Viages de Enrique Wanton a las tierras incógnitas australes, y al país de las monas: en donde se expresan las costumbres, carácter, ciencias, y policía de estos extraordinarios habitantes. Tomo III

Lugar de publicación
Madrid

Ver datos completos

Tipo
Impresos
Idioma (código)
spa
Extensión
254
Identificador
0000000199
Miniatura
https://patrimoniodigital.ucm.es/r/thumbnail/789578
Traductor
Guzmán y Manrique, Joaquín de
Notas
Obra digitalizada por la Universidad Complutense de Madrid perteneciente a la colección privada de Jaime Jaureguizar
Colección de la edición
Colección de Protociencia-Ficción Mnemosine
Lugar de publicación
Idioma
Español
Europeana Type
TEXT
Europeana Data Provider
Biblioteca de la Universidad Complutense de Madrid
Derechos
Universidad Complutense de Madrid
Licencia de uso
CC BY-NC-ND 4.0
Fecha de creación
1778
Formato
image/jpeg
application/pdf
extracted text
¡Bp

fr-

SUPLEMENTO,
O SEA

TOMO TERCERO

D E LOS VIAGES
DE

ENRIQUE WANTON
A EL PAIS DE LAS MONAS,
EN
D O N D E
SE
E X P R E S A N
Jas costumbres , cara&er , ciencias , y policía de
estos extraordinarios habitantes.
O R D E N A D O , Y DAD O A LUZ
de unos antiguos manuscritos Ingleses

,

P O R D O N JO A Q U IN D E G U Z M A N %
y Manrique &>c.
Con Láminas que demuestran algunos pasages de
la Historia.
C O N LAS L I C E N C I A S NECESARI AS.
En Madrid : Por D on A ntonio de S ancha.
Ano de 1778.

,

Se h a lla r á y los antecedentes en C a sa de Don Ber­
nardo* Alberá > Carrera de San Gerónimo*

AS piedras, que mil dias há, que apaño
He de tirar sin miedo ; aunque con tiento,
Por vengar el común, y el proprio dan#.
Guerra declaro á todo Monigote,
Y , pues sobran justísimos pretextos,
Palo havrá de los pies hasta el cogote.

Jorg. Pittll. Satir.

m

AL LECTOR.
E

L favor , que hizo el Público á mi traducción
del primero , y segundo tomo de los Viages
de Wanton ai País de las Monas , y las continuas
instancias de mis Amigos estrechdron de modo á
mi reconocimiento, que no he perdonado trabajo,
ni solicitud alguna dentro , y fuera de España para
el logro de la prosecución de la obra , que queda­
ba pendiente , y con varias llam adas, ó cabos suel­
tos : Ya dire&amente, ya por medio de varios cor­
responsales no he dexado en Italia Ciudad consi­
derable , en donde no la haya buscado ; pero to­
das las diligencias han sido absolutamente inútiles,
no haviendo podido hallar aun noticia , de que huviese salido á luz. En esta inteligencia , acabé de
persuadirme , á que el Autor no era Inglés , co­
mo se finge, sino verdaderamente Italiano ; y que
por uno de los muchos motivos , que intervienen,
ó suelen sobrevenir en semejante clase de obras ale­
góricas , no havia podido finalizarla , aunque havia empezado á escribirla con ese ánimo , com o
se colegía de su contexto.
A pesar de mis deseos, estaba ya absolutamente
desesperanzado , de que se me facilitáse medio de
complacer á mis Am igos; pero uno de ello s, confi­
riendo un dia conmigo este asunto , me sugirió
la especie , de que , supuesta la íntima correspon­
dencia , que Yo tenia con el Do&or Boicocéphalo , y en virtud de que éste se hallaba por entonces,
aunque algo indispuesto , dentro de Holanda , me
Íí 2
va-

Valiese de su curiosa indagación , én inteligencia,
de que haría las diligencias con tanta aftividad,y
gusto como para su misma persona , pues era tan una
con la mia. N o desprecié el consejo ; antes bien, me
hice cargo , de que nada iba á perder , si nos sur­
tía buen efeéto, y de q u e, si se lograba , havia con­
seguido , quanto podia apetecer. ¿Quién sabe , de­
cía Yo , si será ingenua , y cierta la relación que
el Traduftor Italiano hace en su Prólogo ? Y si asi
es : ¿ Por qué no podrá mi corresponsal hallar no­
ticias del Mercader Inglés, que se dirigió á Ho­
landa , dexando por la prisa , y solicitud de la mar­
cha ciertos manuscritos en poder de su Patrón el
honrado Veneciano ? El que éste no le halld.se en
aquellos Estados , ni en Londres, no debe acobar­
darme , porque se sabe, que los corresponsales, que
hicieron la diligencia , le buscaban por el nombre,
con que fué conocido en Venecia , quando se tran­
sfirió á aquella República , y si como el dicho Ita­
liano juzga , él se le mudó , no era fá c il, que pu­
dieran hallarle ; pero al mismo tiempo , no pare­
ce imposible , que se acierte con su paradero , o
se tome alguna luz por las señas , esto es , averi­
guando en Amsterdán , qué Mercader Inglés esta­
ba interesado en la casa de uno de sus principa­
les Comerciantes, que últimamente havia quebrado.
Baxo de estos principios , escribí á mi Amigo
el Do&or Boicocéphalo , quien, hecho cargo de
las circunstancias , pra&icó las diligencias con tan­
ta eficacia , como felicidad : Averiguó , como á po­
co tiempo de estar en Holanda el Mercader Inglés,
havia muerto , por cuya causa , está visto , que no
pudo pedir los papeles, que havia dexado olvidat
dos

V

dos en Venecia : Pasdron adelante sus solicitudes,
y alcanzó á saber , que en la almoneda , que hicie­
ron de sus bienes los testamentarios , havia tomado
rodos sus libros, y manuscritos por junto Monsieur
R íreg iiet, íntimo Amigo nuestro , y sugeto bastan­
te curioso ; no tardó aquel mas en saberlo , que en
hacerle presente mi instancia , á que correspondió
éste tan atento, como se esperaba; y solo sentía (se­
gún dixo ) que en quantos libros , y papeles , que
eran muchos , havia registrado , no havia hallado
noticia alguna , de las que se le pedían ; ni manu­
scritos tocantes á tal asunto , aunque havia mu­
chos de diversos viages mui extraordinarios, y otras
materias 5pero por quanto no havia registrado, por
no parecerle cosa de importancia , varios, que ha­
via sueltos ,y algunos legajos maltratados , que te­
nia arrinconados en un desván , no perdía las es­
peranzas de poderme servir; en cuya inteligencia,
mandando sacudirlos el polvo , comenzdron á es­
cudriñarlos entre los dos cuidadosamente ; pero
¡ qué casualidad! apenas havian dado principio á
la obra , quando ambos en una misma acción pu­
sieron la mano , y los ojos en un legajo rotulado,
que decía : Apuntaciones , y borradores , pertenetientes á mis Viages d el P aís de las Monas.
N o pusieron duda mis A migos, en que esto
era lo que se buscaba , y que sería la prosecución
ó tercera parte de la obra , supuesto , que la pri­
mera , y la segunda se quedáron en Venecia ; de­
sairáronle , y vieron , que asi era ; por tanto , pa­
ral abreviar , Monsieur Riregiíet se desposeyó ge­
nerosamente de él , y el D o áo r Boicocéphalo se
encargó de ponerle en mi poder , para que Yo le
or-

vr
ordenásé, traduxese , y diese á luz 5 en conseqüertcia de esto , no he dudado en trabajar en dicha
obra , con quanto cuidado he podido , arreglán­
dome lo posible á el estilo , que en los tomos an­
tecedentes sigue su do&o Autor , y no alterando
en un ápice las noticias de los dichos borradores;
pero , por si la delicadeza de los paladares de algu­
nos ledores melindrosos no halla estos tomos con
tanta sazón , como los anteriores , he usado en el
frontispicio de la obra del defensivo de la voz Su­
plemento ; y si esto no basta , paciencia ; que bien
sé Y o , que ya baxo de éste , ya de otros pretextos,
no ha de ser ella del gusto de todos : Pero , Tú qualquiera , que seas , el que por malicia , ó por igno­
rancia , ó por otros motivos me mordieres , ó tra­
jeres á colación con odiosas comparaciones ; tén
por sabido , que Yo me entiendo , y Dios me en­
tiende ; y que
. . . ( 1 ) Hoc ego opertum
Hoc ridere meum , tám n i l , nullá tibí vendo
Iliade ( 2 ).
Esto es:

P or toda la litada Yo no trueco mi Sátira oculta,
N i ésta mi ir órnea risa , tan de ínjimo precio.
A h o ra: En atención á la verdad , y reconoci­
miento á mis Amigos no puedo dexar de decir, que
en este trabajo, tal qual fuese , tienen sin diferencia
alguna por lo que hace al obsequio del Público
igual
(r)

Pers. Satir. 1.

(2) Habla el Poeta de la insulsa traducción de la Iliada de
Homero , hecha por Attio Labeón.

VII

Igual parte, que Yo , los Señores R íregiíet, y Boicocéphalo, por medio de quienes llegó la obra á
mi conocimento , y como si los tres fuésemos una
sola persona, pues coincidimos unánimemente en
los vivos deseos de servirle.

ADVERTENCIA.
Es pues de escrito este Libro , un ilustre Fo­
rastero puso en mis manos quatro romos en
o&avo , que componían otras tantas partes de los
Viages de Enrique Wanton s el primero y segundo
eran con mui poca mutación los mismos literalmen­
te , que tenemos dados á luz ; pero el tercero , y
quarto absolutamente distintos? en que se prosiguen
los Viages de dicho Inglés; no al País de las Monas,
como él tenía ofrecido, sino al de los Cinocéphalos.
Estos Libros, dice el nuevo Traductor en sus adver­
tencias , están copiados por los originales de esta
Historia, que por casualidad halló en un Pueblo pe­
queño de los Cantones Suizos. Quedé sorprehendido con esta novedad; y creyendo haver perdido to­
do mi trabajo , tomé algo acalorado la pluma , y dixe á mi Am igo Boicocéphalo mi sentimiento , embiandole los dichos L ib ro s; pero é l, lleno de pacien­
cia , me respondió con toda ella , en estos términos:
„ Amigo m ío: He conferido con Monsieur Riregüet las dudas, que te ocurren con motivo de la
obra publicada en Berna el año de 1764 , baxo el
título de V iages de Enrique W anton d las tierras

D

,

,

incógnitas australes , y a los lie) nos de las M o n a s y
de los C in o c é fa lo s : Quatro tomos en oétavo , nueva men~

vn r
mente traducidos al Toscano de un manuscrito Inglés.

Y ponderadas ^todas las razones , y desconfianzas,
que en conseqüencia de esto me expones, no halla­
mos causa para que dexes de dar á luz tu tercer to­
mo , como deducido del verdadero original, escrito
de mano del mismo V ia g ero , aun en los proprios
borradores , y apuntaciones, que tenia prevenidos
para poner en limpio , y que , impedido por algún
accidente , no pudo executar. Es cierto que el Tra­
ductor Italiano citado se lisongea , de que su obra
está copiada por el original que encontró por acaso
en poder de un Suizo , viajando por uno de estos
Cantones ; pero no tenemos duda , de que se enga­
ñó miserablemente : Para persuadir lo que intenta,
en qnanto á la tercera y quarta parte , bastaba su
palabra , porque no havia otras con quienes coteja­
das , se notáse la diferencia ; pero como éstas no
iban consiguientes á algunos cabos sueltos de la pri­
mera y segunda , publicadas en Italiano , en V enecía, el año de 17 4 9 , y e n Ñipóles el año 1 7 5 6 , fue
necesario , que , aunque en poco , se hallasen alte­
radas algunas clausulas de éstas, poniendo y quitan­
do lo que hacía al caso, para evitar la nota de inconseqiiencia, y por tanto huir la de suplantación : De
ninguna manera culpamos de ella alTradu&or Ita­
liano , cuyo nombre , aunque incógnito , respetamos
por la delicadeza de su pluma, y por un efe&o cor­
respondiente á la buena crianza ; pero no duda­
mos un punto en afirm ar, que fué una copia mui
alterada , la que halló en los Cantones Suizos.
El manuscrito , que dexó en poder del honrado
Veneciano nuestro Mercader Inglés , y por el
qual se dió á luz la primera traducción, estuvo en
po-

IX

posesión de original por espacio de quince anos,
hasta que se publica el de Berna , diciendo que no
lo es; creo q.ie nadie dudará, que para turbarle esta
dicha poseson, sean necesarias unas pruebas mui
claras , y convincentes. Pues las únicas que se din,
son , de que se alteró el texto , por no entenderse;
que la copia fue im perfeta >y que hasta el frontis­
picio de la cbra no concuerda : Respóndele lo mis­
mo de la s u /a ,y quedan iguales en quantoá esto
las pruebas, y permanece todavía la tuya con la
del : Beatus , qui pósidet,
Pero aun examinemos la diversidad de los fron­
tispicios del primer romo , para que se vea lo que
el buen Honbre inmutó por fa lta de inteligencia , y
por donde, taaibien dice el nuevo T radu& or, se pue~
de inferir el •■esto de la obra; desde luego puedes
deferir á su sentencia ,y pedir al Público , que for­
me por ésta uicio de sus pruebas. Dice el de Venecia , y Ñ ipóles, que son los Viages de W anton
al País de las Alonas ; no m as; ni cita direétamente otros habitantes , ni el resto de la Obra promete
hablar de otra clase de b ich o s, que de estos , quando escriba su tercer tomo : Este de Berna dice , que
son los Viages de dicho W anton d los Reinos de las
Afonas y y de los Cinocéphalos , y promete hablar de
ellos , lo que cumple en su tercer tomo. El expre­
sado antiguo usa este mote :

....

\ Quid rides ? Afutato nomine , de te
Fábula narratur.
deducido del Arte poética de Horacio; y el nuevo
estampa :
Non
ff

X

Non cuivis L eB o ri, Aiuditorique ( i ) placebo*,
LeBor , hr Auditor nec mihi quisque place t.
Sacado de las obras de Juan Owén (2) Ya v e s , qué
prueba tan eficaz, para que la nueva traducción des­
trone de la vanidad de original a la antigua.
Quedando desvanecida , mientras no se produz­
can testimonios evidentes , que convenzan lo con­
trario , la oposición, que se levantó contra la auten­
ticidad de la primera y segunda parte de los referi­
dos Viages , publicados en Venecia, y Ñapóles, in­
mediatamente se infiere lo supositicio de la tercera
y quarta , impresas en Berna. Empiezan éstas por
un estrañamiento de aquellos Países para siempre de
ünrique , el que sin guia , expuesto en un barqu illo
á la discreción de los vientos , después de bre ves
dias aporta á el Reino de ciertos animales de figtura
humana , excepto la cabeza , que era de perro , y
por tanto los llama Cinoccfhalos. Según diversas
aventuras, y entre ellas la de hallarse también en
aquel Reino de Cinofínia Roberto , que iba en busca de su Amigo 5 y finaliza el qnarto , y último to­
mo , retirándose los dos por raros accidentes á un
bosque, el qual (según hallaron después de algunos
dias ) terminaba en una ensenada , en donde encon­
traron un Navio Inglés, llamado el Hipogcyfo, que

ha(1) En los mas correólos exemplares de las Obras de
e*te Poeta se lee auditorivé.
(2) Se equivoca el Autor en la cita , que pone a d H e nr.
P ri. lib. 3. Epigramm. 12 4 ; porque al Príncipe Enrique
están dedicados los dos Libros primero , y segundo ; piero
el tercero está : A d Cdrolum Eboracensem , Fratrem
P rín cipis , Fílium Regis,

xr
havía corrido torm enta; en el que , pasadas las pri­
meras admiraciones, fueron benignamente acogidos,
y tomaron la buelta para su Patria. Ahora bien ; en
las impresiones antiguas, y originales de dichas dos
partes primera , y segunda no solo no hai rastro,
por donde puedan inferirse semejantes aventuras,
sino que abiertamente se contradicen , particular­
mente en el capítulo XVI. del Tomo segundo , en
donde hablando de la visita , que á Enrique , y R o­
berto hicieron Oliva , y su Padre , contando la des­
pedida , que hizo dicho W anton de ellos , dice, no
pudo cumplirles la palabra, que les dio de ir á ver­
los , ni logró este gusto , sino quando llegó el día
de regresarse á su Patria , en el que los abandonó
para siempre.
Tropezó en este escollo el T radudor Italiano
( ó sea el Autor del m anuscrito)de la impresión de
Berna ; y para quitarse de inconvenientes, enmen­
dó la plana, como hizo en otros lugares de los pri­
meros T o m o s, evitando asi las incongruencias de
los dos últimos 5 pero por su desgracia , no se acor­
dó de hacerlo en todas las clausulas , que contrade­
cían á su obra , y haviendolas copiado al pie de la
letra ,dexó patente la suplantación; te daré los exemplos en tres lugares , que tengo ahora presentes.
En el Tomo primero al Capítulo X V . trasladó con
poquísima mutación , y ésta no substancial , aque­
llas palabras, con que empieza uno de sus párrafos,
es á saber : Esta admirable novedad ( habla de cierto
inseélo) fue después motivo de lograr 1 o un largo , y
serio entretenimiento con algunos Monos sabios del País,
haviendo tenido curiosidad de visitar todas las Univer­
sidades de aquellas singulares Provincias, y de conocer

ff 2

xrr

,

,

todos los doBos que tienen los primeros puestos como
largamente referiré , érc. Lo único, que muda el nue­
vo Traductor en esta clausula , es la palabra admi­
rable , á que substituye el epítheto miserable ,que, no

viniendo al caso , creemos yerro de imprenta ; qui­
ta la palabra Monos ,y en lugar de la del P a ís , pone,
del Continente A ntartico. Nada de esto inmuta la
substancia , y no me parece habrá «quien dude,
que promete hablar de las Universidades del Reino
Simiopolitano ; pues esto se le olvidó en sus tomos
añadidos, porque empiezan echando piara siempre
á Enrique de aquellos Dominios á pocos diasdespues
de la boda de L echuga, y por tanto , sin haverle sa­
cado en tiempo alguno de la C apital; y aun quando
le pone entre los Cinocéphalos, tampoco visita mas,
que una Universidad, si esto ha de entenderse por
la Provincia de los Filósofos , yen ella solo unas par­
ticulares Escuelas : Pero esto no es de nuestro inten­
to 5 vamos adelante.
En el Capítulo primero del tomo segundo tras­
lada el nuevo Traductor estas palabras de nuestros
antiguos originales sin la menor alteración ni aun en
lo material: E l escrúpulo en algunas ocasiones de no



revelar secretos de otros me impedia comunicarle
Roberto ) muchas cosas que pedían su consejo mas
que las o tra s de donde dimanaron las desgracias que
me sucedieron después y que acaso huviera podido
evitar mui fácilmente. Demonstrar anse estas verd a ­
des en el discurso de estas Memorias. En sus tomos

;

,

,

,

,

,

tercero , y quarto no hace tal demonstration , ni
hai , por donde inferir , que el ocultar Enrique á
Roberto secretos , que debía descubrirle , fuese el
m anantial, de adonde tuvieron principio sus desgra-

X III

gracias, ¿orno mas claramente se deducirá , de lo
que voi á decir.
En su Capítulo XXI, nuestro XXII, de dicho
tomo segundo copia idénticamente estas palabras:
Esta distinción , que Yo no esperaba , fué para mí
de mucho gus;o i bien que de ella , y de la estre­
chez , que desde el tal lance tomó conmigo este joven
(Tulipán) tupieron origen todas lasfunestas aventu­
ras , que no exercitaron por algunos anos , y me obliga­
ron d detenerme en aquel Continente ; como se vera en
la serie de esta Historia. Pues ,1o primero, que hace
el Autor del nuevo Manuscrito , es contradecirse,
pues desde el principio de su tercer torro destierra
para siempre de aquel Continente á Enrique, expo­
niéndole de orden del Rey en una frágil barquilla,
á que ,ó zozobrdse en un gran Lago , a los confines
de sus Dominios , ó aporrase á las playas de diver­
sos Pueblos bárbaros , que le circundaban ; anduvo
el infeliz á discreción de los vientos , y después de
vários dias, gastados en el viage , y la detención en
una Isla desierta, llegó á las playas del Reino de los
Cinocéphalos, en donde pasó el resto de tiempo si­
guiente hasta la buelta á su Patria ; en cuya relación
no se encuentran aquellos años , que las dichas clau­
sulas del tomo segundo insinúan se detuvo en aquel
Continente de Simiópolis, que es de donde vá ha­
blando , pues fueron en el de Cinofánia , distan­
tísimo de é l, según pinta , por midió de un espa­
cioso Lago , un Golfo,Canal, &c. Tampoco se ve­
rifica , según promete contar en la serie de esta His­
toria , que la amistad de Enrique , con Tulipán fue­
se , la que á este causáse sus desgracias , pues ésta
fiie un instrumento mui remoto : Fue el caso , en
bre-

XIV

breves razones, según el mencionado nuevo T r a du¿T>r cuenta al Capítulo X X X de su Tomo terce­
ro , que la hija del Primer Ministro de Simiópolis
tenía un Novio , el que fue asesinado ( según des­
pués se probó ) por un oculto riv a l, que , sabiendo,
que la galanteaba Tulipán , y la amistad de éste con
Enrique, para ocultar su maldad , dixo, al herirle:
Enrique te d d la muerte *, y Tulipán venga asi sus ofen­
sas. Sobrevivió el infeliz lo bastante , para declarar
las palabras , que oyó al que le acometió , murió al
p u n to , y en la misma noche que todo esto sucedió,
se dió la quexa al Rey , se despachó el Decreto de
estrañamiento, y se executó de mano armada: Qué­
de en silencio , porque no es ese mi asunto , la crí­
tica correspondiente á lo violento de todos estos pa­
sos , de la credulidad tan á primer informe , y de la
debilidad de los indicios para una providencia tan
se ria ; y pasando solo, á lo que hace á mi intento,
me parece , que no havrá,quien de esta relación no
infiera inmediatamente , que la causa del destierro,
y de los consiguientes trabajos de Enrique , fue la
impostura de aquel malhechor , y que la amistad,
que profesaba á Tulipán, solo influyó en ellos , co­
mo instrumento, ó pretexto , que tomó el referido
agresor para disimulo de su atentado , en cuyo ca­
so , si esto era bastante para tenerla por causa de
ellos , lo mismo podia decirse de la habilidad , del
que hizo la espada , con que se executó la muerte;
de la madre, que le parió; ó de otro semejante des­
propósito. Tampoco en el lance , y causa próxima,
que aquí se describe , del destierro de Enrique u n
tervinieron secretos, de cuya escrupulosa oculta­
ción dimanasen sus desgracias¡ pues , aunque se su­
pon-

XV

poriga, que éste sabía los amores de Tulipán, de que
los reveláse , 6 no á Roberto , no se seguía , que el
Monicida no abrazáse el proyecto de rebozar su tra­
vesura de aquel m odo, antes debe presumirse , que
siempre lo huviera asi executado.
N o puedo , finalmente , pasar en silencio lina
corta reflexión en la mutación , que hace en el C a­
pítulo XXI del Tomo primero 5 pues donde se lée
en nuestros originales : Y a haviamos dexado las p elucas: la nueva Traducion (b el manuscrito) enmien­
da : Y a havia dexado la peluca , que no bohí a tomar,
sino quando fu i desterrado de aquel Reino. ¡ Admira­
ble prevención! Que un Hombre , que gastáse pe­
luca , la dexáse olvidada en lo desprevenido , y pre­
cipitado de un lance como el que en breves instan­
tes , se cuenta , pasó por Enrique , ya lo entendería»
pero que una persona, que se peina de pelo proprio,
en lo arrebatado de semejante acaso tenga gran cui­
dado de equiparse de una buena peluca, es cosa que
haría descomponer la encapotada seriedad de un
Catón , si se lo contáran. ¿ Si estaría ya calvo Enri­
que ? Pero para encubrir esta m aca, bastábale un
cairel al modo, de los que usan por acá , los que pre­
sumen de la melena, que no tienen. Mas yá veo , que
para las dos aventuras pelucales, que cuenta de él
después , necesitaba una peluca de cuerpo entero.
Estos lunares, que por mayor te he referido,
son , por lo que mira á hacer con ocer, que el ter­
cero , y quarto Tomo de la referida obra no son la
prosecución de los Viagesde Wanton al País de las
Monas 5 y que los manuscritos, y borradores nues­
tros son los originales, aunque , en lo que tenga de
tu y o , pierda mucho de su natural gracia, pero >me
pa-

XVI

parece , que , tal qual los has trabajado , debes dar­
los al público en agradecimiento del favor, con que
te distingue : Y * por lo que hace á la referida His­
toria del País de los Cinocéphalos , atendiendo á su
estilo fluido, gracia natural, y delicada sátira ,con^
fieso , que no desdice de la pluma de nuestro En­
rique ; por tanto , he llegado á imaginar, que las
que cuenta , son verdaderas aventuras , que le han
acaecido , aunque en otro Viage, que por diver­
so rumbo haría á aquel extraordinario País; y lle­
gando el manuscrito de estas memorias ( por raras
casualidades ) á manos de algún curioso , no haviendo podido encontrar la prosecución de los Viages
al País de las Monas , que vino á nuestro poder, le
insertó , como continuación de esta Historia , po-*
niendo de su pluma la transición de una á otra , y
las enmiendas, que creyó suficientes , para evitar
la nota de inconseqiiencia.
En quanto á lo demás , que expones en tu carta*
no hallamos en tu tercer tomo clausula, que pue­
da ofender á persona alguna en particular , ni pár­
rafo , que parezca , habla singularmente con esos
Países: S i, leyendo uno de tus compatriotas el Ca­
pítulo V I, cree , que pintas las Ferias de su Tierra,
oyéndole un Francés, juzgará, que son las de San
Germán de París : Si en la pintura del Sitio , en e!
Capítulo IX. se presenta á alguno de tus Paisanos un
Aranjuéz, un Prusiano creerá, que vé un Sanssoucí. En fin , no hai diseno , que no sea aplicable á
diversos objetos , ni hai vicio ridiculizado , que no
reine en várias Provincias. ¿ La vanidad , el mente­
catísimo , la preocupación , la insubstancialidad , la
hinchazón , la arrogancia , la liviandad, y quinto*

XVI!

vicios pueden imaginarse , en qué País no están ar­
raigados ? En esta inteligencia, y dé que tú no ha­
ces mas que copiar , y poner en orden , lo que el cé­
lebre Viagero W anton experimentó , y dexó escri­
to de aquellas remotísimas Regiones, conserva tu
intención con la rectitud , que hasta a q u í, y hazte
sordo al grito de la murmuración , y los diélerios,
que , seguramente , no saldrán mas que de la boca,
ó pluma del batallón de viciosos , é insensatos ,á
quienes por semejanza comprehenda aquesta Histo­
ria. Es quanto ocurre , y que mandes, á quien desea
tu bien , como el proprio. =: Boicocéphalolt
Animado de esta c arta , no he dudado dar á luz,
como sacado del verdadero original , mi Suplemen­
to : Confieso ingenuamente la sencillez, con que
procedo, y protesto, como siempre , mi rendida
sumisión al juicio de mis mayores.
G. J. V .D . G .Y .M .

fft

IN -

*V I1 I

INDICE
'• »

DE

LOS C A P IT U L O S
de este Libro tercero.

V _ ^ A P . I. Plan de la Casa del Señor Haya
Fol.
después de la Boda : Trátase también
de los lutos de Corte..........................
I.
Cap. II. Del Mutuo-obsequio de Tulipán,
y la Marquesa de la Mielga....................
Cap. I I I . Del Diálogo que pasó entre R o ­
berto , y Enrique , en que se descubre
el cara&er generalmente hablando de los
Jóvenes Simiopoliranos............................
2 J.
Cap. IV . Determina Enrique acompañar á
Tulipán en su viage al Real Sitio..........
3 1.
Cap. V . De los Escritores públicos..........
44 .
Cap. V I. Ajusta Tulipán su viage para el
Real Sitio.........................................................
5$.
Cap. V II. De los discursos del Señor Moral.
69.
Cap. V III. Siguen los discursos del Señor
M o r a l . . . . . .................................................
83*
Cap. IX . De la escuela pública , que tenia
en el Real Sitio el Do¿tor Tam arisco.. . .
104.
Cap. X. Convite que tuvo Enrique para
comer en casa de la Marquesa de la Cas­
taña...................................................................
127*
Cap. XI. De las aventuras de Tulipán , y
sucesos de Ajenjo y sus paisanos............
141*
T
Cap.

XIX
Cap. XII. Del destierro de Enrique , y Tuli­
pán ; y camino que emprehendieron.. . .
Cap. XIII. De la prisión de Enrique, y T u ­
lipán en una Aldea al paso de su V ia g e ..
Cap. X IV . Llegada de Enrique , y Tulipán
á una Universidad.....................................
Cap. X V . Observaciones acerca de las C ien­
cias de aquellas Provincias......................
Cap. X V I. Prosigue la materia del C apí­
tulo antecedente...........................................
Cap. ultimo. E n riq u e,y Tulipán son asalta­
dos de una tropa de Vandoleros.............

184*
2°o»
2 II*
224*
2

37*

V IA -

'

Y

,

r> ;

>\

■ ■

.

..


r î :



.'T



• '

'. W ;

f

Fol. i

SUPLEMENTO,
O SEA

TOMO TERCERO

DE LOS VIAGES
D E

ENRIQUE W AN TO N
A EL PAIS DE LAS MONAS.
t ? .....- - ■



CA PITULO PRIM ERO .
P lan de la casa del Señor H aya después de
la boda : Trátase también de los lutos
de Corte.

N

^ O respiraba otra cosa , que profusión , ale­
gría , y satisfacciones aquellos dias inmediatos á la
boda el palacio del Señor Haya ; oficiosa Mada­
ma Espina esraba hecha una pura diligencia, sin
que en la propria, y la nueva familia huviese asun-

A

to.

a
VIAGEs
to , que ella permitiese pasar por otra mano qué
la suya 5 disponía el ceremonial de las visitas 5 te­
nia lista del orden , con que havian de pagarse;
fabricaba en su desbaratada fantasía el tren , con
que el primer dia debian salir al paseo los nuevos
Esposos ; era el único árbitro de convidar á co­
mer la sopa ( como ella decía en su lengua Mona )
á los que eran de su agrado ; en una palabra ,d ió
rienda á su genio dominante , para que ninguna
otra persona de la casa interviniese , aun en la
mas ridicula menudencia. La Señora Lechuga se
iba disgustando del despótico gobierno de su Ma­
dre 5 pues desde el primer dia de casada quisie­
ra haver tomado á su cargo plenamente la direc­
ción de su familia. El Señor Nuez M oscada,y su
Suegro, aunque todo lo conocían , sufrían con pru­
dencia , porque la dulzura del uno , y otro ge­
nio repugnaba á qualquier rompimiento. Los Hi-i
jos del Señor Haya , especialmente mi amigo T u ­
lipán , divertidos fuera de casa , como solo estaban
presentes á la hora de comer , cuidaban poco de
lo que en ella pasaba. Roberto , y Y o , sin incluir­
nos en las materias domésticas , gozábamos los bue­
nos ratos, que daba de sí el tiempo, y echába­
mos el cuerpo fuera , quando los asuntos , que se
trataban , no eran de nuestra inspección. Los cria­
dos , y criadas , finalmente , de una , y otra fami­
lia estaban en continuas reyertas ; los antiguos que­
rían mandar en calidad de tales á los nuevos , y es­
tos se defendían con el común , no me toca , que
tanto reyna , en donde hay muchos ; y todo pa­
raba en perpe'tuos chismes, que ambas Señoras
oían con la atención mas profunda , trasladando-

W

D E
ANTON.
3
los del oído al corazón, para que, poco á poco in­
dispuestos los ánimos , rebentase la mina, qua^do
menos se pensase, con desasosiego de todos los de
aquella casa , y general escándalo del pueblo. Es­
te era puntualmente el plan de la casa del Señor
Haya en aquella sazón.
Pero el asunto , que mas ocupaba la atención
de aquellas Monas era la paga de visitas de N o­
via : Todos los dias se suscitaba una qiicsrion so­
bre el ceremonial: Fue muy reñida , la que se di­
rigía al orden , con que havian de pagarse ; por vo­
luntad de la Señorita, la primera debia ser á la Mar­
quesita de la Remolacha ( que también hay Títulos
en aquellos países con tanta abundancia como en
nuestra Europa , aunque hasta ahora no se ha
ofrecido nombrarlos) hermana del N o v io , y por
tanto de la primera obligación ; porque aunque ha­
cia poco tiempo , que por medio del matrimonio
havia la dicha salido á vo lar, y no podía saber
mucho de la ethiqueta Mona , por quanto estaba
criada al lado de una A buela, que cansada de las
locuras de su Juventud , la havia tomado por el
opuesto extremo , de una impertinente , ridicula
austeridad 5 no obstante , una venerable quintaño­
na , tia de su marido , vieja de mala gana, de las
muchas , que hay de semejante jaez en aqu lia me­
trópoli , que á fuerza de arrebolarse , y estirar sus
arrugas quieren engañar al público , que se rie de
sus extravagancias , la havia tomado á su cargo pa­
ra quitarla la corteza , y ponerla en el tono del
gran mundo ; ésta , sin duda , con ayre magistral la
haría conocer la gravísima falta , que se cometía,
si no se efectuaban las cosas, como meditaba su cuA 2
ña-.

V

4
I A G E S
n ad a, y el execrable atentado contra la respetable
ceremonia del estylo corriente 5 pero al desembara­
zado genio de Madama Espina nada impedia , pa­
ra hacer , y gobernar , lo que era mas adequado
á sus caprichos 5 y asi á pesar de las reconvencio­
nes de su hija , dispuso la primera visita para M a­
dama Cambronera ; era esta Señora viuda del her­
mano mayor de Madama Espina , que havia po-*
eos años, que havia muerto , y fue un Ministro
de crédito en aquella Curia ; Mona ya de abanzados dias , de pocas, y mysteriosas palabras , y de
una seriedad fastidiosa , capdz de imponer sugecion aun á dicha Madama Espina , que es quanto
puede decirse. Rechinando la hija , huvo de dar
gusto á la madre tanto en aquel d ia , como en los
siguientes, de lo que se originaron mil disgustos,
y quexas, á todas daba salida la m adre, hasta que
llegó el negro dia , que traxo el mas difícil caso,
el asunto mas intrincado, y la materia de mayor
peso , que podía ocurrir en el largo tratado dei
crítico ceremonial Mono.
Estaban disponiéndose la Novia , y su Madre
para ir aquella noche de visita á casa de la céle­
bre Madama Zanahoria ( de quien repetidas veces
se ha hecho mención ) quando subió un Lacayo,
y av isó , que su ama Madama Cebolla esperaba á
la puerta licencia para hablarlas dos palabras , y
que suplicaba , no se escusasen , antes bien que Ja
recibiesen como se halláran, porque el negocio á
que venia , era arduo, y no daba espera : Luego
que les fue intimado , entraron en un cuidado
m uy grande , porque el general concepto de doc­
ta , que tenia Madama Cebolla , acreditaba la du­
da

DE W A N T O N .
5
da por de suma importancia 9 y dificultad : Aun­
que Madama Espina estaba muy pagada de su tra*
bajo , temió errar la resolución , quiso asesorar­
se , y envió un p ag e, para que qualquiera de los
d o s , Roberto , ó Y o , el que mas proporcionado
estuviera, entráse en su gabinete , y resolviera el
caso según el conocimiento que ya haviamos ad­
quirido del país 5 Roberto havia salido , y asi fui
Yo , que aun me hallaba en casa , quien asistió
á la conferencia.
Ya havia entrado Madama Cebolla ,qnando Yo
llegué ; la que después de las formalidades de ta­
bla , propuso en breve su consulta en estas, 6 se­
mejantes palabras: Ya sabes , H ija, el genio burlón,
y desahogado de mi amiga Zanahoria; Yo te con­
fieso ,que la temo , y no quisiera darla causa, de
que se riese de mi : Acabo de tener recado de con­
vite s u y o , en que me ruega , la acompañe á una
pequeña diversión, que hoi previene en su casa
con motivo de recibir de Novia á tu hija. No pue­
do faltarla , pero en la duda , que me ha ocurri­
do , he querido venir á consultarte para hacer lo
que tú , y tu hija tengáis ánimo de executar : Es­
ta es , que , como no ignoras , está la Corte de lu­
to , y me hallo perplexa acerca del trage, que
deberé llevar 5 ir de luto á un bayle, y á una visi­
ta de Novia , me repugna ; ir de gala tiene la con­
tra , de que lo reparen , y se rian á mi costa; con­
sideradas estas , y las demás importantes , y pro­
fundas razones , que por uno , y otro lado pudie­
ran alegarse, respóndeme , que deberémos hacer.
N o era el asunto tan frívolo ( como acaso pa­
recerá á algunos de mis le&ores) que no produ-*
xe-i

6

VIAGES

xese la mas sería meditación en el entendimiento
de las M onas: Suspendióse Madama Espina para
decidir con mejor acuerdo ; callaba Madama Ce­
bolla ; y la Novia > como muchacha al fin , decia
mil despropósitos acerca de los insuperables esco­
llos , que por todos lados encontraba. No quiso
antes de oirme meter el montante Madama Espi­
na , y asi todas me rogaron , dixese mi parecer:
Peligrosa materia , y delicada e s , dixe , mezclarnos
en las particularidades de la ethiqueta , ó ceremo­
nial , que deben observar las Señoras ; pero med ’ante , que el presente punto de lutos no comprehende solo á éstas, sino también á los Caba­
lleros Monos , diré sencillamente, lo que alcanzo:
Este , según tengo entendido , es un duelo por un
Principe, que ni aun parentesco tiene con el Sobe­
rano de estas Provincias , y por tanto , de mera
ceremonia ; á esto se añade , que al presente se ha­
lla la Corte en el Sitio 5 con que no parece , que
la falta de este cumplimiento pueda ser tan nota­
ble , como se exagera : Pero demos de barato, que
el quebrantamiento de esta dolorida demonstracion
fuese un insufrible defeéto, esto debería enten­
derse con aquellos sugetos, que componen lo for­
mal de la C orte, cuya entrada en Palacio los con­
stituye en la observancia de semejante ceremonial;
pero los que no tienen en ella otra intervención,
que la de vivir en la Capital, por mas circun­
stanciados , que sean por sus familias , ó empleos,
se hacen , á la verdad , risibles, quando se muestran
tan sentidos por la muerte de un personage , que
ni aun saben quien fué ; y no os parezca , que es­
ta es impertinente nota de un Estrangero, sino
efec-

D E

W ANTON.

7

efecto de una tan garrafal ridiculez , que se vie­
ne á los ojos de qualquiera. ¿ N o queréis , que me
ria , haviendo sabido , que ayer ( día , en que se
publicó el luto ) no quiso Madama Batata salir al
paseo con su prima la Marquesa , porque la Mo­
dista no la havia trahido la gran cofia empavesa­
da de negro , siendo a si, que el dia anres, me
consta , había puesto en el Parte ( y no es el pri­
mero ) un memorial, pidiendo á la liberalidad del
Soberano una limosna, que fuese ayuda de costa,
para mantener sus precisas obligaciones ? ¿ Cómo
queréis , que todo sugeto sensato dexe de dar car­
cajadas , al ver repetidisimos exempiares, como el
de ese muñeco de enfrente de casa , que porque
come trescientos ducados del Real erario , que ga­
na en una Oficina , adonde desde su ante-sala le
trasladó su amo , salía , havrá dos horas , con un
luto mas reverendo , que el que pudiera vestirse
un Gefe de Palacio , pues aun la contera del espa­
dín llevaba forrada de bayeta negra ?
Luce mas el despropósito de semejantes men­
tecatos á vista de un gran número de personages
graves , que ó por su calidad , ó por sus empleos,
componen una respetable porción de la Ciudad,
y con todo eso , como no tienen su destino in­
mediato al Soberano , se desentienden de la que
solo es ceremonia de C o rte ; bien públicos están
los exemplos; con los empleos mas visibles de fue­
ra de Palacio compite el del Señor Haya 5 la no­
bleza del Señor Nuez-Moscada es délas mas so­
bresalientes de estas Provincias ; el Señor Peregil»
primo de Madama Cebolla , une á la gravedad de
la judicatura el lustre de su nacimiento, y con to-

V

8
I A GES
do e so .. . . Ya entiendo donde vais á p a ra r, repíta
có Madama Espina , impaciente al ver , que mi ra­
zonamiento no se adequaba á sus ideas; nos pro­
ponéis exemplos de dentro de nuestras casas , para
que con mayor fuerza prevalezca vuestro d if a ­
men ; pero haveis de saber , que si ellos , y sus se­
mejantes , por el capricho de una afe&ada modera­
ción , no quieren seguir los estylos de la Corte , no­
sotras , que estámos ( gracias al Cielo ) dotadas de
un superior espíritu para despreciar la mordaci­
dad de los mal-humorados críticos , conocemos,
que no vamos decentes á las concurrencias públi­
cas sin atemperarnos al uso, y vestirnos como nues­
tras iguales : Además de que no será estraño creer,
que muchos por la singularidad de no hacer lo que
los demas de su clase , tendrán mas vanidad de no
vestirse de luto , q u e , los que indebidamente se en­
lutan , de ponérsele.
N o es mi ánimo , querida mia , dixo Mada­
ma Cebolla , reprobar tu dictamen , pero no pue­
do negar al mismo tiempo la razón del Señor En­
rique ; y de aqui es , que aparece la misma duda,
que al principio de nuestra sesión; y mediante á
que el tiempo insta , y que de aqui no he de par-^
tir , sin que lo resolvamos , quiero proponer, lo
que prontamente me ha ocurrido; esto es, que va^
mos vestidas de luto con cabos de gala ; quiero
d e c ir, las batas negras, y los adrezos de diaman­
tes , porque de este modo se logra unir los senti­
mientos de la Corte con las alegrías de la boda.
N o se puede ponderar quanto celebraron aquellas
buenas Señoras el hallazgo de Madama Cabolla en
la tal quimera , 6 adorno, que inmediatamente detei>

DE W A N T O N ,
9
terminaron se ábrazise , y publicáse como nueva
moda con e! nombre de vestido de Galiluto. Quien
mas aplaudió tan delicado pensamiento fue la N o­
via , porque por este medio saldría á relucir el rico
adrezo de diamantes, con que á costa de un es­
candaloso número de pesos la havia engalanado
el Novio el día de la boda. Por último se despidió
Madama Cebolla , dexando sumamente alegres á
sus am igas, de quienes me separé , encaminándo­
me a mi quarto para soltar los diques a la risa con
mas libertad, en compañía de mi Roberto, y á
costa de aquellas mentecatas.
Llegó por fin la noche , y á la hora regular
nos dirigimos Roberto , y Yo , en calidad de con­
vidados , á casa de Madama Zanahoria , a quien,
como á rodas sus amigas, haUimos adornada según
■el nuevo ceremonial ( que en tan breve tiempo
corrió de una Mona en otra la decisión de la sa­
pientísima Madama Cebolla ) solo la Condesa de la
Llanta , por haver estado todo el día en una casa
de campo ti divertirse., ignoraba la promulgación
de la nueva pragmática del Galiluto , por lo qual
se Ríe á la visita cubierta de los mas lúgubres ata­
víos ; pero gracias á la adividad de la Señora de la
casa , no cometió el grave defe&o de funestar el es­
trado , porque saliendola ai encuentro en la antesala,
y noticiándola el moderno establecimiento, pudo
disponerse su escondite en un quarto reservado has­
ta que volviese un lacayo , que envió á su casa por
los diamantes suficientes para poder comparecer en
tan brillante congreso.
Entre los Monos solamente los Militares, dos,
ó tres Ministros provectos, y otros tantos arreó­
la
da-

IO
VlAGES
dajos de ellos , esto es , pretendientes de plazas
del ministerio, por contemporizar con sus mayo­
res , eran los que nos acompañaban sin luto ; pe­
ro los de el restante número ( que era grande ;al
olorcillo del bayle ) estaban , según me pareció por
el trage , sumamente sentidos, pero no tardé min­
cho en deponer mi falsa opinión , porque luego
que se acabó , lo que llaman bayle serio , y co«menzó la broma , y mezcla de los dos sexos, fuié
para mí un espectáculo de gran diversión ver saJta r, patear , y dar muestras de la mayor alegría
á toda aquella porción de Moni-doloridos. Prolon­
góse la tal especie de locura á compás hasta una
hora incomoda , según costumbre , y finalizada,
nos retiramos acompañando á las Señoras de casa;
y en el camino notámos, mediante una, üotra inidire&a , que no iban acordes los ánimos de Hija,
y Madre.
- Fueron estos presagios del próximo rompimien­
to. Madama Lechuga deseaba vivamente separar­
se de su Madre, para regentar su estado indepen­
diente , y asi al primer chisme , que la traxo una
criada, tomó el partido de su familia ;Madama Es­
pina defendía la suya ; enardeciéronse los ánimos,
crecieron las voces , alborotaron la casa , y escan­
dalizaron la vecindad ; acudimos todos asosegará
acuellas dos tigres; á porfía querían informarnos
del principio de la reyerta , pero cada proposición
era origen de nuevos gritos; imposible fue averi­
guar la verdad de la causa accidental de la qui­
mera ; la substancial, y motiva no se nos ocultaba.
En una palabra ( prorrumpió Madama Lechu­
ga hablando con su Marido ) Yo no puedo aguan­
tar

DE

W ANTON.

II

tar mas á mi Madre 5quiere ser despótica ; si man­
do á mis criados , siempre encuentra motivos de
reprehenderme , y es porque no haya otra que man­
de en casa 5 si vienen visitas á mi quarto , no las
halla por convenientes, y si no fuera faltar al res­
peto de Madre , diría , que mas que zelo es envi­
dia ., porque no van al suyo , como si de esto fue­
se otra la causa, sino que ha nacido treinta anos
antes que Yo $por fin , no hai en mí acción , que
no note , ni respiración , que no me cuente. M i
libertad no debe ser tyranizada , ni sufrir dos due­
ños ; luego que te di la mano , me constituí baxo
de tu obediencia, y asi salí de la familia en que na­
cí >para pasar de un todo á la tuya. Esto , y mi so­
siego no es posible, sin que separemos absoluta­
mente la casa , porque dos tocas , y un hogar se
avienen mal 5 conozco > que el gasto será grande
por haver de comprar todo el mueble correspon­
diente , pero no estamos tan atrasados, que no pue­
da hacerse sin grave dispendio $ y en fin , si algo
te empeñases, mas vale, que sea por esta cau­
sa , que por la de mis funerales , que sin duda lle­
garían muy presto , si permaneciera mas tiempo
en tan amarga constitución; y asi ten entendido,
que esta noche no se ha de verificar , que duer­
mo en esta casa. N o fue fácil que mudáse de dic­
tamen ni por los partidos, que el Padre la hacía,
ni por las juiciosas reconvenciones del Señor NuezMoscada , ni por nuestros ruegos : Lo m as, á que
se la pudo reducir fue , á que no saldría de casa de
sus Padres , hasta que se la pusiera la suya , con
condición , de que fuese muy breve el plazo , y
con t a l , de que mientras se cumplía , havia de esB 2
tau-

12
V I AG E S
tarse retirada , sin salir por motivo alguno al quarto de su Madre 5 cuya propuesta cumplió tan exac­
tamente , que ni aun para comer dexaba su gabi­
nete. El pobre Marido andaba desasosegado , ya
solicitando muebles, y ya procurando casa propor­
cionada para su habitación , por darla gusto, por­
que en este intermedio no se la podía ver la risa,
j A qué extremos no llega la obstinada voluntarie­
dad de una Mona consentida , y mimada l
C A P I T U L O

II.

Del mutuo-obsequio de T u lip á n ,y la Marquesa
de la Mielga,

D

E día en dia havia ido creciendo la amistad,
con que me trataba Tulipán , que era , como ya
se ha dicho , el Hijo menor del Señor Haya ; y al
mismo paso se iba acercando el tiempo , en que
havia de experimentar el cumulo de desgracias, é
incomodidades , que me exercitaron en aquellos
países r No es mi ánimo fastidiar á mis le¿tore,s,
particularizándolas en estas Memorias , y asi solo
pondré , como por mayor aquellas , que tengan
conexión con el hilo de la Historia. Era consequeneia de esta estrechez hacerme Tulipán partí­
cipe de todos los secretos de su corazón , y de las
pasiones , que le agitaban ; y mi fidelidad en el si­
gilo en tan alto grado , que ni aun con Roberto
los confería. Gran necedad eomití en la observan­
cia de tan delicado punto de honor , pues él me
acarreó mi precipicio j pero lo conocí quando no
tuvo remedio. Como Yo deseaba una instrucción

á

W

D E
ANTOki
13
á fondo de las costumbres , y demás circunstan­
cias de aquellos extraordinarios países, y lograba
ésta , mediante la grande introducción, que tenia
Tulipán con toda clase de personas , me era for­
zoso , por darle gusto , contemporizar muchas ve­
ces , y acompañarle contra mi voluntad.
El mal h u m or, que reynaba aquellos dias en
las Señoras de casa ; el sentimiento del Señor Ha­
ya 5 el desasosiego de su Yerno 5 el atropellamiento de los criados 5 y la precipitación , y bulla de
la mudanza, no hadan la mejor acogida dentro del
Palacio $ con que agregadas estas incomodidades
á la costumbre de Tulipán , de dar la mayor parte
del tiempo á sus devaneos, se puede considerar su
poca parada en él. Una de sus mas preferidas v i­
sitas > 6 por decir lo mas cierto , la prin cipal, era
á la Marquesa de la M ielga , joven hermosa, pe­
ro boba 5 r'ca , pero presumida $ bien nacida , pero
mal criada 5 estaba casada con un Caballero M o ­
no , juicio'O , prudente , y arreglado. N o era este
el único casamiento de esta especie en aquella M e­
trópoli ; dentro de casa teníamos otro poco mas,
ó menos ; y fuera noté tantos, que parece , que de
proposito buscaban tan discorde contrapunto. Era
mui común en ellos por consiguiente andar á pa­
so igual la tolerancia , y la locura. N o quiero mo­
lestar con largas reflexiones, y episodios, en que,
deslizándose tal vez la pluma , se descubran retra­
tos demasiado al vivo ; pero considérese qué di­
latadísimo campo me ofrecía este punto.
El Marqués su Marido , no zeloso , sino hon­
rado , y con arreglo á sus obligaciones, la impedía
ya con seriedad, ya con blandura el freqüente tra­

to

±4V 1AGES
to con mi Amigo. No ignoro , la decía , que Tu­
lipán es de igual clase á la tuya ? tampoco pongo
duda , en que conoces mui bien las circunstancias,
con que naciste } pero ¿ será esto bastante escu­
do para el embate de un Monito , cuya desbara­
tada cabeza está bien señalada en la Ciudad ? ¿Con
qué idea solicita tu oído , y es continuamente tu
sombra dentro , y fuera de casa ? ¿ Qué materias
tan graves, y dilatadas tiene que conierir contigo?
i Aquellas miradas á hurto , aquel sonriso, y á veces
aquella afeitada languidez de espíritu , quando no
se te puede aproximar por la concurrencia de otras
visitas, qué significan ? ¿ Si no hai malicia en este
trato , y quanro se habla es inocente , á qué con­
duce el secreto , con que se embozan las palabras,
y el mysterloso artificio , con que se aparenta que­
rer encubrir las acciones ? Pero quiero por este ins­
tante , solía añadir el Marqués , darte de barato,
que no haya mas, que una sencilla recíproca amis­
tad ( por tu parte nunca me he hecho ni por pen­
samiento la ofensa de juzgar diversamente ) y que
todos los demás aparatos se dirigen á una necia
vanidad de hacer creer otra cosa distinta , de la que
en realidad hai, y á dar como en rostro al res­
to de los Monos , de que no son dignos de lograr
aquella distinción , y por ranto , que deberían rebentar de envidia ; Fuera de que tan insolente os­
tentación , con quien está ya con un indisoluble
Fizo unida á otro dueño, es á todns miras into­
lerable 5 i será posible , que , los que ven > y oven
tales extremos, se pongan unánimemente de acuer­
do , haciéndose cargo , de que son solo pasatiempo
aquellas demonstraciones ? Seguramente , que no:

D E W ANTON.
I ?
Está cierta de que el escándalo de estas pretendidas
inocentes amistades es público 5 Yo lo o'go , y tal
vez lo hablo de otras M onas; no tienes tú salvo­
conducto alguno , que te ponga á seguro de los pa­
receres del vulgo ; no hai d u d a ; tu opinión , y
Ja mia padecen un descalabro gravísimo 5 en esta
lastimosa constitución , ya considerarás , que tú
debes dar de m anca esa distracción , y que Yo
de ninguna manera te la debo consentir.
Aunque no eran mui despejadas las luces de
la Marquesa , se hacía por entonces cargo de la
razón ; tan de bulto estaba 5 formaba nuevos pro­
yectos , y establecía en su imaginación un méthodo de vida mas arreglada ; un dia , 6 dos solian
durar tan buenos propósitos , porque , como mi
Amigo Tulipán andaba á sombra de tejado hur­
tando el cuerpo de la vista del Marqués , la vi­
gilancia de éste no daba lugar, á que diariamen­
te pudiera aquel hablarla ; pero apenas lograba es­
ta satisfacción , quando rodaba toda la máquina,
sin que quedáse otro freno á aquel licencioso co­
mercio , que un miedo servil, y baxo.
N o pasó mucho tiem po, sin que lograsen con
mas sosiego su amistad. Fué el caso , que aquel
Soberano se hallaba en un ameno Sitio, digna re­
creación de su grandeza , que está no lexos de la
C apital, adonde iba á divertirse seguido de su Cor­
te por algunas temporadas 5 y teniendo el Marqués
un distinguido empleo dentro de Palacio , tuvo que
m archar á cumplir su servidumbre. O fuese por­
que no le parecía proporcionado su aloxamiento,
ó porque consideró, se le habían de originar al­
gunos gastos, que no podia soportar por los em­
pe-.

I6

Ví AGES

peños, que havia contrahido su casa , que eran
grandes, determinó no llevar consigo á la Mar­
quesa. Hizo ésta mui bien su papel de sentimien­
to por la ausencia, suspiró , y encargó la diaria
correspondencia para consuelo de su soledad.
No bien havia vuelto la espalda el buen Mar­
qués , quando ya estaba consolando Tulipán á su
querida , y desembarazados de todo obstáculo , sol­
taron las riendas á su pasión , haciendo público su
mutuo-obsequio ( con este nombre cohonestan allí
aquellas singularidades mui comunes entre Monos,
y Monas. ) Largas horas de La mañana , tarde, y
noche gastaba mi Amigo en aquella distracción , y
lo peor era > las que me hacía perder por acom­
pañarle , siendo para mí aquel un objeto desagra­
dable por rodos motivos; prescindiendo del pa­
pel tan desayrado , que Yo allí huviera hecho , á
haver sido otro Mono como él ; pero como me
consideraba de una clase en todo superior , solo
me servían de diversión , y pasatiempo las demom
straciones ,que presenciaba : La publicidad , y des*
caro de éstas fue cundiendo en tanto extremo, que
ya en qualquiera Tertulia , y en toda concurren­
cia , especialmente de la Nobleza , siempre que se
nombraba á Tulipán , se añadía sin rebozo , el ob­
sequiante de la Marquesita de la Mielga ; y lo mis­
mo de parte de la Señora.
Claro está , que estas voces havian de llegar
al Sitio , y penetrar el corazón del pobre Marqués,
el qual, consultando con su prudencia el sesgo, que
debería tomar en asunto tan delicado, determinó
fingirse gravemente enfermo para deslumbrar á los
murmuradores, y pretextar decente , y justa causa

D E W ANTON.
I7
de la precipitada marcha , que ideaba ,d e lia Mar­
quesa : Fió todos sus pensamientos a un criado
mui antiguo , y de ley , que le havia educado ; hizole entrar en un co ch e, y le instruyó , en lo que
havia de practicar : L legó éste á la Ciudad , y executó tan bien su p apel, que enterneció á su Ama,
la qual creyendo no encontrar ya vivo a su Ma­
rido , quando Uegáse , no tardó en marchar des­
de el arrivo del criado mas tiempo , que el pre­
ciso para enganchar otro tiro de Muías , que ha­
via prevenido cuidadoso. N o obstante el sobresal­
to , que havia causado á la Marquesa la noticia,
ocasionado ( si hemos de creer , á lo que en su au­
sencia decían sus Am igas) no del cariño , que te­
nia al Marqués , sino de que con la muerte de és­
te se la acababan las proporciones de triunfar , y
lu c ir , por quedarla solamente una reducida viude­
dad ; y no obstante también la aceleración de su
partida , no se la olvidó dar parte de todo á su
obsequiante por medio de un papel.
Era una de las diversiones , que por entonces
teníam os, la concurrencia después de comer a una
de aquellas casas, de que ya se ha hecho mención,
en donde tiene sus delicias un numeroso concurso
de personas de todas clases , que con libertad ha­
blan , de lo que no entienden , disputan mil dispa­
rates , y se deleitan en beber aquella agua de car­
bón hirviendo : La siesta, pues , de la infausta au­
sencia fue una , de las que con mas diversión , y
bulla se estaba pasando el rato , no siendo T u li­
pán el último en dar su parecer en las materias,que
se trataban , a quien oían con gusto , ya por la
distinción de su nacimiento f que hasta en las ope*
C
ra-

I8

V 1A G E S

raciones del entendimiento ha pretendido superiori­
dad ) ya por cierto aire, y gracejo , que daba á
las palabras , con que divertía á los concurrentes.
Entre los muchos , que aquella tarde compu­
sieron la tertulia , fueron los mas distinguidos cier­
to Capitán inválido , cargado de años, y cicatri­
ces , tan pesado como puerco 5 un Teniente , que
de Sargento havia llegado á aquel grado , de que
se infiere , no era niño 5 dos A lféreces, que acaba­
ban de apearse , después de haver mal digerido quatro elementos de Mathemática, con los que , reves­
tidos de bachillería , se las querían apostar en to­
dos asunros á la mas acendrada , verdadera ciencia»
y unos quantos Cadetícos con tanto afeite , y com­
postura , como la mas delicada Dama 5no tenían es­
tos rales paz con sus huesos ; andaban por la sala
con los pasos desconcertados , el sombrero puesto
al revés, ó en una oreja , agarrado con Ja mano iz­
quierda el espadín sin sacarle del viricú , la punta
adelante , ó hácia arriba , y la mano derecha sobre
el cuello, ó por debaxo del brazo del inmediato
compañero 5 uno musitaba desenronadamente una
contradanza , otro ensayaba algunos pasos de bai­
le , otros secreteaban acerca de asuntos no los mas
honestos , según de una , u otra palabra se podía
traslucir 5 por últim o, mas parecían aprendices de
los primores del estrado , que novicios de la es­
cuela de la campaña.
Tocóse la conversación del poco sueldo, con
que estaba dorada su carrera , y hacían unas cuen­
tas tan ajustadas, que no quedaba á los subalter­
nos cosa alguna de él , si havian de comparecer
al público con todo el aparato de su clase en lim­
pia

D E W ANTON.
Ip
pía media , zapato siempre lucido , rica camisola,
afeitado diario , peinado de dos horas de tocador,
aguas, perfumes , y semejantes zarandajas, indis­
pensables , á quienes por profesión siempre han de
estar rindiendo bellezas , sentándose en el estrado
mezclados con el bello sexo , tomando ya de una
falda el abanico , ó la caxa , ya la mano de otra
Mona menos escrupulosa con pretexto de admirar
su sortija , y finalmente demonstrando el buen gus*
to en dar su voto acerca de peinados, trages, y
quanto pertenece al femenil adorno.
El buen Oficial Ex Sargento sumaba de otra
suerte , y con partidas mas juiciosas , en su cabe­
za sacaba la cuenta de que , con lo que el Prínci­
pe les tenia señalado , es cierto , no havia para vi­
cios , brillanteces, y galanteos > pero sí para vestir
sin pom pa, y comer con sobriedad , y que aun es­
ta partida sobraba , á los que continuamente pro­
bando de uno , y otro cocinero , se ahorraban de
encender lumbre en sus casas : Replicaban los del
partido contrario , mezclando algunas indire&as,
que disimulaba el Teniente con prudencia : Encen­
dióse la disputa, y quando mas alterada estaba,
dió un grito el Capitán Pimentón (este era su nom­
bre ) y asegurando el alicaído sombrero sobre el
pelucon desgreñado , empolvando la casaca, y sus
contornos , dixo : Por vida del Rey mi Amo , que
no puedo sufrir á muchos Monos de la moda. ¡ C ó­
mo quisiera haverlos experimentado en la campaña,
especialmente en el célebre Sitio , y rendición de
M onim bourg, por ver como con estos mondadien­
tes, que cuelgan del lado , se defendían de treinta
mil desesperados M onimbourgueses, que haciendo

C2

una

10
V IAGES
una salida, de la plaza, asalriron nuestras trinche­
ras á las se is, y diez minutos de la mañana ! Ala­
bo , dixo uno de líos Mathemdticos reden-im pre­
sos , la exactitud de la noticia , aunque estraño , que
de plaza , en que no caben mas que tres mil , sa­
liese un número tan excesivo. ¿Qué sabéis vos,
Señor Alférez? respondió con roño de superiori­
dad nuestro Pimentón ¿ pretendéis entenderlo , so­
lo por haverlo visto en el mapa , y por haverlo leí­
do en un libro lleno de patrañas, mejor que Yo,
que he dormido, mas bien dixera he velado , de­
lante de sus murallas tres meses, y siete dias ? Vuel­
vo á decir , Señores , que Yo celebrára ver si bas­
taban todos sus pañuelos , empapados en agua de
olor, para sufrir la hediondez de los cuerpos muer­
tos, que quediron en el campo en la sangrienta ba­
talla de Monotumba ; por cierro , que iba Yo , á
otro dia al amenecer , mandando una manga de Fle­
cheros , quando : : : Interpúsose el otro Alférez,
que havia estado callando , con una conversación
impertinente, d'ciendome aparte : Si dexamos á és­
te pesado baladrón , que haga la relación de sus
servicios, que estamos fatigados de oír cada dia,
será cuento de nunca acabar : C onocí, que rodos
estaban hechos del ojo para este efe&o, porque
cada vez , que el Capitán solicitaba seguir su re­
lación , suscitaban especies distintas, hasta que haviandole hecho callar , de una en otra vinieron á
la murmuración de la administración de justicia,
que es, en lo que experimenté , que por lo general
acababan tales disputas : poníanse de acuerdo acer­
ca de la mala versación de los Jueces , y ambicien
de los Curiales 5prendían , y ahorcaban con brazo

D E

W

ANTON.

