Viages de Enrique Wanton a las tierras incógnitas australes, y al país de las monas: en donde se expresan las costumbres, carácter, ciencias, y policía de estos extraordinarios habitantes. Tomo IV
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- Impresos
- Autor
- Seriman, Zaccaria
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- spa
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- 183
- Identificador
- 0000000200
- Miniatura
- https://patrimoniodigital.ucm.es/r/thumbnail/789579
- Traductor
- Guzmán y Manrique, Joaquín de
- Notas
- Obra digitalizada por la Universidad Complutense de Madrid perteneciente a la colección privada de Jaime Jaureguizar
- Procedencia
- Jaureguízar, Agustín
- Colección de la edición
- Colección de Protociencia-Ficción Mnemosine
- Impresor
- Librería de Don Bernardo Alberá
- Lugar de publicación
- Madrid
- Idioma
- Español
- Europeana Type
- TEXT
- Europeana Data Provider
- Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid
- Derechos
- Universidad Complutense de Madrid
- Licencia de uso
- CC BY-NC-ND 4.0
- Fecha de creación
- 1778
- Formato
- image/jpeg
- application/pdf
- extracted text
-
"i
SUPLEMENTO ,i ni
O SEA
TOMO Q U ARTO , Y ULTIMO
DE LOS V IA G E S
D E
ENRIQUE WANTÓN
r A EL PAIS B E LAS MONAS;
EN
D O N D E
SE
E X P R E S A N
las costumbres , caratter , ciencias , y policía
de1estos extraordinarios habitantes.
O R D E N A D O , Y D A D O A
LUZ
de unos antiguos manuscritos ingleses
P O R D O N JOAQUIN D E G U ZM AN
y Manrique,&>c.
,
Con láminas, que demuestran algunos pasages de
la Historia.
CON LAS LICENCIAS NECESARIAS.
En Madrid : Por D on A ntonio
__________
A ñ o de 1778.
de Sancha .
Se hallara , y los antecedentes en casa de Don Ber
nards Albera Carrera de San Gerónymo.
,
Que muchas excepciones hai en ellas;
N i las cosas del mundo son iguales.
Zuñere. Leonard, Satir.
INDICE
DE
LOS C A P I T U L O S
de este Libro Quarto.
( ^ A P . I. De la tertulia , á que asistieron Fol.
Enrique , y Tulipán en un Lugar de su
tránsiro.......................................................... ' i .
Cap. II. Llegan algunos forasteros á Ja po
sada , y entre ellos un antiguo Amigo de
Enrique ................................................
II.
Cap. 1ÍI. De los juegos, llamados de prendas.
22.
Cap. IV . De los Hidalgos de los Lugares
en aquellas Provincias............. .................
29.
Cap. V . Instrucción , que dió el Alcalde
acerca de los Hidalgos del Lugar..............
39.
Cap. VI. Del convencimiento del Señor T o
mate acerca de los vicios de los Lugares. $o.
Cap. VII. Dase idea de los Mnramónos ; y
de las aventuras del Señor Roble.............
57.
Cap. VIII. Llegan Enrique , y Tulipán á la
Provincia Egestaria......................... ..
68.
Cap. IX. De los motivos de la mala figura
de muchos Monos...............................
75.
Cap. X. De la aventura , que experimentáron en la Provincia de InopiaJia................
83.
Cap. XI. Del buen hospedage, que encontra
ron después de su suceso....................... .. . 93.
Cap. XII. De la casa , y caratter del Maes
tro Cáñamo....................................................
100.
Cap.
Cap. XIII. Llegan Enrique , y Tulipán á las
„ castas nipiidianales de aquel Continente.-,
Cap. XIV. De la lucha de íig r e s ................
12 b .
Cap. X V . Dase uro. idea en general de los
Monos Fastuarienses..................................... 1 3 1 .
Cap. ,X y i. Enrique , y Tulipán siguen sus 7
viages por las Provincias de aquel Con
tinente.....................
139Cap. XVII- De la Eschenobacia.....................
14b.
Cap. XVIII. Del establecimiento de Enrique
en la Provincia de Anti-micancia...........
154.
Cap. X IX . De la conversación de Brusco,
y Camueso..................................................
163'.
Cap. último. De la salida de Enrique, y
Roberto de aquellos países , y regreso á
su patria........................................ • ...........
170.
?Offe>ü/-'íl 3 b
•’ '
. ■■■)
Fol. i
SUPLEMENTO,
O SEA
TOMO QUARTO
DE LOS VIAGES
DE
ENRIQUE WANTON
A L P A IS D E L A S M O N AS*
e f f ......■
- ■=.
i
. ■.
'
. . =- = = ^ 3
CAPITULO PRIMERO.
,
D e la tertulia
a que asistieron Enrique
Tulipán en un L u g ar de su tránsito.
A
•L
(Quella ternura , y sensibilidad , que rebosa
ban en mi corazón , efe&o 6 bien de una delicada
crianza , b bien de cierta interior organización , que
poco á poco me havia dirigido á habituarme á ellas,
luego que el infeliz reo quedó entregado al poder
de la Justicia , me entristecieron , y llenáron tanto
T*m. ÍV.
A
de
%
V I A g te s
de amargura , que nada deseaba mas que dlexar
aquel Pueblo , que havia sido el teatro , en quce Yo
havia representado tan fatal escena. Es cierto , que
obré con reditud , reduciendple a un calabozo), y
libertando á la tierra de tan contagioso enemigo >; pe
ro tampoco es dudable , que aquel desdichado , des
pués de un diluvio de miserias , que tendría qme pa
decer en la cdrcel, havria finalmente de dar su vida
en un patíbulo en castigo de sus delitos , y paral pú
blico exemplo , y freno de los mal hechores. rTodo
esto recapacitaba y revolvía en mi mente; pon: tan
to , solicitando mi sosiego , determiné , que sailiesemos prontamente del Lugar , conociendo, quie en
breve se hallarían algunas nuevas extravagancias del
País , que me disiparían aquellos melancólicos pen
samientos , y me pondrían nuevamente en mi naitural
buen humor.
Ya havia tres horas, qué caminábamos á buen
paso , quando divísimos un Pueblo , que no pairecia
de mucha consideración ; á poco mas de una hora
Ilegimos i él 5 y juzgándole á propósito para des
cansar , preguntámos por la mejor posada , á lai que
dirigidos por un mozuelo , nos encaminámos inme
diatamente. Era ella poco mas decente , qu e la
del paSa-do descalabróla estylo del País) pero , por
fin, tenia un par de cámaras menos incomodáis > de
las quales tomámos una por nuestra qúenta: El H ués
ped no era tan bárbaro como el de nuestra antterior
aventura ; bien presto lo echámos de v e r , pues á
breve rato después de la llegada, entró en nuiestro
quarto con el sombrero en la mano y pidiéndonos
diez , ó doce perdones , nos preguntó los nombres,
y la dirección , que trahiamos, y que haviannos de
,
£ 0 -
D E
W
a
NTON.
3
tomair , po’qne tenia que dar diariamente razón a!
Seño>r Alcalde de Ja gente , que recogía en su casa.
Parecióme idmirable esta providencia , mayormen
te si se executa con toda la vigilancia , y las precau
ciones, quese necesitan para el logro de sus redas intenci'ones.Mi Am igo Tulipán mui poco acostumbrado
á dar quena de sus acciones, como Señorito , cria
do entre una tropa de aduladores, y truhanes , cre
y ó qme aquel pobre Mono havia hecho una injuria
a todlo su lhage con el formidable desacato de pre
guntarle de orden de la Justicia , quien era , y adon
de se: encaminaba; esto le parecía curiosidad excu
sada , y lo otro ofensa de su cara&er , pues como
apenas havia salido en su vida del recinto de la C a
pital , estañaba siempre que se ofrecía semejante
lance , que huviese en todo el R ey rio ángulo, endondie no huviese noticia de su persona , y circun
stancias : En esta inteligencia me dixo aparre tímido,
y acordándose de lo pasado : N o quiero, por no
exponeros á un nuevo chasco , dar á este desvergon
zado ía respuesta , que merecía su atrevimiento 5 pe
ro tatmpoco me parece razón , que pasemos por la
baxeza , haviendo tanta distancia de la suya á nues
tras personas, de satisfacer individualmente , á lo que
viene: á indagar, solo por meter su cucharada , en
lo qu<e no le importa ; y así , digámosle , en lugar
de lo>s nuestros , qualquiera otro nombre , y acer
ca d e la dirección de nuestra marcha hagamos lo
mismio.
T e n e d , T ulipán , le repliqué inmediatamente.
? Es jposible, que para una ridicula, y mal fun
dada vanidad haveis de acordaros del punto de ho
nor d e vuestras circunstancias, y nacimiento tanA 2
fue-
4
V I A GE S
fuera de propósito , y á renglón seguido haviaís de
cometer una vileza tan agena de aquel lustre ? M en
tir redondamente , ocultar vuestro nombre , ha
cer sospechosa vuestra marcha , y ¿ con quién r Con
la Justicia 5 con quien lleva por delante el nombre
del R ey , sagrado nombre , á cuyo eco las armas
de la nobleza no sirven mas que para defenderle $ las
personas para servirle 5 y para obsequiarle las pala
bras. Mentir es la nota mas infame de las personas
honradas ; ocultar su nombre es la cosa mas aigena
de los sugetos de caraéter : Y ¿ qudl sería vuestro ru
bor , quando prontamente os vierais convencido de
embustero por un Mono soez, y baxo, como ese, que
está esperando nuestra respuesta? ¿No conocéis , que
es imposible , que Yo pueda ocultarme, ó equivocar
me en todo el Reyno con otro, que con Roberto ? La
noticia de nuestras dos personas , ya por pinturas,
ya por relaciones , ya , porque en la Corte , que es
patria común , nos han visto , há corrido por todo
este Continente 5 y aun por eso, como podéis adver
tir , la admiración al verme , en algunos es ninguna,
y en otros no es tanta , como nos prometíamos. Po
neos , pues , Amigo mió , de mejor acuerdo , y con
curramos gustosos á unos fines tan re&os , como por
medio de esta providencia se propone el Gobierno
Político. Dicho esto , hice aproximar al Huésped,
que todo este tiempo havia estado descubierto, y,
sin moverse de la puerta , esperando con gran pa
ciencia el fin de nuestra secreta controversia 5 infór
mele , de quanto solicitaba saber 5 apuntólo en un
papel roñoso por apéndice de la qiíenta de paja , y
cevada 5 y repitiendo sus cortesías, se separó de no
sotros.
No
D E W a n t o N.
5
N o dexé de estrañar esta tal qual crianza en uno
de aquellos , cuya clase es el modelo de la desver
güenza , y grosería ; y haviendo averiguado la cau
sa , hallé , que era el personage , que tenía la mejor
tertulia , que havia en el Pueblo : Era aquel Lugar
de forzosa parada > para los que transitaban por
aquella carrera , que era una de las mas concurridas
del Reyno 5 en virtud de esto , el Alcalde , y el Re
gidor del Estado Noble , los del General , el Escri
bano, el Fiel de fechos, el Maestro de niños, el Bar
bero , y quatro , o cinco de aquellos Republicanos
mas granaditos , y puestos en limpio ocupaban por
las tardes el banco del Herrador , que estaba á la
puerta de la posada , un escaño , cuyos pies se igua
laban con un pedazo de texa, que se ponía baxo uno
de ellos, y dos, 6 tres sillas despide-huéspedes, por
ser su asiento de tabla , y de lo mismo el respaldo con
sus laborcitas sacadas á punta de navaja , y perfi
ladas de tinta , y roña 5 allí alternando con los ci
garros, sonsacando , para saber las interioridades de
las casas , á quantas incautas mozas de servicio pa-<
saban de guardapiesillo por especias á la tienda , ó
á la fuente por agua , y averiguando , por hablar
únicamente , de los gañanes , y pastores , que se Ies
ponían delante , el estado del campo , y de los ga
nados , y siempre , que podian , las intenciones de
sus Amos acerca de sus asuntos particulares, gober
naban no solo su rincón , sino la Provincia , el R eyno todo , y aun los demás del Continente , aun
que ni aún su situación material sabían ? pero el
motivo mas poderoso , que los congregaba en
aquel puesto, era la curiosidad de ver á los foraste
ros , que arribaban al meson , y saber las nove*
6
V 1A GE S
dades, que podían pillar al vuelo.
Como fué nuestra llegada entre dos luces , ya
no estaban allí , por ser la hora , en que iban á
poner gobierno en sus casas , á cen ar, y á to
mar la espada debaxo de la capa , para andar lue
go toda la noche de gallo ; pero antes que saliesen a
sus rondas , y cotarrerias , mientras llegaba el tiem
po competente , tenían mas de dos horas de tertu
lia , sentados en unos anchurosos poyos, qué havia al rededor del hogar del parador; y aunque siem
pre faltaban unos , u otros , la noche de nuestra lle
gada , y i fuese casualidad , yá haver corrido la voz
de nuestro arribo , estuvo mui oómpleta la asam
blea. El frió apretaba , y la soledad nos era fastidio
sa) con que á pocas instancias , que nos hizo el Hués
ped lleno de atención , nos dirigimos á la cocina á
aumentar la tertulia. Fueron recíprocas las pregun
tas ; aunque ellos, por ser m as, tener mas materias,
sobre que inquirir , cargiron bonitamente la mano.
Nuestro Lacayo Orozuz se havia ido quexando
toda la tarde antecedente desde la hora , en que devia haber hecho cocción la comida , de un dolor de
estómago , que le incomodaba bastante : Y no d u
dé, que en un congreso tan lucido estaría forzosamen
te el Médico del L u g ar; y deseando saber su parecer
acerca de aquel accídentillo , pregunté por él en voz
baxa, al que estaba junto á mí, pero éste, algo mas que
a medio tono , me dixo : Aún no ha llegado , Señor,
porque hace poco , que se ha elegido; y sino quisiera
v en ir, nos haria mucho favor. ¿Aún respiráis, Señor
Maestro , por la herida? respondió , el que estaba en
frente: ¿Con que, por que la Villa no há dado el parti
do, á quien queríais, no será acertada la elección? Vos,
por-
D E W a n t o n.
7
porque sois Maestro de primeras letras , pretendíais,
que fuese el Médico uno de vuestros discípulos; como
si tuviera connexion el enseñar á deletrear con el cu>
rar tabardillos.Es el caso, Caballeros, añadió volvién
dose á nosotros, por si no lo comprehendeis, como fo
rasteros , que estos señores, á título de suficiencia,
todo lo quieren , en todo se meten , y por todas par
tes gobiernan : N o creen , que pueda' tener un ver
dadero mérito , sino el que precisamente haya ma
mado la leche de su do&rina 5 y , lo que es mas gra
cioso , siendo a s í, que esta no es mas que la corres
pondiente a los primeros, pueriles rudimentos , se
persuaden , á q u e , no estando echados estos fun
damentos por su pupilage , ó dirección, no puede ser
sólido , quanto después sobre otro se edifique. ¡ Ri
dicula pretensión! Pero ya , Señores, nuestros Alcal
des han penetrado mui bien estas razones , y saben
buscar lo mas conveniente á este vecindario ; adm it
ten gustosos á vuestros discípulos, quando es del ca
so por razón de hábiles para los ministerios , que se
necesitan, pero no os conceden un privilegio exclusi
vo , ni los emplean por solo el motivo de discípulos
vuestros$ esta fuera una extravagancia tan risible,
qual sería la de traher á la Villa una Mona , por ser
ufrq celebre Maestra de hacer encages , quando
huvtera necesidad de una Comadre de parir.
,^El' Señor Maestro quedó taciturno , y confundi
do parte por las palpables razones de aquel discur
so , parte , porque ( como después supimos) el que
te contradixo , era uno de los Hidalgos del Pueblo,
y aquel infeliz huviera cometido un horrendo desa
guisado , si huviese querido redargiiirle, pero otro
de los de su Estado , que ocupaba, U izquierda d$
Tu-
8
VI A GES
Tulipán , y que , por no sé que particulares motivTos
de interés , era del partido del Señor Maestro , repli
có al instante : Enhorabuena 1-a razón sola de pnpilla—
ge no sea suficiente para ocupar los cargos del P u e
blo , en lo que tenia que hablar largamente ; y co n
cedamos , que se busquen sugetos á propósito d o n
de los haya 5 pero en el presente caso , hacedime
favor de decirme , ¿ de adonde han sacado nuestiros
Alcaldes al Do&or Albahaca , para traherle p o r
Médico del Pueblo ? ¿ Quién es este ? ¿ Quáles s;on
sus méritos , y circunstancias ? Acalorado el M aes
tro con la autoridad , y defensa del grave personage , dixo entre otras palabras irónicas, y sonriencHose : Dicen , que es Escritor público , y que acarba
de dar á luz un tratadito acerca del plantío, con-:
servacion, y aumento de las huertas, y jardines»
ciertamente , que , quien sabe el método de cultiv/ar
I^s bereng~nas , no puede menos de tener grande
caudal de conocimientos , para exterminar las epide
mias : Vaya , si esto es cosa d e ::::
Esto es cosa, de que Yo tome la m ano, di:xo
con una severidad Papiriana uno de los Alcaldes: Es
á quanto puede llegar el descaro , y el poco juicio,
Señor Maestro , atreviéndoos á hablar así en público,
y en donde puede llegar á los oidos de la Justicia , de
los mismos, que han hecho la elección, y de los qjúe
facilisimamente podrían quitaros la gana de hablar con
tanta mordacidad. Mas estraño es aún , que se haiga
partidario vuestro uno de aquellos mismos , que as
piran á ser Padres de la Patria. ¡ Qué bellos prognosticos se pueden formar del modo de pensar , qjue
descubre , y del respeto , con que discurre de las
providencias def Gobierno , cuyas riendas ansio;samea--
D E W a n t o n.
p
mente solicita tomar , tal vez por medios : : : pero
basta ; usemos de m oderador), para buen exemplo.
La gravedad , con que se insinuaba el venera
ble Monazo , y , lo que es mas , el respeto , y el
miedo , con que le miraban , porque ( como allí di
cen común , y vulgarmente ) tenia la sartén por el
mango , íes impuso un profundo silencio , aunque
interiormente le echarían m ui buenas bendiciones:
Pero él , no contento con aquella reprehensión ge
neral , anadió : Aunque es cierto , que el A yunta
miento no tiene obligación alguna de dar razón de
sus determinaciones á cada uno de los necios mur
muradores , que se sueñan con authoridad suficien
te para juzgar de ellas , no quiero en esta oca
sión , y a que me he dado por entendido , dexar
de decir dos palabras , para que los forasteros, que
nos escuchan , formen de nosotros mas justa idea,
que la que les havrá propuesto á su imaginación la
pintura , que han hecho estos Caballeros , y a s í, en
derezando á ellos la plática , y á quantos me deban
entender , Yo les ruego , confiesen de buena fé , si
sus preguntas son sinceras : Porque, á la verdad,
Señores, murmurar la elección de Médico del L u
gar en el D oitor Albahaca , é ignorar sus circun
stancias , méritos y ciencia , os caracteriza por unos
solemnísimos m ajaderos; pero , si vuestras dudas
son afeitad as, quedáis de peor condición , porque
sois unos rematados maldicientes ; y Yo creo esto
último mas bien que lo primero ; porque }cómo es
posible, que ignoréis , quien es , quando , no una,
ni dos , sino repetidisimas veces se ha conferido en
públicos Ayuntamientos acerca de lo conveniente,
que sería para el Lugar el traherle en otras vacanTem. IV\
B
tes,
10
V I AGE S
tes, que hemos tenido , cuya execucion no se pu
do hasta ahora poner en prá&ica ? ¿ Cómo no haveis de sab er, de adonde le hemos sacado, quando,
prescindiendo de sus caravanas, y largos estudios de
varias Ciencias, últimamente ha estado asistiendo en
ese Hospital General , que solo dista de este Pueblo
seis leguas , con tantos aciertos, como en el mismo
vociferan , nada menos que por el espacio de vein
te anos ? y ¿ cómo haveis de estar agenos de sus cir
cunstancias , quando por varias casualidades él las ha
hecho constar por tantos títulos, y aún en este L u
gar están bien públicas ? Y en quanto á la mordaci
dad de ese mentecato , aunque solo debiera contextar con el desprecio , mayormente , quando la agre
ga una ironía tan chocarrera, prescindiendo del en
cadenamiento , que tienen las Ciencias unas con
otras, y de la demonstracion , que hace qualquiera,
que está dedicado á una Facultad , quando escribe
en asuntos agenos de ella , de la extensión de su en
tendimiento á varias nociones, y de su incansable
aplicación , pues no se entrega al ocio en los ratos,
que toma por via de desahogo de su principal in
tento , no quiero pasar en silencio, por dar alguna
satisfacción á los estrangeros , que nos escuchan,
que el tal libro , ó libros , que ha citado ese Mono,
están escritos , y empezados á dar á luz por el Doc
tor Albahaca diez años hace ; que en este interme
dio ha havido varias vacantes de M 'dico en el Pue
blo ; que ha dado la casualidad , que en esas oca
siones hemos sido Alcaldes los mismos que este
año 5 y con todo eso es certísimo, que ni se ha pen
sado siquiera en darle el Partido ; colegid , pues,
Señores, si havrémos hecho especial caudal de sus
D E W a N T O N.
II
escritos para este fin: Mucho mas dixera , y mas
eficazmente , si no fuera , por no molestar á estos
Señores , que nada interesan en nuestros asuntos
particulares; y así les suplico encarecidamente , di
simulen esta libertad , que me he tomado en su
presencia , y que no he podido excusar en vista del
cuerpo que iban tomando algunos atrevimientos,
que es fuerza cohibir con palabras, antes que sea ne
cesario emplear el rigor de las obras.
A estas razones llegaba el Alcalde mui alterádo , sin que nadie se moviese á repugnarle, quando oímos gran bulla de carruages , y caballerías,
que entraban por el parador : Mucho me alegré de
este accidente , por ver , si mudaba de semblante
el congreso >presentándosenos nuevos objetos > co
mo efectivamente sucedió , y veremos en el capí
tulo siguiente.
C A P I T U L O II.
'{;
]
;
-
,
»j j p
'
.
t
Llegan algunos forasteros á la posada y entre
ellos un antiguo Amigo de Enrique.
E
S común estylo de aquellos Países siempre que
han de poner en planta algún viage largo,
en que la precipitación no sea forzosa , procurar
unirse varias familias , ó bien diversos viandantes,
para con la compañía evitar el fastidio del camino,
y darse mutuamente auxilios en caso de necesidad;
pero , como, por lo común, en aquellas Provin
cias están las malditas posadas tan escasas de pro
visiones , como abundantes de incomodidades > és
tas se hacen mas intolerables , mientras es mayor
B2
el
12
V l A G E S
el concurso en ellas: A lgunos, no obsranté , aban-:
zan , y pasan por todo , posponiendo estos traba
jos á la alegria , y gusto , que encuentran en la
unión de varios sugetos puestos en movimiento , en
tre los que es difícil , no reyne , por lo general , el
buen hum or, mayormente , siendo gente moza , y
de ambos sexos.
Así sucedía con nuestros nuevos huespedes , cu
ya comitiva se componía de ocho hembras , y diez
machos , repartida en dos coches , tres calesas, y
quatro caballos ; las seis mocitas , joviales , y bien
dispuestas , gobernadas por dos ancianas de aque-í
lias , que no quieren serlo , y que , para disimular
lo , en quanto está de su parte , no descomponen
partido , en que se qüente con ellas, y es fuerza,
que , á pesar del g usto, sea en todos, para que no
agüen las funciones 5 los mozuelos parte eran pa
rientes , de los que no estorvan , y parte obsequian
tes de aquellas Damas j pero todos con bella harmo
nía , y sin fastidiosas particularidades, á lo menos,
en el exterior: rebosaba en sus semblantes el espíri
tu de concordia , y en sus bocas la alegria , y la
broma : Luego que se apearon , antes que las pro
visiones de estómago , se descolgdron con gran tien
to las de la zambra , esto e s , la guitarra , tiple , Scc.
y sin mas cumplimientos , que su desembarazo , se
encaminaron todos juntos hácia nosotros : Levantámonos á hacerles el cumplido , e inmediatamente
por los trages , el ayrecillo , y salutaciones en tono
burlesco comprehendímos , que eran familias de
la Corte.
Luego que se aproximáron , conocimos á algu
nas de aquellas Damas , por ha ver concurrido con
ellas
D E W ANTON.
13
ellas en Símiópolis; y tres, 6 quatro de sus acom
pañantes se destacáron á echarnos los brazos al cue
llo con aquel gozo , que resulta comunmente , quando en países estrangeros se encuentran los sugetos,
que se han tratado , en los que se ha estado avecin
dado : En efedo , eran antiguos conocidos , y entre
ellos tuve gran satisfacción de ver uno , de los que
Yo havia comunicado con mas freqüencia , y fami
liaridad en Símiópolis 5 este era el Señor Tomate,
Mono de un genio despejado , de una mediana in
strucción , y de un no común discernimiento. Toda
aquella alegre comitiva ( siguiendo su diaria distri
bución , quando llegaba á las posadas ) armó uña
función de cascabel gordo , á que fueron convida
dos aquellos Capitulares, y Republicanos , que allí
se hallaban , los que , haciendo paréntesis á sus par
ticulares resentimientos , y deponiendo la gravedad
unos de los años , otros de la Judicatura , fueron los
que mas se señaláron en las pernadas , brincos , za
patetas , y movimientos convulsivos , de que con
staba el tal baylecillo.
El Señor Tomate , y Yo nos retiñimos á un rin
cón , por ser los únicos , á quienes aquella diver
sión no agradaba. Entablamos nuestra conversación?
y. Yo le dixe : ¿ Qué es esto, Amigo , cómo haveis
tenido valor de dexar la Corte ? ¿ V o s, para el que
nada havia como Símiópolis; vos, que en Simiópolis , deciais encontrabais como en compendio todas
las ventajas de cada una de las Provincias del R eyno, y el conjunto de los primores , y magnificen
cias de las demás Cortes estrangeras, cómo aban
donáis así aquellos atradivos 5 pues del aparato , y
completa zaga ? que lleváis en el coche, infiero, que
,
14
V IA GE S
esto es mudar de domicilio , y no una salida de me
ra diversión , ó paseo ? ¿ Adonde , pues , se dirigen
vuestros pasos por estos caminos , rodeados de tan
ta comitiva ? ¿ Qué ? ¿ Suspiráis ? ¿ Arqueáis las cejas?
Desahogaos con un Am igo , que os estima ; no estéis
receloso ; no hai persona alguna tan inmediata á no
sotros , que pueda escuchar vuestros sentimientos.
M iró á todos lados el buen Mono 5 y viendo,
que no podian oirle , me habló en estos términos:
Bien haveis congeturado , Amigo Enrique , no es
este viage un solo paseo 5 voi efectivamente á esta
blecerme fuera de la Corte, sin que por eso tenga que
desdecirm e, de quanto en esta materia me haveis
oido en otros tiempos. Es Simiópolis , repito , uno
de los pueblos de mayor hermosura para mi gusto,
de quantos tiene el Universo 5 á lo menos, en lo que
he viajado , que no ha sido poco , no he hallado
Ciudad con el complemento de diversión , y comodi
dad , que nuestra Capital ; unas se singularizan, y
la aventajan por una particularidad, otras por otra,
pero el complexo de circunstancias de ella en ningu
na se encuentra; todo esto es verd ad ; pero no es
menos cierto , que la vanidad , y el luxo ha estendido en ella tanto los límites de su imperio, que
quien no tiene que expender unas crecidas rentas,
hace un papel mui desayrado; y ¿ qué diré , si su
inevitable destino conduce á algún infeliz á buscar,
y , por consiguiente , á encontrar sin falta , una perpétua compañía , que será forzosamente ( á no im
pedirlo alguna rara casualidad ) una Mona de la gran
moda ? ¿qué caudales podrán abastecer á una de es
tas insaciables , y destructoras carcomas de las casas
mas opulentas ? Todo lo hacen razón de estado; to
do
i/ e
W
a n t o n.
15
'do debido á su cara& er: ¡Oh?, exclaman , un
sugeto d; mis circunstancas sin un Peluquero dia
rio de los mas atusados , con una gran mesada , que
deberá gmar aún quando Y o esté ausente por largo
tiempo 5 y que me sufra , como Yo á e l , las imper
tinencias! ¡Una Mona de mi cara&er sin tiro de ca
ballos , sin delanterillo sonsacado , sin un caudal en
cada librea ! ¡ O h , dicen otras, qué fuera de noso
tras ,si maestra gran cofia no fuese de las de el perro
durmiendo j del gato a la izquierdas de la frioleras
de la dormilona 5 de | adonde estás ? & c . <&c. & c .
montada , perfilada , y dispuesta en un todo por las
inimitables manos del nunca bien celebrado Mico,
el Señor N ! ¡ A h ! qué se dixera , si nuestros coches
lleváran la indecencia de un solo lacayo >si estos no
fuesen unos gallardos jóvenes 5 si no se adornasen
con hevillas , medias , camisolas , y demás arreos
de mayor primor , y precio , que los de boda de
nuestros Abuelos ! Finalmente, Amigo , unas en mo
nos j otras en el aparato de la casa ; aquellas en el
tren de la calle \ éstas en la superfluidad de las visi
tas no hai caudal que no gasten, ni paciencia que
no consuman.
Terrible estáis, Señor T om ate, le repliqué ; pe
ro , en verdad , que Yo en la Corte conocí á muchas
Señoras , que distaban tanto de la disipación , que
ponderáis} que , antes bien , su economía , su mo
deración , y su gobierno eran un perpétuo manan
tial de felicidades para sus casas, y aún seguro au
mento de las rentas de sus Consortes. Mui bien lo
creo , añadió é l ; mui bien creo , y aún sé , que
hai alguna de semejante cára&er; pero ¡ qué rara!
i qué digna de la común admiración , y alabanza!
Sí,
ló
VIAGES
S í , Enrique mió , es mui común «n ellas vociferar
su aplicación , pero es mui singula', la que entien
de , lo que es esta virtud ; á cada piso oiréis: ¡ O h,
el gobierno de fulana; la economía le zutana es una
m aravilla ! Preguntádselo á quien faga ; y hallaréis,
que los tales gobiernos suelen conestir , en que no
se dé á hacer fuera de casa un par d e calcetas , en'
que se eche un quarto de garbanzos menos en el
puchero , y en otras semejantes ridiculas Vagatelas;
y á estas mismas al proprio tiempo no han de fal-.
tar el puesto á toda costa en las rr.as funciones pú
blicas ; la gala m ay o r, no correspondiente muchas
veces á su Estado, y fuerzas; y , por fin , quantas
extravagancias se previenen á su desbaratada fanta
sía, siempre fecunda en despropósitos. Aunque os pa
rezca baxa , no quiero dexar de referiros una compa
ración , que tengo oida á un Mono bien serio acerca
de la ponderada economía de muchas. Decía el t a l,
que esta era mui semejante á la razón de conveniencia,
que hallan algunos en tener g ato s, para librarse del
estrago , que causan los ratones, pues por evitar,
que estas sabandijas se coman en la despensa un par
de quesos al cabo de un ano , mantienen , y rega-r
lan , durante todo é l , á un animalito , que en un mi
nuto echa á rodar y rompe una pieza de china de
gran v a lo r, ó dexa sin cena á su Amo la noche, que
tiene huéspedes del mayor cumplimiento. (^ )
Eti
(*) Lo mismo qüe este Mono , previo cierto Poeta Euro
peo , quando hablando con el mes de Enero d.xo :
Piensas, que me haces favor
Con facilitarme el parto ,
De quien me come un ratón ,
- . Y me cenados gazapos-. „
D E W
a
NTON,
17
En este breve rasgo , ó anaago de dibuxo deí
gran lienzo , que pudiera pintaros acerca de esta
materia , conoceréis,, qué desgracia será la de aquel,
que se casa con una de estas M ón itas, que ( como
suelen explicarse en el P a ís) andan en la maroma,
sin que sus haveres alcancen á mas , que á una de
cente , pero no supérflua manutención 5 pues sabed
ahora , Amigo mió , que Y o soi uno^ de estos ; caí
en la tentación de casarme con una joven bizarra,
de espíritu alegre , y ........digámoslo de una vez,
loca > esto e s , de aquellas , que en lo substancial
no son malas 5 porque ellas son fieles á sus Espo
sos , y en ciertos puntos de consideración jamás pa
san de los límites de el honor , y de la decencia,
pero tienen el perverso secreto de saber unir estas
loables qualidades á los detestables accidentes , que
son la polilla de sus casas: Enfrente de la mia es
taba una de aquellas , que repartidas por toda la
Capital han establecido los Micos , como otras tan
tas baterías, desde donde rinden , y someten á su
dominio al mas encastillado bolsillo 5desde mis ven
tanas se registraba el maldito taller de sus máqui
nas 5 presidian á todas ellas dos astutos Micazos
m ach o , y hembra , el uno parecia tener hecho de
goznes su cuerpo , luego que entraba en su tien
da alguna incauta Mona , de quien esperaba, sacar
algún lucro 5 y la otra levantándose inmediatamen
te de su asiento , se ponia tres , ó quatro veces en
cuclillas ; su vestido valdría seis maravedís , pero le
sabía dar cierto ayrecillo encantador de menteca
tos , y estaba guarnecido de gasas, cinta jos , y otras
vagatelas de poquísima substancia 5 entrambos prodigalizaban tratamientos, y cumplidos, y quando
Fom. FA
C
no
l8
VlA GES
no les tenia qüènta el ajuste, ô alguna otra circun
stancia , con el defensivo de rib entender bien la
fuerza del idioma dexaban mui satisfechos à sus de
votos : Era un continuo fiuxo , y refluxo de entran
tes y salientes la dicha casa ; siempre havia coches
à sus puertas 5 la que tenia que hacer algún rega
lo , allí acudía para su desempeño ; las novias saca
ban de alli sus oropeles ; la que quería lucir entre
sus amigas con algún extravagante , y ?obresaliente adorno, consultaba únicamente à aquel oráculo.
Este tropiezo tenia mi amada compañera à la
Vista ; y ella , que no necesitaba en este punto,
que la pusieran muchas chinitas para caer , cada
dia se quebraba en él los ojos 5 mas no era lo peor,
que estuviese antojadiza , de lo que observaba en
las demás , sino que ponía en prá&ica sus deseos,
y como estos eran interminables , porque la astu
cia de aquellos saca-trapos tiene mui buen cuidado,
de que con solo el intermedio de quince , ó veinte
dias se sucedan unas à otras las modas siempre di
ferentes , y cada vez mas inútiles, y costosas ; por
dias me iba metiendo en nuevos empeños , è imposiblitando mi subsistencia en la Corte. ¿ Por qué,
le repliqué Yo , no la entrabais en carrera , hacién
dola ver la razón con aquella prudencia , y arte,
que siempre os cara&erizáron por uno de los sugeros mas sensatos del Reyno ? Por e so , que deciis , respondió él ; porque las circunstancias , que
me distinguen , me obligan à manejarme pruden
temente: Yo os aseguro, que ella se vendría al cami
no derecho , si, como manejo solamente la lengua,
cnarbolára un garrote ; no os riais , que hablo , co
mo lo siento ; ¿ os parece , por ventura , que ha-
D E W ANTON.
10
vrá otra cosa , que esta , que haga Fuerza , á quien
se burla de las reconvenciones juiciosas >y á quien
tiene tan poca vergüenza , que haviendo oido , lo
que Yo la he hecho escuchar varias veces, no ha
ce caso , y sigue con sus extravíos ? Y para que
conozcáis, a que grado llega la locura de semejantes
mentecatas, escuchad.
Como os he dicho , desde los balcones de mi
casa se ve , y oye lo que pasa en la de estos nues
tros vecinos , mayormente en el verano , tiempo,
en que están abiertas las ventanas de noche , que
es quando ellos tratan de su comercio , y adelanta
mientos ; ¡ quintas veces llamé á mi esposa , para
que oyese sus reyertas , y máximas! Ya se cul
paban mutuamente porque havian dado por menos,
de lo que podían haver sacado , tal bata , tal capo
tillo ; es verdad, solian decir , que ella no nos te
nia de co sta, mas que diez , y nos valió quince,
pero debieran haver sido veinte , puesto que mi Se
ñora la Marquesa es tonta , y antojadiza : Brava
mente , repetían otras veces soltando la carcajada,
van cayendo con el cebo los incautos pececilíos;
mira , lo que Yo te dixe ; para las Monas no hai
mas que hacerlas creer , que es la última moda de
Micancia , y vendrán á porfía á soltar los doblones
por nuestras extravagancias i lo que Yo admiro , so
lía él añadir , es tu descuido i parece que ya vas
olvidando el oficio ; no menos que tres semanas
h a c e , que nada has adelantado en quanto á ador
nos de la cabeza ; es menester , que los sombreri
llos , que hemos introducido , de tanto precio , y
tan poco valor , desde mañana , á mas tardar se
d ig a , que ya es cosa viejísima ? ahora hemos de
C 2
ha-
20
V I A GE S
hacerlas poner de montera , de gorro , ó cosa seme
jante ; vaya , vaya 5 te aseguro , que necesito toda
la consideración de quanto nos importa , oara dete
ner el torrente de risa , que me anda retozando,
quando entre nuestras cortesías, y cerertonias b u r
lescas viene á consultarnos con gran seriedad , y cir
cunspección una de estas sim ples, sobre si la plu
ma ha de ir á la derecha , ó á la izquierca ; sobre si
ha de ser borla , 6 cinta , la que cuelgue en la gran
cofía , 6 sobre otro grave punto de tanta considera
ción 5 y sino , acuérdate de la Condesa de ayer tar
de , que estaba en disputas , y conclusiones de mo
das contigo , al paso que su gente de librea estaba
á gritos haciéndola las honras en el portal sobre la
miseria , y empeños de su casa ; también es buena
pieza aquella vieja arrebolada, que es una de las
mas continuas parroquianas , que nos engordan el
talego 5 á costa de quatro adulaciones , y mentiras
no solo suelta ella su plata , sino también es un
agente continuo , que nos trahe cada dia nuevos
cofrades ; por fín , aqui que nadie nos oye ( nos
escondíamos nosotros detrás de la celosía , y así
hablaban sin rebozo) no sé como no nos pujan el
oficio , y como hai personas, que sean tan ignoran
tes , que tomen otro ; trabajo ninguno tenemos,
pues para el material sobran esas mozuelas , que
aqui están entretenidas , y para el de la invención,
no creo , sea menester mucho estudio , pues basta
con quitar, y poner guarniciones 5agrandar, y achi
car gorras ? alargar , y encoger vestidos , segun
venga al interés, aunque no al caso , teniendo cui
dado , que la mutación sea continua , por lo que
importa ¿ §e come , y se pasea bieu ¡ y ulitimamen-
te
D E W a N T O N.
21
fe tenemos ( ¿ quién podrá autorizar su persona con
semejante grandeza ? ) trescientas , 6 quatrocientas
Monas para nuestra diversión , que nos pagan á pe
so de oro , que las pongamos de mogiganga.
Este , y otros muchos coloquios de igual jaez
tenían á sus solas aquestos astutísimos estafadores
de las incautas Monas , y mi Consorte una de ellas
llegó á estar tan aletargada , que no fue posible,
viniese en su acuerdo , aunque la apliqué unos re
medios de tanta a&ividad , como hacer , que se informáse por sus proprios sentidos. Al llegar el Se
ñor Tomate á estas palabras , vimos venir hacia
nosotros una corpulenta Mona , limpiándose el su
dor del rostro con un lienzo , porque acababa de
haver estado dando vueltas, y saltos á compás , y
á porfía con otro de los de la comitiva , sobre quien
se rendía antes en aquel violento exercicio ; trahia un vestido verde, y oro de estraña configura
ción , mui agraciado , y ajustado al cuerpo 3 esta
ba peinada con bucles , y coleta como los Monos,
y tenia puesto como al desgayre un sombrerillo de
tres p ico s, lleno de plumas , talcos , oro , y otros
varios relumbrones, á cuyos ayrosos atavios su na
tural brio , y desembarazo daba otro tanto realce 3 así
que ella se fue aproximando , mi Amigo en voz
baxa me dixo : Esa es mi dignísima Consorte : Y o
inmediatamente me levanté , para saludarla 3 hice•Ia mi cumplido , y ella me respondió mesurada y
cortesanamente 3 después con gran cariño ( fuese
aparente , ó verdadero ) culpó á su Esposo el reti
ro 5 y , por últim o, añadió: Hijo , no tienes que
cansarte 3 á lo menos , luego que se acabe el bayle,
y para descansar empiecen los juegos de prendas,
no
22
V I AGE S
no nos has de d exar, y el Sénior ti Amigo no dcxará también de hacernos fav<or ; iute ya bastante
se ha hablado, y havrá andado bhn lista la tixera;
y ahora con su licencia , oye á parte dos palabras.
El Señor Tomate se encogió «de hombros , frunció
la b o c a , y arqueó las cejas ten ademan de morti
ficado , porque no le dexabani proseguir su plática,
que llevaba señas de dilatarse por largo rato 5 pu
siéronse á parte á conferir el punto; líos semblantes
estaban mui diversos, el del Amipo un poco desa
brido , y el de ella zalamero : Y o no podía , ni que
ría oir cosa alguna , y así me quedé sentado en el
mismo puesto , que antes ocupaba , notando desde
él algunas particularidades de la zunbra , que havia en medio de la cocina , que no dexaba de dar
materia suficiente á mis observaciones.
