Número de documento 376. Carta de Rubén Darío a José Madriz

Signatura
Carpeta 2/376

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Tipo
Documentos de archivo
Idioma (código)
spa
Cobertura espacial
Madrid
Colaborador
Madriz, José
Extensión
26,5 x 21 cm
[4] h.
Identificador
ARD/376
Miniatura
https://patrimoniodigital.ucm.es/r/thumbnail/967062
Notas
** Hasta aquí la transcripción anterior. *la frase "he de" se ha añadido a lápiz.
En lápiz azul: "Dr José Madriz, Cartago"
Signatura
Carpeta 2/376
Idioma
Español
Europeana Type
TEXT
Europeana Data Provider
Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid
Transcripción de
Documento 376

27, Calle de Serrano.

Madrid, 14 de Noviembre, 1908.

(Personal y muy íntima)


Muy querido amigo:

Acabo de recibir tu carta que contesto en seguida. No me ha llegado aun el folleto del Dr. Martin. A este distinguido caballero le conocí rápidamente en Managua. Tengo una alta idea de sus dotes intelectuales y pude apreciar sus cualidades de cortesía y de distinción. Dado tu autorizado y seguro juicio sobre el trabajo de que me hablas, no dudo de su importancia, y al recibirlo, segun tu deseo, me ocuparé yo y haré que se ocupe en él la prensa de esta corte. Ahora, como se que me quieres desde los primeros tiempos de nuestra amistad, y que te interesan mis cosas, voy a hablarte algo de mi en el deseo de la mayor confianza. Ya habrás sabido que aquí fui recibido con la mayor cordialidad tanto por la familia real como por la sociedad y por la prensa. Instalé la Legación lo mejor que pude y con los muy escasos elementos que me dio el Gobierno. No te puedes imaginar los apuros que he pasado para poder sacar bien de tantas emergencias mi decoro y el del país. Al enviarme allá no se lo que pensaron. La cosa resultó como a la fuerza, y apenas comprendiendo lo que yo (...) hacer en bien del a Nación. Fue como una (…) a mis amigos, como una consecuencia de la ovación nacional, y algo así como la concesión de un gasto inútil para un ministro considerado simplemente como decorativo. A todo esto me despacharon sin viático: en New-York me dio algo Pío Bolaños, en resumen, llegué a Madrid sin los gastos necesarios ni aun para los simples gastos de recepción. Pero en fin, después se me envió algo y pude salir del paso más o menos bien. Fíjate que en todo esto no se trata de mí, sino del Representante de Nicaragua. Pues bien, tod esto es nada para lo que sigue. Desde que tomé posesión de mi cargo, Medina comenzó una infame campaña sin descanso, de intrigas ruines. En unión de un antiguo empleado mío al que tuve que echar por ladrón(?), no hay correo por el que no envíe al Sr. Presidente alguna carta de horrores. Y lo grave del asunto es que el Presidente se inclina a dar crédito a semejante informador sabiendo la antigua inquina y el odio que no sé por qué me profesa ese hombre. El General también tiene en su círculo otros elementos que me son contrarios; que no tienen ninguna idea de lo que yo soy y de lo que yo valgo fuera de Nicaragua y sobre todo en España; y que no cesan de repetirle la mala y gastada leyenda de bohemias y de borracheras. Allí se cree que yo hago una vida de escándalo y de vicio, como si eso lo permitiesen primero mi orgullo personal, y después una corte tan exigente y seria como la de España. No pueden pedir, ni quieren, informes a gentes de dignidad en Madrid? No estuvo viviendo en la Legación Santiago Argüello? Vale nada todo eso? En fin, mi querido José, que estoy a punto, de un momento a otro, de poner mi renuncia. El sueldo que gano es simplemente el mismo que tenía siendo Cónsul, con DOSCIENTAS PESETAS MÁS... Y solo la casa me cuesta cuarenta duros. Y hay que tener coche, y hay que hacer vida social! Cómo? De qué manera? Con qué? … Todo esto te lo digo, naturalmente, en toda confianza, para que me des tu parecer y pueda yo resolver de firme. Luis me ayuda admirable y eficazmente. Para él renunciar, sería dar gusto a mis enemigos. Pero yo no soy hombre** de estas ásperas luchas, no puedo con la intriga, y a causa de mis nervios y de mi sensibilidad ,todo lo veo (…ado) y por el lado trágico. Aguardo, pues, con ansia tu respuesta. Ve si puedes desde allí, de acuerdo con Luis pararme algún golpe. Será una nueva prueba de afecto que he de* agradecerte en el alma, tu viejo amigo,

Rubén Darío
Derechos
Seminario-Archivo Rubén Darío
Licencia de uso
CC BY-NC-ND 4.0
Fecha de creación
1908-11-14
Formato
image/jpeg