21

militar , á quantos les venían á la imaginación ; por
fin abrogaban leyes , y establecían otras de nuevo
con tantos despropósitos, quantos es regular , que
diga , quien se mete , en lo que no entiende.
Ya deseaba separarme de aquella.concurrencia,
quando entró por la sala un mozo ,de los que allí
asistían ( que son á proposito para semejantes em­
bajadas) y llegándose hacia donde estábamos, hi­
zo una seña al disimulo á Tulipán , para que sa­
liese ; Y o hallé el cielo abierto , quando se levan­
tó , pues marchando detrás de é l , sin despedirnos
de persona alguna, logré dexar aquella conversa­
ción , en que havia de haver sido forzoso mez­
clarme , contra mis designios de oír , ver , y ca­
llar. Salimos á la puerta, en donde estaba esperan­
do una mugrienta V ie ja , que mysteriosa , y me­
dio trémula separó a un lado á mi compañero , y
amigo , y con mil ademanes , mirando recelosa á
todas partes , sacó de entre el jubón , y su curti­
da arrugada piel un villete bien cerrado , que le
entregó , aprentandole la mano con el esqueleto de
Jas suyas , y soltando una asquerosa marea de sus
ojos , y narices.
N o dexó de sobresaltarme aquel espe&áculo,
Conceptuando , que aquella espía del Infierno trahia , según las señas , alguna infausta noticia á T u ­
lipán 5 y mas creció mi cuidado , quando acaba­
das de leer las cortas clausulas del papel , le ad­
vertí demudado , y sorprchendido ; ya pensaba en
acometer á la maldita V ie ja , para que me declaráse la novedad, que tanto estrago havia causan
d o , quando con un profundo suspiro volvió de
su suspensión el disuahido Joven , habló ai oído

V

11
I A G E S
á la mensagera, y sacando algunas monedas, la
agasajó , y despidió inmediatamente.
¡ A y , amigo mió! me dixo Tulipán , luego que
salimos a la calle; ¡ a y , amigo mió ! ¡ qué lance tan
apretado para m í! Mirad ese papel, mientras Yo
acabo de recobrarme : Leíle , y v i , era de la Mar­
quesa , en que le avisaba su precipitada marcha
por orden de su Marido , con motivo del grave
accidente , que le havia asaltado. No es causa , le
dixe , á mi parecer,para tan grande conmoción es­
te papel , que acabo de registrar ; bien conozco
sentiréis la ausencia, de quien tanto estimáis , pe­
ro no es esta una desgracia de primer orden. ¡ A y !
replicóme, que no es la ausencia el motivo de tan
desmesurado desasosiego : Tiene mucho de senci­
lla mi Señora la Marquesa , y luego cree con fa­
cilidad 5 Yo discurro con mas malicia, y pocas ve­
ces lo yerro ; el Marqués es astuto, y prudente,
y este es el accidente tan repentino, que le ha aco­
metido ; vigilante , no lo dudéis , sobre la conduéla
de su Esposa , ha sabido las demasiadas Ucencias,
que contra los preceptos, que la riene impuestos,
me ha franqueado 5 Yo , ahora que nadie nos oye,
y m as, que vos lo sabéis mui bien , pues harto
me haveis aconsejado, me he ido deslizando , y
asi perdí aquella cautela , que era necesaria 5 mas
no es mucho , pues no lograba el vano efeélo de
mi amistad , si no hacía público mi buen gusto, y
todos mis rivales no me envidiaban fortuna de tal
tamaño ; bien lo he conseguido , pues con difi­
cultad hai otro mutuo-obsequio de los muchos de
la Ciudad , de que con mas franqueza se hable;
en esta consideración , no estraño , haya llegado á
oí-

D E W ANTON.
23
oídos del Marqués 5 él disimula , y está ofendidoi
Yo temo mucho los efe&os de un agraviado sigi­
loso. ¿ Quién sabe por donde partirá ? N o sé , os
aseguro , qué debo hacer : N o marchar al Sitio pa­
ra hallarme pronto en qualquiera lance , no es cum­
plir con las leyes de Caballero , y es abandonar
las obligaciones de la estimación , que la profeso:
Ir al Sitio es despertar la malicia del Marqués , si
acaso no es cierta la mia , mayormente quando no
hai ahora alli funciones , que brinden á la concur­
rencia , ni Yo tengo pretensiones , que me llamen
á la Corte.
Soseguéle , como pude , le aconsejé , que vie­
se , si podía averiguar dentro de casa de la Mar­
quesa aquella noche alguna otra novedad, ó in d i­
cio , que pudiera dar mas luz , y sobre todo,que
diese tiempo al tiempo , pues nada se adelantaba
en los negocios con la precipitación , y menos con
el aturdimiento. Con éstas , y algunas otras pala­
bras consolatorias calmó un poco la tribulación de
su ánim o, y siendo ya cerca de anochecer, nos
separámos , él para hacer sus averiguaciones, y Yo
para dar un paséo , y disipar especies, para mí
tan impertinentes.
A la hora acostumbrada volvimos á casa á re-j
Cogernos , haciendo la casualidad > que nos encon­
trásemos en el portal, desde donde hasta el quarto
de sus Padres me fué contando , como nada havia
adelantado con su examen $ que los criados no sa-a
bian otra cosa, que la grave enfermedad de su Amoj
que el criado, que havia venido , se manejó con
tal aéHvidad, que ni aun ropas de camino havia
permitido se vistiera su Señora , diciendola, que sí
en

24V I A G E S
en la superfluidad de esros adornos malograba el
tiempo , tal vez no encontraría vivo á su Marido;
y que quando no la lleváse su cariño , la moviese
á lo menos su interés, pues aun no havia hecho
testamento. Finalmente , que la Marquesa toda ba­
ñada en lagrimas después de haver estado encerra­
da un brevísimo rato en su gabinete (q u e sin du­
da fue para escribirme aquellos quatro renglones)
se havia metido en el coche , y partido para el
Sitio. Pues , Amigo , le dixe , esa relación nada
agrava vuestras presunciones ; en cuya conseqiiencia , dexad venga el dia de mañana , y si la ne­
cesidad forzáse á tomar algún partido , ella misma
abrirá el camino. Con esta conversación llegamos
a vista del Señor Haya , cuyo semblante en el dis­
curso de la cena advertimos con mutación , y to­
das sus acciones tan enagenadas á ratos, que des­
de luego demonstraba tener algún cuidado entre
manos. Acabóse la cena , y solo dixo á Tulipán:
Haz , Hijo mió , que mañana el Ayuda de cáma­
ra te prevenga ropa decente para comparecer en
la Corte , porque pasado-mañana hago ánimo , de
que pases al Sirio ; á su tiempo te diré la causa.
Con esto despidióse , cada uno se fue á su quarto y y Tulipán por señas me hizo comprehendec
su alegría , pues no podia serle causa alguna tan
molesta , y sensible , como no estar en presencia
del objeto de su cariño ; y m ayorm ente, quan­
do , según después me confesó , tenia ya en su áni­
mo hecha la absoluta determinación de marchar,
siendo para él de mas peso las razones} que halla­
ba para executarlo con los antecedentes, que van
dichos , que los obstáculos , que su demasiada escru-

D E W ANTON.

I f

crupulosidad le proponía en un asunto , que solo
quería una buena , y pronta resolución. Es el amor
ciego 5 y en la carrera, que emprende , á veces ex­
perimenta irremediable el golpe, por no ver los
peligros , que prudencialmente debiera recelar cier­
tos en lo futuro , quando le amenazan de presenre dudosos.

C A P I T U L O III.
Del Diálogo , que pasó entre Roberto Enrique,
en que se descubre el carácter , generalmente
hablando , de los Jóvenes SimiopoÜtanos.
Or mas despejadas, que posea el Hombre las
luces de su entendimiento , si le falta la guia de
la experiencia , y la docilidad para oír el diétamen,
del que desinteresado le aconseja , 6 ciego con las
tinieblas de su amor proprio, ó deslumbrado con
el falso brillo de la apariencia de las cosis , irá en­
cadenando errores á errores hasta dar en el último
precipicio. Aquel entendimiento , que como dia­
mante sin pulir havia Yo sacado obscuro de mi
casa , fue poco á poco descubriendo sus fondos á
fuerza del continuo trabajo, y cuidado, con que
le havia ido abrillantando Roberto; Roberto, aquel
mi buen amigo, que á su característico distintivo
de un acertadísimo don de consejo agregaba un
acopio de experiencias , que elevaban al mas alto
grado su cautelosa prudencia : De estas no tenia
1Y 0 el caudal suficiente para manejarme por mí
solo; bien lo conocía mi Amigo , y asi no omi­
tía ocasión que fuese oportuna para conducirme
JD
por

7 ,6
V I A GES
por las sendas de la razón , si previa algún estor*?
vo , que podía desviarme de ellas.
Muchos dias havia, que trahia entre o ’os aque­
lla amistad tan expresiva, que conmigo tenia T u ­
lipán , y no pudiendo llevar mas adelante su silen­
cio en los avisos , que acerca de ella quería dar­
me , medixo: Bien conozco , querido Enrique, que
no está vuestro entendimiento tan en mantillas, que
no tenga sus reservas para la comunicación con los
M onos; pero no puede menos mi cariño de avi­
saros , quando advierto , lo que se interna con e!
vuestro el trato del Joven Tulipán ; bien veo ,que
de los de su clase es , el que descuella ; generoso,
introducido , vivo , animoso , bien-hablado, y fiel
amigo de sus Amigos ; pero Yo os ruego , pues ca­
si diariamente le acompañáis , que miréis á buena
luz tan sobresalientes prendas , y hallaréis, que en
él , inclinadas á un extremo , degeneran en otros
tantos vicios 5 su generosidad se convierte en pro­
digalidad , la introducción en libertinage , la vive­
za en atolondramiento , la valentía en fanfarrona­
da , la verbosidad en habladuría , y por último la
fidelidad con sus Amigos llega hasta el término de
mezclarlos en pesados lances, de los que no sal­
gan sino á costa de pesadumbres , dinero , y tal
vez del honor. No permita la Divina Providencia,
que Yo vea los efectos de tan perniciosas qualidades en mi amado compañero , y Amigo Enrique:
Vuestro corazón naturalmente dócil, y vuestro ge­
nio pundonoroso han ido insensiblemente estre­
chando el lazo de esta amistad hasta los términos
de inseparable; y ¿deberé Yo callar quando veo
que os vais empeñando en la comunicación de un
Mo-.

DE W ANTON.

1J

M ono , que observo tan vicioso ? Descifrad todo
su porte , y le hallaréis , que adolece de la enfer­
medad , que los mas de los Monos de su dase , y
edad padecen , modestos con un personage de res­
peto ; y con una boca escandalosa entre sus ami­
gos > compuestos en una visita, en donde nada in­
teresan , porque no encuentran apoyo 5 y disolu­
tos en donde hallan lugar para sus libertades5 en­
tonados fantasmones con un pobre honrado, que les
necesita ; y no desdeñándose de las acciones mas
soeces por una Monuela desenvuelta; finalmente
por no cansaros, con un punto de honor , ó qué
dirán , en muchedumbre de asuntos , que no era
necesario; y atropellando al mismo tiempo sin ver­
güenza lo mas sagrado de las Leyes por dexarse
arrebatar del torrente de sus vicios : Bien haveis
visto los originales de esta pintura en los mas de
los Caballeros Jóvenes Simiopolitanos , que cono­
cemos ; pues el Señor Tulipán , si no lleva la vandera entre ellos , á lo menos no se queda atrás»
considerad , si un Monillo de tal calidad será dig­
no de la estrechez , y confianzas de un Hombre,
que con razón se precia de serlo , haviendo de éste
á aquellos tan conocida distancia.
Basta , Roberto , le respondí; Yo os rindo mil
gracias por vuestros saludables conre*o s, mayor­
mente en la parte , que teneis razón; digo en la
parte , porque no os la concedo en el todo : N o es­
téis en la inteligencia , de que la amistad con T u ­
lipán llega al extremo y de que Yo le entregue,
no digo todo , pero ni parte de tru corazón ; ten­
go presente , lo que dista un verdadero Homhre,
de quantos Monos contiene lo vasto de estas ProD 2
via-

28

Vi A G E S

v in c ia s; y mucho mas guando en el trato inte­
rior con ellos he notado todos los defectos , que
haveis dicho , y muchos m as, que haveis calla­
do , bien conozco , que todo en ellos es superfi­
cialidad , y'aparien cia 5 acaban de murmurar coa
impiedad de uno de sus compañeros , y encontrán­
dole en la calle le besan , y le abrazan; adulan con
baxeza á un poderoso ; y luego , que vuelve la es­
palda , siembra la mas vil zizaña para hacerle mal­
quisto es el pueblo 5 obsequian , y se humillan has­
ta los pies de las D am as; y en juntándose á con­
versación entre ello s, no hai crédito en la Ciudad
bien puesto; gastan, y triunfan en co n vites,y pro­
fusiones ; y sus criados , suelen estar sin pagar , y
muertos de hambre ; brillan sus personas con los
mas exquisitos adornos; y los libros de los Mer­
caderes están llenos de notas contra ellos ; juegan
con exceso , aunque sus rentas sean mui cortas;
pero no hai persona , con quien no estén indigna­
mente entrampados; quando se encuentran se aprie­
tan las m anos, y se ofrecen los corazones con quanto puedan , y valgan , porque para las ocasiones
son los am igos; y al irse á bu scar, para nada se
hallan ; mienten sin térm ino; son libidinosos sin
medida ; se bufonean de las acciones , y compos­
tura de aquellos , que se ajustan á una moral ar­
reglada 5 ni aun en el vestir tienen subsistencia;
en el tiempo , que h á , que estamos en esta C a ­
pital ha havido mil variaciones ; ahora ha crecido
la casaca , quanto se ha achicado la chupa ; se han
angostado los zapatos, quanto excesivamente se
han ensanchado los calzones ; se han cercenado las
yueltas en las camisolas , dexandolas en la corte­
dad

D E W
ANTON.
ip
dad de un par de d e d o s, quanto se han agrandan­
do los corbatines , hasta el término de ser unas
pequeñas sabanas 5 se ha disminuido el sombrero,
quanto se ha aumentado la bolsa del pelo en figu­
ra de una buena mampara; y por poco , que dure­
mos en el país , observaremos á la contra todo lo
referido ; por último no son buenos para otra co­
sa , que para ir de estrado en estrado , trayendo,
y llevando chismes con otros como ellos ; para an­
dar de baile en baile , donde sueltan los diques
á su desenfreno; para marchar por esas calles con
el mayor atolondramiento ; y en fin para apren­
der , y-executar con grande estudio quantas ges­
ticulaciones ven á los Estrangcros , que de ellos
se burlan lindamente pues conozco algunos , cu­
ya imitación llega hasta á el modo de tomar ta­
baco , escupir, estornudar, sonarse , y quantas fun­
ciones corporales permite la decencia en público,
haciendo en todo un increíble esfuerzo para di­
ferenciarse del resto de sus compatriotas.
Reconoced , pues , ahora , mi Roberto , me­
diante esta descripción , que he hecho , para satis­
faceros , si tengo bien tanteado , y penetrado el ca­
rácter de semejantes Monos ; tampoco se me ocul­
ta ( bien que no es de los mas relaxados) que con
ellos compone número Tulipán ; pero haveis de
saber , que sin su amistad , y compañía no podria
Y o tener un conocimiento tan exaéto ; él ha sido
el único medio de mi instrucción en este punto;
delante de él no se recelaban , abrían su pecho , y
1Y0 observaba su disparatado porte ; para lograr
mis intentos no podia menos de irme estrechando
en su amistad , y para esta intimidad era fuerza
, ,
se-,

30

\

V

I A GE S
seguirle , y acompañarle, adonde violentamente he
sido muchas veces conducido ; él me ha fiado en­
teramente su corazón 5 nada sabe ya emprender,
ni aun dar un paso sin m í> ya veis , que ahora
estoi en el caso de la obligación , en que me ponen
las leyes de agradecido ; arrancarme de un golpe
de su lado sin particular nuevo motivo , que lo
exija , es una vituperable voltariedad } además de
que sería un lance, que diese mucho que notar
en el publico , quando á la vista de éste ha sido
tan continuada nuestra unión 5 pero recayendo so­
bre mi conocimiento la fuerza, que me hacen vues­
tras razones , dirigidas por un verdadero carino
para mi tranquilidad en lo sucesivo, me parece acer­
tado el medio término de ir poco á poco templan­
do los fervores de la amistad , hasta que se logre
verla totalmente resfriada. Esa tibieza , añadió Ro­
berto, era la que iba á proponeros , quando vues­
tra impaciencia interrumpió mi discurso ; de nin­
guna manera havia Yo de aconsejaros, que pro­
cedieseis sin conseqüencia ; por lo qual el medio
término , que habéis elegido , me parece, es lo úni­
co , que hai que practicar en el asunto.
En esta conversación estábamos , quando llegó
el Ayuda de cámara de Tulipán con un recado de
parte de su amo , para que luego, que estuviese
en disposición de salir de casa , n»e pasáse por su
quarto , si no me servia de incomodidad , pues por
estar él mui ocupado , no venia á buscarme. Bien
huviera querido excusarme , para dar principio á
la obra , en que Roberto , y Yo haviamos queda­
do de acuerdo 5 pero , viéndose el pobre Mono en
el lance mas apurado, que havia tenido en su vb

W

D E
ANTON*
31
d a , quando no hallaba otro alivio , que el de co­
municarme hasra sus mas íntimos pensamientos;
i no hiiviera sido el volverle las espaldas un efe&o
de la mas villana ingratitud , que tanto afeábamos
en sus iguales ? A l mismo tiempo , imbuido Yo de
una falsa idea de las leyes del pundonor , no que­
ría revelar a mi compañero los secretos de Tulipán;
y ved aquí el punto decisivo de mis incomodida­
des en adelante. ; Qué desgraciadas conseqiiencias
se siguen de una acción mal gobernada por falta
de consejo ! Aprendan en mis aventuras aquellos,
que entonados , y orgullosos , falsamente persuadi­
dos de su amor proprio , creen , son bastantes por
sí solos á dirigir sus acciones , y escarmentando
en mi cabeza , baxen dóciles las suyas , y go ­
biérnense por los prudentes avisos de sus mayo­
res. Y o regulo el modo de pensar de Roberto en
aquel tiempo guardando la debida proporción >por
el que al fin de mis años cargado de canas, expe-,
riencias, y ai anes he llegado á adquirir , y es cier­
to , que ahora conozco , manejé mui puerilmente
aquellos lances de mi juventud. Despedíme , pues,
de Roberto , y salí de mi quarto para buscar á T u ­
lipán en el suyo.
C A P I T U L O

IV.

Determina Enrique acompañar a Tulipán en sis
viage al Real Sitio .

A

La hora de haver llegado á Simiopolís el
criado del Marqués de la Mielga , se havia di­
vulgado por ia Ciudad el grave accidente de su
amo;

32

V IÁ GE$

amo 5 aunque en la relación tan desfigurado *, qué
el mismo , que havia traído el aviso , le desco­
nocería contándomele. En todas las noticias , obser­
vé en aquel País , que sucedía lo mismo > pasando
de unos en otros se diversificaban de tal modo,
que llegaba á contarse una cosa , en que nada
se decía y a de la verdad del suceso , mudándose
aun los sugetos , que havian jugado en el lance ; es
el caso , que cada uno le explicaba al gusto de su
paladar, y como quisiera , que huviese sucedido;
de aquí era , que quitándole , 6 poniéndole cada
qual su ribete , ó circunstancia, llegaba á oirse to­
talmente diverso , mayormente pasando por tantas
bocas , pues es increíble el ansia , con que andan
todos de averiguar noticias , con que poder ame­
nizar la conversación en sus concurrencias noéturnas , que llaman Tertulias : De este principo se
origina , no ignorarse, no obstante lo populoso de
la Ciudad , quanro hace cada particular aun den­
tro de las paredes de su casa; muchas veces oí
lamentarse á algunos sugetos de carácter de las ex­
cusadas averiguaciones de vidas agenas, en que se
exerciran muchos de aquellos habitanres con el úni­
co fin de saciar su fluxo de hablar , y contar no­
vedades , en lo que no suele ser lo p e o r, que re­
fieran desnudos los hechos , sino el emphasis mali­
cioso , con que los visren , siendo del todo inocen­
tes , si llegasen bien á escudrinarse ; como pudiera
exponer de algunos sucesos , que no acabando de
persuadírmelos, según se decían , examinados á fon­
do por mí mismo , hallé originados de los falsos
Ju icio s, y suposiciones de los Monos habladores
de profesión..

El

D E W ANTON.
33
El empleo , que el Marqués de la Mielga te­
nia en Palacio , era demasiadamente distinguido,
para que no tuviese un crecido número de preten­
dientes en el caso de su vacante , por lo que avi­
vándose los deseos en la presente ocasión de la de­
cantada grave enfermedad del dicho Marqués, ya
se daba por supuesta : Quien decía , que no havia duda , que estaba desauciado : Otro , que, aun
dado el dificultosísimo caso de no morir , no que­
daría en términos de poder volver á servir , por­
que , según ciertas congeturas ( esto guiñando m is­
teriosamente un ojo ) el accidente le dexaria per­
turbado el cerébro : Huvo quien , haviendo oído
estas palabras, abultando la especie , decía ya entre
sus amigos á medio tono : Creo , que ha havido
cuento en Palacio , y de la pesadumbre el Mar­
qués se ha vuelto loco : Por último , huvo un voto
decisivo , que tuvo mucho séquito , sobre que el
Marqués verdaderamente ya havia muerto , pero
que aquel criado, que havia llegado, venia instrui­
do para no alborotar la casa , y apesadumbrar á
su ama , en no confesar , sino el cuidado , que
daba su enfermedad.
Estas voces llegaron á noticias del Señor Ha­
ya , quien pensó desde luego entablar la preten­
sión del empleo , que havia vacado , ó seguramen­
te , según sus juicios , havia de quedar vacante por
muerte del Marqués , para Tulipán ; aunque era
este el menor de sus Hijos , le pareció, debía ser
preferido á sus Hermanos para este efe&o , ya por
su mejor figu ra, ya porque era el mas desemba­
razado , y posoía un perfeéto aire pelaciego : Es
cierto también , que no tenia méritos personales
E
pa-

34
V IAGEs
para su logro ; pero además de la poderosa fuer­
za del exemplo , que no faltaba en iguales circun­
stancias ; tenía los méritos de su Padre , si no los
m ayores, los mas bien ponderados : Estos eran los
pensamientos , que havian tenido suspenso al Se­
ñor Haya la noche antecedente mientras la cena;
con ellos se acostó , y los mismos le desvelaron to­
da la noche , vacilando sobre el modo , con que
debería manejarse la pretensión ; qué máquinas ha­
vian de emplearse; qué empeños serian mas opor­
tunos ; qué rivales concurrirían ; con qué artes havia de eludirse la fuerza , que pudieran hacer ; y
finalmente sobre quanto pudiese conducir al me­
jor éxito del asunto.
Levantóse al amanecer agitado de estos pen­
samientos y llamando á Tulipán ( según él me con­
tó después) le dixo: Aunque algunos de tu clase,
Hijo naio Tulipán , ó por inhábiles , de lo que hai
mucho , ó por ociosos , y mal criados, de lo que
hai m as, contentándose con el vano oropel de los
honores heredados , como si estos á boca llena pu­
dieran llamarse proprios , engreídos con las reve­
rencias , y sumisiones de sus criados, como si es­
tas nacieran de otro principio, que de la necesi­
dad, y el interés ; y considerando suficientes , para
lograr sus gustos , y hacer disparates, las rentas,
que heredaron á costa del sudor de sus Abuelos,
no solicitan, por excusar un cortísimo trabajo , el
medio de sacudir la ociosidad , madre de todos
los vicios, empleando sus tales quales talentos en
servicio de su R ei, y utilidad del resto de sus con­
ciudadanos ; no deberás tú seguir tan pernicioso
exemplo j Yo te quiero empleado , y empleado dig­
na-

D E W ANTON.
3jT
namente. Ahora bien ¿ en dónde podrás con mas
honor establecerte , que en Palacio ? Esta es la mas
oportuna colocación de los nobles , de los que de­
ben al Cielo tan distinguida cuna como vosotros;
por lo que hace á lo personal ¿ qué adorno te fal­
ta para ser alli bien visto ? Tienes conocimiento,
de quien eres , para saber servir con prontitud,
y lealtad á tu dueño : Tienes amor á la Patria ( ó
patriotismo , como decíis los Monítos ilustrados )
sabrás bien procurar el bien-estar de tus paisanos;
eres introducido , y bullicioso , te harás entre tus
iguales mas visible ; con tus palabras melosas, y
de buena crianza , aunque sean vacías en la obra,
dexarás mui satisfechos , á los que tengan la des­
gracia de necesitarte : Tus pocos años , y habilida­
des de tocar , cantar, y bailar, de ser el primero
en las modas , y de manejar tus acciones, y ges­
to con cierto aírecillo alhag eño encantador de
bobas , no havrá alvedrio , que no arrastren , ni
inexpugnable muro de la mas desdeñosa Mona ,que
no conquisten. Por último ,el esencialisimo requi­
sito de poseer tan á fondo ( gracias á mi cuidado )
los idiomas de nuestros vecinos Reinos, la Micanc ia , y la Cercopithecalia te tienen en estado de
poder tratar á los muchos Caballeros Micos , y
Cer copithécos , que alli te encontrarás á cada pa­
so : ¡ O h quanto te instruirá su tra to ; con qué conocümientos ilustrarán tu entendimiento 1 No ob­
stan te , no aprendas á cierra-ojos todo lo que te en­
señen , si llega el caso de que vayas por allá.
Quando llegaba á estas palabras el buen viejo
experimentando ( asi me refirió Tulipán ) Madama
EspLna , q u e , cuidadosa por haver advertido noE2
ve-*

V

I A G E S

vedad en su Marido la noche antes, havia pasa­
do mui temprano casi descalza , y en zagalejo á
media pierna á espiar desde el escondite de una
puerta que havia dexado entre-abierta , las accio­
nes del Señor Haya , por si por ellas podía tras­
lucir la causa de su desasosiego , haviendo oído
la arenga , salió de donde estaba , revestida de su
colérico genio , con ánimo de emplear todos sus
esfuerzos para desbaratar las ideas de su Marido?
soltó los diques á la bachillería , y peroró con el
mayor ahinco á favor de Jacinto i era este su Hijo
mas amado >de un genio demasiado condescenden­
te , y no de ios mayores fondos , con lo qual se
prometía su M adre, se r, quien regentdse el empleo,
que ella sabría hacer valer á medida de lo menes­
teroso , que le experimentara. ¡ Qué colorido de
tanto realce dió entonces á los defe&os de Tulipán !
A qui s í , que en admirable contrapunto se mani­
festó , como una misma acción es laudable, ó pesima según las intenciones , de quien la juzga : La
viveza de Tulipán era para el Padre una franque­
za de genio mui ú t i l , para que se manejase en
Palacio , y para la Madre un descaro insolentísi­
mo ; su natural gala , y garbo se calificaba de aire
de Corte en sentir del Señor Haya ; en el de Mada­
ma Espina de una insufrible vanidad, y entonamien*
to : La inteligencia de lenguas de los dominios con­
finantes era , según el Padre , un esencialisimo ador­
no en un Mono de su clase 5 según la Madre , un
abundante manantial, en donde havia bebido innu­
merables de sus erradas, y perniciosas máximas ? de
aqui concluía ,que en inteligencia de que aquel Hi­
jo se havia absolutamente pervertido, volviendo las
es-

r> E

W ANTON*
37
espaldas á las sabias , y sanas instrucciones , con
que ella le havia educado , cambiándolas por una
altanería incorregible , era de parecer, se le en­
viase al exército, donde le domdsen , y las voces
de su honor le traxesen á la senda de la re&itud.
Es mui común entre aquellos naturales , en te­
niendo un hijo mal inclinado , ó travieso, desti­
narle á ser Soldado, como si no fuera una de las
carreras , en que mas se necesita , y hace visible
la honradez , y buena conduda. Hice la observa­
ción alguna vez , y hallé, que de este principio se
derivaba para muchos de ellos la desgracia, que
vociferaban del atraso en sus ascensos, porque mien­
tras estos tales á costa de reprehensiones , sonrojos,
y castigos iban entrando por la vereda del cumpli­
miento de sus obligaciones (esto quando no tenían
un desdichado fin sus travesuras) se dedicaban al Real
servicio otros , aunque los menos , cuya buena
crianza , junta con la aplicación al arte de la G uer­
ra , les grangeaba la singular estimación de sus G efes , haciéndoles dignos de los ascensos , que logra­
ban con antelación , y excesivas ventajas , respec­
to de los díscolos, y mal criados.
Por mas alboroto , que movió , y despropósi­
tos, que dixo Madama Espina , no pudo desim­
presionar á su Marido de las altas esperanzas , que
havia conceptuado de las prendas de Tulipán , por
lo que desesperando de la consecución de sus de­
signios , llena de disgusto se volvió á su quarto. El
Señor Haya siguió su conversación , exhortando
á Tulipán á la viveza , y sigilo , con que havia de
manejarse , y subministrándole ideas , que havia
de poner en práctica en su oportuno tiempo , propot-

38

VIAGES

poidonandolas según los sugetos , con quienes havia de tratar ; de los que se havia de precaver ; y
á los que havia de contrarrestar ; finalmente lle­
nóle de instrucciones , que , aunque muchas eran
mui agenas de un corazón noble , y generoso , se
consideraban indispensables entre la ruin turba de
pretendientes ; líamela ruin , porque , no obstan­
te , que incluía una distinguida porción de los pri­
meros sugetos del Reino , se avillanaban estos por
lo general, en llegando á poner los medios para con­
seguir sus asuntos, porque > según decían , el lle­
var el corazón en las manos, no servia m is, que
para que los demás , que caminan con dobléz,
escudrinen los medios, de que se vale su dueño,
y levanten máquinas proporcionadas para estorvarle el logro de su pretensión.
En conseqüencia de los preceptos de su Padre,
luego que Tulipán pasó á su quarto , comenzó á
dar las ordenes relativas al viage , á cuyo tiem­
po entré Yo buscándole 5 al punto que me vió,
se vino á mí , y echándome los brazos al cue ­
llo , exclamó : \ Oh , mi Enrique , vivo exemplo
de la mas fina amistad ! Ahora mas que nunca ne­
cesito , me deis una prueba de ella ; mi Padre me
hace marchar al Sitio en calidad de pretendiente;
solicita , que Yo suceda en el empleo al Marqués
de la Mielga , que juzga , que havrá ya muerto,
según la mas corrinte sentencia , pues como na­
die interesa tanto como Yo en los asuntos de
aquella casa , ninguno como Yo malicia , que es
fingida la enfermedad. Estas ideas de mi Padre sir­
ven de resguardo á mis intenciones; mediante ellas,
yoi á espiar de mas cerca los proye&os del Mar-

p

D E W ANTON.
3
qués , y á exponer en todo trance , como honra­
do Caballero mi persona , y quanto valgo en ob­
sequio , y defensa de mi Señora la Marquesa 5pe­
ro , como por mí solo no puedo poner en prácti­
ca todas las diligencias precisas en tan arduo asun­
to , necesito vuestra compañía, pues sois el único
archivo de mis secretos; vos sois persona , en quien
no recae sospecha alguna , y por tanto, que po­
déis con mucha mas facilidad comprehender qualquier designio , que se fragüe en perjuicio de aque­
lla Dama , con vuestra espada á mi lado no temo
á quantos contrarios soliciten insultarme , y con
vuestros consejos no dudo el acierto , y salida de
los mas dificultosos empeños, que se me ofrezcan:
N o os haré Yo la injusticia de creer , que duda­
reis ni un punto en servir á un Amigo tan ver­
dadero en el lance mas crítico de su vida : Conoz­
co que algo haveis de incomodaros , pero eso mas
tendré , que agradeceros : Por lo que hace al pú­
blico , bastante justo título es haverseos venido á
las manos la ocasión, acompañando á vuestro Ami­
go , de ir á admirar en este Sitio un milagro de
la naturaleza , del arte , y del poder , mayormen­
te en el tiempo , en que se halla allí la Corte : En
esta inteligencia , haced , que os pongan un par de
vestidos en un co fre, pues por lo que mira á las
demás prevenciones no os toca otra cosa , que dexaros obsequiar. Confieso, que no tuve corazón, pa­
ra negarle la gracia , que me pedia , no encontran­
do en ella , según aparecia, inconveniente algu­
no ; pues havia lugar en adelante para ir resfrian­
do la amistad , sin ser forzoso romper cañas de una
vez , como huviera sucedido , si me huviese ne-

ga-

V IA GES
gado á sus deseos. Con la asquerosa-demonstra-«
ckn de un par de besos en mis mexillas ( cos­
tumbre de los Monos mas refinados , aunque no
común en el País) agradeció mi Amigo la con­
cesión de la gracia 5 y para que no pudiera ha­
cer prevención alguna , queriendo , fuesen todas
de su cuidado , determinó no separarse de mí en
todo el dia.
Salimos , pues , de mi casa, y á pocos pasos
llegámos á un espacioso parage de la Ciudad,cen­
tro de los ociosos, adonde comunmente se ha­
llan también todos los forasteros, atrahidos de la
numerosa concurrencia 5 uno de ella , poniéndo­
senos al paso , se paró á corta distancia á Tulipán
para hablarle en secreto 5 arduo asunto en un lu^ar rodeado por todas partes de acechadores, y en
donde el ruido no dexa aun en voz alta percibir
las conversaciones 5 quédeme solo arrimado á la
puerta de la tienda de un Mercader, contemplan­
do la variedad de las cosas , que allí se congrega­
ban ; estaban á la sazón en un corrillo media do­
cena de Micos, que ( según supe después ) eran
tres Cocineros , dos Armelas de cámara, y un pre­
tendiente de qualquiera cosa , como fuera propor­
cionada para hacer dinero ; hablando en su idio­
ma , que allí es moneda tan corriente, como la del
País 5murmurando, y ridiculizando, quanto no ha­
llaban en Sunlopolis á la moda de su patria 5 no
tuve , que estrañar el asunto , porque apenas havia
visto concurrencias de estos personages, donde no
huviese advertido esta falta de crianza, y agrade­
cimiento á una tierra , en donde les estaban susten­
tando , y enriqueciendoj pero sí admiré su avilan40

W

D E
ANTON.
41
lantéz por ser el parage tan público , y no reser­
varse ellos en el hablar , puesto que Yo lo oía, y
estaba algo distante 5pero en este punto llegó cier­
to M ono, Simiopolitano de todos quatro costados,
con el peinado , vestido, y acciones á lo Mico , es­
forzandose para hablarles en su lengua >que havia
mal aprendido, medio olvidando la nativa , y quando Yo juzgué que con esto se acabaría la conver­
sación , ó que á lo menos éste emprendería la de­
fensa de su Patria , advertí que con mayor exceso
dió principio á satirizarla, y hacerla despreciable,
subministrando especies tanto mas acreditadas qllan­
to eran de testigo en causa, que debiera ser propria;
confieso que me irritó esta sinrazón , y le huviera
dado un par de torniscones, aunque le huviese des­
enharinado , y ajado la presunción del copete , que
conservaba á costa de sufrir la intemperie por no
ponerse el sombrero ,y de mover con increíble tien­
to la cabeza ; últimamente por no oír sus necedades
me retiré un poco á un puesto algo mas dominante
de aquel parage.
N o bien me havia colocado en él, quando lle­
gó á mí una Mónita , llena de colores postizos, con
mas gala , que la que correspondía á ir sola , y á
pie , ya adormeciendo , y parpadeando , ya girando
con afe&ado gracejo los ojos, y finalmente con una
sonrisa , como de quien quería dar á entender , que
decía una cosa , y venía á otra ; luego me impuse,
en que era una de las muchísimas , que por allí an­
daban cruzando con provocativos meneos, ador­
nos , y palabritas de atracción , al descuido dichas,
ó al paso; no bien havia empezado á hablar , quan­
do tuve qu-e desviarla, agarrándola de un brazo pa-

F

ra

4^
V I A G E S
ra evitarla el riesgo, en que la vi con la tropelía del
coche de un gran Señor , que , como otros mu­
chos , iba por allí corriendo , arrollando quanto se
le ponía por delante? luego que pasó este peligro, la
despedí 5 pero ella por no perder absolutamente el
viage , con un descaro , como si toda nuestra Vida
nos huvieramos tratado con la mayor confianza,
me pidió una corta cantidad , que dixo, ser sufi­
ciente para comprar uno de los abanicos de moda,
que se vendían en aquella tienda, á cuyo umbral
Yo estaba 5 estos se llamaban de la Gigante , á causa
de representarse en su país una Mona de desmesu­
rada estatura , que por aquellos dias havia venido
á la Ciudad á ganar de comer , no permitiéndose
á la vista , de quien no la pagase la curiosidad.
Este es el cebo, en que irremediablemente caen
las incautas M onas: En dexandose v e r, u oír en la
Ciudad alguna novedad , que con razón , ó sin ella
(que es lo mas común ) se lleva las atenciones , tie­
nen mui buen cuidado los Mercaderes de sacar á
luz una gran porción de abanicos , que ya tenían
olvidados , ó llenos de polvo por malos >ó por no
haverlos podido despachar en su tiempo oportuno;
y haciendo, que un Pinta-Monas dibúje en ellos un
momarrache , que renga alusión á la novedad del
día , publican la moda por medio de algunas cono­
cidas , de las que se dice , que andan en la maroma,
embiandolas con gran mysterio un par de ellos , y
diciendolas , son los que han venido de muestra,
pero que en breve llegará una partida ; y el viage,
que han tenido que hacer , ha sido desde el sotano
al mostrador ; luego que corre la voz vienen á por­
fía á llevarlos, algunas á docenas, porque es increi-

W

D E
ANTON.
43
ble la pasión que tienen á dicho mueble $ hasta los
Arrieros van cargados de esta mercancía para re­
partirla por sus respe&ivas Provincias , en donde
con impaciencia los están esperando aquellas M o­
nas , que allí sobresalen , siendo exa&as imitadoras
de los esrylos de la Corte. A esta invención debi­
mos el ser conocidos de lo dilatado de rodo aquel
Reino , aun de los que jamás nos vieron , pues lue­
go que llegamos despacharon los Mercaderes un
prodigioso número de abanicos, en que Roberto, y
;Yo estábamos dibuxados con bastante naturalidad
con una puntual explicación de nuestro carácter , y
circunstancias.
Mi compañero , conociendo el poco gusto con
que Yo estaría esperándole , no obstante la colec­
ción de tantos, y tan diversos objetos , como allí se
registran , procuró abreviar la conversación, y des­
embarazarse de aquel Mono molesto 5 vínose á mí,
pidiéndome le perdonáse la detención, y contándo­
me lo que el dicho pretendía: Ese que haveis vis­
to , me dixo , tiene la fortuna de fastidiar á todo el
Mundo , y á mí mas que á todos , pero ha determi­
nado ser mi Amigo por fuerza; por solo haver con­
currido con él una vez en cierto baile de Señoras
por lo exterior , y en el fondo, como su yo , me tra­
ta ya con gran confianza ; todo aquel manoteo que
advertiríais , mientras no me tentaba uno á uno los
botones de la casaca, ó tenia entretenidos los dedos
en fabricar pelotillas de la inmundicia que con ellos
sacaba de sus narices, á costa de la nausea, que
causaba á mi estómago su puerca , y mala crianza,
se reducía á persuadirme , le diese veinte pesos pa­
ra remediar cierta urgentísima necesidad , que en
F 2
el

44

V IA G E s

el dia le o curría; respondí á su estudiada , y larga
arenga con una concisa negación, y fue su petición
baxando hasta contentarse con un real de plata pa­
ra sacar un par de cartas, que tenia detenidas en
el Correo por falta de quartos para pagar el porte.
Reímos la especie, aunque no me cogió de nuevo,
porque en quanto á lo gorron , puerco , y mal cria«?
do , encontré siempre innumerables Monos , seme­
jantes á él en aquella Metrópoli.
C A P I T U L O

V.

D e los Escritores públicos

.

_ A _ U n q u e no teníamos ánimo Tulipán , y Y o de
despedirnos generalmente para nuestro viage , no
queríamos marchar sin executarlo en las casas de
confianza , y asi la intención , que sacamos de casa
fue de hacer un par de visitas de estas 5 pusimoslo
en p rá d ica , y fue la primera á Madama Lechuga,
la Hermana de mi Am igo ? entramónos hasta el
estrado , donde estaba sentada la dicha Señora , y¡
al punto que nos vió , se levantó para recibirnos,
y haciéndonos una mui circunspeda cortesía, no
quiso volver á ocupar su silla , hasta que nosotros
tomásemos las nuestras. Perdonad , Señora , la dixe , y permitidme , que como forastero , curioso,
y con deseos de aprender estilos, que poder en
otro tiempo enseñar, si fuesen útiles, en mi Pa­
tria , os pregunte qué nuevo motivo os obliga á es­
te tan inusitado cumplimiento , ¿ quando aun á los
personages de mayor graduación, y respeto reciben
por lo general en este País las Señoras con una confi-

DE W ANTON.
45
fianza , como si desde sus niñeces se huviesen criado
juntos? quando afe&ando ya superioridad , ya dis­
tracciones , y ya poco cuidado, tienen muchas ve­
ces la desatención de no responder á los que las sa­
ludan ; quando con gran desembarazo salen ala vi­
sita á la hora que las acomoda , y la dexan de la
misma manera 5 y finalmente , quando se toman la
libertad de recibir á unos por de confianza, y al
mismo tiempo despedir á otros por de cumplimien­
to , tal vez con cierta ciencia del despedido ; sa­
limos ahora con una ceremonia tan grave ? Yo bien
me acuerdo haver leído en vuestras Historias, que
antiguamente las Señoras Monas jamás recibían , ni
despedían á los Caballeros, que las visitaban , sino
levantándose, y haciéndoles unas cortesías mui me­
suradas , dexando la confianza de permanecer sen­
tadas » ó de no levantar la cabeza de la labor , para
quando hablaban á sus Lacayos , y Criadas ; pero
i ahora, que ya (como decíis) pasó el tiempo de las
golillas, y los Monos , haviendo dexado las calzas
atacadas, han depuesto la seriedad, y respeto cor»
que os visitaban , guardándose mui bien de pisar al
sentarse la orilla de la alfombra de vuestro estra­
do j ahora que qualquier Monillo á la segunda vi^
sita se entra por vuestras salas sin pediros permiso,
como por su casa, haciendo pinitos , sin parar has­
ta colocarse con tanta inmediación á vuestro lado,
que suele sentarse encima de las mismas ropas, que
os adornan ; ahora , que vuestros Maridos se ven
obligados á desentenderse de estas, y otras liberta­
des , porque si las corrigen , les señalarán con un
dedo (y con dos si las vén , y las consienten) ¿ qué
necesidad hai de tan excesiva demonstracion, y cor-

6

V

4
I A G E s
tesanía ? Mayormente ahora , que , los que entran
á recibir vuestros favores , son un Hermano vues­
tro , y un rendido Criado , que tiempo hace tiene
diariamente esta fortuna.
Sonrióse Madama Lechuga , y con un aire en­
tre irónico , y jocoso me respondió: Sabed, Señor,
que hasta ahora haviamos estado las D am as, cria­
das en la Corte , mui pagadas de nuestro trabajo,
creyendo , que , asi como eramos capaces de intro­
ducir en lo restante del Reino el buen gasto en las
modas, por lo que hace á nuestros adornos, igual­
mente seríamos el modelo de las costumbres, y po­
lítica ; pero y a , por mas que nos duela , hemos
experimentado , que para aprenderla nos es forzoso
tomar lecciones de las Monas , que desde sus Pro­
vincias vienen á favorecernos , e instruirnos. Los
Monos provéelos, aquellos que mal hallados con ci
tiempo presente , quisieran volviera el de los bigo­
tes , y la pera , alaban todas las antiguallas, que ya
solo se encuentran en esos Lugarejos remotos de es­
ta coronada C apital, y entre ellas con especialidad
la del levantarnos de nuestros asientos para recibir
sus visitas, como quiera , que es una ceremonia,
en que apareciendo rendidas , deponemos en algún
modo las altas debidas preeminencias de nuestro se­
xo , por este motivo no ha faltado Señora , que h aviendo llegado pocos dias há de su Lugar , se ha
captado las voluntades de algunos Caballeros con
semejante afeitada demonstracion , y lo que es mas,
ha dado ocasión , de que indirectamente nos echen
en cara nuestra falta de crianza, ensalzando la suya;
en esta inteligencia se nos hace ya forzoso para evb
tar la nota entre nuestros Cortesanos, imitar las accio-

\

DE W ANTON.

47

dones de tas forasteras , que son , según parece,
quienes deben darnos la ley 5 y como la perfección
de lo que de nuevo se aprende , se adquiere con el
uso, estoi ensayándome en la nueva ethiqueta : Vea­
mos, pues, qué os parece. ¿ No puedo ya executarla aunque sea delante de la misma inventora ? Di­
ciendo estas ultimas palabras , se levantó , y sentó
tres , ó quatro veces, haciendo otras tantas corte­
sías , fingiendo en el morderse los labios , que que­
ría sufrir la risa , y por fin ridiculizando el pasage.
No obstante , que pudiera haver rechazado la
burla de Madama Lechuga con sólidas razones , ca­
paces de convencer al mas pagado de su di&amen,
conocí que á ella, y á sus semejantes no huvieran
hecho fuerza , y asi la dexé bregar con su signo , y
que quedase aquella cabeza mui imbuida en la ridi­
cula idea , de que solo en Simiopolis havia crianza,
y de que toda acción política, que dimanase de un
sugeto forastero , ( se entiende de sus Paisanos ) en
lugar de adoptarse como digna de imitación , ha­
via de mirarse como objeto de risa , y de mofa. T o ­
cáronse en el discurso de la visita algunas otras con­
versaciones , en que decidía Madama con tanto pe-*
so , y juicio , como en la pasada ; hasta que á poco
tiempo nos despedimos, y marchamos , cansados no
menos su Hermano , que Y o , de aguantar sus ne­
cedades.
Salimos á la calle con animo de no hacer mas
visita , porque ya era tarde , y encaminándonos á
casa, encontramos un gran corro de gente leyendo
un cartel, que acababan de fixar en una esquina;
movióme la curiosidad ; y llegándome, hallé que
decía: Libro nuevo. Origen, progresos }jy estado de
la

48

Vi A G E S

la lengua Simiopolitana ; cinco remedios p a ra los
Sabañones; Tabla para aprender d contar \y A r ­
te de Cocina , su A u to r el Doftor Alcornoque , Pe­
ro hocicudo del Camueso, A b rid o r,y N a ra n jo , E x *
Maestro de Política , y primeras letras de los H i­
jos del magnífico , y mui ilustre Señor el Señor de
Ja Encina , A lférez reformado de los Peales E xercitos ; E x Ayo de los Sobrinos de M adam a Flor del
berro , Maestro jubilado de la lengua Cercopithécaj
y Philo-Poeta-Medico Chymico-Theórico-PráfticoMathemático , érc. érc. érc. Desde luego se venía á
los ojos lo ridículo de la especie , ya en lo inconnexo de las materias, que ofrecía en un solo libro , ya
en el extravagante follage de apellidos, y títulos con
que se anunciaba adornada la fachada de la Obra;
pero aún aparecía mas risible con un renglocito,
que decía al fin : Puede ir en carta , lo qual deno­
taba , que toda aquella descarga de tratados , que
la desbaratada fantasía del campanudo Autor qui­
so publicar á un mismo tiem po, se contenía en uno,
ó dos pliegos de papel.
Fue tanta la risa , que me causó el papelejo,
que luego que después de comer nos retirámos Ro­
berto , y Yo á nuestro qtiarto , no pude menos de
contarle el suceso : ¿ Es posible, le decía , que en
un P a ís, en donde están tomadas tantas precaucio­
nes en orden al comercio de libros; en donde vi­
gilantes los Tribunales tienen do&os Censores , que
separen la moneda corriente de la falsa , y contra­
hecha ; y en donde ( aunque las extravagancias,
que hemos notado , reinen en un ignorante vul­
go , falto de crianza ) la mayor parte , que se com­
pone de la principal nobleza > ministerio , y per^

DE W A N T O N .
sonás dedicadas al cultivo del entendimiento , tie­
ne en su punto el buen gusto , y una delicada crí­
tica , con que castiga severamente á los Autores
Inútiles con el desprecio , que hace , de sus va-<
ñas fatigas; ¡ es posible, repito, tenga pase, y per­
miso de publicarse semejante obra ! pero ¿ qué di­
go semejante obra ? Repetidas veces me he ido dívirtiendo por esas calles con la leétura de los car-i
telones , con que están forradas muchísimas esqui­
nas de este Pueblo , que son tantos , que es forzo­
so , que los pongan unos sobre otros, y los mas
son frutos de una instrucción , como la que da á en­
tender , tiene el Doétor Alcornoque 5 apenas se pu­
blica un lib ro , que merezca la pena de comprar­
se ; si se miran sus portadas, prometen un grande
interés, utilidad, y diversión ; pero en confron­
tándose con la obra , nos hallamos con un insulso
fárrago , sin mas efefto , que el de haver perdi­
do el tiempo en su lectura i planes fabricados en
el vien to, proye&os impraéticables 5 systemas re­
pugnantes á la razón 5 historias fabulosas 5 poesías
risibles 5 y otros mil partos semejantes de unas ima­
ginaciones monstruosas , es lo que por ahora sa­
le á luz comunmente , ¿ no es esto un engaño ma­
nifiesto ? ¿ no es un robar sin peligro ? Me parece,
deberían estrecharse mas las licencias, y asi se com-3
prarian las obras con mas satisfacción.
Yo os diré , Enrique, respondió Roberto , lo
que siento acerca de ese asunto : He tenido curio­
sidad de investigar cuidadosamente el estado , que
en estas Provincias tuvieron en otros tiempos las
ciencias > y comparándole, con el que hoi dia tie­
nen , he hallado, que no es mucha la diferencia;

G

si

50
V I A G E S
si nuevamente se han hecho algunos útiles des­
cubrimientos , de los mas se debe la luz , á lo que
dexiron escrito los antiguos: De esta materia , re­
corriendo una por una las principales facultades,
ya en otras ocasiones os he dicho mi parecer ; pero
par lo que hace á las producciones de los presen­
tes tiem pos, tened entendido , que hai muchas de
diversos sugetos , que son el honor de su siglo ; en
él , pues, se han erigido con gran razón por Maes­
tros del público , ilustrándole con puntuales Co­
mentarios i desengañándole de sus mas comunes
errores con críticos discursos ; enseñándole las cos­
tumbres , que debe imitar , ó huir de los demás
Reinos estrangeros , y quanto en este asunto pue­
de hallarse deleitable , y provechoso con verídi­
cas relaciones de penosos viages : instruyéndole,
para que sepa desechar las voces inusitadas , y ele­
gir las mas puras de su idioma con ajustadísimos
diccionarios 5 apartándole de los derrumbaderos del
corazón de los mortales con las historias del delinqüente descamino de muchos ; poniéndole delan-i
te quanto puede apetecer para su exemplo , y en­
señanza con la rigorosa descripción de lo mas sa­
grado de su Continente 5 deleitándole aun con sus
ocios en agudas poesías , ya serias,-ya jocosas , ya
de antiguos para la imitación, ya de poetas moder­
nos para una emulación provechosa ; por último*
para no seros molesto , no hai ciencia , ni arre,
en que no hayan puesto la pluma con notable fe­
licidad en el dia ; por lo que con razón llaman
muchos al presente el siglo ilustrado : Pero como
es grande el núm ero, de los que no han sentido
la fuerza de estas ilustraciones, 6 mas claro , co­
mo

D E W

ANTON,

51

mo hai Monos para to d o , y es im posible, que
todos los paladares se conformen en un gusto , es
asimismo inexcusable , que se escriba mucho , que
solo sirva para cierta especie de sugetos; i qué pue­
de haver mas proprio sobre la mesa de una ante­
sala , que un libro de Novelas ? ¿ qué ha de leer
un extravagante Estadista , sino proyectos , que
aunucien felicidades , y abundancias universales ?
t con qué se ha de divertir ( por lo general) una
Mona , sino con un mazo de Comedias , y Saine­
tes ridículos ? i con qué han de arrullar los A y o s,
y Amas á sus Señoritos, sino con los cuentecillos,
que hayan aprendido en algunos papeles periódi­
cos ? ¿ qué puede oír un corro de lacayos , que es­
pera en un portal la salida de sus A m o s, sino cier­
tos versos, relaciones , y curiosos rom ances, mas­
cados por uno , que se encontró por casualidad,
que conociera las letras ? En esta inteligencia no
se debe estrañar, se permita la publicación de tales
escrito s, y con mas abundancia sin comparación
respecto de los útiles, tanto por la dificultad , que
hai en escribir b ien , quanto porque es mucho ma­
yo r el número de los necios; ya veis , que si en
manos de estos no huviera otros libros , que po­
ner , que los que necesitan perspicacia , y discer­
nimiento para ser entendidos, se repetiría con mu­
cha propriedad el infeliz acaso de la ¡liada, destrui­
da á co ces, y bocados de un asno ; asi como son
despreciables á todo sugeto sensato las obras, que
á ellos agradan; les fastidian , las que son el embe­
leso de los do&os 5 aun entre los que se tienen pqr
tales veréis reinar el gusto hasta tocar en lo ex­
travagante 5 aquellos ceji-juntos, y melancólicos fa. i
G 2
cul-

52
V I AGES
cultativos, que no han sabido salir jamás de la asom­
brosa muchedumbre de volúmenes de su profesión,
exa&os traslados, por lo coman , unos de otros , ex­
ceptuando los muchisimos, que no sirven mas, que
de pérdida de tiempo , roen , y murmuran quanto se escribe , que no es de su facultad; buenos
testigos teneis en aquellos dos am igos, con quie­
nes paseamos antes de ayer , el Estudiante, y el Sol­
dado ; uno , y otro quisieron aprovechar los ratos,
que permitían al ocio las tareas de su destino 5 am->
bos anhelando á ser útiles á sus conciudadanos , es­
cribieron , aunque por diverso rumbo, Invedivas
contra los vicios, y malas costumbres, digno asun­
to , á mi ver , de los que se precian de buenos pa­
tricios ; pero los dos tuvieron , que embozar sus
nombres > y con todo eso , no obstante lo bien re­
cibidas , que fueron sus obras en el público , no
faltáron algunos de su oficio , y profesión , de cu­
yo canino diente no se vieron libres; no diré Yo
que por envidia ; pero s í , que por estár poseídos
de unos genios saturninos, sin ser útiles para otra
cosa, que para el material manejo de la espada los
unos , y los otros para el preciso estudio de la ma­
teria escolástica , á que se dedicaron , como si el
buen gusto , las bellas letras , el humor jovial , y
otras semejantes extensiones de los entendimientos
estuvieran reñidas con los empleos,y facultades su­
periores , siendo certísimo , que á veces son su ves­
tido de gala , con que suelen comparecer mas agra­
dables , que con las arideces, que en muchos pun->
tos demuestran , si se nos presentan desnudas.
Hai , además de lo dicho, otros motivos , para
que se deban permitir esos libros ¿ y papeles, con­
tra

D E W ANTON.
53
tra quienes haveis levantado el grito i sabed , que
esto del escribir se ha hecho ya comercio , como
de qualquiera otra mercancía; el hambre es agu­
da , y la decencia exige el cubrir las carnes ; y sí
falta otro medio de socorrer estas necesidades , el
mas rudo dard á luz los hijos buenos, 6 malos de
su entendimiento , cuya venta, porque hai compra­
dores para todo >le saque del aprieto , en que se
mira ; bien conocen los Censores , y los Magis­
trados no ignoran , que pudiera aquel papel em­
plearse en asuntos mas útiles , pero , á no ser abso­
lutamente aun para el vulgo, despreciable , ó con­
tener proposiciones contra las Regalías , el estada,
ó buenas costumbres, dan permiso , para que se
publique , en consideración, de que mas vale , que
el público vea la inutilidad de una obra , que la
Indecencia de las carnes de su A u to r, próximas
á asomarse por entre los pingajos del vestido.
Tampoco quiero pasar en silencio otro motivo
poderosísimo , para que comparezcan muchos es­
critos insulsos, y risibles; bien havréis observa­
do el implacable prurito , que tienen par lo gene­
ral los M onos, el hacer número en el coro de los
d o & o s, y sugetos hábiles; llenan sus cabezas de
superficiales noticias > que recogen en las sumas , y
diccionarios ; hablan hueco , y con cierto aire en­
fático , trahen por los cabellos las conversaciones
al punto , que aquel día han leído ; y en breve
tiempo se dexan oír como oráculos de una turba
de majaderos , que ni aun para aquella materiali­
dad son suficientes; se entonan con los aplausos
y deseando , que vuele la fama de su literatura , to­
man la plum a,y producen ¿ mal dixe , abortan unos

0^

V

54
I A G E S
asquerosos embriones, y ridiculas figuras,que con­
mueven la risa de los que los oyen de valde , y
la ira de los que malgastdron en ellos su dinero,
y no es lo peor , sino que si algún amigo llega á
reconvenirles de sus disparates, creen , que es emu­
lación , 6 falta de inteligencia , y buen gusto ; y
asi tengo á estos por locos incurables, y mui per­
niciosos en la República.
Tened , R oberto, le repliqué ; los que Yo ten­
go por verdaderamente perniciosos en la Repúbli­
ca , son los Escritores satíricos ; estos s í, que por
cumplir con su inclinación punzante , y maldicien­
te , no dexan crédito , fama , acción , que no no­
ten 5 no perdonan condición , estado , persona , de
quien no se bufoneen 5en las viudas encuentran po­
ca gravedad ; libertad en las casadas; y en las sol­
teras falta de recato*, en los viejos afean los ver­
dores; la inmodestia en los jóvenes; se burlan de
la paciencia de los casados ; se mofan de la solici­
tud de los solteros, escudriñan la ambición en los
empleos; la mala versación en la administración de
justicia; manifiestan la mala fé en los contratos; el
robo en todos los oficios; en fin no hai cosa que
no muerdan , y no es lo p e o r, que escriban libros,
y papelones acerca de tales asuntos, sino que los
lleven sobre el teatro , y pongan de bulto los de­
fectos , para que aun el mas idiota comprehenda
su crítica , y oiga sus ladridos; esto e s , á la ver­
dad , incluirse en negocios agenos, y tal vez re­
tratar sus mismos vicios por ellos no conocidos,
porque los ciega su amor proprio. Estos sí que me­
recían grave castigo en pago de su temeridad.
N o confundáis, Amigo mió, me respondió Ro-i
ber-

D E

W ANTON.