C A P I T U L O
III.
D e los Juegos, llamados de prendas.
,
,
Mpertinencias y mas impertinencias,dixo des
pedida su Consorte , el Señor Tomate , reco
brando su asiento á mi izquierda ; piensa ésta , que
Y o soi algún negado , que no conozco , que to
dos sus agasajos nacen de su interés; en fin , va
mos adelante: L a infernal razón de estado , sus
circunstancias , y querer tenerla contenta , para
que no diese por otro peor derrumbadero , me po
nían quasi en precisión de tener que dar gusto á
esta niña , y cada dia me iban conduciendo á nue
vos empeños : Bien creeréis, que esti fué la causa,
de que Yo tomáse la determinación de salir de la
I
P E
W
a n t o n.
23
Corte ; pues no , no la juzguéis , como única ¿ fue
una de las impulsivas , pero otras concurrieron pa
ra mí de mas grave peso 5 o tra s, que me llegaban
al alma , quando esta no pasaba del bolsillo.
Ya sabéis , que sin que me cueste gran traba
jo , sea , porque abunde de humor melancólico , sea
por las experiencias, y encadenamiento de sucesos
raros de mi vida , Y o soi naturalmente retirado 5 los
bullicios me incomodan 5 las concurrencias no me
dan m as, que motivos de fastidio ; y el común tra
to de los ociosos me ostiga ; de aquí es , que mí
genio abstrahido , ó enhorabuena le llaméis cavilo
so , me hace observar el Mundo por adentro ; una
continua meditación de los genios de los Cortesa
nos , con quienes por largos anos he tenido, que
estar tratando , me ha dado á conocer sus artificios,
sus tramoyas , y rodas sus apariencias: Haviais de
divertiros un rato , si leyerais mis observaciones,
especialmente un diccionario de á folio , que ten
go escrito de artes , y ciencia de Corte ; es una
corta recopilación , que demuestra en abreviatura
el manejo , que en sus particulares, y respetivas
.facultades tienen los Simiopolitanos ; no aquellos,
que saben hacer buen uso de los talentos , de que
están dotados , y de los puestos , y dignidades , que
ocupan en la República ; si no los que , por el con
trario , emplean sus luces en ofuscar , y deslum
brar los ojos de sus Conciudadanos , para que pa
sen lo blanco por tinto , y compren gato por lie
bre : N o puedo tener el gusto , de que lo leáis, por
que yá le he embiado á mi destino con los demás
libros ; p e ro , esperad , que ahora me acuerdo, que,
aunque no to d o s, he de tener algunos de los bor
ra^
,
<24
V 1A G E S
radores en mí m aleta, porque vienen en ellos em~
bueltas algunas menudencias 5 no faltarán otros,
que los substituyan en este oficio , y aunque me
cueste el sacar todos los trastos ? y volver á com
ponerla , he de ir por ellos , porque hago mas
aprecio de vuestro voto , que del de diversos Ami
gos , que le han leído , aunque le han alabado con
exageración ? es necesario >tengáis un poco de pa
ciencia , porque para esta maniobra es fuerza gas
tar algún tiempo. Dicho esto , se levantó , dexando pendiente su discurso ; dió una voz , acudió
un Criado , llevó luz al quarto , y él marchó apre
surado á sacar los referidos borradores.
Ya rendidas las mas de las M onas, havian aca
bado el bayle 5 y haviendo visto la Esposa del Se
ñor Tom ate la novedad de ir éste .con prisa hácia
el quarto , entró en algún cuidado ; pero no atre
viéndose á ir detrás de él por temor de alguna res
puesta agria en castigo de su curiosidad , se vino,
adonde Yo estaba, á indagar la causa de aquel movi
miento 5 soseguéla , refiriéndola todo el asunto, y
ella en pago de la buena noticia no quiso >que quedáse allí solo , y me rogó , que me agregáse al res
to de la compañía > pues ya dexado el bayle , para
descansar havian determinado pasar el tiempo en
una diversión , que ella juzgaba no dexaria de ser
de mi gusto ; esta era la de juegos de prendas, én
trelos quales , decía , havia varios, en que poder
exercitar el entendimiento , y hacer alarde d~ a
agudeza : Yo no podía excusarme sin pasar plaza de
incivil , y poco sociable entre aquellas M onas, qu^
en esta especie de pasatiempo , las mas veces pue
íil j encontraban una de sus mayores delicias, ma
yo r-
d e W a n t o n.
ajr
yorinente hallándose metido en danza , como uno
de tantos, mi Amigo , y Compañero Tulipán.
Quando Yo me llegué á ellas, ya todas havian
hecho corro ; no sé , si cuidadosamente , ó por
acaso era tan symétrica la colocación de los pues
tos , que no havia dos hembras juntas 5 después en
otras ocasiones ya entendí , que esto se hace
con todo estudio , no descuidándose recíprocamen
te , los que tienen algun interesillo , en no estar se
parados ; y lo que es mas , las M adres, aquellas
Madres , que se lisongean de dar buena crianza á
sus Hijas , y de quitarlas de en medio toda ocasión
de tropiezo , son generalmente tan simples , que
no encuentran peligro alguno en tales diversio
nes baxo este método ; tíznenlas únicamente por
un festivo desahogo ; pero , en verdad , que difi
culto , haya mejor proporción , para quanto pue
da desearse. Haviendo Yo notado la afición domi
nante de la juventud del País á estos entretenimien
tos , y no hallando en ellos todo aquel placer , que
se ponderaba , me puse en una , ü otra ocasión,
que tuve cabida , á especular cuidadosamente el
principio , de adonde podía dimanar ; y como Yo,
por lo regular , no les era persona sospechosa , no
ocultando de mí sus acciones y palabras , á poco,
que profundicé , hallé todo, lo que solicitaba. Allí
vi capitulaciones amorosas , guerras de zelos, in
centivos de las pasiones 5 y otros varios efe&os de
la mezcla de los dos sexos , y de las proporciones de
hablarse unas veces sin testigos, otras por medio
de indire&as , y otras por cifras con clave infali
ble entre los interesados.
Celebráron todos mi llegada , porque sumenTonu I V
D
ta-
1Ó
V I A GES
tado el número de concurrentes, crece fa bulla , y
á rio revuelto ganancia de pescadores : C olocáron
me en medio de las dos reverendas andanas , á
quienes se estaba cayendo la baba , por ver a los
retoños de sus entrañas , alivios de su vejez , y
objetos de sus fatigas tan divertidas con sus cor
responsales , y tan bien halladas con los alhagos del
oido , que podían quitarlas mil canas. H uvo des
pués varias altercaciones sobre el juego , con que
havia de comenzar la función , y no teniendo con
cierto sus medidas , determináron dexarlo á la elec
ción , de no sé que sugeto de bastante expedición*
y no corta verbosidad , que venia con ellas? hu
vo todo aquello de excusarse , rogárselo, m eter el
montante las viejas , y por último no condescen
der hasta que con cierto ayre de desden , laque ocu
paba su derecha , que era una Mónita de las lla
madas de bello espíritu, y mucho mérito , co n es
tas tres palabras : Vaya sin pesadez., le hizo entrar
por carrera, no quedándole arbitrio de replicar á tan
soberana insinuación.
Comenzó la diversión por un juego , q u e , á
no haverle oido llamar así , Yo huviera tenido
por unas veras mui descaradas , y mui pesadas
chanzas; reducíase, á que el sugeto , á quien to
caba la penitencia , se sentaba separado de los de
más en medio del corro , y el que antes de él ha
via sufrido la pena , servia de recoger secretamen
te el voto de cada uno de por si , que indicaba la
causa , porque, según el juicio de cada q u a l, «debía
estar allí públicamente penitenciado 5 deciansele des
pués todos los motivos en alta voz , y él tenia
que acertar la persona, qpe havia dicho aquello,
que
D E W a NTON,
27
que mas le ofendía ; y sí la erraba , se repetía la
misma cantinela, hasta que acertándola, la culpa
da iba á ocupar su puesto , y á sufrir otra seme
jante descarga , á este juego llamaban Págalas to
das 5 y con razón , porque se decían en él hartas
claridades , y atrevimientos de marca mayor 5 el
infeliz , á quien tocaba estar hecho espe&áculo del
publico , y objeto de aquella burla , se vía preci
sado ( porque era juego) á tolerar quantas clarida
des ', desvergüenzas , y osadías quisieran decirle,
aunque fuesen acerca de los asuntos mas reserva
dos , y que él pretendiese tener ocultos ; permanecia en el puesto , hasta que ( como hemos di
cho ) acertaba , con quien le havia aplicado algu
no de aquellos di&erios , en cuyo caso , como es
te ocupaba su plaza, él se vengaba á satisfacción,
aplicándole aquella'jocosidad , que mas podía ofen
derle 5 y que conocía, que havia de picarle mas,
porque , como era juego, no podía darse por sen
tido.
A sí se estuvieron divirtiendo con algunos po
bres , que cayeron baxo su jurisdicción , hasta que
cansados de aquel, pasdron á otro juego , que lla
maban de las Confianzas , y de éste á otros va
rias 3 que podían mui bien tener el mismo nombre,
pues todos en lo substancial se reducían a hablarse
al oído , cuyas detenciones en alguno de aquellos
señores , risitas, y semblante alegre de las Monas
eran unas señales nada equívocas, de que en aquel
coloquio secreto pasaba algo m as, que las puerili
dades del dicho juego 5 y quando no huviese ello
por si estado tan patente , me lo huvieran hecho
conocer las indire&as, y poco gusto , con que esV 2
ta-
28
V i age s
taba una de las Monas de la comitiva, que yá por
no ser mui recomendable su persona , yá porque
pasaba de los treinta años , no logró á su hado al
gún jovencito , que la lisongeáse al oido ? por tan
to no paró hasta que las hizo finalizar todo> juego,
en que interviniesen secretos , porque , deccia , la
incomodaba demasiado el ayroso papel, quiese ha
ce en tales casos por los que están presenten sin in
terés particular en el asunto > ellas no qtuisiéron
disgustarla ? y todas acordes dispusieron qu<e se pasáse el rato , con los que llaman de prendáis , por
reducirse , á que, el que yerra , deposíte urna alhaja
de las de su uso , para asegurar con ella , quie cum
plirá , al fin , la penitencia , que se le iinpomga por
su culpa , sin cuyo requisito no vuelve ai reco
brarla.
A fuerza de molestas instancias huve de (Condes
cender , y entrar en corro en aquellas ptuerilidades j y pérdida de tiempo 5pero tuve la fortuina , de
que á breve rato vino el Amigo Tomate , ocupada
la mano de papeles medio rasgados , y sin coordi
nación 5 llamóme para que fuésemos á leerlcos algo
separados del bullicio junto ai candil de la cocina;
y Yo con este motivo tuve un honesto pretexto de
dexar aquel pasatiempo ; pero como tuviese; empe
ñada mi sortija por via de prenda en pena ále cier
to yerro , que havia cometido , no huvo forma
de dexarme partir , sin que la rescatáse ; esto havia
de ser , cumpliendo la penitencia , que para ello me
impusieran , y cada una de las Monas se creía con
pleno derecho para arbitrar en la materia » disputáron entre s í, sobre quantas frialdades sont imagi
nables 3 hasta que una de las dueñas quintañonas
pro-
D E W a N T O N.
pronlincíó , para sosegar discordias , la sentencia,
como pudiera el Cathedrático de mayor presun
ción disolver desde su cáthedra la dificultad mas
enredosa : Mandó , pues , para absolución de mí
venial culpa , que les dexáse propuesto un enigma,
para que las ninas , y aquellos señores se divirtie
sen un rato discurriendo para acertarle: N o era
razón repugnar , siendo tan fácil darlas gusto ; lo
primero , que me ocurrió , fué el célebre caso su
cedido en Europa el ano de 1663 , y desde luego
conceptuando , que no era para cabezas de Mo
nos el descifrarle fácilmente , le propuse de semc-s
jante modo:
l Cómo puede s e r, que dos
Entre sí hermanos carnales
Tuviesen padres distintos,
Y también diversas madres ?
Tomáronle mui bien de memoria , y quedáron di
ciendo sobre él varios despropósitos; Yo las dexé
en su duda , y fui , adonde me estaba esperando
el Amigo j no sé , si llegarían á acertarlo , por
que no volví á hablar con ellas en el asunto,
C A P I T U L O
IV .
De los Hidalgos de los Lugares en aquellas
Provincias.
,
,
Eparámonos con efe&o un poco del bullicio,
para ver con sosiego los papeles; estos eran
unos borradores sin concierto, porque , según dixo.
S
30
V I A G E S
xo > eran los primeros, que havia escrito , y havia
ido poniendo las especies , según observaba , 6 se
le ocurrían i pero después las coordinó al sacarlas
en limpio , poniendo cada cosa en su lu g a r; mu
cho sentí , que no los tuviese allí todos , porque
para dar alguna idea de la Metrópoli Simiopolitana,
me huviera conducido bastante, y huvieran aumen
tado ellos solos un tomo á mi obra , no el mas desa
gradable , y , tal vez , el mas útil 5 pero yá que ni
entonces pude lograr esta fortuna , por no tenerlos
allí , ni después , por no haver vuelto á ver al di
cho Tomate i á lo menos , no defraudaré al públi
co , de lo que recogí de ellos , y valga por lo que
merezca, al fin de estas Memorias irá colocado, por
parecerme, que ahora interrumpiría demasiado eí
hilo de mi narración. El Señor Tomate iba leyen
do 9 y á cada artículo ponía de palabra un apéndi
ce exornado con tantas ponderaciones , y exemplos , que desde luego podía aplicársele aquello de
ser mejor la salsa , que las tajadas. Lo frágil de mí
memoria ha motivado la desgracia de la pérdida de
sus anécdotas; y ¡ con qué propriedad pudiera mu
cha parte de su crítica no solo servir en su país,
y aplicarse á los Monos , sino en el nuestro , y á
gran número de Hombres!
He aq u i, Amigo mió , añadió el Señor Toma
te , una muestra de las observaciones , que tengo
hechas de la Corte , y sus farándulas 5 he aqui el
conocimiento , que me hace examinar sus oropeles,
y apariencias, y disculpad ahora mis determinacio
nes acerca de separarme de su tropel , contusión,
y vicios. ¡ A h ! Si yo no estuviese ligado con el in
disoluble lazo , que me aprisiona ! Un desierto fue*
ra
d e
W a n r o n.
31
ra nú habitación , y las fieras mis compañeros;
por fin , en ellas no reina , como entre nuestros
hermanos , un espíritu de trayeion , y de vengan
za ; están de allí mui Iexos la simulación , y la en
vidia ; son incapaces de vanidad , y de partidos; y ,
por fin , alli no caben la emulación , los proyec
tos , y las altiveces , al paso que nuestras acciones
gozan de toda la libertad , que corresponde á nues
tra naturaleza , sin que se adviertan escarnecidas,
ó vanamente juzgadas, á no temer poéticamente por
risueñas á las fuentes , y por murmuradores á los
arroyuelos.
Es cierto, le repliqué , que en la soledad os
veri.iis esento de experimentar las incomodidades,
y el batallón de vicios del resto de vuestros semejantes , pero contrapesad , os ruego , estos benefi-,
cios con los agravios que hacéis á vuestra racio
nalidad ; prescindo ahora del tedio de semejante
modo de vida , de la tolerancia necesaria para su
frir las inclemencias de los tiempos, y del valor , de
que era menester revestirse para hacer frente á la
multitud de bestias , que os acometerían , y amena
zarían vuestra vida , ¿de qué os aprovechaban en
tonces aquellas decantadas ventajas de vuestra na
turaleza sobre la de las fieras ? ¿ De qué os servían
aquellos bienes , que en vos depositó el Autor de
la vida , si separado de todo comercio , no los co
municabais á los demás ? Tendríais quasi sin uso la
facultad de ju z g ar, de inventar , de elegir, y las
restantes , que dependen del entendimiento ; no po
dríais poner en prá&ica aquellas excelentísimas vir
tudes , que debeis al rayo celestial, que , deciis,
os ilumina , y vivifica : N o podéis, sino capricho-.
32
VlAGES
sámente negar , que sois naturalmente sociable , y
que , así como los otros de los vuestros , ntecesitais
del mutuo comercio de sus oficios > y beneficios:
Es cierto , que los m alos, y perturbadores (de vues
tro interior sosiego os acometen , e incomodan
con venganzas , emulaciones , engaños, envidias,
trayeiones , avanderizamientos , m urm uraciones, al
tiveces , bu rlas, vanidades, y otros efedo>s de su
miseria de semejante jaez ; pero , en verdad , que
esos mismos os proporcionan motivos , de que bri
llen vuestras virtudes, y la reditud de vuestras
obras , haciendo que gustéis aquella inexplicable
dulzura de la interior satisfacción del bien obrar 5 y
al mismo tiempo los buenos , y de corazom sincero
os conducen á gozar de todas las ventajas „ y co
modidades de la sociedad > su amistad oficiosa , su
sencillo reconocimiento , su apacible trato „ su co
municación ilustrada , su caridad ardiente , su fide
lidad constante , su afable humanidad , y e n fin,
su ánimo pronto , y dispuesto á aumentar con sus
demonstraciones vuestras dichas en el tieanpo de
felicidades , y á dulcificar con sus alivios vuestras
penas en las ocasiones de sentimiento no podían exr
perimentarse por un absoluto retiro de las g;entes.
De todo eso , respondió él , y de quantras refle
xiones ocurren en esta materia , estoi hecho cargo,
y no me faltarían razones para red argiiiro s; pero
desde luego me di á partido , mayormente quando
las obligaciones de casado no me permiten poner en
prádica , lo que es fuerza , que quede úniieamente
en un vago , y pasigero pensamiento 5 pero) ya que
no del todo , no he podido menos de determinar
me , á que en parte se logren mis ide^s ; no resol-
DE \Va n t o n .
33
v i , finalmente , irme á una horrorosa soledad / pe
ro si ausentarme de una sociedad inquieta 5 preten
dí ( pa ra dar algún colorido á mi mutación ) se me
confiriese un empleo , aunque de poco sueldo , de
ligero trabajo en un Lu gar corto 5 y á costa de mi
diligencia , y empeños le logré : Mucha dificultad,
y ligrim as costó á mi Consorte el arrancarse de
Sim iópolis s pero no havia remedio 5 la era indis
pensable la obligación de seguirme , y á haver pa
sado adelante la repugnancia , me huviera visto pre-,
cisado á usar con ella de la autoridad , y poderío,
que m<e han dado las leyes naturales , y civiles:
Dispusie mi viage lo mas pronto que pude, antes que
algún aicaso pudiese perturbar mis intenciones > y ya
( gradáis á Dios ) caminamos á nuestro destino ella
consolada , y Yo Heno de júbilo. Sí , Amigo , lleno
de jubillo , pues, aunque voi á vivir entre gentes,
y gente:s , que adolecerán regularmente de los v i
cios de sus semejantes, esto es , de murmuración,
envidiáis , altercaciones , y venganza , á lo menos,
como quiera que habitan un Lugar corto , y mo
derado , carecerán de aquellos, que mas me han
dado siiempre en rostro , como los de altivez > me
nosprecio , engaño , vanidad , simulación , y otros
tales , que son mas cara&edsticos de los Cortesanos,
que de lías personas populares , y de educación , que
ellos Ilamían grosera.
Esramdo en esto , se destacó hácia nosotros un
M ono d e los de la comitiva , que sin reparo , ni
atención» , á que estábamos en disposición de ha
blar confidencialmente, se metió entre nosotros á
lo bárbaro , como si toda su vida nos huviera es
tado trattando, con su montera calada , y sacando
Tom. IV.
E
P°í
34
V 1 A GEs
por debaxo del embozo un largo cigarro , que en
cendió en la luz , á que haviamos estado leyendo,
se puso a chupar sentado entre los dos , y perfumandónos á su satisfacción. No podíamos menos de
hablarle alguna cosa 5 y así le preguntámos el ofi
cio , que tenia en aquel L u gar. ¿ Pues qué , nos
respondió , escupiendo por el colmillo , tengo Yo
traza de sastre , ó zapatero ? En verdad , A m igo,
le repliqué , que Yo he visto , y conozco menes
trales de mui buena traza ; sí por cierto , porque
los conozco , que moderadamente vestidos no exce
den del papel que el Autor de este Mundo , com pa
rable á una farsa , les ha repartido en é l , y llevan
de ventaja á los presumidos , vanos , y orgullosos
( á quienes por raros accidentes cupo la represen
tación de otra figura brillante , cuyo papel termina
brevísim am ente, quedando todos iguales en el sepul
c ro ) una honradez mui en su punto , y un exa&o
cumplimiento de sus obligaciones. Todo eso , aña
dió el ropalizón , está mui bien; pero en este Mundo
es fuerza , que haya sus gerarchias ; y Yo ( para
serviros ) nací en la mas elevada , en la mas distin
g u id a , y en la que mas se ha atrahido las venera
ciones de este pueblo ; de mas de cien años á esta par
te manifiestan los libros de Ayuntamiento mi hidalg u ia ; mi padre fué hidalgo , hidalgo foé mi abue
lo , y todos mis parientes hidalgos ; por último no
consta , que desde el principio del mundo haya havido en mi familia ascendiente mío , que no haya
sido hidalgo.
A todo esto el Señor hidalgo estaba revuelto en
una mala capa parda , por debaxo de la qual se des
cubrían unas medias de celosía , y unos zapatos muí
tra-
D £ W a N T O N.
35
trabajosos > arneses todos capaces de abatir la vani
dad , á quien no la tuviese tan arraigada , como él.
Pues , á lo que se ve , Señor , le replicamos , mui mal
os ha pagado la fortuna ; porque vemos bien poco
premiado el mérito , que , sin duda , tendréis contrahido ; encerrado en un Lugar corto , y con tra
zas de no estar mui sobrado , no podréis, desde
luego , sin gran trabajo ser útil al público , hacien
do profesión de vuestra nobleza , que es la qualidad , que agregada aú n a ilustre, y antigua raza
constituye á un sugeto verdaderamente noble: Y aho
ra , permitidme por vía de buena conversación , le
dixe , que os pregunte , por qué ramo , de los di
versos , que tiene la Nobleza , continuáis , la que
heredasteis de vuestros abuelos. ¿ Por ventura , ser
vísteis al Monarca en alguno de los muchos empleos
honoríficos de su Palacio ? ¿ Acaso tomasteis las
armas en gloriosa defensa de los derechos de vues" tro R e Y > y de vuestra Patria ? ¿ Procurasteis ilus
trarla con vuestros escritos , desvelos , y tareas es
colásticas ?) Ocupasteis el tiempo en el alto , y gra
voso ministerio de la administración de justicia,
conservación de las leyes fundamentales del Estado,
o con vuestra ilustración en la defensa del pupilo , la
viuda , el huérfano, el necesitado de qualquiera ca
lidad , ó clase ? ¿ D irigisteis, siendo órgano vivo de
los decretos del Príncipe, los inumerables asuntos,
que dependen de sus providencias en la vasta exten
sión de estos Dominios ?Tal vez , por varios acci
dentes y que sin culpa propria se conjuran contra las
intenciones mas reétas , ó por falta de salud os havréis visto precisado á retiraros al rincón de vuestro
h o g ar, y antigua alcurnia 50 bien hayrá sido , por£ 2
que
V
I A G E S
que, haviendo recaído en vos vuestra casa por muerte
de vuestros Padres , y no teniendo otros Hermanos,
que cuiden de vuestra hacienda, havréis venido á aca
bar vuestros dias , cultivándola, y fomentándola con
tantas mas ventajas, quantas puede conseguir un en
tendimiento ilustrado.
Dió una gran risada el tal bárbaro , y dixo:
¿ Qué disparates son , los que estáis ensartando ? Vos,
sin duda , jamás haveis salido de la Corte ; á poco
que os huvierais desviado de ella , conoceríais , que
esa es una lengua desconocida para nosotros los hi
dalgos ; pero yá lo iréis experimentando , quando os
vayais internando por nuestras Provincias Casí fué
en eredo ) ¡ Nosotros ir á servir á Palacio ! Pues va
ya que el aseo , con que nos crian nuestros Padres,
la política , con que nos educan , y los primores,
con que nos adornan , son estimables prendas, para
ir al País de la presunción , donde , cuentan por acá,
que reparan hasta en los pies , y las manos, por
que dicen , que en ellos ( allá vá ese despropósito)
Parece que los Cielos soberanos
La distinción pusieron ,
De los que nobles, ó villanos fueron^
pues Yo soi noble , y nobilísimo , como el mas es
tirado de por allá , y mirad , qué pie tan pulidito,
y qué manitas tan lindas para poner un plato en la
mesa del Rey 5 y diciendo esto , sacó una formida
ble pata , emulación de la mas horrorosa pesuña ; y
unas manos de teion, que pudieran mui bien por
su suavidad servir de rastrillos. P ues, digo ¡ ir á una
Universidad a habilitarnos para las varias carreras
D E W
A N T O N .
37
de las Letras , que haveis insinuado ! ¿ Qné pecados
hemos cometido nosotros , para quebrarnos las ca
bezas con tantas gerigonzas , como nos cuenran aquí
los veranos los hijos del tío Chaparro , M ono ex
travagante , que , porque su padre fue un viejo h ypocondriaco , y mal humorado, que (com o él dice)
desde pequeño le echó á volar por el M un d o , no
quiere que sus chiquillos se crien en el Lugar , co
mo los demás hijos de vecino , y por tanto , los
tiene en la Universidad? Ellos dicen , que saben mu
chas lenguas ; que adivinan lo por venir ; pues el ano
pasado nos previnieron la hora , en que el sol nosde-«
xaría á buenas noches; en los pleitos , que tenemos
continuamente unos con otros, nos dicen , quien tie
ne razón , y en que leyes se funda ; por último, en
todo hablan > todo lo saben 5 y para rodo tienen
callejuela ; pero , preguntadles, con quanto trabajo
han adquirido todo ese saber; indagad , quando de^
xarán los libros de la mano en qualquiera carrera,
que emprehendan por este medio. V ed , si es me
nester tener cabeza de hierro , para dedicarse á este
objeto.
Pues , no digo nada de la Milicia : ¿ Yo , que
ríais , que huviera tenido la locura de ir á sufrir las
inclemencias del tiempo , el rigor de la hambre , y
la sed , y quantas miserias son imaginables , dexando , ral vez , mi pellejo por las tierras de allende , y
todo sobre la porfía , de que tengan nuestros Domi
nios media legua mas, ó menos de extensión ? Vayan
enhoramala á estas correrías esos mozuelos, á quie
nes no cupo la alta dignidad de nacer hidalgos, ó
bien los que , aunque naciesen , tienen por padres á
unas personas, cuyas cabezas están llenas de esos;
fai>
V IA G E S
fantasmas de honor , patriotismo , y otras getrigonzas , con que quieren persuadirnos , á que debernos
las conveniencias de nuestras casas, y nos determi
nemos á ir á remediar los trabajos de las agena:s ; co
mo los hijitos de nuesrro Alcalde , que desde edad
de ocho años los echó de su casa 5 y aunque es ver
dad , que ahora tienen mucho nombre, y crédito, y
se hallan condecorados con honoríficas gradiuaciones en el exército , ¿ qué de incomodidades ao havrán tenido que padecer hasta los veinte y cinco
años, que tiene el mas pequeño ? Bien se puede per
donar el bollo por el coscorrón.
A este tiempo se vino acercando hácia nosotros
el Señor Alcalde del Estado noble , que era un ve
nerable anciano , que debaxo de su capa parda en
cubría un cierto ayre de no común crianza, que en
todas sus acciones , y palabras á cada paso se bru
juleaba : Luego que supo , no se trataba asunto
alguno reservado , pidiéndonos permiso , y mo per
mitiendo de modo alguno ocupar el puesto preemi
nente , que le ofrecimos , se sentó con nosotros : Es
to bastó , para que cesase aquel cerebro desconcer
tado, que tenía tan desarregladas ideas de la verdadera
ocupación , y carreras de los Nobles 5 y mo solo
puso fin á su disparatado discurso , sino que , ha
ciéndonos un amago de cortesía con la montera,
volvió á encender la punta del cigarro , que havia
apagado antes entre sus dedos , y marchó sin mas
cumplimientos ; el buen Alcalde se sonrió , y quedo
cabezeando un rato, arqueadas las cejas en acción de
entre lástima , y burla; y Tulipán , y Yo luimos lla
mados por nuestro Orozuz , para la cena , que ya nos
estaba prevenida. Fueron tantas las instancia.s, que
hí38
D E W
a
N T O N.
39
hice \ Tomate , para que fuese á favorecernos , que
no pudo resistirse , y tomando la venia , como
buen casado , de su consorte, se separó de su co
mitiva , de la que ningún otro quiso condescender
á nuestro cumplido ; y el Alcalde , que dixo, havia ya cenado , se vino con nosotros, para darnos
un rato de conversación de sobre-mesa.
CAPITULO
Instrucción
V.
,que dió el Alcalde acerca de los Hidalgos
del Lugar.
A Tulipán en el corto tiempo, que havia es
tado con los forasteros , havia tomado razón
de todos ellos, especialmente de las Mónitas , y de
algunas de sus particularidades ; en virtud de esto
dió pie , para que el Amigo Tomate , deponiendo
por un rato sus cuidados , diese rienda á su genio
jocoso , y sazonáse la mesa con mil sales agudas,
pero no punzantes; para nada es menester masen-;
tendimiento , que para chanzearse , y él poseía este
tiento en alto grado ; así e s , que sus gracejos con
Tulipán fueron con tanta ligereza, que todos quedámos divertidos , y agraviado ninguno.
Acabóse la cena , levantáron los manteles, y
nos quedámos reposándola con algunas conversacio
nes indiferentes ; una , ü otra palabra, que el Alcal
de havia únicamente hablado , havia sido con tanto
pulso , y madurez , que comenzó á picarme la cu
riosidad de oirle acalorado en materias de su parti
cular inspección ; pero mucho mas lo deseaba, por
ver si podía , indirectamente á lo m enos, dar á en-i
ten-
Y
40
V I AGES
tender á mi Amigo Tomate , que aquellos vicios,
que tanto detestaba , y de cuyos efectos ya se creía
libre huyendo de la Corte , de la que los tenia por
característicos , se encontraban proporcionalmente
aún en los Lugares mas reducidos : Ya en dos pa
labras le havia contado Yo la reyerta , que havia
presenciado con el Maestro de niños , por lo que mi
ra al espíritu de partido , y por lo que respeda al
<de vanidad , no era menester mas , sino que reflexionáse sobre la del joven mal criado , que acabábamos
de oir.
Como observámos , que él havia enmudecido,
y desocupado el puesto precipitadamente luego que
llegó el Alcalde, y que éste se havia quedado sonrien d o ^ o le pregunté , qué Monito era aquel , y
qué circunstancias de nobleza , las que tanto exa
geraba : El Alcalde entonces volviendo á fruncir un
tanto quanto la boca , me respondió : ¿ Qué Mo
no queréis que sea , el que habla , como , sin du
da , le havréis oido ? Esta es la muestra del paño,
que se estila en los Lugares de estas Provincias.
Estos son los Hidalgos comunmente 5 y tan comun
mente que en este Pueblo , en donde hai catorce
familias de ellos, y todas con sucesión, no han
salido de entre las paredes domésticas otros, que
los hijos de un tal Chaparro , y los míos , cuyo
exemplo les hace tan poca fuerza , que lo tie
nen en aquel por ambición de afros positivos
en su familia , por ha ver sido él el primero , que
la ennobleció ; y en mí por efefro de un ge
nio áspero , y de unas entrañas duras , por lo
qual miro con semblante sereno la separación
de mis hijos , que debiera serme naturalmen
te
D E W a N T O N.
41
re sensible. Una vez sola me lo echáron en ros
tro 5 pero yo os aseguro , no lo vuelvan á hacer;
huyen de mí porque les digo las verdades , porque
les pongo exemplos que los confunden , porque los
exhorto , á que los sigan , y porque íes doi sugecion , en lo que respeda á sus conversaciones de
nobleza , sienten que les diga ? que toda su distin
ción proviene del vientre , de la concepción , y del
parto ; se mantiene con la ridicula pompa de lisongearse , de que su abuelo fue Alcalde , Regidor
su padre , y el Alguacil M ayor , siendo toda su ju
risdicción sobre un Lugar de doscientas casas, la
mitad derribadas , hasta que finalmente llega la
muerte , y tienen la desatinada fortuna , de que sus
huesos aumenten los que están depositados en la
asquerosa , y húmeda bóbeda de sus mayores. Em
bobados con esta risible gloria , viven así hambrean
do entre 'quatro terrones , y entre quatrocientas
trampas ; inútiles para s í , inútiles para sus paisa
nos , é inútiles para todo el mundo , pero , en to
do caso , H idalgos; que no dexa de ser dicha gran
de para un pati-estevado , que su padre tuviera bue
nas piernas ; y para que quede satisfecha una Mona
horrorosa, y tuerta , no hai mejor remedio , que
contarla , ^que fueron mui bonitas sus abuelas , y
de unos ojos hermosísimos su madre.
N o obstante , Señor Alcalde ( replicó Tulipán,
que era , á quien tocaba algo de la do&rina , por
ser persona de poquísima utilidad en el R eyn o, aun
que con aptitud para aplicarse en adelante , la no
bleza heredada es del primer aprecio , y digna de
toda atención ; los esforzados procrean á otros es
forzados , porque las generosas águilas no pueden
Tom .IT.
F
en-
42
V I AGE S
engendrar rímidas palomas; así e sq u e la nobleza
inmemorial trahe consigo una cierta necesidad,
que impone , á los que reciven este don del Cielo,
para que no degeneren de sus antepasados.
Yo , C aballero, respondió el Alcalde , no im
pugno la nobleza de origen ; en este caso escupiría
al Cielo , para que me cayese en la cara ; porque
(gracias á D ios) nací de padres tan ilustres , que
a nadie tengo que envidiar en este punto ; lo que
quiero decir e s , que mas aprecio , y mas digno es
de la atención del Soberano , y del público , el que
desmintiendo lo obscuro de su nacimiento con sus
acciones , con su aplicación, y con sus servicios
á la Nación le esclarece; que el vano , y orgullo
so , que , llenas sus antesalas de estafermos de sus
abuelos , tiene cubierto su corazón de vilezas , sin
servir su ociosidad en el mundo mas que de pési
mo exemplo ; aquel se enriquece con méritos bri
llantes , siendo proprio , y peculiarisimo de su per
sona , quanto en ella se encuentra de heroyco , y
admirable ; este se obscurece con vicios detestables,
siendo solo proprio del sugeto , quanto en él se mi
ra de baxo , y aborrecible : Los lunares de aquel
heróe son á él antecedentes , y lo que existió an
tes de nosotros , no es nuestro : Las perfecciones
de éste se originan solo del lustre de sus abuelos,
y ninguno vivió para personalizar nuestra gloria:
Uno ilustra otro obscurece á su familia ; ¡ y quan
to hai de esto / Volved , os ruego , los ojos , espe
cialmente á estas Ciudades de nuestro Continente,
en donde están muchos de los descendientes de
aquellos doctísimos Ministros , que fueron gloria de
su siglo; de aquellos Políticos famosos, que tanro
D E W a n t o N.
43
to honor dieron á la patria 5 de aquellos profundí
simos literatos, en quienes cifró el Reyno su or
namento s y de aquellos Capitanes valerosos, que
fueron el terror de los enemigos del Estado i exa
minad >si acaso ascienden al Tem plo del honor, y
de la fama siguiendo las huellas de sus abuelos; na
da m enos, nada m enos; los veréis hijos del ocio,
mui contentos con tener una docena de legajos de
papeles viejos , en donde constan los hechos de sus
mayores 5 disipando injustamente las rentas mas
floridas ; y capitaneando cada uno un exército de
v ic io s, mantenidos con el precio del sudor de los
miserables. Estos , Amigo mió , por encumbrados,
que estén , no so n , mas que Nobles de morcilla,
pues lo son solo de sangre, y de sangre por ellos
corrompida. Es inseparable qualidad de todo lo bue
no ser comunicable. ¿ Quien es un bribón de quatro
suelas, qué utilidad traherá con su nobleza al pú
blico ? ¿ Qué comunicación , ni comercio de bienes
logra éste , con que el tal tuviese unos abuelos , que
fueron buenos , si ya acabó esta bondad , y ahora
solo experimenta la insolencia del nieto ? Y por el
contrario , ¿ qué importa , que el virtuoso , y apli
cado no pueda adornar sus antecámaras de los ahu
mados retratos, y medallones de sus antepasados,
si á su honradez , procederes , y aplicación debe
en el día su gloria , nombre , y brillos la Patria ?
Sonrióse Tulipán; y en el mismo tono dixo : Con
que ¿ de qué sirve la nobleza heredada ? Si Yo soi
bueno ( según vuestro discurso ) y útil al Estado , y
al resto de mis compatriotas , poco quiere decir , que
haya tenido abuelos obscuros; si Yo soi un ocioso
in ú til, no me pone á defensa de los insultos, y paF2
re-
/
4.4.
V I A G E !S
receres del vulgo lo ilustre de mí ascendencia ; con
que es un fantasma , y no otra cosa esto de prosa
pia ilustre , y ascendientes gemerosos : Ahora , ved,
que graciosas conseqüencias p udieran deducirse de
estos antecedentes.
N o , Señor , prosiguió el Alcalde 5 no quiero
Yo decir eso i havrá consistido en mi mala explica
ción no haver sido entendido : Poseer un sugero la
nobleza con perfección , comprehendo Yo , que es
proceder de raza ilustre , y conservarla con accio
nes generosas, que entren en el interés, y comercio
del público; porque la nobleza es un bien, que el Altí
simo nos dispensa ; y ya os dixe , que es propriedad
suya ser comunicable 5 así es ? que Yo mejor qui
siera , no haviendo de poseerla en todo el grado de
su perfección , tener la personal sin la natural, que
esta sin aquella: Pero no tiene duda , que la natu
ral , ó heredada es un camino que conduce le d a
mente á la personal , porque como todas las cosas
vuelven con facilidad ásu origen , siendo innegable,
que toda nobleza de sangre , por antigua , que
sea tuvo su principio de la personal , qualquiera sugeto de prosapia ilustre está en una quasi ne
cesidad de no degenerar de su clase , siéndole mui
fácil el camino de la heroycidad , ya porque , regu
larmente , no estando falto de bienes de fortuna , no
está expuesto á una baxeza, ya por los exemplos,
que dentro de casa le subministran aquellos primeros
heroes de sil familia , que á costa de sus fatigas, y
méritos deriváron á su posteridad sus glorias.
Contrayendo, pues , ahora todo esto á aquel
Caballerito , que oísteis , ¿qué juicio haríais de é l , y
¡de otros quantos ? que pudieran haver venido , y
hu-
p E W a n t o n.
4?
huvícraís escuchado del mismo tenor , si Yo os díxera , que ni tiene nobleza por sí , porque no es
mas que un tonillo*, á quien no se cae la capa del
hombro en todo el dia 5 ni por sus padres , ni abue
los , porque todos ellos fueron otros rales ? Yo dixera , replicó al punto Tulipdn , creyendo que havia ya cogido en flanco al Alcalde , que no era no
ble , y acabóse quanto en esta materia haveis es
tado discreteando 5 él no tenia el lustre adquiri
do , porque, según haveis pintado , todas sus ac
ciones son obscuras 5 tampoco tenia el hereda
do , porque ésre , según haveis establecido , pro
viene del personal 5 y porque diréis , como algu
nos parecidos á vos , que no hai familia ilustre,
que no empezáse á ennoblecerse por uno, que dexando el arado , ó semejante instrumento , pensó,
y consiguió emplearse en acciones honradamente
ruidosas , cuyo eco resonó en su posteridad eter-i
ñámente 5 luego el dicho mocito no debe ser pro
puesto como modelo de la nobleza.
El d icho , prosiguió el Alcalde , es una perfec
ta muestra de los hidalgos de pergamino, como
é l, y de los de solo sangre como algunos otros;
pero a rodos igualmente se ha metido en la cabe
za él diablo de la vanidad en tanto grado, que á
nadie ceden en ella. ¡ Vanidad ! dixo el Señor To
mate ; será bien ridículo, por cierto: ¡ Vanidad!
I pues sobre qué recae ? Nobleza sin brillo es una
alhaja de oro metida en una caxa de cuerno tan
cerrada por todas parres, que jamás pueda verse;
pues ahora bien ¿ aqui, } en semejantes Lugares, en
donde , exceptuando un ptr de Labradores ricos, los
demás vecinos , qual ma;, quai menos, andan si
i.'i
al-
V I AGES
alcanza, 6 no llega al fin del año para la precisa'
manutención , qué brillantez: puede encontrarse ?
Quedósele .mirando nuestro Alcalde, y , por
fin , prorrumpió : Parece , que veniis de nuevo a!
mundo; i pues hai persona , que , por poco que
reflexione , con solo que abra los ojos , no advier
ta , que es;la vanidad un vicio , que no se para en
relumbrones , y abundancias ? la vanidad entra por
pequeño resquicio > ¿ no hai Mono , que se pone
inaguantable por solo estrenar un par de zaparos?
j.no hai M ona, que se hincha por solo quatro pa
labras , que se lleva el viento , que la dice otro
mentecato como ella ? El afeitarse es un adorno de
la hermosura , y bien parecer ; pues Yo he cono
cido , quien tenia vanidad en las barbas: El oro,
y la seda son materia del vestido de los personages
de autoridad , graduación , y nacimiento ; pues Yo
sé , quien se envanece por vestirse de xerga; vani
dad hai en el andar ; en el mirar 5 en todas las ges
tiones del cuerpo , en todos sus adornos , y los del
alma; y , por último , hai sugetos que hacen vanidad
de no tener vanidad. Considerad , pues , ahora , si,
aunque el Lugar sea corto, y pobre, no tendrá tam
bién sus tropiezos respetivos en este vicio. Lo
peor es, que el tal defeto , que está mas arraigan
do , que en los restantes vecinos , en los Hidalgos*
los conduce precipitadamente á una altivéz inaguan
table, y un menosprecio arrogante , de los que ellos
creen inferiores.
