ficrza extraordinaria de los elemen­
tos , si Dios , por adelantamiento de las A rte s, le
concede la larga Tid a , que le deseamos, veremos
con el tiempo venr vagando por la región del ayra tal porción de dios , que se inundará de Micos,
y de Monos nuestra Europa.

(I )

R E T A Z O S (*)
DEL GRAN DICCIONARIO
DE
CIENCIAS , Y A R T E DE CORTE,
QUE CO M PU SO E L E X P E R I M E N T A D O
Señor Tom ate, según pude recoger , y poner en orden
de los borradores , que manchados, rotos , y , por la
mayor parte , ininteligibles , me regaló él mismo '■
> co­
mo dexamos arriba insinuado a lfo l. 23. de esta obra.

(##) unas píldoras de hermosísi­
ma configuración por defuera , pero interior­
mente de una confección del mas adivo veTom. IV.
Aa
ne-

A

dulaciones

(*) Aunque se tenga por baxa esta voz , se ha puesto
así por parecer que se acomoda mas con su texto origi­
nal ; no obstante , que un erudito del tiempo estuvo mui
empeñado, en que escribiese : Rapsodias ; sobre lo que , se­
gún costumbre de estas sabandijas, habló mil divinidades,
acerca del vestido encarnado , ó azul de los Rapsodistas
para recitar la Iliada , ó la Odysea ; y otras varias cosas
tan del caso como estas : No hice asunto de sus despro­
pósitos ; y él en venganza me amenazó con desacreditar
mi obra ; Y o recivi esta noticia del eruditisimo desacredi­
tador con una salva de carcajadas , conociendo , que el Pú­
blico daría a sus notas igual graduación , á la que ha con­
cedido a las de sus habladorísimos mentecatos compañeros.
(**) No se debe estrañar, que en aquellos remotísi­
mos países una misma voz tenga dos sentidos, y tan diver­
sas las significaciones, como ser una la de la común acep*
cionj



tu

neno: Recetanse comunmente para personas de
alto cara& er; y se toman por el oído.
alabanza : Especie de prisma, en que aparecen los
colores , que no hai : Sirve de diversión á las
gentes ricas , y poderosas; pero le usan por ne­
cesidad los inferiores.
amistad : Mascarilla para disfrazar qualquiera sus
verdaderas , y reales facciones , y obrar sin ser
conocido.
barbarie : Una materia sutilisima , que se introdu­
ce en muchas composiciones celebradas por un
milagro del arte, y de la ciencia.
bienes : Instrumentos mui á propósito para hacer
las máquinas, llamadas Méritos,
brazos : V elas, con que se navega felizmente aún en
el tiempo de mayor borrasca.
buena - f c .......... Aqui estaba rasgada una porción
del
cion ; y otra la que explica el G ra n Diccionario ; pues lo
mismo frequentemente ve m o s, que acontece en nuestra E u ­
ropa : ¿ Quien entre nosotros oyese decir ( sin mas antece­
dente ) que uno hayia hecho un regalo de unas medias blan­
cas , y un Agnus D e i ; no creeria que se hablaba de un
presente para una novia de Aldea , que consistía en un buen
calzado para el dia de la b o d a , y un dige , 6 relicario pa­
ra que le colgase al lado , dando envidia a las restantes moci­
tas , que no tuviesen una gala semejante ? Pues puede ser
el significado tan diverso, como dar entender haver regalado
á alguno que estuviese contagiado de la numismo-manía,
unas monedas españolas de baxo precio , las primeras del
Reinado de Don Juan el I. por los años de 12 9 0 , y las
otras un siglo mas modernas , en los tiempos de Don Enri­
que III.
Las voces significan, lo que quiere el común consentimien­
to de las gentes.

del papel de modo que no se podía leer cosa algu-'
na y enLverdad que es pérdida '•>pero pérdida que
tu viera podido repararse si To no fu e r a flaco de
memoria porque acerca de este punto me dixo ad~
mirables cosas el Señor T o m a te y puso m ui de bultolos exemplos.