55

berto, la pestilente , y detestable sátira, con la que
es alma de la re&irud , y freno de los vicios: Es
cierto que es digna del mas severo castigo aquella,
cuyo objeto es una determinada persona , ó quando es contra la constitución , leyes, ó policía del es­
tado ; no es común aquella perspicacia , que se ne­
cesita para tratar tan elevadas materias , y no ob­
stante , no hai Menestral, que desde su taller no
gobierne la M onarquía; sin particular talento no
sabemos derigir los negocios de nuestras proprias
casas , contenidos en la estrechez de quatro pare­
des i y como si tuviéramos en la mano la vasta ex­
tensión de los negocios del R ein o , queremos diri­
girlos á nuestro antojo , satirizando las providen­
cias , que después de una larga premeditación pro­
duce el infatigable zelo , de los que gobiernan. Pe­
ro quando la sátira ataca en derechura al vicio > es
digna del mayor elogio ; el País , en que nos halla­
mos , no tiene un público corredor de costumbres,
y asi solo el ¿ qué dirán ? es el que puede conte­
ner los excesos de los M o n o s; ven éstos en una
sazonada , y picante sátira retratados con f e o , y
detestable semblante los comunes desaciertos , y en
su conseqúencia hai muchos , que , por no verse
incluidos en el retrato, ahogan al nacer á sus pa­
siones : O y e un gran Señor las carcaxadas, que
dá el público , quando se habla con menosprecio
de las acciones bajas , é indecentes de sus iguales;
y lo que no basta á enmendar la brillantéz de su
cuna , corta en sus principios, ó no dexa brotar el
temor de la publicidad , logrando , el que llega á
la dicha de tal conocimiento , que su corazón se
habitúe á aspirar siempre á la heroicidad para proye-.

56

V I A GES

vecho de sus compatriotas, y eterna fama de siís
operaciones: El qu e se halla con proporción , y va­
lor para cometer uin desacierto en la administración
de justicia , le rep-etiria diversas veces, sino le de­
tuviera el temor de la. pérdida de su reputación,
quando semejantes atropellamientos, y monstruo­
sidades salen á pública plaza en los escritos de los
autores satíricos. No pocas veces se obra solo por
vanidad , y una coplilla punzante , que cantan por
la calle los muchachos , suele contenernos en el
cumplimiento de nuestras obligaciones, mas que el
narural hermoso aliciente de la virtud. No dá te­
mor la sátira al varón justo , y al que vive con ar­
reglo ; los que se declaran siempre irreconciliables
enemigos suyos son los aváros , los miserables , los
desarreglados , los linajudos , y otros semejantes,
que componen el monstruoso exército, que se abanza contra el sosiego , y unión de los ciudadanos;
los tales no omiten medio por pernicioso , que sea,
que conduzca al logro de sus fines ; roban al pu­
pilo , afligen á la viuda , desacreditan á las per­
sonas calificadas, persiguen á las honradas matro­
nas , y escandalizan á quantos tratan ; quisieran,
no obstante , que su miseria pasára por economía,
su avaricia por arreglo , su maledicencia por zelo,
y asi los demás vicios por sus virtudes opuestas, y
como la sátira pone patentes sus hypocresías, la
aborrecen , siéndoles forzoso , como canta un anti­
guo Poeta Europeo , huir de los Autores satíricos
tan lexos , como del buei falso , que para que le co­
nozcan lleva el heno en el cuerno , porque dicen,
que , con tal que les venga á la mano algún mo­
tivo de reirse , no se la perdonarán al mas ami-'

E> E W A N T O N #

?7

jgo ; pero es el caso , que no debían quexarse de la
sátira , sino de sí mismos; reformen sus costum­
bres , ajusten su condu&a, y no obren sino con
rectitud , y justicia , y entonces vivirán sin ci mié-,
do , de que rodos Ies señalen con el dedo, dicien^
do ,, de aquel habla tal libro , á estotro retrata pun­
tualmente esta sátira.
En estas conversaciones pasamos Roberto , y
Y o la siesta, hasta qu e, siendo ya una hora propor­
cionada , nos separamos, él á una Junta con ciertos
Ministros para acordar unos negocios de suma en­
tidad , relativos al común bien estar particular­
mente en materia de abastos, y Yo á buscar á mí
Amiigo Tulipán , para ir á divertirnos en el paseo:
N o dexé en este punto de considerar la diversidad
de «destinos, que llevábamos, y á poco que pro­
fundice' en este pensamiento, hallé quánto debe­
mos , y qué mal pagamos á aquellos , á costa de
cuyos desvelos logramos paz , abundancia , y co­
modidad ; mientras nosotros dormimos desculados
en nuestras camas , están ellos con sus vigilias
impidiendo , que nos asalten , y destruyan , aprovec handose de nuestro descuido , los perversos per­
turbadores de la Repúbtica , mientras nosotros co­
memos en delicadas mesas , y celebramos la pro­
fusión de los banquetes , están ellos ideando me­
dios de evitar la carestía en los géneros, impidien­
do Ha venta de los perjudiciales , y facilitando el co­
mercio de los útiles; mientras nosotros divertimos
la imaginación por frondosas alamedas , y nos es­
parcimos por cosrosisimos paséos , están ellos fatigaindose en añadirles hermosura , y magnificen­
cia , y en proporcionar otros nuevos, para que
H
con

58

V

I A G E S

con la variedad no llegue el caso de fastidiarse los
sentidos: Esto , y mas hacen en obsequio del res­
to de sus Conciudadanos, llevando muchas veces
por pago una injusta murmuración de los morda­
ces , y mal contentadizos , que no ^contribuyendo
por su parte en cosa alguna de la publica felicidad,
en rodo hallan reprehens'bles defedtos; en lo mag­
nífico encuentran la superfluidad 5 en lo mediano
la miseria 5 en la abundancia la demasía >en la es­
casez el desgobierno , y asi en todo. ,, sin acudir
á las fuentes , motivos , y ocasiones , que dan jus­
ta causa para lo mas , y lo menos, que para ellos
son sobras , y faltas. C on estos pensamientos llegué
al quarto de Tulipán r que , culpando mi tardanza,
venía ya á buscarme en el m ió, para pasearnos
aquella tarde juntos , según desde por la mañana ha*
víamos dexado proyectado.

C A P I T U L O VI.
Ajusta Tulipán su viage para el Real Sitio.
( ^ O m o mi Camarada no era amigo de la soledad,
fué necesario conducirnos al paseo célebre del dia:
Era entonces el tiempo , que tienen _destinado en
aquel País para renovar , ó por mejor decir , pa­
ra trocar los muebles de sus casas , siendo el me­
dio el dinero ; no puede decirse rigorosamente per­
muta , porque interviene compra , y venta , pero
en la substancia viene á ser lo m ism o, porque uno,
que necesita , por exemplo , un quadro , le com­
pra
su vecino con
dinero > que
dan por

de

el

le

'

------------

-



/

DE

W

ANTON.

?(>

una mesa 5 aquel vecino compra otra cosa con el
dinero , que sacó por el quadro , y asi todos los
demás 5 de m anera, que una corta cantidad de di­
nero con poco aum ento, 6 diminución va circu­
lando , y siendo como un mozo de acarreo , que
muda los trastos de una casa á otra , en virtud de
e sto , es digno de admiración ver entapizadas, y
alfombradas todas las calles de la Ciudad con una
prodigiosa multitud de muebles de todas especies,
siendo muchos de tal calidad , que se hace increí­
ble , pueda haver persona , que ni regalados quie­
ra llevárselos á su casa 5 allí se ve una mesa con tres
pies , una silla sin asiento , un cofre sin tapa , un
candil sin candileja ; aquí, una casaca sin forro , ni
botones, un espadín , deshecho el puno , par y me­
dio de zapatos con las suelas de respiración , un
guante sin com pañero, &c : Todos los interiores
de las casas salen á la calle ; salas , gabinetes , re­
tretes , alcobas, cocinas , todo se pone de venta al
público 5 y lo que es m as, mientras mas indecen­
tes , puercos, y maltratados son los trastos , tan­
to mas acuden los m archantes, vendiéndose con
mas facilidad , que las alhajas de valor , y de gus*
to , siendo la causa , según he discurrido, el exce­
sivo número de pobres , que tiene la Ciudad , los
que , á medida de su posibilidad , amueblan sus
quartos con la menos costa que se les proporciona.
Por medio de tan crecida porción de estropea­
dos , y tullidos , fuimos Caminando hasta llegar al
centro de estas públicas almonedas ; este es un pa­
rage , dentro de la Ciudad , espacioso , y capáz de
contener una muchedumbre de cierra especie de
c h o za s, y tiendas, donde se vende lo nuevo, y
H2
lo

6o

V I AGE S
lo viejo 3 lo ú til, y lo inútil 3 pero ; lo que tiene
mas despacho , es la mercancía de diversos mu­
ñecos de ridicula, y á veces puerca construcion
de varias materias , como barro, estaño , y ma­
dera? y los femeniles adornos de gorras , pañuelos,
collares, y semejantes menudencias 3 los fabrican­
tes de tales vagatelas se pagan de su trabajo con
lina imponderable ganancia á costa de los pobres
Monos , en quienes sería una desairada acción haver de regatear delante de las antojadizas Monas,
en cuyo obsequio van poniendo en ajuste quanto las agrada , que no es poco 3 y mas , si llevan
por contera al niño , á quien es fuerza acallar á
peso de plata malgastada en enredos de ningún
provecho 3 no obstante , nunca me pude persuadir,
á que todos andarian tan solícitos como los ob­
servaba en servir á las Damas, y éstas tan fran­
cas en recibir quanto se las proporcionaba , sin
mas fin , que la acción de recibir , y de dar , ma­
yormente quando es refrán entre ellos , que ni aun
palos se dan de valde , y que hasta el aire nece-,
sira correspondencia 5 pero , como Yo no vi otra
cosa , que la que he referido, no puedo hablar,
mas que de ella.
Por entre la muchedumbre de concurrentes en
esta , que ellos llaman diversión , divisó á lo lexos
Tulipán á una de sus muchas conocidas , que, aun­
que ya se iba interiorizando en aquel laberynto, no
podía equivocarse con otra ( según él decia) por
el airecillo del cuerpo , y natural agraciado mane­
jo , con que á larga distancia se conocía , quien
era ? no sé qué particulares negocios tendría, que
.encomendarla en su ausencia 5 lo que no tiene du-

W

D E
ANTON,
61
da e s , que se empeñó , en que ha víamos de pene-*
trar por aquella confusión hasta poder llegar á ha­
blarla dos palabras; empeño fué >y empeño de mar­
ca mayor , haviendo de atravesar por medio de
las filas de los coches, que van á hacer mas itkh
lesto aquel paseo, particularmente , con lo que aca­
bábamos de presenciar, pues haviendo tenido dos
cocheros , cada qual desde su muía , una descomu­
nal batalla de manoplazos , sobre quien havia de
ir mas inmediato á la zaga del coche , que iba de­
lante de ellos , después de atropellar bárbaramen­
te , á los que pillaron mas cerca , se espantaron las
muletas, que llevaba el uno , y dexáron malamen­
te herido á un infeliz mozuelo , que anduvo mas
descuidado > no obstante , abanzdmos ( haciéndo­
nos correr un coche , que se nos venia echando
encima ) hasta guarecernos entre unos crecidos mon­
tones de sillas, esteras , baterías de cocina, y mue­
bles de alfahareros, todos los quales forman un
inrrincadísimo laberynto : N o obstante estar en
aquel puesto seguro del tropel de los dichos coches,
era tai el de la multitud , que no se podían exami­
n ar despacio; en común , sí v i, que los ocupaba una
porción de figuras iluminadas , cuyos vestidos bri­
llaban á competencia con sus cabezas , aparenta­
ban un gozo , y diversión singular , y al encontrar­
se se saludaban mutuamente con tales extremos, co­
mo si aquella fuera la primera vez , que se vían
después de muchos años haviendo sido antes gran­
des amigas : Todos aquellos mas distinguidos en
el espíritu del mutuo-obsequio , ó que para entrar
en la cofradía estaban corriendo sus carabanas^
iban allí á haces sil mérito 2 formados en parada á
un^

6z

VIAGES

una , y otra vanda del paso de los coches , en don­
de apenas se descubría el del objeto de sus fatigas,
quando empezaban las prevenciones para hacer
una rendida, expresiva, y afectada cortesía, se po­
nían en planta , erguían el cuerpo, daban cierto
aire á la postura del sombrero (no se entiende esto
con los que tenían peinado , que no permitía aquel
estorvo en la cabeza) estiraban las vueltas de la
camisola , sacaban el pañuelo de color para so­
narse , el blanco para limpiarse el sudor , la caxa para tomar un polvo, el palillero para poner
un palillo en la boca , con que estar jugando ; en
fin , quanto tenían almacenado en sus bolsillos,
les proporcionaba modos de hacerse visibles, has­
ta que y pasando la Señora , la hacían los honores,
abrazando el sombrero entre las dos manos pues­
to delante del pecho , encogidos los hombros , ar­
queados los brazos, hicia afuera los codos , fir­
me el pie izquierdo , arrastrando la punta del de­
recho hasta poner la hevilla de éste detrás del ta­
lón de aquel , inclinando finalmente el cuerpo de
tal manera, que figuráse un perfe&o semicírculo;
de todo este manejo executado con cierto gracejo,
adquirido á fuerza de ensayos , constan las corte­
sías , que hacen los Monos : Perdone el Leétor
mal-humorado tan circunstanciada descripción , ha­
ciéndose cargo, que se escribe para to d o s,y sé mui
bien , que no parecerá prolixa , á los que desean
adornarse con los primores de la crianza estrangera ; y estas acciones, que se han referido , bien
estudiadas delante de un espejo de vestir , para ver
el efe&o, que hacen , podrán particularizará qualquiera de los nuestros, y acreditar de perfecto irnita-

D E

W ANTON.

dor de aquellos extravagantes, y remotos naturales*
Poco mas pude ver de esta parte del paseo, por­
que mi compañero no paró hasta llevarme hacia
el centro de aquel laberynto , en donde, decía es­
taba la mayor diversión 5 él la tendría , desde lue­
go , mui completa, porque encontró , habló, y re­
galó , á quien buscaba 5 pero Yo no hallé mas que
em pujones, apreturas, y tropiezos 5 dimos repeti­
das vueltas por aquel parage siempre describien­
do lineas c u rv a s, sin poder jamás formar una rec­
ta ; si hacía una pregunta ,, tenia que esperarle un
quarto de hora para oír la respuesta i si empezá­
bamos un razonamiento , á cada paso cortábamos el
hilo , truncándonos las palabras el numeroso con­
curso, que atropelladamente nos separaba; por úl­
timo > allí no reinaba, sino una confusión mui a
proposito , para quien en ella hallaba proporciones
para su mayor libertad > pero mui molesta T para
quien no solicitaba, sino diversión, y esparcimiento.
L uego que anocheció , fue desapareciendo el
tropel de los co ch es, y la mayor parte de la con­
currencia , quedando allí solo los dueños de aque­
llas haciendas , y u n o , ú otro personage , que , sin
duda , tendrían que evacuar algunos negocios de
su particular inspección, y se havrian citado á aquel
parage ; refirámonos también nosotros, logrando
por el camino , hasta llegar á nuestra casa , una
continua adulación de los o íd o s, y experimentan­
do una extremada cortesía ; todo esto se hallaba
en ciertas busconcillas , q u e , como espías perdi­
das , cruzaban por aquellos alrededores; mercadea
ras de mala cara , cuyos géneros desacreditados no
havian tenido salida á buena lu z , y amparadas de

64

V t AG6S

las sombras de la noche , solicitaban su despacho
con diversas frases atractivas.
Admiróme , por entonces, tanto el desorden de
consentirlas , quanto su descaro ; pero bien infor­
mado en casa por Roberto , que especulaba á fon¿o qualquiera particularidad , que ocurría, cono­
cí» no era tan fácil estorvar la libertad , que se to­
maban unas despilfarradas Moñudas , con poco,
ó nada , que perder , astutas en el maneío de sus
disoluciones , y que, por tanto , por algún tiem­
po sabían eludir los desvelos de la Justicia , no ob­
stante , que de quando en quando solía esta ha­
cer una batida , en que cayendo unas , y espan­
tándose otras, se limpiaba por algunos días el ter­
reno : También por otro capítulo advertí la nece­
sidad de alguna connivencia con estas desdichadas,
considerándolas como muro , que defiende , á las
que viven honradamente en sus casas , de los asal­
tos , y acechanzas de ios viciosos , y mal- entrete­
nidos , mayormeute en un Reino , cuyas leyes tie­
nen prohibidos los públicos lupanares.
Luego que Üegimos á casa , hallámos , que es­
taba esperando á mi Amigo Tulipán una quadriUa de Monos de rara construcción con unos zapa­
tos de un enrejado de cañamo, unas malas , y bas­
tas calcetas , calzón de tripe azul , cogidas las bo­
quillas con cordones, y borlas , un jubón blanco,
y encima otro de color sin abrochar con unos gor­
dos , y redondos botones de estaño, que me pa­
recieron al principio cascabeles, un ancho , y ros­
co pedazo de tela de lana rodeado por la cintura,
la cabeza cubierta con un aíro bonete colorado
de figura cónica > y el Cjefe de ellos con un som­
bre-!

D E W ANTON.
6 *$
brero construido en perfe&o triángulo equilátero;
cada uno trahia en su mano una vara delgada , de
cuya extremidad pendía un nudoso, y ligero cordel,
y su respectiva pipa , introducida en los ojales de
la casaquilla; á poco tiempo conocí la pretension
de aquellos Señores , que venían á ajustar con Tuli­
pán el carruage , que á otro día havia de condu­
cirnos al Sitio ; su habla era tosca , y una especie
de xerga , que solo ellos entendían quando que­
rían conferir entre sí algún punto : Yo estaba em­
bobado oyendo tantos , y tan diversos estratage­
mas ,y proposiciones , como exponían , para abanzar á un ajuste mas lucroso ; ya se despedían , di­
ciendo , que no les tenia conveniencia abrazar tal,
ó tal partido ; ya volvían , admitiéndole con ciertas
condiciones; y ya un viejo marrajo , que hasta el
fin había estado callando , partía la diferencia , lue­
go que conocía , que no se havía de poder expri­
mir mas la naranja : Cerróse finalmente el ajuste;
pidió el capataz de aquella compañía algún dine­
ro á cuenta , de lo que havia de dársele después , y
rodos con grande union partieron á celebrar , sin
duda , el alboroque en alguna de las muchísimas
ermitas de Baco , que tiene la Ciudad.
Mucho sentía apartarme del apreciable lado de
mi compañero Roberto , porque era el norte de
mis operaciones ; pero la constitución de las cosas
se havia ido poniendo en términos de serme inex­
cusable ; la Providencia , que no solo en las espe­
cies , como algunos caprichosa , y erradamente de­
fienden , sino también en el mas ínfimo individuo se
interesa , destinándolos á sus altos designios, iba pro­
porcionando los medios par a el encadenamiento de
I
su-

66

V

I A G E S

sucesos ya prósperos , ya adversos, ya dentro , ya
fuera de estas Provincias , que havia de experi­
mentar en la carrera de mis años. Por no ser mo­
lesto á mis lectores , no les describo los graves sen­
timientos , y altas máximas, que en esta noche
de mi despedida me sugirió Roberto para mi ma­
nejo en el Sitio Real. Tenía un profundo conoci­
miento de los laberyntos de los Palacios , havia he­
cho un largo estudio en los caracteres de los Cor­
tesanos , y poseía un particular talento para ha­
blar á cada uno en su lengua > baxo tales princi­
pios considérese , qué raudal de do&rina no co­
municaría á un amigo , que quería tan de veras,
é instruía de corazón. j Ojalá , nunca huviera falta­
do de mi lado! y ¡ o:alá no huviera Yo reserva­
do de él quantos secretos mysteriosamente ocul­
taba ! Yo aseguro , que sus experiencias , y conse­
jos me hirvieran puesto en salvo, evitándome re­
petidos sinsabores, y rebeses de la fortuna.
Llegó la mañana , y al amanecer ya estaba el
coche á las puertas de casa esperándonos ; venían
de acompañamiento los que havian estado presen­
tes al ajuste , todos clamaban por propina , unos
por corredores , otro porque enseñó la casa >otro,
porque medió en la diferencia del precio , y asi los
demás , cada qual con su respectivo motivo de tan­
ta fuerza como los otros ; no pude aguantar aquella
sinrazón >por lo que , tomando la palabra por T u­
lipán , que era contra quien se dirigía aquella grani­
zada de peticiones, y sacaliñas , les dixe,que mar­
chasen á lo que tuviesen que hacer , y no perdieran
el tiempo en la solicitud , de lo que no havian de
conseguir. \ Pobre de m í! No bien lo havia proferi­
do,

D E W ANTON.
67
do , quando , rodeándome todos , se movió tal
gresca por querer cada uno informarme de su ra­
zón , que huve de quedar aturdido con las voces,
siendo lo mas lindo del caso, que á ninguno entendí
mas palabra , que uso , estylo , & c. profiriendo éstas
con tanta claridad, como faramalla las otras; apaci­
guó Tulipán el alboroto , sacando el bolsillo , á cu­
ya agradable vista resonó en sus risueñas bocas el
viva el Señorito , y alargando la mano , recibie-r
ron la maula , y nos dexáron en paz.
¡ Qué tenga tanto poder , exclamé Yo , la fuer­
za de la costumbre, que valga mas , que la razón!
Pero j qué mucho, que en asuntos de tan poco mo­
mento se introduzca , si ha sentado su imperio en
lo mas sagrado de las Leyes ! No solo por sí las for­
ma , sino que deroga las establecidas por la supre­
ma potestad ; aquellos largos desvelos , aquella pro­
funda meditación , y aquel común acuerdo , que
generalmente concurren á la formación de los mas
sábios, y saludables estatutos , se obscurecen, y des­
hacen solo á la vista de este tyráno no uso. Muchas
veces oí exclamar contra sus desórdenes á algunos
Jurisconsultos Simiopolítanos juiciosos , y científi­
cos ; y siempre me hizo fuerza la reflexión, que ha­
cían en este punto ; el Pueblo , decían , procede para
introducir costumbre contra la ley , ó por medio de
unos a&os contrarios á ella , por no haverla en­
tendido , y por tanto , errando , en cuyo caso no
puede constituir costumbre, pues no hai cosa, que
mas diste del unánime consentimiento , que para
ella es necesario , que, lo que es un encadenamien­
to de errores: O procede , resistiéndose desde lue­
go á la debida odediencia al Soberano, que estaI 2
ble-

68

V I A GEs

blece la le y , en cuyo caso , quanto contra ella executa el Pueblo, va revestido de mala f é , con vi­
sos de rebelión , y mui opuesto al consentimiento
del Principe , esencial requisito de la costumbre : O,
finalmente , teniendo justas causas , para que la ley
no se observe , que sobrevinieron , ó no se tuvie­
ron presentes al tiempo de su promurgacion ; en
cuyo caso , y existiendo los demás requisitos ne­
cesarios para la introducion de la costumbre , pa­
rece , deberíamos admitirla , y abrazarla con fuer­
za de ley 5 pero ni aun existiendo todos los jus­
tos motives , que quieran suponerse , deberíamos
darla corriente pase en vista de las leyes del País;
éstas mandan en diversas partes, que si alguna de
ellas necesita declararse , interpretarse , enmendar­
se , a ñ id ir s ,, cancelarse , 6 mudarse , se acuda á
la suprema potestad , fuente , y origen de toda la
legislación : ¿ Cóm o , pues, se podrá sufrir , que el
Pueblo se arrogue una anthoridad ,que ni por si tie­
ne , ni la ley le concede \ Ponderaban estas, y otras
reflexiones tocantes al asunto con toda extensión,
añadiendo mil preciosidades , que corroborasen su
d ifam en ; concedían la razón de admitirse saluda­
bles costumbres conformes á la ley , ó en falta de
ella ; pero de ninguna manera , las que fuesen de­
rogatorias. N o me meteré á decidir esta causa, por­
que no me toca su inspección ; lo que no tie­
ne duda es , que si llevaban razón de poco les
servía , pues Y o observé repetidas veces , que las
tales costumbres contrarias á sus estatutos se ale­
gaban en los Tribunales , y tenían fuerza para d e ­
cidir las causas ; y aun pudiera decir , que han lle­
gado sus Doétores á sutilizar , y buscar tergiver­
sa

D E

W ANTON.

saciones para darlas vigor aun contra aquellas le­
yes , que expresamente excluyen qualquier costum­
bre , ó no uso 5 siempre los oí en continuas reyer­
tas , y contradiciones sobre estender esta prohibi­
ción á las costumbres futuras, ó solo á las pasadas;
y en imaginar metafísicas distinciones entre no uso,
no observancia ,y contraria costumbre. Disimúleme
el le&or esta corra digresión, que ya vuelvo á tomar
el hilo de mi historia.
C A P IT U L O

V II.

D e los discursos del Señor Moral.
\ A v i a á la sazón una grande escasez de carruages , y en el único, que pudo hallarse , ya de
antemano tenían ajustados sus asientos dos perso­
nas , que , nos aseguraron los carruageros , eran
sugetos decentes , y á quienes podíamos dar nues­
tro lado ; el deseo , que tenía Tulipán de no re­
tardar su viage, y el común concepto , que hai en
el P a ís, de que en los caminos todo pasa , le hi­
zo admitir qualquier partido. Como tomdmos el
coche ames de amanecer , no permitía la obscu­
ridad distinguir claramente á aquellos personages,
para poder formar concepto. El bulto , del que me
deparó enfrente mi suerte , daba á entender ser un
barrigudo Mono , de decente talla > iba tacitur­
n o , y que no estaba dormido , solo se reconocía
por una larga sucesión de regüeldos , cuyo pesti­
lente hedor demostraba se le havia encrudecido
la cena con la madrugada. Su compañero , que
ocupaba el frente de mi Amigo , con la humedad

i

70

V i

AGES

de la noche ( estando ya en el punto de ir á rom­
per el alba ) dormía á pierna tendida , como en la
mas mullida cama * alternando el desagradable es­
trépito de sus enormes ronquidos , con los fétidos
eructos del repleto M onazo: Mi TuPpan, distrahido con sus amores, y cuidados , estaba en un con­
tinuo éxtasis > y Y o , fastidiado de todos por diver­
sos términos , solo esperaba , que las luces del día,
que ya asomaba por el oriente , mudasen el sem­
blante de tan ridículo quadro.
Descubrió , por fin , el Sol sus rayos, q u e , hi­
riendo en los ojos del dormido roncador , con un
esperezo , y abriendo desencajadamente una no co­
mún bocaza » miró á uno , y otro lado, y nos dió
los buenos días > volvió sobre sí mi Amigo , co­
mo quien sale de un letargo; y todos nos saludámos mutuamente. Porque conoció , sin duda , los
molestos efeétos , que causaría en mis narices su
Indigesto estómago , se empezó á quexar de su in­
disposición mi vecino, y Yo compadecido de él,
y de mí le ofrecí unos tragos de un buen aguar­
diente , que para qualquier acontecimiento llevá­
bamos de prevención en una botella , los que to­
mó , y conseguimos , que cesáse la acedía. Sali­
mos de aquellas incomodidades, que se huvieran
hecho mas insufribles , con las que se siguieron
del espeso polvo , que produxo la entrada en unos
arenales * del calor , que se aumentaba con exceso*
y de un pesado exército de m oscas, que se con­
juró contra nuestra paciencia : La desigualdad del
terreno , y lo mal colgado de la caxa causaban
un movimiento tan desagradable , y violenro , que
de nada teníamos mas g a n a , que de dexarla : Apren-

DE W ANTON*
y I
dimos mui bien los nombres de las muías , por­
que incesantemente las iban nombrando sus con­
ductores , cuyas voces agregadas á una numerosa
porción de incómodos cascabeles , y campanillas,
que llevaba cada una , nos atolondraban lindamen­
te las cabezas : Era necesario hablar á gritos , y
si alguno distrahido con la conversación , perdía
el equilibrio , regalaba al inmediato compañero
una cabezada mui á proposito para romperle las
narices.
Bien despavilado ya empezó á divertirnos con
sus razonamientos nuestro compañero. Era éste un
verdadero hijo de Simiopolissno sostenían sus hue­
sos quatro onzas de carne ; pequeño en la estatu­
ra 5 pero mui grande en la avilantez de la lengua;
de una salud equívoca , según la palidez del ros­
tro , no obstante , que, reconociendo , que la ve­
lada le havria desfigurado mas de lo regular, havia procurado reparar este daño, medio ahorcán­
dose con las dos varas de muselina , que cubrían
el cuello ; llevaba el cabello recogido desde el co­
gote, y liado con una cinta , imitando la figura de
un gordo nabo, echado , como sardina , que se va
á freír , sobre una copiosa porción de harina , con
que encubría á título de moda la plasta , ó sobre­
puesto de grasa , y porqueria de su despilfarrado
vestido ; un pyrámide de pelo , sebo , y man­
teca se elevaba por copete ; y dos guedexas á
lo perdiguero se le bamboleaban á los lados con el
peso de los dos rizotes , que las finalizaban , sien­
do éste uno ( por lo que inferimos en el discurso
de su conversación ) de los trescientos , y veinte
y tres modos de freír pelo , que , según los últi­
mos

y l
V I A G E s
mos modelos de los mas diestros Micos , se havian hasta entonces descubierto. ¡De qué punto de
perfección no son susceptibles las artes! Lo restanre de su adorno era proporcionado á lo afemina­
do de su persona ; sobre una almilla , con presun­
ciones de chupa , tenia una vestidura , que nom­
bró hasta con seis diversas voces, tan larga pa­
ra chupa , como corta para casaca > Yo me ima­
giné , si acaso havia faltado tela , por no havec
guardado proporción el sastre , haviendo sacado
los calzones m ayores, que ella , ,pues desde lue­
go , en cada uno cabían quatro muslos como qualquiera de los suyos, para los que huvieran sobra­
do unas fundas de pistolas : De un ancho , y re­
lumbrante cinturón pendía un ni espada , ni sable,
ni cosa , que pudiera ser útil para mas , que mon­
dar alguna pera , ó cosa semejante 5 y en sus ma­
nos un bastón le servía, no de apoyo , según el
destino de la invención de estos muebles, sino de
juguete , por ser un delgado , y endeble junco , que
para sacarles el dinero, havia puesto la astucia de
los mercaderes en manos de los insensatos Mo­
nos con nombre de bastones de verano , siendo
unos verdaderos estorvos de todos tiempos.
Este era el equipage de nuestro joven Moníto ; y luego que empezó á hablar , nos hizo co­
nocer , que los adornos del alma no eran menos
afc&ados , extravagantes , y viciosos, que los del
cuerpo: Son estos tan hermanos, que de los de
éste se infieren , por lo común , los de aquella;
pero ¿ qué digo de todos los adornos ? solo el som­
brero , observé generalmente en aquellos Países
suele ser el señuelo de sus interiores; ya en su con­
state-

DE W A N T O N .
73
istrueclori, ya en el modo de ufarle se descubren
las costumbres, de quien le lleva: La sencillez , la
monería , la afectación , la vanidad, la estolidez, y
el juicio tienen todos sus distintivos en este mue­
ble 5 ya hai quien le apoye en las narices , ya hai
quien le cuelgue de una oreja, ya vá puesto por
diadema , ya no sale de debaxo dd brazo; por úl­
timo , ocupára muchas páginas , si huviera de no­
tar todas sus diferencias; el de nuestro Mono ( por
que no quede esta curiosidad al leedor) no era de
aquellos triángulos equiláteros, con que denotan,
ó afectan el juicio muchos ; era ,sí , un compuesto
de todas las superfluidades, y ridiculeces de los de­
más ; era un escrúpulo de sombrero , en que entra­
ban charreteras, cordones >hevillas, borlas, broches,
galones , plumas; en fin , tantas zarandajas , queparece imposible pudieran estar acomodadas en tan
pequeño sugeto.
En su conversación afeitaba un aire entre supe­
rioridad , y bufonada , ya declamaba con una lan­
guidez trágica , y enigmática, ya sin mas artificiosa
transición , que su insubsistencia descendió á unas
jocosidades baxas, y truhanescas , todo lo disputa­
ba ; en todo decidía , y aunque la materia fuese dig­
na de la mayor circunspección , quando le iban á
los alcances en sus descabelladas proposiciones ( que
sucedía mui freqüentemente) daba un pronto tor­
nillo á la altercación , haciendo bien sonantes sus
disparates a la sombra de algún refrancillo, cuento,
ó salada poesía , teniendo hecho concepto ,que aun
el blasfemar le era libremente permitido , con ral
que lo hiciera con grace’o , y excitase la risa de
los circunstantes : L a lástima e ra , que havia en
K
aque*

74

V IA G E S

aquella Corte una indecible multitud de estas saban­
dijas , literatos de estrados , sabios de diccionarios,
y sumas, impíos de profesión, y tontos de capirote:
Estos son los que con su libertinage de espíritu, y
el continuo choque de sus mal concertadas ideas,
abusando de la viveza de que suelen estar dotados,
todo lo ponen en problema , y procuran eclipsar
aun las mismas luces de la evidencia. ¡ Qué Lógica
tan ingeniosa, aunque falta de solidez , aquella con
que palian , y defienden sus mas enormes vicios,
disoluciones , y despropósitos licenciosos ! N o falta
entre ellos quien todo lo justifique 5 se encuentran
panegyristas de los mas excesivos abusos ; y final­
mente , desnaturalizándose de los sentimientos de ra­
cionalidad , y decencia , solo tienen por objeto la
adulación entre los poderosos, la sobervia entre sus
inferiores , y la liviandad , y descompostura para
con sus iguales , y el diverso sexo.
De todo nos dió muestras , en el corto tiempo
que letratámos , nuestro compañero de viage Puer­
ro ( que éste era su nombre ) mezclando entre lo
fútil de sus asuntos unas risitas insultantes , unas
acciones con aire de desprecio, y sobre todo , unas
provocativas , é insolentes ojeadas sobre el compa­
ñero de su izquierda , el que por el contrario , con
su fixo mirarle , y arqueamiento de cejas á hurta­
dillas daba á entender un interior , que estaba di­
ciendo : Vease aquí la muestra de las sabandijas de
la Corte : Vease un ente transformado en tantos, y
tan diversos objetos , quantas son las ideas inútiles,
y afem'nadas, que bullen en su desconcertado cere­
bro : ¡ Qué utilidad sacará el público de estos patri­
cios ! ¿ Por qué un gobierno tan acertado no des*
ter-

de W a n t o n ,
7?
terral de enmedio de la Nación esto? zangaños
tan perniciosos ? ¿ Por qué ha de poner á cubierto
del zelo de los Magistrados á unos el esclarecido
nacimiento , á otros la protección de un poderoso,
originada las mas veces de un vicioso principio ?
De un vicioso principio; y con razón debe asi con­
siderarse , pues son semejantes ociosos materia dis­
puesta para instrumentos de venganzas, y fomen­
to de la liviandad ; son los mas queridos ministros
de la irascible , y concupiscible de sus prote&ores:
Vease que saeta volante sus lenguas : Vease que' re­
finado escándalo sus acciones: Vease qué universal
peste de la República.
Sin duda , estas , ó semejantes proposiciones re«
volvía en su mente el sesudo Mono, que represen­
taba estar ya en el sexto decenio de su vida , sin
que lo desmintiese , como en los viejos de la Corte
acontece , el afeite , y compostura , mayormente
quando su barba se dexaba ver entrecana , y de no
rrenor edad , que de ocho dias ; una cabellera pos­
tiza , que se adornó de gala , para ir al Sitio , con
un puñado de harina sobre el seco pelo sin vani­
dad de sebos >mantecas, y pomadas, cubría de me­
dio lado su cabeza; sobre una camisola , cuyos ca­
tacaldos tenian de embozo á sus largas uñas , ves­
tía una raída casaca negra , con una chupa , que se
las disputaba en lo cumplida , y roñosa , y solo la
excedía en ciertas lameduras de oro , entrerexidas
con unos vivísimos florones encarnados, en campo
blanco; se embarazaba infinito con la espada , por .
falta de uso , y últimamente se apoyaba en un nu­
doso palo , con honores de bastón : Estaba callado,
y pensativo mientras la tarabilla del tal Puerro iba
Ki
desa-

V i A GES
'desatada ; arqueaba de quando en quando sus bien
pobladas cejas , y se sonreía en tono de compasión,
ó desprecio : N o tardó mucho nuestro bullicioso
compañero en sacarle algunas palabras del cuerpo,
á cuya obra contribuimos gustosos Tulipán , y Y o ,
deseando saber su profesión , y pretensiones, pues
desde luego creim os, no iría á divertirse semejante
Cynico.
Yo , Señores , respondió el Señor Moral ( asi
se llamaba ) soi un honrado hidalgo , vecino de un
Pueblo , que dista sesenta leguas de la Corte 5 hi­
dalgo , y honrado os he dicho que soy , y asi es;
de modo, que por lo hidalgo no cedo á los mas
encopetados , que se sustentan del aire de su necia
vanidad en Simiopolis 5 pero esto es, de lo que me­
nos caso hice en mi vida, y que mas que lustre,
me pareciera borron, si no me acompañara la segun­
da parte , que es la honradez; ésta pretendo culti­
var con la mayor encrupulosidad , y ésta me ha he­
cho lugar en mi Pueblo entre mis compatriotas,
pues todo mi esfuerzo se ciñó siempre en estudüar,
como pudiera serles útil, i Ridicula honradéz aq uel!a , de que no resulta el común provecho ! De aquí
es , que no hai empresa , ó arduo negocio era el
lu g a r , que no fien á mi dirección , y cuidado;
para llenar uno , y otro objeto creen en mí bastan­
te proporción : No les parece puede faltar condu«da
á un Mono , como Yo , cuya juventud no tuvo ot:ras
delicias , que el uso de los libros , llenando mi en­
tendimiento de todas aquellas idéas , que después
havian de servirme para mi manejo , y méthodo de
vida , mayormente quando estaba por entonces mui
lexo s, de que al cabo de ella havia de parar en lo

D E W ANTON.
7 ’7
obscuro, y mal aliñado de una corta Aldéa ( de cih
yo sosegado destino doi ahora mil gracias á la Pro­
videncia; Dirigía mis intenciones á emplear mis lu­
ces , tales quales fuesen , en la pública utilidad de
mi Patria 5 no sabré bien deciros, si porque ellas no
eran bastantes, ó si porque no tuve amistad estre­
cha con el favor , irreconciliable enemigo, por lo
regular , del mérito ,n o pude lograr mis bien naci­
dos deseos con la prontitud que mi viveza , y aU
gunpoquido de presunción , que por entonces te­
nia , deseaban ; cánseme de la injusticia , que á mi
parecer , me hacían , y mui pagado de mi resolu­
ción , me vengué con retirarme á cuidar de los pocos
terrones , que havia heredado de mis Padres , corto
caudal para hacer una pomposa figura entre el cru-i
xido de la seda de la Corte , pero suficiente á pro­
veerme de una mediana subsistencia , decente entre
la xerga , y paño pardo de mi País : Aquellos , que
vosotros (aquí dió una ceñuda mirada al buen Puer­
ro ) Monillos cortesanos , todo exterioridad , y na­
da substancia , aquellos , repito , que vosotros lla­
máis por desprecio Palurdos , y que haveis de estar,
en que saben mas con su explicación , aunque no
limada , sí genuina , y significativa , que vosotros
con vuestro afe&ado aparato de voces ya ridiculas,
ya hurtadas á otras lenguas 5 depuesta, la natural
grosería , que creeis les rebosa , oyen gustosos mis
consejos j y como de allí está desterrada muchas le­
guas en contorno la adulación , se Ies presenta la
verdad desnuda en las materias que se ofrecen , de
donde se sigue tener lo mas andado para el acierto.
A estos motivos que les asisten , para fiar sus
mas arduas pretensiones á mi dirección, se les agre*
ga

78
V l A G H S
ga la experiencia que tienen en la Villa , del desve-*
lo con que he mirado uno , ú otro negocio que me
ha encargado: Están llenos de exemplares de la ma­
la versación de otros Diputados , que han tenido,
asi ellos, como los Pueblos de la comarca : Estos
han sido de la clase de aquellos , á quienes señalan
unas dietas considerables , vienen á un País vicioso,
todo diversión , y todo proporciones , que brindan
al pasatiempo , fomentan desmesurados gastos , y
dexan pasar los dias insensiblemente con una total
Inacción en el asunto principal de su encargo ; y
como los Curiales son , generalmente , unos Monos,
que si no se les paga superabundantemente , y se les
insta con la mayor actividad , no se mueven , es un
negocio perdurable, el que los tales Diputados emprehendieron ; las dietas crecen, y el fondo de
adonde salen se apura , reconocen a’guna vez, aun­
que tarde , su culpable desidia, quieren hacer en
quatro dias , lo que pudieron executar en dos, ó
m is años , que se han estado divirtiendo 5 piden pa­
ra ello algunos quartos, hace los últimos esfuerzos
el Lugar, y los embla ; huelen los Curiales el dine­
rillo fresco , y empieza á ponerse en movimiento
toda la máquina de sus ideas: Entonces vierais (pue­
de ser que lo hayais experimentado) qué batallón
de trampas legales , que por mas legales que las pin­
ten , no dexan de ser trampas; que introducion de
artículos impertinentes 5 quántas excepciones dilato­
rias , declinatorias, nulidades, réplicas, y otras mil
preciosidades de difícil digestión para un estómago
delicado; pero no para el de ellos , que como el
de Abestruz , digiere los metales.
El placentero Puerro no podía aguantar conver­
sa-

D E W ANTON.
sacion tan seria por largo tiempo ; y al llegar el Se­
ñor Moral á las referidas palabras , sonrióse iróni­
camente , y dixo : Bendigo mil veces el candor de
la gente que se cria , ó se avecinda en los Pueblos
cortos: ¡ Que' modos de pensar tan puros! i Qué co­
razones tan sencillos ! Ñ o hai en su boca acción»
que no sea sincera ; no hai Cortesano , que no obre
con re&itud : Aquí volvió otra vez á echar su risi­
ta en tono de relincho , mirándome , y dando un
par de palmadas en el muslo de Tulipán (que lleva­
ba enfrente , y mas á mano ) para captar nuestra
aprobación > antes que éste lance pudiera llegar ,y a
havia dado media vuelta encarándosele nuestro fi­
lósofo aldeano, y encapotado el sobrecejo, y me-:
surando el estylo, le dixo: Pensará el Señor Meque­
trefe , que ha dicho a'.go : El tal cumplimiento fue
bien ingenuo, y conciso, y al mismo tiempo el ges­
to se manifestaba con su poco de picantillo insul-tante ; pero estuvo la prudencia de parte del charlatan Puerro, que sin duda echó de ver en aquel pun­
to , que la belluda , y nerviosa muñeca del Señor
Moral manejaba un bastón mucho mas robusto, que
él suyo. Sepa, prosiguió, que en primer lugar, Yo
hablo generalmente, no he nombrado sugetos,aun­
que pudiera ; y asi nadie debe darse por sentido en
particular i en segundo lugar, que lo que digo tie­
ne las qualidades de público , pues se executa en­
medio de la Corte ; y verdadero, haviendo tantos
exemplares, que sería menester largos dias para solo
citarlos 5 y ya que me apura la paciencia , para que
por la uña se conozca el león , he de contar, por
recien sucedido , un ca so , que tuviera por ficción,
á no haverlo todo presenciado , por haver acaecído

8o

VI AGES

do en mi Pueblo con un Primo mío : Murió en ía'
Corte un corresponsal suyo tan arrebatadamente,
que no tuvo lugar para darle cuentas finales, y lo
que fue peor , ni para hacer testamento : Como era
sugeto de negocios, y no dexaba heredero nombra­
d o , fue forzoso que entráse á disponer en sus bienes
de mano poderosa la Justicia ; No entendáis hablo
aqui de la sábia disposición de las Leyes en tales
casos ; ni del Juez , á quien correspondió conocer
en la causa , éste era íntegro , dodo , y que desea­
ba ( me consta) la prontitud , y buen éxito del nei
g o d o ; pero esa es la lástima , que no pende del ar­
bitrio délos Jueces inferiores ev itar, generalmente
hablando , las supercherías, y maldades que se co­
meten por los dependientes de Justicia : Hablo de
un sin número de estas sanguijuelas , que se mez­
claron en la causa , cebando sus insaciables fáuces
en los bienes de la desdichada testam entaría; por
entonces me acuerdo haver contado hasta catorce;
¡ ai es nada ! que no fueron todos redos en el obrar,
y que ya de m alicia, y a de ignorancia, y a de de­
sidia dilataron culpablemente la causa , se manifies­
ta clarisimamente con solo la sencilla narración del
suceso : Fue indispensable á mi referido Primo pa­
sar á la C o rte , á solicitar se le satisfaciese de los bie­
nes del difunto una corta porción , en que le alcan­
zaba , liquidadas las cuentas finales ? no ocupaban
éstas entre cargo , y data arriba de quarro pliegos;
las partidas por entrambas partes estaban plenamen­
te justificadas, y sin tergiversación , y todo el nego­
cio , finalmente , era materia de hecho ; pues no ob­
stante (repitoos, que no exagero , aunque parece
cuento por entretener el cam ino, pero todo lo pre-í
sen-«

,

b E W ANTON.



sencié ) tuvieron habilidad, y maña los tales al­
hajas de los manipulantes de la causa , para alar­
garla al espacio de seis años , y fue con precipita­
ción , según sil reffancillo : Pleito de cuentas tras­
lado d los nietos ; y los quatro pliegos de papel
liegiron á componer quatro volúmenes de á folio;
esto lo hacen fácilmente > ya piden testimonios im­
pertinentes , aun de lo que consta en la causa , pues
con una tranquilla , que se les busca quedan des­
naturalizados del país de los autos; ya evacúan ci­
tas , que no vienen al caso ; ya se dexan apremiar
una , y otra docena de veces ; ya piden término;
ya dicen, que enfermó el A bogado; ya que se van
a componer amigablemente ; por último son tan­
tos los yáes , que pudieran decirse , que ellos solos
llenáran la mayor parte de el tiem po, y fastidia-,
rían á los oyentes : Los escribientes por su par- te no se descuidan, con diez ó doce renglones
llenan una llana , y con dos ó tres vocablos sesquipedáles cada renglón ; crecen los derechos de
los pedimentos á proporción del bulto , y este es
de la medida mas corpulenta ; aumentase el gas­
to del papel sellado, finalmente , los contrincan­
tes llegan á perder la paciencia , y el dinero ; por
falta de éste quedan sin aclarar muchos , y mui co*
nocidos derechos ; y por no exercitar mas aque­
lla entran otros en unas vergonzosas , y descabe­
lladas transacciones , conociendo , q u e , si acaban
de pleitear, llegará á verificarse , lo que suele de­
cirse > que antes de empezarse la contienda , es
dudoso , que parte tiene derecho á la cosa liti­
giosa > pero finalizada , se sabe repetidas veces,
que ni una ni otra por haversc quedado entre
L
Us

82

V

.
I A G E S
las uñas de los que la manejáron.
Ved ah o ra , ¿ si deberá estar escarmentado ct
infeliz Pueblo ; que por falta de buena elección
envía á lidiar con semejantes fieras á unos Dipu­
tados desidiosos > viciosos , 6 poco inteligentes ? Et^
m í, quando no una grande comprehcnsion en los
negocios , á lo menos han experimentado una ac­
tividad mayor , que para los míos , y una mode­
ración tan' grande en los gastos., como que solo
suenan en mis cuentas los precisos , sin mas die-,
ras , ni ayudas de costa ; en esta inteligencia , y
haviendo añora ocurrido : : :: Al llegar á estas pa­
labras , las muías, que iban á escape , asombradas
con el cadáver de una de sus semejantes, que havia rebentado , corriendo bárbaramente en aquel ca?
mino , y (según costumbre ) se havia quedado en
el mismo puesto , en que la aconteció la fatalidad,
que fue en medio de é l ; las muías ? repito , remo­
linadas las delanteras , no obedecieron á las desen-,
tonadas voces del mayoral y se arrimaron tanto á los
adoquines del camino , que montó el coche por en­
cima de uno de los guardarruedas, y consiguien­
temente dimos con nuestros cuerpos en tierra ; so-,
bre el mío vino el de Tulipán ; y sobre el del ro-;
Hizo Moral dió el del Amigo Puerro ; si huviera
sido al contrario , no arrendára Yo a éste Ja ga­
nancia , haviendo de sufrir sobre sí mas de diez
arrobas de Diputado 5 pero como le pesaba po­
co la carne , á un ligero esfuerzo pudo salir primer
ro gateando por la puertecilla , que havia queda­
do libre, siguióle Tulipán , y Yo á éste; el in­
feliz Diputado , como mas obéso, haviendose ido
mas al "fondo*? sirvió á los' tres de tstrivo para la
S
sa-

tí E

W ANTON.

salida , con lo que sufrió precisamente un solenv
ne trio de patadas ; sacárnosle , por fin , entre to­
dos á fuerza de brazo , y viendo que salía sin
lesión , exclamó el festivo Puerro : ¡ Bendita sea la
Providencia , pues con tanta fortuna ha sido el
buelco ! Menos mi pateadura , dixo el Señor M o ­
ral , poniéndose las manos en la cabeza >y agrian­
do el semblante con un gesto tan confuso , que nos
hizo retozar la risa en el cu erp o ; mortificóse mas
con esto; pero tuvo que tomar el partido , que
hai que abrazar en semejantes casos , que es ca­
llar , exercitando la paciencia. N o teníamos nece­
sidad de poca , para aguantar á aquellos bárbaros,
mal-criados carruageros, á quienes, después de havernos expuesto á una desgracia , no se oían mas
que blasfemias execraciones , y desvergüenzas; su­
frimos su poco respeto á nuestras personas , por­
que asi se estyla en aquel País: Yo aseguro , que,
si una vez se les pusiera freno , y modo con la
seriedad de un garrote bien manejado, pronto se
finalizaría la insolente costumbre , y sabrían redu­
cir su ganado, y levantar la carga sin escándalo
de quien los escucha : Dexémoslos en esta manio­
bra , y mientras decansémos un rato*
C A P I T U L O

VIII.

Siguen los discursos del Señor M oral

.

Olvimos a ocupar nuestros lugares >levanta­
do ya el coche , y seguimos nuestro camino , en­
cargando á los carruageros, que , supuesto no te­
níamos prisa , no volviesen á exponernos á otro
L 2
chas-.

84

V IA G E S

chasco , qué pudiera darnos que sentir ; ellos di:> xéron , que estaba bien , y aunque hacían poquí­
simo caso de nosotros , por ser en ellos natural
lo tosco , y mal criado , no dexó de aprovechar
la advertencia. La demasiada formalidad de nues­
tro Diputado ( que asi le llamo , porque , como se
verá en adelante , asi lo era ) no tenía la aproba­
ción del Señor Puerro , y por tanto , para im­
pedir prosiguiese, como se temía por la chaza,
que havia dexado puesta al tiempo del buelco tor­
ció éste la conversación á los asuntos de su inte­
ligencia ? que eran , á la verdad , de poquísima sub­
stancia; de aqui fue , que pronto se le acabó la te­
la ; y deseando Yo profundizar mas en los modos
de pensar del Señor M oral, baxo cuya rústica cor­
teza se descubría un no común fondo de instruc­
ción , y re&itud; enderezando hácia él mis pala­
bras , le dixe : Vuestros discursos , Señor Moral,
son tan gustosos de ser oídos, como verdaderos;
solos estamos > y aunque hasta ahora no nos ha-*
veis tratado , el honor nos obliga á seros leales en
las confianzas , que queráis tener , dándonos cuen­
ta de los asuntos , que os trahen á la Corte ; á me-¡
n o s , de que sea cosa tan reservada que no de­
báis comunicárnosla , pues en tal caso no preten­
demos ser de aquellos molestos , que á fuerza de
ruegos intentan con la mayor pesadez , Ies reve­
len los secretos, que importa á sus Amigos tener
mas ocultos, j Oh , Señor! exclamó é l , de esos hai
gran cosecha en nuestros Lugares; y no creáis, que
es , movidos del amor del próximo, para aconse-r
jarle , ó aliviar su cuidado; nada menos; el obje­
to de ellos e s , lo primero una vana curioridad,
Y

,

,

DE W ANTON.
8?
y lo segundo ir á los corrillos á murmurarlo en
tono de lástima ; y para cumplir estos dignísimos
cargos, toman al suyo tan estrechamente el inda­
gar , lo que no les importa , que parece tienen
creído , que no cumple con las leyes de buen ve­
cino , el que no es buen acechador, ya que de otra
manera no pueda escudriñar los negocios , que dé!
ocultan : Los que ahora me trahen al Sitio , no son
de los que no pueden absolutamente revelarse , y
excepto algunas secretas instrucciones para mi ma­
nejo 1 puedo sin dificultad referirlos.
Sabed, Señores, prosiguió diciendo, que el Pue­
blo , en donde Yo estoi avecindado , es Lugar de
Señorío : Esto es; un Caballero, que vive en la
Capital de mi Provincia, tiene el privilegio de po­
ner un criado suyo cada tres años por Corregidor;
tened, Señor M oral, dixo mi amigo Tulipán, cria­
do suyo no puede ser; en mi casa hai un igual pri­
vilegio para ciertos Lugares , y siempre se buscan
sugetos circunstanciados de ciencia , y conciencia
para que administren justicia en ellos ? pero nun­
ca se envía un criado de casa ; ¡ buena andaría la
justicia , quando interviniesen , como es mui co­
mún , los intereses de la casa en las instancias con
los particulares ! Señor mió , replicó Moral, lo que
se executa en la vuestra , no sé ; desde luego doi
de barato , que en ella , y en otras sucederá , lo que
decíis > pero en la del Señor de nuestro Lugar in­
fiero , que no es así, de que á todos los Corregi­
dores , que he conocido , y no han sido pocos,
siempre he oído decir : Mi Amo manda , mi Amo
escribe ; mi Amo , &c , y Yo no creo , que , á
no ser ellos sus Criados , le daxian este título : Es­
te

86

Vi AGES

te Corregidor es , el que entiende en los pleitos de
los vecinos en primera instancia , y roma las pro­
videncias gubernativas del Pueblo : Tiene el refe­
rido Caballero , además de esta facultad de poner
Ju stic ia s, el privilegio de percibir ciertas contri­
buciones., que le paga el vecindario , para cu ya
recaudación reside allí un M ayordom o, que además
de este público ministerio , tiene reservadamente el
de Fiscal de las acciones , palabras, y aun intencio­
nes tanto del J u e z , como de los vecinos , especial­
mente , de los que tienen alguna depencdeacia con
el dicho Señor , mediante cu ya vigilancia , se ad­
vierten repentinamente unas ásperas providencias,
y no pocas veces, unas tyranas alcaldadas, que co­
mo por lo regular dan en la parte mas débil , y
necesitada , se sufren , y callan, por no exponerse
á experimentar los efe&os de la mas severa indig­
nación , y resentimiento de su Grandeza 5 furibun­
do clausulón , con que generalmente finalizan sus
desaforadas cartas ; añadiéndose á ellas las enig­
máticas reprehensiones, que dá el referido M a­
yordomo , que comunmente sabe hacer mui bien
su papel con arqueamiento de c e ja s, ahuecamien­
to de carrillos , y con el exemplar de tal qual re­
ciente tyranía , executada en alguno de los infe­
lices ; sugerida por é l, y perfeccionada porsusub-*
alterno, el Corregidor.
*
N
Poco á poco , Caballero mío , dixo , interrum­
piéndole T u lip án , conociendo, que el solfeo iba
demasiadamente pesado , y que de rechazo no
dexarian de dar algunas pedradas en el tejado de
su casa 5 poco á poco , que en breves palabras os
yais llevando de calles la mas distinguida clase de
núes-

DE

W

A N T O N.