El Amigo Tomate á cada palabra de estas hacía
una contorsión ; Yo entonces le hablé al oido diciendole : A un Lugar vais huyendo de estos vi
cios caraterísticos de la C orte; ¿ qué os parece?
Por
D E W a n t o n.
47
Por cierto , que la casualidad nos ha trahido á la
mano el desengaño : El no pudo menos de replicar,
y hacer unas quintas pregunras al Alcalde eotretqgidas de varias admiraciones 5 pero éste con tono inalterable prosiguió diciendole : Yo , Señor , aunque
nací en este Lugar , me crié en la C apital, y crecí
en la campaña 5tengo bastante noticia del mundo,
porque le he observado 5 he estado en varios R ey nos , y Provincias , y particularmente he paseado
las de este Continente ; pero no he hallado rincón,
en donde haya vivientes, que carezca de vicios*
en donde no sean unas mismas las ilusiones del en
tendimiento , y no se padezcan unos mismos estra
gos ,como efeftos del amor proprio i la distinción
está únicamente en los objetos, acerca de los quales se versa ; en la Corte un gran Señor se enva
nece , de que tiran su coche seis briosos caballos,
cuyos arreo s, y pertrechos de plumas son el em
beleso de los m uchachos, y gente , que tiene los
ojos solo de carne > y aqui en el Lugar hai Hidal
go , que no cabe en el , porque el asno, que mon
ta para ir , y venir á su choza en el campo , es
erguido de oreja , y tiene quatro dedos mas alto el
lomo -, que el de su vecino : Un grande personage
se ensobervece en la Capital , al oir sus generosi
dades, y apreciables prendas en boca de una quadrilla de aduladores , que no pueden de otro mo
do engañarle , para que suelte el oro , que atesora?
y en la Aldea el Labrador se hincha al escuchar,
como brindan á su salud en un vaso de madera
del ayre dos gañanes , y un pastor , que le adulan,
para sacarle un quarto mas de soldada: En la me
trópoli una ilustre Mona va mas hueca , que un
pa-
48
, V IAGES
pabo haciendo la rueda , metida entre los cristales
de un coche reluciente , que la conduce á dar tres
6 quatro vueltas á un paseo , en donde haga me
dia docena de cortesías afe&adas ; en el Lugar es^
tá inaguantable la Hidalga , que tiene un carro , en
el que con sus amigas entre colchas , y mantas , que
hagan sombra , puede ser llevada á las vecinas'rom erias, tocando un pandero lleno de mohos , y
dando vaya , á quantos encuentran por el camino:
Por allá todos aquellos necios, que están desnudos
de los verdaderos sentimientos, que dida la racio
nalidad , y que son el borron y deshonra de nues
tra naturaleza , veréis , como desprecian á los de
más , que por varias disposiciones de la Providen
cia no están colocados en su clase , sea de nacimien
to , sea de otros accidentes 5 apenas se dignan mi
rarlos ; si los hablan , es en tono de. superior idad, y
finalmente disparan un par de coces , al que se ha
fiado incautamente de ellos ; pues del mismo mo
do á proporción por acá aquellos Hidalgos engreí
dos solo con los letrerones de su executoria ( que
jamás vieron otra cosa ) advertiréis , como insultan,
como menosprecian al miserable labrador , al po
bre jornalero , que para comer su pan honradamen
te no dexan el hazadon de las manos.
Pero a q u í, aunque de paso , quiero 5 que con
sideréis , que ideas tan groseras tienen estas gentes
de la verdadera estimación , y punto de honor , to
do este desprecio que hacen, de los que ganan su
vida con el sudor de su rostro , se funda en creer,
que el trabajo se hizo únicamente para unas ma
nos v ile s, y que es ageno , de los que debieron al
Cielo una ilustre cuna 5 pero la gracia es ver compo-
DE W a NTON.
poner estos sentimientos con una hambre perdura
ble , que padecen muchos de ellos, viniendo á pa
rar toda esta torre de sobervia en la bajeza de ir
á servir á otro Mono , porque tiene seis maravedís
mas que ellos ¡ de adonde proviene , que no haviendo querido servirse á sí mismo trabajando pa
ra su manutención , tienen que servir á otro , á
cuya disposición alquilan sus obras , y sugetan su
voluntad , llevando por pago , mientras dura su ser
vidumbre , una infeliz ración , que se acaba el día,
que el Señorón vino de mal humor á casa , porque
perdió al juego ; porque la mozuela , con quien
está escandalizando , le hizo traycion ; ó por otro
motivo de semejante gravedad; le embia enhora
mala á tiempo que ya está duro para aprender ofi
cio , y está viejo para volver á servir , con lo qual
tiene que venirse al Lugar á mantenersejá expen
sas de la piedad , y siendo gravoso á sus parientes,
y amigos 5 no obstante , los Hidalgos miran á este
destino como honrado , y como indecoroso el de la
brar por sus manos la tierra : Riámonos á carcaja
das. ¡ Y qué porción de exemplares se me ocurre!
¿ Pero creeréis, qu e, aunque las experiencias se les
entran por los ojos , aún no ha llegado por acá el
desengaño ?
Quando mas acalorado estaba el Alcalde , sen
timos pasos ; pusimos atención , y por la tos co
noció éste, que, el que venia era su Escribano : Es
ta es otra ( añadió el Alcalde) este, que suena, vie
ne, sin duda, con alguna embajada; no quiero rom
per de una vez con é l ; y así disimulo , aunque le
conozco ; pero , sí pudiera hablaros de sus mila
gros, Yo os aseguro, que havia de divertiros un
Tom. / F
G
buen
5o
Vi a g f s
buen rato 5 mas dexemoslo por ahora. D ic h o , y
hecho i mesuró el Amigo su semblante , y se puso
á hablar de la cosecha de pepinos , que aquel año
havia cogido en el Lugar , con tanto disimulo , co
mo sino huviera estado hablando de otra cosa mien
tras havia durado nuestra sesión. Esta especie de
temor , ó sea enhorabuena tolerancia , se hacía
tanto mas admirable , en quanto recaía en un M o
no , que con tanto tesón, y vehemencia havia sa
bido defender sus derechos en público , como ex~
perimentámos , y haviamos oido en el lance con
el Maestro de la escuela ; p e ro , como ignorába
mos los motivos , era fuerza suspender el juicio.
C A P I T U L O VI .
Del convencimiento del Señor ’Tomate acerca de los
vicios de los Lugares.
N tró , én efe& o, el Escribano apresurado , cu
ya traza daba bien á entender su trastienda?
nos hizo un regular cumplimiento , y después diri
gió su plática al Alcalde : Contóle con la mayor
exageración un pesado lance , que acababa de su
ceder en casa de uno de los Hidalgos del Pueblo,
en donde , sobre no sé que mentirillas de poco pro
vecho , y que no havian causado otro perjuicio,
que el corto de desacreditar á un vecino suyo , ha
vian los dos venido de las lenguas á las manos , y
de éstas á las narices, cuya progresión havian im
pedido é l, y orros dos amigos , sacando por testi
monio de la p az, no sé que número de tornisco
nes , y tal qual araño de poca conseqiiencia > pon*
de-
D E W ANTON.
51
depó con increíbles exageraciones las circunstan
cias del alboroto ; acriminó el todo de la acción ; y
añadió, por último : Y o , Señor, Alcalde , pudie
ra haver dado primero parte á vuestro compañero,
que mas cerca le tuve , pero como el suceso ha re
caído en dos nobles , no me pareció mui acertado
dar el conocimiento de la causa á un Ju e z del Es
tado general, cuyo encono con los de la otra cla
se ha manifestado tantas veces ; además de esto , él
es un pobre lego de poca experiencia , y de nin
guna espera 5 por tanto he querido venir á busca
ros en derechura , reconociendo en vos un acopio
de ciencia , y prudencia , qual en ninguno del Pue
blo 5 sé que pondréis el pie en el asunto con firme
za , y sin pasión , ni tropelía , el negocio es arduo;
p e ro , para substanciarle con todo el aparato , que
se requiere , aquí estoi Yo , que al lado de tal Ju ez
haré prodigios. Me alegrara , Señores, prosiguió,
hablando con nosotros , que supierais, en que lan
ces tan estrechos se ha visto este Caballero, y con que
ayre ha salido de todos ellos; si se ofrece alguna con
troversia con algún M ilitar, que viene á pedir aloja
miento, que no una sola vez ha sucedido ser un atre
vido, y desvergonzado, que viend o, que es un Lugar
corto, nos ha querido tratar de palurdos , y nos ha
puesto en el disparador para perdernos; este Señor
nos ha dulcificado , y á los tales ha hecho entrar por
la senda de la razón , enseñándoles quan bien cria
dos , y políticos tienen obligación de mostrarse , los
que abrazan esta profesión ; y en qué grado po
seen la virtud de la moderación los G e fe s, que los
m andan, y embian con instrucciones adequadas á
ella : ¡ L o que hace haver militado ! Pues no digo
G 2
na-
52
V I A G E S
nada acerca de las desazones domésticas, que acon
tecen entre los vecin os; ¡cómo procura la paz en
tre los casados ! ¡ cómo contiene en su debido res
peto á los criados para con los am os; y á estos pa
ra con aquellos en el correspondiente buen trato!
¡ cómo cuida del bello orden en los abastos del pue
blo ! Pero ¿ para qué me canso ? ¡ cómo es todo
pata todos ! Vaya ; Yo le hiciera Alcalde perpe
tuo.
El tal Alcalde , que , aunque várias veces lo havia intentado , no havia hasta entonces podido im
pedir la desatada tarabilla de sus alabanzas, cono
ciendo al astuto adulador , que las prodigalizaba,
le hizo callar , y llamándome á parte , me d ix o : Yo
os suplico detengáis á este Mono con vosotros un
breve rato ; no serán menester muchos esfuerzos,
porque él es hablador por naturaleza , y os dará di
nero encima , porque le escuchéis: N o quiero lle
varle conmigo , porque voi derechamente a la ca
sa , en que ha acaecido el lance , que haveis escucha
do i como mi intención es mediar amistosamente,
y ver , si con ruegos , con razones , y con autori
dad puedo suavizar sus ánimos , deseo separar to
dos los obstáculos , que tendría > sin duda , esta
obra 5 ese , que haveis o id o , con capa de caridad,
ha avisado , no por el bien de la paz , sino para
enredar el asunto, y para enzarzar una ruidosa cau
sa sobre una gran friolera , que será toda la razón
de diferencia , que entre ellos havrá havido : ¡ aíes,
que con una sola palabra á tiempo no los sabría
el exasperar , desvaneciendo quanto Yo huviese tra
bajado en largas h oras! El dice , que si la cana
no corre , el pescador se pierde ? y a sí; si no ie va
mos
D E 'W A N T O N.
53
mos á la mano , es capáz de gastar por resmas ef
papel sellado : ¡ Qué periulcios hace una fiera de
estas en un Pueblo ! Oiréis , Señor , á todos estos
pobrecitos Labradores estar siempre sobresaltados
con el miedo de la langosta, de la piedra , de la
sequedad , y de los demás accidentes de los tiem
pos ; y corren inocentemente á meter entre sus ho
gares á un Abogado reboltoso , á un Escribano as
tuto , y á un Medico ignorante , rigorosas estacio
nes vivientes , cuyos destemples se llevan ímpia , y
rápidamente su salud , su sosiego , y sus haciendas.
Pero , como conozco bien á este bribón , os asegu
ro , que , si puedo, mui poca tinta ha de gastar,
durante el tiempo , que Y o empuñe la vara.
Volvióse luego á é l , y le intim ó, que no le si
guiese , y que en caso de necesidad le llamaría 5 no
puso mui buena cara á este precepto , porque él
tenia ya por otra regla tiradas sus lineas ; pero era
fuerza obedecer; y así él se quedó, y se marchó
solo el Alcalde : Trabámos conversación , y aun
que al principio se resistía á nuestras indagaciones,
y a , por fin , acalorándose en ella , fué entran
do en confianza , y familiaridad , y la razón de
forasteros , que no havian de hacer mansión larga
en el L u g a r, acabó de quitarle los grillos del mie
do ; y desatando la maldita , dixo preciosidades,
de quantos se le ofrecieron á su imaginación ; no
huvo soborno de Juez superior , trampa de alojaanientos , mala versación de proprios , robos de pó
sito , tala de montes, encubrimiento de contravandos , y finalmente , enredos de todas clases , que no
nos relatáse ya de aquel, ya de los demás Pueblos
de la com arca ; y esto e s , anadió irónicam ente , que
54
VI A GES
nos ha venido de pocos años á esta parte nn ce
lador del bien común , un remediador de todos los
malos sucesos del Lugar , ese Caballero » ese que
acaba de salir de aquí >ese que todo lo manda , que
en todo se m ete; que en todas partes se halla $ con
motivo de persona de mundo , que ha servido al
Rey por espacio de treinta años , cree, que nada
ig n o ra> ya que al fin de sus dias se ha retirado á
su casa á cuidar de su pingüe hacienda , por haver
recaído en él toda, y ser único , haviendo muerto
todos sus Hermanas , ¿ por qué no hace, lo que
algunos como él , que Yo conozco en otros Luga
res no lexos de este , que , en tomando el oficio
de ociosos, en nada piensan >sino en descansar de sus
pasadas fatigas, y en llevarse una buena vida ? El
dice , que está aún para trabajar , que aborrece es
tar ocioso , y que las luces , y conocimientos , que
ha adquirido en el curso de sus viages , y expe
riencias , de nada le sirven , si no las emplea en be
neficio de sus amados compatriotas; baxo de estos
principios apenas ha i año , que ya de Regidor , ya
de Diputado , ya de Alcalde no nos haga el honor
de mandar en el Concejo ; pero otros Amigos , que
miran esto con desinterés, á quienes con sus ridi
culeces tiene atados corto, y á mí entre ellos , juzgámos mui diversamente de estas acciones; por que
conocem os, que lo que le domina, es la ambición
de gobernar, y disponer en la Villa , como árbitro
de todas las voluntades.
Ya estoi oyendo , que me replicáis, que ¿cómo,
comprehendiendolo Yo así , poco ha alabé tanto
su zelo patriótico ( como él dice ) y su acertado
gobierno i pues sabed , Señores > que fué, porque
d e
W a n r o n.
55
Je temo , porque gasta pocas ch an zas, y porque
de algunos lances , que hi tenido con otros veci
nos ( bien que reboltosos) siempre ha salido con
victoria , pues los tribunales superiores le han fa-<
vorecido en to d o , declarándole Juez redo , de
sinteresado , y capáz de hacer feliz al Lugar 5 en
esta inteligencia no se puede derribar á este gigan
te cara á cara , son necesarios los estratagemas ; y
esta obra es negocio , que pide tiempo : N o obstan
te , en este lance , que haveis oido , le tengo muí
bien armada la zancadilla , y como me huviera
llevado consigo , no havia de haver dexado de caer»
el insultante es pariente cercano suyo; y el insul
tado uno , de los que él llama perjudiciales en la re
pública por holgazán ; Y o esroi alerta, y ya tengo
escrito lo bastante , para que se arme una buena,
chamusquina , si se le tuerce la vara de la Jus
ticia.
Ya con estas conversaciones se havia abanzado
la noche ; el Escribano se despidió de nosotros, y
el Amigo Tomate quedó quasi del todo convenci
do por mis consideraciones, y por lo que acababa
de experimentar en el corto espacio de una noche,
de que la mayor parte de los hombres adolece de
unos mismos vicios; los estragos del amor proprio;
el desordenado deseo de mandar ; la venganza cau
telosa ; el artificioso doblez ; la falsedad de cora
zón , que juzgaba > se hallaban única , y preci
samente entre el bullicio , y engreimiento de los
Cortesanos , se le presentaron á su imaginación de
tropel en aquel breve tiempo ; no ya cruxiendo se
das , y brocados, sino con abarcas, y paño par
do , colocados en los mismos lugares que creia
as y-
,
¿6
V 1A GES
asylo del desengaño, de la hum ildad, de la lim
pieza de corazón , de la ingenuidad , y del candor*
pero ya no tenia remedio su retiro á un Lugar,
porque huviera denotado una insufrible veleidad
renunciar antes de entrar en posesión un empleo,
que con toda eficacia havia solicitado, y adquiri
do á fuerza de paciencia , tiempo , y empeños >ade
más de que >según la conversación , que tuvo con
migo al principio de la noche , havia pagado á lin
do precia la bizarría , desembarazo , y la llamada
buena crianza, havien dolé puesto ésta en bastante
estrechura , de conformidad , que , para salir de
sus alcances, y verse desahogado , fuese necesario
retirarse del peligro , y encerrarse entre las seque
dades de un L u g ar, en donde no podía soltar tan
to la rienda á sus brillantes despropósitos.
Debíamos separarnos por la mañana según el
plan de nuestra ru ta , y el destino , á donde se diri
gía nuestro A m igo, haviendo de tomar éste el ca
mino de la izquierda, y nosotros el de la derecha;
pero como huviese comprehendido por el discur
so de la conversación , que nuestra intención solo
era .viajar por el Reino sin mas fin , que el de la
curiosidad, y el de hacer mas suave nuestro des
tierro con la variación de los objetos , que se nos
presentaban diariamente , hizo los mas vivos esfuer
zos , para que mudando de plan , á lo menos > por
un par de semanas , torciesemos nuestro camino, y
le acompañásemos en el suyo hasta el pueblo de su
destino , en donde , decía , podíamos descansar los
dias que gustáramos , y después volveríamos á se
guir nuestro primer pensamiento. A pocos deba
tes , y al cabo de algunas cortesanías huvimos de
con-
D E W
a N TO K ,
57
condescender, obligados de sus amistosas Instancias.
Grande fue el gusto , que recivió con la con
cesión de la gracia, porque decía , que con nues
tra compañía , y agradable trato su Esposa disi
paría los fastidiosos, pensamientos , que la ocur
rirían con la mutación , y diversidad tan gran
de de su establecimiento , à lo menos en aquella
primera entrada , pues , como ella era una Mona,
como las mas de su sexo , à quienes él llamaba aní
males de costumbre , en quienes poco , 6 nada
labra la reflexión , y hacen todo el gasto los obje
tos materiales , después llegaría à estar , sino del
todo contenta , por lo menos, mas esparcida. Mien
tras pasáron estos razonamientos ya havian veni
do à avisarle, para que fuera à acostarse ; despedímonos mutuamente , y quedámos acordes en to
mar la madrugada , para adelantar la jornada , lo
que pudiésemos ; encargóse Orozuz de despertar
nos temprano , y nosotros, después de unas cor
tas reflexiones sobre los sucesos de la noche, nos me
timos en la cama.
C A P I T U L O VII.
Dase idèa de los Maramónos , y de las aventuras del
Señor Roble.
Usímonos por la mañana temprano en marcha
Tulipán , y Yo con nuestro lacayo à caballo;
y Tomate , su Esposa , y una criada despedidos
de la restante comitiva , que llevaba diversa ruta,
en un coche. Caminamos largo trecho , sin que en
este intermedio sucediese cosa notable : Mi amigo
ÍW . IV.
H
iba
P
?8
V I AGE s
bia sumamente gustoso , y contenta su consorte,
pues, por de contado tenia aquellos ratos menos de
soledad: Llegámos, finalmente , á un Lugar , C a
pital ( que en la tierra de los ciegos el que tiene
un ojo es R e y ) de una especie de pequeño Can
tón , llamado la M¿iramonería, , en donde havian
de hacer su residencia 5 y fuimos á hospedarnos á
casa de un Mono soltero, que por razón de in ti
midad , y no sé , si alguna connexion con Tom ate
los estaba esperando. Adornaba á nuestro huésped
un trage cómodo , y moderadísimo , pero en todo
diverso , del que se usaba en las demás Provincias
de aquel Continente. N o estrañó nuestro Amigo el
dicho trage , pero s í , que le usáse aquel Caballe
ro ; y así le dixo : ¿ Qué es esto, que veo , Amigo
Roble ? ¿Después de ha ver sido el asombro de vues
tros enemigos en la campaña , el exemplo de vues
tros compatriotas , y el objeto de las atenciones de
nuestros Generales 5 haviendo ocupado tan respeta
bles puestos en la M ilicia; y haviendoos retirado
á descansar en los años de vuestra vejéz coronado
de trofeos , y , tal vez , ya cansado de aplausos , os
encuentro tan avillanado , vistiendo las toscas telas,
que los demás vecinos de estas Aldeas , y Lugare
ños , qual si fuerais un miserable bracero , que tu
vierais , que sustentaros con el sudor de vuestra
frente , ó traginando por esos caminos, para ganar
á costa de tanto trabajo vuestra vida ?
¡ A y , Amigo 1respondió él prontamente , ¡ qué
dichosas fueran estas Regiones , si cada una propor
cionalmente imitára nuestros estylos ! Estáis en una
pequeña , pero dichosísima porción de terreno, que
aunque adolezca de uno , ú otro vicio, no tiene
es-
D E W A N TON.
estos en el grado , y alrura , que' las restantes Pro
vincias del Reyno i está dentro de aquella misma
famosa Provincia , que dió nombre , y glorias in
vencibles á aquellos Soberanos, que á costa de sus
fatigas quitáron el pesado yugo , que sufrió de sus
enemigos por largos años nuestra ilustre Nación:
Si aquí no halláis candor, costumbres arregladas,
caridad fraterna , y general sosiego , no lo busquéis
por todos esos opulentos , y ruidosos territorios?
apenas hai noticia de nosotros en el mundo simiopolitano » y por poco no degeneramos de nuestros
paisanos , dexando de ser M onos> esto es forzoso,
porque con lo general de ellos hacemos mui perver
sa concordancia.
A quí se sacan , quantas ventajas son posibles á
la racionalidad > a q u í, donde no se las impide el
estrépito de las pasiones desordenadas : Ya querréis
saber el secreto, mediante el qual, nos manejamos
para lograr estas felicidades ; pues sabed que el pri
mero , y principal fundamento consiste en haver
cerrado la puerta al luxo , y como creemos segu
ramente , que uno de los mas a&ivos fomentos de
este monstruo , son los trages , se ha establecido
con unánime consentimiento de toda esta nuestra
dichosa comunidad uno constante y fixo para to
dos , sin que la larga sucesión de los siglos hasta
ahora le haya alterado en lo mas mínimo , haviendose prohibido baxo de rigorosísimas penas, que
pueda inmutarle persona alguna , aunque ocurran
los motivos mas singulares ; de m odo, que si nues
tro Rey tuviera la humorada de visitar este rincóncito de sus dilatados Dominios , no de otra mane
ta , que ahora nos veis , iria su honrado Concejo
6o
V
XA GE S
á e:harse a sus p ie s: Y para que en este su edi&o'
pe’pctuo , e inmutable ley sumptuaria no pueda
hacer tergiversación , ni pueda entrar el abuso
abriendo algún pequeño resquicio , si alguno de
lo? hijos de nuestra amada patria, como hai repeticos exemplares , hace progresos por las Armas,
la< L etras, 6 qualquiera carrera , que se proponga,
amque haya sido el mas respetable Togado , el
General mas experto , 6 el Político mas fino , si por
su; ayes , su edad , su cansancio , ó qualquiera
ot o motivo quiere retirarse á este su antiguo so
la: , y casa de su nacimiento , no de otra suerte en
tra en nuestra unión, y común felicidad , que de
poniendo los arreos de su fausto , y adornándose
con los distintivos cara&erísticos de este territorio:
Os parecerá esto , tal vez , cosa de poca consi
deración ; pues creed , que por acá estamos , en
que este es un punto de los de mayor ínteres , pa
ra haver podido conservar nuestra moderación , y
estylos ilesos ? es increíble quanto influyen los tra-<
ges en la corrupción de costumbres.
En efeóto , experimentámos, y admirámos en su
trato una cómoda ingenuidad sin grosería , y un
atento cumplimiento sin afectación : Comimos sin
vana ostentación , pero con limpieza , y abundan
cia ; y de sobre-mesa nos divirtió con la conver
sación de su vida , que parecía una novela , aunque
mui bien purgada de alabanzas proprias , y morda
cidades agenas. El Amigo Tomate le dixo interrum
piéndole , que esrranaba , que en medio de tantas
aventuras no huviese tenido la de casarse, porque
m ozo, galan , con dinero , y bien colocado , eran
prendas demasiado sobresalientes para no haver cai-
D E W a N T O N.
¿ )I
do Cn la trampa , á no haver sido porque su aver
sión al matrimonio huviese sido tal , que preponderáse á las dichas circunstancias.
N o , Amigo , respondió él con toda ingenuidad;
ni desordenada afición, ni aversión caprichosa he
tenido al matrimonio ; algunas veces he hecho re
flexión sobre este estado , y simpre en ¿1 hallé al
paso que motivos de retraherme , otras muchas
ventajas alicientes , pero sola una proporción he
tenido para él en mi v id a ; no llamo proporciones
á aquellas llamaradas de los años juveniles , en que,
dando pábulo á las pasiones , solo se desea , lo que
conseguido atrahe generalmente nuestra ruina. La
proporción, que Yo tuve , era de un objeto tan
adequado á las mas ajustadas ideas, que podía Iisongear al gusto del menos propenso á semejante
establecimiento. Era una Señora, cuya clase, no in
ferior á la m ia , no podía alterar la vanidad de mis
parientes , ni la de los suyos tenia que sentir , no
excediéndome en calidad , ni haviendo en mí acci
dentes , que la sirviesen de desdoro ; su edad , siendo
de veinte y ocho anos , quando Yo me hallaba en
la de quarenta , igualaba el partido , que no lo es,
no haviendo una docena de años de diferencia , y
exceso del varón á la hembra , según con seguros
fundamentos lo afirman , los que con todo estudio
han examinado sin preocupación la materia ; ade
más de esto, ya tenia el tiempo suficiente para haver
hecho constar al mundo su juiciosa conduda, que en
pocos años suele afedarse, para no hacer difícil sil
salida , pero por tan dilatado espacio se debe creer
genial.
Su salud era robusta , y con señas de no frus->
trar->
,
62
V IA G E S
trarme la esperanza de perpetuar mí posteridad : N o
era de aquellas bellezas , que arrastrando agenos alvedrios, llevan consigo un desasosiego continuo á
la casa propria ; ni de aquellos monstruos , que den
tro , y friera de ella ó espantan con su deformidad,
6 son objeto de mofa por su ridiculez : Sus bienes
de fortuna no eran tan copiosos , que la ensobervecieran de modo , que creyera , havia venido á sa
carme de miseria i ni eran tan escasos, que en su
manutención , y decencia huviera Yo echado un
censo perpetuo á mi legitim a: En el gobierno de
su casa no la experimentaban una melindrosa , ó
extravagante, que jamás supiera dexar las comodi
dades de su estrado ; n i , por el otro extremo , una
asquerosa ecónoma , que no acertise á estar fuera
de la cocina 5 Por fin , en todas las qualidades guar
daba aquel m edio, que la acreditaba persona, en
quien concurría un complexo de perfecciones , que
tarde , 6 nunca suelen hallarse en una sola >sus Pa
dres estaban gustosos , con que se efetluáse nues
tro contrato > y el mío ( que aún vivía ) igualmen
te , informado por mí de las apreciabas circunstan
cias de la Señora > los contratantes no teníamos , co
mo buenos hijos , mas voluntad , que la de nuestros
mayores i y, por últim o, todo, parece , que concur
ría á facilitar los medios de efectuar el tratado.
Ya en buen estado las cosas , lo único , que fal
taba , eran los conciertos 5 aqui fue , en donde lue
go temí las dificultades ; no la tuvieron los contra
tantes de parte de la Novia en convenir conmigo,
en que por motivo alguno no huviese gastos de bo
da , en que , según estylo del P aís, dexan por mu
chos anos empeñados á los nuevos Esposos la va-
D E W a NTON,
6^
nrdad , el luxo , la glotonería , y otros semejantes
enemigos de la racionalidad ; asimismo entraron sin
repugnancia , en que de parte á parte no huViese
regalos > ó franquezas esponsalicias, porque , si en
la futura unión havia de haver una absoluta comu
nicación de bienes 5 ¿ a qué conduce destruirse an
tes de llegar al fin , y sacar fiado de casa de los
Mercaderes ( franquísimos en semejantes ocasiones)
lo que después no puede , tal vez , satisfacerse ? Bien
iba todo hasta este punto , porque , aunque en con
tra de tales paétos estaba , por lo general , la cos
tumbre , poderosísima trinchera de donde no se des
vian , los que no saben pelear á cuerpo descubierto;
no obstante ya havia algunos exemplares de igual
naturaleza; por tanto no huvo gran repugnancia en
convenir en las dichas condiciones ; pero de alli pa
samos , á la que filé el diablo de la discordia ; aquel
fatal estorvo de las mas brillantes , y philosóphicas
acciones , el ¿ qué dirán ? fué el principal y mas
fuerte obstáculo , para que se avinieran á mis pro
posiciones ; pero por mi parte militaban la razón,
c[ recelo , y la experiencia ; estuvo, p ues, el tro
piezo en la carta de do te; Yo gustosamente prome
tía firmar , y hacerme cargo de restituir, disueko
el contrato , quanto se me entregara en bienes raí
ces , en oro , plata , y pedrería , y , finalmente , en
acciones , y crédito , satisfaciendo con el dinero co
brado , ó con los papeles en ser ; pero de modo nin
guno pudieron convencerme , á que admitiese en
la escritura dotal los vestidos , y adornos de la N o
via , y otras vagatelas, que cada una de por sí era
de poco ó ningún provecho, y todas ellas ascen
dían á un capital enorme. ¿ Si en los antecedentes
pac-
6\
VIAGES
pactos haviamos dispuesto no regalarnos mutuamen
te , no era dar un tornillo á los contratos, y obli
garme , a que hiciese unos donativos exorbitantes,
firmando el restituir , aunque fuese al cabo de trem
ías , 6 mas a ñ o s, unas alhajas tasadas á un precio
imaginario , y excesivo ? Es cierto , que Yo havia
de traherla vestida con la decencia correspondiente
á nuestro carader , pero ¿ quién dirá , que es cor
respondiente decencia tan prodigioso número de ba
tas , tanta tela supérflua , tantos encages delicados,
que á la primer contradanza del dia del recivo aca
barían sil duración , durando solo el acabar con
mi bolsillo , quando se renováse su v alor, después,
acaso , de una docena de años ? Lo mismo digo
de tanta cofia , tanta cinta , tanto m oño; no sé sí
lo havréis experimentado , Señores; no hai trapo
viejo , mueble indecente, ni cosa alguna , por inútil,
que sea , que no tenga su nicho, y colocación en
la dichosa carta de dote.
Toda esta metralla me amenazaba en mi tratado;
además de la ropa vieja, y nueva de la Novia, tasada
por la mitad mas, de lo que les havia costado(porque
muchos de los tasadores respectivos de toda espe
cie hallan por allá moral en tales casos para men
tir á rienda suelta) se me prevenía otra porción de
muebles , que valían un tesoro , imaginario en la
realidad, pero efedivo en mi hacienda ; por cien
tos los bonetillos , toquillas , sombrerillos , y otros,
que sonaban á diminutivos , pero que no eran sino
verdaderos aumentativos de mi destrucción , los
abanicos no tenían núm ero, haviendolos tan ex
quisitos , y delicados , que el ayre de los mismos era
suficiente, á que quedasen juntamente conmigo desr
trui- •
«
D E W
a
N T O N.
Ó ¿
fruidos 5 por docenas se contaban las vandejas de
charol, porque es costumbre , que en ellas se remi
tan los regalos , que las parientas , y amigas hacen
á la Novia , y fuera insufrible faíra , que en la
prolixa , y ponderada lista , que de ellos luego se dá
al público , huviera alguna de sus partidas, en que,
diciéndose , como es est y lo , pongo por excmplo:
L a Condesa de Una- Gata , Ti a del Cuñado de la So
brina del Suegro del N¡ovio una bata mui exquisita
de Micaneia con sobrepuestos de talco ; una parlamen
ta ria de punto de malla '■
>unos vuelos mui ricos de encages de verano ,y otros de invierno ; dos abanicos, el
uno de ayre del norte , y el otro del medio di a , p a
ra todos tiempos , nunca vistos en estos países , con
varillas de nacar, y pelo '■
> quatro juegos de cintas d
la unión inviolable 5 seis ramos de flores de Cercopitecalia ; guantes , barros , y otras menudencias de gu s
to ; sería , repiro, una falta digna de la mas seve
ra , y reflexiva crítica entre las Monas de la rigo
rosa etiqueta el no añadir por contera la* cláusula
corriente : Todo en vandeja de charol.
Ahora advertid aqui de paso , por vía de cu
riosidad , que no solo es responsable el infeliz incau
to , que se dexa seducir , á todas estas baratijas,
que en el primer año de casados destruye la N o
via , si es , de las que se usan ; sino también á sus
conseqüencias , pues rodas estas liberalidades de ca
da una de las Monas , que regalan ( muchas con
frívolos motivos, por sola la vanidad de sonar en
la referida lista ) son luego recompensadas , no po
cas veces con exceso, por su turno , ya quando
ellas , 6 sus hijas se casan, ya quando paren , ya
quando enviudan , ya en otro qualquier lance, que
Tom. IV .
I
se
0
66
V I AGES
se forma del polvo de la tierra , para lograr ocasión
de pagar la deuda i y como quiera , que esto se
executa regularmente durante el matrimonio, podéis
haceros cargo de quien es, el que lleva las pedra
das , que es aquel infeliz , que viene á soltar su di
nero dos veces, cada una de ellas excesiva , é in
justamente ; una , quando a su costa se compra el
regalo de recompensa , y otra , quando restituye en
plata el primero , que su consorte consumió en mo
ños , luego que por muerte, ó divorcio se disuelve
el contrato.
No toco aqui la materia de gananciales , por
que , como tenia alguna seguridad de la economía
de la Señora , de quien se hablaba , de su aplicación
á la labor , y de su habilidad para diversos puntos»
que me prometían un no común ahorro en mis ha»
veres , no se habló en este asunto al tiempo de
los conciertos; pero no hai duda, de que Yo me ex
ponía, a. que engañado en mis juicios me huviera tocado la suerte de una semejante á varias , que
havia en mi Regimiento , y conocí en diversas par
tes , en donde residí por algún tiempo : Pues , á
la verdad , que son gananciales mui dignos de ri
sa , los que pide una viuda sin sucesión de un Ofi
cial Militar, de un Ministro Togado , ó de otra se
mejante persona de honor , que vivió solo arregla
do á aquellos sueldos, que ganó á costa de sus fa
tigas en la campana , y en los Tribunales con tan
tos riesgos , y cargos , como son notorios i al paso
que ella desfrutando los inciensos, no se ocupó en su
Vida mas que gastando alegremente , del tocador
á la visita 5 de la visita al paseo i del paseo , á
quantas diversiones públicas dá de sí el Pueblo , sean,
o
D E W a n t o n.
Ó7
la
CA-
6 no costosas , y tal vez, sin que hayan llevado otro
dote , que la fortuna de su posesión. ¡ Qué ayudas
de costa tan dignas de traherse después á colación
en una testamentaría , las que se acarrean los mu
chos desdichados, a quienes cupo la suerte de tan
excelente mayorazgo!
Pero Yo j Señores , estoi abusando de vuestra to
lerancia , con lo que poco , p nada os interesa; y así,
para no dilatarme mis , contrayendome á la pregunta de mi Amigo , concluyo mi aventura diciendoos, como los padres de la Novia después de va
rios debates , y consultas con sus parientes determindron, que de ninguna suerte entrarían en el tra
tado , sino haciéndome cargo en la escritura dotal,
de quanta ropa , adornos , y vagatelas llevaba la Se
ñorita , porque así lo havian hecho sus padres , y
abuelos ; así era la costumbre ; y , por último , no
havia en el pueblo exemplar de lo contrario: Pero,
como no me hacían fuerza sus exemplares , y cos
tumbres contra lo justo , y razonable de mi pro7
puesta , cada uno se quedó pagado de su parecer,
y Yo contento , no obstante las dichas ventajas , en
no salir del estado de celibato ; perdida aquella pro
porción , no volví á tener otra, que mereciese el
nombre de tal; y así permanezco con la felicidad de
libre, en la que yá espero morir, si no se me ba
raja el juicio.
Tulipán , y Yo celebrámos la historia del Se-¡
ñor Roble ; el amigo Tomate dió un suspiro , y
su Esposa torció el gesto ; y con pretexto de des
cansar un rato del camino se disolvió la compañía,
retirándose cada uno á su respetivo departamento.
f
<58
V I AGE S
C A P I T U L O VIII.
Llegan Enrique , y Tulipán á la Provincia
Egestaria.
N
O obstante , que el Lugar era de poca diver
sión , el Señor Roble nos procuraba toda la
posible 5 Yo le debí una singular estimación > y de
mostró notable sentimiento , quando al tercer día le
intimámos, que al siguiente haviamos de marchar
sin falta 5 mi Amigo Tomate huvo también de con
formarse , y á su consorte , creo, que costó alguna
disimulada lagrimilla nuestra separación 5 es verdad,
que la gallarda juventud de Tulipán , aquel su a y re de Corre , y su trato alhagüeno disculpaban
qualquiera pasioncilla de una Mona del gran
Mundo.
Aunque Orozuz era práctico en los caminos,
como nos hallábamos algo desviados de la ruta,
que teníamos premeditada, tuvimos necesidad de sa
car del Lugar un mozo , que fuese diestro , y nos
acompañáse hasta ponernos en el camino real, que
deseábamos tomar , como , en efecto , lo executó á
toda nuestra satisfacción. Aquella mañana de la
marcha quisimos tomar la madrugada , ya por ha
cer la jornada con mas conveniencia , ya por escusar el renovar en nuestros Amigos el pesar de la
despedida $ pero no pudimos, al fin , escusar éste,
porque ellos no se descuidáron , y al estarnos de
sayunando , entráron en nuestro quarto, y no nos
dexáron hasta que montámos á caballo, renovando
sus ofrecimientos, y jurándonos recíprocamente una
eter-
%
\
D E W
a n t o n.
6p
eterna amistad i y si se ha de confesar lo cierto , no
por otra cosa sentí después no volver por aquellas
inmediaciones , que por no haver podido repetir
les una visita.
Marchámos , al fin , con nuestro espoliche de
lante de los caballos , que nos pidió una espada,
bastón , ó cosa semejante, que poder llevar en la
mano , porque , dixo , que acostumbrados á este li
gero peso , no pueden caminar á su gusto sin é l ; sí
era por esta causa , ó por otra , no averigüé i pero
sí v i , que siempre lo executaba de esta forma : Yo
tem í, que este pobre Mono , como iba á pie , nos
detendría el paso de los caballos ; pero , luego que
entró en calor , fué forzoso arrear bien para darle
alcance ; en fin , como dixe antes, á breve diligen
cia nos sacó á parage, que ya conocia Orozuz , y así
desde allí le despedímos agasajándole, como merecía.
Si malos son los caminos , generalmente hablan
do , de todo aquel Continente , los de la Provincia
Egestaria , que era , en donde haviamos ya entrado»
podían apostárselas a los peores. T repando sierras,
y abanzando derrumbaderos, á pocas jornadas, des
pués de un diluvio de incomodidades en las maldi
tas posadas , avistámos una tarde á la C apital, que
aunque parecía estar cerca , no distaba tan poco,
que no fuese entre dos luces quando llegamos, y
bien molidos , a ella : Como hacíamos nuestro viage ya por mi convalecencia , ya por lo áspero del
camino , ya por otros incidentes , á jornadas len
ta s , y algunas veces deteniéndonos en los Luga
res , huvo bastante tiempo , para que desde Simiópolis , adonde haviamos avisado nuestro paradero,
escribiese el Señor Nuez-moscada a la dicha Ca-i
pi-
#
t
JO
V I A GES
pital de la Provincia á sus parientes, para que hospe
dasen á su Cuñado; en conseqüencia de este encargo
salían diariamente al camino á esperarnos; por lo
qual tuvimos un honroso recivimiento >no obstante,
para que no faltáse azár , aún en lo que se disponía
para nuestro cortejo , huvo alli alguna diferencia,
sobre quien havia de llevarnos á su casa : Ya se
iban formalizando los Señores N uez-vóm ica, y
N uez-M etéla, primos entre sí por su varonía, y(
parientes del Señor Nuez-moscada , según decían,
y en contemplación del qual cada uno procuraba
ser preferido en aquel cumplimiento 5 ninguno que
ría ceder , y así dcxáron la elección en manos de
Tulipán i éste , por escusarse de quexas , la puso
en mi arbitrio; y Yo , que ya tenia gana de des*
cansar , y estaba fastidiado de aquella eterna con
tienda , haviendome sido siempre mas detestable
la cautelosa falsedad de los cumplimientos de las per
sonas, que se dicen de crianza , que la sencilla rusti
cidad , de los que solo obran por los naturales , y
Verídicos movimientos de su corazón , no escusé
la decisión de tan apretado lance , considerando,
que el aparente desaire de aquel , cuyo convite que
daba sin aceptar , se recompensaba superabundantemente con el interior gozo , que reciviria de ver,
que havia cumplido , y se libertaba de la molestia,
puesto que los huéspedes , aunque se traten con
confianza, indispensablemente causan inquietud, gas
to , y ruido ; en esta inteligencia , baxo el pretex
to , de que , según la conversación havia dado de
sí., el Señor Nuez-Metéla era soltero , fue el pre
ferido, como mas proporcionado, y libre ; quedáton acordes los ánimos 5 y todos en amable coml
'
pa-
D E W ANTON.