;

,

,

,

,

,

bueñas - palabras : Cierto simple de

un sabor agra­
dable , que está en moda recetar para todos los
males > pero que jamás surte efe&o por sí solo.
cejas ( arqueamiento de) según los últimos cálcu­
los phisiognómicos , es una de las indefectibles
señales de próxima mentira.
ceremonias : Ciertos perfiles, y sobre-puestos de
las obras >por lo regular , risibles, ó superfluos.
charlatanería : Arte cncyclopédico para poder
sin estudios hablar admirablemente en todos los
asuntos , que se ofrezcan ,con la misma inteli­
gencia en unos , que en otros.
cortesías : Formulario del arte de mentir por há­
bito > las fórmulas son diversas , com o, por exemplo : Besóos las manos $ ni se besan , ni ral cosa
se desea :N o bai mas que mandar , lo que se ofrez­
ca $ jamás se cree llegue el caso de cansarse en
obedecer. Hai otras proporcionadas al caraiter
de los sugetos, que las usan i como : A Dios , Se­
ñor •, para los que se creen personages de supo­
sición : A Dios , Señor mió ; para aparentar pro­
tección con fingimiento de agasajo , y realidad
de vanidad, y sobervia : Alguna vez suele ser
por efeito de mentecarisrro : A Diosy Amigo ; pa­
ra tomar el tono de superioridad con una menti­
ra al canto : A la orden 5 para arrendajos de Pa­
laciegos afeitados : Siempre suyo >para embusAa a
te-

uvy
teros de quatro costados, &c. &c. &c.
desvalidos: Aquellos agentes principales de las fuer­
zas centrífugas.;
dones : Segurísimo emplastro con que maduran los
humores mas empedernidos.
empeuos : Palancas, cuyas fuerzas son mayores , ó
menores á proporción de quanro son mas, ó me­
nos compuestas ; y según la habil'dad del facul­
tativo respecto á los casos , y tiempos de su apli­
cación.
enredo : Fuerza resultante *
, es la única que pro­
viene de diversas fuerzas paralelas, cuyas direc­
ciones se encaminan á la unión : Vease : Inte­
reses.
erudición : Arte de hablar en todo ,

y de entender
de todas materias: En Simiópolis se aprehende
fácilmente por haver innumerables escuelas p ú ­
blicas , particularmente en los estrados, antesa­
las , y tiendas ; hai quien asegura , se ven ya al­
gunas en las cocinas , con motivo de la gran co­
lección que en ellas se ha hecho de cantidad de
códigos de la facultad , que han parado allí en­
volviendo especias: Se espera que prontamente las
haya en los portales y y caballerizas en recom­
pensa de las diversiones , que de estos lugares ha
enviado la Librea á los gabinetes.
esperanzas : Unas á modo de carantoñas de cartón,
que aparentan encerrar un tesoro , y solo contie­
nen pedacitos de vidrio , ó latón : Son mui buenas
para entretener , y hacer callar á los chiquillos,
que aún están con la leche en los labios.
farándula : Arte de hacerse persona enigmática , y
de protección.
FOR