87

nuestros Dominios : ¿ Sabéis de quienes habíais ?
i Sabéis contra quienes formáis una crítica tan mordáz ? Yo bien s é , respondió M oral , de quienes,
y contra quienes hablo : N o son los buenos el
objeto de mis razones 5 no aquellos, que son hon­
ra de nuestra Nación 5 no , los que forman la par^
te rnas esencial , y acreditada de la Patria : Hai al- 1
gunos de estos 5 no lo ignoro; pero son los me-:
nos : M e irrito contra los presuntuosos , entonados
ídolos de la fortuna , q u e , desnudos de los senti­
mientos racionales , nos insultan , como si fuéra­
mos de otra especie , nos desprecian , como si fue­
ran de otro barro ; estos , que turban nuestro re­
poso ; que se imaginan , que honran con solo dexarse ver benignos ; hablándonos , y tratándonos,
en tono de superioridad , y protección , como si
por más que se estiren * y engrían , pasasen de un
Mono , como qualquiera hijo de vecino : El in­
feliz Pueblo , que oye hablar á uno de estos con
sobrecejo , andar con vanidad ^y vencer injustas
dificultades á peso de dinero , le cree de la casta
de los Sefaidioses , le rinde adoraciones , y se le
humilla hasta el ínfimo polvo ; la infame turba deaduladores le rodea , y ensalza aun sus mas enor­
mes vicios , y al compás-de tan desproporcionadamúsica él se va monstruosamente hinchando, has­
ta que sirve de risible espectáculo á la considera­
ción de un verdadero Filósofo desimpresionado de
las ilusiones de los sentidos : Este con el colirio'
de la razón sana los enfermos ojos de sus compa-,
triotas, haciéndoles ver , que aquel arrogante faus­
to con que les insulta, es el que por dias ha­
ce mas insoportable su carga , pues se sostiene a
eos-

V

88
I A G E S
costa de su sudor , y miseria 5 aquellas adulaciones,
y m entiras, que resuenan alhagüeñas en su oído,
son los esrorvos > con que no da lugar , á que en­
tre el llanto de los infelices á mover su corazott
empedernido ; aquel luxo , aparato , y grandeza
son las distracciones, y ceguera , para que no vea,
ni conozca , que insensiblemente está bebiendo la
sangre de los desdichados, á quienes cupo la des­
gracia de tener la cerviz baxo de su pie : Les
hace conocer, que la brillantez , con que quiere
cegarlos, y el resplandor de los metales, y pie­
dras , con que se engalana, es una iluminación
de fuego fatuo , que ni quema , ni dura ; y por
f in , si el asunto lo merece , y va mas serio , los
auína , y anima, á que levanten el g rito , hasta que
Sus justas quexas, penetrando la atm osfera, que
rodea ai trono, despierten en el corazón del So­
berano los sentimientos de piedad, de que está do­
tado , y desembalando la espada de su justicia,
proteja contra los tyrános , que la oprim en, a aque­
lla porción de fieles vasallos , que imploran su poder.
Aunque Yo no sea , prosiguió , un Mono do­
tado de las bellas qualidades , que para excitar as!
los ánimos se necesitan, tengo un no corto aco­
pio de experiencias de semejantes personas , un
mediano desenfado, y una retórica , aunque no
sublimada , bastantemente expresiva ; valido , pues,
¡de estas arm as, y conmovido últimamente con la
impiedad , que supe , havia cometido el susodicho
‘A dm inistrador, vendiendo hasta los derrengados,
y despreciables muebles de cierta Infeliz viuda deí
Pueblo para hacerse pago de una corta porción de
m aravedises > que debía de atrasos de su tributo

D H

W ANTON.

el mismo dia , que á una desenvuelta mozuela havia regalado su Amo una jo y a , valuada en tanto
precio , quanto importaban los re'ditos del Lugar
en un año; junté á los mas visibles del Pueblo en
mi casa , y Ies hablé de esta manera:
N o sé , honrados Paisanos mios, con qué voces
os describa lo mismo que sabéis , y que estáis to­
cando 5 no quiero perder el tiempo con vanos ra­
zonamientos , ni exasperaros con exageraciones,
que tienen parentesco inmediato con la impostura;
no necesito de abultadas expresiones ; hable vuestra
misma infeliz situación > volved los ojos á esos
vuestros campos , en otros tiempos risueños , y
abundantes , y ahora cubiertos de espinas , y male­
zas ; esos públicos edificios , erigidos para el bien
común , ya veis que amenazan ruina , y los parti­
culares no tienen que temerla,pues reducido el L u ­
gar á sitios heríales , parece Pueblo arrasado por el
furor déla mas sangrienta guerra ; apenas vuestras
compañeras hallan un rincón resguardado de la in­
clemencia , donde criar á vuestros Hijos ; los viejos
con dificultad encuentran en donde reclinar su tré­
mula , cansada cabeza ; el sudor de vuestro rostro
pasa á agenas manos , no ya para manteneros en
paz , y justicia , no para defenderos de los insultos
de vuestros enemigos; no para procuraros la abun­
dancia, sino para convertirlo en usos proprios^ pa­
ra sus vanidades , y locuras ; no sé si me atreva á
deciros, que estáis en la constitución mis rabie de
consideraros de peor condición, que las bestias que
pacen por esos prados : Pero ¿ cómo no ha de dete­
riorarse cada dia mas nuestra población ? La casa
que se arruina, no se reedifica; el Labrador que se
M
pier*

V

po
I A G E S
pierde con el rigor de uno , y otro mal año , no ha­
lla una mano bienhechora que le sostengas la in­
feliz que queda viuda , cargada de tiernos hijuelos,
no encuentra consuelo , ni mas ayuda para criar­
los , que la cortísima labor de sus manos > como no
frai fomento , cesa la industria 5 y como no hai
proporciones, no se dán al campo las labores su­
ficientes para que fru&ifique, como puede , y se
vió en otros tiempos.
También es fuerte cosa, replicó entonces el im­
paciente Puerro, que queráis gobernar las acciones
¡de los demás , y que porque ese buen Señor, que
decíis , tiene esos privilegios , y rentas en vuestro
Pueblo, forzosamente ha de acudir á todas las nece­
sidades , mayormente quando son tan tas; pues pa­
ra taparos las bocas , según se colige de vuestro dis­
curso , havia de mantener en buen estado las obras
públicas , havia de coadyuvar á reedificar las de los
particulares , havia de sostener al Labrador perdi­
do , havia de tener cuenta con los huérfanos, ha­
via de ser báculo de los impedidos ancianos ; havia
de mantener el buen orden , la justicia, la abundan­
cia , y la defensa contra el poder de los enemigos:
¿V ed , si para atar tantos cabos , es bastante sola
una persona ? Vaya , vay a, que el hablar cuesta po­
co. Si costára mucho , respondió el Diputado , no
hablárais vos tanto, Señor Puerro; muchas respues­
tas tenia que dar á vuestro razonamiento 5 pero pa­
ra no dilatarme , porque ya se divisan no lexos
las torres del Sitio , reduciréme á dos puntos; uno,
si debe acudir á tantas obligaciones (y muchas que
os quedaron por decir ) el que tiene semejantes
privilegios en los L ugares>y^otro, si una sola per-

* .

j/i

SO'

D E W ANTON.
pV
sona es suficiente para cumplir con todas: La deci- ■
sion de este segundo es mas fácil de comprehender,
pues dexando las pruebas especulativas, se demuestra con la prádica de los exemplos, no precisamen­
te de los muchos, que en los siglos pasados nos pro­
pone la Historia , sino de ciertos Señores de la Cor­
te , y de lo restante del Reino , que anualmente vi­
ven , y todos conocemos: Aquí hizo una enumera­
ción de aquellos , que con razón debian proponer­
se , como modelo de la moderación, racionalidad, y
exaditud 5 y prosiguió : Y para mis compatriotas el
que tenían mas á la vista, y les propuse, fue el Se­
ñor del Pueblo mas inmediato al nuestro , en donde
á costa de su desvelo reinaba la sociabilidad , la
abundancia , y la paz i la necesidad del buen veci­
no no tiene a llí, que irle á buscar para el socorro,
pues no ha nacido, quando ya se halla remediada;
Los Jueces de sus estados tienen orden , de que en
toda instancia éntre el Señor , y los Vecinos , siem­
pre que el derecho sea dudoso, sentencien á favor de
estos , y en contra suya : Sus Administradores , y
Mayordomos no lo son , antes de haver dado unas
no equívocas pruebas de un corazón piadoso , me­
diante el q u a l, y á medida de las redas intenciones
de su Amo , no halla el afligido por la pérdida de
su hacienda, ó salud á un ím pio, que le añada aflic­
ción , estrechándole, persiguiéndole,encarcelándo­
le , y dexandole por puertas , para que pague una
contribución , á que en tal caso no hai derecho al­
g u n o , si bien se especula , que pueda obligarle » an­
tes compasivo le sobrelleva , le di la mano , y le
ayuda á salir de la desgracia , á que le conduxo su
suerte : ¡ Qué bendiciones no escucha de boca d©
M 2
aque-

pa
V IA GEs
aquellos desdichados ! ¡ Qué dias tan Henos los de
un Señor , que tiene tan raros compañeros 1 ¡ Oh,
cómo cumple con las obligaciones que la Providen­
cia , el Monarca , y el Pueblo pusieron á su cargo !
Si Señor, obligaciones , que es el otro punto en
que hallabais dificultad : Esto decía , encarado con
Puerro, que ya llevaba un miedo mas que mediano:
Si supierais el origen de estas contribuciones; si as­
cendierais al principio, y fuente de estos privilegios,
Yo sé , que ni asomo hallaríais de duda ;y pues la
distancia de nuestro destino aún lo permite , reco­
pilando quanto pueda, lo que necesitaba largos dis­
cursos , si huviera de desmenuzarse , he de expli­
cároslo, tomando el hilo desde el mas remoro tiem­
po ; ya para que otra vez no repliquéis , en lo que
no teneis bien examinado ; ya porque a un foras­
tero tan curioso , é instruido como el Señor Enri­
que no puede ser molesto el o ír, aunque en resu­
men , y por mayor , la Historia de este nuestro
Continente. Díle gradas con la mayor expresión
que pude , y él prosiguió de esta manera :
No es dudable la ley , que nos inspiró sdbia la
naturaleza , de nuestra propria conservación 3 ley
establecida, so pena de la destrucción total de nuesrro genero ; de aquí se sigue el derecho de adqui­
rir cada uno aquello que es indispensablemente ne­
cesario á su existencia ; adquisición , que trae con­
sigo el derecho de retenerlo con exclusión de otro
qualquiera , en consequencia de que , teniéndole
como derecho natural de su conservación , le debe
haver adquirido de modo , que ninguno pueda dis­
putársele. A proporción del aumento que iban to­
mando nuestras familias > iba creciendo el consumo;
y

DE W ANTON.

>

y como la tierra no daba espontáneamente tan co­
piosos los frutos , que quedise absolutamente reme­
diada la general exigencia , era necesario labraría
mas cuidadosamente, para que á fuerza de incesan­
tes fatigas facilitdse sus inmensos tesoros ; pero co­
mo esta industria , y trabajos provenían del común
de la Nación , y en ella se encontraban muchos
mal morigerados , perezosos, y que fiados en el tra­
bajo de sus semejantes, se entregarían á un detes­
table o cio ; siendo también de una eterna alterca­
ción ,aun entre los laboriosos , la medida de lo mas,
6 lo m enos, con que cada uno contribuía á la masa
común , y lo que de ella sacaba para su manteni­
miento , era preciso que cada familia se apropriáse
cierta porción de tierra , que havia de cultivar pa­
ra sí sola >y cuya propriedad havia de pertenecería
peculiarmente en adelante , no ( como algunos de
nuestros sabios quisieron ) porque la ocuparon an­
tes que o tro ; sino porque al ocuparla huvo un con­
sentimiento de parte del resto de la comunidad ,á
quien en común pertenecía , ó bien fuese expreso,
exponiendo la convención verbalmente , ó bien fue­
se tdeito, quando á vista , y paciencia de ella se
aproprió , labró, y usufructuó dicha familia cierto
terreno , cuyo común consentimiento , junto á la
prescripción , la aseguran en su absoluto , y pleno
derecho , que de otra suerte sería una usurpación.
Esta división de los bienes de la tierra , como se
hizo entre familias de distinto número , y de diver­
sa capacidad , y proporciones para la industria , y
el trabajo , fue forzosamente desigual , y asi , unas
quedaron mas poderosas que o tra s, por consiguien­
te nació de ésta desigualdad la dependencia , y el
• 1
mu-

Viages
mutuo comercio de oficios, y beneficios : No solo
entre las familias, mas dentro de una misma produxo la diversidad de genios, fuerzas, y entendi­
mientos una grande desigualdad , enriqueciéndose
unos mas que otros , y por tan to , quedando entre
sí subordinados, los unos acudiendo con sus obras,
y servicios á los otros, que descargan en ellos sus
cuidados , haciéndose cargo , en recompensa , de
su mantenimiento ,y forzosas necesidades de la vi­
da. En tal estado se debe considerar en este nuestro
Continente á cada Padre de familias, como un So­
berano con autoridad , y facultades sobre los suyos;
pero como estos no conservasen por largo tiempo
el candor de vida , y re&itud necesaria para seme­
jante gobierno , no cumpliendo con las obligacio­
nes que requería su cargo , y abusando del poder
que se les confiaba , ellos mismos conocieron la in­
dispensable necesidad de las sociedades civiles , que
Inmediatamente formaron , elevando sobre sus ca­
bezas á uno de aquellos , cuyas facultades , rique­
zas, y poder le hacían descollar entre todos , como
destinado por la Providencia para ser el Soberano
universal de dicha sociedad civil ; en este solo se
reunieron la autoridad , y poder physico que cada
cabeza de familia tenia , quedando todas entre sí
iguales,y subordinadas á este único poderío mo­
ral , para cuya conservación, lustre , y seguridad
todos se obligaron á contribuir con sus haciendas,
industria , y personas; en caso de necesidad ; sien­
do la obligación por su parte cuidar de la felicidad
de aquellos Pueblos >que se ponían baxo su protec­
ción , haciendo que entre ellos reinase la abun­
dancia , y la tranquilidad ; á cuyo efe&o , siendo
ím-

D E

W A N T O N.

p 5

imposible, que en lo vasto de su dominación por sí
solo manejá^e quanto se requería á este fin , creó
Magistrados , y Jueces de diversas gerarquías , por
cuyo medio se cultivdse la paz interior de su Rei­
no , terminando las diferencias que entre los sub­
ditos ocurriesen , dando á cada uno lo que fuese
suyo , y siendo los cauces por donde dirigiese sus
premios á los dignos , y el castigo á los malhecho­
res : Levantó asimismo tropas armadas,que pro­
tegiesen á sus Pueblos de la violencia de los ene­
migos exteriores , que intentasen molestarlos 5 y fi­
nalmente instituyó quantos oficios, y empleos eran
conducentes á la soberanía de su persona , como ob­
jeto del amor, y respeto de sus Vasallos, y del ter­
ror de los enemigos del Estado*
Asi se estableció nuestro gobierno , y asi flore-ció la felicidad, y la abundancia en nuestros Países,
en tanto grado, que llegaron á ser apetecidos de la
ambición de quantos Conquistadores poderosos tu­
vieron conocimiento de ellos. Varias fortunas ex­
perimentó este Imperio , cuya exadta relación no
cabe en la brevedad , con que voi corriendo nues­
tros principios , ni el tiempo por ahora la permite;
pero nuestra heroica Nación , que ( como dixo un
sabio Escritor , natural de aquellos Países , en don­
de generalmente , quando hablan de nosotros , b
por ignorancia, ó por embidía , ó lo mas cierto por
natural habladuría , procuran obscurecer nuestra fa­
ma , desacreditando nuestras acciones ) nuestra he­
roica Nación , repito , que dentro de sí misma con­
serva cierto principio de grandeza, que ninguna si­
niestra suerte ha sido capíz de aniquilar , con la pa­
ciencia , el tiempo , y el valor , llegó á formarse, y;
ad-



V I AGES
admitir por sus Soberanos á unos generosos caudi­
llos , baxo cuya dominación vivió por muchos si­
glos dichosa : Pero la fortuna, que en ningún obje­
to emplea mas fácilmente los tiros de su volubilidad,
que en los grandes establecimientos, en breves dias
procuró arruinar la obra de tantos ohos. De la abun­
dancia pasó la Nación al tedio del trabajo ; del tédio ai ocio 5 del ocio al vicio ; patrocinó á éste ei
Gefe principal , y quedó el País aletargado ; era
consiguiente haverse embotado el filo de las armas;
haverse desguarnecido las Plazas, y haver abierto
los Puertos paso franco a los insultos de los ene­
migos.
En esta infeliz situación estaban estos Dominios,
quando abortó el mar en nuestras playas una con­
fusa multitud de monstruos marinos que no ha­
llando resistencia en ellas, en pocos tiempos lleva­
ron el terror , la crueldad , y sus conquistas hasta
lo mas remoto del R eino: Por pronto que quisie­
ron sacudir el sueno sus habitantes , la ferocidad , y
fortuna de los Conquistadores havian hecho tan rá­
pidos progresos , que no quedó mas arbitrio á los
miserables , que rendirse á merced del vencedor,
viéndose precisados , por conservar sus vidas , á
gemir baxo de un tyrano yugo : A este tiempo un
puñado de valerosos guerreros , que por no con­
sentir infames pa&os, abandonando sus riquezas,
havian vuelto las espaldas al riesgo , fortificándose
en lo mas escabroso de unas escarpadas sierras, a
donde no havia podido ponetrar el tutor de los ene­
migos , salió, conducido de un generoso caudillo,
lleno de esfuerzo, á hacer frente á la multitud , no
pudiendo contener su espíritu en el corto recinto de

D E W ANTON.
97
os montes. Desde aquel dichosísimo instante co-<
menzó á respirar nuestra oprimida Patria , recu­
perando nuestros Soberanos á punta de lanza , y
con indecibles trabajos, quanto á sus vasallos havia robado el furor de la guerra ; pero , como un
Gefe no era suficiente por sí solo, para llenar las
vastas ideas que formaba sobre las conquistas , que
ofrecía un País tan dilatado , y se esperaban del in­
decible valor de sus naturales , á proporción de las
ocasiones, que se presentaban en los varios acci­
dentes de esta célebre restauración , se valía ya de
uno , ya de otro de aquellos mas valerosos Capi­
tanes, que llevaba elexército , á quienes su espíritu
belicoso , su pericia militar , y su riqueza adqui­
rida por la industria, y mérito , ya proprio, ya
de sus ascendientes, havian hecho sobresalir entre
sus compatriotas , y havian ido poco á poco pro­
porcionando , á que fuesen respetados por Prínci­
pes de la Nación ; á el cuidado de éstos fiaba va­
rias expediciones, la toma de diversos Pueblos, y
la conquista de muchas Plazas j el efeéto corres­
pondía á las esperanzas , que de sus bríos , y espí­
ritu se formaba ; y aquellos vasallos , recuperada
su perdida libertad , volvían á reconocer á su anti­
guo Soberano, poniendo á sus pies los socorros ne­
cesarios , para que les conserváse la justicia , y sir­
viese de defensa contra sus enemigos.
Muchas de estas nuevas conquistas (aquí os
pido la mayor atención)6 quedaban gobernándo­
se por la dirección de estos famosos caudillos , ó
bien se daban en dote á algunas Princesas, para
premiar con su mano los servicios de tan grandes
Capitanes j de aqui es que el Gefé de la Nacionj
fun-.
N

p8
VIAG ES
fundando sus esperanzas en la gran cuenta , que te­
nia á estos el conservarlas, y fomentarlas, les confiaba su gobierno, y su defensa, permitiéndoles, ya
poner unos Tenientes , que en su ausencia velasen
en la administración de justicia entre los vecinos»
ya armarlos contra las invasiones de sus contra­
rios , saliendo á capitanearlos en persona á la cam­
paña ; y como éstos particulares Gefes; de los Pue­
blos llenaban de este modo las obligaciones, que
tenia sobre sí la cabeza principal de ítoda la N a­
ción , de conservarlos en justicia , fomentarlos, y
defenderlos, nada podía ser mas conforme á razón,
como el que tuviesen el privilegio de percibir en
parte aquellas contribuciones , con que los veci­
nos concurrían para los dichos fines : No fué ni
pudo ser el ánimo del Soberano concederles poder,
alguno que no fuese dimanado de su Real authoridad , y siempre á ella subordinado. Es cosa qui­
mérica pensar , que haya un vasallage en los sub­
ditos de un mismo Reino , diferente , del que se
debe al Príncipe , porque en la naturaleza no hai,
m asque un poderío physico , fundamento, y raíz
del poderío moral $ aquel ( como he dicho poco
h i ) residía en los Padres de familia , los que uná­
nimemente en la formación de la sociedad civil le
renunciaron en el Gefe general, que substituye­
ron , en el qual reside el poderío moral único , y
universal sobre los subditos , sostenido por el po­
derío physico de toda la Nación , del que sus in­
dividuos se despojaron moralmente en favor de la
Soberanía , quedando todos sin distinción subor­
dinados al principal , é iguales entre sí en razón
de subditos, distinguiéndose después las varias ger
rar-

99

D E W ANTON.
rarquías del Reino , según las diversas elevaciones,
que reciben del Soberano en recompensa de los mé­
ritos , y servicios de las familias.
Concluyese , pues , de todo lo dicho, que nin­
guno hai exceptuado desde la formación de las so­
ciedades civiles de contribuir con parte de aquella
substancia , que en la división general con la mu­
tua convención se havia apropriado , á la subsisten­
cia , y lustre de aquel, en cuya mano ponen con­
fiados los subditos su sosiego, su defensa , su au­
mento , su conservación , y todo su bien , proprocionandole con sus personas, y haciendas los
medios para ello conducentes , obligándose él por
su parte , á mantenerles la justicia , abundancia,
y defensa de sus enemigos : Que en la restaura­
ción de estas Provincias no podía por sí solo acu­
dir un Gefe á todas las necesidades, que ocurrían,
y que por tanto destinó á aquellos mas valero­
s o s Capitanes , que experimentaba al lado de su
persona, para que le ayudasen al complemento de
sus hazañas : Que en pago , de las que executaban , los premiaba con el Señorío de varios Pue­
blos , y Plazas : Que este Señorío no se puede en­
tender mas , que en nombre de su Soberanía , pe­
ro no con un poderío proprio , el qual solo corres­
ponde al Príncipe : Que , aunque es indubitable,
que no conviene á los Reyes usar de tanta libe­
ralidad , que se convierta en vicio de destrucción,
agraviando á los sucesores en el Reino con la des­
membración considerable de sus estados , también
es certísimo , que les pertenece conceder gracias,
y hacer mercedes á sus naturales , y vasallos , pa­
ra que se honren , y sean ricos , acrecentándose
N 2
igual-

IOO
V I A GE S
igualmente su dominación por este medio , y mu­
cho mas á aquellos , que á costa de su sangre les
aseguráron la Corona ayudando á la recuperación
de sus dominios : Que , como ellos gobernando
aquellas Poblaciones recienconquistadas, ó por sí,
6 por sus Tenientes , las mantenían en justicia á
costa de sus desvelos las procuraban la abundan­
cia y á riesgo de sus personas , y bienes, las de­
fendían de sus enemigos , nada era mas natural,
que el que tuvieran el privilegio de cobrar por
su mano aquellas contribuciones , destinadas á es­
tos fines : Y , finalmente , que si son tales , y tan
grandes las obligaciones , de los que tienen estos
privilegios , merecidos por su valor , y adquiridos
á punta de lanza 5 ¿ cómo podrán licitamente de­
sentenderse de ellas aquellos , que los obtienen con
títulos menos airosos , por mas distinguidos que
sean ? Ahora bien,concluyó el Señor Moral, ¿aquel
S eñ o r, que en lugar de Ju e z , pone en su Pue*
blo un tyráno >que no ayuda á los necesitadosj que
no piensa , sino como ha de exigir tributos, no
pocas veces, imaginarios 5que con sus gruesas ren­
tas en quasi nada ayuda á su Soberano contra los
enemigos , que insultan el estado 5que no emplea
su persona en servicio del Príncipe , y del Rei­
no ; y que es un vicioso disipador de aquellas con­
tribuciones > que para tan diversos fines le conce­
dió el Gefe general , y ponen en su mano los ne­
cesitados , os parece , que no puede ser reputado
poco menos , que como un traidor contra la Pa­
tria , pues por su parte se esfuerza á arruinarla ? ¿ Y
aquellos caudales, que entran en poder de tal mon­
struo , os parece , que llevan el destino ? para que
se

D E W A N T O N.
IOI
Se desposeen de ellos sus dueños? Inferid de aquí,
Señor Puerro , si tienen obligación de invertirlos
en la felicidad de sus Pueblos ; e inferid todos , Se­
ñores , el destino de mi diputación al Sitio.
Todas estas razones , y mas, las que conducían,
aplicadas en particular, exponía Yo á mis conve­
cinos : i Podremos m irar, añadía , con indiferen­
cia , las injusticias de nuestros pobres Paisanos;los
agravios proprios; y la opresión de la Patria ? Te­
ned entendido , que por ésta son nuestros votos:
TI amor á ella me obliga á excitar en vosotros los
sentimientos dig n o s, de quienes son , y deben ser
su apoyo : N o es mi bien particular , el que pro^
curo ; ya el curso de mi vida está en el último ter­
cio j pero en los pocos instantes , que me restan
de aliento , quisiera lograr la dicha de verla re­
mediada ; bien considero, que si va aumentándo­
se el daño , llegará á desplomarse , agoviada con su
proprio peso , y tal vez , confundirá entre sus rui­
nas , á quien las causa : Pero < qué alivio será pa­
ra nosotros tan lastimoso catastrophe ? ¿ de qué
nos aprovechará entre los horrores del sepulcro
tan desventurada venganza ? Hechos cargo aquellos
mas granadnos de mi Pueblo, cada qual á medi­
da de sus alcances , de la fuerza de mi propuesta,
y recordando varias injusticias, de que particular­
mente estaban resentidos , y que no son del caso
por ahora para mi relación , determinaron con uná­
nime consentimiento, que Yo pasáse con sus pode­
res , representando el general clam or, á los pies de
nuestro Soberano :N o dudan un felicísimo éxito de
su justificada pretensión: Saben mui bien la inte­
gridad de los Ministros , que rodean al trono : N o

Toa

V l Á G E S

ignoran , que estos son de la clase de aquellos, qué
revestidos del poder , que se Ies há confiado , re­
ciben afablemente los memoriales de los meneste­
rosos , oyen el clamor de los agraviados, examinan
por sí mismos los abusos, que insensiblemente van
tomando cuerpo en el Reino ; no se asustan de
sobervios fantasmones, son exa&os observadores de
la ley , y la justicia , y , en una palabra , lexos de
un miedo servil, hablan la verdad al Príncipe; á
un Príncipe , que sabe en alto grado el difícil ar­
te de reinar , y las obligaciones , que le cercan:
Considerad de estos antecedentes »si es bien funda­
da la esperanza de unos consiguientes dichosos. N o
se me oculta , que emprendo mis acciones contra
uno de estos, llamados poderosos , de estos teni­
dos por felices en la tierra 5 pero, como Yo no
miro estas cosas por la exterioridad , y transcien­
do á la realidad de ellas , he hallado risible su po­
der , y su felicidad transitoria , y ridicula.'
Aqui sí , que el Señor Puerro dió una gran
Carcajada , y le interrumpió , diciendo : ¿ Con que
no es poderoso , y feliz un Mono , rodeado de una
multitud , que solo espera saber su voluntad pa­
ra ponerla por obra ? ¿ un Mono , que se rie de
vuestras amenazas, considerando insuficientes vues­
tras fuerzas, para llegarle al pelo de la ropa ? ¿ un
M ono, que os desprecia , seguro de vuestras ar­
mas ? i un Mono , finalmente , a favor del qual se
ha empeñado la naturaleza, para contribuir á sus
comodidades , y adular su gusto ? Ese Mono , di­
sto el Señor M oral, que pintáis con todos esos co­
loridos , aun dado, y no concedido , que logre to­
das las qualidades, de que le dibujáis revestido,

D E

W

A NTON,

IO3

sí le falta el interior testimonio del bien obrar , es
un cobarde, y desdichado 5 os engañáis , si le creeis
esforzado , y poderoso ; no basta solo para serlo
no temer á la espada de los demás Monos , debe no
temer á sus lenguas , y á sus plumas : Os miente,
si os dice , que está anegado en placeres de la vida,
no le creáis, por mas que se le contemple con to­
dos , los que proporciona el arte para al hago de
los sentidos , estos no pasan de la materialidad del
cuerpo ? pero enmedio de ellos está su espíritu lle­
no de remordimientos , que le aciváran sus mas
apetecidas diversiones ; siempre temeroso , siempre
sobresaltado , hasta de su sombra se asusta : Y sino
ponedle en contraposición , del que , no obstante
que viva en corta fortuna , no apartó de su cora­
zón por motivo alguno los propósitos, que formó
desde luego , de conservarle incorrupto , e insepa­
rado de la justicia , y equidad , y hallaréis á éste
inmutable , y sin decaimiento de ánimo , aunque
advierta , trastornarse todo el mundo ; al paso que
á ese ídolo de la fortuna asusta el menor amago
de contratiempo: D ecid le, que os responda con
sinceridad, si en su interior no juzga , que ios mas
de sus pasatiempos son pueriles , y sin substancia;
la brillantez de sus adornos , y palacios , como el
oropel de los theatros , papelón , y perspe&iva ; su
representación , y ventosa pompa apoyadas en un
o rg u llo , y refinada política , para alucinar insensa­
tos , é inspirar un servil miedo ; y por ultim o, im­
posibilitado por su mal obrar de gozar el mayor,
y mas puro de los placeres , que es el de ser ama­
do de sus semejantes, haviendose hecho indigno
de ello por sus obras : A la verdad , que no se po-

104
V IA GES
'drá lisonjear, como cierto pequeño Potentado de
estas Provincias , que , concurriendo en un convi­
te con otros de mas considerables Estados, vana­
gloriándose estos, de sobre mesa , de la extensión,
y número de sus vasallos , después que se hincha­
ron á su satisfacion , él les dixo enfáticamente : No
os envidio el poderío , y fuerzas , de que hacéis
alarde >tampoco os puedo competir en ellas 5 y so­
lo tengo que decir acerca de mis Pueblos, que en
qualquifr dia puedo pasearme solo , y seguro por
ellos , sin recelo de sus azeros , sus lenguas, y sus
plumas, ¡ O h ! quán pocos pueden lisongearse con
semejante felicidad 1 ¡ Oh ! qué contados los que
dirigen sus operaciones al fin de conseguirla 1
C A P I T U L O IX .

,

l>e ¡a Escuela pública que tenía en el Real Sitio
el Doftor Tamarisco.
\J U a n d o mas enfervorizado iba el Señor Moral en sus reflexiones , y nosotros mas silen­
ciosos , oyéndole , nos hallamos enmedio de una
frondosa , y dilatadísima arboleda , que se estendía
por la mas agradable llanura , cubierta á uno , y
otro lado de yervas olorosas, entreregidas con la
variedad de colores, de quantas flores produce la
fertilidad de la Primavera > regábanla unos crista­
linos arroyuelos, que corriendo mansamente so­
bre sus rizadas arenas , y por entre unos peque­
ños guixarros , formaban el susurro mas sonoro»
el harmonioso canto de las aves , que á vandadas
cruzaban sobre las copas de los altos álamos, y

D S W ANTON.
10 5
el sosiego , con que á manadas pacían la húme­
da yerva , sin que los sobresaltasen los caminan­
tes , los brutos de los vecinos bosques , demon­
straban la libertad, que gozaban en aquella su de­
liciosa república ; y todo aquel conjunto de ame­
nidad , y deleite daba unas no equívocas senas de
la inmediación del Real Sitio ; nos confirmamos
mas en nuestro parecer , quando a poco rato nos
hallamos rodeados de vistosísimos jardines >en don­
de el juego de las aguas, el murmullo de las fuen­
tes., la harmonia de las cascadas , la magnificencia
de su estru&ura , la aromática suavidad del aire, y
simétrica colocación de plantas, y flores conducían
á todos los sentidos á una dulce inexplicable deli­
cia , en la que quedamos absortos , sin volver del
todo en nuestro acuerdo, hasta que impensadamen­
te nos hallamos á la puerta de nuestra posada.
Era esta una de las muchas casas que hai en
aquel Sitio, con apariencias de comodidad ,y ama­
gos de decencia, en donde pagándose á peso de oro
el hospedage , se tiene que sufrir baxo de un mismo
techo la compañía de toda clase de personas: Sa­
liónos á recibir un obeso C ep h o , que después de
largos años que habitaba en Simiópolis , havia ol­
vidado su idioma, y no havia aprendido el del País»
haciendo con el gorro una cortesía á la granadera,
nos cumplimentó con la elegancia que prometía su
tosca , y desaliñada figura: Fuese porque conoció á
Tulipán , fuese porque nuestro pelage le pareció de
mas conseqiíencia , nos dispuso el mejor alojamien­
to de los que havia en la casa : Este , no obstante
la absoluta independencia de los demás, estaba en
parage , que era universal registro de ellos. Apenas
Q
se

IO 6
V I A GES
se sacudió Tulipán el polvo del cammo > quando,
llamado de su cuidado , salió solo , poique Yo de­
terminé descansar,y no erra cosa. Desde mi quarto
registraba la d :versidad de figuras que entraban , y
salían en los otros , particularmente en uno que se
descubiia frente del mió. Después de algún tiempo,
quando ya estaba mas sosegado aquel continuo fiux o , y refluxo de visiones , salí á dar un paseo por
los corredores ; y á breve rato se puso en ellos con
la misma determinación , ya desembarazado de vi­
sitas , en bata , y chinelas el Mono que llevo dicho,
me havia tocado de vecindad : Yo estaba desocupa­
do , y para disipar algunos fastidiosos pensamien­
tos , hijos de la soledad, me agregué al referido , sa­
ludándole 5correspondióme atento, y trabamos con­
versación : Sin duda , Señor , le dixe, es de notable
trabajo el empleo que os ocupa , si advierto el nu­
meroso concurso de sugetos, que desde el corro
tiempo que ha que he llegado > he visto entrar, y
salir en vuestro alojamiento*
¡ A h , Señor 1 exclamó é l , esos son mis deseos,
tener empleo , que me ocupe , y dé de c o m er; en
esta solicitud he venido siguiendo la Corte en qualidad de Pretendiente, harto os he dicho , tenedme
lastima : El despacho se me prolongaba , se me aca­
baba el dinero , y el comer no daba espera : Pera
el vientre , que ( según dicen , escribió cierto anti­
guo ) es el mejor Maestro del Arte de ja industria,
y fomento de la ingeniatura , me diétó una , que
creí me valiese para un entretanto j y me ha salido
en el efe&o una abundantísima mina , que provee á
mi subsistencia: Esta es una ocupación, empleo , ó
ministerio jamás visto , ni inventado en estos Paí­
ses:

DE W ANTON,

I 07

s e s : Haí en ellos una increíble afición á los tea­
tros , como havréis experimentado en el tiempo que
ha que estáis entre nosotros; los afe&os á las diver­
sas Compañías de la Capital están divididos en va­
rios vandos > la emulación es excesiva ; la protec­
ción se hace tema , y se incluyen en ella aun los
personages mas entonados> de aquí es , que sean
gracias en unos adores las mismas expresiones ,que
en otros frialdades; en aquellos primores , los que
en estos defedos ; y lo mas chistoso del cuento, que
un mismo sugeto pierda el mérito de su habilidad,
para con los que le alaban, por solo el hecho de pa­
sar al teatro del otro partido : En esta inteligencio , Yo determiné sacar mi provecho, y divertir­
me á costa de tanto mentecato> y aunque me temí
que por no estar en Simiópolis, que es en donde
reinan estos partidos ,no podría sacar tantas venta­
jas de mi invento, fue vano mi temor , porque co­
mo es grande el comercio que hai entre este Sitio
y la Capital , no he tenido que echar menos la es­
tada en ella , pues aquí me vienen á consultar con
tanta fieqiiencia , como si allá estuviese.
Ya tendréis deseo , añadió , de saber qué inven­
to es el de que os hablo > pues sabréis , que en in­
teligencia de las pasiones que iba diciendo reinan
en este País, fixé unos carteles, que poco m as, ó
menos , decían a si: Escuela general del Teatro;
preceptos breves , fáciles , y claros p ara todo ge­
nero de personas , que de qualquier modo tengan
dependencia , b connotation con él , para el perfetlo cumplimiento de sus obligaciones d la moder­
na ; observados , recopilados t y ofrecidos al p ú ­
blico por el Dottor Tamarisco { un servidor vuesO z
tro)

108

VIA GE S

tro ) Se subministrarán d cada uno según su exi­
gencia yy ministerio. E l precio se dexa al arbi­
trio de los sugetos que soliciten su instrucción. Mas
que el pensamiento me admira , le repliqué , que
quando el invento es para utilizaros con lo que dé
de sí , dexéis la paga al arbitrio de los educan­
dos : ¡ O h , cómo no conocéis bien , respondió , el
gen io , emulación , y vanidad de mi País 1 Aquella
clausulita (esto sea dicho para entre nosotros sola­
mente) es el mayor manantial de la tal estafa i no
es original el pensamiento , que le he visto diversas
veces para otros asuntos puesto en prá&ica en Sinúópolis i pero ie he querido seguir por refinado,
y me ha surtido el mas bello efedo 5 es verdad, que
muchos de los que llegan , son unos infelices, que
ni por sí tienen , ni hallan P roted or; que les submi­
nistre , para que triunfen , y gasten á medida de sus
deseos > pero también es cierto , que para uno que
venga de esta clase, ván cayendo innumerables M o­
nos de las otras , que dexados llevar de su risible
ventolera > á costa de quatro cortesías „ y vanos tí­
tulos , que prodígalizo con ellos , y ponderándoles
la liberalidad del Marqués Fulano, ó de la Señora
Zurana , (cabezas del contrario partido)sueltan la
plata sin medida 5 y para que lo experimentéis , á
la primera ocasión que se ofrezca , lo haveis de
v e r , pues Y o , desde luego , aunque nunca os traté,
por las muchas noticias que de vuestras circunstan­
cias tengo , os he de hacer partícipe del modo de
portarme en este asunto ; y asi presenciaréis las lec­
ciones que gustareis, que no tardará mucho en ve­
nir alguno , pues ya anochece, y es el tiempo en
que ván acudiendo muchos de incógnito.
Ha-

D 1 W ANTON.
I O9
Hablando estábamos estas palabras, quando vi­
mos írsenos acercando dos Monos ,que venían com­
boyando á lina M ona; y adelantándose uno de ellos,
llamó á parte al Amigo Tamarisco , el que á breví­
simo rato volvió á m í, y me dió las señas compe­
tentes , para que por una segunda puerta entráse en
su alojamiento, y pudiese atender , sin ser visto,
la sesión que havia de tener con estos personages:
Yo estaba con humor de divertirme ; y asi, executé lo que me dixo; deposité me en su alcoba , que es­
taba inmediata á una salira , en donde ya tenían su
conferencia entablada. N osotros, le decía el mayor
de edad , componemos una pobre familia , para cu­
yo sustento es necesario solicitar algún medio ; és­
te , ya porque la edad no es proporcionada para
ello , ya porque lo resiste nuestra natural pereza,
no puede ser el aprender algún nuevo oficio , cu­
yos rudimentos nos cuesten una grande dificultad,
y que acaso no nos surta el efe&o que deseamos;
en tales dudas flu&uabamos mi Nuera , mi Hijo, y
Y o, quando se nos previno la bella idéa , para ellos
de tomar partido en una Compañía de Cómicos,
que pasa á cierta Capital , y para mí de meterme á
Poeta enrremesero , teniendo para esto lo mas ade­
lantado , pues ya llevo compuestas diversas obras
de Relaciones , curiosos Romances , Villancicos , y
Motes de fin de año , en las que he echado de ver,
que no me es ingrata esta ocupación ; hemos pues­
to en planta el pensamiento como adequado a
nuestras proporciones, y deseos; pues con un tra­
bajo divertido, y no grande, vemos (por experien­
cia en cabeza agena) que se triunfa , se vive alegre­
mente , se viste seda , se come con abundancia ,y
se

IIO
V l A G E S
se adquieren Protectores para casos de necesidad en
alguno de los deslicillos, en que suele tropezar
nuestra miseria : S í , Señor , anadia con zalamería
la M ona, es mucha nuestra fragilidad , y si no tie­
ne una persona quien la guarde las espaldas , y dé
la mano en cayendo , está expuesta á innumerables
pesadumbres 5 y mas en el exercicio : Calla , N ina,
dixo , interrumpiéndola el buen Suegro , ai es ler­
do el Señor , para que no lo conozca todo , sepa lo
que pasa » y penetre nuestra loable intención 5 no le
molestemos con lo que no es del caso ; á lo que ve­
nimos es , á tomar lecciones , ( según ofrecéis) que
nos perfeccionen , y enseñen los tesoros escondidos
del teatro 5 á los muchachos por la parte represen­
table , y á mí por la poética al gusto mas delicado
moderno ; en cuya recompensa podéis esperar un
no pequeño premio , pues aunque, como hemos di­
cho , somos pobres, no nos falta ya mi caritativo
poderoso Mono , que previendo lo útiles que por
estos ramos podemos ser á la República , nos fran­
quea á manos abiertas su dinero , á efedo de nues­
tra enseñanza.
Bien astuto anduvo este Mono en dar tan esen­
cial advertencia al Señor Tamarisco , porque ya
desde el principio de la conversación, haviendo oí­
do que eran pobres , havia torcido el gesto , y no
cesaba de dar buelcos en su silla , en guisa de quien
está incómodamente sentado5 pero luego que es­
cuchó las ultimas palabras del razonamiento , dió
paz á sus huesos, asomó á sus labios la risa , y con
semblante placentero , después de una corta arenga,
y alabanza de su determinación , mayormente cotí
los deseos de perfeccionarse en el arte respedivo,
se^

D E

W ANTON.

I I I

según la rigorosa moda »empezó su enseñanza por
medio de unos preceptos , que les hacia repetir, ó
executar, según requería el paso : M ucho me alegrára de que se me huvieran quedado todos en la
memoria , y mucho mas la parola con que los iba
exponiendo; pero para que mis le&ores formen idea,
expondré por mayor aquellos de que me vaya acor­
dando.
Empezó por el Suegro , y le decía : N o os tie­
n e , Señor mió , que acobardar, para conseguir la
laureola de un perfiéto Poeta dramático de moda,
el no haver leído , ni aun tener noticia de los me­
jores Poetas antiguos, asi proprios, como estranger o s , porque haveis de estar cierto , en que tampoco
ellos leyeron , ni tuvieron noticia de v o s , ni de
vuestras obras, con que a s i, vayase lo uno por lo
otro ; además , que esto fuera bueno para imitarlos,
y vos haveis de procurar ser original 5 y á los que
asi no lo hagan , llamaréis Plagiarios,(en otra oca­
sión os explicaré el terminillo) que no por esto in­
fernaréis vuestra conciencia poética : Procurad siem­
pre elevaros tanto , que lleguéis , si pudieseis , has­
ta los espacios im aginarios, y á fuerza de figurar
las clausulas, las haveis de desfigurar, de modo que
no las conozca ni el Poeta que las parió , que sois
vos mismo ; que eso del camino carretero es cosa
de Poétillas de tres al quarto. Las antíthesis(este se
explicará quando el otro ) han de ser vuestras figu­
ras de mayor estimación , porque dán mucho realce
á los clausulones altisonantes: Podéis decir sin es­
crúpulo poético á una Mona sobre el teatro , que
está hermosamente fea ; á un R ey , que es liberalmente avaro 3 á una cabañ a, que está humildemente
so-

I 12
V i AGES
sobervia , y asi en otras cosas, porque estas son ex­
presiones de grande consideración : Por ningún ca­
so nombraréis las cosas con sus inteligibles , y na­
turales nombres , sino con alguna delicada , obscu­
ra frase, ó figura; como, por exemplo , al mar llama­
réis desalado monstruo, y masque haya quien en­
tienda , que habíais de alguna canal de tocino : El
pernilo de faldas , soi de parecer se explique baxo
ios términos del animal mansueto , y crea en hora
buena quaiquiera de los que escuchan , q ue habíais
del borrico , pues nada de esto pende *de vuestra
siniestra explicación , sino de su mala inteligencia:
La afluencia haréis consistir en amontonar epítetos
que llenen los versos , aunque no amplíen la signi­
ficación , como si hablando de la Luna , dixereis,
que es la radiante, luminosa , clara antorcha de la
noche : Procuraréis en vuestros Entremeses, y Sai­
netes, que generalmente haya algún majo , ó maja,
en cuya boca teneis licencia de poner quantos des­
propósitos os vengan á la pluma ; siempre hablarán
con desgarro , insultarán á las personas de buena
crianza , y escandalizarán representados, como aí
vivo : En sabiendo distribuir los papeles de estos á
medida de vuestra fantasía , añadiéndoles al canto
un matrimonio infiel , un cortejante , un rufián,
una vieja , y dos p ayos, teneis una considerable
porción de Sainetes, mudándolos de lugar, y locu­
ciones , aunque éstas substancialmente deberán ser
las mismas 5el m ajo, guapo; el cortejante, cobarde;
el marido , paciente; su consorte , lo c a ; la vieja,
astuta ; los payos, tontos, maliciosos ; y al rufián
pondréis las puntas: ( término facultativo , que sig­
nifica las sales punzantes, y mal sonantes equívo­
cos,

DE W

ANTON.

II3

tos , V ttuqi itraques) éstas no escribiréis mui al
descubierto de modo que conocidas por los Cen­
sores , no oí las dexen pasar ; sino debaxo de cier­
to artificióse delicado velo , que con poco estu­
dio pueda orrer el ador , al decir , ó accionar los
versos , bier sea por vuestro aviso , bien por su
pericia en el arte > y advertid , que esta es una de
las partes , cue á pesar de los oídos limpios, ha­
rán mas fañosa vuestra obra : Os amonesto , y
aun , aun ei quanto Maestro os mando , no os
contentéis con estos géneros de Poesía 5 haced que
salgan como escapadas ( ó bien sea á medio galo­
pe ) de vu(srro ingenio otras muchas obras tea­
trales , porqie mediante mis preceptos podéis atre­
veros á conponer Pastorelas, Zarzuelas , Autos,
Follas , Com-'dias , Tragedias , y quanto quisiereis,
aunque sea de invención propria. No os asuste
aquella quisicosa que havréis oído de las tres uni­
dades , porque el buen Poeta moderno (creedlo
baxo de mi palabra) puede correr licenciosamen­
te , sin deteaerse en las unidades , por las decenas,
centenas , mllares , &c. Además, que todas vues­
tras obras , en cierto modo , las tendrán ; la de lu­
gar : En el teatro N. La de tiempo : A las quatro
de la tarde :La de acción : Tocar al arma contra
el bolsillo mis renitente. No obstante , si sois tan
nimio , que no queréis contravenir á la orden que
dexaron por escrito los mal-humorados antiguos k
sus sucesorej , lo haréis facilmenre con estas ob­
servaciones :En quanto á la unidad de tiempo , di­
réis , que estí observada en vuestra obra , poniendo
en boca de uno de los aétores una dosis de au­
rora bien á las claras al principio ? á la mediación

P

un

I 14
VI A GES
un chicharrero del medio día >y finalizando la co­
sa entre dos lu ces, sin que esto impida que las
acciones intermedias , ni pudiesen acontecer , ni
efectivamente aconteciesen en muchos años , por
que ¿ quién ha de ir a mediros tan escrupulosamen­
te el tiempo ? En quanto á la unidad de lugar , havréis cumplido , no poniendo acotaciones de mutacion de teatro , sino que toda la acción se execute , por exemplo , en una sala j en ella podéis
recibir Embaxadores , tramar conjuraciones , des^
pachar negocios del gabinete , dar batallas, con­
ducir reos al suplicio , y todo lo que convenga á
vuestra obra , sin salir de ella 5 esto tendrá tanto
mas de admirable , quanto mas de irregular : La
unidad de acción aun es mas fácil 5 adornad vues­
tra Comedia con todos los sucesos conexos, ó in­
conexos , que os vengan á la imaginación i decid
que estos se llaman episodios , y para que todos
parezca que tienen unión entre s í , haced que los
sugetos repitan, para que se juzgue miran á un mis­
mo objeto , el título que haveis dado al dramma,
en el qual haveis de poner grandísimo cuidado,
porque es la convocatoria de los desprevenidos,
además de tener el fin que llevo dicho , será mui
oportuno que sea en verso ; también que ocupe di­
versos renglones ; pero mucho mas célebre será si
incluye alguna cosa admirable, nunca oída ,6 al­
gún refrán , como , por exemplo : El duelo entre
dos difuntos , y al fin se canta la gloria : Apear-*
se por las orejas, &c. &c. En el pasage historial, y
sus adiciones no teneis que pararos ; tomaos una
amplia libertad de inventar nombres , 6 poner á
los interlocutores los primeros , que se os vengan

W

DE
ANTON.
I I ?
a la memoria i antepondréis , ó pospondréis los su­
cesos , como mas os haga al caso, que entre los
circunstantes, no havrá muchos , que aun por oí­
das , conozcan los anachronismos : A los Reyes , y
Héroes de la farsa daréis una buena porción de
láudano , para que todos sean dormilones , y coa
facilidad podáis introducir el paso , nunca visto , de
que les venga el sueño , salga un traidor á m atar­
los , y á defenderlos el G alán , cuyas acciones de­
berá equivocar siempre , el que despierta : Los M o­
nos de acompañamiento han de ser perpetuamen­
te sordos, porque delante de ellos se han de tra ­
tar los asuntos mas sigilosos, y es menester , que
á nadie lo digan: Los Graciosos , que han de executar >sin falta , uno de los papeles principales, no
han de hablar, sino oportunisimamente , como es,
mientras se dá una batalla ; quando una Dama i
la vista de su amante , estando inocente, se halla
culpada en la apariencia ; quando un T y rá n o , en
fuerza de su poder, separa á dos consortes , ó al
Padre de su Hijo , para acabar con ellos ; al tiem­
po que un Soberano descubre la conjuración , que
amenazaba al Reino , y á su vida ; ó en otros lan­
ces semejantes , para que con un par de bufonadas
pueda templarse lo lastimoso , que incluye la ma­
teria , dando un festivo desahogo á los oyentes:
Desataréis el enlace , ó la dificultad con alguna co­
sa estrepitosa , extraordinaria , 6 extravagante , pa­
ra lo qual tendréis siempre á mano escondites para
los interesados , fantásmas , duendes habladores,
Deidades bachilleras, y Diablos , que vayan , 6
vengan echando chispas : Si huviese alguna céle­
bre cantarína , y quisiereis introducirla en vues-

P2

tra

6

II
V l A G E S
tra Comedla , la pondréis un papel, acomodado
á sus fuerzas, mezclando algunas árias en los pasages mas del caso , como es, quando van á sacri­
ficar á su Esposo ; 6 quando á ella están obligan­
do , á que tome un veneno , al tiempo que tiene
la taza (6 sea xicara ) en la mano. Tendréis asala­
riados ( que esto se consigue con poquísimos quarto s ) diez , ó doce tunos , que esparzan la voz , de
que haveis compuesto el dramrna en poco mas de
dos d ia s; que es vuestro ingenio monstruoso í y
por últim o, estos mismos la tarde primera de la
función se pondrán en diversos puestos del Coliséo con el destino de dar palmadas , que por to­
das partes resuenen por qualquiera friolera , aun­
que no vengan al caso , pues este es el mas segu­
ro modo , de que quede sentado vuestro crédito
poético: Pero, si (lo que no quiera la suerte)
apesta la función , y os la silvan , os queda el re­
curso de publicar por medio de vuestros Amigos,
y por vos mismo y que no ha parecido bien la obra,
porque no han sabido dar á los versos el alma , y
sentido , con que están escritos 5 que los Cóm i­
cos son unos araganes , que no hai forma de ha­
cerlos estudiar ; que el Autor de ellos es delicadí­
simo , y que no lo entiende , y para darle gusto,
fue menester quitar las mejores scenas; que las de­
más iban sin corregir por la precipitación , con
que las pidieron ; que os visteis en la precisión de
dar un papel principal á ía Señora N . no obstante,
que es absolutamente in ú til, por que se empeñó
en eilo cierto sugeto , su Protector, á quien no po­
díais negaros; por último , podéis inventar otras
mil disculpas por este co rte, con que sostendréis
vues-

d e W anton.

i 17

Vuestra fama , y caiga el que cayere , que pri­
mero es vuestra persona : Finalmente vuestros e s­
critos no reconozcan á ese estorvo de los espíri­
tus encogidos , esto es , á la moderación ; llama­
réis ánimo , y despejo á la mordacidad i abundad
en ella , y con diente canino ( esto es , de perro)
despedazad el crédito , de quien os ofenda , sacad­
le ridiculizado al teatro ; que esto no tiene mas
peligro , que el de que él sea tan desembarazado
de manos , como vos de Poesía , y os rompa el
molde de adonde la sacasteis; bien que si tal os
suced e, os podéis consolar con los exemplos de
otros grandes authores, que han tenido , que su­
frir semejante infortunio , los que para tales lances,
deberéis tener en la uña.
Aunque os parezca , que he estado difuso , no
es esto mas , que empezar siendo lo dicho solo
preliminar á los inagotables preceptos, que tengo,
que daros en los innumerables ramos , que abra­
za el arte , que vais á exercer ; pero por esta no­
che baste lo dicho , que no es ra zó n , que vues­
tros H ijos, que han estado escuchando tanto, de
lo que no entienden ( ni deben entender , para ser
perfectos en su arte ) se vayan con las orejas va­
cías , sin haver oído algo de lo perteneciente á
su instituto.
Debeis , p u e s, Señores míos , en primer lugar
aprender á andar ; no os admiréis; que no es lo
mismo hollar la tierra ,que pisar las tablas; aque­
llo se hace naturalmente , y esto debe ser , como
todo , lo que allí se executa , con grandísima afec­
tación ; y asi todo soliloquio ha de ser con con­
tratiempos ; todo diálogo con sostenidos > y con

V

I 18
I A GES
piruetas toda vuelta >no por eso quiero decir, qué
aprendáis á bailar , porque, aunque es verdad , que
se os ofrecerá repetidas veces , con hacer gala de
la ignorancia , diciendo , que no es de vuestra pro­
fesión , podéis quedar mui satisfechos: Encargóos
mucho la cadencia al decir los versos , de modo que
se conozca, que lo son , lo qual se cons:g u e, di­
ciendo cada renglón separado ; y el sentido que le
vayan á buscar los oyentes , que no ha de estar to­
do á vuestro cargo 5 no solo debeis separar un ver­
so de otro , sino también los verbos de los nom­
bres ; los adjetivos de sus substantivos; y los obliquos de sus reétos ; mas claro con exemplos, por­
que esto es demasiada Gramática ; diréis : L a ra­
zón no quiere :: : y dentro de dos minutos , fuer»
za : O a si: Os debo dulces ; y luego ; cariños : O
de otro modo: Quanto exercitan a un pobre las ma­
terias : : : y después ; del honor: La acción ha de
ser medida i no quiero deciros con esto, que se ha
de contener en ciertos estrechos limites; sino que
ha de ser medida , á lo que se dice , especialmen­
te hablo con vos (se encaró con el Mono joven )
que según vuestra gallarda presencia , no obstan­
te , que la habilidad sea corra, siempre haveis de
pretender partido de Primero , aunque os quedéis
mucho mas abajo 5 pero , en todo caso , quando
se os ofrezca relacionar algún suceso , en cuya con­
versación se incluyen pinturas de serpientes, ca­
ballos , naufragios, y otras mil impertinencias , ten­
dréis gran cuidado de separaros un gran trecho
de la persona , con quien habíais , ocupando la ex­
tremidad del lado derecho del teatro ; gastaréis
el tiempo de los q u a tro , ó seis primeros versos en
cal-

DE W
ANTON.
Iip
calzaros los guantes, aunque estéis hablando con
un Rey , ü otro personage de respeto ; que ellos
os perdonarán la descortesía por el justísimo mo­
tivo de ir á echar una relación 5 en ella se nece­
sita mas particular cuidado , que en lo restante de
los diálogos , en el manejo , ó manoteo; de forma,
que en la pintura , por exemplo, de un caballo,
al decir el anca , señalaréis las vuestras s al nom­
brar la cola , demostraréis el puesto , donde de­
bíais tenerla , ya que no os la concedió la naturale­
za > en fin , todo se ha de executar tan al natural,
que pintando á un ahorcado , os debierais ahor­
car ( y aquí sí que fuera el aplauso ) pero , ya que
no pueda ser esto , porque la vida es amable , á
lo menos , imitaréis toda la acción , caídos los bra­
zos , torcido el pescuezo , la lengua de fuera , & c:
Ahora , esta naturalidad no ha de ser en tales tér­
minos , que en todo , y por todo la hayais de ob­
servar ; y a si, no obstante que sobre las tablas de­
béis hablar , como si únicamente os escuchára, el
que allí está con v o s , le volveréis , quando os pa­
rezca ( y sea á menudo ) la espalda , ó á lo me­
nos , la cabeza , y dirigiréis la plática á los mos­
queteros , que no es razón , estén aquellos Señores
presentes toda la tarde , sin que h a y a , quien les
diga una palabra ( este precepto habla también con
las Damas ) Si estuviereis bien con el .Gracioso
( aunque sea en ocasión de estarle reprehendiendo)
por qualquiera frialdad, que diga, fingiréis ser asal­
tado de la risa hasta el término de no poder pro­
seguir representando 5 pero , si estáis de mal hu­
mor con é l, le sentaréis la mano pesadamente , quan­
do lo requiera el paso: Quando se os encargue par

120
V I Á G ES
peí de preso , haveis de vestiros de lato , que aun­
que nadie se os haya muerto , debáis estar de tris­
teza ; también os proveeréis de una larga , y rui­
dosa cadena, que sacaréis recogida por el un cabo
en la m a n o , dexandola caer de golp e, al empe­
zar á hablar ; pero , por si acaso haveis excitado
demasiado la compasión del Pueblo , conozca éste
en la ligereza , con que os retiráis, que pesa muí
poco , y no os mortifica. Si representáis parte jo­
cosa , no os atendréis rigorosamente al papel; po­
déis añadir , quitar , y citar las particularidades, y
sucesos , que se os prevengan , aunque sean de los
acaecidos única, y precisamente entre vuestros com­
pañeros s que , aunque el público no lo enrienda,
nada importa , como vosotros os divirtáis : Con los
amigos , que están inmediatos al teatro, y con los
Músicos de la orchestra tendréis vuestras chanzis á media voz, para que os sirva de desahogo del
principal trabajo, y cumplimiento de vuestra obli­
gación : Si con la acción , 6 modo de decir vi­
ciáis los versos, que admiten algún equívoco, aun­
que sea chocarrero , mal-sonante , ó sucio , llega­
réis á tocar lo mas refinado , y sublime del arte
moderno : Por último , si haveis de cantar ( en lo
que no os detendréis , apPcando aqui la do&rina,
que dexé sentada acerca del baile ) como quiera,
que no es de “vuestra inspección , impertinenciaréis
bonitamente al A u to r, y á atlantes lo desean, bien
sean vuestras compañeras, bien sus Proteélores c a ­
cando todo el mayor partido, que podáis, y quexandoos siempre de lo mal premiada , que está vues­
tra habilidad; acostumbraos á conservar cierto ayre
de superioridad con los llamados mete-muertos, mo­
zos

DE

W ANTON.