/I
pania nos dirigimos á casa , en donde lográmos nues
tro apetecido descanso aquella noche.
Los primeros dias pasdron reciviendo las bien
venidas de la Nobleza del país , que es de las mas
erguidas, y rancias del Rcyno 5 pero no es menos
su vanidad ; en ella ocupaba el primer lugar, se
gún su inteligencia , la del Señor Nuez-Metéla;
pronto descubrí Yo la muestra del paño ; fue el
caso > que , haviendo dexado la cama una maña
na mas temprano de lo regular, y diciendome los
Criados , que su Amo también estaba levantado,
pasé á su quarto á darle los buenos dias 5 hállele
rodeado de libros , pergaminos arrollados , y lega
jos de papeles antiguos , que despedían de sí un
olor á almizcle , capaz de bolear á la cabeza mas
fuerte ; delante tenia un papelón del tamaño co
mo de tres, ó quatro pliegos de marca mayor , lle
no todo de ovalitos , y por orla una porción de
escudos de armas , tan llenos , como su cerebro,
de fantasías , y extravagancias. ¡ Oh ! Amigo , ex
clamó , así que entré , ¡ á que bella ocasión veniis/
¡Vos , que sois curioso , v o s , que sois tan hábil,
como dice vuestra fama, y Yo he experimentado
en el tiem po, que ha , que estáis favoreciendo mi
casa , venid, sentaoos , y os instruiréis , por lo que
hace á estas Provincias, de la antigüedad , lustre,
y nobleza de nuestras familias : Supongo , que
allá en vuestra patria sois hidalgo , porque si no,
esto sería hablaros un lenguage desconocido ; no
se hiciéron tan elevadas materias para el rudo vul
go , é ignorante plebe.
Ahora me cogéis con las manos en la masa ; esos
gruesos tom os, que aquí veis, son todos chrónicas,
y
*
t
72
V
I A G E S
y theatros genealógicos de la mas escogida noble
za > sus Autores son una especie de historiadores,
y enlazadores de nuestras ilustres familias ; no di
rán una cosa falsa, ni aun dudosa , por quanto hai
en el mundo > en ellos hallaréis hazañas famosas,
que sobrepujan quasi las fuerzas de la naturaleza;
Princesas enamoradas de nuestros A b u elos; Reyes
de quienes de rama en rama provenimos; etymologías mui proprias de nuestros nobilísimos apelli
dos ; explicación literal de los respetables escudos de
nuestras armas , de sus orlas , y sus motes , ó
gritos : Registrad este de á folio , que tengo mas
inm ediato, porque acabo de ojearle ; este se escri
bió Unicamente por la elevada , y estendidisima fa
milia de los N o g a les, que en esta Ciudad se di
viden en V óm icos, que son mis Primos , y Mete-;
ios , que somos nosotros; los forasteros han que
rido también emparentar, entroncándose por solo el
sonsonete del apellido } pero , si os he da decir , lo
que siento ( y esto vaya en confianza ) mui bue
nos serán en su país ; pero Yo creo , que hai una
gran diferencia entre los Señores Nueces Mosca
das , y nosotros ; pero ¿ qué se ha de hacer ? Ellos
están en astillero , y nos buscan por parientes; fuer
za es condescender , y permitirles este oropel: Esros papeles , y pergaminos son executorias, y escu
dos de armas de ios Conquistadores de estos R e y nos , todos forzosamente descendientes de nuestra
Provincia : Estas mas hermosas son las nuestias;
veislas aquí campo de púrpura á la Mona de oro
rampante entre tres nogales , y el mote , que di
ce : Mas es el ru ido, que las nueces ; lo qual pro
viene , de que mi vigesimo-nono Abuelo , y sus
dos
D E W a NTON,
73
dos Hermanos , viéndose solos, y bloqueados den
tro de una Plaza fronteriza , que era la defensa de
todo el Reyno , tuvieron ard id , para hacer creer
á un exérdto de seis mil T itíes, que iba á aco
meterla , que havia dentro del recinto de sus mu
rallas muchas huestes armadas > lo que haviendose
executado por medio de varios toques de guerra
en diversos ángulos de la Plaza , mucha griteria , y
algazára > que tuvieron los tres habilidad de fin
gir , después de haver hecho decampar á ios ene
migos , sabiéndose su estratagema de tanta felici
dad , como aliento , se les dió por tymbre el di
cho mote. Este , que tengo entre manos , es el
árbol genealógico de la ilustrisima casa de la C on
desa de la Berengena , porque acaban de propo
nérmela sus Parientes en casamiento , para lograr
el alto honor del entronque con mi casa ; y voi á
ver , si en la larga sucesión de sus A b u elo s, que
aquí llegan á setenta y dos , hai alguno , que des
diga de los altos tymbres , de los que ennoblecen
mi sangre.
Pues , Señor , dixe prontamente , dadme licen
cia , de que os dexe solo en consulta con todos esos
Caballeros 5 porque estos puntos son mejores , para
tratados a solas , ó ? con quien lo entienda, que en
compañía , mayormente , de quien , como Y o , no
tiene instrucción en el asunto 5 permitidme , asimis-<
> que no la tom e, valiéndome de vuestra eru
dición heráldica , porqu e, como no he hecho áni
mo de casarme en estos Países , no deseo saber lo
rancio , ó lo fresco de sus familias. Haced , lo que
gustéis, me respondió, encogiéndose de hombros, y
sonriendose al disimulo , como compadeciéndose de
Tom. IV,
f
K
mí
V IA G E S
mi ignorancia , 6 mal gusto. Yo salí de allí fastidia
do , y burlándome de tanto escudo ? y tan poco di
nero j porque los aparatos de la casa del Señor
Nuez-M etéla, luego que los examiné con cuida
do , hallé , que se sostenían con mas a y re , que
substancia 5 y por entonces admiré , que un sugeto , como él , que no era un necio , antes tenia
una no común instrucción , según en otras ma
terias le havia experimentado , se dexáse llevar de
semejantes fruslerías i pero después de estar allí
algunos tiempos experimenté > que era vicio del
país.
Son en Egestaria, generalmente , linajudos; ape
nas entré en casa alguna , en donde no fne infor
masen por menor de la larga ascendencia de sus
Abuelos , de la limpieza de su sangre , y de la por
quería de la de los otros; en esto tienen sus deli
cias , y embeleso; así me lo decía un melancólico
viejo , que por ciertas disposiciones de su suerte
havia tenido que ir á avecindarse á aquella Capi
tal desde su edad constante ; tenia un despejado
discernimiento , y , por consiguiente , una especial
comprehension de toda la Egestaria , adquirida á
fuerza de experiencia ; de éste tomé Yo las noticias
suficientes para el conocimiento de aquella Pro
vincia.
CÁ-
%
\
D E
W
a
N T O N.
C A P I T U L O
71
IX.
De los motivos de la mala figura de muchos
Monos.
Ntre varios asuntos, que en diversas ocasiones
tocámos el sobredicho viejo, y Y o , no pasaré
en silencio u n o , que dá alguna luz de la inclinación
de aquellos naturales : En las jornadas , que por
aquella tierra haviamos hecho , y en los Lugares»
que hasta llegar á la Capital haviamos hallado , no
havia visto , generalmente hablando , mas que M o
nos pati-estevados, contra-hechos , y de ruinisima
talla; todos podían pasar , por su figura , por gran
des Caballeros de la Corte. A sí se lo referia Y o un
dia á mi buen viejo consultor , á lo que él pronta
mente me satisfizo , diciendome : Son mui distin
tas las causas , que influyen en la enfermiza comple
xion , y figura im perfeta de los Corresanos , y las
que motivan las imperfecciones , que haveis no
tado en los naturales de esta Provincia : N o se os
oculta , en la especulación , que me dixisteis alguna
v e z , que haveis hecho de las costumbres, y demis
adherentes de los Simiopolitanos,que descuidada está
la educación de aquella N obleza ; conteníanse los
Señores, con que sus hijos en los mas tiernos años
aprehendan quatro superficialidades al lado , y v i
gilancia de un A y o almidonado de camisola , y en
harinado de pelo , si puede s e r , estrangero , á lo
menos , en la inclinación , lenguage , y porte ; la
corta sugecion , que les dá semejante personage,
está precisamente limitada á ciertas exterioridades,
K 2
y;
E
(
VIAGES
y dura , hasta que ya el Señorito tiene suficiente
edad , para sacar los pies del plato , e intimidar á su
Pedagogo , que , ó porque tiene , porque callar>
ó , porque teme perder la olla boba , sufre , disimu
la , y le da alas , que no suelen servir m as, que pa
ra su precipicio.
Atájele la palabra , replicándole : Aunque os
he dicho eso , y mucho mas de la crianza de aque
lla Nobleza , no lo haveis de tomar tan absoluta
mente , que creáis , que no hai algunos , aunque no
muchos , que sean doctrinados por sus mismos
Padres, ó por unos celosísimos Maestros , que no
perdonan trabajo , ó fatiga algu n a, á fin de ins
truirlos , y fundamentarlos en los principios mas
útiles , y necesarios á su estado , y a la rectitud de
costumbres : Digolo , porque, quien os oyese, cree
ría , que Yo con vos havia murmurado con una
maldita mordacidad sin exceptuar , ni separar lo
laudable de lo vicioso. Si alguno de aquellos, me
respondió el viejo , nos escucháse ; ó er3 t a l , qual
le he pintado , y entonces quexárase de su vicio,
y enmenddrase , si no quería , que le comprehendiese la c rítica ; ó no era de aquel carador , y en tal
caso se desentendería , de lo que no hablaba con
él 5 por lo q u e , Señor mió , no me seáis tan delicado;
que aquí tratamos el asunto en gen eral, sin tirar por
modo alguno á ventana conocida.
A s í , pues , como iba diciendo , los tales Seño
ritos , en conseqüencia de esta crianza destruyen
su naturaleza , antes de acabar de form arse; sus
padres creen en la tardanza , ó que pierden ciertas
proporciones de adelantamiento , ó que se Ies que
da la casa sin sucesión , por lo que atropellan por
D E W
ANTON.
77
todo , y apenas salen los hijos de la infancia, los
casan con otras de igual edad , y , por consiguien-.
te , de tan poco vigor , como ellos > de aqui es,
que si logran algún hijo, es un Monito endeble , y¡
disminuido , como producción de unas naturalezas
aún no acabadas de formar ; luego que tienen su
cesión asegurada , huyen los dos Consortes , de que
se repita esta fortuna ; ella porque se incomoda con
la necesidad de cierto régimen , de abstenerse de
hacer disparates , de privarse de brincar en los bayle s, y de gozar de otros placeres incompatibles con
las delicadezas del preñado s y él , por su parte,
porque anda solícito, en acabar de desposeerse de
las pocas virtudes morales , que sacó de su crian
za ; navega á vela tendida por el mar de su libertinage ; se dexa cautivar de ciertas mozuelas , que,
mientras adulan á su gusto , van fomentando su des
trucción , y , por último , altera su salud , abrevia
sus dias , y bebe hasta las heces una ponzoña , que
incorporada en su sangre , y ya con él connatura
lizada , no sirve mas que para fermentarse, y coope
rar al temperamento enfermizo de algún otro nue
vo hijo , que suelen , al fin de algún tiempo , pro
curarse , considerando arriesgada la sucesión de su
casa en una sola , y endeble cabeza. Ved aqui
apuntada , y como en diseño la cansa de la ma
la figura , y poca robustéz de muchos de los re
feridos.
Por lo que hace á los naturales de esta Provin
c ia , ni son de mala figura, ni lisiados , ni de pe
queña talla , como os haveis imaginado > no sin al
gún motivo en vista , de los que se os han presen
tado por esos Lugares > pero haveis de estar inteli-
f
(
V i
A G F S
ligenciado 5 en que , los que haveis hallado , son,
como la escoria , ó , á lo menos , el desecho de
toda esta tierra 5 son sus hijos , por lo general,
mui bien formados , robustos , y de una decente
estatura , y , luego que , depuesto lo zafío de su
crianza , se ponen en lim pio, quedan desconocidos,
ya por esto , ya , porque su resistencia al trabajo,
su subordinación á los superiores , y , lo que es
mas , sil inclinación á las Armas los hace útiles pa
ra la guerra , una parte de lo mas escogido de esta
juventud abraza la profesión de las A rm as; pero la
otra parte , que queda , que suele ser la mas bien
dispuesta , y numerosa , al mismo paso , que la
mas bribona , y haragana , escoge el partido de
inutilizarse para el País , y huir del trabajo : O s
daría compasión , si mordrais en él algún tiempo,
ver salir anualmente una porción de mozos de los
mas escogidos, abandonando sus hogares , sus cam
pos, sus esposas, y sus mismos hijos, siendo el destino
de estos ir áSimiópolisá ocupar latraserade un coche.
Los Cortesanos , que celosos ( en el nom
bre , y de palabras ) por la población , por la uti
lidad de los vasallos , y por la moderación del
l u x o ,y superfluidades , son unos continuos moles
tos predicadores , de lo* que debiera hacerse para
la pública felicidad , son los primeros , que fúndan
una vanidad inaguantable, en que vayan sus carro
zas adornadas, y formando la figura mas lucida con
una gente de librea , joven , brillante , y de estatu
ra , si puede ser , gigantesca ( excepto el delantero,
en cuya ocupación se emplea siempre un niño , que
atropella á todo vivien te) llegando su desenfreno,
y manía hasta el punto de pujársela, sonsacársela,
y
DE W
n t o n.
79
y reñir por un bribón de estos , como por un asun
to de la mayor importancia ( á lo menos , esto se
usaba por allá en mis tiempos ) como s i , para abrir,
y cerrar la puertecilla de un coche j para llevar de
uno á otro la caxa de barros , 6 la monada de los
nuditos, 6 el punto de peluca 5 y para errar cinco
recados de los seis , que Ies encargan , no bastaran
unos Monos de mayor edad, o defectuosos , imposiblitados para otros ministerios útiles , á lo menos,
en su Provincia 5 y no que esta , si no se pone re
medio á su desorden, llegará á degenerar , sin que
en ella se vean, ó crien , mas que visiones ridicu
las , que para nada puedan servir. ¡ Fuerte cosa es,
que se ponga gran cuidado en una buena raza de
caballos , de perros, y de otras bestias i y que se
haya de descuidar tan abandonadamente la perfec-,
cion de nuestra casta !
Asi exclamaba , y aún mas eficazmente este zeloso patricio , quando se tocaban semejantes pun
tos 5 Yo bien comprehendia , que algunas veces te
nia razón en muchas de sus consideraciones 5 pero
le contradecía por examinar el fondo de su discur
so. De esta forma pasé en aquella Ciudad bastantes
dias , cortejado no solo de nuestro Huésped , y su
primo , que se esmeráron en extremo ; sino tam
bién de los sugetos mas principales , entre quienes,
no puede negarse , que hai muchos de mui buena
crianza , hasta que recobrado de mis pasadas tor
mentas , vistas las particularidades , y obras públi
cas de ella , y conocido el cara&er ? en general , de
aquellos patricios, que era , como he dicho , os
tentar , y realzar su nobleza en medio de lo mísero
del p aís, que les obligaba algunas veces á ajarla,
sa-.
a
8o
VI A GES
saliendo de él á ocuparse en ministerios harto hu
mildes ; con acuerdo de mi compañero Tulipán,
nos despedímos de los Amigos, y de nuestro Pa
trón el Señor Nuez-Metéla : Pero , haviendo deter
minado ir á pasa* el verano á una Ciudad marítima
de la Provincia confinante , rogámos á este Caba
llero , que nos dixese, si tenia en ella conocimien
to de alguna casa honrada , en donde por nuestro
dinero fuésemos asistidos, pues ni queríamos pade
cer las incomodidades de una posada pública , ni dar
molestia , y tomar sugecion , hospedándonos en al
guna casa principal de Amigo 6 Pariente suyo;
condescendió á nuestra insrancia , y nos dirigió á
la de un pobre zapatero , que estaba casado con
una Mona , que havia sido criada suya , y que
era , según dixo , mui limpia , y de buen agrado,
y , por último , no tenia otra familia conocida en
el Pueblo del cara£ter, que nosotros deseábamos;
por tanto abrazamos el partido , y nos pusimos en
camino.
Volvimos a trepar cerros, y avistar despeña
deros , y , sin dexar el mal camino , á poca dili
gencia , entrimos en Inopialia , Provincia confinan
te á Egestaria, parecida á ella en diversas particu
laridades ; no tan vana ; pero mas mísera ; y su ri
val perpe'tua: No havia mucho que caminábamos,
quando divisamos una mañana , luego que salió el
sol, una polvareda á lo lexos , movida por obje
tos , que se nos iban acercando ; entrámos en cui-¡
dado , porque nos víamos en medio de un monte
mui espeso , sin mas arrimo , ó defensa , que , la
que nos procurásemos con nuestras armas , si acaso
eramos acometidos; no era sin fundamento núes-
D E W a N T O N.
8 I
tro recelo , porque no teníamos conocimiento del
país , y en lo poco , que haviamos andado , solo
haviamos hallado Monos monteses , cuya figura tos
ca , piel denegrida , desnudez , y rusticidad los dis
tinguía totalmente , de quantos haviamos visto en
todo el Reyno ; agregábase , que no haviamos en
contrado hasra entonces población considerable , si
no algunas casillas , que podían pasar mui bien por
cuevas de aquellos habitantes ; y en nuestros rece
los no nos consolaba otra cosa, que el concepto,
que teníamos formado , de que eran animales co
bardes, pues siempre que haviamos procurado acer
carnos á ellos , para tomar lengua , y algún cono
cimiento de la ruta , que llevábamos , aunque fue
sen muchos juntos , no nos aguardaban , antes , vol
viendo la espalda , nos dexaban con la palabra en
la b o ca, y , hablando en una xerga , que ni aún
Tulipán entendía , se emboscaban apresuradamente.
En nuestras dudas flu&uabamos, quando , havíendo subido á lo alto de un ribazo , descubrimos
desde él ya con toda claridad , y no mui distante
de nosotros un numeroso exe'rcito de M onos, to
dos uniformes de blanco, y pardo , que á grandes
pasos se nos acercaba ; considerábamos , que trahia también su cuerpo de reserva , 6 retaguardia,
porque á cierta distancia se levantaba otra polvare
da , que nos presumimos ser movida por la mis
ma causa ; quando estábamos mas inmediatos, ad
vertimos , que iban todos ios Monos , que compo
nían esta tropa , armados , no con morriones, pe
tos , ni espaldares, pues bien víamos que su cabe
za se cubría con un pedazo de tela tosca , y que
mostraban al ayre su cu rtid o , y cerdoso pecho;
Tom.
L
pe-
ir.
82
V I A GES
pero en sus manos empuñaban unas temibles gua
dañas , que llevaban al hombro , mientras iban
marchando 5 no dexó de consternarnos este espec
táculo , porque el número de ellos era superior á
nuestro poder; p e ro , sacando fuerzas de flaqueza,
pues ya no podiamos hacer otra cosa , les dexámos
libre el paso, y formamos los tres en batalla á la ori
lla del camino , asegurando nuestra espalda en unos
arboles corpulentos , entre los quales pensábamos
hacernos fuertes, en caso de necesidad ; p ero , quando esperábamos un acometimiento, vimos , que to
do aquel batallón pasaba tan de paz , que no que
dó uno de la comitiva , que no nos saludáse con la
mayor cortesía > desgorrándose , y baxando su guedexuda cabeza. Quedamos admirados , de lo que
haviamos visto , y > á corta distancia , experimentámos lo mismo en otra tropa , igualmente arma
da , y numerosa, que la primera ; buena gana tu
ve de detener á alguno de ellos , y preguntarle , sí
havia guerra por aquellos países , que era á lo
que se inclinaba Tulipán , creyendo seguramente,
que eran las tiendas , para acampar , donde les
conviniese > unos grandes rollos de lienzo , que ad
vertimos , llevaban consigo 5 pero el demasiado
miedo de éste impidió el logro de mis deseos,
pues , no se atrevía aún á hablar , mientras pa
saron.
CA-
D E W
a
N T O N.
C A P IT U L O
De la aventura
,
S5
X.
,
que experimentaron en la Provincia
de Inopialia.
,
Eguimos nuestro camino mas animosos
de^
xandonos guiar por Orozuz , que era , el que
presumía de diestro por el oficio , en que antigua
mente se havia exercitado,. no obstante , que ya
estaba algo olvidado r pues dudaba á veces , y á
veces le perdía > en la clase de estas últimas ha de
colocarse la tarde de aquel dia ; ya se havia pues*
to el so l, y nosotros nos hallábamos en lo mas fiar
goso del monte ; mas de tres horas anduvimos des
pués de anochecido al favor de la. escasa luz de U r
luna , que se disminuid de quando .en quando , im
pidiendo siis rayos algunos nubarrones , con que
estaba cargada la atmósfera j esta alternativa de
luces , y sombras hacía mas horrorosa la noche»
estaba capaz de infundir pavor al ánimo mas alen
tado 5 no se oia mas que el sylvido del viento , que
iba por puntos arreciando > y el melancólico canto
de las agoreras aves nodum as, que volaban rápi*
das sobre nuestras cabezas, intimidando aún á los
mismos brutos, que nos conducían; el cuidado , que
me iba llamando a no perder de vista el terreno,
en que ponía los pies , me havia separado del gusto de fixarla en la hermosura de los astros; pero la
demasiada obscuridad 5 en que iba quedando el bos<i
que , movió mi curiosidad , á que , parando el ca
ballo , alzáse los ojos hácia el Firmamento : Soli
cité primeramente descubrir al planeta mas lumino.-*
L2
so
S
Y
84
V
1 A G E S
so de la noche , y le hallé obscurecido con un te-*
nebroso eclypse , tanto para mí mas espantoso,
quanto mas inesperado 5 apenas se distinguia en to
do el disco de la luna , mas que un cortísimo ra
yo de luz , que ya iba también á quedar pronta
mente extinguido : Rodeónos , finalmente , una es
pantosa noche , y cayó sobre el corazón de mis
compañeros todo el horror de las tinieblas.
¡Qué prognósticos todos lúgubres , no dedu
cían de aquel eclypse ! ¡ qué desatinos no se les
ocurrieron para afligir sus ánimos ! Toda la opi
nión, que Yo hacía para ellos, filé necesaria para de
simpresionarlos de sus vulgaridades ; allí, aunque de
paso , y á medida de su comprehension , les di á
entender la causa de semejantes fenómenos , el nin
gún influxo , que tenían en los sublunares , y el or
den natural , con que necesariamente acaecían , me
diante el q u al, sabían con antelación los Astróno
mos el día , y hora , en que debe observarse , y
el tiempo de su duración : Pero , quando mis pa
labras iban confortando su espíritu , todos propor
cionalmente nos consterndmos , haviendonos adver
tido rodeados del resplandor de un relámpago , á
que siguió un trueno sordo , anuncios todos de pró
xima tempestad ? havian ido reuniéndose, y to
mando cuerpo los nublados , y a toda prisa nos los
trahia encima el viento , cuyos bramidos, el ruido
de la nube, y el estallido de los truenos , que resona
ba en las próximas concavidades de los montes , for
maban el horror mas formidable $ en poco tiempo
creció la obscuridad , hasta quedar palpables las ti
nieblas ; los objetos mas próximos se confundieron
en tan profunda noche, y , ni aún nosotros misí v
.
mos
D E W a N T O N.
8?
mos podíamos distinguirnos , no obstante la inme
diación : Con un estrepitoso trueno despidió , ras-,
gandose , la nube un rayo , que cayó quasi á nues
tros pies, á cuyo espanto hocicaron temerosos los
caballos; siguióse á él un diluvio de agua , y gra^
nizo con tanta fuerza , y abundancia , que creimos
anegarnos ; no sabíamos, donde guarecernos, has
ta que á la luz de un terrible relámpago adverti
mos , que , no lexos de nosotros , se via blanquear
una Fábrica ; encaminámonos hácia ella llenos de
susto por las iras, con que amenazaba el Cielo á
nuestras cabezas , y no con menor cuidado , para
no hallar en la tierra un precipicio ; el resplandor
de los relámpagos nos servia de guia , y en breve
nos hallamos inmediatos á unas paredes ; ni encon
trábamos la puerta , para llamar, ni havia , quien
se condoliese de nosotros , y respondiese á nuestros
gritos; los relámpagos daban ya mui poca luz , por
que havia pasado la fuerza de la tempestad , pero
havia quedado la obscuridad en el mismo grado:
En este apuro determinámos desmontar, reatar los
caballos, y buscar á tientas la puerta de la casa.
Un gran trecho anduvimos palpando las pare
des , y parecía , que se nos huían las puertas : El
susto , sin medida , de Tulipán , y el Criado , y las
vulgares impresiones , en que estaban imbuidos,
iban haciéndolos creer , que aquel era Castillo en
cantado , y asimismo se acabaron de persuadir,
á que esta , y las demás aventuras de la noche havian sido presagiadas por el sobredicho eclypse.
Los necios , y preocupados tienen unos medios , y
modos mas exquisitos de contristar sus ánimos , que
«1 que examina las cosas, no por lo que aparecen,
si*
y
8¿
V I AGE S
sin o , por lo que en sí son $ Y o no decaí del mió > y
a s í , á poco tiempo , hallé la puerta de aquel edlr
ficio ; no respondían á nuestros golpes, por lo que
fué preciso franqueárnosla , aunque fuese violen
tándola ; no fué necesario un grande impulso , pa
ra que se abriera ; reynaba en lo interior un pro
fundo silencio , que , junto á la obscuridad , acabó
de acobardar á mis compañeros , y , tirándose á tier
ra medio desm ayados, determináron no levantarse
de a llí, mientras la luz no les descubriese el sitio,
en que se hallaban > Yo me paré un breve instan
te á reflexionar, y , considerando , que hasta allí
no havia ocurrido cosa , que no fuese * mediante
un efedo natural , y que las incomodidades , que
haviamos padecido , havian sido respectivas al cuer
po > pero que nada havia pasado , que debiese ha
cer impresión en la tranquilidad interior de un áni
m o , que formáse justas ideas de las cosas , sin que
le avillanase la falsa opinión » que forma el vul
go de los acaso s, y efe&os naturales , me deter
miné á entrar en aquella casa > no separaba las ma-,
nos de la pared , para que me sirviese <k guia > y
mis pasos se dirigían con la m ayor lentitud, así
anduve largo trecho por un descubierto , que m e
parecía patio , 6 corralón , sin que pudiese hallar
otra cosa 5 mientras mas me internaba, encontrar
ba peor el piso 5 no hallaba , donde fixar el pie,
tropezando continuamente , y pareciendome siem
pre , que caminaba sobre montones de escombros;
ya me picó la curiosidad , y , baxandome con mu
ch o tiento , haciendo equilibrios , eché la mano,
á ver si por el ta&o conocía el terreno , que me
sostenía, y hallé: ; : : confieso , que me sorprehen*
D E W A N T O N.
87
d i , y que el natural p a v o r, y sobresalto hicieron
su oficio ¿ erizaronseme los cabellos, y un sudor
helado cubrió todos mis miembros , hallé, repito,
unos frios montones de calaveras, y huesos , que
estaba hollando , y me rodeaban por todas partes;
páreme un corto rato en contemplación de tan
inesperado objeto , y ,y á algún tanto recobrado, de-,
puesto el susto , di entrada á las prudentes refle^
xiones.
Aun quando estos tristes despojos , decía en
tre m í , fuesen de otros Hombres , como Y o , ¿ por
qué he de dexarme llevar de las ideas comunes , y (
he de contemplarlos con una vista llena de terror,
y espanto ? ¿ N o son ellos unos desordenados resi
duos de aquella maravillosa máquina , laberynto,
ó cá rce l, donde estuvo detenida, y como encerrada
toda la inexplicable grandeza de un alma espiritual?
Así es. Pues lexos de horrorizarme , d.ben llenar*me de una verdadera alegría , puesto que ofrecen á
mi vista una imagen de la mas dichosa libertad:
A quí paré mis pasos >penetrado de un cierto res
peto , y todo transportado , dexandome llevar de
una profundísima meditación respetiva á semejantes
lugares: Y o me consideré en un cementerio , olvida
do del país , en que me hallaba , y como si pisára los
huesos de mis semejantes; las tinieblas, que me ro
deaban , aquel silencio , aquella quietud , y todos
los aparatos medrosos, de los que se entregan á las
Ideas vulgares , eran para mí unos objetos sublimes;
aquí yacen ; aqui reposan ; me decían, ¿pero con qué
diferencia ? el orgulloso , el sobervio en este lugar
desapareció para siempre ; se contenta con la mi
serable vanidad , de que le pongan un lisongero
88
V
I A GE S
epitafio , reproduciendo sus quiméricos titúleos , so
bre una urna mui dorada , que contiene unos huessos desnudos, 6 un cuerpo , rodeado de uma pes
tilente corrupción. ¿ D e qué sirve tanto nomíbre os
tentoso , á quien ya no tiene nombre ? ¿ á qjuien la
inexorable guadaña de la muerte introduxo yra en la
tenebrosa noche del olvido? A cércate, am b icioso, lisongero , y considera esa calavera helada > en que
algún dia se fabricaban los viciosos proyedtojs, que
ahora en la tuya 5 mírala encerrada en esa apolillada tum ba, en que ya dexó el tiempo itninteligibles los pomposos letrerones , que en otreo tiem
po grabó la vana ostentación de su dueño. Pero,
por el contrario , tú , varón justo, para quien fué
la vida un encadenamiento de infortunios „ | qué
importa , que no hayas levantado sobervios pyrámides sobre tus cen izas, si dexaste por ete,*rno in
deleble monumento en la memoria de los m orta
les los constantes, y redos caminos, que ‘seguis
te , del honor , y la virtud ? ¡ O h ! mil veces di
choso tú , miserable , despreciado , que miraste este
lu g a r , como término de tus trabajos > com<o cen
tro de tu descanso! A proxím ate, infeliz , á quien
agovia la pesada cadena de una continua desventu
ra ; tú , que naciste objeto de las iras del soibervío
desprecio del poderoso, y juguete de la fortuna,
llena de gozo tu alma , esa tu grande alma ¡mucho
mas hermosa , y sosegada, que la del tyran o , que
te aflige , y mira esas reliquias de un cuerpo* seme
jante al t u y o , que ya descansa de su pasadla fati
ga 5 advierte, como se apoyan sobre las de aquel
gran Señor ,q u e se desdeñaba en el mundo , de que
tocáse á su brocado la tosca xerga , que ke mal-
D E W a N T O N.
cubría de las inclemencias de ios tiempos.
Altamente embebido estaba en semejantes consideraciiones , quando un buho solitario , que te
meroso de la horrorosa tempestad se havia guare
cido emtre aquellos esqueletos , dando un ronco
graznido , levantó el vuelo , para mudar de sitio,
y al apoyarse ( según lo mas probable ) sobre una
descarriada calavera ( tal vez de un gran personage , ó de una delicada hermosura ) la hizo rodar
desde lai altura , en que la vana presunción la havía colo»cado, hasta la profundidad , en que , indistintametnte mezcladas , estaban las de las personas
mas abiatidas , y despreciables > el cascado, y sor
do ruido , que formó al baxar , dando de unas en
otras, como estrado en aquel parage , en que reynaba so>lo un melancólico silencio , me hizo vol.ver de raii éxtasis , mediante lo qual , proseguí mi
camino con gran tiento ; pero , por mas que lo pro
curé , nio pude evitar , poniendo un pie en vago,
el tropezar , y caer precipitado desde lo mas alto
de uno de aquellos montones; recivióme una se
pultura , que > prevenida , tal vez , para algún ca
dáver determinadamente , estaba abierta en aquel
campo , y tras de mí me llevé una porción no pe
queña dlel material, de que abundaba el terreno;
hálleme en un punto en las entrañas de la tierra,
lastimadlo del golpe , rodeado del horror; enterra
do en vida , y habitando la región de los muertos:
Ya el p;avor me desanimaba ; ya me restablecían
las reflexiones; ya me afligía mi infeliz situación;
ya me recobraba la esperanza de mejorar de suerte;
linas ve:ces acusaba de temeridad á mis discursos;
otras cullpaba mi mala conduéla ; finalmente , estuto m . / r .
M
ye
po
V l A G E S
ye batallando con mi destino , y padeciendo con la
posible constancia mis trabajos , hasta que , al fin
de largo tiempo , acabándose ya mis fuerzas , y
resistencia , abrí los ojos , y los volví hdcia el Cie
lo , para pedir su auxilio > pero ¡ qué consuelo no
reciviria mi alma , quando advertí, que ya no es
taban densas las nubes, y que se descubría algu
na claridad , bien que entre celages ! A estos anun
cios siguió prontamente el todo de la serenidad; en
breve tiempo se fueron retirando sobre los orizontes , y de grado en grado iba recobrando su res
plandor el disco de la Luna. Era tan profundo el
hoyo , en que havia caido , eran tantas las calave
ras , y huesos, que sobre mí se vinieron , y estaba
tan lleno de agua , y escurridizo el terreno con lo
mucho , que havia llovido , que me fue imposible,
por mas esfuerzos, que hice , salir de aquel parage,
sin ser ayudado.
Mis compañeros, según después supe , havian
estado sugetos con los grillos del miedo , hasta que
con la claridad havian tomado algún aliento > y determindron entrar á buscarme 5 pero , apenas en
contraron con los primeros huesos , que ya con la
luz de la luna blanqueaban , y se distinguían cla
ramente , quando , reconociendo el lugar , en que
se hallaban , cubiertos de susto , volvieron pies
atrds , y , á no detenerlos la ley de la amistad , por
no dexarme solo , creo , no huviéran parado , hasta
verse dos leguas desviados de aquel parage : Detu
viéronse á esperarme en la inmediación 5 pero no tan
lexos, que mis lastimosos ayes no llegasen á sus
oídos 5 gritaba, llamándolos en mi socorro, y , á
mi acento, sacando fuerzas de flaqueza , entrdron á
D E W
A N T O N .
£ I
- favorecerme ; giiiados de la voz , llegaron al sepul
cro , en que havia caído , y , asomándose , quedáron sobrecogidos , sin saber , lo que les pasaba , ni
como havxia sucedido aquello : Y o co n o c í, de que
nacía su inacción, y pasmo i y así los animé , diciendoles: Acercaos , A m ig o s, acercaos sin pavor,
ni susto alguno 5 Y o estoi aquí por un efedo na
tural > los muertos no son capaces de tales ac
ciones ; no traygais á la memoria esos cuentos,
que haveis oido varias v e c e s, juguetes mui bue
nos , para arrullar niños: Este es el país del des
canso , de la q uietud, del silencio: Esos Vam pi
ros , esos Fantasmas , y la m ayor parte de esas
apariciones no tienen mas cuerpo , que el q ue les
da la débil fantasía , la malicia detestable , ó la vul
gar ignorancia : Y o perdí el tino en medio de las
tinieblas ; no pudo mantenerme la débil subsistencia
de los áridos huesos, que formaban un monton inme
diato á esta hoya , lo qual junto á no haver sen
tado bien el pie , fue causa de que cayese dentro?
el ligero peso de ellos los precipitó sobre m í , y la
profundidad de ella , agregada á lo cenagosa , y
resvaladiza , que la ha dexado la mucha agua , que
ha reávido me imposiblita la salida sin vuestra
ayuda. Estas razones les infundieron algún ánimo,
y , últimamente , favorecido de sus esfuerzos , salí
de tan miserable constitución.
El g o lp e , la humedad , y la mala noche me
havian dexado entumecido , y mui d é b il, y lo peor
era , que no tenia donde tomar reposo , mas que
la desnuda tierra: Y a asomaba la aurora ; y á be
neficio de su lu z , determinó O rozuz subir á un
cerrillo > que estaba inmediato , por si desde él vía
M 2
al-
91
V I AGE S
alguna casa , en que poder ir á descansar : Pron
tamente volvió á nosotros , diciendo , que , como
á cosa de doscientos pasos del cerrillo dicho , se
descubría una , que tenia mui buena traza. Yo no
estaba para ir á caballo , y á pie necesitaba cami
nar sostenido , por lo que , y por la poca distancia,
llevando nuestros caballos de reata , llegué, ayuda
do de los dos , á la puerta de la casa referida. Des
pués de un largo llamar , salió un venerable Mono
á una ventana , y , luego que por mayor se infor
mó de nuestras aventuras , mandó abrir las puer
tas , lo que se executó por una horrorosa Monaza,
que nos saludó con un tosquísimo cumplimiento,
y guió á Orozuz , para que acomodase las cabal
gaduras. Nosotros subimos , y , como si nos esperdse aquel buen Mono mui de antemano , halidmos
en una cdmara , aunque pequeña , aseada , un par
de camas con una elevación , que era menester
una escalera, para subir á colocarse en ellas , unas
sabanas mui sahumadas, y toda la ropa oliendo á
limpia : Sin hacernos de ro g ar, aceptdmos la ca
ridad de nuestro generoso huésped , quien , para
quitarnos toda ocasión de cumplimientos , mandó
á la dicha mozallona , que sacdse mis vestidos,
adonde se secasen , y limpiasen , y que , de ningún
modo , volviese á entrarlos > porque aquel dia to
do havia de ser de descanso , y que á la hora,
que la pidiésemos, se nos sirviese en la cama la co
mida. Dimos expresivas gracias por beneficios tan
singulares, y no pensdmos después nías , que en
descansar , y dormir a pierna suelta en todo aquel
día.
CA-
D E W
a
N T O N.
C A P I T U L O
£3
XI .
. Del buen hospedaos , que encontraron después de su
suceso.
N
,
O quedó primor de los que daba de sí el
parage , en que nos hallábamos , que no gas
tasen con nosotros en aquella caritativa casa : Yá
por la mañana hallámos á nuestra respectiva cabe
cera nuestros vestidos secos , y lim p io s; levantám onos, quando aún no sonaba ruido alguno , y ,
no queriendo incomodar , nos mantuvimos pasean
do por nuestra alcoba , y por una especie de gale
ría , que havia delante de ella : Aquí Tulipán halló
gran complacencia en las muchas, y buenas pinturas,
que la adornaban , acordándose de la colección ex
quisita , que havia de ellas en su casa ; pero al lle
gar al medio de ella , me llamó adm itado, y me
dixo : i Creeréis , que , aunque en casa , y en las
de algunos parientes, y amigos en Simiópolrs haí
tal variedad de pinturas, como sabéis , me cogen
de nuevo los objetos , que se representan en éstas,
y que no hallo entre e lla s , los que por allá apete
ce el gusto de los inteligentes ? Entonces me puse
á registrarlas con cuidado , y le respondí : Sin du
da , Amigo , el dueño de esta casa tiene mui ex
quisito el suyo 5 aqui adm iro, que en una colec
ción de pinturas, mas que mediana , no se halla una
en que pueda tropezar la mas delicada modestia;
tampoco registro aquellos Genios fabulosos , tan
tas veces dibujados , de que están llenas vuestras
casas, los que por su eterna repetición han hecho
V
94I A G E s
los Pintores tan fastidiosos á la vista , como los
Poetas á los oídos ; que apenas saben ensalzar á
un Heroe , alabar á una hermosura , ó exagerar
una acción de qualquier tamaño sin trailer á com
paración media docena de estos personages j ade
más de sus soeces aptitudes, pues no representan
mas , que ambiciones , adulterios, robos > Cmbria-gueces , y otros vicios , avivados á la imaginación
por el colorido , y delicadeza del pincel > tam po
co entre estas han dado lugar á las adulatorias , que
es otra especie de peste en esta clase ; me acuerdo
,haver visto en una galeria de vuestra casa , de la
•mas diestra mano * la imagen de uno de los morta
les mas sangrientos , que havrá conocido el mun
do , adornado de todas las insignias del heroísmo,
deificado , y amenazando al orbe con sus r a y o s , y ,
entre las mas celebradas del g avin ete, la de aquel
m onstruo, que abortó el abysmo para ruina de tan
tos infelices', elevado , y en acción de escribir sus
opiniones , didadas de superiores luces ; pero > ¡qué
risa ! ellos desaparecieron , condenó el Mundo sus
acciones , y dodrina ; y la adulación del Pintor no
quedó m as, que para ser escarnecida de lo s .s a r
bios.