(V)
ifortuna : Alguna vez suelen así llamarse ciertos

pantános , y cenagales mui cubiertos de yervas,
y florecitas , en d ande perece el que pone despre­
venidamente el pie encima.
gracejos : Ciertas sales tan contrarias de las comu­
nes , que todo lo corrompen , y dañan.
gracias-picantes *. Unas salsas ? de que se hace mu­
cho uso en las mesas de algunos poderosos , por­
que su estragado paladar se conforma con se­
mejante gusto j pero de pésimo sabor para las
personas sensatas , y mui nocivas para las ino­
centes.
habladuría : Miquina bélica , que cansa terribles
destrozos; los que la logran con toda su per­
fección , son tan osados , como aborrecidos , y
suelen perecer precipitados por ella misma.
holgazanería : .Adornos diarios para todos tiem­
pos de gente rica > parecen mui mal, y , no ob­
stante j no se adquieren sino á costa de gran­
des caudales.
ingeniatura : Voz del arte venatorio , genérica,
comprehensiva de toda suerte de lazos, cepos>
trampas, &c. para todo género de piezas.
intereses : Fuerzas paralelas , cuya dirección se en­
camina á reunirse : Los hai de diversísimas es­
pecies j no son los de menos resistencia los de
metal.
jactancia : Unas grandes vexigas mui hinchadas
que rebientan con grande estrépito , pero que
no contienen otra cosa , que ay re.
xagoteria : Arte mecánico ; suele exercerse baxo
de otros nombres por sugetos de graduación , y
gerarquia : Tiene varios curiosos instrumentos,
co-

(VI)
como : A-los pies-de V. fuelle para llenar de vien­
to varios cuerpos , que se inflan fácilmente. Lainnata-piedad-de V\ tenazas para descerrajar el
cofre , ó escritorio mas renitente , & c. & c. & c.
m a n ejo : Ciertas trampas para pillar Leones , T i­
gres , y otras fieras de mayor entidad.
mano : Instrumento de diversas significaciones , se­
gún su vdria aplicación , como : "Tener mucha ma­
no i es un acopio de materiales oportunos , pa­
ra hacer las fábricas mas disparatadas ,que ocur­
ran : Dar la mano 5 es usar con los graves de di­
cho instrumento, para que, poniéndose mas leves,
que la espuma , queden en aptitud de subir has­
ta donde se aplique la máquina. Mano d manoi
es la unión de estos instrumentos , con que sin
ruido , puesto en ellos el material correspondien­
te , se forman las madejas , y de alli los ovillos:
También en la misma máquina suelen fabricar­
se cuerdas , cuchillos , y otros varios instru­
mentos cortantes, y magullantes. Mano sobre el
pecho i suele denotar algunos símptomas del co-?
razón , á veces, aparentes.
menesterosos : Yunques en donde, puestos á pro­
porción , se descargan los golpes de ios impru­
dentes.
méritos : Ciertas máquinas pneumáticas de unos
muelles mui fuertes para elevar diversas mate­
rias , que por su pesadez jamás saldrían del pol­
vo de la tierra : Se hacen con varios materia­
les ; las hai de oro , y plata i otras de paño de va­
rios colores; otras de papeles genealógicos j otras
de tierras gredosas , y bien unidas, & c.
Moneda : Cierto simple necesarísimo para la perfec­
ción

(VII)
clon de todos los compuestos en las Ciencias, y
Artes. 0:ras veces significa lo mismo que má­
quina de transformación. A q u i al margen havia
una nota \ue decía : Exemplos : Luego que apre­
hendieron á ponerla en movimiento , el Señor N .
de un Mono necio , é inhábil para to d o , quedó
d o do , ernditisimo , y apto para qualquiera em­
pleo , ó dignidad : El Conde de N . de un de­
linquiente perjudicial en la república , se vol­
v ió un Paire de la Patria : El Caballero N . de
un pobre pechero , villano , y de ínfima raza,
se transformó repentinamente en un Noble de
quatrocientos costados , y m as, si huviera que­
rido , &c. &c.
monería : Ciencia de rendir fortalezas por sorpre­
sa , y por asalto.
mutua dependencia : Unas ayudas mui eficaces,que
facilitan todo lo que en otras circunstancias sería de difícil digestión.

:....

,

A q u i havian caído unos borrones
que impedían la leElura , y yo por no fa lta r a la
debida legj.lldad he querido dexar en blanco este
articulo.