12 1

zos del teatro , del acompañamiento, & c ; y aun en­
tre las personas de graduación pretenderéis hacer
una respetable figura, tomándoos el mejor lugar , y
hablando á todos con el sombrero puesto, porque,
al f in , haveis sido repetidas veces General de vic­
toriosos exércitos, Valido de grandes M onarcas, y
ni aun el cetro se ha desdeñado de ocupar vues­
tra mano.
Con vos, Señora ( miró á la Monuela , que ya
esperaba remilgada su lección ) también habla lo
dicho , y mucho mas, quando á las referidas cir­
cunstancias se añade la principalísima , y nunca
bien ponderada de D am a, y Dama de gran méri­
to por vuestra cara , prenda del mayor valor pa­
ra lia carrera, que emprendéis , y con la que se
os suplirán las faltas de habilidad, y mas fácil­
mente podréis hallar, quien os patrocine , y ayu­
de á sostener los grandes gastos del teatro , ma­
yor mente haviendo de comparecer con atavíos so^
¿resalientes, y ventajosos á los de las demás, lo
que haveis de observar tan sin respetos al carác­
ter „ que representáis , que , aunque vuestro papel
sea de Villana , P astora, ó Criada de las mas in­
feriores , vuestro peinado , adrezo , vestido, y otros
ado rnos , no han de ceder, antes sí sobrepujar , si
os alcanzan las fuerzas , á los de las que represen­
tan Princesas, ó Reinas ; pero , si es tal vuestra
desgracia , ó poca maña , que no ha sabido pro­
porcionarse con un poderoso , y carece de alha­
jas „ con que presentarse brillante , no os falte , á
lo m e n o s, una buena porción de flores de papel,
talco , oropel, lantejuelas , galones falsos , sortijas,
a d re z o s, y joyas de asientos de vasos de cristal,
Q

cor

122
V XA G E S
con otras zarandajas semejantes, y por mi cuen­
ta , si no luciereis tanto , como la mas estirada , y
bien prendida , que por algo se dixo , mas vale
mana , que fuerza. Aunque tengáis intención , y
aun precisión en cierto modo , de quedaros para
el año siguiente, haciendo igual ó menor parte,
de la que teneis en la Ccmpañia , poned gran cuida­
do en aparentar todo lo contrario, quando estéis
para cumplir , echando la v o z , bien de que no que­
réis seguir representando , bien de que en ta l, 6 tal
Ciudad os ofrecen un ventajosísimo partido , pues
con esto se aumenta vuestro crédito, y tal vez lo­
graréis >que os nieguen , con lo que sacaréis algu­
nas ventajas : Procurareis , que se os aficione al­
guna Mona de card&er , que sufrague los muchos
gastos , que teneis , que sufrir , y tocaréis en lo
mas fino y delicado de vuestra profesión ; quando
podáis demostrar al Público la confianza , con que
la tratáis, presentándoos en su aposento cargada
de cintajos , y relumbrones >y no dexara, igual­
mente , de ser mui del caso , que en el lance mas sério de la función , haciendo con el abanico sombra
para que no os dé la luz de las lamparillas en el ros­
tro , la hagais un par de besamanos , como á hur­
tadillas , con gana , de que lo vean todas las gentes,
para que conozcan , que aquella no es en realidad
la Rey na N . sino la Señora N . Protegida , Ami-r
ga , y Confidente de la Marquesa de N. ¡ O h ! co­
mo captareis todo el aplauso á la moda ! Sí cantais algún aria, que por largos tiempos os havrá
estado enseñando al clave un M úsico, vuestro cor­
tejante en segundo grado , haced , que os ponga
varios trinados , cuyos gorgoritos haréis siempre
en

d e W antón.

1 23

en una misma postura , esto es , no mirando á ía
persona , con quien habíais ,sino al auditorio ,qu e
es primero, inclinando el cuerpo hácia adelante en
acción reverente , y puesta la m an o, bien estendi^
da en el p e ch o , como quien le sugeta , para que
no rebien te con la supresión violenta de la respi­
ración : Si el Poeta ha tenido la impertinencia , de
que al fin de la Comedia os pongáis de luto estan­
do al principio de gala , no por eso os haveis de
incom odar, mudándoos quando conviene ; basta­
rá , que de medio cuerpo abaxo estéis de color,
y de medio arriba podéis desde luego salir de ne­
gro , pronosticando la desgracia , que tiene que
aconteceros : Del mismo m odo, si haciendo papel
se rio , os acoplan alguno en los Entremeses, y S a i­
netes , saldréis á executarle ( por mas ridículo , que
sea ) con los atavíos-brillantes de la Comedia , estendiéndoos lo mas á poneros un capotillo , que no
es razón os acometa un resfriado con la conti­
nua mudanza da vestidos; además de no ser muí
repugnante oír , y ver á una M aja , 6 Gitana , lle­
na de plum as, joyas , tontillo, bata , & c. haciendo
los ademanes, y gesticulaciones correspondientes á
su desgarrado cará& er: S i , movido únicamente de
caridad , lograseis un rico Prote&or: : : Ese soy Y o ,
dixo , entrando mui embozado en un capote de gra­
na , bordado de oro , un bulto de no grande cor­
pulencia ; ese soy Y o , Señor Tamarisco , que sa­
biendo , de lo que aquí se tra ta , me he tomado
la licencia de entrarme sin Llamar , viniendo de
oculto á hallarme en la sesión , y á participar de
vuestra do&rina ; diciendo estas palabras, se desem­
bozó , é inmediatamente se levantó la asambléa,
Q 2
pa-

,

124

V t AGES

pira cumplimentarle> el charlatán Tamarisco con
mil ademanes, y sumisiones empezó á significar la
inaudita fortuna , que se le havia entrado por sus
puertas ; apenas con el gozo hallaba silla , que ar­
rimar para que se sentase , ni palabras , que ex­
presasen su dicha ; llenóle de didados , y colmó­
le de alabanzas. Ya fuese por el recato , con que es­
taba , y hablaba, ya porque tenia la espalda hácia el lugar de mi escondite , no pude conocerte,
pero las demonstraciones de los circunstantes me
hicieron v e r , que era gran personage.
Sentóse el Señorón >colocóse á su lado la Mo­
rulla , y por señas hizo , que los demás tomasen
asiento : Todos callaban , y él empezó á hablar de
esta manera a Tamarisco: No le admire , buen Mon o , que Yo haya tomado á mi cargo la protección
de esta niña , aunque las arrugas de mi rostro , la
calva , que encubre mi peluca , lo trémulo de las
piernas , lo agoviado de la persona sean irrefraga­
bles testigos de mis años , que demuestran , que
por ellos pudiera ser sobradamente su Abuelo , por­
que , como no es esta una pasión indecente , y cul­
pable, no son impedimento de ella estas faltas 5ade­
más , que aunque ella fuera como suelen pensar,los que ven las exterioridades , soy Mono rico , y
esto basre > pero mi protección solo estriva en uncierto afedo , y afición á sus gracias , que se in­
sinúa dulce , y agradablemente sin pasar de estos
lím ites, está Iexos de injustos deseos, y de otro
fin , que el de que de ninguno otro Mono nece­
site ; y no obstante lo ajustado , y redo de mis
pensamientos , procuro recatarme , quanto me es
posible , para que nadie sepa, que Yo la protejo,
pues

D E W ANTON,
I2J
pues siendo mi objeto únicamente el caritativo de
hacerla bien , para nada he creido necesaria la pu­
blicidad : Y pues la casualidad me ofrece la oca­
sión de instruirme en algunas finuras, pertenecien­
tes á mi destino , en que Yo no estaré diestro,
pido al buen Tamarisco , me advierta por mayor,
lo que tenga por conveniente. Levantóse éste; h i­
zo una profunda , seria , y misteriosa cortesía , y
volviéndose á sentar , dixo : Permítame Vuestra
G randeza, que admire su singular benignidad, pues
tiene á bien tomar instrucciones de aquel, á quien
podía enseñar en la materia : Bien me acuerdo ( no
ha muchos años) de quando Vuestra Grandeza exercía el cargo, con quanto primor en él cabe , sin que
se me haya olvidado el honroso , disimulado des­
tierro , que tuvo que padecer , porque dieron en
decir las malas lenguas, que Vuestra Grandeza
era un escandaloso , siendo solo su oficio socor­
rer á una pobrecíta huérfana : Pero , ya que quie­
re , que diga algo , de lo que ocurre en el asun­
to , que nuevamente emprehende , patrocinando á
esta Señorita ( que mui bien lo merece ) protestan­
do la fuerza , la obediencia , y quanto de derecho
sea necesario , d igo ; que en primer lugar , debe
¡Vuestra Grandeza reformar ese sigilo , que obser­
va , porque es , á mi parecer, incompatible con una
verdadera , y perfecta protección 5 además de que
se priva de la nunca bien ponderada vanidad , de
que todo el mundo sepa su generosidad , y buen
gusto , siendo por é l , envidiado de los mas resopla­
dos pisaverdes : Decía , que era también incom­
patible , porque es de obligación de un fino Pro­
tector tener diario asiento en la luneta, desde el
qual,

6

V

12
I A G E S
q u a l, siempre que la Protegida se halle en el tea«tro > deberá estar observándola con un ante-o;o,
sin mirar á otro objeto ; sus palmadas serán Jas
primeras , que resuenen para animar las de los
incautos , y desprevenidos ( que hai m uchos, que
vi&oréan , sc’.o porque lo hacen otros) su cabe­
za estará , como sobre un muelle para exercitarla
igualmente en aplauso de la Señora ? su sonrisa
demonstrará la satisfacción , con que se hallas y
por último , siempre que ella finalice qualquier
paso ( hai quien afirme , se puede también executar en la m ediación) dirá á los Monos inme­
diatos con voz sonora , é inteligible , aun á los
que estén bien desviados : Esto es lo que hasta
ahora no hemos oído en tablas , esto sí , que es
inimitable s que viva s que viva ; & c. Si tuvie­
se ella , que cantar alguna tonadilla , debe él sa­
berla de memoria , y estar al mismo tiempo que
ella , recitándola entre dientes s a lo menos , lleve
el compás con el pie , y la cabez:a , quanto inco­
móde ,á los que junto á él se haiilen : Visítela dia­
riamente , y componga á fuerza de dinero las pe­
loteras , que todos los dias debe hallar armadas
contra ei Sastre , el Peluquero , la C riad a, y quantos tengan con ella dependencia : En quanto al
regalarla, no se puede dar regla fixa 5 y para no
cansarnos, en una palabra , todas las conversa­
ciones de dentro , y fuera de su casa han de girar
sobre este importantísimo objeto ; dirá , que es una
muchacha de un nacimiento mui a lto ; pero que
cierta desgracia de su casa la conduxo á abrazar este
partido > que sus costumbres son inocentísimas, y
que es un cargo de conciencia, que esté en tal
cxer-

W

D E
ANTON.
exercícío; pero que ya está pensando en ponerla
un suficiente situado para que salga de él , y se
libre de los peligros, que la cercan; no obstante,
que teme , que no lo admita , por el desinterés sin­
gular , con que se maneja.
En la explicación de tan Importantes puntos
se hallaba el dicho martagón ,quando llegaron á mi
oído unas voces , que proferían mi nombre , con
cuya ocasión , por donde havia entrado oculta­
mente , salí á buscar , á quien las daba ; era éste
mi Amigo Tulipán que estaba yá de vuelta de su
expedición , y andaba buscándome ; metímonos en
nuestro quarto , en donde le conté mi aventura;
celebróla mucho , y dexó para el dia siguiente el
participar de ella, porque ya era tarde ; pero fue
nuestra mala suerte , la que experimentó el char­
latán , porque zeloso el Gobierno para impedir
tan conocida estafa , le intimó aquella misma no­
ch e, que en término de seis horas saliese de la Cor­
te , y Sitios R eales, con lo qual se nos frustró la
esperanza, que haviamos concebido de divertir^
nos por este término.

CAPITULO
Convite

X.

, que tuvo Enrique , p a ra comer en casa
de la Marquesa de la Castaña.

J^J"o esperaba Yo tan pronta la venida de Tu­
lipán ; pero fue el m o tiv o , según me d ix o , que
havia visto llegar de vuelta del paséo á la M ar­
quesita de la Mielga ( objeto de sus desasosiegos )
con su M arido, y que haviendo mandado encer­
rar

12.8

V I AGES

car el coche, era clara señal , de que no salían
de casa aquella noche ; añadió , que havia dado
repetidos giros por delante de los balcones de su
casa , sin que pudiese conseguir ver , aun á aque­
llas Criadas sus confidentes , estando todas las ven­
tanas tan cerradas , como las de la mayor clausu­
ra : Acabóse de verificar su recelo de la fingida
enfermedad del Marqués, y se avivaron sus deseos
de ver á la Marquesa , cuya expedición dexó pa­
ra otro día. ¡ Qué perezosa viene la aurora , pa­
ra quien espera desvelado la luz de la mañana!
Qué larga parecería la noche á mi Amigo , dexo
á la consideración , de los que han experimenta­
do semejantes inquietudes. Llegó , por fin , el sus­
pirado dia , y no bien nos haviamos levantado
de la cama , quando tuvimos un recado de la Mar­
quesa de la Castaña , que por cartas de Simiópolis havia recibido la noticia de nuestro arribo,dan-»
donos la bien-venida , y convidándonos á comer
en aquel dia. Esto era prevenirnos, para que no
admitiésemos en otra parte, porque como en aquel
Sitio es tan excesivo el número de mesas ostentosas , con que lucen los individuos de la Corte,
unos de oficio , y obligación , y otros ( como la
de nuestro convite ) de vanidad , y buen deseo de
gastar , lo que tienen, y muchas veces , lo que no
tienen , se ven en precisión de andar á caza de
gente , que las honre : Admitimos con agradeci­
miento las expresiones de la dicha Señora ; y des­
pués que nos peinamos, y vestimos , citándonos
para su casa á la hora acostumbrada , salimos con
diversos fines; Tulipán de sus aventuras mutuoobsequiosas > y Yo de divertirme, con lo que diese
de

DE W A N T O N .
I 2C>
de sí el acaso en la calle. N o encontré en ella co­
sa , que ocupáse mi atención , y asi me encami­
né á los jardines , cuya frondosidad , y juego de
aguas eran suficiente diversión para llenar el ra­
to ocioso.
Paseábame , admirando su magnificencia , quando por una de sus calles vi venir al Señor Moral;
el fondo de buen discernimiento , é instrucción,
que havia experimentado en é l, y lo desocupado,
que me hallaba , me determinaron á admitir su com­
pañía , que desde luego me ofreció cortesano. T ra­
bamos conversación de varias materias de poco
momento , y de unas en otras , vinimos á parar en
la de la dicha Marquesa de la Castaña : Esta Se­
ñora , me decía, está casada con un buen Mono,
paisano mió ; es rico >pero presto no lo s c r i, co­
mo no enviude , porque ella se di mui buena ma­
ña á triunfar, y mal-gastar , según corren por el
Lugar las noticias , que no lo sé por otro moti­
vo ; y si os he de decir la verdad , me alegro in­
finito , que él esté de servidumbre en esta jorna­
da , porque de esa manera tengo lugar de exami­
nar á fondo en los dias , que aquí me halle , mu­
chas cosas, de las que por alli se murmuran , y
asi podré después hablar con conocimiento de cau­
sa : Ya estuve á visitarla esta mañana , y no pu­
do recibirme , porque aun no se havia levantado;
por cierto , que me pareció mui bien , y hallé
falsa una de las cosas, que nos hacían mas ruido,
pues nos contaban , que tenia la franqueza de re­
cibir muchas veces á sus visiras , estando en la
cama , no por enferma , sino por regalona , y pe­
rezosa , cuya indecencia siempre nos pareció ponR
de-,

130

V I A GE S

cleracion , y cuento ; y ahora lo he experimenta­
do ; mas , no obstante que no la pude ver , me
convidó á comer por medio de un recado , que
me dió el Page de parte de su Ama : Yo acepté
agradecido su favor, y aun encargué á aquel Cria­
do , dixese á su Señora , que ya sabía , que Yo no
era de cumplimiento , y asi, que no dispusiese co­
sa alguna , pues para mí bastaba , con lo que se
prevenia para su diario > sonrióse el Page , y me
dixo : Señor , en esta casa no h a i , para qué ha­
cer esas prevenciones , porque mis Amos dan to­
dos los dias mesa sin limitación de convidados 3 ad­
miré una liberalidad tan magnífica , y que , según
mis cuentas, no podían sostener, sino que huviesen heredado, ó empeñándose mucho 5 pero al mis­
mo tiempo suspendí mi juicio, porque si tienen
para ello , y significa esta mesa abierta , lo que
puede ser , y Yo me persuado , no se hallará en
el mundo mejor uso de la riqueza ; no havrá un
exemplar mas digno de imitación ; y su corazón
podrá ser modelo del de todos los poderosos de
la tierra.
Yo , que ( como llevo dicho ) conocía va el
cará&er del Señor Moral > no quise quedarme con
la curiosidad de saber su modo de pensar en es­
te punto , mayormente , con lo que havia apun­
tado ; ínstele , para que aclaráse sus proposicio­
nes , y prontamente siguió diciendo : Os dire' con
lisura , lo que me persuado , pueda ser i estos Seño­
res, no están obligados por su destino á dar esas me­
sas francas, y opulentas, en que lucen los empleos,
y brilla el esplendor de la Corte 5 éstas son obliga­
torias en cierto modo , y que deben sostenerse por

D E

W ANTON.

I 3 I

determinado número de su ge tos , aunque sean de
un espíritu el mas m oderado; de éstas no hablo en
manera alguna : En cuya inteligencia , no será estraño,que la de nuestro asunto sea una mesa, pues­
ta para los necesitados ; una mesa , para saciar á los
verdaderamente hambrientos : El S itio , en que es­
tamos , es una patria común ; aqui vienen en soli­
citud de sus negocios muchos Monos tan honra­
dos , como pobres. ¡ Q uintos de ellos , tal vez , pa­
sarán el dia con el mantenimiento , que escasisimamente podrá considerarse lo preciso , para sus­
tentar la vida , mientras la gula de otros ( aca­
so , de no tan buena condición ) está previniéndo­
les la destrucción de su salud en la hartura! Pues
l qué mas noble destino pueden dar á sus haveres el M arqu és, y su Esposa , que el del socorro
de estos desvalidos? ¿qué testimonio mas irrefra­
gable del amor á sus semejantes, basa fundamen­
tal de toda buena sociedad? M ucho mas admira­
ble será esta mesa , porque , siendo para un con­
vite , no de profusion , sino de piedad, reinará
en ella la frugalidad, y parsimonia ; considerarán
el dueño , y los convidados, que cada uno tiene
un estómago , y éste de tan corta cabida , y fuer­
z a s, que con poco está satisfecho > no se andarán
chamuscando diez , ó doce Monos con antelación
de dias , para satisfacer los ojos, y la gula de otros
con el condimento de unos simples mucho mas
proficuos, mientras menos alterados : Alli el Padre
de familias bendecirá al principio , la mesa , y al
fin dará gradas á la Providencia ( aunque no sea
moda ) en reconocimiento , de quanto se debe á
su benéfica mano, que tan sensiblemente cuida de
R 2
núes-

I32
V l A G E S
nuestra aubsistencia : En ella girará la conversación
sobre objetos honestos , y deleitables , no mordien­
do en el crédito de los ausentes , ni desazonando
á los presentes con chanzas so ezes, ó sales pican­
tes : Los sirvientes , llenos del buen exemplo , que
en obras , y palabras recibirán de sus dueños , no
compondrán una infáme turba de insolentes bribo­
nes , sino una noble porción de pobres honrados
á quienes no ha envilecido el destino, que les pro­
porcionó su suerte ; no serán los convidados una
detestable junta de fieras devoradoras, y carniceras,
sino una ex:mplar compañia de comedidos racio­
nales i se contentarán con las viandas , que hallen
á sus inmediaciones , sin incomodar descortesmente á los dem ás, para que satisfagan su golosina,
y glotonería con las mas retiradas : ¡O h ! (si ello
es qual Yo conceptúo) cómo havrán hallado el ad­
mirable secreto de conservar en perfecto equilibrio
aquella mezcla de humores , que constituyen una
salud completa 5 esto e s , la moderación , y elección
en las comidas , y bebidas: ¡ Cóm o gozarán de
aquel indecible deleite, que es , no estar enfermo !
deleite,no sensual, sino uno de los m ayores, que
diéta la racionalidad , y que excede á quantos alhagnn á los sentidos ; objeto digno de un verdade­
ro Filósofo, que conoce las ventajas de la templan­
za , y el peligro del exceso> que no se sienta á
comer , llenándose brutalmente , mas por hábito,
que por apetito ; no creáis , que es exageración ; si
repaso en mi memoria algunos principios de Filoso­
fía , á que tuve mucha inclinación , quando mu­
chacho , hallo , que estos viciosos tragones, aun­
que sean jóvenes , no pueden menos de tener es-

d e W anton.

133

tragado el apetito hasta el punto de haverle quasi perdido : Oíd la prueba. Es cosa sentada , que
los órganos de nuestra sensación están cubiertos
de ciertas sutilísimas partículas sobresalientes, pyramídales que mientras se conservan menos agita­
das , están mas sensibles ? y elásticas; pero el uso
inmoderado , que hacen de ellas aquellos > que vi­
viendo como bestias , no saben el preciosísimo
tesoro , que ha depositado en ellos la naturaleza,
con la continua mutación de manjares , con la de­
masiada alteración de los simples, y con la violen-*
cia de la hartura las desnaturalizan , y de un tac­
to fino , y delicioso , las convierten en una sensa­
ción dura , y desabrida. Por tanto, y siendo este
convite , que me imagino, preparado precisamente
por el juicio , y la virtud >no por una ostentación,
ó forzosa por la razón de estado , ó viciosa por la
superfluidad , desde luego creo , que no será a i
mesa una mutación de teatro , donde haya ga­
lerías , jardines , fortificaciones , bailes , y seme­
jantes despropósitos ; no disimularán los manjares
con coloridos , y nombres de capricho , para cuya
inteligencia es menester estudiar un diccionario de
á folio 5 y á la verdad , Amigo mió , que si Yo su­
piera , que no era así, me vería mui perplexo , acer­
ca de admitir el convite , porque , aunque me crié
en la Corte , han pasado muchos anos , y las mu­
taciones en rodo son continuas, ¿ qué será en un
punto como este ? además , que el no uso es bas­
tante para haverme entorpecido el manejo , y bor­
rado las especies, de modo , que cometiera allí
alguna acción ? que diese , que reir á los circun­
stantes.

Pues

134

V I A G ES

Pues sí os he de hablar , le repliqué , según lo
que concibo , y aquí, que nadie nos oye , por las
noticias que tengo de dicha Marquesa , sé que es
la criatura mas vana , que puede imaginarse > y asi
es , que solo por dar ese golpe de grandeza , man­
tiene la mesa abierta , que sabcis ; en esta inteligen­
cia , no tengo la menor duda , que no havrá pri­
mor , delicadeza, y superfluidad , de quantas intro­
duce la moda , y el luxo , que no se halle en e la;
pero no contemplo , que esro pueda exponeros á
no demonstrar la crianza del mas refinado Mono
de quanros allí bu viese , no obstante los motivos,
que me haveis dicho 5 es faciU si , quando en qualquiera acción se os previene alguna duda , no pa­
sáis á decidirla , y executarla por vuestro didamen , porque , aunque sea el mas racional, tai vez
no será el mas de moda , sino que observáis lo que
hacen los mas ilustrados en la corriente prádica;
s i , quando no conocéis alguna de las viandas, que
será con freqiiencia , según los excitadores , 6 ( me­
jor ) los estragadores del apetito , las desnaturali­
zan , no la probáis , porque , tal vez su sabor pé­
simo al paladar no hecho á ella , no os obligue á
torcer el gesto , con complacencia de los que os
observan 5 si , no os metéis en el laberinto del trin­
char ( objeto de la mayor vanidad en la educa­
ción Mona ) mayormente , si reneis la desgracia de
no haver hecho estudio en algún traradito acerca
del manejo de los instrumentos cortantes 5 s i , no os
admiráis de cosa alguna , que veáis , ú oigáis , por
mas extravagante , 6 grosera , que os parezca , inte­
ligenciado , de que esto proviene de que no lo en­
tendéis , pero ello sin duda es bueno , porque es

DE W A N T O N .
I}?
estylo del día ; y por último , si en el modo de
mandar á los Criados quando algo se os ofrezca;
si en la conversación ; y si en las ceremonias , y
urbanidades remedáis puntualmente las gesticulacio­
nes ,1a futilidad , y la afettacion de los muchos M o­
nos, que alli concurrirán sin duda, dignos mode­
los de tales estudiosas exterioridades, peritos facul­
tativos adiestrados en tantas cáthedras, quantas son
Jas mesas opulentas , en que de g o rra, y pegote
rellenan la concavidad de su insaciable vientre.
¿ Cómo es eso , replicó al punto M oral, de gor­
ra , y pegote ? pues qué ¿ en los Palacios de los po­
derosos tienen entrada esos zangaños de la Repú­
blica? 1 Está patente la puerta para semejantes mos­
cones , que son la hez del Pueblo ? Ahora me afir­
mo m as, en que todo va perdido. ¡ Ah ! En mis
tiem pos; ¡ qué tiempos aquellos ! pero hoi día : : :
Se conoce , le respondí, que sois viejo; y que to ­
do vuestro despejado entendimiento no es suficien­
te , para sofocar los vicios de la edad; ello es , que
todos haveis de ser ensalzadores del tiempo pasa­
do , y murmuradores del presente ; dificultosamen­
te se hallará anciano , que no sea un impertinente
hoidiarista, por mas que la razón pelée contra su
mal-contentadizo , é hypocondriico temperamen­
to. La experiencia dióta, que los vicios , y defec­
tos siempre son unos mismos; yá reinan unos ,y á
o tro s, caminando todos con una rotación perpé, tua á proporción de las diversas combinaciones ex­
trínsecas , que los propagan , ú oprimen.
En dos cosas haveis tropezado con mi propo­
sición , que si volvéis los ojos á lo que en vuestra
mocedad visteis, ú oísteis en la Corte , con poca
aL

I 3

6

VI AC Es

alteración encontraréis, haver sucedido en otros
tiempos : Estrañais , que entre la opulencia de esos
banquetes haya gorrones > y creeis , que los gor­
rones son de la clase ínfima de la República 5 pues,
ni haveis de admiraros de lo primero , ni haveis de
estar inteligenciado en lo segundo : En este exercicio se hallan individuos de todos los estados , y gerarquías jlos hai de la mas elevada 5 si estuviéramos
mucho tiempo juntos , os pudiera demonstrar al­
gunos , que conozco ; pero aun ahora , puedo sa­
ciar vuestra curiosidad, dándoos la muestra del pa­
ño > ¿ veis á aquel Mono tan quadrado , que cru­
za por detrás de aquella fuente ? advertid , qué pa­
pada tan abultada 5 qué carrillos tan rellenos; y qué
vientre tan recalcado ; pues todo eso es pringue de
cocinas agenas 5 todo lo ha adquirido , cebándose
de mesa en mesa, á esfuerzos de quatro adulacio­
nes á sus dueños ; que sabe tal vez con mucha
gracia ( como Yo he oído ) convertir en otras tan­
tas sátiras contra los mismos , si se hallan ausentes,
quando todavia está él regoldando de repleto á cos­
ta agena : ¡ Pues, el que va con é l! Ese no está
tan obeso , no por falta de estár bien cebado , sino
porque los años, que ya son mas > de los que pa­
recen , le van desecando , y acecinando > es menos
perjudicial, que su compañero , porque es mas
tonto 5 pero tiene á lo bobo una tixera mui de­
cente , y es perrito de todas bodas : En alcance de
los dos viene aquel, que apresurado se divisa ; no
os dé cuidado tenerle siempre lexos , pues es un
bufón con capa de seriedad > mirad , qué ergui­
do , y pagado de su trabajo se les acerca ; aque­
llas amistosas demonstraciones > y falsa risa nacen,

D E W ANTON.
I37
cíe que ellos para nada le necesitan , y son sugetos,
de quienes los Validos , y Poderosos hacen aprecio;
pero si vos , engañado , creyendo , que puede algo,
os valéis de su patrocinio , os le prometerá con un
aire de superioridad , y fanrasmada , que á no da­
ros Yo este aviso de antemano , ya os prometie­
rais el mas feliz desempeño en vuestras pretensión
nes; pero el éxito os demonstraría, que lo poco, que
puede , para sí lo necesita , y que no todos , los que
tratan á los poderosos , son sugetos, de quienes ellos
forman concepto para cosas graves ; tienen estos,
que aguantar á muchos mentecatos ( como ese) por­
que hacen b ulto, acompañan , y los divierten , 6
con sus necedades , ó con sus truhanerías ; pero,
en llegando á puntos , que necesitan otros fondos,
representan los tales un papel mui ridículo , y des­
preciable ; conocen aquellos, que sus cortesías, y
sumisiones son á sus empleos , y que acabados es­
tos , los obsequiarían tan to , como lo hacían an­
tes de obtenerlos , que jamás los visitáron : En fin,
él es uno , de los que vamos hablando , honrador
de todas las mesas francas, y abundantes ; y los tres
sugetos , aunque no igualmente difidentemente ca­
racterizados ? y de nacimiento respetable ; como
ellos hai una numerosa turba , que tal vez iremos
encontrando ; y no faltará en casa de la Marquesa
alguno , pues aunque ella es una Mona inútil, por
probar de la obra de su cocinero , suele tener uno,
ú otro concurrente de esta clase ; os le demons­
traré , si os sentáis junto á mí ( pues Yo tam-r
bien estoi, como vos , convidado ) iMegróse mu­
cho de la noticia , y determinámos ir juntos á la
casa consabida.
S
Ya

I38

V l A G E S

Ya era una hora mas del medio día, quando
nos pareció ser conveniente irnos acercando á nues­
tro destino : Entramos en casa de la Marquesa , y
hallamos , que estaba aún en el tocador. Recibió­
nos placentera, y en un tono zumbón nos dió á en­
tender con indire&as bien claras , que eramos mui
llegados á las horas del comer , y que por eso sería
el tomarlo con tiempo para no incomodarla , ha­
ciéndola esperar : Abochórneme un poco con su in­
discreta jocosidad 5 pero el Señor M o ra l, que no
gastaba chanzas, la dixo : Yo , Señora , por medio
de vuestro criado he sido convidado á com er, no
á merendar; en verdad que vuestro Esposo, quando
aun no havia mudado la decente casa que tenia en
el Lugar ,para aniquilarla en la Corre ( bien que en­
tonces no havia logrado la dicha de vuestra mano)
á estas horas ya estaba pensando en levantarse de
dormir la siesta ; y como por acá no tiene negocios
graves que le ocupen la mañana , no podía Yo ima­
ginar , que solo por moda transtornáse en tanto ex­
tremo el orden que havia llevado toda su vida ; he
errado , lo confieso ; y para en adelante sabré, que
no hai primor , por mas extravagante que parezca,
que no acompañe á un Mono gurrumino , cuyas
acciones se dirigen por la concertada cabeza de una
Mona del gran mundo. Mui mortificada quedó la
señora con las palabras del amigo ; era esta una de
las muchas que allí pasan por vivas, y de espíritu
desembarazado ; de aquellas , de quienes los incau­
tos contemplativos dicen con grande émphasis: ¡Oh!
Fulanita es mucha alhaja. ¡ Qué talentos aquellos !
¡ Qué salada ! Y todo su chiste , y gracejo suele
consistir en una solemne desvergüenza, ó descaro,
que

W

p

D E
ANTON.
13
que tolera un infeliz por no pasar plaza de mal­
criado , y celebra una muchedumbre de menteca­
tos , que la adulan por sus fines particulares. Por
esta vez no surtieron tan buen efeéto sus vivezas
á la Marquesa , porque dio , en quien tenia mas de
ingenuo > que de artificioso cortesano 5 no halló,
pues , otra venganza , que la común en ellas para
tales casos , de tratarle de grosero , y atrevido;
tampoco se huviera quedado este favor sin recom­
pensa , para la que ya se prevenía el Señor Moral,
•si no lo huviera impedido la entrada de algunos de
los convidados, que ya iban poco á poco acercán­
dose , los que con su conversación , tan insubstan­
cial , como alborotada , disiparon el mal humor de
Madama , recayendo la lluvia de indirectas , secretico s, y risas falsas sobre mi tosco compañero,
mientras acabó de colocar un sin número d : gru­
pos de pelo postizo en la alta torre de su cabeza.
Ya havia llegado , después de largo rato , el
'Amo de casa , y Tulipán no parecia ; empezó á
darme cuidado su detención , y quando estaba
haciendo cálculos sobre su paradero , he aqui que
le vi asomar por la sala ; pero ¡qué demudado ! P á ­
lido el semblante , y azoradas las acciones , daban
á entender havia sido acometido de algún acciden­
te , 6 lance desazonado; preguntáronle , si tenia al­
guna novedad , 6 queria algo; á que respondió, que
solo havia sentido un ligero vapor ,que no era co­
sa de cuidado ; y que por él no se detuviese la co­
mida : Asi se executó, recobrado él por un corto ra­
to , y quando iba á tomar cada uno su respe&ivo
asiento , llegándose á mí , me dixo á parte: Des­
pués hablarémos, que hai mucho que comunicar:
S2
No

140
V 1A G ES
N o dexó esto de sobresaltarme , sabiendo los pe­
ligrosos pasos en que andaba; pero disimulé quanto pude.
Procuró el Señor Moral no desasirse de mi la­
do , y asi se colocó á mi izquierda , desde donde
me disparó tal carga cerrada de preguntas, qual era
correspondiente á un Mono curioso por naturale­
za , é ignorante por accidente , de todo lo que se le
presentaba 5 hizo mil despropósitos , durante la co­
mida , en todo lo que no tomaba consejo , que no
siempre podía , y dió que reir con disim ulo) que
de otra suerte no lo huviera sufrido ) á los circun­
stantes : Uno de los principios de buena crianza , que
se impuso desde luego , fue , no comer cosa alguna
con las manos, hasta tal término , que haviendole
echado unas aceitunas de las enteras, determinó co­
merlas también con el tenedor ; resistieron.sele por
su dureza al primero , y segundo impulso, y dupli­
cándole en el tercero , lo hizo con tanta violencia,
que saltando ella del plato , regaló al inmediato
compañero de su izquierda un solemne aceitunazo
en un ojo 5 entonces fue la comedia completa , y él
no dexó de ponerse un poco colorado para pedir
perdón al paciente i finalizóse la comida , y pusie­
ron delante de cada uno las enjuagaderas 5 nuevo,
y nunca visto mueble para mi Am igo Mo*ral; sin
duda los demás se hicieron del ojo para aguardar
á ver , qué executaba éste 5 Yo no pude avisarle á
parte , y él , no dificultando sobre el uso que debía
hacer de aquella agua tibia , creyendo firmemente
( según después me dixo ) que era moda bebería?
después de ha ver comido algo m is de lo regular,
como él lo havia hecho bien á satisfacción se echó
el

D E

W

AN TO N .

I41

el vaso á pechos, y le vió el suelo ; no tardó ésta
muchos minutos en hacer su regular operación,
movióle una intolerable nausea, y á no haver teni­
do la advertencia de ir prontamente á evaquar el
vómito por un balcón , á todos nos huviera remo­
vido de asco : Los: circunstantes llevaron que cele­
brar por muchos dias en sus concurrencias ; Y o
me compadecí de ver un pobre Mono de bellísi­
mas luces, escarnecido por falta de prá&ica en unas
cosas bien materiales, y de poquísima considera­
ción 5 y él, sin despedirse , desahogado ya de su in­
sulto, marchó precipitado , detestando a q u el, y
semejantes banquetes.

C A P I T U L O XI.
De las aventuras de Tulipán ,y sucesos de Ajenjo,
jy sus Paisanos

.

Inalizados los enjuagues , y lavatorios , de­
masiado puercos los de algunos , no obstante su
afectada buena crianza , pasamos á otra pieza , en
donde nos renian prevenida aquella agua negra hir­
viendo ( de que hemos hablado ) mui proporciona­
da para desecar el jugo nervioso , y poner trému­
los , á los que continuamente la usan , según leí, en
diversos escritos de algunos de sus Physicos , to­
maron después de esta bebida otros licores no me­
nos perjudiciales á el estómago , y contrarios á la
acción de la digestión ; y por último , andaban
de mano en mano cierras caxas llenas de unas yervas secas , y hechas polvo , que metían á toda prisa
con el mayor deleite por sus narices ? ellos dicen,
que

142.
V I A G E S
que para llamar la destilación por aquel condudo;
pero Yo siempre creí , que la continuación , y
abundancia con que la usan , no puede menos de
Ir embotando muchos de los órganos de sus opera­
ciones , especialmente los de la memoria > asi es,
que por allá suele flaquear esta potencia : Por últi­
mo , Yo me huve de persuadir , á que semejantes
juntas se reducen , á conjurarse contra la vida , me­
diante todo aquel conjunto de enemigos alhagúeños
de la salud , y acabé de confirmarlo , quando en
lugar de reposar la comida con aquella dulce quie­
tud , que se requiere para este e fe t o , vi entrar unas
mesas de juego , en que á porfia se iban colocando,
procurando cada uno no huviese , quien le aventajáse en conseguir una indigestión i Convidóme M a­
dama á que concurriese , ó hiciese partido j pero
Y o , escusandome , huve de pasar plaza de incivil,
que á tal termino havia allí llegado esta pasión do­
minante del juego ,q u e ya era capítulo de su de­
cantada civilización , y crianza , saber perder el
tiempo por largas h o ra s, y tal vez faltar á las pre­
cisas obligaciones, por acudir á hacer mérito con
una Dama , ó con un Poderoso por medio de esta
diversión , sensata solo , quando por breve tiempo
la tomáran como esparcimiento , y paréntesis cor­
to de sus respetivas ocupaciones.
Dexélos con su tema , y hecha una sena á T u ­
lipán , partimos de la sala disimuladamente. N o qui­
so éste , que por el camino hasta casa hablásemos
de su asunto , por que no huviese , q u ien, oyen­
do alguna palabra , pudiese sacar por la hebra el
ovillo , que no huviera sido mui estrano en un
P a ís , donde tienen fruición de escuchar, é introdu-

D E W

A N TO N .

145

dticirse en los asuntos, que nada les importan. L le­
gamos , por fin , á nuestra posada , en donde , li­
bres de todo embarazo , prorrumpió Tulipán en
semejantes palabras: Y a, Amigo m ió, llegó el tiem­
po de echar el resto de mis aventuras con la M ar­
quesita ; anoche os referí mis paseos, anhelos, y
acechos delante de sus balcones , aunque sin efec­
to i y esta mañana advertiríais el cuidado , con
que salí de casa ; doi por supuesto , que desde lue­
go penetrasteis mi destino i observé atentamente la
salida del M arqués, que partió á Palacio al cum­
plimiento de sus obligaciones , y Yo me hallé al
punto en la mía , de hacer una visita á su Esposa;
p ero , como las obras, mas que las palabras , ex­
plican un buen afefto , valiéndome de la confian­
za , con que la trataba , busqué en una tienda, que
se hallaba inmediata , alguna fineza para no pre­
sentarme con las manos vacías ; lo que hallé mas
á mano , y de moda , fue una espada , y un som­
brero , cuyos muebles com pré, porque eran pri­
morosos , para hacer mi regalo. Tened , le repliqué
al instante : ¿ Estáis , por ventura , desvariando ?
¿ Espada , y sombrero á una Dama ? pues , si ella
os ha de recompensar , os deberá hacer el regalo
de un collar , y una rueca : Perdonad , que os in-í
terrumpiese , que no he podido menos , al oír tal
despropósito. N o lo es , me respondió, sonriendosé; se conoce, que poca impresión os hacen, y
que corto reparo os merecen las Monas; tienen
éstas las modas siempre en perpetuo movimiento;
nada las es durable; luego que desde las Señoras
pasan á lo restante del Pueblo , inventan otras , que
por mas extravagantes , que sean , se adoptan gene­
ral-

144-

V I AG Es

raímente j ya ha algunos días , qué pudierais haver advertido ésta en Simiópolis , no la estrañariais
ahora. No son , de los que hablo , unos sombreros
del tam año, y materia de los nuestros; son una
especie de diademas con un sombrajo hdcia el ros­
tro , adornados con varios colgajos de cintas, bor­
las , y otras mil cosas, que no caben sino en la ex­
plicación de una de las dichas; consultadla , y ha­
llaréis la mayor erudición de qualquiera de estos
adornos, descifrándoos hasta lo esencialisimo del
número de alfileres, con que debe prenderse 5 en
qué ocasiones ha de llevarse ; y tal véz , la hora,
en que el Peluquero ha de ir á ponerle : ¡ O ! qué
adelantamientos dignos del presente siglo ! Por lo
que hace á la espada , tampoco es del tamaño de
las nuestras , no obstante que ya se han abreviado
tanto , que es poco menos > ésta va en la cabeza
por rasca-moño , porque , como sus copetes han
tomado tan excesiva elevación , y ahuecamiento,
no basta lo largo de los dedos , para que las uñas
hagan su oficio , quando las llega á picar la caspa.
Acordéme , al decirme estas razones Tulipán , de
que esta moda de las M onas ya hace muchos años
ocurrió á las Mugeres en nuestra Europa 5 (# ) pe­
ro disimulé , como era razón , por que ¿cómo se
mofaría de ellas, quien por este motivo asi se bur-t
laba de sus paisanas ?
Siguió Tulipán diciendo : Satisfecha ya vues­
tra
( *)

Rascábanse con las uñas
En paz las antiguas Damas >
Y hoi con espadilla de oro
D^tn en esgrimir Ja caspa. Queved. Alus. 6. rom. 30.

A N T O N.
I45
tra curiosidad , vuelvo á tomar el hilo de mi nar­
ración ; compré , pues , haciéndome pagar ( según
costumbre ) los mercaderes mi antojo á buen pre­
cio , una espadilla de oro, guarnecida de diaman­
tes , y un sombrerillo de los mas airosos , y en­
galanados , que pude hallar; ufano con mis pre­
seas entré en casa de la Marquesa, pero ¡ qué con­
moción sentiría mi corazón , quando , luego que
me puse en su presencia, advertí , que toda acon­
gojada , y llorosa , se levantó turbada > en ademan
de huir de mi vista ! ¿ Qué es esto , Señora ? la
dixe j ¿ asi pagáis mis desvelos ? ¿ Llegó , acaso, el
infeliz punto de mi vida de ler aborrecible á vues­
tros ojos ? ¿ La decente veneración , con que os
rindo mi obsequiosa voluntad , merece un desden
tan rigoroso2 Apartaos de mí > añadí , tirándolas
sobre una de las sillas del estrado, apartaos , alhajuelas de poco valor , pero del mayor indicio de
una confianza amistosa, y de una fineza verdade­
ra , quedaos á acusar de ingratitud al corazón mas
infiel, á la correspondencia mas traydora , y á la
Mona mas voluble del universo ; quedaos, mien­
tras Yo: :: esto decía, volviéndola la espalda , quan­
do precipitadamente se vino hacia m í, y detenien­
do mi resolución , me dixo entre afligida, y teme­
rosa : ¿ Yo ingrata ? ¿ Yo voluble ? ¡ Ah ! Tulipán,
Tulipán! A pesar de mi sobresalto no he de dexaros ir sin satisfacción, porque ha penetrado dema­
siado á mi corazón vuestra quexa : Sabed , que por
mas que ayer pretendisteis recataros, quando dexámos el coche de vuelta del paseo , no pudisteis
encubriros de mi cariño, ni del receloso cuidado
del Marqués ? en mí no huvo duda alguna >pero
PE

W

X

si

14 6

V IA G Es

él quedó perplexo 5 disimuló prudente , aunque Y o
no dexé de bruxulearle alguna inquietud ; obsér­
vele después ; y ad vertí, que entre-abierta una ven­
tana de su quarto , por el corto resquicio , desde
donde podía registrarse la calle, ayudado de la cla­
ridad de la noche , y de vuestra poca precaución,
llegó á verificar sus sospechas, conociéndoos, quand o , sin duda , estabais rondando , ó hecho centine­
la de mis balcones 5 entró en mi quarto demuda­
do ; y no obstante su prudencia, leí en el sobre­
scrito del rostro la interior desazón , que devo­
raba su sosiego ; ni durante la cena , ni en el lecho
me habló una palabra , ni depuso su airado sobre­
cejo 5 pasó roda la noche en incesantes vuelcos,
y Y o en una temerosa vigilia ; no se le oían mas
que desconsolados suspiros, y una , u otra palabra:
como ; remedio ; escándalos ; sufrimiento ; basta,
& c . Apenas rayó la aurora , dejó la cama 5 Y o fin­
gía dormir , y v i , que me daba una mirada entre
airada , y piadosa 5 levantó sus manos al cielo , y
volviendo á apretarlas apasionadamente delante de
su pecho , dió clarísimas señales del dolor , que le
causaba haver de tomar una agria resolución 5 en­
cerróse en su quarto , al que por medio de un pa­
pel llamó á un sugeto de edad, y experiencia , ami­
go suyo ; y los dos se han estado en consulta , has-;
ta que fue la hora , de que marcháse á Palacio.
Este es el plan de mi miserable constitución;
ved si tengo justísimo motivo de estar sobresal­
tada : i Quién sabe la determinación , que tomará
un Marido contra una Esposa ,en cierto modo cul-i
pable ? S í , Tulipán , culpable; no os admire ; aun«*
que mi ju ventu d , y cortos alcances pudiesen ser-¿

DE

W A K T O N .

I4 7

virme de disculpa \ no me están acusando los avi­
sos , y amonestaciones de un consorte tan cariño­
so , como advertido ? es nuestro trato inocente; no
hai duda 5 pero esto solo nosotros lo sabemos:
1 Piensa , por ventura , el malicioso vulgo , lo que
es , ó lo que puede ser ? Y por último , ju zgu e, en­
horabuena , con sana intención el público; sea nues­
tro trato el mas re d o , y edificante del mundo ; ¿ los
rezelos de un Esposo no son suficiente cansa , pa­
ra impedirle ? ¿ no podrá exigir de mi corazón este
( llamémosle así) sacrificio , quien anda siempre so­
lícito buscando proporciones de demonstrarme lo
amoroso , y fiel del suyo ? Hablemos claro i has­
ta ahora todas estas reflexiones havian hecho en
mí una impresión pasagera , porque la dulzura
del genio del Marqués , que debiera haver exci­
tado en mí ideas mas ajustadas á sus intenciones,
no me sirvió mas , que para abusar de su toleran­
cia ; pero ahora he visto ya el rostro á la amena­
za ; ya le he advertido enojado ; ya me considero
el blanco de sus iras; y lo que en nosotras no pue­
de la suavidad, consigue el rigor; la razón siem­
pre ha estado de su parte; pero Y o no he llegado
á conocerla, hasta que me la ha hecho ver el miedo,
y el sobresalto; en esta inteligencia , hasta aquí pu­
do llegar , Tulipán mió , nuestra correspondencia;
si el único interés , que en ella siempre haveis lle­
vado , es estimarme , sin que jamás pasáse el amor
á atrevimiento , ahora se os presenta la mas opor­
tuna ocasión de darlo á conocer ; no queráis hacer­
me infeliz , siguiendo porfiado vuestros obsequio^
mostrad un corazón varonil, pues Y o , á pesar del
mas vivo sentimiento, os enseño el cam ino; no

T 2

mas

148

Vi

A G E S
mas rondar mis balcones 5 no mas ser mi sombra?
no mas papeles; no mas recados ; no mas expresio­
nes , y finezas, siendo la primera, que os deba, que
recojáis esas vuestras alhajas; quitadlas de mi pre­
sencia , que ya las miro con tanto susto , que me
parecen principio de mi mayor infortunio ; me pa­
recen alhajas , por las que oigo decir : : : ¿Qué al­
hajas son esas , ( d ijo , entrando el Marqués des­
prevenidamente ) de que hablabas, y que ya estoí
Viendo ? ¿ y v o s , Señor , qué buscáis, favoreciendo
mi casa ? Muerta »se quedó al eco de su voz la Mar­
quesa , y Yo mas muerto , considerando lo estre­
cho del lance ; pero sacando fuerzas de flaqueza,
tomé la palabra 5 y después de un regular cumpli­
miento , porque á sugeto enojado buenas razones,
dixe como aquellas alhajuelaseran encargo, que me
havia hecho en Simiópolis , sabiendo, que venia
al Sitio , una Parienta de su Esposa ( conocida mia,
y de quien podíamos fiar , contestaría , pregunta­
da , para sacarnos del lance , que por alli no fal­
tan también Parientas caritativas)que se las envia­
ba por ser adorno de moda 5 y que Yo para cum­
plir exactamente con la comisión las havia trahido
en persona : Pero el Marqués , que conocía bien á
la dicha Parienta , y que presumió , sin duda , la
disculpa , respondió : Yo , Caballero, permito á
mi Esposa sus visitas , y amistades 5 pero nunca he
querido , que las mida por la razón de parentes-;
co , sino por la de juicio > mucho tendrá esa Da­
ma , que haveis nombrado , pero no se conforma,
por de contado , con el mió i en esta inteligencia,
es regular también, no me acomoden sus correspon­
sales 5 por tanto, podéis volveros con vuestra co^
mi-

d e
W a n t o n .
1 49
misión , y alhajas , y ved si hai otra cosa , en qne
serviros. La respu esta , y su ceño exigían , que Yo
con el mió pidiese alguna satisfacción ; pero mi
turbación , y sobrecogimiento no me dieron lugar
á mas , que á la airosa acción de recoger mis mue­
bles , hacerle una profunda cortesía , y volver la
espalda.
Amigo mió , Le respondí, poco teneis, que es­
tudiar la resolución , que luego , luego debéis to­
mar ; los recelos de ese Caballero han llegado ya
á su último punto ; están de por medio nada me­
nos , que el honor , y quietud de una Dama noble,
y afligida ; ella os ruega la separación , y el olvi­
do ; ¿ qué teneis, pues , que dudar ? esta misma no­
che deberíamos partir ; creo mui bien que os cos­
tará algún sentimiento; pero no hai remedio , ni
precaución mas segura en estos lances, que poner
tierra en medio. Y o lo haría , como lo deciis , re­
plicó Tulipán, por lo que hace al amor ,que no
es tanto , como mi vanidad ; pero ésta repara en
el qué dirán en Simiópolis mis Amigos , y cono­
cidas , quando sepan , que al primer contratiempo
vuelvo la cara, y no tengo valor para arrostrar á
las dificultades; esto por un lado ? y por otro el
saber las resultas del lance , y si ha tenido , que sen­
tir la Marquesita , me obligan á suplicaros, que nos
detengamos por esta noche, y que me acompañéis
en ella , pues pretendo , que disimuladamente de­
mos una vuelta por su casa, en donde, si ha havido alguna mala resulta , no faltará una piadosa
Criada ( que las tiene mui á proposito para el caso)
que me informe del suceso 5 para evitar , que pue­
da alguien conocernos, aguardarémos, á que sea

1^0
V 1 A GE S
hora de que esté recogido el M arqués, y también
su casa 5 pero , por quanto siempre es forzoso vi­
vir con precaución , llevaremos , por lo que pueda
acontecer, á cierto mata-siete , bravo de profesión,
y brivon de oficio , que nos guarde las espaldas;
Yo le conozco , y sé donde vive , aunque anda de
escondite por no sé que frioleras, 6 descuidos,
que quiere averiguarle la Justicia; después que ano­
chezca , irémos á buscarle , y á fuerza de dinero
conseguirémos su auxilio. Las personas de obliga­
ciones , y tan elevadas como la vuestra no sa­
ben desamparar á sus amigos en los lances mas es­
trechos , y a s i, ni aun por imaginación , dudo de
vuestra compañía ; es cierto , que en el asunto prin­
cipal nada interesáis 5 pero la ley de la amistad os
constituye en el mas inexcusable punto de honor,
con el que no cumplís , ciertamente , si me vol­
véis las espaldas , negándome vuestro patrocinio.
Yo , á quien faltaban aun muchas experiencias
del mundo , no bien huve oíd o , que era punto de
honor , quando me representé vivamente , sin re­
flexionar las conseqiiencias , la obligación de hacer
frente á todas las dificultades. N o sabía aun , que
el honor verdaderamente tal no es otra cosa , que
cierto glorioso eco , que resuena por reflexión en
nuestra alma , como efetto de una acción realmen­
te virtuosa , hecha á la vista del mundo , que nos
da un irrefragable testimonio de aquello , que los
demás creen de nosotros , y se nos convierte en
indecible consuelo , y alegría de espíritu : Ignora­
ba , asimismo , que por mas perfección , valor, 6
mérito , que incluya en sí una acción ( como es la
de favorecer á un amigo en todo riesgo sin lími­
te

W

D E
ANTON.
I Si
te en los asuntos ) si pierde el norte de la virtud,
sino produce un efetto excelente digno de alaban­
za , gloria , y crédito , es incapdz de dicho ver­
dadero honor. A s i, pues, dexandome llevar del eco
de la v o z , persuadido por un joven vicioso ? y fal­
to del consejo de un prudente Amigo , huve de
condescender á la execucion de una acción , que
fue el principio de mis incomodidades , desasosie­
gos , y trabajos : Vease, á que precipicios condu­
ce una mala compañía , y qué males produce el
alexarse de la comunicación de los sábios , y ex­
perimentados.
Acercóse la noche , y llegó el tiempo de con­
ducirnos en busca del xaque, que havia de ser nues­
tro apoyo 5 aguardámos á que se cubriesen entera­
mente de tinieblas los orizontes , y al estar á lo
último del poblado , llegámos á cierta despreciable
casilla , que estaba pegada á la falda de una peque­
ña sierra 5 luego que tocamos á la puerta , safó á
recibirnos una arrugadisima , y denegrida vieja,
encubriendo su esqueleto con el pergamino de una
escamada piel >trahía en la mano un mocoso can­
dil , á cuya opaca luz , levantando trabajosamente
los ojos , conoció á mi Amigo ? hizole un trému­
lo cumplimiento , y nosotros, baxando la cabeza,
pudimos entrar por su magnífica puerta ; atrancó­
la , luego que estuvimos dentro i y sin aguardar, á
que nos preguntáse para no perder tiempo , la
dixo Tulipán , como nuestro asunto no era otro,
que hablar á Ajenjo ; que no nos le negase , pues
la constaba la seguridad 5 y por último , la dió cier­
tas monedas , que la allanaron todas las dificultar­
des? arrastró una arca desconcertada, que havia ar-

V

152
I A GE S
rimada á la pared ; y quitado de en medio el estorvo , se descubrió la obscura boca de una profunda
cueva , que estaba oculta con aquel artificio : Du­
doso estuve en entrar por ella , ó en quedarme con
un vestiglo tan horrendo ; pero , finalmente , me
determiné á seguir á Tulipán , ya por si necesita­
ba de mi auxilio , ya porque no atribuyese á co­
bardía el esperarle á la parte de á fuera : Quedóse
la vieja á obscuras , por darnos el alivio de la luz;
tomó el candil mi compañero , y medio á garas
entramos por aquella garganta del abismo ( que , ni
aun el Cerbero á la puerta la faltaba ) y fuimos ca-i
minando estrechos , y encogidos, fiado Yo , en que
Tulipán estaba diestro en el camino , por no ser
la primera vez , que havia andado en estas corre­
rías . y a s i, no le soltaba la ropa , como si fuera
lazarillo de cieg o; presto lo quedámos los dos , por­
que tropezando él en la bella igualdad del pavimen­
to , dió con el candil en tierra , y quedámos á bue­
nas noches; no fue uno solo el coscorrón , que dió
mi cabeza hasta llegar a tientas , adonde estaba la
p u erta, ó trampa del sepulcro de aquel viviente;
pudimos distinguirla por la lu z , que de entre sus
rendijas salía , y al punto que llamámos, nos dió
de adentro el ¿ quién vive ? una huéca ^ y fan­
farrona v o z , á que correspondió mi compañero con
la suya mas entonada , que jamás le havia oído , di­
ciendo : Sim iópolis, y flor del berro ; aunque es­
to me olía á despropósito , reflexioné, que tiene la
picaresca ,á imitación de la verdadera m ilicia,sus
señas, y sus contra-señas i éstas lo eran para allí,
y tan seguras,que no bien acabáron de oirse, quando se nos abrió la puerta; y se hizo patente una
con-:

D E W ANTON#
I53
concavidad , ó natural cueva de aquel cerrillo , capdz de contener media docena de personas, que
era el número de la respetable asambléa , que all?
se hallaba , incluyéndose una Mona , y su chiqui­
llo ; en medio se quemaba un puñado de astillas,
sobre las que de una cadena pendía un caldero, que
era toda la batería de su cocina ; el humo de és­
tas , y el continuo , que estaban echando sus bo­
cas , havian formado una colgadura de luto , que
haciendo juego con las telarañas , cubría las pare­
des , y techumbre ; y aun les sobró tela bastante,
para forrar sus manos, y caras 5 respirábase congo­
josamente , pues solo constaba el salón de una tro­
nera , que finalizaba después de largo camino en
la hendedura de unos peñascos: Era la sillería mui
al natural, y duradera , pues la componían unos
pedazos de troncos de arboles gruesos ; y los de­
más muebles , que estaban acinados á un rincón,
demonstraban ser sus miserables ropas , y algunas
raídas mantas , que les servían de cama.
Levantóse la quadrilla , luego que avistó á T u ­
lipán , y llevando la voz un horrendo Monazo (era
el Señor A jen jo ) mui cerrado , y negro de bar­
ba , rizado, y largo de patillas hasta las quixadas,
calado de entrecejo ; denegrido de dientes; torci­
do de ojos; y forrado de una piel quasi negra , fon­
do en verde ; tendría sus dos varas y media de al­
to , el pelo alisado , y recogido en un gordo mo­
ño sobre el cogote ; la chupa , ó vestido interior de
xerga , cogidas las mangas con un sin número de
varas de cinta ; y sobre él una especie de capote
con tontillo ( dentro del q u a l, según me dixeron,
iban todos los trastos de m atar) del paño de color

y,

1 74

Vi ages

'de la lina guarnecido por encima con mil labo­
res hechas de tiras de terciopelo negro., y ador­
nado del colgajo de un par de gruesos cordones
hechos nudos , con ciertos herretes de piorno quasi de una quarta de largo , que finalizaban en unos
cora 7 ondtos$ el calzón de ante , laboreado de seda
negra con sus buches, y borlones; polaina bor­
dada de colores; y zapato de becerro : Estos eran
los arreos de nuestro custodio , y poco m as, ó me­
nos los de sus compañeros : No era su trato tan
bronco como prometía el conjunto de circunstan­
cias , que Yo havia advertido ; antes bien me pa­
reció mui agradable; dió mil seguridades por aque­
llos , que con él se hallaban , que eran sus Am i­
gos , y de su misma profesión 5 hizo una infinidad
de sumisiones á Tulipán; y aunque jamás me havia
visto , me colmó de alabanzas : Púsose también en
pie la Mona , que solo por que tenía faldas, se po­
día conocer , que era hembra , con tantos andra­
jos , como moños , y tanta mugre , como labia , y
repitiéndome mil zalamerías , mientras hablaba mi
Compañero con Ajenjo , se sentó junto ó m í; á la
tercera palabra ya me havia pedido dinero para
tres , ó quatro cosas , y queriéndome Y o admirar
de la franqueza , con que me trataba , me dixo uno
de aquellos Señores , que esta era costumbre entre
ellos ; que eran unos pobrecitos, y que no tenían
de adonde sacar para comer , sino de lo que les
subministraba el garbo de los Caballeros , que tra­
taban ; que ellos con especialidad necesitaban mas,
usar de estos medios , porque ciertas travesurillas,
y destrezas los tenían arredrados , sin poder exercer su comercio en las ferias de su País (q u e dista­
ba

D E W ANTON.