, '
M ui diferente es el gusto de nuestro Huésped:
A lgunos lienzos tiene a q u i, que únicamente pue^*
den servir á la diversion , pero los mas son em
blemáticos , que instruyen , y en un abrir , y cer
rar de ojos presentan las especies de los diversos caradéres ( según presumo) de algunos países remo
tos. ¡ O ja lá ! se apareciera por a i , y nos los explicára ! Mirad este primero ; contiene un perso
nage magestuoso coa un ayre de indolencia , mi
ran-
D E W a N T O N.
rando risueño despedazarse á su costado unas aves
de rapiña , teniendo abrazados á un mismo tiem
po , y baxo de su manto acariciados Perros , y Ga
tos ; Lobos , y Ovejas ; pero observados todos aten
tamente por una Zorra. Estotro , que hace juego
con él, representa á otro personage , montado en
un Leopardo con alas, cuyos pies se afirman en
una roca en medio del mar , en acción de volar
hácia unas playas remotas , que se divisan al fon
do del quadro, con un azote ensangrentado en la
mano izquierda , y una tea encendida en la dere
cha ; pero advertid , con qué viveza , aunque en
tre sombras, se descubren allá ciertas figuras en ade
man de mofarse de sus fanfarronadas ; amenazán
dole con desprecio : A su espalda se dexan ver
dadas de las manos las figuras de la Hypocondría,
y el Suicidio. Veamos ahora los dos, que corres
ponden al frente ; este primero representa un Cinocephalo de bastante edad , pero sin pelo de bar
ba , vestido de negro , llena de harina la cabeza,
y en acción de estar celoso de una joven , que , bur*
landose de él , se abraza con una ridicula figura,
vestida de un hábito lleno de remiendos de todos
colores , con una bolsa en la mano ; pero se de
muestra , que se templa toda su ira al oir un gol
pe de música , que , se conoce , vá á acompañar
con sus ecos , según la aptitud de contorsiones,
afectación , y afeminamiento , con que está delinea
do. La quarta tiene mas que ver , que todas las
demás. Mirad en aquel rincón una Mica , llena de
salserillas, con un vestido , y pevnado de rara in
vención , y tan extraordinario, que en un pedazo de
cabeza está pegado al casco, en otro se eleva ex
tra *
p6
VIAGES
travagantemente , en otro está remangado y an
cho , en otro caíd o , y angosto i por aíli se la des
cubren perlas falsas 5 por allá plumas ; por la otra
parte gasas; por ésta flores , ¡ alabo la destreza del
dibuxo , que en cabeza tan ruin supo colocar tan
tas extravagancias ! Mas estraiío , si cabe , es el
M ico , su pareja , que se ve en el otro rincón ; y
mas particular la fantasia del Pintor , pues , siendo
uno mismo el sugero , se advierte , que insubsis
tente en sus ideas, la mitad del rostro muestra ale
gre , mirando á una botella , que tiene en su dere
ch a , y la otra mitad afligido , considerando un pu
ñal , que esgrime en la izquierda ; estos dos per
sonages están en ademán de baylar al son , que
les hace un coro de M úsicos, que taííen unos in
strumentos nunca oidos ; aquel suena una calde
ra , el otro una piedra de amolar , éste mete ruido
con una caxa , que contiene una multitud de baratixas, cintas , botones, blondas, piedras falsas, & c .
el de mas allá con una vara de medir sobre un
mostrador lleno de diversas telas ; y asi otros va
rios , llevando el compás con una porción de libros,
los mas á la rústica, aquel Mico pequenillo , que,
haciendo gestos, parece, que dice : Todos d una?
y e s , lo que mas estraño , lo cuidadosamente , que
procura taparlos con el faldón de su casaca , po
niendo también delante á algunos de su facción,
para ocultarlos de aquel Lince , que está en lo mas
alto del quadro , mirándole atentamente.
Estando en esro , entró en la galería el Amo
de la casa , vestido de una ropa talar negra con
ciertos visos por el pecho de color de teja;
unos zapatos ramplones, y un gorro calado has
ta
D E
W a N T o N.
P7
hasra las cejas ; hizonos un cumplimiento tosco,
pero expresivo 5 entablámos conversación
y en
ella demostraba unas medianas luces , bien que
amortiguadas por el poco trato de gentes , que
tenia entre aquellas breñas. Yo nací , nos decía , en
la Capital de esta Provincia 5 pero ios raros acasos
de mi vida me han puesto en la precision de ve
nir á vivir entre estos Aldeanos ? salud , y comodi
dades para mi subsistencia no me faltan , pero co
mo entre ellos no abunda la ociosidad , porque ca
da uno está dedicado á su trabajo , ni aun con la
rusticidad de sus ocurrencias puedo divertirme?
de aquí es , que suelo salir á esos caminos á caza
de gente , que me hace mucho favor en recivir
mi hospedage , pues de este modo logro algunos ra
tos de compañía , con quien raciocinar , por lo
que no teneis, que estimarme, lo que executo por
mi misma conveniencia ; antes bien podéis con to
da franqueza admitir mi obsequio , inteligenciados,
en que reciviré mayor favor , mientras sea mas
dilatado el tiempo > que os hospedéis en mi casa:
Repetímos nuestro agradecimiento , y dexada la
conversación de las Pinturas , que , dixo , havia he
redado de sus antecesores , con las que le sucedía,
lo que á muchos de los literatos de moda , que car
gan de libros , que ni entienden , ni sirven mas,
que de ocupar empolvados los huecos de los estantes
de su bibliotheca ; pasé á contarle nuestras aventu
ras de la noche antecedente.
N o es estraño , me respondió , no encontra
seis Lugar , en donde refugiaros , porque no le hai
en todas estas inmediaciones ; aquí se vive mas
conforme á la primera insticucion de las cosas 5 cada
N
Tom. IV;
Vi A G E S
da labrador posee una pequeña porción de terre
no , que puede él mismo cultivar , y en medio de él
tiene su choza , ó casilla , en que refugiarse de no
che , guardar sus bienes , y criar á sus hijos : En
llegando el tiempo del agosto , no teniendo que ha
cer yá en sus respectivas haciendas , salen en quadrillas ( y estos son los exercitos, que haveis en
contrado ) y repartidos por várias Provincias del
Rcyno , se ocupan en el trabajo mas penoso del
campo, resistiendo la abrasadora fuerza de los ra
yos del sol á cuerpo descubierto coa 1 un increíble
tesón , ganando miserablemente su vida á costa del
mal trato , que se dan , y del imponderable traba
jo , á que tienen acostumbradas sus personas , hasta
que , finalizada aquella especie de labor , se res
tituyen á sus hogares á proseguir en las proprias,
trayendo á sus casas un decente repuesto , que han
ahorrado, á pagar de su pellejo 5 y que han ga
nado con la venta de sus hilados, y lencería 5 con
lo que tienen para pasar su vid a , y mantener á
su numerosa familia por todo el resto del año.
Según lo que me deciís , le repliqué , ya conoz
co el lugar , ó casa , en donde he pasado la noche»
este es , sin duda , el que teneis destinado , para
enterrar vuestros muertos: Así e s , Señor, me res
pondió ; aquel es un campo cercado , adonde lle
vamos los cadáveres , que permanecen debaxo de
tierra, hasta que quedan los huesos desnudos , que
entonces se hacinan, arrimados á las paredes 5 por
acá no tenemos á los muertos mezclados indistinta
mente con los vivos , pues este tal campo no es
tá contiguo á habitación alguna de los vecinos 5 así
es , que no padecemos las incomodidades , que,
D E W A NTON.
9p
de sepultarlos en poblado , be oido diversas Ve1
c e s , que suelen experimentarse > y , si os he de deA
círla verdad, la costumbre >que he leido , tenían
algunos antiguos Pueblos , de quemarlos , jamás
me pareció fuera de propósito ; porque , si bien
se examina , no dexaban de fundarse en cierta ra
zón de limpieza , y conveniencia > porque Yo no
encuentro , mas que cinco maneras de disponer de
los cadáveres ; esto es , ó sepultarlos desde luego
en los vientres de las fieras, ó hacerlos ceniza ; ó
dexarlos suspendidos en el ayre para pasto de las
aves 5 ó arrojarlos, atados á un gran peso , al fon*do del mar á ser mantenimiento de los peces ; ó,
Ultimamente, depositarlos en la tierra, tal vez , den
tro de caxas ricas , y bien resguardadas ( lo qual
pocos pueden hacer ) en donde se vayan pudrien
do , y llenando de asquerosos gusanos, hasta que
quedan sus huesos á ser objeto de la lástima , y
del miedo : En esta inteligencia , Yo dixera , que el
mas noble , y honroso destino de estos cinco , que
puede darse á un cadáver , es el de entregarle al
fuego , por ser el mas puro , y resplandeciente de
los elementos , enemigo de la corrupción ; que pu
rifica , y consume toda materia asquerosa , y pes
tilente 5 vecino del cielo , y signo de la inmortali
dad ; todo contrario del de la tierra , que es la sen
tina del Mundo , madre de la podredumbre , ha
bitación de tinieblas , y gusanos, que son causa
del horror , del asco, y de la ignominia , pues que
dan nuestros cadáveres iguales en este punto á los
de las mas despreciables bestias de la tierra : ¡ Quánto menos horroroso espectáculo serian unas blan
cas , y limpias cenizas , en que se convirtió el
Na
cuer^
IOO
VI A G ES
cuerpo de un Heróe , ó qualquiera otro personage,
cuya memoria deba conservarse , ocupando una
pequeña urna , que los miserables despojos de su
esqueleto , en que se encuentran mas motivos de
pavor, ó lástima , que de respeto , ó veneración.
Así raciocinaba únicamente con las luces natura
les aquel Phfósopho ; á quien respondiendo , di
á entender la venerable antigüedad , y bien funda
das razones , en que se sostenía la adual costum
bre , adoptada generalmente >sin explayarme á mas
de aquello , de que él me pareció capaz. Si se con
venció , ó no , no puedo decir > lo cierto es , que
calló j tal vez , sería efe&o de moderación , no cre
yendo del caso la disputa sobre esta materia 5 ade^
más de esto , ya se ha via llegado la hora de comers
por lo qual fue necesario dejar todo otro asunto,
que el de ir á recivir su favor en la mesa.
C A P I T U L O XII.
De la casa , y caraóler del Maestro Cánamo•
L
,
Uego que finalizó nuestra comida deseoso de
tener mas noticias de aquella Provincia , y de
sus moradores, le pregunté , si acaso el hoyo , en
que Yo cai, estaba preparado para algún cadaver
del día ; á lo que me respondió prontamente con
un suspiro : Ayer , Señor, metimos en él á uno de
los mas honrados labradores , y venerables ancia
nos de la Aldéa 5 éste ( y por su pintura recono
ced la mayor parte de los de este país) nació
hijo de uno de nuestros vecinos , que le dió una
educación proporcionada á su posibilidad, inspiran-
D E W a N T O H.
IO I
dolé las acciones virtuosas, y estimación á sus se
mejantes í quando sus fuerzas aún no eran robust a s , seguia á su padre , instruyéndose en las la
bores > en que algún dia havia de ocuparse : Cre
ció , y se unió en casamiento á la hija del vecino
mas inmediato á su casa, que , si no era la mas
rica del pueblo , era s í , para él la mas proporcio
nada , pues agregaba de este modo su hacienda
á la de su consorte , y podía con mas comodidad
cultivarla , y fomentarla 5 su trabajo correspondió
á sus esperanzas , y sus cosechas se aumentaban á
proporción de su cuidado: Viendo á su padre ancia
no , no le permitió volver á echar la mano al ara
do ; porque supo , á costa de encallecer las suyas,
hacerle reposar de sus largas fatigas; en la tempo
rada , que sus campos le dexaban descansar, hu
yendo del o cio , buscaba en las Provincias remotas
las ocasiones , y modos de aumentar su caudal , y
de proseguir endureciéndose en el trabajo : Cin-,
qüenta años seguidos salió de la Aldea con la hoz
al hom bro, y con la tela, que su esposa hiló en
el rigor del invierno , debaxo del brazo : L a som
bra , que le refrigeraba en el ardor de la siesta , y
defendía de los rayos del so l, debió á la solicitud, con
que plantó los frutales , que se la enviaban 5 el gra
no de sus troxes era efe&o del sudor de su rostro;
y el vino , que parcamente bebía, se havia expri
mido de los racimos , que produxeron sus vides:
Enemigo jurado de la holgazanería , de quatro hi
jos , que tuvo , encargó á dos el cultivo de su ha
cienda j y dedicó los otros dos de mejor talla , y
presencia al uso de las armas , animándolos con
el ejemplo de sus compatriotas, é inflamándolos
coa
y
1
__________
V
i age s
102
con el eníhusiasmo del amor de !a patria , y el co
mún concepto de excelentes guerreros , que havian adquirido sus naturales por todos los siglos an
teriores.
¡ Cómo blasfemaba de aquellos Paisanos suyos,
que , abandonada la honradez de una , u otra ver
dadera , y útil carrera , entraban en la de la bribo
nería , y , últimamente , la coronaban con vestir una
librea , con echarse al hombro un esportillo de
compra , que les adquiría el nombre de sisones*
esto es , de ladrones freqiientes, públicos , y sin
peligro , ó , quando mas , con solicitar una triste
ganancia , ya hechos machos de litera , sostenien
do una silla de manos , ya comprimida su cabe
za , encarnizados sus ojos , y brotando á canos el
sudor de su rostro con el enorme peso de un far
do , que sufren sobre sus costillas, carga mas propria para una bestia , que para nuestros semejan
tes ! Huid , decía á sus hijos , aún jóvenes, huid
á toda costa de que el rico , el sobervio , el vano
se ria de vosotros, no mas que porque tiene dine
ro , solo , porque sois pobres ; dos carreras honra
das , y seguras se os preparan , las Armas , y la
Agricultura 5 confundid su orgullo , y sus vicios cotí
vuestra honradez, y vuestra virtud. Luego que el
peso de sus dias le agovió la espalda ; luego que
la edad de mas de ochenta años debilitó sus pier
nas, obligándole á echar mano á un báculo, pa-*
ra sostenerse , servia á toda la Aldea con su cabe
za ; aquel acopio de experiencias , que por tan lar
ga edad havia adquirido , aquel exado cálculo del
tiempo para las labores mas oportunas en cada es
tación , y aquella astronomía natural, que para la
D E W A N T O N.
IO3
variaciom de los tiem pos, y oportunidad de las prevenciomes campestres havia estudiado en la obser
vación de los astros , eran el norte mas seguro de
todos e:stos labradores , y fomentaban toda la fe
licidad de h Aldea. V ed , pues , Señores , en este
cortisinno raigo, ó pintura de un personagemas d ig
no de ser alabado , que los celebrados H eróes, que
apuran los mármoles, y bronces , porque devas-,
táron la tierra , regando sus laureles con copiosí
simos arroyos de sangre; ¡ qué pérdida la nuestra
en el día , en que amanecimos privados de veci
no tan útil , y en la tarde , en que depositáraos
en las entrañas de la tierra un dechado de la honradéz , nn exemplar de la virtud mas sencilla!
¡ O h ! exclamé Y o entonces, ¡ si los sugetos , á
quienes he oido elogiar después de sus dias, huvieran poseído un fondo de acciones virtuosas , seme
jantes , á las que nos describiis de vuestro Aldea
no , com o no huviera tenido á sus panegyristas
por unos indecentes aduladores ! Al oir un lúgu
bre epicedio , ó una parentación acerca de las ac
ciones , y virtudes de un polrron Poderoso , que
fué rico de nacimiento , y mal gastador de vicio;
de un Privado , que ascendió por tramoya , y se
mantuvo por industria; de un Político im pío; de
un Ministro ambicioso ; de una Señora : : : : no
quisiera enardecerme en este punto , que basta in
sinuar ; al oir , repito , que hai , quien tenga la
debilidad de emplear sus v o c e s , y energía á favor
de semejantes sugetos ; no sé , como no h a i , quien
le interrumpa con viva voz llena de zelo , y le
diga : Calla , miserable adulador ; ¿ si á las ya frías
cenizas de ese monstruo del Mundo tributas unos
hur
\y
A
y
V
104I AG E S
humos dé tan servil incienso , cómo llegarán tus
sentimientos á los oidos de los poderosos ele la tier
ra , que aún viven ? ¿ qué caudal podrá hacerse
de tus alabanzas, de los que no han muerto , sí
así las prodigalizas con los indignos , que ya no
existen ? De aquí tomámos p ie , para dar un repa
so por aquellos, que no solo han tenido valor pa
ra decirlo , sino que han llegado á la increíble
osadía de pasarlo á la posteridad , dexando libros
enteros de este asunto , que son otros tantos testi
monios de su adulación , ó , por la parte mas pia
dosa , de su baxo interés.
En estas conversaciones pasámos gran rato ; y
en pasear aquellos campos algunos d ias, en que desfrutámos la amable hospitalidad del Licenciado Na
bos , nuestro Huésped J al cabo de e llo s, aunque
con sentimiento su y o , y de Orozuz , á quien iba
allí mui bien , y ya havia tomado carnes con la
olla boba , que se le havia venido á las manos sin
trabajo , nos despedímos , y con una guia de la tier
ra partimos para el próximo Puerto de mar , como
llevábamos premeditado. A pocas ¡ornadas, y no sin
algunas incomodidades Hegámos á él , é inmediata
mente buscámos la casa de la Señora P avía, Cria
da , que havia sido de la del Señor Nuez-Metéla,
y adonde nos dirigió este Caballero, quando desfrutámos en Egestaria el favor de su generosidad:.^
la suavidad de su genio , y la recomendación de
su Señorito , como ella decía , nos facilitáron una
bella acogida en su casa , esenta del fastidio de las
Ceremonias, y cumplimientos, que huvieramos te
nido en qualquiera otra casa de aquellos mas er
guidos Inopialos ; Estos y 3 por la curiosidad de
ver-
k
D E W a N T O N.
IO >
verme, y oírme, por la fama general, que Rober
to , y Yo teníamos en todo el Reyno , ya por na
tural civilidad suya , ya por las circunstancias de
mi compañero vinieron prontamente á cumplimen
tarnos. iEs la Ciudad regalada , y de buen temple,
aunque (de un piso fatal > nuestro hospedage nada
tenia de ostentoso , pero no nos hallamos mui mal
en el, pasados los primeros dias, acostumbradas
ya nuesitras narices al olor del cerote : Era nues
tro Huésped un Maestro de obra prima , excelen
te en su oficio , y mas excelente en su honradez,
por lo qual le elegimos para condu&or nuestro en
los dias „ que allí estuvimos examinando las mag
níficas olbras , que hai, que admirar.
Pero antes de determinarnos á ir á dar un paseo
por el Pueblo , no pudimos menos de estrañar cier-,
ta singularidad , que advertimos en casa de nues
tro buen Huésped ; no solo los banquillos , en que
é l, y suis oficiales trabajaban , eran de tres pies,
según esirylo de estos menestrales, sino que todo
mueble, que se sostenía en pies , estaba sobre tres,
y no sobre quatro , como generalmente se acostum
bra i las silletas eran trípodes , y trípodes las me
sas ; lo mismo eran un escaño , que havia en la
cocina , el escaparate , en que guardaba los zapa
tos mas primorosos , y el armario del pan ; por úl-»
timo , para no ser molesto , el tabladó de cada una
de las camas se sostenía sobre tres pies derechos.
No pudimos meaos de preguntar al Señor Maes
tro la causa de aquella rareza ; y él , que era com
pláceme , nos respondió, sin hacérnosla desear por
mas tiempo : Sabréis, Señores , que por este país
hai cierta costumbre , que llaman inmemorial, de
ZW. I K
Q
exi-
V
IO6
I A GES
ex:gir uno de los mas tyranos tributos, que havréís
oído ; en la A ldea, en que Yo viví antes de ve
nir á este Puerto , que pertenecía á cierto Señor
del Rey n o , estaba en su mayor fuerza esta impiedad:
Llámase el expresado impuesto la Quexicosa 5 quizá
por las quexas , llantos , y suspiros , que sude
acarrear su paga ; redúcese ésta á contribuir al Se
ñor del territorio , luego que muere algún vecino,
con la mejor alhaja del difunto , que vienen á exi
gir los Arrendatarios , Administradores , 6 Ma
yordomos del tal Señor con mano c ru e l, y po
derosa ; sobre esta terrible costumbre se ha intro
ducido otra acerca de la inteligencia , que se dá,
de qual se ha de creer la mejor alhaja , que dexó el
difunto, y ya sin tergiversación se entiende un quadrúpedo 5 pues con esto no queda vaca , buey , ove
ja , ü haca , que no sea despojo de esta gaveta;
pero , lo que hai mas gracioso en el asunto , es,
que en donde la pobreza llega al extrem o, de que
carezca aquel infeliz vecino de algún animalejo de
aquella , ó semejante clase , no por eso aquellos
insaciables monstruos se satisfacen , antes bien , por
no falrar á su decantada costumbre , y antiguo de
recho ( aquí de vuestras carcajadas ) echan mano
de una mesa , una silla , ó cosa semejante, pues, con
tal que tenga quatro palitroques, que la sostengan
( llamados pies ) dicen que también debe comprehenderse baxo el nombre genérico qiiadrúpedoy
que e s > el que hallan en su instrucción , y formu
lario.
Prescindo ahora , porque no es del caso , de los
gravísimos inconvenientes y lastimosas conseqiienc ias, que se deducen de tan infaustas exacciones,
D E W
a
N T O N.
IO 7
como Y o , llenos mis ojos de ligrimas he visro ? pe
ro ya que el poner remedio á estos perjuicios no
corresponde á un pobre Zapatero ; como cada uno
en su casa es un pequeño legislador , en ciertos
términos, considerando Y o la ridicula extravagan
cia de las exacciones en el modo dicho , y no te*
niendo ganados, ó animal alguno quadrúpedo , de
terminé no tener asimismo quadrupedos mis mue
bles 5 con esto mis hijos , ó mi viuda podrin , tal
vez , librárse de estas aves de rapiña , pues s i , por
tanto defienden ellos su derecho de pillar una me
sa , & c. porque , llamando pies á sus quatro sush
tentáculos , debe comprehenderse en la costumbre
de exigir un quadrúpedo , mis herederos probarán
su excepción cumplidamente , siempre que no sean
quadrúpedas ,sino trípodes , mis alhajas; y Yo creo,
que la risa de esta instancia sería capáz de hacer
me resucitar , si fuese posible. Reímos todos la es
pecie , y quedámos satisfechos.
Haviendo comenzado á poner en práélica nues
tra curiosa distribución, llegué á advertir en las pri
meras ve ces, quando salíamos de casa , que Cánamo
( así se llamaba nuestro Zapatero ) iba algo detrás
de nosotros , y desgorrado i en la primera salida lo
creí 6 casualidad , ó propria conveniencia ; pero
luego conocí , que lo executaba con estudio , y
así le pregunté , que por qué no venia á nuestro
lado, i A vuestro lado ? me respondió ; ¡ parecería
mui bien , que un pobre menestral, como Y o , fue
se igual por la calle con unos Señores de tal clase!
P u es, es bueno , que , los que baxan mucho de
punto , se desdeñan de ello , ¿ y vuestra grandeza
havia de pasar por semejante desdoro ? A quí esta«
O 2
mos
Iü 8
V I AGE S
mos ensenados á estar delante de las personáis de
gerarquia elevada con una particular sumisión , los
ojos baxos , el cuerpo con una temerosa compos
tura , y el sombrero en la mano , mientras ellos,
mirándonos, arrugado el entrecejo , y con ojos de
compasión * arqueadas las cejas , nos declaram su
patrocinio, que para nada nos sirve 3 nos h.ablan
p o co , y burlesco , como quando se trata con gen
te ignorante 3 nos vuelven la espalda , sin darnos
respuesta ; y se dignan de admitir nuestras «obras
sin pagarlas , hasta que nos cueste una docena de
paseos desde nuestras casas á sus zaguanes.
* Pues nosotros, le respondí, Amigo Cáñamo,
tratamos de otra manera á las personas, con quie
nes conversamos 3 veneramos la virtud en qual quiera sugeto , que la hallamos 3 tenemos buena corres
pondencia , con el que por su trato la merece,
aunque sea un pobre oficial 3 así como nos es un
objeto de desprecio aquel , que es indigno esclavo
de sus vicios, aunque los accidentes de su cuna le
hayan constituido en la mas alta clase del Reyno.
Si se tratáse , añadió Tulipán , de entroncar ¡nues
tras casas por medio de un casamiento , y a havia mas disculpa para hacer la distinción, y acep
cion de personas 3 sufrible sería entonces averiguar,
y escudriñar escrupulosamente , qué familia havia
dexado el hazadon de las manos primero que otra,
que se ha 1láse en igual grado 5 p e ro , quando gyra el asunto sobre la comunicación de los espíritus,
y el trato familiar ? la nobleza , la riqueza , la her
mosura , y la graduación del sugeto son acciden
tes mui fuera de propósito ; y así , con licencia de
mi compañero j que veo , piensa del mismo mo
do,
DE W a NTOM,
IOp
do , supuesta la cultura , que en v o s , Señor C á
ñamo , hemos experimentado , como también vues
tra buena crianza , y todas las demas prendas , que
deberían embidiar , y venir á imitar muchísimos de
los fantasmones tan ridículos , como nobles , de la
C o rte > venid desde hoi en adelante á nuestro la
do i terciad en nuestras conversaciones , especial
mente , quando estamos solos , y favorecednos con
vuestras amenas noticias, inteligenciado , de que
estamos mui persuadidos , á que el espíritu no es
tá sugeto á los accidentes de la fortuna. Así lo hi
zo en adelante , aunque, como tenia prudencia,
u saba, y no abusaba de la franqueza de trato , que
le haviamos permitido 5 y , no obstante , é l , y no
sotros no dexámos de ser objeto de la murmura
ción , particularmente , de aquellas Damas , cuya
vanidad , y sobervia está tan en su punto , que
creen contaminadas su nobleza , y preeminencias,
s i , quando semejantes infelices las hablan , no las
rinden poco menos , que adoraciones , exceptuando
Unicamente el caso , de quando sus caprichos las
avillanan hasta pasar con ellos sus mas ridículos
oficios.
C A P IT U L O
Llegan Enrique
XIII.
, y Tulipán á las costas meridionales
de aquel Continente.
,
O es dudable el buen trato de gentes que hai
en la Ciudad , de que iba hablando ; sus be
llas proporciones , y agradable acogida atrahen á
muchos forasteros, de cuyas conversaciones solia^
mos
N
\
/
lio
V IAGE S
mos Tulipán , y Y o desfrutar diversos días, instru
yéndonos en varios puntos curiosos por este me
dio. Como nuestro hospedage no nos causaba sugecion , quando nos parecía nos Íbamos á comer
á una casa pública , que havia para este destino en
la Ciudad , en donde á costa de la corta cantidad,
con que cada uno contribuye , se pone una mesa
decente , á la que generalmente concurren los estrangeros, que desean conversación. En una de esras ocasiones tuvimos la sobre-mesa muí divertida
con cierto diilogo entre un Mono del país >y otro,
forastero , que llegáron á contrapuntearse ; era este
un Monazo cetrino , adornado de quatro trapitos
curiosos, pero de poco valor ; en la conversación
afluente , y exagerativo, con su granito de s a l, que
la amenizaba , y el semblante con ayre de impo
ner sugecion á los concurrentes ; su contrincante
era mas basto , y tardo en la explicación , de una
espera , que tocaba en marranería, y de una ac
ción , y gesto burlesco , que suplía la gracia , de
que carecía su lenguage; uno , y otro tenia su res
pectivo acento cerrado provincial, mediante lo qual>
quando los dos se alteraban en la reyerta , y ha
blaban á un tiempo , ni se entendían entre s í , ni
los entendíamos los oyentes Uno de los puntos, que
mas se controvertían, era el de la alabanza desús pa
trias resp etivas; el forastero era de una de las Pro
vincias meridionales de aquel Continente , q u e , se
gún supe después , hacía muchos tiem pos, que te
nían la pretensión de preferencia sobre las restan
tes del Reyno 5 difícil empeño , y que continua
mente estaba exponiendo á pasados lances á sus na
turales , esto es > á aquellos que tenían la facilidad
de
D E W a n t o n.
Ii r
de persuadírselo , no á otros , que después hallé
mui sensatos , que , aunque conocían las ventajas
de su país en la fertilidad , y hermosura , no dexaban de advertir estos mismos beneficios propor
cionalmente en otros > así como los defectos de su
proprio suelo.
Nuestro Mono , por el contrario , era de aque
llos solemnes mentecatos > capaces de desacreditar
á qualqulera Provincia , si huviera de conocerse
el paño por la muestra : Falto de toda crianza,
entre otras cosas , con un tono de desprecio trató
de mísero á aquel país , y de mezquinos á sus na
turales ; á cuyos dicterios respondió su contrario,
tomando un polvo con grande pausa : No hai , que
hacer 5 haveis tocado el punto , con que podéis
zaherirnos mas á vuestra satisfacion ; es cierto,
que este país es pobre 5 pero con ese recado id á
la Naturaleza ; lo que no tiene disputa , es , que
en lo que admite cultura , no se descuidan sus ha
bitantes ; que estos se contentan , con lo que dá de
sí 5 y que de ninguna otra Provincia hallaréis me
nos holgazanes i además , que , no obstante vues
tra decantada fertilidad , no creo, que en vuestro
país todos indistintamente sean poderosos , y Yo
he conocido tan lindos hambrones de por allá , co
mo de qualquiera otra parte. Yo no sé , replicó
el otro , como puede ser eso , en quanto á la gen
te de circunstancias 5 porque a llí, el que menos,
tiene dentro de su casa un decente modo de pasar
la vida , y esto es no hablando de los M ayoraz
gos: Y o os propondré un buen exemplo : Noso
tros somos ocho hermanos varones , y quatro hem
bras j mi casa no pasa de mediana; pues, con to-
112
V l A G E S
do eso , no contando con el mayor , que lleva la
casa , ni con el que se le sigue , que tiene su mayorazguillo de segundos , que no pasa de quatro
mil ducados de renta , ni haciendo tampoco caso,
de los que se fundáron para dote de mi herma
na la Condesa , y para mi otra hermana la Mar
quesa , solo en dinero efectivo partimos á cien mil
pesos cada uno, que es, con lo que Yo me ando vandeando, y espero , si me sale bien el asuntillo , en que
me he metido, volver á mi casa, doblado mi capital.
Un Mono ya provecto, que estaba junto a
mí con traza de padecer accidentes hypocondriácos , y que , durante la com ida, y la sobre-mesa,
no havia hablado quatro palabras, luego que oyó
la pasada descarga , se levantó impaciente , y co
menzó á dar paseos por la sala , los que no dexó
hasta que el referido M onuelo, con pretexto de
ciertos qne-haceres, desembarazó el puestos sose
góse entonces el dicho , recobró su asiento, y nos
dixo : N o fué efe&o , Señores , de mala crianza la
descompostura , que en mí havréis notado , sino de
no poder aguantar mas á semejante embustero > le
conozco muí b ien , y á su casa ; y el mayorazguillo de segundos , y primeros se reduce , á que
su padre vivió siempre del contra-vando , por lo
que acerca de los cien mil pesos, quedará , me pa
rece , servido, quitando á la cantidad la palabra
m i l , y dexando sola la de ciento : Este es uno de
los Caballeros de la industra , que salen de su
país con muchísima labia , y poquísima substan-r
c í a ; tampoco quiero que por tales muñecos se ha
ga juicio de aquellas magníficas Provincias > he es*
tado en ellas, y desde luego confieso , que su
abun-?
r
\
i
D E W a N T O N.
I I 3
abundancia , su hermosura , su comercio , y su
variedad las hacen digno objeto de un viagero.
Hizo una breve explicación de ellas el referido
Mono , pintándolas con tan hermosos , y vivos
coloridos , que desde luego forme' la ide'a de verlas s comuniquéla en casa con Tulipán , y condes
cendió gustoso , por lo que determinámos poner
la en prá&ica inmediatamente. Bien huviera Yo
querido hacer el viage por tierra , siguiendo la vanda del Poniente , para ver sus Provincias, aunque
fuese de paso, hasta llegar á las meridionales pe
ro mi compañero se opuso fuertemente á este pro
yecto. Esas costas , me decía están habitadas por
una gente vana , hinchada , y mui opuesta á noso
tros i exceptuando la C a p ita l, no hai en toda su
extensión cosa particular , que llame nuestra aten
ción , y esto solo no es bastante , para que vamos
á experimentar , tal vez , mala acogida en sus na
turales ; mucho mas h a i, que recelar esto , por
quanto no tienen noticia de vuestra persona , y ,
acaso , la admiración, que hallasteis en la Noble
za de Simíópolis , puede se r, que entre ellos sea
burla , ó desprecio por falta de civilización; la c la
se , que me distingue , de poca sombra podría allí
serviros , porque no sería el primero de la mía , á
quien no han respetado los vecinos de su M etró
poli , ¿ qué podrémos , pues, esperar de los res
tantes de aquella Provincia ? Estad entendido , de
que sola la razón de Simiopolitano es bastante mo
tivo , para experimentar los efe&os de su mala crian
za , que tanto mas os daría en rostro , quanto mas
opuesta es á vuestro modo de pensar; y para ca
da persona , cue podríamos encontrar bien educa
ré«/. iF .
p
da.
i
,
I 14
V I A GE S
da , y de trato racional, tendríamos primero que su
frir millares de necios , de la baxa plebe ( que es
de quieti con particularidad voy hablando ) llenos
de ridicula hinchazón , fastidiosos , y tan extra
vagantemente preocupados por su tierra , que se
creen equivalentes ellos solos al resto del Mundo.
No esrrañé mucho esta última especie en aque
llos remotísimos países, porque ya havla reido à
carcaxadas otra semejante , que le í, escapada de una
seria , y elegante pluma , dias hace , en nuestra
Europa. Bien comprehend!, al mismo tiempo , que
las proposiciones de Tulipán contenían demasiada
exageración dimanada de su natural oposición à
aquellos habitantes , de quienes havia oido en otros
tiempos , que , no obstante sus vicios conocidos,
tenian también sus virtudes , y heroyeidades , con
que compensarlos ? pero pudo mas que mi curio
sidad , el deseo de complacer à T u lipán 5 y así , de
acuerdo con é l, fleté una lanchilla, que es la especie
de embarcaciones, que por allí se reconocen, y
con las que hacen sus naturales los viages de unos
à otros Puertos ; y una mañana , en que el mar
estaba sosegado , y despejada la atmosfera, sali
mos , costeando , encaminados à la Ciudad mas fa
mosa , rica , y de mayor comercio entre las marí
timas del aquel Reyno.
En breves dias , después de algunos sustos »ori
ginados de la poca seguridad del vaso , que nos
transportaba , y de los peligros del camino , quan
do los víveres se nos iban acabando , lográmos en
trar por su bahía : Confieso , que me sorprehendiéron à primera vista su hermosura , fortaleza , y
situación : Desembarcamos, por fin., entrámos por
D E W á N T O N.
I I J
sus puertas ; y por el favor de nuestro dinero huvo muchos de los Monos , que estaban en la pla
ya , q u e , á porfía , solicitaban servirnos , condu
ciendo las maletas , y dirigiéndonos á una de las
muchas posadas decentes , de que abunda la Ciu
dad. Antes que nosotros, havian llegado recomen
daciones de la Corte , para que nos agasajasen i es
to , agregado ai natural buen tra to , que se acos
tumbra alli tener con los forasteros , nos propor
cionó mui buena acogida. Está la Ciudad llena de
estrangeros de todos los Estados, y Dominios c o
nocidos en aquellos países , unos de paso , y otros
establecidos , y todos deseosos de cortejar á sus ami-gos > nosotros entrabamos en este número para con
los mas distinguidos de Polypiticon , que era como
se llamaba la Ciudad , y entre todos nos declaró
mas á manos llenas su protección el Señor Plátano,
Comerciante poderoso , y de un corazón mui fran
co. Recorrimos con él las obras públicas, que son
magníficas ; asistimos á los theatros , que daban de
sí mucho asunto de diversión , y , por último, de
terminó , solo por festejarnos , tener un gran ban
quete en su casa.
N o solo nos contentábamos con recorrer , lo
que havia mas digno de verse dentro de la C iu
dad , sino también en las inmediaciones : N o ca
biendo sus vecinos en la estrechez de sus muros,
solo con nombre de casas de placer han sabido edi
ficar á poca distancia una , que pudiera pasar por fa
mosa Ciudad , y aún competir en cierto modo con
la principal. ¡Q ué palacios! i Qué jardines! ¡Q ué
brillantez! \ Qué lexos de alli creíamos las mise
rias , y trabajos , perpétuos compañeros de nuesP2
tra
I I 6
V 1A G ES
ra triste vida ! Pero cierto dia nuestro sabio com
pañero inmediatamente, cjue nos vió tan admirados,
quiso darnos otro espectáculo mas digno de con
sideración : Volved el rostro , nos dixo , y desde la
vista de esa grandeza llevad los ojos á esa Casa,
que se divisa no lexos ; 6 , m ejor, asomad la ca
beza , y registrad, lo que hai dentro : Así lo h i
cimos 5 pero i quién podrá explicar la conmoción,
que sintió mi alma , al ver tan lastimoso objeto?
En una sala , ó , mas bien , sucia caballeriza, es
trecha para la decima parte , de lo que contenia,
se encerraban muchos centenares de M onos, que
unos á otros se oprimían , respirando dificultosa
mente , y teniendo que sufrirse mutuamente los
alientos $ cubrían sus carnes con unas asquerosas,
y mal tratadas ropas, abrigo de innumerables in
cómodos animalillos $ y comían un pan correspon
diente á su destino; el ruido de las cadenas , el
pestilencial olor , originado de los efluvios , que
exhalaban los cuerpos de aquellos desdichados; y
las lágrimas, maldiciones , y gritos de su deses
peración , abandono , y corage , que por todos los
ángulos resonaban , eran la mas viva representación,
ó imagen del infierno : No pudimos sufrir mucho
tiempo tan lastimoso espectáculo ; y Tulipán ex
clamó : j Será posible , que estos sean mis seme
jantes ! ¡ Estos son de mi misma naturaleza ! ¡ Aún
las fieras , creo, no podrían tolerar este castigo ¿ De
qué os aprovecha , infelices , esa miserable vida,
que escapó entre los horrores de una esrrecha cár
cel de los filos de la espada de la justicia , sí aquí,
acompañado de la privación de vuestra libertad , se
ha precipitado sobre vuestras cabezas todo el ri
gor
t
D E
W
a
N T O N.
I 17
gor de la suerte mas importuna , mas cru el, y mas
digna de conmiseración ? M ui enormes serán vues
tros delitos ; quando les ha correspondido tan cre
cida pena. N o gastan mucho tiempo los dichosos en
hacer consideraciones sobre las desventuras, y mise
rias de sus semejantes > porque creen , que solo el
pensamiento de las lástimas es capáz de contami
nar su buena fortuna 5 así e s , que el Señor Plátano
no quiso , que por mas tiempo permaneciésemos en
aquel lugar de desdichas > separónos , para ense
ñarnos algunos otros objetos dignos de la mas atenta
curiosidad 5 y así disipó algún tanto nuestras compa
sivas ideas.
Llegó el dia , por fin , del gran convite en ca
sa del Señor Plátano , y á la hora regular nos fui
mos acercando á ella 5 hallárnosla toda adornada de
muebles tan aseados , como ricos 5 la mesa estaba
prevenida con una ostentación digna de un Prín
cipe ; sus aparadores , bajilla , y servidumbre no
respiraban mas que opulencia , y , por último , la
delicadeza de los m anjares, y licores podía compe
tir con la de las mesas mas finas de la Corte. Mu
cho me alegré de haver presenciado este banquete, en
que pude desimpresionarme de algunas de las necias
Ideas > que tienen , y oí várias veces en Simiópolis
acerca del Comercio , y de los individuos á él dedi
cados en este , y otros Puertos de aquellos Dom i
nios.Estos son unossugetos, generalmente hablando,
criados en el seno de la abundancia , que jamás
vieron el rostro á la necesidad , y , por tanto, con
mucha dificultad , pueden dar entrada á pensamien
tos ruines , y villanos , por lo común , hijos de la
pobreza : El trato , que tuve con ellos por medio
de
■ 't
i
I I8
V I A GES
de mi Amigo , me dio á conocer sus amables par
tidas , buena crianza , y >sobre todo , el lucimien
to , con que se tratan , sin perdonar gasto algu
no , que conduzca á la brillantez , y comodi
dad de sus personas, en tanto grado , que ya me
pareció exceso , y que abusaban de sus riquezas
por medio de un culpable luxo; y así se lo dixe un
dia á nuestro dicho Amigo i pero ¿1 me satisfizo,
dándome á entender , que la magnificencia de los
particulares respectiva á sus haveres no era el lu
xo perjudicial , sobre que debe levantarse el grito;
que ellos eran, los que tenían el dinero del Reyno , adquirido á fuerza de su industria , y de los
peligros , á que se exponían continuamente , y así,
si se determinasen á guardarlo, cada vez le irían
aumentando exorbitantemente con notable perjuicio
del común ; pero , por el contrario , su esplendi
dez era causa, de que , ocupados los artífices , y
artesanos, ganasen todos en sus respetivas manu
facturas , y el dinero giráse en conveniencia de los
aplicados , y fomento de la industria ; y , en quanto á los repetidos convites , me anadió , que te
nían también su razón de conveniencia , pues al
mismo tiempo , que cumplían con los forasteros , y
agasajaban á sus amigos , solían hacer su negocio;
porque repetidas veces les sucedía dexar finaliza
do en una sobre-mesa aquel, que en repetidas se
siones no havian podido ajustar por largo tiempo.
Yo huviera celebrado , que en la nuestra se huvieran hallado aquellos , que , como iba diciendo,
no tienen el debido concepto de este importante
simo ramo del Reyno ; allí huvieran visto inclui
dos en él personas de un talento singular > de un
juit
i
D E W A
N T O N.