Nobleza

: Cebo para cazar aves de vuelo mui
remontado.
oropeles : Ciertos m uebles, cuyo contado enton­
tece , y emboba á quien los maneja sin inte­
rior conocimiento ; por lo regular, se hallan , en
los que se dexan llevar únicamente de su exterior
brillantez :
paciencia : Fruta del país mui necesaria para el man­
tenimiento de pobres, y desvalidos. También es
medicinal: Vease; Quexas.
obsequios

(VITI)
pesetas : Un específico eficacísimo contra toda espe­
cie de insultos : Es probado.
pobreza : Accidente mui común en aquellos países*
debilita de pies á cabeza , á quien acomete , y
le dexa inhábil para todo : Solo se cura con el es­
pecífico Pesetas.
pretendientes : Especie de mazos , con que debe
labrarse la dureza de los poderosos; se hacen de
diversas materias , como de papel, de madera , de
plomo 5 estos últimos son mas útiles.
querella Es lo mismo, que el sonido baxo de qualquiera cosa, y suele ser tan remiso, que es me­
nester gran perspicacia de oido para llegar á
percibirle.
quexas : Unos tonos tan patéticos ,que lastiman de­
masiado al pecho , y , si alguno se aventurad executarlos, queda de resulta necesitado para su cu­
ración de usar con abundancia de cierta fruti­
lla del p aís, que hai para tales casos: Vease P a­
ciencia
risitas : Moneda contrahecha , que los no inteli­
gentes pasan fácilmente por de ley 5 hai de ellas
algunas absolutamente falsas? otras tienen parte
de liga.
sinceridad , Arma prohibida ; está expuesto á gran­
des penas, el que la usa : Ya se halla mui rara.
sobervia : Unos risibles aparatos, y composturas pa­
ra dar aumento , y realce, á lo que por sí es ri-.
dículo , y despreciable.
trapala : Especie de escala , con que se llega á
grandes eminencias ; pero no suele ser mui se­
guro este instrumento , por sustentarse en unos
pies mui resvaladizos»
TRA-

(IX)
: Unos humos de mui buen olor,
pero que transtornan las cabezas , y singularmen­
te las de las Monas.
truhanería : Arte de medrar.
valimientos «Ciertos m uelles, con que obran las
fuerzas centrípetas.
vanidad : Un condimento de pe'simos efectos, pe­
ro , no obstante , de general uso.
verbosidad : Por lo común, se conoce con este, nom­
bre una dolencia de mucho riesgo í y el que la
padece, está en un continuo delirio.
zalamería : Salvo condu&o , con el que se concede
entrada franca , aunque sea en la plaza mas cer­
rada , y defendida.
zelo : Una especie de capa para lograr la propria
conveniencia. Tam bién suele servir para ocul­
tar las armas ofensivas , y prohibidas por todas
Leyes.
Estos son los artícu los, que sin tergiversación
alguna estaban íntegros en los referidos papeles j se
omiten otros muchos , por no faltar á la prometida
legalidad, pues para haverlos puesto corrientes , huviera sido necesario enmendarlos , y suplirlos en várias partes > en que se hallaban defectuosos.

tratamientos

FIN DEL IV. Y U L T IM O T O M O .

ERRATAS.
CORRECCION.
Pag.
Lín.
6 ......... 1 8 . . . . mas, tener . . mas , y tener.
ibi........ 23. . . . Y no dudé . . Yo no dudé.
26 . . . . . 8 . .. . quitarlas . . . . quitarlas.
4 9 .......... 6 . . . . mismo...........mismos.
58 . . . . 1 ......... biá , ............iba.
7 1. . . . 25 . . . . sentaoos . . . . sentaos.
80. . . . 2 4 .. . .confinante á . confinante con,
1 12 . . . 29. .. . industra . . . . industria.
1 14 . . . .26.. . . d el................. de.
13 5. . . . 3 . . . .pobres hidalgos, hidalgos pobres.
137.. . 12. . . . dieiendolc .. . diciendole.
163. . . .23 . . . veis................ veáis.
165 . . . .v8. .. . cansado..........cansada.
Ti

•'*- *-V *

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