I yy

V 2

que

ba mas de cinqüenta leguas de aquella tierra ) I: u j
yendo de las manos de la Justicia , no porque Ies
faltaba allá la protección de los primeros Caballe­
ros de los Pueblos , sino porque sabían mui bien , á
costa de una desagradable experiencia , que mas va­
le salto de mata , que ruego de buenos: De estas
conversaciones Yo inferia, que aquellos eran Mo­
nos de otra casta , que la de los demás , y para in­
formarme mas de raíz , se lo pregunté al Amigo
Ajenjo , que era , sin duda , el do&o de la quadri11a , el que sin hacerse de rogar al instante desde
su asiento , quedando el resto de la compañía ca­
llando , y oyendo con la boca abierta , y los ojos
fixos en su rostro, me habló de este modo:
Me mandáis , Señor, que renueve el enexplicable dolor de la perdida libertad de nuestra gente,
de la disipación de nuestros bienes , y de nuestra
destruida República : Queréis , que os cuente aque­
llas miserias , que Yo mismo experimenté, tocándo­
me mucha parte ; y por las que , al volver á refe­
rirse , ni aun nuestros mismos enemigos podrían
contener las lágrimas i y aunque la humedad , y
pesadez de la noche , que ya está algo abanzada,
mas convidaban á dormir , que á andarse en histo­
rias ; por entretener el tiempo, pues en siendo mas
tarde ( según me ha dicho mi Padrino ) hemos de
salir , á no sé que Iancecillo de honra ; ya que teneis tan ardiente deseo de saber nuestros sucesos,
y de oír nuestra última ruina , aunque , al acordar­
me de elLa , me horrorizo , he de daros gusto ; y
asi, sin mas preámbulos empiezo : Después , que
cansada la suerte de sernos propicia , derramó por
diversas Regiones á nuestras familias , pues, aun^

15¿>

V x ages

que ya somos todos naturak» de «éstte ,y de los Rei­
nos inm ediatos, trahemos niestro «origen de un po­
derosísimo Imperio , que estivo establecido en unas
Provincias separadisimas deeste C ontinente; nues­
tros primeros Progenitores <n él „ agitados de pere­
grinas fortunas , vinieron dsde tarn lexas tierras, y
en breve tiempo fecunddrot éstas con tanto exce­
so , que pudimos estenderms por todas ellas, for­
mando insensiblemente , p íte poir el descuido de
sus naturales > parte por niestra genial industria,
un formidable cuerpo restablecimos nuestro gobier­
no por una especie de T rin is, 6 Centurias , nom­
brando en cada una un Gee , 6 Compañero prin­
cipal , á cuyas ordenes todo: los detmds se sometían;
diferenciábamos nuestras ccstumbites de las restan­
tes de las Provincias; solicitábannos nuestros ade­
lantamientos por medios rr.ui peligrosos , pero se­
guros para el caso , si surtían efecto nuestros pro-,
yeébos; huíamos de tener posesiones , contentando-;
nos , con que otros las cuidasen como proprias, ha­
ciendo nuestros por varios medios sus produétos;
era don cara&erístico nuestro la cortesía , y rendi­
miento con todo el mundo , especialmente en po­
blado ; nuestras hembras renian, como por oficio, el
arte de agradar , y alabar con exageración quantas
acciones indiferentemente se exercitaban delante de
ellas; nuestros Hijos jamás daban, que hacer en los
Lugares á aquellos Maestros , que havia para doc­
trinar públicamente á los Hijos de vecino , porque
nosotros cuidábamos de su educación á nuestro mo­
do ; braviarnos ideado para nuestro interior manejo
cierto lenguage , desconocido de todos los demás»
nuestro principal destino fue el de adiestrar, y avi-

D E 'A' A N T O N .
I ?7
Vara los brutos m ;asruios,y lerdos, vendiéndolos,
y trocándolos e:n siendo maestros , por otros quasí
inservibles, todo en favor de la causa pública , y su
efedo en provecho privado nuestro; endurecidos en
los trabajos, resistiendo á la inclemencia , habitá­
bamos los desiertos . bo teniendo mas trato , ó co­
municación , que con los que viajaban por los parages inmediatos á nuestras cuevas; el am o r,q u e
profesábamos á nuestros próxim os, era tan ardien­
te , que solo porqué nos trahía á la memoria su
muerte , huíamos, como de nuestro mayor enemi­
go , del que tenia el oficio de darles sepultura : Por
último , tanta aversiiort tuvimos á ser gravosos al
resto de los M onos, que ni aun después de morir­
nos Ies fuimos perjudiciales , pues nosotros tenía­
mos gran cuidado de dar destino á nuestros difun­
tos , sin participar al público su fallecimiento : Gas­
tábamos la vida alegremente festejando con nues­
tras músicas , y bailes á diversos , que se declaráron nuestros devotos , y que en quanto les era po­
sible, copiaban nuestras costumbres, trato , y ador­
nos , no siendo los últimos algunos jóvenes no­
bles , á quienes agradaba mas nuestra libertad , que
el encogimiento de la crianza , que les daban en
sus casas ; amantes de la sociedad , y unidos to­
dos en nuestras respetivas familias , no admitía­
mos separación , aun material ; muchas tenían
pequeña casa en las entrañas de una gruta , nada
reparada , cubriendo una misma sombra al común
hogar , sus dueños , bienes , y ganados.
Este era nuestro establecimiento ; esta la pro­
funda paz , que por dilatados años estuvimos go­
zando , y esta la gente , contra quien se levantáron

158

VIAGES

ron el mas fiero nublado , la borrasca mas deshe­
cha , y la persecución de mayor horror , que po­
díamos experimentar 5 pues aunque otras divern
sas veces se nos havia intentado perseguir , fácil­
mente eludíamos la vigilancia de los Superiores,
obedeciendo al pronto los decretos, sometiéndo­
nos sin resistencia al principio , para ir después
insensiblemente volviendo á nuestro antiguo mé­
todo de vida , como efe&ivamente acaecía ; pero
la ilustración , que dicen reina al presente , y que
havia empezado á r a y a r , tiempos hace , luego que
estas Provincias lograron la dicha de ir ponién­
dose en bonanza , sosegadas felizmente las altera­
ciones , que las havian perturbado por largos años;
tomó en breve el aumento suficiente , para empe­
zar á especular nuestras acciones , nuestra vida, y
nuestra utilidad, ó inutilidad en la República : A I
advertirnos sin domicilio fixo , se nos declaró por
vagos ; considerándonos habitadores de los mas en-í
marañados , y escabrosos montes , se nos tuvo por
foragidos ; nuestro chiste , y desenfado se definió
por desemboltura, nuestro tráfico, y comercio por
latrocinio ; nuestras sumisiones , y zalamerías por
estafa ; y lo que es mas digno de compasión , se nos
creyó irreligiosos, é impíos de quatro costados, ya
por ciertas observaciones , que hicieron acerca de
nuestra conduéla; ya porque no faltó , quien acu^
sáse á nuestras hembras de Chirománticas 5 os con­
fieso , que esto me llegó al corazón , mayormen-i
te , porque por mucho tiempo estuve , sin saber,
que casta de páxaro era la tal Chirom ancía, de que
oía acusarlas ; que como no lo entendía , no po­
día hacerlas enm endar, si acaso era cierto > ó de­
ferí

D E W ANTON.
I jrp
Tenderlas, si era im postura, hasta que quiso la suer­
te , que la casualidad traxese á mis manos á un Estu­
diante , cuya conversación , y viveza me dieron á
entender su despejado discurso , y valiéndome de la
ocasión , le pregunté , si entendía acaso , qué que­
ría decir Chiromancía ; á lo que me respondió, mor­
tificado : ¡ O , como no conocéis al M ono, con quien
estáis tratando! ¡ A un Estudianre de la era presente,
á un cursante que tiene ya mas de tres años de Uni­
versidad , preguntar, dudando , si sabe , qué signi­
fica un vocablillo de una lengua antiquísima , sa­
pientísima , necesarísima, y adornadisima de otra
Infinidad de superlativos, que no digo , porque no
son para vuestra inteligencia ! Andad , que os per­
dono , porque en estas materias sois un pobre Hyppócomo ignorantón ; y para que no estéis mas du­
d oso, sabed que Chiromancía quiere decir : Arte de
adivinar por las manos , y sus rayas ; cuyos prin­
cipios debe la palestra literaria al incomparable :: :
Basta , basta , le dixe entonces , atajando el raudal
de su pedantesca erudición ; porque ya estoy con­
solado , considerando , que nuestras hembras , no
tienen , ni exercen la habilidad de adivinar por las
manos ,como piensa el rudo vulgo , sino la de agar­
rar con la mano , como conocen los no preocupa­
dos : Gracias á la alta comprehension , que de la tal
lengua tenia el dicho tunante, como él me dió á en­
tender , y sin duda, debía de ser cierto, porque lo
que me llamó , que Yo no entendí, ni me atreví á
preguntarle, me olió á ser sacado de la misma , y
sin duda alli vendría al caso, pues que él lo dijo.
Vuelvo á tomar el hilo de mi historia , abre­
viándola lo posible, porque las llagas menos duelen
mien-

l6o

V IA GES

mientras menos se tocan. Toda está Inquisición,
que se hizo de nuestras vidas , y costumbres , y to«*
dos los juicios , que á vista de ella se formaron,
fueron los antecedentes para el inevitable golpe, que
experimentámos. Era Cabo principal de nuestro ran­
cho un venerable anciano , tan valeroso , como as­
tuto , prudente , como él solo , y experimentado,
como ninguno ; este , pues , una noche , que havia salido á no se , que diligencias, al tiempo , que
el primer sueño se havia apoderado de nuestros
miembros cansados del trabajo del día , llegó des­
pertándome , todo azorado , dando unos profun­
dos suspiros , y cubierto de sudor , y polvo: ¡ Ah !
¡ qué tal estaba! ¡ qué distinto del mismo , quatido en otras ocasiones solía volver cargado de des­
pojos ! Yo asustado, luego que le v i , antes que
me hablara , le dixe sacando fuerza de flaqueza:
¿ Qué es esto , lumbre de mis ojos , segurísima es­
peranza de nuestra gente ? ¿ En dónde tanto te has
detenido? ¿De qué parage vienes? ¿Qué causa tan
indigna para un varón tan fuerte re ha desfigurado,
y te ha inmutado , como advierto? Nada respon­
dió á preguntas tan excusadas , y solo sacando un
suspiro desde el mas retirado escondite del pecho,
me dixo : Huye , huye , Hijo 5no te detengas; es­
capa ; líbrate del peligro : Caímos en el lazo : Nues­
tros enemigos han logrado el tiro : A toda prisa
van apoderándose á fuego , y sangre de las cuevas,
y habitaciones de nuestros Compañeros : Cayó to­
da nuestra Nación de la alta fortuna, en que se ha­
llaba ; basta y a , lo que por ella , y los nuestros he­
mos trabajado 5 si pudiera defenderse á fuerza de
arm as, no estuviera ociosa mi espada en la baina;
pe-

t

f

d e 2W a n t o n .

\

i 6í

pero ni ella sirve, ni mi persona ya pesada con los
años puede escapar sin que la alcancen ; tú eres
M ozo , y ligero 5 en tí están todas nuestras con­
fianzas ; llévate contigo á estos infelices compañe­
ros en tu suerte ;■no está lexosel m ar; algún bar­
quillo no te faltará, que te conduzca á otras playas,
en donde encuentres mejor fortuna ; esto dixo $ y
sin dexarle ya hablar los sollozos, me entregó con
sus proprias manos, como recomendándomela par­
ticularmente , á su Hija la hermosísima Xeringui11a, que asi se llamaba, y era por entonces mi pro­
p ietaria.
Vuelto en m í, como de un sueño , salgo de la
cueva ; subo sobre un cerrillo 5 pongome á escu­
char con toda atención ; y advierto , que ya se nos
iba aproximando bien claro el ruido de gente ar­
mada ; conoce el buen viejo la cercanía del peli­
gro , y entonces esforzó con mas ahinco sus rue­
gos : Éa , decía , vosotros , á quien está hirviendo
la sangre, y cuyo valor está en su fuerza , huid,
huid ; que Yo inútil ya por mis años no puedo
serviros mas que de estorvo ; dexadme morir , pues
se prolongó mi vida hasta el lastimoso fin de nues­
tras familias, ¿ De qué puedo ya servir en el Mun­
do ? La muerte , aquella muerte , que para otros
sirve de tanto horror , para mí será un consuelo, y
un descanso : Estas y otras cosas decía , estando
siempre fixo en su parecer. ¿ Cómo es posible , le
repliqué , que salga de tu boca proposición se­
mejante ? ¿Pudiste creer , que Yo diese un paso,
para ponerme en salvo, quedando tú en el peligro?
Dexémonos, Señor, de altercaciones, porque no ha
de ser mas de lo que Yo diga : Mozo y robusto
X
§oi¿

V i AGES
s o i; monra sobre mi cogote , como quando de
muchacho harías la gigantilla 5 Yo te sabré llevar
sobre mis hombros , sin que me parezca pesada es­
ta carga , venga lo que viniere, los dos experimen­
taremos un mismo riesgo; y si llegamos á salva­
mento ,los dos igualmente lograremos un mismo so­
siego ; venga detrás nuestra querida Xeringuilla; y
de escolta nos servirán los restantes compañeros:
Y pues no he de admitir disculpa , manos á lo dis­
puesto , lie cada qual su mochila , y alto á mar­
char según el orden , que acabo de proponer. Apro­
baron todos la disposición , y se execu tó como se
dixo.
Mientras estaba haciendo Ajenjo esta pintura
con mas extensión , que la que voi refiriendo , me
acordaba , que si se puede hacer comparación de
las cosas de poco momento con las grandes, y fa­
mosas , era este un plan mui parecido á la toma de
T ro ya : Y ¿ qué estraño , que Yo lo discuarriese asi,
si en un lance , que distaba mucho de las circun­
stancias del presente , fue un pensamiento , que
ocurrió á un grande Hombre, aunque haciendo la
misma salva ? * He querido anotar esto , porque
hai murmuradores de tan buen diente , que en to­
do se ceban ; por lo mismo , también advierto, que
el haverme detenido á referir por extenso la clase,
y circunstancias de esta casta de Monos , de quie­
nes

IÓ2

* Si licct in parvis exemplis grandibus u ti ,
Haec facies Trojac, dum caperetur, erat. Ovid.Trist.l. 1.
Esto es :
Si es licito en lo humilde de exemplos grandes el uso,
Esta figura Troya , siendo tomada , tuvo.

D E W A N TON»
l6$
nes voi hablando ; y el suceso por m enor; es fo
primero , para dar á conocer , que también entre
ellos hai heroicidad , y patriotismo ; lo segundo,
porque haviendome propuesto la idea de dar á co­
nocer las diversas clases, en que se dividen los na­
turales de aquellos países, no me pareció justo pa^
sar en silencio esta , que se diversifica tanto de las
de los restantes M onos; y lo tercero , que el lec­
tor de mis Memorias , que no quisiere saberlo , con
pasarlo en blanco , puede hacer cuenta de que no
se escribió, y se libró del te d io , que puede cau­
sarle ; y si nada de esto sirve al roedor de mis es­
critos , diga lo que quisiere , que no estoi tan des­
pacio , que me sobre lugar para dar satisfacciones;
y mas , quando Ajenjo me aguarda , cargado sobre
sus lomos del maduro anciano Anchises de aque­
lla tropa.
O fuese por la carga, prosiguió nuestro Mono,
ó fuese , porque los de atrás ( según sude decirse )
corren mas ; ó ( lo que es mas cierto ) porque nues­
tro destino lo quiso asi, por mas que procuramos
hacer la agachadiza al sentir que se acercaban,
dieron con nosotros los Ministros de Justicia : Que­
de en silencio el mal-trato , y descortesía de los Es­
birros , porque no cabe en mi ponderación ; y pa­
so á haceros presente , qué dolor , y qué aflicción
sería la nuestra , al ver que la estrecha, y desaco­
modada cárcel, á donde fuimos conducidos , esta­
ba llena de nuestros Compañeros; todos los ranchos
de nuestra Nación , que havia repartidos en la coJ
marca , se hallaban reducidos á aquella estrechez;
á cada qual remordía la conciencia por diverso ca­
pítulo , y todos juntos eran la causa de nuestra co-í

Xa

mun

VI AGES
mun desgracia : Un Alguacil entró à este tiempo
haviendo pedido licencia al Alcaide para hablarme
dos palabras ; este era un Amigo mío , con quien
Yo ha via comido , y bebido muchas veces , y à
quien havia favorecido en algunos lancecillos apre­
tados ; porque fue siempre costumbre nuestra ha­
cer gavilla , excepto en los casos reservados , con
Alguaciles , y Soplones , no por amistad verdade­
ra , porque los aborreciamos, sino por miedo , pa­
ra que no nos armaran la zancadilla ; esre , pues,
entró à donde Yo estaba , me dió mil satisfacciones
à cerca de su inocencia en el lance; de no haver po­
dido avisarme con anticipación , como lo havia he­
cho en otras ocasiones > porque en ésta los Jueces
havian tenido mas reserva ,y no havian dado cuen­
ta de lo que se iba à executar , à los que no es ne­
cesario que sepan mas , que obedecer , lo que se les
manda en el mismo atto ; y finalmente , me dió la
bella consolatoria , que > según havia oido , aque­
lla era causa común , y que havría sucedido igual
lance en las demás Provincias del Reino ; pero que
por lo que hacía à nosotros , él quedaba a la mira,
y haría quanto estuviese de su parte en nuestro abo­
no , y defensa. ¡ Quién no havia de confiar con
sugeto de tan grande empeño ! Por último , abre­
viando , porque no quiero cansaros , después de un
diluvio de trabajos, con que purgamos la buena vi­
da , que hasta entonces haviamos tenido ; después
de diversos destinos particulares; después de varios
capítulos concernientes à ia enmienda de nuestra
vida pasada , fuimos precisados à domiciliarnos, y
à avecindarnos con pie fixo en las poblaciones de
gste Continente; nos fue prohibido otro oficio,6

DE W A N T Ó N .

IÓ <¡

tráfico, que el de la Agricultura ; fuimos aligados
á un establecimiento cierto sin sernos libre la sali­
da de é l , ni peregrinación alguna sin expresa licen­
cia de nuestros Superiores ; fue disipada nuestra co­
ligación , y forma de cuerpo separado dentro de la
Nación ; se nos desnaturalizó , teniéndose por su­
plantado nuestro decantado antiguo origen ; sedeclaró por infame hasta nuestro nom bre, aquel nom­
bre , que acordaba nuestro País , y que nos distin­
guía , y singularizaba entre los habitadores de éste;
y últimamente quedó la Justicia velando atenta so­
bre nuestras operaciones ; pero como éstas son mas,
y con mayor cautela , que los ojos de aquella , aun
nos quedan muchos rastros de nuestra antigua li­
bertad ; no fue fácil quitarnos nuestra habilidad , y
ligereza de manos; no el desarraigar del rodo nues­
tras costumbres , enmudecer nuestra labia , y sugetarnos á un trabajo ímprobo ; no todos los Jueces
tienen una misma integridad , y zelo ; la condes­
cendencia de estos en las materias leves es el apoyo
de nuestras habilidades; lo malo es , si después de
un Señor de estos de buen genio , esto es , después
de un poltrón toma las riendas del Gobierno uno
de estos ó verdaderamente aélivo , y exa&amente
atento al cumplimiento de su cargo, ó que porque
es nuevo en el exercicio de ésta clase de empleos,
desea diestra , ó siniestramente acreditar su vigilan­
cia >y sin atender, á que el sumo derecho es suma
injuria , empieza á perseguir desvalidos , y á for­
mar causas á los pobrecitos, tales como nosotros;
entonces dá al traste nuestra maraña , y se paga en
lina semana el holgorio de muchos años.
Esto es puntualmente , lo que pasa al presente
por

V

I 66
I A GE S
por m í, y por toda esta gente honrada 5 fue el ca­
so ,que acaeció una friolera no mui limpia en nues­
tra vecindad , y luego se nos echó la culpa; decre­
tóse nuestra prisión ,pero no tan sigilosamente , que
no llegáse algunas horas antes á la sagdz comprehension de mi compañero el Alguacil ? el que tuvo
la caridad de venir inmediatamente á avisarnos del
peligro ; mejor le estuvo esta noticia , que la pri­
sión , porque le valió incomparablemente mas; y en
quanto al cumplimiento de su obligación, él tendría
opinión para poderlo hacer, porque ellos la encuen­
tran para to d o : Salimos, los que veis, y todos nues­
tros bienes , si no á uña de caballo porque no le
teníamos , á lomo de borrico , pues sobre las mata­
duras de dos de estas bestias acomodamos el ajuar,
y las personas por turno ; andábamos de noche fue­
ra de camino , y sin descansar en poblado , temien­
do las requisitorias, que después supimos se havian
despachado en busca nuestra. ¡Quién creyera éra­
mos personas de tanta importancia ! Por fin , pasa­
das varias fortunas , que era largo referir , encon­
tramos en ese bosque vecino un dia á esa bendita
vieja , que nos sirve de portera ; ella nos recogió;
ella nos enseñó este escondite ; y ella cuida de dia
de nuestra subsistencia , que la pagamos á peso de
dinero , que por varios caminos ( todos honrados )
solicitámos, saliendo algunas noches á buscarle. Es­
te , S eñor, es el último de los trabajos de mi vida;
este el término, que en mí ha tenido el largo suce­
so de nuestra Historia : En este encierro , ó sepul­
cro espero que la suerte ha de hallar camino de so­
segar mis turbaciones, y fatigas, no dudando, que
el Cielo me depare una mano poderosa, que invo­
ca-

D E W ANTON.

l6j

cada en mí auxilio, se conmueva , y haga expe­
riencia de la fuerza de su poder , librando de tanras
miserias á un desdichado. Asi el famoso Ajenjo , haviendo estado todos atentos , mientras él solo ha­
blaba , recopiló las fortunas , y destrucción de sil
Nación ; como también sus particulares sucesos , y
jornadas ; y después de una narración tan prolixa,
hizo punto , dió una recia palmada sobre su ner­
vioso muslo y y puesta la mano en la mexilla , sus
acciones, rostro , y palabras quedaron en suspen­
sion á un mismo riempo.
C A P I T U L O X II.
Del destierro de Enrique , y Tulipán ; y camino
que emprendieron.
T j OS guapos, y el buen vino duran poco , di­
ce un adagio vulgar ; y nosotros lo huvimos de
conocer , por experiencia , en la persona de nues­
tro fanfarrón Ajenjo. ¡ Con qué aire se encasque­
tó un sombrero blanco largo de ala , y duro de
copa como el yelmo de mas resistencia ! ] Qué pe­
roración tan corta , pero tan baladrona nos hizo pa­
ra animarnos con el valor de su brazo ! ¡ Qué escu­
pir por el colmillo , y sobre el hombro entre una,
y otra dicción emphática , y preñada ! Por ultimo,
sus acciones , palabras , y movimientos eran ca­
paces de hacer creer á qualquiera, que íbamos á
la conquista de una Provincia? y todo el aparato
se reducía á ir á inquirir noticias de algún criado
de una casa , que suponíamos sumergida ya en el
mas profundo sueño, siendo el llevar con nosotros
á

I<58
V I A GES
á este xaque (baxo su palabra) solo una precati-*!
cion prudente , 6 m ejor,un gran miedo de mi Ami­
go Tulipán , que no fiaba del todo en mi brazo su
defensa, y quería tener quien le guardáse las es­
paldas para qualquiera lance , que él juzgaba , no
obstante , sumamente remoto. Sería una hora mas
de la media noche, quando todo ya en quietud , sin
oírse el murmullo de las gentes, ni el ladrido de
los perros, alumbrados solo de la claridad de la L u ­
na , que se hallaba en lo mas alto de su carrera , sa­
limos los tres despedidos de la restante comitiva,
que se ofreció cortés , y valiente á irnos sirvien­
do >aunque no admitimos su obsequio por no juz­
garle necesario. Una , y otra vuelta dimos á la
casa del Marqués , en donde puertas , y venta­
nas estaban cerradas, sin haver hallado resqui­
cio por donde cumpliese Tulipán sus deseos; to ­
sía , se sonaba , escupía , todo con fuerza bastan­
te para ser oido de qualquiera Criada , que según
él se lisongeaba , estuviera en vela esperando su
arrivo ; pero nada surtía efe&o 5 ya le havia Yo
aconsejado que nos retiráram os, puesto que fno
timarnos que esperar , mas que perder el tiem-<
po , y é l , cumpliendo con las obligaciones de Ca­
ballero andante , no havia desamparado el puesto,
y calle de su Dama ; y ya havia también condes­
cendido á mis razones , aunque suplicándome , tu ­
viese á bien dar otra ultima , y peretnptoria vuelta
antes de retirarnos; no le repliqué , porque fuese
completamente satisfecho ; pero apenas movimos
el pie para ir á executarlo , quando por las dos em­
bocaduras de la calle vimos Írsenos acercando , co­
giéndonos en m edio una porción de bultos no pe­
que-

,

DE W

ANTON.

l6p

quena. Ya esrrañaba Y o, dixe , que el peligro no
encontrara con quien anda buscándole. El ¿ quién
va ? la común respuesta , y el hallarnos por una , y
otra parte acometidos, fue ran en breves momentos,
que apenas tuvimos los suficientes para tirar de las
espadas; Tulipán , y Y o , haciendo cara á unos, de­
fendidas nuestras espaldas con las de Ajenjo , que
hizo intrépidamente frente á los que acometieron
por el costado opuesto , nos pusimos en defensa;
éste permaneció sin poder adelantar mas que el man­
tenerse ; pero nosotros ( sin ser menester que Yo
apeláse al estrépito de las armas de fuego ) nos hizimos lugar por medio de nuestros enemigos, inti­
midándoles de tal modo , que no nos impidiesen el
retirarnos ; fue forzoso dexar en el peligro á el va­
lentón , ya por no ser conocidos , ya porque era
necesario ceder á la fuerza.
Acosados del riesgo , y llenos de zozobra , lle­
gamos apresuradamente á nuestra posada ; cerramonos en el quarto , y por un rato quedamos sus­
pensos , mirándonos recíprocamente , hasta que
rompiendo Yo el silencio , le dixe : ¿ Y bien ; estáis
contento ? Ya echasteis el resto á vuestras aventu­
ras ; lo peor es , que sin comerlo , ni beberlo , saca­
ré Yo , tal vez , en vuestra desgracia mas parte, que
la que hasta aqui me ha tocado en el susto , que
acabamos de experimentar. Vuestro punro de ho­
nor , y mi mal aconsejada condescendencia nos han
metido en un laberinto,que me temo fundadamente
ha de sernos de mui dificil salida : No esperéis de
m í , que aguarde mas lances : la enmienda de estos
yerros no puede ser o tra , que la ausencia ; y así,
alto á m archar; y estad inteligenciado en q u e, si os

Y

re-»

V

XJO
I A G E S
rcsistíis á este único medio , que nos dexá abrazar
Ja estrechez de nuestros sucesos os gobernaréis en
adelante solo por vuestro dictamen , abandonado
del mió , pues mas de lo debido he cumplido has­
ta aquí con las leyes de la amistad. Razón teneis,
Amigo mió , respondió Tulipán; razón teneis ; Yo
me cegué; mi vano , y ridículo punto del ¿ qué
dirán ? me conduxo á este lance. ¡ Ah ! falta de re­
flexión 1 ¡ quánto mas pesado , y de mas deplorables
conseqiiencias será el ¿ qué dirán ? de ahora ! El de
antes era efeéto de una cordura prudente; y el ac­
tual de una desbocada locura. ¡A h 1 Enrique , En­
rique ! marchemos enhorabuena , pues no hai otro
remedio , pero sea en medio de las tinieblas ; per­
manezcamos todo el presente dia escondidos , por
si anoche nos reconocieron, no sea , que viéndonos
salir , nos armen alguna emboscada , en que sorprehendidos no nos valga el brío , y caigamos
Indefensos en manos de los que solicitan perder­
nos : El lacayo , que trahemos para que nos sirva,
es bastante vivo ; saldrá disfrazado , y averiguará
lo que pueda ; y de qualquier modo , á media no­
che marcharémos con mayor seguridad. Quedamos
acordes ; recogímonos un ratos y luego que fue
bien de dia , encargamos al Padrón , que á nadie
dixese, si nos buscaban, que nos hallábamos en ca­
sa , porque nos importaba estar ocultos ; y dimos
al lacayo la comisión de la pesquisa , que solicitá­
bamos.
Pasamos hasta el medio dia encerrados , ha­
ciendo varias reflexiones mui buenas para el dia
antes , pero que ya no venían al caso: Es efeéto
consiguiente al mal obrar el áspero remordimiento.
ya

,

d e

W

a n t o n

.

i 7 i

Ya deseábamos la vuelta de nuestro emisario para
saber las novedades ocurridas >no tardó éste; y
fue su arribo un nuevo motivo de cuidado. Con la
mayor cautela , dixo,desde que me aparté de aquí,
empezé á inquirir , preguntando generalmente por
novedades ; y encontré , repetido en bocas de to ­
dos los que iba hablando , el suceso , de una gran­
de quimera, que havia havido aquella n o ch e, pero
con tan diversos accidentes , y tan vario también
en la substancia , que no se podía formar juicio:
Unos contestaban , en que eran ladrones , que ha-,
vían querido robar en casa de la Marquesa de la
M ielga , y que havian sido sentidos, y rechazados
por los criados : Otros ; que era cierto enemigo del
M arqués, acompañado de asesinos , que havia pre­
tendido escalar su casa para quitarle la vida , pero
que , sorprehendidos por una patrulla , después de
una corta defensa, havian vuelto las espaldas: Otros»
que eran unos cortejantes de las criadas, que ha­
vian sido impedidos por algunos zelosos de la cor­
respondencia de ellas r En estos corrillos se conta­
ban las muertes á pares ; en aquellos se tomaba á
risa , diciendo , que era una friolera 5 y , por ulti­
mo , señas, y asuntos eran tan diversos en las re­
laciones , que Yo con animo de averiguarlo con
mas fundamento fui házia casa de la Marquesa, por
si podía hablar á un mozo de libréa , paisano mió,
que está allí sirviendo , y sin duda lo sabría to­
do » que estos son los cauces seguros, por donde
averiguamos las interioridades de las casas >lógre­
lo como lo pensé, pues él havia sido uno de los
que se halláron en la refriega: Dos horas antes, me
refirió , de la media noche mandó mi Amo »que
Y 2
toi

V

I 7 2
I A G ES
todos los criados de licasa nos armasemos , y libi­
dos á otra porción de gente, que tenia prevenida,
saliésemos con él divididos en dos quadrillas , una
gobernada por sí proprio , y otra por su Mayordo­
mo : Mas de rres horas estuvimos sin hacer otra
cosa , que rondar la calle , y sus al-rededores; nin­
guno sabía el fin de esta expedición ; pero no nos
pertenecía mas que obedecer; conoció mi Amo,
que ya estaríamos cansados , y parte por darnos
algún descanso , parte porque debió de creer, que
ya era excusada su diligencia , unió las quadrillas,
y nos conduxo no lexos de sil casa á una de un
criado , para que tomásemos un refresco, dexando escondido , y en acecho un centinela con las
ordenes correspondientes : El tal en observancia
de ellas vino después de un rato, avisando, como
havia visto tres bultos dar vuelta por el Palacio del
Marqués. Alarmóse éste prontamente ; dividió la
gente segunda vez ; dió orden de que no se conce­
diese quartel á quien se resistiera, y partimos en dis­
posición de cogerlos en medio : Asi se logró i pero
fue tal el valor , y manejo de dos de ellos , que des­
pués de haver herido aunque levemente á algu­
nos de los nuestros , lográron retirarse á despecho
del M arqués: Entonces unidos todos, contra el que
quedaba , no huvo dificultad en rendirle , aprisio­
narle , y llevarle á un calabozo , entregándosele á
la Justicia , reconociendo , que era person a ordina­
ria. Este es todo el suceso de anoche 5 pero aho­
ra acabo de oir , aunque con muchos mysterios,
que el preso es un gran bribón , que andaba huyen­
do de la Justicia por varios feos , y atroces deli­
tos , que sin duda pagará ahora por junto 5 á la pri­

me-

D E

W

A N TO N .

I 7 3

mera declaración que esta mañana le han tomado,
se dice , que depuso, que él sin saber el objeto , 6
motivo , que tema el Señor Tulipán , Hijo del C a­
ballero Haya , para haver ido á tal deshora , y ral
casa, le havia acompañado, y á un Am igo íntimo
de dicho Señor, por si se les ofrecía algún lance
apretado : Con estas noticias , prosiguió diciendome mi paisano >huvo varios dictámenes en la casa;
pero mi Ama , se conocía estaba entre confusa , y
apesadumbrada , sin que huviese quien se atreviera
á hablarla una palabra ; y mi Amo , sin haverse
querido recoger , después de haver pasado el resto
de la madrugada encerrado en su quarto, salió mui
temprano , y se fue á casa del primer Ministro : Sí
quieres saber lo que allí haya pasado , y la determi­
nación , que se toma , ven házia acá á la tarde , que
iYo , luego que lo oyga , no tendré mas cuidado,
que de tomarlo bien de memoria para comunicár­
telo , y á quantos vengan de nuestra ropa al portal
de casa , lugar de nuestras juntas, por no faltar á
las obligaciones del oficio. Esta es , Señores , toda
la relación , que se me ha hecho , si fuese necesario
saber otra cosa , volveré á evacuar la cita , que él
no faltará á ella porque es criado que sabe serlo
con todos los requisitos de tal.
¡ A y , Am igo Tulipán, exclam é, esto está peor,
que estaba ! El Marqués ( no pongáis duda ) ha ido
determinado á dar quexa de vuestros excesos, ó bien
en derechura al Soberano, ó bien por medio del M i­
nistro , de quien puede seguramente confiarse, por­
que las altas circunstancias , y reditud de éste re­
pugnan , á que cometa la detestable traycion de
ocultar la verdad á su Principe; y diciendosela, ¿có­
mo

,

174

V i a"g e s

mo se podrí evitar el exemplar castigo , que le díc-»
tari, su justicia ? N o os puede poner á cubierto vues­
tra ilustre sangre ; porque si vos mismo no haveis
correspondido á la heroicidad de las acciones , á
que os llama , ¿ cómo se os ha de tratar , según exi­
gían sus privilegios ? Yo también experimentaré jus­
tamente el rigor de su sentencia , aunque bien á san­
gre fría , haviendo sido cómplice solo por una in­
consideración ; no puedo satisfacer, diciendo , que
os acompañé por ser vuestro amigo 5 porque la
amistad no es motivo , que sirve para las acciones
obscuras, y mal-sonantes; antes bien , como víncu­
lo de almas virtuosas, las evita por todos caminos;
tampoco los favores, que á Roberto franquéa el So­
berano , y á mí por conseqüencia , pueden ser es­
cudo contra sus iras , pues estos son como el calor
del Sol , que obra diversamente según el sugero,
que le recibe ; derrite á la cera , y endurece al bar­
ro , siendo él uno mismo; asi , pues , en Roberto
serán favores porque se los grangéa , los que en mí
castigos , pues con mis yerros los atraxe sobre mi
cabeza. Ya no hai remedio á lo hecho , me inter­
rumpió Tulipán : Y o siento , que mi amistad os
haya expuesto á estos sinsabores: Marchemos, A m i­
go , al punto por si la ausencia puede abrir algún
camino á la enmienda. Esto dixo , y dió orden al
la c a y o , para que buscáse carruage , que nos restitu­
yese en aquella misma noche á la Corte : Este vol­
v ió sin haverle encontrado , y con sola la espe­
ranza de que por la mañana le havría; quedó en el
encargo de solicitarle al amanecer>y nosotros can­
sados de la mala noche antecedente, y de la inacción
del d ia , nos resolvimos á recogernos mui temprano.

DE

W A N T O N ,

I75

En lo mejor de nuestro sueño estábamos, quanido oímos unos recios golpes á la puerta del quarto 3 levantóse el lacayo , que se quedaba con noso­
tros ; abrió 5 y vimos entrar un Mono , con traza
de inválido , vestido con el uniforme de la Casa
R e a l, y en la mano un largo garrote con una es­
pecie de lanzón al fin de él 3 bronco de voz , y se­
rio de semblante preguntó por mí 3 como Y o esta­
ba á medio despertar, desprevenido , y con la con­
ciencia no sana > luego que vi delante de la cama
aquella estantigua, armada de tan formidable instru­
mento , creí que era mi hora llegada > mas > no
obstante mi miedo >me iba á poner en estado de
defensa , quando él me dixo sosegadamente, que no
temiese , que venía á rraherme un pliego del Se->
cretario de Estado 5 Yo le recibí temblando, cono­
ciendo , que aquello no era otra cosa que mi sen­
tencia ; abríle , y di el sobrescrito al portador para
j testimonio de la entrega 3 y luego que volvimos á
encerrarnos, le leí en alta voz ( después que supe
su contenido) para que le oyese mi compañero 3 y
decía de este modo :
a, Am igo Enrique.
j, L a dulzura de vuestro genio ( lo conozco ) os ha
,, conducido á una condescendencia , que debía tra,, heros conseqiiencias mui funestas, si Yo carga,, do ya de canas , y experiencias no huviera proj, curado cortar el lance con la prudencia mas po­
s i b le . Tulipán , joven inconsiderado ha escanda„ lizado la casa de un sugeto noble , y pundono3, roso. El Marqués , ofendido , se templó con mis

I j6

V IAGES

„ reflexiones, y queda satisfecho con unas provl„ dencias extrajudiciales : No ha podido mi amís-r
,, tad excusaros el ser incluido en ellas , porque es,, tais acusado como cómplice : En esta inteligen,, cia se hace forzoso, que á las tres horas de reci,, bir este pliego salgáis del Sitio , acompañado de
„ Tulipán , dirigiéndoos á las Ciudades , que gus„ taséis, con tal que disten , lo menos, quarenta le„ guas de la Corte , sin que podáis volver á ella sin
„R eal Decreto ; advirtiendo á vuestro Compañero,
„ que esta Orden -tiene para sus efe&os la misma
„ fuerza , que si huviera sido pronunciada en vista
•,, de causa'; por convenir asi al sosiego público. Yi
,, para que sin excusa podáis cumplir lo aquí con-*
,, tenido , á la puerta de vuestra posada hallaréis á
,, la hora caballos para vosotros, y para un lacayo.
,, Yo quedo encargado de mirar por vos , para qtie
„ podáis restituiros , luego que estén sosegadas las
,, presentes turbaciones ; pues en todos tiempos és
„ vuestro seguro amigo , y servidor,
R osáis N o quedaba mucho que discurrir en el asunto : ReJ
cogimos nuestros muebles , que se pusieron en una
' maleta , capaz de ir en la gurupa del caballo ; fia­
mos en la experiencia , que tenía el lacayo de los
cam inos, por haver sido postillón , la dirección de
nuestro viage ; y nos prevenimos al punto para la
marcha. Aproveché el breve tiempo , que nos
restaba , noticiando á Roberto mi destino, diciend o le ;

i, Ama-i

DE

W A N T O N.

I77

,, Amado Compañero > y Amigo mío Roberto:
„ ¡ Quán á mi costa experimento la falta de vues„ tra dirección , y consejo ! No estaba aun mi entendimiento capiz de soltar las velas , gobernan­
d o el timón un conocimiento falto todavía de mu,, chas experiencias : Guiado de un falso punto de
„ honor condescendí con las travesuras de un jó,, ven , que me ha trahido al estado de verme des„ terrado vergonzosamente ¿ ya he empezado á sen,, tir incomodidades, sustos, y sobresaltos, insepa,, rabies compañeros de la inconsideración. Yo par,,to á la hora sin saber adonde , gobernado por
,,un Mono soez , y baxo , expuesto por esas Pro,, vincias de este Continente á ser expe&iculo de
„ otros Monos , tanto mas molestos , quanto me„ nos cultos. Indigno soi del alto cari&er de Hom„ bre , pues, ni aun entre Monos , he sabido con­
servarle ; con razón pago mi culpa. Desde todas
,, partes os iré dando cuenta de mis peregrinacio­
n e s , y trabajos. Gozad en paz de un reposo, que
„ vuestra moderación , pulso, y madurez han sabi­
d o grangearos aun entre tan distinta clase de gen„ tes, y lastimaos de corazón de vuestro infeliz Amí» go
Enrique.
Encargué la remisión de este pliego á nuestro
Patrón , pagárnosle el aloxamiento 5 y á la puerta
de él hallamos tres caballos , y un Criado del Se­
ñor Rosal, que de parte de su Amo me entregó un
bolsillo, capiz de proveer á nuestra subsistencia por
Z
mu-

178

V IA G E S

muchos días, con un atento recado, de que en qualquier aprieto contase con sus haveres , y en todo
tiempo con su amistad : Respondí agradecido ; y
acepté el d o n , que su liberalidad me franqueaba,
porque no sabía los varios sucesos, que podían pa­
sar por nosotros, y la precipitación de la marcha
era un pretexto decente para abrazar qualquier
partido.
Poco mas sería de la media noche quando ayu­
dados de la claridad de la Luna tomámos la ruta,
hacia adonde quiso O rozuz nuestro lacayo : En lo
que de ella restaba , y en los tres dias , que siguie­
ron, picámos de martinete con tanta diligencia,que
conseguimos ponernos en el término de las quarenra leguas desviados de la Corte , y Sitios Reales,
que se nos intimó en la sentencia. Parámos por la
noche en una casa , que havia en medio del cam­
po , de las m uchas, que se encuentran en aque­
llos Países , que sirven para tomar descanso los
pasageros , quando están mui distantes los pobla­
dos , que sucede frequentemente. Desde luego el
frontispicio dabt á conocer la magnificencia del
trato interior : Yo creí , que peor piso , que el de
los caminos , no podría encontrar , aun en los
mas ásperos cerros , pero era porque jamás havia
pisado el pavimento de estas habitaciones : Unas
grandes , y desiguales piedras formaban su entrad i , tan resvaladiza , que huvo de hocicar mi caba­
llo , y dar conmigo en tierra , si Yo huviera ido un
p )co descuidado : Desmontámonos , y si no huviesemos llevado lacayo , hu viéramos tenido que con­
ducir nosotros mismos los caballos al establo. Yo
tenia mui buena gana de cenar, y mayor de tomar

DE W

ANTON.

I79

algún descanso ; buscamos al Huésped , que al fin
de preguntar á varios , hallámos en la cocina , ca­
lada la montera hasta los hom bros, con una cara
de pocos amigos , y trage de mucho parentesco
con el del amigo A jenjo, mas me pareció un V a n dolero, que un Mono de regular crianza, como
creí debiera ser por razón del cont'nuo trato , que
allí tenía con los primeros sugetos de la Monar­
quía , que quando caminaban por aquel parage , neceseriamente tenían que hacer tránsito en aquella
casa : Saludárnosle cortesmente«»y no se dignó de
mirarnos, ocupado en el grave asunto de celebrar
á carcajádas , y atender al suceso nada limpio , que
un arriero contaba , acaecido con la moza de un
mesón ; acabóse éste , antes que nuestra paciencia;
y volviéndose á nosotros , encapotado el semblan­
te , no nos dixo mas de ¿ qué se ofrece ? Suplicá­
rnosle, nos preparáse un quarto , poniéndonos unas
cam as, y dándonos de cenar: Ya , respondió, po­
co piden ; vaya , que parecen personages de pelo»
aunque el trén es bien reducido: Caballeros , quar­
to no hai mas que uno , y ese está siempre re­
servado para gente de modo , y por tanto se ha
dado á unos Señores de coche , que acaban de lle­
gar : Cama no hai o tra , que la del galgo , y asi
podrán hacer la rosca en la cocina , en el p o rtal, ó
en la caballeriza; y en quanto á cenar , se guisará
lo que traygan , en acabando los arrieros; y sin es­
perar mas respuesta , empezó á gritar con un mo­
zo de tan buena traza como él , que tenia para
que diese la paja , y cebaba , según el arreglo que
le havia confiado, y por no sé que medida de mas,
ó de menos , se hundía la casa á juramentos, y malZi 2
di-

I 8o

V IA GES

(liciones recíprocas: Este Mono es , sin duda , ía
piedra de toque de nuestra tolerancia , dixe á mi
Compañero : Veam os, respondió él , á qué quila­
tes llega 5 pero , oyéndolo Orozuz , nos replicó :
¡ O ! Señores , pues ahora se comienza 5 ésta es la
muestra del paño ; bien podéis armaros de pacien­
cia , pues como éste son quasi todos los que se ha­
llan en semejantes casas por el R eino, insolentes,
mal-criados, y : : pero la experiencia os dirrí, lo que
callo : La comodidad en todas ellas es la misma ; y
asi , acomodémonos , como se pueda , que una no­
che mala de qualquiera suerte se pasa : Dicho esto,
suplicó al Patrón , que á lo menos nos diese un
puñado de sal , y un poco de aceite , y vinagre;
condescendió , como haciendo un favor mui gran­
de , y aun añadió una cebolla por via de gracia,
con cuyos avíos, colando el vinagre para quitar­
le un sin número de moscas , que havian. caído en
el sarroso , y deshocicado jarro , con el pan , que
llevábamos, se hizo un gazpacho, que comimos con
tanto apetito , como si fuese uno de los mayores re­
galos ; Yo siempre havia hecho áseos á la cebolla
por su olor fétido , pero aquella noche me olía á
ambar. Digan los glotones, que el mucho regálo
no estraga al apetito ; pero experimenten algún día
la necesidad, y el hambre, y verán , con qué aceros
tan distintos se sientan á la mesa. Por último , no
huvo mas remedio para descansar un rato , que
acostarse vestidos sobre las capas en un rincón del
portal.
Aunque el cansando nos convidó al sueño, se
dexa discurrir , que lo mullido de los colchones nos
echaría bien temprano de la cama 5 antes de amane­
cer

D E W ANTON.
I 8 I
cer ya teníamos de punta los huesos ; ensillados los
caballos, y prontos a marchar , llamamos al Pa­
trón para pagarle el desengañado hospedage, que
nos havia dado , y cortísima costa , que le hicimos;
vino al punto con tantas cortesías , y cara de risa,
que parecía otro , aunque poco tardó en sacar las
u ñ a s; pidiónos una exorbitancia , tanto que nos
sorprehendió , y aun á Orozuz , con estar hecho á
los golpes :Con la mayor moderación le replicamos,
diciendole, que sin duda havia equivocado la cuen­
ta , porque no sabíamos, en que podíamos haver
causado un costo tan crecido. E l, recuperando el
encapotado gesto de la entrada , meciéndose , y
puesto en jarras , nos dixo con la mayor desver­
güenza : Estos muñecos de la Corte , todo bambo­
lla , y poquísima moneda , quieren siempre , que se
les asista , y sirva á título de suficiencia ; si havian
de tener tanta dificultad en la paga , ¿ por qué no
se quedaron á pasar la noche en el mesón de la Es­
trella, que allí no cuesta dinero ? Estaré Yo aquí,
solo por tener la honra de slrvirles ; como si los
comestibles , que hai en la casa ( ya hé dicho, de
lo que nos proveyó ) nacieran en esos cam pos; co­
mo si me diesen la casa de valde.
Supe después en otra ocasión , que sobre ser
ellos generalmente una gente vilísima se les dá
pie , para que sean mas ladrones, por el excesivo
precio , en que los Señores de las tales casas se las
arriendan , sin mas medida , ni proporción , que su
antojo , su lucro sin tasa, y las temosas pujas de
ellos entre s í, resultando estos desarreglos contra el
infeliz pasagero , que tiene que pagarlos , para que
el dueño principal lo desfrute sin trabajo; y el bri­
bón

I 82
V IA GES
bon del inquilino cumpla el injusto arrendamien­
to , y saque fruto de su tema con una notoria , pú­
blica injusticia. Parece exageración ésta , y cuen­
to de viageros 5 pero, creaseme , que no hai du­
da , que asi pasa.
Tulipán tenia la pólvora mas seca ; y ya co­
nocía Yo , que le iba faltando la paciencia ; por es­
to , y porque aquel bárbaro nodixese mas desver­
güenzas, y despropósitos,le respondí sosegado: Teneis mucha razón , en querer se os pague , bien
creo , que os cuesta vuestro dinero todo lo que
baveis dicho 5 y nosotros , desde luego, estamos
prontos á satisfaceros ; pero ignoramos >cómo mon­
ta tanto nuestro gasto. Serenóse un poco , y dixo:
Pues , s i , Señor , eso importa , rebaxado, lo que os
hacía de gracia 5 pero, ya que queréis la cuenta por
menor, pagaréis, lo que sumen las partidas? id pues,
contando: De cebada. . . de paja. . . de atadero.. •
de mozo . . . de emporcar la caballeriza. .» del col­
gadero de los arreos de los caballos. . . de acei­
te . . . de vinagre ( no contó las moscas 5 tal vez,
por vía de gracia ) de sal . . . de agua . . . de cebo­
llas ( ésta partida debió entrar en singular ) . . . de
asistencia . . . de camas ( esto es una manta , que
dió para los tres). . . de ruido . . . de l uz. . . y por
lo que hace á la casa daréis lo que gustdreis ; la de
los alfileres á la moza es partida voluntaria ( bastan­
tes necesitaba , si havia de prenderse todos los gi­
rones , que la colgaban. ) Fue poniendo las parti­
das á tanto precio , que sumáron al fin doble por­
ción , que havia pedido primero ; puso pies en pa­
red , sobre que se le pagáse según esta cuenta ; y
anadió tanta insolencia , que Yo me enfadé ya un
po-

W

D E
A N T O N.
18 3
poco, y mi compañero , acabando de perder los estrivos, levantó la mano, y le sacudió tan buen tor­
niscón , que le hizo la mostaza.
Aquí s í, qiie fue la gritería completa 5 juró,
blasfemó, y llamó en su ayuda á rodos sus ami­
gos : Rodeónos al punto una muchedumbre de
Monos , porque todos los arrieros, y demás gen­
tualla , que havia agregada en la casa , se conjura­
ron contra nuestras vidas; no huvo tranca en el
corral, tenazas en la cocina , ni pala , y hurgone­
ro en el horno , que no amenazasen á nuestras ca­
bezas 5 pusimonos en defensa, y nos fuimos reti­
rando hasta el medio del campo ; pero alli nos si­
guieron con tanta tenacidad , que me fue ya pre­
ciso pasar de la mera defensa á la ofensa ; por lo
qual pude separarlos por algún espacio ; esto fue
peor en el efecto , porque viendo , que no podían
ofendernos aproximándose , echdron mano á las ar­
mas arrojadizas; y un Pastor, que se les havia agre­
gado nuevamente de aquellos, que tienen vincula­
do en su mano un tino sin igual, disparándome con
la honda un mediano guixarro , logró descalabrar­
me , y aturdirme , dando con mi cuerpo en tierra:
Falto de mi auxilio mi Compañero , asi como su
C riado, tuvo que rendirse inmediatamente á vo^
Imitad de aquellos impíos villanos 5 los quales, apri­
sionándonos fuertemente de pies , y manos , nos
conduxeron con el mayor descomedimiento á la
cueva de la casa, en donde mas que por caridad,
por miedo , de que me desangráse , me cogiéron
la sangre , y atáron á la cabeza un asqueroso tra­
po ; dexandome asi encerrado con Tulipán ,y Oro­
zuz , hasta tomar sus providencias.

CA-

184

V I A G ES

C A P I T U L O X III.