I ip
juicio el mas sentado , y de una nobleza enla
zada con la mas brillante , y escogida de aque
llas Provincias: Allí huvieran v is t o , qué rectitud
de pensamientos, y qué intenciones tan sanas, unas
puestas ya por obra , otras proyectadas con unas
medidas las mas seguras : El dueño de la casa las
aprobaba , y aconsejaba los medios de mejorarlas
en la parte , que aparecían defectuosas , después
de significar , las q u e, por su parte , meditaba 5 sí,
Señores , les decía , atraygamos á nosotros las ben
diciones , que se derraman sobre las manos bien-.»
hechoras > y generosas 5 si la Providencia depositó
en las nuestras sus bienes , contribuyamos , por
nuestra parte , á sus altas miras 5 el pupilo , las
huérfanas , las viudas , los necesitados de todas cla
ses , en una palabra , esperan su alivio de nuestro
poder ; las A r te s , y Ciencias sus adelantamientos
con nuestra ayuda ; las Ciudades su hermosura , y
utilidad con nuestros edificios 5 el Estado su feli
cidad con nuestros proyeCtos , é industria ; y el
menestral , el labrador , y , quantos comen de el
sudor de su frente, su fomento con nuestro auxi
lio 5 bien lo conocéis, y experimentáis 5 y así lo
ponéis por obra : Y o os doi mil gracias, porque
delante de estos Señores forasteros dais á conocer
el espíritu, que os anima , y , tal vez , los desim
presionaréis de aquel baxo , y no merecido concep
to , en que para algunos estam os, de ambiciosos,
usureros, miserables ; de que con el dinero en las
a rc a s, y la dureza en el corazón tenemos forma
da una especie de oculta conjuración contra el me
nesteroso , como complaciéndonos de su miseria , y
burlándonos de sus p e n a s, y fatigas; ya con vues
tra
120
V l A G E S
tra conversación havrán conceptuado la iniquidad
de estas imposturas > y el admirable uso , que ha
cemos de la riqueza. Así pasiron el rato de sobre
mesa , discurriendo sobre el alivio de sus próximos,
esforzandose con una envidiable porfia , á ser los
primeros en hacer algún beneficio señalado al pú
blico , y animándose mutuamente á no separar de
sus corazones unas intenciones tan loables $ y >sien
do una hora correspondiente , cada qual partió á
su respectivo destino.
CAPITULO
X IV .
D e la lucha de Tigres.
Argos dias pasámos en aquella Ciudad , hasta
que , recivido socorro suficiente , determinámos pasar adelante , prosiguiendo nuestra vuelta por
aquella Provincia de Fastuaria. Llegámos á su Ca
pital , émula de la gran Simiópolis , en donde nos
propusimos detenernos por mucho tiempo, que todo
sería necesario para admirar aquella Ciudad , y el
caraCtcr de sus habitantes; y , como sea cierto , que
éste no puede delinearse mejor , que describiendo
aquellas diversiones, á que tienen mayor inclina
ción los naturales, de quienes se desea conocer;
haviendosenos venido prontamente á las manos la
ocasión de observarlas , las pintaremos con la mas
posible sinceridad, para que por ellas se pueda for
mar alguna idea. Los parientes , que el Señor Haya
tenia en aquella Ciudad , no nos permitieron per
manecer en fa posada ; y entre todos se singula
rizó el Señor Lim ón, que no se separó de núes, ~
tro
L
*
—
....... .. .... .................
.
D E W a NTON,
I 21
tro lado , hasta que nos conduxo á su casa; era
esta una de las muchas magníficas , que ha i en la
Ciudad , y así pudo aloxarnos con la mayor de
cencia , é independientes de su familia : Si grande
era el agasaxo de este Caballero , mayor fué el
agrado , que hallamos en Madama Manzanilla , su
esposa > era aún joven , no obstante tener ya quatro hijos, los tres varones , y una nina de cinco
años, que era la mayor de los hermanos.
Era , justamente , el día de mayor tráfago de la
casa aquel, en que llegámos ; todos los criados
andaban alborotados , y era un perpetuo entrar , y
salir , cargados con variedad de muebles ; tenían
que pasar por delante de nuestro quarto , por lo
que me fué fácil preguntar á uno , de los que , me
pareció , iban mas desocupados, y cuya traza de
mostraba mas asiento , que la de todos los demás,
que havia visto , si podia decirme , qué cosa era
este bullicio , que observábamos , y que , concep
tuábamos , desde luego, sería extraordinario ; á lo
que prontamente respondió : Esto es , Señor , que
mañana hai lucha de Tigres , y mi Amo es Dipu-i
tado , que quiere decir , que tiene á su cuidado
las disposiciones para esta celebridad ; estando en
esto , le llamáron á toda prisa , y así ni pude in
formarme del lugar , ni de la especie de las otras
fieras , con quienes havian de combatir , ni de una
docena de dificultades , que me ocurriéron en el
asunto ; pero me consolé , con que presto havia de
satisfacerme por mis ojos.
En la sobre-mesa de aquel día trató Madama
Manzanilla , de que fuésemos acompañándola por
la tarde al paseo ¿ allí e s , nos dixo , donde veréis
2W .
Q
lo
122
V l A G E S
lo mas lucido de la Ciudad , y de los forasteros,
que concurren sin número a estas nuestras funcio
nes ; los Caballeritos por entre nuestros coches, y
nosotras en ellos, dando un sin número de vuel
tas al rededor del amphiteatro , formamos una her
mosa vista , aunque molesta á lo restante del po
pulacho , mui agradable á nosotras; la dificultad
está , en como nos hemos de acomodar en un solo
coche : Qunndo se hallaba agitada con estas dudas,
entró un criado con un papel cerrado de su Cuña
da la Vizcondesa de la Pita , que la sacó de ellas,
pues en breves razones decía de este modo :
v> Hermana querida: Ya sabes (en confianza ) qué
exaétas imitadoras debemos ser de las modas de la
» Corte , y no ignoras por las individuales relaciones dé nuestros amados corresponsales los Cadetes , &c. ( ya me entiendes ) que desayradas salen
?? ahora por allá las Señoras , que propria , ó age« na , no sacan en su coche alguna criaturita al
« paseo ; no quisiera , que la Mona , que sabes,
« que acaba de llegar de Simiópolis , tenga por tan
« poco civilizadas á las Señoras Fastuarienses , que
« falten á la esencial ceremonia de la corriente ilusr> tracion : ¡ Dichosa tú , que tienes proporción de
« seguir la moda tan superabundantemente , pues
«puedes refinarla, hasta llevar á tu lado al Ama
» con su vestido , por acá inusitado, de montera,
« toca , refajo , y otras zarandaxas , dando un pe« cho , como el de una vaca á un chiquillo , que,
« si va encanijado , será otro tanto oro ! Todo es« to podrá acreditarte de persona de gusto , digna
« habitante del gran M undo; pero , ¡ pobre de mí,
r> que , ni aun una niña ya taliudita , siquiera , que
r> es
«
D E W A NTON,
I23
iVes un equivalente , tengo , con que presentarme
5» al paseo del dia 5 por tanto , y fiada en nuestra
» amistad , y parentesco, te suplico, me prestes uno
de mis sobrinos , el que menos falta te haga para
» tus 'lucimientos, con el qual podré Yo ir en el co» che sin vergüenza ; mayormente si fuese la niña,
v> que ya tiene la gracia de ir haciendo cortesias con
» su abaniquito. A sí lo espero de lo mucho , que
» me favoreces ; y quedo tuya de corazón.
V ió el Cielo abierto la Señora con la ocasión,
que se la proporcionaba, de cum plir, y salir de
aprieto con una misma acción ; h izo , al punto, ador
nar d la niña , llenándola de moños; colocó á uno
de los de pecho variedad de d ig es, y cascabeles , y
con una de las dos Amas Serranas, que tenia , los
envió á la casa de su Cuñada 5 quedáronse , para ir
con la Señora de casa, y con nosotros (su Con
sorte salió con otros Amigos) la otra Ama , que era
M ontañesa, y los dos niños, uno de pecho , y otro
de quatro años vestido de mogiganga $ éste nos cru
cificó a preguntas impertinentes , se le antojaron
quantas golosinas ( que eran muchas ) allí v i ó , y
llevó una inquietud inaguantable ; el otro volvió la
leche , manchó la bata á su Madre , se ensució lin
damente , y , por fin , para acallarle fue necesario
guardar nosotros silencio , y arrullarle el Ama con
una música mui propria para el c a so ; estas son las
conveniencias, y diversión , con que lográmos el
paseo de aquella tarde , y , no dudo , que poco mas,
ó menos sucedería lo mismo á todos , los que , por
seguir la corriente moda , cargaban con semejantes
muebles.
El espe&dculo de la lucha de Tigres es uno de
Q2
los
124
V I AGES
los objetos de diversión de todas las Provincias de
aquel Continente ; pero su perfección , y conser
vación deben estas á la gran Provincia de Fastuar ia , y aún , según la sábia indagación de algunos
antiquarios , se encuentran diversas medallas moho
sas , de las que , como también de unas iniciales
mal distintas , que se hallan en cierta antiquísima
lápida , y descifraban en este sentido , se infiere,
que en estas animosas gentes tuvieron su principio
estas fiestas. Sea , como quiera, lo cierto es , que no/
puede bien ponderarse la afición de los Fastuarienses á semejantes diversiones , á la que igualaba, si
no excedía , la de Tulipán : Por rara convinacion
de especies , no las huvo , mientras Yo estuve , en
Ja Corte , y , lo que es mas ( parece increíble) ja
más delante de mí se habló de ellas; por lo quaí,
siendo ahora para mí todo ello un objeto de nue
va especulación , diré con ingenuidad , lo que ob
servé , sin meterme á censor , ni á apologista de
esta su apetecida diversión.
L leg ó , por fin , la deseada mañana , y desde
el amanecer comenzó la agitación ; carruages , ca
ballerías , y Monos , todos estaban en perpetuo
movimiento; corrían por aquellas calles, como quien
teme , le falte el tiempo , ó el puesto ; y rebosaba
la alegría en todos los semblantes ; embelesado es
taba con tantos objetos; y no volvía los ojos á par
te alguna , donde no me hallase con preparativos pa
ra la gran fiesta ; por aquí iban á caballo unos M o
nos con altos plumages en los sombreros , y unos
arréos extraordinarios de m ontar; por allí otros con
capas de diversos colores , sombreros blancos , co
fias de grandes borlones largos hasta la cintura,
>
D E W a N T O N.
12 5
hevilla á la punta del pie , y ch u p illas, cosidas las
mangas con un sin número de varas de cinta ; á los
que imiraba del todo indistintamente la juventud
de todas las clases de la Ciudad 5 por un lado tro
taban unas muías , enjaezadas , llenas de campani
llas , cintas , y vanderolas 5 por otro corrían várias
trahillas de feroces perros de presa ; por acá lleva
ban unos haces de larguísimas varas , empapeladas
las puntas de uno de sus lad os; por allá unos gran
des canastos llenos de palitroques , guarnecidos de
papel recortado , y de varios colores 5 en fin , pa
recía 6 que todos se havian vuelto locos , ó que re
pentinamente por algún encanto Y o me havia tran
sportado á otro país absolutamente diverso , del que
el día antes havia habitado.
Entrámos , por último , en un balcón , que el
Señor Limón havia alquilado para su familia desde
el qual descubríamos en una sola ojeada todo el lu
gar , en donde havia de celebrarse la función 5 era
este un sobervio , y anchuroso circo , rodeado de es
paciosas galerías , y gradas , en las que con la ma
yor conveniencia , aunque á costa de su dinero , se
acomodaba el numeroso concurso , que asistía á
ella í no puedo n eg ar, que el conjunto , y varie
dad de especies formaban el theatro mas hermoso,
y magnífico , que hasta entonces se havia ofreci
do á mi vista en aquellos países 5 no era tan agra
dable para el o id o , pues , alternando con la músi
ca de clarines, y timbales, formaban un horroroso es
trépito la gritería , sylvidos, y paloteado, que arma
ban con unos grandes garrotes sobre los tableros,
que tenían delante de sí los mas próximos á la arena,
para estar seguros del acometimiento de las fieras.
,
Cer-
/
6
12
V TACES
Cerca de la hora conveniente , para dar prin
cipio , vi tomar várias saludables precauciones pa
ra evitar los desórdenes, y las desgracias , que po
drían acarrearse los menos cautos : Durante el ra
to de estas preparaciones , que no es corto , me
aproveché de la instrucción de Tulipán acerca de
estas materias : Unas grandes puertas , que havia
cerradas, y apalancadas cuidadosamente enfrente de
nosotros , me dixo que eran , las que custodiaban
el ganado , esto es , los T ig r e s , que havian de sa
lir al coso: Lo entiendo, le respondí; pero no descu
bro el lugar , que encierra las otras fieras , que han
de luchar con ellos. ¿ Qué deciis ? me replicó al
punto i si os oyeran , se reirían de vuestra since
ridad i ttó son fieras, son M onos, los que salen ai
en medio á jugar con estos animalillos 5 son cier
tas personas , que tienen por oficio el exercicio,
que llaman de tigrear i lo aprehenden como arte , y
su habilidad , ligereza , y ardides contrarrestan á la
ferocidad, fuerzas , y agilidad de semejantes bru
tos ; por tanto se cree mui remoto el peligro , y ,
por consiguiente, se permiten semejantes diversio
nes.
Estando en esta conversación , hicieron la se
ñal de em pezar; creció la gritería ; preparáronse
en medio del circo , los que se destinaban á di
vertir al público ; abrióse la puerta ; salió la fiera;
y Yo me apliqué á observar , quanto me pareció
digno de la curiosidad de un forastero : Era el bru
to corpulento, de hermosa p ie l, y de una fiereza
inexplicable ; no obstante , me pareció , que su pri
mer objeto no era el de hacer daño , sino el de
buscar su huida , y , no encontrándola, y , viéndo
se
1
1
D E W
a
N T O N.
I27
dosé insultado , acometía , á quanro se le ponía por
delante , no con espíritu de venganza , ni segunda
intención , de lo que es absolutamente incapáz una
fiera , sino , obrando por los principios de su na'tural ímperu , 6 bien sea solo maquinalmente ; no
obstante , á breve rato , después de llenarle de he
ridas , y golpes , al son de los instrumentos bélicos
se le intimaba sentencia de muerte , que , sin ape
lación , se executaba al punto. A s í, poco m a s, 6
m enos, visto uno , estaban vistos los demás , quando acometían ; pero , quando la interior disposi
ción del bruto no tenia todo el ímpetu , '6 fuerza,
de que es capáz en su especie , á lo que aquellos
inteligentes llaman cobardia , entonces , como por
vituperio, ó desprecio , le entregaban á la furia de
unos feroces perros , que , rodeándole , en breve le
hacían trofeo de sus agudas presas; apenas el ino
cente bruto , á quien ni aún aquellas apariencias
de timidez ponían á cubierto de los insultos de sus
contrarios , caia en tierra , rodeado de tan crue
les enemigos , que por todas partes le estaban im
píamente desgarrando, quando corría hácia él un
Mono enfurecido , como si le huviera agraviado
con el mayor exceso , y por uno de sus costados
le entraba una punzante espada , con que le atra
vesaba el corazón , quedándose el bárbaro sonrien
do , al ver el borboton de sangre, con que salpi
caba su ya rendida máquina , al salir por la for
midable boca , que havia abierto en sus carnes?
este ’era el punto , en que el concurso , connatu
ralizado ya por la costumbre en la dureza de co
razón , no sé , si mui dispuesta á declinar en cruel
dad , se llenaba de alborozo > y saciaba su vista,
co-
/
128
V l A G E S
como con un pasatiempo gustosísimo, y deleyta^
ble fiesta > viendo á aquella infeliz fiera rebolear
se en su sangre , lanzar amargos quexidos , y ba
tallar con una dolorosisima muerte en medio de las
mordeduras de los perros, y las heridas de las es
padas , que seguían penetrándola hasta acabar con
su inculpable vida.
Fuese , por no estar acostumbrado , fuese, por
que forzosamente ha de ser mui diverso el gusto
de los Hombres del de los M onos; ó , últimamen
te , si se quiere así creer , fuese en horabuena por
falta de inteligencia , y demasiada blandura de áni
mo , Yo volví el rostro, separando los ojos de tan
lastimoso espectáculo ; pero ¡qué admiración la mía,
quando vi , que aquel sexo , que es naturalmen
te dulce , compasivo , tierno de corazón , no de
mostraba menos complacencia , que los Monos!
Aún mas : Mi Patrona , Madama Manzanilla , que
al salir de casa se puso el abanico delante del ros
tro , por no ver sangrar á una de las muías de su
coche , que estaban en el patio de la casa, diciendome , que era de un ánimo tan apocado , y com
pasivo , que la faltaba aún para ver degollar á un
pollo i no con indiferencia , sino atenta , sin par
padear , y llena de gusto miraba risueña aquel ob
jeto tan digno de lástima , y reñía agriamente á sus
hijuelos , si con preguntas molestas la impedían la
atención de los mns apretados lances : Entonces
conceptué, que havia en este punto mucha falta
de reflexión en los circunstantes. Divertido cqu el
concurso , havia rato , que no miraba , lo que pa
saba en la arena , quando me llevó la acción na
tural á ella un grito general, mas penetrante, que
\
D E W a N T O N.
12 9
el continuo , y hallé , que , descuidado el Mono,
que estaba á caballo alanceando á los Tigres , erró
el golpe á uno , cuya velocidad, y bravura aven
tajaban á las de los otros, y alcanzando al caba
llo , esgrimió sobre las ancas sus inexorables gar
ra s, y , dando con é l , y con el ginete en tierra,
todos creyeron , le havia sucedido la última des
gracia 5 que , aunque son mui comunes ( según me
dixeron ) estas caídas , no siempre , como en esta
ocasión, sucede, tener que sacar del circo al ca
ballero entre quatro Monos; aún mayor pudo ser
el infortunio > por quanto u n o , de los que tigreaban á pie , por correr á la defensa , y auxilio de
su compañero , tropezó , cayó , y por un rato an
duvo hecho un ovillo entre las uñas, y las presas
de la fiera : Yo c re í, que este fuese el suceso , que
conmoviese excesivamente á los circunstantes ; pe
ro nunca los vi mirar la fiesta mas á sangre fría,
y sosegados , que mientras este su semejante esta
ba siendo juguete de un feroz bruto ; la palabra
mas consolatoria, que oí, fué : A bien, que es tu
oficio; jpara eso se te paga , y otras de igual cari
dad. Confieso , que me horrorizé , y tenia gran
deseo de saber el suceso de aquellos infelices >pron
to se cum plió, porque luego corrió la voz , de
que havia sido una friolera ; el de á pie havia
quedado, no mas que descalabrado , y con un ras
guño en un muslo , y el de á caballo , roto un bra
zo , y con una contusión en un costado.
Volví luego á Tulipán , y le dixe : A fé , que
no es tan remoto el peligro , como me asegura
bais , ni tan rara , como me haveis dicho , una
desgracia , pues no creo Yo , que dexen de serlo,
Tom. IV .
R
las
I3Q
V i A G BS
las que acabamos de ver : Este es un arte , me res
pondió i y , por tanto , tiene su cierta economía,
y seguras reglas tanto para tigrear á p ie , como á
caballo , y , no faltando á ellas , me afirmo , con
los mas de mi Nación , en que el peligro es remo
tísimo , y quasi imposible ; si estos , que han caído,
son unos bárbaros , y ó no las saben , ó no tienen
destreza , ¿ quién los manda meterse , en lo que no
entienden ? A sí pierden su estimación las Faculta
des por ignorancia de sus profesores. Repliquéle
inmediatamente : Que es un arte , ya lo veo , y que
ninguno es mas liberal; que tenga reglas, no lo dudo*
que sean seguras, lo permito 5 p ero , lo que no me
haréis creer , e s , que haya en toda vuestra N a
ción , quien las sepa , ó tenga todas presentes en fan
ta sy tan diversa convinacion de lan ces, como ocur
ren ; y , aún quando esto se admitiera , y no se
niegue el corazón alentado , de los que se ponen
delante de una fiera , insultándola - ofendiéndola , y
burlándola , g dan siempre lugar los dichos lances
de ponerlas en prá&ica ? ¿ es lo mismo guardar las
proporciones , medir las distancias , y buscar las
huidas al tiempo preciso , quasi indivisible del v a
rio , violento acometimiento de una bestia 5 que ha
llarlas geométricamente , y enseñarlas mui despacio,
con un compás en la m ano, como lo executa un
escritor de estos asuntos sobre el bufete de su es
tudio ? ¿ Y los acasos están sugetos á regla ? Un
resvalon, un catambre , un v é rtig o , un leve des
cuido , una idea equivocada , y otros mil acciden
tes exponen nada menos , que á perder la vida á
un infeliz, que busca su mantenimiento tan á ries
go de ella: Esto s í , que no tiene duda: Y o no
quie-
D E
W a n t o N.
I
3I
quiero moralizar , mucho menos motejaros > cada
Nación tiene sus particularidades, y costumbres,
y fliera ridículo, que , quien , tal vez , no lo en
tiende , se metiera á querer criticarlas ; y así , omi
tiendo , porque esto no me toca , el que sean bue
nas , 6 sean malas estas funciones , y que tales jue
gos se deban tener por efefto de v a lo r , ó de bar
baridad ; en lo que únicamente Yo también me
afirmo , porque es materia de hecho ; porque hoi
lo he visto ; y , porque, sin temeridad , no lo po
déis negar 5 es , en que estos juegos son unas chan
zas mui pesadas de parte de los Monos para los
Tigres , y de parte de los Tigres para los Monos:
Que se necesita un corazón , si no feroz , mui du
ro para los recíprocos lances de estas funciones:
Que , lo que se juega , y expone , es ía vida > y ,
por últim o, que este peligro , como antes os d ix e , no es tan remoto , como se piensa ; pero , pues
y a se ha acabado la fiesta , y parece , nos va
mos á casa , no hai tiempo , para hablar mas en
el asunto.
C A P I T U L O
XV.
Dase una idea en general de los Monos
Fastuarienses.
O
Y
es
c r e í, q u e, en dando fin á la fiesta , se fina
lizaba la diversion 5 pero en aquellas gentes
interminable toda la noche en la tertulia ,
algunas de las siguientes nos fastidiiron completa
mente con las disputas de sus partidos 5 creen , que,
porque ellos se interesan , y acaloran , los restanR 2
• tes*
>
y
I 3 2
V l A G E S
tes , que solo callan, y por buena crianza los su
fren , estarán muí satisfechos de sus necias alter
caciones , y maestrías 5 si , al dar estocadas en la
desdichada fiera , el codo derecho se havia de lle
var mas alto , ó mas baxo ; si el pie izquierdo de
bió sacarse una quarta mas afuera, ó meterse dos
dedos mas adentros si la hirieron en el cervigui11o , ó en la espaldilla; si el de á caballo no pu
do remediar , que le alcanzára el Tigre ; ó si fue
un bárbaro , y se metió sin conocimiento > y otras
cosas semejantes son el objeto , no de una , ó dos
conversaciones , sino de una docena cada día,
defendiendo cada uno la acción , según quien la
haya executado , y haciendo su demostración
mathemárica en medio de un estrado entre Damas,
y supliendo una silla las veces de la fieras que pa
ra el caso , lo mismo e s , que en medio de una pla
za entre los sylvos , y dicterios de un pueblo des
comedido , y delante de una bestia feroz , que
arremete con la mayor velocidad , para hacer pe
dazos , al que se la pone delante , si padece el mas
leve descuido.
Tulipán era también de los llamados inteligen
tes en la materia , y así se incluía en estas dispu
tas ; tomó , como diestro , el partido del mayor
número , en el que estaban los mas osados , esto
es , el de los que defienden su parecer , si llevan
razón , á gritos , sino la tienen , á plantas, y chuladas; mediante esto , se hizo mucho lugar entre
todos los pisaverdes de la Ciudad ; por consiguien
te , no tenían cabalgata , ó función , á que no fue
ra el primer llamado, y Yo por concomitancia se
guía con la corriente. Son aquellos naturales, gene-
D E W
a
N T O N.
I33
neralmente , divertidos, alegres > y llenos de unas
sales agudas , y jocosas 5 todo esto contribuye á
hacer apetecibles sus concurrencias; nos dieron en
ellas mui buenos ra to s, y > últimamente , se con
fabularon , y determináron una partida de campo
para tres, 6 quatro dias con asistencia de las Se
ñoras respetivas , que eran las de la primera cla
se de la Ciudad , y , por tanto , de unas casas de
lo mas ilustre del Reyno : Es tal la unión , que hai
entre ellos para todas estas diversiones , que cuen
tan con los ausentes, como si presentes estuvie
ran , y así , basta , que un am igo, ó pariente se
encargue de hacerles saber lo dispuesto , para que
concurran al puesto el día señalado. De este modo
se pra&icó con el Señor Azahar , pariente mui cer
cano deFSeñor Limón 5 éste se hizo cargo deponer
en su noticia lo determinado , prometiendo , que>
por su parte, no havria dificultad alguna 5 así lo
aseguraba , porque > aunque era certísimo , que el
dicho Señor Azahar era sumamente pobre , era
también gran Caballero , y la vanidad contrahida
por esta qualidad, no le permitía ( á estylo del país)
confesar aquella flaqueza, aunque tuviese que bus
car la corta cantidad, que se necesitaba para la tal
ju n ta , á costa de quatro trampas mas , de las que
tenia.
Llegó la víspera del dia aplazado ? y aquella
n o ch e, á vuelta de la tertulia , conoció la Señora
Manzanilla , que su consorte trahia algún enfado,
y , luego que se retiraron los criados , que no con
viene , sean testigos de las interioridades de las fa
milias , procuró indagar la causa ; á que concurri
mos nosotros con nuestros ruegos. A pocas in
stan-
I 3+
VIAG ES
stancias él manifestó su desazón , y nos dixo : ¿ Qué
queréis , que trayga ? Las vanidades , y se hervía
de Azahar me tienen aburrido. Le predico conti
nuamente , que no s’ga los despropósitos de nues
tros paisanos 5 le hacen fuerza mis razones y , al
haver de ponerlas en práética , todas se le borran
de la memoria. Si está pobre , y cargado de fami
lia , ¿ por qué ha de tener unos humos insufribles
de poderoso ? Acaba de entrársele por las puertas
un asomo de fortuna , y se las cierra , para que és
ta no entre , aún por asomo. Es e-1 caso, «»que el
Marqués de la Algarabía , hermano de su esposa,
la hermosa AnagiliJe , natural ( como sabes) de
una de las Provincias llamadas Unidia , que corres
ponden á la plaga contrapuesta en situación , y
costumbres á esta nuestra , y son las ma^escabrosas de nuestro Continente , pero centro de la gen
te mas honrada , y sencilla de trato , que cono
cemos , queriendo seguir la práctica de su patria,
del mutuo axilio , que parientes , y paisanos se
prestan , ignorante de la altivez , y fuego de los
nuestros le ha escrito una carta, diciendole ::: pe
ro í para qué me canso ? el enfado , con que le
volví la espalda , fué causa , de que por olvido me
queddse con ella , y con el borrador de su res
puesta > estos os informarán , de quanto Yo puedo
ponderaros 5 dicen , pues , así :
«Hermano querido mío;
« Los accidentes de la fortuna son varios ; y para
« mí han sido tan favorables , que han llegado á
« colocarme , por la benignidad de nuestos Sobé
is rano , en uno de los cargos mas honrosos del
« Reyno > éste me proporciona no solo conve-
nien-
D E W a N T O N.
I3 5
» níencías proprias , sino también ocasiones de fa»cilitar á ’ mis parientes pobres los medios de la» brarse su felicidad ; tú , que eres el mas proxi» mo , acaso eres el mas necesitado $ tengo noti« c ia de lo vivo , y bien agestado de mi sobri» no , tu hijo mayor 5 y he pensado , que , v i» niendome á servir inmediato á mi emp'eo , se
» ir i instruyendo , y á su tiempo se le podrá aco» modar en una carrera de honor , en donde ase» gure una vida descansada , y se presente al gran
» theatro del mundo con un sobre-escrito visible; no
» dificultes enviármele al punto , sin que te sirva
» d e detención la servidum bre, que no contradi» c e á tu ilustre nacim iento, pues esta es al em» pleo , y no á la persona ; Simiópolis está lleno
» de exemplares ; si á mi padre huviera ocurri» do este reparo, para enviarme , á que sirviese
» á mi tío , en lugar de la brillantez , que me
» ilustra , estaría en mi tierra obscurecido, lleno
» de trabajos , y muerto de hambre ; podía enr> tonces contentarme con los pergaminos de mi exe» cutoria ; ¡ admirable consuelo ! En quanto á lo
» demás , no dudes, que nada le faltará á mi lay> do , pues siempre estará asistido , y respetado
» del resto de la familia , como sobrino de tu her» mano»
» El Marqués de la Algarabía. «
¿Quién creyera , que no respondiera á esta car
ta con las mas expresivas gracias ? ¿ que no se le
hiciera tarde para poner en camino al muchacho?
/ Qué contenta estaba ya Anagálide creyendo aco
modado á un h ijo , considerándole para en ade-
13 6
V I A G ES
lante báculo de su vejez , y sombra de sus her
manos menores! Pero ; qué lexos estaba de pene
trar la diferencia del cara&er de los pobres hidalgos
de su país , y de los del de su esposo ! Bien pronto
se la hicieron conocer con la respuesta de la dicha
carta i oídla , que es curiosa :
» Querido Anagálide:
» Te desconozco por tu carta : Sin duda los hu» mos de los inciensos de tus empleos , y Marque» sado te han ofuscado la memoria. ¡ El hijo de un
» Mono de mis circunstancias á servir! ¿ y a quién?
» A su tio ! ¡ Es posible > que hayas podido per»» suadirte tal baxeza ! ¡ Sera creíble , que con se>> mejantes pensamientos tú seas ilustre rama de el
99 retoño mas floreciente , y arrimado al tronco de
99 aquel vuestro decantado árbol de Unidia , que
99 ahora no me acuerdo, como se llama , pero tú no
99 lo ignoras , y en consideración de lo q u a l, me
99 digné de dar mi mano á tu hermana ! Yo te rue99 go , no vuelvas á escribirme , si ha de ser , para
99 insultarme >que ni de tí , ni de tu título , ni de
99 tu empleo necesitan los Monos , como Yo >y, por
99 último , si tus despropósitos insisten , en que en» tre los dos ha de haver dependencia , envíame á
99 tu primogénito , que no faltará también , en que
99 ocuparle en casa ; en donde , asimismo será tra99 tado de la familia , como sobrino de tu hermano?» ¡
»A zahar de Lim ón.«
¿Os podríais persuadir, á que esta carta haya si
do diétada por un Mono , cargado de tanta familia,
eomo necesidad ? Parece t que no ; Pues > sin mas
con-
«
D E W a N T O N.
I3 7
consulta , que la de su desbaratada fantasía , así
ha respondido á su cuñado : Y o le he dicho , lo
que se me ha ocurrido , con tanta libertad , quan• ta puede tener un p rim o , que le socorre quasi
diariamente, para que pueda mal comer , y que pa
ra la dispuesta , y semejantes concurrencias , que
tenemos á escote , tiene que subministrarle su con
tingente : Aumentaba con sus respuestas sus vani
dades > y Y o , vien d o, que era un loco sin cura , le
dexé , como á ta l, aunque os confieso , que me ha
desazonado. T om ó la palabra la Señora M anza
nilla , dieiendole. Quién creería > que aún no co
nocieras el cara&er del primo, y de semejantes men
tecatos , que con tanta abundancia tenemos por
acá ? Considera esa carta por la parte que tiene de
ridicula , y te servirá de risa , ó , á lo m enos, de
lástima ; pero nunca de enfado 5 mira , como quiere
mas bien , que procurarle su bien estar por medios
mui honrados, que se crie su hijo , como la tur
ba de otros muchos de iguales conveniencias , sin
mas habilidad , que la de mal-monrar un rocín j del
cortijo á la Ciudad , y de la Ciudad al cortijo > ci
garro en boca , capa al hombro , y espadita d. baxo del brazo : Advierte , con qué sosiego están los
tales, viendo como uno, ü otro ( que no faltan al
gunos ) no so lo , de los que nacieron con pocas
conveniencias , pero aún de aquellos , que gozan
los copiosos mayorazgos , que ha i en estas Provin
cias , envían á sus hijos fuera del país , para que
con el trato de gentes ó en la Corte , ó en las U ni
versidades , ó en el Exército abrillanten aquellos
grandes talentos , de que’ , generalmente , están do
tados los Fastuarienses. Si no fuera , Señores , aña
je/» .
S
dió
¿
I
V
138
V I AGE S'
dió volviéndose á nosotros, por no pasar entre los
forasteros por la nota de bachillera, ó apasiona
da , os daría á conocer , así como digo las faltas
de algunos necios, las amables partidas , la grande- •
za de alma , y el agigantado ingenio del resto de
mis paisanos ; con unos exemplares sin compara
ción os iria llevando recorriendo los siglos ante
riores , adonde admirariais su arrogancia conver
tida en valor , y pericia militar, la viveza de su
espíritu aplicada á la penetración , y pasmosos ade
lantamientos de las C iencias; y sus cavilaciones no
ya terminadas á fruslerías, sino al conocimiento
político, y prudente manejo de los mas importan
tes negocios del Gabinete ; y desde aquellos remo
tos tiempos hasta el presente os demostraría los que
anualmente son el ornamento del Reyno. Todo
esto v e n , y conocen esos díscolos , indolentes , que
son el oprobrio de nuestro territorio ; pero , con
naturalizados con su modo de pensar , no lo re
median , y crian á sus hijos con la misma leche,
que ellos se criáron. Dexémos á cada loco con su
tema , pues no está en nuestra mano la enmienda i
y ahora pensemos solo en divertirnos , que es , lo
que dá de sí el tiempo.
Todos contribuimos al esparcimiento del Señor
Limón , con quantas razones nos sugería nuestro
discurso; le dimos á entender, quan dificultosísi
ma cosa fuera constituirnos responsables de las ac
ciones desarregladas de nuestros parientes , mayor
mente de aquellos , sobre quienes ningún dominio
tenemos ; y que mucha menos impresión deben
hacernos los despropósitos de nuestros paisanos;
pues un puñado de gente viciosa , y mal criada na-
DE W a hton,
i 39
da influye en una Provincia , particularmente , co
mo la opulenta , y extensa de Fastuaria , cuyos
bizarros hijos tenían acreditadas, quantas amables
prendas podían hacerlos famosos, y bien-quistos
en el Reyno. Sosegóse nuestro Huésped , y prome
tió olvidar la especie $ pero su esposa , que cono
cía bien el genio caviloso de sus paisanos , exi
gía de él mayores seguridades , que la mera pala
bra j y é l , que no solicitaba mas , que darla gus
to , hizo el último esfuerzo , que fué jurarlo
por la gran Torre de la C iudad, juramento para
los Fastuarienses de mas peso, que para la Gen
tilidad el de la formidable Laguna Estigia, acari
cióle entonces la hermosa Manzanilla ; y todos nos
retirímos á descansar un rato , mientras se hacía
hora de ir al paseo prevenido.
CAPITULO
XVI.
,
Enrique y Tulipán siguen fus v i ages por las P rovin
cias de aquel Continente.
,
ien creim os que las desazones acaecidas en
tre los Señores Limón , y Azahar podrían,
tal vez , aguarnos algo la función ; pero nada de
esto sucedió ; tenían prudencia > y así , guardáron
sus razones de diferencia para entre sí solos , y,
en la publicidad se alegráron , con los que se ale
graban. En todos los espíritus rebosaba el gusto , y
en todas las bocas el chiste limpio , y no perjudi
cial , especialmente en las Señoras 5 tan impuestas
como están las Damas Fastuarienses en la etiqueta,
y tan rigorosamente observantes, como son del
S2
cum-
B
140
V I a g e s
cumplimiento , y la ceremonia dentro de la C iudad,
tanto m as, decentemente , libres se las observa en
las partidas de diversión; se separan totalmente del
melindre ; no deshacen partido ; y dan rienda al
natural gracejo , de que están dotadas: Descolla-*
ba entre todas una sobrina de nuestra Patrona , jo
ven de diez y ocho'años , adornada de aquellas
gracias , que allí son comunes en las de sus circun
stancias , de baylar , cantar, y saber dar un buen
rato de conversación 5 havia dias , que la emplea
ba , singularizando á otro Caballerito , su vecino,
el que , como era regular, se hallaba en la concur
rencia. M i Amigo Tulipán era tierno de corazón,
y las prendas de la Señorita tenían el mayor atrac
tivo ; infiérase la conseqüencia J á pocos asaltos,
forastero , galan , y obsequioso fué forzoso , rin
diese la fortaleza 5 su rival zeloso , en su patria,
y con humos de valentón, tramaba , sin duda , su
despique ; y Y o , escarmentado de los pasados sin
sabores , observaba los semblantes , y atendía á las
conversaciones de todos.
Por algunas palabras sueltas, y várias confa
bulaciones del dicho Monito con sus iguales, que
y a todos trahian entre ojos al forastero , compreh e n d í, que se iba formalizando el asunto; por lo
q u a l , llamando á parte á Tulipán , le intimé mi re
solución de partir inmediatamente con el mas ho
nesto pretexto , que pareciese del caso , pues no
quería volver á exponerme á nuevos riesgos ; le
signifiqué el p eligro, en que se hallaba , de algún
lance pesado , y la nueva pesadumbre, que daría
á sus padres , cuyas cartas venían continuamente
amonestándole su modo de portarse , y que jamás
se
D E W a NTON,
141
se separáse de mi lad o , y de mi consejo. M ucha
dificultad le costó el condescender, porque tenia
(aunque ya no lo e ra ) amor de niño , que entra
de pronto , y de recio ; pero no havia medio , por
que Yo le hablé seria , y resueltamente : Acordimos entre los dos el m otivo, que havia de pre
textarse , é inmediatamente se puso en planta. El
Señor Limón , y su esposa sintieron nuestra reso
lución , porque ya meditaban nueva diversión , pa
ra en finalizándose aquella 5 de Tulipán nada di
go 5 y Yo , en lo que cabe , confieso , me hallaba en
Fastuaria gustoso 5pero no tenia remedio ; y así , sa
limos sin detención de la Ciudad , y á pocos dias
de la Provincia.
N o era nuestro intento internarnos en lo vasto
de aquellos Dominios , á lo menos por entonces;
además de esto , ya estábamos cansados , porque
havia mucho tiempo , que rodábamos sin mas des
tino , que el que nos haviamos propuesto, de cono*
cer el genio , y cara&er de aquellos Naturales,
mientras se procuraban componer nuestros asun
tos , para q u e , levantado el destierro , pudiésemos
regresarnos á nuestras casas ; los trabajos , que haviam'os padecido , eran grandes ; por todo lo qual
dcrerminámos detenernos poco en las demás Pro
vincias , que haviamos meditado visitar ; estas eran
las litorales por la vanda de O riente, y a sí, dexadas
tierra adentro la Equipara , y la Botulia, Provin
cias , confinantes con la Fastuaria , y ( según nos
dixéron ) mui parecidas á ella en sus moradores , y
costumbres , atravesando por Punicípolis , país her
mosísimo , y fértil, aunque por partes tan mon
tuoso , y áspero , que pudo abrigar entre sus bre-
1 4 -2
V I A G E S
tías al último resto de los monstruos marinos , que
infestaron aquel Reyno en otro tiempo, entramos
en la celebrada Bom bycínia; algunos dias estuvi
mos en una Ciudad marítima de esta Provincia,
Puerto de los mas seguros del R eyno, fuerte por
a rte , y por naturaleza > y v isto , quanto daba de
sí el pueblo >determinámos ir á pasar el invierno á
Moreriquia , que distaba poco , y era la famosa Ca
pital del país. N o bien haviamos llegado , quando
el populacho rodeó la casa para verme , cuya
particularidad anoto en esta Ciudad , no porque
en las demás no huviese sido objeto de la misma
curiosidad, sino, porque entre estas gentes lo fui
mas singularmente por su mayor novelería.
Aquellos N obles, q u e , así como en lo ilus
tre , á nadie ceden en vanidad , se dixo , tuvie
ron su consulta, sobre si nos visitarían , ó no 5 los
votos estuvieron mui divididos , hasta que entró
al congreso un viejo Genealogista , y les dixo,
no tuviesen duda en ir todos á darnos la bien
venida , porque la revisabuela de Tulipán havia
tenido un primo , que havia estado casado con una
Señora principal del país con quien la mayor par
te de la Nobleza de la Ciudad estaba emparenta
da , y , por ta n to , se le podía encartar , y acor
darle los privilegios de Noble 5 así lo hicieron ; pe
ro. las Señoras ( según nos contáron ) no conten
tas con la decisión de los machos > registráron el
libro de su etiqueta para el punto de enviar re
cado : N o lo estrañó , porque se tiene por tradi
ción inmemorial, que en Equipara tuvieron las Se
ñoras igual conciliábulo , sobre d a r , ó no , la bien
llegada á una de las Princesas de la Casa Reals
que
,
D E W a N T O N.
I43
que hizo alguna parada en aquel pueblo, fundada
la duda , en que no las volvería la visita. Lo cierto
es > que en unos pueblos está el ceremonial de las
Damas mas en su punto , que en otros 5 pero , por
lo general, se hallan mui de asiento su vanidad,
y orgullo en todos los del Reyno.
M a s, como nadie vive en este Mundo sin al^
gun contrario , que le exercite , como se ve en el
Gato , perseguido del Perro, en el Ratón , del G a
to , en la M osca, de la Arana , y así en otros innu
merables j las Damas de las Provincias tienen para
su exercicio á las de la Corte 5 pues quando aque
llas observan con toda su fuerza el cumplimiento,
y la ceremonia , éstas se ríen de ellas , y , hacien
do no mas , que lo que las acomoda , pasan hasta
las verdaderas faltas de crianza por civilización,
desembarazo , y ayre cortesano. Bien lo experimen
taban las Señoras de Moreriquia con Madama Z a
nahoria , que era oriunda de aquella Ciudad , y
tenia en ella rodos sus parientes ; allí galleaba en
tre ellas , y metía el montante , como maestra de
todas ciencias ; no obstante , que , por no haver
nacido con muchas conveniencias , se havia criado,
y havia estado , hasta que se casó , en casa de su tio,
distinguido , y rico labrador de un Lugar inmediato,
afedaba un olvido graciosisimo, aún de las cosas mas
triviales 5 preguntaba , como se hacía el pan , y
adonde estaban los ubáres 5 por último , no podía
cumplir con mas exaditud su papel, aunque huviera sido de aquellos Monos insensatos , que con
ridículo estudio son el deshonor de su patria , des
deñándose de las costumbres de ella , y fastidian
do á todo el Mundo con las suyas , solo , porque
144V 1A G E S
han gastado media docena de meses paseándose en
la Micancia , sucediendoles por arte , lo que á los
Unidios por naturaleza , que no aprehenden la fo
rastera , y olvidan la Lengua nativa.
No estaban mui satisfechas de su traro aquellas
Señoras , y , como esta es una casta de gente , que
no se sufre fácilmente sus defe&os, tuvimos todo
aquel invierno en las tertulias mui buenos ratos con
sus altercaciones ; aquellas estaban alerta , para no
tarla , los que ellas tenían por defectos de crian
za , y ella no las perdonaba , quanto la parecía dig
no de motejarse , porque no se adequaba á sus
ideas j pero , bien considerado , no llevaba » co
munmente , razón , pues no hai duda , que es im
prudencia grande querer poner en ridículo Jas cos
tumbres , que por sí nada tienen de esto , solo por
que no son lo mismo , que las de nuestra patria ; ó,
por el contrario , las de nuestro país , solo por ha
cernos singulares, y personages de gusto delicado.
Siguiendo esta doctrina, no pude agradar á Ma
dama Zanahoria , que por conocida antigua > por
concurrente conmigo en la Corre , y por ser Yo
estrangero , solicitaba con d e ra s risitas falsas » y
preguntas indirc&as, que entráse en el partido de
sus burlas, apoyando sus ideas desbaratadas > pe
ro el mal éxito la dió á entender , que estas cau
sas de adulación para los espíritus débiles no ha
blan con los Hombres sensatos , y que saben cum
plir con las obligaciones debidas á la dignidad de
su especie: De aquí fue , que , enfadada conmigo,
tom ó el despique de proceder de acuerdo con Tu
lipán , en quien , como verdadero Mono , pudo
hallar mejor apoyo de sus ridiculeces. Con este
íb o -
d e
W a n t o n.
i 4 y
oiotívo sé vió el dulce atractivo de la moderación,
y compostura , pues , no obstante ser uno de ia
misma Nación , y otro estrangero , experimenté
Yo en la primer Nobleza tantos obsequios , como
Tulipán desayres. Esto junto , á que estábamos ya
á entradas de la primavera , fue causa , de que él
deseáse salir de Bombicinia , y así me instó , pa
ra que fuésemos á tener el siguiente verano en
Eschenobacia , con motivo del agradable temple,
que , decían , se experimentaba en la Capital de
esta gran Provincia.
No puedo ponderar suficientemente el agasajo,
el obsequio, y buen hospedage, que experimentámos en esta insigne Ciudad. Remeda en su gran
deza , y opulencia á la Corte ; su Nobleza igua
la á la de la primera gerarquia , sus obras pú
blicas son un milagro del arte i sus paseos mag
níficos 5 el casco de la Ciudad no tiene la mejor
planta , pero respira cierto ayre de antigüedad,
que la hace magestuosa; y las casas son unos pa
lacios con las comodidades mas oportunas , y en
tre ellos , acaso , de los mejores el del Marqués
del Pebrót , Caballero de los mas conocidos de la
Provincia , y , quien , luego que supo nuestra lle
gada , fué en persona en una carroza , rodeado
de criados , á llevarnos á su casa , sin admitir
escusa alguna. ¡ Qué conjunto de circunstancias tan
agradable! ¿ y qué diré de sus Damas ? Siempre
me quedaré corto , porque es poco ponderar el de
cir , que son el verbi gratia de la delicadeza , la
quinta esencia del filis, el emblema del aseo , y ,
aunque en el colorido del chiste , y de las gracias
las Damas Fastuarienses $ v las de Polypiticon en lo
Tom. i r
T
su-
14 ó
V IA GE S
subido de punto de las m odas, y adornos preten
dan , no sin algún motivo , la preferencia , no he
mos > por esto , de decir , que á ellas no tocó tam
bién en la común repartición de los francos do
nes del arte , y la naturaleza una gran porción de
estos primores. ; Así huvieran logrado la mitad , en
quanto á subsistencia en sus pareceres ! Pero ¿ qué
se ha de hacer ? Nada hai completamente perfec
to en todas sus partes.
CAPITULO
X V II.
D e la Escbenobacia .
,
,
L Marqués del Pebrót nuestro Patrón estaba
casado con una de estas Señoras , rama de la
antiquísima casa de las A lbacóras» y los dos , á
porfía , se esmeraban en nuestro cortejo ; el Mar
qués particularmente me hacía unas expresiones,
que no pudieran ser mayores , si me debiese los fa
vores mas grandes ; si se huviese criado conmigo,
siendo dueño de mis confianzas , no pudiera haverme entregado mas su corazón ; y , por último , ni
otro Hombre , como Yo , ni el mismo Roberto,
que es , quanto puedo ponderar , sería capdz de
significarme en mas alto grado su particular incli
nación , y carino ? Yo , á título de agradecido , le
daba á entender el mío , pero mui fríamente en
mi interior , pues no conceptuaba , que á primera
vista pudiera una persona congeniar con otra hasta
un término tan estrecho, mayormente en una dis
tancia tal , qual mediaba entre los dos , y no haviendo especial motivo para semejante apretura?
por
E
D E W a N T O N.
I47
por tanto me hice cargo por entonces , de que
aquel era genial agrado del p a ís, lo que huve de
confirmar con los muchos cariños, que experimen
té á los principios con diversos parientes, y ami
gos del Marqués. N o obstante , en uno , ü otro , y
particularmente en el Señor Melocotón , observé,
que siempre tenían conmigo una aspereza de tra
to , y unas caras de vin ag re , sin haverles tocado
al pelo de la ropa , como si les huviera muerto á
toda su casta ; si me miraban , era con sobrecejo,
y , si me saludaban , mas parecía , que era para
insultarme con sus desprecios , que para favorecer
me con su agrado: A fuerza de la repetición de
esros a&os depuse el primer concepto , que llevo
dicho , y le formé del cara&er de aquellos Natu
rales , comprehendiendole todo extremos , por no
saberle contener en un buen medio.
Tulipán , por su parte , experimentaba otra tan
ta variación de trato , y de semblantes ; me lo rereferia admirado , y Y o le explicaba , en quanto él
podía comprehender , la diferencia de gen io s, que
se encuentra en el M undo, y quanto influye en
ellos la naturaleza del clima ; al mismo tiempo le
aconsejaba la verdadera estimación , que debia ha
cer de algunos ( que en todas partes hai excepcio
nes de las reglas generales ) que venciendo las in
clinaciones del país , guardaban una prudente me
dida , proporcionando sus afeétos á corresponden
cia de las causas , y ocasiones , que los excita
ban , con lo que les era fácil conservar una jui
ciosa igualdad , con los que los trataban ; y en quan
to á los restantes , le amonestaba , que sufriese
atento á los ásperos , y mal-humorados , compadeX 2
cien-
148
V I AGE S
ciendolos, y usáse de los favores de los agradables,
y extremamente cariñosos , no fiándose de ellos.
En el número de estos últimos entraba , em
patándoselas á su Consorte , la Señora Albacóra,
y , hallándose en el dia sumamente ocupada con el
plausible motivo de haverse casado una sobrina su
ya con el Conde del Arroz , sugeto , por sus buebas prendas, mui amado de la Nobleza , y la Ple
be del país , quiso , que fuésemos con ella á casa
del novio , para que gozásemos de las grandezas,
con que se celebraba la boda : Entre todas ellas no
é ra la menoría de la conducción de la novia des
de la casa de sus padres en medio de un lucido
acompañamiento ? no la faltaba circunstancia , pa
ra que huviese podido lu c ir, aunque fuese en Simiópolis , pues hasta la carroza , que ocupaba
aquella Mona enjaezada , era de un gusto tan deli
cado , como puede comprehenderse , por lo que
diré : Yo observaba curioso , quanto allí se executa b a , y quantos personages componían el todo de
aquella tropa ; entre ellos advertí tre s, ó quatro,
no adornados con oro , y joyas , como los otros,
sino con unos vestidos ordinarios , y prevenidos
de cuerdas, tenazas, martillos , y otros instrumen
tos , los quales iban inmediatos á la dicha máquina
dorada 5 no pude menos de llegarme á uno de ellos,
y preguntarle , qué papel era el suyo en aquella
comitiva > á lo que me respondió : Nosotros , Se
ñor , somos los oficiales del célebre Maestro G ar
rofa , que vino desde Provincias remotas á intro
ducir el buen gusto en esta Ciudad ; por la direc-¡
cion de éste se ha hecho esta gran carroza > á la
qual tenemos que ir mui próximos , para ir compo-.
p
D E W A NTOK,
14
poniendo aquellas maderas, que se desencaxen , la
clavazón , que se afloxe , 6 los sobrepuestos , que
salten con el traqueo •> no obstante , que se ha en
cargado á los C ocheros, que la lleven mui despa
cio , porque es alhaja de tira-quedo.
Pues si es nueva , le repliqué , y esta la prime
ra vez , que sale , ¿ cómo es , que , haviendose he
cho á costa de una escandalosa cantidad de dine
ro , viene desde el taller con necesidad de irla re
mendando ? Yo creo , que , aunque fuera de alcor
za , no podría ser mas delicada. Señor , añadió él,
nuestras obras no pueden ser eternas , y , las que
son de semejante calidad , siempre tienen desper
dicios 5 y , diciendo esto, me volvió la espalda 5 res-*
puesta mui propria de un oficial del Señor Gar^
r o fa , y mui digna de darse á los cofrades del buen
gusto , que se dexan engañar miserablemente con
mas exceso , y menos disculpa, que en otro tiem
po los Americanos de nuestros Europeos. No crean
mis leétores , que es pasatiempo , pues les aseguro
con toda verdad , que en los mismos términos, que
he contado , sucedió este lance conmigo ; el que
refiero , para que se comprehenda el valor , que en
todas partes tienen las apariencias , pues el Con
de del Arroz , que nada tenia de tonto , aunque
conocía los grandes defectos , que se encubrían con
aquellos relumbrones , y pintuta , no obstante , por
seguir el gusto moderno de ciertos filetes , y pri
mores de moda , preferia el dicho Maestro á otros
muchos de la Ciudad , que , tal vez , á menos cos
ta le huvieran servido con obras no inferiores en
el parecer , y que no huvieran tenido desperdin
cios.
Por
I 50
V 1A G E S
Por esta misma linea havia el Conde tomado
las medidas para los demás renglones de aquel
lucimiento ; las joyas estaban trabajadas por mano
del Mico Fulano > los vestidos por el Cinocéfalo
Zutano ; los dulces se havian trahido de la tierra
de los T in e s ; los vinos todos de fuera del Reino;
de suerte q u e , echándose a soñar modos , y me
dios de gastar superfluamente , no podía hallar otros
mas proporcionados? de aquí inferí , que era for
zoso , que huviese mucho dinero en aquella Pro
vincia , y aún , valiéndome de aquel entrañable
amor , que me profesaba el Marqués del Pebrót , y
por el qual no se separaba de mi lado , me introduxe con él en la conversación de esta materia:
Contextóme inmediatamente , y en uno de los dis
cursos , que tuvo , me dió á comprehender muí
bien , que era cierro, que la Provincia era mui fér
til , y sus cosechas de la mayor importancia ; per
ro , que era también indubitable , que , por lo ge
neral , en los pueblos , que tiene de considera
ción, son mui pocos los Monos, que hai ricos, sien
do el motivo de esto , que la substancia principal
del país correspondía á los pingues mayorazgos,
que hai en é l , y que aún estos , si estuviesen di
vididos , siendo entre sí incompatibles , podrían ha
cer feliz á otra mui grande porción de individuos
de dicha Provincia. ; Será bueno , añadía , que la
saludable institución > y modo de conservar las fa
milias haya facilitado el medio de obscurecerlas!
Pues así es ; el que posee un gran mayorazgo , con
Cuya fundación pensó uno de sus antecesores per
petuar su memoria , y linage , si no tiene , mas que
una hija , al punto solicita , se case con el poseedor,
D E W
a
N T O N.
I ¿I
si puede ser , de otro de mayores intereses, el que
obscurece al de su consorte , como que éste se
incorpora , pospuesto , al de otra varonia abso
lutamente distinta 5 esto mismo sucede á éste con
otro en la siguiente generación , y así llega á acon
tecer v> que cada día se disminuya y pierda la me
moria de los Fundadores , consumiéndose , y me
noscabándose las casas principales, en las quales
muchos de sus parientes , y criados, y otros Hi
jos-dalgo se acostumbraban mantener , y sostener,
lo q u a l, demás de ser pérdida de los tales iinages,
que merecen ser sostenidos, y conservados , e s , asi
mismo , en daño , y perjuicio del Reino , pues,
disminuyéndose las casas de los Nobles de él , no
havrá tantos Caballeros , y personas principales)»!
que le ilustren , y sirvan 5 llegando á consumir un
solo sugeto por la unión de diversas casas, lo que
bastaría á sustentar decentemente á media docena de
familias : P e ro , no obstante , que Yo , y otros pai
sanos míos conocemos este perjuicio, como ningu
no quiere , que empiece por su casa la reforma,
seguimos la costumbre , é incurrimos en lo mismo,
que vituperamos.
De todo lo dicho se infiere , que es preciso , que
haya también otro grave mal , que es la pérdida
de tantos individuos de la República , quantos son
los Hidalgos hambrones, que ociosos están infes
tando todos los pueblos de esta , como de las de
más Provincias del Continente. L o que haveis oido
de los Nobles , podéis también tener entendido de
cierto Estado medio , mui antiguo , y distinguido,
que reconocemos por acá superior al plebeyo > pe
lo estotro , por lo que toca á los Lugares de to-
152
V I A G E S
da la Eschenobacia , generalmente hablando , es
mui pobre ; si entráis en ellos, apenas hallaréis mas
que gente miserable, dándose un trato infeliz $ de
algunos son el principal mantenimiento las legum
bres , de los mas las semillas, siendo su común pan
el de maíz , 6 el de cebada ; y gracias , á que la
cosecha de este género les ha abierto el camino
de un comercio , no poco útil , pues con ella han
sabido dar los pobres con cierto invento , que les
facilita el medio de despacharla , confeccionando
una bebida regalada, y saludable para los Monos
con una semilla, que era principalmente pienso de
caballerías ; adelantando ésta su industria hasta tal
término , que han podido introducirla por todo el
Reino , destronando por este medio del antiguo
imperio de las garrafas, si no del todo , en mucha
parte, á aquella noble porción de Monos septen
trionales > que desde lo escarpado de las rocas de su
nativo suelo se distribuye por lo vasto de estos D o
minios , tan cargada de executorias, como de sim
ples para la composición de sus brevages. ¿ Y es
este , le repliqué Y o , el único empleo , en que se
exercitan , por lo común , los que no se aplican al
trabajo del cam po, la Guerra , 6 las Artes ?
También tienen por acá , respondió el Mar
qués , su particular modo de vivir los bribones , y
holgazanes; se aprovechan, para sacar su partido,
de la natural , é increible ligereza , de que , con
preferencia á las demás Provincias , nos ha dotado
el Cielo ; y para este fin se juntan , y forman várias compañías aquellos Monos Eschenobátes mas
diestros i y con sus várias extraordinarias habilida
des ganan de comer en todas partes ; ¿ pero para
*.
qué
D E W a n t O N.
I ?3
qué he de cansarme en explicároslas ? Mañana po
demos ir á verlas desde un balcón , pues ahora te
nemos en la Ciudad una de las mas famosas Com
pañías. Así lo hicimos puntualmente , y me admi
ró la tal diversión tanto ó mas , guardando la pro
porción debida , que me hnvia admirado la lucha
de Tigres de Fastuaria. Dividíanse en varios ramos
las habilidades , que havian prometido al Público,
y que executáron exa&amente : Unos marchaban
con indecible agilidad , y bailaban con tanta des
treza , como si estuvieran en el suelo , sobre una
maroma mui tirante ; otros en otra , que estaba floxa , daban vueltas, y hacían equilibrios dificulto
sísimos , quedándose asidos ya de una mano > ya de
las corbas , ya de Jas puntas de los pies , y pen
diente lo restante del cuerpo ; otros desde una in
creíble altura saltaban, dando una vuelta en el ayre , ya de cara , ya de espaldas; por último , ha
dan tales , y tantas contorsiones con su cuerpo , y
daban brincos tan desmedidos , que parecía , no le
tenían compaginado , como el de los restantes M o
nos ; pero no eran sus habilidades la causa de mí
admiración , sino el que ni ellos las tenían por ad
mirables , ni los circunstantes las celebraban , sino
al paso , que entraba á la parte el peligro de per
der sus vidas ; así e s , que los saltos se llamaban
mortales , y las destrezas de la cuerda , que serian
lo mismo hechas una vara distantes del suelo , no
se creían tales , si no se executaban en una eleva
ción > desde la q u a l, si ( como es mui posible ) ca
yeran , se harían irremediablemente pedazos. De
este modo dan á entender estos miserables, con quanta facilidad se puede arriesgar publicamente la vida
Tom. IV.
V
ea
15+
V I AG E S
en un exercicio tan in ú til, como indecente , y mon
struoso en algunas aptitudes ; y que no hai destre
za , placer , y diversión , donde no hai riesgo de
muerte ; y , los que asisten sin- sobresalto, y con una
gustosa admiración á tales espectáculos , bien clara
mente demuestran una opinión de lo indiferente , 6
de poquísima importancia , que les parece la pérdi
da de la vida de uno de sus semejantes. Tal vez, se
ría no entenderlo ; pero confieso , que en esta , y
semejantes fiestas no podía componer el amor frater
nal , que dicen , que se profesan , con la no solo
indiferencia, sino particular complacencia , y deleyre, que demuestran en asistir á espectáculos, en que
entra por parte principal de la habilidad, y la di
versión el riesgo de muerte de algunos de los indi
viduos de su especie : Yo estuve tan sobresaltado
roda la tarde , que renuncié , desde luego para en
adelante, las apetecidas , y alabadas funciones de los
Eschenobátes.
C A P I T U L O
XVIII.
JDel establecimiento de Enrique en la Provincia
de Anti-micancia.
Tras vdrias diversiones honestas , y deley tables , que no faltan entre las personas de buen
gusto de la Ciudad , me llenáron muchos ratos del
tiempo , que permanecí en ella: Mi Amigo Tuli
pán havia buscado una de diversa calidad , aunque
mas juiciosa, que , las que hasta allí le havian ocu
pado ; pensó seriamente en su establecimiento , y
colocación con una Señorita , para el mui propor. •
V
. i
cio-
O
<
D E W anton,
I 5T5
clonada en el nacimiento, hija única de un Caballero
rico , y ya anciano , el que , desde luego , entraba
en el partido , baxo de dos condiciones; la prime
ra , que havia de quedarse á vivir con él Tulipán,
pues no quería al fin de su vida separarse de la dul
ce compañía de su hija 5 y la segunda , que no se
havia de efe&uar el tratado , hasta que por medio
de sus empeños, y los del Señor Haya , se le levantáse el destierro , porque , no obstante que la pe
na no havia recaido sobre materia contra el ho
nor , tampoco era mui lucido , decía , casar á su hi
ja con un Mono casrigado, aunque fuese por de
lito de gente honrada : El viejo havia sido , según
parece , de la cáscara amarga.
Comunicó conmigo mi compañero sus determi
naciones , y el estado del asunto i y no solo se lo
aprobé , sino que , mediante mi informe , condes
cendió su padre , y se ajustó del todo el negocio,
comenzándose desde luego á praéficar ^diligencias
sobre la absolución del destierro > ésta no era tan
fá c il, como Tulipán pensaba ; pero sí havia bue
nas esperanzas para después de algún tiempo : Tan
ta tardanza no se conformaba con mis ideas 5 bien
conocí, que mi Amigo sentiría , que le dexáse , co
mo sucedió , luego que le propuse mi ánimo ; pe
ro , por fin , sosegué el suyo, esperanzándole en
una pronta vuelta , para poder acompañarle en el
tiempo de su boda. Tanto mas me instaba la mat-»
cha ,quanto experimentaba diferentísimo el trato del
Marqués del P ebrót, y mucho mas , como menos
prudente , el de su esposa, Madama Albacóra ; des
de los excesos de un amor entrañable á los de
una sequedad fastidiosa no huvo mas intermedio*
V2
que
I ¿6
V I AGE S
que una n o ch e; Y o examinaba mi conduda, y , ni
aún remotisimamente encontraba causa de una mu
danza tan repentina 5 por lo que no me pudo que
dar duda , de que era únicamente efedo de su na
tural inconstancia; no tardé mucho en confirmar
me en mi discurso 5 pues aquel mismo Mono , el
Señor Melocotón , que hasta entonces me havia
manifestado tanto desagrado , como he referido , co
menzó á pradicar conmigo las acciones , no solo
de la mayor urbanidad , sino de la mas grande
expresión; ni estas me engañáron , ni me dieron
gran pesadumbre las otras , pues , considerándolas
todas, como llevo dicho , originadas de su insubsisteneia, y volubilidad , via , que con poco , ó
ningún motivo se mudaría la veleta.
S a li, por fin , de Eschenobacia , y , sin entrar
en la Cadenaria , pequeña >pero celebrada Provin
cia , ni detenerme en la célebre Barrosa , que dexé,
para quando volviese de mi peregrinación , me en
caminé á la famosa Anti-micancia , objeto digno de
la especulación de un forastero por la diversidad
de asuntos , que se le presentan. Por todo el cami
no fui admirando la aplicación sin igual en aque
llos países de sus naturales 5 si el terreno , á pro
porción de ella , les fuera menos ingrato , creo, que
serian dueños del dinero de Simiópolis : N o se via
en toda la extensión de sus campiñas un palmo de
tierra sin cultivo , y á las cimas de los montes,
adonde no se les franqueaba el paso , sin exponer
se al riesgo de un precipicio , subían atados con
unas cuerdas , solicitando a fuerza de su trabajo,
que fru&íficasen aquellas cortas porciones de terre
no , que hallaban proporcionadas para este efe&o.
D E WANTON.
1^7
Sus antiguas, y hermosas Ciudades , en donde me
iba deteniendo algunos dias , no respiran mas que
industria , y adelantamiento en toda especie de ma
nufacturas ; p e ro , sobre todas, la que es como el
epílogo de los primores de la Provincia ; esta es una
magnífica población marítima , famoso P u erto, y
Plaza inexpugnable , en donde está , como en su
centro , el fomento de todas las Artes 5 huviera te
nido por increíble , si no huviera visto los almagacenes , y provisiones de aquellos Artífices , lo que
en todo el Reino es p ú b lico ; esto es , que en vein
te y qtiatro horas de termino habilitan y visten á
un Regimiento , aunque pase su número de mil
guerreros : El cuero, la lana , el lino , la seda , los
metales , las piedras , todos son materiales , en que
emplean felizmente la destreza de sus manos 5 todo
en ellas se pule i y , verdaderos Alquim istas, gas
tando su natural calor , han sabido hallar la pie
dra filosofál en las varias producciones de la na
turaleza , no por medios risibles , y quim éricos, si
no por el certísimo camino de la meditación , y
trabajo en las materias , cuyo uso mas necesita el
comercio y trato de las gentes , y que , á peso de
Oro , tienen éstas, que sacar de entre sus laborio
sas manos.
En esta Ciudad determiné establecer mi residen
cia por largo tiempo , según merecía el conjunto
de sus circunstancias , y haviendo solicitado , se
me buscáse una casa , en que á mi costa pudiera
mantenerme, hallé la de un Mercader de libros, que
tenia la suficiente , para poder subarrendarme un
quarto , en el que cómoda , y decentemente me
aposenté , tomando un criado de la tierra (porque
Oro-
I 58
V I A G E S
Orozuz se quedó , como era regular , Con su Amo)
el qual era agil , y me servia para todo , lo que
necesitaba : Aquí gocé por algún tiempo de una
vida quieta > y privada ; en los ratos ociosos me
iba á la Librería , en donde concurrían varios sugetos naturales , y estrangeros ; otras veces salía á
ver algunas de las muchas cosas , que hai dignas
de observación en la Ciudad ; y lo restante del día
pasaba en mi habitación , en donde me dexaban
en paz las visitas impertinentes , porque , como
allí cada qual está á su negocio , y empleado en
su respectivo trabajo , no abunda la ociosidad ; por
tanto , la curiosidad , y novelería , bien que ha->
y a alguna , no es tanta , como , la que havia ex
perimentado en las restantes Provincias de aquellos
países.
Entre los varios, que acudían diariamente á la
Librería á conversación , era uno el Señor Brusco,
Mono de tard a, y tosca explicación , particular
mente , quando , para que le entendiéramos , no
hablaba cierta xerga , propria de aquellos natura
les ; pero , como rodos sus paisanos, conservaba
siempre un acento desagradable , y unas ciertas fra
ses nada pulidas, con lo que se hacía áspero , y
grosero su trato , en especial, para los que no es
tábamos hechos á é l : N o obstante , todo se lo su
fría , por otras partidas buenas , que le hallaba;
era ingenuo , y sociable , y con su dirección pude
internarme , y observar algunas particularidades de
la C iu dad; de aquí era , que me inclinaba á él,
singularizándole entre todos los concurrentes : A d
virtiólo mi Huésped , que era ya antiguo en aquel
país , y conocía mui bien el caratter de aquellas
gen-
¿p
D E W a N T O N.
I
gentes 5 y no le sufrió su corazón el dexar de dar
me un ligero aviso ja r a norte de mi conducta:
Os veo , me dixo , Seííor Enrique , de algunos me
ses á esta parte , mui franco en vuestro trato , y
que os fiáis demasiado de las personas , con quie
nes conversáis; permitidme, que me tome la licen
cia de daros un consejo , fundado en mis expe
riencias : Estáis en un país , en donde no se puede
caminar tan fácilmente , como en otros, con el co
razón en las manos ; no sé , si por contagio de cier
ta vecindad , si por particular influencia del clima,
si p c j su natural , y sobresaliente inclinación á la
codicia , el primer objeto de estas gentes es el de
su proprio negocio , sin que , para llegar á este
fin , haya obstáculo alguno , que pueda embarazar
los ; ya de aqui inferiréis, que la buena fé corre
rá mucho riesgo entre ellos ; ó , á lo menos , que
no será un sagrado de tanta seguridad , como en
otras Provincias ; en esta inteligencia , caminad
siempre con reserva; que no perderéis mucho en
vivir con cautela , entre quienes con la mayor del
mundo os tratarán , aún quando os parezcan mas
ingenuos. Agradecíle su buena intención , pero no
por eso hice novedad con Brusco , ya , porque
concebí, que era verdaderamente sencillo , y que
conmigo , aún quando así no fuese , no havia de te
ner motivo de dobleces; y a , porque de una regla
tan general , comprehendí, y con el tiempo expe
rim enté, que era fuerza exceptuar á muchos ; y que
allí havia de todo , como en todas partes , aunque
fuesen los dichos los vicios dominantes de la Pro
vincia.
Dió en acudir á nuestra tertulia de la Librería
cier-
IÓO
V I AGE S
cierto Monillo resoplado , cayo ayre dominante,
y decisión en los asuntos, que se tocaban , le hi
cieron fastidioso para con todos, pero mas parti
cularmente para con Brusco , el que , jurado ene
migo de la afe&acion , siempre se oponía á sus dic
támenes : Era este el Señor Camueso ingerto, M o
no de viveza , dotado de aquellas luces de pri
mera fachada , terininótes de moda , clausulónes
de caxon, languidez de esrylo , tintura de lenguas
estrangeras, desprecio de su patria , palabras en
fáticas , y distracciones bien estudiadas de quando
en quando >por fin , era un viajante 5 no de aque
llos , que después de un conocimiento de su país
mui á fondo , ya sea universal, ya en alguno de
sus importantes ram os, pasan á los esitraños, y re
motos , y , á costa de sus fatigas > y de un ince
sante trabajo , hacen comparación co»n el suyo en
aquellas materias , en que solicitan instrucción , es
tudian los motivos de sus atrasos , y se enriquecen
de noticias, para fomentar unos ventajosos adelan
tamientos , los quales merecen ser honrados , pues
son los celosos patricios , á quienes la Nación de
be su ornamento ; sino de aquellos insensatos, que
salen ignorantes de su país , y vuelven á él presu
midos : Estos son aquellos , que van únicamente
á pasar el tiempo, á mal-gastar el dinero , y á dexarse llevar de la materialidad de quairro superficia
lidades 5 pero pregúnteseles acerca del estado de
aquellas legislaciones > de las fuerzas terrestres, y
navales de aquellos Reynos 5 de los adelantamien
tos de las Ciencias ; de la policía de su Gobierno , é
interiores registros , con que se maneja > de la in
dustria de sus naturales í de su comercio , de sus
pro-
D E W a N T O N.
l6l
producciones; en fin , de quanto sea m il, ó , para
lo que se necesite alguna meditación , ó discerni
miento , que no sea el material de los sentidos. Tan
osados son , que no se escusarán de responder en
estas materias; pero ¡ qué risa será entonces , la que
excitarán , en quien los o y g a , al escuchar la des
carga de despropósitos , con que dan á entender lo
limitado de sus talentos ! N o obstante , para decir
lo todo , es cierto , que , si no aprovechan por de
fecto de luces en los asuntos de entidad , recom
pensan estas faltas con el bello acopio , que trahen
á su patria de las extravagancias estrangeras.
Pero las inagotables fuentes , de adonde estos
beben el raudal de semejante erudición , con que
después fecundan su patria , son de la Micanciaí
qualquiera Monillo de estos viajantes de pasatiem
po , que recorre el dicho país , vuelve á los suyos
tan inaguantable; como instruido , el que le exami
na con ojos philosóphicos ; se burla de sus paisa
nos , sobre si llevan ovaladas las hevillas , debien
do ser quadrilarguisimas , como las de los Micos;
se rie de las Señoras Monas , porque los bucles del
peynado no. son tantos , quantos las Señoras Mi
cas llevan ; insultan , finalmente , á todo viviente,
que no gobierna sus acciones , arregla su trage,
tiene sus muebles , y sigue los usos á la micopolitana , siendo esto , prescindiendo de lo ridículo, tan
imposible , como se dexa comprehender, por razón
de la insubsistencia de las costumbres de aquellos
Señores ( hablando de semejantes vagatelas) y del
continuo fiuxo , y refluxo , que se dice , se obser
va en sus m odas, reputándose por mui antigua , la
que duró quince dias.
tom. IV.
NúesX
I ÓZ
VIAGES
Nuestro mequetrefe era puntual copia de este
retrato , añadiéndole la mofa , con que siempre
estaba llenando de d iferios á su patria : Y o, por mas
que lo examiné , jamás pude averiguar , de que Pro
vincia havia salido alhaja de tan buen gusto , pues
en sola su persona se descubría lo vicioso de to
das las de aquel Continente > por lo fanfarrón me
parecia Fastuariense , por lo testarudo Barroso , por
lo linajudo Egestario , por lo mezquino Inopiálo,
por lo voltario Eschenob.ite ; por lo confuso U nid io , y por el conjunto de sus extravagancias Simiopolitano 5 le sufría , aunque me enfadaba , y del
mismo modo todos los concurrentes , castigándole
solo con el desprecio de no hacer caso de sus ba chillerías ; él tomó alas con nuestra tolerancia , y
asi , aumentaba diariamente su insolencia , mucho
mas , si no estaba presente el Am igo Brusco , que
era el único , que le contextaba ; ya un dia llegáron
á las dagas , y éste le dixo, que, para que viera, que
era un pobre mentecato, que solo hablaba , por que
rer levantar figura por este medio ; aunque en sus
voces era poco limado, en sus discursos le daría á co
nocer lo mejor instruido, que estaba, que él, y le ha
ría alabar su memoria en la puntualidad de las citas,
para que no creyera, que sostenía la disputa solo por
antojo. Encendiéronse en la altercación el famo
so Moni Mico , que sostenía , que en Micópolis
todo era bueno, todo agradable , y todo embele
so de los sentidos; y el cerrado Anti-m icancio Brus
co , que aseguraba , que allí nada havia siquiera
mediano , nada, que no fuese desagradable , y na
da , que pudiera servir dealhago , ú atractivo , á no
ser, lo que havian llevado , ó imitado de Simiópolis,
T an-
DE W ANTON,
I 6 3
Tanta preocupación contenían estas proposi
ciones , como risible falsedad las otras » los mas
de los oyente« eran sugetos eruditos , y de una
crítica mui corregida , y no ignoraban , que en
todos los paíse> hai de todo , que unos exceden á
otros en unas particularidades, y los mismos son
en otras excecidos: Brusco me dixo después , que
él jamás havia sido de diverso parecer , pero que,
tratando con semejantes botarates , era menester
negárselo to d o , ya para reirse de ellos , viendo,
que no saben cesenrcdarse de los argumentos , con
que se Ies convence , ya por contradecir á sus gene
rales , y absoluas proposiciones.
C A PIT U L O
XIX.
De la conversación de Brusco ,y Camueso•
N
O quedó escarmentado el buen Moni Mico de
la reyerta referida , y así continuó en freqiientar aquel sitio , sin desistir de su propuesto
tema , hasta qte en cierto día aciago llenándose de
moscas el mal humorado Brusco , después de haverle dado un buen solfeo entre burlas, y veras,
y haviendole impugnado todas sus proposiciones,
añadió : Para que veis , que no hablo de memo
ria , y que los defe&os , que notáis en vuestra pa
tria , y paisanDS, son los mismos , de que ado
lecen esos M iopolitanos , que tanto ensalzáis , pues
estarnos en tan buen parage, vos mismo haveis de
leerlo en los libros , que os cite , mientras Yo en
nuestro idioma digo literalmente el texto , que ha
de comprobar mi justa defensa» y , para evitar toXa
da
1^4
V
I A G E S
ida nota de sospecha , no os pondré en las manos
a u to r, que no sea de dentro de su misma casa, pa
ra que veáis , que juicio tan distinto del vuestro
hacen ellos de esqs mismos asuntos de su país : N o
guardaré orden en la respuesta á vuestra sátyra , ya
sea , porque vos tampoco , para hacerla , le obser
váis , y a , porque en semejante casta de defensas
importa este mui poco , con tai , q u e , el que vin
dica su honor , su fama , ó sus costumbres , haga
ir entrando todas sus ideas quando , y como le
acomoden.
Y para empezar por el primer reparo , con que
siempre estáis quebrándonos la cabeza , echándo
nos en cara , con capa de zelo , la variación de
nuestra lengua respecto de los siglos pasados , po
niéndola al mismo tiempo en parangón con la micopolitana , que tanto apreciáis , alabando su dul
zura , y abundancia ; omitiendo lo m u ch o, que
hai dicho en este asunto , no quiero , que leáis mas,
que quatro palabras de un Autor pequeño en el
nombre , y grande en el orbe literario i alcanzad
ese librito de pocas h o jas, pero de excelente doc
trina , que teneis á la mano derecha, intitulado:
Diálogos satyricos , y morales > buscad el XIII , que
es el que pasa entre cierto Vocablo del país , y
su Gramática 5 y hallaréis á la pag. 1 3 0 , como el
habla en estos términos : Gramática , To os ruego, me
digáis , i por qué ciertos hermanos m ios, y To nos ha
llamos proscriptos por sentencia de vuestros M aestros?
¿ Por ventura , hemos cometido inadvertidam ente al
gún delito g ra vel A lo que ella responde: Preguntád
selo vos mismo á esos Señores ; porque T o , hablando
en realidad , os confieso , que no tengo parte en sus
D E W a N T O N.
*
l6 ¿
caprichos ; antes bien , me hacen sufrir , lo mismo que
a vosotros ; (líos disponen de mis Géneros j transfor
m an mis masculinos en femeninos , y , por el contra
rio , ordenan , d medida de su gusto , las conjugado-,
n e s , y el redimen de mis Verbos 5 están entre si en
continuos pliytos sobre los Relativos , sobre las par
tículas j sobre un qué ó sobre un qui. Por últim o ,
ns estoy To ráenos cansado de sus insubsistentes deter
minaciones , que lo debe estar nuestra lengua , y con
mucha ra zó n : Bien sabéis , como se quexa ella de su
escasez. A lo qual añade él inmediatamente. E s es
ta mas grande , que , lo que puede creerse. ¿ Pero no
era ya ella por si misma bastante pobre , sin que se
conjurasen y para que mis camaradas yy To saliése
mos desterrados de su diccionario ? & c .
N o obstante , replicó el Señor Camueso-inger-.
to , nada de eso ha estorvado , que estos maestros
de las Ciencias den á luz producciones elegantisi-i
mas en su proprio idioma : A sí será , respondió el
Am igo Brusco i pero el vicio , y defeétos de ellas
no han de ser notados por m í , sino, por lo que
lino de ellos, que tiene voto en el asunto, decida 5 á
vuestra espa da teneis un tomo en oélavo á la rus-,
tica , intirulido . . . . A l llegar los enardecidos con
trincantes á estas palabras , me estorvó oir , lo que
decía el libra citado , un escrito, cuyo contenido
era de mas altos respetos para mí , que aquella
curiosidad: Lié el caso , que un mozo de la Librería
entró diciendame , que mi criado me trahia aquella
carta ( que ti puso en mi mano ) que acababa de
entregarle un proprio , el qual marchó , porque,
d ix o , no tenia respuesta. Retíreme á un lado para
abrirla , y y j , que era de mi Am igo , y compa-.
66
V
s
I
.
I A GE
ñero Roberto 5 sorprehendióme la novedad , que
contenía, pero me pareció, que no debía darme por
entendido con aquellos Monos , hasta que con ple
na deliberación estudiase , lo que debiera hacer ; por
ramo determiné por entonces disim ular, y seguir
en mi tertulia , hasta hallar proporción de retirar-,
me á mi quarto sin nota.
Quando volví adonde estaban , ad vertí, que el
tal Camueso-ingerto , hecho un basilisco , y echan
do chispas el rostro , tiró el libro á sus pies , sobre
el que descargó tal turbión de patadas , que huvo
de acabar con él , lo qual visto por el Am igo
Brusco , le dixo con gran soflama. ¿ Qué tiráis el
libro ? ¿ Tanto os han ofendido sus cláusulas ? N o
le tiro , por las que se han leído , respondió pron
tamente el Mono amicado ; sino porque al paso
he registrado un sin número de proposiciones d ig
nas del fuego > en fin escritas , según se soñáron,
como él previene: A esto añadió el Señor Brusco:
P u e s, A m ig o , si se ha de tirar toda la literatura
de ellos, que no e s , como de personas dormidas,
bien podéis ir derribando libros de esos estantes,
Parece , que os reiis , creyendo mi proposición , co
mo diéterio de enemigo >pues tened entendido , que
me he propuesto no deciros en esta materia cláu
sula alguna , que no sea discurso literal de ellos
mismos ; y , para que en lo presente no os quede
asomo de dud a, abrid ese librito , que se intitula
el P. Obra cómica, y moral, que se imprimió poco
hace > y entre sus paginas , que son pocas, pero
buenas , si buscáis la 1 1 9 , leeréis : Nada les pare~
ce tan delicioso , como la libertad de pensar , la que
ellos hacen consistir en dar d luz todo , lo que han
D E W a NTON,
16 7
soñado ; de surte , que la mayor parte de sus libros
no contiene otra cosa , que sus sueños. Verdad es,
que acerca de este asunto ya havia dicho en la pa
gina 1 1 1 : L)s unos ( Escritores ) se celebraron por
ininteligibles, y mientras fu é mqs difícil adivinarlos , se aumertáron mas sus elogios : Los otros amon
tonaron paraaoxas sobre paradoxas , y hablaron , co
mo en sueño:. Desaparecieron la cieneia , y la eru
dición ; y , loque llaman bello espíritu, ocupó la pld%
za , que tenias la razón ,y la experiencia. Cada uno
pretende la gloria de instruir al universo , ó , a lo
menos , de divertirle 5y así es quasi tan grande el nú
mero de Autores , como el de ignorantes.