-1

De la prisión de Enrique , y Tulipán en una
Aldea ,al paso de su viage.
A estaba bien abanzada la tarde , y no havian aun tenido los Villanos conmiseración de no­
sotros, entrándonos algún alimento : La falta de la
sangre, y los muchos nudos , que tenían las liga­
duras , con que me havian sugetado los pies , y
las manos vueltas á la espalda , impedian , que Yo
huviera podido romperlas , y hacer esfuerzos de
libertarnos á toda costa. ¡ Qué miserable constitu­
ción la nuestra ! ¡ Qué escarmiento de mal-aconse­
jados ! Todo este daño era dimanado de un solo
error. Aun del consuelo de la luz estábamos pri­
vados ; tirados como bestias por los suelos en un
terreno humedísimo , y desigual ; sin acción , ni
libertad para que con la variedad de posiciones
temáse el cuerpo algún descanso ; adormecidos los
miembros con la compresión de los cordeles ; per­
seguidos de diversas sabandijas, que nos incomo­
daban no poco ; descaecidos por falta de alimento,
pero mucho mas por la consideración de nuestro
paradero; y en fin , rodeados de miserias, y de aflic­
ciones del cuerpo , y del espíritu ; comencé á per­
suadirme , á que era ya aquella mi última hora; no
tanto la temía , porque mi vida se finalizaba en me­
dio de una edad lozana , y briosa , quanto por
la causa ; una muerte honrosa es corona , y gloria
de nuestra carrera ; una muerte vil, y baxa es oprobrio de la vida: ¡ Qué congoxas, pues, no sentiría
Yo

£>1 W

ANTON.

l8<»

Yo al considerar , que acababa la mía en un ob­
scuro encierro , ó á los crueles filos del cuchillo , 6
á la dura inclemencia del hambre ! N o fue este so­
lo el tormento , que me afligió por entonces : Lle­
gó Tulipán á los te'rminos de un caimiento de espí­
ritu tan deplorable , que tuve que sacar fuerzas de
flaqueza para consolarle , porque no tocáse en de­
sesperación. Orozuz , que tenia bastante ligereza,
pudo , arrastrando , ir poco á poco ganando terre­
no , hasta llegar á donde Yo estaba , y con los dien­
tes no sin alguna dificultad logró desatar los nu­
dos , y lazadas , que me tenían sugetas las manos,
con lo qual ya libre pude desaprisionar á los otros;
pero toda la satisfacción , y gusto , que lográmos
de vernos en nuestra libertad , se nos acibaró in­
mediatamente > quando , después de haver busca­
do á tiento la puerta , esta se resistió á mis im pul­
sos ; aqui fue quando Tulipán soltó las riendas á
su apocamiento , y llegando al extremo , se arres­
tó á proponer, que nos quitásemos la vida por nues­
tras proprias manos. ¿ Seriamos, decía , los prime­
ros , que generosamente lo han executado ? Exemplos tenemos dentro de nuestro mismo Continen­
te de Pueblos enteros, cuyas murallas , riquezas,
y habitantes acabdron á un mismo tiempo , entre­
gándose ellos mismos á la voracidad de las llamas,
antes que á la ferocidad de sus enemigos; y por
cierto , que diversas veces he oído ensalzar esta ac­
ción , como de la mayor heroicidad , y gloria; glo­
ria tan inmortal , que llena de honor aun á algunos
naturales de aquellas Provincias , porque aunque es
v erd ad , que no quedó viviente , ni piedra sobre
piedra de aquellas Ciudades, ni otro vestigio ,q u e

Aa

el
/

l8 6
V I A G E S
el suelo , en donde estuvieron ; aunque también es
indubitable , que los aduales Pueblos sus herederos
se fundiron muchos años después, y en otro pa­
rage , les basta el contado physico del terreno, pa­
ra que se lisongeen de esta honorífica descendencia:
¿N o es un testimonio auténtico de la libertad de
nuestra naturaleza , y un apoyo de la grandeza de
nuestro espíritu tener en nuestra mano el medio de
eludir la tyranía de nuestros enemigos, previnien­
do por nosotros mismos el funesto golpe , que su
violencia nos prepara ? ¿ Podremos con semblante
sereno esperar, en la miserable constitución , en que
nos hallamos, una m uerte, tanto mas violenta , quanto mas involuntaria ? Me horrorizo solo de pensar
el áspero tratamiento , la indecorosa burla , y por
últim o, el cruel suplicio , á que estamos expuestos:
Gocemos , pues , infelices compañeros , del mayor
de los dones , que nos ha franqueado la Providen­
cia , dexando en nuestro arbitrio la proporción de
finalizar nuestros males , de no permitir á otro , que
execute á nuestro despecho sus sangrientas inten­
ciones ; y de desarmar los tiros de la suerte contra­
ria , cortando la carrera de nuestros dias, antes de
sufrirlos vergonzosamente hechos juguete de la
fortuna.
Asi discurría Tulipán , y aun disponía ya el me­
dio de poner en prá&ica sus designios ; que nun­
ca faltan ocasiones de perderse , al que anda suti­
lizando modos de acarrearse su última ruina. N o
podia Yo asentir á las descabelladas proposiciones
de Tulipán , prescindiendo de otras mas graves ra­
zones , por solas las de una racional filosofía ; y asi
prontamente le repliqué : No , Tulipán >no permi­
tí-«

W

D E
A N f O N.
187
tiré Yo la execucion de una acción tan torpe ,-y
desesperada : N o debeis dexaros llevar de exemplos,
que mas que la grandeza de alma , produxo un ím­
petu de fiereza ; dexad, que los alaben aquellos,
que advirtiendo la acción solo por la exterioridad,
no examinan el fondo de furor bárbaro , que in­
cluye: Pensar en morir , antes que ser vencido , es
una ley , diétada mas bien por la necedad , que por
el valo r; ¿ qué fuerza h a i, que no sea limitada,
y qué defensa , que no se contenga en ciertos tér­
minos ? pues ¿ por qué no podrá ocurrir un mayor
poder por esfuerzo , por número , por pericia , ó
por otro qualquier accidente , al que sea prudencia
ceder ? Morir con las armas en la mano en medio de
sus enemigos , destruyéndolos , podrá ser disculpa
de un ánimo esforzado 5 pero matarse por no mo­
rir } qué puede ser , sino locura ? Estad cierto , de
que no pasa de cobardía , impaciencia , y apoca­
miento de espíritu, el no tener ánimo para aguar­
dar con rostro firme los golpes de la fortuna; no
hai cosa mas fácil , que despreciar la vida , qunndo ésta es una pesada carga , rodeada de adversi­
dades i la mas difícil empresa es atreverse á ser des­
dichado 5 mayor fortaleza es necesaria para sufrir
la pesada cadena , que nos oprime , que para rom­
perla 5 porque la verdadera virtud de la constan­
cia no cede á los males , y contratiempos , antes
son estos el fuego , que la acrysolan : ¡ Oh ! si su­
pierais , quantos desde la cárcel , en donde espera­
ban animosamente su última hora , fueron conduci­
dos á la mas alta fortuna ! Si estos , dexandose llevar
de la aprehensión de su infortunio , huviesen que­
rido prevenirle , dándose la muerte con sus proAa 2
prias

V

1 88
I A G E S
prias manos, huvieran cerrado la puerta á sus fe­
licidades. Estas , y semejantes razones consolato­
rias estaba proponiendo á Tulipán , no obstante las
amarguras de mi corazón, quando sentimos un gran­
de ruido de gente , que se acercaba á la puerta;
abrióse ésta, y nos vimos prontamente rodeados
de una inumerable multitud de Monos, que con lu­
ces , y armas seguían á u n o , que parecía por las
señas el Cabo , ó Gefe de todos ; trahia un palo al­
to en la mano , y de su trage , y habla no nos po­
díamos prometer mucha civilidad ; sus acciones,
no obstante , demonstráron mas compasión , que
hasta entonces haviamos experimentado , pues no
permitió, que nos volvieran á atar , los que , admi­
rados de vernos libres , iban á executarlo segunda
v e z ; se informó también acerca de nuestro ayuno,
y mandó , se nos diese algún refrigerio ; luego nos
d ix o : Yo bien quisiera , Caballeros, excusaros el
disgusto de la detención de vuestro viage, el ar­
resto , que es necesario , y el coste , que os ha de
tener forzosamente la causa; pero me veo obliga­
do á petición de parte. Asi que llegué á mi casa es­
ta tarde de vuelta del trabajo del cam po) que en
mi Lugar no hai esa casta de holgazanes , que en
o tro s, pues todos tienen algún destino ) me en­
contré con una Hija del bribonazo dueño de es­
ta casa , que nos dá mas que hacer que todo el Pue­
blo , querellándose de vosotros por haver herido
malamente á su Padre > como también á otros tres,
ó quatro ; puseme al punto en camino , que se­
rá como de media legua, trayendo conmigo al Bar­
bero del Lugar , para hacer la pesquisa ; y aunque
hemos hallado , que no son cosa de cuidado las he­
rí-

W

DE
ANTON.
l8p
rídas, es indispensable seguir la cansa por razón
de la querella dada 5 por ranto , es fuerza os deis
á prisión , y que vengáis con nosotros; pero an­
tes , Maestro, registrad la herida , que según el tra­
po ensangrentado tiene el Señor en la cabeza. H izolo asi el Barbero con tanta suavidad , como si
fuesen sus manos dos rastrillos ; sufrí como pude
aquel martyrio ; y después nos fue igualmente pre­
ciso dexarnos conducir á la cárcel del referido Pue­
blo inmediato.
Era largo , é inútil referir por extenso los tra­
bajos , que experimentamos en la prisión , mayor­
mente quando esta al principio , desconfiando el
Juez de nuestra seguridad , fue un estrecho , y ob­
scuro calabozo , lleno de hediondez , y sin respi­
ración j basta considerar , que en un Lugarcillo in­
feliz , en donde , los que pasan plaza de ricos, y
hacendados tienen que sufrir mil incomodidades
en sus proprias casas, era consiguiente , fuese in­
fernal el lugar destinado para la detención de los
reos j la comida era proporcionada al hospedage,
y la cama el desnudo suelo : Algún tiempo duró
esta áspera penitencia , al cabo del qual lográmos
un corto alivio de todos estos ram os por recomen­
dación , que vino de la C o rte , solicitada por mí
Amigo Roberto , á quien , luego que tuve propor­
ción , informé de nuestra infeliz suerte. Pero ¡ qué
bien, qué fortuna , qué dicha tuve jamás , que no
me viniera por esta mano bien-hechora >por este sin
igual exemplo de verdadera amistad ! Aun mas que
los alivios corporales me alentó , el que recibió
mi espíritu con una carta suya , que en breves pa­
labras me hablaba al alma 5 y decía de este modo:

,

ipo

VIA GES

,, M i amado Enrique ;
„ Aunque no el to tal, que deseo , mi mediación os
„ há conseguido algún alivio en esa prisión, que os
„ molesta? Y o huviera ido en persona á dárosle,
,, si me huviera sido permitido ? pero las continuas
,, honras de este Príncipe van diariamente añadien,, do eslabones de oro á la cadena , que me sugej, ta á sus ordenes. Permitid , que me admire de
,, haver leido vuestro dolor en unos términos tan
,, distantes del modo de pensar , que teníais , quan,, do libremente hablábamos á solas acerca de nues,, tras fortunas. N o creí Yo , que mi Enrique pu„ diera caer en un abatimienro de espíritu tan ver„ gonzoso. La prisión , el destierro son lis afliccio„ nes que os conducen á una amargura de cora,, zon ran funesta. ¡ Será posible , que no hayais
„ reflexionado sobre estas dos especies de adversi­
d a d e s ! Vuestro espíritu se aflige : ¿ Acaso vues-1
,,tro espíritu es el preso? ¿ N o se pasea libremen5, te , por donde le agrada , sin que poder alguno
,, del Orbe , ni todo el Mundo junto , ni el mis3, rao cuerpo , que le rodea,pueda , no digo apri„ sionarle , pero, ni aun contenerle en límite al„ guno ? El cuerpo padece : Es cierto ; pero la par3, te principal, que es el alma , tiene ocasión de
,, demonstrar su heroicidad , su paciencia , su tole„ rancia , y quantas virtudes pueden hacer á un
,3 sugeto entrar en el templo de la Fama : Fácil se„ rá exercitarlas} si la prisión es corta , y poco
„ cómoda ? si es larga , y dura , será mayor la glo3, ría , que os quepa , por haverlas puesto en prác-

,

W

D E
ANTON.
i p i
,, tica. No adquirió tanto crédito para con patri­
a d o s , y estrangeros el incomparable Tilomas Mo„ ro entre las felicidades de su libertad , como en„ tre los horrores de su prisión. Nuestro célebre
„ General Stanhop , luego que , derrotadas ente„ ramente sus tropas en Brihuega , fue hecho prí,, sionero por los Españoles , dedicó el tiempo de
,> su prisión al estudio del systema de la grave„ dad de los cuerpos , que aplicó á los planetas
,, el Caballero Newton , haciendo sabiamente á su
„ infortunio escalón , que le conduxese á las ilus„ traciones de su entendimiento. A despecho de la
„ tyranía , no ha havido tormento material , que
„ se atreva á ofender al espíritu , ni m uros, ó en­
c i e r r o s , que hayan podido aprisionarle ; pregun„ tddselo á A naxarco, q u a n d o , ya medio quebran„ tados los huesos dentro de un mortero , no res„ pondió al T y rán o , que pretendía sugerar su ání„ mo , otra cosa , que : Despedaza , rompe el saco,
,, que incluye al espíritu de Anaxarco , que por
,, mas que emplees tu poder , él siempre permane„ cera ileso , y libre. N o una carta , tomos ente,, ros podía escribiros de reflexiones sobre este asun,, to ? pero no teneis que hacer otra cosa , sino tra„ her á la memoria nuestras antiguas consideracio„ nes, y los muchos escritos, que os he citado , que
„ tratan largamente de esta materia. Otro tanto , y
„ mas os podría decir acerca de vuestro destierro.
„ ¿ Os conduce á otra aflicción, os acarrea otro da„ ño , que el que abulta vuestra fantasía ? Para el
„ sabio todo el mundo es su país, sin particulari„ dad en uno , mas que en otro : Todas las tierras
„ tienen, poco mas ó m enos, unas mismas pro„ duc-

ip2

V i AGES

, Aducciones, unas mismas fieras ; nos proveen , de
,, lo que necesitamos , y nos proporcionan fieles
„ amigos , si por nuestros buenos oficios , sabemos
,, nosotros conciliarios. El hermoso brillo de los
„astro s , y planetas , la grandeza de los C ie lo s ,y
,, lo admirable de su curso en tedas partes se nos
„ manifiesta igualmente , tanto mas digno de nues„ tra consideración, quanto siempre le vemos en
„ una misma distancia , en un mismo orden , y una
„ misma magnitud , tan diversa de la de la tierra,
,, que solo un planeta , de los que comprehende
„ nuestra v is ta , es mas de ciento , y sesenta ve„ ces m ayor , que ella ; y nada de él se nos ocul-j
„ ta j quando , no obstante la pequenez de ésta,
,, apenas descubrimos diez , ó doce leguas de su
„ extensión. Pasad la consideración á esa incompre„ hensible , y pasmosa máquina ; veréis , qne está
,, en continua rotación , haciéndose visible á nues„ tras observaciones por toda la tierra. ¿ No es una
„ mera preocupación, considerarse desdichado , por
,, no vivir , ó dexar sus huesos ( como suelen de„ cir estos imaginados infelices ) en un L u g a r, en
,, donde tuvo su primera cuna ? ¿ Por ventura , no
„ fue accidental , que nuestra M adre nos pariera en
„ este , 6 en el otro país ? Es m ucha debilidad , y
„ baxeza creerse estrangeroen parte alguna del O r„ be ; todo él es nuestra patria, mientras vivim os;
,, á todas partes llevamos nuestro mismo espíritu,
„ virtu d es, y v icio s; estos no se circunscriben á de„ terminado terreno ; estos nos hacen felices, ó des­
d ic h a d o s ; tristes, 6 gustosos, libres , ó esclavos;
,, en esta inteligencia , hallarse bien , 6 mal ,q u a n )f do mudamos habitación depende , en la m ayor
„p arr

DE W A N T O N ,
I93
i,parre, de nosotros mismos. ¡Quintos no han vis, fto el rostro a la felicidad , hasta que por medio de
,, un destierro han salido del Lugar de su nacimien,, to , y crianza! ¡Q uintos voluntariamente se han
,, desterrado ! ¡ Q u in to s, después de levantado su
,, destirro, no han querido dexarle , afirmando no
,, haber vivido mas tiempo , que el que ha durado
,, esta separación de su patria ! Acordaos de las his„ torias, que para consuelo de nuestra peregrina», cion tantas veces hemos referido , particularmen,, te las de aquellos ilustres Romanos Rutilio , y
,, Marcelo. Pero , ¿para qué me canso ? ¿ V o s , mi
,, Enrique , no estáis tan desterrado de vuestra pa,, tria en Simiópolis , como en qualquiera otra par,, te de este Continente ? Pues examinad , qué era,
„ lo que ya os tenia mas tranquilo en esta Capital,
,, y veréis, que eso mismo os hará después me„ nos áspera la separación de ella. No son los con,, sejos que os dicta mi cariño , meras consolato,, rias i desterrado estoi de mi patria igualmente
» que vos por los altos designios de la Providen,, cia ; y no obstante , vos mismo haveis sidotes,, figo ocular de la práctica de ellos en mi persona,
„ sin que contratiempos , ni trabajos algunos me
„ hayan hecho perder de vista la tranquilidad inte„ rior , que siempre he juzgado digna de la gran„ deza del espíritu del Hombre : Si no os parece fa,,c il la execucion , creed , que muchas veces apa„ recen dificiles las cosas , no porque lo sean en sí
,, mismas, sino porque nosotros no nos atrevemos
„ á ponerlas en prá&ica : Esforzáos ; consoláos 5 y
„ contad en todo lance con vuestro mas verdadero
,, Amigo
Roberto.
Bb
Con

I (?4
V I AGES
Con las reflexiones, á que me excitaba esta car­
ta , y que me sugería mi discurso , no solo tomé
aliento para sufrir paciente mi adversidad , sino
para fortificar á Tulipán en su caimiento de ánimo.
En fin, poco á poco , fuimos ganando la voluntad
de nuestros rústicos Jueces, y á fuerza de tiempo,
y de dinero conseguimos, que baxo de fianzas se
nos diese el Lugar por cárcel, y se nos permitiese
aloxarnosenuna casa de las mas principales del Pue­
blo. Algunos meses pasaron primero que estuvo la
causa en estado de sentencia > fue el caso , que la
parte contraria era terca , y con dinero > tenía bien
agasajado ai Asesor del Alcalde , que era un Abo­
gado de la comarca , hambrón , y capáz de dete­
ner años enteros unos autos, si le daban barro á ma­
no ; y últimamente el Escribano tenía con nuestro
referido competidor cuentas pendientes sobre cier­
tas fanegas de trigo, que le tenian tapada la boca,
y desatadas las manos: ¡ Infelices nosotros , si nues­
tro Juez huviera entrado á la parte en su maldita
coligación 1Mas éste era uno de aquellos Labrado­
res pobres, pero honradísimos, de que están llenos
ios Pueblos de aquellos países : Era uno de los de
aquella clase de gente, que se tiene por incivil, y
grosera porque no está adornada de quatro acci­
dentes fantásticos , que constituyen á un Mono cor­
tesano ; pero que en la substancia, es el nervio del
Estado , el fundamento de las artes , y el comercio,
y á quien debe el Príncipe su subsistencia , los Po­
derosos su descanso, su luxo, y sus relumbrones,
Jas Capitales su brillantéz 5 por último , en el cuer­
po mystico de la República , asi como el Soberano
tiene las veces de la cabeza , y las milicias togada,
y

DE W A N T O N .
ipjT
y armada la de los brazos; esta clase exerce la del
estómago , oficina desde donde se fomentan todos
los miembros , y se les dá vigor para que puedan
cumplir con las funciones de su cargo : Si el Esta­
do se halla estenuado , sus contribuciones le enri­
quecen j si el R ey tiene necesidad , sus donativos
le desempeñan; si el Reino ha menester defensa, sus
mismos hijos dexan el hazadón , y empuñan las
armas 5 si se acusa de atrasada á la Nación , su in­
dustria lo desmiente : Tiéndase la vista sobre la
campiña, y se verá hecha un jardín con sus labores , regada con su sudor; entremos en sus casas,
y nos pasmará el gobierno interior, con que las
manejan sus esposas,’ y compañeras ; el aseo con
que las adornan , y el admirable cuidado con que
crian á sus hijuelos , y para no hablar indetermina­
damente , Yo me alegrára poder llevar á uno de estos
nuestros erguidos palaciegos á la casa del honrado
Aldeano , que nos hospedaba , no vería en él un ce­
remonioso embustero , que encubre su pérfido inte­
rior con el velo de quatro agasajos superficiales; no
oiría unas frases hinchadas, y en gerigonza, sin
mas verdad en su objeto,que pureza en el lenguage j no trataría con unos vendedores de humo, que
asomando una falsa risa á los labios , disimalan su
envenenado corazón ; no experimentaría la común
desigualdad de los necios presumidos, desdeñándo­
se de mirar hoi á el que ayer havian abrazado , y
dado testimonio de la amistad mas sincéra ; no ten­
dría que sufrir á un entonado poderoso con tantos
artificios , mentiras , y tramoyas, como se necesi­
tan para cumplir con sus parentescos, empeños, in­
tereses , y pasiones, á costa de sacrificar tal vez
Bb2
al

I $6

VlAGES

al inocente , tal vez al benemérito ; no observaría
una figura ridicula , sobervia en sus pensamientos»
sobervia en sus exterioridades , y aun en el andar
á compds sobervia , exigiendo la veneración , y
rendimiento de todos sus Hermanos , solo porque
por uno, y otro lado vá enjaezada , y lleva quatro
señales de distinción con que la honró el Príncipe,
las mas veces no adquiridas, sino heredadas , y con­
servadas vergonzosamente; no tendría que tolerar::;
pero ¿ para qué me canso , y abuso del sufrimien­
to de mis lectores ? vería , en una palabra , un sugéto digno de la mayor atención , y respeto, inge­
nuo en el trato , llano en la conversación , verídica
en sus promesas , humano con sus dependientes,
honrado en su modo de pensar, moderado en sil
mesa , y su vestir , exadlo en sus obligaciones , y
amigo sin doblez de sus amigos : Asi lo experimentámos Tulipin , y Yo en los tiempos en que
disfrutámos su casa.
Aunque los primeros dias, que pasé en esta Al­
dea yá por la diversidad de vida , yd por la falta de
trato me causaban indecible tedio, tiene tanta fuer­
za la costumbre , que poco á poco fui estando , si­
no gustoso por el motivo >á lo menos no enfada­
do. Tomó mi robustez nuevas fuerzas con el salu­
dable aire , que en elia se respiraba; allí gozaba del
cielo , y los elementos con entera libertad ; la tier­
ra me demonstraba sus frutos en sí misma; y no
tenia que tomar el Sol por tronera , sino de cuerpo
entero , y abiertamente. El exercicio , que con li­
cencia particular del Alcalde, hacía muchos dias
por aquellos campos , me fortificaba , y excitaba el
apetito j los mantenimientos, como mas naturales,
aun-

D E W
A N T O N .
I 97
aunque groseros , no cargaban mi estómago , cau­
sando peligrosas indigestiones; los vicios ( excepto
la detracción, que tiene allí su domicilio) no corrían
por aquellas callas en tropas desmedidas , como ob­
servé en las Capitales; havia mas rebozo; havia
mas vergüenza: Las conversaciones, no entrando á
la parte (como he insinuado) las murmuraciones,
con que mordían las vidas , y honras de sus conve­
cinos , por lo demis , eran inocentes , y aunque no
de substancia estaban por lo común libres de ar­
tificios , y dobleces , de que tanto abundan las C or­
tes , y Metrópolis : Finalmente , aquel celestial fue­
go , que anima a nuestro espíritu , que está vio­
lento siempre que se quiere tener como aprisiona­
do , aquí elevando su buelo libremente , y reunien­
do sus fuerzas, todo se entregaba á delicados pen­
samientos , y gustosas meditaciones , adquiriendo
aquellos grados de ciencia , de que era capáz , y á
que le conducía la vida campestre ; la que huvo
quien dixo , era parienta consanguínea de la sabidu­
ría ; á lo menos , es cierto , que en su retiro contenpla con sosiego esenta del bullicio de los negocios
proprios, y agenos, que tanto turban en las C iu­
dades , y de los oficios de civilidad , ó visitas im­
pertinentes , (#; que solo son ladrones del tiempo.
Todo esto , y mucho mas que omito en su cor­
roboración por no ser molesto, es indubitable ; ape­
nas(*)
(*) Zacarías Ursino, Breslawense , sugeto mui doéto del
siglo X V I , siendo enemiguísimo de la pérdida del tiempo, y
hallándose fatigado de las continuas impertinentes visitas de
sus A m igo s, puso en grandes cara&éres estos versos à la
puerta de su Estudio :

Ami-

I p8

V I A GE S

ñas habrá tan embotado entendimiento , que no se
convenza de las ventajas de la vida de la Aldea;
¡ quánros grandes Escritores han gastado suavísimos
rasgos de sus plumas , en alabarla , y ensalzarla
sobre la Cortesana ! no hai mas que decir , aun á
T ulipán hacían fuerza las razones ; esta es la mas
exquisita ponderación ; porque aunque le haviati
dado mui buena crianza , y eran despejadas sus lu­
ces , no las tenía cultivadas , mas que como la ma­
yor parte de los Caballeritos de su clase; quatro ex­
terioridades , media docena de noticias superficiales,
una total instrucción de la insubstancial etiqueta
cortesana , andar en solfa , y hablar por un vocabu­
lario fastidioso , que á todo se acomoda ; asi es,
que en llegando á delicadezas, metaphysicas, y ex­
quisitos profundos discursos del espíritu , se queda­
ba á buenas noches , y como si se le hablára en otro
idioma , que jamás huviera saludado: Vease , pues,
qué demonstrables son las ventajas de la vida rústi­
ca ; con todo eso, como esto es convencimiento so­
lamente del entendimiento , y la nobleza de esta
potencia es ta l, que luego se dá á partido con la
luz de la razón ; es todo ello mui bueno para la
teórica , para escribirlo , y para decir cosas muí
________________________________________ gus“
Amice , quisquís hüc venís,
Aut agito paucis ; aut abi ;
Aut me laborantem ádjuva.
Esto es :
Amigo, seas quien fueres,
Que has venido por a c d ,
O no gastes prosa ; o marcha;
0 ayúdame a trabajar.

Ipp

DE W A N T O N .
gustosas en el asunto > pero en llegando á quererlas
practicar, nos sale al encuentro la voluntad , que no
entiende de razones , y que es una potencia , que
por regular, no está de acuerdo con el entendimien­
to 5 es poderosa, y le avasalla ; no se interna en el
fondo de las cosas; se paga de oropeles, y exterio­
ridades : La hace presente el entendimiento, que el
cargo es una verdadera carga pesada , de quien le
maneja , que suele acabar abrumándole 5 pero ella
se envanece porque vé relucir el vestido , y brillar
las piedras : El entendimiento hace visible por ra­
zón , y experiencia, que las sumisiones , y cortesías
no son al sugeto , sino al empleo > y que quien le
besa la mano , quisiera cortársela ; y ella se ento­
na , y pasa por de ley aquella falsísima moneda : El
entendimiento la persuade lo transitorio , y ridícu­
lo de toda especie de embelesos, que la rodean 5 pe­
ro ella se dexa alhagar de todo lo sensual, y que
mas dista de las verdaderas delicias del espíritu : Es­
to , puntualmente , sucedía con mi Amigo Tulipán,
y con mis discursos > convencíanle , se daba á par-i
tido su entendimiento , pero su voluntad repugna­
ba , y se hallaba disgustada en extremo ; aquí no
vía el aparato , y suntuosidad de los teatros, edi­
ficios , y jardines de Simiópolis ; no oía delicadas
músicas ni gustaba aquella especie de manjares,
y condimentos , á que él estaba acostumbrado ; asi
fue , que cayó en una profunda melancolía ; Yo,
que deseaba aliviarle, y también que se finalizáse
á qualquier precio aquella pesada , y fastidiosa in­
stancia , me estreché con el Alcalde, con quien ya
havia grangeado algún ascendente , supliquéle el
breve despacho , y le hice presente las facultades,
que

?

V

200
I A G E S
que le competían, para compeler al Asesor , á que
no detuviese mas tiempo los autos : El era un buen
Mono , hízose cargo de todo; montó en cólera 5 y
me dió palabra redonda de evacuar el expediente,
sentenciando la causa, luego que pasasen aquellos
quince dias , dentro de los quales nos hallábamos,
que no podía ser antes , porque estos eran suma­
mente ocupados para los mas sugetos del Lugar, y
especialmente para el dicho Asesor , y el Escriba­
no , y asi era costumbre concederles estas vacacio­
nes , para que despachásen sus asuntos: Díle repe­
tidas gracias : y comuniqué á Tulipán una noticia
para él tan plausible , y para mí también , en lo
que cabe , pues ya nos víamos en términos de fina­
lizar aquellas incomodidades , que hasta entonces
nos havian exercirado.
C A P I T U L O

XIV.

Llegada de Enrique , y Tulipán á una Uni-»
versidad.
( ^ O m o mi oficio, y destino principal en aque­
llos remotísimos países era el de observador , no
dexé de entrar en curiosidad , y deseo de saber,
qual era el asunto tan preciso, que en aquello? dias
ocupaba el tiempo á aquella pobre gente > con este
pensamiento fui á mi Patrón , qu e , como llevo di­
cho , era un honrado , y machucho Labrador de
corbata , y polaina, que á veces gastaba unas chu­
zonas marrajerias , que me solían caer en gracia:
Comuniquéle la especie , y prontamente me respon­
dió : i O ! Señor , este es tiem po, en que se fatigan
con
\

V

D E W ANTON.

201
con ía mayor solicitud ,y mas seria meditación to­
dos los mas vecinos del Pueblo , y quanto digo de
éste , tened entendido de los restanres de la comar­
ca , y creo , que de las demis Provincias del Reino;
es tiempo en que no se piensa en otra cosa , y ni
en la estación de las respetivas cosechas se anda
con mayores afanes ; estos son los d ia s , en que no
hai despensa en el L u g a r, que no quede vacía ; no
hai cuba , ni tinaja en las bodegas, que no se dexe desocupada ; veréis un innumerable exército de
cántaros de arrope , y miel , un prodigioso acoplo
de quesos, tortas , bollos , y quantas golosinas dá
de sí el país ; no hai cochino , contra quien no se
toque á degüello ; no escarba gallo en los corrales,
que no quede viudo ; no se encuentra capón , ó
pabo , que no vaya atado cruelmente por los pies,
publicando por esas calles á graznidos su desventu­
ra ; en fin , Señor , todo es confusión , y ruido en
estos dias. Quedé aturdido de su relación , que exa^
geró con términos aun mas patéticos , que los que
Yo aquí expreso : ¿ Y qué es esto , le repliqué , hai,
por v en tu ra, temores de rompimiento con alguna
poderosa Potencia , y son estas prevenciones muni­
ciones de boca, que se preparan para vivir con pre­
caución ; ó sucede ,por convinacion de ocultas cau­
sas , la fatalidad de que se vuelven locos los v e d ­
nos del Lugar por este tiempo ? Nada de eso , me
respondió , porque ni son Astrólogos , Estadistas,
Arbitristas , ni Metaphysicos para temer lo segun­
do, ni para lo primero experimentamos por a^á una
revolución tan genera!, y formidable; es asunto mas
grave el nuestro ; se trara nada menos , que de los
particulares intereses de cada familia >sabed que se

Ce

acer-

202
V I A G E S
acerca el fin del ano , y es invariable^ costumbre de
estos naturales, agasajar con todo género de frutos
del país á los vednos de Simiópolis ; Simiópolis,
aquella insaciable Ballena, que en el gran m ar, que
forman los Pueblos de este Continente , todo lo de­
vora j todo se lo traga , después que nos apura el
dinero , yá en contribuciones ,y á en préstamos, yá
en moños para nuestras antojadizas M o n as; ahora
es el tiempo , en que exige como de justicia nues­
tros frutos j y quantos comestibles estamos ajiquiriendo , ó criando para todo el resto del año, y
que nos han dexado de las temporadas, en que vie­
nen por via de desahogo á favorecer nuestros hogares.
# ,
En poco haveis dicho mucho , le replique ; pe­
ro me parece , que no sois exaéto en lo que relacio­
náis , pues se os quedan por contar las recompensas,
que sin duda recibiréis de los Cortesanos. N o creí,
me respondió, que queriais saber tanto ; pero no
tengo dificultad en decíroslas: Por lo que hace al
hospedaje , y obsequios que les hacemos, quando
se dignan honrar nuestras casas, nos corresponden
con dexarnos ( no siempre ) quando vamos á la Cor­
te , un papelón pintado , en que está escrito su nom­
bre en la infeliz posada , que nos está desollando 5 y
nosotros quedamos mui huecos de haver merecido
esta dignación, y quando vamos á pagarles la visi­
ta , suele un lacayo no permitir que pasemos de la
escalera. Por lo tocante á los regalos, se han de re­
mitir pagadas la conducción , y la entrada ; se ha
de decir que es una memoria , y un atrevimiento;
se ha de pedir perdón como de un delito ; y lue­
go se ha de exponer una rendidísima súplica , pa^

ra

DE W A N T O N .

203

ra que nos hagan el honor de recibirlos; á todo lo
qual corresponden firmando una carta , que ni aun
han leído, en la que se dán por bien servidos : Aho­
ra , por no faltar á la verdad , no puedo dexar de
decir, que algunos de mis paisanos envían sus rega­
los con una carta , que aunque no expresa , lleva
esta tácita, pero indubitable clausula : „Os remito
„ los frutos de mi país, para que me recompenséis
„con los del vuestro. „Ya queréis saber quáles son
estos : „ Para que hagais un enredo , que embrolle
,, las picardías que Yo estoi haciendo en el Lugar:
„Para que me proporcionéis un empleo de Justicia
,, para el año que viene, porque me la ha de pagar
,, cierto vecino que me tiene agraviado : Para que
,, se me pasen sin repugnancia las cuentas de lo que
,, ha estado á mi cargo : Para que á mi pariente , 6
,, mi paniaguado se dé un acomodo , que ni mere„ ce , ni entiende. „ Lo peor es, que asi sucede mu­
chas veces; y si conocierais bien el Lugar , Yo os
citára exemplares ; pero basta , que se me va la len­
gua , y de una narración simple me voi pasando á
una odiosa mordacidad.
Quedé á fondo informado de los gravísimos
motivos, que retardaban la conclusión de nuestra
causa; por fin , para abreviar , estuve alerta , y pa­
sados algunos dias, antes que con el año entráse
nueva Justicia , y huviese nuevas dificultades , in­
sté importunamente , y logré que se diese senten­
cia definitiva; en ella se nos condenó en costas; en
el gasto de la cura de los heridos (que se echó por
largo) y en una multa no chica. No quisimos ape­
lar de tan injusta sentencia; cansados de litigio , tu­
vimos por menos malo , que lo pagáse el dinero; la
Ce z
con-

VIA GES
consentirnos , y cumplimos inmediatamente, y dis­
pusimos para el siguiente dia nuestra marcha.
Al cabo de dos ¡ornadas, descubrimos inmedia­
to un Pueblo , cuyas torres, y edificios demonstra­
ban que era de alguna consideración : Esa , Seño­
res nos dixo Orozuz , es una Ciudad no grande,
pero mui ilusrre >antiguamente fue bastante popu­
losa , mas ahora está algo destruida ; no obstante,
no dexa de tener algunos monumentos , cuya espe­
culación satisfará vuestra curiosidad , mayormente
la del señor Enrique por su gusto de la instrucción,
y literatura , porque este Pueblo es un Estudio ge­
neral , á donde concurren de todas partes del Rei­
no quantos solicitan aprender fundamentalmente
alguna Facultad. Recibí con esta noticia el mayor
gusto que puede imaginarse, porque se me propor­
cionaba enterarme en este punto , que en roda mi
detención en aquellos países no havia podido lo­
grar ; en esta inteligencia determinamos resuelta­
mente buscar una decente posada, y detenernos en
Polymathía ( que asi se llamaba aquella Ciudad) ro­
do el tiempo , que fue necesario para llenar mis
deseos , descansar de las fatigas pasadas , y avisar
á nuestras casas, para que nos socorrieran , porque
ya estaba dando boqueadas el bolsillo con los gran­
des gastos ocurridos.
Llegamos justamente á tiempo que encontra­
mos por las calles una porción de figuras á caballo
la mayor parte de ellas tan ridiculas , que desde
luego conceptuámos , que era una mogiganga ; T u­
lipán como mozo se divirtió mucho con aquel
gracioso espectáculo ; y al punto que nos vimos
en nuestra posada preguntamos , que á qué asun-i
204-

to.

D E W
ANTO N.
20?
to se hacían fiestas en la Ciudad , porque haviamos encontrado la máscara burlesca al entrar en el
Pueblo : N o pudo detener la risa nuestra Huéspeda,
y nosotros quedamos mortificados , creyendo que
se nos burlaba : No os ofendáis, nos dixo pronta­
mente , que mi risa solo nace de lo desprevenida,
que me ha cogido la sinceridad de vuestra pregun­
ta , mucho mas , quando haveis formado un juicio
tan contrario del fin de lo que haveis visto ; haveis
creído burlesco el a&o mas serio , y grave que
tenemos en la Ciudad ; esta , que deciis mogigariga,
es una lucida, y pomposa cabalgata, en que va
como en triunfo uno de aquellos grandes personages , que después de pasar por largos , y penosos
trabajos literarios, coge maííana el incomparable
fruto de ellos, desposándose publicamente con su
Facultad , y coronándose del inmarcesible laurel,
que le dexa famoso en la Nación por todos los si­
glos de los siglos , si ella duráse tanto. Asi sera',
replicó Tulipán ; pero los medios para hacer mag­
nífica esa función , si son como los que esta tarde
hemos visto, no están tomados con tanta propor­
ción , como para un efe&o ral se requerían 5 es cier­
to que marchaban con gravedad , y mesura algu­
nos de los sugetos del acompañamiento ; pero esto
me parecía tanto mas extravagante , quanto lo ha­
cían al compás de una música ratonera de descon­
certadas chirimías , y roncos bajones , alternada
con los desatinados golpes de unos antiquísimos
arabalillos , compaseados por un par de bribones
vestidos ridiculamente , y tan borrachos, que iban
bamboleándose sobre los rocines ; y omito otras
particularidades, porque no las pude descifrar al
pa-

206

VIAGES

paso menudamente ; pero creo que por su término
han de tener mucha parte en lo risible de ese a&o
tan serio , que ponderáis, y que no dudo que por
su objeto asi debería ser.
Yo quedé con vivos deseos de presenciar esta
función á otro dia > y asi haviendo sabido que era
en parte en donde se permitía generalmente la en­
trada , fui allá con bastante tiempo , para no per­
der cosa alguna de ella ; sería largo , y de ningún
interés para mis Le&ores particularizarla del todo;
baste decir , que luego que pareció en el teatro el
Candidato , conocí que era el hijo del Señor Ro­
mero , de cuya educación tengo hablado ya en otro
lugar de estas m em orias; muchas cosas admiré en
este lance , y entre ellas con particularidad lo uno,
que siendo hijo de un M ono de tanto poder , y
manejo , se cansdra la cabeza , en lo q u e , según
el concepto del país, no es destino sino de desva­
lidos , y pobres ; y lo otro , que en pocos a ñ o s, y
con menos que medianas luces huviese venido á
un término , á donde no creí Yo fuese posible lle­
gar , sino después de muchos , y de un incesante
estudio , que recayga sobre un entendimiento des­
pejado. Trabé conversación con un Mono , que es­
taba inmediato á mí , embuelto en una ropa talar
negra , desaliñado el cabello, y no de lerdo el sem­
blante 5 y entre otras cosas le propuse estas dificul­
tades , á que me satisfizo prontamente , haciéndome
saber la refinada astucia del Padre del Laureando, y
que por sus asuntos , y fines particulares quería
colocar á su hijo en los Tribunales del Reino ; y
como por mas que intentásen favorecerle los que
havian de hacerlo , sería mui violento arrancarle
de

DE W A N T O N .
207
He ios brazos de su M adre, para poner desde luego
en sus ignorantes manos la honra , la vida , y ha­
cienda de los V asallos, por tanto se coloreaban los
defe&os con enviarle quatro dias á aquella Ciudad>
en donde jugando , y paseándose á satisfacción,
se havia proporcionado en la quarta parte del tiem­
po al logro del ultimo premio en el orden del mé­
rito literario , para cuya consecución tienen que
afanar , los que navegan á palo seco , largos años,
no perdiendo tiempo , y cultivando sus talentos
con una continua aplicación ; aquello se hace fá­
cilmente 5 se ganan cursos que no han corrido; se
acrecientan años im aginarios; se ponderan adelan­
tamientos , que no existen ; y si en los enredos,
que para la fábrica de esta maraña son necesarios,
se levantan algunas contradiciones , ó se oponen
algunas dificultades , toma parte en el asunto la
autoridad , y poderío del Señorón 5 y á sus insinua­
ciones , llenos todos de un temor servil, baxan la
cabeza , y entran por el haro : Condecorado ya el
niño con tan lustroso sobrescrito , se empiezan á
ponderar sus méritos , se grita su atraso , se esfuer­
za el empeño , y por fin , se le sienta en un T ri­
bunal , para que á diestro , y siniestro disponga
de quanto hai mas digno de consideración en la R e­
pública : ¡ Qué felicidades no debe prometerse el
Estado de semejantes patricios, que tienen que ser
en lo sucesivo columnas que le sostengan ! ¡ Con
qué exemplos podría corroborar quanto os he di­
cho ! Pero mas vale poner fin á semejante conver­
sación , porque en llagando á este punto , suele no
encontrase la moderación mui á mano.
Aunque huviese algo de ponderación en las expre-

2,o 8

V 1A G ES

pr esiones del E sco lár, bien comprehendí , que no
le faltaba razón en lo que decía : Como en Sim iópolis havia estado Yo largo tiempo , y lleno de in­
troducciones , pude conocer mucha parte de estas
verdades. Hai allí no pocos personages , que por
varios modos procuran escalar á la cumbre de la
fortuna, aunque no sean los mas decentes , 6 los mas
justos ; con tal que les parezcan los mas proporcio­
nados á sus ideas , no tienen reparo en ponerlos en
práética. El Señor Romero era un bribón de quatro costados ; prodigalizando sumisiones , y á cos­
ta de una desmedida adulación havia llegado has­
ta un puesto respetable 5 no havia reparado en los
medios de conseguirle , que aunque fuesen algo ob­
scuros , poco importaba (com o él decía) si la con­
secución era brillante. Me acuerdo , que siempre
que concurría con él , que era con freqiiencia , le
observaba , le oía , y cada vez admiraba mas, que
los primeros personages de la Monarquía no se des­
deñasen de un trato ; me pasmaba ver que no ad­
virtiesen sus máximas : ¡Q ué palabras tan hincha­
das , pero tan sin substancia ! ¡ Que arqueamiento
tan mysterioso de cejas ,pero para tan ridiculas ma­
terias! ¡ Qué bufón con capa de seriedad ! ¡ Qué
murmurador maldiciente en ausencia de los mismos
que le favorecían ! ¡ Qué soéz lisongero á vista del
poderoso ! ¡ Qué ingrato , últimamente , por no ser
m olesto, con aquellos mismos sugetos que fueron
el instrumento para su felicidad! Un monstruo de
tal naturaleza , no es estraño que conduxese á sil
hijo por la senda del valer, aunque fuese echando
por los atajos de la injusticia.
Quería seguir su conversación el Estudiante, y
Yo J

DE W

ANTON.

20p

Yo le hice callar , para que me dexise atender aí
panegyrico del Graduando, para el que se prevenía
un Monillo de poca autoridad por su figura , pero
de grande desenfado : Comenzó por una baxa , y
adulatoria alabanza de los circunstantes , y siguió
con una larga exposición del árbol genealógico del
Señor Rom ero; Yo me persuadí, á que falto de te­
la de los méritos proprios de su Héroe , le fue pre­
ciso echar mano de su nobleza, para que huviese
alguna parte por donde asirle, y él pudiera llenar
la media hora de su oración. El estilo de ella, el
méthodo , la fuerza , el tuego , las imágenes , todo
iba por una misma linea $ todo era baxo en el Ora­
dor , menos el tono 5 á fuerza de chillidos quería
sin duda que los circunstantes entendiesen sus dis­
cursos i difícil empeño , siendo tan corta la porción
de sus verdaderos literatos. Era el caso , que esta
arenga se pronunciaba no en la lengua del País , si­
no en un idioma , que fue proprio de ciertos anti­
guos Conquistadores de aquellas Provincias > y la
magestad , y extensión de dicha lengua , agregándo­
se el ser ya muerta , havian originado una dificul­
tad tan grande en poseerla , que era mui raro , el
que se dedicaba á aprehenderla fundamentalmen­
te 5 asi acontecía, que por lo general se contentabao los Doctores Monos con la mera inteligencia
de los ramplones, y bárbaros terminotes , que usa­
ban en las escuelas para sus respe&ivas Facultades.
Jamás pude hallar genuina razón , que me determináse á creer menos ú til, y razonable el tratar fá­
cil, y cultamente en el idioma patrio las Ciencias,
que bárbaramente en otro estrangero, entendido
de pocos , y con grande dificultad ; Pero demos de

Dd

ba-

aio
V I A G E S
bararo , que para ello haya razón convincente; la
podrá haber , para que asi se execute en las arengas
públicas? No las dicen , para que sean atendidas,
y entendidas de todos? Pues el común del Pueblo
no ha saludado este su amado idioma.
Aqui reflexioné el poco honor , que hadan á su
lengua , y quanto descuidaban su propagación , y
estudio , siendo asi , que Yo , en quanto puede al­
canzar un Forastero , la contemplaba por una de
las mas abundantes, sonoras , y doftas 5 sin que
me quede duda , de que en ella se puede formar
qualquiera expresión , ó clausula , y toda Oración
Rhetórica , por mas elegante , y magestuosa, que
quiera significarse, sin que deba reconocer venta­
ja en las mas cultas > que tiene, ni tuvo jamás aun
nuestra Europa.
Finalmente, mucho de lo restante, que fui vien­
do en aquella función , me admiró en extremo ; lo
cierto es , que lo mas de todo ello era meramente
ceremonial ; El Grado fue de Jurisprudencia , y la
qúestion , que se propuso , de Ethica 5 se formaba
una dificultad , y no se daba la solución ; se pre­
sentaban al Laureando unas armas impertinentes
( según mi mala inteligencia ) y le daban el óscu­
lo de paz muchos , de los que ( según el embayetado Sopista me advertía ) solicitaban perderle. Así,
poco mas , ó menos , pasó el resto del cúmulo de
ceremonias, que en breve tiempo fueron allí executando ; Acabáronse éstas ; y volvió á resonar el
desconcierto , y rechinido de sus descomunales in­
strumentos; y Yo , conociendo , que aquel era ya
el último viétor, con que aplaudian al Graduado,
me retiré hácia mi casa , acompañado de mi nue­
vo

bE W

anton.
2 11
vo amigo el Sopista , de quien esperaba algunas no­
ticias , que me ilustrasen en aquellos particulares,
en que mas deseaba ser instruido.
CAPITULO

XV.

Observaciones acerca de las Ciencias de aquellas
Provincias .

A

Pocas instancias , que Tulipán , y Yo hici­
mos al Escolár , se nos quedó de convidado : Era
bastante despejado de genio , y antiguo en la car­
rera de las letras > en cuya inteligencia di por su­
puesto , se hallaría ya con aquellas graduaciones,
que le correspondían , mayormente quando de su
explicación , y viveza colegía Yo , no lo havria
omitido por defedo de suficiencia ; pero él pron­
tamente respondió : Muchos anos me sobran , Se­
ñor , por lo que hace à tiempo , para haver cogi­
do este lucido rruto , que dan de sí las tareas li­
terarias 5 y por lo que hace à aptitud , Yo he visto,
que mu. hos , à quienes he sido capáz de dar ins­
trucción , han exercitado , y salido de sus funciones
con aplauso ; bastante prueba me parece : P ero, aun­
que me hallo adornado de estas indispensables qualidades , me faltan otras dos no menos precisas, quan­
do no se quieran tener por de mayor monta; estas
son el favor , y el dinero : ¿ Qué ? ¿ Os admiráis ? di­
réis que i qué conexión tienen el dinero >y el fa­
vor con examinar , y escudrinar à fondo la suficien­
cia de un sugeto estudioso ? Parece que poco era
necesario de uno , y otro para este efefto ; pues
os engañáis : Aqui nada se hace de oficio : La riDd 2
go-

ai a

V i ages

gorosa prueba que exigen nuestras leyes, se execura con asistencia de un numeroso concurso de
examinadores, y á cada uno de ellos se recompen­
sa con una buena cantidad de maravedises , sin
ella ninguno asiste , y sin su asistencia no hai exámen ; al mismo tiempo este coro de sabios, estos
luminosos astros ( según ellos se creen) de las Cien­
cias tienen la debilidad de esrar divididos en va­
rias facciones , y partidos; unos con otos se sos­
tienen , porque los unos tienen miedo de los otros;
y el infeliz >que , porque no anda vestido de co­
lorado , no es del un vando , 6 porque no anda
de morado, no es del otro , es víétima de sus odios,
de sus caprichos , y de su torcida intención; no
faltan entre ellos algunos de invencible reétirud,
y de nobleza de corazón , pero son mui pocos; y
aunque estos franquéen su patrocinio á un desva­
lido , no bastan para hacer frente al numeroso
cxército de los reboltosos avanderizados. Ved, pues,
la necesidad , que hai de dinero , y de favor pa­
ra incorporarse en la venerable comunidad de los
do&os.
Instruido en este punto , deseando me sucedie­
se lo mismo en quanto á las Facultades , que allí
se estudiaban , le pregunté , si por ventura , me se­
ría posible ir á otro dia á las Escuelas á oír la ex­
plicación de los Archi maestros de las Ciencias, es­
pecialmente la de los depositarios de la sabiduría
legal , aquellos vivientes archivos de los decretos
de los Príncipes , en una palabra , aquellos insig­
nísimos Jurisconsultos , que sin duda , serian de lo
mas excelente, que se hallaría en aquel Reino ,pues
eran los Maestros públicos , á cuyo cuidado esta-

D E W

ANTON.

a r 2

ba el formar el corazón , e ilustrar el entendimien­
to de los jóvenes , que en adelante havian de ser
las colunas de su patria , y en cuyos hombros haVia de apoyarse el grave peso de la administración
de justicia. Mañana , me respondió , solo hai unas
conclusiones públicas de Filosofía 5 si huvierais v e ­
nido dos dias antes , las huvierais oído de Ju ris­
prudencia , en las que huvierais tenido la satisfac­
ción de comprehender un rasgo de Jo mas refina­
do de la enseñanza de esta C iencia, que también
podréis oír de sus oráculos , quando desde la cárhedra difunden sus luces entre sus oyentes : H uvie­
rais entendido á fondo las do&rinas correspondien­
tes á los siervos, á las manumisiones , á los libertos,
y libertinos, á los adscriptos al cesped , y colonos;
a la potestad p atria,a las emancipaciones , adopcio­
nes , adrogaciones , y sus respetivas formalidades,
á la autonomía , ó derecho de vivir según sus proprias leyes , que tenían ciertas antiguas C iu dad es; á
la formación de los Testamentos en las públicas asam­
bleas 5 á la silla , vestidura , y preeminencias, que
corresponden al Flam en-D iáí, al Agonótheta , al
E d il, al Censor , y á otros quantos Caballeros de
semejante pelage , que solo por el nombre hemos
conocido : A llí huvierais visto , como se alambicó
el sentido de las L e y e s, contenidas en unos antiquí­
simos librotes, digeridos por orden de un cierto Se­
ñ o r, cuyas letras están tan en duda,que ha havido,
quien se atreva á asegurar , que no supo le e r ; y
compuestos de retazos, oraciones mutiladas , y sen­
tencias dichas á otros asuntos por unos sábios Ju ­
risconsultos de escuelas absolutamente contrarias,
y enemigas > pero gracias á ios G losadores, é In­
ter-!

2 ,1 4

V IAGES

térpretes, que después vinieron, que se esmérárott
en concordarlos, y se empeñaron , en que no havia entre las innumerables especies de tantas deci­
siones , y pareceres la mas mínima contradicción?
ello no es dudable , que se llega á ciertos casos , en
que se encuentran contradictorias las sentencias, pe­
ro ¿ qué dificultad h a i, en que queden acordes,
siempre que se quite el no á la negativa , ó se aña­
da á la afirmativa? Esto, con echar la culpa al des­
cuido de los copiantes, está concluido , y conse­
guido el fin : Por último , huvierais allí visto , con
que ardor se encendió la disputa sobre el modo de
entender una de estas leyes; mas de una hora du­
ró el argumento , y finalmente , se quedó cada
uno en su opinión , sin que le convenciesen las
razones del otro : También es cierro , que impor­
taba poquísimo qnalquiera de los convencimientos,
porque como los asuntos dichos son materias, que
por acá no están en prd£tica;y el voluminoso cuer­
po de Leyes, sobre que se sufre el trabajo citado,
y la mas seria ocupación del estudio legal de esta
Ciudad es de unos decretos , acuerdos, estableci­
mientos , y pareceres con fuerza de ley , dispuestos,
y proporcionados para otras gentes distintas ,de las
que en el dia ocupamos este Continente; y adequados á unas circunstancias , y tiempos absolutamen­
te diversos de los presentes ; nada quiere decir pa­
ra la Jurisprudencia Simiopolitana, que aquellas Le­
yes se entiendan en uno ü otro sentido; que sus
compiladores , errasen, ó no, y que entre ellas ha­
ya , ó no verdadera contradicción : Será mui bue­
no para unos discursos académicos , y para una eru­
dición útil algunas veces , y muchas pedante j pero
♦ estoi.

D E W ANTON.

2 1 jf

é sto !, en que se pierde mucho tiempo , del que de­
bería ocuparse en el estudio de la Jurisprudencia
de! País.
I Pues qué , le repliqué inmediatamente , no es
la Jurisprudencia patria , la que se explica en vues­
tras escuelas ? De un gran número de Cáthedras,
me respondió , que hai en ellas con destino á la en­
señanza de las Leyes , apenas hallaréis una , en que
se hable algo de las del País , y en ésta como de
gracia , de paso , y solo de una pequeña parte del
grande , y juicioso cuerpo , que tenemos de ellas;
en todas las demás Cát hedías , y comunmente en
las públicas conferencias , y a¿tos solo se trata de
las dichas antiguas , de las que unas son solo co­
nocidas por el nombre , otras contrarias á nuestros
establecimientos , y circunstancias , y las que se
adequan á nuestras costumbres , y no contradicen
á nuestras pragmáticas-sanciones > no tienen, á lo
mas , m as, otra fuerza ,que la de un Autor grave,
y de primera nota. Pues Yo desisto , le dixe , del
intento, que os insinué tenia,de oír á vuestros Ju ­
risconsultos theóricos, porque para escuchar di­
sertaciones académicas eruditas, no necesito tomar­
me este trabajo, y Yo estaba inteligenciado , de que
aquí no se venia á aprehender antigüedades preci­
samente , sino lo que conducía á juzgar , y defen­
der las causas que ocurriesen en la Nación , arre­
glándose á sus leyes , y establecimientos; pero si de
éstas no se trata , ya conozco , que el que se haya
de destinar á este fin , tiene que hacer por sí un es­
tudio mui distinto, del que le dieron vuestros Maes­
tros. Tampoco quiero deciros , añadió él , que todo
el trabajo, que en esta materia se hace de las leyes,
:
eos-

II6
V I AGE S
costumbres, y establecimientos antiguos de las di­
chas gentes , sea inútil, y tiempo perdido ; es esta
instrucción mui ú til, y digna , considerada en to­
das sus partes, para los Maestros de la Facultad, que
dedicados al único fin de la enseñanza deben enten­
der radicalmente quanto es concerniente á ella ; pe­
ro si digo , desde luego , que a los jóvenes , que
vienen á habilitarse para el Foro , se hace perder,
por mi cuenta , mas de la mitad del tiempo , car­
gándolos con un farrágo de noticias impertinen­
tes para su destino , dexándolos vacíos , de las que
necesariamente deben saber , y tienen que aprehen­
der después de nuevo ; en una palabra , permítase,
que por aquel rancio méíhodo , y aquellos rudi­
mentos aprehendan algunos principios , y quanto
es análogo con nuestros establecimientos, y desem­
barácese el camino , que emprchenden , de lo en­
marañado de tantas sutilezas de Derecho , fórmu­
las inusitadas , leyes abolidas , disputas ridiculas,
formalidades impertinentes, y especies sueltas , sub­
stituyendo en su lugar un exa&o conocimiento de
las leyes del País asi antiguas como modernas , sus
revoluciones , las causas de la abolición de muchas,
sus loables costumbres , la creación , authoridad , y
oficio de sus Tribunales >y Jueces , y , por último,
quanto es concerniente á nuestro Derecho público,
para lo qual tenemos entre nuestros Authores de
Jurisprudencia muchos, y mui excelentes, sin te­
ner que mendigar instrucción estrangera, que en mu­
chos puntos no puede enseñarnos , lo que la de los
Maestros de dentro de casa : Tanto mas necesario
es esto , quanto (para hablar con las palabras de un
escritor moderno),, es tanta , á la verdad ,1a multi-

D E W ANTON,
217
,,tu d en el día de derechos, y de leyes en todas par,, te s , y la confusión que de aquí ha nacido , que
„ jamás huvo siglo desde el principio del Mundo,
„ ni hai , al presente Reino alguno , ó República,
„ en donde baxo el pretexto de Derecho mas pclii, grosamente se yerre , y de tal modo se oprima la
yy justicia , é impida la execucion de las causas ju z>, gadas ; como ahora acontece después que renació
„ el Derecho , y que nos le imaginamos , como ba,, xado de los Cielos; como suele experimentarse en
yy aquellas Provincias , en donde mas florecen la
y, ciencia , y razón del mismo Derecho , y se voriyy fera , que está en práriica con mayor ariividad „
Ale pareció , que no iba descaminado el buen Es­
colar , y no quise apurarle en esta materia , porque
no me dixese mas de lo que nadie ignora.
Pregúntele después del estado de la Medicina,
y me dixo otras tantas preciosidades y aunque acer­
ca de su incertidumbre, atrasos , y deferios no po­
día , por mas que se esforzase, adelantar á lo m u­
chísimo que dicen sus mas celebrados escritores fa­
cultativos , y críticos ; añadió , que todos los dias
se disputaban agriamente en sus escuelas , pero aun
no se havian decidido las qitesriones ( de poquí­
sima im portancia) sobre si mata , ó sana la sangría;
si restituyen , ó aniquilan la salud ciertas pócimas;
si algunas enfermedades provienen del hígado , ó
del bazo; si de frío, ó de calor; si de cólera , ó de
flegma ; últimamente sobre las innumerables opinio­
nes de la prdriica y y las interminables de la Pharmaceútica , en las que de nada menos se trata , que
de nuestra salud. Estoy mui persuadido , le repli­
qué , á quauto en esta materia tiene que padecer
J
Ee
núes-

2l8

V IA C E S

nuestra miserable vida ; pero no es dudable , que
el dia de hoi ha logrado grandes adelantamien­
tos esta Facultad con las explicaciones anatómicas,
las que se harán a q u í, como es regular, y debi­
do en un Estudio general. No , Señor, me respon­
dió 5 aquí no conocemos á la Anatomía, mas que
por el nombre : Nuestro sábio Gobierno bien ha
intentado establecerla en esta Ciudad , como en
otras partes del Reino lo ha hecho , logrando por
medio de sus disecciones admirables progresos en
la Medicina , y Cirugía , no siendo ya comprehensible , que pueda perfeccionarse en éstas facultati­
vo alguno sin la esencial ayuda de aquella ; pero,
como nosotros naturalmente repugnamos los esta­
blecimientos modernos, siendo testarudamente sequaces de la antigua costumbre , sin que haya
quien nos convenza de las mejoras , que de otro
modo podemos lograr, hemos hallado un millón
de obstáculos, y otros tantos motivos de represen­
tar á la Superioridad , para evitar por este medio,
ó á lo menos, retardar sus acertadas disposiciones,
y asi tenemos la fortuna de conservarnos aun en
el méthodo antiguo con la medicina en mantillas,
y una tintura de Cirugía honoraria. ¡ Oh ! quánto
tenia que hablaros sobre esta materia , sino temiera
molestaros! ¿ Será creible , que de un A rte , en que
se interesa tanto , no haya sido posible á la hora de
esta desterrar el espíritu de systema , tan funesto pa­
ra nuestra infeliz naturaleza ? L a vida , y la salud
son los mas preciosos dones , que tenemos que
conservar : ¿Qué cosa mas proporcionada , y dig­
na del ingenio de los mortales , que hallar entre los
despojos de la muerte los principios , para aliviar,

D E

W ANTON.