No quiero, replicó el Defensor , meterme en
disputas ; que bien tenia mucho, y mui fundamen
tado , que responder á esas sátyras ; pero , aún
quando todo fuera cierto , siempre defenderé á los
Micos en tocas partes por la ley de agradecido;
confieso , que , mientras estuve en M icopolis, des
fruté , quantas diversiones puede dar de si el Mun
do , y debí 1 aquellos Señores favores singularísi
mos , efedos todos de su liberalidad sin segunda;
que Yo sé , que en esta partida nadie tendrá , que
notarlos. Tened , dixo el Anti-micancio ; que los
estiméis , es mui justo , pues os favorecieron ; tam
bién será bien visto , que los alabéis ; pero esto
sin hacer odbsas comparaciones , porque es mucha
debilidad , y pobreza de discursos no saber ensal
zar á unos, sin deprimir la gloria de otros , y , en
quanto á su decantada liberalidad , ó largueza , se
rá verdad, respedo á lo que experimentasteis, pe
ro , en quanto á lo general , tan sentado tiene allí
su imperio la avaricia , como en donde mas pue
da
IÓ8
VlAGES
da exagerarse ; como Y o no he viajado , no lo sé
por experiencia > pero s í , lo he: leido en uno de
los mas clásicos, y grandes eruditos de su Nación»
á la mano le teneis ; ese libro es , que está á
vuestra izquierda , intitulado: Obras diversas del Se
ñor B. En el Discurso V I I I . de lea G loria, , á la pag.
15 5 . dice: Tengo sentimiento de haver de decir y
de echar en cara d una Nación tan noble , y tan esti
mada , como la nuestra un vicio tan baxo , y despre
ciable , como el de la avaricia. E s mui cierto , que
este in feliz interés , que no debiera, ser conocido , sino
entre los mostradores , y casas de cambio , es el Dios
de la Corte , y el objeto , y fin de los Cortesanos. E s
también certísimo , que en su obsequio se sacrifican
los pensamientos , palabras , y acciones ; y que se ha
ce , que le sirvan el espíritu , la b iz a r r ía , la v i r
tu d , el vicio , y tanto las buenas , como las malas
acciones.
De aquí pasáron á los defectos de unos , y otros
Naturales , y á las faltas de unas , y otras Cortes,
en que huvo mucho de proverbios pueriles , cuentecillos de de bodegón , y dicharachos de la plebe;
el Señor Brusco seguía procurando afirmar todas
sus proposiciones con retazos de sus mismos Escri
tores públicos , y acreditados , y aún cotí* libros en
teros de crítica acerca de sus costumbres , como:
E l espíritu , y la cosa : E l modo de ingerir el juicio ;
y otros m uchos, cuya relación ahora no es del caso:
El Señor Camueso-ingerto , por el contrario , pro
ducía otros tantos en su defensa » se afirmaba en
quanto havia propuesto , añadiendo mil preciosida
des , y , por último , dixo , dadme otras cabezas mas
fecundas en proye&os nunca oidos , y en inventos
mas
ID 2 W A N T O N ,
ló p
mas útiles íl comercio de las gentes j omito los mu
chos , que sabíeií, y estáis experimentando , y ven
go á lo m;s moderno , y que , acaso , ni havréis si
quiera imtginaidc posible: Ya una de estas, cuya
fermentación es iiapurable , á costa de fatigas, y
desvelos ontimuídos ha podido hallar el modo de
transitar por lo-s tyres >ved , en poniendo en prác
tica esta in'enciioi , si no se deberá mas á este C a
ballero , qie á qiántos ingenios han brillado en las
demás Naciones jor la larga generación de los si
glos : Ved , si esstc solo no es capáz de acreditar , no
digo á uní Ciudid , ó una Provincia , sino á mu
chos Reyros : ISo tengo que ponderaros la im
portancia de este invento , pues sus utilidades es
tán tan á la visti , y son tan claras , que no se
ocultan á person; alguna.
A esta< palabras dió una gran carcajada el Se
ñor Brusco s picóse su antagonista , y se encendió
la disputa con iras fuerza s lo ú n ico , que Yo sa
qué de e lla , fué entender , que el inventor de tan
célebre máquina se ofrecía á darla corriente , luego
que huviese quier se atreviera á costearla >que su
velocidad era increíble, pues podía caminar trein
ta leguas er. una hora sola ; que ni los ardores del
sol , ni las violencias del viento > ni los vapores del
mar impedían sus maniobras, teniendo varios mue
lles , y registros, para manejarse , quando la aco
metían estes contrarios s y que la respuesta mas
genuina , que podia darse á las objeciones acerca
de la imposibilidad de mantenerse sobre una co
lumna de a y re , que , aún concibiéndose de la
mayor gravedad , siempre havia de ser incompa
rablemente mas leve, que el peso , que debía sosTom. W.
Y
te-
yo
V
I
IA G E s
tener 5 pendía de materia de h ech o , pues el que
se determindra á suplir los gastos , vería vencidas
estas dificultades : Así defendía su partido , y á
fuerza de pulmones , el referido Caballerito , hasta
que , haciéndose tarde , se puso término á la dis
puta , y cada qual marchó á su destino.
C A P IT U L O
U L T IM O .
,
Be la salida de E nrique y Roberto de aquellos países,
y regreso d su Patria.
,
N tré en mi quarto y al punto saqué y vol
ví á leer la carta , que acababa de recivir
de mi amado Roberto 5 la novedad , que contenia,
era mui regular en los términos , en que él se h a via puesto; la voluntad del Soberano se manejaba
enteramente por la suya ; por consiguiente , debían
ser tantos sus émulos , quantos son los ambicio
sos cortesanos , que pisan los palacios : Tenia mu
chos motivos Roberto , para no captar la bene
volencia de estos ; era un verdadero sabio 5 y así,
la preocupación , la envidia , la adulación , y los
demás vicios capitales, de que ellos abundan , eran
forzosamente sus contrarios 5 para llenar las obli
gaciones de su cargo havia de mover guerra á
estos verdaderos enemigos del Príncipe , y del Es
tado 5 las armas , para sojuzgarlos , son la ilustra
ción , la verdad , la justicia , y las demás virtudes,
inseparables compañeras de la sabiduría , que no
están bien avenidas con aquella miserable turba de
n ecio s: Así fué , que no perdían proporción , pa
ra desacreditarle , ni ocasión , que Ies pareciese , po-
E
DE
/V A N T O N .
I71
día servirle de caimlio para su ruina ; prontamente
penetraba él sus menciones , y mas fácilmente
disipaba todas las mioes , que pretendían obscure
cer sus hechos i pjen , cansado ya de pelear con
bestias tan indómitta;, solicitó retirarse del mane
jo ; halló repulsas er el Soberano , que sabía bien
á fondo la reétitmd de su Valido , y las felicida
des , con que colmiata los días de su gobierno ; pe
ro , dulplicando las> instancias, suplicándolo , como
premio de sus servúcios , y pretextando lo quebran
tado de su salud , acanzó el decreto de su liber
tad ( así le llamaba él) con pleno gusto de sus con
trarios , pero con indecible sentimiento de aquella
noble porción de juiciosos personages, q u e , no
dando lugar en sus pechos al feo monstruo de la
Envidia > saben hace; estimación de los sugetos do
tados por la Providencia de los talentos necesarios,
para gobernar al Mundo.
Por extenso m e informaba de sus pasages con
algunas reflexiones morales sobre semejantes asuntos,
que no refiero , por no hacerme difuso , y , porque
él en sus Memorias las tiene apuntadas con mas
delicada pluma ; al mismo tiempo me d xia , c o
mo por medio de su grande Am igo el Secretario
Rosal , sugeto digno de las mayores alabanzas, havia alcanzado, se levantáse el tácito destierro de
Tulipán, con cuya circunstancia ya no tenia im
pedimento , para celebrar sus bod as, y que , por
consiguiente , podia Y o usar de mi libertad ; que
era de parecer , que , dexadas mis peregrinaciones,
no exponiéndome á padecer mas trabajos, me fue
se á unir con él , para ver , si juntos podíamos
conferir, y hallar algún modo de salir de aqueY 2
líos
172
V I A GES
líos países , y restituirnos á nuestra amada pa
tria.
N o necesitaba proponerme muchos alicientes
para acetar el partido , que mas debía desear; pe
ro él , para no omitir circunstancia, me formaba el
plan de vida tranquila , que se havia imaginado , si
( como era regular ) no hallábamos m odo, 6 me
dio para nuestro regreso. Havia vendido todos aque
llos muebles , que no podían servirle para la co
modidad de la vida , y que solo le havian autori
zado la persona por razón de su empleo ; havia
recivido del Príncipe un largo donativo , como por
una señal de recompensa de sus buenos servicios,
además de haverle dexado sus sueldos ; la cantidad,
que de estos havia ahorrado con la única mira de
hacer á favor de aquel Estado , de adonde los havia
recivido , algún señalado bien , era mui crecida ; y
todas estas partidas juntas ascendían á un capital,
capdz de llenar sus ideas. Estas me diseñaba por
mayor en su referida carta > y me decía , como,
para ponerlas en práctica , se havia retirado al cam
po con nuestros antiguos Patrones, aquellos rústi
cos Villanos , que nos dieron la primera acogida
en aquel Continente; allí, me decía , quedaba ti
rando sus lineas , para fabricar una casa , cuyas co
modidades no nos dexasen , que apetecer , y en don
de , despreciados los oropeles de Simiópoíis, y las
necedades de sus naturales , podríamos vivir , como
verdaderos racionales , dedicados ai estudio de la
Filosofía , procurando con nuestras observaciones,
y aplicación aquellos adelantamientos, que desde
luego se proponía, havian de embelesarnos , ha
ciendo mas llevadero nuestro destierro, y dulce
aque-
D E W a n t o n.
i y 3
aquella soledad , hasta que la Providencia nos proporcionáse otro destino , según las miras de sus altos
designios.
Luego que consideré los deseos de mi querido
compañero , y reflexioné en las especies , que aca
baba de oir á Camueso-ingerto , sin dudar un pun
to , tomé la pluma , y puse por extenso á Roberto
la noticia , diciendole mi parecer acerca de la oca
sión , qne se nos presentaba por este medio para di
rigirnos á nuestra patria en brevisimo tiempo , y
sin riesgo : El perfeéto conocimiento , que él tenia
de la Astronomía , venera el grande obstáculo de
Ja ignorancia de los rumbos , pues , caminando de
noche , no havria astro , que no pudiera servirnos
de piloto en nuestra aérea peregrinación 5 la otra
no pequeña diñeultad del gasto , tal vez , inútil,
que era menester sufrir para costear la máquina,
no hablaba con Roberto , pues su ningún apego
al dinero no me dexaba lugar aún para la duda.
Así fué , que sin pérdida de tiempo me respondió,
agradeciéndome la detención , que Yo havia hecho
en la Ciudad para facilitar desde mas cerca nues
tros designios, si eran de su aprobación 5 en quanto á costear el artificio , no tuvo inconveniente al
guno , para lo qual me dió letra abierta contra un
rico Mercader de aquel pueblo 5 pero, por lo que
hace al éxito, lo dificultó , porque , me decía , que
ya muchos de nuestros Européos en diversos tiem
pos havian intentado hacer transitable el ayre , y
que sobre esta materia havian escrito varios Ma
temáticos célebres > pero que nunca havia llegado
á sazón el proyeéto ; m as, no obstante ; que , su
puesto , que aquí estábamos en el caso de la expe-
174
V l A G E S
periencia , tomáse las m edidas, como me parecie
ra , pues todo lo dexaba en mis manos á la regu
lación de mi prudencia.
Yo , por abreviar, tomadas todas las noticias,
y precauciones, conducentes al logro de mis de
seos , valiéndome de dicho Camueso-ingerto , para
que me diese conocimientos en Micopolis , y diri
giese las cartas, manejé el asunto con tanta fortu
na , que , baxo las fianzas, que le di en mi abono
para su íntegra paga , ai cabo de seis meses me
escribió el Ingeniero Mico , que estaba ya en es
tado de servir la máquina. Pusimonos de acuerdo
acerca del dia , en que havia él en persona de trahermela , y el lugar , en que havia de parar i este
era un elevado cerro inmediato á la Ciudad , adon
de sigilosamente hice conducir envalijados mis mueblecillos , y una corta porción de municiones de
boca , por lo que pudiera acontecer. Iba avecinán
dose la noche , y mi Matemático no parecía ; ya
estaba Yo desconfiado , y acusando mi demasiada
credulidad , solo disculpable por lo mucho , qua
iba á ganar en la certeza de las promesas > atalaya
ba desde la cima del cerro , y por ningún lado vía
cosa alguna > cansabaseme la vista , y , apenas la
retiré , para tomar nuevas fuerzas, quando repen
tinamente sentí sobre mi cabeza un ru id o , como
de una numerosa vandada de palomas , que pasa
ban cortando el viento ; y , alzando el rostro pa
ra observar esta novedad , hallé al artificio , y al
Maquinista ya á mi lado. Saludóme cortés , hablán
dome , bastante para entenderle, en la Lengua Mo
na j y me pidió perdón de la tardanza , que havia
consistido en no haver podido salir temprano aque-
D E W a N T O N.
I7 5
lia mañana de sil casa; pero que no havia gastado
en llegar, mas que diez h o ra s, no obstante ha ver
corrido trescientas leguas.
¡ Qué consuelo sentiría mi corazón al ver logra
dos mis deseos , en quanto á la primera parte , que
era lo perteneciente á la m áquina! Y ¡ qué esperan
zas no concebida , de que ya havia llegado el sus
pirado día del regreso á mi patria después de una
tan penosa, y larga ausencia ! Quedóse el célebre
Mico aquella roche conmigo , recogidos ambos en
la dicha máquina , porque tenia también su cubier
to , á manera ¿e una caxa de coche , para defen
derse de los malos temporales 5 encendimos un gran
farol , que estaba en la trasera , ó popa ( como qui
sieren mis ledores) en la forma , que le tienen las
naves en Europa ; y , en breves razones ( gracias á
su claridad ) me instruyó en todo el uso de cuer
das , muelles , garruchas , palancas, tornos , cuñas,
velamen , clavijas, y demás instrumentos, con que
para parar , ó para qualquiera de las siete leyes
del movimiento ya lento , ya apresurado , se ma
nejaba aquella mole ; me instruyó del peso , que
podía sufrir , á proporción de la elevación , que se
tomáse , pudiendo éste llegar hasta el enorme de
veinte arrobas ( cosa , que , me dixo , ni aún por el
pensamiento havia pasado , á quantos Hydrostáticos havian solicitado hasta entonces este descubri
miento ) me proveyó de martillo , tenazas , clavos,
y otras prevenciones , por si ocurría algún acci
dente , en que fueran necesarias i y , últimamente,
instruido de la ruta , que Yo quería tomar , me
dió una especie de brújula , para que me sirviese,
como de guia, hasta el puesto , en donde deter -
ij 6
Vi ages
minaba hacer parada , y una carta geográfica de
aquellas Provincias , y de los Reynos adyacentes,
para que me pasease á mi satisfacion por todas par
tes : Ignoraba é l , porque no era del caso revelár
selas , mis intenciones.
Llegó , por fin , la media noche : Estábamos
en el plenilunio, y arreció el Nordeste, conjunto
de circunstancias, que no quiso el sabio Mico , que
perdiese , considerándolas oportunisimas para mí
viage i recivió de mi mano el resto del precio
pa&ado $ partióse para la casa de un amigo pai
sano , que tenia en la Ciudad 5 y Yo me remonté
por la región del ayre, perdiendo de vista en bre
ves minutos el elevado monte, de adonde havia par
tido : No me pareció, que , con la novedad, lle
vaba el tino tan seguro , que huviera sabido poner
en práética las do&as lecciones que me havia co
municado aquella sapientísima lumbrera de la M a
quinaria , si huviese llegado el caso necesario ; pe
ro , como soplaba el viento tan felizmente , no tu
ve que hacer mas , que dexarme conducir : Tres
h oras, y media llevaba de viage , quando comen
zó á rayar la aurora ; saqué mi anteojo 5 suspen
dí el vuelo ; reconocí el terreno , aunque estaba
distantísimo 5 y ( ¡ qué pasmo ! ) me hallé perpen
dicularmente sobre el tejado de la casa de campo
de ios Villanos, en donde se hospedaba Roberto;
que quiere decir , que anduve en aquel tiempo mas
de cien leguas con el mas feliz suceso.
Di un pequeño torno hacia la marina ; y , lue
go que estuve sobre las playas de nuestra antigua
arribada , hice dar fondo á mi vagel volante, es
condiéndole en el valle inmediato á la cueva, que
fué
D E W a N T O N.
I7 7
fué nuestro primer receptáculo en aquellas distan
tísimas Regiones : Ya iba á salir el sol , quando lle
gué á llamar en la casa de aquella rústica familia;
fue , laque salió á abrirme, la oficiosa O liva con
un hijuelo de mantillas en los brazos > tuve que su
frir el íástid'o de sus afe& os, y el singular , cotí
que favorecen por allá , generalmente , las incautas
madres á las personas , que mas estiman , de entre
garlas el muñeco , para que le hagan gorgear , y
le besen > siempre me estomagáron estas expresiones , pero michas veces era fuerza condescen
der , por no desayrar su buena voluntad , y cari
ños : Sus padres , cargados de añ o s, y sostenidos
en sus respetivas muletas , salieron á abrazarme , y
todos se sorprehendieron por mi inesperado arribo,
y mas , no viendo carruage , ni caballería alguna.
Renováronse memorias antiguas, creció el al
borozo , y lkgáron las voces hasta los oidos de
Roberto, que inmediatamente dexó la cama. M o
lesta , y nada útil á mis Ietores fuera la relación
del tierno diálogo , que pasó entre los d o s , luego
que , acabados los primeros públicos plácemes, quedámos solos ; por tanto omito expresarla por me
nor : Hicimos una breve recopilación de nuestras
aventuras 5 expiquéle las apreciables circunstancias
de la admirab.e máquina; concebímos nuevamen
te unos vivos deseos de la vuelta á nuestra patriaronferímos con toda reflexión , lo que debíamos executar para ei logro de nuestros deseos >ocultámos á
aquella familia nuestros proye& os, no fuera que un
imprudente cariño nos los desbaratára ; y , pretex
tando , que teníamos que hacer desde lo alto de un
cerro unas observaciones astronómicas, que podrían
Tont. IV.
If
set-
178
V 1A G E S
serles mui útiles en adelante , en donde necesita
ríamos permanecer sin trato de gentes por una se
mana ; les hicimos conducir , á el que estaba inme
diato al valle , en que havia Yo colocado la má
quina , una abundante provisión de p a n , fiambres,
fruta , vino , y agua , como para ocho dias ; no
perm itim os, qnedáse persona alguna , como ellos
querían , á servirnos? y solo Ies prevenimos , que al
fin de la semana viniese un M ono, por si se nos
ofrecía alguna cosa : Es regular ,que así lo hiciesen;
pero ¡ qué admiración sería la de aquellos rústicos, y
qué juicios tan graciosos , y ridículos los de la su
persticiosa vieja , quando no halláran alli mas ras
tro de nosotros, que la tienda de campana , que
para mayor disimulo se havia armado en aquel
puesto , y una porción de monedas en unos pape
les con prop o rció n , y distinción para todos ellos!
Aunque puntualmente no puede saberse , se dexa
brujulear por los risibles , necios discursos, que
siempre forma el vulgo, quando se le ocultan las
causas de unos efeétos maravillosos , á lo menos, en
Ja apariencia.
Desembarazados de aquella compañía , deseen-«
dimos al lirgar del escondite de la ral máquina , y
aunque pesada , luego que pusimos en juego la ma
niobra correspondiente de ruedas, y palancas, la
movimos con tanta facilidad , como lo cuento ; su
bírnosla á la cim a; acomodámos en ella nuestras
provisiones; encomendémonos mui de veras en ma
nos de la Providencia Divina con todo el fervor,
y devoción , que respiraba la religiosidad del cora
zón de Roberto > y , siendo como las siete de la
tarde , al ponerse el s o l, levantamos, el vuelo, soc
. > . plan-
D E W a NTON,
I7p
piándonos el viento de Poniente, Llevábamos encen
dida la gran linterna 5 y la bruxula , y tel relox á
la mano ; inclinóse un poco el ayre á Sud-Oesre , y
entonces me dixo Roberto : Parece , A m igo, que
todo se nos va proporcionando á medida del deseo;
según el tiempo , que ha , que caminamos , ya he
mos volado treinta leguas >por tanto , estamos fue
ra del Golfo de Eschenobacia ; y , si el ruido de las
olas, y la altura del Polo no me engañan , nos haIlimos sobre el mismo banco de arena , en que , des
pués de la deshecha borrasca , que por tres dias pa
decimos en el Occeano , fracasamos, y , deshecha
nuestra nave , permaneciendo solos en el mal com
paginado resto de b u q u e, que havia quedado de
ella , fuimos zozobrando , y dirigiendo nuestras de
precaciones al Altísimo , hasta que , al estar á la
vista de la playa , cesando la tempestad , pudimos
tomar tierra , salvándonos por el dicho Golfo en el
pequeño esquife , que nos havian dexado nuestros
desdichados compañeros; y , como a este parage , en
que estamos nos conduxo un Norte deshecho, pa
ra lograr apartarnos felizmente de las tierras incóg
nitas australes, y llegar á algunas costas conoci
das , necesitábamos, que se levantáse un buen vien
to de Sur , y esto es, puntualmente , lo que va su
cediendo ; en cuya inteligencia , podéis , pues lo en
tendéis , mejor que Y o , tocar los registros conve
nientes , y , dando media vuelta á la izquierda , di
rigir el rumbo hácia el Septentrión.
Así se executó , y así caminámos hasta las diez
de la noche , en que ya estaba el viento fíxo al Medio-dia > pero , haviendo tomado , poco á poco,
cuerpo, pasó,últimamente ,á ser un deshecho uraZ 2
cán;
l8o
V lA G E S
cán ; alteróse el mar ; y las o las, que nos amenaza
ban á bramidos , tanto se encrespdron , que nos
fue fuerza remontar el vuelo , para no anegarnos?
entonces fue , quando , envistiendo un recio torbe
llino á la máquina , lo primero , que hizo , fue ar
rancar el farol, y dexarnos envueltos en la obscu
ridad , pues unas densas nubes tenían ofuscada la
claridad de la luna 5 rompió los cables , deshizo
las velas, desbarató todas las olas sobrepuestas, y
nos llevó algún tiempo hechos pelota , y juguete
de su poder violento : No nos havia quedado ya
socorro en lo humano , y , quando por momentos
esperábamos, q u e, perdiendo su fuerza el viento,
no pudiendo sostenerse la mdquina , por haverse
ya deshecho su artificio , seriamos sepultados en el
centro del mar , fuimos arrebatados por un furioso
remolino , y , dando indecibles buelcos , estrelló
( según después colegimos ) aquel armatoste contra
una escarpada roca , que sobresalía en medio de las
ondas: Privónos de sentido el terrible golpe 5 pe
ro , con poca diferencia de tiempo , volvimos en
nuestro acuerdo , y , abriendo los ojos , nos halldmos , como unos pajarracos , sobre un alto esco
llo , sin abrigo , ni auxilio alguno , sin saber, quanto tiempo estuvimos zozobrando por los ayres , ni,
a que hora acaeció aquella aventura , pues ya iba
amaneciendo , quando finalizó nuestro parasismo;
de la famosa mdquina apenas havia quedado tabla
con tabla , ni alguna otra cosa de toda su compo
sición ; y , finalmente , solo estaban junto á nosotros
las maletas en donde llevaba Yo estos borradores
de mis aventuras ; y alguna parte de nuestros bas
timentos ; todo lo demás havia > sin duda , roda
do
de W ant on.
181
¡do hasta la orilla, de adonde lo arrebató la resaca
de las olas> y entre las pérdidas no fue la menor
la de algunos legajos de apuntaciones , y memo
rias de las observaciones de mi Amigo Roberto,
cuya lección hirviera sido en Europa de grande in
strucción , y deleyte.
En esta situación nos hallábamos , sin saber,
que partido tomar, y así pasámos toda la maña
na , hasta que á media tarde descubrimos , como
á dos leguas de distancia unas velas , que cruza
ban aquellos mares ; recivímos un inexplicable con
suelo 5 y , para atraher con la novedad á aquellos,
pasageros , atando al cabo de unos restos de tablas
de nuestra máquina los pedazos de lona , que havia perdonado el viento, levantándolos en alto , los
movíamos á uno , y otro lad o , para hacernos v i
sibles > como lo pensámos, lo conseguimos , porque
los visos de los reflexos del sol en el lienzo les lle
vó la atención, y con el anteojo distinguieron pron
tamente nuestras personas, y , haciéndose cargo , de
que seriamos algunos miserables náufragos , diri
gieron su rumbo hacia nosotros. Tiempo havia
de venir , nos deciamos mutuamente , en que se
finalizasen nuestros trabajos , cuya memoria nos
servirá algún día de complacencia $ por fin lle
gó el caso , de que la Providencia Divina se
apiadáse de estas sus criaturas> démosla humilde
mente gracias por su clemencia , y aprovechémo
nos de sus beneficios : Ya al fin de tales colo
quios havia corrido la nave lo bastante, para co
nocer , que era un navio mercante, trayendo pa
ra complemento de nuestras satisfacciones la vandera inglesa ; Recogiéronnos en el bote , y bre
ve-
182
V IAGES
veniente en el buque principal, en donde , al oír
nos hablar inglés , y vernos vestidos tan extraor
dinariamente , se llenaron de admiración , y nues
tros ojos de lágrimas movidas de la ternura , y
gusto , que inundaron á nuestros corazones al recivir los plácemes , y bien-venidas de nuestros hon
rados compatriotas.
Un mes duró la navegación , hasta que con
la mayor felicidad llegámos á Portsmouth , y en
todo él no huvo dia , en que no tuviésem os, que
satisfacer la curiosidad de nuestros conductores.
Les parecía cosa de sueño nuestro suceso 5 cada
una de nuestras raras aventuras les causaba la ma
yor estrañeza 5 pero sobre todas les sorprehendió
la de la máquina volante. ¡ Qué pérdida 5 decían,
tan incomparable ! ] Qué lástima , que fuese tan
corto el tiempo , que estuvisteis en ella , que no
pudieseis haver comprehendido su construcción!
í Qué servicio huvierais hecho á la Patria ¡ ¿Quién
huviera en tal caso podido resistirnos , si á nuestro
espíritu reboltoso por mar , se huviera agregado
el ambulativo por el viento ? N o havian entonces
de burlarse de nuestras harengas > de nuestros dis
cursos pathéticos , y , lo que es peor , de nues
tro poder lo s................. A qui se miraban unos á
otros, y por el bien de la paz dexaban el razo
namiento , en lo que claramente se dexaba cono
cer , que aún entre tan corto número no faltaba
su partido de oposición. Nosotros agradecidos , á
ninguno queríamos dexar descontento ; y solo en
punto á la pérdida de aquel nunca bien alabado
artefado v o lá til, los consolábamos diciendoles, que,
supuesta la habilidad del diestro Hydrostático , que
D E W a N T O N.
183
le inventó , y puo en prá&ica con feliz suceso,
pues no es culpa del arte , que el artificio tenga,
que ceder á una ficrza extraordinaria de los elemen
tos , si Dios , por adelantamiento de las A rte s, le
concede la larga Tid a , que le deseamos, veremos
con el tiempo venr vagando por la región del ayra tal porción de dios , que se inundará de Micos,
y de Monos nuestra Europa.
(I )
R E T A Z O S (*)
DEL GRAN DICCIONARIO
DE
CIENCIAS , Y A R T E DE CORTE,
QUE CO M PU SO E L E X P E R I M E N T A D O
Señor Tom ate, según pude recoger , y poner en orden
de los borradores , que manchados, rotos , y , por la
mayor parte , ininteligibles , me regaló él mismo '■
> co
mo dexamos arriba insinuado a lfo l. 23. de esta obra.
(##) unas píldoras de hermosísi
ma configuración por defuera , pero interior
mente de una confección del mas adivo veTom. IV.
Aa
ne-
A
dulaciones
(*) Aunque se tenga por baxa esta voz , se ha puesto
así por parecer que se acomoda mas con su texto origi
nal ; no obstante , que un erudito del tiempo estuvo mui
empeñado, en que escribiese : Rapsodias ; sobre lo que , se
gún costumbre de estas sabandijas, habló mil divinidades,
acerca del vestido encarnado , ó azul de los Rapsodistas
para recitar la Iliada , ó la Odysea ; y otras varias cosas
tan del caso como estas : No hice asunto de sus despro
pósitos ; y él en venganza me amenazó con desacreditar
mi obra ; Y o recivi esta noticia del eruditisimo desacredi
tador con una salva de carcajadas , conociendo , que el Pú
blico daría a sus notas igual graduación , á la que ha con
cedido a las de sus habladorísimos mentecatos compañeros.
(**) No se debe estrañar, que en aquellos remotísi
mos países una misma voz tenga dos sentidos, y tan diver
sas las significaciones, como ser una la de la común acep*
cionj
✓
tu
neno: Recetanse comunmente para personas de
alto cara& er; y se toman por el oído.
alabanza : Especie de prisma, en que aparecen los
colores , que no hai : Sirve de diversión á las
gentes ricas , y poderosas; pero le usan por ne
cesidad los inferiores.
amistad : Mascarilla para disfrazar qualquiera sus
verdaderas , y reales facciones , y obrar sin ser
conocido.
barbarie : Una materia sutilisima , que se introdu
ce en muchas composiciones celebradas por un
milagro del arte, y de la ciencia.
bienes : Instrumentos mui á propósito para hacer
las máquinas, llamadas Méritos,
brazos : V elas, con que se navega felizmente aún en
el tiempo de mayor borrasca.
buena - f c .......... Aqui estaba rasgada una porción
del
cion ; y otra la que explica el G ra n Diccionario ; pues lo
mismo frequentemente ve m o s, que acontece en nuestra E u
ropa : ¿ Quien entre nosotros oyese decir ( sin mas antece
dente ) que uno hayia hecho un regalo de unas medias blan
cas , y un Agnus D e i ; no creeria que se hablaba de un
presente para una novia de Aldea , que consistía en un buen
calzado para el dia de la b o d a , y un dige , 6 relicario pa
ra que le colgase al lado , dando envidia a las restantes moci
tas , que no tuviesen una gala semejante ? Pues puede ser
el significado tan diverso, como dar entender haver regalado
á alguno que estuviese contagiado de la numismo-manía,
unas monedas españolas de baxo precio , las primeras del
Reinado de Don Juan el I. por los años de 12 9 0 , y las
otras un siglo mas modernas , en los tiempos de Don Enri
que III.
Las voces significan, lo que quiere el común consentimien
to de las gentes.
del papel de modo que no se podía leer cosa algu-'
na y enLverdad que es pérdida '•>pero pérdida que
tu viera podido repararse si To no fu e r a flaco de
memoria porque acerca de este punto me dixo ad~
mirables cosas el Señor T o m a te y puso m ui de bultolos exemplos.
;
,
,
,
,
,
bueñas - palabras : Cierto simple de
un sabor agra
dable , que está en moda recetar para todos los
males > pero que jamás surte efe&o por sí solo.
cejas ( arqueamiento de) según los últimos cálcu
los phisiognómicos , es una de las indefectibles
señales de próxima mentira.
ceremonias : Ciertos perfiles, y sobre-puestos de
las obras >por lo regular , risibles, ó superfluos.
charlatanería : Arte cncyclopédico para poder
sin estudios hablar admirablemente en todos los
asuntos , que se ofrezcan ,con la misma inteli
gencia en unos , que en otros.
cortesías : Formulario del arte de mentir por há
bito > las fórmulas son diversas , com o, por exemplo : Besóos las manos $ ni se besan , ni ral cosa
se desea :N o bai mas que mandar , lo que se ofrez
ca $ jamás se cree llegue el caso de cansarse en
obedecer. Hai otras proporcionadas al caraiter
de los sugetos, que las usan i como : A Dios , Se
ñor •, para los que se creen personages de supo
sición : A Dios , Señor mió ; para aparentar pro
tección con fingimiento de agasajo , y realidad
de vanidad, y sobervia : Alguna vez suele ser
por efeito de mentecarisrro : A Diosy Amigo ; pa
ra tomar el tono de superioridad con una menti
ra al canto : A la orden 5 para arrendajos de Pa
laciegos afeitados : Siempre suyo >para embusAa a
te-
uvy
teros de quatro costados, &c. &c. &c.
desvalidos: Aquellos agentes principales de las fuer
zas centrífugas.;
dones : Segurísimo emplastro con que maduran los
humores mas empedernidos.
empeuos : Palancas, cuyas fuerzas son mayores , ó
menores á proporción de quanro son mas, ó me
nos compuestas ; y según la habil'dad del facul
tativo respecto á los casos , y tiempos de su apli
cación.
enredo : Fuerza resultante *
, es la única que pro
viene de diversas fuerzas paralelas, cuyas direc
ciones se encaminan á la unión : Vease : Inte
reses.
erudición : Arte de hablar en todo ,
y de entender
de todas materias: En Simiópolis se aprehende
fácilmente por haver innumerables escuelas p ú
blicas , particularmente en los estrados, antesa
las , y tiendas ; hai quien asegura , se ven ya al
gunas en las cocinas , con motivo de la gran co
lección que en ellas se ha hecho de cantidad de
códigos de la facultad , que han parado allí en
volviendo especias: Se espera que prontamente las
haya en los portales y y caballerizas en recom
pensa de las diversiones , que de estos lugares ha
enviado la Librea á los gabinetes.
esperanzas : Unas á modo de carantoñas de cartón,
que aparentan encerrar un tesoro , y solo contie
nen pedacitos de vidrio , ó latón : Son mui buenas
para entretener , y hacer callar á los chiquillos,
que aún están con la leche en los labios.
farándula : Arte de hacerse persona enigmática , y
de protección.
FOR
(V)
ifortuna : Alguna vez suelen así llamarse ciertos
pantános , y cenagales mui cubiertos de yervas,
y florecitas , en d ande perece el que pone despre
venidamente el pie encima.
gracejos : Ciertas sales tan contrarias de las comu
nes , que todo lo corrompen , y dañan.
gracias-picantes *. Unas salsas ? de que se hace mu
cho uso en las mesas de algunos poderosos , por
que su estragado paladar se conforma con se
mejante gusto j pero de pésimo sabor para las
personas sensatas , y mui nocivas para las ino
centes.
habladuría : Miquina bélica , que cansa terribles
destrozos; los que la logran con toda su per
fección , son tan osados , como aborrecidos , y
suelen perecer precipitados por ella misma.
holgazanería : .Adornos diarios para todos tiem
pos de gente rica > parecen mui mal, y , no ob
stante j no se adquieren sino á costa de gran
des caudales.
ingeniatura : Voz del arte venatorio , genérica,
comprehensiva de toda suerte de lazos, cepos>
trampas, &c. para todo género de piezas.
intereses : Fuerzas paralelas , cuya dirección se en
camina á reunirse : Los hai de diversísimas es
pecies j no son los de menos resistencia los de
metal.
jactancia : Unas grandes vexigas mui hinchadas
que rebientan con grande estrépito , pero que
no contienen otra cosa , que ay re.
xagoteria : Arte mecánico ; suele exercerse baxo
de otros nombres por sugetos de graduación , y
gerarquia : Tiene varios curiosos instrumentos,
co-
(VI)
como : A-los pies-de V. fuelle para llenar de vien
to varios cuerpos , que se inflan fácilmente. Lainnata-piedad-de V\ tenazas para descerrajar el
cofre , ó escritorio mas renitente , & c. & c. & c.
m a n ejo : Ciertas trampas para pillar Leones , T i
gres , y otras fieras de mayor entidad.
mano : Instrumento de diversas significaciones , se
gún su vdria aplicación , como : "Tener mucha ma
no i es un acopio de materiales oportunos , pa
ra hacer las fábricas mas disparatadas ,que ocur
ran : Dar la mano 5 es usar con los graves de di
cho instrumento, para que, poniéndose mas leves,
que la espuma , queden en aptitud de subir has
ta donde se aplique la máquina. Mano d manoi
es la unión de estos instrumentos , con que sin
ruido , puesto en ellos el material correspondien
te , se forman las madejas , y de alli los ovillos:
También en la misma máquina suelen fabricar
se cuerdas , cuchillos , y otros varios instru
mentos cortantes, y magullantes. Mano sobre el
pecho i suele denotar algunos símptomas del co-?
razón , á veces, aparentes.
menesterosos : Yunques en donde, puestos á pro
porción , se descargan los golpes de ios impru
dentes.
méritos : Ciertas máquinas pneumáticas de unos
muelles mui fuertes para elevar diversas mate
rias , que por su pesadez jamás saldrían del pol
vo de la tierra : Se hacen con varios materia
les ; las hai de oro , y plata i otras de paño de va
rios colores; otras de papeles genealógicos j otras
de tierras gredosas , y bien unidas, & c.
Moneda : Cierto simple necesarísimo para la perfec
ción
(VII)
clon de todos los compuestos en las Ciencias, y
Artes. 0:ras veces significa lo mismo que má
quina de transformación. A q u i al margen havia
una nota \ue decía : Exemplos : Luego que apre
hendieron á ponerla en movimiento , el Señor N .
de un Mono necio , é inhábil para to d o , quedó
d o do , ernditisimo , y apto para qualquiera em
pleo , ó dignidad : El Conde de N . de un de
linquiente perjudicial en la república , se vol
v ió un Paire de la Patria : El Caballero N . de
un pobre pechero , villano , y de ínfima raza,
se transformó repentinamente en un Noble de
quatrocientos costados , y m as, si huviera que
rido , &c. &c.
monería : Ciencia de rendir fortalezas por sorpre
sa , y por asalto.
mutua dependencia : Unas ayudas mui eficaces,que
facilitan todo lo que en otras circunstancias sería de difícil digestión.
:....
,
A q u i havian caído unos borrones
que impedían la leElura , y yo por no fa lta r a la
debida legj.lldad he querido dexar en blanco este
articulo.
Nobleza
: Cebo para cazar aves de vuelo mui
remontado.
oropeles : Ciertos m uebles, cuyo contado enton
tece , y emboba á quien los maneja sin inte
rior conocimiento ; por lo regular, se hallan , en
los que se dexan llevar únicamente de su exterior
brillantez :
paciencia : Fruta del país mui necesaria para el man
tenimiento de pobres, y desvalidos. También es
medicinal: Vease; Quexas.
obsequios
(VITI)
pesetas : Un específico eficacísimo contra toda espe
cie de insultos : Es probado.
pobreza : Accidente mui común en aquellos países*
debilita de pies á cabeza , á quien acomete , y
le dexa inhábil para todo : Solo se cura con el es
pecífico Pesetas.
pretendientes : Especie de mazos , con que debe
labrarse la dureza de los poderosos; se hacen de
diversas materias , como de papel, de madera , de
plomo 5 estos últimos son mas útiles.
querella Es lo mismo, que el sonido baxo de qualquiera cosa, y suele ser tan remiso, que es me
nester gran perspicacia de oido para llegar á
percibirle.
quexas : Unos tonos tan patéticos ,que lastiman de
masiado al pecho , y , si alguno se aventurad executarlos, queda de resulta necesitado para su cu
ración de usar con abundancia de cierta fruti
lla del p aís, que hai para tales casos: Vease P a
ciencia
risitas : Moneda contrahecha , que los no inteli
gentes pasan fácilmente por de ley 5 hai de ellas
algunas absolutamente falsas? otras tienen parte
de liga.
sinceridad , Arma prohibida ; está expuesto á gran
des penas, el que la usa : Ya se halla mui rara.
sobervia : Unos risibles aparatos, y composturas pa
ra dar aumento , y realce, á lo que por sí es ri-.
dículo , y despreciable.
trapala : Especie de escala , con que se llega á
grandes eminencias ; pero no suele ser mui se
guro este instrumento , por sustentarse en unos
pies mui resvaladizos»
TRA-
(IX)
: Unos humos de mui buen olor,
pero que transtornan las cabezas , y singularmen
te las de las Monas.
truhanería : Arte de medrar.
valimientos «Ciertos m uelles, con que obran las
fuerzas centrípetas.
vanidad : Un condimento de pe'simos efectos, pe
ro , no obstante , de general uso.
verbosidad : Por lo común, se conoce con este, nom
bre una dolencia de mucho riesgo í y el que la
padece, está en un continuo delirio.
zalamería : Salvo condu&o , con el que se concede
entrada franca , aunque sea en la plaza mas cer
rada , y defendida.
zelo : Una especie de capa para lograr la propria
conveniencia. Tam bién suele servir para ocul
tar las armas ofensivas , y prohibidas por todas
Leyes.
Estos son los artícu los, que sin tergiversación
alguna estaban íntegros en los referidos papeles j se
omiten otros muchos , por no faltar á la prometida
legalidad, pues para haverlos puesto corrientes , huviera sido necesario enmendarlos , y suplirlos en várias partes > en que se hallaban defectuosos.
tratamientos
FIN DEL IV. Y U L T IM O T O M O .
ERRATAS.
CORRECCION.
Pag.
Lín.
6 ......... 1 8 . . . . mas, tener . . mas , y tener.
ibi........ 23. . . . Y no dudé . . Yo no dudé.
26 . . . . . 8 . .. . quitarlas . . . . quitarlas.
4 9 .......... 6 . . . . mismo...........mismos.
58 . . . . 1 ......... biá , ............iba.
7 1. . . . 25 . . . . sentaoos . . . . sentaos.
80. . . . 2 4 .. . .confinante á . confinante con,
1 12 . . . 29. .. . industra . . . . industria.
1 14 . . . .26.. . . d el................. de.
13 5. . . . 3 . . . .pobres hidalgos, hidalgos pobres.
137.. . 12. . . . dieiendolc .. . diciendole.
163. . . .23 . . . veis................ veáis.
165 . . . .v8. .. . cansado..........cansada.
Ti
•'*- *-V *