U p

6 curar las dolencias de los vivientes ? ¿ Qué sem­

blante tan diverso tomarían estas importantísimas
Facultades , si en lugar de andar haciendo análi­
sis de ciertas qüestiones impertinentes meramente
th eó ricas, y de enredarse en un intrincado labe-,
rinto de aforismos extravagantes, se aplicáran sus
Profesores( hablo de mi Estudio, que en los demás
no sé lo que pasa ) á descubrir el obscuro principio
de nuestros males ? ¿ S i, en lugar de hincharse, lue­
go que pueden andar en muía , y llevar sortijón,
desdeñándose de subir á una guardilla á visitar á
un pobrecito desvalido , fuera quando en los Hos­
pitales , y entre desdichados se cubrieran de gloria,
y honor por dar la salud á un miserable próximo,
demonstrando en su caridad el desinterés, y en el
feliz éxito su ciencia ? ¿Si en vez de ser unos char­
latanes sin substancia , fueran unos exa&os, y pro­
fundos observadores de la naturaleza , especulado­
res del temperamento del enfermo , y simptomas
del accidente ? ¡ Oh ! cómo no harían al débil es­
tómago del doliente campo de batalla de sus ptysañas , drogas , y venenos ! Vendrían á conocer con
algunos ( aunque pocos ') de sus compañeros, que á
fuerza de su infatigable estudio han llegado á la
fortuna de desengañarse, que , generalmente ha­
blando , obra la naturaleza en la nutrición del cuer­
po animal del mismo modo, en su propordon , que
en la intusuncion del vegetable $y asi como las plan­
tas enferman , se marchitan , y finalmente se se­
can por la espesura , ó falta de este admirable su­
co , que las vivifica >asi nuestra vida falta , ó nues­
tra salud padece por la coagulación, ó difícil cir­
culación de la sangre , y demás humores i y dy
Ee a
aquí

220

V I A GE S

aquí e s , qué experimentamos diariamente , quanto
se recobran nuestras fuerzas caidas, y quanto se
alienta nuestra salud debilitada , con la aplicación
de las plantas olorosas , y balsámicas 5 porque como
abundan de sales volátiles, son mui proporcionadas
para disolver la sangre, haciéndola circular fácil­
mente , y que tome su antiguo equilibrio. ¡ Que se­
cretos maravillosos, tal vez , encerrarán en sí á fa­
vor de nuestra vida esos simples , de que no hace­
mos caso por falta de la meditación, y espíritu de so­
licitar nuevos descubrimientos! T al vez , un phthysico , un hydrópico , un rabioso, un gotoso, yt
o tro s, que tenemos en el dia por incurables , holla­
rán por los campos una simple hierbecilla , que fá­
cilmente los restituiría ai estado de sanidad. N o ha
muchos siglos , que á los repetidos experimentos,
de los que no eran facultativos, debió la salud pú­
blica el descubrimiento del mas cierto febrífugo,
del simple mas maravilloso de quantos hoi se cono­
cen ; ¿ si los facultativos se aplicáran á investigar
todas sus virtudes, de que beneficios no les seria­
mos deudores? Hasta estos inmediatos tiempos ha
estado encubiértala importantísima de su eficacia
para atajar la gangrena aparece , que próvida Ja na­
turaleza puso en tal vegetable un sánalo todo , ó un
árbol de la vida, Pero j con qué abandono se ha
mirado hasta ahora , que uno, ú otro sábio les va
dando en rostro con su ignorancia.
Hice punto á su cpnversacion , porque me die­
se otras noticias , especialmente tocante á la edu­
cación de la juventud , y en conseqúencia de ser
aquel un Estudio General , supuse tendrían Cáthedras de Lenguas. S í , Señ o r, respondió al pun­
to,

DE W a n T O N ,
221
to , Cáthedras hai de L enguas, en donde los jó­
venes pierden los años mas preciosos , y los mas
ap to s, para aprehender una infinidad de conoci­
mientos útiles á la sociedad, y para el adelantamien­
to de las Ciencias superiores>en ellas se les enseñan
unas Lenguas muertas , que solo pradícan ( y esto
los Maestros) á fuerza, de lo que llaman imitación,
y en realidad no es mas que robo de periodos , es^
tropeamiento de cláusulas , afeftacion de estilo , y
finalmente su conjunto una algarabía bárbara , y ri­
sible , por lo que se dixo alguna vez , que si resticltáran , los que las poseyeron antiguamente , podían
estar seguros, de que no los havian de entender.
N o obstante que sus mas insignes pedantes no
pueden dexar de conocer , que quando mas quieren
en ellas perfeccionarse, tanto mas inútilmente traba­
jan , y que no son capáces de recibir de ellas el me­
nor conocimiento de las gentes, con quienes han de
v iv ir, con todo eso , están imbuidos, en que en ellas
se encierra la universal sabiduría. N o es mi ánimo
levantar aquí el grito contra todas ; la constitución
de estas Provincias exige, que para algunos fines,
los que se dirigen á ellos , tomen alguna instrucción,
especialmente en. una de ellas 5 pero no soi de pare­
cer , de que sea necesaria para otros usos, en que
se emplea el dia de h o i, llenándonos nuestros Aca­
démicos los oídos á cada paso de solecismos, barbarismos , y hemistíchios desfigurados, ignorando al
mismo tiem po, las que reinan anualmente en diver­
sas partes de esta bella ilustrada porción del Mundo:
N o hallaréis uno solo de estos nuestros impertinen­
tes Gramáticos,cazadores de vocablos antiguos,es­
píritus débiles , sugetos á un nom enclátor, que no
en-

222
V I A GE S
entienden que ( como no haya salido de este peque­
ño recinto ) sepa manejar una de las eruditas, é ins­
tructivas obras, que continuamente están produ­
ciendo las Naciones vecinas nuestras : Mas ¿qué di­
go de los libros estrangeros? No creáis pondero, os
llenaréis de aquel no sé qué compuesto de burla,
y cólera, risa , y enfado , al comprehender, que es­
tos acentos Investigadores de las palabras , figuras,
tropos , y propriedad , con que habláron los que
habitáron el mundo diez y seis , ó diez y ocho si­
glos hace, no pueden formar dos clausulas en su
idioma nacional sin dos docenas de errores. Lle­
gaos á ellos, y decidles , que os distingan las voces
baxas , y vulgares de las elegantes , y limadas i las
frases admitidas, y usadas de las bárbaras, y an­
tiguas; que os expliquen las figuras, que mas ador­
nan á nuestra locución ; el estilo , y sus diferen­
cias > la elección de vocablos ; en una palabra , to­
do lo concerniente á la Gramática , y Rhetórica
Simíopolitana , y hallaréis , que de nada entienden
menos, que de esto ; ni aun las conversaciones fa­
miliares les oiréis , sin que advirtáis , no obstante
ser esrrangero , un sin número de vulgaridades , y
absurdos; rodo esto depende de falta de estudio
del proprio idioma, y sus modificaciones ; cada uno
le posée al natural, y si logra algunos adelantamien­
tos , es á costa del particular , y privado trabajo,
que ha hecho en é l; porque se cree , que para es­
to no es necesaria la pública enseñanza.
Otros diversos puntos tocamos en el discurso
de nuestra conversación , y por el todo de ella lie-’
gué á comprehender el gran fondo , que havia en
aquel su Estudio , para poder ser admiración aun de

los

W

D E
ANTON.
^23
los mas celebrados, si se enmendáran los defe&os,
que se le notaban mas palpables: Aquellos grandes
sugetos, que , indubitablemente , producía en roda
especie de literatura , eran mas dignos de admira-!
cion , quando se consideraba el particular trabajo,
que se havian tomado , para salir consumados; pues,
hablando en verdad , no puede dexar de decirse,
que ( aunque pocos) havia algunos dignísimos per­
sonages en todas las Facultades , cuya gravedad,
magisterio , y complexo de circunstancias iguala­
ban , sino excedían , a quantos con razón celebra­
mos en nuestra Europa. ¡ Qué adelantamientos no
havrian conseguido estos mismos , si en los mas pre­
ciosos años , en aquellos , que son proporcionados
para los rudimentos de todas las artes, no se les huviera precisado á perder la mas noble porción del
tiempo , guiados por unos Maestros pedantes, y
dotados de un risible orgullo 5 envueltos unos en las
ideas, y fantasmas de una tenebrosa Lógica , otros
en los systemas , muchas veces quiméricos , de la
mas obscura M etaphysica; estos ocupados en ho­
jear el voluminoso cuerpo de inumerables authores
miserables copiantes unos de otros, aquellos fatiga­
dos en llenar la memoria con el crecido farrágo de
inútiles fechas, épocas, y textos; y todos ellos unos
lastimosos ergotistas, que pretenden ocultar la po­
breza de su entendimiento á fuerza de enredos, y
sofismas. Por mas despejadas , que sean las luces de
los particulares, de quien él iba hablando , no pue­
den hacer los progresos, que después se dexan ver,
hasta que , pasada esta tempestad , salen del poder
de semejantes necios, y á costa de indecible tra­
b a jo , depuesta la preopacion , y con el favor de

V

2241 A G E S
algún verdadero sábio , 6 de la buena elección de
escritos logran introducirse en el País de la Cien­
cia , y la verdad. ¡ Ojalá ! no fueran tan ciertos,
como hemos insinuado , estos perjuicios aun en
lo mas cultivado de nuestra Europa ! Y , mucho
mas , ¡ ojalá! por enmendarlos no huviera declina­
do al contrario estremo un maligno esquadron de
decantados Filósofos, cuyas venenosas máximas han
llegado á infestar lo mas sagrado 5 Pero demasiado
serio es esto , para quien solo escribe por ahora las
memorias de su viage al País de las Monas ; volva­
mos á nuestra pertenencia, sin meter la hoz en mies
agena.
CAPITULO
X V I.
jProsigue la materia del Capítulo antecedente.

N o

á

faltó la mañana siguiente nuestro Esco­
lar , que vino para acompañarnos , según haviamos proyectado el día antecedente. Dirígímonos á
la Universidad para oír las Conclusiones Philosóp h icas, que nos havia anunciado el tal Sopista : Ya
estaban desgañifándose desaforadamente quando
llegámos; tomámos asiento sin interrumpir la fun­
ción , y pesar de la confusión de los gritos , poco
tiempo , pude comprehender la importantísima
qtíestion, que se estaba ventilando ; toda la terque­
dad , ó disputa se sufría , sobre averigu ar, por qué
debían ser tenidos aquellos dos hiiesos , que salen
de la boca del elefante por los lados de la trompa ; el
sustentante defendía, que eran verdaderos colmillos,
y no cuernos > ya por la antigua costumbre de lla­
mar-

á

á

X

Dt W ANTON.
2 2?
inarlos así el comitn consentimiento en las conversa­
ciones familiares 5ya porque el parage , de adon­
de salen , es el de los dientes ; y colmillos, como
también por su figura , y pulimento, sin que lo
desmienta la solidez , de la qual carecieran , si no
Jo fuesen 5 ya porque en los cuernos , si se espe­
culan cuidadosamente , se hallan ciertos círculos,
que cada año se van aumentando uno á uno , lo
que no acaece en los dientes; ya porque solo los
brutos de pesuña hendida tienen cuernos, lo que
no se verifica en el elefante ; y últimamente , por
que asi lo escriben doctísimos Autores Filósofos , y
naturalistas, que con todo magisterio se ponen á
examinar á fondo la gravedad de ésta , y semejan­
tes qiiestiones: N ada de esto hacía fuerza al que
arguía , queriendo convencer , que eran verdade­
ros cuernos: N o la costumbre; porque ésta , de­
cía , se funda en uf>a im propria, y vulgar locución;
no el parage; porque , aunque es cierto , replicaba,
que salen por la bo>ca , ó las encías , su nacimiento
se halla en el erando , y su nutrición proviene de
las venas cephálic-'as , todo lo qual es proprio de
los cuernos , sin qtue los deba desnaturalizar la di­
rección , que despmes toman ; pues aun que se ha­
lla sobre la nariz, mo dexa de ser cuerno el del rhinoceronte : Aun m ías: La razón de su figura no
contradice , á que sean cuernos, pues estos las ad­
miten mui diversa;s , como se vé en la variedad,
que hai de animales cornudos , siendo también los
de algunos sólidos , y sin tales círculos anuales ; asi­
mismo , aunque generalmente son de pesuña hen­
dida los brutos, qtie tienen cuernos, no es esencial
esta particularidad , pues en algunos otros animaFf
les,

V

ZZÓ
I A GE S
les, que no la tienen, se han visto muchas veces,
sin exceptuar los volátiles , y réptiles con diver­
sidad de consistencia , configuración , y lugar de
su nacimiento : Yo en quanto á los Autores , que
patrocinaban la opinión contraria , reponia otros
tantos , no de menor nota , que sostenían la suya;
añadía á esto otras razones de mucha considera­
ción en favor de su sentencia , como e ra n ; que
aquellos huesos se hadan flexibles, se domaban al
fuego , y se prestaban fáciles á la industria , y al ar­
te , admitiendo qualquier figura plana, quadrada , 6
circular, todo lo quai conviene á la materia, de que
se forman los cuernos , y no á la de los dientes , y(
colmillos ; y últimamente , que según las observa­
ciones de los naturalistas , el elefante los m uda, y
renueva muchas veces, lo que no haría , si fuesen
colmillos , y sí siendo cuernos, como se observa en
los ciervos, á quienes acontece esta renovación en
los suyos. Sostenian vigorosamente los dos su pare­
c er, sin darse por vencidos ; enardeciéronse los áni->
m o s ; y de los silogismos vinieron á las desvergüen­
zas ; saludáronse mutuamente con un turbión de dic­
terios , y poco faltó , para tirarse las go rras; pero el
que presidía en la C áthedra, fue el iris de tanta tor­
menta : Levantóse con gravedad , echó el compás
con la mano , destosióse , y con un semblante ri­
sueño, mirando á todos lados para conciliar la aten­
ción de los circunstantes , dixo mesuradamente , ar­
queando las cejas : Verdaderamente, Señores, que
el punto es árduo; la importancia de la decisión es­
tá bien patente; ¡ ai es nada! ] averiguar, si son col­
millos , ó cuernos aquellos, ó sean adornos, ó der
fensas >que la naturaleza puso á los lados de la trom­
pa

de

W anton.

227

pa del elefante ! Si no huvieran conocido la necesi­
dad de la averiguación de este punto á fondo , no le
huvieran examinado tan menuda , y escrupulosa­
mente unos Escritores de la mayor authoridad. ¿ Y
qué haré Y o , quando los encuentro tan contrarios
en sus opiniones ? Las razones, con que cada uno
procura establecer su sentencia , son del mayor pe­
so ; las considero, Padres conscriptos j me hacen
fuerza , y me tienen confuso ; pero ahora mismo se
me previene aquel medio térm ino, con que los sábios Legisladores muchas veces abrazaron laS sen­
tencias entre sí opuestas de los antiguos Jurispruden­
tes , y éste rumbo pretendo seg u ir: Para que sean
colmillos , hai razones mui contrarias ; y mui con­
trarias razones también , para que sean cuernos;
pues no sean precisamente lo uno , ni lo otro ; pero
participen de las dos cosas , y llámense en adelante
colmilli-cuernos , ó cuerni-colmillos , según mas
agrade á vuestra profunda sabiduría , á cuya deci­
sion juiciosa someto mi parecer. Aplaudió el con­
greso el feliz h allazgo ,y asi quedó establecido para
en adelante , y enriquecido aquel teatro literario
con tan importante descubrimiento.
El otro asunto , que mientras estuvimos a llí, se
ventiló , fue acerca del alma de los brutos. El re­
verendo barbón de la Cáthedra sostenía, que es­
ta no era otra cosa , que una entidad , aunque ma­
terial , distinta de toda materia , la qual vivifica al
bruto , y es el principio de sus operaciones, y de
su sensación : Confirmaba su doctrina con mil excmp lo s; no se comprehende , decía , cómo sin princi­
pio de sensación podrd explicarse el eretismo , y
cspeluzamiento de la cola del gato á la vista del
Ff a
per-

a aS

V i a g es

perro su contrario ; como ( y dirigió hácía mí el
semblante) lo que testigo de vista el Caballero En­
rique , nos anunció la Gaceta años pasados, como
particularidad , digna de la pública noticia, del
ciervo , que se murió apesadumbrado , por haver
perdido su compañía. ¿Para qué aun los mismos
del partido opuesto á nuestra sentiencia castigan á
las bestias , que tienen á su cuidado , á fin de que
suspendan , ó executen alguna de las acciones, de
que son capaces , si éstas no obran , mediante prin­
cipio alguno de sensación ? Finalmente se valió de
mil preciosas corroboraciones, que á favor de su
sentencia , recogió en un viage, que hizo por el
mundo indagando verdades cierto dodo Filósofo.
Era el argumentante un Mono joven , y reso­
plado , dotado de tanta fuerza de pulmones , que á
breve rato logró atolondrar á los circunstaintes; su
intento se reducía á persuadir, que no eran las bes­
tias otra cosa , que ciertas máquinas sin razón , ni
sensación alguna, cuyas operaciones tenían s;us prin­
cipios de los espíritus animales; esto es , de aquella
parre de sangre mas sutil, mas pura , y mías espi­
rituosa , que se trabaja en el cerebro del biruto , y
desde allí discurre por todos sus miembr os , go­
bernándolos, vivificándolos , y nutricndolo.-s , ó en
los que se dice no tienen sangre, de la porción
mas purificada de aquel humor , ó suco , qme equi­
valentemente corre por sus proprios canales : No le
hacían fuerza los exemplos inumerables, qiue en su
favor havia propuesto el contrario ; pues , replica­
ba , es necesario concluir, que si las acciones de
las bestias de temor , de gozo, de am or, dle reco­
nocimiento , y de las demás pasiones, de «que pa­
re-

D E W
ANTON.
22p
rece, son agitadas, provienen de conocimiento,
que tienen de su enemigo , de su bien , de su com­
pañía , de su bien-hechor, ó de cosas semejantes,
íY o puedo inferir , contra vuestra sentencia,que ra ­
ciocinan. ¿ Qué otra cosa es sino raciocinar , en el
concurso de varias idéas comparar el tiempo pre­
sente con el pasado > reflexionar sobre sus aétos ; é
inferir varias conseqiiencias ? y ¿ que otra cosa executan las bestias , si obran con conocimiento , 6
llámese instinto ? El perro del ciego , que quando
su amo hace cierta seña salta por el harillo , y
quando la omite ladra sin querer brincar , en su­
posición de vuestra sentencia del alma sensitiva , es
fuerza , que asi lo haga , porque se acuerda , de
que quando le enseñaron , le castigaban con el lá­
tigo , sino saltaba al executarse la tal seña ; y por
el contrario : Pregunto , podrá esto explicarse sin
que manifiestamente se vea , que este animalillo
compara el tiempo presente con el pasado , y con
una lógica natural infiera, luego que vé la contra­
seña : Con que si ahora no salto , sufriré como
antes el castigo 5 ó por el contrario ? y ¿ no es
esto raciocinar ? Si lo negáis , adquiere mi senten­
cia mayor corroboración, y se destruyen vuestros
fundamentos , pues si , aunque veamos en las bes­
tias unas operaciones totalmente semejantes á las
que se obran , mediante una alma racional, no ob­
stante afirmáis : que no raciocinan ; igualmente,
aunque advirtamos en ellas ios efeétos de una ver­
dadera sensación , Yo puedo defender que no tie­
nen la dicha alma sensitiva. Añadía á todo esto , que
si no se admitían las operaciones de los brutos como
efeétos necesarios del mecanismo de unas máquinas,
com-

Z^O

V I A GES

compuestas por la sabia naturaleza , sino por el prin­
cipio de una alma sensitiva , que los determina sus
acciones en fuerza del discernimiento de los obje­
tos } es mui difícil comprehender , 6 explicar , que
no están doradas de una perfeéta libertad de indi­
ferencia J porque ¿ qué les falta para ella , si tienen
la excepción de ser forzados interiormente para al­
gún aéto , y son dotados de una total espontanei­
dad para executarle ? El dicho perro del ci<cgo ,que
salta aunque esté cansado , di á entender , que
comparando su cansancio con el dolor de'I látigo,
que le amenaza, tiene á éste por mas insoportable,
que á aquel; y asi elige el saltar para evitar el cas­
tigo. ¿ Por ventura , no sucede lo mismo á los ra­
cionales dotados de libertad , que eligen uno de
dos contrarios , después que examinadas las razo­
nes, hallan por mas conveniente executar la acción,
que suspenderla , ó por el contrario ?
Como aqui no es mi ánimo escribir questiones,
sino dar á entender el estado de las C ien cias, por
mayor , de aquellos Países, no quiero añadir otras
muchas razones , argumentos, y sutilezas y que acer­
ca de este punto se propusieron por una , y otra
parte ; ello e s , que la contienda paró como la an­
tecedente 5 en voces , que ni uno , ni otro se da­
ba por vencido; y que el Monazo Cathedrático huvo de sosegar los ánimos , y hablar magistral men­
te de este modo : No se puede n eg ar, Señores, que
en una , y otra sentencia hai insuperables dificul­
tades ; apenas puede darse solución á una , quando renacen de ella duplicadas objecciones i muchas,
y largas consideraciones me ha debido este punto;
y no he hallado convencimiento , que me haga
fuer-

D E

W

A N T O N .

23I

fuerza , hasta que ( según mi común méthodo) he
abrazado un medio término entre los dos extremos,
definiendo al alma de los brutos : Una substancia
media , y participante de los dos extremos materia,
y espíritu , capáz de percepción ., y sentimiento , y
privada de raciocinio , y discurso.
Luego que propuso este sabio su systema, me
levanté , y haciendo una profunda cortesía al res­
petuoso teatro , me encaminé á la calle; siguióme
mi Am igo T ulipán, y aunque quiso hacer el Escolár lo mismo, le rogámos , no se incomodase mas
por nosotros 5 y por último , á fuerza de nuestras
instancias después de una descarga cerrada de im­
portunos cum plim ientos, logramos quedar solos.
Insinuóme mi compañero , que con gusto se huviera quedado allí otro rato , para haver oído ex­
plicar aquella , para é l, nueva sentencia acerca del
alma de los brutos 5 respondíle , que desde luego le
huviera complacido , á haver llegado á comprehender su gusto , bien que solo por contemporizar , no
porque Y o desedse oírla : Paréceme, replicó , que
no os ha agradado aquel systema , porque habíais
de é l , fuera de vuestra acostumbrada política ,con
una especie de desprecio 5 pues Yo , á la verdad,
soi de parecer, que con él se desatan las princi­
pales dificultades, que acabo de oír de los dos par­
tidos opuestos : \ Qué inconveniente puede haver
en admitir una substancia media , que para no do­
tarla de racionalidad , y discurso , participe de la
materia, y para no hallar contradicion , en que sien­
do materia , perciba , y sienta , se la haga partici­
pante del espíritu ? Yo , á la verdad , no la encuen­
tro i con ella vo y aqui interiormente allanando to­
das

V l A G E S
das las dificultades, que en las demás opiniones han
h allad o ; y mientras no comprehenda mas claras,
que la luz del medio-dia las nulidades de esta sen­
tencia , he de ser á lo corbata su partidario acér­
rimo. Pues creed , le respondí, que ni á v o s , ni á
los Filósofos sus sequaces he determinado concluir,
ni convencer ; pero estad también seguro , de que
no seré Y o del número de ellos , mientras no me
expliquen sin sofismas , cómo sé pueden componer
las grandísimas contradiciones , que contiene el tal
systema j y para que no creáis , que es hablar sin
graves fundamentos , os he de proponer algunas de
sus dificulrades , por mayor , lo que diese de sí el
breve tiempo , que nos resta para llegar á nuestra
posada.
Esta substancia , que se pretende , que no sien­
do solamente m ateria, ni siendo solamente espí-¡
ritu , sea partícipe de uno , y otro , no puede ad­
mitir medio entre tener , ó no tener extension 5 sí
la tiene , es compuesta de partes, por tanto es di­
visible , y consiguientemente excluye toda partici­
pación de espíritu , que es indivisible ; si no tiene
extension , no sé por donde se puede conceptuar
m aterial, porque la nocion de substancia sin exten­
sion , capáz de sentir , y percibir , es la que conce­
bimos en la explicación del alma racional ; y en
tal caso , raciocinarían los brutos ; pues no apare­
cería fundamento , para probar lo contrario : Se ha­
ce también , mediante la dicha sentencia , imper­
ceptible la diferencia específica entre el alma racio­
nal , y la de las bestias; en primer lu g a r , en sus
operaciones; porque si la de los bru tos, sin ser so­
lo m ateria, ni solo espíritu, tiene sensación i la ra­
ción

DE W a K'TON.

2.3 3

cíonal podría , sin ser solo materia , ni solo espíri­
tu , tener raciocinio , porque unas difícil se comprehende , sin duda , el paso desdie la privación de sen­
tido á la percepción del objet-o , que el paso desde
el sentir al raciocinar ; ¡ absutrdo inaguantable! En
segundo lugar , en quanto á su muerte ; pues no
siendo la mortalidad , 6 destrucción de las criatu­
ras materiales oura cosa , qire la descomposición,
y desunión de las diversas partes de materia , que
entre sí estaban enlazadas, si el alma de los brutos,
como establece esta opinion por la participación, y
parte que tiene de espíritu , carece de extension,y
no puede ser dividida , porque como espiritual es
indivisible , por consiguiente no puede perecer si­
no por aniquilación : ¿ En qué se distingue enton­
ces del alma racional ? ¡ ímpio absurdo ! Además
de lo dicho , si esta alma media entre espíritu , y
materia solo está dotada de sensación ¿ cómo en­
tenderemos bien explicados los raros phenoménos
de la industria , afe&O'S , pasiones , é instintos , ó
como quieran llamarlos , de los brutos ? Conclu­
yamos , Amigo Tulipán , y convenzámonos de la
cortedad de nuestros discursos , quando solicitámos
engolfarnos en aquel inagotable oceáno de los pro­
digios de la naturaleza ; observémosla para lo que
corresponde á nuestro aprovechamiento , y necesi­
dades de la vida ; pero no queramos entrar en el
insondable mar de sus arcanos : Utilicémonos con
los prodigiosos efeétos, y virtudes , que en las cria­
turas nos descubre la experiencia , y adelantemos
ésta con la repetición de operaciones , sin perder de­
masiado el ti mpo en la averiguación de sus ocultas
causas. ¿ Quánto mas debemos al que descubrió en
Cg
el

234

V 1AGEs

el im án. la virtud retra&iva , que á los que con
fatiga inútil andan averiguándole , por qué tiene,ó
en qué consiste la atradiva ? ¿ Quánto mas útil fue­
ra á las necesidades de nuestra miserable vida des­
cubrir algún maravilloso efedo del marfil 5 ó al­
gún secreto para usarle , y trabajarle con mas fa­
cilidad , que gastar largas páginas en la pueril , y
fútil controvérsia de indagar , si son cuernos , 6
colmillos los del elefante ?
¡ Quánto tiempo pierde la juventud en la averi­
guación de semejantes fruslerías! y ¡ qué útiles fue­
ran sus luces al resto de los mortales, si desprecia­
das estas pedanterías , y puerilidades, entrásen á
ocupar su lugar las idéas de una Lógica sin sofis­
terías , de una Physica fundida en seguras expe­
riencias , y últimamente de utaos conocimientos , y
principios en todas las Ciencias, y Facultades, pur­
gados de errores , pasatiempos , y ridiculezes ! En
estas conversaciones llegamos á casa á hora ya de
c o m e r; descansamos, y pasamos el resto del dia,
recibiendo algunas visitas de aquellos naiturales, que
con la noticia de nuestra llegada vinieron con es­
píritu de curiosidad á tratarme. Entre otras conver­
saciones tocaron la del estudio de la Physica , y
particularmente las Conclusiones del d ia ; Yo no pu­
de menos de decir mi sentir acerca de esta mate­
ria , confesando la dificultad de encontrar las cau­
sas de los maravillosos efe&os de la naturaleza , y
la mayor utilidad que trahe el descubrirlos , que
el averiguarlas; los mas de aquellos do&os, aunque
con diversas opiniones , sostenían obstinadamente
la claridad, con que mediante su Physica , tenían
como en la mano el conocimiento de las causas

de

DE

W

AN TON.

235

de sus phenoménos> entonces Y o , asegurándoles
el supuesto con las mejores pruebas , y baxo mi
palabra , como testigo ocular les propuse , que en
virtud de loque decían , me descifrásen , sugun sus
respectivos systemas de la generación de los insec­
tos , la causa de la renovación de aquel, que mien­
tras estuvimos en la gruta , halló un día Roberto
ó las orillas de un arroyuelo , y que tanto llegó á
admirarnos , según tengo escrito en mi capítulo XVi
del Tom o primero: Todos á un mismo tiempo que­
rían decir su parecer j Yo les supliqué, que para
mejor poder entender sus decisiones, hablasen por
turno ; y executándolo asi , significaron sus opinio­
nes , según en el capítulo citado tengo escrito , á
donde remito al LeCtor , por no duplicar un mismo
asunto.
Poco m as, poco menos, eran mui pa&ecidas á
ésta las restantes Universidades > que en mi vuelta
por el Reino encontré repartidas por sus vastas Pro­
vincias, que por no ser demasiado molesto , no es­
pecificaré en sus lugares respe&ivos ; en unas esta­
ba en mayor áuge una Facultad , en otras otra >en
ésta reinaba una extravagancia, en aquella otro dis­
parate j hallé Médico que me dixo , que la Anato­
mía no havia trahido á la Medicina los adelanta­
mientos que se creían ; encontré Jurista que trata­
ba á vista , y paciencia de rodos los Legisladores,
de bárbara , ímpia , é inculta la legislación ( es­
pecialmente criminal) con que desde tiempo inme­
morial se gobernaban todos aquellos países ; ha­
blé con Mathemático que ( no obstante estar pro­
puesto como paradoxa) en media docena de pági­
nas havia dado á lu? disuelto ( según decía ) el proGg 2
blé-

2, 3 6
V l A G E S
bléma de la quadratura del círculo j tfaté á Phy-1
sico que sostenía , que el gusto no era sentido dis­
tinto del taéto , y del olfato, sino un compuesto de
los dos ; como también , que la distinción que ha­
cía la oveja , y todo animal que pace , entre las
hiervas venenosas , y proficuas , apacentándose de
éstas , y no tocando á aquellas , pende de un senti­
do innominado , de que carecen los racionales; por
último , para abriviar, no havia ciencia , ó arte,
que careciese de sus despropósitos , ni se pensaba
despropósito , que no fuese adoptado por algunos
de sus Facultativos : A tanto llegaba en unos la ig­
norancia , y en otros el insaciable deseo de singula­
rizarse. Pero volvamos á tomar el hilo de nuestras
Memorias.
Detu vi monos algunos meses en Polym athía, en
donde recibimos un copioso socorro de Simiópolis,
según haviamos enviado á pedir , aunque después
de algún tiempo , por causa del poquísimo comer­
cio de dinero , que desde aquella Ciudad de las le­
tras hai con lo restante del Reino : Allí trabé amis­
tad con algunos ( pocos ) sábios con cuyas luces
pude separar la alquimia del o ro , esto es , los ver­
daderamente tales, de los que lo son solo en la apa-,
rienda ; unos se lo persuadían á sí mismos , y es­
tos eran tontos incurables ; otros hinchados , y sobervios atrahían á su ignorancia á mil incautos,
que se dexaban guiar de su necedad , y su orgullo?
estos eran tontos perjudiciales; y unos, y otros , los
que formando partidos irresistibles , se erguían á
fuerza de número , y no sé qué ocultas proteccio­
nes , y tenían el pie sobre la cerviz del verdadero
mérito. Nunca pude ponerme de parte de sus sinra^

DE

WANTON.

237

zones 5 este bastó para hacernos odiosos á sus ojos;
y no puditndo sufrirnos , armaron contra nosotros
sus máquinas ; el poder que tenían con algunos
poderosos del Gobierno , era el móvil para la execucion de ¡us injusticias ; experimentárnoslas noso­
tros , pues íl cabo de cerca de un año , sin saber el
m otivo, no; hallamos con cartas de la C orte , man­
dándonos seguir nuestro camino ; llegaron éstas á
tiempo que Yo me hallaba convaleciendo de unas
molestas tercianas , que me havian debilitado mu­
cho ; pero ;1 Corregidor de la Ciudad era del vando délos reboltosos, y pudiéramos haver tenido
que sentir (justa , ó injustamente , porque era cau­
sa de empeño de sus amigos)si no huviéramos obe­
decido prontamente ,por lo que á costa de mil in­
comodidades , y trabajos , huve de resolver el po­
nerme en marcha con peligro de recaída ; despedímonos de nuestros amigos , que quedaron blasfe­
mando desús compañeros, y emprehendimos nues­
tro viage a jornadas mui cortas por mi quebran­
tada salud.

CAPITULO
Enrique

XVI I .

, y Tulipán son asaltados de una tropa
de Vandoleros.

T ^ Espues de algunos dias de camino , y los In­
termedios , que íbamos tomando, de descanso , lle­
gamos una tarde al pie de unas montañas al pa­
recer inaccesibles; al fin de varias vueltas por en­
tre los escarpados peñascos , descubrimos una es­
trecha , y algo hollada senda , por donde concep-

V I AGE S
turnios, poder ir trepando, hasta vencer la dificul­
tad de llegar á su elevada cima > emboscámonos
por entre lo enmarañado de la sierra , y por mas
que desde cada uno de los cerrillos que íbamos en­
contrando , procurábamos atalayar por si descubría­
mos casa , alquería , ó Lugar en donde pasar la no­
che , no víamos otra cosa que troncos , y nuevas
sierras, que parecía se nos iban oponiendo á nues­
tro paso , cerrándole del todo : Lo agrio del cami­
no , y lo delicado de mi salud , aun no del todo
convalecida , nos determinaron , viendo que cerra­
ba la noche , y podíamos dar en algún precipicio,
como ignorantes de aquellas veredas , á echar pie
á tierra , y guarecernos hasta que amaneciera en
una gruta bastante capáz , y desembarazada de ra­
mas , y todo otro obsticulo, que nos deparó la suer­
te , poco distante del camino : La noche havia ido
refrescando : por lo qual nuestro lacayo Orozuz
traxo del monte unos hazecillos de leña de la mas
seca que pudo hallar, con loque encendió una ho­
guera que nos refrigeró , y pudo en ella compo­
ner , haciendo asador de una rama , un par de co­
nejos , que aunque ahumados , y sin sal , nos pare­
cieron tan exquisitamente sazonados como si se huvieran asado en la cocina mas primorosa : Finali­
zada nuestra cena , y haviendome acometido la sed,
salí solo de la cueva á fin de buscar ccn el favor
de la escasa luz de las estrellas algún arroyuelo en
donde satisfacerla ; no le encontré en las inmedia­
ciones j por lo qual me desvié algo mas de lo que
pensaba.
Poco mas de un quarto de hora tardaría en vol­
ver á nuestra g ru ta , y al acercarme escuché un
mur-

W

DE
ANTON.
239
murmullo de voces para mí desconocidas ? apro­
xímeme silenciosamente , y por entre unas ramas
inmediatas á su boca pude ver , y oir el mas ines­
perado lance , que podía sucedemos : Quatro hor­
rendos Monazos con sañudo semblante , y carga­
dos de armas , tenían rodeados á mi infeliz com ­
pañero , y al criado i estaban estos en el suelo , ali­
gerados de ropa , y atadas las manos á la espalda?
y los Salteadores ya havian hecho un lio de quanto
pudieron hallar , que les pareció podía servirles,
perdonaban las caballerías por no ser por ellas ras­
treados , y quando ya estaban para partir , tuvo
uno de ellos el piadoso pensamiento de no dexarlos
vivos 5era el caso , que advirtió por las ropas ? y
mi espada , que havian allí encontrado , que faltaba
lo menos uno en la compañía , y temiéndose , que
tal vez viniendo , pudiese , libertados sus compañe­
ros , seguirlos , y descubrirlos, quiso quitar de en­
medio estos enemigos ? asi lo resolvió unánime
aquel maldito conciliábulo, y sin esperar mas ra­
zones , sacó el principal consejero un agudo puñal,
y se arrojó sobre el indefenso Tulipán para aca­
bar con su vida : Fue todo este suceso tan precipi­
tado , que Y o no tuve lugar para otra cosa , que pa­
ra amartillar una pistola , y descerrajarle un tiro
desde el puesto en donde me hallaba ? le logré con
tanto acierto , que cayó bañado en su sangre sobre
el mismo que iba á asesinar ? huyeron dos de ellos
despavoridos por el monte , y como sabían bien sus
derrumbaderos , en brevísimo tiempo desaparecie­
ron 5el quarto , que quiso escapar cargado con un
lio , tropezó al salir en unas ram as, y cayendo,
me eché precipitadamente sobre é l , le desarmé , y
agar-

"1

240

V I A GE S

agarrándole de los cabezones,le entré en la cueva:
Puse en libertad á Tulipán , y á Orozuz , cuyas vi­
das havian estado en tan evidente riesgo , y desa­
tando el lio recobraron sus vestiduras 5 pero una
buena parte del dinero que llevábamos , y que iba
en poder del criado para que fuera haciendo el
gasto por las posadas, absolutamente pereció , por­
que se la llevaron los ladrones que huyeron. Asegu­
ramos bien á aquel bribón que haviamos pillado, y
pasando en vela lo que quedaba de la noche,luego
que descubrimos por el Oriente los crepúsculos del
día , nos pusimos á caballo , llevando con nosotros
al preso baxo el cuidado de Orozuz para entre­
garle al brazo de la Justicia en el primer Lugar que
encontrásemos.
La aspereza del camino , y su mala suerte lle­
vaban al salteador mal parado : Orozuz era de esta
especie de gente , que se llena de compasión en las
ocasiones que menos viene al caso 5 ó á lo menos,
que se conduele de las cosas, según aparecen por la
corteza , sin fondear en ellas, ni reflexionar en sus
conseqúencias : Esta falsa piedad destruye repetidas
veces las mas saludables leyes, y establecimientos.
¿Qué constitución mas digna de la mejor Repúbli­
ca , que la que tienen en aquel Pa í s , para que nin­
gún criado pueda , despedido de una casa , acomo­
darse en otra sin un papel, en que conste su justa
despedida , y su buen porte en la servidumbre an­
tecedente ! A la verdad que esta providencia no
puede resistirse , sino por aquel Mono infame , cu­
yas costumbres repugnan , á que su Amo pueda
dar un honorífico testimonio de sil conduda ; pero
¿ qué sucede ? sale un bribón de estos borracho , luXUr

D E W ANTON.
2 4 .I
xuríoso , ratero ; despídenle por sus buenas habili­
dades i solicita otra casa en donde proseguirlas; y el
nuevo A m o, que le recibe , se contenta con un in­
forme por medio de un recado político á la casa , de
adonde acaba de salir} entonces entra aquella diabó­
lica caridad,, ¡ Oh ! quién ha de tener corazón para
,, quitar á este pobrecito su acomodo ! Allá se Jas
„ hayan ; puede ser , que se haya enmendado ; para
„ nosotros basta no tenerle , ni sufrirle en casa j y
„ sobre todo, Yo no tengo ánimo , para hacer mal
,, á persona alguna ,, De este discurso se pasa á men­
tir en perjuicio de tercero 5 á dar alas á un picaro,
para que prosiga , 6 adelante en sus malas mañas;
y últimamente á faltar á la verdadera caridad, pues
baxo de este informe el incauto nuevo Amo fia,
y pone su casa en manos de quien le roba , ó da
otros sentimientos de marca mayor. Yo puedo de­
poner con toda sinceridad , que mientras estuve
en Simiópolis oí quexarse á sus naturales de varias
desgracias, originadas de estas gentes , y experi­
menté diversos hurtos domésticos , pero jamás su­
pe de informe dado acerca de criado , que no fue­
se , para calificarle de bueno , á lo menos, en las
principales, y menos sospechosas partidas; por tan­
to , luego que conocí su caráéter en este asunto,
no me condolía de sus daños , viendo que les pro­
venía de la falta de observancia de sus leyes , y bien
acordados establecimientos.
De esta manera , pues, Orozuz , movido de la
dicha aparente piedad , comenzó á interceder por
aquel mal-hechor , para que se le pusiese en li­
bertad , ya que nosotros estábamos fuera del peli­
gro de sus manos. ¿ T e parece bien , le respondí,
Hh
que

V

2¿¡-2
I A GE S
que porque nosotros estemos ya ( según nos pare­
ce ) lexos del poder de estos impíos asesinos , dexémos libre á una de estas fieras , que puede descu­
brir la camada de sus compañeros ? ¿A una de es­
tas fieras tan perjudiciales para los pobres despreve­
nidos caminantes ? ¿ A una de estas fieras, repito,
tan crueles, que no contentas con despojar á sus se­
mejantes tyranamente de sus bienes , tratándolos
con vileza, aprisionándolos , y ajándolos, conspi­
ran á sangre fría contra las vidas de unos infelices
indefensos * No creas, que Yo tenga semejante deIrlidad 5 le compadezco; no lo dudes ; pero su de­
lito , y las conseqüencias de él me horrorizan. No
lo estraño , Señor , replicó el reo, que hasta enton­
ces havia ido callando ; no estraño que nuestras
atrocidades os llenen de horror ; pero si huviera al­
guna disculpa , para ser malo , se encontraria en
nosotros. Los quatro ,que esta noche pasada haveis
visto , éramos quatro buenos vecinos de cierto L u ­
gar , no mui lexos de esta sierra; teníamos en él
una labor de campo , si no grande , suficiente para
mantener cada uno sus respetivas obligaciones ; así
pasábamos la vida , aunque sin esplendidéz , razo­
nablemente , quando el dueño de nuestro Pueblo,
que es uno de aquellos viciosos, á quienes nada
basta para sus disipaciones, no contento con esquil­
mar lindamente á la Villa por medio desús A d ­
ministradores , determinó hacerse Labrador, y com­
prar tierras para sus siembras , y plantíos; dicho
se está , que un poderoso tan sin igual , ayudado
del accidente de un par de años estériles, en bre­
ve tiempo haría suyo quasi rodo el término; los
Labradores pobres, y aun los de una medianía , co­
mo

,

D E W ANTON.
243
mo nosotros, quedimos por puertas , haviendo si­
do obligados por la necesidad á vender nuestras ha­
zas , y aperos de Iabraduría : Destruido el Lugar
en un todo , no faltó una buena alma , que aconse­
jase á nuestro tyráno , que si quería , que se recu­
perase lo perdido; que los vecinos, que havian que­
dado , no tocasen el punto de su desesperación ; y
volviesen á sus hogares , los que los havian aban­
donado , publicáse , que daba sus posesiones en em­
phyteusis con un moderado canon solo en señal
de su dominio diredo , pues de este modo vería en
pocos años volver á florecer aquel Pueblo, serle mas
útil , que quantos provechos se imaginaba , y havia experimentado en el proye&o de su labranza,
y por último , obraría con justicia , y equidad;
pero él , encaprichado con sus primeras ideas, si-,
guió adelantándolas á mas no poder ; asi logró aca­
bar de una vez con todo , pues viéndonos los ve­
cinos hechos unos miserables braceros , que solo
comiamos mal á costa de nuestro sudor , y á mer­
ced suya , que nos empleaba , si nos necesitaba , y
quando n o , nos dexaba perecer , tomámos várias
determinaciones, todas conformes en desamparar el
Lugar , que ha quedado quasi despoblado , y sin
que aquel lobo devorador halle ya aun los precisos
trabajadores para mantener sus haciendas labradas:
A los quatro , que haveis visto , tocó tan mala suer­
te , que no pusimos la mano en cosa , que nos sa­
liese a medida de nuestros deseos; de Lugar en Lu­
gar , y de cortijo en cortijo , and íbamos buscan­
do el susrento , y por puntos crecía la necesidad;
ésta llegó un día á los términos de quasi extrema>
y en su conseqúencia , nos abandonámos á nuesHh 2
tros

244V 1A G E i
t ros pensamientos , que fueron tan ru in es, como
determinarnos á buscarlo por los medios mas ilí­
citos 5 y como las acciones pecaminosas tienen en­
tre sí una especie de conexión , y mutua alianza , de
el buscar el mantenimiento con violencia , pasimos
á el despojar con la misma , á quantos hallábamos,
de la honra , de la hacienda , y no pocas veces, de
la vida. ¡O h , pobreza , de quintas villanias sueles
ser origen ! En llegando á este punto , os aseguro,
Señores , que recapacitando las atrocidades , que
he cometido ,y el opuesto extremo, en que he caído
desde la honrada crianza, que me dieron mis Padres,
y el mediano , y sosegado estado de fortuna, que
tenía , quisiera que mil veces me faltira la vida ; y
asi esroi tan lexos de pediros, que me dexéís en li­
bertad , que antes con los mayores esfuerzos os su­
plico , me entreguéis al brazo de la Justicia , pa­
ra que baxo su vengadora espada satisfaga con mí
cabeza rodos los delitos , de que soi responsable á
la pública venganza.
Esto decía bañado en llanto aquel miserable,
y Yo no pude dexar de replicarle : Malo es el ro ­
bar , no es dudable 5 pero parece , que vuestra ne­
cesidad , y acasos daban algún colorido á este ex­
ceso 5 mas la atroz acción de quitar la vida al in­
feliz caminante , que cayó en vuestras manos , es
crueldad, que horroriza , y para la que no se ha­
lla disculpa alguna $ por tanto solo ella cierra la
puerta , á que se tenga con vosotros conmiseración.
Es verdad , respondió é l, que es una impiedad des­
medida privar de la vida á uno de nuestros seme­
jantes 5 pero haveis de estar , en que ni es tan á
sangre fria , como os parece , ni dexamos de tener

DE

W A N T O N.

245

algunas veces motivo para ello : Sabed , que por las
Leyes de estos Reinos incurrimos por el mero he­
cho de robar á los pasageros en pena.capital 5 ocur­
re , que nos tememos por algunas probables congeturas, que el despojado puede descubrirnos; es uno
de los principios de nuestra Facultad la sentencia,
que d ic e : Mono muerto no habla ; la mayor , 6 me­
nor gravedad del delito nos hace poca fuerza 5 y
corno al fin , si nos prenden , seamos , 6 no Monicí-,
d as, nos ahorcan , nos determinamos á ocultar mas
nuestra maldad , quitando de en medio un testigo
de ella. Esta es una de las Leyes nuestras, me dixo
inmediatamente Tulipán , que siempre me han pa­
recido duras, imponer pena de la vida al que hur­
ta ; me parece , que contra ella están perpetuamen­
te gritando las leyes de la naturaleza : ¿ Por qué se
ha de derramar la sangre de aquel , que no conspi­
ró contra la conservación , ni contra la vida de su»
próximo? A una sola de éstas , á la del mas obscuro,
individuo de la República no es comparable todo ei
oro del mundo ; ¿ y será bien , que se escuchen la*voces de algunos millares de adoradores de este me­
tal , y que á su contemplación se sacrifiquen las vN
das de tantos desdichados, á quienes cegó, y arrasa
tró ( quando no la necesidad) una codicia >no tari,
afortunada , como la de sus poseedores ? Ellos qui­
tan unos bienes de corta consideración 5 y se les
depoja de lo mas precioso ; de lo mas sagrado; de su
vida. ¡ Bella compensación entre la pena, y el delito!
¡Q ue pomposos clausulones ! ¡ qué aparato de
voces , y ¡ qué discursos tan pathéticos no podríais
añadir á ese vuestro corto razonamiento , si estu­
vieseis ilustrado con la le&ura de ciertos papelitos.

Z \6

V I A GES

tos, que acerca de la materia tenemos por allá en
nuestros Países los H om bres! Asi respondía Yo á
Tulipán : ¡ Cómo podríais exornar vuestro parecer
con el follage, y juego de brillantes voces , y epíthetos , como : Espada vengadora 5 mano sangrien­
ta ; sacrosantos derechos; ley natural inviolable ; hu­
manidad ultrajada ; odioso espectáculo ; afrentosa
barbarie; atropellada sociedad ; y otros infinitos de
este jae'z, que con solo daros á leer una tragedia de
m oda, hallaríais en cada página ; ó podríais (como
hacen otros con la misma facultad , «que la vuestra)
inventarlas á vuestro capricho! Bien pudiera Yo ex­
plicaros algo acerca de esto; pero ni la ocasión , ni
el parage , ni circunstancia alguna de las presentes
convida , á que gaste mucho tiempo. :en la materia;
no obstante, no quiero dexar de deciiros quatro pa­
labras , según loque comprehendo , hablando en
general. Yo contemplo á los delitos baxo diversas
consideraciones , ya respedo de la maldad , que en
sí incluyen , por la parte que quebrantan la ley na­
tural : ya respedo del perjuicio , que traben á la
ligación , unión , ó sociedad del resto de nuestros
semejantes , en lo qual quebrantan las leyes posi­
tivas ; ya respedo del mal exemplo , y sus conseqüencias: De la misma manera las penas en la jus­
ticia distributiva, creo , que se deban considerar ya
absolutamente igualándolas al delito; tales son las
del Talion ; tal e s , la que prescribe , que muera, el
que culpablemente mató ; ya respedivamente en
consideración á la comunidad ; ya proporcional­
mente en razón de escarmiento según la mayor,
y menor necesidad de el en atención a la freqiicncia del delito, desobediencia de la ley , y menospre-

D E W

A N TO N .

247

precio de las penas mas leves. Las R epúblicas, y
comunidades en sus principios necesiran menos le­
yes , porque sus individuos viven mas arreglados;
de éstas mui raras son de pena capital, porque los
mismos no han perdido aun de vista el derecho
natural , y en su conseqüencia , ni son perjudicia­
les á sus hermanos , ni se burlan de los castigos,
por suaves que sean ; pero luego que éstas crecen,
se aumenta el número de sus individuos , é inme­
diatamente empiezan estos a declinar ya en uno,
ya en otro vicio , en cuyo caso el Legislador , que
es el alma de aquel todo , se ve precisado á reme­
diar el daño con m as, ó menos violencia, según,
las circunstancias; y de aquí proviene el irse au­
mentando las leyes penales. ¿ Creéis , por ventu­
ra , que vuestros principales Legisladores , y los So­
beranos , que después les siguieron , formdron sus
determinaciones sin premeditación, ó perdiendo de
vista los preceptos de la L ey natural ? ¿ Os haveis.
persuadido á que no se havian oído en el mun­
do hasta la nueva presente ilustración esos apa­
rentes argumentos en contra de las mas sabias, y
meditadas determinaciones ? Pues os engañáis. En.
la materia , porque se ha suscitado esta conversa­
ción , hallaréis suficientes pruebas de todo lo dicho;.
Los dos grandes Legisladores., de cuyas sabias dis­
posiciones tomó norma el mundo en lo sucesivo,,
halláron tan diversa necesidad de cohibir el desen­
freno de los mortales , en quanto al vicio del hur­
ta r, que uno le prohibió baxo la pena solo de la res­
titución doble de la cosa hurtada , y el otro impu­
so pena de la vida contra los ladrones; de aquí es,
que todos los Príncepes en sus respectivos D om i­
nios,

V

24&
I A G E S
n io s , según la diversidad de tiempos, de qualidades
de sngetos , y de otras circunstancias , han variado
en las penas fulminadas contra tales delitos > unas
veces se han contentado con un destierro; otras con
la restitución qúadrupla ; otra con la pérdida tem­
poral de la libertad en una cárcel , en un presidio,
u en las obras públicas ; pero en algunas tempora­
das , que han experimentado en sus Estados el ex­
ceso del vicio , han exacerbado las penas, man­
dando , ya que sean azotados, ya atenaceados, ya
precipitados de lo alto de un peñasco , y ya ahor­
cados , y aun en la severidad de estas mismas pe­
nas han tenido muchas veces diversas considera­
ciones , atendidas las circunstancias de la edad del
deliqiiente , ó qualidades del ro b o , como diestros
-Cirujanos del cuerpo místico de la República , que
no por qualquiera llaga cortan aquel miembro , que
enfermó ; antes procuran con remedios suaves sa­
narle 5 si estos no bastan , usan el cauterio, ú otros
mas violentos , hasta que , temiendo que la grangrena infeccione lo restante del cuerpo , le corran,
y separan. De aqui se infiere , que es imposible dar
una regla general en la materia ; y asimismo , que
la proporción que debe mediar entre el pecado, y la
pena , no mira precisamente á la mera , y absoluta
materia del delito , esto e s , á que el bien , de que la
pena priva , sea equivalente al bien , de que el delito
privó á su próxim o; sino que debe estimarse la dicha
pena con respeto á cierto fin , que es la desobedien­
cia , ó quebrantamiento de la le y , de la perturbación
del público so siego ,y recíproca quietud de los C iu ­
dadanos : Nada mas conforme al derecho natural, ó
sea de gentes , supuesta la división de las cosas , que
ve-

DE

W A NT O N.

24-P

Velar sobre la pacífica posesión, y goce , de lo que
es de cada individuo ; por lo que, según la mayor*
6 menor turbación de esta tranquilidad , se debe
aumentar, 6 disminuir el castigo de quien la causa:
En una palabra , una cosa es castigar el delito se­
gún es en sí, y otra dar exemplo para lo sucesivo,
sirviendo la pena de escarmiento al resto de la co­
munidad , y sugetando el orgullo , y la incontinen­
cia de los malvados.
Bien comprehendo > replicó Tulipán , aunque
no he sido instruido en mi juventud en la Facultad
legal, lo que acabais de decirme ; y me hace fuerza,
que deba imponerse mayor pena , que la que cor­
responde al delito en s í, quando ésta no basta á sugetar el desenfreno de los que le cometen , y que
por tanto »es necesario horrorizarlos con el escar­
miento ; pero ¿no bastaba con privarlos perpetua­
mente de su libertad? ¿ Ha de ser lícito quitarles la
vida ? i Quién ha dado á los Legisladores esa facul­
tad ? Yo tengo concebido , que éstos no tienen otra,
que la que se depositó en ellos por medio del pac­
to , ó contrato , con que cada uno se despojó de sus
naturales derechos , poniéndolos en manos de los
dichos respectivamente , para que usasen de ellos
como fuese necesario en conveniencia del todo de
la comunidad; y en verdad , que nadie tiene facul­
tad para contratar con otro , consintiendo en que
se le quite la vida , en caso de que le robe sus bie­
nes , pues el tal contrato sería injusto , porque dis­
ponía de su vida , sobre la que no tiene imperio;
sería bárbaro , por la desproporción de las cosas en
que recaía ; sería insensato , porque es incompara­
blemente mas útil que viva un individuo de 1 Reli
pú-

2 .? 0

V I A GE S

pública, que no el que otro goze de algunos bienes,
y comodidades, tal vez exclusivas , ó supérfluas.
Por cierto , Amigo mío , le respondí, que aun­
que no haveis estudiado la Facultad , apuntáis mui
bien las dificultades, en que aparece el tropiezo del
presente asunto 5 pero brevemente quieiro deciros,
prescindiendo de la verdad del supuesto, en que
largamente pudiera hablaros 5que dado caso, que el
Príncipe no obrára (com o obra) por el poderío
que la Providencia le ha dado sobre sus súbditos;
ni los Legisladores decretáran sus justos , y saluda­
bles establecimientos por medio de los altos desig­
nios de la misma ; dado el caso , repito , «que no tu­
vieran otra facultad , que la que mera „ y tempo­
ralmente resulta del todo de las sociedades, no ob­
stante justamente pueden , y deben imponer pena
capital en los delitos , que no logran evittar por los
medios mas suaves: Haced cuenta que el contrato
que hizo cada individuo , encierra en sí la obliga­
ción de no hacer con otro , lo que no quiere que
otro haga con él, qualquiera que tácitamente á lo
menos , no se huviera aligado á esta obligación , no
huviera sido admitido en la comunidad , 6 compa­
ñía : Ahora bien 5 para afianzar este individuo el
cumplimiento de esta o b ligaciones necesario que
se sugete , no al castigo que él se quiera imponer,
que seiía ridicula obligación , sino al quie atendidas
las circunstancias, parezca a la compañía , ó al que
hace cabeza , en quien está depositada la voz co­
mún , y pública : En esta inteligencia , si el con­
junto de circunstancias , y tiempos lo piide , publi­
ca este Legislador , que nadie hurte , só pena de
m uerte, al que cometa este delito , no con propor­
ción

D E W ANTON.
251
clon á su materia , sino al escarmiento, y pública
necesidad; y ved ligado á esta observancia á cada
uno de los individuos , mediante el contrato , con
que entró en compañía con el resto de sus seme­
jantes 5 sin que este contrato sea injusto , pues dis­
pone de su vida, no él precisamente , sino la comu­
nidad , ó su cabeza representándola , que tiene fa­
cultad para ello ; y de otra suerte probaría vues­
tro argumento , ó reparo , mas de lo que intenta,
pues si por tanto no puede ser condenado un indi­
viduo de la sociedad á muerte por hurto, por quanto él no tiene imperio sobre su vida , tampoco po­
dría ser condenado á pena capital, por haver hecho
una muerte culpable i y si en este caso debe ser
condenado á perder la vida, por que la naturaleza,
y la reda razón gritan , que muera el matador; tam­
bién griran que muera el ladrón, á quien no corri­
gen las penas mas suaves , y que perturba el orden,
y tranquilidad pública. Tampoco el dicho contra­
to es bárbaro , sino mui racional , porque como os
he repetido varias veces, no se guarda en él la pro­
porción respedo á la materia , sino al exemplo , y
escarmiento. Y por último no es insensato ; y en
quanto á esto último, perdonad que os diga , que
se conoce que aun sois mui joven, porque el repa­
ro es mui pueril, y solo aparente ; ¿por qué ha de
ser útil, ni justo , que viva un individuo de la Re­
pública, que no permite que gocen de la debida
tanquilidad los restantes ? Como puede privar á su
próximo de lo supérfluo , que raras veces acontece­
rá , puede dexarle sin lo útil, y necesario »como es
lo mas común , y regular : Considerad ¿ qué utili­
dad sacara el público de un miembro tan perjudiI¡ 2
cial,

V

2)2
I A GE S
c ia l, y agangrenado? Ved ¿ si no sera Juiciosa , y
acertada providencia separarle del cuerpo para siem­
pre , para que no infeste á los restantes?
N o os quiero molestar m as, aunque pudiera di­
latarme , si fuera haciendo memoria de las grandes
reflexiones, que acerca de este punto he oído hacer
en favor de mi instrucción á mi amado compañero
Roberto ; este fue quien me arrebató de las manos
algunos librillos , que me iban llenando la fantasía
de ilusiones , y sofisterías ; y á él debo el aviso
que os comunico ahora por el carino que os tengo;
este es, que quando concurráis en los estrados , cafées , y puertas de tiendas , que es en donde en­
contrarais a los alumbrados por la moderna instruc­
ción , y por consiguiente , en donde se agita este
punto con todo el condimento del nuevo arte , os
abstengáis de oponeros á sus diéMmenes, produ­
ciendo las razones que acabais de oír , u otras que
vuestro discurso vaya deduciendo ; lo primero,
porque son gente incorregible , caprichuda , nove­
lera , y mas que todo , osada ; y lo segundo , por­
que os quitarán bonitamenre el crédito , pasaréis
por un Mono falto de ilustración ; imbuido en las
rancias ideas de vuestros mayores; forastero en el
país de la crítica ; ignorante de la bella lección de
libros estrangeros , y patrios estrangerados ; y úl­
timamente , preocupado por las Leyes que os go­
biernan , y contra las que ellos descaradamente le­
vantan el grito. Y tú infeliz , dixe , volviendo el
rostro á nuestro preso , malaconsejado^, no puedes
creer el dolor que me causa tu suerte; si á costa
de quanto tengo , y valgo pudiera mejorártela,
voluntariamente me despojara de todo , y me lle­
na-

DE W A N T O N .
253
nára de gozo , a! verte sin la carga enorme de tus
pesados yerros 5 pero al paso que rebosa mi co­
razón estos sentimientos de humanidad , la r e c i­
tad de la justicia , el amor de la tranquilidad públi­
ca , y la verdadera piedad para con los habitantes
de estos contornos , quitándoles tan perjudicial ene­
migo , me están interiormente avisando, que no me
exponga >dexándote en libertad , á un eterno remor­
dimiento , considerándome en algún modo causa
de los detestables efeétos , que producirá en tí esta
prenda tan deseada naturalmente de todos : En es­
ta inteligencia , á pesar de mi ternura , prevente
para entrar en poder de la Justicia , baxo cuya
corrección , según el mérito de tu culpa servirás
de miserable exemplo, que modere el desenfrena
de rus semejantes.
Diciendo estas palabras , comenzamos á descu­
brir un Lugarcillo , á donde llegamos á tomar al­
gún descanso. Buscamos al Alcalde ; que encontra­
mos de vuelta del trabajo del campo con su hazadón al hombro 5 Mono de polaina , y montera*
záino de semblante , y rústico de pies á cabeza:
Conramósle todo el caso , y te entregamos el reo.
¡ Oh ! lo que me alegro , dixo , que haya caído
el ratón en la ratonera! Yo le haré ahora pagar
todo lo que él, y las buenas alhajas de sus compa­
ñeros nos han atemorizado. Yo os ruego , le re­
pliqué , Señor Alcalde , que depongáis todo el eno­
jo que reneis contra este desdichado , y quando
la ojeriza sea ta l, que no podáis separaros de ella,
que os inhibáis de la causa 5tan lexos está , de que
debáis portaros con él según vuestros sentimientos
particulares , que desnudo de todos ellos , y acordan-

254
VlAGES
dándoos únicamente de vuestro respetable card&er,
haveis de llenar vuestro corazón de amargura,
quando las circunstancias de la causa sean rales,
que no os den lugar para libertar del suplicio aí
miserable reo : El zelo adivo , y la vengadora va­
ra de vuestro oficio han de manejarse contra el de­
liro > pero considerando atentamente , que exerceis
vuestra jurisdicción contra uno de vuestros seme­
jantes ; compadecedle culpable , y reflexionad , que
por la combinación de ciertas ocultas causas ha caí­
do en el precipicio en que se halla , del que tal vez,
tampoco vos os huvierais librado , si huviesen
concurrido semejantes en desgracia de vuestro pro­
ceder. ¡ O feliz Ju e z , el que llega á penetrar bien
á fondo los dos puntos en que estriva lo mas deli­
cado de la Jurisprudencia criminal 5 infundir un
gran terror para el escarmiento , respeto del de­
lito por medio de los mas espantosos apararos de la
Justicia , y compadecerse en secreto del delinquente , aliviándole en quanto dé de sí la materia ! ¡C ó ­
mo no se podrirían los infelices en un obscuro en­
cierro , ni padecerían todo genero de aflicciones, y
tormentos , deseando por alivio, que llegue la hora
de servir de público escarmiento en el cadahalso í

PIN DE LA PRIMERA PARTE DEL SUPLEMENTO.

Colecciones